“Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera ”
INVIERNO
2018
DL. VA1133/2008 SUMARIO: •
Esas pequeñas cosas. Juan Van-Halen. P.1
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Los lectores del Club de Lectura recomiendan. P.2
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Cine. P.4
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Zona Joven . P.5
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Los Peques. 6-7
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La abuela Marta. Almudena Ojosnegros. P. 8
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Recordando a Forges. P. 9
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Las Sinsombrero. P. 10-11
P.
“Esas pequeñas cosas” Mirar cómo se apagan los montes en el atardecer contemplar las estrellas sin contarlas, reconocer que en una biblioteca se encierra el universo, encontrar, sin buscarlo, un libro pertinazmente huido, acercarse al olivo con explicable asombro, perseguir con cautela el afán de la ardilla, gozar los diccionarios, sentir la cercanía de Jaques Brel y de Mozart, no ver la televisión, dosificar la prensa, huir de ese pecado del ocioso: resolver crucigramas, reconocer a Heráclito bajo un verso de Borges, urdir no sin pereza algún endecasílabo, compartir la amistad y las palabras hasta que el alba vence, convenir, bajo el reloj de sol, que el tiempo es un chantaje, no caer en la tentación de la urgencia, volver a Paul Verlaine, releer esos libros que escribieron la vida en nuestra vida. Esas perplejas sensaciones, esas pequeñas cosas, han manejado un tiempo extrañamente mío, en las alas de marzo, deshabitado y cómplice.
Juan Van-Halen “Los mapas interiores”
C La cena. Herman Koch. Dos parejas se han citado a cenar en un moderno y exclusivo restaurante de Ámsterdam. Mientras saborean el aperitivo y charlan con aparente despreocupación sobre la última película de moda y sus planes para las vacaciones, son conscientes de que, tarde o temprano, deberán abordar el incierto y acuciante asunto que los ha llevado a reunirse: el futuro de Michel y Rick, sus hijos de quince años, que según algunos indicios podrían estar envueltos en un caso de violencia grave. Así pues, tras los postres, cuando la cena llegue a sus últimos compases, la tensión entre los comensales habrá alcanzado su punto culminante y la cadena de secretos y revelaciones confluirán en un final dramático en el que nadie podrá esgrimir su inocencia. Una novela para debatir durante horas y horas. Raquel Alejo
El informe de Brodeck. Philippe Claudel. Brodeck, recién salido de un campo de concentración, regresa a su pueblo, cerca de la frontera con Alemania. Una noche llega al hostal cuando los hombres del pueblo acaban de cometer un brutal asesinato. Se le obliga a escribir entonces un «informe» sobre el suceso con la idea de que se les «comprenda y perdone». Es una novela que se recuerda durante mucho tiempo. Manoli Santos Carmen Alonso
La lluvia amarilla. Julio Llamazares. Andrés, el último habitante de Ainielle, pueblo abandonado del Pirineo aragonés, recuerda cómo poco a poco todos sus vecinos y amigos han muerto o se han marchado a la ciudad. Refugiado entre las ruinas, su anciana mente extraviada por la larga soledad sufrida, imagina las sensaciones de quien pronto lo encontrará a él bajo el húmedo musgo que ha invadido las piedras, su historia y su recuerdo. Novela imprescindible que el lector volverá a releer por placer. Mercedes Resina Olga Sánchez
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Cuando veas en el lomo del libro este tejuelo, sabrás que se ha leído en el club de
El ruido y la furia. William Faulkner. Es una obra maestra de la literatura. Relata la degeneración progresiva de la familia Compson, sus secretos y las relaciones de amor y odio que la sostienen y la destruyen. Por primera vez, Faulkner introduce el monólogo interior y revela los diferentes puntos de vista. Encuentro muy interesante el estudio psicológico de los personajes, sobre todo de un miembro de la familia con retraso psíquico. No creo que existan muchas novelas donde encontremos esto.
