Skip to main content

REVISTA DIVERCIUDAD No. 26

Page 1

Editorial DiverCiudad Edición No. 26 Octubre de 2019 ISSN: 2389-9379 ‹ $WHQHR 3RUÀULR %DUED -DFRE Editor NÊstor López ComitÊ Editorial $OYDUR 1DUYiH] *HUPiQ %HQMXPHD 1DSROHyQ %HUP~GH] 2PDU 8UiQ Yacqueline Salazar y Wilson Zuluaga. Agradecimientos especiales )XQGDFLyQ 8QLYHUVLWDULD %HOODV $UWHV 2PDU &DVWLOOR /X] 0DUOH\ &DQR -DLUR 5Xt] 6DQDEULD 6t 7HDWUR -XOLDQD /ySH] (ONLQ +ROJXtQ 6HEDVWLiQ %HGR\D 'LHJR Luis Alvarez, Mónica Molina, Sonia Luz Montoya, a todos los Artistas Participantes y al Equipo del Ateneo 3RUÀULR %DUED -DFRE &RQFHSWR *UiÀFR Mauricio Celis Caråtula Elkin Holguín en La Polonesa (Parque de Bolívar) Foto Napoleón Bermúdez Fotografía Contracaråtula Cortesía de Carlos Mario Lema Fotografías &RUWHVtD 1DSROHyQ %HUP~GH] &RUWHVtD de los Artistas y Ateneo Edición Apoyada por la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía de Medellín. Los textos y opiniones expresadas en esta edición son responsabilidad exclusiva de sus autores y no comprometen el pensamiento de esta publicación. Informes 7HDWUR $WHQHR 3RUÀULR %DUED -DFRE Medellín-Colombia-Sur AmÊrica &O 1R 7RUUHV GH %RPERQi TelÊfono (57 4) 216 07 08 www.ateneomedellin.com

La Ciudad sin Render... 3RUTXH OD FLXGDG VH FRQĂ&#x20AC;JXUD SRU OR TXH VXFHGH FRQ ODV SHUVRQDV HQWUH ODV personas, no entre los espacios, no con los ascĂŠpticos diseĂąos donde los seres VRQ VyOR Ă&#x20AC;JXUDQWHV GH OD HVFHQD LGtOLFD TXH QXQFD RFXUUH AquĂ­ hacemos zoom al centro que vivimos, damos cuenta de vidas que nos PDUFDURQ \ TXH QRV GHMDQ VX UHFXHUGR FRPR WHVWLPRQLR FRPR SURYRFDFLyQ \ como inspiraciĂłn. Gracias maestro Horacio Gil y PrĂ­ncipe del Tango, vecinos LQROYLGDEOHV GH ODV 7RUUHV GH %RPERQi HYRFDGRV SRU XQD PDUDYLOORVD LQYHVWLJDFLyQ GH OD )XQGDFLyQ 8QLYHUVLWDULD %HOODV $UWHV 7DPELpQ OH WRPDPRV HO SXOVR DO 3DUTXH GH %ROtYDU \ VXV VHUHV GH OD PDQR GH Elkin HolguĂ­n, un artista que ha hecho de este espacio parte de su paleta de FUHDFLyQ \ HVWXGLR GH HVFULWXUD $TXt VX WHVWLPRQLR VXV GLEXMRV \ VXV WH[WRV algunos â&#x20AC;&#x153;manchadosâ&#x20AC;? del tinto de la nunca olvidada Polonesa. Seres y lugares, EXFOH SURGLJLRVR GHO YLYLU XQD FLXGDG D~Q SRU OHHU < GHVSXpV GH OD Ă&#x20AC;HVWD GH ODV Ă&#x20AC;HVWDV EXHQR HV PRVWUDU OD OLWHUDWXUD \ HVFULWRUHV que, tambiĂŠn desde la periferia de la DiverCiudad, narran MedellĂ­n hace dĂŠcadas, no hace aĂąos....Ellos son los protagonistas del Romance de MedellĂ­n que nos comparte el poeta, ensayista y editor Omar Castillo, otro ser protagonista de ese centro que palpita literatura, que ha hecho de Versalles, el Astor y los WULVWHPHQWH SHUGLGRV EDU GH GRQ /DR \ /D %RD WDQJXHUD VXV ´GHVSDFKRVÂľ TXH SURGXMHURQ OD UHYLVWD ,QWHUUHJQR (GLFLRQHV RWUDV SDODEUDV \ OD UHYLVWD GH HVWH mismo nombre. AquĂ­ ĂŠl llama la atenciĂłn sobre esa literatura no visibilizada o invisibilizada incluso, pero que hace la diferencia por su calidad y pertinencia en una ciudad que todos los dĂ­as dice superar olvidos, aprender de sus errores de exclusiĂłn y arribismo pero que, con sus acciones, sigue practicando el relato que se deplora. SĂ­, la DiverCiudad es la ciudad que, como dice Nussbaum, no vemos no porTXH QR HVWp VLQR SRUTXH KD\ TXLHQHV QR WLHQHQ RMRV SDUD PLUDUOD AquĂ­ se las mostramos. CONTENIDO Vivir el Centro ImĂĄgenes, encuentro y memoria --------------------------------------------------------------3 Escribir en MedellĂ­n Romance de MedellĂ­n: Escribir cuando hace miedo la ciudad ----------------5 Ejercicios de admiraciĂłn

Elkin HolguĂ­n en las Tablas de MedellĂ­n... ------------------------9

Escrituras desde el Centro/Elkin HolguĂ­n --------------------------------------------- 11 9LYH 3RUĂ&#x20AC;ULR ---------------------------------------------------------------------------------------------15


Vivir el Centro

ImĂĄgenes, encuentro y memoria

ReconstrucciĂłn de trazas simbĂłlicas que generan vecindad... El desarrollo de la urbe es un fenĂłmeno dinĂĄmico que no puede detenerse, genera cambios estructurales y fĂ­sicos TXH YDQ DOWHUDQGR HO SDLVDMH GH OD FLXdad, asĂ­ como las lĂłgicas de relaciĂłn al interior de la misma cuando se comSUHQGH FRPR VLVWHPD YLYR \ FRPSOHMR Este fenĂłmeno se ve impulsado por el crecimiento poblacional y por los avances tecnolĂłgicos que permiten el surgimiento de nuevas formas de relaciĂłn entre los habitantes de los espacios urbanos. En este orden de ideas no resulta extraĂąo que las transformaciones en las PHGLDFLRQHV REMHWRV \ HVSDFLRV ItVLcos tambiĂŠn generen cambios en los imaginarios de los habitantes que van construyendo su memoria individual y colectiva en estrecha relaciĂłn con sus maneras de interacciĂłn y comunicaciĂłn. A su vez estos intercambios van generando la identidad de los espacios y las comunidades que los habitan, tienen incidencia en las prĂĄcticas, las cosmovisiones y los arraigos que generan tradiciĂłn; en sĂ­ntesis, son el sustrato para el reconocimiento de la cultura. La ciudad de MedellĂ­n, capital del deSDUWDPHQWR GH $QWLRTXLD QR HV DMHQD a las dinĂĄmicas anteriormente descriWDV HVWH HVSDFLR VH UHFRQĂ&#x20AC;JXUD FRQVtantemente gracias a los cambios en sus medios de transporte, sistemas econĂłmicos y transformaciones en su SDLVDMH XUEDQR /D FRQVWDQWH WUDQVIRUPDFLyQ YD GHMDQGR HQ ORV OXJDUHV UDVtros que no se pueden notar a simple vista, se encuentran en las vivencias y

lazos emotivos de sus habitantes y por tanto es allĂ­ donde es necesario coPHQ]DU D UHFRQRFHUORV FRQ HO Ă&#x20AC;Q GH recuperar trazas simbĂłlicas individuales que fundamentan la identidad del lugar, mĂĄs allĂĄ de lo eminentemente material. 'H RWUR ODGR OD 8QLGDG 5HVLGHQFLDO Marco Fidel Suarez, MĂĄs conocida como las torres de bombonĂĄ, por su ubicaciĂłn al costado de la calle con el mismo nombre en el centro de MedellĂ­n, se ha constituido en uno de eso JUDQGHV HMHPSORV GH WUDQVIRUPDFLyQ urbana, llegando a ser un hito histĂłrico, arquitectĂłnico y urbanĂ­stico. Es un espacio portador de las memorias de transformaciĂłn de ciudad, una referencia obligada para quienes habitan o simplemente transitan el centro de MedellĂ­n, por sus espacios convergen KLVWRULDV SDVDMHUDV \ GH KDELWDQWHV TXH han estado en la zona incluso desde DQWHV GH OD FRQVWUXFFLyQ GH OD 8QLGDG En consecuencia, es pertinente que

