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Diario de Burgos Digital PROVINCIA 29/05/2002

Hallan cientos de cangrejos muertos entre San Medel y Cardeñajimeno Un episodio contaminante de similares características, solo afectó mortalmente a los crustáceos, se registró en julio del año pasado en este mismo tramo del río Arlanzón La historia se repite. Cientos de cangrejos señal aparecieron ayer muertos en las aguas del río Arlanzón a su paso por las localidades de San Medel y Cardeñajimeno, en un hecho que recuerda al ocurrido en julio del año pasado en este mismo tramo. Los cangrejos muertos, algunos de grandes dimensiones, se reparte por toda la orilla entre los cantos, justo desde la última zona urbanizada de San Medel hacia el término municipal de Cardeñajimeno. Al igual que en julio del año pasado, la contaminación, que podría residir en el fango del río o proceder de algún herbicida, únicamente afecta mortalmente a los cangrejos, más sensibles que los peces por encontrarse probablemente en época de muda. Los cangrejos, tanto los muertos como los que agonizaban, se encontraban llenos de parásitos, circunstancia que no se relaciona directamente con la mortandad, según indicaron algunos pescadores que se mostraron sorprendidos por la gran cantidad de crustáceos muertos y por el hecho de que no se vean afectados los peces, que por lo general son los primeros en sentir los efectos de los vertidos contaminantes. El presidente de la Junta Administrativa de San Medel, Fidel Cámara, se enteró ayer mismo de este nuevo hecho contaminante y manifestó que su localidad, que no ha aumentado la población de forma notable, depura sus aguas residuales, «aunque al tratarse de tuberías viejas de hormigón, la mayor parte de los vertidos se marchan por las junta» y recordó que en esta localidad no hay ninguna explotación ganadera, por lo que si se descarta que no han fallecido por causas naturales «habrá que buscar el foco contaminante en otro lugar», apunta Cámara. En presidente de la junta administrativa, tras declarar que nadie le avisó de que este tramo del Arlanzón se había repoblado con cangrejo señal, indica que nadie le ha informado de las causas que provocaron la muerte de docenas de cangrejos en julio de 2001. Para hoy se espera que agentes de la guardería forestal se trasladen a este tramo del Arlanzón con el fin de recoger algunos cadáveres y muestras de agua que serán enviadas a distintos laboratorios para precisar con exactitud las causas de la muerte. Mientras se retiran los cadáveres, el Arlanzón ofrece desde ayer un espectáculo dantesco con cientos de cangrejos de todos los tamaños, los hay de grandes dimensiones y crías, panza arriba en el lecho de un río que necesita con urgencia actuaciones para evitar que estos hechos se repitan con cierta periodicidad. Exigen un colector hasta Burgos El presidente de la Junta Administrativa de San Medel, localidad que pertenece al Ayuntamiento de Cardeñajimeno, Fidel Cámara Heras, considera que para evitar episodios contaminantes de este tipo es necesario un colector desde Villasur de Herreros, por toda la cuenca del Arlanzón, que entronque con el de Burgos capital y que las aguas vayan todas a la depuradora de Burgos. «Si quieren que el río Arlanzón baje limpio es necesario dar servicios a estas localidades de la cuenca y la solución es que nos dejen entroncar nuestro colector al de Burgos», asegura Cámara, a la vez que manifiesta que «el Ayuntamiento de Burgos no tendrá que poner ni un duro porque todos los pueblos estamos dispuestos a costear el importe de las obras». En San Medel, en estos momentos no es demasiado preocupante la depuración de las aguas residuales, «pero para cuando se ocupe la nueve urbanización que se está haciendo tenemos que tener solucionado este problema», señala Cámara.

