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CRISIS ALIMENTARIA

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CRISIS ALIMENTARIA

EL MUNDO SE ASOMA A UNA CRISIS ALIMENTARIA SIN PRECEDENTES ANTE LA INCERTIDUMBRE CLIMÁTICA

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- Diseñado por Renata Bedolla


Los alimentos básicos están fuera del alcance de unas

3.000 millonesde personas Madrid, 16 Oct. (Europa Press)

SE ESTIMA QUE EL HAMBRE AGUDA

MATA A 11 PERSONAS POR MINUTO, MIENTRAS QUE LA COVID-19 MATA

A SIETE PERSONAS POR MINUTO. El aumento de las temperaturas y el inminente desastre climático colocan a las comunidades más vulnerables del mundo, cuya subsistencia depende fundamentalmente de la agricultura, la pesca y la ganadería, ante la posibilidad de sufrir una crisis alimentaria sin precedentes. Estas comunidades, que son precisamente las que menos contribuyen al cambio climático, se encuentran en peligro por carecer de las herramientas necesarias para amortiguar el impacto que supone que las temperaturas sigan aumentando a un promedio de 2°C por encima de los valores preindustriales. Esto implica que otras 189 millones de personas podrían verse sumidas en la hambruna a corto plazo. Defensores de los Derechos Humanos y organizaciones humanitarias han recalcado con motivo del Día Mundial de los Alimentos la importancia de reaccionar a tiempo y poner en marcha medidas

para evitar el desastre y ayudar a estas comunidades a adaptarse a los varapalos climáticos antes de que la situación sea irreversible. Según datos de Naciones Unidas, cerca de 811 millones de personas pasan hambre en el mundo. Además, cerca del 12 por ciento de la población mundial se ha visto afectada por la inseguridad alimentaria de forma grave a lo largo de 2020, una cifra que supone un aumento de 118 millones de personas respecto a 2019. Estas cifras confirman un retroceso en la lucha contra el hambre y ponen de manifiesto que alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 establecido por la ONU queda fuera del alcance de cara a 2030. Por ello, muchas organizaciones insisten en la necesidad de aumentar la inversión en el tratamiento de la desnutrición por parte de gobiernos de todo el mundo. España solo destina un 0,2 por ciento de la ayuda oficial para este fin. Los sistemas alimentarios siguen sufriendo un fuerte deterioro, una cuestión a la que se suman los conflictos y la pandemia de coronavirus, que ha dificultado además la entrega de ayuda en zonas verdaderamente afectadas.

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HAMBRE CERO

PONER FIN AL HAMBRE, LOGRAR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA Y LA MEJORA DE LA NUTRICIÓN Y PROMOVER LA AGRICULTURA SOSTENIBLE.

Es por ello que Luis González, de Acción Contra el Hambre, ha insistido en la importancia de “abordar los factores que causan la inseguridad alimentaria, como la crisis climática, los conflictos o las desigualdades económicas para anticiparnos e innovar y encontrar posibles soluciones”. Es necesario, además, ha dicho, “apoyar a las víctimas de estas crisis con la mayor rapidez y cercanía posible para evitar muertes y aliviar el sufrimiento de quienes se enfrentan a este problema”.

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NACIONES UNIDAS

Debido al rápido crecimiento económico y al aumento de la productividad agrícola en las últimas dos décadas, la proporción de personas desnutridas disminuyó casi a la mitad. Muchos países en desarrollo que sufrían hambrunas están ahora en condiciones de satisfacer las necesidades nutricionales de los más vulnerables. Regiones como Asia Central y Oriental y América Latina y el Caribe han avanzado muchísimo en la erradicación del hambre extrema.

Lo anterior son logros significativos para del cumplimiento de las metas establecidas por los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Desgraciadamente, el hambre extrema y la desnutrición siguen siendo obstáculos enormes para el desarrollo de muchos países. Se estima que 795 millones de personas sufrían de desnutrición crónica en 2014, a menudo como consecuencia directa de la degradación ambiental, la sequía y la pérdida de biodiversidad. Más de 90 millones de niños menores de cinco años tienen un peso peligrosamente bajo y una de cada cuatro personas pasa hambre en África.

