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Revista Ekklesia

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Editorial S

omos Iglesia “Avivando la fe” y como principio fundamental, la iglesia de Cristo, la cual fue fundada y estructurada desde sus albores o preludios, por Jesucristo y sus apóstoles. No está de más recordar que nuestro Pastor excelso es “Cristo el Señor” al que: “…Dios (…) exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil.2:9-11). Y por misma boca de Jesús, al decir: “...Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra” (Mt.28:18). Así también, la Palabra declara: “Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Col.2:9). Es más, todas las cosas por él fueron hechas, porque está con el Padre desde el principio, por lo cual creemos -fehacientementeque: “Dios es uno” y que la manifestación del Hijo y del Espíritu son circunstanciales por su amor y misericordia, y que al final todos los escogidos en él, seremos hechos uno en él, por la fe en el Hijo de Dios, en su muerte y resurrección, que es nuestra victoria ¡Aleluya, Aleluya! Amén.

de vida de algunos no refleja un adoctrinamiento adecuado. Quizá esto de que las cosas no son las mismas desde el punto de vista humano, no son menos que una mala percepción e interpretación de algunos fenómenos aislados, que no son representativos del sentir del Consejo Pastoral en funciones. No ¡No es así...! La Palabra no ha cambiado. La doctrina es la misma. El sentimiento de santidad traducido en apartarse del mundo y sus prácticas que incluyen: modas, estilos, festividades, atuendos, vestimentas, vanidades, liberalismo, etc. Y sí buscar a Dios: en oración, vigilias, retiros espirituales y ayuno. La reverencia y respeto, la ayuda al pobre, a la viuda y al necesitado, a enfermos en hospitales; el evangelizar por los pueblos y las aldeas, predicando aun fuera de nuestras fronteras, al mundo entero. El ocuparnos de los jóvenes en sus necesidades y flaquezas, en consejería, en atención individualizada, doctrina verbal y escrita, en alabanza mediante la música y cantos inspirados; milagros, sanidades, discipulado de nuevos servidores y tantas cosas más, que sería difícil describir. Lo cierto, es que tal vez, habrá algunos cambios de forma -pero no de fondo- y que son algunos, los que han mal interpretado la libertad de Cristo con el libertinaje, pretendiendo justificar así sus carnalidades y malas obras, por su alejamiento de la comunión verdadera con Dios. Él nos ha llamado a libertad, pero esto es para que muertos al pecado, le amemos y le sirvamos mediante el cumplimiento de sus mandamientos y que: “Cristo no vino a abrogar la ley sino a cumplirla”, en el entendido que: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras, no pasarán” (Mt. 24:35). Amado hermano, lamentamos decirte, a los libertinos, a los que se han apartado de la sana doctrina: busquemos el amor, la misericordia y la santidad, ya que el Señor “no dará por inocente al malo” y categóricamente se refiere la Escritura: “…Sed santos porque yo soy santo” (1 P.1:16). “Seguid (…) la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He.12:14). Y dejamos esta reflexión: “...Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma” (Jer.6:16). La invitación de Dios sigue en pie, si hemos fallado aún es tiempo. Y que Dios les bendiga abundantemente.

RECONOCIENDO LA SENDA ANTIGUA HOY “Fieles hasta el rapto”

Sabemos que la iglesia verdadera no es una institución religiosa, sino un cuerpo espiritual, que desde sus albores y a través de los siglos, mantiene una consigna: y es que corresponde a un grupo de gente con un llamado extraordinario para vivir y hacer conforme a los estatutos divinos y “salir”, literalmente de la cultura del mundo, con la esperanza del perdón de sus pecados y como recompensa, la eternidad. De allí el término original griego Ekklesía, palabra compuesta por dos: una “ek” que significa “fuera de”, y “kaleo” que significa “llamar”, entonces el llamado es a “salir fuera”: “Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso” (2 Co. 6:17-18). Con todo lo anterior, sabemos que los que perseveramos, hemos tenido un llamado a esta congregación y es aquí, en donde Dios se nos ha manifestado y hemos visto su gloria, presencia y permanencia, y aunque ha habido momentos difíciles de entender, la iglesia -que somos nosotrosaún permanecemos en pie por su infinito amor y misericordia. Desde el inicio “Iglesia Agape”, hoy “Avivando La Fe”, es un grupo de gente simple y sencilla pero con llamado, que ha valorado “La Palabra”, que constituye la base fundamental de vida y mediante su escudriñamiento tenaz y con la asistencia oportuna del Espíritu Santo, vigila y enseña con celo, el fiel cumplimiento de los mandamientos aun más pequeños. Aparentemente, en el correr de las décadas vividas y con las administraciones y experiencias que hemos tenido que padecer y aun sufrir, pareciera que se ha ido perdiendo el celo y que ya no se ven los milagros y portentos del pasado, y que la forma

