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Desde hace 20 años desarrolla también programas de emergencias y post emergencias en países afectados por desastres naturales y conflictos.

El GVC está presente en Argentina desde 1991, con proyectos que apuntan a los sectores socio-sanitarios, agrícola-productivos y de apoyo al desarrollo local, promoviendo formas asociativas en el ámbito de las pequeñas y medianas empresas.

(Compiladora-editora)

Entre sus obras: El teatro g rotesco (Unju, 1998), Leer poesía, leer la muerte (Beatriz Viterbo, 2000), Seres Mágicos que habitan en la Argentina (Ediciones del Copista, 2007), Otro lugar (Ediciones del Copista, 2008), Los otros (Universidad Nacional del Litoral, 2010). Escribió también cuentos para niños y jóvenes en la revista Billiken y para las editoriales Homo Sapiens, Alfaguara y Sudamericana. En 2008 se estrenó su comedia En los brazos de Alfredo Alcón seleccionada para la Fiesta Nacional del Teatro en 2009 y para los catálogos del INT.

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El trabajo del GVC apunta a la promoción y cumplimiento de los derechos humanos básicos y al mejoramiento de las condiciones de vida de las poblaciones locales donde se halla presente, a través de programas y proyectos de lucha contra la pobreza y el desarrollo desigual, construyendo relaciones de cooperación e intercambio horizontales basadas en una cultura de la reciprocidad y solidaridad de manera participativa con los actores locales involucrados.

B O S S I

En este libro, el lector encontrará voces de la Puna jujeña que hablan de su saber, de su vida cotidiana y de una geografía poco recorrida. Las historias de vida y los testimonios se acompañan con datos sobre aspectos geográficos y culturales —minería, ganadería, agricultura, tejido, música—. Una miscelánea de textos literarios atraviesa y resignifica las palabras de los entrevistados para sugerir la riqueza de un mundo íntimo siempre inalcanzable. Tenemos la esperanza de que las comunidades se sientan reflejadas aquí, que las escuelas puedan usar estas páginas como libro de lectura para conocerse y conocer mejor la propia provincia y que los viajeros encuentren una introducción a este universo maravilloso.

E LENA B OSSI (Buenos Aires, 1954) Escribe cuento, novela, teatro y ensayo. Reside en San Salvador de Jujuy en donde es docente e investigadora de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy. Como editora, dirigió una colección de libros de ensayos desde 1999 hasta 2010 publicados en Argentina y en México. Fue becada por el gobierno italiano, la Universidad Nacional de Jujuy y el Programa Internacional de Escritores de la Universidad de Iowa.

E L E N A

El Gruppo di Volontariato Civile (GVC) es una organización no gubernamental italiana creada en 1971 que trabaja en el ámbito de la cooperación internacional en más de 25 países del mundo (Sur-Este asiático, Medio oriente, Europa del Este, África y América latina). Sus principales sectores de intervención son: seguridad alimentaria, gestión y tutela de los recursos ambientales, desarrollo rural y apoyo al cooperativismo, genero y niñez, y energías alterna tivas.

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cian magenta amarillo negro // Terminación: OPP Brillante

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P U N A Elena Bossi (Edit.)


PUNA Elena Bossi (Compiladora-editora)

E DICIONES

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Puna productiva / compilado por Elena Bossi. - 1a ed. - Córdoba : Del Copista, 2012. 148 p. ; 24x17 cm. ISBN 978-987-563-337-7 1. Historia Regional. I. Bossi, Elena, comp. CDD 982.54

Puna Copyright © 2012, Elena Bossi De la presente edición: Maquetación: Gabriel Mascarelli Copyright © 2012, Ediciones del Copista. Lavalleja Nº 47 - Of. 7 - X5000KJA Córdoba República Argentina Impreso en la Argentina Queda hecho el depósito que prevé la Ley 11.723 ISBN 978-987-563-337-7


P R OY E C TO P U N A

Palabras preliminares El proyecto “Puna productiva: promoción y consolidación de empresas cooperativas en la puna argentina” nació de la inquietud del Obispado de Jujuy y las organizaciones italianas G.V. C. (Gruppo di Volontariato Civile) y CEFA (Comitato Europeo per la Formazione e l’Agricoltura) por las comunidades de las Salinas Grandes de Jujuy. En tres años de trabajo en el territorio —y gracias a los fondos del Ministerio de Asuntos Exteriores de la Cooperación Italiana— se promocionaron acciones estudiadas bajo la óptica del desarrollo local de un territorio con alto interés paisajístico, histórico y cultural. El objetivo principal fue la valorización de los recursos humanos y naturales de la zona, para beneficio de sus habitantes, tratando de limitar aquellos procesos negativos derivados de la migración interna obligada por la falta de oportunidades. El proyecto se implementó en las comunidades de Santuario de Tres Pozos, El Moreno, San José de Pozo Colorado, San Miguel del Colorado y Carrizal. Los principales aportes se dirigieron a la reactivación económica de estas comunidades a través de la organización de los trabajadores, introduciendo herramientas destinadas a mejorar las condiciones sanitarias y laborales, además de apoyar la formación y comercialización de emprendimientos asociativos comunitarios. La intervención logró resultados interesantes y provechosos para las comunidades: • apoyo y fortalecimiento de la cooperativa de extracción minera “Salinas Grandes”, • recuperación de las actividades productivas tradicionales como el tejido andino,

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• mejoramiento de la horticultura familiar y la cría de animales (también gracias a la refacción y reactivación de los sistemas de riego comunitarios manejados por los consorcios), • fomento de una red de turismo rural comunitario a través de la formación de jóvenes y la creación de centros de atención turística equipados, • refacción y equipamiento de los centros de salud comunitarios para el derecho a una atención sanitaria digna y eficiente en el territorio, • trabajo de fortalecimiento comunitario y colaboración activa con los centros educativos de las comunidades involucradas. Es arduo aceptar la identidad del que fue dominado, del pobre, del modesto que no ganó la batalla. La identidad de quien se encuentra ligado a la tierra, no como latifundista, sino como campesino, de aquel que tiene las uñas sucias de tierra (o de sal). Es más difícil aún, aceptar el papel que nos toca, si nos educaron en la vergüenza en vez del orgullo de ser quienes llevaron adelante el país, quienes lograron hacer estudiar a sus hijos a pesar de las dificultades y la pobreza. Es difícil asumir la marginalidad de no haber escrito la historia manifiesta. Las comunidades de la Puna tienen la valentía de reconocer su origen y aprovechar los avances de las ciudades sin renegar del pasado. Saben muy bien cuáles son las necesidades, saben cómo organizarse. Nos guiaron para corregir aquellas cosas que —en los papeles— el proyecto erraba. La pobreza no impide que los objetivos se cumplan, las abuelas fueron un ejemplo a seguir. En un contexto desfavorecido, ellas lograron construir su casa, lograron sostener a sus hijos, muchas veces en la más completa soledad. Callan, no intentan imponer sus propias visiones; imponen un silencio que enseña y cuando hablan, esas pocas veces, es para expresar con claridad, en calma, en voz baja y en tono conciliador, cómo y qué debe hacerse. Así aprendimos que la flexibilidad era lo fundamental para lograr los resultados. Que lo escrito no

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se convirtiera en un corsé que no nos permitiera respirar y poder realizar las modificaciones que hicieran falta a medida que avanzábamos. Fue triste, al llegar, ver el abandono de los rastrojos a causa de la falta de un método eficaz de irrigación y las obras hídricas realizadas mejoraron la situación; pero los aspectos principales que permitieron superar los problemas fueron el compromiso de todos, la franqueza, la relación de cordialidad que se construyó. Las comunidades, los voluntarios y profesionales que acompañamos la implementación del proyecto durante el período 2008/2011 trabajamos en un clima de colaboración y mutua confianza que puso de relieve el destacable potencial de desarrollo de un territorio en busca de rescate y oportunidades. Se trató de una experiencia de participación y cooperación con los ingredientes propuestos por el filósofo italiano Antonio Gramsci “il pessimismo della ragione e l’ottimismo della volontà” (el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad) en un territorio que avanza y se reinventa a pesar de los obstáculos y el intento de olvido de la historia. Valentina Ceppetelli Coordinadora de Puna Productiva

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Agradecimientos A las comunidades de Salinas Grandes, que nos enseñaron a ver el mundo desde otro lugar, que abrieron sus casas y brindaron su colaboración para que creciéramos juntos. A Alessandro Miraglia, a cuya dedicación y compromiso debemos la iniciación del proyecto Puna Productiva. A Alba Verónica López, por el cariño puesto en cada tarea, la labor incesante y la honestidad en la lucha por un mundo mejor. A María del Carmen Alanís, por el maravilloso desempeño en cada una de las múltiples tareas que su rol fue requiriendo. A Graciela Torres por la entrega y el entusiasmo con los cuales acompañó a las tejedoras en su camino de vuelta hacia la cosmogonía ancestral y sus preciosas tramas. A Lorena Gómez, por la energía y generosidad con que aceptó el desafío. A Ramiro Toppano, por sus aportes fundamentales como agrónomo y hombre sensible y atento. A Juan Carlos Bustamante por su presencia constante y la responsabilidad con la cual promueve el desarrollo y crecimiento de su gente y su territorio. A Carlos Muñiz por la tenacidad en cada tarea, la constancia sin horarios y el afectuoso apoyo personal. A Yola Solís Cortez, por habernos cuidado tanto. A Soledad López, por escuchar las voces y ayudar a llevar a cabo este libro. A Andrea Zani por el sostén incondicional y la perseverancia. A Lilli Marinello por la ayuda y el respaldo profesional y humano en cada hora.

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A Giulio Cialdi, que nos acompañó en los inicios. Agrónomo con la cámara fotográfica en la mano. A Maddalena Neri porque al quedarse sin casa, nos acompañó más de cerca como colega y como amiga. En fin, a los que empezaron, Monseñor Marcelo Palentini y Tarcisio Arrighini, cuyo compromiso con la sociedad llevó a imaginar todo lo que vendría. Y a Elena Bossi, por dar voz a las inquietudes de los voluntarios que recorren el mundo y a la Puna atávica de Jujuy.

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Sobradas razones hay pa’ trabajar Aquí me hi comprao 1 la casita y me hi quedao. No había nada como ahora 2, como esto de los proyectos. Yo no sé nada de esas cosas y no pienso en nada de eso tampoco. Mi hijo atiende más a todo eso. Todos sabían 3 tener sus ovejas acá —por ahí de antes— cabritas, vaquitas, hasta de todo casi, pues. Todo servía, todo. Pero se ha acabao. Ahora han dejao los puestos vacíos. Nadie saca a pastear ovejas, pocos son los que cuidan rastrojos. Así se ha ido mermando todo. Yo trabajaba mucho antes, vendiendo, comprando, vuelta a vender y así me hei comprao lo que tengo: mire, mire estos muebles, la ropa, la casa esta la hei comprao con eso. Sabía ser otra vida la de antes. Me hei querío comprar una casita en Salta, pero no hei llegao tampoco y así había sabío ser que me he ido quedando también y ya me hi quedao acá nomás. Ya poco, poco ando. Yo hei criao ovejas, vacas, de todo casi hei criao; también a sembrar, a cuidar los rastrojos hei sabío. Ahora ya tengo 81 años, casi no escucho bien, pero todo hei hecho antes. Me sabía levantar a las cinco de la mañana y ya había que irse al campo, dejar cocinando 4, dejar regando; pero era otra cosa también, antes sabía haber mucho pasto. Hubo una época mala que ya no había agua, ni pastos y me hei decidío a otra cosa. Y así es como he salío a vender más, porque ya vendía con mi papá y mi hermano también; sabíamos negociar así, cosas de almacén, de despensa y se hacía plata; ya se vendían unos tejidos, ya hacía empanadas, queso… mucho hi hecho. Y… era soltera, por eso podía trabajar tanto; y había que hacer plata pa’ no estar pegada al padre o al

1 Es frecuente que se pierda la “d” intervocálica en el final de la palabra. En ocasiones, la “o” se cierra en “u” y la “e” se cierra en “i” a causa del sustrato quechua, pues esta lengua posee tres vocales. 2 E. tiene más de 80 años. Ya casi no sale de su casa. Su familia es una de las que da al pueblo de El Moreno su forma definitiva. E. es una de las tejedoras más ancianas y a pesar de estar perdiendo la vista, sigue tejiendo peleros. 3 Es normal el uso del verbo “saber” con el significado de “acostumbrar”. 4 Uso regional corriente y muy expresivo del gerundio por el participio que confiere mayor idea de acción y continuidad en la rutina.

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hombre. Sobradas razones hay pa’ trabajar. Salud es el trabajo, no trabajar es como estar enfermo. Tan todos enfermos ahora. Así es pues, que me he comprao esta casita, ya me han dao pensión también y ya me he tenío que quedar quieta por los huesos. Están mis nietos, mi hijo, mi nuera; pero ya no como antes, se van cambiando las cosas de ahora. Más antes sabía vender peleros, mantas, ponchos que hacía y así había plata. Ya poco poco hago; pero así estamos: la ropa que compramos no se dura 5 mucho como la que sabíamos hacer y la comida es peor; porque hay que comer todos los días y ahora ya es otro tiempo, todo se compra, nada se hace. Yo me hei quedao solita temprano, porque mi mamá se nos ha ido pronto y después se han ido mi papá y mi hermano y ya m’ he quedao sola, sola. Yo era viajera, todos lados conozco: Tucumán, Bolivia, Salta…. Compraba cosas y traía, vendía con mi hermano y mi papá. Mi papá sabía ir mucho a Salta, por eso yo quería tener una casita ahí en Salta; pero no hi podío. En Cafayate quería. Lástima de no haber llegao con la plata. Y sí, ya stoy sola; pero los nietos saben venir a veces. Ni un árbol sabía haber por aquí. Bueno, allá en la entrada había uno; después han empezado a hacer, porque han sabío traer y regalaban las plantitas y se ha principao a poner 6 lindo. Pegaba mucho el sol antes, pero había más agua para sembrar. Lindos eran los sembradíos; ahora ya poco siembran. Ya no quieren. Hacen todo para no hacer. Piensan en comprar nomás, ‘tan 7 esperando que todo les llegue. Y así es nomás, todo compran de lo que se hacía antes: chuspa 8, abrigo, mantas, medias, guantes… Poco, poco veo que sigan haciendo peleritos 9 por ahí; yo tampoco puedo hacer ahora; como le digo, ya no puedo ver, ya no tengo ovejas de ande sacar la lana; antes, año a año se sabía esquilar. A los dos años esquilábamos lana buena, para hilar mantas finas, de año a año para peleros nomás.

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• Durante las épocas de parición (mediados de año y primavera y verano), cuando hay abundancia de leche, suelen fabricarse quesos. Los animales se nombran según la época en que nacen como “sanjuancitos” —cerca de la festividad de San Juan— y “nativitos” —cerca de Navidad. •

5 Particular uso de “se” en la región. 6 Comenzó a ponerse. 7 Apócope de “están”. 8 Bolsa pequeña de lana o cuero usada para guardar la coca, el tabaco o las monedas. 9 Los peleros son piezas rectangulares de lana de oveja que forman parte de los recados, ensillado o aperos (conjunto de prendas de que se utilizan para proteger el lomo del caballo del roce de los elementos de cuero)


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Las tintas se compraban, porque si no, se tintaba flojito. Pa’ 10 vender no servía. Lindos colores sabía sacar. ¡Qué no sabíamos hacer! Salíamos todo el día con las ovejas; a la oración solíamos volver a los corrales. Hasta el agua 11 estaba lejos y había que buscarla. Ahora todo se ha perdío: los mocitos si no van en bicicleta o moto, no van; burro ya ni hay, años que no hay tanto burro. Sabía haber camino a los puestos. Huellitas nomás. De las Salinas sabíamos traír la sal, pa’ vender en Jujuy, Tiraxy, Ocloyas. Iban las tropas de burro como doce días, quince a veces, parando, parando. A la feria de Sumalao íbamos a cambiar. Mucho he andao. Sabía andar bien a caballo, pero ya no hay esos animales acá. Antes sabían tener pa’ llevar a los molinos, a la feria de Purmamarca y de ahí se traía la harina. Ahora viene así nomás la harina embolsada. Ya todo se compra así, pero así no sabía ser. Cuando salía, llevaba sopa de maíz tostao, queso y mi labor. Con pena, con enfermedad, con todo íbamos. Todos tenían su sembrado pa’ vivir y se sacaba, no se compraba tanto. Se hacía haba, papa, cebolla. De los valles sabíamos traer verdura, fruta y ahí se cambiaban las • El agua es un elemento que atraviesa toda la vida de la comunidad. Es necesaria para cualquier desarrollo en el que se piense. Es el recurso más preciado del que dependen la supervivencia, la agricultura, la ganadería. Como elemento de poder resulta conflictivo y ha suscitado problemas económicos, sociales, familiares. Los años en que el agua es abundante promueven mayor unidad y bienestar comunal. La gente se trata de otro modo, se respira otro aire cuando no es necesario competir por el agua. La escasez de recursos genera dos respuestas diferentes: mezquindad o solidaridad. •

• Existen, en la Puna, ferias en las cuales se efectúa la compra, venta y trueque de productos locales. Por ejemplo, la Manca Fiesta (Fiesta de las Ollas) que tiene lugar en la localidad de La Quiaca entre el tercer y cuarto domingo de octubre. Durante esos días, se realiza el trueque de elementos de barro cocido, tejidos, lanas, comestibles como charqui, maíz, papa. No se usa casi dinero. Se levantan carpas donde se puede comer, beber y bailar. •

10 Apócope de “para”. 11 El agua para consumo no era potable y era extraída de un arroyo. En el año 1995 se empezó a consumir agua potabilizada.

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cosas. Después había que vender nomás; ya se ha mermao el agua y ya no había más pa’ comer. Flacas, flacas se han ido quedando las ovejas. Cada uno tenía su marca y así funcionaba. Antes teníamos patrones 12 . Había fincas y teníamos que pagar los arriendos año a año; después ya se fue haciendo su tierra, la gente. Seiscientas ovejas sabíamos tener, nada de ventecitas 13 nomás y así trabajando fuerte me he armao y he podío hacer cosas. Yo tenía 25 años cuando he podío poner el negocio. Toda cosa he hecho pa’ tener esa plata. A los treinta todavía tenía mucha fuerza; ya los a los cincuenta y cinco se me han empezao a acabar las fuerzas. Los impuestos se han subío a lo alto y ya no hi servío más; trabajaba pa´ pagar los impuestos del gobierno nomás y ahí ha sido que ya he dejao todo, me hei hecho la pensiona, comprao la casa esta y vivo acá nomás. Mi hijo trabaja con los proyectos en Red Puna 14 . Sabía estar, viajar haciendo los proyectos; pero eso ha cambiao mucho a la gente también, ya no tienen tanta fuerza. A Tucumán, sabíamos ir con el camión. Maíz traímos de ahí; aquí solo hay ese maíz chiquito 15. De allá veníamos con bolsas de maíz lindo, grande y otras cosas del negocio traímos también: azúcar, galleta, yerba. Todo cosas de negocio. Ahora no quieren traír ni leña los chicos; saben ver tele nomás. De chicos, nos sabían mandar con el burro a elegir la leña y volvíamos con la carga. Ahora todo les da vergüenza. Vergüenza es no trabajar; eso es vergüen za —les digo—. Van, mismo, a la escuela y salen sin saber nada. No sé qué ha de ser. Yo he entrao más de grande y salío sabiendo leer y escribir, sabiendo los metros, los decámetros. Las cuadras contábamos del pueblo hasta la escuela y los padres nos hacían estudiar más también. Todo de memoria había que saber pa’l otro día o varillazos en la mano o en la pierna había, si no. Ahora no saben nada. Calores le hacen pasar lo chicos a los maestros. Viene gente de afuera y peor se portan: ni respeto ha quedao. Llegan a la casa,

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12 El Moreno fue, en sus orígenes, una gran finca y la gente que quedó asentada es descendiente de los antiguos arrenderos. Antes de la fundación, en el lugar vivían grupos incaicos cuyo asentamiento se extendía hasta El Angosto. Se desconocen los motivos por los cuales se produjo la desaparición de estos nativos. 13 En el Noroeste argentino, los números y los adverbios admiten el diminutivo. Esta es una de las características que deja al descubierto el aspecto afectivo del lenguaje andino. Algunos de los ejemplos más hondos de este lenguaje están presentes en la obra del escritor peruano José María Arguedas, en especial en su novela Los ríos profundos y es posible que debamos agradecerle a estos rasgos de estilo “la impagable ternura” que se refleja en estas voces. 14 Red Puna es una ONG que trabaja desde hace varios años en la Puna y que produjo, especialmente en sus comienzos, un fuerte impacto social en el desarrollo de la ganadería, la agricultura y la artesanía. 15 Existen, en El Moreno, variedades de maíces andinos de ciclo corto de muy buen sabor, de tamaño particularmente pequeño, con posibilidades de comercialización en la creciente cocina gourmet.


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tiran la cartera así nomás, en cualquier lao, no se fijan. Ya no los penitencian tampoco, nada de exigirles porque eso es malo para ellos, dicen. No sé qué están sacando de bueno así. Gritan, se empujan, andan a las risas; los padres dicen que es por los maestros, los maestros dicen que los padres los han educao así. Mismo que nadie tiene el saber de hacerlos cambiar pa’ mejor.

• La cosecha de papa es muy trabajosa, se hace con pico y azada para desenterrar con cuidado sin romper el producto. Se levanta el pan de tierra y se escarba con las manos para sacar las papitas teniendo cuidado de no dejarlas guachas; porque si uno las deja, las plagas, que deberían extinguirse o mermar en invierno, tienen con qué alimentarse y se preservan. Estas papitas tan valiosas y coloridas tienen un problema sanitario que es la chitupa, un gorgojito que en tierra, como gusano, perfora la papa y atraviesa la pulpa que se transparenta negra. Esa papa no debe emplearse para sembrar —porque extiende la plaga— ni para vender —pues pierde calidad. Por supuesto es muy importante, a la hora de encarar un trabajo comercial con las papas andinas, realizar un plan sanitario para el control de la chitupa. •

Libros nos sabían dar pa’ leer y había que cuidarlos pa’ tenerlos. Ahora no cuidan. Mismo de ellos que de la escuela. No quieren hacer de aprender un poco; todo discuten ¡cuándo hemos discutío así antes! No había lugar para eso. No quieren ni alzar una bolsa para ayudar a los abuelos. Pa’ la plata son buenos. Ahora todo es plata. No se han dao a merecer nada. Con los planes, peor. Tan aprendiendo a cobrar nomas, y ¿haciendo qué? —digo—; ni un fuego saben prender pa’ la cocina. Mis bisnietos así están siendo nomás. Yo la he tenío el año pasao a mi nieta. Muy inútil, doña, y no ha querío aprender mucho tampoco. Se ofenden

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rápido también. Antes había más autoridad de los padres, ahora todo es discusión; pa’ discutir son guapos los chicos, gallitos pa’ contestar, rápidos ¡no! Si es pa’ agarrar un lazo y darle a veces…

No se aflija corazón ni haga al tiempo mala cara, después de una tarde triste la noche que viene es clara.

Y así sabía ser: vendíamos, comprábamos y ganábamos pa’ otras cosas; para guardar, para volver a comprar. No se piensa mucho ahora. Todo gastan, hasta lo que todavía no tienen gastan; pero ni comprar bien saben: son gusteros16 nomás. No me ha quedao más pa’ contar; pero ahí si me acuerdo de algo, voy a estar haciendo llamar pa’ contarle. Foto no quiero que saque: ya estoy vieja y no soy lo que he sío. Pa’ qué gastar foto.

Muchas arenas del río corren debajo del agua; así bajo mis cantares, corren las penas del alma.

16 Precioso adjetivo formado a partir del sustantivo “gusto”.

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Casi casi pasa el ferrocarril Era como por 1973 que yo me he escuelao 17, yo he entrao a la escuela a los nueve años, aquí. Era un lugar distinto, no había árboles, no había agua. El único árbol grande que se ha visto era en lo de Santiago Vilte. Y así fue, el primer árbol que había aquí abajo, la primera casa a la entrada. Santiago Vilte se llamaba el hombre, nacido y criado aquí. Hablando bien, el asunto del pueblo, el cincuenta por ciento son residencias: no son de aquí, son de la costa que han venío a vivir aquí. De San José, Cerro Bayo, todo de los alrededores. Aquí el único antiguo ha sido Asunción Flores. De ahí ha salido toda la familia Flores: Juan Flores, Telésforo Flores, el padre de la Dominga. Los Tinte también son de acá, el abuelo de la Rita y los Vilte también son originarios; los Cañari, también; los Casimiro ya son de Lagunita de Cangrejillos; también hay de Alfarcito, de Lipán, del Moreno 18. Antes, todo esto eran fincas; del Lipán para allá del Cerro Bayo, de San José de Chañi para acá, fue la finca de El Moreno Grande; hasta una cierta parte de ahí fue la finca de El Moreno Chico; y de ahí, la finca del Lipán, de El Moreno; de ahí también Tres Morros, que fue una boratera. Después he sabido que había otra boratera que conectaba con Cangrejillo; un campamento grande era. Transportaban el borato en carro hacia Tastil; para Agua Vieja, para el lado de Lagunita estaba el campamento. Trabajaban allí los Flores. Mi abuelo —Istanio se llamaba— se casó con la abuela que era del 800 más o menos. Ahí se había escuelao, en Triunvirato. Ahí era la escuela vieja que estuvo antes que la del Moreno, adonde fue mi abuela. Allí se asentó primero el pueblo, en Triunvirato. Aquí era un rialero 19.

