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BENDECIDOS PARA BENDECIR DAG NR

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PENTECOSTAL DEL NOMBRE DE JESÚS

Comité Nacional de Bienestar Pastoral Inscrita en el MPPRIJP – Dirección General de Justicia, Instituciones Religiosas y Cultos. N° AG/520 BA 1-20 N° Exp. 2860, Oficio N° 0222, 21 de febrero de 1989

BENDECIDOS PARA BENDECIR

1 Pedro 3:8-9 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.

El Área de Bienestar Pastoral… también va más allá de lo material.

Con mucha frecuencia escuchamos la expresión: Dios me dio una Bendición, por ahí te tengo una Bendición, estoy esperando una Bendición, Dios me permitió compartir tal o cual Bendición. Y lo primero que nos viene a la mente o al pensamiento es que esa “Bendición” hace referencia a dinero, alimentos o algún tipo de producto u objeto material.

De hecho, cuando leemos las Escrituras, seguimos entendiendo muchas veces la palabra “Bendición” de esta manera. Pero cuando escudriñamos la palabra Bendición, notamos que más allá de recibir “presentes” de tipo material, La “Bendición” de que se habla, hace más bien referencia a una palabra o declaración favorable dirigida a alguien, la cual va llena de buenos deseos.

Por supuesto. No descartando que esa palabra de bendición llegue también acompañada de un presente tangible; es decir, de un obsequio o detalle.

Veamos: εὐλογέω = eúlogéo

Bendición: Es una palabra compuesta por: eu (bueno, bien) y logéo o logo (palabra); de ahí el termino castellano: “elogiar”. hablar bien de, i.e. (religiosamente) bendecir (agradecer o invocar una bendición sobre, prosperar): - bendecir.

El Área emocional o Área Socio Afectiva hace parte de uno de los aspectos a atender en

Bienestar pastoral. El cual pretende desarrollar un conjunto de acciones que permitan en el pastor y su familia estabilidad emocional de tal manera que se sientan valorados y realizados.

Entendemos que cometer errores hace también parte de la humanidad de los pastores

Lamentablemente con frecuencia se hace más énfasis en esos errores, fallas, desaciertos e imperfecciones, aplicando lo que se conoce como la sinécdoque (el todo por la parte). Es decir que muchas veces se llega a juzgar a la persona (el todo) por su falla (la parte) Y pretendiendo hablar “en nombre de la verdad” terminamos hablando mal, o mal diciendo de la persona. Y esto sería lo opuesto de ben-decir.

La palabra buena, la palabra de bendición debe salir de un corazón lleno de la Gracia, de verdad y de la Bondad de Dios. De otro modo solo estaríamos hablando de adulación, lisonja o de falsa sinceridad.

Dice la Escritura: Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.

Romanos 16:18

El hablar mal de alguien, en lugar de reconocer principalmente sus muchas virtudes, nunca será ganancioso para quien hace los comentarios como para quien los sufre.

Dice la Escritura: ¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación.

Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes;

2 Corintios 12:19 – 20. Anécdota.

En cierta ocasión un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, que ganaba el concurso al mejor producto de la región año tras año.

El granjero le respondió al periodista que ello se debía a que compartía su semilla con los vecinos.

¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz con los vecinos, si ellos también entran en el mismo concurso todos los años?

— Verá usted, señor —dijo el agricultor—, el viento se lleva el polen del maíz maduro de un sembrado al otro. Si mis vecinos cultivan un maíz de calidad inferior, la polinización del viento y de las abejas —que van de finca en finca—degradaría constantemente la calidad del mío. Por lo tanto, si voy a sembrar un buen maíz, debo ayudar a que mi vecino tenga uno por lo menos de igual calidad.

¿No es verdad que compartir es algo más que dejar de ser egoísta: es actuar positivamente con respecto a los demás?

Las buenas semillas merecen esparcirse porque transmiten sus bondades a muchos otros lugares.

Dice la Escritura: Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo. Romanos 15:29

Lo cierto es que según 1 Pedro 3:9 hemos sido llamados por Dios para heredar “Bendición”, (la semilla buena) y de hecho, hoy somos herederos de Dios y Coherederos con Cristo de la más grande de las Bendiciones. La herencia es un bien o patrimonio que tiene como fin asegurar el legado de quien por lo general es mi familia.

Dice La Escritura: La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella. Prov 10:22.

Alguien llegó a decir: “…nadie puede dar lo que no tiene”.

Al ser poseedores (herederos) de la bendición de Dios somos ricos… Somos Bendecidos para Bendecir.

Cuando bendecimos es porque ya hemos sido bendecidos y tendremos para compartir la bendición. Como se mencionó al principio: la palabra de bendición bien puede llegar o ser otorgada juntamente con esa provisión que ayude a suplir una necesidad material.

Dice la Escritura: Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra. Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

2 Corintios 9:5-6

Pero volviendo al Área Emocional o Socio Afectiva que atiende este Comité. ¡Dar una palabra de aliento, fortaleza, consuelo, esperanza, buenos deseos a quien lo necesite, ayudará a asegurar una vida y ministerio llenos de muchas victorias! Pues haciendo esto, estaríamos en el sentir de Cristo… Es decir: ¡¡Estaríamos en UN MISMO SENTIR!!

Dice la Escritura: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros.

Filipenses 4:8-9

Dwight

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