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C P E I P O T E R O D E N AVA S C U ร‰ S , 5 ยบ B

El Bosque de las Letras


Sara Érase una vez un niño llamado Pedro, era un niño muy afortunado porque tenía una familia que le quería mucho. Vivía cerca de un bosque en una pequeña cabaña de madera. A Pedro le gustaban los piñones, por eso por las tardes iba al bosque a buscar piñas. Un buen día, Pedro fue al bosque en busca de piñas, pero se sorprendió porque no había ninguna. En vez de haber piñas había letras, miles de letras. Había letras en las ramas de los árboles, escondidas entre las hierbas, en los pétalos de las flores… Al principio se puso triste porque no había piñas. Entonces Pedro tuvo una idea estupenda: como le gustaba mucho escribir cuentos, decidió hacer un cuento titulado “EL BOSQUE DE LAS LETRAS”. Ese libro se lo regaló a un buen amigo que tenía en Pamplona. Desde ese día, Pedro iba al bosque en busca de letras para hacer cuentos y regalárselos a sus mejores amigos.


Ana Érase que se era, un niño llamado Pepe que vivía solo porque sus padres trabajaban día y noche en otra ciudad. Pepe no iba al colegio, pero él quería ir para aprender a leer y escribir para comunicarse con sus padres.

Un día decidió ir en busca de alguien que le ayudase con su problema, pero de repente vio una mariposa y se puso a seguirla tan contento que se le olvidó qué tenía que hacer. Cuando perdió de vista la mariposa, se encontraba en un bosque lleno de señales y carteles, pero el problema era que no sabía leer. Entonces siguió andando hasta encontrar a alguien que le ayudase. Vio una casa con luz y quiso saber quién vivía. Se asomó por la ventana y vio una persona leyendo y decidió llamar al timbre para que le ayudase. Pepe le contó lo que le sucedía, pero al hombre no le convenció hasta que Pepe la dijo: -

Tú me darás clases y yo te encontraré una casa nueva donde puedas vivir mejor.

Entonces el hombre aceptó. Cada día Pepe acudía a la casa del señor a que le ayudase a aprender y en un año ya sabía leer y escribir fenomenal. Pepe se escribió muchas cartas con sus padres y le consiguió una bonita casa con jardín a su profesor


Marcos Erase una vez un extraño bosque que se encontraba a 10km de la aldea, en aquella aldea vivía una niña llamada Laura. Laura tenía mucho entusiasmo por llegar a ese bosque. Un día que sus padres no estaban en casa, Laura aprovechó para coger su bici e ir al bosque. Cuando Laura llegó al bosque se pregunto por que se llamaba el bosque así, ya que parecía un bosque cualquiera. Laura decidió darle respuesta a su pregunta así que dio un paseo por el bosque. Cuando llegó exactamente al centro del bosque, Laura pudo dar respuesta a su pregunta. Llegó a un árbol que se encontraba en el centro del bosque y que por sus hojas iba sacando millones y millones de palabras ya que era una árbol muy frondoso. Cada palabra se dirigía a un árbol de sus alrededores. El árbol que derrochaba palabras quería que todos los árboles del alrededor fuesen como él. Ya se hacía tarde y Laura tomó el camino de vuelta a casa, porque sus padres podía llegar en cualquier momento. En cuanto los padres de Laura entraron por la puerta Laura les contó todo lo que le había pasado. Sus padres no se lo creían, así que al siguiente día Laura les llevó hasta el mismo centro del bosque donde había estado ella. Sus padres quedaron impresionados. Su padre dijo: - Esto lo debe de saber todo el mundo. Laura dijo: - Estoy de acuerdo. Y así fue: los padres de Laura contaron a toda la aldea el misterio que guardaba ese bosque y, al fin, ese bosque se hizo famoso.


Alba Érase una vez, en un lugar muy lejano, vivía una princesa llamada Alba, que no podía salir de sus castillo debido a que sus padres no querían perderla. Un día, un niño que pasaba por el castillo vio que la princesa miraba triste por la ventana. Entonces, como el niño era muy ágil, tiró una cuerda a la ventana y la princesa pudo bajar. Los dos fueron paseando hasta llegar a un bosque, pero había un problema: ese bosque estaba embrujado por una bruja que no sabía leer. Había muchas letras flotando alrededor del bosque, pero la pobre bruja seguía sin poder leer ni una sola palabra. Todos los días los niños iban a ayudar a la bruja, pero seguía sin pasar nada. Había días que la bruja se enfadaba tanto que pegaba a las letras. Los niños fueron haciéndose amigos de las letras y siempre jugaban con ellas y se lo pasaban fenomenal. Hasta que llegó un día que, siempre que hablaba la bruja, las letras hacían esa frase. Y, con el tiempo y la ayuda de las letras, ayudaron a la bruja a aprender a leer. Y, además, la princesa fue libre para siempre.


