Instituto Superior del Profesorado Nº 5 “Perito Francisco Moreno”
Trayecto de Práctica: Taller de Docencia III Profesorado de Educación Primaria Tercer año: Ciclo Lectivo 2015 Profesoras: Bertoglio Alicia- Rasetto Verónica- Romero FabianaMiojevich Ana María Alumna: Benedetti, Aurora Instituto: Escuela Martín Miguel de Güemes N° 1249 Curso: 6º grado “A”, “B”, “C” Docente del curso: Ivana Pereyra
PRÁCTICA INSTITUCIONAL 2° CICLO
AÑO 2015
ESCUELA MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES
NARRATIVA DE LAS PRテ,TICAS: 2ツー CICLO
Había llegado el momento de emprender un nuevo viaje después de aquella bella despedida: conocería un nuevo lugar. Este era un día muy especial y trascendente para mí porque tendría la oportunidad de experimentar mi segunda práctica docente de este año. Me encontré ante la escuela Martín Miguel de Güemes. Conozco muy bien el lugar ya que concurro allí en mi carrera docente estudiando en el Instituto Superior del Profesorado N° 5 “Perito Francisco Moreno” que funciona en el turno noche.
En esta nueva estación me acompañarían dos de mis compañeras de taller de docencia, una de ellas compartiría los mismos cursos. Mis expectativas eran las mismas, sin embargo me encontré con otro panorama. El recibimiento no fue el esperado. La directora parecía no recordar nuestro comienzo de práctica docente y las maestras se mostraron desinteresadas ante nosotras. Comprendí con esta nueva experiencia que cada institución es diferente. Mi siguiente paso fue conocer a los chicos y a la maestra quienes formarían parte de esta nueva experiencia. Aquel día en que cruce la puerta del salón para comenzar con mi primera clase, miles de pensamientos transitaron por mi cabeza. Estaba segura de querer transmitir a los chicos mi mirada, de ver cada situación más allá del tema que me había sido asignado y que ellos logren entenderlo.
Sentí al empezar muchas emociones y quizás me tropecé con un reto que debía superar. Quizás en un primer momento tomaba las cosas demasiado rápido y daba los temas como sobreentendidos. Me di cuenta que solo debía detenerme un poco y escucharlos más. No debía temer al error, del error uno aprende. En el transcurso de este camino la perfección no existe: “Somos seres imperfectos que vivimos y tenemos nuestras propias experiencias”. Tenía que comenzar con potenciación, para lo cual preparé un álbum de figuritas como manera de introducirlos al tema. Debían ayudarme a resolver una situación problemática: Marcela está observando un álbum de figuritas que colecciona, les iba mostrando la primera página. Respondieron rápidamente a las preguntas que les iba haciendo (¿cuántas figuritas hay en la página que está observando Marcela?, ¿Cuántas figuritas hay en el álbum completo?)
La actividad sirvió para dar comienzo a la explicación de potencia. Al principio no entendían pero al ejemplificar se fueron dando cuenta. Como en toda Institución se fueron dando muchas cosas, se agregaron actividades enviadas desde el Ministerio. Uno imagina realizar lo planificado, aunque a veces debemos buscar las estrategias necesarias para poder resolver ciertas situaciones que se nos presentan. Así los días pasaron, les presenté a los chicos una actividad maravillosa: un cubito de colores, en donde ellos me ayudarían a descubrir cuantos cubitos tenía en total el cubo grande. La actividad dio muy buenos resultados, los chicos aprendieron potencia cúbica. Reunidos un día en el salón de actos supimos descubrir el valor de la democracia y su importancia. Participaron de actividades de reflexión.
Enseñar raíz no fue tan complicado como me lo imaginaba, les presenté un damero y a cada grupo una cierta cantidad de fichas, lograron formar cuadrados. La operación que ellos habían realizado no era otra cosa que aplicar radicación, cosa que hasta ese momento desconocían. Me demostraron hallar la diferencia con lo ya habían aprendido de potencia. Compartimos el cumpleaños de la escuela en donde realizamos tarjetas para repartir a los vecinos de la escuela. Docentes, alumnos y directivos salimos de la Institución a festejar un aniversario más. Una nueva despedida llego a su fin: “Me llevo una valija cargada de sueños, de buenos momentos compartidos, de experiencias, de enseñanza y aprendizaje, pero sobre todo de amor por la educación”.
“QUIEN SE ATREVA A ENSEÑAR NUNCA DEBE DEJAR DE APRENDER”. JOHN COTTON DANA
ESPERO LES HAYA GUSTADO