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án Gó mez H ernán Yolot D z a in Lóp niel dez L Ilustr i d ez Sh ia C  Ma ación ora lav rtin : Norb ijo G ez  erto H O s Migueernándcear GautiérAr ndrad l Lópe z  rcía ez e z Mart  Me ínez jia

Mauri cio Ad ri

F. Todas las aportaciones de los estudiantes son bienvenidas y dispuestas a dictaminación. Envíalas con los siguientes datos: nombre completo, licenciat

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ía c r a G eno r o M nes   a l l l a e g a a M r   s s e r I r JaiTraon  ia Guadalupe Toán nda a r i M t   y z a tán G Hernánde y a G   r e i v Ja onioo Medina t n A   o c Mar ar Arroll Amílc

Coordinación de Servicios Estudiantiles. Mtra. María Rodríguez Salazar Diseño: Benito López Martínez. Espacio Estudiantil. María Dolores López Ontiveros

Plantel San Lorenzo Tezonco, Prologación San Isidro 151, Col. San Lorenzo Tezonco, C.P. 09790, Del. Iztapalapa, México D.F. Teléfono: 5850 1901 ext. 4202,

o i r o t c re

oo.com.mx

Letras Universitarias. Número 1, noviembre de 2006. Revista trimestral de los estudiantes de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Dirección: ura, plantel y correo electrónico. Puedes entregarlas en Espacio Estudiantil de tu plantel en sobre cerrado o, enviarlas al correo electrónico: revistauacm@yah

4205. Correo electrónico: revistauacm@yahoo.com.mx.Impreso en: Talleres de impresión de la UACM, San Lorenzo 290, Col. Del Valle, C.P. 03100 México D.


Letras

universitarias

editorial

L

a revista es un espacio que desde sus páginas permite despertar y alentar el interés por la lectura y la escritura fomentando el intercambio intelectual entre los compañeros de la UACM.

Sabemos que en las aulas, en los patios, en la biblioteca, en nuestra universidad se están creando muy buenas ideas que bien merecen tener vida y ser conocidas entre la comunidad universitaria, por tal razón se crea este espacio impreso, que se construye con todos aquellos que pintan su tinta. Letras universitarias está diseñada para incitar a todos aquellos creadores que han permanecido en el anonimato a falta de espacios para difundir sus creaciones; aquí está el suyo, nuestro, de todos. Cabe mencionar que el Consejo Editorial esta conformado por estudiantes de las diferentes licenciaturas de la UACM, quienes les reiteramos la invitación a los compañeros de todos los planteles para que envíen sus textos, pinturas, grabados, entre otras creaciones.

Atentamente, los Editores

Fotografía: Jorge Rojas Rodríguez

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y  que forman algo así como un misterio. Federico García Lorca


Letras universitarias

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con tinta en las venas

amores entrañables Jairo Israel Moreno García Creación Literaria

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n mi adolescencia hubo grandes amores. Recuerdo al Principito confundido por una rosa voluble que floreció en su diminuto planeta, la dura separación y el pensamiento que hería el corazón del príncipe al estar lejos de su hogar, de su rosa. También recuerdo a Florentino Ariza, feo, fantasmagórico, invisible de pronto para Fermina Daza; un sentimiento amoroso que se mantiene vivo en Florentino a pesar de la indiferencia de Fermina; amor realizado en la vejez, a las puertas mismas de la muerte. A este desfile de reminiscencias acuden también Ana Karenina y su arrebatada pasión por Wronsky; idilio forrado de tafetán, nieve y tardes de té. Horacio Oliveira retando a la Maga a un juego de laberintos en las calles de París; buscándose sabiendo de antemano que nunca habrían de encontrase. Aragorn prendado de la bella Arwen Undómiel en los Bosques de Imladris; tuvieron que transcurrir treinta años para que volvieran a encontrarse. La lectura me llevó de la mano al terreno de la escritura. Siguiendo el consejo de mi madre “No estés todo el día encerrado nomás leyendo, sal a que te dé el aire. ¡Te vas a volver loco!” me inscribí a un taller de creación literaria. La primera sesión una joven de cabello oscuro se ofreció a leer un poema de Jaime Sabines: “Tu cuerpo está a mi lado [su voz era dulce] fácil [tersa] dulce [fresca, como un trozo de mango] ...Tu cabeza en mi pecho se arrepiente

[su cabello brillaba] con los ojos cerrados [la boca abullonada era un fruto rojo] ...Esta mortal ternura con que callo [no podía dejar de mirarla] ...sin mis labios [no podía] ...como un retrato [no] ...sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.” G. L. eran las iniciales de sus dos nombres. A mi madre le cambió el ánimo. Estaba contenta de que su hijo saliera por las tardes “a ver a una amiga”. A decir verdad aquel tiempo fuera de mi casa lo dediqué a espiar a G. L. Me enteré que tomaba clases de violín de 5 a 6; que vivía con su madre, quien daba clases de piano; que salía con un tipo flaco de pantalones entubados y chamarra de motociclista (que no se quitaba aunque estuviera lloviendo y G. L. no llevara más que una blusa vaporosa); que le gustaba acariciar a cuanto perro o gato se encontraba por la calle; que no le agradaba que la espiaran y que llamaría a la policía si no dejaba de seguirla a todas partes. El rostro de mi madre se volvió a teñir de preocupación. G. L. no fue más al taller. Yo me refugié en los libros y en la escritura. Han transcurrido diez años desde entonces. La realidad y la ficción son dos universos tan distintos. Sin embargo se comunican, se enriquecen mutuamente a través del túnel atemporal de la literatura. Vivir, leer, escribir. Tres verbos que rigen mi existencia. Si dejase de pulsar alguno de ellos –así lo creo– significaría que he dejado de existir. Nota: Los libros que se mencionan en este texto, se reseñarán en el próximo número de la revista.