Daniel L. Hace muchos años, en un bosque de grande árboles que rascaban el cielo, se encontraba una aldea que estaba gobernada por dos magníficos reyes: la reina V y el rey I. Los reyes vivían en un palacio con una muralla con torres desde donde se podía ver como se ocultaba el sol. Los reyes tuvieron una hija llamada S, era bella como la primavera. En la aldea también vivía un chico llamado T, tenía unos años más que la princesa, era fuerte e inteligente y su familia era pobre pero honesta. En el mismo bosque vivía un malvado brujo llamado W, tenía poderes para ver el pasado, mover objetos inertes y saber si alguien tenía poderes. Tenía un cuervo que se entero de que la princesa poseía poderes y quiso raptarla para extraerle los poderes mágicos. Una noche W raptó a la princesa. Nadie le oyó o vio, menos T que le vio entrar mientras paseaba con su perro. W, sabía que le vieron raptando a la princesa, entonces decidió encerrar a la princesa S en la torre más alta, rodeada por un lago. Mandó a un trol quedarse de guardia y llenó el lago de pirañas.

T cogió su espada, escudo y arco con flechas y se fue en busca de la princesa. Lo primero que encontró fueron huellas de trol y de repente salió un trol de siete metros con una porra de hierro. Tenía un ojo muerto y lanzas clavadas en su espalda. T sacó su arco y con una flecha, la tiró a su ojo, después en la boca y por último en el corazón. Mientras tanto W estaba preparando una poción para extraer los poderes a la princesa. Después de la batalla contra el trol, T se encontró el lago con las pirañas. Como sabía que les atraía la carne, tiró un trozo a una esquina del lago y cuando todas las pirañas se fueron a comer, T aprovechó para pasar al otro lado.

T consiguió escalar la torre, al llegar vio a la princesa y le dijo que viniese. Cuando llegaron al otro lado del río fueron a la aldea y se emocionaron al ver que la princesa estaba viva. Cuando W llegó a la torre vio que la princesa se había escapado y decidió volverse bueno antes de que T fuese a por él.

T y S se enamoraron y celebraron una fiesta. A los pocos años tuvieron hijos ¿Cuál será su historia? ¿Cómo llamaran a sus hijos? A, B, C, D, E, F, G, H, I junior, J, K, L, M, N, Ñ, O, P, Q, R, S junior, U, V junior, X, Y o Z.


Lucía Había una vez,en un lejano pueblo en las afueras de Londres , una familia que vivía en una bonita casa de campo, la familia Galarreta. La formaban la pareja de Pablo y Elisa, con sus hijos, Ángel y Pepa. Pablo y Elisa son un matrimonio feliz: Él es un buen abogado que va todos los días a trabajar a Londres, mientras ella cuida de la casa y de sus hijos.

Un día Elisa mandó a Ángel y Pepa a la otra punta el bosque a por carne. Cuando estaban dentro del bosque se perdieron y los árboles se convirtieron en letras. Ángel se cayó en unas arenas movedizas y Pepa agarró la letra

Jy

lo sacó de las arenas movedizas. Los dos estaban pasando mucho miedo porque se acercaba la noche y no encontraban el camino de vuelta a casa, y Pepa cayó en una trampa de oso. Ángel la intentó sacar con la letra

I

haciendo palanca.

Al final, Pepa se dio cuenta de que cada rama era una sílaba y cada fila de árboles era una oración, y así, leyendo leyendo, al final, consiguieron llegar a casa sanos y salvos. Colorín colorado este cuento se ha acabado.


Elena M. Eran las nueve de la mañana y como todos los días, Luis, Carlos, Eduardo y Elena iban al colegio. Carlos estaba preocupado porque no había podido leer el cuento que les había mandado su profesora. Las letras se mezclaban y no podía leer bien. Los demás niños intentaban animarle y le decían que si lo seguía intentando podría leer muy bien. Pero Carlos estaba muy triste. Llegaron al colegio y se encontraron con otro de sus amigos. Era Pedro, el niño más listo de la clase. Los niños le hablaron del problema de Carlos. Pedro les dijo que podía ayudarle. Dijo a Carlos que fuese al bosque de las letras y que pidiera ayuda al duende que vive allí. A mí me costó mucho leer y él me ayudó. Al día siguiente Carlos y sus amigos fueron al bosque. Enseguida apareció el duende y le dijo: - Carlos ya conozco tu problema y tengo la solución. Tienes que buscar el árbol de las manzanas azules y coger dos. Después te las comes para cenar y, cuando despiertes, podrás leer sin ningún problema. Carlos se fue muy contento a su casa y por la noche se comió las manzanas. Cuando se levantó, fue corriendo a coger el libro que tenía que leer y no podía creerlo: ¡empezó a leer deprisa y entendiendo todo! Desde ese día, Carlos es el niño que mejor lee de la clase.


Merche Había una vez, en un bosque, un niño que vivía con sus padres y no tenía amigos y quería que pasara algo GRANDE como, por ejemplo, tener amigos. Al siguiente día decidió ponerle nombres a los árboles. A uno le puso Juan, a otro Pedro, a otro Paco, etc. Y al siguiente día les decía el niño el nombre que les había puesto a los árboles y los árboles movían las hojas como si le estuviesen saludando. Y cómo en el centro del bosque había un estanque, fue y se hizo amigo de los patos que había fue a casa y les dijo a su madre y a su padre: - Mamá, papá, me he hecho amigo de unos patos y de unos árboles. Al día siguiente fue al estanque y estuvo hasta la hora de comer hablando con los patos. Y a los patos también les puso nombre. Y el niño vivió feliz en el bosque con sus nuevos amigos.


El Bosque de las Letras