Maite García de la Fuente
Cementerio de pianos. José Luis Peixoto. Es una novela hermosa, con una carga sentimental como pocas que haya leído, es totalmente atemporal, los personajes se mezclan entre si, llegando un momento a confundirse entre ellos y demostrándonos que todos sentimos igual y que vivimos experiencias distintas pero lo que sufrimos al final es lo mismo. En el debate del club de lectura, la mayoría pensaba que el final es confuso, pero a mi no me quedo ninguna duda. En esta novela hablan tres personajes y cuentan los tres sus vivencias, padre, hijo y nieto. Ahora el lector que saque sus propias conclusiones. Mercedes Juncá
Las hermanas Bunner. Edith Wharton. Ann Eliza y Evelina Bunner, las protagonistas de esta novela regentan una modesta mercería en un barrio humilde de Nueva York. Un día, con motivo de su cumpleaños, Ann Eliza le regala a su hermana un reloj. Este objeto será el causante de que los cimientos sobre los que se asientan sus vidas empiecen a tambalearse. Una novela tierna y conmovedora. Almudena Ojosnegros
La carretera. Cormac McCarthy. La carretera transcurre en la inmensidad del territorio norteamericano, un paisaje literalmente quemado por lo que parece haber sido un reciente holocausto nuclear. Un padre trata de salvar a su hijo emprendiendo un viaje con él. Rodeados de un paisaje baldío, amenazados por bandas de caníbales, empujando un carrito de la compra donde guardan sus escasas pertenencias, recorren los lugares donde el padre pasó una infancia recordada a veces en forma de breves bocetos del paraíso perdido, y avanzan hacia el sur, hacia el mar. Una novela impactante. Margarida Lluch.
El Hereje. Miguel Delibes. Cuenta la historia de Cipriano Salcedo y del momento histórico que le rodea, pues, de alguna manera, marcará su destino. Corre el 1517, año en el que Martín Lutero fija sus noventa y cinco tesis en Wittenberg contra las indulgencias de la Iglesia, lo que se convertirá en el germen del cisma de la Iglesia Católica, y desembocará en el Protestantismo. Ese mismo año, nace en Valladolid Cipriano, quien queda huérfano de madre y es rechazado por su padre. Es criado por su nodriza, Minervina, con quien establece una relación casi maternal. Con el paso de los años y, convertido por sus propios méritos en un próspero comerciante, el protestantismo se cruzará de nuevo en su vida. Cipriano no será consciente de que el Santo Oficio vigila de cerca cualquier movimiento de esta corriente en la península, así como los de aquellos que se acercan a ella; y esto, unido a las suspicacias levantadas por alguien que prospera en una sociedad envidiosa, le convertirán en objetivo fácil para los que acechan en las sombras. Después de la lectura, hicimos la Ruta del Hereje en Valladolid. Eliseo Santos
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Una brillante historia sobre el amor, la resiliencia y el poder de la amistad para toda la vida.
Murph Cooper tiene un grave problema. Su nueva escuela es supersecreta y superrara. Sus compañeros de clase pueden volar o controlar el tiempo o hacer aparecer caballos diminutos de la nada. Y ¿qué habilidad extraordinaria tiene Murph? Bueno... pues resulta que no tiene ninguna. Menos mal que ningún horrible supervillano anda cerca tramando planes malignos. Ah, pero ¡¿que sí que lo hay?! Vale, vale, entonces... ¡Ha llegado el momento de que SUPERNORMAL se convierta en un héroe!
Aza nunca tuvo intención de investigar el misterio del multimillonario fugitivo Russell Pickett. Pero hay una recompensa de cien mil dólares en juego y su mejor y más intrépida amiga, Daisy, no está dispuesta a dejarla escapar. Así, juntas, recorrerán la corta distancia y las enormes diferencias que les separan del hijo de Russell Pickett, Davis. Aza lo está intentando. Trata de ser una buena hija, una buena amiga, una buena estudiante y, tal vez, incluso una buena detective, mientras vive en la espiral cada vez más estrecha de sus propios pensamientos.