Por hoy, Dios ha puesto en nuestro corazón el retomar una nueva edición de la “Ekklesía”, la cual creemos que será un aporte más para la edificación de tu alma y que el nombre y las obras de Dios sean exaltadas. Amén y amén.

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Especial

Fieles hasta el Rapto Tema Retiro General 2016-2017

S

omos la iglesia del Señor: “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios...” y eso nos ubica en términos particulares, dentro de la vorágine de un mundo que cada día busca más y más su realización fuera del Dios altísimo. En esa obsesión, el mundo se niega –inconscientementetoda posibilidad de vida eterna, vive de lo que piensa, argumenta, ve y aprecia del sistema concebido por sus sentidos materiales, que jamás le llevarán al conocimiento de la verdad. Nosotros, aquí estamos, no los mejores, sino los que únicamente hemos creído a la Palabra y a la promesas de nuestro buen Dios. Quizás en medio de debilidades e incapacidades, padeciendo de continuo, imitando de alguna manera la carrera de nuestro Señor Jesucristo en sus padecimientos. Con la esperanza de -un día también- participar de su gloria, la cual ha de venir por recompensa; basados en la fe, la fidelidad, la perseverancia y en la vivencia de los mandamientos establecidos en su Palabra por inspiración divina.

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El “rapto” o el “dormir en Cristo”, es la meta primordial para los: “de la locura de la cruz”. Los que en fe han luchado por mantener sus vestiduras blancas y sin arruga. Esta es la promesa para la novia -su iglesia-, la cual le espera velando y orando, con su lámpara encendida, apresta con abundante aceite y sin saber el momento en el que su Señor vendrá, pero con la seguridad que “volverá”, “volverá” y él personalmente: “...enseñará a los mansos su carrera. Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios” (Sal. 25:9-10). Y los que llegando a dormir en fe puedan decir como el apóstol Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida” (2Ti. 4:7-8). ¡Sigamos adelante, su venida está pronta! Así sea. Amén y amén.

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Momento doctrinal

El Espíritu Santo en la vida de un creyente

Por: Mario Tayún

El Espíritu Santo es el don maravilloso que un hombre y una mujer puede recibir de parte de Dios. Dijo el Señor Jesús: “…el Espíritu (…) que el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (Jn. 14:17). El apóstol Pedro también lo describe

a la primera iglesia de la siguiente manera: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38). Únicamente Dios tiene la facultad de dar este regalo para los que han de ser salvos, porque sin el Espíritu Santo no hay salvación. Cuando habla de don habla de un regalo y ese regalo tiene que reflejarse en la vida del creyente, tal como lo describe el apóstol Pablo, leamos: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Ts. 5:23).

¿Cómo identificar entonces que alguien ha recibido el Espíritu Santo? Tienen que manifestarse en su vida estas características, porque busca santificar estos tres aspectos. Porque la palabra santo, significa: “apartado, consagrado para alguien”, y en este caso los que han recibido el Espíritu Santo están consagrados para Dios. Por esa razón, dentro del alma o el corazón no deben existir amarguras, resentimientos o inconformidades, veamos cómo está escrito en la Palabra: “…sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones…” (1 P. 3:15). Lo mismo debe suceder en nuestro cuerpo, en nuestras metas, aun en nuestra forma de hablar y de vestir; y nuestro actuar debe manifestar esa

santidad, como está escrito: “Seguid (…) la santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (He. 12:14).

