ALEXANDER APÓSTOL LECCIONES POLÍTICAS
Beatriz Gil Galería presenta la muestra Alexander Apóstol. Lecciones políticas en su ya tradicionalespacio ubicado en Las Mercedes, lugar actual de resistenciacivil de la ciudadaníademocráticacaraqueña hoy, en tiempos determinadospor la grave realidad socio-políticay económica de Venezuela. A pesar de la contingencia,decidimos persistir en nuestro empeño por exhibir nuevamenteen el país la obra de un excelente artista, reconocido entre los mejores creadores latinoamericanos,fundamentalmente, por lo oportuno de su trabajo reciente muy acorde con la situación del país. Alexander Apóstol regresa a Caracas después de 13 años sin exponer individualmente en su país. Su última exhibicióntuvo lugar en la Sala Mendoza en el año 2004. Actualmente reside en la ciudad de Madrid, ciudad en la cual ha consolidadouna trayectoriaartística de gran éxito y prestigio internacional. No en vano se encuentra representado en importantesmuseos del mundo como son la Tate Modern, el GuggenheimMuseum, el Centre Pompidou, la Fundación Cisneros y el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, entre otros. La exposiciónforma parte de la serie «Color is my Business» (2012 -2017) con la que, haciendo uso del color, Apóstol concierta una propuesta impecable vinculada a la historia política de la democraciavenezolana. El artista centra la estructurade la obra desde el inicio mismo de los partidos políticos a partir de 1941 hasta nuestros días, considerando importanteseventos políticos de nuestra historia. Lecciones políticas contempla así el «Trienio Adeco» al fin de la dictadura del general Gómez, la «Junta Patriótica», el «Pacto de Punto Fijo», la «Cuarta República» y la llamada «Quinta República». La muestra está conformada por un conjunto de 77 fotografías, algunas individuales, otras agrupadas en conjuntos y amplios murales. Adicionalmente,se proyectará el video «Contrato Colectivo Cromosaturado» realizado por encargo en 2012 para la Manifesta 9, de Bruselas, y cuyas tomas fueron registradas en su totalidad en diversas locaciones de Venezuela. Les invitamos a disfrutar de esta oportunidadextraordinariaen tiempos extraordinarios… Beatriz Gil
LECCIONES POLÍTICAS ALEXANDER APÓSTOL
lecciones políticas
«Si la experiencia estética se roza con la política, es porque ella también se define como experiencia de disenso, opuesta a la adaptación mimética o ética de las producciones artísticas a fines sociales.» Jacques Rancière
Alexander Apóstol (Barquisimeto, 1969) —uno de los creadores venezolanos de mayor presencia en la plataforma internacional del arte contemporáneo— plantea en su trabajo más reciente una consciente reflexión a partir de las estrechas relaciones, correspondencias y negociaciones que operan entre las nociones de cultura, poder, política e historia para articular, desde la experiencia artística, el complejo rol que juegan estos principios en la construcción de identidades individuales o nacionales. Al desmontar —desde el análisis especulativo— una cierta estructura conceptual y estética del relato político, el artista intenta destacar las analogías críticas que subyacen entre la dimensión del sistema institucional y el orden social. Para la presente exhibición, —primera individual que realiza en su país desde el año 2004— Apóstol despliega un contundente ensayo visual a partir de tres propuestas: Contrato Colectivo Cromosaturado (2012) consiste en una videoinstalación que introduce en seis capítulos diferenciados las identidades sociales y políticas de los diversos grupos de ciudadanos venezolanos utilizando los códigos sensoriales del arte cinético; la serie fotográfica Color is my Business (2012-2107) —construida a partir del mismo concepto— explora el registro cromático representativo de los partidos políticos en Venezuela para hacer notar, a partir de sutiles disoluciones y matices tonales, los pactos y alianzas instauradas entre sus dirigentes. Como una singular extensión de la serie precedente —que asimismo otorga nombre a la exposición—, Color is my Business/ Lecciones políticas, (2017) desarrolla en este caso una narrativa específica y contextual correspondiente a la historia reciente del período democrático en Venezuela –iniciado por las agrupaciones vigentes desde 1941 hasta la fecha– identificadas, en esta oportunidad, a partir del uso de colores planos.
