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CUENTOS DE LA ISLA

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"Cuentos de la Isla"

Compilado de cuentos


Este compilado es producto de la participación en el concurso "Cuentos de la isla" realizado por la Biblioteca Pública Municipal Abril 2022


Indice Encuentro....................................................................3 Isla de Pitrufquén, resumen de tu historia...............6 Isla de Pitrufquén........................................................11 La doncella de la Isla..................................................16 La isla del Toltén ........................................................24 La silueta......................................................................32 La última estación ......................................................39 Lavando lana...............................................................45 Los mochileros y el bosque mágico.........................50 Mi mejor paseo ...........................................................54 Poesía simple, reporte en la isla................................59 Ron y las tormentas bajo la isla.................................61


Encuentro Mientras gravitan las corrientes del río Toltén, golpeando las enormes piedras que conforman las defensas de la Isla Municipal, con algo de dificultad una joven ayuda a su anciano abuelo a sentarse en su silla de ruedas, luego de descender de un vehículo. Todo en su entorno está rodeado de sauces y elevados árboles cuidadosamente matizados que lo convierten en un paisaje mágico, alegre y fresco dónde sus visitantes rendidos ante su belleza natural, abren su mente y su corazón. Aquí todo está entrelazado, el río, el cielo azul y las circunstancias de la vida diaria del lugareño. A lo lejos las campanadas de la Iglesia San Juan Evangelista, acompañan en coro al sonido que interpreta el río, mientras el viejo busca con la mirada a los pájaros que entonan sus preciosas melodías, escondidos en el follaje. Cuando la joven, sentada en el césped acaricia las manos de su abuelo, con enternecedora mirada, él, comienza a contarle el cuento "Los tres chanchitos y el lobo feroz", pero la joven, avergonzada le advierte: -Abuelo...ya tengo 30 años! 3


Pero en medio de la narración hubo una pausa y tras olvidar el final del cuento, el anciano guardó silencio. -No te preocupes...conozco el final - advierte la mujer, entristecida. Y ante su sorpresa, comienza un nuevo relato: -El bote estaba en muy mal estado y habíamos sido advertidos de ello...pero entonces éramos jóvenes...nos dejamos llevar por la corriente a gran velocidad, imposible de controlar por el más hábil de los remeros de Pitrufquény continúa sin pausa- el riesgo de zozobrar era inminente y nos estrellamos contra la ladera del corte redondo...El bote se partió en dos. Nos salvamos de milagro- recordó angustiado el viejo como si los hechos fueran recientes. Luego quedó en silencio, mirando el paisaje y con mirada burlesca comento: -Escuche a un amigo decir que en noches de verano, los zancudos de esta isla habrían picado más de una carapálida. Ambos rieron a carcajadas. 4


Luego en silencio...los minutos se hacían eternos, pero en un lugar apacible como este, no hay prisa y su mirada podía alejarse hasta el cielo para encontrar sus recuerdos fragmentados como a menudo venían a su memoria y los expresaba con notable lucidez. Cuando se disponían a abandonar el lugar, el viejo giró levemente su cabeza en señal de agradecimiento. La última mirada para no olvidar y reconocer plenamente que la Isla Municipal, ocupa un lugar importante en el alma de un Pitrufquenino.Aun así, cuando miró a su lado le invadió un sentimiento de desconfianza porque no conocía a la mujer que conducía el vehículo. MIGUEL LEONNARD

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Isla de Pitrufquén Resumen de tu historia recitada Yo sin ser poeta ni escritora Con simples y sencillas palabras De tus maravillas escribiré. Con toda el alma y el corazón Acelerado hablaré, tú defensora Y admiradora por siempre seré. Siendo niña, te conocí Muchas modificaciones Por las manos del humano Y la naturaleza has sufrido allí Isla de inigualable belleza, que En los inviernos el río te atraviesa Frio, indolente y sin piedad Te arrebata desde tus orillas A añosos árboles, llevándose parte de Su paisaje con su agresividad.

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Altivos y frondosos árboles, Que algunos no se quieren ir Quedándose junto a tu orilla como Para verte sonreír. Isla tú los miras impotente Como quedan agarrados ahí Tendidos sobre el río, y sus raíces Mirando hacia ti, sufridas y dolientes Asomadas, sobresalientes por ahí Isla y río parecieran observar En el tiempo, el cual pasa indolente, Cuidándose siempre delicadamente. Isla encantada y preciosa Por los años pasados y por los que vendrán De ti me siento orgullosa y sé que en silencio sufres y lloras Cuando ves aparecer por tus caminos A un hombre con una motosierra, o Una afilada hacha, por la cual, Algún árbol amigo morirá, se irá Y contigo ya no estará, y que mucho te va a doler Y ya nada podrás hacer. 7


Tu suelo cálido, fértil y acogedor De tanta gente que te va a ver, Al turista a los visitantes, incluso Al leñador, y a todo ser Tú hermano río que junto a ti A tu majestuosa y exuberante belleza, Que en noches de luna, se reflejan en ti Dando más esplendor a la flora y fauna Que jamás nos dejan. Isla las estrellaste iluminadas y Te peinas junto al brillante rocío Del amanecer, eres un paraíso Sin quererlo ser, en nuestro querido Pitrufquén. Secretamente haz refugiado a Amores nacidos y desamores Desaparecidos Tantos años acunando a tantas Generaciones, y muchos han tenido Que partir, pero jamás se olvidan de ti.

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Te alegras cuando vez A los niños llegar Corriendo a jugar Por los senderos, sus pequeñas Huellas van quedando atrás. Niñas distraídas recogiendo flores, Ajenas de penas, sufrimientos, Llantos y dolores. Eres terapia para la paz y el Pensamiento sin miramientos Buscando la sombra de un árbol Los padres disfrutando van, Con los enseres bajo el brazo, y, Preparando un rico asado Para disfrutarlo en familia Ahí están. Testigo has sido, de buenos y malos Momentos, destrozos, peleas, basura entre Otras cosas más, que recibes sin piedad Y que arruinan tu felicidad. 9


Cuantas lágrimas y dolor Se adentran hasta las entrañas De tu tierra Isla agreste y misteriosa ¡Cuántos secretos guardados! E inocencias perdidas Amores ocultos, amores prohibidos Las nubes sobre tu cielo azul Dibujan corazones Como si fueran de tul. ¡Y cuantas corridas y festejos! Se han disfrutado en tu ambiente natural Hemos visto, quedando perplejos A cada evento social Isla sencilla, tranquila y amorosa Amo todo lo que tienes y tuviste Tú siempre altiva y preciosa, Y sin querer ser una canción Te canto con emoción, que ¡Hasta tus piedras hermosas son! MARIA CEA VALDES 10


ISLA DE PITRUFQUÉN Siempre te recuerdo y te llevó en mi memoria como un lugar de verde vegetación, con todos los colores del arco iris. Das acogida a cada habitante que quiera ir a pasear por esos senderos, ver pasar los diversos animalitos tales como conejos, liebres, coipos, zorros, etc. que hacen allí sus madrigueras y refugios para procrear. Los pájaros que anidan en tus árboles, altos pinos y árboles frondosos que los cobijan. Allí es donde siempre quisiera estar, te miró y admiro, doy gracias a Dios, por darnos a los pitrufqueninos tan bello lugar, lugar de encuentro que al pasar por tus puentes menudos veo como el río con su largo y angosto brazo, te rodea y separa del pueblo. Amorosamente abraza, ejemplo de protección y bondad. Productivo tramo de tierra, arena, piedras que el turista recoge para un recuerdo llevar. Boldos de antaño proveen de ricos frutos para degustar; moras, rosa mosqueta, michay, zarzaparrilla y muchos frutos silvestres más que se pueden conservar y a la vez una medicina que se ha de tomar. Tu flora y fauna espectacular y así sigo recordándote por tantos beneficios que se pueden disfrutar. 11