• Cuando se fundó el pueblo, solo vivían diez familias en el lugar. Actualmente hay 80 familias en la localidad. La fundación de El Moreno se produjo en el año 1800 aproximadamente, por obra del patrón de la finca que llevaba el nombre de Cuchillo Moreno (uno de los primeros habitantes). •

17 De “escuelar”, “escuelarse”: verbos formados a partir del sustantivo escuela. Comenzar a ir a la escuela. 18 La ruta Nº 52, antes de llegar a las Salinas Grandes, empalma con la Ruta Nac. Nº 40. Hacia la izquierda del empalme, a pocos quilómetros, se encuentra el pueblo de Tres Morros. Continuando por la misma ruta se llega hasta un cruce, hacia la derecha San Antonio de los Cobres (Salta) y hacia la izquierda El Moreno. Esta localidad se ubica al Norte de la Ciudad de San Salvador de Jujuy, a 165 kilómetros de distancia aproximadamente. 19 Lugar donde se quedan a descansar las personas cuando salen a pastar sus animales por varios días.

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Mucho más antiguo que El Moreno era este pueblo, de ahí se ha venío para aquí mi abuela; pero no había nada. Por aquí se salía al camino del Inca. Pasaban carros y mulas, todos los carros tirados con mulas pasaban, que sería 1840-1850… quedan trazas todavía de esos caminos, están todavía. Allá abajo, viniendo cerca del churqui de la entrada, por la quebrada, hay una piedra enorme que se había partido, que llamaba “Piedra parada”, casi por la entrada del camino, al lado del Clemente, ahicito 20 de la playa. Por ahí dicen que iba a ser el ferrocarril que iba a salir a Tastil. Parece que después ha tomao para otro lado, por ahí del Palomar, por el abra, cada tanto hay de esas piedras que son como marcas. Cada piedra un kilómetro, parece. Vienen de esos años, casi casi pasa el ferrocarril por acá, para eso eran las marcas, como mojones. De esta parte había un mirador, una torre de 200, 300 años. Lo han arreglao un poco, porque se estaba cayendo. Los adobes se caían. No sé de qué habrá sido: había estado la campana, no sé qué año. Dicen que era un mirador. La cuestión es que se solía ver llegar gente hasta de Perú, de Bolivia: venían y acampaban con sus carros y sus mulas. Y es que antes había patrones. Había sabío haber un patrón que se llamaba “Cuchillo” Moreno, por eso se llama así El Moreno. Y de ahí, había salido también, parece, una patrona que se llamaba: Ana Vidurri. Cuando conocí el pueblo, no eran muchas casas. Pocas eran: una, dos; las otras partes eran corrales grandes. Por ahí donde está la escuela ahora, eran rodeos. Aprovechaban la montaña. En Rodeo Chico había otro rodeo de burros. Corrales grandes eran esos, los había hecho hacer la patrona. ¿De dónde serían? no sé, parecen ser que eran españoles, porque por aquí pasaban los españoles. Sabía decir mi abuela que había sido “año de Varela” de revueltas. Quemaban, decía mi abuela… Por allá arriba, hay sepulturitas. Dicen que son de dos chicos que se habían muerto ahí. Ya tendrán más de cien años, creo. Hay otra parte que le dicen Putu 21 : que cuando venían barriendo

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• La subsistencia estaba sujeta a los trueques: se cambiaba sal, chalona, tejidos o eran llevados y vendidos en la capital de Jujuy y Salta. •

• Las casas de esa época eran construidas de mampostería de barro, algunas de piedra, adobe. Los techos eran de cardón en forma de tijera con paja guayada. •

20 Diminutivo de “ahí”: cerca, ahí nomás. 21 Para ver la ubicación geográfica de Putu: http: //es.getamap.net/mapas/argentina/ jujuy/_putu/


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todos ellos, se sabían hacer agujeros y enterraban de todo ahí. Yo crecí en El Angosto que es un paraje cerca de El Moreno. Cuando me he casao —con más de veinte años— y he venido para este lado, no sabía haber árboles: ese sauce de la iglesia lo he plantao yo hace como sesenta años. La iglesia la hizo hacer la señora de Vidurri más o menos cuando nació mi abuela. Tiene unos adobes bien grandes, como dos veces los de ahora. Esa es la iglesia antigua, ya más de cien años, como de 1909; hace poco le han hecho los cien años. Tiene una placa antigua adentro que dice que la hizo Ana Vidurri, que era la dueña; después parece que quedó Ana Sorchi. Más afuera está la placa nueva, de cuando cumplió los años. La iglesia de El Angosto es un poco más nueva, esta de acá es la más antigua. Parece que los arrenderos de la patrona le pidieron traer una imagen y cuando estaba viniendo por ahí, en el mes de agosto, la carreta que traía a la virgen no pudo seguir adelante, no había caso de moverla. Entonces se asentó acá. Por eso se construyó la iglesia. Pasando cerca del cementerio en toda la parte de abajo, todo eso eran antigales 22 . Dicen que se han encontrado ollas, huesos… han sacado de todo cuando estaban construyendo la iglesia. Y después de eso se fueron poniendo árboles por aquí. Más o menos cuando yo tenía catorce años, es que los ha traído un maestro rural: Humberto Cruz, de allá del Abra del Pibe. Más antes sabía ser una escuela rancho y él nos ha traío las plantitas. Catamarqueño era. Por ahí, del sesenta… del setenta, más o menos, que yo ya me he salido de la escuela. En el campo se sabía sembrar haba, arveja, papa y maíz —de ese petisito 23, ya que el otro no crece por aquí porque se yela 24 . Después de los trabajos no madura; este otro, sí: sabe hacer noviembre, diciembre, enero y febrero más. Con los campos era igual, pero sin árboles 25 . Se criaban la haba, la arveja y otras cositas.

22 De “antiguo”: se usa en la Argentina para referirse a los restos arqueológicos de culturas antiguas. 23 Variedad local adaptada que soporta las heladas del in vierno (Ver nota 15). 24 Hiela. 25 La educación se impartía en la primera Escuela Nacional N° 28, construida en el año 1800, ubicaba en un lugar llamado Triunvirato y estaba levantada en forma de rancho; en 1963, el Maestro Hipólito Caciano Cruz fundó la escuela primaria y trajo los primeros árboles junto con Cirilo Vilte. La plaza fue construida con el esfuerzo de la comunidad y del centro vecinal y lleva el nombre de Toribio Flores.

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Por acá empalmaban con Purmamarca, desde el punto más alto del Abra del Pibe: ese es el camino que sale de La Ciénaga para Huachichocana 26 que parte hacia dos direcciones. Cuando bajen fíjense: se ve la huella. Ahora ya no se usa. Por ahí pasaban las tropas cuando yo sabía tener quince años. Me había ido a trabajar a Purmamarca, pasteando ovejas. Ahí es que me sabía poner a contar las tropas mientras pasaban. Tin tin tin tin, se sentían…catorce, quince, veinte tropas a veces; toda esa gente pasaba. Mis abuelos sabían decir de las tropas de llamas. Yo no las he conocido. Algunos pasaban en mula; pocos, a caballo. Antes la gente tenía su burrito, iban para todas partes en burro. Cuatro o cinco familias eran originales de El Moreno, los otros han venido de la vuelta. Habían 27 los Chuychuy: ellos han venido de la costa; por ahí de Abrapampa, del Abra del Palomar y de otros lugares. Yo no he trabajao mucho de la sal; de la tierra, sí. De otros pueblitos sabían bajar, pero todos teníamos cargamentos de sal para cambiar el maíz por la sal. Los cargamentos sabían entrar por El Palomar; iban hacia Jujuy, hacia Salta o al Cucho; otros iban a Tiraxi y a Ocloyas. De ahí he traío la semilla del maíz, de Alfarcito. Yo sabía ir a cambiar por ahí. Ya de Purmamarca he traído el otro maíz, pero no ha alcanzao a llegar, se yela; entonces obligadamente he sembrao este maicito; el año pasao he sembrao del otro y han salío los choclos, unos poquitos. Antes sabían sembrar quinoa también, los abuelos. Mi padre, ya no. Sabíamos comer mote, una sopa de maíz y de haba, cuando veníamos a la escuela del Angosto; una sopita de harina de trigo sabíamos comer. Mi papá se traía el maíz de Salta, sabía ir a Lerma; a Jujuy no iba nunca. Sabia haber unos alfares altos, la haba misma se criaba altísima. Se sembraba tajeando nomás, pero el agua era más mucha; bastante agua sabía haber. En El Angosto no había estanque. Desde doce, once años atrás, ya había poca agua; pero sabíamos levantar cuatro o cinco mil kilos de alfa 28, y esa semilla no se ha perdido, la estamos juntando ahora mismo, igual que la cebolla de aumento. Ahí

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• Para hacer el mote suele utilizarse el maíz de la variedad llamada Capia porque es bien harinoso. Se hierven los granos en agua hasta que se abren. Se deja enfriar y el mote está listo para comer con queso de cabra. Con el mote se preparan guisos y picantes. Los niños solían llevarlo a la escuela para la merienda o el almuerzo. •

26 Huachichocana pertenece al departamento de Tumbaya localizado en la margen derecha del curso superior del río Purmamarca, a unos 3200 metros de altura sobre el nivel del mar. Hay un pe queño caserío, una capilla y la Escuela 93, de enseñanza primaria. La zona se considera aún Quebrada de Huamahuaca por estar al este de la divisoria de aguas que separa las dos regiones, Quebrada y Puna. El río que fluye por la angosta quebrada de Huachichocana desemboca en el río Grande. 27 Estaban. El verbo “haber” se siente como personal porque se usa con el sentido de “estar”. 28 Forma abreviada por “al falfa”.


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Ch’uki / aka pachana t’anta’apa Pirü markana wakisiri Ch’uqui /aka apachana t’ant’apa/ siminturawa / Pacha Mamana saphipampi achupampïtawa/ sutimasa qullana yupaychatäphana. Sulla aychani/ yani jiwaykaña inti/ aycha alikana/ muspkaña warawara amkhanuqi/ jathachasiri ukata Inti awkisana inuqata. Llamp’u chuymampiwa manq’a phayäwiru purista/ phukunaka phuqarta/ walija manq’ata awtitanakaruwa sist’ayta/ ch’amanchtawa ukatsti taqi jaqi kankañaruwa jakäwinakapa churta.

Papa, pan del mundo Papa vital de Perú/ pan del mundo semilla/ raíz y fruto de la Madre Tierra sea santificado tu nombre. Rocío carnoso/ sol que no muere carne vegetal/ cosecha cósmica semilla seleccionada por el padre Sol. Como dulce genio llegas a las cocinas, rebosas las ollas, sacias en abundancia a los hambrientos.

Fragmento de poema de José Luis Ayala, en su Mayu Pacha. (En quechua en el original)

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tengo plantado, al lao de la acequia, esa sabe salir con el berro en verano, en invierno se pierde: sabíamos meter la pala y la sacábamos. En melga se sembraba nomás. Unos alfares bárbaros había en El Angosto, lo que no había era árboles, nada de árboles. A mi abuelo no lo he conocío; a mi abuela, sí: yo me he criao con ella. El abuelo de la Simona era Casimiro, ellos también han bajao. Por ahí, de esa época se han sembrao los primeros olmos. Hay un olmo justo dentro de la escuela; dicen que ha sido el primer olmo, de los primeros árboles, junto con el álamo que está al frente de la casa de Clemente. Todas esas plantas de árboles se han ido trayendo. El pueblo antes eran casitas nomás: la casa de la Antonia, la casa del Ricardo, la casa del profesor Julián y más una que otra casita. La de Pánfilo por atrás y de la mamá de Viviana Tinte, la de Telésforo Flores, la de Gregorio Arjona que ha venío de San José, y aquí tenía la casa el Asunción Flores. Esto era un oratorio, había una imagen de la virgencita y una pirca al costado, larga. Sabia venir el cura hasta aquí cuando yo he conocío todo esto, para unas fiestas del 6, 7 de enero, unas fiestas grandes, de Reyes, que le dicen, que se juntan todos. Es muy celebrado aquí. Antes, todas las semanas se mandaban cartas a Purmamarca, a Jujuy, a todas partes. El correo —“chasqui” le decían de broma— se sabía llamar Toribio Flores, que después le hemos puesto el nombre a la plaza. Había un registro civil, sala de primeros auxilios —que están— ¡todo sabíamos tener! Muchas ovejas había, muchas, 700 cabritas ha llegao a tener mi mama-abuela; corrales enormes eran. Me sabía levantar, me hacía el mate y tomaba sopa de harina de maíz y así era la comida para el día. Sabía llegar a la escuela calzado con mis alpargatas forradas, lindas, que tenía; ahí las guardaba y me ponía las ojotas. Hasta las doce estaba, después salía y sacaba mis cositas. Mi abuelita ha vivío hasta los 103 años. La escuela no era como ahora. Un solo maestro había para todos y todos lo atendían con respeto. Llevábamos lo que sabíamos comer porque después

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cuando se ha sío más grande, más grande la escuela, recién ha tenío comedor. Yo he estao cuatro años nomás y he salío sabiendo todo lo que me han enseñao. Después, más de grande, la he conocío a mi señora: en los carnavales —que se juntaban todos también— como a los veintitrés años me he casado, grandes nos hemos casado ya, volviendo del regimiento, del ejército en ese entonces que se hacía, y me ha tocado en el GAM 5 29. Esta era una barranca alta. Más allá, en la playa, se buscaba el barro para guayar 30 las casas. Había una vetita. La guaya se hace con la paja mojada, con el barro: paja de Quillagua 31 y así se hacían los techos de todas las casas. Aquí no hay Quillagua, se traía de El Angosto. Hace como treinta años, más quizás, ha empezao a llegar la gente; se han ido juntando unos con otros, han bajao del cerro, de todas partes. Se han bajao para la escuela y ha llegao a haber como 120 chicos, 150 que se sabían juntar aquí porque no había otra escuela, salvo la de El Colorado que ya estaba, pero era más chica y entonces se ha hecho escuela albergue. Después se han ido yendo también todos para el sur. En ese entonces estaba el padre Carlos que sabía hacer muchas de las capillitas y iglesia también de por acá, del Angosto, de Cerro Bayo, del Lipán, hace más de 35 años. Así es que se ha quedao la gente también, después han querío seguir estudiando y ya se han ido yendo para abajo. Nosotros no hemos seguío estudiando. De la familia de mi mujer han quedao poquitos, nomás dos hay. Otros hijos se han ido también.

29 Gendarmería de montaña. 30 Preparar la paja y el barro para techar las casas de adobe. 31 Chillagua: ver en nota 53.

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La quinua es una especie andina cultivada desde hace más de 3000 o 5000 años, que constituyó uno de los pilares estratégicos de las culturas precolombinas por sus valiosas cualidades nutritivas —alto valor proteico— y su flexibilidad para el cultivo en diferentes zonas agro-ecológicas. Casi extinta a causa de la conquista española y la posterior discriminación en tanto “comida de indios”, se comenzó a recuperar, desde los años 70, a causa de la imperiosa necesidad de atender los crecientes problemas de pobreza y desnutrición de la zona andina. Se rescataron así, una a una, numerosas variedades desde las orillas del lago Titicaca (importante centro de dispersión) y se conformaron Bancos de Germoplasma (colecciones de material genético) que luego sirvieron de apoyo a posteriores estudios de mejoramiento varietal. La subsistencia de una especie —también de nuestra propia especie—, depende mucho de su riqueza genética. Cuánto más diversa es la base genética, más vías de escape se tienen para adaptarse a un problema. Los individuos que poseen un alto grado de afinidad o parentesco genético —por ejemplo, diferentes variedades de una misma especie— se pueden cruzar entre sí para combinar, de esta forma, sus caracteres y aportar más y mejores elementos para el sostén de su grupo. Para las culturas precolombinas, la quinua tuvo un gran valor no solo nutritivo y agrícola sino también mágico y litúrgico. El Inca mismo iniciaba la siembra con un arado de oro y después de la cosecha se ofrecía la quinua, en una fuente, al dios Inti. Los granos de la primera cosecha debían destinarse como tributo al Inca. Se utilizaba como alimento, para lavar, para tintar, para sanar y había rituales en los cuales la quinua era el elemento principal como objeto de adoración —quinuama mas—. Este fuerte sentido religioso provocó que la cultura dominante intentara borrar todo lo relativo a la quinua misma y a sus simbolismos prohibiéndola tenaz y salvajemente. En todos los Andes —y en esta zona en particular— el cultivo se perdió. En la actualidad, su rescate continúa principalmente por motivos comerciales, turísticos y por el entramado cultural que revive. No solo se pueden aprovechar los granos de la quinua sino también las inflorescencias y las hojas —aún más ricas que el grano en proteínas de excelente calidad, altas concentraciones de vitaminas B y C e importantes contenidos de minerales como el hierro y el calcio entre otros—. La quinua posee un excepcional balance de nutrientes en relación a cualquier otro cereal. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) tiene estudios recientes que investigan el uso alternativo de las hojas e inflorescencias como alimento. Estos informes, para

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lugares que permiten solo el desarrollo de variedades de ciclo corto, resultan valiosos porque si no madura el grano, pueden recuperarse las inflorescencias y/o la hoja, cuyo valor nutritivo es aún mejor que el de la espinaca. La hoja se puede secar y usar como el perejil, el orégano. Se asegura de este modo el aprovechamiento aunque el grano se pierda por heladas. La planta produce muchísima hoja que puede utilizarse, teniendo en cuenta el momento del ciclo de la planta, sin afectar el grano. El cultivo es difícil de reintroducir en la zona que nos ocupa pues ya no hay quinua del lugar y la base genética adaptada se perdió. Si se hubiera conservado, existiría seguramente una semilla original de ciclo más corto que madurara antes de las heladas; pero como no está, solo puede recurrirse a semillas comerciales de ciclo más largo, seis o cinco meses a cosecha que se adaptan mejor al cultivo en Quebrada o Puna húmeda donde los ciclos son más largos. El productor suele ser reacio a probar un cultivo “nuevo”, más aún cuando el agua es escasa. Por ello, en estos contextos, que unos pocos productores lo sembraran fue importante. El comedor infantil de El Moreno aceptó la propuesta y se aprovecharon las hojas de quinua: una proteína excelente que necesita poca agua y no requiere de invernadero. Es primordial reconocer que falta aún investigación aplicada que provea material genético y tecnología apropiada, mejor ajustada a climas rigurosos y agriculturas de subsistencia como las de la Puna Sur.

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Impresiones de una viajera Perturba la falta de límites. Todo tiene un límite, una frontera; la Puna, no. El cielo tan cerca, con esos azules que no existen en ninguna otra parte del mundo. Y sobre todo, el vacío, vacío de todo lo conocido. No hay en la Puna nada que el viajero pueda asimilar al propio horizonte de referencia, algo próximo que le permita colmar ese vacío.

Esconder el cuerpo Se muda al desierto para que no sigan su paso de animal herido. Mientras la arena la cerque le será permitido mantener la esperanza de la presa: ser la única a quien se puede no ver en el horizonte abierto. Silvia Barei, La casa en el desierto.

Sorprenden los inmensos huancares, porque uno, desde el horizonte cultural del turista, suele asociar la arena a las playas; ver esa cantidad de arena en la altura, tan colosales montañas de arena a casi 4000 metros en plena puna, hace que nos preguntemos ¿de dónde salió esto? De vez en cuando, asoman los arbolitos de churqui. Se recorren diez, veinte kilómetros sin ver un árbol y cada tanto, aparece uno, ahí solo, aislado, como un prodigio. Como si alguien lo hubiera puesto ahí al modo de una escenografía. El pasto

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llorón fustigado por el viento. Los animales, en una libertad que es casi desamparo por la inmensidad del espacio: zorros, vicuñas, guanacos, suris, burritos. Impacta ver tantos animales en libertad. Es un espectáculo privilegiado que se ve en muy pocos lugares. La sensación mística y profunda al advertir los campanarios de las pequeñas iglesias en la Puna. Todo en la Puna es insondable, ancestral. Hasta las viviendas recientes parecen antiguas. Uno se reencuentra con los orígenes. Subir la cuesta de Lipán y luego dar la vuelta y que de pronto aparezca el brillo enceguecedor de las Salinas Grandes es una experiencia única.

Mattina M’illumino d’immenso. — La Mañana Me ilumino de inmensidad. Giuseppe Ungaretti, L’allegría (Del original, en italiano)

Quienes conocieron otros paisajes andinos, en Perú, por ejemplo, encontrarán un espacio diferente: una puna más árida y más abierta que culmina en esta inmensa salina donde solo se ve el blanco de la sal —un mar de sal—, y el azul del cielo. La salina, llana, a lo lejos, y su corola de montañas. No vi jamás matices como estos. Miles de colores detrás de El Carrizal antes de retomar la ruta 52. Azules, violetas, rojos, amarillos, verdes en las montañas. Arcillas de colores imposibles. Después de las cuatro o cinco de la

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• En los bordes de toda la zona salinera crecen los carrizos que son gramíneas con formas rizadas caprichosas visibles sobre los suelos arenosos. Actualmente se usan como elementos decorativos. •


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tarde, es el momento en el que las tonalidades brillan, las diferencias resaltan. Nos introducimos en un mundo ancestral, originario, atávico donde la gente vive como hace doscientos años. Aunque exista internet, las casas se construyen con las mismas técnicas; aunque las abuelas se quejen de los nuevos tiempos y renieguen de los cambios, la Puna parece aplazarlos. Es parte importante del atractivo, de la fascinación que ejerce sobre el viajero: encontrarse de pronto en un espacio primigenio, incontaminado, sin edificios, sin luces estridentes que apaguen las estrellas. Es que la misma geografía hace difícil que el hombre la recorra. La Puna se gana, demanda un esfuerzo, algún cansancio para ser alcanzada. Como su gente, se merece el trabajo para llegar a conocerla.

Los jefes miran el cielo porque siempre andan de noche para hablar entre ellos sin que los vean ni los escuchen. Por eso saben más que los hombres. Pero más que ellos saben las viejas que no duermen […] Las que no duermen vigilan el cielo y si hay combate entre estrellas corren a despertar a los guerreros para avisarles. Entonces los guerreros vigilan. Hace tiempo que no hay combates en el cielo. Cuando hay combates en el cielo alguna estrella escapa, y atrás van estrellas que a veces pierden el camino, resbalan del cielo y caen. Fogwill, Runa

Familiarizada con la ley de la intemperie y con los frágiles andamios que sostienen la memoria lo que queda de mí me abandona en el desierto. Silvia Barei, (fragmento del poema “Mujer en el desierto” de La casa en el desierto).

Fuerte, grande, impresionante, cargada de sentido, de historia, de cultura, de mitos, de vida. La Puna es Puna a pesar de. A pesar del terrible intento de erradicación de lo previo, a pesar del intento de borrarla. Es un territorio cercado por el prejuicio y el miedo de las ciudades. Es una comarca que resiste y atrapa. Muchas son las amenazas que los habitantes de las ciudades descargan sobre el viajero para advertirle; previenen en exceso. Suelen asustarlo con los efectos de la altura. Muchos habitantes de la región, jamás se acercan, no la recorren, transmiten un miedo cargado de sentido casi supersticioso. Viven cerca del milagro, pero no se atreven a atravesarlo y prefieren suponer que no hay

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nada allí. Existe en algunos ambientes un descreimiento por la cultura andina del país; es un rechazo que significa rechazarse a sí mismo. Es comprensible. No es un territorio que todos puedan soportar. Enfrenta con uno mismo, con los propios orígenes, con los propios miedos. Miedo de no ser el que domina, vergüenza de asumir la identidad humilde de la propia pequeñez frente a la tierra. La Puna enseña una lección de modestia.

Nell’aria spasimante involontaria rivolta dell’uomo presente alla sua fragilità Fratelli — En el aire trémulo revolución involuntaria del hombre presente en su fragilidad Hermanos Fragmento del poema “Fratelli” de Giuseppe Ungaretti. (Del original, en italiano)

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Mirando nomás Mi papa sabía tejer telar. Yo no sé cómo he aprendío: mirando nomás. Dos agujas, cinco agujas. Que me ha enseñao la abuela, porque mi papá esos tejidos no sabía. Cordillate 32 tejía mi papá: bien sabía hacer. Hacíamos para vender peleros, mantas, ojo de perdiz también tejía. Mi mamita sabia tejer todo labor 33 —¡laborera 34 era pues nomás!—, fajas, chuspas hacía. De ahí se ha aprendido 35 la Aurora: todo de la abuela. Hermoso tejía, maravilla sabia tejer mi suegra. Esta faja me ha regalao ella. Yo le he sacao de acá estos puntos. Ella era de San José. Todo de lana de oveja se sabía tejer. No han teñío mucho con cosas de acá, más ha tintao con tintas que se traían; pero también un poco con cerro negro, con quinchamal 36; pero más con tintas para vender. La faja, acá, la usan todos, más las mujeres para proteger la cintura; los hombres también, cuando trabajan en los rastrojos. Pánfilo compraba para vender —me acuerdo—. Antes no sabía haber ningún negocio. El de Pánfilo ha sabío ser el primero. Después, llegaban ya los camiones también, con cosas. 32 Cordillate o cordellate: tejido basto de lana cuya trama hace cordoncillo. 33 Los géneros de los sustantivos se confunden en las zonas de sustrato quechua porque esta lengua no posee distinciones genéricas. 34 Adjetivo derivado de “labor”, trabajadora. 35 Ver nota 5. 36 Quinchamal: planta de la familia de las compuestas, Baccharis grisebachii.