s/t Del mural de 15 piezas individuales 2012-2017
I Ars política: del sujeto social al cuerpo cívico Al inicio de su trayectoria en la década de los ochenta, la práctica artística de Apóstol se orientó a descifrar los fundamentos de la identidad y las políticas de género a modo de argumento simbólico utilizando un repertorio de figuras y textos alegóricos al ámbito doméstico y a la esfera íntima del entorno familiar. Construye bizarras representaciones en las que manipula con irreverente destreza, el humor y la ironía para desmantelar prejuicios y modelos anacrónicos impuestos al sujeto social. Una indagación que avanzó contundente e irrevocable hacia la exploración del espacio público para
desarrollar, desde la madurez de sus planteamientos, significativos trabajos fotográficos y de video instalaciones, enfocados insistentemente en los vestigios del paisaje urbano y de nuestra historia moderna como temas de reflexión. Es así como recurre al imaginario de los memorables años 50 y se afianza en la grandilocuente iconografía del monumento que se presta como metáfora para cuestionar el auge y caída de un tiempo de modernización –idealizado e inviable– que termina por asentarse, luego de un acelerado proceso de deterioro, en una profunda crisis socioeconómica. Las series Residente Pulido (2001), Fontainebleau (2003), Residente Pulido. Ranchos (2004), Skeleton Coast (2005) y los videos Av. Libertador y Soy la ciudad, ambos de 2006, evidencian, más allá del desencanto de lo perdido, la ambigua relación que como venezolanos tenemos con una memoria dislocada y una modernidad inconsistente, vista a partir del desfase histórico y desde las profundas contradicciones internas que incapacitaron su sostenibilidad en el tiempo. La reivindicación de identidades y la transcripción manipulada de diversas versiones de una realidad contingente, insisten en el objeto-cuerpo representado. En cada uno de estos proyectos lo individual desborda sus márgenes para concentrarse ahora en las identificaciones nacionales, pues su propuesta se sostiene invariablemente en aquellos asuntos sustentados en las diversas narrativas que trazan los contornos de un contexto vernáculo. En efecto, en los últimos 15 años sus inquietudes se asientan fundamentalmente sobre aspectos históricos y sociopolíticos; obras como Yamaikaleter (2009) y Ensayando la postura nacional (2010) prefiguran aspectos fundacionales de la política venezolana, el culto al héroe y los símbolos patrios los cuales conforman, entre otros aspectos, el ideario o los postulados ideológicos de una épica identitaria. «Para ello –señala Apóstol– me valgo principalmente de la historia de la arquitectura y del arte que, a mi parecer, reflejan la capacidad que tiene una sociedad de reinventarse y definirse.»1. Es precisamente –añadimos nosotros– el distanciamiento geográfico y cultural lo que le permite recrear y redimensionar, a través de una operación estética, los referentes vinculados a sus orígenes. II Encuentro fortuito entre la identidad política, la abstracción y el relato Apóstol atraviesa sin prejuicios los fundamentos del arte con las estructuras de poder. Su última producción visual traduce la escena sociopolítica moderna y postmoderna a partir de códigos estéticos concretos que nos interpelan en relación a cómo estas realidades se inscriben en nuestra historia; concibe así una perspectiva diversa para la comprensión individual de estos períodos, la mayoría de las veces modelados por los canónicos axiomas del discurso dominante. En esta operación, cada una de sus propuestas reencuadra nuestro pasado cercano en una tentativa por proponer nuevas formas de percepción del mundo y la historia que conocemos, desafiando así no solo las restricciones
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En conversación con Andrés Isaac Santana, historiador de arte cubano para su artículo «Alexander Apóstol. Contrato Colectivo Cromosaturado», aparecido en la revista Arte al límite, edición 58, enero-febrero 2013
s/t Mural de 9 piezas individuales 2012-2017
Green and three combinations 2012-2017
White and three combinations 2012-2017
