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EL DÍA

OPINIÓN ihHiiiiiiiiiiiiiimiiHHiimiiiiim

MLlLI

Fue a la farmacia y pidió una vacuna antibritánica. —-Antitetámca, le rectificó e! empleado. —No, antibritánica, dijo el mecánico; porque el golpe me lo di con una "¡lave inglesa".

tEMAS ISLEÑOS

de afanes e inquietudes

IOS REALEJOS,

Un rincón en /as af Los Realejos, la villa del Norte tinerfeño que ahora celebra sus fiestas en honor de la Virgen de! Carmen, es una de las localidades isleñas que con m.$s empuje y ánimos marcha por los senderos de! P,wj.,.wow. 4-.il ict CíUuau tranquila, se refleja la actividad de sus habitantes que, con esperanzadora esperanza, se han trazado una meta y, con ilusión, marchan decididos a su logro. Con un muy prorristedor futuro ante ella, la villa de ¿_os Realejos es buen ejemplo de afanes e inquietudes, es bjen ejemplo de una común uad que, con voluntad y buen y bien hacer, trabaja para ganai el pan de cada día y, al rrvs mo tiempo, realiza y proyecta con vistas al porvenir. Creo que el sentir de un pueblo se refleja bien oí sus plazas y jardines. En esto es-

ueras de Los Realejos.

toy de completo acuerdo con un amigo extranjero qje, después de muchos años en Te« nerife —isla -a la que ya con sidera como su tierra natal— siempre habla con orgu»'o de las bien cuidadas plazas y jardines de Los Realejos. Dice el amigo —nacido en Londres y que se considera tinerfeño— que, cuando desde su ciudad natal liega a Teñen fe algún pariente, primero le lleva a Los Realejos. Y dice que tal decisión tiene como motivo principal el que allí, en la villa del Norte isleño, puede apreciarse con claridad el es> fuerzo del hombre con la tierra, ese esfuerzo que se traduce en que apenas hay allí un trozo de terreno sin cultivar, sin el manto verde y productivo. Y es cierto. Allí, hasta en ^as 'aderas y fondo de los barrancos se observa la cons-

tante lucha de! hombre que, a fuerza de años y desvelos, ha transformado los pedregales en terrenos de cultivo. Si un extranjero —aunque mi amigo no quiere que como tal se le considere, ya que argumenta que también es isleño— re conoce ese ejemplar trabajo y esa ejemplar constancia, ¿qué vamos a decir los que aquí nacimos? Desde los montes a la costa, Los Realejos se extiende como un vuelo blanco de palomas. Desde las cumbres de la isla al mar que la baña, .a. villa es claro ejemplo de tra bajo —silencioso y efectivo trabajo— que a todos llena . de legítimo orgullo y no me nos legítimo optimismo. Una de las principales características de la villa que crece y crece —de la villa que hoy trabaja con vistas al mañana— es la de saber hermanar el ayer con el hoy, de sa-

BBOM4S SÍJV MALA FE

ANDANDO SE QUITA EL FRIÓ Viajar en las "guaguas rojas" y vivir por Salamanca, a muchos los acongoja, y a otros les baja la panza.

El caminar no le asusta perqué es fuerte y es robusto, pero sí que le disgusta porque no es por su gusto.

El subir a La Laguna, viviendo por dicho barrio, es tener poca fortuna por el nuevo itinerario.

Dice que sueñaK al dormir, con algo que ya le espanta: es que hasta el año dos mil no hay guagua por Salamanca.

La guagua, con la parada que está en Ramón y Cajal, les queda muy alejada y hay mucho que caminar

Otro que oyó el comentario nos "espetó", tan campante: —Ya no será necesario. Habrá platillos volantes.

Les dejan, a su regreso, por detrás del "Hotel Bruja", para que bajen de peso, y se cueden como agujas.

Pienso que ese pronóstico es un poco exagerado; vamos bien en helicóptero, si las cosas no han cambiado,

Desde allí hasta Salamanca, hay bastante recorrido; se llega con gran tardanza, si un coche no te ha "barrido"

A coches, por esa fecha, segu o que nadie sube, pues iremos como flechas por los aires, entr-e nubes.

A mí me dijo un vecino de ese b^.rio desgraciado: es más lo que yo camino, í ue lo cu e voy "amontado".

Dicen que desde e! p'incipio, con este rollo de guaguas, empresas y municipio tienen trabado el paraguas.

ber conservar ese claro espíritu de los años idos y, al propio tiempo, aunarlo con e! presente. Los Realejos es villa de ayer y de hoy. Villa que, ,/iá: ta desde lo alto, tiene roje? de tejas y, junto a las nuevas edificaciones, el orgullo verdsf de los viejos dragos y copu dos laureles. Hoy, como siempre, Los Realejos es ejemplo por su trabajo, por esa su constancia y férrea voluntad en el buen y bien hacer. Es, también, re creo para la vista del que ile^ ga y que, con rapidez, se siente ganado por la serenidad que allí impera, por la. hidalguía que preside todos los actos de! cotidiano vivir. Bajo el cielo de! Norte tinerfeño, Los Realejos —con su antiguo sosiego— tiene un paisaje que se abre en aban! c o / A l fondo ondulan las mon tañas y, así, las casas se extienden entre la huerta infinita de! mar y e! verde radíame Como otras ciudades islañas, Los Realejos es hoy la unidad, la medida, la norma.

—Había ahí un piso estupendo, dijo la señora, y no me quedé con él por una letra... —¿Es que lo rifaban?, le preguntó la amiga. —No, mujer; es que el Banco no aceptó la negociación de la letra de 500.000 pesetas para el primer plazo.

