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Devocionales desafiantes para el hombre creado a imagen de Dios (Challenging Devotions for the Man M

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ESPECIALMENTE PARA

DE

FECHA


DEVOCIONALES

DESAFIANTES PA RA EL HO M BRE

CREADO

A IMAGEN DE

DIOS


DEVOCIONALES

DESAFIANTES PARA EL H O MBR E

CREADO

A IMAGEN DE

DIOS 90 lecturas poderosas

DAVID SANFORD


TÚ eres la razón de nuestro trabajo en Barbour Español. Prometemos que siempre usaremos los talentos que nos ha dado Dios para producir contenido pensando en ti, y que permaneceremos fieles a la Biblia, sin importar las circunstancias. Gracias por ser el centro de nuestro trabajo. © 2026 por Barbour Español ISBN 979-8-89151-426-3 Título en inglés: Challenging Devotions for the Man Made in God’s Image © 2022 por Barbour Publishing, Inc. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede reproducirse ni transmitirse con fines comerciales, excepto por citas breves en reseñas impresas, sin permiso escrito de la editorial. Los textos reproducidos no podrán ser utilizados en sitios de la Web en el ámbito mundial. Ningún contenido publicado por Barbour puede ser usado como data para entrenamiento de máquinas de inteligencia artificial o el desarrollo de cualquier otro programa similar. Las iglesias y otras entidades con intereses no comerciales pueden reproducir parte de este libro sin autorización escrita expresa de Barbour Español, siempre que el texto no exceda las 500 palabras o el 5% del libro completo, o menos, y que no sea material citado de otra editorial. Cuando se reproduzca el texto de este libro, deben incluirse las siguientes líneas de crédito: “Extraído de Devocionales desafiantes para el hombre creado a imagen de Dios: 90 lecturas poderosas, publicado por Barbour Español. Usado con permiso.” Las citas bíblicas son tomadas de la Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®. NVI ®. Copyright © 1973, 1978, 1984, 2011 por Biblica, Inc.™ Usado con permiso. Todos los derechos reservados mundialmente. Las citas bíblicas marcadas como «ntv» son tomadas de la Sagrada Biblia. Nueva Traducción Viviente copyright© 1996, 2004, 2015 por Tyndale House Foundation. Usadas con permiso de Tyndale House Publishers, Inc. Carol Stream, Illinois 60188. Todos los derechos reservados. Las citas bíblicas marcadas como «rvr60» son tomadas de la Reina-Valera 1960™ © 1960 Sociedades Bíblicas en América Latina; derechos renovados © 1988 Sociedades Bíblicas Unidas. Utilizado con permiso. Desarrollo editorial: Semantics Inc., semantics01@comcast.net Publicado por Barbour Español, un sello de Barbour Publishing, Inc., 1810 Barbour Drive, Uhrichsville, Ohio 44683. www.barbourbooks.com Nuestra misión es inspirar al mundo con el mensaje transformador de la Biblia.

Impreso en China.


¿QUÉ SIGNIFICA SER CREADO “A IMAGEN DE DIOS”? Significa que tienes la capacidad de transformar tu entorno para bien. En el primer capítulo de las Escrituras, Dios dice: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza” (Génesis 1:26). Aunque todo ser humano lleva la imagen de Dios, este poderoso devocional se enfoca particularmente en los hombres. Puedes y debes reflejar la imagen de Dios cuando • trabajas, creas, provees y proteges

• amas, enseñas, confrontas y perdonas • guías, ayudas, animas y te sacrificas

Noventa reflexiones inspiradas en las Escrituras muestran a Dios actuando, revelando cualidades positivas y valiosas que los hombres, creados a su imagen, tienen el privilegio de seguir. Un reto y una motivación para los hombres cristianos en un mundo que los necesita con urgencia... ¡que te necesita a ti!

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LA MAGNITUD DE LA GRAN BONDAD DE DIOS “Disfrutaron de tu gran bondad”. Nehemías 9:25 Dios es grandioso. Dios es bueno. Él quiere que le conozcas y le ames. Y el único y verdadero Señor desea que seas sus manos y pies aquí en la tierra. No te preocupes. No es difícil. De hecho, gran parte de lo que exploraremos en este libro provocará sonrisas, alegría e incluso diversión. Así lo diseñó Dios, y por eso ¡podemos alegrarnos! Comencemos por descubrir quién es Dios. Una vez más, Él es grandioso y bueno. El Señor Dios creó los cielos y la tierra con su palabra. Esta fue la primera manifestación física del plan de la Trinidad desde la eternidad. Eso demuestra, sin lugar a duda, cuán grandioso es Dios. Después, el Señor Dios creó a todos los seres que habitan la tierra. 9


Por último, formó al ser humano del polvo de la tierra y sopló en él el aliento de vida. Así, el hombre llegó a ser un alma viviente, con un espíritu en sintonía con su Creador. Todo esto demuestra de manera contundente lo bueno que es Dios. Sí, Dios es infinito y eterno, y nosotros no lo somos. Sin embargo, Dios nos imparte con alegría una pequeña parte de su ser infinito y eterno. Nacer es llevar la etiqueta: Creado por Dios a su imagen. Es cierto que el pecado daña esa imagen. Pero precisamente para eso están el Hijo de Dios y el Espíritu Santo, para restaurarla. Profundizaremos en esto en las próximas páginas. Por ahora, recuerda simplemente: Primero, Dios es grande y bueno. Segundo, Dios desea que le conozcas y le ames. Tercero, Dios quiere que seas sus manos y pies aquí en la tierra. Dios, siento Tu alegría al comenzar este nuevo libro devocional. Gracias de corazón por ponerlo en mis manos. Haz brotar sonrisas, alegría y momentos divertidos en mí y a través de mí. ¡Amén!

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LA MAJESTAD DE LA IMAGEN DE DIOS Luego dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza». Génesis 1:26 Dios es infinito. Dios es eterno. Y es mucho más que eso. Jamás podremos comenzar a comprender la magnitud de su grandeza y bondad. Todo lo que Dios es, lo ha sido desde la eternidad pasada y lo será por siempre. Entre muchas cosas, Él es siempre todopoderoso (omnipotente), está presente en todas partes (omnipresente) y lo sabe todo (omnisciente). Además, el único Dios verdadero es una Trinidad de tres personas iguales, infinitas y eternas: Dios Padre, Dios Hijo ( Jesucristo) y Dios Espíritu Santo. Toda la plenitud de la grandeza y la bondad de Dios habita en cada una de las personas de la Trinidad. El Padre no es más sabio que el Hijo. El Hijo no es más fuerte que el Espíritu. Jamás están en desacuerdo. Nunca 11


hay votaciones de dos contra uno. Más bien, disfrutan de perfecta armonía. Cuando leemos acerca de Dios, Jesús o el Espíritu Santo en la Biblia, siempre queremos “ver” la Trinidad. Esto también ocurre en Génesis 1:1–2, donde se menciona a Dios y al Espíritu. ¡No dudes que el Hijo de Dios estaba activamente involucrado! Otra vez, es fácil ver como Dios Padre (“Este es mi Hijo amado”) y el Espíritu Santo (apareciendo en forma de paloma) participaron activamente en el bautismo de Jesús, el Hijo de Dios. Volvieron a manifestarse juntos en el Monte de la Transfiguración y en la resurrección física de Jesucristo. Como vimos ayer, nacer significa llevar la etiqueta de Creado por Dios a su imagen. Aunque nunca estaremos totalmente libres del pecado, Dios está obrando para transformarnos. Por ahora, recuerda lo siguiente: Primero, Dios es infinito. Segundo, Dios es eterno. Tercero, Dios es una Trinidad de tres personas iguales y en perfecta armonía. ¡Y tú reflejas la imagen de la Trinidad! Dios, gracias por crearme a tu imagen. Hazme tus manos y pies aquí en la tierra.

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TRES FORMAS EN QUE SOMOS CREADOS A IMAGEN DE DIOS La luz del glorioso evangelio de Cristo, el cual es la imagen de Dios. 2 Corintios 4:4 Dios nos creó. Esa es la creación. Dios está recreándonos. ¡Eso es transformación! Antes de la creación, el Hijo de Dios, Jesucristo, ya sabía que llegaría un día (Navidad) en el que no solo sería plenamente Dios, sino que también se haría plenamente humano. Hoy, en el cielo, Él tiene un cuerpo humano glorificado. Y el Espíritu Santo sabía que un día (Pentecostés) habitaría en cada seguidor de Jesucristo. ¡Aún ahora reside en nosotros! Así que decir que somos creados a imagen de Dios no significa simplemente que somos descendientes de Adán, es decir, descendientes del primer hombre que Dios formó del polvo de la tierra. 13


En realidad, también significa que fuimos creados por Dios para seguir y parecernos a Su Hijo, Jesucristo. Un día disfrutaremos de cuerpos glorificados en el cielo y en el nuevo cielo y la nueva tierra. Además, contamos con el Espíritu Santo viviendo en nosotros, dándonos la fuerza para transformarnos a la imagen de Cristo. Todo comienza cuando nos convertimos en hijos de Dios. Es cierto que el pecado dañó la imagen de Dios en la humanidad. Sin embargo, Jesucristo vivió una vida perfecta, cargó con todos los pecados de la historia en Su propio cuerpo, fue clavado en una cruel cruz romana, murió en nuestro lugar, fue sepultado y resucitó físicamente al tercer día. Por todo esto, Dios recibe todo el mérito, el honor y la alabanza por habernos creado y rehacernos a Su imagen. Al salvarnos en Jesucristo y por medio del Espíritu Santo que habita en nosotros, Dios nos imparte una pequeña porción de Su ser infinito y eterno. No lo olvides: Incluso una pequeña parte de la naturaleza infinita y eterna de Dios es más que suficiente. Dios, te doy tantas gracias por salvarme y transformarme. ¡Qué maravilloso es tu plan!

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LA IMAGEN DE DIOS ES MUCHO MÁS GRANDE «El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos construidos por hombres, ni se deja servir por manos humanas, como si necesitara de algo. Por el contrario, él es quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo encuentren». Hechos 17:24-27 Hasta ahora, hemos visto que Dios es grandioso y bondadoso. Por ello, Dios desea que le conozcas y le ames. Y el único Señor verdadero quiere que seas sus manos y pies en este mundo. En segundo lugar, hemos visto que Dios es infinito y eterno. Y Dios es muchísimo más. Jamás podremos comenzar a comprender la magnitud de Su grandeza y bondad. 15


Además, hemos visto que Dios es una Trinidad compuesta por tres personas iguales, infinitas y eternas: Dios Padre, Dios Hijo ( Jesucristo) y Dios Espíritu Santo. También hemos visto que Dios nos creó. Eso es la creación. Y Dios nos está transformando. Eso es la transformación, hacia Su imagen. ¿Cuál debe ser nuestra respuesta? ¡Queremos agradecer a Dios cada día por quien es! Podemos dar gracias al Señor por todo lo que hay en Él. Esto incluye Su soberanía (grandeza), providencia (bondad y guía), santidad (gloria), amor (generosidad), y misterio (“solo Dios lo sabe”). Hemos avanzado mucho, pero aún queda mucho por descubrir sobre Dios. Por eso es tan valioso leer la Biblia. En las próximas páginas, profundizaremos en lo que el Nuevo Testamento nos revela sobre el Hijo de Dios y el Espíritu Santo. ¡Dios, te doy gracias de todo corazón por ser quien eres! Ahora más que nunca, me alegra haber sido creado a tu imagen. Por favor, sigue transformándome a través de tu Espíritu y tu Hijo.

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JESUCRISTO ES LA IMAGEN PERFECTA DE DIOS Un día en que todos acudían a Juan para que los bautizara, Jesús fue bautizado también. Y mientras oraba, se abrió el cielo y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma de paloma. Entonces se oyó una voz que desde el cielo decía: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo». Lucas 3:21–22 Jesucristo es plenamente Dios, y hace dos mil años se hizo plenamente humano. Ahora Dios nos transforma a la imagen de Su Hijo. ¡Esto llena de alegría a la Trinidad! En Juan 1:14 leemos: “Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y contemplamos su gloria, la gloria que corresponde al Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad”. Juan 1:18 agrega: “A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo único, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer”. 17


Colosenses 1:15-16 dice: “Él es la imagen del Dios invisible… porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él”. Y Hebreos 1:2–3 nos dice: “En estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A este lo designó heredero de todo y por medio de él hizo el universo. El Hijo refleja el brillo de la gloria de Dios y es la fiel representación de lo que él es. Él sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas”. Alabado sea Dios por su Hijo, Jesucristo. Dios, te doy gracias porque Jesús es tu imagen perfecta hecha visible. Ahora me estás transformando para ser tus manos y pies. Amén.

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EL ESPÍRITU SANTO NOS ESTÁ TRANSFORMANDO “ Ya que este nuevo camino nos da tal confianza, podemos ser muy valientes... Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. … El Señor, quien es el Espíritu, nos hace más y más parecidos a él a medida que somos transformados a su gloriosa imagen”. 2 Corintios 3:12, 17–18 ntv El Espíritu y el agua aparecen repetidamente en las Escrituras. Desde la parte más temprana de Génesis (1:2) hasta la sección final de Apocalipsis (22:17), vemos el agua y el Espíritu Santo derramados sobre la humanidad, personas creadas a imagen de Dios. Isaías 44:3 nos ofrece esta promesa: «…regaré con agua la tierra sedienta y con arroyos el suelo seco; derramaré mi Espíritu sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus vástagos». Y Juan 1:33 indica que el cumplimiento de la promesa no está lejos: «el que me envió a bautizar con agua 19


me dijo: “Aquel sobre quien veas que el Espíritu desciende y permanece es el que bautiza con el Espíritu Santo”». En Hechos, Jesús anunció que el cumplimiento de esa promesa llegaría muy pronto: “Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo”. Quien confía en Jesucristo recibe al instante un regalo inmenso: Dios derrama su Espíritu en nosotros para transformarnos. Su santidad, valentía, sabiduría, poder, sinceridad y mucho más ahora ¡llenan nuestras vidas! Dios, quiero experimentar y desbordar con una renovación de tu Espíritu Santo, especialmente con tu amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio (Gálatas 5:22–23).

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SOMOS LAS MANOS Y LOS PIES DE DIOS «Miren mis manos. Miren mis pies. Pueden ver que de veras soy yo. Tóquenme y asegúrense de que no soy un fantasma, pues los fantasmas no tienen cuerpo, como ven que yo tengo». Mientras hablaba, él les mostró sus manos y sus pies. Lucas 24:39–40 ntv Solo unos días después de la ascensión de Jesucristo, Dios derramó su Espíritu Santo sobre todos sus seguidores. Y desde entonces, continúa derramando su Espíritu sobre cada nuevo creyente. Este es uno de los grandes misterios de la fe. Primera de Timoteo 3:16 nos recuerda: “No hay duda de que es grande el misterio de nuestra fe: Él se manifestó como hombre; fue justificado por el Espíritu, visto por los ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria” (énfasis añadido). 21