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Mi madre es una pastora, mi padre es un labrador; él de su vida hace un grano, ella de su alma un vellón. — Mi madre detrás de su hato, con la rueca entre las manos hila las hebras del sol. Mi padre sobre los surcos, con el filo de una copla desgrana su corazón. Domingo Zerpa, fragmento del poema “Grano y vellón”, en su Puya-Puyas.

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Es bueno que se sepan todas estas cosas Mi mama, sí. Vivía de eso; era muy buena para los tejidos. La hija aprendió todo eso y lo aprendió así, prolijo. Teje hermoso la hija. Es bueno que se sepan todas estas cosas porque si no, se fallecen los más viejos y se van perdiendo. ¡Cuántas cosas se habrán perdido de antes así! Está muy bien que se queden para que otros sepan cómo eran las cosas y no se pierda todo eso que han vivío antes.

Kausarak’mi kani alconchas nisunki luceros nisunki, kutimusk’rak’mi vueltamusak’rak’mi. Amarak’wak’aychu muru pillpintucha, saywacha churusk’ay manaras tuninchu apurikamullay. — Aún estoy vivo. el halcón te hablará de mí, la estrella de los cielos te hablará de mí, he de regresar todavía, todavía he de volver. No es tiempo de llorar, mariposa manchada. La saywa que elevé en la cumbre no se ha derrumbado, pregúntale por mí. José María Arguedas, Los ríos profundos. (En quechua y castellano, en el original)

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Ronquita la garganta y contenta Esta leña se llama tola quianto. Más o menos arde, humea mucho, echa su humo.

• El clima de la Puna es riguroso debido a la altura, las exiguas lluvias y los vientos permanentes. La flora es muy escasa y muchas plantas son usadas como combustible como el churqui, la queñoa —único árbol nativo de la Puna—, la tola, la yareta. •

Yo he sío nacida acá y acá moriré. Distinto era, distinto de ver. Ahora no. Yo me hei criao con ojotitas 37, pasteando ovejas. Que tenía mi motecito, mi cusquito, puesta mi ojotita: así nomás andaba; ahora no saben de ojota, no saben de ovejas ni nada de nada. Andar por la ciudad paseando es lo único que saben. Mis hijos eran como yo, misma gente, mis nietos ya no, ya son de jean 38, ya son de otra forma. Mi hermana me ha enseñao a tejer. Mi madre la he perdío a los once años. Si yo la hubiera conocío a mi madre, para mí hubiera sido distinta, distinta iba a ser mi vida. Lástima, nomás, pues. Mi padre se ha casao al año con otra señora y mis hermanas, más mayores que yo, ya tenían harta ovejas y me hacían dormir en el puesto. Once, doce, trece años, ya dormía solita con las ovejas. Yo sabía mismer, 39 hilar 40, tejer sabía ya, todo. Mi hermana, mi abuela tejían medias, chalecos, tejidos. Mi papá sabía bajar como para mayo a vender y llevaba todo para abajo a Jujuy. Como quince días tar-

• En las faldas de los cerros podemos encontrar diferentes cactáceas, un sin número de gramíneas, compuestas y plantas rastreras diminutas emparentadas con las hermosas portulacas de los jardines urbanos. •

• Las mujeres embarazadas no tejen durante la pregnancia porque el niño podría nacer enredado en el cordón. •

37 Del quechua ushuta, sandalia hecha de piel y fibras vegetales. 38 Anglicismo por pantalón vaquero. 39 También mismir, mismear o mismar: torcer, estirar la lana. Después de lavar, descardar (limpiar la lana), descerdar (sacar las cerdas o pelos a la lana), desmotar (quitar las fibras apelotonadas que no pueden separase), se empieza a estirar, torcer (mismir) y separar la lana para formar el paichú (una suerte de “soga” de lana sin torcer que se hace para luego hilar la lana). 40 Ir retorciendo la lana (con pushka o puica o con rueca).

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daba en ir con los burros por Purmamarca 41 , Tumbaya, salía por el Cucho y Corral de Piedras. Todo eso se conocía mi papá. Yo hei viajao recién a los 18 años. Me han llevao a sacarme la foto pa’ la libreta. Recién he conocío. Antes no faltaban tantas cosas. Ahora no saben mismir, no saben de ovejas, de lana. Nada ‘tan sabiendo. Los nietos, no. No se puede enseñarles, son distintos, tan criados de otra forma. No intento. No hei podio aprender a hacer fajas, quirquinchito 42 nomás: llanito 43, flojito. Quería aprender a hacer labor pero no hei podío nomás. Así me gustaban de chica nomás. De las ovejas vivía, tenía las ovejas pasteando, cuidando nomás y así he criao mis hijos, así he vivío: haciendo la lana, el queso, tejiendo. Ocho hijos hei tenío y hei criao así. Me gusta vivir aquí. Antes cuando era más chica me quería ir a Volcán. Mi hermana se ha ido, yo me hei quedao con las ovejas. Doce años tenía más o menos. Ya estaba la escuela, yo he ido, segundo, tercer grado he dejao nomás: no me gustaba sumar, restar, no podía y ya hei dejao nomás. Leer, sí. Hasta ahora leo bien; pero sumas y restas no podía, no me dentraban 44 en la cabeza. No eran malas las maestras, quizás no eran tan exigentes. Mi señorita se llamaba V. , otra era M.: esa era mala, no le gustaba que jueguen. Una vez estaban formando, izaban la bandera y ‘taban cantando, y uno se ha querío hacer el chiste cantando otra cosa y le ha agarrao la oreja y le ha hecho saltar sangre de la oreja. Mala era, de León, por ahí era. Con esa maestra ya he salío. Antes sabíamos ir para leer, pa’ saber, ahora hay maestro de música, tanta cosa, y no saben nada ¡cuántas cosas hay más! Parecen chicos sin padres, se han perdío los respetos, la disciplina. Guasos, guarangos tan saliendo. Mis hijos se han criao ocupados, nunca han sido así, son buenos hijos, por ahí algún que se

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• En Purmamarca, durante la primera quincena de enero, se realiza el “Encuentro de Copleros” donde los participantes —tanto los intérpretes como el público— no abonan entrada. El mismo día se realiza el concurso de queso de cabra durante el cual se puede degustar la especialidad de la zona. •

41 A través de la Ruta Nacional 52 desde Purmamarca hasta las Salinas Grandes atravesamos un paisaje colorido en una distancia corta. Se sube desde una altura de 2193 msnm. —en Purmamarca— hasta una altura de 4170 msnm. —el abra del Potrerillo, el pequeño glaciar—; luego se llega a las Salinas, una imponente extensión de sal (3330 msnm.). En auto, desde Purmamarca, ida y vuelta se hace en 3 horas. 42 El término “quirquinchito” usado como adjetivo significa “flojo”; hace referencia a un tejido hecho en telar sin dedicación. El buen tejedor se toma el trabajo de ajustar cada línea, de lo contrario, el trabajo resulta desigual, desparejo y flojo. Existe un cuento popular que narra el modo indolente en el que un quirquincho tejía y es probable que la expresión provenga de esa historia. 43 Tejido en telar sin decoración, normalmente en faz simple. 44 De “entraban”.


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macha 45; pero no, son buenos, no han sío así nunca, como ahora. Y había que estar con las ovejas. Tremendas tropas de oveja sabia haber; ahora, ni una. Todos corrales vacíos nomás. Malos años, poco llovía. A los chicos ya no les gustan las ovejas, todos se han ido pa’ la ciudad, ya todo se ha ido quedando nomás. La lana más lindo tejíamos, la más fea se hacía peleros pa’ vender. A mi papá ya lo hei conocío viejito. Bueno era. Trabajador. Nos sabía contar de cuando iba pa’ vender. Nosotros hacíamos chalona 46 para llevar pa’ vender. Se enfardaba y se cambiaba o se vendía. Sal también sabíamos llevar pa’ vender. Ella sabía tejer en telar; mi papá, también. Eso se vendía más abajo, diz 47 que Corral de Piedra pa’ dentro. Como un día de camino. No sé cómo se llamaba. Almona, creo que era. En Jujuy, me hei quedao con un hermano que estaba allá cuando me hei tenío que sacar la foto. De ahí, cuando ha vuelto mi papá de abajo, me ha llevao. Más no he conocío. Después ya no me ha importao tampoco, nunca más he vuelto y ya hei tenío mis hijos y había que trabajar más, ocuparse de las ovejas. Treinta arriba tenía ya. Después que se han crecío todos. Unos se han ido para abajo y ya he dejao de estar burreando y he empezao a andar en colectivo. Igual los chicos que las ovejas nomás. Mismos problemas. Ya no han querío cuidar las ovejas. El segundo anda por acá todavía. La chica se me ha ido a Córdoba y ahí está allá. ¿A.J. lo conoce? ¿A I.? Se han ido a trabajar, a estudiar en Tumbaya. Después tengo uno más estudiando en Córdoba y el segundo que ha trabajao en Mina Aguilar un tiempo. Igual se celebra que antes. El primer día de Todos Santos 48 se hacen ofrendas, se vela la cruz. Palomitas de masa. Ayudan todos. En el velatorio se hace todo: se pone la mesa, hacen el recibimiento de las almas y el

• El diseño de las fajas expresa, a través de un lenguaje especial, la cosmovisión cultural, los elementos representativos, su simbolismo, el estado de ánimo de quien teje —de la persona o el grupo. El tejido narra a través del dibujo, de los colores y de la textura. •

• El queso —normalmente de cabra— es un producto muy valioso. Se hace dos veces al año. Puesto que se trata de una zona de bajos recursos, obsequiar un queso es, en la Puna, una muestra de gran aprecio, una suerte de ofrenda para el huésped. •

45 Del quechua “machar”, “macharse”: emborrachar, emborracharse. 46 Carne secada al aire libre. Se diferencia del charqui porque la chalona tiene hueso mientras que el charqui es solo carne. 47 Apócope por “dice”. 48 Durante el día de Todos los Santos y Todos los Muertos se renuevan las coronas y las flores. Cinco días después de esta fiesta se siembra la papa en Puna, es la semana en la que suelen terminar las heladas.

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despacho. Más en las casas de los nuevos difuntos. Algunos jóvenes vienen; algunos, no; otros son más presumidos, agrandaos, más tontos igual, más recelosos. No sé qué será ahora; ni saludan ahora. Algunos son churos 49. Así tengo una nieta. Mala… Yo he dejao que ellos se elijan. Les decía; pero en cuanto se enojaban, ya no les decía. Antes era más de hacer caso. Uno mismo se preocupaba antes, se dignaba a cuidar las cosas. Se levantaba temprano, se lo mandaban a cargar la leña, a trair la leña con los burros. A mí sabía encantarme cargar leña arriba de los burros, sabía ser alegría de andar, encanto. Todo el año es igual, siempre se recorre igual, no se van pa’ otra parte. Cada uno tiene su parcela. Desde una de la tarde hasta seis de la tarde. Mas era encanto de ir. Tranquila andaba. Llevaba mi lana, hilaba, mismeaba. Pasteaban por delante de uno. Había que andar vaqueando. Cuando hay pasto es más lindo. Encanto es; si no hay pasto es fiero. No hay qué comer la oveja 50 . Si hay pasto, uno va detrás y la oveja va comiendo. Ya p’arrearlas de vuelta, las atajaban dos perros, pa’ traerlas; a veces, no estaban todas juntas, se separaban las crías y estaban más allá; otras, todas juntas: una parte, otra parte y así era nomás pues. Una hora así…, otra hora. En los rastrojos se venían a parir las ovejas. Todas iban al rastrojo después con su guagüita, no se equivocaban. Mi hermana también sabía salir a pastear cuando parían. Ella se quedaba con las crías, yo me he iba pa’l puesto. Y así. Después, ya cuando se han ido teniendo familia, ya se hemos idoseparando; se hemos dividido la tropa. Ya mi hermana se ha ido pa’ Córdoba también. Mías eran más poquitas. Ciento ochenta. Ya andaba por acá sola. Mis hijos salían de la escuela y venían con las ovejas. Yo les he mandado a la escuela. Sí. Para que aprendan. Y era obligación de todos. Yo no tenía parejas, era soletera 51. He renegao menos en la vida. Mi hermana no

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• El trabajo de la sal, además de la extracción, posee una vertiente artesanal. Puede ocurrir que en tiempos de turismo, se gane más con las artesanías que con la producción de sal propiamente dicha. La cooperativa tiene comisiones diferentes: la de deportes, la de artesanos y la de turismo. El deporte es fundamental porque agrupa e incentiva. •

49 Churo: se usa en todo el norte de la Argentina como sinónimo de generoso, muy bueno, íntegro. También se usa el diminutivo “churito”. Es equivalente a la expresión “macanudo” del Río de la Plata, Cuba y Puerto Rico. 50 Las ovejas no tienen qué comer. 51 Soltera.


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En Jujuy, el dos de noviembre, el día de los muertos es muy importante. Poco interesa que el almanaque señale ese día en rojo, que se decrete o no el feriado. Es probable que nadie vaya a trabajar porque los muertos esperan. Es una sola vez al año y no está bien no cumplir con ellos. Ni el gobierno ni el patrón pueden interferir con ese compromiso íntimo y profundo que involucra a todas las clases sociales, a todas las razas, a todas las edades. Exorcizamos a la muerte de muchas maneras. En México, por ejemplo, los vivos dan la bienvenida a las almas con ofrendas florales, comidas, velas e incienso, calaveras de dulce o de papel. En Estados Unidos, la gente se disfraza y sale a recorrer las calles. En Santiago del Estero, se prenden velas sobre las tumbas durante la noche. En nuestra provincia ocurre algo parecido: la noche del 1º de noviembre, en las casas, se organiza una mesa con panes que suelen tener la forma de aquellas cosas que las almas amaban en vida. También se ofrecen las comidas y bebidas preferidas de los muertos. Se deja la mesa puesta y todos se van a dormir para que las almas puedan sentirse a sus anchas y servirse sin que nadie las espante. Al parecer, los muertos temen a los vivos del mismo modo que nosotros nos intimidamos con los fantasmas. El 2 de noviembre, continúan los festejos en los cementerios que se verán colmados de vecinos que traen flores frescas, molinetes, coronas de flores de papel para las tumbas; pero también bebidas, comida, sillas, música. Se organiza una suerte de fiesta campestre alrededor de las tumbas. Los vendedores ambulantes se amontonan con pochoclo, manzanas acarameladas, hilos de azúcar, golosinas, gaseosas, muñecas, bollos. Los familiares se acomodan alrededor de las tumbas, se sientan en el suelo en sus sillitas portátiles, abren los paquetes de papas fritas, destapan las botellas mientras conversan y acondicionan las flores, embellecen el pequeño perímetro de tierra, van y vienen con baldes de agua. En la ciudad capital, la fiesta es un poco más contenida; pero en la Quebrada y en la Puna se canta y se baila también. Ese día, los muertos tienen permiso hasta media noche. Hay que hacer algo con la muerte que duele. Bailar o llenar la casa de flores, cocinar, beber, cantar o llorar, o todo eso junto. Vayan estas palabras a modo de homenaje para nuestros seres queridos que ya no están.

• Es frecuente ver a las mujeres hilando con la puica mientras cuidan el rebaño. El tiempo del pastoreo es el momento especial para el hilado. •

E. B.

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quería que me case, quería que cuide las ovejas; yo también no me hei querío casarmi. Abuelita me sabío decir: —Usted críe la hacienda y críe sus guaguas. Nada de casamiento—. Así me han dicho. Quesos también, así. Ahí tengo un zarzo 52 de quesos. Sabíamos hacer dos por día. Se hace un tejidito de chijua, no, de chillagua, de cortadera 53. A veces un trenzadito 54 apretao. Ahí lo pongo en cinchón, lo voy apretando más, más y lo amoldo y ahí mismo lo salo y ya lo dejo hasta la mañana. L’ heenseñao a mis hijos a hacer queso. Sabían hacer. Ahora mismo ha venío mi hijo a visitar. Estaba acá estos días ¿no lo ha visto? Yo no me dejo llevar. He pasao hasta Córdoba, Buenos Aires conozco. Todos son pegotes, son mimosos todos, me andan alrededor: mi hija trabaja en un hospital en Jujuy y dos casados; más dos hijos solteros tengo. Oscar mi hijo, otro, es trabajador, ya va a llegar pasao mañana, en Loma Blanca ‘tá trabajando. Bien dispuesto es. Nosotros de mi casa éramos tres mujeres y dos varones. Así era de mi papá. Prima soy de la señora de P. Aquí en el pueblo, no eran muchas familias. Una allacito; más arriba, otra; más arriba, los T. No había muchos más, poquitos eran; otra gente se ha ido viniendo de afuera, otros se han muerto nomás. Ahora todos son venedizos 55, diz que vienen de otro lugar, de la costa mayormente: San José, Cerro Bayo, Lipán, de El Moreno. Leopoldo Cañarí es de ahí; Puca es de San José, no es de aquí. No hei conocío cómo llegaban. Parecía que sacaban lotes. Del Angosto 56 ha venío Silverio Liquín, Evaristo. La Anita Liquín también ha venío de San José. A veces es que se han casao y sabío venir adonde la mujer era. Los Flores son de los primeros del Moreno. Se han muerto todos los primeros ya. Asunción Flores, Juan Flores, Toribio Flores, Telésforo Flores, los Tinte, los Cañari, los Vilte, los Casimiros. La Ofelia Casimiro es guagua, comparada. La abuela era Arjona. Los Arjona también eran de acá.

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Lo mejor será, señoras, que me quede sin casar; porque señor de mi gusto no hi de poder encontrar.

52 El zarzo es un entramado para apoyar los quesos a madurar. Se prepara como una especie de mimbre para sostener los quesos, el mimbre absorbe el suero a medida que se seca. 53 Chijua, es una especie de la familia de las compuestas y chillagua y cortadera son plantas del tipo de las gramíneas. Especie de paja o esparto. 54 Con las plantas hacen un trenzado de fibras vegetales para contener y ceñir el queso y darle forma hasta que madure. 55 Advenedizos. 56 El Angosto fue un paraje significativo para la conformación del pueblo de El Moreno que se ha ido construyendo con mucha gente del Angosto. Existe allí un antigal de importancia.


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• Extravío

Aún no sabe decir su nombre y la han mandado (a lo de Rabachino, a comprar harina, azúcar negra, polvo de hornear). Si lo hace bien, le darán (caramelos, estampitas, besos). En el bar hay olor a hombres, y a vino viejo. También un piso flojo de madera, y ya está el miedo de pisar en falso. Lleva un papel escrito (en el hueco de la mano lleva la letra de su madre). Le han ordenado: No te pierdas, y va mirándose los pies, cuenta los pasos. Cree (...pero es una intuición oscura) que quien se mira los pies no se extravía. Cuenta los pasos (y después las sílabas, los cuentos, las monedas), con los ojos fijos en los zapatos, pero lo mismo se pierde en el recuento. María Teresa Andruetto, Kodak

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Todos eran vecinos primeros de acá. Vive la Gualberta Tinte; su mamá era la Silvia Arjona. Tolaba no hay; esos han venío después. Los Castillo eran de acá: su abuela de su tata era Silforiano y de ahí es que se ha casao con la Viviana Tinte que era de acá. Las mujeres han ido haciendo su familia. Algunos se han ido quedando por la mina Del Porvenir y se quedaban las mujeres y los chicos en el pueblo. En la mina Del Porvenir, trabajan diez días en la mina y ahí tienen su descanso. Vienen, miran su rastrojo y se van. Ya no hay ni viejitos pa’ ver los rastrojos; algunas mujeres saben ver, no todas, sacan los yuyos, limpian, riegan. Igual me han dao las ovejas que el rastrojo. Sembraba papas 57 , arvejas y mi papá se iba también a vender a Purmamarca los cargamentos de habas, verdes. Las vendía. Tremendas cargas de haba 58 sabía sacar, fresquitas. Cambeaba por tomate, durazno. Llevaba queso. Por flojos se han quedado sin los rastrojos. Les ha dao por la vagancia. Flojitos han empezao a nacer. No les gusta el trabajo, ni las ovejas, no quieren hacer los rastrojos. No sé, no compriendo por qué ha pasao. Mis hijos no se han criao así; se han cría trabajando. Yo me sabía conchabar por ahí. Más de grandes, ya se han ido escapando más. En los carnavales venían a caballo. Toda la gente de acá tenía caballo. Traían de Jujuy, de Salta. Nadie no tenían ningún caballo. Compraban para ir al campo, para arrear la vaca por las quebradas, para traer maíz. Hacienda de llamas no había, no se conocía. Hay más ahora. Chivos también había. En los carnavales, se cantaba con caja.

Tengo mi pecho de coplas que parece un avispero; se empujan unas a otras pa’ ver cuál sale primero.

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• Si falta agua —estrés hídrico— u ocurre una helada, la papa se deforma por estrangulamiento y adquiere aspectos curiosos. Si una papa tiene una forma particular —“Heraca” de persona o de animal— se la suele guardar y si es una forma que remite a una imagen religiosa se coloca en un lugar especial y se le ponen velas. •

57 El maíz, la papa y el haba son hoy en día los cultivos más importantes de Puna. Existen muchas variedades, sobre todo de papas. 58 Las habas que más se producen son las cuarentonas, grandes, de importante valor proteico. Se solían tostar y los chicos se las llevaban a la escuela como merienda.


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Los viejitos eran tremendos para cantar: el Toribio Flores sabía ser, la Crescencia Arjona también era coplera. Coplas surtidas se cantaba, contrapunto, remate, desprecios, amores. Todo se contestaba. Mi mama se llama Pascua, mi tatita, Navidad, yo me llamo Todo Santo, mi apellido es Carnaval.

• Durante la señalada se coquea, se toma chicha y se simula el carneo de una pequeña llamita de yista de la cual cada uno de los invitados se lleva un trozo. •

Mi hermana era tremenda para cantar. Ahora está en Córdoba. Varias mujeres eran; pero se han ido muriendo algunas. Ya no quedan tantas. La mujer que quiere a dos no es tonta sino advertida: si una vela se apaga, la otra queda encendida.

De Moreno se iban a San José; pero no sacaban diablos: era la señalada 59, la marcada. Hoy acá; después allá, en la otra banda. Más allá, se daba la vuelta el corral cantando, se tiraba talco, se tomaba la chicha. Mientras estaba cantando una cosa me’hi fijao; la chicha se está acabando y de mí se han olvidao.

Chicha buena sabía haber, chicha de maíz molido que se traía de la quebrada. Mi abuelo, en El Angosto, hacía chicha de maíz para agosto, pa’ las fiestas, pa’ Todos los Santos, para Pascuas y Carnavales 60. Cinco veces al año. Buena chicha con aceite o con levadura, a veces, pa’ cortar. Hermosa chicha muqueada. Ahora esta juventud no sabe, no saben hacer chicha así, estos chicos. Esa chicha se lo hace el muco 61, la levadura, y se lo hace hervir el agua y después ya el agua hervida se lo mezcla en el birque 62 y se lo aumenta. Bien se lo mezcla y ya se saca

59 El ganado de un año se marca y señala con flores, zarcillos y chimpus. Los chimpus son mechas de lana de oveja sin hilar, teñidas de diferentes colores que se colocan en el lomo de los animales en la señalada. Los zarcillos tienen forma de pompón u ovillito y van en la oreja de los animales con pequeñas perforaciones. 60 El Carnaval es una de las festividades más populares de la Quebrada y Puna jujeñas. Comienza con el desentierro del Pujillay, el diablo carnavalero, para festejar al compás de la música de bombos, erkes, charangos y cajas. Después de los ocho días de fiesta, las distintas agrupaciones se reúnen en torno a la tumba del diablo para proceder al entierro, donde aguardará un año para volver a ser liberado. 61 Muco: acullico que se hace con la harina de maíz y saliva y que será el fermento de la chicha. 62 Birque, virque o wirki: cántaro, tinajón que elige la familia para hacer la chicha.

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la chuya 63, se lo saca el arrope, se hace hervir el arrope dos o tres días. La chicha de maíz me gusta más. Suave está bien hecha. Ya muchos días se agria, saca gusto a alcohol. Todos sabían hacer antes: mi abuelo, Flores, el Venancio, mi abuela Antonia allá abajo, la Juana, todos tan finao ahora. Lástima, nomás, pues. La copla me anda buscando y yo no sé para qué; tal vez me vaya con ella, tal vez no quiera volver.