formales, sino también un abordaje poderoso y efectivo de los asuntos sociales esenciales con los cuales se confronta la cultura contemporánea. Las series que conforman la exposición Lecciones políticas lejos de favorecer una retórica de la representación nos presentan la conceptualización de una abstracción geométrica, cinética o minimalista con contenido narrativo. En ellas Apóstol se aleja explícitamente de lo representado y procede como un agente mediador situado entre la obra y el espectador. Una exploración que ensaya inicialmente con Geometría, acción y souvenirs del discurso insurgente (2014-2015), instalación multidisciplinar integrada por videos, dibujos, música y danza, en la cual los gráficos abstractos –derivados de la codificación numérica de textos suscritos por el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros– fueron desplegados sobre el muro en una inmensa trama geométrica. Una estrategia que se repite en el caso de Color is my Business y Lecciones políticas, a partir de la codificación de colores y formas geométricas. Se asume que todo arte es político por naturaleza. No obstante, Apóstol no busca con sus propuestas activar un efecto mimético ni incidir en un cambio social. La dialéctica que pudiese existir entre lo estético y lo político es resuelta por Apóstol a partir de signos comunicacionales –el uso simbólico del color y la estructura semántica– como eficaces dispositivos formales y abstractos que permitan nuevas lecturas de significado, sentido o interpretación a partir de la decodificación de sus referentes. Asi, la narrativa de Apóstol apuesta por un universo conceptual que desborda las historias escritas o representadas del relato oficial adoptando formas divergentes. Con ello intenta alcanzar «el giro ético de la estética y la política» que refiere J. Rancière en sus escritos y que intenta responder a las interrogantes que nos plantea la definición de un arte político o una política del arte.2 III Lecciones políticas, la exposición Esta muestra reúne un conjunto de obras que coexisten en los diversos espacios de la galería. El recorrido podría iniciarse con Contrato Colectivo Cromosaturado (2012) una compleja producción de video —previamente presentada en la Manifesta 9 (Genk, Bélgica) y, ahora, por vez primera en Venezuela— en tanto que su narrativa antecede muchas de las premisas conceptuales y estéticas tratadas por Apóstol para aportar visibilidad a los diversos y complejos conflictos que transitan entre el discurso político y la dinámica social contemporánea en Venezuela. En su interés por crear nuevas producciones de sentido y un comentario crítico de un periodo reciente de nuestra historia, el artista presta especial atención a los diversos mecanismos que en el país estructuraron un sistema de valores fundamentado en el ideal de una modernidad occidental a priori para formular el relato de una historia nacional. Desde una aguda perspectiva analítica y un ingenioso planteamiento estético, cuestiona y subvierte la idea apócrifa
s/t 2012-2017 Del mural de 9 piezas individuales
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Ranciere, Jacques . El espectador emancipado. Buenos Aires: Bordes Manantial, 2010.
s/t 2012-2017 Del mural de 9 piezas individuales
de un progreso enaltecido por sus gobernantes a través de una mirada oblicua e intersticial de los procesos. Su planteamiento refleja la inestable historia política moderna, transcrita en la vibrante y transitoria naturaleza cromática e ilusoria del arte cinético que, como tendencia artística dominante, se constituyó en la imagen especular de un país civilizado que dejaba atrás su precaria condición agraria. Una nación «en desarrollo» que –luego de vencer un período de dictadura en las postrimerías de la década de los cincuenta– sobrellevó cambios políticos radicales hasta alcanzar, en los años 70 y junto al ensayo de una pretendida democracia, un período de prosperidad económica dependiente exclusivamente del primer gran auge de la explotación petrolera. Sin embargo, este escenario de bonanza pronto precipitaría al país en una convulsionada y permanente crisis social, resultado de políticas de estado deficientes y de una descontrolada corrupción administrativa. Paradójicamente, mientras la ilusión de una Venezuela democrática se desvanece o acaso permanece suspendida en el tiempo, mientras la maestría de Cruz–Diez se globaliza y persiste como tendencia en el material genético del arte nacional. Contrato Colectivo Cromosaturado consta de 6 capítulos, cada uno de los cuales describe la interacción entre una locación de arte cinético público creado por el maestro Carlos Cruz-Diez con una acción recurrente y sin sentido representada por los mismos actores que interpretan las diversas clases sociales. Esta experiencia visual, desprovista intencionalmente de sonido, termina operando como estrategia narrativa y ficcional para visibilizar el artificio y revelar las ambiguas contradicciones. Apóstol lo justifica cuando comenta: «Lo que me interesa con esta pieza es ilustrar –a través de postulados cinéticos y (color y movimiento)–, la perversa relación entre populismo, demagogia, autoridad y los de grado de complacencia, manipulación e hipnosis en la población. Uso el cinetismo, no tanto por el interés que reviste como lenguaje, sino por el