Skip to main content

Boletín Ekolurra 2026 II

Page 1

ekologikoa, dena hobetzeko!

www.ekolurra.eus

BOLETÍN EKOLURRA 2026 II

ENEEK-Ekolurra cumple 20 años Para dar un paso cuantitativo y cualitativo importante, es imprescindible desarrollar políticas públicas ambiciosas y eficaces

H

te avance. El presupuesto también estaba a la altura de estas expectativas: se preveía un gasto o inversión de 9 millones de euros para el periodo 2008-2012.

an pasado veinte años desde la creación del Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi. En Euskal Herria, la agricultura ecológica comenzó a desarrollarse a finales de la década de 1980, en un contexto marcado por la expansión de la industria agroquímica y por políticas orientadas hacia la industrialización e intensificación de las explotaciones agrarias. Sin embargo, algunos agricultores apostaron por el sello ecológico porque creían que era posible seguir produciendo alimentos de verdad cuidando la tierra, el agua, la biodiversidad y los animales de las explotaciones, tal y como habían aprendido, ante el temor a las consecuencias de un modelo de producción basado en el uso sistemático de productos químicos y combustibles fósiles. En los primeros años, la agricultura ecológica se basaba en iniciativas personales y no existía una normativa específica, pero durante la década de 1990 el sector comenzó a organizarse. Una muestra de ello fue que las asociaciones Biolur, Ekolur y Bionekazaritza impulsaron la creación de Ekonekazaritza, la Federación de Asociaciones de Productores de Agricultura Ecológica de Euskadi, así como la regulación de la producción, elaboración y comercialización de la agricultura ecológica mediante el Decreto 229/1996, de 24 de septiembre. Con el objetivo de otorgar una mayor relevancia al Consejo y, por tanto, también al sector representado en él, se decidió por unanimidad modificar su configuración jurídica. Así, mediante la Ley 10/2006, de 29 de diciembre, se creó el Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi como una corporación de derecho público, dotada de personalidad jurídica propia, autonomía económica y plena capacidad para aplicar la normativa correspondiente a la agricultura ecológica y ejercer sus funciones.

www.ekolurra.eus

Desgraciadamente, ese mismo año comenzó una grave crisis económica y, como consecuencia, el plan se quedó sin financiación y la mayoría de las acciones previstas no pudieron llevarse a cabo. El Gobierno Vasco desarrolló una campaña de comunicación con un presupuesto de 300.000 €, y en Álava, a través de Neiker, se invirtió en nuevo equipamiento para voltear y mezclar el estiércol. Ahí terminaron las inversiones.

Normativa, evolución del mercado y plan estratégico ENEEK-Ekolurra ha sido, durante estos 20 años, testigo y protagonista de la profunda evolución que ha experimentado el sector de la agricultura ecológica. Por un lado, la normativa europea sobre producción ecológica se ha actualizado y desarrollado en varias ocasiones, con el objetivo de responder al crecimiento del sector, a las demandas de las personas consumidoras y a los nuevos sistemas de producción. El marco normativo inicial fue el Reglamento (CEE) 2092/91, posteriormente sustituido por el Reglamento (CE) 834/2007, cuyo desarrollo se estableció mediante el Reglamento (CE) 889/2008. Finalmente, el Reglamento (UE) 2018/848, actualmente en vigor, comenzó a aplicarse en 2022. Por otro lado, durante la última década, la comercialización de los alimentos ecológicos se ha transformado profundamente: ha pasado de los canales especializados y de venta directa a una

amplia red de distribución, alcanzando una mayor visibilidad social e incorporándose a las compras cotidianas de las personas consumidoras. Aunque este crecimiento global y la evolución de la normativa europea han generado importantes oportunidades, también han suscitado una preocupación que, como consecuencia de la industrialización y de los flujos comerciales globales, los valores originales de la agricultura ecológica queden relegados a un segundo plano, como el vínculo con el territorio, la economía local, la proximidad entre productores y consumidores y la revitalización del medio rural. Por último, desde el punto de vista estratégico, en 2008 el Gobierno Vasco, junto con la Federación Ekonekazaritza, puso en marcha el primer Plan de Desarrollo de la Agricultura Ecológica de la CAPV. Más concretamente, llegó a diseñarlo y aprobarlo, aunque no pudo llegar a ponerse en marcha. Tal y como señalaba el entonces consejero, Gonzalo Sáenz de Samaniego, el sector de los alimentos ecológicos tenía un gran potencial y este plan suponía un importan-

Los indicadores previstos en el plan se cumplieron como consecuencia de la propia evolución del sector y de las tendencias del mercado. Posteriormente, en 2012, se puso en marcha una iniciativa para mejorar la comercialización, con un presupuesto de 150.000 €, y gracias al plan de desarrollo realizado con esa financiación se creó Sareko-Merkaturatze Sarea, la Red de Comercialización. Por último, el siguiente plan estratégico, denominado FOPE, comenzó en 2016. En él, las entidades públicas Neiker, Azti y Hazi debían desarrollar, junto con el Consejo, un plan para el impulso de la agricultura ecológica. Este plan de acción tuvo recorrido hasta 2022, pero, ante la falta de una apuesta clara por parte de las entidades implicadas, fue principalmente el propio Consejo quien asumió el trabajo y dio continuidad al desarrollo del sector durante esos años. En 2024, al inicio de esta legislatura, se volvió a hablar de la elaboración de un nuevo plan de desarrollo. Sin embargo, dos años después, el plan todavía no ha sido diseñado.

Boletín de ENEEK-Ekolurra

1


Ekologikoa, dena hobetzeko! BOLETÍN EKOLURRA 2026 II

se eliminara de la Proposición de Ley de Simplificación Administrativa, presentada por los grupos Nacionalistas Vascos y Socialistas Vascos, el apartado que afecta a la producción ecológica, subrayando que es imprescindible mantener y reforzar el actual modelo de certificación pública. En dicha proposición de ley, entre otras cuestiones, se pretende permitir que el control y la certificación de los alimentos ecológicos producidos en Euskadi pasen a estar en manos de entidades privadas de control, en lugar de continuar, como hasta ahora, bajo la responsabilidad del Consejo. Además, el cambio propuesto se ha planteado sin información ni participación del sector. Desde el Consejo defendemos firmemente que el control y la certificación de la producción ecológica deben seguir basándose en un sistema público e independiente, con la participación del propio sector.