Una preciosa historia de superación personal, amistad y amor
En un pequeño pueblo de la costa noruega, Terruño Mathilde, viven Lena y Theo. Ella es intrépida, divertida y muy aventurera. Él, la mente serena de los dos. Son amigos del alma, aunque Theo a veces necesitaría que se lo dijeran, un poco más a menudo, como a todos por otra parte. Lena vive sola con su madre y, de vez en cuando, piensa que le gustaría tener un padre. Theo tiene una hermana adoptada en Colombia y un abuelo flaco y arrugado, que vive en el sótano de su casa y al que adora. Lo que más les gusta es compartir los ricos y calentitos gofres de la tía abuela y pasar el día juntos corriendo aventuras que, alguna que otra vez, están a punto de terminar en catástrofe, por parte de la alocada Lena.
Víctor vive con los sentimientos a flor de piel. Artesano de las palabras, es un apasionado del rock. Le gusta, además, hincharse de gominolas con su mejor amigo, y le divierte esconder el papel higiénico del baño de las chicas. El colegio siempre ha sido para él como hacer" puenting" pero sin cuerda. Hasta que un día, Marie-José, que padece una enfermedad degenerativa, irrumpe en su vida. Ella es un auténtico cerebrito; él, algo vago y mal estudiante. Ella quiere disimular su enfermedad hasta conseguir su sueño: entrar en una de las mejores escuelas de música; él necesita orden en su vida. Cuando se encuentran, un universo totalmente nuevo se abre ante ellos.
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Almudena es usuaria de nuestra biblioteca, forma parte de uno de nuestros club de lectura…y además escribe. A partir de este número de Tinta China compartirá con nosotros sus historias. Si tú también escribes ,este es tu espacio.
Quince de enero: la nieve y el viento anuncian días de difícil acceso al invernadero. He decidido servirme una segunda taza de café y contemplar desde mi ventana las afanosas manos de mi abuela Marta podando sus cientos de rosales, de todos los colores, traídos por Valentín, el jardinero. Lleva el moño perfectamente recogido, siempre le oí decir que el secreto está en saber determinar su altura sin romper la armonía de la cara. Una mañana, tendría yo seis años, me pilló espiándola, me daba paz verla cepillarse su larga melena grisácea y lejos de reñirme, me contó cada uno de los precisos movimientos para alcanzar tanta perfección y conferir a su rostro ese porte elegante. -Alma, siempre me hago el moño de bailarina, es apropiado para cualquier momento del día, es cómodo, fácil y rápido. Me enumeró cada uno de los pasos con su voz bien timbrada, sin permitir que desviara mi atención jugueteando con sus horquillas, siempre negras, sus brochas de colección y sus cremas con nombres para mí aún impronunciables. Su perfume lo guardaba en un baúl pintado con sus colores favoritos, una mezcla de verde y azul, como el mar, intenso y sereno a la vez, envolvente, como la caricia de las olas en los pies. Por eso, siempre he querido infinitamente los abrazos de la abuela, porque me dejan en la piel el sabor del mar. ¡Cuánto tiempo había discurrido desde entonces! Y aún ahora desde mi ventana, puedo ver sus ojos avellana y su sonrisa genuina hablándole a las plantas. Les transmite la misma placidez con la que envolvía los desayunos de domingo de mi niñez, con sus tazas de loza añil, sus servilletas milimétricamente dispuestas sobre el mantel de hilo fino, que siempre manchábamos de chocolate. Aún hoy, ese ritual lo mantiene como la esencia viva de la casa. Con el tiempo descubrí por qué nos tenía prohibido entrar en su cuarto sin su compañía; adoraba sus lápices para los ojos y sus perfiladores labiales hechos de pétalos de rosa, los elaboraba ella misma en su casero laboratorio, del que emanaban