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“La

Historia que nunca fue” fue Por: Bambijol


La historia que nunca fue. Contada por: Bambijol Hace muchos años, dirigiéndose directamente a la fuente volvió a ver la luna y pidió su deseo, era el deseo de su vida, el que pidió fervientemente que se cumpliera, y así empezó aquella historia, la historia que nunca fue. Llego en bus cerca del lugar donde se encontraban las lanchas que lo llevaban a su destino, tomo la primera que estaba para salir, La Maldición era su nombre y era como una premonición de lo que le iba a suceder, pero él ni se percato de ello, alegremente se subió y espero quince minutos para que saliera, en el camino se puso a tomar fotos de todos los paisajes que habían por donde pasaban, el sol radiante iluminaba todas las montañas de aquel bello lugar, tranquilamente iban recorriendo aquellos hermosos parajes, cuando volvió a ver y se dio cuenta que la lancha iba con muchos pasajeros, y la carga aun la hacía más pesada, pero ya no le puso más cuidado y siguió tomando fotos, en el camino comenzó el cielo a obscurecerse y comenzó un aire fresco a soplar, de pronto el aire se fue haciendo más fuerte, y la lancha comenzó a moverse de un lado a otro, el guardo hasta ese momento su cámara y comenzó a preocuparse por lo que estaba viviendo, era la primera vez que veía algo así y temía por la vida de él y de los demás pasajeros, de pronto comenzaron a tirar las cosas que traía la lancha, porque había que tirar el mayor peso posible, para ver si podían salvarse todos, pero fue infructuosa la labor porque la lancha no soporto y se partió en dos. Pasaron dos días para que se dieran cuenta las autoridades de que una lancha con pasajeros se había perdido, fue entonces que empezaron a buscar por todo el lago para ver si encontraban algún sobreviviente, la búsqueda fue en vano, únicamente encontraron la lancha partida en dos, el motor no estaba, de seguro se había hundido al partirse la lancha pensaron los que le buscaban, así pasaron buscando varios días hasta que dieron por terminada la labor porque ya era imposible después de tantos días encontrar algún sobreviviente, de seguro los peces grandes se comieron a los viajeros, esa fue la conclusión a la que llegaron todos. Se me hace difícil abrir los ojos, siento como que me dieron un fuerte golpe en la cabeza, al fin los puedo abrir con mucha dificultad y lo primero que veo es una hermosa luna llena, la cual me llena de ilusión, de pensar que todo lo que pase fue un sueño, pero oigo unas personas que van platicando muy callados, de pronto me doy cuenta que voy en una pequeña lancha, y tres personas van en ella junto conmigo y uno de ellos es el que rema, todo se ve bastante obscuro a no ser por la luna que ilumina algunos parajes, pero al ir por la orilla, los arboles no dejan ver su belleza, estoy acostado en la lancha, me siento y los hombres me dicen que me acueste, que nos pueden ver, toco cerca de mi costado para ver si llevo la cámara que me puse por el cuello y me doy cuenta que allí la llevo, todo parece normal, únicamente que saco conclusiones de que posiblemente ha pasado un mes desde aquel día que estaba en la fuente.


Les hablo en voz baja a los hombres y les pregunto dónde estamos y que donde me encontraron, ellos no responde y me dicen nuevamente que me quede callado, de pronto veo un gran barco, parece un barco pirata, quiero sacar la cámara y los acompañantes me dicen que me quede quieto, que es peligroso, les hago caso, mas no les creo, y me quedo impresionado de ver un barco tan real, como que fuera de la época de los piratas, el barco se aleja y nosotros entramos en un rio, bajamos en una pequeña playa con dirección a su casa dicen los hombres. Caminamos casi una hora para llegar hasta la casa, después de que escondimos bien la lancha en una cueva y la tapamos con ramas, al llegar a la casa, nos recibe una señora muy amable con unas deliciosas tortillas de maíz y frijoles parados, me comí tres platos y como veinte tortillas, la señora cocinaba con leña y se veía todo muy extraño, la vestimenta, la forma de hablar, no había radios, ni televisores, ni reloj, bueno pensé, mañana les pregunto algunas cosas que me inquietan, pero lo más importante es de que estoy vivo, tan vivo que tengo mucho sueño y necesito dormir, me acondicionan un lugar y me duermo rápidamente. Son las cinco de la mañana del día siguiente y se oye movimiento en la casa, al rato se oye el gallo cantar fuertemente, me parece que debo levantarme igual que todos. Los hombres me dicen que debemos salir y caminamos hacia una montaña, al llegar a la cima veo una impresionante cantidad de agua y les pregunto si ese es el lago y ellos responden, si, es el Lago de Izabal, que hermosura de lago su belleza es deslumbrante, cualquiera queda enamorado de este lago, de pronto se oye el rugir de un animal y les pregunto que es, me dicen que no me preocupe que es un jaguar, y que no hace nada, si el hombre no lo ataca, y en verdad, veo al gran animal pasar cerca de nosotros, me voltea a ver y veo muy de cerca sus brillantes ojos y sus grandes dientes, pero no pasa a mas y se interna nuevamente en la montaña, yo al ver hacia la montaña veo una gran cantidad de aves que jamás en mi vida había visto antes, eran guacamayas, tucanes, loros y muchas aves que por lo que veía no nos tenían miedo, me disponía a sacar mi cámara, cuando me dijeron que debíamos seguir nuestro camino, les pregunte que hacia donde iríamos y ellos respondieron que el viaje era hacia el pueblo grande, caminamos como dos horas y por fin estábamos en el lugar, pero todo era muy extraño, parecía como si estaban filmando una película, las mujeres vestían unos vestidos muy hermosos y los caballeros vestían unos trajes de pantalón y saco, pero todos se veían muy elegantes, fue entonces que les pregunte como se llamaba el lugar y ellos respondieron, este gran pueblo se llama Aldea Izabal, es donde se encuentran los caballeros de España. Un tanto extrañado por lo que estaba viendo pregunte qué año era, a lo cual los hombres no supieron responder, y ellos me dijeron que debían seguir su camino y que si quería me quedara con mi gente, en ese momento no entendí, pero más tarde me di cuenta que ellos creían que yo pertenecía a ese grupo de personas y que había caído al agua de algún barco.