Certificación pública, garantía para los consumidores

puede garantizarse mediante un sistema público, transparente e imparcial, protegido frente a intereses particulares.

La clave principal para el crecimiento de la producción ecológica y la consolidación del sector es la confianza de los consumidores. Esta confianza solo

En este sentido, en la comparecencia celebrada el pasado 7 de septiembre en el Parlamento Vasco, solicitamos que

Es hora de apostar de verdad El modelo ecológico tiene cada vez una mayor presencia en nuestro territorio, tanto en el ámbito de la producción como entre los consumidores. Es el modelo que mejor responde a las

demandas de los consumidores. En los últimos años, los proyectos e iniciativas populares a favor de la agroecología han aumentado de forma significativa. Además, tanto la FAO como el Consejo Europeo han señalado la agroecología y la agricultura ecológica como modelos imprescindibles, con dos objetivos principales: garantizar el derecho a la alimentación de toda la ciudadanía y producir alimentos de calidad protegiendo el medio ambiente. Sin embargo, aunque Europa ha establecido plazos para la transición hacia la producción ecológica, en nuestro territorio todavía estamos muy lejos de alcanzar estos objetivos. Para dar un paso cuantitativo y cualitativo importante, es imprescindible desarrollar políticas públicas ambiciosas y eficaces en esta dirección. Los efectos del cambio climático, que están siendo especialmente evidentes este verano, nos muestran además con claridad que ha llegado el momento de cambiar las políticas y apostar por el modelo ecológico. Teniendo en cuenta las perspectivas económica, social y medioambiental, la producción ecológica local es la mejor opción y el modelo más viable para avanzar hacia la soberanía alimentaria.

Evolución en cifras de estos 20 años Área / indicador

Datos al inicio

Datos actuales

Crecimiento / multiplicador

Europa: superficie ecológica

6,5 M ha (2004)

19,5 M ha (2023)

3 veces más (+200 %)

Europa: número de operadoras

170.000 (2004)

495.000 (2023)

2,9 veces más (+%191)

Europa: valor del mercado

10.000 M€ (2004)

58.700 M€ (2024)

5,8 veces más (+%487)

Euskadi: número de operadoras

237 (2008)

813 (2025)

3,4 veces más (+%243)

Euskadi: superficie en eco

1.350 ha (2008)

18.167 ha (2025)

13,4 veces más (+%1245)

Euskadi: superficie agraria en eco

-

%9

Objetivo 2030: %25 (Pacto verde)

2

Boletín de ENEEK-Ekolurra

www.ekolurra.eus


Ekologikoa, dena hobetzeko! BOLETÍN EKOLURRA 2026 II

E

Biolur ha dado comienzo a una nueva etapa Defender y promover la agricultura ecológica ha sido una de las bases de Biolur desde sus inicios. El objetivo también ha estado claro: ser un referente en Gipuzkoa, de manera que cualquier persona que quiera iniciarse en la agricultura ecológica o en una producción vinculada a la tierra pueda contar con Biolur.

l 25 de abril tuvo lugar la Asamblea General Anual de Biolur, una cita especialmente significativa por ser uno de los principales espacios de encuentro de sus socias. Un momento para fortalecer la comunidad, poner en valor el trabajo realizado y compartir miradas e ilusiones de cara al futuro.

Además, siempre se ha buscado fomentar la mayor autonomía posible de los productores y productoras, aprovechando de la mejor manera los recursos del entorno. Al mismo tiempo, se ha trabajado mediante diferentes grupos y procesos colectivos para facilitar y mejorar las condiciones del sector.

La asamblea reunió a cerca de 50 personas en la sidrería Ekain y estuvo marcada por un ambiente especialmente emotivo. Uno de los momentos destacados fue el reconocimiento a la labor realizada durante estos años por Mirian Arrizabalaga, así como la presentación de la nueva junta.

Mirando atrás, ¿dirías que se han cumplido esos objetivos?

Con motivo de este cambio de etapa, compartimos las entrevistas realizadas a Mirian y Asier.

MIRIAN ARRIZABALAGA, caserío Doniene Berri Durante muchos años has sido presidenta de Biolur. ¿Cómo describirías el camino recorrido? Sí, han pasado catorce años. Durante todo este tiempo, en cada momento he intentado hacer lo que estaba en mi mano, y siempre he tenido a mi lado a la junta y al equipo de Biolur, aunque he visto cómo ambos han cambiado casi por completo. Compaginarlo con el trabajo de la huerta no siempre ha sido fácil; no sobran precisamente los momentos para descansar y desconectar de verdad. Durante estos años, hemos vivido diferentes etapas: en algunas, la asociación ha estado más fuerte y hemos tenido la oportunidad de desarrollar más proyectos de cara al exterior; en otras, en cambio, la prioridad ha sido el trabajo interno, reforzar la asociación y recuperar fuerzas. Cuando asumiste la presidencia, ¿esperabas continuar durante tantos años? Al principio acepté el reto pensando que serían cuatro años, pero se ha ido alargando. La ilusión y las ganas de hacer cosas marcaron el inicio; después, el aprendizaje, poder trabajar en temas útiles para el sector y el buen ambiente del equipo fueron claves para seguir. Tam-

www.ekolurra.eus

bién me ha impulsado la responsabilidad de cumplir el compromiso adquirido. Por otro lado, ha sido fundamental el apoyo de mi hermana, que me ha sustituido en el trabajo para que pudiera asumir las responsabilidades de la presidencia. ¿Destacarías especialmente algún momento o etapa? Han sido muchos años y, con el paso del tiempo, muchos de los momentos vividos al principio van perdiendo fuerza en la memoria. Sin embargo, en los últimos años, el 30.º aniversario y el proyecto Amillubi han sido, sin duda, los momentos más especiales. Como en cualquier proceso, ha habido momentos más dulces, otros más intensos y algunos más difíciles, pero todos ellos forman parte del camino recorrido. ¿Cómo describirías la evolución que ha experimentado el sector de la agricultura ecológica durante este tiempo? Se instala poca gente y creo que, aunque sea un oficio que gusta, las condiciones son cada vez más difíciles. Desde diferentes asociaciones se está haciendo un gran trabajo para avanzar en muchos ámbitos, pero todavía existen numerosos obstáculos. Además, creo que la Administración no ha hecho una apuesta real por impulsar la incorporación de productores ecológicos diversificados, ni por ofrecerles el apoyo y las ayudas que necesitan.