Yo no cantaba tanto; bailar, me gustaba. Alguna, alguna canto por ahí solita, canto en el puesto. Así vengo también, ronquita la garganta y contenta. El Ismael es más cantor. Su padre era alegre. Ahora con la mujer ya no se puede: no lo dejan tanto. El Clemente también se canta por ahí algo. Ahí se conocíamos, en los carnavales. Zamba con pañuelito me gustaba bailar, no como estos bailes ahora: bailes perros, guasos nomás. No ¡qu’ iba a ser antes! que se bailaba tan lindo: zamba, chacarera, gato, carnavalitos 64 . No venía nadies a tocar. Vitrola nomás teníamos. Un viejito sabía tener, linda, y así bailaban todos, todo el día y noche, pero ya no; l’han sacao. 5 de agosto sabía ser el día de la virgen, aunque ya no lo celebran hasta noviembre. Santos Reyes, 6 de enero, el 7 se festejaba. Jueves de comadre era de antes. Mi abuela sabía decir que eran lindas esas fiestas. Se salía con su chuspita de coca y su tinaja de chicha y se iban a saludarse las comadres. Lindo debía ser, según me ha contao mi abuela. Días de comadre eran antes de mujeres nomás. Tomaban, cantaban; pero yo no he’i conocío ya eso. Ahora se hacen de todos, ya no es así ahora, ya se ha acabao. Marcada y señalada se hace ahora, pero poco; porque ya casi no hay vacas. Con las ovejas se sabe

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• La yista es una pasta semiblanda (hecha con ceniza compactada de algunas plantas) que se usa para coquear. Las cenizas cambian según el sito. En este lugar se hacen con flores seleccionadas de cortadera. •

63 Fermento dulce que queda como resto en la preparación de la chicha. 64 Los instrumentos típicos son erkes, quenas, anatas, bombos, cajas, charangos que actualmente han vuelto a estar en auge incorporados a otros tipos de música.


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Tanto el carnavalito como el huayno y el taquirari son ritmos y bailes colectivos del altiplano que apelan a diversas figuras del baile sin una coreografía prefijada. Los ritmos del altiplano aluden a costumbres y rituales. La música está libre de las ataduras de la coreografía fija, tiene independencia para proyectarse: no exige durar tantos compases o repetir un estribillo, preludios, interludios. Bajar del cerro tocando cierta música con cierto paso, adorar al niño Jesús trenzando cintas, la música de los sikuris en las peregrinaciones son construcciones populares colectivas. Se emplean a menudo giros de escalas (repertorio de sonidos) “pentatónicas”. Los instrumentos de vientos de la región tienen una afinación semejante a la música de los chinos y de los húngaros (la cuál recopiló Bartok) basada en escalas pentatónicas. Los ritmos son binarios como el tango y la habanera. Las zambas, cuecas y chayas dividen los sonidos en tres tiempos. Las diferencias entre carnavalito, huayno y taquirari no son claras; a menudo son términos intercambiables. Sin embargo, el carnavalito, como lo indica su nombre, debe ser más festivo, típico de las épocas carnavalescas (por ejemplo El Humahuaqueño). El hayno es más lento y lírico (El cóndor pasa). Rodrigo Nicolás Ramos Ruiz

65 En la Puna es posible encontrar muchas especies del altiplano con usos medicinales como ser muña-muña (Satureja parvifolia), rica-rica (Acantholippia salsoloides), pupusa (Werneria poposa), borraja (Borrago officinalis), cortadera (Cortaderia sp.), así como también pastos naturales aptos para el ganado ovino. 66 Planta medicinal de las compuestas. Baccharis grisebachii.

hacer también. Venían a hacer flores los invitados, se teñía con tinta que se traía de la Quiaca. El copal se usaba para curarse de la panza, cuando está hinchada. Tostadito, se hace té. De la costa o del bajo se trae, sequita; rica-rica también pa’ los resfríos 65. A mí no me gusta, muy amarga es. Quinchamal 66 pa’l reumatismo. La pupusa 67 es del lao del Chañi, ahí se crece. La coba se usaba pa’ sahumar las ovejas y pa’ la Pachamama. Se consigue un perfume rico. Tolilla 68 se usa pa’ tintar el hilito, el chipe chape 69

67 Crece en los cerros y se toma como té junto con la coca para soportar la altura. 68 Especie utilizada para tintar de amarillo el hilo de oveja perteneciente al género Fabian sp. 69 Krameriacea. Krameria lappacea. Planta con elevado contenido de tanino en sus raíces. La corteza es utilizada para teñir de color carmesí, rojizo, salmón y aún negro según el mordiente utilizado.

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o el cerro negro. Perlilla 7 0 pa’l dolor del muela; surillanta 71 también para el estómago. Todo se hace té. Cepa caballo 72 de los rastrojos también, esa es buena pa’ los nervios. El llantén, igual. Las tolas se usan para leña, la inca-tola, que es una planta grande, espinuda, con las espinas bien blancas, al borde de los cerros, abajito se encuentra.

A lo lejos, los cerros. A lo lejos. He traído la tierra que más quiero atrapada en los ojos enredada en el pelo. Entre esas montañas, guardo la leve fibra que me une a la vida. Alcira Fidalgo, Oficio de Autora

70 Margyricarpus sp. (Rosaceae). Hierba de unos 15-30 cm de alto con poco desarrollo vegetativo en la zona. El fruto es una pequeña baya globosa, blanca, amarilla o rosa. Se usa como analgésico. 71 Nardophyllum armatum. Planta de la familia de las compuestas o asteráceas. Combustible y forrajera, su nombre alude a la preferencia del Suri por esta hierba. 72 Xanthium spinosum especie perteneciente a la familia de las Composáceas, utilizada como diurética, depurativa y refrescante.

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La Pachamama La Pachamama es la tierra, es la madre de los animales. Nos da todo lo que tenemos y comemos, la salud. Es la que cuida la hacienda y la multiplica. Ella da los años buenos y castiga con los años malos. Por estas razones se le ofrece alcohol, cigarro y coca. No se sabe cómo es porque no aparece en ningún caso. Nadie la ha visto, no la conocemos; pero se la oye hablar. Está en los cerros. Vive en un hoyo al pie de una peña. Allí abajo, puede verse una habitación grande donde guarda sus monedas y sus sacos de plata. Cuando se hace la señalada, ponen los pedacitos de orejas en un tacho o en un poronguito y lo entierran; encima echan piedras blancas, una piedra por cada animal. Es para la Pachamama, para que multiplique la hacienda. Su día es el primero de agosto. Ese día hay que festejarla, darle regalos y pedirle lo necesario. Se entierra una olla de barro con comida cocida cerca de la casa en un lugar que nadie vaya a pisar, o en la falda de algún cerro. También se pone coca, alcohol, vino, cigarrillos y chicha para alimentarla. A la Pachamama se le habla. Así ayuda todo el año. Cuando alguien se olvida de dar lo que se debe a la Pacha en ese día, debe saber que le irá mal en lo que haga y si ella se enoja puede castigar en los cerros con una enfermedad de la cual muchas veces se muere. Hay que ponerse unos cordoncitos de hilo blanco y negro de lana de llama (yoquis) que se preparan especialmente para ese día. Se atan a las muñecas y en los tobillos para que la tierra no pille. De lo contrario puede uno enfermarse muy gravemente. Hay que arrodillarse a rezar en las ciénagas, potreros o en las aguadas. Después se cava un pozo chiquito para enterrar la juncapa, que es una llamita hecha de harina de maíz blanco y negro. La llama tiene una carguita de cigarros y coca amarrada con lanas de colores. Después se echa chicha y se tapa el agujero con una piedra adornada con flores de lana. También se derrama chicha y coca en el agua. No hay que reírse pues de lo contrario sobrevendrá el castigo. Todos los años, hay que repetir este rito el primero de agosto. Si no se cumple, los ojos de agua castigan y ahogan a los animales que van a beber y a los hombres.Los ríos toman víctimas anualmente; luego se les pasa la furia y se aplacan. En los caminos de las montañas, en determinados lugares riesgosos, se construyen pequeños túmulos de piedras como ofrenda a la Pachamama (apachetas); hay que respetarlos y dejar una piedrita más o depositar allí algo para ella, tirarle el acullico o echarle un chorrito de alcohol o vino. Sirve para dar gracias, para que no agarre la tierra, para que no mueran los animales que llevan las cargas. E. B. Seres mágicos que habitan en la Argentina, Ediciones del Copista.

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Me gustaría que volvieran Yo soy nativo de aquí, nacido en San José del Chañi. Toda mi familia ha sido de acá. Me crié con mi mamá. Tenía papá, como todos. Él trabajaba como todo obrero. Yo me crié con mi mamá haciendo los tejidos: peleros, bufandas, medias, chalecos, pulóveres. Especialmente peleros porque con eso nos sobrellevábamos a vivir, ayudábamos a nuestra mamá. Ella hilaba, tejía y yo aprendí. La acompañaba a trabajar. Me levantaba temprano, hacíamos los trabajos y así hemos sobrevivido ¿ve? Nosotros teníamos varios trabajos, cuidamos las ovejas; ese era nuestro trabajo: a pastear, hilar la lana, todo el proceso nos hizo mostrar ella y nosotros aprendimos con ella. Cada vez un poquito más, un poquito más, y así, hasta que he llegao a hacer buenos tejidos y he sío el primero que ha llegao acá a enseñar cuando ha empezao la escuela. Yo he empezao la escuela a los ocho años y he estado hasta los doce años que he salío, después seguí con mi artesanía, hilando, tejiendo, todo eso, ¿ve? Mi papá tejía en telares rústicos, grandes, y yo me sentaba a mirar. ¿Cómo está haciendo él? miraba, miraba, y yo he aprendío de ahí ¿sabe? mirando únicamente. Yo lo que hei hecho primeramente ha sío unos orecitos así chiquitos, un peinecito, y me hi ido fuera, ahí lejos, como decir un kilómetro. Solo, hacía mis hiladas, mis mismes y ahí tejía. Mi mama hacia labores; mi hermana hacía las chuspas, hacia las fajas. Las fajas son tradición acá, es una de las prendas más relevantes y ahora están prácticamente perdidas, no se le dio importancia. Antes se tejía muchísimo: las chuspas, las fajas. Antes, la gente se vestía ¿con que?, con el corte barracán 73. Vivía hilando, tejiendo; pero se ha dejao estar. No se ve una persona que ande, por ejemplo, con las

• Los diseños que se utilizan en el tejido en general fueron aprendidos de las madres y abuelos. •

• En general, los hombres eran los que tejían las prendas grandes en telares criollos muy pesados. Hacía falta mucha fuerza para estar todo el día allí, golpeando. Las mujeres se ocupaban de llevar a pastar las ovejas, del tejido a dos agujas y de hacer fajas en el telar de cintura. •

73 Una variedad de tejido en telar.

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espaldas cubiertas con un corte de barracán. Se ha dejado totalmente y cada vez se va olvidando más. Yo creo que hoy la gente de acá dice: “yo me voy a lo más fácil, voy me compro y listo”, solo hago para vender medias, guantes, gorros y ya está. Voy, me compro una frazada nomás de esas y ¿cuánto tiempo cree que me dura? en cambio, me hago una de lana y dura un montón más, diez veces más que la otra. De las que acá, de mi abuela, tengo en buen uso todavía; en cambio, las otras, no. Me compro una manta, un rebozo —cordillate 74 que le decían antes—, porque no tengo, me voy me compro y ya está…, serán más lujosos, más vistosos, pero ¿cuánto dura? no tienen la duración ni la calidad de lo otro. No le llevan mucha importancia a la artesanía, va cambiando todo y va a cambiar mucho más. Hay jóvenes que no le llevan la importancia, recién cuando son más grandes, salen de la escuela, dicen “¡Cómo no habré aprendido!”. Yo estaba el año pasado dando clases a adultos y me decían eso, entonces yo les decía, “Pero vengan, aprendan. Yo estoy para eso. Decídanse. Traigan la lana y yo les enseño”. Algunos hay que piensan eso; algunos, no todos, y realmente no continúan. A mí me gustaría que continúen, que hubiese continuación; pero no se puede perseguir a la gente. Por un tiempito parecen que recuperan algo, después ya creen que es muy lento. No sé a qué se deberá. Mucho trabajo que ya no va. Y bueno, la gente está acostumbrada a otra cosa, a todo más rápido. Los chiquititos, cuando empiezan de primer grado, son una luz; ahora tengo alumnos de primer grado y mismen, componen la lana, hacen así unos ovillos. El año pasado tenía unos alumnos que —usted sabe— no hacían y todo el año no han hecho nada, no han aprendido a mismir, nada; pero ahora todos, todos, tanto varones como nenas hacen. Pronto quiero enseñarles telarcito. Cuando van a segundo grado, ya menos; a tercero, menos; a cuarto, ya menos todavía; y quinto, mucho, mucho menos. Es que claro, pasa que no hay apoyo de los padres, eso es lo que pasa. Eso. Si un padre diría 75 : “Bueno, yo quiero que mi hijo

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74 Ver nota 32. 75 Uso regional del condicional por el subjuntivo (dijera o dijese).


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aprenda”, “me voy a ver qué está haciendo mi hijo”… Ningún padre va a decir: “A ver ¿qué está haciendo mi hijo?” nada… Son padres jóvenes además. Si trabajamos con la lana sucia: “¡Ah no, mi hijo se ha ensuciado!”. Entonces, ahora estoy trabajando con lana lavada, para que el chico no se ensucie, no tome el olor de la lana, para que los padres no digan: “Ay, este trabaja con lana sucia”, “cómo se ensucia el chico”, “tengo que lavar tanto”, porque eso es lo que dicen los padres. No se acercan los padres, entonces, no hay cómo. Por ahí cuando los chicos no quieren ya trabajar, los hago llamar a los padres para que vean qué van a hacer, si quieren o no. Vienen así nomás a ver si es cierto lo que dice el maestro, pero a mí me gustaría por lo menos una vez al mes, por lo menos para preguntar: “¿Qué está haciendo mi hijo?” Eso nada más, punto. Para mí eso es ser un padre o una madre. Y uno realmente no los puede obligar. Aprender en la casa es otra cosa, además uno se acostumbra a algo y le gusta. Uno, cuando ve hacer una cosa, le gusta. A mí me gusta hacer más; por ejemplo, ahora me estoy dedicando más al barracán. Este año mismo me fui a Bariloche de vacaciones. Ahí tengo un hijo que está trabajando con artesanías también y vine con una experiencia así, y dije: “No. Este año yo voy a trabajar con barracán”. Me fui en enero, volví en febrero y hasta que comenzaron las clases, ya me he hecho un barracán. He tejido todo y ahí lo tengo en el ropero. Allá estoy haciendo otro, de otro tipo, y recién confeccionarme. Me encanta mi materia, me encanta muchísimo. Está también el telar de cintura, me encanta. A veces hace falta irse a otro lado, hace falta irse, no es como quedarse siempre en lo mismo, no ver nada. Me gustaría quedarme en el pueblo, quiero; pero realmente la gente no le da mucha importancia a esto. Si la gente le llevara importancia, se armarían montones de cosas buenas, de artesanías. Hace unos años, yo estaba yendo aquí, al Angosto, con C. L. , ahí se ha aprovechado y he trabajao bastante. Ahí, la gente se dedicaba, ahora no sé cómo estará. He salido a otras

• Se aprende a tejer desde la infancia. •

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comunidades, he salío al Carrizal 76. ¡Cómo trabajaba la gente!… y hay gente muy decidida; después no sé cómo he dejao de ir, ya no sé. A mí me gustaría que esto se revea cada vez más. Estamos perdiendo, como decir, no estamos valorando lo que tenemos. Muchas veces pienso “¿Por qué no valoramos lo que tenemos?” Si somos criados, somos nacidos, somos nativos, la zona posee la lana, todo eso, los yuyos para teñir. Hay algunos que usan los teñidos naturales todavía; pero no todos. Quizás les lleva por ahí los teñidos de otras partes, pero después no hay plata y adiós, terminan ahí nomás. Yo antes hei hecho un curso, cuando estaba en Abrapampa con la cooperativa. Hei hecho varios cursos, pero nadie teñía más así. Yo teñía. Aprendí también otros tejidos de otras formas, pero todo yo lo sabía más o menos. Del proceso de lana, para hacer la lana, ahí se he visto un poquito más, porque se hacía diferente. La gente de antes, todos tejían, todos se vestían con su pantaloncito de barracán, con su pulóver, las medias, las ojotas, todo eso, ¿ve? Ahora ¿dónde va a ver una gente de ojotas? nadie se ve de ojotas. Entonces se va perdiendo todo eso, que es lo nuestro. A mí me gustaría que volvieran… que el día de mañana se diga: “Bueno, aquí valoramos lo que tenemos”. Muchas veces tenemos hacienda y ¿qué valor le damos? Ahora, la gente que es mayor ya no puede cuidar aunque tenga poca hacienda, y la gente que es más joven, va al día, a trabajar y chau… Yo creo que depende todo de los papás, de las mamás, y eso es lo más importante. Yo pienso que algún día se va a recuperar y si no se recupera, bueno, qué vamos a hacer. Yo realmente me tendré que ir a otro lugar donde haiga 77 gente que se interese; porque en otro lugar, hay gente que se interesa, hay gente… Por ejemplo en la ciudad, si yo me voy hoy, yo sé que me están esperando con los brazos abiertos. No quiero decir con esto que yo sé todo de tejer, no; pero sé que uno, cuando quiere trasmitir, trasmite y yo sé que hay gente que siempre está buscando.

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• De la vicuña se esquila muy poquita lana, solo del lomo y con menor frecuencia que en las llamas. La fibra de abajo no se usa porque es muy dura. En el cerro aparece el gato que caza vicuñas, come la carne y deja tirado el cuero que es recogido por la gente. De ahí se saca un ovillito de fibra que puede alcanzar apenas para una bufanda. •

76 Las actividades principales de la población son la ganadería andina —ovina, caprina y de camélidos— y el cultivo de haba, trigo, avena, cebada, alfalfa, papa —a pesar del clima—, posible gracias a las obras de canalización y represas realizadas por la comunidad. Otra actividad que forma parte de la economía familiar —y complementa a las anteriores, más relevantes— es el tejido. 77 Por “haya”.


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Del Dios A Xul Solar El viento, lo recuerdo, era una voz creciente en los caminos y yo, una alegría cantando entre los cerros. (Entonces no pensaba que algo en el mundo se perdía, que algo estaba muriendo lejanamente como el [ eco…) La vida era una flor establecida. Yo contemplaba mi soledad ensimismada, miraba cómo el tiempo se gasta en el insomnio, en la vigilia eterna de las [ noches, cuando lo vi llegar… Arreaba una tropilla enardecida, abriéndose camino por el aire flotante. Alzó una vez la honda y un silbido infinito se llevó mi atención a las [ estrellas. Supe entonces que arriba, más arriba, donde se agranda el mundo, viven dioses con un halo de sueños y de olvidos… Eso es lo que recuerdo —vi a Coquena—, lo llevo en la memoria entre pájaros que vuelan por el Tiempo. Jorge Calvetti, Fundación en el cielo

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Es genial, el señor ese Hace más o menos diecinueve años que estoy acá. Vine por un reemplazo, un traslado desde un lugar de la Quiaca que se llama Cieneguillas. Hay muchos factores que influyen para pedir un cambio: yo, por ejemplo, viajaba a las dos de la mañana desde Humahuaca a la Quiaca para ir a Cieneguillas. A veces, no se conseguía en qué venir, no había colectivo o se suspendía y era una odisea llegar. La vuelta era más fácil, la ida era difícil. Mis colegas me decían que había una escuela más cerca, la del Moreno, que averiguara. Pedí traslado y desde entonces estoy acá, desde 1992. Llegué acá y estaba emocionado: un poco por la cercanía a mi casa. Me recibieron muy bien mis compañeros, la gente. Venía de sufrir cuatro años en esos viajes para Cieneguillas, así que era una liberación para mí. Quedaba un poco más cerca. Y era la situación más lógica. Ejecuto charango 78 , soy charanguista. Formé un conjunto hace muchísimo, muchísimo tiempo, que se llamaba “Los hijos de Humahuaca”, he grabado un simple con Sergio Denis, que se llama Vuelve a casa hermano. Él me llevó y grabamos, así, un solo temita, pa’ rascar el charango. Después me quedé en la Facultad de Ciencias Económicas, estudiando; pero fallé en esa iniciativa. Hice también un año del profesorado elemental; pero también fallé en eso, por problemas familiares. Me llegó el traslado para ocupar un cargo de maestro de grado en Caspala, y al otro año, el Sr. E. me hizo nombrar en un cargo de maestro de Educación Física en Coctaca. Ahí estaban la señora C. de las hermanas C. y ahí entonces hemos formado un conjunto muy bueno, muy profesional casi, pero de chicos, y nos fuimos a Córdoba con ellos. Al otro año, a Rosario, con Ricardo Vilca 79 y así anduve un poco, dando vuel-

78 El charango es un instrumento de cuerdas similar a una guitarra pero de menor tamaño. Posee cinco cuerdas dobles. Se construye frecuentemente con el caparazón del quirquincho. El empleo común es de rasgueo y tremolado para acompañar huaynos, bailecitos, carnavalitos entre otros. También suele realizar punteos. 79 Compositor humahuaqueño y maestro rural contemporáneo.

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Un ómnibus que lleva al cielo pasando por el Trópico de Capricornio (fragmento)

El ómnibus que va al cielo sale de plataforma once en la terminal San Salvador de Jujuy poco antes del mediodía, apenas un antes de que el mediodía deslumbre al Trópico de Capricornio. Todos los miércoles y domingos anunciados por almanaque y orientados hacia el palomar de Susques suspendido aún del alambre invisible del trópico a tres mil y metros de altura a los que se llega a primeras horas de la noche ya en el cielo. Allí pernocta su chapeada, rojiza carrocería al sereno y al viento calador de San Antonio de los Cobres el ómnibus que va por el cielo. Una vez lo vimos volviendo en el día siguiente aventando salinas, tartajeando sus luces, saltando oro para lavar la intemperie y pastos chicos del departamento. Se lanza desde el redondelito de Susques que está sobre el tensor de Capricornio o Huacalera hasta una plataforma asignada (otras veces la 14) en la terminal de San Salvador de Jujuy. Dos veces a la semana todas las semanas en bonanza o calvario lleva cartas y pasajeros por el cierlo sacudiéndose en el barquinazo al cruzar la sombra finita del trópico el ómnibus letrado Purmamarca que de regreso planea con carga parecida y aposenta sus intervalos y descansos en algunas de las calles del barrio en donde está mi casa. Néstor Groppa, Libro de ondas

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tas. Hasta que un día vino una ley donde se decía que se iban a hacer titulares a los maestros especiales sin títulos, ahí entre yo con Ricardo Vilca; con él éramos muy amigos, íbamos en su autito, un L4 y nos fuimos a hacer inscribir. Cuando me separé de mi esposa, abandoné el folclore, y él —Vilca— me decía: “Querés cobrar y no estás tocando…”, yo le decía de broma que quería cobrar, pero él me ha devuelto a la música. Ahora he grabado un tema con Coraya y tenemos cinco más. Le he escrito otro para Ricardo, espero que se pueda hacer en algún momento. Con él y este grupo que le cuento de chicos nos fuimos al Festival de Laborde. Estaban con nosotros Carlos Guanuco y Ricardo Vilca. Ellos eran mis compañeros desde los catorce años. Ricardo le puso Guanuqueando al tema, porque Carlos le había pagao un asado, y en broma me decía que ya me iba a hacer uno a mí. Una vez, estando en Rosario, sin plata, andábamos cerca de un teatro y Ricardo dice: “Mire quién está tocando: Paco de Lucia 80”. Entramos gratis. Habíamos llevado dos licores para hacer un poco de plata. Yo no sabía quién era y le pregunté. Ricardo me dijo que era el mago de la guitarra. Entonces me acerco por ahí al lugar donde vendían las entradas y, para colmo, le voy a ofrecer licor al dueño del teatro. ¡Justo al dueño! Me pregunta de dónde éramos. Le dijimos que éramos un grupo musical con chicos, que veníamos a tocar para dar a conocer nuestra música. Gratis nos hizo pasar a ver a Paco de Lucia. El último tema que tocó, el público lo aplaudió 45 minutos porque no quería salir, al final salió y tocó A Dos Aguas. Es genial, el señor ese. Lo conocí por Ricardo que era admirador. Salió con otros siete músicos que tocaban con él: uno mejor que otro; y en esa vuelta, no era tan famoso como después se volvió, pero era grande. Casi lo pude ver cuando estaba en el hospital. Mi Directora me decía: “Andá, velo”; pero no tenía cómo ir; así que me tuve que quedar acá, quebrado, no podía creer, me habían dicho que el martes salía del hospital y se volvía a su país. Fue un golpe no poder verlo.

y el cielo cae como una manta, sobre las cosas, sobre las almas. Domingo Zerpa, estrofa final de “Brujas” en su Puya-Puyas

80 Guitarrista de música flamenca.

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Guanuqueando Verteros de labios quebrados Zampoñas y quenas sonando Antiguo respiro en la boca Besos, besos de mi raza

Perdido en la noche de silencio La tarde que se hace distancia Misterios que el tiempo descifra Ése, ése es su respiro.

Siento quenas que en el viento huyen Trayendo amores y silencios de las peñas Que encierran el sol en su corazón.

Entre airampos de luna Zampoñas que en el viento huyen En viaje buscando el cielo un cóndor va Como mi ser resucitará buscando la luz.

Siento quenas que en el viento huyen Trayendo amores y silencios de las peñas Que encierran el sol en su corazón.

