En la vida del oso Peposo algo anda mal. No le gusta salir y prefiere estar solo. Tiene un miedo irracional. A los demás. A este mundo. ¿Por qué nada le funciona? ¿Será cierto que lo que haces en la vida te es devuelto? A veces, la respuesta está en los sueños y en recordar que siempre somos niños. Porque enfrentarse a los miedos te hace más libre y compartir con los demás te hace más feliz.