¿Cuál ha sido la mayor dificultad que te has encontrado en el camino? No sé si ha sido la mayor dificultad, pero diría que la Diputación es lo que más frustración nos ha generado. Hemos presentado numerosos proyectos, pero en varias ocasiones nos hemos quedado fuera por muy poco. Además, preparar este tipo de proyectos requiere mucho trabajo, lo que hace que la frustración sea aún mayor.

Diría que sí, pero son dos objetivos que están permanentemente en marcha; nunca se terminan. Siempre hay algo por hacer. Además, el proyecto Amillubi ha dado mucha visibilidad a la asociación y ha contribuido a que Biolur sea conocida más allá del propio sector. ¿Qué retos afrontará Asier en esta nueva etapa?

En cuanto a la relación que mantenemos año tras año, los técnicos valoran muy positivamente el trabajo que se realiza en Biolur; sin embargo, ese reconocimiento no termina reflejándose después en una mejora de las condiciones. En la relación con la Diputación vivimos otra etapa, en la que la relación era más cercana y fluida. En los últimos años, en cambio, tenemos la sensación de haber trabajado mucho, pero de haber conseguido pocos resultados.

Los retos que he mencionado siguen en marcha, aunque no siempre avanzan al mismo ritmo —ni pueden hacerlo—. También está el relevo generacional, un tema que está muy presente en todo el sector y en el conjunto del territorio, y que ahora toca trabajar y traer a tierra. En cualquier caso, veo una junta fuerte. Aunque la presidencia suele ser la figura más visible, cuando el equipo está unido y tiene fuerza, la dinámica de trabajo y la manera de tomar decisiones cambian por completo.

Y, al contrario, ¿cuál ha sido la experiencia más enriquecedora o satisfactoria?

Y para terminar, ¿qué mensaje o consejo le darías al nuevo presidente? ¿Y a la comunidad de Biolur?

No tengo una experiencia concreta en mente. Ha sido un proceso de aprendizaje, de dar y recibir. Soy una corredora de fondo; sin grandes acelerones; intento mantener un ritmo constante y seguir avanzando.

A Asier le diría que vaya sin prisas. Le conozco un poco y creo que irá encontrando su propio camino. Y a la comunidad de Biolur, que tenemos una red que es necesaria y que debemos mantener entre todos. Es muy bonito todo lo que se ha construido a lo largo de los años y lo que tenemos hoy. ¡Ojalá podamos seguir manteniéndolo y haciéndolo crecer así!

Cuando asumiste la presidencia, ¿cuáles eran los principales retos que teníais sobre la mesa?

Boletín de ENEEK-Ekolurra

3


Ekologikoa, dena hobetzeko! BOLETÍN EKOLURRA 2026 II

debe salir de las comarcas y, desde ahí, extenderse al conjunto del territorio y después a Euskal Herria. Biolur tiene detrás muchos años de trabajo y una base muy sólida. Todo el camino recorrido hasta ahora en favor de la agricultura ecológica nos permite, además, abrir la puerta a nuevos proyectos e iniciativas.

“La txapela de la presidencia la lleva una persona, pero la verdadera fuerza de Biolur está en el trabajo en equipo”

¿Qué es Biolur para ti?

Un sueño: Un sector fuerte y con mucha gente, que trabaje la tierra, cuide el entorno y esté unido, dentro de una sociedad que le dé espacio y lo valore.

Lur Pagoaga, Kepa Solana e Iñaki Intsausti, además de Maider, Ane, Leire, Nagore y Mirene. A todo ello se suma el apoyo del grupo motor de Amillubi.

ASIER LIZARRALDE Lizagasar Sagartokixa

Una de las cosas que hemos aprendido es que sería bueno preparar los relevos con tiempo y de manera progresiva, para que nadie tenga que asumir toda la responsabilidad de golpe.

¿Cómo has vivido el momento de tomar el relevo? Mirian nos contó que quería iniciar una nueva etapa y, ante su intención de embarcarse en otros proyectos, decidió que había llegado el momento de que otra persona asumiera la presidencia de Biolur. Al principio nadie dio el paso, pero poco a poco fueron diciéndome que me veían buen candidato. Y yo, como soy de las personas que dicen que sí a todo… La verdad es que todavía no he terminado de asimilarlo. Y aunque oficialmente ya soy presidente, sigo en proceso de adaptación. Eso sí, he asumido el reto con mucha ilusión. Creo en la ecología y en este modelo, y esa convicción me da fuerza para seguir adelante. En la Junta teníamos claro que no queríamos concentrar en una sola persona todo el trabajo que ha venido realizando Mirian. Por eso, hemos optado por repartir las tareas y asumirlas de manera conjunta. Yo soy el presidente, pero cada miembro de la Junta ha asumido su propio ámbito de trabajo. Nuestra apuesta es sumar fuerzas, compartir responsabilidades y trabajar en equipo. Además, tengo la suerte de contar con el compromiso de todos los miembros de la Junta y de las trabajadoras de Biolur: yo, Asier Lizarralde, junto con Aizpea Izagirre, Ioritz Igarataundi, Nere Aspiazu, Judit Gartzia, Garikoitz Aiesta,

4

Boletín de ENEEK-Ekolurra

¿Qué te animó a ser presidente de Biolur? Entré en Biolur porque me atrajeron mucho el compromiso de las personas que formaban parte de la asociación y su manera de entender y defender la ecología. Y después, como no tengo miedo a embarcarme en proyectos nuevos, pensé: ¿que hay que ser presidente? ¡Pues presidente! ¿Qué compromiso hay detrás de esa decisión? Yo nací y crecí en un caserío y desde pequeño he visto cómo las cosas se hacían de forma natural, respetando los ritmos de la tierra y la naturaleza. Creo firmemente en el modelo ecológico. Si entiendes la tierra y la cuidas, la tierra te devuelve buenos alimentos. Aunque mi compromiso está principalmente ligado a Gipuzkoa, creo que debemos empezar por fortalecer a cada productor y productora en su entorno, en su comarca. Cada uno debería poder impulsar el modelo ecológico en su zona, creando redes con agentes locales y trabajando conjuntamente. No creo que el camino tenga que ser de arriba abajo. Al contrario: la fuerza

