Oliver es un niño de dos años que, a lo largo del día y de las estaciones del año, siempre dedica un momento a pararse y mirar al cielo. Nos enseña que, si estamos muy atentos, podremos ver que siempre tiene algo que contarnos, ya sea porque el cielo cambia de color al amanecer o porque aparece un hermoso arcoíris.
Oliver nos recuerda que el cielo siempre está ahí, acompañándonos, aunque a veces no nos demos cuenta.