olores a almizcle, jazmín y azahar. Con qué delicadeza pintaba entonces sus ojos y sus cejas de ángulo pronunciado, embelleciendo notablemente su mirada. Hoy le acompañan a sus manos un ligero tintineo, y su precisión es menos exacta, pero con su empeño y tozudez, consigue un porte inigualable. Me deleito mirándola mientras saboreo plácidamente mi café. Ahora parece canturrear bajo unos tímidos pasos de baile, intentando disimular una leve cojera, resultante de una inoportuna meningitis. Y la camisa de lunares que le regaló el abuelo, su pañuelo de seda gris y su falda ligeramente ceñida sobre su acostumbrada delgadez. El invernadero es su refugio, su espacio vital y su hobby, su obra de arte diaria. La veo sonreír e intuyo una canción en sus labios, redondeados en el centro y con terminaciones delgadas en las comisuras, confiriéndole una mezcla de sabiduría, lealtad e inteligencia. Siempre me han dicho en casa que me parezco al abuelo Valentín, salvo en las pétreas líneas de las manos, que son, al igual que mi carácter, de la abuela Marta. Dejo la taza de loza añil y me dirijo al tocador, idéntico al de la abuela, acaricio mi lápiz labial de pétalos de rosa, pinto mis ojos con la destreza que me enseñó ella y suspiro contenta: la abuela Marta es el timón seguro de esta casa.
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Forges ha tenido una estrecha relación con los libros, la lectura y las bibliotecas. En 2009, la Asociación de Libreros le concedió el Premio Leyenda por su defensa constante de la lectura y los libros. Tinta China quiere rendirle este pequeño homenaje para agradecer su aportación a nuestro mundo. ¡Hasta siempre!
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Con el término Generación del 27 se conoce al que seguramente es el grupo de literatos y artistas más influyentes de la cultura española. Su legado es ampliamente reconocido siempre y cuando hablemos de ELLOS. ¿Pero qué sucede con ELLAS? ¿Es que acaso no había mujeres? Nada más lejos de la realidad. Dentro del Grupo del 27 existieron, crearon y triunfaron una generación de mujeres pintoras, poetas, novelistas, ilustradoras, escultoras y pensadoras, de inmenso talento que no sólo gozaron en su tiempo de éxito nacional e internacional, sino que a través de su arte y activismo desafiaron y cambiaron las normas sociales y culturales de la España de los años 20 y 30.
MARÍA TERESA LEÓN
MARÍA ZAMBRANO
(Logroño 1903 - Madrid 1988) Escritora
(Vélez-Málaga 1904 – Madrid 1991)
María Teresa León fue uno de los ejemplos más interesantes de la participación intelectual y comprometida de la mujer durante los años de la República y, posteriormente, representó una de las voces más vivas y activas de la creación y del testimonio español en el exilio. Primera española en conseguir un doctorado en Filosofía y Letras, María Teresa estudió en la Institución Libre de Enseñanza, fundada por un grupo de catedráticos separados de la Universidad para defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral. Colaboró bajo seudónimo en un diario burgalés y en 1929 publicó su primera novela. Junto a Rafael Alberti, del que también era compañera sentimental, llevó a cabo numerosas iniciativas de orden cultural, como la revista “Octubre”. Con más de veinte libros publicados, también fue muy activa en el teatro, como actriz, autora, directora de escena y ensayista. Durante la Guerra Civil fue secretaria de la Alianza de Escritores Antifascistas, fundadora de la revista “El Mono Azul” y una destacada veladora para la salvación de las obras del Museo del Prado de Madrid. "Somos lo que nos han hecho, lentamente al correr los años. Cuando estamos definitivamente seguros de ser nosotros, nos morimos. ¡Qué lección de humildad!"