Biolur es una asociación ecológica y agroecológica que trabaja para impulsar otro modelo de producción y de alimentación. Cuando empecé, no sabía muy bien qué había detrás de Biolur ni todo el trabajo que hacía. Primero entré en Fruitel y, desde Lurgintza, me derivaron a Biolur para hacer un análisis del suelo. A partir de ahí, poco a poco, fui metiéndome: ¿Quieres hacerte socio?. Sí. ¿Quieres entrar en la Junta? ¡Venga, al ambiente! Una de las grandes ventajas de trabajar junto a otros productores es, precisamente, poder compartir experiencias, aprender unos de otros y enriquecernos mutuamente. De ahí salen muchos proyectos, y eso es muy importante. Pero sin olvidar nunca que las personas productoras son la base de Biolur. Quienes producen se enfrentan cada día a problemas, necesidades y retos concretos, y responder a esas realidades debe ser una de nuestras principales prioridades. Porque si no, corremos el riesgo de que los nuevos proyectos nos absorban y de que la atención y el acompañamiento que necesitan los productores pasen a un segundo plano. Tenemos que cuidar a quienes producen. Sin productores y productoras, Biolur no tendría sentido. ¿Cuáles son, en tu opinión, los principales retos de Biolur y del sector ecológico? Por un lado, tenemos que fortalecer a los productores, confiar más en que estamos haciendo las cosas bien, reforzar nuestra confianza y autoestima, y apoyarnos mutuamente para darnos fuerza y seguir avanzando.. Y, por otro lado, tenemos que explicar a la sociedad que la agroecología es un camino posible. Proyectos como Amillubi pueden ser un buen ejemplo, tanto desde el punto de vista de la agroecología como desde la necesidad de garantizar el relevo generacional. Es posible construir otro modelo. A nuestro alrededor se ha extendido durante mucho tiempo la idea de que ser baserritarra es ser pobre, pero

no es así. ¡Es justo lo contrario! ¡Yo no soy pobre, soy rico! Porque la riqueza no es solo tener dinero o bienes materiales; también es tener tierra, producir tus propios alimentos y tener el control sobre tu propia vida. Al final, la alimentación es una de las cosas más básicas que necesitamos, y yo tengo eso en casa. Hay gente que está todo el año esperando a las vacaciones para poder hacer lo que quiere. Yo, en cambio, vivo durante todo el año esa libertad que muchas personas buscan cuando llegan las vacaciones. A veces pienso: ¿ser baserritarra, es estar loco? Los valores que transmitimos en casa, en la escuela y en la calle, y nuestros propios hábitos alimentarios, tienen muchísimo peso. Consumir alimentos ecológicos, conocer de dónde vienen, hablar sobre cómo se producen y valorar el trabajo de los baserritarras es fundamental. Tenemos que transmitir a los jóvenes que ser baserritarra es una opción real: una forma de vivir dignamente, de producir alimentos y de hacer una aportación fundamental a la sociedad. Si conseguimos transmitir eso, será mucho más fácil que llegue el relevo. Cada vez más gente está entendiendo la importancia que tiene la alimentación. Mi abuelo vivió 96 años y comía de todo. No se trata de decir que todo es malo. La cuestión es saber qué comemos, cómo se ha producido y en qué condiciones han crecido los animales y las plantas. Al final, lo que comemos también influye en nosotros. ¿Qué mensaje lanzarías a quienes hoy quieren empezar en el sector? Que los baserritarras no somos pobres. ¡Somos ricos! Un sueño: recuperar los conocimientos de antes y aprender a producir sin necesidad de echar nada.

www.ekolurra.eus


Ekologikoa, dena hobetzeko! BOLETÍN EKOLURRA 2026 II

Miso: tradición japonesa elaborada desde Lezama

E

l miso es una producción novedosa tanto en Euskadi como dentro del Consejo de Agricultura y Alimentación Ecológica de Euskadi (ENEEK). Precisamente por ese carácter innovador hemos querido acercarnos a un proyecto que amplía la diversidad de elaboraciones ecológicas de nuestro territorio. Se trata de Yagi Miso SL, una iniciativa ubicada en Lezama que apuesta por elaborar de forma artesanal un alimento tradicional japonés utilizando materias primas ecológicas cultivadas en su propia explotación. Hablamos con Gorka Menéndez Baceta, cofundador de la empresa, doctor en Biología, especialista en etnobotánica y agricultor ecológico certificado desde 2022, para conocer cómo nació este proyecto y cuáles son los retos de producir un miso elaborado con variedades locales de maíz y alubia. La idea de Yagi Miso comenzó a gestarse hace aproximadamente cuatro años. Gorka Menéndez y Blanca del Noval, cocinera y especialista en fermentaciones, coincidieron en diferentes proyectos relacionados con las plantas silvestres comestibles. De esa colaboración surgió la posibilidad de crear una iniciativa conjunta que uniera la agricultura y el mundo de los fermentados. La empresa se constituyó finalmente en diciembre de 2024 y su nombre refleja esa unión de culturas: Yagi (o

Jagi), que en euskera significa fermentar o levantar —como ocurre con la masa del pan—, y la palabra japonesa miso.

Actualmente han comenzado a comercializar el primer lote producido en invierno, hay interés. Sus principales clientes son restaurantes y tiendas especializadas en productos ecológicos. Además, el proyecto prevé poner en marcha una tienda online y participar en ferias para dar a conocer el producto y acercarlo directamente al consumidor.