La Unidad Residencial Marco Fidel SuĂĄrez, conocida como Torres de BombonĂĄ, fue el escenario de la investigaciĂłn. sea este espacio de ciudad el detonante para el reconocimiento de elementos identitarios, ya que de la misma manera que se integran en este espacio diferentes dinĂĄmicas histĂłricas y socioculturales, tambiĂŠn se entrelazan rasgos de la intimidad e historia personal de sus habitantes. Otro rasgo importante para centrar la atenciĂłn en este espacio de ciudad, es el constituido por su naturaleza de diseĂąo, ya que se trata de un gran HMHPSOR GH SUDFWLFLVPR IXQFLRQDO HQ la medida que sus apartamentos son altamente adecuados a las necesidades LPSOLFDGDV HQ OD E~VTXHGD GH XQD DOWD calidad de vida. Sin embargo, cada una de esas cĂŠlulas, homogĂŠneas en su estructura, se llena de contenido a partir de la manifestaciĂłn de la identidad de cada uno de sus habitantes â&#x20AC;&#x201C; lo que hacen en casa -, llenando el espacio 3


Vivir el Centro

Maestro Horacio Gil Ochoa, uno de ORV PDHVWURV GHO UHSRUWHULVPR JUiĂ&#x20AC;FR colombiano y que habitĂł las Torres de BombonĂĄ hasta su partida... 6X SHUĂ&#x20AC;O SXHGH YHUVH HQ KWWSV ZZZ \RXWXEH FRP ZDWFK"v=UCyJQtt0bFQ#action=share de rasgos estĂŠticos diferenciados, de YLYHQFLDV PDWHULDOL]DGDV HQ REMHWRV \ fotografĂ­as, haciendo de la casa un hogar, un templo. De otro lado es necesario seĂąalar la importancia de las imĂĄgenes en sus diferentes naturalezas a la hora de hacer colectivas las historias individuales, ya que se convierten en un medio efectivo para compartir informaciĂłn y hacer que la experiencia estĂŠtica pueda ser compartida tanto por las personas que conservan esta memoria, asĂ­ como por creadores y espectadores. ParticuODUPHQWH HQ HVWH HMHUFLFLR GH LQYHVWLJDciĂłn, las fotografĂ­as se han convertido 4

en el medio para extraer las experiencias particulares almacenadas en los hogares y hacer de ellas una narrativa colectiva que permite vislumbrar de manera muy elemental, la riqueza identitaria que alberga el espacio. 3DUD OD )XQGDFLyQ 8QLYHUVLWDULD %HOODV $UWHV \ el Semillero de co-creaciĂłn transmedia, como vecinos y habitantes el centro de MedellĂ­n, ImĂĄgenes, encuentro y memoria se convierte en una experiencia de vital importancia, en la medida que pretende detonar la construcciĂłn de un imaginario colectivo del centro fundamentado en el registro de fotografĂ­as, videos y sonidos de experiencias individuales, muchas veces desarrolladas en

el plano intimo â&#x20AC;&#x201C; personal implicado en una conversaciĂłn o en una visita en la sala de una casa. Es por tanto HVWH HMHUFLFLR XQR GH DFHUFDPLHQWR \ reconocimiento entre vecinos, uno de intercambio de historias y valores para la fundamentaciĂłn de la vida en comunidad. Semillero de co-creaciĂłn transmedia )8%$ InvestigaciĂłn disponible en: iem.fubatransmedia.online Estudiantes del programa DiseĂąo ViVXDO GH OD )XQGDFLyQ 8QLYHUVLWDULD %Hllas Artes Valentina Madrigal Mateo Cortes AndrĂŠs Felipe HernĂĄndez Cesar Duarte Natalia Roa -RKDQ 2WDORUD Docente Investigador â&#x20AC;&#x201C; DiseĂąo Visual -XDQ $OHMDQGUR /ySH] &DUPRQD Alejandro FlĂłrez, PrĂ­ncipe del Tango, tambiĂŠn XQ KDELWDQWH LFRQRJUiĂ&#x20AC;FR GH ODV 7RUUHV GH %RPERQi \ FX\R SHUĂ&#x20AC;O UHDOL]DGR HQ HO PDUFR de la investigaciĂłn queda como recuerdo. Puede verse en KWWSV ZZZ \RXWXEH FRP ZDWFK"Y P$-&2K,XBH< DFWLRQ VKDUH


Romance de MedellĂ­n,

Escribir en MedellĂ­n

Escribir cuando hace miedo la ciudad Por: Omar Castillo (Poeta, ensayista y editor)

El centro de MedellĂ­n es un hervidero donde la ciudad se aglomera hasta el escozor y el delirio, en espacios donde se cuece todo el ruido de En el recorrido propuesto en este sus habitantes y donde sus pasiones Romance, busco aproximarme a aly abruptos cotidianos producen una gunos de los textos literarios produbelleza caleidoscĂłpica. Estrecho cencidos en MedellĂ­n en las dĂŠcadas de tro chorreado por el derrame de quie1980, 1990 y 2000. Para ello acudo nes habitan las laderas de las montaa la escritura de poetas y narradores Ăąas que rodean el valle nombrado de cuyas vivencias fueron tocadas por lo AburrĂĄ. Valle que mĂĄs parece el nido sucedido en esos aĂąos, vivencias que migratorio donde se asienta una mĂ­tinutrieron su creatividad de una actica estirpe que cada amanecer resurge tud alerta para enfrentar las realidades de entre las cenizas de sus sueĂąos y instauradas por la agresiĂłn polĂ­tica de realidades, en historias cuyos imagiesos aĂąos proveniente de grupos de narios se pierden y encuentran entre derecha y de izquierda, y por el terror el dĂ­a y la noche de sus usuarios siemGHO QDUFRWUiĂ&#x20AC;FR TXH FRQ VX GLQHUR SHpre empecinados en la eclosiĂłn de netrĂł todos los frentes de la sociedad sus libidinosas lĂ­ricas, como si vivieampliando la capacidad propia y la de ran entre antiguos y nuevos romanestos grupos, para imponer la intoleFHV GRQGH QR SDUDQ GH HMHUFHU VXV rancia y la violencia en la que tantos informes coloquiales, tramados en seres humanos siguen sucumbiendo. conversaciones y monĂłlogos donde Esta violencia impuso el terror, el se narran el escozor y la belleza que PLHGR \ HO VLOHQFLR GHMDQGR PXWLODcunden en sus cotidianidades. dos, desaparecidos y cuerpos apilados en fosas comunes. Y para quienes que- \ YD\D SDUDGRMD HO GHVFXEULPLHQWR GH Entonces no es casual que en la literadamos con vida impuso el ostracismo un sentido ĂŠpico Ă­ntimo para asumir tura reciente de la ciudad nos enconlas vivencias propias y comunes y asĂ­ WUHPRV FRQ SHUVRQDMHV FRPR HO GHO y la impotencia. cuento â&#x20AC;&#x153;Sola en esta nubeâ&#x20AC;? (2), de Ă&#x201C;sEn los inicios de la escritura en cas- poder renacer cada que es necesario. tellano, los romances, casi todos de Inicio este Romance convocando el car Castro GarcĂ­a, con Ana Clara moRULJHQ SRSXODU MXHJDQ XQ URO IXQGD- poema â&#x20AC;&#x153;Vistaâ&#x20AC;? (1), de AmĂ­lcar Osorio, nologando entre aĂąoranzas y reclamos cional, pues las gestas ĂŠpicas que los el cual nos proporciona una privile- el cumplimiento de sus setenta aĂąos. penetran, dan origen al carĂĄcter terri- giada ventana para ver la ciudad y los MonĂłlogo entregado en palabras con torial de sus hablantes y a las formas y enconos de sus heridas curĂĄndose de ODV TXH GLEXMD LPiJHQHV VREUH ORV SHdecires literarios en las que este carĂĄc- DIXHUD KDFLD DGHQWUR HPSHUR GHMDQGR GD]RV GH XQ HVSHMR GRQGH VH PH]FODQ KDVWD UHSURGXFLU ODV FRQJRMDV DPDter se expresa. Aun despuĂŠs de su se- una cicatriz inolvidable: VDGDV HQ VXV FDUQHV DKRUD YLHMDV FDVL paraciĂłn de EspaĂąa, HispanoamĂŠrica las inevitablemente hace parte de esa tra- â&#x20AC;&#x153;La ciudad sĂłlo puede ser descrita por VRPEUDV vueltas sĂ­labas y humo en un tiempo que se deshace. Son setenta aĂąos que GLFLyQ OLWHUDULD GDGR OD OHQJXD FRP~Q la luz es demasiado. se le han ido arrumando al lado de sus y lo derivado del periodo colonial. Lo Umbra tostado â&#x20AC;&#x201C;bajo un tronco decrĂŠpito. hambres, en recuerdos confrontados anterior para decir que cuando acudo Azul tiestos de botella y olvidados. a la palabra Romance, pretendo resal- MarrĂłn sangre vieja â&#x20AC;&#x201C;una herida que se cura. por el sol y los anhelos de sus noches libidinosas, en un recordar hecho retar el carĂĄcter de la escritura elabora- /DV VRPEUDV VH UHFOLQDQ DVt molino donde sucumbe un hablar solida por los escritores de la ciudad de gris ceniza en las bĂłvedas del banco, tario. AsĂ­ Ana Clara revisita su existenMedellĂ­n en las dĂŠcadas arriba seĂąala- verde veronĂŠs en el zĂłcalo de una casa deshabitada. cia, acude a la cita donde las realidades das. CarĂĄcter fundado en la necesidad vividas e imaginadas se le abren como por mantenerse sensibles en medio Malva es la sombra de una rosaâ&#x20AC;?. ODV IDXFHV GH XQD Ă RU HQ FX\RV SpWDORV de situaciones violentas, permitiendo 5