EL ESPÍRITU COMO PODER Leamos lo que el Señor dijo a los que había escogido, acerca de la promesa del Padre: “…pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8). Cuando habla de poder, habla de esa energía espiritual que viene de parte de Dios para que el creyente no se debilite. Nada lo podrá detener, será capaz de mostrar en todo lugar y ante el mundo, que tiene el Espíritu Santo en su vida. No son palabras únicamente, sino hechos reales los que dan testimonio de ese poder divino que es el don de Dios.

EL ESPÍRITU COMO ARRAS

Originalmente las arras eran una prenda o alguna cantidad de dinero depositado por el comprador y que servía como garantía en algunos contratos. Era una promesa que incluía un pago inicial o anticipado para reservar algo. Esto significa lo que Dios ha depositado en la vida de los creyentes: el Espíritu Santo, como está escrito: “…el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (2 Co. 1:22). Aquí habla de esa garantía que Dios recogerá y que somos precisamente los que hemos recibido el Espíritu Santo, porque le

pertenecemos a él. Entonces, ya no pertenecemos al mundo, porque ya fuimos comprados por Dios, como dicen las Escrituras: “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Co. 6:20). Es precisamente ese anillo de compromiso que recibe la novia del cordero, el que indica que ya está reservada para él, que ha adquirido un compromiso de por vida y que sólo es cuestión de tiempo para esperar ese glorioso momento de estar juntos para siempre.

EL ESPÍRITU COMO SELLO Es lo que da validez para entrar al cielo. El sello es lo que autentica o legaliza oficialmente algo y otorga la protección del poder que representa. Significa también esa marca que identifica lo que es propiedad de alguien. Entonces, los que Dios ha de salvar, él mismo se ha encargado de sellarlos como está escrito: “…y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria” (Ef. 1:13-14). También dice: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Ef. 4:30). Concluimos, entonces, que el sello del Espíritu Santo es esa marca imborrable que debe notarse permanentemente en la vida de cada creyente, la cual nos identifica como propiedad de Dios y herederos de esa gloria eterna. Amén.

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“El nuevo nacimiento” Por: Edgar Fuentes

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ablo describe la condición que vive el hombre sin Dios y la vida ejemplar de un siervo de Dios que recibió la Palabra, la creyó y mediante el Espíritu de Dios, tomó el ministerio que se le confió después de clamar a Dios, para dejar lo carnal y disfrutar lo espiritual. Sabiendo que al perseverar se alcanza la salvación y como premio la vida eterna. Pablo muestra a los que no creen en la justicia de Dios y buscan libertad, paz y nueva vida. ¿Cuál es su condición? Leamos acerca del carácter de los malos hombres: “…amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…” (2 Ti. 3:1-5). Y se concluye así: “…mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados” (V.13). La apostasía se agrava por la presencia del maligno, que engañando, matando, destruyendo y aprovechando la debilidad de nuestra carne, trabaja en la religión con falsos profetas. Dios nos advierte para no creer a todo espíritu, sino probar si son de Dios. Escudriñemos la Palabra para que nuestra fe se avive y el amor a Dios se sostenga. Amemos al prójimo que está en tinieblas, llevando a los perdidos la Palabra y el testimonio que permita a los que están bajo el maligno, entender el nuevo nacimiento -que no es metáfora-, es la realidad; donde se da la fecundación del corazón por el Espíritu. Dijo Jesús al leer el libro de Isaías: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos (…) A predicar el año agradable

del Señor (...) Hoy se ha cumplido esta escritura…” (Lu. 4:18-21). Con esto, Dios nos saca de las tinieblas a su luz admirable. Al sentirnos perdidos y clamarle, él nos oye y con fe recibimos su paz que nos sostiene en medio del engaño y del error. Jesús le habló sobre el nuevo nacimiento a un hombre llamado Nicodemo, fariseo y miembro del Sanedrín. Nicodemo, como político, pensó que Jesús sería el libertador del dominio romano. Jesús le declara su naturaleza espiritual, dando la importancia de entrar al reino de Dios, diciendo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda

vez en el vientre de su madre, y nacer? Jesús amplía: …el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios (…) El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu (…) Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (ver Juan 3:1-15). Cristo levantado: esto fue el anuncio del ministerio de Jesús. La cruz simboliza el trono mesiánico, como la serpiente para los israelitas que hablaron

