El Jardín de los Mil Caminos es un cuento infantil muy delicado, poético, sensible e inclusivo.
La obra construye un universo simbólico donde el jardín cambia según las emociones de su protagonista, Gratea.
Gratea es una enredadera que simboliza el caos de una persona neurodivergente y el esfuerzo y trabajo continuo que debe hacer, junto a los Ocho Guardianes del Jardín, que pretenden simbolizar a sus terapeutas y familia.
Cada Guardián representa una herramienta emocional o una disciplina a trabajar.