Ricardo Vilca y Graciela Volodarsky

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Ricardo Vilca, entre Piazzolla, Bach y Debussy Es posible que Ricardo Vilca sea el compositor más importante que haya dado Jujuy. Su música es una síntesis original que fusiona diversas fuentes —desde la música andina al rock, a la música clásica, entre otras—. Vilca exploró la música andina en profundidad, tomó los instrumentos característicos de timbres usuales: charangos, quenas, sikus y uñas desarrollando espacios expresivos originales. De otras músicas llamadas folklóricas incorporó giros melódicos y rítmicos característicos, estilizándolos en un contexto libre. Debido a su alto grado de estilización, resulta difícil englobar a la música de Vilca en un género determinado (ni huaino, ni carnavalito, ni otro conocido). En general, se trata de composiciones que no están hechas para cantar ni bailar al igual que la música de Piazzola. Del rock, usó el bajo eléctrico que sostiene la armonía. En muchas ocasiones, ubicó el bajo en primer plano para transformarlo en un instrumento que sostiene la melodía, abandonando así su tradicional función subordinada. También es del rock el balance de los instrumentos (ecualización) que de una manera acústica tradicional no podría realizarse. No es un dato menor el empleo de instrumentos como quenas o sikus de registro grave —sonidos llenos de color pero con poco volumen— realzados de manera digital. De la música clásica, provienen grandes aportes como el contrapunto. La música de Vilca —que se desarrolló en un contexto no escrito— posee un rico entramado textural —varias melodías superpuestas en armonía y equilibrio— que constituye uno de los puntos más relevantes de su estilo. Es sabida la admiración de Vilca por Bach. Otro aspecto a destacar es la abstracción de su música comparable con el repertorio clásico. Son corrientes los títulos alusivos que con ayuda de apropiadas atmósferas sonoras generan imágenes de escenas de Quebrada y Puna (el tero, el avioncito, el afilador) Esto aproxima a la música de Vilca con la de Debussy y otros impresionistas. De forma análoga a lo que ocurre con la música de Debussy o Piazzolla, la música de Vilca suena a Vilca, debido a su inconfundible estilo propio. Rodrigo Nicolás Ramos Ruiz

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Enlaces Puede encontrar material del compositor humahuaqueño y maestro rural contemporáneo, Ricardo Vilca, en los siguientes enlaces: “El Último Tren”: http://www.youtube.com/watch?v=muE6zbVRwqk&feature=related “Majada de Sueños”: http://www.youtube.com/watch?v=RAZ12wXMbWc “El Afilador”: http://www.youtube.com/watch?v=iwED15i-HP4&feature=related “Viento Norteño”: http://www.youtube.com/watch?v=gAo2osZemv4 “Rey Mago de las Nubes”: http://www.youtube.com/watch?v=3A4YJytBMzM “Retumbo de Antiguales”: http://www.youtube.com/watch?v=stjjIUGsAXU Homenajes: http://www.youtube.com/watch?v=AvCEsSZ2Eok&feature=related http://www.youtube.com/watch?v=Eu3hz31jmCE También encontrará algunos conciertos del guitarrista de música flamenca, Paco de Lucia: http://www.youtube.com/watch?v=w8LL1x6J2rU&NR=1 http://www.youtube.com/watch?v=0o8vszqVL2U&feature=grec_index http://www.youtube.com/watch?v=jxodluTaz4g&feature=related

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Nos enseñan eso Antes no era comunitario. No era comunidad. Estaban todos sueltos. Las familias. Todos eran individuales, todos trabajaban por su cuenta. En 1993 o 94, han empezao una iniciativa así de formar un centro vecinal; para formar algo comunitario —decían. En 1993 debe ser que han empezao y después en el 95 se formó la comunidad ya, pues. Parece que era una iniciativa así, no sé. Mi hermano que trabajaba en Mina El Aguilar ha empezao a juntar la gente y en el noventa y cinco ya se ha formao la comunidad. Ahora ¿el catorce de mayo no es el aniversario? La escuela es del 1971, ya muchos años hace. Dice que no era tan separado antes, parece que se ayudaban; pero no estaban tan organizados. Ahora estamos organizados. Tiene nombre, la comunidad, personería jurídica; antes, no. Antes era distrito nomás, era comunitario también, eran formados también, se juntaban también, todo eso; pero no estaban organizados con personería jurídica y todas esas cosas ¿ve? Ahora nosotros trabajamos en comunidad, pero es muy difícil. Parece que antes, los abuelos eran muy distintos; porque ahora existen muchas cosas, por ahí se está pendiente de muchas cosas, pero por ahí no las entendemos. Yo también el año pasao he estao haciendo un curso y ahí me han enseñao que en las comunidades aborígenes estaban todos en armonía, existía la reconciliación. Les cuesta organizarse, entender bien, entenderse. Hay gentes que tienen esa noción, pero no sé si no practican. Antes se hacían reuniones de comunidad y era muy lindo, porque venía gente de todos lados; quizás existía esa confianza ¿ve? A lo mejor era también porque se estaba luchando por las tierras en esos

• Los mineros de la Cooperativa Salinas Grandes Limitada conforman la única cooperativa de la Puna cuyos integrantes se asociaron para extraer minerales. La sal es la principal fuente de trabajo. •

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años y a todos les interesaba eso; ahora, en cambio, hay reuniones y siempre estamos los mismos ¿ve? Hay muy pocas personas que se interesan y es porque vinieron comuneros y no se hicieron las cosas que se pensaron. Nosotros queremos retomar unas cosas, hay otros que ponen las trabas, no se puede entonces como que ya no te da ánimos de trabajar, entonces ya no se puede trabajar así. Nosotros, cuando nos hemos criao de chicos, era mucho sufrimiento. No teníamos las cosas que tenemos ahora. Cuando me hice más grandecita, mi papá ya se había fallecido. Mi mamá no tenía ningún subsidio como hay ahora. Ahora hay ayuda, hay todo. Ellos no tenían nada. Si no se rebuscaban, no había para comer, ni quien traiga la comida a casa, ni la ropa, la vestimenta a la casa. Sufríamos mucho en ese sentido, sufrí mucho. Empecé a trabajar desde muy joven. En el sentir mío, y así también en la gente, había mucho sufrimiento. Antes, si no cargaban los animales, no tenían para comer y así es que a fuerza tenían que ir a hacer intercambio: sal con leña. Para el Aguilar, por la mercadería. Se movían más que ahora con el intercambio. Ahora, en cambio, todos tienen sus subsidios, ya le dan, la gente ya ha olvidado un poco las costumbres. Es muy bueno vivir de la vida porque no estás dependiendo de nadie, ni del mismo gobierno. Por vivir, luchás; pero a la vez estas luchando tanto que estás viviendo tu vida digna. No es ya como decir que uno vive del gobierno. Por eso, hasta ahora, todavía nosotros seguimos haciendo así con los animales, buscamos por ahí, rebuscamos. La otra gente ya no sé, ya están con el subsidio y ya parece que ellos se afirman en eso, ya no buscan, ya no trabajan tanto. Bueno, en todo sentido trabajan más ellas, las que son madres solas, porque ellas tienen que hacer de papá y mamá y yo, en ese sentido, colaboro con mi marido, colaboro con los quehaceres de la familia. Hago tejidos, por ahí vendo y de ahí tengo una ayudita y con eso me mantengo.

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• La Wiphala es una bandera que tiene los colores del arco iris distribuidos en pequeños cuadraditos. El nombre de la bandera viene del sonido del viento. Representa la naturaleza, la tierra, el sol, el aire y el agua y por lo tanto, la perpetuidad del hombre en la naturaleza. Según la costumbre andina, la wiphala siempre está izada en todos los acontecimientos sociales y culturales así como en todo trabajo comunitario. La Wiphala comparte el significado con la bandera del cooperativismo: dos pinos —la perpetuidad y la fortaleza— y el círculo que los rodea —la universalidad—; símbolo de alianza de todos los cooperativistas que sueñan y trabajan por una transformación social con una base de convivencia más justa. •


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Nosotros tuvimos capacitaciones. De tejido han empezado en el 2000. Empezamos la primera capacitación y han formado el grupo de mujeres, para depender de nosotras mismas y no del marido. Digamos que estamos dependiendo de ellos, a veces ya también es mucho depender de ellos; entonces nosotras hemos decidido formar el grupo y trabajamos así. Ahora estamos trabajando individual en la casa, no en el salón de artesanas. Trabajamos por nuestra propia cuenta. Por ahí, tienen salida las cosas, eso nos falta, por ahí nomás; porque producir para no vender no sirve. Nosotras no tenemos comercio en donde entregar la mercadería, por ahí estamos buscando nosotros. Por ahí sale un chaleco, un par de medias, un par de guantes, una bufanda, pero así. La comunidad misma está sin fondos para moverse, para caridad, para pagar los boletos e ir a hacer algún trámite. La comunidad no tiene y entonces todo eso tenemos que ver. Aquí casi nadie vende la lana, ni carne, ni queso; eso sí, en el verano, ahora ya está casi sin, no es la época. En verano, ahí se vende el queso, llevan a vender para la quebrada sus quesos. Por ahí venden algunas gentes, y la carne también. Algunos que quieren vender hasta mayo, junio, julio, porque este año había pasto. Por acá más o menos hasta junio, julio van a estar bien las cabras, gordas. Se venden también las cabras. Estaban pensando eso una vez, pero después ha quedado ahí, eso del matadero. Para poder comercializar, buscar a alguien que nos venga a buscar la carne, para buscar el mercado donde llevar. Esa vez hemos estado trabajando con la red Puna, pero después se hemos quedado ahí y no hemos dado más continuidad para poder comercializar la carne, digamos. Porque por ahí, nosotros llevamos corderos a Purmamarca, alguien de ahí nos encarga y llevamos. Así trabaja la gente, así vende, a través de eso, sigue vendiendo sus corderos. Ellos ya venían desde antes, con esa raíz. Tejía el papá. El abuelo de mi mamá tejía en el telar ese grande, ese telar a piso, que tejen los hombres. Mi

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papá también tejía frazadas, mantas, ponchos. Yo, como he quedao sola ya casi desde seis años, no hei aprendío, pero todos casi tejían. Los hombres, todos padres, los antepasados casi todos tejían. Parece que nadie ha tomado esa atención de quedarse, de no perder esa labor, digamos, porque lo jóvenes ahora no saben tejer así. Sí, porque el papá de mi marido era tejedor, vivía tejiendo, frazadas, mantas, todo tejía hasta las faldas, las polleras le hacía. Él hacía todo tejido en barracán, pantalones, todo eso tejía, y no sé cómo nadie ha tomao esa atención. Mi papa también tejía, antes, pero como él dice que ha dejado, cuando uno deja, parece que ya olvida. Si estoy tejiendo ahora, dice, capaz que ya no sirvo para nada. Parece que no les gusta a los jóvenes que vengan a enseñarles cosas así, porque veo que todos los jóvenes te miran raro. No les gusta eso. La mayoría de los chicos aquí, parece ser que ellos se van, ellos migran de acá, se quedan los más grandes nomás, se van a estudiar y a veces consiguen un trabajo y se quedan allá. La verdad es que uno se va; pero casi siempre vuelve. Por ejemplo, yo me fui y mucho tiempo he vivido en la Quebrada. He tenío mi hijo y estao un año después de mi primer hijo, más de un año. Mucho tiempo he estado allá… Pero yo, por ejemplo, tengo la idea de volverme a ir, será porque me fui cuando tenía catorce años y volví hace… cuando tenía, creo, veintidós años y ando viendo porque, digo, allá uno se maneja. Me podía mover, así, trabajar. Como conseguir trabajo, yo trabajando en Jujuy me podía solventar. Podía darme la vuelta sola y pienso que volviendo ahora, lo voy a poder hacer. Capaz que sea un poquito más difícil, pero voy a poder hacer. Un poco más difícil, pero al menos, no imposible. Al final, acá vivo solita: lo tengo a mi papá, a mis dos hijitos, a mi hermano que a veces está ahí. A veces uno piensa en mis hijitos más que en mí, porque no sé si yéndome les voy a dar un mejor futuro; pero pienso que le voy a poder dar mejores posibilidades ahí, que van a poder seguir estudiando. Acá yo no he podido estudiar.

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Pienso que por lo menos a ellos sí, de darlos eso. La vida a veces tiene tantas vueltas que uno dice pero no pasa. Me gustaría que sepan de sus raíces, por lo menos. Los abuelos que están ahí, se callan. No sé por qué. Admiran quizás la vida que llevan los jóvenes ahora, quizás porque ellos no han vivío esa vida, entonces ellos se quedan admiraos; pero veo que a veces, mi mama habla con mis chicas y dice: “Ustedes tienen que aprender esto, tienen que aprender aquello” y siente el pueblo, siente lo que es estar en la ciudad, se siente en las noticias, ¡en los medios salen qué cosas!. Entonces dice al pueblo: “No. ¿A qué se quieren ustedes ir? ¿a estar ahí? meta pedir al gobierno y después para que estén… No consiguen una cosa u otra y ya se están dando la muerte ¿qué es eso? Y entonces yo le veo que les habla así, les habla a las chicas. Lo que sabe ella les enseña, les vuelca todas las cosas que han pasao antes, que ha vivío. Les cuenta quiénes eran sus padres, cómo hacían, cómo ha vivío ella. Todo eso les cuenta. Entonces los chicos van tomando ese ejemplo y con eso veo que caminan bien. Yo tengo una chica que ha salío de acá y está trabajando en Purmamarca. Por lo menos hasta ahora, le está yendo bien, no se está dando mucho a joda, ni nada de esos cosas. No sé el futuro mío. Como les digo a las chicas, el mío es aquí; el de ustedes no sé. Quieren irse. No sé, ustedes vean; pero yo… porque en realidad, uno defiende su tierra en donde ha nacido. A veces, uno en otro lado es esclavo, es ordenado 81. Así les digo a las chicas. Todo en donde vayan van a ser ordenados. Que no vengan que ahí no van a hacer esto, no van a hacer aquello, porque en todo trabajo es ordenado. Lo que te dicen, es. Uno tiene que asumir órdenes nomás y se vive ordenado. Uno vive disparando 82 de un lao a otro lao. Y cuando no tenés ni tu propia casa, claro, estás alquilando, te averiguan. Si alquilás, tenes que cuidar todo, todo; si es poquita ropa capaz que ya viene el dueño y dice ¿y esto por qué esta así? Dos veces yo trabajaba, pero no hei alquilado y veo que es así.

81 Recibe órdenes. 82 Escapando, trasladándose.

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Sí, hay algunas gentes que son muy delicadas. A mí me ha pasao: nosotros alquilábamos, hasta con las macetas me ha pasao. Como si estábamos por llevarnos. Hei aguantao un año allá, un año acá, por todas partes andamos, claro, así es, hay que tratar de llevarse bien con la gente, con el dueño, porque si no. . . Esto de que a uno lo tratan discriminado ocurren en la escuela, en los trabajos, en todos lados es. A veces terminás arruinando tu vida misma, también, a veces terminás lavando pisos, lavando ropa y esas cosas, por eso yo les digo a mis chicas: “Más vale que aprendan las cosas de aquí, nada te cuesta aprenderlas y no vivís ordenado por nadie; vos haces las cosas como te convienen”. Nosotros, todos, tenemos séptimo grado, hemos ido aquí a la escuela 350, primaria. ¡Tantas travesuras que sabíamos hacer en la escuela! Yo me quedaba albergada en la escuela. Casi no me gustaba el albergue, me venía todos los días de la escuela al puesto, del puesto a la escuela, todos los días. No me gustaba, nunca me ha gustao el albergue. Yo parece que sentía, como mi mamá era solita, por no dejarla, daba pena, no… solita se quedaba ella y a veces faltaba el agua, faltaba la mercadería que había que llevar de acá al puesto. Ella no podía venirse a buscar y yo tenía que venir llevando. Por eso yo me venía todos los días a ver a mi mamá y caminaba todos los días, todos los días caminaba, de arriba del puesto a la escuela y no está aquito 83, más allá está el puesto, de media hora más, venía yo caminando a todo correr, a las seis salía, siete, ocho, nueve ya sabía estar llegando aquí. Era todo el día, la escuela, hasta el viernes. Viernes recién sabíamos venirse a la casa. El estudio mío era diferente, yo estudiaba con las ovejas, no como los chicos de ahora. “Yo tengo que estudiar, no voy con las ovejas” dicen; yo iba con las ovejas, con la carpeta y el cuaderno, yo hei estudiao así hasta que hei salío de séptimo grado. Ya era escuela comedor, escuela albergue era, creo que era una escuela nacional, esta. Después ha pasao al gobierno

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De las peñas nace el agua; de los árboles, la brisa. De ver tantos atropellos nace el afán de justicia.

83 Aquito o aquicito diminutivo de “aquí”.


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de la provincia, no me acuerdo en que año ha sido, no sé decir, ochenta por ahí. Los abuelos sabían hacer fiestas a veces, de San Juan, no sé qué hacían aquí. Bueno, esa fiesta, mis abuelos hacían, festejaban una imagen, no sé qué. Adoraban ellos la imagen y ahí sabían juntar gente, mucha sabían invitar. Parece venían, hacían cuarteadas, brincaban suris. No sé qué le decían ellos, hacían eso y juntaban gente. Aquí hacen… ¿qué hacen aquí? San Miguel, que le dicen. Pero me parece que es muy distinto de lo de antes, porque ahora vienen muchas autoridades políticas. Está metida mucho la política. Las cosas que le donan. Es muy distinto, porque yo me acuerdo que antes no hacían eso, era distinto ahí. Toda la gente que estaba ahí colaboraba, una ponía la carne, otro ponía el arroz, el otro la verdura y a la gente que venía de afuera no le pedían nada. Eran fiestas familiares. En cambio, ahora me parece que no, que se juntan y todo es política, todo es, digamos, donado por la política. Me imagino que si uno hace una fiesta, sería por el amor propio de uno, tiene que colaborar uno. Me parece que la gente está mal acostumbrada y ya no quieren colaborar nada, uno pide colaboración: no. De la escuela, siempre van los mismos. Yo siempre colaboro y después otro que tiene la posibilidad no colabora nada y ahí están especulando que alguien les dé algo, en vez de ellos venir y ofrecer. Entonces a nosotros nos enseñan de otra manera la colaboración. Nosotros hacemos las conferencias aquí en diciembre o enero, pero las conferencias nuestras es todo colaboración de aquí. La misma gente de aquí. Tal día hacemos una reunión, bueno, recaudamos, ¿cuánto hay que poner? Compramos una llama, ¿cada uno cuanto ponemos? Cien pesos, el otro cien, el otro cien y ya tengo un fondo, con eso compramos la carne, compramos la verdura, que es lo que falta y algunas cosas que nos faltan y entonces, nosotros estamos bajo cobertura del pastor y entonces el Pastor nos dice “¿Qué cosa les falta?”, “Esta cosa nos está faltando” “¿Qué han logrado juntar?” Y esta cosa ya no hemos logrado recaudar. Bueno, nosotros colaboramos y ellos

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también ponen y es hermoso vivir en ese momento. No sé, yo veo una vida que me han enseñado a formar, que nos han enseñado a organizar más y a ser parte de algo. Otro sabor, otro gusto, porque vos mismo lo estás poniendo y tiene otra forma de vivir. Vos sentís que eso lo hacés con cariño, con pasión, no es obligación, estás participando. Yo trato a veces de volcar eso, bueno, hagamos esto así… No, el otro dice “no, pidamos a aquél”, “pidamos al otro”. Es difícil, porque bueno, dicen “A mí no me alcanza”, que “yo no tengo”, que “yo no puedo porque tengo hijos”. Yo tengo esto, aprendí a vivir una vida más sana, una vida más real. Aprendimos de esa forma nosotros. Ya está malacostumbrada la gente… “Ya está malacostumbrada”, me decía un pastor. Me decía lo que lo enseñaban a ellos cuando empezaban a trabajar: “Ustedes tienen que aprender a diezmar, ser diezmadores, ofrendar”, entonces decía, bueno, “¿Qué tenemos que diezmar? ¡Cuánto cobras al mes?”, “Cien pesos”, bueno, “diez y otros diez pesos, veinte pesos a mi voluntad, saco para ofrenda”, ¿para qué?, “para que haiga un movimiento”. En la Iglesia, debe ser que le enseñan esto, yo no sé cómo será esto en la iglesia católica, pero a nosotros nos enseñan así, que tenemos que ofrendar y esa ofrenda, ¿para qué es?, para que ustedes tengan un movimiento… Un día, cuando alguien tiene que salir de ahí, sacan y pagan el boleto, o si no, hay para… por ejemplo, pongamos que está mal el techo y ustedes compran. Falta, no sé qué falta y pongan para eso, o para los servicios. ¿Qué es lo que necesita la iglesia? Y entonces en razón de eso, nosotros ya vamos tomando más conciencia, en verdad, ofrendando y diezmando, de ahí sale y se hacen cosas. Los diezmos, eso es para el Pastor, para que haiga alimentos para mi casa y para que te vengan a alimentar espiritualmente; si no, ¿cómo te estás alimentando? todo material, tu carne está flaca, tu espíritu está flaco y es verdad que la gente le pasa eso, la gente está muy flaca, dicen que no tienen nada de amor hacia el prójimo. ¿Sabes qué? Es muy difícil. Yo, por ejemplo, esta mañana he traío mi niño a la escuela y ya he llegao un

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poco tardecito y entonces me vengo a la cocina. Llevo a mi niño pa’ que tome el té y no le quiso dar. He sentido en ese momento que ella le trató mal a mi niño. No tiene derecho. Vine y le dije a la Directora: “¿Hasta qué hora está permitido tomar el té? Nosotros hemos venido a las menos cuarto. ” Y la Directora me dijo: “Cualquier cosa que veas, decime. Si ustedes han llegao en horario”. Los días lunes siempre tienen un poquito de consideración porque vienen chicos de lejos. No me gustó ese trato. Uno a veces se desanima, a mí no me gustó ese trato, me dolió. Después ella, la Directora, se llevó a mi niño a la cocina y le dio el té. Por eso yo digo a veces, la gente no tratan 84 con amor al prójimo, la gente ha perdido el amor por su prójimo. Es verdad, aquí se ha perdido mucho. A veces yo digo, los jóvenes deben obrar así. “Pero ustedes, primero aprendan los diez mandamientos y después, a raíz de ahí, ya arranquen”. Yo decía, ¿Por qué?, porque eso no es palabra de jugarse ni de burlarse ¿sabes por qué? por algo están escritos los diez mandamientos. Yo, de los Diez mandamientos también hei arrancao, porque el que sabe pensar vivirá, y el que no sabe pensar vivirá como animal, porque Dios ha mandado sus mandamientos para que los vivamos. Yo digo así, en verdad, a veces, de esa forma hablo con la gente y le digo: “Dios ha mandado sus mandamientos para que los vivamos, no para que los tengamos ahí”. De ahí, nosotros tenemos que vivir, de eso que vivamos, y a veces trato de hablar con la gente así, de concientizarlos porque yo creo que ya la gente está viviendo en un mundo cansado ya como se dice, muy cansado, ya estamos en las últimas. A uno, a veces, le pasan tantas cosas que llega hasta el tope y uno piensa en eso. Uno, a veces, hace tantas cosas, pero uno llega hasta ahí, ya revienta y piensa todo lo que ha hecho de malo. La verdad es que viene de la educación de cada casa, parece, como le enseña uno a los niños. Porque nosotros en mi casa. Tengo mis hijos y tengo a mi papá ahí y mi papá siempre le ha hablado a mi hijito mayor y le dice que él tiene que ser en la escuela así, que no tiene que robarse las cosas de

84 La concordancia resulta de que el colectivo “gente” es percibido a veces como plural.

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los otros chicos porque a lo mejor a ese niño le hace falta y vos no tenés por qué alzar. Mejor pedir que robarse y uno le enseña esas cosas, que tiene que ser compartido 85 , ¡qué te tienen que estar mirando si comés! mejor cuando estás solo si no vas a partir. Nosotros, en mi casa, le enseñamos. Nosotros tenemos un primito, yo tengo mi sobrinito; cuando no quiere partir, bueno si no quieres partir, mejor andate allá, lejos, donde nadie te vea y comé solo. Y le conviene partir y así se va educando a los niños.

Teoría sobre el cielo (... tu mano, mi tapadito azul, el cortejo, los caballos, un sacón que llevabas de pied de poule... ) —¿Quién pasa? —Un niño. —¿A dónde va? —Al cielo. —¿Y por dónde sube? —Por una escalera larga / que está allá lejos,/ al final del pueblo. María Teresa Andruetto, Kodak.

85 Tiene que compartir.

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Me fui quedando de a poquito Soy, creo, la maestra más antigua de la escuela 86 junto con el maestro de telares. Vine aquí con la expectativa de conocer. ¿Cómo era eso de una escuela rural? ¿De qué se trataba? ¿Qué era una escuela albergue? Para mí era una curiosidad muy fuerte, una aventura. Estaba recién recibida. Por eso me vine; para conocer. Y después bueno, me gustó, me fui quedando, quedando de a poquito y ya me afinqué aquí nomás. Me recibieron muy bien. Muy tranquila la gente del pueblo, muy de colaborar. Estoy hablando siempre de la generación anterior a esta ¿no? Muy respetuosa. Muchos papás no tenían estudios, quizás no sabían muy bien cómo reclamar como los de ahora. Hay que tener en cuenta eso, que no pudieron hacer estudios; pero siempre se acercaban, estaban presentes preguntando por sus niños, interesándose, colaborando con la escuela. Yo alquilaba una piecita. Casi todos vivíamos afuera, salvo el director que vivía en la escuela como corresponde. Alquilábamos y nos quedábamos un mes, recién al mes salíamos. En este momento hay transporte. El problema era ese: no había transporte regular como ahora. Estaba la camioneta del Director y también el camión del almacén que salía a hacer compras. No había nada más. Si salíamos a la ruta pasaban ómnibus los miércoles y los sábados, pero ¡había que llegar a la ruta! Está muy lejos. Ahora, prácticamente, todos los días hay cómo bajar y algunos tienen vehículos y pueden acercarnos en algún apuro 87. Tampoco había luz. Usábamos velas, lámparas de querosén y así estábamos, luego vino la electricidad 88.