Momento doctrinal contra Jehová y Moisés en el desierto, y el pueblo –arrepentido- suplicó clemencia, leamos: Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá” (Nm. 21:8). El mundo siendo malo, recibe el amor de Dios: “…que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3:16). El nuevo nacimiento que Dios espera de los perdidos es este: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo y nos dio el ministerio de la reconciliación…” (2 Co. 5:17-18). Por ello, Jesús nos dice: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo, mas el que no creyere, será condenado” (Mr. 16:1516). Si en tu vida no hay paz, cree que Dios nos invita a nacer de nuevo. Leamos: “…porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Ro. 8:13-14). Creyendo en Dios y viviendo su palabra, somos una nueva criatura. Amén.

“…el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. www.avivandolafe.org

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Momento doctrinal

D

“Papel de la mujer dentro de la

ebemos estar muy claros en cuanto a que: ser mujer no significa ser menos que el varón ni que nadie. Dios en su sabiduría, a cada quien le dio un lugar especial y únicamente debemos estar convencidos, que quien entienda su papel dentro de la sociedad y principalmente dentro de la iglesia, será grandemente feliz y hará también felices a otros. El reloj clásico tiene muchas “piezas”, pero no todas podrán ser las agujas, la cuerda o engranajes a la vez, así que al colocar cada elemento en su lugar se cumplirá una bella y útil función en cuanto a ayudar a otros en calcular -su tiempo en el tiempo-.

igle sia

Por: Edwin Arévlo

Amada mujer, sólo acepta “tu papel o función” por fe y la bendición vendrá grandemente a tu vida... “...y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Gn. 3:5). Es aquí donde la mujer recibe un mensaje, llevándolo seductoramente al hombre, el cual inocente o simple, se sujeta a un espíritu y dice la Palabra: “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavo para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis...?” (Ro. 6:16). Es aquí donde se da el intercambio de funciones establecidas por el mismo Dios. El hombre perdió su papel de autoridad, sin embargo, Dios quiere devolverle lo perdido y ahora en Cristo que es el postrer Adán, Dios ordena de nuevo las funciones.

Por lo tanto, a ti mujer quiero hablarte hoy. Acerca de que quizá no tengas los “privilegios” que un varón tenga. Eres en sí misma, una criatura particular, quien guarda dentro de tu ser un alma -sin género-, que fue creada por Dios mismo para gloria, honra y alabanza de él. Dios, todo lo hizo perfecto para él y aquí no hay error. Con esta verdad, veamos dónde inicia el problema, ya que en su momento, Satán mismo cambió las funciones dentro del orden divino y en esa intención sembró primeramente en la mujer la ínfula de “grandeza” al aseverar: la

A través de la Escritura y la revelación, el apóstol Pablo establece en el Nuevo Testamento una normativa u ordenamiento espiritual, al decir categóricamente: “Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio” (1 Ti. 2:12). Pero hay algo muy interesante que nos amplía la razón del por qué de esa radicalidad y lleva intrínseca –obviamente- la sabiduría y revelación divina al decir: “Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (V.13-14). Si nos quedásemos aquí, parecería que no hay esperanza ni función para ellas. Pero si vemos con una mejor visión, Dios da una misión y función

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Esto no es cosa de cultura ni “machismo latino”, sino la voluntad de Dios agradable y perfecta. Agreguemos algo más: “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo” (Ef. 5:22-24).

a la mujer, diría: “especialísima” y muy espiritual, que quizás muchas mujeres dentro del cuerpo de Cristo, aún no han valorado, veamos: “Pero se salvará (la mujer) engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia” (v.15). Biológicamente, la mujer no engendra, sino el varón, pero ahora viene lo importante que dice de la mujer -que engendra-, y eso en términos espirituales significa que la mujer iniciará desde el vientre fértil, la maravillosa misión de ministrar un ser dentro de sí, el cual en su momento ha de amamantar y enseñar sus primeras expresiones y balbuceos, y si tiene el espíritu del mundo, ministrará mundo, pero si tiene el Espíritu de Cristo, entonces habrá engendrado un ser espiritual dentro de un ser material llamado hijo. ¿Será poca cosa esto...? Tal vez, entonces, pareciera que hay una frustración en algunas mujeres que no predican o enseñan, lo cual es común y aceptado religiosamente, pero no en la doctrina del Señor, en la cual, nosotros como su iglesia aceptamos, no como un dogma, sino como doctrina básica para restablecer el orden divino y así encontrar el respaldo de quien constituyó y ordenó todas las cosas.

