ÁRBOLES de Judith Filc fue impreso en la nobilísima ciudad de Buenos Aires, año veinticuatro del siglo. TOLLE, LEGE.
PISO TRECE
Paola Escobar
Escobar, Paola Piso trece/ Paola Escobar - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Barnacle, 2023. 62 p.; 21 x 15 cm. ISBN 978-987-8952-34-5 1. Cuentos. I. Título. CDD A863
Editor General: Alberto Cisnero Diseño de tapa: Azúcar Ramón y Merlina H. Cisnero Fotografía de tapa: Paola Escobar Primera edición: Octubre de 2023 (c) 2023, Paola Escobar Buenos Aires- Argentina ISBN 978-987-8952-34-5 BARNACLE
Libros homogéneos y comerciales barnacle.cia @gmail.com www.barnacle.com.ar
Impreso en la Argentina Printed in Argentina Queda hecho el depósito que previene la ley 11723
Playlist
ser como este tipo en el tren, Q uiero sentado en el tercer asiento del lado
de la ventanilla. Lleva bigotes a lo Nietzsche. Todo le resbala, no se hace drama por nada. Calza una leve sonrisa, morocho con algunas canas que le vetean la cabeza, el pelo crespo amortigua los cascos auriculares que le tapan las orejas. Son los cascos que no quiero comprar por temor al ridículo cuando me los vea puestos, a pesar de que sé cómo podrían mejorar sustancialmente mi experiencia sonora. Desde mi panóptico puedo observarlo con impunidad porque tiene los ojos cerrados. Voy agarrada de la manija que sobresale del asiento contiguo al de él. Cierro los ojos y se proyecta en mi cabeza la escena de una película: es viernes a la noche y estamos en la parada del 152. Él y yo vamos para el mismo lado, volvemos a nuestras casas. El colectivo no llega y la espera ha agotado los temas de conversación, además ya estuvimos cinco horas hablando en un pub irlandés en San Telmo.
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Ahí charlamos de música: le mostré mi lista corta de temas y mi lista larga. Le expliqué el porqué de cada elección, las razones del orden de las canciones en cada lista. Me apoyo en una esquina del refugio de la parada, empieza a llover. Después de un silencio de unos minutos, él me toma la cara con las dos manos, muy despacio, me da un beso en la boca. En ese momento llega el colectivo, nos sentamos en dos asientos de atrás. Dejamos de hablar, nos seguimos besando como adolescentes durante un rato largo. Cada tanto acaricio esos bigotes un poco salvajes. Abro los ojos y veo por la ventanilla el cartel de la estación Olivos. Son las siete de la mañana y la primavera se demora en aterrizar. Él sigue con los ojos cerrados. La campera impermeable verde militar le aprieta la panza. En el vagón no está encendida la calefacción, él lleva la campera con el cierre hasta el cuello. En eso nos parecemos un poco, también soy friolenta. Tengo puesto un tapado verde seco, no me gusta lo militar ni nada que pueda asociarse con el ejército, la marina o la fuerza aérea. No cuento con la ventaja del cierre, sino con botones a punto de estallar a la altura de la cadera. Apenas compré
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ese tapado supe que era del talle equivocado, pero sucumbí al fetichismo de la mercancía y me lo llevé igual. Imagino que está escuchando a Lou Reed, así que elijo Perfect Day entre las canciones que llevo para escuchar en el tren con los auriculares. La letra dice: “es un día tan perfecto, me hiciste olvidar de mí mismo, pensé que yo era alguien distinto, alguien bueno”. Claramente él es un hombre sensible. Es obvio que es músico de jazz o dueño de una librería escondida en Palermo. Suena su celular. Desconecta los cascos y se toma su tiempo en atender. Debe estar pensando “¿quién carajo me llama a esta hora?” Yo opino lo mismo. ¿No se dan cuenta de que está escuchando Satellite of Love de Lou Reed? No nos gusta que nos interrumpan cuando volamos con Lou. Me gusta tener cosas en común con este tipo panzón al que le resbala todo. Pienso que si encontrara más cosas afines con él todo me resbalaría. Arranca Time de Pink Floyd, Gilmour canta “No one told you when to run, you missed the starting gun”. Repito la frase en voz alta como en un karaoke. El tipo sentado al lado de Bigotes me toca el brazo, quiere decirme algo, me hace
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señas para que me saque los auriculares. Le obedezco, no sé por qué. Es un hombre albino, de tez blanca como la nieve iluminada por el sol y ojos casi transparentes. Las venas azules se cruzan en el dorso de la mano como los cables de una conexión eléctrica. Me habla con acento británico: “Es quizás el mejor tema de The Dark Side of the Moon. Pero tendrías que mejorar tu pronunciación.” Afuera del tren la calle está desapacible. Cruzo la avenida San Martín, siempre ventosa en esta esquina. Sobre la vereda y a pocos metros de la puerta de entrada al edificio hay una garita. Saludo con la cabeza a Oscar, uno de los de seguridad. Trajeado y con pulseras gruesas plateadas, lleva dos anillos de sello, uno de oro y otro de plata. No sabe mi nombre, me cae bien porque se parece mucho a Cacho Castaña, me gusta la mezcla de traje formal, arrabal y cultura del camión. Subo los treinta escalones hasta la puerta, Jobim canta en mis orejas “la tristeza no tiene fin, la felicidad, sí.” Adentro del edificio paso la tarjeta magnética por el lector del molinete. Veo dos filas largas para subir a los ascensores,
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Índice
Playlist/ 11 No se puede hacer eso/ 17 La herencia/ 27 El corpiño/ 35 Pie de princesa/ 39 La orden del día/ 47 Bandera de rendición/ 53
PISO TRECE de Paola Escobar fue impreso en la nobilísima ciudad de Buenos Aires, año veintitrés del siglo. TOLLE, LEGE.
ÁRBOLES de Judith Filc fue impreso en la nobilísima ciudad de Buenos Aires, año veinticuatro del siglo. TOLLE, LEGE.