PALABR /asdemorgco
Enero-abril | Número 00 1 | Año 2022 ISSN : 2665 - 3877
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AESTROS
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E D I TO R I A L TRANSFORMANDO LA EDUCACIÓN
llevado en este tiempo ha sido recíproco, ya que los maestros pudieron replantear sus limitaciones, tal vez tradicionales, y comenzar nuevos desafíos que mostrarían sus enseñanzas desde otras perspectivas.
Primordialmente, queremos dar una cordial bienvenida a cada uno de los lectores que tienen la posibilidad de presenciar esta cuarta edición de la revista. Las palabras de los maestros se convierten aquí, en una muestra de expresión y reflexión de diferentes procesos y miradas pedagógicas que esperamos nos lleve a nuevos comienzos y transformaciones.
Cabe resaltar que, el uso de las diferentes estrategias digitales se convirtió y es un reto para la educación, pues implica deconstruir la manera en que hemos entendido nuestra práctica educativa e ir mucho más allá de lo tradicional, superando las situaciones o dificultades que ambos actores pudieran encontrar en el transcurso de esa nueva ruta de aprendizaje digital.
“
Enseñar no es transferir conocimiento. Sino crear las posibilidades para su producción o su construcción. Quien enseña aprende al enseñar y quien enseña aprende a aprender Paulo Freire
”
A inicios del año 2020, la emergencia sanitaria por COVID-19 conllevó un tiempo de distanciamiento y aislamiento social para todos, donde el Gobierno Nacional toma las respectivas medidas en toda Colombia, trayendo como consecuencias el cierre de diferentes actividades económicas, comerciales, industriales, sociales y educativas. Este tiempo implicó nuevos retos y desafíos, especialmente en la educación. Tanto maestros como estudiantes se vieron en la tarea de desarrollar sus funciones de una manera totalmente diferente. Sin embargo, ante esta crisis los maestros generaron estrategias e ideas para sobrellevar la situación, haciendo de sus enseñanzas un aprendizaje que siguiera construyendo el conocimiento con sus estudiantes, por eso la cita del principio de este texto, “Quien enseña aprende al enseñar y quien enseña aprende a aprender”; esto quiere decir que el aprendizaje que se ha
Es por eso que desde la revista Palabras de Maestros, nace la necesidad de expresar la labor de aquellos que disponen de su valor y vocación para hacer de la enseñanza una producción de conocimiento efectiva a sus estudiantes, donde cada uno expone sus experiencias, ideas, críticas, análisis y demás menesteres que consideran apropiados para mostrar lo que ha sido el proceso de transformación de la educación en tiempos de pandemia.
Melany Andrea Ortiz Buenaño Comunicadora Social
Palabras de Maestros Asociación Sind ical de Educadores Del Municipio de Medell ín
CO N T E N I DO
Medell ín, Antioquia Tel : 2 16 3646 asdemauxil iarprensa @gmail .com
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EDITORIAL
Directora de la revista
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Educación d igital : d isrupciones y tensiones en la emergencia del COVID - 19 .
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El apagón pedagógico: debate sobre la educación en d isputa en tiempos de COVID - 19 .
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El d ía que nos desped imos sin saber si nos volver íamos a ver.
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Regreso al colegio, pandemia y derecho a la educación.
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Una maestra secretar ia.
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Estud io de casos y situaciones reales para la construcción de nuevos conocimientos en el área de matemáticas ( introducción a la estad ística ) del cuarto grado de pr imar ia.
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En tiempos de perturbación… La Ética.
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La fuerza de la educación.
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La cuarentena : un tiempo de reflexión sobre la escuela.
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Propuesta Didáctica para la Enseñanza del Pensamiento Var iacional a través de la Percepción Visual Cognitiva.