Vivir, leer, escribir. Tres verbos que rigen mi existencia.


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infidelidad

A

quel día la tarde se debilitaba ante el empuje de la noche. Viernes de quincena; hombres y mujeres salen de sus trabajos, buscan el refugio ideal para deshacerse de sus presiones y de su rutina diaria. Entre risas exageradas emitidas por comentarios vacuos, cinco hombres acompañados de tres mujeres llegan a tomar cerveza a un local que, aunque austero, cuenta con una rockola y pista de baile. Una mesa para seis sirve bien para un grupo de ocho que no les importa sentirse un poco apretados. Entre cervezas, cigarros y bailes el tiempo ha transcurrido, ya es hora de retirarse. Juan ofrece su departamento para seguir la parranda así que en el tsuru de Humberto deciden dirigirse a aquel lugar. Ya en el carro, ante la falta de lugares, a Úrsula le toca sentarse en las piernas de Jorge, nada extraño que eso pase en una francachela de ese tipo, ella está contenta y despreocupada, le dijo a su novio que iría con unos amigos después de la oficina a tomarse unas copas, él lo ha tomado de buena manera, no le ha reprochado el asunto y hasta un que te diviertas, le ha deseado. Llegados al departamento de Juan, el baile, los cigarros y las cervezas se siguen consumiendo, las risas, cada vez más estridentes y sin motivo,

Miguel López Martínez Creación literaria dan muestra del estado etílico en que se encuentran. Un coqueteo emergido de la embriaguez ha embargado a todos. Rita se besuquea en un rincón con Juan, pero de ahí no pasa. Úrsula decide irse a dormir y Jorge le guiñe el ojo a todos, se ofrece a llevarla a una de las recámaras, ella se deja llevar. Camino a la recámara, Úrsula y Jorge tienen una plática trivial, se abrazan juguetonamente, entran al dormitorio. Ella deshace el abrazo, se recuesta en la cama y le da las gracias a Jorge por haberla acompañado. Él avanza hacia ella y se sienta en el filo del lecho, le toca las piernas por debajo de la falda al momento que se sube en ella. Úrsula grita ¡que te pasa!, Jorge se da cuenta que esa madrugada no tendrá sexo fácil, se enerva ante la negativa, pues se da cuenta de que ella le ha estado coqueteando todo el tiempo, le tapa la boca con una de sus manos mientras que, colocada en medio de sus piernas, con su peso somete su demás cuerpo. Con la mano libre le arranca la tanga, acto seguido se saca el pene del pantalón; ella patalea logrando darle algunos golpes en las pantorrillas. La penetración se lleva a cabo, Úrsula logra dar uno que otro grito repetidas veces, siente cómo su cuerpo se anega de placer, sus pezones se erizan, gime involuntariamente y ya en el orgasmo clava las uñas en la espalda de Jorge, que también ha finalizado. Jorge se levanta presuroso, se faja los pantalones y le dice perra, ella se abraza a sus pies y llora copiosamente, se siente culpable por haber disfrutado ese “acto sexual”, por haberle sido infiel a su novio. Siempre se habían dicho que una infidelidad arruinaría su relación; ahora tendrían que terminar. En la sala comedor del departamento la música suena a alto volumen, Carlos y Humberto platican amargamente sobre su jefe y su trabajo apartados de los demás, Rita y Juan ríen estrechamente abrazados, sentados en un sillón, mientras Margarita y Alfredo revisan los discos compactos decidiendo cual pondrán.


Casiel Bela Creación literaria

Sin du

las mentiras

da alguna, una

lo largo de la historia de la humanidad, la mentira ha sido un recurso que no pocas veces utilizamos, se podría decir que es inseparable al ser humano, una invención que tiene como finalidad hacer creíble lo inverosímil. La clase política, los empresarios y el clero son sin duda algunos dignos representantes de las grandes mentiras. Pero el ciudadano común y corriente, en menor proporción, no queda exento a la tentación de una “verdad a medias” todas y todos habremos de mentir alguna vez, a pesar de que la mentira sea considerada un sacrilegio, ¡quién no se acuerda de los siete pecados capitales! el no mentiras es uno de los pecados favoritos de los mortales que pernoctan el globo terráqueo. La mentira la utilizamos ya sea para justificarnos o para evitar regaños, e incluso para lograr ciertos objetivos. Tal vez el ser humano no sería el mismo si no se hubiera valido de las mentiras. ¡Hasta para mentir hay que ser bueno! Sin duda alguna, una mentira solo puede considerarse legítima si es capaz de pasar por verdad, y he ahí que deja de ser un engaño para transformarse en género literario. En Oaxaca, sobre todo en las comunidades zapotecas, pervive otra manera de contar que traducida al español quiere decir mentiras o “el arte de saber mentir”. A través de esta forma tan peculiar de hacer comprender a los demás lo no com-

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Letras universitarias con tinta en las venas

legitima si men rse a t ir r e a solo puede consid

es capaz de

erdad, v r o p r pasa


hasta para me nt i r hay

Comenta: casielbela@espora.org

Palomec, Manuel, Alejandro Cruz con 16 mentiras y un perfil biográfico, H. Consejo Municipal Ixtepec, Oaxaca, 1987.