Con tu amplio entorno nos ofreces tu río para nadar, pescar un lindo salmón o trucha. A los niños los acaricias con tus suaves y cristalinas aguas, en sus orillas pueden jugar y aprender a nadar. Recuerdo mis 17 años cuando me enseñaste a nadar. Entrabamos en la primera bajada que en ese entonces existía, con muchos árboles; boldos, y otros nativos propios del lugar, había una hermosa playita de arena donde nos recostábamos a tomar el sol, sin temor ni miedo de los rayos solares, solo un poco de crema y bronceador bastaba. En el verano se formaban románticos pololeos que hoy en día se ven reflejados en sus frutos. Existía una cabaña donde por las noches se podía ir a bailar y se escuchaban a los sapos y ranas cantar. Pero hoy en día, ya no está esa entrada, los temporales, lluvias y avenidas se llevaron la playa y los árboles. Con el pasar del tiempo mis padres se mudaron al campo de Mune Alto a 16 km del pueblo, pero para cada navidad o año nuevo muy de madrugada salíamos para ir a la isla a reservar un lugar, un buen lugar bajo la sombra de los sau12


ces, para acomodar allí nuestras cosas y preparar el rico asado de cordero para toda la familia y las amistades. Saboreábamos juntos todo el día lo que había para compartir y conversar al lado de un rico mate, acompañado de queques, golosinas, bebidas y jugos para los niños, el buen vino tinto y ponche para beber hasta el anochecer. Esto sucedió en la décadas de los 70, 80, 90 y 2009, después falleció mi madre y nunca más fue lo mismo, ella era la gallina que siempre juntaba a sus pollos siempre en la isla u otro lugar, fue un tiempo feliz junto a ella,mi madre, madre grande de 12 hijos, yo la número 5. Ahora querida isla ya no eres la misma, el tiempo te ha cambiado, pero de igual manera permaneces fiel, allí donde te puso Dios el creador. En la actualidad estás un tanto limitada, en la segunda bajada estás con portones resguardada para que no talen tus árboles y no ocurran acontecimientos delictuales, pero de todas maneras se puede ir a pasear y disfrutar allí de los arreglos y mejoras municipales. Ahora tienes baños, camarines, juegos de entretención, mesones y asientos para mayor comodidad del visitante, le han puesto barreras de grandes piedras y bloques para que el rio no destroce y se lleve los árboles. Has sido intervenida por el hombre. Tal ves fue necesario, 13


para parar la ira del mal tiempo que fue socavando sus deslindes y así se va todo. Todo pasa y vienen nuevas experiencias, nuevas ornamentas para nuestra isla y así se va hermoseando este lugar recreacional para un grato descanso. Los veranos eran tiempos de alegría placentera, días que no volverán. Recordar cuando con mis pequeñas hijas; Damaris, Minerva y Yasnita iba a bañarme y a tomar once bajo los aromáticos boldos, dormir una siesta aunque sea un ratito, sentir la suave brisa y el viento moviendo las ramas y las pequeñas olas en el agua del río, a tu alrededor se escuchaba a la juventud disfrutar, cantar, reír y gritar en libertad. Todo tiene su tiempo como tú. Tus libres playitas pasaron, así también pasaron mis padres, Rebeca Muñoz y Baldomero Pérez. Ahora no me queda nada más, que ir de vez en cuando a contemplar el atardecer brillante en tus encantadoras orillas, ver cómo se va el sol y luego el renacer de la luna en la cordillera para alumbrar mi atardecer y recibir la noche, quizás… veré el nuevo día, con regocijo contar a mis nietos y bisnietos lo bueno y bello que fue estar en la isla municipal. Con ella, para siempre estar en exquisita armonía, sólo me queda pedir a los niños y jóvenes que no lo destruyan y que cuiden esta hermosa vegetación, este bello medio ambien14


te de nuestra querida isla municipal de Pitrufquén, isla de Dios.

DAMARIS PEREZ MUÑOZ

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La Doncella de La Isla Cada año que pasa su sonrisa, su figura y cada detalle de ella se desvanece en mi mente como agua que se evapora por el calor, La Doncella de la Isla como la nombro contantemente en mis pensamientos. Cada año en verano, por las noches cuando las estrellas brillan con todo su esplendor la busco en los lugares más recónditos de la Isla, mi corazón late con mucha emoción cuando escucho algún sonido que proviene de la oscuridad y sigo el sonido con una agilidad que ni yo puedo explicarme, pero al encontrar el lugar de donde proviene ese sonido solo veo un conejo o pájaro, que me observa por unas milésimas de segundos y luego huyen como si hubiesen visto al mismo diablo. Suspiro y vuelvo a mi imparable búsqueda de verano, pero el resultado es el mismo cada año, triste y sin esperanzas vuelvo a mi hogar, en el cual tengo una colección de miles de pinturas de ella, pero ninguno de estos retratos le hace juicio a su perfecta divinidad y sobre todo a su luz… su esencia pura. Escribí y plasme ese recuerdo cuando la vi por primera y última vez, ya hace bastantes años, yo solo era un niño un poco tonto y asustadizo,pero con muchas 16


ganas de explorar el mundo y sobre todo esa maravillosa y gigante Isla, que con sus imponentes arboles los cuales me dejaban con un gran dolor de cuello tratando de observarlos de cerca y tratar de llegar a sus terminaciones aéreas y su rio majestuoso y turbulento que parecía que me absorbería si me acercaba demasiado. Mi familia me llevo en vacaciones a la isla era muy recurrente pasar el verano en ese lugar y muchas familias del pueblo disfrutaban del mismo panorama que la mía, pero mi curiosidad era más grande que un aburrido picnic al lado del Rio Tolten, quería recorrer el lugar, y observar cada rincón y hacerme de todos sus secretos solo para mí, y así fue como me aleje de mi familia poco a poco, mientras más avanzaba más hermoso y encantado encontraba el lugar , arboles de todos portes y colores, algunos pájaros extraños para mí, hasta gracioso me parecían al observarme y mover sus cabezas de forma tan raras y robóticas . No recuerdo como el tiempo paso tan rápido, que la noche me cubrió con su manto negro y lleno de luces pequeñas que brillaban unas más que otras por momentos, que al darme cuenta de ello mi curiosidad se esfumo tan rápido como el miedo tomo control de mí, me quede solo sin nadie a mi lado que me cuidara, aunque no me sentía para nada solo, tenía una gran sensación de que 17


algo o alguien me observaba sigilosamente desde la oscuridad. Corrí y lloré como nunca en mi vida, no sentía más que miedo mis extremidades ya no eran importantes por más que pasara por al lado de ramas bastante afiladas como cuchillos nuevos y por tramos con piedras muy resbalosas yo no sentía nada de dolor, mi mente solo se enfocaba en pensar en mi familia y en lo tenebroso que podía volverse el lugar tranquilo y maravilloso que horas antes aneaba conocer con desesperación. No recuerdo si pasaron minuto u horas que pase corriendo hacia la nada, pero mi cuerpo pequeño y flacucho no aguanto más y caí derrotado de rodillas como soldado sin esperanzas, mi cuerpo y mente estaban en un tire y afloja si seguir corriendo o mantenerme en el suelo con ese tranquilo e imperturbable riachuelo que se encontraba por delante de mí y mis rodillas ya rojas por el desplome de mi cansado cuerpo. Mi ojos recorrieron todo el lugar, ya no se distinguía ese imponente Rio pero si podía oírlo a lo lejos y lo demás era absoluta oscuridad, pose mis temblorosas manos pequeñas en mi cara y y me cubrí los ojos con mucha fuerza y comencé a llorar como nunca, mis ojos me ardían, mi cuerpo comenzaba a doler y bastante sobre todo mis