86 En pleno proceso de urbanización creciente, se produce, en la actualidad, un fenómeno social de búsqueda y recuperación de la historia y el patrimonio cultural. La comunidad de El Moreno cuenta con la Escuela Primaria Nº 251 y la escuela de alternancia Nº5, el registro civil, un destacamento policial, la capilla —dedicada a la Señora de las Nieves—, el Consorcio de Agua, un puesto de salud, el comedor de la ONG “Fundación Niños del Mañana” (FUNIMA) y un salón comunitario de la organización aborigen “Sol de Mayo”. 87 La comunidad manifestó la necesidad de tener un transporte para ir a Jujuy a través de la Ruta Nac. nº 52 —pavimentada— y de que se abastezca la zona de verduras, ropa y otras mercaderías a través de camionetas y ventas ambulantes. 88 La Comunidad de El Moreno cuenta con energía eléctrica a través de un generador comunitario (EJESA) que provee el servicio de 8 a 12 horas y de 15 a 24 horas de lunes a viernes y durante el periodo lectivo, mientras que durante los fines de semana y fuera del periodo lectivo, el horario se reduce de 16 a 24 horas.

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La mayor parte del tiempo estábamos con los chicos. A la pieza solo íbamos a descansar, quizás corregir o planificar una clase si no se había podido a la tarde en la escuela; pero como era con velas o a lámpara, con luz muy pobre, casi no se hacía. Acá teníamos un fogón, no había una cocina como ahora, y se partía la leña para calentar agua y para cocinar. Personal que cocinara hubo siempre, pero trabajaban en otras condiciones, era más arduo el trabajo de ellos. No hace tanto tiempo íbamos con todos los chicos a acarrear agua 89 del rio para cocinar, para limpiar, para los baños y era parte de la rutina diaria. No era fácil, pero era hermoso. Era difícil, pero trabajábamos bien, nos acompañábamos mucho. Antes teníamos un poco más de alumnos; aunque siempre fluctúa: a veces hay más; a veces, menos. Algunos se van por razones de trabajo, otros por conflictos familiares, otros a estudiar (los menos). No sé si había más trabajo antes. La gente producía sus cositas e intercambiaba esos productos por mercadería. Ahora ya no les gusta sembrar. Los mismos padres no les han sabido inculcar a los niños ese gusto. No sé si antes se dedicaban más; pero los niños salían de aquí el viernes para sacar a pastar las ovejas, cuidar los campitos y ahora se ha ido perdiendo eso. A la gente joven no le gusta y los padres no les exigen tampoco. Dependen más de los planes, de las políticas sociales, de las donaciones o ayudas. Como antes no había todas esas posibilidades, los padres salían a buscar el sustento, la carne, el cuero, la lana, los tejidos y hacían trueque e intercambiaban y de eso vivían. Para los chicos de entonces, era algo habitual, era su vida. Ahora existe la posibilidad de seguir estudiando, de trabajar en la ciudad en otras cosas y los chicos tienen esas expectativas, como que salen directamente a trabajar en otras cosas. La Escuela Secundaria que tenemos es con orientación en Agricultura y a muchos jóvenes ya no les gusta eso; pero se quedan porque siempre es un gasto irse a otra parte para las familias. La mayoría se queda por

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• La fuente principal de agua en la región es subterránea. El arsénico se encuentra en forma natural en los acuíferos de la zona en cantidad excesiva por lo cual deberían aplicarse los métodos que existen para abatirlo en el proceso de potabilización. El arsénico en el agua acarrea importantes problemas de salud en los pobladores como manifestaciones dermatológicas y viscerales (hidroarsenisismo crónico regional endémico presente sobre todo en la llanura chaco pampeana de la Argentina). •

89 El servicio de agua potable es abastecido por pozos potabilizados por la empresa Agua de los Andes a través de una red que lleva el agua a las viviendas —la mayoría posee baño en su interior. El Moreno cuenta con una red cloacal sin uso ni conexión a las instalaciones sanitarias de cada vivienda. El acceso a este bien se obtuvo a través de la participación comunitaria en el diseño y ejecución del proyecto.


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eso. Hay chicos que se van a Purmamarca porque tienen familiares. Sí, ahora también se interesan y preguntan por sus hijos, la mayoría está de acuerdo en colaborar. A veces falta personal de cocina o limpieza y vienen a ayudar, sobre todo con mantenimiento. Antes la gente no estaba tan en contacto con las nuevas tecnologías, ahora todo eso está cambiando, están más motivados, tienen otras opciones para estudiar, para buscar información. ¡Hasta juegos tienen en el gabinete de computación de la escuela secundaria! y van ahí, pagan unas moneditas y ya se conectan, chatean, todo va cambiando. Ni libros teníamos antes. A veces, para estudiar, costaba que llegaran cosas por acá, traíamos nosotros. Con la alfabetización de mayores, tuvimos una linda experiencia, gratificante, sobre todo con un grupo de mamás jóvenes. Se hizo durante un tiempo, trabajamos dos períodos con ese grupo. Las Instituciones se mantienen en el pueblo y son más o menos las mismas que estaban cuando llegué. Se fue agregando la secundaria, el servicio eléctrico y el transporte. El teléfono también; pero se perdió el correo. Había relativamente pocas casas, después se agrandó un poco más: la misma gente que había, crecieron los hijos, ya se casaron 90 o trajeron a otros.

90 El quiebre del sistema productivo local llevó al jefe de la unidad doméstica —que solía ser un hombre encargado de la producción de los bienes materiales necesarios— a compartir con la mujer el rol de proveedor. La mujer, al insertarse en los nuevos espacios de adscripción de trabajo, adquirió, en muchos casos, el rol de única sostenedora de esa unidad, conformando una nueva configuración de la comu nidad.

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Tienen vergüenza de burros Antes cuidamos los caballos, cuidábamos su hacienda, ahora nada. Ya ha olvidao de esto. Hoy no saben más que de irse a la ciudad, da vergüenza arrear los burros, tienen vergüenza todos ahora. Así dicen, ahora tienen vergüenza de burros. Por una parte, el Gobierno tiene toda la culpa, todos son becaos, todos cobran “peque”, cobramos “peques”, tienen becas, son escueleros, entonces ya han acabao, ya no se trabaja, ya está distinto; y ya pa’ confidencia de años quedamos nosotros, los criados con nuestros abuelos, ahora ha cambiao muchísimo. Ahora no saben de eso. ¿Cómo será eso de madrugar? No, está helao ahora, hay que levantarse cuando está la tierra caliente, hay que tocarla así y levantarse. Ay; pero no sé. ¿Hasta cuándo sufriré así? Será hasta que Dios me pida cuentas. Digo. Ya son grandes. Madres de familia. Ya no han de estar esperando que uno les diga, que yo diga: “Levántate”. Solo disculpa que está hecho un chanchero 91. Aquí. Sente, Sente 92. Yo paradita nomas. Yo soy de otro lugar, de seis, no sé si conoce, Puesto seis. Mi mamá me ha dejao cuando era chica. Cuatro años. Orfandad dentro del pecho se le desmorona una Catedral de los escombros se levanta sola Patricia Calvelo, Fórmula para incendiarios

91 Desordenado y sucio. 92 Tome asiento.

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Perdí a mi mamita, mi quedé sola, me hiquedao con mi papá nomás, y usté sabe que un padre no es nunca como una madre. Cambia muchísimo. Hay algunos padres —no te digo que todos sean iguales, no—, pero yo hi sufrío porque yo me hi criao con mi padre más que nada. Al último me hi terminao criando con la gente. Me hei educao con la gente. La gente, como digo, me ha hecho conocer el sol y la luna, me ha dao buenos consejos: cómo uno tiene que vivir… La pura verdad le digo, le soy sincera, yo me he criao así con la gente, sirviendo a la gente. Perdí a mi mamita y sufría mucho, especialmente para comer la comida. Sufría mucho. Yo me he criao comiendo esos yuyos que hay pa’l campo, que se llaman… acá le dicen achacolla, allá le decimos verdolaga; con ese me hei criao yo. Cavaba, alzaba en punta mi rebocito y llevaba y hacía mis comiditas. Llegaba en las aguadas y tomaba agua con esito 93 y llenaba mi pancita y había berros en ojos de agua, así, berros y con ese me hi criao yo. Estaba así, hasta la edad de siete años, de la edad de cuatro años he sufrío, hasta la edad de siete años; después mi papa se ha casao, se ha buscao otra mujer y se ha venido a vivir por acá. Poco y nada se han mejorado las cosas así. Donde yo me hecho más gente es con la gente. He salío a servir a la gente, a sufrir a la gente, a la edad de catorce años. Ya me he criao sirviendo a la gente. Yo me conchababa pa’ tejer peleros, pa’ tejer trenzas, pa’ bordar alforjas; a mí eso me ha enseñao una señora que se llama E. L. Ella me ha enseñao, yo me sabía conchabar ahí pa’ bordar alforjas, pa’ hacer trenzas. Trenzas sí. Al final me ha enseñao a hacer mi cuñada. También falleció ella. Trenzas así, en el pie. Después tejer peleros también me ha enseñao mi cuñada. Después, la señora esa también me ha enseñao a tejer peleros. Así como te digo. A bordar alforjas, pa’ vender. Como te digo, yo me he criao así, con eso que vendía. Chica he salío, A los catorce años. A servir a la gente. Vida triste, era. Si había pa’comer, comía y si no, no. No, no hei podío ir a la escuela, porque mi padre era de bajos recursos. No tenía nada, mi padre, ni cama en

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93 Diminutivo de “eso”.


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que dormir. Se ha casao aquí con otra señora y lo mismo no ha podío echar suerte, como se dice. La suerte es para el que lo tenga, menos para el que lo anda buscando. No tenía nada mi padre, ni ovejas, nada… Hijos sí venían, así como ovejas y por eso a mí no me han puesto en la escuela, porque ya me han traío de la edad de siete años y mi finada hermana, cuando ha venío ya era de diez años. Ellos eran más grandes. Porque todos se han muerto mis hermanos, pues. Yo sola estoy de vida. De finada mi mamita, yo sola quedo; todos mis hermanos se fallecieron jóvenes nomás. Yo me quedé sola, sola y por eso a mí, mi padre no me ha puesto también en la escuela. Yo era como esclavo pa’ ayudarle a criar a sus hijos. Yo me conchababa, salía a hacer todo pa’ la gente, pero mi ganancia era de ellos, pa’ los hermanos, pa’ la casa. Mi finao padre era del vicio y mi ganancia era pa’ ellos, pues. Yo hei sufrío y sigo sufriendo como digo. Me hei criao sufriendo. Yo no tenía pa’ tata, ni mamá. Yo me hi criao con la gente. Mi padre era ututo 94, no madrugaba, me mandaba a látigo: ese que está colgao ahí, tras la puerta. Ese lazo, ese me ha criao a mí y cuando no había látigo, una varilla, varilla que cortaba de la añagua 95, con ese me pegaba las manos: se te hinchaban y ya no podía hacer mis mesmes chicos ni lindos; me mandaban a hacer otras cosa, que no servían tanto pa’ mi. Así me hei criao yo. Yo ya abrí los ojos cuando ya mi hecho de familia. A mí no me han puesto en la escuela porque yo era mando 96 de ellos, que decían. Yo les temía. Hereje, el finao mi padre. Malo. Si no trabajabas, no te vestías, no comías. Si me compraba un par de zapatillas, rezaba tarde y mañana “ese con ese coma”, “ese con ese viva”, —así me decía—, pa’ que cómprese ese, decía. . . Y yo me lo bancaba 97. Así me lo he aguantao hasta la edad de veintidós años, que me hecho de familia. Cuando yo me hice de familia, ya he abierto los ojos recién y ya le hei parao nomás el macho. Con atención. Ya, ya no. Ya he comenzao a salir sola a servir la gente. Mi padre era ututo y yo aguantaba todo; haga lo que

94 Lagartija muy movediza. Figurativamente se usa para decir inquieto o movedizo. Aquí, el sentido se desliza hacia otros matices. 95 Leguminosa. Arbusto espinoso que suele utilizarse como combustible. Adesmia cytisoides. 96 Estaba a sus órdenes. 97 Soportaba.

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me haga, aunque me pegue, me rete, todo y, como digo, ya me he hecho de familia y he abierto los ojos. Otra vida distinta hei empezao ya, ya tenía que pensar en trabajar por mi cuenta pa’ criar mi hijos y no ya andar a órdenes de ellos. Matarme trabajando para alivio de ellos, ya no. Ya pensé de otra manera. Yo no me hacía de nada, pues, de nada. No tenía ni ropa que ponerme, no me hacía de nada, todo era para ellos. Entonces ya ha cambiao la cosa. Digo: “No es así”. Yo ya tengo que pensar por mí sola y trabajar por mi cuenta y criar mis hijos. Ya con mi trabajo. ¡No! ¡Qué tengo que trabajar pa’ alivio de otros! pero, les heiayudao bastante, pa’ qué voy a decir. He sío la tonta que le he aguantaocallao. Después que he tenío familia ya no, todavía el mayor estaba junto, después ya no. Ya m’ he comenzaoa apartar. Ya he salío sola. Ya he comenzao por mí cuenta. Así he comenzao, así con mis tejidos, así seguí la gente, serví, a cuidar mi hacienda, así.

¿Desamparo? Hasta en el café Lía Sosa, Equilibrista

De años, no era tanto como ahora cuidar los hijos y trabajar, tan difícil como ahora; porque los chicos de antes no éramos criaos como ahora con caramelo en la boca. Si había mote, comíamos mote, todos; y si había mate, tomábamos todos. En cambio ahora es distinto, ahora son con caramelos en la boca. No sé cómo hacís, no sé. Ellos tienen que tener el caramelo, la galleta. No sé. Si no tiene su caramelo ya no viven, no respiran. Es distinto ahora, tienen que tener el mate, la galleta, la fruta…, y yo ¿qué hei conocío de fruta? mote de agua nomás. Yo me crié con el mote y el agua: daba un hervor y comía, y esa era mi fruta. Mis guaguas igual. Mi mayor, el changuito, pobrecito el Mariano, el que está trabajando para arriba. Después ya no, ya he abierto los ojos y he empezao a conchabar por mi digna cuenta mía y si podía, dormía

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y si no podía, nada. Y así trabajaba día y noche, trabajaba mucho pa’ que no les falte a mis hijos. Así he criao mis hijos. Con mis ovejas. También criar hijos era como criar corderos, nada difícil, yo no he tenío marido, no hei tenío nada y yo m’ he criao sola mis hijos. Marido es peor. Muchas veces hay que tener la suerte, yo eso reconocía que no. No iba a tener paciencia yo, no hei tenío ese carácter yo, pa’ que venga otro de afuera y… yo no hei pensao eso, pa que voy a decir. Me ha obligao, el finao mi padre cuando he tenío mi primer hijo. No, dende ahí le tenía bronca pa’ todo al finao mi padre ¡tanto que l’he ayudao! ¡El pago que me va a dar ahora! No, hago mi vida propia y listo. Por mi cuenta. Hay duelos en los que los muertos parecen vivos There are people living under your bed Paula Soruco, Cornisa (En castellano e inglés, en el original)

A mí, lo que me ha ayudado más…, lo que yo valoro es a don Pánfilo, Doña Marta. Ellos me ayudaron mucho. Yo me ocupaba en ellos y ellos me dan vida pa’ mi guagua y así m’ he dao, así he criao mis hijos. Sirviendo gente, después mis ovejas no he dejao. Después mi papá ha enviudao y hei vuelto a su poder; pero ya salía sola, ya trabajaba por mi cuenta. No quien me mande, quien me ordene, nada. He criao mis hijos, después mis hijos ya se han ido a trabajar y no querían que esté aquí ya con el abuelo. Como mi padre se ha vuelto a enviudar, buenos años le he vuelto a aguantar. Después se ha vuelto a casar, a la edad de ochenta años se ha vuelto a casar con otra y ya ha salío solo, ahí ya me he librao del peligro, como se dice, ya hei salío de la tropa grande viviendo sola, ya no es vivir bajo de yugo. Y así he pasao mi vida sola con mis ovejitas. Teniendo decía, ya que le vo’ acabar, ya lo acabo, ya lo acabo y ya tenía ochentoncito 98 y ya quería acabar. Ya tenía lástima también; pero no lo he acabao y ya no le

98 Diminutivo de ochenta.

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voy a acabar. Así me hei hecho de mis ovejas y no las abandono, así he criao mis hijos también. Después se han crecido, se han ido y así estoy con mi hacienda, nomás trabajando. ¡Uh!, yo les he criao casi con caramelos en la boca, me hei matao trabajando para ellos, para criar a mis hijos; pero ellos también trabajaban. Al ver que era sola, ayudaban, se preocupaban; pero no así al rigor, como yo. Por ahí, sí. Muchas veces a uno se les va. Se hacen de amigos, se van a jugar por ahí y se le va a uno también, y uno los reta, los pega; pero no como yo, yo he sido demás al extremo. ¡A mí me hacían al extremo ya! He sufrío en forma y después ya se han crecío mis hijos. Ya después han trabajao. Tejían sus medias, hacían sus peleros, traían su leña y ya tenían también pa’ sus útiles, pa’ su baile, pa’ su golosina. Como digo, yo lo valoro mucho a Don Pánfilo, a Doña Marta, mucho me han ayudao a criar mis hijos. Menos, menos que ahora. El trabajo era de nosotros. Había que agarrarse de la cola de la oveja y hacer los tejidos. El trabajo de nosotros: sembrar. Ahora ya agarran el rastrojo, ya se mojan, ya no dan vuelta la tierra, ya no abonan los terrenos. Todo es plata ya. La juventud no se dedica. Si hay uno, dos, los uchan hasta chacarles 99, los burlan, los tratan de coyas 100; así les hacen. Hay unos chicos allá arriba que son hijos de una chica soltera, de un barrio nuevo, ese allá. Su madre trabaja en la escuela. Esos son los más horribles del mundo y después son como dañinos. Como chicos de la calle son. Andan robándose. Pero eso viene de la madre. Uno como madre no debe darle ese lugar también. Si no tiene padre pa’eso está la madre. Yo he criao mis hijos así. Mis hijos no han sido de la calle. Mis hijos han trabajao. Sean lo que sean, trabajaban. Yo me ponía a hacer mis tejidos y ellos se agarraban la cola a la oveja y se iban a las ovejas ellos. Así he criao a mis hijos. Después ya se ha ido, el otro año, el más chico. Se ha ido a la marina. Cuatro he tenío: dos varones, dos nenas. Casi igual, nomás, han sido. Ya cuando se casan, se retiran. Ellos quieren hacer su vida aparte. Yo estoy apenas con mis nenas nomás. Ahora que una

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99 De “chacar” envejecer, enfermar. Los irritan, molestan hasta enfermarlos, agotarlos. 100 Coya, colla o kolla significa, en esta acepción, una etnia andina. Entre los incas, se denominaba así a la nobleza. El prejuicio racial hace que el uso del término sea despreciativo en este contexto.


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ha tenío su nena también. El día de mañana, ya también se irán y tendrán que hacer su vida aparte y trabajar también, tendrán que pensar por sí solas, es así… Han venío un año y han puesto por el Angosto, abajito, una empresa. Otra ocasión. Han puesto allá arriba, por Morro o Achacañaque; pero no han estao ni un año. No sé si no ha dao resultao parece. No sé qué decirle. Mis hijos se han crecío, se han criao aquí, conmigo, lavando el pan de luna, y se han quedao aquí como hasta la edad de veinte, veintiún años, y después ya han dicho: “Mirá, mamita, yo me voy a trabajar, me voy a buscar mi trabajo”. Porque su abuelo era horrible; ya quieren salir a bailar, quieren vestirse bien y a él no lo gustaba eso, quería salir a carnavales y se enojaba, …a muerte. Y entonces el chango dice que se ha decidío irse y se ha ido y ya él no ha estao más. El otro chico todavía estaba. Aguantaba a su abuelo hasta la edad de veintidós años. Por ahí también, después ya también no lo ha aguantao mucho ya. Se ha salío y se ha ido a trabajar también nomás y yo m’ he quedao con mis nenas nomás pues; pero ya nada que ver con ellos. Yo ya salió sola, sola nomás he criao, por mi cuenta nomás; pero era a la vez padre y madre de ellos. Pero hay que dejarlos un poco, para que ellos hagan, para que piensen. De mis dos chicas qué voy a decir. Una así, siempre chura nomás, que parece que salió sacada de mis costillas. La más chica no tanto, porque como le digo, ya no son sacrificados. Ya son criaos con caramelos en la boca; y por una parte ¿Quién hace eso? hace el gobierno: ya pone becas, ya pone la asignación de los chicos. No hace. Parece que el gobierno no quiere eso, y es que ya están mal acostumbraos y cuando ya no haya, ahí va a ser tarde; pero no se dignan. La escuela es lo peor, lo peor… ni los mismos profesores se dignan a decir, a poner un poco de delicadeza. Semejantes chicos, son peor que en la escuela primaria. Yo trabaje ahí en la escuela de alternancia, fui ayudante de cocinera, después me han mochao el sueldo. Entonces ahí nomás, yo también digo “No. Esto conmigo no

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vale”. Por eso yo no trabajo en la escuela. Yo trabajaba en la escuela, pero me han mermado el sueldo en vez de aumentarme. Entonces he’i dicho “No; si no me lo aumentan, ya no trabajo en la escuela, trabajo por mi cuenta”, y hago mis tejidos, los voy a vender, hago mis quesos y me voy a cambiar. Ya no hay hacienda porque no se dedican, pues. No se dedican, ya no hay esa gente. Los viejitos se mueren, viejitos; los trechos están abandonaos, ocupaos de burros y guanacos nada más, los puestos están todos borraos. Ya están altivos. Hay flojera para traer agua; sacan problemas que el agua es lejos. Antes iban a buscar el agua lejos, ahora hay agua en las casa. Todo facilidad. Si el agua está lejos, ya no hay que ir al puesto… de casa en casa hay agua. Vivan o mueran las ovejas, no sé… Yo, en cambio no. Yo lo saco al puesto siempre. Ellos a mí no me mandan, ahí mando yo y cuando me muera, ahí se arruinará todo. Mientras que yo esté viva y sana, no. Quieren estar al puesto conmigo: salgan al puesto, críen ovejas; porque hay que vivir. De ahí se sale. De la hacienda también tenés que hacértela hacer: si uno se cansa, se hiela; pero de ellos sale ya la carne, ya la lana, ya llega la época del queso y ya tenés pa’ pasarte la vida. No tener es la peor cosa. Tener es otra cosa. “¡Ay!… pa’ qué estar angustiados, si igual se come, igual se duerme”. Así dicen ahora los jóvenes. “¿A quién le gusta eso pasao de moda? ¿Estar sentao en el telar susqueño? ¿estar sentao en telar?” dicen. Yo me sento cuando quiero nomás, me hago mis armazones, me hago mis peleros, me hilo. Tejo y así me paso la vida. En época de juntar rica-rica, me voy a juntar rica-rica. Ahora no saben eso. ¡Qué gusto ese! ¡Arruinarse! Pero no, yo me crié juntando rica-rica. Salía a vender. Ahí me mandaba a recoger mi papá. Sabía mandarme a cocinar mi papá, traer maíz, —así me he criao yo—, y ahora también junto rica-rica. Me voy a cambiar y ya traigo pa’ mis guaguas, fruta, cualquier cosa. Había que bajar mucho. El finao mi padre sabía ir allá pa’ San Bernardo, pa’lao de Salta. Sí, sí, el finao de mi papá sabía andar mucho. Después también hay por

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acá otro lugar donde se hace, “Tiraxi” creo que se llama. A “Corral de piedra”, sabía ir el con tropa. Ahí ya no he conocío yo, hasta Purma 101, sí. Le he acompañao al finao mi padre con burros. Sé…, sabíamos ir a vender habas. Sabíamos ir pa’ vender a la Quebrada, ya pa’ ir a traer sal, así, pa’ ir a traer maíz. Con sal, con peleros, así con chajchas 102. Sabíamos juntar chipechape 103… Ahí a esos viajes largos ya no l’he acompañao a mi papa, ya sabía irse con otros compañeros. Esos viajes sabían ser de quince días, veintidós días, mucho…, ahí sabían quedarse al intemperio, ahí no había rancho pa’ quedarse, nada, al intemperio. Asegurar la tropa y cocinarse en fueguito, cocinarse en tachito. No conocíamos ollas, nada. Era distinto a la comparación de ahora. Así como está cargao mi burrito, iba yo. Y bueno, paraban por ahí, con los animales, hay pastos por donde iban, en todos lados hay pastos… Finao mi papá. Era así. Así somos criaos nosotros.