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Amada mujer, sólo acepta “tu papel o función” por fe y la bendición vendrá grandemente a tu vida. Esto no es cosa de competencia, sino de entendimiento, ya que para fines de salvación y eternidad no hay acepción de personas y dice la Palabra: “…pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; «no hay varón ni mujer»; porque todos vosotros sois

uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gá. 3:26-29). Mujeres de la iglesia de Cristo, por amor de sus mismas almas busquen en los tesoros de la humildad y la sabiduría divina, su verdadero lugar con amor y mansedumbre. Engendren hijos espirituales, que es la más noble labor delegada. Sean ejemplo en todo y las mayores enseñen a las más jóvenes y sean verdaderamente felices, encontrando su lugar en este pedazo de cielo que Dios en su misericordia nos ha dado como iglesia. ¡Adelante mujeres obedientes y sujetas! Oigan la voz del Espíritu y no busquen ni exijan lo que Dios nunca les dé. Les amamos y valoramos. Y más aún: si entras en el verdadero sometimiento al Espíritu de Cristo y a su iglesia, vendrán tus propias añadiduras. Así sea, amén y amén.


Momento doctrinal

Espíritu y espiritualismo Por: Saúl Cea

V

ivimos en un mundo tan cambiante en donde los cambios se dan de manera vertiginosa, de lo bueno o regular a lo malo y peor, y somos testigos oculares de ello. La iglesia de Cristo, tristemente está inmersa en esa vorágine de transformaciones, como le dijera Dios a Israel: “¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas” (Is. 1:21). Si comparamos la iglesia primitiva con la iglesia moderna, estoy seguro que las palabras de Dios a Israel se quedan cortas. Es indudable que la iglesia moderna ha perdido el rumbo correcto y por ende la meta final. Han despojado a la iglesia de su vestidura original y la han vestido de ropas raras y extrañas, que nada tienen que ver con lo planificado por Dios. Han confundido lo espiritual con verdaderos remedos, cayendo en un vano espiritualismo, que es una caricatura y simulacro de la verdadera unción del Espíritu Santo. ¿Qué tiene que ver el Espíritu de Dios con bulliciosos cultos que estimulan solamente la carne? Estimulados con música que conmociona a los presentes, arrastrándolos a movimientos del cuerpo de manera violenta y perturbada que le llaman “danza en el espíritu”. Esto no es más que “emoción” y no unción. La emoción afecta directamente la carne del hombre, pero no su conciencia. Esto fue lo que condenó Dios en el desierto a Israel, cuando Aarón -símbolo de pastores alcahuetes que se hacen del lado de la carne del pueblo y no de Dios-, un hombre sin celo ni temor de Dios les fabricó un becerro para adorarlo, contrario a la voluntad de Dios. El Señor le dijo a Moisés: “Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha “corrompido”. Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado…” (Ex. 32:7-8). Dios lamenta lo pronto que aquel pueblo se “corrompió apartándose del camino que él les mando”. La historia se repite literalmente con la iglesia de Cristo. ¿Qué tiene que ver el Espíritu Santo con gritos a la hora de alabar a Dios? Porras dirigidas supuestamente a Cristo. ¿Qué tiene que ver el Espíritu Santo con adivinaciones públicas de pecados y enfermedades? que sólo sirven para exaltar la vanagloria del predicador o líder. ¿Qué tiene que ver el Espíritu Santo con el abusivo uso del don de lenguas de manera desordenada? un mal que el apóstol Pablo tuvo que corregir en la iglesia de Corinto. ¿Qué tiene que ver el Espíritu Santo con el evangelio de la avaricia o de la prosperidad? cuando Cristo nos invita a no amar al mundo ni las riquezas ni glorias que hay en él. Todo lo anteriormente descrito estimula la conducta santulona que disfraza al creyente de una apariencia de piedad, pero en el fondo su corazón está lejos de Dios.