López Chinas, Gabriel, Mentiras y chistes, Pájaro Cascabel, México, 1967.

A las y los interesados en el tema, les sugerimos revisar los libros:

Improvisación Un hombre joven se encuentra con Don Lucio y le pregunta. —¿Es cierto que cuentas mentiras? Dime una de las que tú sabes. —No puedo, tengo mucha prisa —contesto disculpándose Don Lucio. —Cuéntame aunque sea una sola, breve —insistió. Don Lucio accedió: —¿Oye, no hay nadie en tu casa? —No, no hay alma en mi casa, así que nadie escuchará lo que cuentes. —Ya lo decía —dijo circunspecto Don Lucio—, pues acabo de ver a tu mujer allá bajo el puente viejo, y se está cachondeando con un hombre que de seguro no eres tú.

prensible de la primera realidad, se hace uso de la capacidad imaginativa, de sensibilidad poética, es así que las mentiras en la comunidad de Juchitán forman parte entre los cuentos, los mitos, las fábulas, las leyendas y las distintas formas literarias que ha producido el imaginario de la comunidad de Juchitán. La literatura que existe en las comunidades indígenas es abundante y poco se ha trabajado en ella, afortunadamente varios escritores se han dado a la tarea de recuperar ese legado, pero aún falta mucho por hacer. Sumándonos a ese esfuerzo, a continuación transcribimos una mentira, que fue extraída del libro Vida, muerte y mentiras, del artista plástico Damián Flores Cortés, en donde el poeta Macario Matus se encargó de hacer la recopilación.

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no e u rb e s e qu


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con tinta en las venas

iguaiglualigual gual igualgual igual igual

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igual

Francisco Javier Avilés Arvizu Ing. en Sistemas Electrónicos Industriales

L

a tierra se pierde entre mis dedos, como tu cabello. El viento acaricia mi rostro, igual que tu aliento. El sol ilumina mi corazón, igual que tu alma. El sonido de las olas me calma, al igual que tus palabras. El cielo es para mí eterno, igual que tu amor. El mar es tan profundo, como tu mirada La brisa me refresca, igual que tus labios. El atardecer me perturba, como cuando te vas. La luna es tan perfecta, como tu cuerpo. El ambiente es tan complicado, igual que tu pensamiento. El tiempo no existe, tampoco tú.

el tiempo no existe,

tampoco tu


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pensamiento pensamiento i pensamiento pensamiento pensamien pensamiento Heybar Picazo Castillo

Y

o solo y mi mente soñadora. En este bagaje del que no puedo terminar se escuchan risas a lo lejos, mi cerebro capta un sensible ruido de agua, pareciera un arroyo; la lluvia baña el valle en el que he pasado 21 años de mi vida. Mis pies cansados por donde no han pasado, mis ojos que no han visto. Las vivencias de todos los días me han llevado a comprender que los libros sí te enseñan fechas, nombres, ubicaciones de lugares, pero nunca podrás conocer, tocar ni oler esos lugares, ver la gente, convivir con ella y muchas más cosas que los libros no te podrán enseñar. Ya terminó la lluvia, huele a tierra mojada, el cielo se está despejando, se ven las dos grandes montañas que vigilan el valle de México el Popocatepetl y el Ixtla…, sólo me resta despedirme con una pequeña reflexión: ¡Gracias madre tierra por lo que me brindas todos los días!

ya termino la lluvia huele a tierra mojada


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con tinta en las venas

las cuatro estaciones de mi sentir Francisco Javier Avilés Arvizu Ing. en Sistemas Electrónicos Industriales

regresa

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stás conmigo, mírame a tu lado, háblame tiernamente, acuérdame sólo en amarte, bésame hasta saciarte, sígueme abrazada de mí. Ven no me dejes mírame, no te voltees. Háblame, no te calles. Acuérdame, no te olvides, bésame, no me humilles, sígueme, no te pierdas. Regresa por mí, mírame otra vez, háblame por última vez, acuérdame quién eres, bésame para recordarte, sígueme donde quiera que estés. No te siento mírame, soy sombra háblame como el eco acuérdame como amnesia bésame como hueco sígueme retrocediendo.

estacio nes a d abraza r eres

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estaciones sentir no te siento


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la primer ausencia

ay algo en la humedad del piso donde duermo frío, lleno de ausencia, vacío de ti es el tiempo de la tierra donde te necesito en el sonido de agua de mis ojos

Roberto Hernández Peralta (Robert) Filosofía e Historia de las ideas

estoy distraído, disperso mi necesidad de amarte es cada vez más firme me pregunto, ¿por qué me pregunto? acaso debes como quiero o quiero como es

a e healnoh luosenanh cia elo ause ncia o l au anh e h n se elo nci a

hoy sueñas el completo filme de tu vida yo aquí te disfruto con mis recuerdos sabes y no te importa, lloras ¿por qué tienes el veneno en la sangre?