Escribir en MedellĂ­n ha sumergido en su oquedad las luces de la tarde, nos encontramos con (Q OD UXWD GHO GtD GH *DEULHO -DLme Franco, con los trece poemas que componen su recorrido iniciado cuando â&#x20AC;&#x153;El sol entra al cuarto formando una pared inclinada de luz, un palco de cristal encendido en la sombra que mi sueĂąo habitĂłâ&#x20AC;?. En el VII numeral de esta â&#x20AC;&#x153;ruta del dĂ­aâ&#x20AC;? el poeta descubre las ascuas donde cunde la libido perturbadora que asedia el decir de estos poemas: â&#x20AC;&#x153;ÂżQuĂŠ ajetreo es ese, allĂĄ afuera, quĂŠ gritos de quiĂŠn inauguran la tarde FRQ DFHQWR GH WHUURU"

Oscar Castro GarcĂ­a, foto cortesĂ­a de Jairo Ruiz Sanabria. aparecen las escenas de una pelĂ­cula que no para de suceder y en la que Ana Clara se ve borrada una y otra vez, tal como la ciudad que aparece y desaparece en el olvido y el despilfarro de sus nunca terminadas cuadrĂ­culas urbanas: â&#x20AC;&#x153;Ahora pongo a hervir el chocolate y voy a mirar por la ventana que aquĂ­ ya no hay nada mĂĄs que ver. La placita de Cisneros para no olvidar que esto se acaba con la gran avenida San Juan, ÂĄel terror de los comerciantes!, que aunque ya no soy la irresistible Ana Clara, puedo mirar, aunque me da vĂŠrtigo a mĂ­, la pura noche, Anona, Anita de sus encantos, Vaginita de sus verguitas, Anita linda sin groserĂ­as, sin vulgaridades, sin eso de â&#x20AC;&#x153;puta asquerosa puta vagabundaâ&#x20AC;?, sino ÂĄAna Clara por aquĂ­, Anita por allĂĄ, Anita asĂ­!, y yo, Ana Clara Valderrama del Valle, ÂĄcon semejante apellido! Ana del Valleâ&#x20AC;Ś ÂŁ0iV ERQLWR FRQ ODV OiJULPDV $QD GHO 9DOOH de LĂĄgrimas! ÂĄAna Clara del Valle de las LĂĄgrimas de Guayaquilâ&#x20AC;Ś! Ana, solo Ana ahora Anona vieja hedionda guayaquilera cuando me pegaron la primera venĂŠrea que gracias a la Virgen SantĂ­sima y al SeĂąor CaĂ­do de Girardota que nunca me pegaron OD VtĂ&#x20AC;OLV HVD TXH GLFHQ TXH HV PiV EUDYD GH curar que la carne de pescado de Turbo, asĂ­ dijo el doctor de El Pedrero, Anona de la pensiĂłn Olympia de MedellĂ­n, la ciudad de las lluviasâ&#x20AC;Ś de las gentesâ&#x20AC;Ś de las pacientes gentesâ&#x20AC;?. Y como quien sale de un bar y al cruzar la calle se da cuenta que la noche 6

Esta calle no es nueva en el dominio de las sombras, tampoco ahora, cuando la mĂşsica invade el cuerpo de los escasos visitantes y el dĂ­a cruza el centro de su perfecta claridad. Estos hombres descienden de los altos, con ocio forzado o elegido a este lugar opaco y ruidoso donde el olvido no penetra. ÂżPero quĂŠ ajetreo es ese, allĂĄ afuera, quĂŠ arma acompasĂł el grito GH OD WHUULEOH GHVSHGLGD" ÂĄNunca fue nuevo el dĂ­a, y yo he girado tanto tiempo en la misma ruta miserable!â&#x20AC;? Empero, este descubrir no arranca la careta tras la que estos versos brotan sobrecogidos por los gritos y ocios que la ciudad alberga y padece y que el poeta asume en el abecedario de su itinerario humano, en la ruta azarosa que VX HVFULWXUD D~QD FRQWUD OD LPSRWHQFLD Y en medio de la zozobra nocturna que recorre las calles del centro de la ciudad, zozobra que parece entrar o salir por las ventanas y puertas de tanWDV FDVDV \ HGLĂ&#x20AC;FLRV OOHJDQ D OD PHPRULD GHO SHDWyQ TXH VXFHGH SRU HVH Ă&#x20AC;OR nocturno los versos del poema â&#x20AC;&#x153;EscaOD GH JHPDV URMDVÂľ GH &DUORV %HGRya, versos surgidos de las escamas que la noche arruma despuĂŠs de despelleMDU ODV IDQWDVtDV GH VXV XVXDULRV â&#x20AC;&#x153;Dentro de mĂ­ la noche en pie salpicada por escamas blancas. DespuĂŠs de los buenos dĂ­as una escala de nubes cubierta de gemas rojas.

Entre arbustos francotiradores del sueĂąo preparan su tiro de gracia. Camino a casa recuerdo que he perdido toda casaâ&#x20AC;?. Versos nĂ­tidos y cortantes los de este poema, cortantes como el riesgo que asumen quienes persiguen las alegrĂ­as y los goces posibles en las noches de una ciudad como MedellĂ­n. Otro poema donde cunde la noche es ´3DUTXH GHO SHULRGLVWDÂľ GH -RKQ Sosa, en versos que mĂĄs parecen un grito del poeta ante las primeras rĂĄfagas del amanecer de otro dĂ­a. Poema recogido en un decir entrecortado por los estragos de la noche e impactado en la pĂĄgina en fragmentos velados por la gasa de los sueĂąos aplazados: â&#x20AC;&#x153;El poeta engulle menjurjes del oprobio El amor golpeado por el cristal del hotel, amor EstĂĄ golpeado por el cristal estĂĄ golpeado Hechiza recuerdos la escoba Un tumtumtum un tamtamtam En la cabeza que merodea misteriosa El puntapiĂŠ grabado en el tajo del martirio Es hora de llegar con vaivĂŠn aullido Ir a pie Germinar canciones alicoradas Sin incautar las fauces Mientras la escoba termina de chuzar la calleâ&#x20AC;? Tal parece que la noche y el dĂ­a no son VXĂ&#x20AC;FLHQWHV TXH 0HGHOOtQ QHFHVLWD XQDV horas mĂĄs. Entonces, en medio de lo azaroso que resulta vivir en una ciudad cuyas atmĂłsferas parecen surgir del Ă&#x20AC;OR GH VXV LPDJLQDULRV SRVLEOHV H LPposibles, atmĂłsferas que mantienen la existencia de sus habitantes en ascuas tanto de creaciĂłn y derroche, como de usura y miserabilidad, encontramos el poema â&#x20AC;&#x153;Viene acosĂĄndomeâ&#x20AC;Śâ&#x20AC;? (6), de Ă ngela GarcĂ­a: â&#x20AC;&#x153;Viene acosĂĄndome lo que quiero ser ReĂşne voces alumbra cuando nada se ve me da oĂ­do empuja la voz que tendrĂŠ Lo que quiero ser contiene no me deja estar sola