piernas y estos temblaban tanto que parecía una gran gelatina, aunque ya no me quedaban fuerzas ni lagrimas por derramar lo hice por mucho tiempo más hasta que poco a poco empecé a sentir una tranquilidad muy débil pero me estaba ayudando mucho a cesar mis gritos desesperados y al quedar en silencio el lugar, puse escuchar unos pasos, baje mis manos de mi cara y abrí mis irritados ojos y la vi… Un ser divino y perfecto, su vestido se iluminaba y de esta luz brotaba una paz, que relajo mi cuerpo y mi mente, me hizo sentir muy protegido. El lugar volvió a tomar esa belleza que horas antes me mantenía muy entusiasmado y la desconocida que me observaba desde lo lejos, levanto y estiro su mano hacia mí , un poco tembloroso y exhausto me puse de pie y camine hacia ella y tome su mano que era muy suave y delicada, al avanzar por el camino que la desconocida me hacía recorrer, trate de observar su cara pero ella era mucho más alta que yo y solo se veía una oscuridad profunda ni un pequeño detalle de sus ojos o labios pude divisar desde mi altura.Ahora me parece tan extraño que el yo de ese momento pudiera confiar fácilmente en una extraña que irradiaba luz, desde muy pequeño fui muy tímido y me costaba bastante hacerme amigos por esta razón, y comunicarme nunca fue mi fuerte 19


en ese momento tenía tanto que preguntar que no sabía por dónde empezar pero al final nunca pronuncie ninguna palabra , aun así sentía un algo en mi mente que me repetía que podía estar tranquilo, no sé si era mi mente hablándome o era ella hablándome pero al final jamás escuche un sonido que proviniera de ella. Luego de un rato caminando por el lugar pude escuchar desde muy pero muy lejos unos ruidos que no pude identificar a la primera ya que no tenía sentido alguno de pronunciación más bien eran chillidos, pero cuando me concentre en el pude escuchar claramente mi nombre , me sobresalte cuando pude identificar que me nombraban y a los segundos la voz se aclaró y puede oírlo más y más clara, provenía de una mujer, sus voz se oía muy desesperada pero se escuchaba tan cerca que me paralice y de la nada la desconocida soltó mi mano y pude sentir un ligero empujón en mi espalda al mirar hacia atrás pude ver su cara o mejor dicho su sonrisa era tan deslumbrante como la luz que recorría su cuerpo que me dejo unos segundos perplejo. Cuando desapareció y volví a esa oscuridad que hace unos minutos me mataba del miedo moví mi cabeza y una luz muy brillante me deslumbro dejándome casi ciego por unos segundos y un grito me hizo retroceder y sentí como algo grande y fuerte me abrazo hasta el punto de dejarme sin aire, 20


era mamá que no paraba de decir mi nombre y dar gracias a Dios que me había encontrado podía sentir como su cuerpo se estremecía y tiritaba mucho más que el mío, sus ojos estaban muy rojos y mojados jamás la había visto tan preocupada que me hizo llorar y los dos unimos sollozo por unos buenos minutos. Muchas personas me buscaban, gente que jamás en la vida había visto, mi madre me dijo que me buscaban desde hace unas 5 horas atrás y luego de algunas preguntas por parte de mi familia y carabineros hable como jamás lo había hecho en mi vida mi garganta dolía de tanto gritar y llorar pero aun así necesitaba hablar de aquella mujer, varios de ellos me decían que me entendían y me creían pero podía ver en su cara que me mentían y nunca nadie creyó lo que dije realmente y solo lo tomaron como alguna alucinación por la adrenalina del momento o explicaciones psicológicas que no merecen la pena mencionar. Este hecho marco mucho mi vida y lo que soy hoy en día, mi familia piensa que algún trauma quedo ya que me obsesioné con La doncella de la Isla, así decidí llamarla desde ese entonces.

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Me volví en un artista solo para poder plasmarla en mi obra sea pintura, escritura hasta música, no quería que saliera de mis recuerdos, pero los años no se detienen jamás y 50 veranos ya pasan la cuenta en mis memorias. No sé si algún día podre encontrarla y agradecerle lo que hizo por mí ya que me marco tanto que jamás pude sacarla de mi corazón, sea trauma, obsesión o locura, pero de lo que estoy seguro es que ella si existe muchas historias de ella que se hablan en el pueblo de Pitrufquén desde mucho antes y después de lo que yo viví, en mis indagaciones o más bien mi persistente investigación, logre encontrar muchos relatos que en los detalles del aspecto de la doncella me dejaban muy claro que era la misma con la cual yo me había encontrado tenido esa noche, una mujer alta vestida de blanco que deslumbraba paz y brillaba tanto que iluminaba como el mismísimo sol. Me emocionaba y a la vez me enfurecía cuando las personas me contaban sus relatos sobre su encuentro con la Doncella , algunos hablan que la desconocida los seducía y les ayudaba a encontrar el camino, para otros los asustaba y creían que seguirla sería una perdición, otros que la doncella era una bestia que comía personas y así las historias cambiaban según el interlocutor pero lo que ja22


mas cambiaba era el hecho que aparecía cuando alguien se encontraba perdido o desorientado y eso lo hace muy inusual. Pero estos relatos al final pasan a ser leyendas muchos creen que lo que vieron fue producto del alcohol o del miedo que produce perderse en ese lugar, cada quien tiene su versión y opiniones sobre la mujer desconocida, pero jamás deje que estas opiniones influyeran en mi búsqueda e interés de mi Doncella de la Isla que ayuda a los pedidos. Espero que mañana este de mejor suerte y pueda verla mínimo desde lo lejos así podre refrescar mis memorias. Aún tengo mucho por recorrer e investigar, ya que mi querida Doncella no se deja ver, pero sé que vive y merodea este hermoso y misterioso lugar y cuando pierda el camino puede que ella me vuelva a guiar. Yuuko María Jose Navarro

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La isla del Toltén Era un hermoso día de fines de verano y una familia mapuche de antaño, se reunía en la Isla que el río Toltén establece junto al poblado de Pitrufquén. Era un prístino lugar con floresta nativa como robles, mañios, lleuques, cipreces, laureles y boldos. En el estrato bajo, había pradera que servía de soporte a pequeñas plantas leñosas y diversas flores. El jefe de familia se llamaba Nahueleo (Tigre del río); era un hombre ya anciano de pelo cano y arrugas surcaban su rostro, aunque mantenía una viveza innata y cierto vigor de la lejana juventud. Le acompañaba su mujer, que viviendo unidos, habían pasado la meta de los cincuenta años. Algunos hijos compartían la estadía, bajo un toldo cubierto de ramas, dando protección y una agradable sombra. Afuera había un fuego encendido que proporcionaba abundante humo, saturando con ello a muchos pescadores, extendidos y salados, colgando de varios coligues. Mujeres jóvenes y niñas, recogían ünü (muerta comestible) y choldil (frutilla amarilla) dulce y aromática, propia de los campos de Pitrufquén. Los niños menores, con gran algarabía, totalmente pioncos (desnudos), 24


jugaban y se divertían a orillas del río. Llegada la hora del almuerzo, se reunió toda la familia. Éste, aunque no tan abundante, fue muy nutritivo y apetitoso. Comieron ilo fëdü, esto es perdices asadas con poñü afüln (papas cocidas) y ensaladas. Tras la comida Nahueleo, se tomaba unos mates, servidos por las manos de su mujer, Estaba rodeado de sus nietos y nietas. Éstos, muy compuestos y mesurados le dijeron: -Laku (abuelo) relátanos un epew (cuento) de esos tan lindos que tú sabes. El anciano, se sintió conmovido por la petición de sus nietos; sus ojos se iluminaron y un cúmulo de recuerdos invadió todo su ser. Luego les dijo: -Les relataré algo muy especial, pero no se trata de un cuento, sino de una historia real. El abuelo, tomando ímpetu, se acomodó en su asiento y mientras recibía sus mates, les relató lo siguiente:

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-"Yo nací cerca del mar, pero por circunstancias de la vida, cuando era un jovencito; estaba al servicio de un famoso cacique de Mallolafquén (esto es Villarrica). Este cacique, tenía acceso a ciertos lugares, donde había minas de plata, que sólo él y sus más íntimos conocían. Era un hombre muy querido por unos y al mismo tiempo,muy odiado por otros. Recuerdo perfectamente su nombre, era Curileo (Río negro) y a mí, desde que llegué a su servicio, siempre me quiso mucho, me aconsejaba, me enseñó muchas cosas y me hacía estar cerca de él. Un día salimos varios peñis (hermanos) acompañando a nuestro cacique a ver unos animales vacunos, que él decía eran de su propiedad. Sorpresivamente, cayeron sobre nosotros unos pehuenches enemigos. Con mis ojos vi, cuando caía mi padre de su cabalgadura, atravesando su pecho por una fría lanza. yo andaba bien montado y en la refriega, solo atiné a huir hacia el poniente, al galope de mi fiel animal. lejos de aquel lugar,pude respirar algo tranquilo,pero cual sería mi congoja y desazón, al ver que un caballo me perseguía, levantando gran polvadera, lo cual para mí significaba la muerte segura. Cuando el caballo me alcanzó

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cual sería mi sorpresa al ver que se trataba de un caballo ensillado, pero sin jinete y era nada menos que el alazán tapado de mi difunto cacique. Este caballo,tenía un hermoso lucero en la frente y se había criado junto con el negro que yo montaba en unas ciénagas pastosas, por eso los caballos eran muy hermanados y se buscaban el uno al otro. Tal es así, que no necesitaba de cordel, para que caminara cerca mío. Seguí cabalgando, ahora con dos caballos; al caer la tarde, muy agotado, llegué a los llanos de Pitrufquén, atravesé un brazo del Toltén y me propuse a descansar en esta hermosa Isla. Al internarme en el bosque, cantó a mi derecha el chucao, pajarillo pequeño, pero de gran trinar, que no se deja ver. Según nuestra tradición mapuche, su cantar a la izquierda,nos señala desgracias y cosas negativas, pero si su cantar es a la derecha, como en este caso, nos depara satisfacciones y un buen augurio. Aquella noche,pernocté en la isla. recordé muy temprano, y estaba muy inquieto. Frente a mí, estaba la montura de Curileo, sus estribos y riendas eran de plata pura. Debido a la codicia que producen estos implementos, pensé que me mataran. Entonces en un lugar de esta Isla, cavé un hoyo y enterré los estribos, las riendas y todas las hebillas de plata. Capté muy bien el lugar en mi mente, puse sobre la 27


cubierta una gran piedra y hojas a todo el rededor para evitar sospechas. luego, tomé mis caballos y regresé a mi tierra, al lugar de Rauquenhue junto al mar. Pasaron varios años y cuando ya era un joven maduro, me vino el mal o el bien del amor. Nunca había tenido ese sentimiento en mi vida de amar a una mujer y me enamoré perdidamente de vuestra abuela Calfuray (flor azul), era muy bella, como una flor de campo y algo menor que yo. Ella era hija de un cacique pudiente y muy estricto y a mí me era muy difícil alcanzarla, pues era solo un pobre pescador y un campesino. Solo tenía a favor que Calfuray, también sentía algo especial por mí. Conversaba con ella, escondido cerca de su hogar, imitando el canto de los pájaros. Debido a esto, conservé hasta estos días el imitar su trinar y en el bosque acuden a mí y me responden con los suyos. Pero, por más que el hombre busque la perfección, siempre comete errores. En cierta ocasión dijo su padre: -¿Por qué trinan tanto los zorzales, no siendo tiempo de zorzales? Como había otros pretendientes a la mano de Calfuray, tuve que apresurarme. Al conversar con sus padres y presentarles mis intensiones para con su hija, su padre se rió de mí y me dijo: -Pero, Nahueleo, por qué quiere esto 28


¿como va alimentar a mi hija? Pero, eres joven y puedes mejorar. Y delante de varios testigos me dijo: -Dentro de la próxima luna, debes de pagar la dote: Son dos yuntas de bueyes , cuatro vacas y dos caballos buenos. para un pobre como yo, esta condición material, era una barrera imposible, de manera que perdía a mi Calfuray. Aquella noche lloré por mi desgracia. Cuando estaba dormido, tuve una visión de mi madre en sueño, que me decía: -Por qué lloras hijo mío, tú no eres pobre...eres rico; recuerda que tienes un entierro en la Isla de Pitrufquén. Grande fue mi sorpresa, mi madre fallecida tanto tiempo atrás,sin conocer nada,me recuerda el asunto olvidado. Muy temprano, acudí donde mi amigo ülmen (hombre rico) y platero de la Imperial, al que yo le vendía challwa (pescados). Cuando le conté,él se rió de mí y me dijo: - Así que tienes entierro Nahueleo, lo que pasa que tú estás pirilonko (loko) por el amor de Calfuray. Con todo me ayudó, facilitandome un buen caballo y me dijo: -Yo tengo muchos animales si tú me traes buena plata, que este último tiempo ha estado muy escasa. Salí de madrugada a la Isla de Pitrufquén. Allí estaba mi tesoro y lo llevé donde el platero. Cuando el ülmen lo vio, 29


no lo podía creer y luego de examinarla me dijo: -Esta es plata de Mallolafquén de muy buena calidad Como era hombre honrado me dio muchos animales por ello. Te haré con esta lien (plata) una trapelacucha pectoral) y un trarilonko (adorno para la cabeza) para Calfuray,pues también la conozco y será tu buen domo (mujer, esposa). Así pagué la dote a mi chedkui (suegro) quien estuvo muy contento e hicimos una fiesta de casamiento por tres días". A todo esto, Calfuray, solo sonreía y asentaba con su cabeza, mientras hilaba una lana y sus nietos la miraban de reojo. Continuó Nahueleo: -"Pasado algún tiempo, cuando mis hijos eran aún pequeños, nos vinimos a vivir a Pitrufquén, por sus buenos pastos para la crianza de animales. Yo no pierdo mi costumbre, y siempre bajo a esta Isla a pescar. estoy muy contento y orgulloso con la Isla de Pitrufquén, porque por así decirlo, me ha salvado dos veces la vida". Sus nietos y parientes, que lo escucharon con atención, quedaron admirados y perplejos por ésta tan singular 30


historia, que también a todos ellos los tocaba tan de cerca. EDGARDO ULLOA BAEZA

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“La silueta” Basada en una historia real En el verano antes de la pandemia me visitó mi prima Carla, ella es de Puerto Aysén. Pasó algunos días conmigo. Andaba de vacaciones y decidí llevarla a La Isla, para que viera las luciérnagas que alumbran el sendero en las noches de verano. Bueno, nos fuimos para el centro y primero pasamos a comer unos completos, porque obvio íbamos a aprovechar el paseo a La Isla para tomarnos unas chelitas, y uno ya no está en edad de tomar con el estómago vacío. Luego de comer bien, pasamos a comprar un pack de Escudo y una caja de manquehuito, sabor piña, ¡es que es mi sabor favorito! Le dije a la Carla. Agarramos camino para La isla, eran ya las 10 de la noche, se había oscurecido hace poco rato, bajamos y entramos al sendero. Las luciérnagas realmente nos dieron un espectáculo mágico. Nos quedamos mirándolas como unos 40 minutos. Intentamos sacar unas fotos con el celular, pero no pudimos. Malas fotógrafas. 32