hecho de haberse considerado arte oficial por un Estado que busca establecer un vínculo o puente (aséptico, indefenso, cómodo) entre las estructuras de poder y la sociedad».3 Es así como los silos del puerto de La Guaira, la central eléctrica del Guri, el auditorio del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles, el cruce de cebras urbanas, los edificios de interés social de la Villa Panamericana y una oficina institucional funcionan como escenarios por los cuales se desplazan erráticos los personajes. Allí se relacionan dos fenómenos en apariencia disímiles: el sentido lúdico e ilusorio que establece el arte cinético con el espectador y asimismo el poder de seducción del cual participa el populismo y la demagogia. La proyección finaliza cuando el juego entre luces blancas y verdes alusivas al instalado bipartidismo político terminan cansando, tanto al empleado público como al potencial espectador– y un tono rojizo empieza a asomarse para quebrar el hastío. En el desarrollo de la serie Color is my business, Apóstol fotografía maquetas arquitectónicas iluminadas con los colores emblemáticos que identifican
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Andrés Isaac Santana, Arte al límite, edición 58, enero-febrero 2013 https://issuu.com/ arteallimite/docs/revista _58_aal/64
Contrato Colectivo Cromosaturado 2012
a los diversos partidos políticos de Venezuela registrados en el tarjetón electoral a lo largo del período democrático comprendido entre 1958 y 1998, año en cual el movimiento revolucionario llevaría a Hugo Chávez al poder para impulsar un sistema de gobierno –el proceso bolivariano– enfrentado a las ideas neoliberales y amparado en los principios del «Socialismo del siglo XXI». Tiempo histórico que marcará un período de extrema conflictividad, desencanto y frustración, prolongada hasta la actualidad cuando más del 80% de la población clama por la restitución de la democracia y el derecho al sufragio. En estas composiciones geométricas, el juego que establece la disolución y superposición de luz y color resuenan definitivamente en las emblemáticas Cromosaturaciones concebidas por Cruz-Diez y que al mismo tiempo se pueden aplicar a otros contextos. El investigador y curador ecuatoriano Rodolfo Kronfle Chambers así lo señala: «Se podría pensar este ejercicio de «negociaciones» lumínicas como una alegoría donde se reconstruye cromáticamente las camaleónicas identidades del poder político, que ha cambiado desde una equitativa y variopinta gama multicolor a polarizadas dicotomías que han reducido dicho espectro, aglutinando apenas la participación de un puñado de matices».4 Estas «negociaciones» se pueden percibir en el mural S/ T (2012-2017), un conjunto de 15 fotografías abstractas que revelan a partir de la teoría básica del color, las potenciales transacciones políticas. Por el contrario, en el que agrupa 9 piezas en distintas tonalidades que fluctúan entre el rojo y el negro se sugieren las supuestas similitudes o contradicciones inherentes a una misma organización o estructura; una obra cuyo refinamiento formal mantiene resonancias pictóricas con el expresionismo abstracto. El grupo de combinaciones en blanco, negro y diversos matices de gris establecen interpretaciones acromáticas del mismo tema, ahora asistidas por textos referenciales ante la duda. En estas monocromías, el significado simbólico subjetiviza su valor de representación y la negación del color constituye un doble proceso de abstracción, otorgando mínimas claves al lector. Desprovistas de color y vaciadas de contenido aparente, estas composiciones interpretan el origen de una idea transfigurada. Color is my business / Lecciones políticas, 2017 presenta un nuevo cuerpo de trabajo considerado por Apóstol como una extensión de la serie inicial, en la cual se expone una narrativa específica y contextual acerca de la historia política que enmarca el periodo de la democracia venezolana, desde el estreno de los partidos políticos en 1941 hasta la actualidad. Se distingue formalmente de la serie preliminar en cuanto la narrativa se configura a través de grupos de imágenes indivisibles, editadas o catalogadas como grupos o murales y por la utilización de colores planos contrastados, sin matices ni variaciones tonales. Con este ensayo explícitamente local Apóstol recurre al artificio de un sistema ilustrativo singular, distanciado a ultranza de los programas oficiales de la historia política de Venezuela. En su propuesta las «lecciones» apelan
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Tomado del folleto publicado en 2016 a propósito de la residencia realizada por Apóstol en Bellagio Center Creative Arts Fellowship, The Rockefeller Foundation, en 2013.