Escribir en MedellĂ­n \ FRPSOHMDV FRDUWDGDV QHFHVDULDV SDUD vivir, para entrar a travĂŠs de ese abracadabra entregado en cada momento donde la vida no cesa, donde el misterio pide ser mostrado en el misterio de su leyenda. Y en el itinerario propuesto por este Romance, encontramos el poema â&#x20AC;&#x153;Estirpeâ&#x20AC;? (11), de Gloria Posada, escrito en versos cuyo decir produce un claro GLEXMR HO PLVPR TXH GHODWD ODV VRODSDdas fauces que dan origen a muchos de los principios civilistas que nos enamoran, educan y someten:

recupera memoria insemina mi tiempo para el abrazo Lo que quiero ser es mi doteâ&#x20AC;?. TambiĂŠn podemos encontrar y detenernos en la escritura de quien a travĂŠs de su diario se pregunta sobre la sustancia y la maleabilidad de las palabras con las cuales decir lo nuevo de lo usual de su cotidianidad, tal como lo hace InĂŠs Posada en su â&#x20AC;&#x153;Libreta de TXHMDVÂľ â&#x20AC;&#x153;Hoy deberĂ­a tener algo nuevo quĂŠ decir, algo nuevo quĂŠ decirmeâ&#x20AC;Ś alguna palabra deberĂ­a agitarme, quitarme el sueĂąo, desvelarme, develarme... < VLQ HPEDUJR VLHQWR XQ YDFtR 8Q YDFtR como la primera vez. Ni siquiera una escucha. No siento ninguna tensiĂłn (de esas insoportables), sino mĂĄs bien una necesidad de escribir cualquier cosa, copiar algo, dibujar palabras cotidianas, usualesâ&#x20AC;?. 2 GDU FRQ HVH V~ELWR LQVWDQWH FXDQGR al doblar una esquina por la que tantas veces hemos pasado, se nos revela lo inaudito del poema, su decir maravilloso vuelto misterio cotidiano, tal el poema â&#x20AC;&#x153;La barcaza del veranoâ&#x20AC;? (8), de -DLUR *X]PiQ â&#x20AC;&#x153;EncontrĂŠmonos en la transparencia del cielo en la savia del sol detenida HQ OR DPDULOOR

PLUD

guayacĂĄn, la barcaza del verano es ese ĂĄrbol.

El viento de tus gestos me llena la cara de pĂŠtalosâ&#x20AC;?.

â&#x20AC;&#x153;Tiran la piedra y esconden la mano

Omar Castillo, foto cortesĂ­a de Luz Marley Cano. poema â&#x20AC;&#x153;Hoy de nuevoâ&#x20AC;Śâ&#x20AC;? (9), de SaUDK %HDWUL] 3RVDGD â&#x20AC;&#x153;hoy de nuevo la calle se poblĂł de amarillo como en un intermitente ardor sobre las aceras Hoy de nuevo Prado y sus guayacanes arrebolando el caminoâ&#x20AC;?. El poema â&#x20AC;&#x153;Abre la puertaâ&#x20AC;? (10), de Fernando RendĂłn, aparece surgido de un sueĂąo que se abre en la realidad como una leyenda revelada en versos vueltos imĂĄgenes que producen una poderosa carga visual, necesaria para, por un instante, movernos entre el aquĂ­ y la otredad: â&#x20AC;&#x153;SueĂąo fuente del vacĂ­o del que brotan mundos suelta las aves de la resurrecciĂłn cierra la herida del mundo piedra gigante respira imĂĄn atrae la mĂşsica que nadie puede escuchar sin arriesgar su vida

Escritura que alerta la sensibilidad para encontrar en las palabras las vibracioQHV VXĂ&#x20AC;FLHQWHV TXH QRV SHUPLWHQ DSUHhender de la magnitud de momentos leyenda TXH QRV VLJQLĂ&#x20AC;FD YLYLU abre la puertaâ&#x20AC;?. Y, como en un secreto que cruza SRU ODV YRFHV GH ORV SRHWDV GHMDQGR Poema ofrecido como una â&#x20AC;&#x153;Piedra en cada uno de ellos un instante de giganteâ&#x20AC;? que â&#x20AC;&#x153;respiraâ&#x20AC;? y se vuelve un su misterio, nos encontramos con el â&#x20AC;&#x153;imĂĄnâ&#x20AC;? que atrae y desvela las simples

Te entregan la rosa y ocultan el corazĂłn Te buscan para despuĂŠs decir adiĂłs Luego de los besos y las caricias esa estirpe se lava las manos y la bocaâ&#x20AC;?. TambiĂŠn encontramos la novela AmĂĄbamos tanto la revoluciĂłn (12), de 9tFWRU %XVWDPDQWH FX\D WUDPD VXFHGH en la MedellĂ­n de 1980 y 1990, y de ella UHFRUGDPRV VX SiUUDIR Ă&#x20AC;QDO â&#x20AC;&#x153;Ă&#x2030;ramos tan jĂłvenes, tan supremamente jĂłYHQHV TXH HO WLHPSR QR FRQWDED <D QR VHUHmos felices, pensĂŠ. VolvĂ­a a convertirme en el hombre de ninguna parte, haciendo planes para nada. Las calles de MedellĂ­n me llamaban de nuevo, quedaba la posibilidad de que en algĂşn lugar de la ciudad se comenzara a fabricar otro encuentro con alguna muchacha. Me hundĂ­ de nuevo en la muchedumbre donde habĂ­a tantas otras historias de la vida que huyeâ&#x20AC;?. Cabe decir que esta novela no es un remate de las cuentas acumuladas por OD JHQHUDFLyQ HQ HOOD UHĂ HMDGD \ Vt HV OD puesta en escena de sus interrogantes, de lo vivido y de lo que reclaman sus saqueadas vidas. Por eso, en ella el lector encuentra momentos y frases que ĂŠl quisiera terminar de vivir, de leer, pero que el autor mantiene subrepticios, como perdidos en los movimientos de su escritura, en el ir y venir de esas mĂĄscaras exhibiendo los rostros 7


Escribir en MedellĂ­n GH VXV SHUVRQDMHV FRPR HFRV TXH QR FRQFOX\HQ (Q HVWH ~OWLPR SiUUDIR GH la novela quedamos al borde de las palabras del narrador, vivenciando la nube de su trama, que en ese instante parece descascararse llevada por el aire de lo que vendrĂĄ tras esos rostros cuando en la multitud arrastran sus vidas por la pĂĄgina de otra historia que pasa. Y llegamos al poema â&#x20AC;&#x153;No hay entender noâ&#x20AC;? (13), de Mario Angel Quintero: â&#x20AC;&#x153;No hay entender no. creo que No. creo hay entender que no Que no no. creo hay entender Que no hay entender no. creo Hay entender que no no. creo Hay entender no. creo que no Hay entender que no no creo No. creo entender hay no que +D\ HQWHQGHU FUHR QR ¢QR TXp" No que entender hay no. creoâ&#x20AC;?.