Gorka explica que el miso es “una pasta fermentada de origen japonés que se ha usado tradicionalmente como saborizante, principalmente para sopas y guisos”. Habitualmente se elabora a partir de soja y arroz, pero desde Yagi Miso decidieron afrontar un importante reto: producir un miso utilizando exclusivamente productos obtenidos en su propia explotación ecológica. “En realidad, lo que se necesita es un cereal y una legumbre”, señala. Por ello optaron por trabajar con maíz y alubia, variedades tradicionales que cultivan en ecológico. El resultado es un producto muy singular: “Uno de los retos iniciales del proyecto ha sido crear una fórmula para elaborar un miso de alubia y maíz, ya que nadie hasta ahora, que sepamos, ha hecho un miso de ese tipo”. Además de su interés gastronómico, el miso destaca también por sus propiedades nutricionales. Su propio nombre en japonés significa “fuente de sabor”. Según explica Gorka, posee un intenso sabor umami, ese equilibrio entre salado y sabroso que, dependiendo de los ingredientes utilizados, puede aportar notas afrutadas, cárnicas o incluso a pescado. Desde

De cara al futuro, el objetivo inmediato de Yagi Miso es consolidar la iniciativa. “Ser capaces de alcanzar una producción mínima que nos permita dedicar cada vez más tiempo al proyecto”, explica Gorka, ya que actualmente ambos socios compatibilizan esta actividad con otras ocupaciones.

el punto de vista nutricional, recuerda que se trata de “un fermentado natural que contiene una rica flora bacteriana beneficiosa”, por lo que tradicionalmente se considera un alimento que favorece el funcionamiento del tracto digestivo. El miso se elabora artesanalmente. Primero se prepara el koji, fermentando durante dos días cereal o legumbre cocida con esporas. Después se añade sal y más cereal o legumbre, se tritura y comienza la maduración, que puede durar de cuatro meses a un año.

Yagi Miso demuestra cómo la innovación también puede surgir a partir del conocimiento tradicional, la agricultura ecológica y el respeto por los procesos naturales. Un proyecto que une la cultura japonesa de los fermentados con variedades agrícolas locales, aportando un nuevo valor añadido a la producción ecológica de Euskadi y enriqueciendo la diversidad de elaboraciones presentes en nuestro Consejo. Contacto: email: hola@yagimiso.com Instagram: @yagi.miso

El Mantangorri EHKO está en marcha, el identificador agroecológico de baserris y productos

L

a producción alimentaria de las últimas décadas se ha convertido en una de las industrias más poderosas a nivel mundial; una industria que no atiende al cuidado y el respeto que se merecen tanto el medio ambiente como las personas. Frente a este modelo altamente contaminante está surgiendo una alternativa desde el corazón del propio campesinado: la Agroecología. Un modelo que combina innovación y conocimiento tradicional, y sitúa a la ecología en el centro de la agricultura.

Diversas personas que cultivan la tierra en Euskal Herria, organizadas en EHKOlektiboa, están trabajando en la definición e identificación del modelo agroecológico situado en nuestro territorio y basado en una alimentación sana para restablecer una relación

www.ekolurra.eus

confianza. La propia finca que ha solicitado el uso del mantangorri y un grupo de campesinas-ciudadanas son quienes se encargan de asegurar el cumplimiento de los criterios e indicadores, fruto del trabajo realizado colectivamente. En pocas palabras, se practica la solidaridad entre quienes trabajan la tierra, y se sigue avanzando en el desarrollo del modelo.

equilibrada entre las comunidades vivas y la tierra fértil. Porque la Agroecología no consiste sólo en cómo producimos, sino en cómo queremos vivir. En ese sentido, nos corresponde reforzar las alianzas entre el campesinado y la ciudadanía para facilitar su papel como agentes activos del sistema alimentario. Se considera que el mantangorri representa un paso importante en esa dirección, ya que identifica el modelo ecológico, local, de escala humana y que forma parte de la economía social transformadora, además de un modelo adaptado a las circunstancias y oportunidades de Euskal Herria. El mantangorri identifica proyectos y alimentos agroecológicos. Quienes forman parte de EHKOlektiboa se han

organizado por subsectores y han dado forma a un identificador que responda a los requisitos agroecológicos distintivos de cada área. En cuanto a la aplicación del identificador, esta se realiza a través del Sistema Participativo de Garantía, un método de referencia a nivel mundial: se trata de un sistema comunitario, horizontal y transparente basado en la

El identificador EHKO es una herramienta para que, siguiendo la estela de la agricultura tradicional de Euskal Herria, tengamos un primer sector vivo y vivible que alimente a las personas y a la naturaleza. ¡Súmate al camino de la agroecología! Te esperamos. Más información: www.ehkolektiboa.eus

Boletín de ENEEK-Ekolurra

5


Ekologikoa, dena hobetzeko! BOLETÍN EKOLURRA 2026 II

Cándido Besa Upategia: tradición, innovación y relevo generacional

U

ecológico también han apostado por él.

bicada en Villanueva de Álava, Cándido Besa Upategia es una pequeña bodega familiar de Rioja Alavesa que apuesta por la viticultura ecológica. Actualmente trabajan 8,5 hectáreas de viñedo.

Cándido tiene 92 años. No es muy consciente de la situación, pero sigue estando en buena forma. Entre risas le decimos: “Estás como un roble; aunque te pase el tractor por encima, no vas a morir”. El abuelo también llegó a cumplir 100 años.

La bodega utiliza el tradicional proceso de maceración carbónica, manteniendo las raíces de Rioja Alavesa y apostando por la sostenibilidad. La familia comenzó a producir vino en la década de 1940, aunque no fue hasta 1975 cuando empezó a comercializarlo bajo el nombre de Cándido Besa. Desde entonces, la bodega ha recorrido un sólido camino, combinando los conocimientos transmitidos de generación en generación con la visión actual de la viticultura ecológica. Agustín fundó la bodega —a quien en la familia llaman “abuelo”—. Después tomó el relevo Cándido —el “aitona”— y, actualmente, son su hija Esti Besa, Lorentxo y su hijo Julen y su amigo Oskar quienes están al frente del proyecto. Tu padre, Cándido, fue uno de los primeros pequeños viticultores en comenzar a comercializar vino con el nombre de Cándido Besa. ¿Sabes qué le llevó a tomar esa decisión y cómo dio aquel primer paso? Esti Besa: En 1971, tras una mala cosecha en los viñedos, la familia se trasladó a Aretxabaleta. Allí, Cándido comenzó a trabajar en cooperativas de Arrasate, donde encontró a sus primeros clientes. Al principio vendía el vino en garrafones. Poco a poco, compró la cosecha de vino de dos primos del pueblo, lo que le permitió aumentar la producción. Fue entonces cuando dejó de vender el vino a granel y empezó a embotellarlo. Después llegaron las etiquetas y la marca propia. ¿Qué te atrajo del mundo de la viticultura hasta el punto de dejar Aretxabaleta y volver a Villabuena de Álava? Esti Besa: Cuando tenía 11 años nos fuimos de Villabuena de Álava a vivir a Aretxabaleta. Después estudié Ingeniería Técnica Agrícola en Pamplona. Nunca he trabajado profesionalmente como técnica agrícola, pero lo que aprendí me ha sido muy útil.