¿ CUÁL ES EL VERDADERO PAPEL DEL ESPÍRITU SANTO PARA CON LA IGLESIA?

Primordialmente será santificar al creyente, dotándolo de

poder para resistir las tentaciones y pruebas que vengan a su vida. Además, dice el Señor en su Palabra: “Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad…” (Jn. 16:13). Sí, es la guianza a la verdad de las funciones básicas del Espíritu de Dios. También es importantísima la dotación que el Espíritu hace de los dones a la iglesia, leamos: “Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo (…) Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a este es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia (…) a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades (…) el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus (…) diversos géneros de lenguas (…) interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu…” (1 Co. 12:4-11). Y añade el Señor en su Palabra: “…pero hágase todo decentemente y con orden” (1 Co. 14:40). Aquí el término decente significa: de manera apropiada o en otras palabras “como Dios manda”. Se usa como contraste al desorden en el testimonio público de los dones de lenguas. No estamos

en contra de los dones de lenguas, de hecho los practicamos, pero no aceptamos el desorden y abuso en el uso. Otra manifestación vital del Espíritu Santo en la iglesia es la virtud de profetizar, que no es otra cosa que el poder de testificar al mundo el mensaje del reino de Dios, que es el evangelio de Jesucristo. Esto es imposible hacerlo sin el Espíritu Santo de Dios. Leamos: “… recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis «testigos» en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8). En otro pasaje dice: “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y «hablaban con denuedo la palabra de Dios»” (Hch. 4:31). También dice la Biblia que el Espíritu Santo: “…convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Jn. 16:8). En fin, hay tanto qué decir al respecto, pero observemos que no hay alusión de ningún desorden ni acciones descontroladas en la obra del Espíritu Santo, sino todo es en pro de la unidad y el orden, respetando la decencia en todo. Mi querido hermano, sea lleno del Espíritu Santo de Dios para que no nos desviemos de la meta final. Dios les bendiga.

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Salud y nutrición P o r : D r. S e r g i o S i q u i n a j a y Pediátra

Etapa de ablactación (inicio de alimentación sólida)

Esta da inicio a los 6 meses, la lactancia materna sigue teniendo gran importancia. A continuación se presenta un cuadro con las recomendaciones según la edad.

Alimentación inicial

La madre gestante: La madre que espera un bebé, debe ser alimentada sin restricciones para que el nuevo ser crezca y se desarrolle saludable al momento de nacer. La presencia de muchos antojos, evidencia las carencias que existen en la alimentación.

Los primeros 6 meses de vida

Es importante que el recién nacido inicie la succión del seno materno dentro de la primera hora después del nacimiento, pues esto estimula la secreción de calostro (primera leche de color amarillento lleno de proteínas y grasas, además de contener defensas contra las infecciones de la niñez). La lactancia materna debe ser exclusiva durante esta etapa sin necesidad de complementos como agüita de cereales o atoles. Si la madre está ausente por trabajo, se recomienda la extracción de leche y posteriormente darle al bebé. En caso contrario, el uso de una leche maternizada de primera etapa es una alternativa. La lactancia se debe mantener por lo menos un año.

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Dentro de los aspectos nutricionales del niño a partir del año de vida, es preciso también fomentar los buenos hábitos de alimentación:

- Respetar los horarios de alimentación familiar. Un niño debe tener los tres tiempos de comida tradicional y dos refacciones (esto puede ser algo liviano como una fruta o un vaso de atol).

- Aprender a masticar un mínimo de 10 veces el bocado en la boca.

- El correcto lavado de manos antes de comer y el lavado de la boca después de comer.

Refacciones escolares Recomendaciones para la práctica de una buena refacción escolar, la cual debe: •Ser de preparación sencilla y fácil. •Que se pueda manipular e ingerir fácilmente. •Que contenga alimentos seguros, saludables y preparados higiénicamente. •Contener alimentos prácticos de llevar en envases simples, higiénicos y herméticos. •Ser nutritiva y evitar el incluir alimentos muy salados, grasosos, dulces, artificiales o sintéticos.


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