anhelo aus anhelo enc o l o e ia h l a n use aau he n a n cia seannhelo nahnehleolao cia use na ciau a nhealno ause ans hee use n cia lonciause helo nci au a sen ci a aaunsciea n aus a a use anhe cia enc use l n o ia nci ci a a

Sensualidad. James. Arte y Patrimonio Cultural

nada se vuelve hacia atrás sino delante del espejo imágenes en la oscuridad encienden la piel pequeños seres en una dimensión de confesiones corren estas vagas letras (de distracciones)

hoy temo por los símbolos abstractos tú no crees en lo que miras, no existe te deseo desde el momento en que no te vi deseo lo que envuelve tu lujuria aquí, justo sobre el nimbus de mis ojos alcanza la luz atravesar mi ser y tú, mi luz, me haces sentir transparente mi niña con grandes y hermosos ojos que fijan mi imagen hoy quiero que estés con el hombre a quien dices amar despréndelo del malvado valor de objeto del placer que nadie es capaz de dar sino tú que tienes que despojar la imaginación que arde hoy te escribo y hoy es siempre, el presente y el futuro y en mis recuerdos haces más que renacer amo tu calor, amo todo, amo tu amor, Amor te quiero sobre el lecho que da la vida y la muerte hoy, mi luz, mi mar, mis estrellas te espero en lo firme del concreto para que hagamos el más puro de nuestros pensamientos realidad porque tú sabes en el fondo lo que en realidad sientes


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La danza vive y recrea de mane con tinta en las venas

Ruth Canseco

Lidia Clavijo Gutiérrez Comunicación y cultura

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n el auditorio de la Escuela Nacional de Danza Folclórica, tras bambalinas, vestida con un hermoso traje regional de Oaxaca, Ruth Canseco Cervantes se prepara para felicitar y despedir a todos sus alumnos que terminan el curso con prácticas escénicas del ciclo escolar 2005-2006-I. Comenzó a trabajar como maestra en el año de 1983, en cursos de verano, me disfrazaba de mujer porque tenía dieciséis años, recuerda que sus alumnos eran profesores de primarias y secundarias de provincia. Esa pequeña enamorada de la danza se convirtió hoy en la directora de esta escuela. Participó en 1994, cuando se hizo la reestructuración del plan de estudios para el logro de un nivel superior en la escuela, desde entonces hasta hoy en día sigue en ese afán de que la escuela tenga un nivel universitario. La danza folclórica es colectiva, obedece a una transformación sensorial de una gran cantidad de personas que se sumergen en un acto colectivo, dando un sentido de apropiación siempre diferente, dice la directora de la Escuela Nacional de Danza Folclórica. ¿Qué significa para ti ser la directora de la Escuela Nacional de Danza Folclórica?

No puedo decir que sea un sueño hecho realidad, pero sí de alguna manera es la coronación de un trabajo de muchos, muchos, muchos, muchos años. Yo llego a esta escuela muy pequeña, a la edad de once años, aquí estudié, hice mi carrera y siempre creí que era muy importante que la escuela tuviera una guía lo suficientemente fuerte para

consolidarla y al mismo tiempo dar a conocer este gran instituto. Siempre creí que la dirección de esta escuela, quien fuera, tenía la obligación moral, ética, profesional, de dar a conocerla como una gran escuela, porque es una gran escuela; por lo tanto para mí es la coronación de un esfuerzo de años, de muchísimos años. ¿A qué edad entraste a la escuela de danza folclórica?

Entrábamos a los 11 años de edad, muy pequeñitas, algunas desde quinto y sexto de primaria o terminando la primaria entrabas a la escuela de danza y comenzabas tu formación. Era lógico que todas estábamos con los cambios hormonales, cuando te estás convirtiendo en mujer, te cambia todo, comienzas tu periodo menstrual. Es cuando tienes la posibilidad de moldear desde la masa


era permanente el goce estético:

entrevista 13

o Cervantes muscular hasta lo óseo, puedes moldearlo y puedes ayudarlo con trabajo y ya a los 18 años ya eres una mujer. ¿Desde cuándo comenzaste a trabajar formalmente?

Desde el año 83 de manera informal, en cursos de verano, pero terminando mi carrera artística, me fui a la unam a estudiar Historia en la Facultad de Filosofía y Letras. Entonces empecé dando clase de Historia y de Introducción a las Ciencias Sociales. Desde ese tiempo hasta hoy he estado muy interesada en las propuestas académicas, en reforzar los planes de estudio y sobre todo con la intención de que los tres años de bailarín profesional que se dan en estos momentos, sean la base para llegar a una licenciatura. Afortunadamente la escuela está caminando por un sendero que pretende entrar al asunto de las licenciaturas.

¿Qué diferencia encuentras entre ser alumna o ser maestra?

Es verdaderamente abismal, es una diferencia enorme, porque cuando tú eres alumno, crees que el maestro te lleva a la disciplina para molestarte, crees que te quieren reprobar. Cuando eres alumno lo asumes con el compromiso de tomar y cuando eres maestro lo asumes con el compromiso de dar, entonces son dos asuntos muy diferentes. Lo asumes de manera diferente. ¿Las representaciones que se hacen frente al público a fin de curso son el examen final para los chicos?