“Carlita, vamos a la orilla del río. La noche está demasiado linda, la luna está hermosa e ilumina. Ahí hay unas mesitas y nos podemos sentar tranqui a tomarnos las chelitas”. ¡Vamos no más! “Yo voy donde usted me diga prima, que esta noche, como es la última en Pitrufquén quiero pasarla bien, en un lugar piola” Llegamos al sector de las mesas y la noche realmente estaba hermosa. El cielo muy estrellado. Estábamos encantadas. Primero los completos que estaban bien buenos, luego el sendero iluminado con las luciérnagas y para rematar la luna alumbrando las aguas del Toltén. “Buta que está romántica la noche prima y nosotras solteras. No conocí a ningún pitrufquenino, la volá venía esperanzada po… pero que bah, pa que quiero más compañía que la tuya primita. Salud por eso”, me dijo la Carla mientras se empinaba la primera cerveza. El sector de las mesas estaba lleno, había mucha gente y varios autos, música y risas por todos lados. Todo estaba piola, conversamos caleta, llevaba años sin ver a la Carlita, unos 10 más o menos. 33


Estábamos pasándola súper bien hasta que llegó el vehículo de paz ciudadana, lo que significaba que iban pronto a cerrar el acceso vehicular. Faltaban como 15 minutos aun… la gente comenzó a irse de a poco, hasta que de repente las risas y la música comenzaron a alejarse hasta que de pronto quedó todo en silencio, solo el sonido del río y el sonido de las hojas con el viento. ¿Oye vamos? ¡Vamos! Me respondió mi prima Me asusté porque toda la gente andaba en vehículo y nosotras fuimos las únicas que quedamos ahí. Con suerte nos tomamos 2 cervezas cada una. Volvimos por el mismo sendero, pero las luciérnagas ya no estaban, el sendero poco a poco comenzó a oscurecerse, por los árboles que cubrían el camino. Nos empezamos a asustar, íbamos en compañía de tres perros que nos siguieron desde las mesas… ellos iban al lado nuestro caminando… entre risas y con miedo por dentro, caminamos a paso firme hasta que llegamos a la zona de descanso, ahí todo se volvió muy lúgubre. De pronto los perros comenzaron a ladrar hacia el costado 34


del sendero, entre los árboles, no queríamos mirar, pero la curiosidad fue más fuerte. Con la luz del celular alumbramos y vimos una silueta, de color blanco, al menos era el color que se notaba entre la oscuridad, estaba de pie. De primera pensé que era una estatua del alcalde, como le gustaba la farándula, pero me pregunté cómo no supe por las redes sociales de eso. Volví a mirar y la silueta estaba más cerca, los perros la rodeaban y ladraban. Ya estábamos muy asustadas, pero fue peor cuando por la espalda se vio como si tuviera alas que se movían. Nos asustamos tanto, pero no pudimos correr, pensamos que si demostrábamos miedo sería peor, se nos hizo el sendero tan largo, al final veíamos la luz de la entrada… caminamos sin mirar hacia atrás, agarradas de la mano. Los perros seguían ladrando, hasta que de pronto comenzaron a llorar, sentíamos que nos seguían, porque se sentían como sonaban las hojas secas por el costado del sendero, como si alguien viniese atrás de nosotras. Seguimos caminando, sin mirar atrás, a paso firme… Cuando por fin salimos del sendero sentimos un alivio tan grande, aunque nuestros corazones latían muy rápido. En la entrada había un grupito riendo y tomando. Aunque eran puros hombres y ni siquiera nos miraron, nos sentimos seguras… 35


Salimos arriba y tomamos un taxi, llegamos a la casa de mi hermana, quien nos dejó las llaves para quedarnos ahí porque ella estaba fuera de Chile, y después de lavarnos la cara y tomar agua para calmarnos, comenzamos a pensar en qué podría haber sido, ambas vimos lo mismo, y no logramos explicarnos qué era. Quizás alguien que nos quiso asustar. Como a la hora ya más calmadas nos preparamos unas micheladas para seguir compartiendo, eran ya más de las 1 de la mañana. La Carla tenía vuelo súper temprano para el sur. Estábamos en eso, cuando sentimos que nos golpearon tres veces la puerta. Miramos por entre un ventanal y vimos la misma silueta, con las mismas características. Apagamos todas las luces, subimos a la pieza, cerramos con seguro la puerta, rezamos como nunca lo habíamos hecho antes, nos tapamos de pies a cabeza, y aunque teníamos calor, no nos destapamos. Así nos estuvimos hasta quedarnos dormidas. Al día siguiente, cerca de las 6 de la mañana nos levantamos, y prometimos que nunca íbamos a decirle a nadie. Primero porque mis tíos nos iban a retar por haber ido a La Isla de noche y solas. Y dos porque nadie nos 37


creería. Esta es la primera vez que cuento esta historia…la historia de lo que nos sucedió en el verano del 2020 en La Isla Municipal de Pitrufquén. GORETTY CASTILLO MUÑOZ

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La última estación Se levantó pensando que aquel día, sería un día como todos, pero no, ya que de nuevo empezó a sentir esa sensación que solo ella entendía, esa sensación de estar asustada y cansada a la vez. Por eso desvió su camino y se adentró por los hermosos senderos de aquel pulmón verde de la ciudad,pensando que estando en contacto con la naturaleza podría liberarse de sus miedos y sus angustias. Pensó que aquel sitio lleno de verdor traería calma, haría desaparecer ese dolor que se ubicaba ahí donde nadie puede ver la pena y la tristeza. Caminaba a paso lento, le dolía el alma,le dolió vida, le dolía el pasado y la asustaba el futuro. Se sentó a orillas del hermoso río,absorta en sus pensamientos y observaba el incesante pasar de las aguas,como deseando que aquellas se llevaran muy lejos, hasta el fondo del océano,sus angustias,sus temores y los fantasmas invisibles que la acosaban cada día. Cual corriente de aquellas aguas habrían brotado lagrimas de sus ojos durante toda su vida. Contempló cada árbol, cada enredadera, los juncos a quienes siempre comparaba 39


con su forma de enfrentar la vida, doblándose hasta tocar el suelo y luego levantándose con más fuerzas, miró largo rato el vuelo de las aves,sobre todo el vuelo de las garzas, tan diáfana y elegantes,siempre volando en círculos, tan esplendorosas y ordenadas. Pensó que le gustaría tanto ser una de ellas, y volar libre contra el viento lo más alto posible para que nadie la dañara nunca más. Para liberarse de las preocupaciones que tanto la agobiaban y que ya le habían ganado la batalla. Caminó hasta una pequeña playita de arena y unas huellas de pequeños pasitos la llevaron a una época lejana y perdida en el tiempo. Su única época feliz. entonces sintió correr sus lágrimas, desde un tiempo ya ni para eso tenía fuerzas. Había aprendido a reír escondiendo las ganas de llorar. Su entorno la obligaba a demostrar que todo en ella estaba bien. Que era fuerte, digna, como si llorar fuera símbolo de debilidad. Miraba una y otra vez el torrente del río, y se decía así misma. el río es como la vida, nace en alguna parte y va pasando día a día hasta llegar a su destino final, el mar,adentrarse en él y morir Recorrió una y otra vez los senderos como buscando el 40


lugar más hermoso, para quedarse allí y no regresar. Encontró un frondoso árbol, añoso, de majestuosa altura,y allí se sentó mientras caía la noche y el cielo se ponía cada vez más oscuro, negro como sus penas. Pero era una noche sin nubes en el cielo y lejos de las luces de la ciudad las estrellas resplandecían con fuerzas allá arriba, en lo más alto del universo. Desde niña le había gustado contemplar el cielo estrellado por largo rato. Desde niña era reflexiva y le gustaba explorar lo desconocido ¡ay si hubiera podido explorar su futuro! De pronto el frío de la noche se hizo más intenso, la soledad del lugar más agobiante, pero no para ella, ella se sentía tan bien allí, lejos de todo y de todos. Ya se había alejado de lo que la dañaba y ya nada importaba, solo quería paz,lograr de alguna manera encontrar la felicidad, la calma. Sintió que por primera vez en mucho tiempo había desaparecido ese dolor incesante en el pecho, ese nudo en la garganta. Sintió que flotaba, que su cuerpo era cada vez más liviano, desaparecían los miedos, la incertidumbre,el temor de enfrentar cada día esa cárcel emocional donde se sentía carcelera y prisionera a la vez. 41


