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Séptimo esqueleto

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SÉPTIMO ESQUELETO

envidia gula

pereza lujuria avaricia ira soberbia

Laura Alabau i Juventench


Séptimo esqueleto

Ese privilegio Que no necesito tus alas para aprender a amarla, que la poesía está en el aire, solo hay que saber agarrarla, y ante tus mentiras y tus labios, llenos de veneno absoluto, no te engañes que yo jamás visto de luto. Y vete si quieres, apelando a tu dignidad, quizás cuando vuelvas irás tres pasos por detrás, porque yo ya habré combatido con los colmillos de la tempestad. Que siempre habrá algún loco, aunque los mundanos lo critiquen, que escuche sin que lo creas merecer, en eso radica la belleza incombustible, del arte del querer. Me da igual que seas cobarde, solo los valientes tienen cicatrices, 3


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que acuchillan el pecho para luego echarles sal, porque si en la vida se te presenta algún mal es solo para que aprendas a sonreír de nuevo, aunque te cueste ver el cielo, no te quedes con el verbo anhelo, que la existencia, son tres segundos y tus locos darán sentido a tu mundo. Y no quiero oír hablar de mujeres maltratadas, de racismo en las calles, de pensiones ahogadas, que en un mundo de hipocresía, ser sincero sale caro, mientras el rebaño te aplaude convenciéndote de haber ganado. Sé tú mismo a cada tarde, ocaso, alba, noche y día, que lo que al mundo le hace falta, es paz y poesía.

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Dos lunas Barnizar la pieza que sujeta tu espalda, vaciándome de la saliva que nunca quise regalar, hierro frío en las grietas labiales, sutura de paladar, palabra prohibida y caricia animal para respirar. Centinela desnuda, que paseas descalza por mi cerebro, que marcas el ritmo de mi sinapsis neuronal, camino azaroso, ¿o es Cronos que juega con su reloj de arena fina? Raudo latido en los vestidos que luce mi palabra latina.

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Acuérdate de ese agosto cuando cristalizaban mis lágrimas amargas, donde la imagen de mi espejo, se rompió y voló para no volver jamás, ese cuerpo, vestido de mármol blanco que tanta alegría me regaló, se calló para darte su voz, para que yo nunca mirara atrás. Tantas veces he pensado, en mi descalabro sensorial, que fuiste su regalo, envuelto con el último aliento, pues eres tú, todo lo que él amaba, su puzle perfecto, su manera de ser, daría una vida y media para en sus labios, esa verdad reconocer. Cuanto más te amo menos recuerdo, su olor y su piel recién afeitado, su colonia fuerte y camisas blancas, ningún botón para coser, chaleco gris, pantalón oscuro y zapatos negros, mirada azul gris y una voz imposible de no querer.

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Séptimo esqueleto

Él viaja, no sé el destino, pero sigue andando sin renunciar, renuncio yo a la realidad, al verme todavía en sus mismos pasos, y tú aquí, ignorando a Cronos y a su perversión, qué miedo, cuánto te amo, cuánto le sueño, te pido perdón. Perdóname, porque vivo aún anclada en su reflejo, pero morí y renací en dos lunas sin poder escoger, él soltó mi mano y en la otra la tuya, me acariciaba, amor y dolor en dualidad diabólica, en mi interior brotaban. Ojalá que vinieras para quedarte y ojalá él no se hubiera ido. Tú no eres él, tampoco soy la que has conocido.

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Al pecho del noviembre Catorce besos más allá, herían el bostezo del alba, que llora plata fría y claudica ante el viento, soplando con sobredosis de aire en el gaznate, para matar nuestras huellas, cree tener aliento legendario. Y pierde una vez más, somos dinastía en todo pergamino, él, borracho y abatido, se entrega celoso a un mal vino, y tú y yo, domesticando estrellas, partiendo cielos estacionarios. Y el alba sigue, empeñada en hacer despojos lo que reluce, todos los jueves, se pone falda negra y cose a la bóveda de sombras, y nosotros, combatiendo con miradas galvánicas al azabache nocturno, 8


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clavando un puñal al pecho del noviembre, que ha sido embrujado para hacernos temblar. Intacto nuestro oasis, guerrera mía, arcaicos nuestros besos, rugidos de victoria me atrapan, delicioso secreto de tu aroma conocido, no desistirán, tocarán todos los días, las puertas de nuestros adversarios, imperio del ardor, bajo las sábanas, que mueran el alba, el viento y el frío. Ese nervio que anhela el oleaje, que quiere el ocaso al morir el día, rabia devoradora, el juego íntimo, la revolución de tu boca con la mía.

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El impulso del soneto A Lorena, que reventó mis muros y ahora, me cose el cerebro todos los días.

¿Hace frío, sabes? Y él fue el primer escritor de nuestra historia; tú, con tu chaqueta de piel para tapar tu coraza de cuero, dichosos ilusos que miran y caminan tarareando tu dureza, los míos conocen todo lo que ocultan tus rizos rebeldes. Bonita mañana para embarcarnos a recordar, suena nuestro solo de guitarra, ese que tanto nos gusta, mientras yo bailo pidiendo que sigas follando mi jauría cerebral, eres la gran victoria de mi vida y el mundo sin ti, me asusta. Una conversación cuando el cristal ignorante sucumbe al invierno, 10


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pararía el mundo sombrío una y mil veces, si tengo tu voz, eres el freno de mi emoción, aunque en tus brazos me sienta río caudaloso, rauda en tus palabras y con verdad en tu sonrisa, sensible ante la brisa, aunque jamás hemos sollozado ante el mar. Asesina de mi penumbra, tu saber, mi faro luminoso. No me sueltes, que das resplandor a mi pecho fuera de la ley, eres tú la que abres cremalleras engrasando mis dudas, tú que barnizas mis defectos y ves más allá de mi locura desorientada, eres el impulso del soneto, que me hace coger la pluma en plena madrugada. Siempre supe, en las grietas de mis entrañas, que en mí tenías que existir, aunque mi pecho en el primer verso, lo pintara de otro color, y no era mentiroso ni juez implacable, siento contigo gran amor, 11


Séptimo Esqueleto viajelibre, eres es miun rima

zumo de arte, dualidad para sonreír.

íntimo por las entrañas. A través de la poesía, el libro va desgranando

los miedos, amores, decepciones y

algún atardecer, complicidades queOjalá vive laen autora y que navega a menudo, por los mi verde seapecados el reflejo

en tu mirada, y encajes todas las piezas por mujeres, esta obra nos narra en tu conjunto la sororidad que nace entre ellas, cautivador, la raíz de tusecarisma sintiendo, cómo la autora destripa no el se ensaya, alma por séptima vez.es un rayo vencedor, que derrite el hielo de mi alma escarchada. capitales. Representada íntegramente

789052 788418

¿Sigue haciendo frío, sabes? Pero estoy contigo y no tengo miedo.

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ISBN 978-84-18789-05-2

Eres la protesta, la manifestación que mi alegría no pudo evitar, el sonido de la felicidad en tus labios pacificadores, víctima y verdugo en mi piel, artista en mis temblores, estratega en mis batallas, la razón del verbo ganar.


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Séptimo esqueleto by BABIDI-BÚ - Issuu