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LOS

ODS

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible buscan terminar con todas las formas de hambre y desnutrición de aquí a 2030. Velar por el acceso de todas las personas, en especial los niños y los más vulnerables, a una alimentación suficiente y nutritiva durante todo el año. Esta tarea implica promover prácticas agrícolas sostenibles a través del mejoramiento de los medios de vida y las capacidades de los pequeños productores agrícolas, el acceso igualitario a tierras, tecnología y mercados, y el fomento de la cooperación internacional para asegurar la inversión en la infraestructura y la tecnología necesaria para mejorar la productividad agrícola. En conjunto con los demás objetivos planteados aquí, podemos poner fin al hambre para 2030. Hambre cero es uno de los 17 Objetivos Globales de la nueva Agenda para el Desarrollo Sostenible. Un enfoque integral es crucial para avanzar en los diversos objetivos.

1- Fin de la Pobreza 2- Hambre Cero 3- Salud y Bienestar 4- Educación de Calidad 5- Igualdad de Género 6- Agua Limpia y Saneamiento 7- Energía Asequible y No Contaminante 8- Trabajo Decente y Crecimiento Económico 9- Industria, Innovación e Infraestructura 10- Reducción de las Desigualdades

Para más información de los ODS consulta: https://agenda2030.mx/#/home

11- Ciudades y Comunidades Sostenibles 12- Producción y Consumo Responsable 13- Acción por el Clima 14- Vida Submarina

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15- Vida de Ecosistemas Terrestres 16- Paz, Justicia e Instituciones Sólidas 17- Alianzas para lograr los Objetivos

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CALENTAMIENTO GLOBAL

CAMBIO CLIMÁTICO Y VIOLENCIA

El hambre sique erosionando las capacidades de las poblaciones más vulnerables, genera exclusión y provoca un retroceso en materia de desarrollo. Sin embargo, la inseguridad alimentaria ha ido aumentando desde 2014 y se ha disparado durante el último año. La desnutrición, su principal cara, representa un obstáculo devastador para el desarrollo cognitivo y físico de los niños y les impide crecer de forma saludable, pero también provoca enromes pérdidas económicas.

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La crisis climática, representada por la inestabilidad y los fenómenos meteorológicos extremos, como olas de calor, sequías, huracanes o inundaciones, es uno de los principales factores determinantes del aumento del hambre en el mundo, ya que tiene un impacto directo en los medios de vida de las poblaciones. El informe de Naciones Unidas sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo constata que el hambre sigue aumentando por quinto año consecutivo. Los conflictos siguen siendo el factor más importante a la hora de abordar la inseguridad alimentaria severa, que golpea a 99 millones de personas, un 50 por ciento más que el año anterior. “No podremos conseguir cambios sostenibles y significativos en la seguridad alimentaria de las personas si se mantiene un nivel de violencia e inestabilidad en las zonas donde residen, ponien-

do en riesgo o degradando sus medios de vida o sus propias vidas”, ha puntualizado Manuel Sánchez, director de Incidencia y Relaciones Institucionales de Acción contra el Hambre. Para el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, “la crisis climática está provocando una crisis alimentaria”. “Grandes extensiones del mundo, desde Madagascar hasta Honduras y Bangladesh, están en medio de una crisis climática que ahora es una realidad diaria para millones (de personas), ha aseverado. En 2020, las principales agencias humanitarias alertaban de que el mayor aumento del hambre, en términos geográficos, se había producido en África, donde la prevalencia estimada de la desnutrición (el 21 por ciento de la población) era más del doble que en cualquier otra región y estaban desnutridas un tercio -282 millones- de todas las personas en el mundo.


WORLD VISION Calcula que los alimentos básicos se encuentran actualmente fuera del alcance de unas 3.000 millones de personas.