6

Boletín de ENEEK-Ekolurra

Miembros de Cándido Besa: Lorentxo, Esti, Oskar y Julen.

Lorentxo, en cambio, estudió Magisterio y durante unos años trabajamos en AEK. Estuvimos alrededor de doce años en Pamplona. Cándido y Consuelo, mi madre, ya habían vuelto a Villabuena de Álava para cuidar al “abuelo”, e íbamos a menudo, sobre todo los fines de semana. Allí siempre nos lanzaban el anzuelo: “¿No os animáis a seguir con la bodega Cándido Besa?”. A nosotros también nos gustaba venir y a Lorentxo aquel ambiente le atraía mucho. Al ver que el resto de nuestros hermanos no tenían intención de tomar el relevo, fuimos Lorentxo y yo quienes dimos el paso. Así empezamos en la bodega, casi sin darnos cuenta. En 2005 disteis el paso hacia el modelo ecológico. ¿Fue una apuesta desde el principio o comenzó como una prueba? Esti Besa: El cambio hacia lo ecológico fue una apuesta real. Al principio, la mayoría de los viñedos eran de mi padre, pero había uno que era nuestro. Empezamos a trabajar ese viñedo en ecológico. El abuelo nos decía muchas veces: “Lo que estáis haciendo vosotros es lo que hacía yo en los años 60 y 70, antes de que llegara la industrialización”. Cuando vine a la bodega empecé a estudiar Enología y, al ver desde dentro cómo se hacían las cosas, Lorentxo y yo nos dimos cuenta de que algunas prácticas en los viñedos nos parecían equivocadas. Se utilizaban continuamente pesticidas, insecticidas, fungicidas, herbici-

das… Estábamos eliminando la flora y la fauna de los alrededores de los viñedos y rompiendo el equilibrio de unos suelos que habían tardado millones de años en formarse. Además, los productos químicos generaban dependencia. Lorentxo y yo nos dimos cuenta de que no tenía sentido seguir así. Estábamos convencidos de que había otro camino. Poco a poco fuimos pasando todos los viñedos al modelo ecológico. Cuando Julen se incorporó a la bodega, en 2014, todos eran ya ecológicos o estaban en transición. En los últimos años cada vez más gente ha dado el paso hacia la producción ecológica y hay cada vez menos miedo al cambio. ¿Cuál fue el principal reto a la hora de dar continuidad al proyecto familiar? Esti Besa: Sin duda, el mayor reto fue cambiar la mentalidad. Tuvimos que desaprender lo que se había hecho hasta entonces y aprender nuevas formas de trabajar. Al principio tuvimos algunas discusiones con Cándido, sobre todo en torno a la gestión de las hierbas. En aquella época le preocupaban mucho las opiniones que escuchaba en el pueblo. Hoy, sin embargo, muchas de las personas que entonces cuestionaban el modelo

“Un cambio generacional es una oportunidad para aprender y renovarse”

Para nosotras, la viticultura es una forma de vida; nunca dejas de ser viticultora. En nuestro proyecto las decisiones siempre las tomamos entre todos y, desde que se han incorporado las nuevas generaciones, la participación es todavía mayor. También empezamos a dar otros usos a la bodega: ofrecemos visitas, catas y experiencias en torno al vino. Además, como casi todo lo hacemos en euskera, vienen muchos euskaldunes a visitarnos. Ahora que la cuarta generación está a punto de tomar el relevo, ¿cómo ves el futuro de la viticultura en general? ¿Y, en particular, el del modelo ecológico? Esti Besa: Yo creo que el modelo ecológico es el futuro de la viticultura. En unos años será la forma habitual de trabajar y, probablemente, también la imprescindible. Las políticas y normativas que llegan desde Europa también marcan esa dirección. En los últimos años cada vez más bodegas han dado el paso hacia la producción ecológica, y que una bodega grande como Luis Cañas haya tomado ese camino ha tenido un gran impacto en la comarca. Esto demuestra que el cambio no es solo una cuestión de pequeñas bodegas; todo el sector se está moviendo en esa dirección. Sin embargo, las pequeñas bodegas familiares tenemos que darle otra vuelta a nuestro modelo. No podemos seguir haciendo las cosas como hasta ahora. El mercado ha cambiado, el consumo ha bajado y cada vez vendemos menos. Eso nos hace pensar que tenemos que revisar nuestra manera de hacer las cosas. Julen Gorroño: A mí me gustaría que nuestro vino estuviera en los bares y restaurantes de Euskal Herria. No sueño con exportar a China o a cualquier otra parte del mundo; prefiero fortalecer el mercado cercano y que la gente de aquí beba vino de aquí.

www.ekolurra.eus


Ekologikoa, dena hobetzeko! BOLETÍN EKOLURRA 2026 II

biantes y hemos tenido que adaptarnos continuamente. Por eso me cuesta mirar a diez años vista, pero sé que tenemos que hacer algo. Las cosas tienen que cambiar, o tenemos que cambiar nosotras.

Pero no es fácil, porque tenemos que competir con grandes distribuidores. Para las bodegas de nuestro tamaño es un reto enorme. Eres, junto a Oskar, miembro de la cuarta generación de viticultores de la familia. ¿Qué visión o innovaciones habéis querido aportar a la bodega? Julen Gorroño: En nuestro caso, el cambio generacional no ha supuesto tener que desaprender lo que se hacía hasta entonces y empezar a trabajar de otra manera. No hemos tenido que hacer ese cambio de mentalidad porque el modelo que conocemos desde el principio es este. Una de las principales aportaciones que hemos hecho Oskar y yo al proyecto ha sido apostar por la agricultura regenerativa. También hemos adoptado una mirada diferente en el diseño de las etiquetas. No queremos hacer simplemente una etiqueta; queremos contar una historia detrás de cada vino.

tendemos la tradición como algo inmóvil; tiene que combinarse con el respeto a la naturaleza y con la mirada del presente. Otro de nuestros pilares es el cuidado de las personas. Es muy importante cuidar a quienes trabajan con nosotros y nosotras, especialmente a las personas que contratamos durante la vendimia. Llevamos años trabajando con ellas y hoy son amigos, parte de la familia.