Después de ver toda la vivienda que iba a comprar, preguntó por el último precio. —¿Y la "entrada"?, añadió. —Muy amplia y, ademas, con dos ascensores.

Entró el mago en la guagua y vio que había varias personas agarradas al "listón" central que pendía paralelo ai techo. — ¿Y para echar eso abajo tanta gente?, comentó. Y de una agarrada, ¡o echó al suelo,

El maestro, en la escuela.— ¿En .qué se parece la Fuente de Joco a una guagua urbana de Santa Cruz? El niño. — En que se "pierde La Esperanza"...

Estaba con números rojos en el Banco y recibió un escrito para que normalizara la cuenta. — ¡Vaya, me dijo, ya me llegó la dichosa "carta de ajusALTOBER

J. A. Padrón Albornoz

LOS CRISTIANOS, EN MARCHA Parece ser que Los Cristianos están ya camino de una puesta a punto, tal como reclamaba desde hace tiempo el lugar privilegiado que aquella zona constituya dentro de la geografía insular. Porque pocos climas pueden parangonarse con los de la citada localidad sureña que, hay que Decirlo, no fue descubierto en tal sentido precisamente por el turismo o pnr los que en torno al mismo trabajan, sino por gentes de Santa Cruz que. desde hace muchos años, hdbían elegido aquel litoral para pasar sus temporadas, incluso en el invierno, porque la verdad es que es 'jn clima para todo el año. Pero Los Cristianos, como otros muchos enclaves de ¡a isla con indudable interés turístico, estuvo siempre dejado de la mano de Dios y la iniciativa privada se lanzó allí a edificar sin orden y • concierto, porque en verdad no existía un auténtico Plan General de Urbanización. FMo ha dado motivo a que fuera un lugar polémico en repetidas ocasiones, y que conste que no nos -eferimos precisamente a la reciente discusión pública sobre puerto pesquero, paso de camiones y playa. Porque, ya hace mucho tiempo, todos recordarán aque! •'remendó problema que surgió con el edifcio que se levantó junto a !a playa, en las inmediaciones del "Hotel Moreque, y en el que tuvieron q>je intervenir dos gobernadores civiles: don Juan Pablos Abnl y don Mariano Nicolás, si no recuerdo mal. Pero aquel edificio de apartamentos llamado Cristianmar, ha quedado ya marginado, según tengo entendido, de! paseo marítimo, seguirá allí, y e! problema ha desaparecido. Si bien queda aún por derribar dos o tres casas que se ven afectadas por el paseo marítimo de referencia, sin que senamnc

loe

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nnr mió tn.

Cuentan I os Cristianos ya con su Plan General, y las obras que actualmente se realizan han de darnos e! talante de una localidad turística pues ta al día, tanto en el alcantarillado y demás servicios, como en los aspectos estético y de presentación. .Actualmente se cubre de losetas la calle principa! de entrada hacía el muelle, en su parte baja, es decir, más o menos, desde la farmacia al puerto, • v asimismo se trabaja en el paseo marítimo de referencia, que igualmente va cubierto de losetas. No dudamos en afirmar que, cuangto se termine, el mencionado paseo ribereño va a ser

uno de los más hermosos de la isla, tanto por su longitud como por su trazado, siguiendo la línea costera. Ya era hora, porque, como decimos más arriba, la iniciativa oficia! o municipal no había correspondido con su aportación -—con estas obras de servicios y acondicionamiento— a! impulso que desde los primeros mo mentos dio a aquel sector la iniciativa privada. Y Los Cristianos, junto con la Playa de las Américas, ya casi unidos, cuentan mucho en la actualidad dentro del espectro general del turismo en Tenerife. DIONISIO

Con la ISLA a cuestas

SIMONADAS En cierta ocasión se me vino a las mientes decir que no sé qiüé cosa me parecía una simonada y los que estaban oyéndome sJn saber lo que era aquello, y a lo mejor esperando que yo lo despHcara. Porque se daba la ccncidencia de que casi todos ers gente peninsular y los otros jovencitos de estos de chora, que entienden todo lo que se les dice en inglés y no les cogen las vueltas a las palabras de la isla. AI ver aquello, volvime para ellos y les dije: «¿Por qué me miran ansina? ¡es que estoy hablando en extranjero!?». «No, —me dijo uno—, es que no sabemos que es eso que usted llama sJmcnadas. Porque si fuera limonadas...» ¡Mire usted qué cesas! ¡Limonadas! ¡Ni que estuviéramos en un café! Y para que me entendieran, pregunté: «¿Ustedes no saben lo que es un simón?». Uno me contestó que un coche. ¡Ave María! ¡Un coche! ¿Usted ha visto? A quien se le ocurre tamaño dislate... Un s5món, —les despliqué—, es un guanajo. Y otro saltó: «¿Un pavo?». ¡Otro que tal baila! ¡Un pavo! Les seguí diciendo que no. Que una simón es lo mismo que un guanajo, un torio* Isn, un Meque bobate... ¡Y no me entendían! Hasta que les di je que es un bobo, y entonces supieron lo que yo quería decir. Porque simonadas son las cosas que hacen los simones. Y como hay una cáfila de simones sueltos por ahí, cada día se hacen más simonadas. Como las de aquel chico, que iba de pesca con su padre, y le dieron ganas de hacer ciertas cosas y se puso empinado en la proba, y de repente dice: «¡Ah, padre! Yo sé de donde está el tiempo». «¿De dónde, muchas?», preguntó el otro. «De proba». «¿Y por qué lo sabes?». Y va y contreta: «Perqué la porquería va pa vusté». ¡Si sería simón el muchacho!


LOS REALEJOS EJEMPLO DE AFANES E INQUIETUDES