Hallan cientos de cangrejos muertos entre San Medel y Cardeñajimeno -


Diario de Burgos Digital PROVINCIA 22/02/2002

La ribera del Arlanzón exige solución para las aguas residuales Villasur, Arlanzón, Ibeas, San Millán, Castrillo del Val, San Medel y Cardeñajimeno han presentado un anteproyecto a la Junta para «engancharse» al colector de Burgos Cardeñajimeno, al igual que las localidades de Villasur de Herreros, Arlanzón, Ibeas de Juarros, San Millán, Castrillo del Val y San Medel, viene experimentado desde hace unos años un notable crecimiento urbanístico que plantea algunos problemas, como por ejemplo el saneamiento de las aguas residuales. Para solucionar este problema, según manifiesta la alcaldesa de Cardeñajimeno, María Felicidad Cartón, los ayuntamientos de estas localidades de la ribera del Arlanzón han presentado a la Consejería de Medio Ambiente un anteproyecto para acabar con este «grave problema». «Solucionar el problema de las aguas residuales es una necesidad acuciante por la que venimos peleando los ayuntamientos desde hace casi nueve años», señala Cartón, quien recuerda que el año pasado presentaron un anteproyecto en la Diputación Provincial y en la Consejería de Medio Ambiente «e incluso nos fuimos a Valladolid para hablar con la consejera y entregar un estudio en el que se recogen las expectativas de crecimiento de nuestros pueblos y las industrias que tenemos», apunta la alcaldesa. En estos momentos, por las informaciones de que dispone Cartón, desde la Consejería de Medio Ambiente se está haciendo un estudio para ver la viabilidad del proyecto presentado por los municipios de la ribera del Arlanzón, «ya que estamos hablando de un presupuesto bastante elevado, puede superar los 2,5 millones de euros (más de 400 millones de pesetas), y necesitamos contar con financiación de la Junta, ya que los pueblos no podemos afrontar un proyecto de esta envergadura en solitario». POSIBLE SOLUCIÓN La solución que proponen los ayuntamientos es hacer redes municipales para enganchar al colector general de Burgos a la altura del barrio de Castañares o donde lo considere oportuno el Ayuntamiento de Burgos. En la actualidad, algunas de las localidad afectadas ya disponen de depuradoras de aguas residuales, «pero tener una depuradora para cada pueblo es muy caro y vemos más viable la solución que proponemos, es decir enganchar las redes al colector de Burgos», señala Cartón. Cartón, al igual que el resto de alcaldes, espera que a lo largo de este año la Junta concluya el estudio de viabilidad del proyecto y, una vez reciba el visto bueno de los ayuntamientos, puedan contratarse los trabajos y en un corto espacio de tiempo acabar con un problema que ya es grave y que en el caso de que no se adopten medidas se puede agravar al desarrollo de los distintos planes urbanísticos que tiene estas localidades de la ribera del Arlanzón. Consolidación Por lo que respecta al corrimiento de tierras en una ladera que afectó a varias viviendas de una urbanización en Cardeñajimeno, el Ayuntamiento, a la vista del informe geotécnico elaborado por una empresa y en el que se indicaba que las casas no corrían ningún peligro, ha encargado al arquitecto municipal la redacción de un anteproyecto para consolidar la parte de ladera más afectada. Con este anteproyecto y la memoria valorada, según manifiesta la alcaldesa, María Felicidad Cartón, se dirigirán a las distintas administraciones para recabar ayuda económica y poder acometer en un plazo breve de tiempo unas obras que previsiblemente superarán los 900.000 euros (unos 150 millones de pesetas). Además de la consolidación de la ladera, otra de las preocupaciones municipales es resolver el problema que plantea una torre de suministro eléctrico que se encuentra en el jardín de una de las casas afectadas por los corrimientos de tierra. En este sentido, Cartón ha señalado que la empresa Iberdrola, propietaria de la torre, está realizando diversas gestiones para proceder al traslado de la torre a otro punto más estable. «La empresa nos ha presentado un proyecto indicando el punto donde colocarán la torre, que será en la misma zona pero a medio kilómetro de distancia de su ubicación actual y en terrenos de propiedad municipal, y el trazado por donde discurrirán los cables del tendido», manifiesta la alcaldesa de la localidad, quien se muestra satisfecha por la respuesta de Iberdrola.

La ribera del Arlanzón exige solución para las aguas residuales.