De Relatos del mundo o la mariposa incendiada el poema â&#x20AC;&#x153;Hombres predicandoâ&#x20AC;? (15): â&#x20AC;&#x153;Que a nuestro paso el mundo se estremezca Que a nuestro paso no quede piedra en su lugar casas ni cosechas sin ser recogidas para nuestra insaciable especulaciĂłn Que a nuestro paso despuĂŠs de nuestro baĂąo las aguas queden turbias como testimonio Hagamos de las praderas desiertos y mĂĄs desiertos para que nuestros chiquillos construyan castillos de arena ÂŁ< VL DOJXLHQ VH LQWHUSRQH Que a nuestro paso no quede ser vivo A nuestro paso triunfos Triunfos por algo somos testimonio del progreso El progreso que darĂĄ al universo nuevo rumbo Una nueva imagen a la especie ÂĄGloria a nuestra caravana! ÂĄGloria a nuestra caravana!â&#x20AC;?.

correlato aprehensible para los usos diarios que nutren los imaginarios reales e irreales de la vida. En este Romance de MedellĂ­n tambiĂŠn es necesario seĂąalar las novelas Gan]~D GH /XLV )HUQDQGR 0DFtDV \ Los derrotados (18), de Pablo Monto\D \ HO OLEUR GH SRHPDV +LMR GH FLXGDG GH -RVp /LEDUGR 3RUUDV FX\RV contenidos son tocados por las tramas usureras y violentas que vivimos en esas dĂŠcadas de 1980, 1990 y 2000, tramas de las que hoy, un dĂ­a de septiembre de 2019, seguimos viviendo sus aciagos y encubrimientos. BibliografĂ­a

(1)Osorio, AmĂ­lcar (1989). Vana Stanza, 'LYiQ VHOHFWR Â? HG %RJRWi FundaciĂłn SimĂłn y Lola Guberek. (2)Castro GarcĂ­a, Ă&#x201C;scar (2017). Cada instante de este sueĂąo, cuentos reunidos (1979-2015). Madrid: Niram Art Editorial. )UDQFR *DEULHO -DLPH (Q OD del dĂ­a. MedellĂ­n: Cuadernos de otras 8QR GH ORV UHWRV SDUD TXLHQHV HVFULEL- ruta palabras. mos, es hacerlo sin caer en las â&#x20AC;&#x153;correc- %HGR\D &DUORV 0XHVWUD SRHEn este poema las palabras hacen se- tasâ&#x20AC;? nociones ofertadas por quienes sĂ­a en MedellĂ­n 1950-2011. MedellĂ­n: Ăąas desde los retorcimientos a los que TXLHUHQ KDFHU FUHHU TXH ORV FRQĂ LFWRV Editorial Lealon. -RKQ 0XHVWUD SRHVtD HQ son sometidas. Entonces, ÂżquĂŠ dice, y las diferencias se resuelven cuando 6RVD MedellĂ­n 1950-2011. MedellĂ­n: Editorial quĂŠ comunica? El decir de este poema PRGLĂ&#x20AC;FDPRV ORV QRPEUHV R OD QRPHQ- Lealon. ha sido esculcado en las espirales del clatura de los lugares donde suceden. (6)GarcĂ­a, Ă ngela (1996). Interregno, de poesĂ­a, AĂąo VI, No. 10. habla cuando es exhibida en los gar- Entonces cuando hace miedo la ciu- Revista MedellĂ­n: Ediciones otras palabras. Ă&#x20AC;RV GRQGH FXHOJDQ ODV UXWLQDV GLDULDV dad, es necesario traer a la escena li- (7)Posada, InĂŠs (1994). Interregno, Revista tambiĂŠn cuando sus hablantes suce- teraria la impotencia que produce ese de poesĂ­a, AĂąo IV, No. 7. MedellĂ­n: otras palabras. den a prisa por los andenes. En ĂŠste miedo, traerlo sin encubrimientos, sin Ediciones *X]PiQ -DLUR 'H SDQLGDV las palabras son usadas como bisagras hacer de ĂŠl una narrativa publicitaria al y poetas, segunda muestra de poemas antioqueĂąos, selecciĂłn y sin aceitar y cuyos batientes permiten servicio de quienes ofertan redencio- antolĂłgicos presentaciĂłn de Omar Castillo. MedellĂ­n: asomarse a los lugares donde la reali- nes sociales. Reto necesario para una %HQHĂ&#x20AC;FHQFLD GH $QWLRTXLD GDG KXPDQD PDQLĂ&#x20AC;HVWD VXV KDPEUHV literatura que busca los ĂĄmbitos lustra- 3RVDGD 6DUDK %HDWUL] Interregno, Revista de poesĂ­a, AĂąo VI, No. GH VLJQLĂ&#x20AC;FDGRV SDUD OD YLGD les de su tiempo. No debemos olvidar 10. MedellĂ­n: Ediciones otras palabras. Y, en medio de los Ăłxidos y de los re- cĂłmo las palabras esclarecen lo que (10)RendĂłn, Fernando (2001). 24 poetas torcimientos donde la ciudad se ape- nombran, siendo origen de resurrec- colombianos, SelecciĂłn, presentaciĂłn QRWDV GH /XLV ,YiQ %HGR\D 0HGHOOtQ WHFH \ KDUWD HQ HO GHOLULR GH VXV Ă&#x20AC;HEUHV ciĂłn, piedra que toca donde se abre la \ Hombre Nuevo Editores. usureras, encontramos el poema â&#x20AC;&#x153;En vida una y otra vez. (11)Posada, Gloria (2001). 24 poetas los yarumos la sangre secaâ&#x20AC;? (14), de En el poema â&#x20AC;&#x153;A salvoâ&#x20AC;? (16), de Cristi- colombianos, SelecciĂłn, presentaciĂłn \ QRWDV GH /XLV ,YiQ %HGR\D 0HGHOOtQ Carmenza Arango: na Toro, encontramos una instantĂĄnea Hombre Nuevo Editores. 9tFWRU y en ella, la constancia de que la vida %XVWDPDQWH AmĂĄbamos tanto la revoluciĂłn (2ÂŞ ed.). â&#x20AC;&#x153;Luna que azotas la montaĂąa con todos los riesgos y retos que im- MedellĂ­n: Fondo Editorial Ateneo. con tu mirar de hielo plica sigue siendo posible: (13)Angel Quintero, Mario (2014). Mapa PLHQWUDV VH UHĂ HMD HQ ORV \DUXPRV de las palabras. MedellĂ­n: Fondo Editorial Ateneo. la sangre seca â&#x20AC;&#x153;AquĂ­ estamos los sobrevivientes (14)Arango, Carmenza (2003). Obra como hoja de otoĂąoâ&#x20AC;? poĂŠtica. MedellĂ­n: Ediciones otras -los que logramos escabullirnospalabras. y cada dĂ­a la ciudad martilla. (15)Castillo, Omar (2012). Huella Conmueve la brevedad y la nitidez de De nada sirve esconderte. estampida, obra poĂŠtica 2012-1980. este poema, su decir y su silencio. MedellĂ­n: AmbrosĂ­a Editores. El peligro llega a tu pieza, (16)Toro, Cristina (1994). De panidas En 1985 publiquĂŠ Relatos del mundo a tus sueĂąos. y poetas, segunda muestra de poemas o la mariposa incendiada y en 1987 Hay que saberlo retar cada dĂ­a, antolĂłgicos antioqueĂąos, selecciĂłn y Informe, libros de poemas tocados volver la vida de nuestro bandoâ&#x20AC;?. presentaciĂłn de Omar Castillo. MedellĂ­n: %HQHĂ&#x20AC;FHQFLD GH $QWLRTXLD por el malestar producido por las reaLuis Fernando (1989). lidades vividas durante esos aĂąos en InstantĂĄnea inscrita en una pared de (17)MacĂ­as, *DQ]~D 0HGHOOtQ (GLWRULDO (O SURSLR MedellĂ­n, realidades que no han ce- la ciudad como la oraciĂłn de quien bolsillo. Pablo (2013). Los sado, mĂĄs bien han sido encubiertas, sobreviviĂł a una catĂĄstrofe Ă­ntima y (18)Montoya, derrotados. MedellĂ­n: SĂ­laba Editores. ORJUDQGR XQD VRĂ&#x20AC;VWLFDGD HĂ&#x20AC;FLHQFLD FRP~Q KDFLHQGR GH OD KLVWRULD XQ 3RUUDV -RVp /LEDUGR +LMR GH ciudad. MedellĂ­n: EdiciĂłn de autor. 8


Ejercicios de admiraciĂłn

Elkin HolguĂ­n

En las Tablas de MedellĂ­n... Hablamos con Elkin HolguĂ­n, artista que es alma y nervio de SĂ­Teatro, una apuesta potente, disruptiva y perifĂŠrica al ´canon local´. El, que hace del Parque de BolĂ­var un crisol para leer la ciudad, para FRQĂ&#x20AC;JXUDUVH FRPR VHU \ artista. AquĂ­ un relato y parte de sus trabajos HVFULWRV \ JUiĂ&#x20AC;FRV TXH QRV muestran un ser que, como muchos, habita el centro y lo re-crea con sus propuestas estĂŠticas lejanas de la farĂĄndula cultural y cerFDQD DO Ă kQHDXU TXH QRV evoca Baudelaire...