Contrato Colectivo Cromosaturado 2012
a la reinterpretación de los diversos capítulos de la historia política reciente bajo una perspectiva individual reforzada por los procesos particulares de la memoria y la identidad. Estas lecturas no acuden a las convenciones del texto ni a la imagen iconográfica; estructuran un razonamiento abstracto fundamentado en un vocabulario cromático que permite identificar la genealogía de los partidos políticos y sus diversas interrelaciones, convenios y negociaciones. El título de cada pieza sugiere la narrativa del relato. La serie de fotografías expuestas describe una cronología de acontecimientos históricos iniciada con el citado Trienio Adeco, comprendido entre 1945 y 1948, que representa el período que da fin a la dictadura gomecista para inaugurar la democracia en Venezuela, a partir de las primeras elecciones presidenciales en las que triunfa Acción Democrática (AD, blanco) como primera fuerza política. La Junta Patriótica, integrada por los partidos AD, COPEI, URD y el PCV, identificados con los colores blanco, verde, amarillo y rojo, respectivamente, refiere al organismo clandestino creado en 1957 para combatir la dictadura perezjimenista. La popularmente denominada Cuarta Republica da inicio al periodo más extenso de la democracia venezolana que culmina con la aparición del chavismo, a partir del cual el país se rebautiza como la República Bolivariana de Venezuela. Los 40 años de democracia fueron testigos de 9 elecciones sucesivas en las cuales la alternancia bipartidista entre el binomio AD y COPEI blanco y verde) centro izquierda y centro derecha permitieron la consolidación democrática en el país. El Pacto de Punto Fijo es versionado en murales lineales para reproducir a partir de los colores partidistas este acuerdo de gobernabilidad firmado en 1958, que se estableció entre las organizaciones políticas AD, COPEI y URD. Por otra parte, Militares y Civiles transcribe el inventario histórico de golpes e insurrecciones que se han escenificado en Venezuela desde 1945 hasta el 2002. En esta contundente obra la austeridad se impone, el color gris oscuro representa el poder militar y el blanco al poder civil, y la pared más grande indica el partido político que ganó o retuvo el mando. Esta imagen de manifiestas resonancias formales relacionadas al abstraccionismo geométrico y al rigor de un orden constructivo revela, desde los planteamiento de la «pura visibilidad» de los planos ilusorios, la tensión que subsiste entre ambos dominios, al tiempo que responde fielmente al malogrado espíritu de una «modernidad latinoamericana». En su anhelo por repolitizar el arte, Apóstol consigue manipular el espectro cromático como si de un «ready made» se tratara para procesar la construcción de sus narraciones y abrir posibles salidas hacia nuevas formas de subjetivación política. Ruth Auerbach Caracas, mayo 2017
Contrato Colectivo Cromosaturado 2012
s/t Mural de 15 piezas individuales 2012-2017
White and Green
White and Green
2017
2017
Trienio adeco 2017
Junta Patriรณtica 2017
Pacto de Punto Fijo I 2017
Pacto de Punto Fijo III
Pacto de Punto Fijo IV
2017
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Alexander en su tierra… Apóstol en nuestra historia
«… al examinar la historia del siglo XX, un hecho salta a la vista: por sobre la aparición de la democracia,se situaba lo que hemos llamado la —invención— de la política». Manuel Caballero. Historia de los venezolanos en el siglo XX.
I Acometer, en palabras de Alexander Apóstol, «…una narrativa específica <…> acerca de la historia política de la democracia venezolana…» (2017: 1), supone ubicar en el centro de la reflexión como referente medular de la propuesta presentada al ciudadano en tanto articulador de ejercicio de lo político en el ámbito de lo público; es decir, en el terreno de las intermediaciones entre individuos y entre estos los partidos políticos y el Estado, cuya expresión de tales relaciones es el discurso, la narrativa: la expresión viva de la manifestación de voluntades. Inicia el recorrido histórico Apóstol a partir del año 1941, como afirmación del inicio de ejercicio de la libertad por la Venezuela que se despierta de la larga dictadura gomecista y que da sus primeros pasos para la conquista de la democracia como sistema político que bien puede definir los cursos de acción que efectivamente emergen a partir de ese año. El recordado maestro Manuel Caballero afirma que la política se encuentra por encima de la democracia y la subsume en sus intenciones. De esta manera, en la realidad socio-política que define a los venezolanos de los años posteriores a los sucesos que van a bautizar a sangre y fuego a la «Generación del 28», la democracia no es una realidad que implique la sucesión de nada concreto, ni siquiera una posibilidad de reconocimiento de algún tipo de derechos o libertades ciudadanas. La Democracia era, en el momento de inicio de la historia narrativa de Alexander, una intencionalidad/pretensión de toma de conciencia por parte de las masas «<…> de su propia fuerza, de su número y de sus potencialidades capaces de imponer el cambio de rumbo a un gobierno, a un