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Luces y sombras de El Hierro

El hombre de la montaña

El «Gap Palomo» cuando, el 23 de agosto de 1923 zarpaba rumbo a Lisboa. Por su proa, el velero de cinco palos «Cari Vienen»

Santa Cruz de ayer y de hoy

Cuando en el silencio crecía el viento de la mar Con la limosna de la brisa en las vélaselas fragatas, goletas, bricbarcas y bergantines redondos llegaban a la buena ciudad ma riñera. Con estos veleros, al ritmo cansino de sus alternativas lo hacían los vapores que, empenachados de humo y con buena siembra de puntales daban fondo en la dársena para hacer consumo y refrescar la aguada. Todos eran barcos de casa, «burras mansas» dt; la üenníe, huéspedes fijos del Atlántico is- «bufandas» de la Blue Funnel leño, la verdadera sal íntima de Line, etc.— tanto y^an bien trala vida marinera de Santa Cruz bajaron en pro de la exportade Tenerife. Llegaban moliendo ción de las frutas isleñas. Ante la imagen volvemos a espumas, rompiendo mares y con el negro y espeso penacho cuando los barcos andaban a de humo sobre la estela que, vapor, devorando carbón por como un río blanco, quedaba sus hornos, aquel Cardiff de. popor la popa. Daban fondo tras co humo y mucha fuerza que noches de pesadilla y guardias entonces daba vida a casi todos continuadas y, al aire la obra los mercantes que eran en la viva de sus lastradas, traían el mar. Venían a Santa Cruz de llanto rojo de las planchas y Tenerife con la precisión de los portillos chorreando herrum- correos de las navieras Trasatlántica y Trasmediterránea, bre sobre la obra muerta. Ante la imagen que ilustra con la de todos los que trillaron estas líneas, preguntarnos qué con monótona constancia la líse hizo de la gracia de las arbo- nea de estas aguas y las del laduras, la altivez de los palos Puerto de la Cruz. Aquí, en la antigua fotogray las chimeneas y, también, de los cascos finos y elegantes, fía de Adalberto Benítez, la escascos escualos y cuchillos que tampa gallarda del «Gap Polonio» cuando, el 23 de agosto de cortaban todas las mares. El tiempo ha pasado con días 1923, siempre al mando del cay noches y ha ido borrando mu- pitán Ernesto Rolin —Hijo cho de lo que bien sumó un nu- Adoptivo de Santa Cruz de Tedo más al hilo de nuestras vi- nerife y comodoro de la Hamdas. Hoy volvemos a la expe- burg-Sudamerikanische— recaló riencia salobre y, con la injusta por nuestro puerto. Venía de manía de los olvidos, a la justa Buenos Aires, Montevideo y y buena de los recuerdos. Aho- Río de Janeiro y, con 405 pasara, evocar el trasiego de los vie- jeros —aquí embarcaron otrosjos carboneros fatigados —to- siguió viaje a Lisboa y Hamburdos con palos y chimeneas de go, despachado por don Jacabo mucha guinda y en candela— y, Ahlers. también, a los trasatlánticos Cuando el «Cap Polonio» dio apresurados, a los antiguos co- fondo a la sombra de Anaga y rreos de la Trasmediterránea atracó en el Muelle Sur, acabaque, en el Muelle Sur, daban al ba de hacerse a la mar eluPeraire su contraseña. Con ellos, sic», un «mamaria» de 4 palos fruteros empenachados con los que, al mando del capitán Dacolores de Pinillos, Thoresen, vies, venía de puertos austraYeoward y Oldemburguesa lianos y Ciudad del Cabo con que, con los de la Forwood y los 162 pasajeros para Southampen tránsito —Castles, Malas ton. También -había zarpado Reales, «paquetes» de la Eider, otro trasatlántico, el belga «colorados» de la Bullard King, «Thysville» que, desde Matadí y