Polonesaâ&#x20AC;?, Elkin HolguĂ­n estĂĄ sentado con un tinto servido en un pocillo mucho mĂĄs grande de lo habitual, al llegar a su encuentro pide un trago de ron y un tinto para mĂ­, dice que la charla OD DFRPSDxHPRV FRQ XQ ´FDUDMLOORÂľ \ comienza a hablarme de algunos bares que existĂ­an alrededor, el bar Macos en ORV DxRV ÂŤ 8QD FKLFD SDVD SRU OD acera en obras y dirige la mirada hacia adentro del bar, Elkin reacciona con un gesto cĂłmplice. ´¢9LVWH FyPR VH VRQULy" <R OH GLMH Venga, Yo nunca hago eso, en el parque no, en el parque detrĂĄs de una sardina de estas siempre viene el patrĂłn, esta fue que mirĂł muy directamenteâ&#x20AC;? Por: NapoleĂłn BermĂşdez GarcĂ­a Son las 4:00 p.m. del viernes, el par- â&#x20AC;Ś TXH %ROtYDU HVWi HQ REUDV URGHDGR \ Sigue contĂĄndome del bar Macos y la escondido, oculto hasta que estĂŠ de P~VLFD GH FDQFLyQ VRFLDO TXH VRQDED nuevo disponible, hasta que estĂŠ â&#x20AC;&#x153;lis- en este sitio, me habla de la amabilidad toâ&#x20AC;?, el encuentro serĂĄ en un bar frente de su dueĂąo y entiendo entonces que al parque, las obras llegan a la acera del ese fue uno de sus primeros espacios bar, pero se puede transitar, se pue- que usĂł para ver el parque desde afuede ver el parque, al menos sus ĂĄrbo- ra, un espacio desde dĂłnde ver cĂłmo les se pueden ver. Entra la luz dura pasaban los diferentes grupos humadel poniente por las ventanas de â&#x20AC;&#x153;La nos que allĂ­ habitaban, me habla de un

Elkin HolguĂ­n

grupo de metaleros que solĂ­an estar en el atrio de la iglesia, hasta los noventa, yo le digo que a inicios de los 2000 D~Q HVWDEDQ SRU DKt VREUHWRGR HQ GtDV GH 6DQ $OHMR PH DVDOWD XQD GXGD ¢TXp VHUi GH ORV URFNHURV GH 6DQ $OHMR" Elkin es un hombre maduro, de carĂĄcWHU DPDEOH \ JHVWR Ă&#x20AC;UPH HPSH]DPRV a hablar del centro, de todo y de nada, ĂŠl no querĂ­a una entrevista, asĂ­ que debĂ­a buscar en la charla algo sobre su relaciĂłn con el Parque y el centro, entre anĂŠcdotas me contĂł cĂłmo fue su primer encuentro con estos espacios. â&#x20AC;&#x153;Desde muy pelado me gustaba el parque porque aquĂ­ venĂ­an anteriormente los libreros, hace muchos aĂąos, cuando yo estaba estudiando en el bachillerato y casi en la universidad, se hacĂ­an en el parque los libreros; entonces yo venĂ­a a comprar libros y mirar libros y me gustaba ver pasar gente y fuera de eso, cuando yo tenĂ­a ocho o nueve aĂąos, la primera vez que oĂ­ hablar del 9


Ejercicios de admiraciĂłn

SDUTXH %ROtYDU IXH FXDQGR PH GLMHron, â&#x20AC;&#x153;vamos a ver agĂźita de coloresâ&#x20AC;?, la agĂźita de colores era la fuente, SRUTXH WHQtD ERPELOODV UHĂ HFWRUDV de colores, cuando uno estaba niĂąo creĂ­a que el agua era de colores, ese acercamiento casual termina en que con la primera novia uno se venĂ­a al SDUTXH %ROtYDUÂľ Quise separar al observador del creaGRU SHUR D HVWD DOWXUD VH PH GLĂ&#x20AC;FXOWD continuar con la conversaciĂłn sin hablar tambiĂŠn con el artista, la relaciĂłn que se crea entre este espacio y Elkin estĂĄ bastante marcada por la creaciĂłn tambiĂŠn, asĂ­ que indago un poco por ese lado, ese Elkin que se nutre de WRGRV HVRV SHUVRQDMHV FDVL GH IDQWDsĂ­a que habitan el centro de MedellĂ­n. Elkin lleva mĂĄs de 30 aĂąos escribiendo su obra desde los â&#x20AC;&#x153;muritosâ&#x20AC;? del parque, desde los bares y cafĂŠs que hay alrededor, siempre como un espectador, un observador que analiza cuidadosamente las dinĂĄmicas sociales del parque, de los pequeĂąos territorios que lo conforman, territorios \ SHUVRQDMHV TXH GH XQD X RWUD KDFHQ parte de sus obras de teatro. La tarde avanza, aprovecho la luz de poniente para tomar algunas fotos del espacio, hay mucho movimiento en las aceras, la gente se desplaza, busca salir del centro, algunos otros apenas llegan, los obreros guardan sus herramientas puedo tomar un par de fotos desde la calle en obra, regreso a la mesa y prueER HO FDUDMLOOR VDEH PX\ ELHQ HQWUDQ SDUHMDV MyYHQHV D ´/D 3RORQHVDÂľ PLHQtras se escucha CorazĂłn Prisionero de %RZHQ \ 9LOODIXHQWH +R\ PH HQWHUR de cĂłmo se llaman los interpretes), la conversaciĂłn gira hacia el habitar del centro. â&#x20AC;&#x153;Hay gente que hacen charlas ya y yo sĂŠ que esta gente no ha vivido el centro, vive en el centro tal vez, pero no lo han vivido, no lo conocen, esto WLHQH XQ WHMLGR PX\ GLVWLQWR \ HV LQcreĂ­ble porque hay mucha gente que del sur al norte no conoce el centro ÂżQuĂŠ es vivir en el centro, estar en el FHQWUR" 8QR SRGUtD GDUOHV QRPEUHV \ apellidos a los rincones, a las sombras, saber uno que esta ciudad cuando estĂĄ cambiando, cuando va saliendo la luna y el sol se oculta Âżdesde donde se mira la ciudad? ÂżDesde quĂŠ punto se marca el territorio? O sea, dĂłnde comienza el centro y dĂłnde termina, hay un montĂłn de guĂ­as turĂ­sticos que lo que conocen es una historia, que ni siquiera 10

... Elkin lleva mĂĄs de 30 aĂąos escribiendo su obra desde los â&#x20AC;&#x153;muritosâ&#x20AC;? del parque, desde los bares y cafĂŠs que hay alrededor, siempre como un espectador, un observador que analiza cuidadosamente las dinĂĄmicas sociales del parque, de los pequeĂąos territorios que lo conforman, territorios y personajes que de una u otra forman hacen parte de sus obras de teatro. es del centro sino de una parte del centro de la ciudad y esos guĂ­as no se van D PHWHU SRU ORV SDVDMHV PiV UHFyQGLtos. Ahora ÂżquĂŠ es lo primero que uno

siente cuando no conoce el centro y se le menciona? Temor, eso es lo que la gente tiene en la cabezaâ&#x20AC;?. Puedo notar que hay diferentes formas de apropiaciĂłn del territorio, desde la propiedad privada, la identiĂ&#x20AC;FDFLyQ FRQ OD KLVWRULD OD VHJPHQWDciĂłn por grupo social y esos usos del territorio son horarios, lo que le da un carĂĄcter casi de organismo vivo al centro y cada uno de sus territorios y micro-territorios componentes, enWRQFHV PH KDEOD GHO SDUTXH %ROtYDU de nuevo, ahĂ­ me entero de cuĂĄles son esos usos, esos habitantes y los micro-territorios que lo componen, escucho atento y fascinado. 0H FXHQWD GH HMHUFLFLRV GH REVHUvaciĂłn que lleva a cabo con sus estudiantes en el parque, los invita a encontrar el simulacro, la mimesis y la imitaciĂłn, los horarios de estos fenĂłmenos y las pequeĂąas fragmenWDFLRQHV GHO HVSDFLR TXH FRQĂ&#x20AC;JXUDQ el territorio de cada grupo, de las puWDV ORV +DUH .ULVKQD ORV MtEDURV ORV borrachitos, los pastores y los curas, los travestis y los venteros de tinto, todos tienen su espacio, su territorio, cada quien estĂĄ seguro donde estĂĄ y no EXVFD RWUR OXJDU LQWHUDFW~DQ SHUR QR se mezclan, son vecinos con sospecha. 0LHQWUDV VH HVFXFKD -XOLR -DUDPLOOR OD antigua silla de madera y cuero de vaca atrapa el pantalĂłn de Elkin, un remache se clavĂł en la tela, una situaciĂłn LQFyPRGD PL FRPSDxHUR GH FDUDMLOORV VH FRUWD XQ GHGR IRUFHMHDQGR FRQ OD silla, lo ayudĂŠ a liberarse y en la barra atienden su herida con aguardiente y servilletas, es entonces que decidimos salir del bar que ya estĂĄ casi lleno. Al hacer un corto recorrido por los alrededores del parque me cuenta sobre la exĂłtica oferta de servicios sexuales que se comercian en las bancas del parque, discreta, frente a todos y a la vez en secreto, al caminar me dice que QR FUHH TXH YD\DQ D GHMDU PXFKR HVSDcio para plantas, cada vez mĂĄs cemento me dice. â&#x20AC;&#x153;ÂżSabes por quĂŠ me llama la atenciĂłn HO SDUTXH %ROtYDU" 0H JXVWD SRUTXH es el lugar mĂĄs diĂĄfano y honesto del mundo, ahĂ­ nadie miente, ahĂ­ la gente es lo que es, ahĂ­ nadie aparenta, el que tiene la pata podrida, tiene la pata podrida, el borracho estĂĄ borracho, el cagado huele a mierda y el miado a orĂ­n, nadie aparenta, es que no hay forma de disfrazar eso, no hay cĂłmo, o sea no hay forma de disimularlo; vos te vas a un centro comercial y es el GHVĂ&#x20AC;OH GH OD YDQLGDG HV RWUR FXHQWR


