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Día del Libro_22: ¿y qué pasó después?

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PROYECTO: ¿Y QUÉ PASÓ DESPUÉS?

SE TRATARÍA DE VER UNA FOTO ICÓNICA DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD EN RELACIÓN CON LAS GUERRAS Y ELABORAR O BIEN UN POEMA O UN PEQUEÑO

RELATO

EN

DONDE

PERSONAJE /S

HISTORIA

DEL

MOMENTO

JUSTO

QUE

SE A

CONTINÚE

PARTIR

INMORTALIZA

LA

DE

LA ESE

FOTO .

PUEDES ELEGIR UN SOLO PERSONAJE DE LA FOTO

(CUALQUIERA)

O BIEN TODO EL CONJUNTO .


En esta foto podemos ver a Jesús Mallón Otero y Antonio Mallón Otero,dos hermanos que pasarían a buscarse la vida por si solos en Venezuela. Estos dos hermanos se encontraban esperando un barco que los llevaría directos a Venezuela y donde comenzarían una nueva vida por si solos. Con ellos llevaban un pesado baúl en el habían metido gran parte de todas sus pertenencias para poder sobrevivir allá. Una vez llegado el barco los dos subieron con entusiasmo pero ninguno de ellos sabía en lo que se estaba metiendo. Su primera noche en aquel barco transcurrió con normalidad y eso les hizo confiar en todo lo que estaban haciendo. Conocieron a gente nueva y ayudaron con muchas de las tareas que aquel barco necesitaba. Lo que no sabían era que ellos mismos se estaban cavando su propia tumba y que aquellas tareas que estaban haciendo no beneficiaba nada el funcionamiento de aquel barco. Unos días después de haber subido ya comenzaron a notar la falta de gente que circulaba por el barco adelante,eso les preocupó pero no le dieron importancia ya que ellos pensaban que la gente se bajaba en otros puertos en los que hacían paradas. Ellos seguían realizando las tareas que les pedían para poder seguir viajando en ese barco y en ningún momento pensaron lo que estaban haciendo. Lo que si notaron era que la velocidad a la que circulaba el barco era cada vez menor,ellos se interesaron por eso pero no obtuvieron una respuesta que les solucionara su problema. Pasaron los días,y con ellos pasaron de hacer dos tareas diarias a hacer cuatro o cinco. Todo eso se convirtió en un bucle ya que las tareas que hacían ralentizaban el barco y eso hizo que nunca llegara a su destino. Actualmente se sabe que el barco quedó hundido en el fondo del océano atlántico pero no se sabe nada de los ocupantes que lo ocupaban. Héctor Román Castro 1ºA


En esta imagen vemos a un grupo de niños judíos en el campo de exterminio de Auschwitz, Polonia en el año 1941. Estos niños estaban en ese campo de concentración junto a miles de personas más, retenidas únicamente por su origen y por no ser físicamente “perfectos” a ojos de los alemanes. Después de esta imagen, este grupo de niños, la mayoría de sangre judía, encerrados en ese campo de concentración por no ser de raza aria, fueron directamente a una cámara de gas, excepto algún adolescente afortunado que fue elegido para realizar trabajos forzosos. Los niños y niñas de esta foto fueron asesinados en este campo de concentración después de ser engañados. Iban a disfrutar de una ducha tranquila cuando de repente los encerraron, en lo que ellos no sospecharon que era una cámara de gas, sin que estos pudieran hacer nada y dejando a familias desoladas. Esta técnica la realizaban mucho en aquella época con la gente a la que ellos consideraban escoria, esto era porque les llevaba poco trabajo acabar con esta gente inocente que no tenía culpa de haber nacido en un lugar diferente ni de no tener la misma sangre.


FOTO DE LA COLECCIÓN GETTYS. NIÑOS JUDÍOS EN EL CAMPO DE EXTERMINIO DE AUSCHWITZ EN 1941

Entre los niños judíos encerrados en el campo de exterminio de Auschwitz se encontraba Abraham que, con solo once años, fue deportado para ese campo y separado de sus padres cuando intentaban escapar del país. Él y su hermana Ester, fueron trasladados al mismo recinto, pero a sus padres no los volvieron a ver. La vida en el campo de concentración era muy complicada y el miedo de no saber que pasaría al día siguiente hacía que se sintieran peor que en el infierno. En ese mismo recinto se encontraban otros muchos niños de su edad con los que tuvieron que compartir la poca comida que les daban para poder sobrevivir. Eso y el viento helado del invierno en Polonia hicieron que muchos niños judíos muriesen por desnutrición e hipotermia. Abraham y Ester veían, como a pasos agigantados, los niños con los que compartían su recinto iban desapareciendo y llegaban otros nuevos. Aunque no sabían a dónde llevaban a esos niños, tenían claro que no iban a volver a verlos nunca. Estuvieron viviendo en el campo de concentración durante tres años, hasta que una noche, cuando Abraham intentaba dormir, se escuchó el sonido de la verja al abrirse. Los soldados alemanes llegaron a donde estaban los niños y les mandaron levantarse. Los llevaron a un edificio enorme y les ordenaron que se pusieran en fila. Allí, fueron pasando uno a uno por delante de un conjunto de soldados que los dividieron en dos grupos, uno a la izquierda y otro