Diario de Burgos Digital Burgos 01/11/2003

Varios pueblos se quedan sin vía directa a Burgos al caer parte del puente de Arlanzón La Junta corta la carretera BU-P-8101 a la altura de esta localidad, cuyo alcalde dice estar cansado de pedir un mejor mantenimiento Villasur de Herreros, Urrez, Pineda de la Sierra, Valmala, Rábanos, Santa Cruz del Valle Urbión, Villamudria, Pradoluengo... Y así hasta Fresneda de la Sierra. Más de una decena de localidades se han quedado sin conexión directa con la capital burgalesa por el derrumbe parcial del puente de Arlanzón y el corte de la carretera de titularidad autonómica BU-P-8101. El Servicio Territorial de Fomento considera que existe «evidente riesgo para la seguridad del tráfico rodado en la zona», según informa la Delegación Territorial de la Junta en una nota de prensa, y mantendrá el cierre por «tiempo indefinido, hasta que el problema quede solucionado», detalla el comunicado. El alcalde de Arlanzón, José Antonio Nieto, culpa directamente a la Junta del «grave problema» suscitado y asegura estar «cansado» de reclamar «por escrito» durante los últimos cuatro años un mejor mantenimiento de la infraestructura afectada. En el puente apareció ayer un socavón y se derrumbó una parte del petril, según informaron al Servicio de Emergencias 112 varios testigos. Agentes de la Guardia Civil se ocuparon en principio de desviar la circulación en Ibeas de Juarros hasta Belorado, por la Nacional-120. Desde allí los conductores deben ir hasta Pradoluengo para llegar a la zona afectada. El camino inverso deberán realizar los habitantes en las localidades más directamente afectadas, como Villasur de Herreros. Su ex alcalde, Ángel Alegre, detalla que «tardaremos tres cuartos de hora más en llegar a Burgos», aunque considera correcta la decisión de cortar la carretera. En los últimos días, ha detectado un aumento del tráfico pesado. «Pasaban muchos camiones cargados de piedra y material», apunta para apostillar después que desconoce el motivo exacto de este derrumbe parcial. Mucho más claro lo tiene el primer edil de Arlanzón. «El problema no son los camiones sino el mantenimiento. Vamos a ser claros y sensatos», reflexiona en alto. «Llevamos cuatro años haciendo maravillas para luchar por uno de los puentes más antiguos que hay en la provincia», detalla Nieto. Además, está convencido de que el río se lo terminará llevando entero -como pasó a finales del siglo XVI- si no se realiza una actuación integral para salvarlo. Según la versión de Nieto, solo se limpia la parte superior del puente mientras que el desagüe «está tapado» y por debajo «lleno de zarzas, árboles y maleza», se queja. «Como no tomen medidas muy serias igual se cae entero», insiste. Nieto aprovecha para avisar de que otro problema más grave se suscitaría si ocurre un incidente similar en otro puente de Arlanzón, por el que pasan las tuberías que abastecen de agua a la capital.

Varios pueblos se quedan sin vía directa a Burgos al caer parte del puente de Arlanzón.


Diario de Burgos Digital Local 04/02/2007 Pueblos olvidados

Duermen bajo las aguas. Cuando fueron definitivamente abandonados en el año 1986 el censo de población era de 215 personas. La tierra sobre la que se asentaban estos núcleos era muy fértil En El secreto del agua, estupenda novela del escritor burgalés Tomás Val, un joven investigador indaga en la memoria colectiva de una comarca rural acerca de dos pueblos que ya no aparecen ni en los mapas. La herrumbre del olvido ha ido cubriendo su existencia hasta desaparecerlos, incluso, del recuerdo de los que una vez fueron sus moradores. No sucede lo mismo en el caso de Villorobe, Úzquiza y Herramel, pueblos que desaparecieron para siempre del mapa -que no de la memoria- bajo las aguas del pantano de Úzquiza que regula el río Arlanzón. De este hecho se cumplen ahora veinte años. Trabajos como el realizado en su día por el Servicio de Entnografía de Burgos, que organizó una exposición en la Sala Consulado del Mar en 1985 en torno a la historia y las costumbres de estos lugares, o el libro Los pueblos del silencio, del investigador burgalés Elías Rubio, son buena muestra de ello. Quizás los jóvenes que ahora practiquen deportes náuticos o traten de hacerse con un buen botín de truchas no sepan que bajo ese enorme espejo del cielo está el recuerdo de una humilde Atlántida castellana con sus casas, su calles, sus plazas, sus iglesias con espadaña y campanario, sus establos y vallas, sus árboles frutales, sus boleras. El municipio de Villorobe que aglutinaba las entidades menores de Úzquiza y Herramel, contaba con una superficie de cultivo de 193 hectáreas, 540 de prados y pastizales, 2.330 de terreno forestal. De economía eminentemente ganadera, orientada sobre todo al ganado lanar y vacuno, la mayor parte de la producción se dedicaba al propio consumo, vendiéndose solamente las crías de vacas y ovejas y las patatas, según recoge en un estudio el Servicio de Etnografía de Burgos. En 1986, año en el que la población de este fértil valle tuvo que abandonar sus casas por la construcción del embalse, el censo del municipio sumaba 215 habitantes. Villorobe estaba formado por dos barrios separados por el río y las construcciones se agrupaban formando pequeñas plazuelas. Destacaba el arroyo que recorría lateralmente el casco urbano: en su cauce se hallaba el molino, un potro de herrar y una fragua. Herramel estaba enclavado en una zona más elevada y Úzquiza, alineada en torno a la carretera, tenía una estructura alargada. Las casas eran de piedra, con sillería en las esquinas y en los vanos; con mampostería, sillarejo o cantos rodados en los muros. La mayor parte databa de los siglos XVIII y XIX. Un elemento importante en todas ellas era la chimenea, generalmente de forma trapezoidal. Se recubrían externamente por un escamado de trozos de teja y se remataban con un copete calado de tejas o madera. Las casas estaban formadas por dos plantas y desván. Los pajares se situaban dentro del casco urbano, en ocasiones adosados a las viviendas. Las tenadas, construcciones destinadas a guardar las ovejas, se ubicaban alejadas varios kilómetros del núcleo rural, en las zonas más altas y soleadas. vida en torno al río. Curiosamente, aunque en torno al río y sus manantiales giraba la vida de estas gentes, este fue el motivo de su desaparición. Arroyuelos como El Cotarro o el Urrez llenaban sus fuentes y el río era lugar de recreo para los niños, que se bañaban allí en el verano, y fundamental para las labores domésticas que encabezaban las mujeres, sobre todo en lo referente a la colada, cita que se convertía en reunión, acto conocido como «dar a la pelada» en referencia a las charlas que mantenían en el río. Aunque en menor medida, también los hombres participaban de los trabajos relacionados con el río. Todos los años acondicionaban el cauce en el que las mujeres lavaban, ya que las crecidas que se producían durante el invierno y la primavera arrastraban la presa que se hacía el año anterior con piedras, césped y palos. Aquella misma agua se empleaba para el riego comunal de las fincas. fiestas y juegos. El patrón de Villorobe era San Esteban, el 26 de diciembre, coincidiendo con las fiestas de Navidad. Se aprovechaba aquellos días para hacer la matanza, por lo que las celebraciones se alargaban tres días. También se celebraba el 3 de agosto San Esteban Protomártir. En Úzquiza la fiesta patronal era Santa Juliana, el 28 de junio. Como coincidía en las fechas de mayor trabajo en el campo, era El Pilar, 12 de octubre, la considerada como fiesta grande. En Herramel el patrón era San Miguel Arcángel, y también se celebraba dos veces: en septiembre y en abril. Al margen de las patronales, entre los vecinos de los tres pueblos se celebraban los carnavales y Santa Águeda. Los juegos también formaban parte de la vida cotidiana de estos pueblos: subastao, tute, mus en las cartas, tuta y bolos en las boleras; la afición era tan grande que incluso se jugaba a la luz de la luna. Los niños jugaban a ‘los cuadros’ y ‘a correr la cueva’. Aunque el 5 de julio de 1974 el Consejo de Ministros acordó el traslado de los tres pueblos, no será hasta 1985 cuando se inicia la deforestación de la zona y hasta enero de 1986 cuando sus habitantes abandonarán para siempre sus casas. En 1987 las aguas anegaron el valle, aunque el embalse no funcionaría a pleno rendimiento hasta 1989. Algunos vecinos se trasladaron a vivir a Villasur de Herreros o a Arlanzón, otros se fueron a la capital. Villorobe, Herramel y Úzquiza duermen desde entonces bajo las aguas del recuerdo.