Como en sus sueños recordó que alguien dijo que la vida es un viaje con muchas estaciones y ella quería adelantar el viaje, no esperar la próxima estación porque nunca hubo una que la llevara a la casa de la Señora felicidad. Ahora le invadía una paz enorme, era ella, sólo ella frente a los desconocido,era ella terminando su viaje antes de tiempo, pero llegando a la dimensión perfecta,como quien dice a la tierra prometida, al lugar de luz y paz sin fin. ------------------------------------------------------------------------------A la mañana siguiente el guarda parque del lugar encontró boca arriba, con sus ojos muy abiertos como si aún contemplara la inmensidad del universo. A su lado el inseparable amigo del último tiempo, su celular, con muchas llamadas que ya nunca serían contestadas y mesajes que serían leídos por quienes tendrían que buscar la razón y motivos de aquella inexplicable decisión. Contra todo protocolo judicial, aquel hombre bueno y compasivo le cerró sus ojos con respeto y emoción y sintiendo correr un par de lágrimas por sus mejillas, y da aviso a las autoridades de la ciudad. Como es sabido las noticias tristes se expanden rápido y momentos después 42


llegan muchas personas al lugar y desde esa otra dimensión ella se preguntaba ¿Por qué ahora están todos ahí? ¿por qué no estuvieron cuando más lo necesitó? en esos días oscuros cuando aquel monstruo cruel y silencioso llamado depresión se apoderaba de todo su organismo y la dejaba sin fuerzas y tan angustiada. Si hubiera bastado tan solo un abrazo cariñoso, un "te entiendo", un "cuenta conmigo" , una llamada, etc. Eso habría bastado y no sermones y visitas al psicólogo. No esperar qué medicamentos acabaran con sus angustias,sus miedos, sus traumas, sus fantasmas de un pasado tormentoso. Sólo habría bastado conocer más la palabra empatía. Ahora ya no lo necesita, todos sus problemas has desaparecido, ahora ya es muy tarde para darle apoyo. ella no se quitó la vida, se la quitaron entre todos los que le hicieron daño día día,los que no entendieron jamás que la depresión es real y que luchar contra ella es agotador. Ellos, que hicieron que ella adelantara su viaje eligiendo como última estación aquel hermoso lugar,quizá sin querer. El guarda parque la ve partir entre sollozos de familiares y amigos y como si adivinara que ella amaba las flores silvestres, hace un hermoso ramillete con todas las flores 43


que se encuentran en el lugar, y lo deposita en aquel suelo húmedo donde aún se refleja la silueta. En los días posteriores levanta un pequeño y humilde santuario en su memoria,en donde de vez en cuando algún turista que visita el lugar, detiene su caminar y eleva una oración Han pasado algunos años,pero aún, aquel hombre destinado para ser parte de su historia y su triste final le parece escucharla en la brisa de cada atardecer, en el sol que alumbra por entre los árboles, en el rumor del torrente del río, en las hojas que caen en cada otoño. Y en medio de su rutina diaria siempre se detiene frente a aquel árbol frondoso, mudo testigo de una partida en la más absoluta soledad de una noche de primavera, bajo el cielo estrellado de la hermosa Isla a orillas del impetuoso río Toltén. "Dedicado a quienes día a día luchan con un enemigo cruel y silencioso llamado depresión" MARISOL MUÑOZ VALENZUELA

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Lavando lana Llegué temprano esa mañana a casa de mamá. Ella me esperaba con su desayuno. Hacía mucho tiempo que no sentía esos aromas a pan recién horneado y mate calentito, y servido por sus manos que son mágicas. Le di un gran abrazo. -Hijo, estoy tan contenta de que hayas venido a visitarme. Tomemos mate me dijo, porque iremos al río después. - ¿Al río?, le pregunté. -Si hijo, iremos a lavar la lana, viste que ya hicimos la esquila y tengo que hilarla para los tejidos que voy a hacer. Me pidieron una manta. -Ya mamita le dije, vamos entonces, mientras la miraba preparar la canasta y los sacos con la lana. -Llevaremos los sacos en la carretilla mejor me dijo, sirviéndome un mate. Yo la miraba y admiraba, estaba tan feliz ella. Yo recordaba cuando era niño y nos íbamos al río a pasar el calor a la isla municipal. Es tan bonito ese lugar. 45


Terminamos nuestro desayuno y nos encaminamos al río, a la isla donde iba cuando era niño. -Está cambiado acá mamita, le dije.- Está hermoseado me contestó.Dice la alcaldesa que debemos cuidar este lugar y mantenerlo ordenado, ya que no faltan los maldadosos que lo quieren destruir. - Sí mamá, veo que ahora hay estacionamientos. Caminamos hacia el río, mientras ella me contaba de cómo estaban cuidando la isla. Por fin llegamos, ella buscó un lugar en donde poder lavar su lana. Se adentró un poco en el río y me dijo, - ¡aquí la lavaremos¡ - Está bien mamá le contesté Luego comenzó con su ritual, así le llamo yo, porque le pide permiso al río para ocupar sus aguas y luego le agradece porque aún se puedan usar. -Mamita, le dije. ¿Se acuerda cuando veníamos a pasear a la isla con mi madrina y la Rosi? -Como no recordarlo hijo.

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-¿Se acuerda cuando se nos quemó el asado con el Juanjo, por estar piropeando a las chiquillas que venían llegando? Usted se enojó porque nos quedamos sin el almuerzo y tuvimos que comer huevos duros y pan. - Si hijo, si me acuerdo de ese día, nos pasaron muchos accidentes. La Rosi se cayó en las murras por ir al baño, pobre Rosi, quedó todita rasguñada. Ahora están limpios los caminos y tenemos baños. Sabes, antes de la pandemia hicieron un lindo show acá y también se puso una feria con artesanías y productos locales.Vino bastante gente y dejó a la isla a otro nivel. Tú estabas por la capital esa vez.Ojalá vuelvan a repetir esos eventos. ¿Te imaginas celebrar el aniversario de Pitrufquén acá con fuegos artificiales? -Mi mamita y sus deseos que ojalá se cumplan. ¿Te acuerdas mamá cuando el río se llevó la canasta con la lana de mi madrina, y que casi se ahoga tratando de alcanzarla? Como nos reímos ese día mamá 47


Ay mamita, tantos recuerdos en esta isla, le dije con nostalgia. Así es hijo, por esta razón no debemos terminar con nuestras tradiciones. -Las aguas del río Toltén son mágicas me dijo, los tejidos quedan maravillosos porque sus aguas traspasan su belleza y pureza a la lana, y sabes ¿por qué? Lo que pasa, es que estas aguas traen tantas plantitas medicinales arrastradas desde la cordillera, y en ellas vienen los remedios para nuestro cuerpo.Entonces cuando yo lavo la lana, esta queda impregnada de los poderes curativos del agua, los tejidos quedan más calientitos, y la lluvia se encarga de traspasarlos a nuestro cuerpo. Así seguimos conversando mientras lavábamos la lana. Oye hijo, mientras termino ve a buscar unas ramitas de maqui para teñir la lana para dejarla de color café clarito. Acá en la isla hay muchos arbolitos que nos sirven. Ah¡, no te olvides de pedirle permiso a los arbolitos antes de cortar las ramitas. -Bueno mamita, le dije. Tan sabía que es mi viejita pensé….