Ella llora Sin tocarla en un acto reflejo lloro con ella Busco el lugar del corazón Los gritos se pierden en lo oscuro del sueño, en la oscuridad de la noche en lo oscuro del sueño, en la opacidad del silencio La mañana se sostiene por las paredes verde pálido Somos los que se van Fragmento de Migraciones de Gloria Gervitz

101 Apócope de “Purmarca”. 102 Instrumento de percusión andino realizado con pezuñas de animales. 103 Krameria lappacea. Planta de la familia de las krameriaceas, con elevado contenido de tanino en sus raíces y corteza. Se usa en la medicina popular como antidiarreico, para combatir las infecciones urinarias y regular el ciclo menstrual.

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Más me gustaba estudiar Me llamo J. A. , nativo de acá, crecido acá; pero me fui a estudiar. Después, a Mina Aguilar, a trabajar; y después, ya qu’he conseguío el trabajo, me volví de nuevo acá. Ya llevo casi treinta años trabajando acá. Volví por razones de trabajo. Cuando fui a buscar trabajo a Jujuy, me tomaron allá y me quede trabajando en Jujuy; después, fueron personas de acá a rendir para el cargo y no dieron para el cargo y entonces, como yo ya estaba trabajando y sabían que era de acá, que tenía familia acá y bueno. La razón es trabajar; porque si decía que no, capaz que me dejaban sin trabajo. Entonces dije que sí y acá estoy. Yo ayudaba a mi papá y a mi mamá, sobre todo en la parte de agricultura, en ganadería. Mi mamá tenía también un poquito de hacienda; pero más, más ayudaba en agricultura 104. Los varones más ayudábamos en agricultura. Más me gustaba estudiar. He terminado la primaria a los doce años, acá en el Moreno; después, por falta de recursos, mis padres no me mandaron a estudiar hasta los quince años; pero tenía un hermano que estaba trabajando en Mina Aguilar y él me llevó y ahí empecé a estudiar. Después, por mis propios medios; porque yo trabajaba en un hotel y después, por las noches, estudiaba. Yo me he pagao solo los estudios, después ya me fui para el servicio, me tocó el servicio militar y fui a Ushuaia, Tierra del Fuego, la otra punta del mapa. En la Marina estuve. Tenía ganas de conocer; porque cuando me llevaron a Buenos Aires, —primero Punta Indio—, había un Sargento que era de Salta y decía que como hay posibilidades, te daban el mapa y que estaban Puerto Deseado, Puerto Madryn, Río Gallegos, que lo más lejos que encontraba iba a elegir. Otros, no. Me decían: “Pero cómo vas a ir vos así, que no vas a poder con el frío”. No me tenían mucha con-

• Se chaya la tierra todos los años para que produzca mejor. •

104 En toda la zona, la agricultura se sigue practicando con arado de mancera o de palo tirado por animales. Salvo en contadas excepciones vinculadas al trabajo de la Escuela de Alternancia de El Moreno que posee tractor, rastra y arado de cincel.

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fianza, como era así, medio chico nomás. Entonces, ese sargento que era de Salta, me ha dicho: “No, vos aprovechá ahora.Vos pedí. Si hay posibilidades que se te dé, que vayas, andá; porque después si no, si seguís en la Armada, más si sos de Jujuy, no vas a conocer nunca más nada. Tenés que pedir”. Después había uno que era de Santa Fe que también tenía hecho el pedido para ahí; pero no quería ir, así que ahí le dije. “Bueno, te hago el cambio” y ahí cambió el destino y listo. Él se quedó en Buenos Aires y yo me he mandao para allí. Allá h’estao un año más o menos, después volví de licencia, después volví allá de nuevo. He’ stao como un mes y ya me han dao la baja. Lindo era allá, nada como me habían contao. Me han mandao al cargo de encargado de calderas, atendía la caldera, todo lo que tenía que ver con el agua, la temperatura del agua; pero tan solo ahí, viendo nomás el agua cómo estaba, así que estaba adentro nomás, mientras que los otros salían de maniobra afuera, y yo no. Así que un día trabajaba, el otro dormía. Así que estaba bien nomás. Cuando volví, estaba estudiando en Mina Aguilar, así que quería volver a seguir estudiando, a retomar. Ya estaba haciendo el tercer año, así que quería seguir estudiando. Justo en ese año se ha fallecío mi padre, era en octubre más o menos, pero tenía todavía para rendir libre. Entonces, mientras tanto que hacía todos los trámites de mi mama en Jujuy para la pensión, para hacerle la pensión, iba a ver los trabajos en Jujuy. Fui al registro Civil, fui al Correo, a la Policía, todos lados haciéndome anotar. Entonces, único, en el Registro Civil, me tomaron un examen y me dijeron: “Vuelva en marzo para ver si en caso hay novedades, si en caso ha rendido bien, puede ser que tenga suerte”. Volví en marzo y ahí nomás me dijeron: “Ud. ha andao bien en su examen, a partir de mañana empieza a trabajar” —y así he quedao. Ahí después, he estao como tres meses de trabajar y después vine para acá y acá he continuao mi trabajo. A partir de mil novecientos veinte está acá la oficina del Registro Civil, estaba desde antes, fue, me parece, ini-

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ciativa un poco de la comunidad, del pueblo, no sé cómo decirlo… Después hubo un tiempo que estuvo sin atención, el pueblo; porque se jubiló el director, y no había reemplazo. Quedó cerrado, cerca de un año estuvo cerrado. Antes, me parece era más fácil habilitar oficinas, no sé qué sería. Habría más plata en el Gobierno pa’ ocupar cargos. Es difícil, porque hay otra oficina por acá cerca en Cerro Colorado, —no sé si Ud. ha sentío nombrar— que atiende una vez al mes y la están por cerrar por el poco movimiento que hay. Yo acá tengo. No sé si antes era más; pero yo digo la cantidad de habitantes, porque antes eran muchos menos habitantes y ahora hay más, eso es lo que digo. No sé, no me explico por qué no hay movimiento, por eso acá no hablaron en ningún momento que iban a cerrar. Pena es perder así, porque después para volver a abrir… El tema también es cuando se jubilan, ahí está el caso de Purmamarca, que ya es un pueblito grande. Se ha jubilao el Jefe y hasta ahora no han mandao a nadie, no tiene jefe, atiende el de Tumbaya que creo que va dos días, —algo así— y atiende Purmamarca y Tumbaya, las dos. Gente hay, es que el gobierno no tiene presupuesto, no quieren nombrar más. Ojalá que cuando me jubile, quieran poner otra persona en el cargo. Acá están la escuela, el Registro Civil, la escuela secundaria, el puesto de salud, el destacamento de policía y antes teníamos correo, porque mi mamá ya trabajaba en el Correo; por eso digo, vea la diferencia de años. Lo que es ahora; años, quizás no había las cosas que hay ahora, no había teléfonos, no había celulares, y entonces era carta nomás la comunicación; por eso había un transportista que bajaba semanalmente a Purmamarca con correspondencia y encomiendas traía, sobre todo pa’ las escuelas traía. Los maestros tampoco viajaban semanal porque ellos tampoco tenían en qué salir, no había colectivos, no había nada. Algunos se quedaban hasta fin de mes, entonces ahí es donde mandaban correspondencia. La correspondencia del Registro también se mandaba por correo y ahora no, porque yo lo llevo personalmente a Jujuy,

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como no hay correo… Hay que ir para allá con toda la correspondencia con todos los trámites y ahí entonces la diferencia de años con lo que había y significaba antes. Antes se movía mucho, porque yo también ayudaba a atender a mi mamá y sabía que los días viernes se recibía mucha gente, se hacía carta, encomienda, se escribían telegramas, se hacían giros; igual se recibía de allá giros, sobre todo de las personas que trabajaban lejos, allá en el sur y mandaban giros y acá se entregaban, era directo. Entonces había movimiento, todavía era unidad postal. Después ya no, después se cayó, cuando mi mama se jubiló. Ahora hay quien entrega carta, lo conoce a Caniggia, ¿no? No sé si es voluntario, no le pagan esa tarea. Él entrega, vienen, manda cartas la gente, pero ya nada más. Hace como diez, veinte años. Empresas no ‘mos 105 tenío acá. Por ahí, por cerca de San José del Chañi, por ahí al frente, que sacaban un poquito, había una boratera, después así empresas, acá, no. Yo pienso que ha cambiao para mejor, sobre todo con las escuelas, la escuela secundaria favorece sobre todo los chicos, vio, para que no dejen.

105 Apócope de “hemos”.

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Se va el corazón en eso Ya hace diez años que soy directora en esta escuela. Aprendí muchas cosas. Tengo que agradecer mucho a la gente de la iglesia en mi tiempo de misionera. Durante las épocas de vacaciones, pude estar con las familias, ver sus necesidades, su vida cotidiana. Después de un tiempo, conocía a todos en cada casa que visitábamos, crecía la confianza de a poquito. Aprendí una manera de resolver los problemas compartiéndolos en comunidad, aportando lo que cada uno podía dar, sumando de a poquito. Una época muy hermosa llena de lecciones de vida que después pude usar en mi trabajo de directora. Fue un tiempo de estar cerca, muy cerca de la gente. A pesar de que no me convencía mucho al principio y tuvieron que arrearme un poco, pero fue un tiempo muy valioso. No fue un tiempo corto, fueron casi cinco años en los que pasaron muchas cosas. Ahora no podría hacerlo porque ya no dispongo de tanto tiempo y la gente de aquí es distinta: un poco más desconfiada, viven alejados de la escuela y entre sí, cuesta un poco más reunirlos y no hay tanto apoyo. Cuesta motivarlos, que se comprometan. Hay casos y casos, pero en general cuesta un poco más y eso que hace ya diez años que estoy aquí. La gente ha perdido la costumbre de hacer cosas entre todos desde los planes sociales, están como esperando esa plata siempre y no hacen mucho más. Esta generación de chicos no sabe hacer ni un tercio de los que sus abuelos todavía hacen. Antes era más difícil la vida, eran más complicadas las tareas: asistir a la escuela, cumplir en la casa; pero la gente se esforzaba. No digo que todo es problema de la gente, por ahí también es una misma y sus limitaciones. Aunque no pierdo la esperanza de que las cosas

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cambien un poco a partir de lo que se está haciendo y la gente, por ejemplo, no tenga que optar por irse a trabajar a otras partes y abandonar el lugar. Pero yo soy feliz en la escuela. Soy de la zona, me gusta este lugar. No me molesta el viento, ni la tierra de la que tanto se quejan otros maestros.

La puna nos descansa. Ya en Volcán el cansancio va pasando al cuerpo y se transforma en algo solamente del cuerpo. La puna es la curación. O una limpieza. Como fuera, una mejoría. Sin que uno hubiera sabido antes de qué estaba enfermo. Es un alivio primero en el estómago y enseguida cesa un dolor que habíamos venido soportando sin darnos cuenta. Es el paisaje, supongo. El cambio de las formas. Y una sensación de hundirse hacia el cielo vasto. Levantar entonces la frente a un horizonte de mundos perdidos. Lipán es la frontera entre los mundos. Un camino como una serpiente, que sube y sube. Hay camiones en distintos niveles como si estuvieran en una estantería. Se sube largamente y cuando ya parece que es la última montaña, ni siquiera se ha llegado a la mitad. Después la puna. Se la reconoce en el cielo antes que en la tierra. El cielo se abre y se hace profundo. Es la puna porque uno está solo bajo el cielo. Hay que pasar entonces el océano de sal (Me detuve ese día y anduve sobre la sal. Me alejé entre los reflejos del último sol y el misterio de montañas azules. Ya sin acordarme siquiera, de que apenas un rato antes, pude haber estado muy enfermo).

Pablo Baca, nota en Facebook el viernes, 18 de marzo de 2011 a las 2:56

No extraño casi nada de la ciudad y además siempre quise ejercer en una escuela rural. Recuerdo cuando decidí estudiar para maestra porque fue una época de mucha soledad.

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Aquí la soledad, una por una, ha sembrado sus penas en la arena. Fragmento del poema “La Puna” de Martín Raúl Galán

Estudié en el profesorado en Jujuy —que en ese entonces no había otro— y todo, todo me era ajeno. No me daba mucho con mis compañeras; era muy tímida, como si fuéramos distintas con las chicas de la ciudad, ahora me parece una tontería; pero realmente fue muy difícil, muy difícil. Por ahí me daba un poco más con mis otros compañeros del interior, del Ramal. Compartíamos el desarraigo y las ganas permanentes de volver a nuestros lugares. No me quejo porque tuve profesoras muy valiosas, que hacían todo por contenernos y por ofrecernos lo mejor que podían. Alquilábamos una pieza, me acuerdo. Era bastante sacrificio estudiar: sacrificio económico y sacrificio personal. Se perdían cosas muy entrañables y también se aprendían muchas cosas, de solo haber salido, compartir con otra gente un espacio y ver otras realidades. Eso sí, en cuanto me recibí, pedí ejercer aquí en el norte, porque este es mi lugar, el que yo elegí para seguir viviendo y trabajar.

Es un camino largo, como un día del viento. Lo repite el galope feliz de las tropillas y el redondo cansancio de los carros. Cuando mi vida va buscando rumbos aprecio las soledades que entreabre a mi paso, es su intención antigua, la que fatiga mi esperanza… Jorge Calvetti, fragmento de “Del camino” (En su: Fundación en el cielo)

Recuerdo a dos alumnos, dos hermanitos, no hace tanto. Bah, yo digo que no hace tanto y ya son dos profesionales y de los pocos que siguieron y terminaron una carrera universitaria.

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La mayoría acá termina el primario; con suerte, el secundario, y contaditos con los dedos de la mano los que hacen un terciario o universitario. Como no hay en la zona, ya representa un gasto fuerte que no pueden afrontar las familias; porque es trasladarse a Jujuy, alquilar una pieza —si es que no tienen conocidos o familiares que puedan ayudarlos con eso—, además de todos los gastos de comida, de estudio, de salud. Los recuerdo porque yo los veía en sexto a estos dos chicos, que eran apenas uno mayor que el otro. Habían entrado ya tarde a la escuela. ¡Cómo se interesaban por las cosas que se enseñaban! ¡Qué ganas que tenían de saber más! Yo les prestaba los libros para que se llevaran. Está mal decirlo, pero el mayor era mi preferido: muy tímido, muy calladito; pero un niño que se quedaba pensando en todo, que le costaba preguntar pero sacaba fuerzas y lo hacía. Fue abanderado. Me acuerdo una vez que lo había elegido para izar la bandera, y tenía que estar al frente de todos y lo veía angustiado por eso, así que le dije: —Mirá, vamos a practicar. En principio, tenés que mirar por arriba de todas las cabezas, no mires a nadie, ni siquiera a mí. Vos mirá para arriba y pensá en lo que estás haciendo y en lo que sentís en ese momento —y así pudo hacerlo. Después se fue soltando y la angustia me fue agarrando a mí que me quedaba pensando: “Qué desperdicio. Si no consigo que siga estudiando, si no hago que pueda usar todo lo que le enseño…” Entonces se me ocurrió que podía ir trabajando a la familia de a poquito. Les separaba para ellos siempre de las donaciones y, como yo tenía que repartir a cada una de las familias las cosas que llegaban, iba a la casa con esa excusa a charlar con la madre, a tomar mate. Al principio, me recibía con la puerta a medio abrir nomás; después ya fuimos entrando en confianza y le empecé a hablar de lo mucho que sus hijos hacían en clase, de lo bien que se les daba el estudio, y así la pude convencer que entraran el secundario, ya que yo era amiga del director del Secundario de Humahuaca de entonces. Después, también con mucha cautela,

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seguí con el tema de que siguieran estudiando una carrera en Jujuy. Así fue que entró este niño a la facultad de Agronomía y se recibió de Ingeniero: ahora enseña, sigue ayudando a su familia a sus hermanitos, porque eran varios. Al principio no querían saber nada en su familia, sobre todo el padre que quería que los chicos lo ayudaran trabajando en la zafra. Así que fue realmente una cruzada, lograr que la madre, que era muy sumisa, me apoyara y hablara con el padre, que lo convenciera con la premisa de que un hijo que estudia y se recibe, puede ayudar mejor a su familia. Después de negarse, ya casi había perdido las esperanzas, —además que uno tiene sus propias cosas, su propia vida de todos los días que ir resolviendo. Fue para el acto del día del maestro, yo ya era directora y tenía que viajar para un curso, entonces tuve que dejar a mi marido, que era maestro, a cargo del curso de este chico y del acto. Resulta que cuando volví faltaban pocos días y mi marido ya tenía listo todo pero estaba frustrado porque no había conseguido armar una dramatización; solo había dos discursos y varias poesías, pero nada más. Por lo general, nos gusta ofrecer algo más atractivo a los papás que vienen a los actos, porque los actos son un evento muy importante en la comunidad y es necesario que sea una circunstancia agradable para los papás, para los niños, para todos. Llegué y le dije: “No te preocupes, yo voy a armar la dramatización”. Él no creía que fuera posible porque ya no había tiempo; pero yo quería hacerlo y ¿cómo es cuando uno tiene las ganas de hacer algo? Parece que todo se fuera armando y encajando solo: yo había elegido un cuadro sobre los maestros en la época del imperio inca y cómo enseñaban valores importantes a los niños a través de momentos y trabajos sencillos. Trabajé con los chicos desde las emociones que uno siente y logré que se motivaran para actuar realmente los papeles. El papel del maestro inca lo tenía este chico. Lo hizo tan bien que su papá se fue muy emocionado del acto y lo dejó partir para estudiar.

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Aun así no fue fácil, porque él trabajaba medio tiempo para poder estudiar y pagar su estadía en Jujuy; pero al final valió la pena, ahora es un profesional respetado. Así como esta historia hay tantas que estaríamos hablando muchos días, pero esta la recuerdo siempre porque yo sentí que me había entregado toda a la tarea de ser maestra y enseñar para transformarles la vida a los niños. Ahora que lo pienso, no sé si es algo que uno pueda hacer permanentemente porque es muy desgastante, a una se le va el corazón en eso y el tiempo y la vida privada y todo. Creo que pude hacerlo porque en mi casa hicieron sacrificios grandes para que yo estudiara también. Los padres de mis alumnos ahora piensan en cosas muy diferentes, la gente es muy individualista en este momento. Ya no hacen cosas juntos ni por su comunidad o por alguien en particular, si no hay un beneficio propio. Todo tiene que traducirse en un resultado personal. Les cuesta pensar en conjunto o hacia una causa común. Se está borrando el valor del trabajo, de la solidaridad y del esfuerzo. Ahora me cuesta que piensen en la escuela, en que vamos a tener que cerrar si no hay leña, si no mandan la partida de comedores y que se unan para reclamarlo. Están como esperando que alguien más solucione las cosas y si no, bueno, da igual. A veces hay que sacudirlos un poco para que reaccionen. Por ejemplo, cuando estamos en época de lluvia y se trancan las cañería del colegio, hay que subir a destrancar a mano el caño maestro y si no sube el personal de maestranza y voy a pedir casa por casa que ayuden, tengo que cerrar la escuela; a esos extremos llegamos. Por eso me alegró tanto, cuando en la reunión anterior tomaron la decisión de que se haga venir un maestro de Música y otro de Educación Física en vez de técnicas agropecuarias, porque pensaron en sus hijos para decidir. Ellos fundamentaron que sobre cosechas y siembras, todos sabían y podían enseñarles ellos mismos, pero los niños querían hacer deportes o

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aprender algún instrumento y de eso ellos no podían enseñarles nada, así que era importante que alguien que pudiera darles esas cosas a sus hijos viniera y se hiciera cargo. Además ahora hay muchos proyectos y planes que trabajan la cuestión del agro y mejores técnicas de manera más productiva. Eso, sin contar con que la escuela tiene su huerta vivero, de la que se abastece y sus animalitos, así que los niños aprenden de allí también, en región. A mis supervisoras les pareció un despropósito que yo no pidiera personal docente para técnicas agropecuarias, pero yo evalué como muy positivo que los padres hubieran pensado antes en las necesidades y expectativas de los chicos, desde allí se pueden lograr más cosas que imponiéndoles un perfil de futuro que ellos no quieren y que tienen derecho a pensar y elaborar ellos mismos.

“Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.” Artículo 27.1. Declaración Universal de los Derechos Humanos.

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No quieren ya mis ojitos Yo soy T. A. ¡Uh!, hace un montón que hi venío. Todos los años ya son. Sesenta años que estoy acá… Yo he sabío cuidar las ovejas aquí. Hace años tenía muchísimas, ahora tengo muy poquititas. Tenía muchísimas: dos tropas; ahora poquititas nomás. Ahora ya estoy cansada de las rodillas, no puedo andar bien; yo era pastora nomás, de mis corderitas. Todavía sigo andando, salgo a la una y media, vuelvo a las seis. Las llevo pa’l campo. Ahora está hermoso el campo. Verde, verde; antes sabía estar blanco, tierra, polvo; ahora está lindo de pastito, pa’ las ovejas, las vacas, todo. Por ahí salíamos a las fiestas. Más estaba en la estancia con los corderos, con los burros, eso nomás sabía hacer yo; y bueno, hilar, tejer. Tejía, hilaba antes, ahora ya no veo cuando tejo, y ya si ha ido todo nomás, así que ya no tejo, no hilo, no ando haciendo nada ya. Años tejía chuspas, bordaditos, —¡bonitos salían!—, labores hacía. Lindos nomás. Se recogían, de dos hilitos había que coser… y no, ya no me dan los ojos. Tejía mucho la gente antes, ahora ya no tejo más. Como le digo, ya no me dan los ojos. De joven sí, estaba lindo tejer; pero ya no puedo ver. Ahora miro para acá nomás y ya se me mancha todo, y otra vez igual de mismo, ya no me alcanzan, no quieren ya mis ojitos, ya no está lindo así. Mi mama, mi abuelita, ellas eran de tan tejedoras. Me han enseñao y así tejiendo nomás, tejían, hacían, vendían, sacaban algo nomás. Todo eso sabíamos hacer. Con el sol nos sabíamos levantar. Cuando más grandes, más temprano. Había que ir a buscar agua; con los burros sabíamos ir. A veces había que madrugar, ir a la estancia a buscar agua. No había agua, había que ir lejos; no había servidor, había que cargar los burros. Sabíamos ir temprano a buscar agua; allá en el cerro sabíamos ir, en la otra banda; ahí había agua. De ahí

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volvía cargando burros, dos horas, tres horas sabía ser. De ahí tengo un puesto más cerca del agua y cargaba de aquí. Media hora de ir, media hora de volver. Si no, de más arriba y por supuesto ya quedaba más lejos y tardaba más en volver. Hacíamos pa’ consumo, pa’ uso y también vendíamos, No era como antes, ahora pues, valía más años antes, no como ahora. También los precios, la misma mercadería, todo era más barato; ahora no, por ganar más, los tejiditos valen más; pero no se vende, no hay muchos. Aquí nomás vendíamos a los almacenes, a veces también una persona se ponía a recolectar todos los tejidos para llevar a vender más abajo y así ahora se llevan más lejos y no sé… Aquí nomás siempre, cuando era más chica, antes, antes que yo me case, vivía allacito 106 nomás, ahí era mi casa, ¿ve?, ahí vivían mi mamá, mis hermanos. Después que me casé, ya me entré a venir para aquí nomás, y ya me han dejao aquí, hi vivío aquí. Era más barato antes vivir. Poca limpieza, no como ahora que hay que andar limpiando los baños, todo limpio ahora, ya no es como antes más natural. Ahora ya no, no es como antes, ya ha cambiao mucho. Plantábamos, sí, pero para la casa, pa’ consumo. Mi papá sembraba papa, maíz —de ese chiquito, del otro grande no da, saca chala, se cría, pero se queda, no llega. Ese chiquito da bien, ese plantábamos. Hace mucho sabíamos sembrar el maíz, cosechar el maíz, desgranábamos el maíz, sabíamos hacer harina pa’ cocinar, sabíamos moler con la piedra pecana 107 que le llaman. Ahí estábamos, molendo maíz, ya pa’ hacer la sopa nomás, pa’ los perros también, todo. Poco compraban harina. Trigo también sabía haber, cebada, avena. Todo daba aquí. El trigo, mi abuelito sabia sembrar mucho me acuerdo, majar el trigo. Solía sacar, llenar en bolsa, cargar los burros y sabían llevar a hacer moler en Tumbaya, pa’ hacer pan. Sabia haber un molino, años, años ha, molino de agua era. Yo no sé adónde bien; pero sabían ir, así decía mi abuelito. Igual se sabían llevar el trigo a Bolivia y sabían venir con la harina. Habas también, llevaban. Así sabían vivir, dicen.