Escrituras desde el Centro/ Elkin HolguĂ­n DTXt QR DTXt HV XQ GHVĂ&#x20AC;OH FRQVWDQWH del ser humano con sus miserias, para Pt HO SDUTXH GHMD YHU HO GHWULWXV GHO VHU humano y por eso me gustaâ&#x20AC;?. DespuĂŠs de dar una vuelta entramos a un cafĂŠ anticuario, repleto de antigĂźedades de todo tipo, hay un par de turistas en uno de sus balcones, nos VHQWDPRV HQ XQD PHVD MXQWR DO ~OWLmo balcĂłn y pedimos un par de sodas, hace mucho calor, la gente sigue moviĂŠndose con afĂĄn, siguen saliendo y siguen llegando. â&#x20AC;&#x153;AquĂ­ es diferente, aquĂ­ uno tiene tiempo para poetizar, metaforizar, pero igual todo sigue oliendo a hollĂ­n, a ciudad, a esos blancos atropellados por el tiempo que terminan siendo una cantidad de colores ocres, la ciudad es un hervidero de gente que deambula, aquĂ­ esa â&#x20AC;&#x153;canallaâ&#x20AC;? que menciona Dostoyevski y que repite tanto Carlos %ROLYDU FRQYXOVLYD KDFLD ODV FRPSUDV a comprar un chicharrĂłn grasoso, a comprar en la carreta que vende limĂłn, pitalla, piĂąa, fresa o sapote, el pintor que en el suelo pinta con tiza de profesor, de tableroâ&#x20AC;Ś AquĂ­ vemos la ciudad todo el tiempo cambiando, cambia de acuerdo al dĂ­a, de acuerdo a la hora y VHJXLPRV YLHQGR D ORV WUDQVH~QWHV TXH a veces parecen zombis que habitan la ciudad, gente que quizĂĄ no sabe para dĂłnde va, aquĂ­ pasan esos tambiĂŠn, esos habitantes que estĂĄn en la ciudad y no saben que estĂĄn en ella, que estĂĄn en el centro y son cuidadosos con su bolsoâ&#x20AC;? Elkin insiste en las preguntas, ĂŠl no da respuestas, su posiciĂłn es la del profesor que provoca al estudiante a descubrir, hace un sĂ­mil con el mercaGR WXUFR XQD VDWXUDFLyQ GH REMHWRV \ cuerpos, habrĂĄ tambiĂŠn que observar los cuerpos en el centro, que dicen con su movimiento, con relaciĂłn a otros FXHUSRV WDUHD TXH GHMDUp SDUD PiV DGHODQWH \D FDH OD QRFKH \ ORV REMHWRV del cafĂŠ se roban la conversaciĂłn, los GLVFRV YLHMRV ODV ERWHOODV GH JDVHRVD DQWLJXDV MXJXHWHV WHOpIRQRV \ KDVWD pinturas. Es hora de salir, una funciĂłn de teatro nos espera, fue una tarde enWUHWHQLGD QRV YDPRV SRU MXQLQ KDVWD OD playa y tomamos rumbo a las torres de %RPERQi PH UHVXHQD XQD IUDVH TXH PH GLMR (ONLQ HVWD WDUGH â&#x20AC;&#x153;Yo era un voyerista, yo creo que siempre he sido mĂĄs mirĂłn que otra cosa, tambiĂŠn por mi forma de ser, yo creo TXH HO ~QLFR VLWLR GRQGH KDJR YLGD VRcial es en el Ateneo, Porque ni siquiera en mi negocio, yo pongo mucho cuidadoâ&#x20AC;?

Pasajes del Parque... Textos e ilustraciones de Elkin HolguĂ­n

Arena, vaho, alcohol, marihuana, perros callejeros, tinto, cigarrillo, SD\DVRV PLPRV KRPEUHV RUTXHVWD OHVELDQDV KRPRVH[XDOHV Ă&#x20AC;OyVRfos, pobres, gamines, prostitutas, prostitutos, fanĂĄticos, desocupados, voyeristas, sanalejos, carros escalera a pequeĂąa escala, borrachos, proxenetas, mercado negro, vendedores y compradores de almas, banda sinfĂłnica, los genitales del caballo de BolĂ­var, las palomas, las raWDV KXPDQDV \ ODV RWUDV +DUH .ULVQD ODV PRQMLWDV YHQGHGRUHV GH PDWDV GH QDWLOOD HQ Ă&#x20AC;QÂŤ ORV TXH SDVDQ GH ODUJR ORV TXH VH TXHGDQ los borrachos, punkerosâ&#x20AC;Ś todos hacemos parte o somos miembros orgĂĄnicos de este espacio-territorialâ&#x20AC;Ś es un pequeĂąo universo, un orden, un cosmos, es realmente fascinante este pequeĂąo mundo, el centro de la ciudad no es solo de la oriental hacia arriba o el poblado, o la zona rosa, el parque Lleras. El parque BolĂ­var es donde mĂĄs me siento vivo: â&#x20AC;&#x153;Con los siglos crecerĂĄ vuestra gloria como crece la sombra cuando el sol declinaâ&#x20AC;? Âży vos dĂłnde te sentĂ­s vivo? 11


Escrituras desde el Centro/ Elkin HolguĂ­n

Coros de algarabĂ­a... Las imĂĄgenes, las palabras, las acciones son tornasoladas, el efecto de la OX] ODQ]D GHVWHOORV TXH GDQ HQ ORV RMRV y han pasado como una pelĂ­cula por tu mente. Colores que forman Ă­conos como hologramas y estos componen escenas en un parque, en cuyo centro KD\ XQ MLQHWH PRQWDGR D FDEDOOR HQ uno de los extremos se escuchan coros en algarabĂ­a. Amanezco con la crisis de hoy ÂżY cuĂĄl es? La que se planteĂł ayer. ÂżY cuĂĄl es? La que viene desde estos dĂ­asâ&#x20AC;Ś antes que preguntes: es la de siempre (Pensamiento atravesado) &RQWLQ~DÂŤ /D FDUDFWHUtVWLFD ~QLFD GH HVWH HV TXH todos dicen cosas distintasâ&#x20AC;Ś hablan sobre Dios, todos quieren tener la verdad, todos buscan la hermenĂŠutica en corrillo de parque, todos llegan allĂ­ porque no hay nadie que los escuche en casa, o al menos que les crea. Todas las tardes llegan uno a uno con VX ELEOLD GHEDMR GHO EUD]R WRGRV WLHnen la razĂłn, pero entre ellos ninguno le cede al otro, es el que mĂĄs alto hable, todos argumentan al mismo

tiempo, el que escucha solo percibe el collage de las palabras que terminan siendo un gran ruido: Que si Dios, que si la Virgen, que si los Doce, que si Pablo, que si Pedro, que si MarĂ­a, que si antes de, que si despuĂŠs de, que de los galatos a San Pablo, que de San Pablo a los Corintios, que la lucha entre la carne y el espĂ­ritu, que las palabras no y los hechos si. El becerro de oro- la PXMHU DG~OWHUD HO hombre que vendĂ­a WDOHQWRV HO KLMR SUyGLgo, la anunciaciĂłn, las tentaciones, el manĂĄ-zaqueo, los salmos- los proverbios-, los de adelante, los de atrĂĄs, de atrĂĄs para adelante= apocalipsis. De adelante para atrĂĄs=gĂŠnesis. Otra vezâ&#x20AC;Ś Que si los 12 Que si los 5 Que si los 7 Que si los 10 Que si la trinidad! Otra vez= Â&#x2021;4XH /i]DUR OHYiQWDWH pĂĄrate y camina Â&#x2021;4XH ORV SHFHV VH PXOWLplicaron Â&#x2021;4XH HO YLQR QXQFD VH acabĂł Â&#x2021;$EUH WXV RMRV \ YH HQ HO FDPLQR GH (PD~V â&#x20AC;Śa los tres dĂ­asâ&#x20AC;Ś Y vuelve= Â&#x2021;(Q WXV PDQRV HQFRmiendo mi espĂ­ritu Â&#x2021;3DGUH SRU TXp PH KDV abandonado