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Filósofa
Esta filósofa malagueña es quizás la figura femenina más destacada de la intelectualidad española. Recibió su formación universitaria en la década de los años veinte de mano de maestros como Ortega y Gasset, Xavier Zubiri o García Morente. En los años 30 empezó a ser reconocida en el campo intelectual. Convencida republicana, llegó con su marido de Chile justo el día que Bilbao caía a manos de las tropas nacionales. A la pregunta de un periodista de por qué volvían si la guerra estaba perdida, respondió “Por eso”. Terminada la contienda se exilió y vivió en una larga sucesión de países y diferentes universidades: París, La Habana, Puerto Rico, México…, donde siguió con su actividad cultural como filósofa, ensayista y profesora. En 1984 se instaló definitivamente en Madrid, donde murió. María fue de las pocas mujeres plenamente reconocidas por la intelectualidad española después de la dictadura, recibiendo los premios Príncipe de Asturias (en 1981) y Cervantes (en 1989), además de otras numerosas distinciones de instituciones nacionales y extranjeras. ‘En la poesía encontramos directamente al hombre concreto, individual. En la filosofía al hombre en su historia universal.’
MARUJA MALLO (Lugo 1902 – Madrid 1995) Pintora. Con veinte años se trasladó a Madrid para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde se relacionó con artistas, escritores y cineastas como Salvador Dalí, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Concha Méndez, Margarita Manso o María Zambrano, de la que era gran amiga. Es justamente Maruja, junto con su íntima amiga Margarita Manso, quienes idean la performance de ir por la Puerta del Sol de Madrid sin sombrero. Esto provocó el insulto y hasta la agresión de numerosos viandantes, que las tildaron poco menos que de prostitutas. De aquí nace el concepto “sinsombrerismo” que define esta generación femenina. Su pintura siempre tuvo una influencia claramente surrealista. Comprometida con la República, al estallar la guerra civil viajó a Portugal y luego a América, pasando grandes temporadas en Buenos Aires y Nueva York, donde se instaló y recibió un rápido reconocimiento. Dijo de ella Andy Warhol que sus retratos eran un claro precedente del Pop Art norteamericano. Regresó del exilio en 1965 y se instaló en Madrid, donde siguió pintando hasta su muerte en 1995, sin que su tierra natal la prestigiara públicamente. Mallo nunca encajó bien en el mediocre mundo cultural de la época, motivo por lo que ni ella ni su obra fueron reconocidas en su época. Vitalista hasta sus últimos días, algunos protagonistas de la Movida madrileña de los ochenta todavía la recuerdan asistiendo a actos de la época. Poco conocida, y de aspecto siempre extravagante, mucha gente la veía tan sólo como una vieja excéntrica. Solo posteriormente, ya fallecida, consiguió el reconocimiento institucional y artístico. "En caso de llevar sombrero, llevaría un globo atadito a la muñeca con el sombrero puesto, y así cuando me encontrara con alguien conocido, le quitaría el globo al sombrero para saludar"
CONCHA MÉNDEZ (Madrid 1898 - México 1986) Poeta y editora.
Concha Méndez formó, junto a Maruja Mallo y Margarita Manso, el grupo de mujeres más afín, intelectual y anímicamente, a los hombres de la Generación del 27, siendo amigas y compañeras de viajes de todos ellos y socialmente muy adelantadas a su época. Además de su carrera como poetisa y autora teatral, mantuvo una intensa actividad editorial, fundando en Madrid, junto a su marido, el poeta Manuel Altolaguirre, la imprenta “La Verónica”, donde editaron la revista Héroe, que contó con la colaboración de muchos de los nombres de la época. A ambos, como editores, se les reconoce la labor principal de divulgación de la obra más representativa de dicho grupo. El exilio les llevó a París, a La Habana y finalmente a México, donde volvieron a abrir una imprenta desde donde editaron textos de sus colegas españoles en el exilio. “Quisiera tener varias sonrisas de recambio y un vasto repertorio de modos de expresarme. O bien con la palabra, o bien con la manera, buscar el hábil gesto que pudiera escudarme"
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