a la derecha. A Abraham lo mandaron para el grupo de la izquierda pero Ester fue enviada para el grupo de la derecha. Aunque no querían separarse, sabían que si no lo hacían, los matarían allí mismo. Un par de soldados llevaron al grupo de Abraham hacia otro recinto, el campo de trabajo, mientras que el grupo de Ester fue llevado a otra zona, una con grandes edificios de enormes chimeneas. En ese momento, Abraham supo que su hermana no iba a tener la misma suerte que él. En el campo de trabajos forzados les obligaban a realizar tareas extremas con unas circunstancias horribles, pasando hambre, soportando el frío y rodeados de enfermedades. En diciembre de 1944, Abraham se contagió de Tifus pero siguió trabajando hasta que no pudo más. En enero de 1945, la enfermedad había afectado tanto a su cuerpo que apenas podía moverse, por lo tanto, los soldados alemanes lo llevaron hacia una de las cámaras de gas para dejar que muriese junto a muchas otras personas. Pero cuando se cerró la enorme puerta de acero, lo que empezó a salir de las duchas no fue un gas mortífero si no agua. Entonces, la puerta se abrió y un grupo de militares no alemanes entraron. Alemania había sido derrotada, los aliados consiguieron entrar en el campo de Auschwitz y parar sus horribles acciones, salvando a miles de personas de sufrir aquel cruel destino. Abraham consiguió recuperarse de la enfermedad y, a sus quince años y sin ningún familiar, se mudó a Inglaterra para comenzar una nueva vida.


NIÑOS JUDÍOS EN EL CAMPO DE EXTERMINIO DE AUSCHWITZ EN 1941 Los nazis justificaban el asesinato de niños de grupos “indeseables” o “peligrosos” como parte de la “lucha racial” o como una medida de seguridad preventiva. Los alemanes y sus colaboradores mataban a los niños por estas razones ideológicas, y en represalia por ataques partisanos reales o supuestos. Los mayores de 12 años eran obligados a trabajos forzosos, el resto era asesinado sin piedad, pues a los ojos de los alemanes eran “comelones inútiles”. Un gran número de judíos, niños y adultos, eran enviados a los “guetos”, zonas especiales para confinar a los judíos, con unas condiciones espantosas, pasaban hambre y sin agua. Los niños se encargaban de contrabandear con alimentos, medicamentos y objetos personales que podrían llegar a tener algún valor. Estos niños que vemos en la foto, todos judíos, arrancados de los brazos de sus familias, sin apenas comer, y con unas condiciones nefastas de vida, luchaban día y noche con la incertidumbre de si ese día sería el ultimo. En este grupo se encontraba Esther que en julio de 1945 en su ciudad natal Lwów, Hitler ordenó a las mujeres embarazadas y niños serían abatidos y llevados a lugares sin retorno, les dieron como símbolo para ser reconocidas la estrella de David. Un día entraron en casa de Esther los nazis, y los llevaros bajo sus pistolas al gueto prohibiendo abandonar esta zona, como especie de confinamiento. Su padre apoyó a su madre la idea de ayudar a sus hijas a


salir, como estaban custodiados por perros y por nazis armados, se vistieron de campesinos y decidieron tomar el siguiente tranvía. A la espera del tranvía no les pidieron documentación porque los nazis pensaron que eran polacos. En el trayecto a la nueva ciudad la madre no tenía papeles entonces empieza a llorar desconsolada gritando: “Me han robado la documentación, no tengo mi documentación, estoy desesperada” a lo que una señora la escucha y le dice que se tranquilice que su esposo es alcalde del pueblo al que se dirigían y que podía proporcionarle nuevos papeles, pero como cristianas. Y así fue como el mismo alcalde les entregó nuevas identificaciones, la madre se cambió el nombre y procedieron a comenzar una nueva vida cambiando de religión para no ser asesinadas, mientras que el padre vivía detrás del armario, no podía salir y solo se veían de noche. Un día se encontraron con la sorpresa de que al padre se lo llevaban arrestado por los nazis, lo habían encontrado y él no tenía papeles, a los días a la familia le llego una nota del padre que decía: “Déjame a mí, y salva a las niñas” y así fue como pudieron salvarse del Holocausto como cristianas.


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