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C.E.I.P. “SAN LUIS” DE ALMERÍA Curso 2013/2014

CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL LIBRO 22-25 DE ABRIL DE 2014

COLECCIÓN DE CUENTOS CON LUISÍN DE PROTAGONISTA PERTENECIENTES AL ALUMNADO DE SEGUNDO CICLO


ÍNDICE: “Luisín en el bosque”, de Adam (3ºA) …......................................

3

“Luisín viaja al Amazonas”, de Paula (3ºB)..................................

4

“El caracol Luisín hace amigos”, de José Manuel (4ºA)...............

7

“Luisín viaja al pasado”, de Paula (4ºA)........................................

8

“El caracol Luisín”, de Gema Requena (4ºB)................................

9


LUISÍN EN EL BOSQUE

Autor: Adam 3º A

Había una vez un caracol llamado Luisín que era muy lento. Un día decidió hacer un viaje a un bosque muy lejano. Tanto... que se hallaba en la otra parte del mundo. Debía tardar días, semanas, meses y hasta años en llegar, pero a Luisín no le importaba, sabía que iba a vivir una gran aventura. Una vez que se puso en marcha, caminaba lento y sigiloso hasta que se encontró con un antiguo amigo. Una ardilla con la que solía tomar el Sol en lo alto de una gran roca. Como no tenía nada qué hacer, se unió a Luisín y prosiguieron juntos el viaje hasta que se hizo de noche. Acamparon en un prado y Luisín extendió su tienda de campaña con dos sacos de dormir, aunque no le hizo falta, porque se metió en su concha y durmió tranquilamente hasta el amanecer.

Como hasta entonces no habían encontrado nada, ni habían tenido ninguna aventura interesante, decidieron proseguir su viaje. Al poco, vieron a lo lejos una cueva muy oscura y se dirigieron a ella. Una vez dentro, comenzaron a oír ruidos raros. Con el miedo en el cuerpo quisieron salir lo más pronto posible, pero como lo que llevaban de equipaje pesaba mucho, lo soltaron y pudieron salir más rápido. Justo cuando salió un gran oso, quien se paró junto a la comida que habían tirado y de un bocado entera se la tragó. Asustados, hambrientos y sin equipaje. Luisín y la ardilla decidieron regresar a sus casas y quedar en la gran roca unos días más tarde.


LUISÍN VIAJA AL AMAZONAS

Autora: Paula 3º B

Capítulo I Luisín el aventurero lector Era un día normal. Hacía muuucho calor. Luisín, como siempre, fue a la biblioteca. Allí estuvo poniendo en orden los libros, pero de improviso ¡chaf!, el ruido sobresaltó a Luisín. -

¡Lechugas y lechugones!, exclamó. ¿Qué se me ha caído?

Miró hacia abajo y encontró un libro con forro de terciopelo azul. ¿De qué tratará este libro?, se preguntó Luisín. -

Como casi ya he terminado, lo leeré, se dijo.

Al cabo de una hora, Luisín ya había dado cuenta de él. Aunque era un caracol, en lectura era un rayo. Pero ¡vaya!, sí que era largo. De pronto, se dio cuenta que le falta por leer la última página. Y, ¡sorpresa!, era un mapa. -

¿De qué será este mapa?, se preguntó curioso.

De pronto, se quedó boquiabierto. -

¡Para encontrar un tesoro! ¡Y tengo que ir al Amazonas!

Esta idea le disgustó un poco.


-

¡Brrr! ¡no quiero encontrarme con serpientes!

Siguió estudiando el mapa y comprobó que el tesoro era en realidad una estatua. Una estatua que no era normal. Era la estatua de los libros, a la que se podía pedir todos los libros que se habían escrito en el mundo. -

¡Lechugas y lechugones! Siempre he querido leer todos los libros que se han escrito hasta ahora, se dijo emocionado Luisín. ¡Valdrá la pena este viaje! Así que… ¡A Brasil!.

Capítulo 2 ¡Ya estamos llegando! Ya veíamos Bragança. -

¡Qué emoción!, exclamaba Luisín al contemplar la ciudad.

Una vez en tierra, Luisín comenzó a preocuparse porque era ya muy tarde. -

¡Ah… qué sueño!, dijo estirándose desde la punta a las antenas de sus ojos.

Decidido a dar una cabezadita, vio asombrado como el mapa comenzó a brillar, y en su parte posterior aparecía escrito: “Cerca del Amazonas estás, cuando llegues allí, tendrás que pasar muchos peligros, pero fácil será encontrar la cruz donde el tesoro está”.

Capítulo 3 ¡Oooh, oh oh! La advertencia era cierta. Desde que Luisín llegó tuvo que enfrentarse a peligros como el de huir de unas serpientes, sortear los mordiscos de los cocodrilos al atravesar el río Amazonas, y sobre todo, lanzarse con las lianas de los árboles. Sin embargo, ¡Fue muy divertido! Una vez llegamos al sitio donde se decía estaba la cruz. Luisín cavó y cavó durante dos horas, hasta que dio con algo duro. Era la estatua que buscaba De la estatua salió una voz cavernosa:


-

tienes que decidir qué libros te gustaría tener.

-

Quiero… ¡Un libro de aventuras!, respondió Luisín rápidamente.

-

El libro que deseas lo tienes en tus manos, dijo la estatua.

En efecto, Luisín se halló con el libro de aventuras que siempre había deseado tener. -

¡Gracias!, dijo Luisín. La estatua nada respondió, se mantuvo en silencio, mientras Luisín comenzó a ojearlo con nerviosismo.