Las representaciones no necesariamente forman parte de un examen, son la parte de una asignatura que se llama prácticas escénicas, en donde demuestran los alumnos cuál es el desempeño que han adquirido a lo largo de estos años de formación de primero, segundo o tercer semestre de la carrera, en un montaje en concreto. Además es para saber cómo manejan todos los elementos escénicos para su formación de bailarines profesionales, desde cómo se paran en el escenario hasta el conocimiento de las diferentes áreas, los tipos de iluminación, es decir, comienzan a trabajar lo que ven en el salón, pero en un espacio distinto, que es el teatro. Frente del público porque finalmente, es el que juzga cuando menos en esa parte del trabajo cotidiano, la formación que realizan los estudiantes en la escuela y el de los profesores, porque uno aprende finalmente con ellos.


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con tinta en las venas

¿Se van haciendo modificaciones a las escenografías, a los bailes, a los montajes?

Cada vez son diferentes. Es la virtud de la danza, es una actividad total y absolutamente efímera, parafraseando a Alberto Dalall, la danza es efímera, es un acto que ocurre en el instante, que por supuesto tiene características y por supuesto tiene categorías estéticas que te sumergen en un estado catatónico. Toda esta sensación que tienes en realizar un movimiento extendido, hacia dentro, contenido, pausado, cortado; son sensaciones que tienes tú como ejecutante y que le dejas al público en las imágenes que vas creando, se desvanecen, por más que las quieras capturar en una cámara, es en el momento en el que ocurre, entonces es efímero. Pensar en que los mismos montajes se vuelven a repetir, no puede ser. ¿Cuál es la función de la danza folclórica en su escenario natural, las comunidades, y en el escenario teatral? ¿Hay alguna diferencia?

La función que tiene la danza en una localidad no es la misma que tiene la danza escénica, por supuesto que no. El mensaje dancístico que se da, los emisores y los receptores en una comunidad no son los mismos a los que están en el escenario con toda la ritualidad que te puedes encontrar, tanto en una parte como en la otra. Porque subirse al escenario también es un acto ritual, también es un acto de transformación, también es un acto de transgresión de la cotidianidad, porque tienes que caminar de manera diferente en la calle que en el escenario y es algo que te distingue como un buen bailarín, no caminas de la misma manera en el escenario que en la calle. ¿Qué requisitos y habilidades debe reunir un buen bailarín?

Si te interesa la danza lo primero que debes tener es un compromiso con la

danza y asumir ese compromiso como una actitud y un compromiso de vida. La danza forma parte de tu vida. Debes hacer que tú seas la danza y la danza sea tuya, sino no tiene sentido hacerla. La mayoría de los jóvenes cuando están en la escuela no les cae el veinte del compromiso de vida que tienen para con la danza o que la danza tiene para con ellos. Es hasta cuando se enfrentan al trabajo profesional, a la creación, a la sistematización del acto del hecho, cuando entonces asumen la responsabilidad que tienen como hacedores, como creadores y como bailarines. Si bien tiene distintos momentos, el requisito para entrar a la escuela de danza profesional, cuando menos, es el hecho de que te guste. ¿Qué te parece el trabajo de Susana Harp, Lila Downs, Amalia Hernández?

Me parece interesante, creo que han tenido mucho interés en acercarse a este tipo de tradiciones, han estado en contacto con las tradiciones de alguna u otra forma y a partir de ahí ellas manejan y moldean el tema, lo hacen suyo y es algo diferente, surge algo interesante. A mí me parece que tiene mucho mejor voz Lila que Susana Harp. Sin embargo Susana Harp, además de que tiene mucho apoyo, es muy lista, ella no hace nada que no pueda hacer. Son gente que por supuesto les ha costado muchísimo trabajo, porque es muy difícil llegar y colocar un género tradicional, sobre todo este género, en los mercados internacionales, es realmente de reconocimiento. La señora Hernández me perece una persona de mucho respeto, creó un movimiento dancístco de Ballet Folclórico, que después de 70 años sigue produciendo, es realmente maravilloso. Hace ballet folclórico que ha llegado sin límite a todos los niveles.


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me dueles Ricardo Godínez Ciencia Política y Administración Urbana Me dueles mansanamente cuando te encuentras ausente pero estás aquí conmigo, como un dolor de muela, como la historia al presente. Me dueles dulcemente cuando fumo tu recuerdo para matar este amor, como la guerra a la tierra, como el fascismo al mundo. Me dueles en mi maldita agonía de morir estando vivo, arañando tu recuerdo en mi cabeza. En mis noches solitarias de despertar solo, aburrido de vivir siempre a la izquierda. Me dueles en silencio, en lo imposible que hasta imagino a Diego pintando un Botero, en los fantasmas que creí haber vencido con el tiempo. Me dueles tiernamente cuando llego a cualquier parte, volteo y te miro caminar, en el café que bebo como un condenado a muerte. Me dueles diario de 10 a 12 cuando regreso a casa abatido del trabajo y de la escuela. En el yo frente al espejo, en las montañas de papeles que escribí pensando en ti. Me dueles.


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con tinta en las venas

mírame como el vacío Dorian Gabriel Creación Literaria Mira el vacío, es como mirar un poema, ver el quicio que perdura en un sistema asustado donde la razón es sólo un cóncavo empecinado, dando rabia en vez de acervo. Mírame…, cómo hiere esta basura hedonista en las repetidas cuatro paredes exhortándote por idoneidad, la brisa es el único estupor que protesta por que el dichoso sol ayuda a lamentar…, mírame, y así verás al vacío...