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Terminamos de lavar la lana y la subimos a la carretilla para regresar a casa. -Hijito, me dijo, esta isla y este río siempre van a estar aquí. Yo me iré de este mundo, pero ellos quedarán acá por siempre. Debemos enseñar a nuestros niños a cuidar de ellos, porque son hermosos y necesarios para todos. -Si mamita, le dije. Creo que todos estamos tomando conciencia de cómo cuidar nuestra isla y nuestros ríos. Pero usted mamá, también será eterna. Su recuerdo quedará por siempre en esta isla. Cuando ya no esté, vendré hasta acá para sentirla cerca. Así seguimos conversando hasta llegar a casa. Sentí mucha pena y nostalgia porque pronto debería volver a mi rutina para continuar con mis labores. Sin embargo, mi corazón regresaría lleno de energía y felicidad por haber compartido con mi madre tan bellos momentos y recuerdos, y por haber visitado el hermoso pueblo que me vio nacer. LORENA SANCHEZ

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Los mochileros y el bosque mágico Agobiados de tanto caminar y ya cansados de tanto estirar los dedos, cuatro mochileros pensaron en poner sus carpas a la orilla de la carretera 5-sur, pero una luz en el fondo les esperanzaba, así que siguieron caminado de sur a norte, hasta que llegaron al peaje de Pitrufquén, y le preguntaron a un misterioso hombre que transitaba a caballo por un camino alternativo. -Hola amigo ¿disculpe? ¿Cómo se llama este pueblo? Preguntó uno de los mochileros. -“Pitrufquén”, dijo el hombre misterioso. -¿Sabe donde nos podemos alojar?, preguntó la que iba más cansada. -Si! pueden ir pal´ rio, hay es lindo y pueden quedarse, tienen que seguir la diagonal, llegar a la plaza y después pregunten a alguien como llegar, les dijo el autóctono. -Ya gracias amigo por el dato… respondió el que iba medio “chambleado”.

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Así que siguieron caminando por la diagonal hasta que dieron con la plaza, y comenzaron a preguntar cómo podrían llegar a el rio; varios amables transeúntes les indicaron el camino, así que siguiendo las indicaciones, llegaron primero hasta un colegio llamado Madres Dominicas, y después encontraron una casa vieja muy curiosa que estaba en Gronow 494, el “chambleado” le dijo:- cachen cauros esa casa esta vacía!!! Vamos a tocar la puerta, y fueron con una gran motivación a la casa vieja, tocaron la puerta pero de pronto esta se abrió sola, así que todos con gran curiosidad comenzaron a gritar -Aloooo, aloooo!!! Pero nadie contestaba, a si que comenzaron a curiosear en las profundidades de esta casa pero estaba muy oscuro, por lo que prendieron uno de los pocos fósforos que les quedaban y de pronto vieron otra puerta al final del pasillo, fueron a esta y la abrieron, dando a un jardín un poco extraño. Decidieron explorar ese jardín, era muy curioso porque había luna llena y el clima parecía más cálido; aunque estaba de noche se veía muy claro, tal vez por el efecto de luna, así que siguieron caminando. De pronto divisaron unas rocas que estaban puestas a la orilla del río,

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se quedaron atónitos contemplando el paisaje con la luna naciendo a las orillas del volcán Villarrica. Quisieron refrescar sus pies en el agua de un río inmenso y hermoso, se sacaron sus bototos e inmediatamente sumergieron sus pies. El “chambleado” dijo –cabros, el agua esta tibia!! Y así era, parece que la luna calentaba sus pies con su luz. El mundo parecía más liviano en esa roca. Disfrutaron un rato y buscaron un lugar para poder armar sus carpas, de tanto relajarse en el río, les dio mucho sueño y se fueron a dormir. De pronto sienten que alguien golpea sus cuerpos, ellos casi no pudiendo abrir sus ojos se dan cuenta que esta de día. Ven un uniforme verde que los interroga, cuando pueden despabilar se dan cuenta que están al medio de la plaza principal aún en Pitrufquén, con cuatro carabineros realizándoles control de identidad. Se miraron los unos a los otros, no podían mucho reflexionar, menos con la policía pidiéndole explicaciones. Al final los dejaron libres. Sintiéndose más repuestos, deciden ir a buscar la casa vieja en la cual habían estado, sin embargo esta casa ya no estaba, solo había un sitio eriazo en el lugar. Se pusieron a averiguar qué había 52


pasado, hasta que dieron con un lugareño que les conto que antiguamente en esa esquina había una casa pero se había quemado hace treinta años cuando llegaron cuatro viajeros a habitarla. ANGELO PARRA YAÑEZ

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mi mejor paseo Hoy estoy de paseo con mi abuelita y mis hermanas en la isla de Pitrufquén, todos los veranos es el único lugar de diversión donde podemos disfrutar, nos reímos y gritamos tan fuerte que el río hace eco nuestras voces. Jugamos alrededor de los árboles y nos cansamos tanto que casi no podemos respirar, hasta puntadas por las costillas tenemos, esto nos obliga a descansar. Mi abuelita nos dice que levantemos los brazos suave, respiremos y votemos el aire varias veces y que caminamos lento, así se nos quitará la puntada. El profesor de gimnasia también nos enseña eso. Mientras descansamos nos vamos por la orilla de los arbustos y comemos michay este es un fruto dulce pequeño de color oscuro, que solo encontramos en este lugar. Aquí hacemos una y mil cosas mientras mi abuelita se desocupa para que nos acompañe a meternos al agua. Durante la espera, a mis hermanas les encanta recoger hojas de árboles de todos colores y tamaños, pero a mí lo 54


que me gusta es estar en el agua por la orilla del río recogiendo piedras pequeñas, siempre creo que voy a encontrar una piedra brillante como el oro, me gusta mucho hacer eso por qué no sé nadar, tengo miedo que por debajo del agua algo me agarré los pies, así que no me arriesgo. Mis hermanas son más valientes, ellas chapotean como pescados en el agua, gritan y se ríen como locas, en cambio mi abuelita solo se moja los pies, ella dice que el agüita la refresca. En cambio a nosotras el agua lo único que nos produce es un hambre feroz, solo queremos comernos los huevos duros y el pan amasado que ella guarda en su canasto. Desde que salimos de la casa, ella nos advierte que el roquin es para después de bañarnos en el río. ¿Será que ya sabe cómo somos los cabros chicos? Qué día tan feliz y entretenido, quiero que no se acabe nunca. Lo único malo fue que al estar tanto en el agua y a todo sol, terminamos rojas como tomate y yo que soy como pantruca, como dice mi abuelita, seguramente ella bromea porque se mira con mi abuelito y se ríen. 55


Ya chiquillas vengan para acá, nos dice y toma una caja de metalol y nos comienza a echar en el cuerpo, es tan rico el olor y muy refrescante. Ella nos dice que eso, es Santo remedio. Ahora lo único que queremos es que ni las sábanas nos toquen. Sentimos la piel muy caliente, ya sabemos qué se nos pasará luego, y después se nos saldrá todo el cuero. Ahora a esperar a que a mi abuelita le den ganas de nuevo de salir de paseo con nosotros La Isla es el mejor panorama en vacaciones. Ya sé sobre qué escribiré en la composición cuando vuelva a la escuela, será del lugar más hermoso de mi pueblo “La Isla”. La profesora siempre nos dice el último día de clases, que durante las vacaciones, todos los días hagamos una copia y también una composición contando que hacemos en el verano. Esto de la tarea qué nos manda hacer la profesora debes tomarlo muy en serio si no pasarás tardes enteras escribiendo DEBO HACER MI TAREA, DEBO HACER MI TAREA. Planas y planas de castigo, por lo menos 20 hojas. Ella nos dice que tiene que ser con buena letra y excelente ortografía. 56


