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Mirarse en el espejo del resto de América latina Aldo Pignanelli, economista

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ANIVERSARIO

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ara que la Argentina retome la senda del crecimiento, tiene que hacer las cosas bien. Tan sencillo como eso. Hay que bajar la inflación y cambiar las expectativas de inflación, que hoy está en el 25 % anual y, como sigamos en la senda actual, va a superar el 30 %. Es necesario mirarse en el espejo del resto de América Latina. Si se hace eso, vamos a ver que el promedio de inflación regional es del 4 %. A Uruguay se le escapó al 8 % y ya se le encendió una luz roja, que desencadenó medidas de control. Brasil pasó del 4 % al 6 % anual de inflación y tomó medidas para bajarla. Venezuela, que el año pasado tuvo una inflación del 29 % anual, la bajó este año a menos de la mitad. Chile tiene una inflación del 2,5 %. Entonces, hay que tomar rápidamente una serie de medidas en este sentido. La primera es que el gasto no puede crecer más que el ingreso. Yo sé que el Gobierno está haciendo esfuerzos para controlar esto, pero el Estado se agrandó mucho y contrató mucha gente, lo que incrementó notablemente el gasto en salarios. A esto se suman los subsidios a la energía, la importación de combustible, el pago de la deuda y los intereses. Mientras el gasto crece al 32 %, el ingreso lo hace solo al 25 %, con una caída fuerte en el ritmo de incremento. El segundo tema en el que hay que avanzar es resolver la situación monetaria. No se puede seguir diciendo que la emisión no genera inflación. No hace falta ni siquiera ser eco-

nomista para darse de cuenta de esto. Hay que hacer una política monetaria más sana y poner un límite al crecimiento de la base monetaria. En tercer lugar, hay que sanear y regularizar el INDEC. Los argentinos no se merecen que les mientan. Hay gente capacitada para hacer esto en el país y tenemos que hacerlo. El cuarto punto necesario es resolver el tema del Club de París para que vengan inversiones al país, sobre todo, en el área de tecnología. Y, en quinto lugar, con el mismo fin, hay que lograr cambiar la expectativa de la Argentina y del sector externo. Al igual que en toda América Latina, la economía argentina viene de un ciclo de importante crecimiento. En 2011, el Gobierno informó un crecimiento del 8,9 % y los privados ubicaron esta cifra en alrededor del 6,5 %. Esta diferencia está dada, fundamentalmente, por el modo en que se toma la inflación. En el 2012, se esta registrando una desaceleracion en el crecimiento. Las cifras del sector privado y público son coincidentes en esto. Hasta agosto, el INDEC señala un crecimiento del 2,3 %, y el sector privado habla del 1,5 %. En ambos casos, se hace evidente que hay un amesetamiento del crecimiento. Esto se está sintiendo en el nivel de actividad. Para 2013 es probable que crezcamos un 4 % o un 3,5 %, pero esto va a depender de algunos factores externos: que el precio de la soja no baje de 570 dólares la tonelada, que la cosecha no baje de 55 millones de toneladas y que Brasil crezca a más del 4 % anual.

Es decir, es probable que con una ayuda de la soja, las exportaciones y una probable caída en el precio del petróleo, el país logre crecer a ese 4 % anual. Para que no se deteriore el PBI, hoy el Gobierno está fomentando el consumo interno, a través de emisión monetaria del Banco Central, de ajustes en las paritarias y del impulso del crédito. Es probable que en el corto plazo se logre una mejora en el crecimiento de la economía, pero esto tiene patas cortas. Una política monetaria tan laxa como la que tenemos, con una emisión del 40 % anual y un gasto fiscal que crece a más del 30 % anual y sin crédito externo no se pueden mantener por mucho tiempo y, seguramente, el resultado va a ser más inflación y el efecto de esta sobre la actividad. A esto se suma que este año las inversiones están cayendo a niveles preocupantes: cuando se hace el desagregado de ellas, crece la compra de celulares, de televisores y de autos, pero no la de otro tipo de bienes de capital o de inversiones directas productivas. Este año el Gobierno va a poder mostrar un crecimiento de la inversión extranjera, pero la mitad de esas inversiones son mineras —que están fuertemente cuestionadas—, y el resto son reinversiones de utilidades que no permiten girar. Pero, si nos comparamos con el resto de la región, vamos a ver que los demás países nos superan ampliamente. Es muy importante mejorar la composición de la inversión para que el crecimiento sea sustentable a largo plazo.

Pignanelli  
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