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106 Diminutivo del adverbio “allá”. 107 Piedra plana, lisa, algo cóncava, que se utiliza para moler grano


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No había nada de árboles. Yo apenas he conocío cuando era chica, un árbol aquí, abajito, en la entrada. Pa’ allá abajo en la entrada, allá había un árbol, así grande. Acá arriba sabia haber otro, grande también y nada más. No había ni un árbol y ahora, uh… se ha arbolao todo pues, no sé. Antes no se han dao de plantar árboles, y después han plantao, —algún proyecto— y han venío los árboles, pues, se han crecío así, pues. P’ allá, pal fondo de las Salinas, había una boratera 108; p’ acá, no. Había una sola mina allá arriba, de baritina 109, después parece que se ha acabao y la gente la ha dejao, la ha abandonao nomás —qué le va hacer—. Después no hay más ni una. Allá lejos también hay una de baritina, ha sabío trabajar unos años, pero ya también ha cerrao. Por acá mismo, nada más ha habío. Por ahí, po’ la Salina, hay bora, otras cosas y han sabío buscar trabajo. Por acá, no. Varios de aquí sabían ir para ahí a trabajar. Muchos sabían venir p’ aquí, de antes; ahora, no. Después sabían ir p’ abajo, p’ abajo y no había gente ya. Un viejito nomás estaba y después, ya han empezao a trabajar. La demás gente ha venío, han puesto trabajo por aquí. Proyectos. Proyectos, venían. La gente ha empezao a trabajar en los proyectos y ya han empezao a trabajar en sus casas 110 , y ya no se han ido. Ya han quedao muchos por ahí. Pueblo nuevo es eso de ahí arriba. Cuando yo era chica, no había nada ahí. Estaba la casa de Don L. Ese había y después todo no hay más; después se ha hecho un pueblo grande por ahí arriba. Igual esta banda. No había nada, nada, ni escuela antes, eran campos, ya todo se ha hecho pueblo por acá arriba y abajito también. La escuela más chiquitita era, pues, al empiezo 111, primaria… después siete años, la han dao más grande, más grande, más grande… y antes no. Era chiquitita, más bajita, de torta con barro 112 nomás encima, así era, paja, cortadera, todo han moderado después, todo más lindo. Acá tiene un tiempo de llover nomás. No llueve mucho: diciembre, enero, febrero. Marzo, quizás, por ahí llueve un poquitito. Anteaño ha llovido más

• Algunas familias conservan la costumbre de los abuelos o bisabuelos de usar la sal como valor de cambio y canjearla por frutas y hortalizas en la Quebrada. •

108 El boro es un mineral que se encuentra en la zona en forma muy abundante. Es indicador de la presencia de litio pues generalmente se encuentran asociados. 109 La baritina es un mineral. La zona se caracteriza por los boratos y los cloruros; en particular el cloruro de sodio (sal común). También es abundante el arsénico como elemento asociado a la sal —lo cual debe tenerse en cuenta en el proceso de purificación. 110 Además de la sal, actualmente se realizan artesanías de sal y piedra (en especial de laja). 111 Al principio, al empezar. Verbo “empezar” sustantivado. 112 El techo se hace con los mismos materiales que el adobe (barro y paja) pero se coloca en capas de caña, paja, barro y otra vez de paja. Los techos construidos de esta manera se denominan guayados.

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• La extensa planicie de Salinas Grandes constituye, junto a otros espejos de sal de la zona, el fondo de una gran “cubeta” que fue adquiriendo la forma con que la vemos actualmente a través de millones de años. Su origen se vincula a la historia geológica de las tierras del Altiplano y Puna. Esta monumental cuenca fue conformada por los bloques emergentes de la Cordillera Oriental durante el período cenozoico (enormes plegamientos derivados de los empujes andinos) y por la larga cadena de picos volcánicos de occidente que contiene los volcanes más altos del mundo (Llullaillaco 6739 msnm.). La estructuración de la cuenca, su carácter endorreico (el drenaje de las aguas es interno) y la riqueza en sales de los suelos determinaron la formación de una extensa laguna salina en su fondo. Por otra parte, el clima árido de desierto (el promedio de precipitaciones en la zona ronda los 150 mm anuales), las altísimas temperaturas diurnas y los fuertes vientos intensificaron el ritmo de los procesos de evaporación que dieron lugar a las salinas en su aspecto actual. Es probable que los primeros asentamientos de cazadores recolectores en las márgenes de lo que hoy son las Salinas Grandes —hace más de diez mil años— conocieran un espejo de agua. A fines de la ocupación prehispánica, comenzó la explotación de sal; parte de la cual se destinaba al autoconsumo y el resto —en numerosas recuas— se llevaba através de quebradas, pasos o abras, hacia diferentes lugares de trueque en donde los panes de sal se cambiaban por maíz, papas, frutas. Desde allí, la sal puneña proveería a diferentes provincias de nuestro país y a Bolivia. A raíz de la explotación salinera, se fueron conformando algunos poblados sobre las márgenes de Salinas Grandes: Santuario de Tres Pozos y San José de Pozo Colorado cuya urbanización se diferencia de la de otros pueblos —formados a la vera del arroyo o a la sombra de las montañas-, por el trazado perpendicular del caserío sin mayor organización que la de la necesidad de abrigo o agua. La chapa fue ganando espacio en la fisonomía del lugar a causa de instituciones de apoyo —públicas y/o privadas— que olvidan con frecuencia que el clima es riguroso, la sal sumamente agresiva y el metal se corroe fácilmente. Los habitantes quedan así expuestos a un

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rápido deterioro de sus viviendas, a mayor frío en el invierno y mayor calor en el verano (sin duda, el techo más apropiado para la zona es el guayado; pero poca gente recuerda cómo hacerlo). La explotación salinera actual involucra procesos de raspado o arrastre mecánico de la cubierta superior de sal, cristalización en piletas y extracción de panes. El primero de estos procesos abastece principalmente necesidades industriales; el segundo, sal para consumo humano (previa molienda y adición de yodo por la importancia fisiológica y las deficiencias de este elemento en la región) y el tercero, sal para uso ganadero, que tiende a ser remplazado por panes reconstituidos de la sal de arrastre porque el pan demora muchos años en formarse y su extracción resulta muy sacrificada, a pico y pala. Los trabajadores presentan problemas en la piel, en los ojos y en las vías respiratorias porque la sal —como se dijo—, es muy corrosiva. Es común ver a los hombres trabajar con capucha, antiparras y con la piel cubierta, pues la salina constituye una gran superficie de reflexión de los rayos solares y esto genera una permanente e intensa expo sición. Toda la actividad se concentra en cinco meses por motivos climáticos: desde fines de invierno a principios de verano, antes de las primeras lluvias. Cuando terminan estas, suele aprovecharse también, un pequeño intervalo de otoño, antes de los intensos fríos que caracterizan el lugar. En cualquier caso, un buen año para los salineros depende siempre de cuan “húmeda” ha sido la temporada de verano pues es el agua infiltrada permitirá, ante las elevadas temperaturas, el ascenso por capilaridad de las sales disueltas a su paso, hasta depositarlas en superficie. Puede leerse en el espesor de la capa superior de los panes de sal si la “cosecha” ha sido buena o no.

poquitito; pero ya entra seca y ya no llueve. Por cerros, llueve, neva 113 por ahí, pues; aquí, no ya. El agua corriente, de ahí de la playa nomás. Después han puesto cañería y luz y ahora ya todos tienen agua, tienen luz. Ya no hay que ir por agua, ni a lavar a la playa. Cargábamos, lavábamos, ahí nomás tendíamos… Cada cual su ropa, de los chicos también. Ahí les sabíamos mandar a ellos también, cada cual su

113 Nieva.

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ropa. Sabían llenar los baldes e iban. Era más costoso todo antes, pues. Ya ahora quieren que haigan piletas adentro, y así ha sío, ya le han dao más, ya quiere más también. El agua era más mucha, también sabía llegar mucha; ahora ya ha poqueado 114 mucho el agua. Yo no sé, será porque han sacao el agua para las cañerías, no sé, poquitita es el agua de la playa ahora, ni pa’ regar da, apenas, apenas el agüita. Esta de la cisterna no viene de aquí; de arriba, de arriba viene, lejos viene el agua esa. Toda la gente tenía burritos antes, pa’ taer agua, pa’ cargar, pa’ llevar pa’ cambear, pa’ irse a Purmamarca llevando carne, queso, habas, arvejas pa’ vender allá y de allá traían la fruta. Antes era la época de viajar, mucho, mucho se ha viajao. Semanal era. Llevaban de aquí, traían de allá. Ahora ya ha cambiao. Ya poca de esa gente queda, ya se han ido. Mi mamá está, pero ya no ve, no escucha nada. Mi suegro también está allá arriba en el Angosto. Está, pero ya están como bebé 115 ahora. Mi marido lo he conocío por ahí que ha venío para una fiesta y de ahí se hemos conocido pues. Del Moreno Chico, es mi marido. Acá las fiestas sabían durar mucho. Todos los otros años, una misa por cada una había. Lo esperaba al padre, la gente. Diez días, quince días. Todos los días meta asado. Lindo era. Sabían venir de todos lados. La gente trayendo su virgencita, su santito pa’ pasar las fiestas. Carnavales también, lindos, eran por acá. De ahí del cerro, sabían bajar todos con sus caballos, todos tenían caballo. Con sus mujeres al anca. Ahora ya no hay, se han perdido, ni caballos. Unito 116 hay, de don Pablo Liquin.

• Las familias viajaban a la Quebrada en caravanas con cerca de una veintena de animales con las cargas de sal. Uno de los pasos que sale de Puna a Quebrada es el que va desde Los Colorados y sale a Huichaira en Tilcara (entre tres a cinco días de viaje). Algunos de estos pasos se ofrecen actualmente al turismo de alta montaña. •

114 Verbo “poquear” construido a partir del adverbio “poco”. “Ha poqueado mucho”: escaseó. 115 Débil, no puede abastecerse por sí mismo. 116 Diminutivo del número uno.

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Ya me estaré yendo, pues ¿De aquí?¿de mi familia? Poquita cosa nomás le puedo decir. No es de acá mi familia. No. Han venido hace ya… no sé. Mi abuelo, creo, ha sido el primero. No puedo hablar mucho, tengo trabajo en la casa. Estoy apuradita y me está esperando el nieto. ¿Mucho será que va a preguntar?

La copla me anda buscando y yo no sé para qué; tal vez me vaya con ella, tal vez no quiera volver.

Sí, había muchas ovejas antes por estos lados. Antes, yo me sabía conchabar para todo: los rastrojos, regar la alfa 117, sacar los yuyos y limpiar, cuidar las ovejas; más cuidar las ovejas. Sabía haber más trabajo antes. Así hei criao a mi hija y la hei mantenío. Yo solita nomás. No hei tenío marido. Pero solía haber más, mucho trabajo. Todo el día trabajaba. Era guapa más de joven. Temprano nomás sabía ir a regar, a cocinar, mismo así, sacar las ovejas. Mi hermana me ha sabío enseñar a tejer labor y todo más: peleros, mantas, todo eso. Toda labor así he sabío hacer. ¡Uh! ¡Cómo me sabía gustar! Tanto me gustaba, que sola he aprendío otras labores. Ya miraba nomás cómo eran esas medias suyas y las sacaba: contaba los puntos —me acuerdo— para hacer después y así he sabío hacer todo: peleros, gorros, guantes, chuspas, medias que me sabia comprar el Pánfilo antes. ¡Cómo vendía de bien nomás! Cajas y cajas y él compraba todo. Ahora ya nadie hace nada. Queso también sabía hacer, sabía vender por cajones también; pero ya no se hace, ni para la casa. No saben hacer tampoco, ni hay mucho con qué.

117 La alfalfa es una planta cultivada muy adaptada al lugar, una leguminosa utilizada para pastura y consumo humano en ensaladas por el alto valor proteico. Se adapta bien a la zona porque tiene raíces que profundizan metros para buscar el agua.

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Para reactivar el cultivo, se suele cometer el error de traer semillas comerciales en lugar de usar las semillas de los alfalfares ya adaptados desde hace decenas de años al lugar. Las semillas comerciales están, por lo general, pensadas para las principales zonas productoras —muy diferentes de la región que nos ocupa—; mientras que la alfalfa mejor adaptada es la que se encuentra en la misma zona, más resistente y con mejores posibilidades y tiempos de aprovechamiento. Las variedades comerciales no pueden aprovecharse más de tres o cuatro años y no resisten la cantidad de cortes (de cosecha) que soportan las variedades locales.

Muchos que se han finao, los más mayores se han ido yendo de uno en uno y ahora poco nomás están sabiendo los más nuevos. No han querío aprender. Ya en la escuela había que ir y se aprendían otras cosas más importantes. Ya no quieren tampoco, dicen que es mucho trabajo, que no vale el esfuerzo y no quieren. Son desganados. Hay que estarlos obligando. No sé. Han sabío salir cansaos mayormente. Las actividades más pesadas del cultivo suelen ser la siembra y la cosecha. Antes se hacía la minga, es decir, la reunión de los vecinos para ayudarse mutuamente en los respectivos rastrojos. Hoy en día se ha perdido la minga como forma de colaboración y se trabaja en recuperar esta tradición por su valor solidario y cultural.

En Purmamarca se van a vender ahora, pero más es lo que traen de otras partes. Pocos hacen; igual que no se vende mucho porque no siempre hay turistas. Pero estoy apurada. Poco me puedo quedar nomás. Voy a echar la despedida, ya basta de lamentarme. En vista que no me oyen De vicio será quejarme.

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• Haba, papa, choclo y queso de cabra es una picada típica de la región. •

• Es digno de mención el productor Teodosio que con sus 70 años y problemas articulatorios posee una colección importante de papas y es uno de los agricultores más abnegados de El Moreno. •


P R OY E C TO P U N A

Está mi nieto esperando, no he cocinado todavía nada. ¿Que más ha de querer que le pueda decir?¿a ver? Y eran pocos en el pueblo. Dicen que la mayoría se ha venío de la costa y así se ha ido creciendo el pueblo. Ahora se están moviendo más. Trayendo más cosas y afincándose algunos; pero más sobre todo eso, sabe mi hija. Hay que preguntarle a ella; pero no sé cuándo ha de poder ser. Sí, había más trabajo antes; después se ha ido mermando todo, se han ido muriendo, muriendo las ovejas. No había agua, ni pastos y no se han quedao más que pocas de tantas; pocas ovejas, más chivitos han quedao. Nomás para carne casi. Ahora se están criando de nuevo un poco de llamas y están ayudando para que haiga más ovejas también. No sé en qué hai quedar todo… La amplitud térmica (la temperatura al mediodía puede llegar a 35 o 40 grados ºC y durante la noche entre 0 y hasta -24 ºC en el invierno) es tanta que durante la mañana se sintetizan muchos nutrientes como los hidratos de carbono y durante la noche, pueden acumularse en los diferentes órganos de reserva. Gracias a estos dos procesos, el producto adquiere muy buen sabor. La hortaliza de Puna y Quebrada tiene un sabor diferente, concentrado, más gustoso que en otro lado. Donde hay poca amplitud térmica, los productos son más aguachentos, con menos sabor si se comparan con los mismos productos andinos. La riqueza del cultivo de esta región es el sabor que se logra y la cantidad de nutrientes, vitaminas y minerales que se concentran.

Comíamos lo que teníamos y teníamos habas, papas 118 , mote, 119 carne de los animales, queso… Harina traíamos de otros lados, tomates y verduras también. Aveces que cambiábamos cuando feriaban o traían para vender; ahora hay más harto, más cosas; pero no hay plata para comprar.

• Habas, papas y maíz son los tres cultivos que forman parte de las ofrendas que se hacen a la Pachamama. Los terrenos se suelen rotar entre haba y papa para asegurar la fertilidad del terreno, puesto que si se sembrara solo maíz y papa reiteradamente en el mismo terreno, este perdería su rendimiento. •

118 La papa de esta zona se presenta en muchas variedades: Churqueña, Chacarera, Señoritas, Ojo de señorita, Imilla hasta la Azul que es una variedad muy escasa, de semilla cara, que crece en pocos lugares y se da muy bien por el clima de la Puna. La Tuni morada y su variedad colorada se siembran y requieren mucho pues se utilizan en platos gourmet que cambiaron algunos hábitos de siembra y cosecha. Si se cultivan las plantas más reunidas, los papines son más chicos; si se cultivan distanciadas, las papas salen más grandes. Antes se requería la grande, ahora se requiere y compra más la chica, lo que modifica la forma de cultivo. 119 Es poco lo que se comercializa en Puna. Se trata, sobre todo de una agricultura y una ganadería de subsistencia. El maíz presenta muchas variedades al igual que la papa, sobre todo en la zona de Quebrada.

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Ya me estaré yendo, pues, se me hace tarde y le hi dicho a mi nietito que volvía enseguida. Hasta otra vez será. Ya me voy, ya me estoy yendo. queda aquí mi pensamiento; me voy porque está saliendo el sol en el firmamento.

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1. Planta de Rica-rica. © 2011, Ramiro Toppano.

2. Llamas. © 2009, Arlen Buchara.


3. Capilla en El Angosto. Š 2009, Arlen Buchara.


4. Apacheta en Lipán. © 2011, Ramiro Toppano.


5. Huancar de El Colorado. 漏 2010, Alba L贸pez.

6. Carrizo. 漏 2010, Alba L贸pez.


7. Herramientas de los salineros. © 2009, Arlen Buchara.

8. Niños de El Moreno. © 2011, RamiroToppano.


9. Quinua. 漏 2010, Alba L贸pez.


10. Cuesta de Lipán. © 2009, Arlen Buchara.

11. Cortada de adobes. © 2010, Alba López

12. Portulaca. © 2010, Arlen Buchara.


13. Vicuña en los márgenes de Salinas Grandes. © 2009, Arlen Buchara.


14. El secado de la lana. Š 2009, Arlen Buchara.


15. Cancha de básquet en Santuario de Tres Pozos. © 2009, Arlen Buchara.

16. Salinas Grandes. © 2009, Arlen Buchara.


17. El Moreno, vista del Chaùi. Š 2009, Arlen Buchara.


18. Telar criollo. © 2009, Arlen Buchara.

19. Niño de Pozo Colorado. © 2009, Arlen Buchara.


20. El trabajo en las piletas. Š 2009, Arlen Buchara.


21. Tejido. 漏 2011, Alba L贸pez.


22. Niño sobre un morro durante el Festival de la Sal. © 2009, Giulio Cialdi.

23. Excursión al Chañi con vista de la salina, © 2011, Carlos Muñiz.


24. Niño durante el Festival de la Sal. © 2009, Giulio Cialdi.

25. Cardón. © 2009, Arlen Buchara.


26. Telar de bastidor. © 2009, Alba Lopez.

27. Tapiz en telar andino. © 2011, Alba López.


28. Formaciones del huancar de El Colorado. © 2010, Alba López.

29. Viejo túnel minero en el primer refugio del Chañi (5050 msnm). © 2010, Carlos Muñiz.


30. Guanacos en la Cuesta de Lipán. © 2010, Giulio Cialdi.

31. Papas andinas. © 2010, Alba López.

32. Flor de papa andina. © 2010, Lorena R. Gómez.


33. Salinas Grandes, inundadas. © 2011, Lorena R. Gómez.

34. Niños jugando en Santuario de Tres Pozos. © 2009, Arlen Buchara.


35. Lagartija Liolaemus. 漏 2011, Lorena R. G贸mez.


36. Nido. © 2011, Carlos Muñiz

37. Defensas en el río de San Miguel del Colorado. © 2010, Andrés Grande.


P R OY E C TO P U N A

Acerca del área geográfica del proyecto Las comunidades rurales que integran el área de intervención del proyecto —Santuario de Tres Pozos, San José de Pozo Colorado, San Miguel del Colorado/ El Carrizal y El Moreno— se ubican sobre las márgenes de Salinas Grandes en la enorme cuenca que delimitan los cordones montañosos de la Cordillera Oriental y los picos volcánicos de occidente, en pleno paisaje de Puna Jujeña. La principal actividad económica de la zona es la explotación minera, especialmente de cloruros y boratos en Salinas Grandes; de manera estacional los mineros se trasladan a otras provincias del Norte y Sur del país. La economía familiar se apoya en actividades agro ganaderas de subsistencia y en la venta de productos artesanales —tallado en laja y sal, tejidos de lana de oveja, fibra de llama y, eventualmente, de vicuña—, casi exclusivamente confeccionados por las mujeres. Por otra parte, surge un espacio interesante de gran potencial para la actividad turística que busca un equilibrio entre los intereses de emprendimientos privados locales, la comunidad y el entorno natural. El área presenta una gran variedad de flora y fauna en una riqueza paisajística, geológica y cultural que se rescata y valora desde las mismas comunidades. El clima es seco con lluvias escasas concentradas en los meses de diciembre a febrero, lo que —sumado a las a características químicas del terreno— dificulta el desarrollo de la actividad agrícola.

Ubicación de la provincia de Jujuy

Àrea del Proyecto

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P R OY E C TO P U N A

El Moreno Se ubica en el departamento de Tumbaya que depende del Municipio de Purmamarca. Es una localidad que se encuentra a 3600 metros de altura sobre el nivel del mar. Se accede por las rutas Nº 9 y 52. Calculando la proyección poblacional al 2010 cuenta con alrededor de 320 habitantes. El Moreno está constituido por un asentamiento en un entorno rural que incluye unas 80 familias. Durante su creciente urbanización, se produjo un fenómeno social de búsqueda y rescate de la historia, reconstrucción del patrimonio cultural —y natural— y recuperación de la identidad a través de la organización comunal (aborigen) llamada “Sol de Mayo”. El pueblo tiene su escuela primaria (Nº 251) y la Escuela de Alternancia Nº 5. Hay un Registro Civil, un Destacamento Policial, una capilla dedicada a la Señora de la Nieves. Cuenta con un Consorcio de Agua, un Puesto de Salud, el comedor de la ONG “Fundación Niños del Mañana” (FUNIMA), un Salón Comunitario que pertenece a la Organización Aborigen: “Sol de Mayo” y el recientemente inaugurado centro de atención turística “Misky Suyay”. La comunidad es el punto de acceso natural al nevado del Chañi, gran atractivo para andinistas y amantes del senderismo y el trekking. Los habitantes cuentan con energía eléctrica a través de un generador comunitario (EJESA). El agua potable está provista por pozos que son potabilizados a través de la empresa Agua de los Andes.

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Santuario de Tres Pozos La población de Santuario de Tres Pozos es una comunidad aborigen que se ubica en el departamento de Cochinoca. La localidad se encuentra a 3500 metros de altura sobre el nivel del mar. Se accede a través de la ruta nacional 52. Cuenta con una población aproximada de 285 habitantes distribuidos en 57 hogares. La actividad productiva está basada en la extracción de sal y la cría de llamas. Santuario de Tres Pozos cuenta con la Escuela Primaria Nº 395.

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P R OY E C TO P U N A

San José de Pozo Colorado La población de San José de Pozo Colorado es una comunidad aborigen ubicada a 3900 metros de altura. Se accede a través de la Ruta Nacional 52. Cuenta con una población de 150 habitantes distribuidos en 30 hogares. Pozo Colorado es un paraje con un pequeño caserío ubicado en el margen Este de las Salinas Grandes. Sus habitantes mantienen una actividad productiva basada principalmente en la extracción de sal y en la ganadería más famosa de la provincia: “la cría de llamas”. La comunidad trabaja actualmente en la recuperación de su patrimonio cultural: el hilado y tejido de lana de llama; el tallado de piedra laja; las artesanías en piedras de sal. Son escasas las familias que se dedican al cultivo. Entre las instituciones que se encuentran en el lugar, podemos mencionar la Escuela Primaria Nº 428; el Puesto de Salud, la Capilla San José y un salón comunitario para todo tipo de capacitación y reuniones.

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San Miguel del Colorado / El Carrizal La comunidad de San Miguel del Colorado (que incorpora el paraje de El Carrizal) se encuentra dentro del distrito de El Colorado perteneciente al departamento de Tumbaya y al Municipio de Purmamarca. Cuenta con una población de 70 habitantes distribuidos en 18 hogares. Las actividad principal de la población es el cultivo (haba, trigo, avena, cebada, alfalfa, papa) que se lleva adelante, a pesar del clima —principal factor adverso—, a partir del trabajo realizado por los miembros de la comunidad como las obras de canalización y la represa que favorecen hoy la actividad agrícola. El tejido, la ganadería ovina, caprina y de camélidos también forman parte de la economía familiar. La comunidad tiene un Salón Comunitario, un Salón de Artesanos, la Capilla y un Salón Evangélico. En San Miguel del Colorado está ubicada la Escuela Primaria N° 350 a la que concurren los niños de El Carrizal y alrededores. Allí funcionan la Oficina del Registro Civil y un Puesto de Salud en el cual desarrolla sus actividades el agente sanitario zonal. El clima es frío y seco como en toda la región y las lluvias son escasas por lo cual, la flora es poco abundante. La altiplanicie está cubierta por especies típicas como la tola, la rica-rica, la añagua y algunos espinos.

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Ă?ndice


P R OY E C TO P U N A

Pág. Palabras preliminares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7 Agradecimientos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 Sobradas razones hay pa’ trabajar . . . . . . . . . . . . . . 13 Casi casi pasa el ferrocarril . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 Impresiones de una viajera . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29 Mirando nomás . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33 Es bueno que se sepan todas estas cosas . . . . . . . . . 35 Ronquita la garganta y contenta . . . . . . . . . . . . . . . 37 Me gustaría que volvieran. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51 Es genial, el señor ese . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57 Nos enseñan eso. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 63 Me fui quedando de a poquito . . . . . . . . . . . . . . . . 73 Tienen vergüenza de burros . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77 Más me gustaba estudiar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 87 Se va el corazón en eso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 91 No quieren ya mis ojitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 99 Ya me estaré yendo, pues . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 105 Ilustraciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 132 Acerca del área geográfica del proyecto. . . . . . . . . 137

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El presente volumen se terminó de imprimir en febrero de 2012, en Editorial “El Copista”, calle Lavalleja Nº 47 - Of. 7, X5000KJA Córdoba, República Argentina. info@edicionesdelcopista.com.ar www.edicionesdelcopista.com.ar Tirada de las presente edición: 1000 ejemplares.


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