Este año hemos empezado a utilizar por primera vez la lana de las ovejas de unos pastores amigos. Ayuda a proteger el suelo, mantener la humedad y controlar las hierbas, y permite dar un nuevo uso a un material que para los pastores es un residuo.

¿Cuál es el momento más especial para vosotros?

Estamos probando la lana en un viñedo viejo de unos 120 años y en un viñedo joven plantado con Malvasía blanca.

Vendimiamos a mano, trabajamos todos juntos y después comemos, compartimos vino y celebramos el momento.

En cuanto a los vinos, las nuevas generaciones hemos aportado nuevas ideas y formas de hacer, pero siempre fieles a nuestras raíces. Con las uvas del viñedo viejo del abuelo hemos creado Amarehuna, elaborado con uva despalillada a mano y fermentada en barricas. El nombre representa la conexión entre generaciones y el trabajo realizado conjuntamente.

Es el momento en el que se concentra en una semana todo el trabajo de un año. Es una época llena de ilusión y nervios, porque vemos el resultado del trabajo realizado durante todo el año.

Laston es un vino natural elaborado a partir de nuestros viñedos más antiguos, y Pantxoviña, en cambio, nació para responder a la evolución del mercado, ya que cada vez se consume más vino blanco. ¿Habéis hablado entre vosotros sobre qué elementos de Cándido Besa deben mantenerse necesariamente? Julen Gorroño: La verdad es que no hemos tenido una conversación seria sobre esto… pero está claro que hay elementos que forman parte de la identidad de Cándido Besa y que no se pueden perder. Por un lado, queremos mantener nuestra manera de hacer las cosas y los conocimientos que la familia ha transmitido de generación en generación. Pero no en-

www.ekolurra.eus

Julen Gorroño: La vendimia es, sin duda, uno de los momentos más especiales.

Es entonces cuando realmente se ve qué ha dado de sí el año. Si ha ido bien, la celebración es mayor, pero siempre es motivo de agradecimiento reunir a toda nuestra gente y compartir el momento juntos. El futuro de Cándido Besa permanece en la familia. ¿Qué medidas o ayudas creéis que hacen falta para atraer a más jóvenes al mundo agrario? Esti Besa: Nos alegra ver que el futuro de Cándido Besa continúa en la familia, pero para que este tipo de relevos también puedan darse en muchos otros proyectos, es necesario crear condiciones dignas para poder vivir de la agricultura y, en general, del sector primario. Para atraer a más jóvenes, es imprescindible que en los pueblos existan unas condiciones adecuadas para poder vivir: vivienda, servicios sanitarios, transporte, ocio y oferta cultural. No vemos una es-

trategia clara para revitalizar los pueblos de Rioja Alavesa. Por otro lado, en cuanto a las ayudas, no queremos que el sector dependa de ellas para sobrevivir, y nosotras tampoco querríamos vivir así. Las ayudas pueden ser necesarias en determinadas situaciones, pero creemos que no siempre se distribuyen de una manera adecuada o justa. La apuesta de las instituciones debería estar mejor orientada, con una estrategia a largo plazo. También hay que avanzar en el ámbito educativo. El año pasado, por ejemplo, pusieron en el instituto un módulo relacionado con el vino y el aceite, aunque conseguirlo no fue fácil. Este tipo de iniciativas son necesarias para acercar a las nuevas generaciones al sector y para que vean el sector primario como una opción profesional. Dentro de diez años, ¿cómo os gustaría ver vuestra bodega? ¿Y el sector? Julen Gorroño: Cuando pienso en cómo veo Cándido Besa dentro de diez años, me vienen a la cabeza el abuelo y aitona. El abuelo, probablemente, estaría muy orgulloso de lo que estamos haciendo. Nació en 1904 y creo que entendería bien nuestro trabajo: por un lado, porque mantenemos la tradición y, por otro, porque estamos buscando otra manera de cuidar la tierra. Aitona, en cambio, vivió otra época. Conoció la posguerra y tenía otra mentalidad. Era negociante y su principal objetivo era sacar adelante a la familia. En aquella época, trabajar y ganar dinero estaban más directamente relacionados. Ahora, en cambio, la situación es más compleja. Esti Besa: Si hace diez años alguien me hubiera preguntado cómo estaríamos hoy, quizá habría respondido más fácilmente. Estos últimos años han sido muy cam-

Julen Gorroño: Creo que vamos por buen camino, pero todavía hay un ámbito que tenemos que trabajar: el marketing y las ventas. Nuestro reto no es solo hacer un buen vino; también es contar nuestra historia. Hasta ahora no le hemos dado suficiente importancia a esa parte. El reto actual no consiste únicamente en hacer un buen vino, sino también en explicar a la gente por qué debería elegir nuestro vino y no otro. Creemos que en Euskal Herria se vende poco vino de Rioja Alavesa. En Álava, sin embargo, cada vez se valora y se consume más producto local. Los pueblos y las instituciones deberían dar un mayor impulso al vino alavés. Nuestro deseo es que la gente de nuestro entorno conozca nuestro trabajo y valore la historia y el esfuerzo que hay detrás de un vino de Rioja Alavesa.