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¿saben qué es lo mejor de la vida? Allan Márquez Arte y Patrimonio Cultural

Morir

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orque hasta que estamos muriendo nos damos cuenta de que hicimos nada. Pero lo peor es que nos asusta, sin saber que durante toda nuestra vida estuvimos muertos... Muertos en vida.

Sólo tengo una pregunta

Sólo tengo una pregunta, ¿cuándo se encuentra el amor? Tal vez nunca lo sabré. Mi sangre recorre mis venas y mis hormonas, pero sólo tú puedes detener todo eso ¡Auxilio! Estoy aquí, amor mío.

Yo soy la vida

Ojos llameantes rodean tu esplendor. Hermosa figura conforma tu interior, Sacrilegios en los templos piden tu amor. Óyelo soy yo… No te haré daño si me miras con tu corazón, Si me desprecias, despréciame con el corazón Y no con las entrañas Déjate llevar para que así yo te pueda conquistar Sociedad muerta, templos incendiados, El cielo y el infierno han desaparecido No morirás ya que estás conmigo

Oscuridad

Anoche desperté, Me puse mis pantalones y mi chaqueta de cuero, caminé por la obscura avenida, Buscando a mi mejor amigo ¡ja! Mi mejor amigo soy yo.


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con tinta en las venas

canción para un soldado héroe de guerra Ricardo Godínez Ciencia Política y Administración Urbana

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legó de lejanas tierras un hombre cansado, con las manos manchadas de sangre de hermanos. Con estas manos saludó la bandera, abrazó a su familia y comió hamburguesas en McDonald’s. Colgó su medalla en la pared elegida junto al trofeo de la academia, junto a la foto del día de su boda y de su familia. Con mucho orgullo sale de su casa, saluda a la gente, va a la cantina y toma unos tragos. Dentro de la cantina todo está en silencio, él llega hasta la barra y ordena un trago pero el cantinero no lo atiende, está viendo la televisión, él voltea y mira: Destrucción niños, hombres, mujeres muertas, el horror de la guerra, el sufrimiento y el dolor.

borraba o e f o r t s manos a t r e u m do para soldado orgullo a d l o s elegida s para o rag am ina asa mancha


19 Todos en la cantina lloran y se lamentan. El héroe lo mira, toma un trago para pasar la noticia y piensa que pudo haber sido él quien los mato sin saber.

rrsoldad cas me agupaor gu a da e ll be raraca er a st be ra ia za

Dentro de la cantina hay un hombre que llora la muerte de su familia, que fueron muertos por un soldado héroe de guerra. Llegó a su casa un hombre, llorando entró a su baño y vió que el espejo reflejaba una bestia. Bajó la cabeza y miró sus manos que estaban manchadas con sangre de huérfanos. Por más que lavaba sus manos manchadas, por más que tallaba la sangre no se borraba. La mancha está presente en su mente y, por más que la lave, la sangre no se borrará...

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cantina


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n seg arma


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en mi almohada Setsuna Yagami (b.e.t.c) Creación Literaria

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urante mucho tiempo te observé, en cualquier lugar que tu mirada y la mía se cruzaran, porque tú también me observabas, un deseo casi obsesivo se apoderaba de mí; de no ser por el miedo que denotabas cada vez que me aparecía, me hubiera lanzado hacia ti desde el principio; sin embargo, la espera ya fue demasiada y tuve que hacer un pequeño juego para acercarme sin parecer demasiado insistente. Supe que lo que te alejaba de mí no era miedo, sino timidez, además de que también sentías lo mismo que yo, aunque tal vez no con la misma intensidad, pero para asegurarme tenía que estar cerca. Y así, investigué sobre ti, tus gustos, lugares que frecuentabas pero al parecer no eras una persona muy sociable, así que hablé con uno de tus amigos y le pedí que te llevaran a una fiesta en la que yo estaría, de esa manera podría acercarme sin que salieras huyendo. Al parecer todo salió bien; pues en esa ocasión ahora tú te armaste de valor y noté claramente cuando ibas hacia

donde yo estaba, pero algo se atravesó en tu camino y ya no parecías tan decidido como al principio, así que me retiré por un momento, pero aún seguía cerca, lo suficiente como para no perderte de vista. Tu amigo te dijo en donde me encontraba, le sonreíste como agradecimiento, eso me hacía pensar que quizá ya sabías que todo esto era planeado, pero de igual forma no le tomé mucha importancia, ya que así es como finalmente pude conocerte. Te sonreí dulcemente para darte seguridad. Tranquila pregunté tu nombre, después de eso, cogí tus manos y dije: —Touma... ¿te gustaría pasar la noche conmigo? No pude evitar hacerte esa pregunta, pues realmente eso era lo que quería, pero tú quedaste un tanto sorprendido y, por un instante, pensé que había hecho una tontería. Pero para mi sorpresa, aceptaste. Salimos de aquella fiesta y te llevé a mi departamento. Al principio me pareció que estabas nervioso e incluso