país». (Caballero, 2011: 13) Ese es el punto de partida, la semilla y origen de lo que nos hace debatirnos hoy como resultado de ese devenir histórico de acontecimientos que nos define como venezolanos con pretensiones y relaciones democráticas que van más allá del reconocimiento de un sistema o tipología de régimen político específico, para comprender que ser democrático es desarrollar e internalizar como ciudadanos los recursos para imponer, e imponernos, cambios sucesivos en las relaciones sociales entre nosotros mismos, con el poder y con el Estado. El ámbito del tesón de Alexander es amplio y, consecuente con su trabajo, ambicioso, pues abarca en redondo 76 años del espectro histórico-político nacional, incluyendo nuestra evolución desde el «Trienio Adeco» (1945-1948) hasta el ensamblaje de las tonalidades rojas que definen los últimos tiempos de la denominada revolución bolivariana, pasando por los ejes definitorios de
la «Junta Patriótica» que resiste al general Pérez Jiménez, el repaso de las realidades que edifican el periodo democrático–representativo, el «Pacto de Punto Fijo», el bipartidismo, los delicados equilibrios entre militares y civiles, los golpes de Estado exitosos y fracasados; todo ello representado en una narrativa que aglutina y recaba en sí misma definidores políticos en atención a una estética que, gracias a y por los colores, ha venido representando y representa, las posiciones y realidades que traducen los encuentros y divorcios entre los venezolanos y ese espacio público jamás abandonado desde 1941: el de la política. Este espacio político, ámbito de lo público según Hannah Arendt (1993), es definido por un consecuente llamado a lo democrático como factor definitorio de la identidad política nacional en dos vertientes: primero, como logro de una evolución que nos permite como sociedad exponernos a avances, retrocesos, aciertos y errores de un sistema que entendemos y asumimos como propio: el democrático; pero en segundo lugar, entendiendo y asumiendo la democracia como la posibilidad cierta y posible de imponer y reclamar cambios de rumbo al país. Se resiste desde siempre la Venezuela democrática a petrificarse en el reconocimiento de una sola posibilidad de vida política, su esencia democrática se haya en la exigencia de una permanente revisión de los pactos, de los acuerdos que dan soporte a lo político. Ello se expresa en el rico universo representado por Apóstol en la historia narrativa específica de la democracia nacional. Ese universo personifica la variabilidad del pensamiento libre venezolano, su ida y venida de posiciones y pareceres, de apoyos y rechazos; así como la versatilidad política que no ha podido arrinconar al pensamiento democrático en ninguna esquina ni por la fuerza ni por la dádiva; ni por el engaño ni por la violencia. Apóstol define a los protagonistas de su historia narrada, los venezolanos, así como lo hace Caballero, como libres en esencia propia, irreverentes y analíticos, resueltos y críticos, dispuestos al cambio; aún más, anhelantes del cambio, y de allí la riqueza y variedad de los colores que han representado su pensamiento, porque esa variedad exhibe la disposición a permanentemente revisar los acuerdos que dan sustento al ejercicio de los gobiernos de turno y consecuentemente a la libertad. II La propuesta que Beatriz Gil Galería presenta al público venezolano, en el particular escenario socio-político de 2017, enlaza el espacio–dimensión de lo público con el discurso estético y con el ideal de libertad, ello desde una perspectiva de muy cercana intimidad dialógica (hasta sincrética) en donde la experiencia y lo onírico se diluyen y confunden a través de la construcción y reconocimiento de un imaginario que no desdice de la realidad político-histórica, al contrario, se identifican. La alternativa dialéctica en el acercamiento-distanciamiento planteado en toda revisión histórica se sintetiza en la propuesta de Alexander en el
reconocimiento y asunción de un identitario (crítico, porque de otro modo no sería histórico) que reclama, exige y proporciona definiciones y lenguajes concretos que son inducidas magistralmente por la representación de los periodos históricos que las obras aluden; es, entonces, un relato que se sustenta en la referencia crítica antedicha. Así, se soportan las observaciones, los referentes específicos en una pretensión de universalidad que trasciende el periodo o el momentum histórico; y lo trasciende porque define una posición-real del momento ante el tiempo en una relación lúdica (lo que no deja de ser sorprendente en nuestra historia aun cuando en muchas oportunidades siempre está presente) que lo trae permanentemente al escenario del cual emerge. Así, los planteamientos están al servicio y en función del contexto y de la «idea» que sirve de ruta que, como es lógico esperar, se articulan en los referentes exhaustivamente trabajados, analizados y reflexionados por Alexander; es por ello que es evidente e indispensable la valoración del contexto socio-histórico que define todos los ámbitos involucrados, así como las dimensiones en donde opera la propuesta, el mensaje claro y directo y