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INFLACIÓN

ALIMENTOS BÁSICOS El aumento de los precios y la disminución de los ingresos desde el comienzo de la pandemia han exacerbado la crisis alimentaria, de la cual los niños se llevan la peor parte. Además, los precios de los alimentos han alcanzado los niveles más altos en una década, mientras que el coronavirus ha provocado un colapso de los ingresos a nivel global. En lugares como Siria, África Oriental y Birmania el coste de los alimentos se ha disparado en más de un 50 por ciento desde que comenzó la pandemia. Mientras que los precios de los alimentos subieron una

media del 2,9 por ciento en Reino Unido, del 3,6 por ciento en Estados Unidos y del 4,8 por ciento en Japón y Canadá entre febrero de 2020 y julio de 2021, los precios aumentaron en Birmania un 54 por ciento, en Líbano un 48 por ciento y en Mozambique un 38,3 por ciento. Andrew Morley, presidente y director general de World Vision, ha afirmado que “el aumento de los

precios de los alimentos pone en peligro la vida de los niños más vulnerables, cuyas familias ya no pueden permitirse poner una comida básica en la mesa”. “Es desgarrador que casi 14 millones de niños más puedan sufrir emaciación o desnutrición aguda”, ha afirmado.

En un informe, la organización sostiene que, desde que se declaró la pandemia, el aumento de los precios de los alimentos, junto con la pérdida de puestos de trabajo 5 provocada por el cierre y la interrupción de los servicios alimentarios, han dado pie a una “crisis mundial de hambre”. Como consecuencia, “cada día mueren más personas a causa del hambre que por la COVID-19”, tal y como recoge el texto, que calcula que “el hambre aguda mata a 11 personas cada minuto, mientras que la COVID-19 mata a siete personas por minuto”. “La pandemia ha provocado la pérdida de puestos de trabajo y la disminución de los ingresos, lo que está obligando a millones de familias a saltarse comidas, a optar por alimentos más baratos y menos nutritivos o a prescindir de ellos”, ha matizado Justin Byworth, director de ayuda humanitaria de World Vision Internacional. Otros estudios también dan la voz de alarma y calculan que, para finales de 2022, la crisis nutricional provocada por la COVID-19 podría provocar 283.000 muertes más de niños y niñas menores de cinco años, al tiempo que deja 13,6 millones más de niños con desnutrición aguda y 2,6 millones más con retraso en el crecimiento.

Esto equivaldría a

250 niños y niñas que morirían cada día por desnutrición en relación con la pandemia.

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Bloomberg / Tom Orlik Los gobiernos gastaron mucho para apoyar a los trabajadores y las empresas durante la pandemia. El retroceso del gasto público en 2022 ascenderá a un 2.5 por ciento del PIB mundial, 5 veces mayor que las medidas de austeridad que ralentizaron las recuperaciones tras la crisis de 2008, según estimaciones de UBS. Hay excepciones. El nuevo gobierno de Japón ha anunciado otro estímulo récord y las autoridades de China han señalado un cambio hacia el apoyo a la economía después de un largo período de control de los bolsillos. En Estados Unidos, la política fiscal pasó de impulsar la economía a desacelerarla en el segundo trimestre de 2021, según Brookings Institution. Eso continuará el próximo año, aunque los planes de inversión en cuidado infantil y energía limpia del presidente Joe Biden limitarán el lastre si logran pasar por el Congreso.

Dado que el cambio climático trae más fenómenos meteorológicos perturbadores, es posible que los precios de los alimentos sigan aumentando.

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Las organizaciones siguen insistiendo en que en el mundo “hay comida para todos” han renovado su llamamiento a la comunidad internacional para responder a los impactos de la subiada de los precios de los alimentos y apoyar así a las personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

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CRÉDIT

OS

Arte Editorial por Renata Bedolla Artículo principal - Información recuperada de EuropaPress 2021 Segunda Información recuperada de Bloomberg / Tom Orlik, Enda Curran 2021 Imágenes de Unsplash

bedollarenata03@gmail.com

behance.net/bedollarenata

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El hambre es un impulsor histórico del malestar social.

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CRISIS ALIMENTARIA by Renata Bedolla - Issuu