12

Â&#x2021;,G \ SUHGLFDGÂŤ Â&#x2021;(O TXH HVWp OLEUH TXH WLUD OD SULPHUD piedra Â&#x2021;&UHR VHxRU D\XGD PL SRFD IH Â&#x2021;(O YHUER VH KL]R FDUQHÂŤ DVDGD Y dicen: Â&#x2021;4XH 0DUtD 0DJGDOHQD HUD XQD PXMHU fĂĄcil Â&#x2021;4XH OD YLUJHQ QR HUD YLUJHQ Â&#x2021;4XH HO 6DQWR *ULDO QR HUD XQ FiOL] Â&#x2021;4XH DQWHV GH DQWHV KDEtD XQ DQWHV Â&#x2021;4XH HO FUHDGRU QR HUD HO FUHDGRU Â&#x2021;6iOYDWH W~ \ ViOYDPH D PL Â&#x2021;6L HUHV HQWRQFHVÂŤ Todos descubrieron la verdad y no lo saben, todos pelean por la verdad y todos la tienenâ&#x20AC;Ś pero no se escuchan y no lo saben. Todos tienen libros de pastas duras de color azul oscuro con letras doradas, son fariseos del templo de las gallinas y los sancochos grasosos de fachas miserables y espĂ­ritus en agonĂ­a.


Escrituras desde el Centro/ Elkin HolguĂ­n

La ciudad de las apariencias... Vivo en la ciudad de las apariencias. Vivo en la ciudad de las mentiras piadosas. Vivo en la ciudad de los santos de yeso. Vivo en la ciudad donde no vivo. Vivo en una ciudad que me duele, habito una ciudad donde las aceras, las esquinas, las calles, los semĂĄforos, las IDFKDGDV WLHQHQ GXHxRV DMHQRV \ WH FRbran solo por pasar por ahĂ­. Habito una ciudad donde hay que pagar por respirarâ&#x20AC;Ś Habito la ciudad de la eterna primavera donde las rosas se marchitan al mirarlasâ&#x20AC;Ś NacĂ­ en esta ciudad hace mucho tiempo cuando era en blanco y negro, esa magia cambiĂł por colores que se difuminan por la contaminaciĂłn y el salpicar de la sangre. NacĂ­ en esta ciudad, en medio de pĂĄMDURV \ iUEROHV GH FDVDV JUDQGHV GH PRQWDxDV GH MXHJRV LQRFHQWHV TXH no mataban a nadie, en medio de palabras que encontraban tratos y eran sagrados. NacĂ­ en esta ciudad en un hogar huPLOGH GRQGH VHU SHUVRQD HUD PHMRU que ser un profesional o tener dinero. Veo a esta ciudad perdida en una nube, veo cĂłmo en la ciudad, el cielo se tiĂąe GH URMR SRU OD JXHUUD IUDWULFLGD D OD FXDO nos ha llevado la ceguera de la ambiciĂłn y el poder. Veo pobreza, veo mucha tristeza y un IDOVR ELHQHVWDU HVWR ~OWLPR PXFKR mĂĄs peligroso (ciudad renovadora y feliz). Veo cĂłmo nos matamos. Siento cĂłmo el aire se comprime. Siento cĂłmo me llegaron los aĂąos sin pedir permiso, cuando me necesitaba MRYHQ SDUD HQIUHQWDU HVWD neblina oscura y densa que nos envuelve.

13


Escrituras desde el Centro/ Elkin HolguĂ­n

Laberintos de la forma y el olvido... Todos estos centros tienen una entrada y mil salidas o mil entradas y una salida o las entradas son las salidas y las salidas son las entradas, pero lo que no sabe el que entra es que esâ&#x20AC;Ś Â´8QD WUDPSDÂľ GHVSXpV GH HQWUDU HV muy difĂ­cil salir y sĂ­ sales, pero, ÂżCĂłmo sales?, por supuesto no igual a como entrasteâ&#x20AC;Ś Trampa de corredores, de vitrinas, GH PDU GH REMHWRV GH YHQGHGRUHV GH compradores, impulsadores, enredadores, degustaciones, promesas, 2x1, crĂŠdito, lleve ahora y pague despuĂŠs, mire sin compromiso, entre, compre, OH Ă&#x20AC;DPRVÂŤVXFHVLYDPHQWH FDVL VXFHsivamente, un montĂłn de impostores de las ventas que se aprovechan del hambre, de la apariencia y la abundancia de los agregados psicolĂłgicos de los visitantes, es ahĂ­ donde se convierten lentamente, sin ninguna prisa en muertos vivientes. Eso son esos centros, rĂŠplicas de la ciudad y en sus habitantes, por donde camines, estas vigilada por una cĂĄmara o vigilante de carne y hueso, que, si es el caso, te sigue, unas veces para protegerte y otras para interrogarte. Las cuadras estĂĄn repletas de locales comerciales de todo tipo de productos, esas cuadras, corredores, IRUPDQ ODEHULQWRV TXH GLĂ&#x20AC;FXOWDQ OD salida, (precisamente para que quedes atrapado) y ya al rato de tanto buscar la salida, te entregas y estĂĄs pre-destinado a tener que comprar. AsĂ­ es, falsas salidas y muy claras entradas, entramados cerebrales, laberintos del inconsciente, ĂĄreas cerebrales, conexiĂłn de funciones pre-establecidas y programadas para perderse en medio GH ORV REMHWRV JHQHUDOPHQWH LQVHUYLbles, neuronas al servicio de la demanGD GHO SURGXFWR REMHWR R H[SHULHQFLD 14

cutĂĄnea o innovadora, mentalidad pobre y precaria del servicio, del subdesarrollo de la especie humana, el ADN convulsivo de suplir afecto por cosas, shick del modeODMH HQ HVRV corredores y laberintos de la forma y el olvidoâ&#x20AC;Ś 7RGR HV I~WLO todo es una inanidad centros copilados espacios mutantes planos aleatorios son las colmenas del hombre moderQR DOOt VH WHMHQ WHODUDxDV SDUD DWUDSDU al otroâ&#x20AC;Ś

6H WHMHQ FRQ KLORV FRPHUFLDOHV \ FRQsumo desmedido, una nueva forma de vida, aun asĂ­, siguen siendo muertos vivientes, fantasmas que se repiten HQ ORV HVSHMRV FRPR XQ UHĂ HMR HWpUHR muertos estĂĄn todos, muertos estamos todos, muertos llenos de cosas que cuelgan de sus cuerpos y parecen cascabeles sonoros al caminar, somos VROR DSDUDWHMRV TXH PRYLOL]DQ REMHWRV de un lado a otro, somos los acumuladores del planeta, de las cosas, nos han crecido miembros complementarios y VXSOHPHQWDULRV TXH VHPHMDQ XWHQVLOLRV de primera necesidad, cuerpo rizo-somĂĄtico con derivaciones cibernĂŠticas; ya nuestra mente es ortopĂŠdica y nuestra voluntad estĂĄ construida a punta de prĂłtesis alquiladas por horas.


Vive Porfirio

3RUĂ&#x20AC;ULR %DUED -DFRE MOMENTO Yo fuerte, yo exaltado, yo anhelante, opreso en la urna del dĂ­a, engreĂ­do en mi corazĂłn, ebrio de mi fantasĂ­a, y la Eternidad adelante... adelante... adelante...

15


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
REVISTA DIVERCIUDAD No. 26 by Ateneo Porfirio Barba Jacob - Issuu