consecuente con la posibilidad de comunicación e interrelación con el observador. Nos encontramos ante una soberbia lectura de un proceso histórico que nos define como sociedad, como nación; y ello en buena medida, porque el estrato sobre el que se edifica el contenido es histórico, político y social, como desde ad initium es advertido por el creador; pero al ser histórico, el contenido no se limita al hecho en particular, sino que involucra —tiene que hacerlo— un proceso de reflexión y síntesis de quien se enfrenta a la obra que lo conduce a demandar ubicarse en ese espacio temporal que alude una realidad que es el sustento del discurso. De allí que la reelaboración analítica del espectador, la síntesis individual se da la mano con el planteamiento del creador, para alcanzar una ubicuidad legítima que sustenta entonce el mensaje, el fin… el relato visual que se apoya en el lenguaje estético que emerge de la historia. Pero de una historia que otorga elementos de diálogo, de reflexión, hasta cierto punto de revisión de valores y de posibilidades ciertas de ubicuidad en los planos conceptuales resultantes. Saludamos la presencia en Caracas de uno de los creadores venezolanos más relevantes e importantes de la contemporaneidad, uno de nuestros orgullos nacionales. El momento de la exhibición de su trabajo en el país coincide en tema y circunstancia histórica con aspectos que su obra trabaja y conceptualiza, puesto que alcanza un sumario de la evolución de las últimas etapas de nuestra historia política que se ha expresado en las calles de Venezuela, en una posición ante la democracia por parte de la ciudadanía que hermana a dos grandes: Manuel Caballero, nuestro desaparecido y excelso historiador y Alexander Apóstol un historiador del color de muy altos vuelos. Alejandro Oropeza G. Caracas, mayo 2017
– Apóstol, A., 2017: Color is my business. Lecciones Políticas, 2017. – Arendt, H., 1993: La condición humana, Paidós Estado y Sociedad, Barcelona. – Caballero, M., 2010: Historia de los venezolanos en el siglo XX, Editorial Alfa, Caracas.
White over red to the left, to the right 2017
white and Green 2017
Red and Blue 2017
White over Red 2017
Blue and Green 2017
Red over white to the left, to the right 2017
Pacto de Punto Fijo V 2017
Ha publicado la monografía Alexander Apóstol/ Modernidad Tropical (Actar/MUSAC, 2010) y el libro de artista La Salvaje Revolucionaria en Horario Estelar (Trienal Poligráfica de San Juan/Fundación para la Cultura Urbana 2010); su trabajo ha aparecido en una variedad de libros, entre ellos, C Photo 4 (Ivory Press Su trabajo ha sido mostrado internacional2012), Contemporary Art in Latin America mente en importantes exposiciones (BlackDog 2010), 100 Artistas Latinoamericaindividuales y colectivas, entre las que se nos (EXIT 2008), Vitamin PH (Phaidon 2006), cuentan: en España, Museo Nacional Reina Art & Photography Now (Thames&Hudson Sofía, Museo de Arte Contemporáneo 2005), Blink (Phaidon 2002), así como en de Castilla y León (MUSAC), Centro Galego revistas especializadas como Aperture, de Arte Contemporánea, Casa de América, Art Nexus, Beaux Arts Magazine, Artforum, Palau de la Virreina, CA2M, IVAM y European Photography, Art in America, Lápiz, Fundación Telefónica. En los Estados Unidos, Atlántica, Extra cámara y el New York Times. en Guggenheim Museum, The Aldrich Está representado en la Tate Modern, Contemporary Museum, Los Angeles Contemporary Exhibitions, Harvard University, Reino Unido; Guggenheim Museum, Museo del Barrio, Perez Art Museum, CIFO y Getty ICP, Bronx Museum, CIFO y PAMM, en Miami. Research Institute, USA; Fundación ARCO, En el Reino Unido, en Tate Modern y en MUSAC, IVAM y CA2M, España: Centre South London Gallery; en Centre Pompidou Pompidou, Francia; Daros-Latinoamérica; y CAPC, Francia; Wittede With, Países Bajos; Fundación Cisneros y Museo de Arte Martín Gropius-Bau y NGBK en Alemania; Contemporáneo de Caracas, Venezuela; Banco BAC en Suiza; en Venezuela, en el Museo de de la República, Colombia; MADC, Costa Rica; Arte Contemporáneo Sofía Imber, la Sala Mendoza, y el Museo Alejandro Otero. y, MUAC, México, entre otras. A lo largo de Latinoamérica en el Museo Rufino Tamayo, MUAC, Fundación Jumex, Centro Nacional de las Artes, Centro de la Imagen y Sala de Arte Público Siqueiros en México; Museo de Arte de Lima (MALI); MALBA, Centro Cultural Recoleta y Centro Cultural San Martín en Buenos Aires; Biblioteca Luis Angel Arango en Bogota; Instituto Tomie Ohtake en San Pablo y, Teorética y Museo de Arte y Diseño Contemporáneo de Costa Rica. Ha participado en la 10 Bienal de Mercosur (2015), Manifesta 9 (2013), 54 Bienal de Venecia (2011), II Trienal Poligráfica de San Juan (2009), I Bienal de Canarias (2006), II Bienal de Praga (2005), VIII Bienal de Cuenca (2004), VIII Bienal de Estambul (2003), Printemps de Septembre, en Toulouse, Francia (2003), XXV Bienal de Sao Paulo (2002), FotoFest, en Houston, (20021992), VI Bienal de La Habana (1997 ) y la Bienal Barro de América, en Caracas (2001). ALEXANDER APÓSTOL
Barquisimeto, Venezuela, 1969. Estudió Artes en la Universidad Central de Venezuela. Actualmente reside y trabaja en Madrid.