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arrepentido de tu decisión, pero en cuanto mis manos acariciaron tu rostro me dedicaste una mirada llena de ternura; a causa de esto, no pude hacer nada más que besarte. Aunque fue un acto un tanto inocente, casi desprovisto de pasión alguna, lo hice de esa manera para no dejarme llevar, de lo contrario ya no habría marcha atrás. ¿Estás seguro que quieres hacer esto? pregunté. Y tu respuesta fue un beso que me dejó sin aliento. Casi inmediatamente comenzaste a quitarme la ropa, a la vez que me empujabas lentamente hacia el sofá de mi sala... ¿quién lo hubiera dicho? El mismo muchacho que parecía tan tímido y vulnerable estaba acorralándome en esos momentos. Te tomé de la cintura y juntos caímos al sofá. El calor que tu cuerpo despedía era demasiado incitante como para resistirme a él, fue entonces que mis manos comenzaron a moverse por debajo de tus ropas para después deshacerme de ellas. Sutilmente acomodé mi cuerpo sobre el tuyo y la necesidad de poseerte se hizo cada vez más fuerte; poco a poco las caricias no se hicieron esperar y el espacio que nos rodeaba fue llenándose con nuestros gemidos. Cada una de tus reacciones me hacía tu presa, casi obligándome a seguir y seguir con tal de ver nuevamente el éxtasis en tu rostro. En varias ocasiones traté de resistirme al placer que tus manos me daban, siendo

todo en vano. A pesar de lo frágil que parecías, resultaste ser bastante hábil, tanto así que me dejaste sin habla para objetar. Cuando me diste la libertad de ser yo quien te poseyera, desde el principio sentí que eras el que dirigía mis actos, claro que eso no me molestó en lo absoluto. Me fascinaba todo de ti, tus ojos velados por el placer, tus manos que recorrían incesantes mi piel, tu cuerpo que se estremecía en cada una de mis estocadas, tu voz que de todo aquello, era lo que más me tenía hipnotizada. Tus jadeos me llevaban hasta el frenesí del momento, haciéndome imposible el poder detenerme, quería escucharte, oír una vez más cómo salía de tu boca el sonido de la pasión. Al poco rato tu cuerpo ya no pudo más, y toda la tensión que había en él desapareció al llegar el clímax para luego alcanzarte yo también. Me acerqué a ti tiernamente, deposité un beso en tus labios, me recosté al lado tuyo y, cuando cerré los ojos murmuraste algo que apenas pude distinguir: —Ban... Cuando pronunciaste mi nombre, me alegré demasiado y mi primera reacción fue abrazarte, pero lo único que estaba a mi lado era el vacío, dvvvándome cuenta de que todo aquello había sido un sueño. Una mezcla de desconcierto y desolación me llenó por dentro, pero finalmente aquella frustración se desvaneció. Por un lapso muy breve, me quedé observando a la nada, y mi mano acarició aquel espacio, tratando de percibir la sensación de tu falsa presencia en mi almohada...


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E

n un mar de indecisión me encontré sumergido esta mañana, el cual cruelmente fue incrementando poco a poco, hasta que súbitamente me anegó de desesperación y desatino, impulsándome a tomar la peor decisión, la fatal decisión que marcaría todo mi día y toda mi vida, por dejar expuesta la debilidad de mis pasiones.

iba bien, esta todo ba

Parecía un día común y corriente, como todos los demás que han transcurrido a lo largo de mi existencia, pero me tenía una jugarreta que cambiaría la percepción que el mundo tenía de mí. Todo iba bien, estaba en la última fase de mi sueño, en la más placentera, fase en la que el cuerpo se hace uno

en la ultima fase n e l , a o n m e as p lacentera mi su e d

con la cama, se funde con las cobijas y se es acariciado por un calor estremecedor y confortable; fue en ese instante terrenal lleno de gloria cuando, como en todos los días, se oyó el estridente repicar de ese molesto aparato llamado despertador, cuya finalidad es recordarte que aún sigues vivo y que perteneces a la clase trabajadora, que vive atada a un horario, el cual si es violado se corre el riesgo de violar la propia vida. Estiré la mano para apagarlo, pero al hacerlo, una extraña sensación comenzó a correr desde la punta de mis dedos hasta mi mente, pasando por todo mi cuerpo, fue como cuando te dan un grito de advertencia y

bajas pasiones Salvador Aguilar de Anda Promoción de la Salud

se te eriza la piel. De inmediato abrí los ojos, la habitación estaba oscura, sólo se veía la tenue luz que desprendía ese aparato inquisidor, cuyas siluetas luminosas color sangre dibujaban mi destino, el cual ya comenzaba a estar mal; marcaba las 7:30 de la mañana. Me quedé helado y con la mirada fija pensando ¿cómo pudo haber pasado? ¿por qué me había equivocado al programarlo? Pero entre más me interrogaba más incógnitas me salían. Por fin pude reaccionar y me di cuenta que no podía darme el lujo de perder más tiempo, pues ya se me había escapado una hora diez minutos. Cotidianamente el despertador sonaba a las 6:40