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Habitaba en la Villa un hombre alto y fuerte, de ojos vivarachos y cabello negro y rizado. No tendría más de sesenta años, pero su peso era exagerado: no correspondía a su talla, y, corno siempre andaba cansado y muy despacio, parecía aún más viejo. Cada día madrugaba para llegar pronto a una de sus propiedades. Guando Isidro llegó a su lugar de ensueño, sentóse en la pared junto al camino. Para él no había otra tierra más bella que la montaña erguida más allá de los llanos, cubierta de hierba verde y tierna. La ladera mostraba siempre ricos pastos, y nunca se había utilizado allí la hoz: una cabra firanca y otra morisca pastaban en ella algunos meses del año, mostrándose muy satisfechas y retozonas. Había una higuera de tronco robusto, de color grisáceo y tupido y verde ramaje, que era una verdadera tentación para los animales herbívoros: en sus escapadas solían comer ávidamente sus hojas y púas; sin embargo, a cada primavera brotaban nuevas ramas, muestras de su savia inagotable. Cada nisperero revelaba su deseo de no parecerse a los demás, y todos eran

altos, bien conformados. Isidro detúvose para aspirar las benditas esencias del amanecer; había observado en huertas ajenas, a lo largo del camino que anduvo para llegar a su terreno, que los manzanos ya estaban en flor. Uno de aquéllos, en la esquina de un huertecilio? era como un viejo amigo, aunque sus frutos no habían crecido mucho, y, más bien no eran apetecibles, sin embargo, sus abundantes flores semejaban blancos ramilletes u oleadas niveas en aquellos amaneceres propios de algún paraíso, Durante la noche el rocío lavó todo el polvillo de las hojas, y las dejó brillantes. En Ja montaña apuntaron los primeros rayos de la aurora. Y en su cúspide flotaba un velo frío, la bruma diáfana. El campesino Isidro contempló largo rato la tierra que había cavado con su azada, arrancándole las malas hierbas y dejándola fina y ligera, sin terrones ni matacanes. Más abajo nacían las habas, surgiendo de la tierra sus faojitas temblorosas. Con las primeras luces también dibujábanse algunas sombras que lucían tan perfiladas como al claro de luna.— Flora Lilia Barrera