Diario de Burgos Digital Local 04/02/2007 Pueblos olvidados

Adiós para siempre Vecinos de Villorobe, Úzquiza y Herramel dejaron sus casas en 1986 • Un año después llegó el Agua. Cerrarían las puertas de su casas antes de salir por última vez de ellas? ¿Se quedarían en silencio, bajo el dintel, mirando hacia el interior vacío? ¿Acariciarían con las manos sus paredes yertas como hacen los pintores ante un óleo logrado en esa relación táctil que es todo sentimiento? ¿Pronunciarían alguna palabra a modo de despedida? ¿Llorarían quizás en silencio, íntimamente? ¿Cómo sonaría ese último portazo? ¿Sentirían un escalofrío, un temblor acaso? ¿Con qué ojos mirarían las calles y las plazas del pueblo? ¿Harían un último recorrido? ¿Se verían de niños jugando en torno al molino, bañándose en el río a pesar de la preocupación de sus madres por la friura del agua, saliendo con el ganado al alba en busca de los verdes pastizales, segando con dalle, matando cerdos de 250 kilos? ¿Canturrearían el cantar de los novios como habían hecho de mozos y como hicieron sus padres y sus abuelos y sus bisabuelos cuando se celebraban esponsales en el pueblo?. «Empecemos a cantar con licencia del novio, sean felices las bodas...». la historia. El proyecto de la construcción de un nuevo embalse en el Arlanzón que complementara al de Pineda de la Sierra comenzó a gestarse a finales de los años 60. El 28 de marzo de 1974 se dispuso el trámite de expropiación forzosa de los bienes rústicos y urbanos afectados, fijándose definitivamente el justiprecio por el Jurado Provincial de Expropiación el 12 de abril de 1977. Como recuerda un vecino de Villorobe les pagaron a peseta la hectárea. El 5 de julio de 1974 el Consejo de Ministros acordó el traslado de la población de Villorobe, Úzquiza y Herramel, que se produjo definitivamente en 1986. Durante ese año los pueblos fueron demolidos progresivamente hasta dejar convertirlos en tierra machacada. Las aguas cubrieron su recuerdo en 1987, hace ahora veinte años.

Adiós para siempre.


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