s/t Del mural de 15 piezas individuales 2012-2017
s/t Del mural de 15 piezas individuales 2012-2017
Militares y civiles 2017
Bipartidismo 2017
Lista de obras
Alexander Apóstol / Lecciones políticas
I. Contrato Colectivo Cromosaturado 2012 (en colaboración con Rafael Ortega) HD Video instalación en 3 pantallas, 55 minutos. HD Video instalación monocanal, 52 minutos. (Exhibida en sala).
II. Color is my Business 2012-2017
s/t Mural de 9 imágenes Fotografía digital 50 x 75 cm c/u. (extensión del mural 160 x 235 cm) Ed. varias. (3+2p/a)
s/t Mural de 15 imágenes Fotografía digital 50 x 75 cm c/u. (extensión del mural 160 x 400 cm) Ed. varias. (3+2p/a)
Blue and Green Fotografía digital b/n 50 x 75 cm Ed. 2/3+2p/a
Green and three combinations Fotografía digital b/n 83 x 100 cm Ed. 2/3+2p/a
Red and Blue Fotografía digital b/n 50 x 75 cm Ed. 2/3+2p/aa
Red and three combinations Fotografía digital b/n 83 x 100 cm Ed. 2/3+2p/a
III. Color is my business / Lecciones políticas 2017
Trienio adeco Fotografía digital 3 imágenes de 50 x 75 cm (extensión del mural 50 x 240 cm) Ed. 1/5+2 p/a
Junta patriótica Fotografía digital 4 imágenes de 50 x 75 cm (extensión del mural 115 x 165 cm) Ed. 1/5+2 p/a
Cuarta república 1958-1998 Fotografía digital 9 imágenes de 50 x 75 cm (extensión del mural 165 x 240 cm) Ed. 1/5+2 p/a
Pacto de Punto Fijo I Fotografía digital 7 imágenes de 50 x 75 cm (extensión del mural 50 x 570 cm) Ed. 1/5+2 p/a
Pacto de Punto Fijo III Fotografía digital 5 imágenes de 50 x 75 cm (extensión del mural 50 x 405 cm) Ed. 1/5+2 p/a
Pacto de Punto Fijo IV Fotografía digital 5 imágenes de 50 x 75 cm (extensión del mural 50 x 405 cm) Ed. 1/5+2 p/a
Pacto de Punto Fijo V Red over white to the left, to the right Fotografía digital b/n 50 x 75 cm Ed. 2/3+2p/a
white and Green Fotografía digital b/n 83 x 100 cm Ed. 1/3+2p/a
white and Green Fotografía digital b/n 83 x 100 cm Ed. 1/3+2p/a
White and three combinations Fotografía digital b/n 83 x 100 cm Ed. 2/3+2p/a
White over Green Fotografía digital b/n 50 x 75 cm Ed. 2/3+2p/a
White over Red Fotografía digital b/n 50 x 75 cm Ed. 2/3+2p/a
White over red to the left, to the right Fotografía digital b/n 50 x 75 cm Ed. 2/3+2p/a
Fotografía digital 4 imágenes de 50 x 75 cm (extensión del mural 115 x 165 cm) Ed. 1/5+2 p/a
Bipartidismo Fotografía digital 4 imágenes de 50 x 75 cm (extensión del mural 115 x 165 cm) Ed. 1/5+2 p/a
Militares y civiles Fotografía digital 90 x 180 cm Ed. 1/5+2 p/a
En nuestros44 años de trayectoriaBalsam se ha dedicadoa ofrecer un serviciointegral relacionadocon el mundo gastronómico basándonos en la más alta calidad, tecnología,seguridade higiene de nuestros productos.Este crecimiento a lo largo de los años nos ha llevado a expandirnos en áreas complementariasdentro
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Ruth Auerbach Beatriz Gil Galeria Instalación y montaj e
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