Y bueno, os preguntaréis qué libro era, ¿verdad? ¡Pues era el libro que justo ahora estáis leyendo! FIN


EL CARACOL LUISÍN HACE AMIGOS Autor: José Manuel Curso: 4º A

Un día se vio por el bosque a un caracol que caminaba cabizbajo, muy triste. Poco a poco llegó a lo más profundo del bosque, pero asustado de escuchar tantos ruidos raros, siguió caminando hasta salir del bosque. Al poco, a lo lejos, vio un río y se dirigió hacia él, pero de pronto, se encontró con un caracol que le preguntó: - ¿Cómo te llamas? Y el caracol, siguiendo asustado le contestó: - Me llamo Luisín, ¿quieres acompañarme en mi viaje? Y su nuevo amigo le respondió: - Sí, vamos. Entonces, los dos juntos viajaron y viajaron. Vivieron muchas aventuras. Y un día… llegaron a un prado llenos de muchos caracoles.

Todos se hicieron muy amigos y juntos viajaron mucho a lugares donde nunca habían estado. Cuando se cansaron de recorrer el mundo, empezaron a formar aldeas. Se formaron familias y todas vivieron juntas. Como se alimentaban de hojas, decidieron repartir el trabajo de buscar hojas de lechugas para que nunca faltaran, y así, todos fueron felices. El caracol Luisín, en la primera fiesta de primavera, quiso decirles a todos lo feliz que estaba: - Un día no tenía amigos, y ahora, después de mucho tiempo, tengo muchísimos. ¡Estoy muy contento! Y todos los caracoles gritaron juntos: - ¡Somos los mejores caracoles del mundo! Y así pasaron los días, y la aldea de caracoles creció y creció. Todos felices por tener tantos amigos.


LUISÍN VIAJA AL PASADO Autora: Paula Curso: 4º A

Estaba leyendo Luisín un libro de hacía más de mil años. Al llegar a la última página, vio que las letras eran tan pequeñas que tuvo que utilizar una lupa. Y, ¡sorpresa! De pronto apareció delante de un castillo. La puerta de la fortaleza estaba abierta y decidió entrar. Ya dentro se quedó maravillado, pues entró una persona con una espada, y entonces, se dio cuenta que estaba en la Edad Media. Concentrándose, pensó en la Edad Moderna y apareció en la cubierta de un barco. Se dirigió hacia el timón y se dirigió a una tierra donde había personas extrañas, y se dijo: Seguramente se había convertido en Colón. Luego se imaginó que estaba en la Revolución Francesa. Había mucha gente, y temiendo le pisaran se escondió en un rincón. Entonces, apareció en la biblioteca del CEIP “San Luis” y pensó que todo había sido un sueño, ¿no?


EL CARACOL LUISÍN

Autora: Gema Requena 4º B Érase una vez un niño que se llamaba Luis. Tenía 8 años y lo que más le gustaba eran los animales. Todos los días se dirigía a su madre: ¡Mamá, mamá! La madre le preguntaba: ¿Qué quieres?, y Luis respondía: ¿mamá, puedo tener una mascota?, y su madre le decía que no. - ¿Puedo tener un perro?, y su madre le volvía a decir que no, porque su papá era alérgico. –

¿Y un gato?. No, contestaba la madre. A tu abuela no le gustan.

– Luis no se daba por vencido y volvía a preguntar: entonces, ¿qué puedo tener?. La madre no le pudo responder, porque en ese momento sonó el timbre. Era el autobús del colegio. –

¡Luis, Luis!, que te tienes que ir al colegio.

Ya en clase, el tema de Conocimiento del Medio trataba de los animales. Como Luis era el que más sabía, contestaba a todas las preguntas, salvo algunas que tuvo el detalle de permitir a algunos compañeros tuvieran la oportunidad. Antes de acabar la clase, la maestra preguntó si todos tenían mascota. Todos dijeron que sí, excepto Luis. Algunos tenían perros, otros gatos, y hasta algunos tenían conejos. Sus amigos Pablo y Ricardo también tenían mascotas. Pablo tenía dos perros y Ricardo una tortuga y un pájaro. Cuando sonó el timbre del recreo, todos se fueron al patio a jugar y a correr, pero Luis estaba triste. Era el único de su clase que no tenía mascota. Entonces, oyó una vocecita. Sorprendido, comenzó a buscar quien era y más sorprendido aun, comprobó que era un caracol. ¡Anda, si los caracoles no hablan! El caracol se dirigió a Luis y le dijo que el que tenía poder era él, pues tenía la capacidad de comunicarse con todos los animales, pero que hasta ahora no lo sabía. –

¡No puede ser verdad!, exclamó. ¡Estaré soñando!. Se pegó un pellizco y se puso a gritar. Sí que se hizo daño.


Sonriendo y ya más tranquilo se dirigió al caracol y le preguntó: ¿Quieres ser mi mascota? El caracol le contestó afirmativamente. Luis se puso muy contento, ¡Por fín tenía mascota!. Ahora sólo tenía que ponerle un nombre. - ¿Te gusta que te llame Luisín? Al caracol le encantó, y Luis empezó a pensar cómo podía tenerlo en casa. Nada más llegar a casa preguntó a su madre si podía tener de mascota a un caracol. La madre pensó y pensó. ¿por qué no? No ocupa espacio ni es costoso alimentarle. No hay que vacunarle y además, parecía muy simpático. Cuando la madre le dijo que sí podía tenerlo en casa. Se puso loco de contento. ¡Ahora, sí podía decir que tenía una mascota!

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