La Isla es un lugar hermoso que recibe a todo tipo de familias y viajeros de todas partes del país. Y lo mejor es que es gratis, no debes pagar nada para entrar solo tienes que dejar el lugar limpio y no botar basura. Este lugar está adornado de mucha vegetación, inmensos árboles y pequeños arbustos por las laderas del Río. Desde que entras a la isla los árboles te van dando la bienvenida con sus ramas que se mueven con el viento, te van indicando el camino hasta que te encuentras con el señor dueño de casa, Río Toltén. Ellos son el atractivo característico de nuestro pueblo, todos conocemos la isla y es el paseo preferido. Aquí te encuentras con un entorno natural que te hace sentir libre cómo animalitos corriendo y saltando. Yo con mis hermanas nos emborrachamos dándonos vueltas sobre el pasto, terminamos tan mareadas qué nos tiramos de espalda en el suelo y nos morimos de la risa. El pasto es tan blando como un colchón tapizado de muchas hojas secas y ramitas de los árboles. El viento es el encargado de llevar todos los olores a nuestra nariz. Me encanta el olor de los árboles, mirar hasta el final de sus copas y ver el cielo qué se ve aún más brillante con los rayos del sol y pajaritos revoloteando, alegrándonos con sus cantos mezclados con el sonido del 57


agua del río. Todo esto parece una hermosa fiesta, los sonidos parecen música de una orquesta con muchos instrumentos y el río corriendo muy rápido con su mejor traje. Tengo tanto para escribir en mi composición, que a mi profesora le gustará mucho. CAROL ARIAS CHACÓN

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"Poesía simple, reporte en la Isla"

Isla Municipal...hoy he venido, nuevamente a confesarte mis pecados: Así de pronto, mis hijos han crecido y de mi mujer...yo fuí apartado. Las palomas emprendieron el vuelo, los viejos ya no van a la plaza, con el vino y el tabaco restringido, solo se nos permite estar en casa. Isla Municipal, hoy te confieso, que muchos de mis amigos se han marchado; Todos los sueños que tuve y mis amores, son solo recuerdos del pasado. Hace poco se terminó una cuarentena, será tiempo vivido y olvidado... A quien le importará si yo he sufrido, serán solo recuerdos del pasado. Isla Municipal, que más quisiera... Eliminar compuertas secretas y escondidas, por dónde vierten a tus aguas cristalinas, 59


líquidos saturados y aguas servidas. Que tus aguas fluyan libremente, Refrescando el entorno de nuestra hermosa isla, que toda criatura, aquí se encuentre, con la paz y la alegría que tú brindas. Isla Municipal, hoy me despido... porque de toda actividad ya fuí apartado, solo espero poder llegar a tiempo, antes que las puertas del cielo hayan cerrado. Que no caigan mis versos en los surcos, que preparados debe tener la gente... Mi poesía simple y el sepulcro, no se llevan, porque son diferentes

MIGUEL LEONNARD

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Ron y las tormentas bajo la isla Ron despertó temprano ese lunes por la mañana, se abrocho la camisa, tomo los cuadernos que encontró más algunas pastillas por si llegaba a necesitarlas y se dirigió a su liceo, volaba con su bicicleta por las calles de su ciudad escuchando música mientras en la esquina el viejo Benito vendía parches curitas porque seguro la pensión no había alcanzado de nuevo, el olor a cerveza y cigarro se sentía por todas partes y el pelo despeinado de ron tapaba sus ojos. al llegar a su primera clase se sentó al final, nunca fue de amigos por lo que espero al profesor mientras rayaba su cuaderno hasta que la voz de ella lo despertó, La primera vez que Julieta se acercó a él, no se conocían todavía ya que ella era nueva pero hablaron toda la clase como si se conocieran de toda la vida y a partir de ahí se volvieron grandes amigos, Julieta le enseño matemáticas y ron le enseño música rara, Julieta le enseño sobre química y él le enseño a trepar árboles, a Julieta no le gustaba llegar a su casa, nunca dio explicaciones, prefería quedarse en la isla de su ciudad, la verdad ninguno sabia porque se llamaba “isla de Pitrufquen ”pero se sentía bien al lado del rÍo escuchando a ron tocar la vieja guitarra de su abuela.

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Entonces llego el verano y el anochecer de un viernes estrellado relajaba a los dos amigos que se quedaron hablando hasta que no se escuchaba nada al alrededor o eso pensaron ellos porque si habían personas, personas que no tenían las mejores intenciones como dos señores que se acercaron a ellos, los señores saludaron y preguntaron si les podían prestar un encendedor para sus cigarros, ron decidió encender los cigarros de los caballeros muy calmado y seguro pero Julieta no se encontraba tranquila, sus manos temblaban y él lo noto rápidamente, los nervios de ella aumentaron cuando ambos extraños se sentaron y les ofrecieron una botella medio vacía de vino que rechazaron varias veces, el señor grande de barba gigante toco la pierna de Julieta la cual quedo congelada mientras el otro miraba fijamente a ron como preguntándole a sus ojos que iba a hacer, ¿pero que podía hacer?, de pronto una mirada muy distinta a la del día en que se conocieron de Julieta convenció a ron para actuar, rápidamente tomo la botella de vino y la reventó en la cabeza calva del señor y pateo la entrepierna del corpulento de barbas largas que amenazaba a su amiga a la cual tomo del brazo muy fuerte para salir corriendo lo más rápido que pudieron pero no se los sacaron de encima, la isla oscura y fría parecía infinita para ellos y casi 62


como si se tratara de una mala película de terror cayeron al suelo para quedar frente a frente de los dos extraños pero Ron pensó que quizá solo miraban a Julieta así que le grito que corriera mientras el detenía como podía a los robustos señores, Julieta corrió sin mirar atrás llorando como si estuviera en un funeral. Julieta llego a su casa y su padre dormía en el en el suelo, quito las cervezas del sillón y lo acostó en el tapándolo con una frazada, no durmió demasiado esa noche, ni las próximas dos noches, ron no contestaba el teléfono, le daba miedo ir a buscarlo a su casa, no sabía por qué pero no podía, una fuerza la mantenía acostada sin ganas de nada, el lunes ron no estaba en la sala, Julieta decidió ir a la isla a buscarlo, después de todo siempre estaba allí, siempre con ella pero no, ron ese día no estaba así que volvió a su casa y encendió la televisión, se preparó un café y miro por la ventana, un niño con bata de hospital corría desesperadamente acercándose a su casa, se parecía a ron, Julieta pensó dejar las pastillas pero no era ninguna alucinación, ron golpeo su puerta muy fuerte, los autos de los carabineros hacían se escuchaban a lo lejos y ella no entendía nada, ron le dijo que tomara algo de dinero porque se tenían que ir lo más lejos posible, tomaron el

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auto del padre de Julieta y manejaron a la isla, ron explico cómo podía lo que paso esa noche y como termino con una condena por asesinato pero tenía un plan, escapar en el viejo bote tirado a la orilla del rio, estaban cerca, muy cerca, tan cerca como los autos de los carabineros retumbando al lado de los oídos de ron, quizá eso lo desconcentro o quizá fueron los ojos nerviosos de Julieta, sea lo que sea terminaron chocando con un árbol y el plan se suicidó, Julieta le dijo que siguieran caminando pero este no quiso, la tomo de las manos y le pidió perdón por todo lo que la hiso pasar, le dijo que se fuera pero Julieta no quería, Julieta pensó que morir dando su primer beso a la primera persona con la que sentía afecto seria como un final de novela mexicana hermoso así que lo miro a la cara, le dijo que era un idiota y lo beso mientras los gritos de los carabineros ordenándoles tirarse al suelo rompían sus oídos pero nada de eso importaba, como termino esta historia, la verdad no sé, Julieta no era mayor de edad todavía, mi abuelo si por lo que es obvio lo que paso, mis padres no son buenos con los finales y yo ya tenía que dormir para ir a clases y quizá conocer a Julieta. DIEGO CASTILLO

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CUENTOS DE LA ISLA by Biblioteca La Unión de Pitrufquen - Issuu