El «Cari Vinnen» venía de Dakar/ al mando del capitán Leemans, traía 191 pasajeros a Cardiff con carga de carbón y, su bordo. Buzo carbón y la previamente, en Funchal había aguada yf posteriormente, fue descargado parte del «best despachado por sus consigna- Welsh» que abarrotaba sus botarios en esta capital para los degas. Estaba entonces al manpuertos de Casablánca, Lisboa do del capitán Müller y, en aguas de Santa Cruz, por bany Amberes. da y banda descargó en las gaOtro de los barcos que había barras que, en la estela del rezarpado era el frutero linglés molcador «Elsie» —de la firma «Matína» —de la Eider FyrTes— Depósitos de Carbones de Teneque, en lastre, procedente de rife— llegaban a sus costados. Liverpool había llegado para Poco después de que el «Gap cargar huacales de plátanos Polonio» se hiciese a la mar, con destino a Garston. Este no zarpó el «Garl Vinnen» que, en era otro que el antiguo «Moe- lastre y con todo el trapo largo, we» que, como crucero-auxiliar1 puso proa al Sur, hacia el lejade la Marina de Guerra alema no puerto de Buenos Aires, Y na, durante la primera contien- frente a Santa Cruz de Tenerife da mundial llevó a cabo dos desfiló uno de los cinco veleros campañas contra el.tráfico co- que, construidos por la Krupp mercial aliado. En el primero después de 1920 —con él, sus de ellos, con las tripulaciones gemelos «Adolf Vinnen», «Sude los barcos hundidos envió a sarme Vinnen», «Christel VinSanta Cruz al «Westburn» que, nen» y «Werner Vinnen»— con tras desembarcar a los prisio- sus 2.500 toneladas y motores neros—venía con bandera ale- auxiliares entonces causaron jníima y dotación de presa— fue sensación en el tráfico marítiI lido por su tripulación mo. írente a Las Teresitas, ya que el De ellos, el primeramente cicrucero inglés «Sutlej» vigilaba tado naufragó en el viaje inausu salida. Hoy, la campana del gural. Los «Christel» y «Werner» «Westburn» bien luce, cargada fueron luego convertidos en de años e historia, en la torre motonaves y, vendido en Italia, de la iglesia de San Andrés. el «Susanne» tomó primero el Aquel 23 de agosto de 1923f nombre de «Patria» y, más tarel «Gap Polonio» atracó para de, el de «Imperatore»; el 16 de realizar operaciones en el Mue- junio de 1939, recaló por Santa lle Sur, y cuando ya se hacía a Cruz de Tenerife —en viaje a la mar —en el «avante poca» de Río de Janeiro y Buenos Aires— las salidas y el ancla a pie de para, por una falúa, desembarroda— Adalberto Benítez, el car las crónicas que, para su buen fotógrafo, con su maestría posterior envío a Roma, había desde el extremo del espigón escrito el periodista Cesco Tologró la imagen qiíe refleja un maselli, de «U Corriere de la Seantaño casi reciente. ra», que viajaba a su bordo. En primer término, la boya El «Cap Polonio» —que en feroja que, con luz del mismo co- brero de 1922 fue el primer lor, a nuestros años niños llegó gran trasatlántico que atracó señalando el límite del vertido en el Muelle Sur— también dejó de la escollera. A la izquierda, su buena historia en el Puerto y en la costa, los almacenes de la Cruz donde, pilotado por carboneros de Hamñton, Cary el capitán Brunetto, en cierta Hermanos y Depósitos de Car- ocasión dio fondo para desembones de Tenerife. La cantera barcar pasajeros dado el temOtro de los afortunados que DÍA, en su casa. Se llama Dode I»a Jurada apenas ponía su poral de Sur que azotaba las mingo Morales González, y viseñal de piedra rota en las costas de Santa Cruz. Por lo obtuvo cinco mil pesetas cuando el equipo sorpresa de nuesve en la barriada La Cepsa, blomontanas de Anaga y, hacia que respecta al «Cari Vinnen», que tercero, número 68, de San Andrés —el antiguo Valle cuando en 1939 comenzó la Se- tro periódico llamó a su puerta Santa Cruz. de las Higueras o de Salazar4- gunda Guerra Mundial buscó el y comprobó que tenía el Telese adivinan las playas de María refugio de la paz española en DIA, suplemento dé TVE de ÉL Jiménez, Jagua, Los Pasitos y aguas de Cartagena. AHÍ perLos Trabucos. maneció fondeado hasta que, Por la proa del trasatlántico en 1946, fue cedido a Gran de la Hamburg-Sudamerikanis- Bretaña. Remolcado a Gibralche —naviera ligada a Santa tar, allí estuvo hasta que, en Cruz de Tenerife desde 1872 1953, fue vendido para des con sus «Brazilian», «Santos» v guazar. «Río»— La silueta elegante el En las aguas entre Santa «Cari ¥innen» que, de cinco pa- Cruz y San Andrés, dos estamC/. CARRERA LA LAGUNA los, tres días antes había dado pas marineras que, con el buen fondo en estas aguas. El «Cari hacer de los hombres de la mar Superficie 100 m2. Decorado. Con Vinnen», también de bandera —con el sonar de la antigua alemana, era velero difícil de campana del «Westburn»— a garaje. Propio para cualquier tipo de clasificar, dado que cruzaba los muchos llega como el recuerdo oficina o despacho profesional. palos trinquete y mayor central de un recuerdo, como cuando y, en los restantes —mayores en el silencio -crecía todo el Consulte precio y condiciones al proel y popel, y también en el viento de la mar.— Juan A. Paniesana— llevaba cangrejas. teléfono:: 258910 drón Alhomoz

5.000 pesetas por tener el TeleDIA

LOCAL OFICINA O DESPACHO

CUANDO EN EL SILENCIO CRECIA EL VIENTO DE LA MAR  

Artículo de Juan Antonio Padrón Albornoz, periódico El Día, sección "Santa Cruz de ayer y hoy", 1985/06/16

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