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a.m. pero hoy había decidido que sonara 20 minutos antes, pues iba a tener una junta importante en la oficina y quería ir bien preparado y con suficiente tiempo, pero… Aventé mis cobijas, salté de la cama y me dirigí de inmediato al baño para tomar una ducha express. El agua estaba tibia, casi fría, cerré la llave, tomé la toalla y me sequé apresuradamente; me dirigí al ropero y comencé a vestirme. Mientras, mi mente seguía trabajando la posible respuesta al extraño suceso del reloj ¿por qué se había atrasado la alarma…? Ya casi estaba listo pero, nooooooo, no era posible, en el cajón de los calcetines sólo estaba mi par favorito, el cual nunca había utilizado para el trabajo, pues no era mi lugar preferido. Busqué con ahínco pero no aparecieron. Un extraño olor llegó a mi nariz el cual me condujo hasta el bote de la ropa sucia, eran todos mis calcetines, ni un par limpio y recordé que todos los había

ss etine c l a c s en el cajon de lo

utilizado en dos ocasiones pues no había podido lavarlos. Fue crucial ese momento, la angustia se hizo presente y se apoderó de mí, tenía que decidir qué es lo que iba a hacer ¿ir sin calcetines al trabajo o ponerme mis calcetines favoritos? Volteé a ver al reloj y esa luz roja encegueció mi mente con un velo de desesperación, me llevó al cajón para tomar los calcetines y ponérmelos, calzarme y salir corriendo hacia la oficina. Abordé el primer taxi que pasó y le indique a donde me llevara, haciendo la aclaración de que debíamos estar allá hace 20 minutos. Con una sonrisa misteriosa el taxista me dijo que no me preocupara. Arrancó el taxi y endemoniadamente comenzó a conducir. Nos internamos por una serie de callejones que no conocía, justificando que era un atajo porque había un desfile. Por fin llegamos al edificio, me bajé del taxi y corrí hacia la puerta, pero casi me estre-

olo estaba mi par favo rito

feli ci llo al querer entrar, la puerta estaba cerrada. Ciertamente era una reunión importante, pero ¿cerrar el edificio? No podía ser. Noté que algo no estaba bien, no había nada ni nadie adentro del edificio, ni policías, ni secretarias, ni los de intendencia. Quería suicidarme. De pronto una niña me tomó del brazo y contra mi voluntad me llevó a un carro alegórico, me encontraba rodeado por una multitud de gente de la cual no me había percatado al bajar del taxi. Se me acercó un animador que traía un micrófono y en ese momento la niña me alzó los pantalones efusivamente; de repente toda la gente comenzó a aplaudir y el animador se puso a gritar como loco diciendo “¡felicidades, felicidades niña, has ganado una colección completa de productos de Rosita Fresita!”

dades nina.

has ganado una coleccion c

Era un mar de confusión mi cabeza, pero como un rayo comencé a comprender todo. Yo había servido para que la niña ganara un concurso que consistía en llevar a un adulto que trajera puestos unos calcetines alusivos a la susodicha caricatura. Me di cuenta de todo cuando volteé y vi una manta que decía: “domingo 7 de febrero, día de la caricatura”. Todo se fue aclarando y las respuestas me llegaban a cántaros. El reloj había sonado después porque los domingos ponía la alarma más tarde, además de que en domingo no trabajaba nadie en el edificio. No era lunes, no tenía que trabajar, pero… me encontraba ante miles de espectadores y cámaras de televisión que me estaban poniendo al aire, exhibiendo mis calcetines favoritos, aunque no los más adecuados


25 para un oficinista. De inmediato pensé en mis compañeros de trabajo y en mis vecinos, ahora ya he sido descubierto, saben que soy aficionado a esa simpatiquísima caricatura y se burlarán de mí. Pero ya era hora de que sucediera, ya no

podía seguir ocultando algo que me fascina tanto, es más, estoy decidido a ir mañana a la junta no sólo con estos calcetines, sino también con mi corbata y mi portafolio de Rosita Fresita.

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fresita s corbata i para a x j a a b t domingcoaparraicatura pasionj es opero r relo lunes


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recomendaciones literarias El lobo estepario

Hermann Hesse (1877-1962) El protagonista de la historia, Harry Haller, es un artista solitario, extraño e incomunicado. La doble personalidad de su personaje que le conduce de un amargo aislamiento a una dudosa aceptación de la vida, es muestra de los vicios y las virtudes de la humanidad y los conflictos de la época. Hesse, Hermann, El lobo estepario, Alianza Editorial, Madrid, 1998.

El príncipe feliz y otros cuentos

Oscar Wilde (1856-1900) Es una serie de cuentos que representan el primer estilo narrativo de Wilde; con influencias de Andersen, de Hoffmann y de los cuentos populares, pero con un sello propio absoluto. Estos cuentos están entre lo mejor de la narrativa breve de Wilde. Wilde, Oscar, El príncipe feliz y otros cuentos, Alianza Editorial, Madrid, 2002.

Cuentos de amor, de locura y de muerte

Horacio Quiroga (1878-1937) En estos relatos, el autor lleva a sus personajes a situaciones extremas, hace que se enfrenten a decisiones fatales, los orilla a abismos en que pueden precipitarse hacia la locura y hacia lo irremediable. Quiroga, Horacio, Cuentos de amor, de locura y de muerte, Editorial Losada, Madrid, 2001.

La oveja negra y demás fábulas

Augusto Monterroso (1921-2003) Nos presenta una colección de pequeñas joyas cargadas de su peculiar ironía y sentido del humor. Es un constante movimiento en el que el autor juega y reflexiona al mismo tiempo. Este libro hay que leerlo manos arriba: su peligrosidad se funda en la sabiduría solapada y la belleza mortífera de la falta de seriedad. Gabriel García Márquez. Monterroso, Augusto, La oveja negra y demás fábulas, Fondo de Cultura Económica, México, 2001.


Fotografía: Jorge Rojas Rodríguez

Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y  que forman algo así como un misterio. Federico García Lorca


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