Promotores de “Viñedos de Álava” Esti Besa: En Rioja Alavesa tenemos una forma particular de elaborar vino y de trabajar los viñedos. Contamos con pequeñas parcelas, pendientes, distintos tipos de suelo, un clima determinado y un modelo de producción que requiere mucha mano de obra. Todo ello condiciona la personalidad de nuestros vinos. No queremos renegar de Rioja ni menospreciar la historia de la Denominación de Origen Rioja. Al contrario, sabemos que nuestros padres y abuelos también participaron en la creación de esta denominación y que durante muchos años hemos trabajado bajo su protección. Pero hoy creemos que este sistema no representa adecuadamente nuestras necesidades e intereses. Nuestra prioridad es que las viticultoras y las bodegas familiares de Álava tengan futuro. Queremos que nuestro territorio cuente con sus propias normas y su propia estrategia para defender mejor el valor de nuestros vinos y diferenciarlos en el mercado. Rioja es grande y dentro de ella existen territorios muy diferentes. No decimos que seamos mejores que nadie; queremos que se reconozca nuestra singularidad. Viñedos de Álava es una herramienta para mantener nuestros viñedos, nuestro trabajo y nuestra forma de vida en el futuro. Por eso lo defendemos y tenemos intención de seguir impulsando el proyecto.

Boletín de ENEEK-Ekolurra

7


Ekologikoa, dena hobetzeko! BOLETÍN EKOLURRA 2026 II

Una apuesta por otra forma de trabajar: Eskubaratz Kooperatiba Txikia

E

“Nuestro objetivo es dignificar nuestro sector y nuestras vidas, y en eso estamos trabajando”

sta frase resume a la perfección la filosofía de Eskubaratz Kooperatiba Txikia. Este proyecto de agricultura ecológica impulsado por jóvenes demuestra que en el sector primario son posibles otros modelos de organización: trabajar a pequeña escala, mantener un fuerte vínculo con la comunidad, producir alimentos ecológicos de calidad y, al mismo tiempo, situar la dignidad laboral en el centro del proyecto. La historia de Eskubaratz comenzó en 2013. “Al principio empezamos a experimentar persiguiendo un sueño un poco loco y echando muchísimas horas”, recuerdan. Julen, Nere y Jon eran compañeros de universidad y tuvieron la oportunidad de dar sus primeros pasos en las tierras del padre de Julen. Desde entonces, el proyecto se ha ido consolidando y actualmente son cinco las personas que forman parte de la cooperativa. Desde el principio tuvieron claro que apostarían por la producción ecológica. Como personas formadas en Ciencias Ambientales, el cuidado del medio ambiente y el uso responsable de los recursos siempre han formado parte de sus valores. Por eso, la agricultura ecológica no fue una estrategia comercial, sino una decisión que adoptaron de manera natural y coherente con su forma de entender el sector. Recientemente han dado un paso más y se han constituido como cooperativa. Hasta entonces habían trabajado como sociedad civil, pero explican que la nueva estructura les proporciona una organización administrativa y económica más sólida. Como referentes e inspiraciones mencionan a Elika, de Oiartzun, dedicada a la horticultura, y a Bizkaigane, de Errigoiti.

Socios de la pequeña cooperativa Eskubaratz: Nere, Txapu, Patxi, Jon y Atxi.

Para Eskubaratz, el principal reto para atraer a más jóvenes al sector primario no está en la falta de vocación, sino en las condiciones laborales. Muchas generaciones han conocido jornadas interminables y remuneraciones insuficientes, y consideran que, si no se supera esta realidad, será difícil garantizar el relevo generacional. “No basta con que te guste el mundo rural”, señalan. Para ellos y ellas, un trabajo digno empieza por la flexibilidad: poder organizar los horarios y el calendario de trabajo, disponer de los fines de semana como tiempo de descanso, percibir un salario digno y evitar que el trabajo termine ocupando toda la vida cotidiana. Reconocen que es normal atravesar momentos de mayor cansancio, pero consideran que esa situación no puede convertirse en algo permanente. Para avanzar hacia este objetivo han adoptado diferentes medidas. Una de las más importantes ha sido la elaboración de un convenio laboral propio, con apoyo externo. Tienen un horario establecido y

procuran respetarlo al máximo. Disponen de tres tardes libres a la semana y organizan por turnos la venta en los mercados, de manera que cada persona trabaja un sábado aproximadamente cada cuatro o cinco semanas. También tienen establecidos los periodos de vacaciones y trabajan para ir aumentando progresivamente los días de descanso. También han introducido cambios en la organización de las tareas. Al principio, todas las personas hacían de todo, pero con el tiempo se dieron cuenta de que especializarse en determinadas áreas aporta mayor eficiencia y tranquilidad. De esta manera, las responsabilidades se distribuyen mejor y cada integrante puede profundizar en sus propias funciones. Las personas que forman Eskubaratz creen que su modelo puede ser aplicable a otros proyectos, siempre que se cumplan algunas condiciones básicas: un equipo comprometido, unas infraestructuras adecuadas y una firme voluntad de trabajar conjuntamente. Desta-

can que uno de los mayores retos es el ejercicio constante que supone trabajar en colectivo: negociar, escucharse mutuamente, reconocer el trabajo de las demás personas y construir relaciones basadas en la confianza. En el plano personal, el proyecto también les aporta sentido. Trabajan en una actividad en la que creen, se reúnen cada día para trabajar con ilusión y valoran especialmente las relaciones que han ido construyendo con agricultores y agricultoras de su entorno, consumidores y consumidoras y otros agentes del sector. De cara al futuro, tienen un sueño claro: construir un sistema alimentario saludable, formado por personas felices y conectadas directamente con la tierra. La experiencia de Eskubaratz demuestra que la agricultura ecológica no es únicamente una forma de producir alimentos. También puede ser una manera diferente de trabajar, organizarse y construir futuro en el medio rural, poniendo en el centro a las personas, la sostenibilidad y la dignidad del trabajo.

Euskadiko Nekazaritza eta Elikadura Ekologikoaren Kontseilua, ENEEK | Q2000531J Jauregibarria Auzoa, 4 Jauregibarria baserria, 1. solairua. Amorebieta-Etxano (Bizkaia) 48340

Producción editorial: Bio Eco Actual Association bio@bioecoactual.com

Contacto: 94 627 1594 | Horario de atención al público: 8,30 - 14,30

Esta publicación está impresa en papel ExoPress de 55 g/m2 que cumple las siguientes especificaciones:

Administración: admin@ekolurra.eus | Dirección: zuzendaritza@ekolurra.eus Certificación: garantia@ekolurra.eus | Comunicación: sustatu@ekolurra.eus

www.ekolurra.eus

8

Boletín de ENEEK-Ekolurra

www.ekolurra.eus


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook