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Un cambio en la visión de las políticas públicas Manuel Solanet, presidente de INFUPA

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ara que nuestro país pueda retomar la senda de crecimiento y desarrollo, considero que lo que se requiere es hacer un buen diagnóstico de la situación y, a partir de ese buen diagnóstico, se deben elaborar políticas que modifiquen totalmente los planteos que está llevando a cabo el Gobierno. La Argentina atraviesa una situación de recesión económica, acompañada de una fuerte inflación. Esto en la jerga económica se llama estanflación, y refleja un cambio importante respecto de lo que venía pasando en los últimos años. Hace unos meses algunos economistas señalaban que se podía modificar la situación, pero las cifras del nivel de actividad del mes de septiembre desalentaron esas expectativas. Probablemente, este año termine sin crecimiento y no me sorprendería que, si se hiciera un análisis serio, el PBI mostrara resultados negativos respecto del año anterior. Detrás de esto hay varios factores: el sector agropecuario ha tenido una caída importante debido a las condiciones climáticas negativas; el área de los hidrocarburos viene desde hace algunos años con una tendencia negativa que no se ha revertido; a esto se suman una fuerte caída en la construcción, en buena medida debido al enfriamiento del sector inmobiliario, como consecuencia de las medidas cambiarias, la caída de la obra pública y de las

expectativas, y la falta de inversión extranjera y nacional por la pérdida de confianza. Sectores que hasta ahora eran muy dinámicos como el turismo y la hotelería hoy ya no lo son. La pérdida de la competitividad, a raíz del uso del tipo de cambio como ancla inflacionaria, se ha puesto de manifiesto, y esto desalienta el crecimiento en varias áreas que fueron fuertemente impulsadas luego de la devaluación de 2002, pero que ahora enfrentan una relación de cambio inconveniente. La solución no pasa por más intervencionismo estatal, más controles, más gasto público, más déficit fiscal, que es lo que se está haciendo, sino todo lo contrario. Pasa por generar condiciones de seguridad jurídica, de confianza, por recuperar la relación del país con el sistema financiero internacional y poder retornar a los mercados de crédito y de capital. La Argentina sigue teniendo un gran potencial de crecimiento y de captación de inversiones. Somos un país medianamente desarrollado y seguimos ofreciéndole al mundo la posibilidad de explotar riquezas hidrocarburíferas, mineras y muchas otras. Estos sectores, en condiciones normales, deberían atraer grandes inversiones, pero el Gobierno decidió, por ejemplo, intervenir el mercado petrolero e implementó mecanismos de control abusivo. Esto desalienta cualquier tipo

de inversión, en un sector que debería atraer una gran cantidad de nuevos proyectos. Además, en el mundo estamos entre los primeros en lo que se refiere a índices de inflación. Con este nivel de inflación, que hace imposible plantear y proyectar cualquier negocio, con un Estado cada vez más intervencionista y con reglas cambiantes no se genera un buen clima para invertir. Acá hay mucha ideología. La presidente Cristina Fernández de Kirchner está rodeada de personas que creen todavía en un socialismo del siglo XXI y que lo practican en forma heterodoxa respecto del mismo socialismo. Hay intervenciones absolutamente innecesarias que responden a intereses políticos y limitaciones a la libertad de expresión. Todo esto tiene efecto en la economía, sobre todo cuando se trata de planificación de inversiones a largo plazo. Hoy el Gobierno tiene un déficit fiscal que está entre 3 y 4 puntos del PBI, y lo está financiando con emisión del Banco Central y con el agotamiento de otras cajas del sector público. Hay un horizonte limitado para seguir en este sentido. El Gobierno debe darse cuenta que no hay que continuar por este camino y que tiene que haber un cambio en la visión de las políticas públicas. Las políticas aplicadas no nos llevan a buen puerto.

Solanet