Ya un poco confiado por estar en un lugar seguro, camine por el pueblo y vi sus calles bien definidas, construidas de piedra, camine un poco mas y vi a una hermosa iglesia con su campanario, habían varias casas que se veían de lujo, fue entonces que decidí entrar a la iglesia porque se oía que iba a haber misa, al entrar no entendía nada de lo que hablaba el cura, estaba dando la misa en latín, decidí salir de la iglesia y caminar un poco más, ya habían pasado muchas horas y sentía hambre, fue entonces que llegue a una gran Bodega, cuando de repente aparecieron unos caballeros montados en caballos blancos y me comenzaron a correr, no pude huir y me llevaron detenido al cuartel, quedaba cerca de la bodega, me pusieron cadenas en los pies y las manos y me llevaron a la gran Bodega, al llegar allí me di cuenta que me utilizarían para llevar carga de la gran Bodega hacia el muelle, donde estaban los barcos que llevaban el producto, habíamos muchos detenidos que trabajábamos para estas personas que aun no identificaba quienes eran, nos daban de comer muy poco, casi siempre tortillas y frijoles parados, con agua del rio, los tres tiempos, un día decidí que tendría que hablar con el jefe de este grupo, al yo indagar por su jefe, los hombres se pusieron a reír, a lo cual les dije que llegarían un grupo de hombres armados a defenderme, la facción de sus caras cambio e inmediatamente se fueron corriendo, al rato regreso uno de ellos y me dijo que lo siguiera, y me llevo al cuartel. Me llevaron a una oficina donde se encontraba el jefe de ellos, el saco una espada y me la puso en la garganta y me dijo que si en ese momento no le decía cuando llegaría mi grupo de piratas me mataría, confundido le pregunte, que año es este, me quito la espada de la garganta y me dio con ella en la cabeza, con tal fuerza que caí al suelo inconsciente. Era de noche cuando desperté y estaba encerrado en un cuarto obscuro y húmedo, allí pase catorce días, sin probar alimento, solo tomaba agua del suelo que se juntaba en un pequeño hoyo que hice en el suelo el cual se llenaba al caer el agua por la pared. Oigo pasos que se acercan y se detienen en frente de la puerta, se oye que quitan algo de la puerta, al abrirla veo a dos españoles que me agarran de los brazos y me llevan a una pila y me tiran adentro , ellos gozan al verme delgado y bastante aturdido, después me dan un pantalón y una camisa y me llevan nuevamente frente al jefe de ellos, pero esta vez el está en el comedor en una mesa muy grande, la cual está llena de deliciosa comida, muchas frutas y variedad de frescos, yo me quedo viendo la comida con tanta hambre que hubiera sido capaz de matar, pero el hombre me dice, siéntate y come algo, lo primero que agarre fue un pedazo de pan, el cual se veía tan delicioso, el me mira y me dice, come despacio, que tenemos mucho que hablar sobre tus compañeros, asustado por todo lo que había pasado le digo que no tengo amigos, ni nadie que llegue a salvarme, el me dice llevamos cinco años de estar defendiendo este territorio y no dejaremos que ningún intruso nos destroce nuestros planes, estamos en el año mil quinientos cincuenta y cuatro, y queremos tener potestad completa sobre todo este territorio, no pude seguir escuchando mas, porque mi cuerpo se desvaneció, las fuerzas ya no me respondieron y caí al suelo inconsciente nuevamente. Al despertar todo se veía muy tranquilo, sentía muchas nauseas y también un poco aturdido, una señora estaba sentada en una silla, posiblemente esperando que despertara, se levanto y me ofreció un vaso con agua, me lo tome despacio y me quede viendo alrededor mío, la señora me ofreció comida, la cual acepte gustosamente, me senté a comer


un delicioso plato de una carne muy deliciosa, la señora me trajo unas tortillas calientes, las cuales deguste con el plato exquisito de comida. Gracias por la comida, le dije, a lo que ella respondió con una sonrisa que si me había gustado, le dije que si, al tiempo que le pregunte qué clase de animal era lo que cocino, era un delicioso tepescuincle que le preparamos respondió ella, muy delicioso le volví a decir.


La Historia que nunca fué