Como hombres cristianos llenos del Espíritu hoy, podemos reflejar la imagen de Dios de muchas formas. Lo hacemos al trabajar, crear, proveer y proteger; al amar, enseñar, corregir y perdonar; y al guiar, ayudar, animar y al sacrificarnos. También reflejamos la imagen de Dios cuando celebramos, valoramos, vestimos y consolamos; cuando disfrutamos, alimentamos, damos y honramos; y cuando oramos, proveemos, hablamos y atesoramos. Al reflejar la imagen de Dios, nosotros somos bendecidos, otros son bendecidos, y el mundo recibe una influencia positiva para el bien y para la gloria, el honor y la alabanza de Dios. Además, en las próximas semanas, profundizarás en tu comprensión por quien eres según el propósito de Dios. No hay nada más emocionante, revitalizante y pleno que acercarse cada día más a tu Señor y Salvador, y reconocer por completo tu identidad como Creado por Dios a su imagen. ¡Prepárate para disfrutar de las sonrisas, la alegría y hasta los momentos divertidos que te esperan! Dios, ¡estoy listo! Haz de mí tus manos y tus pies.

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TRABAJAMOS CON TODO EL CORAZÓN “Trabajen de buena gana en todo lo que hagan, como si fuera para el Señor y no para la gente. Recuerden que el Señor los recompensará con una herencia y que el Amo a quien sirven es Cristo”. Colosenses 3:23-24 ntv Dios no le teme al trabajo duro. Al fin y al cabo, Él creó todo el universo. Además, Jesús trabajó arduamente seis días a la semana durante veinte años. Una vez más, el Señor no le teme al esfuerzo intenso. Como hombres Creados por Dios a su imagen, estamos hechos para trabajar con esfuerzo. Esto agrada a Dios, nos realiza y, cuando lo hacemos para Él, nos espera una recompensa eterna. Jesús y muchos otros en la Biblia trabajaron con entrega y dedicación. La Biblia honra repetidamente a Caleb, la mano derecha de Josué, por servir al Señor “de todo corazón” 23


(Números 14:24; 32:12; Deuteronomio 1:36; Josué 14:9; 14:14). El rey Ezequías también es reconocido por servir al Señor de todo corazón: “En todo lo que hizo para el servicio del templo de Dios y en sus esfuerzos por seguir las leyes y los mandatos de Dios, Ezequías buscó a su Dios de todo corazón; y como resultado, tuvo mucho éxito” (2 Crónicas 31:21, ntv; véanse también 2 Reyes 20:3 e Isaías 38:3). En armonía con la Escritura de hoy, el apóstol Pablo dijo a los siervos: “Obedezcan (a sus amos terrenales)... No lo hagan solo cuando los estén mirando… sino como esclavos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios” (Efesios 6:5-6). Como ocurre siempre al servir a Dios, hay recompensa. Pablo añade: “Sirvan de buena gana, como quien sirve al Señor y no a los hombres, sabiendo que el Señor recompensará a cada uno por el bien que haya hecho, sea esclavo o libre” (Efesios 6:7–8). Honramos al Dios que nos creó a su imagen trabajando con dedicación. ¿Qué tarea deberías estar realizando hoy? Dios, eres quien me da la fuerza y el deseo de esforzarme. Ahora guíame hacia la tarea que deseas que cumpla. Haz de mí lo que consideres mejor.

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DESCANSAMOS DE NUESTRO TRABAJO «Tienen seis días en la semana para hacer su trabajo habitual, pero el séptimo día será un día de descanso absoluto, un día santo, dedicado al Señor». Éxodo 31:15 ntv El tema del descanso del trabajo aparece a lo largo de toda la Escritura, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Dios descansó de su labor. Esto lo vemos en Génesis 2:2–3 (ntv), donde se dice: “Cuando llegó el séptimo día, Dios ya había terminado su obra de creación, y descansó de toda su labor. Dios bendijo el séptimo día y lo declaró santo, porque ese fue el día en que descansó de toda su obra de creación”. (Véase también Hebreos 4:4.) Dios nos ordenó descansar del trabajo. Éxodo 20:10 (ntv) lo deja muy claro: “El séptimo día es un día de descanso y está dedicado al Señor tu Dios. Ese día, ningún miembro de tu casa hará trabajo alguno. Esto se refiere a ti, a tus hijos e hijas, a tus siervos y siervas, a tus 25


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