Gladys Mar ina Casad iegos Aponte Comité editorial Gladys Mar ina Casad iegos Aponte Carlos Sánchez Mafla Melany Ortiz Buenaño Antonio Claret García Botero Rafael Córdoba Mena M ilton Florencio Renter ía Escobar Asistencia editorial y corrección de estilo Angél ica Casad iegos Mónica Ard ila Vanegas Diagramador Carlos Sánchez Mafla Foto de portada Carlos Sánchez Mafla ( Marcha 1 de mayo) Imágenes de artículos
Revista de pu bl icac ión tr i mestra l cuyo fi n es d ifu nd i r opi n iones y pu n tos de vista sobre d iversas situac iones q ue ocu rren a l rededor del med io ed uca tivo en la c i udad de Medell í n . La revista promu lga , en sus ed itor ia les, la ideología si nd ica l y a boga d i recta men te por la defensa de los ed ucadores de i nstituc iones pú bl icas de la nom brada c i udad . Junta Directiva Ima Yurley Pérez Bedoya Gustavo Jiménez Isaza Will ie Ayala Aud iverth Leyda Astr id Rodr íguez Abd i Joel Sánchez Nancy Acosta Orrego Gladys Mar ina Casad iegos Glor ia Elena Rojas López Kerton Ashley Palacios Anton io Claret García
d is r u pc i o n es y te ns i o nes e n l a e m e rge n c i a d el COV I D - 19 La educación remota, debido a la contingencia sanitaria por COVID-19, volvió vigente y necesaria la discusión sobre la cibercultura, donde la digitalización tiene una gran influencia en el orden cultural y, muy significativamente, en las nuevas dinámicas de comunicación que influyen “en las formas de concebir y vivir el tiempo y el espacio” (Risquete, 2018, p. 2). Bajo esta perspectiva, los nuevos escenarios de la cultura son analizados desde su relación “digital” con la educación, los gustos y estilos de vida. Mucho más, cuando en este nuevo entorno digital se están creando otros lenguajes, espacios de comunicación, obligándonos a preguntar por las tensiones sobre el cuerpo y las desigualdades digitales en lo que se refiere al uso, acceso y apropiación de las TIC, en escenarios de la comunicación y de la cibercultura. La situación mencionada ha estado tensionando las relaciones de profesores y estudiantes, frente a las luchas por la equidad de acceso a lo digital y por la condición del cuerpo en la red, que no es más que una materialidad virtualizada donde la cultura y sus expresiones han estado cambiando. Sin embargo, esta relación de lo digital con la educación nos lleva a profundizar en la manera como esta se ve afectada por cambios expansivos y las tendencias disruptivas que surgen en este contexto de pandemia generado por el COVID-19, que propició innovaciones disruptivas en un corto período de tiempo. Para Aretio (2019), lo disruptivo es: Desde este ángulo se puede decir, en palabras de Puiggrós (2020), que “la pandemia encontró a los sistemas educativos mortalmente dañados. En su conjunto, la educación latinoameriR EFLEXIÓN
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cana recibió la pandemia debilitada y retrasada en la realización de cambios que requería de manera inminente” (p. 33), cambios que se tensionan en las luchas culturales por la igualdad, por la diferencia de lo otro y del otro, por la rebeldía hacia los saberes hegemónicos, para la construcción de una identidad propia. Teniendo en cuenta lo anterior, es necesario poner en discusión la articulación de profesores y estudiantes en ese ecosistema digital de aprendizaje, el cual, según Islas & Carranza (2017), es “un paradigma que representa los futuros sistemas de educación, soportados en las tecnologías de la información y las comunicaciones” (p. 5), concepto tomado de la biología y utilizado desde hace un tiempo para describir los sistemas de software adaptativo. Por su parte, para García (2016) los ecosistemas digitales “suponen una mejora respecto a los sistemas de información tradicionales, establecidos entre los módulos y la base metodológica que debe sustentar todo ecosistema” (p. 4), lo que hace necesario explorar este territorio para entender lo que allí sucede, y así ofrecer aportes relevantes a las ciencias de la educación. La red de redes es mucho más que un nuevo medio de comunicación que facilita la interconexión sociocultural, es el principal espacio de producción y circulación de saberes en la emergencia sanitaria del COVID-19. En tal sentido, en la sociedad digital se resignifican los espacios, confluye lo físico con lo virtual, se relocalizan los espacios de saber, incluida la escuela, que se abre, proyecta sus fronteras y se extiende a una multiplicidad de espacios, que son de objeto de estudio para grupos de investigación en educación gracias a la cultura de lo digital.
Esta realidad deja retos a los sistemas educativos y por su dinámica abre las puertas a la oportunidad de pensar el sentido de la escuela, el rol que desempeñan los maestros, maestras y estudiantes, el aprovechamiento de la tecnología para promover el aprendizaje, el construir un sistema educativo dinámico que sea capaz de ofrecer una educación de calidad a niños, niñas y jóvenes en el contexto de la cibercultura, donde la cultura, la sociedad y la técnica se encuentran para producir otras maneras de estar en un sistema educativo que está en construcción. En este nuevo escenario de la educación digital, esta se convierte en un producto de lo tecnológico con tensiones que es necesario abordar, como la relación entre cultura y educación que está transformando los procesos de aprendizaje desde lo digital, donde el cuerpo en el ciberespacio es una materialidad que se virtualiza, y las desigualdades digitales abren la puerta a una lucha contrahegemónica de dominio sobre la educación digital. La educación digital en el contexto de la cibercultura tensiona las formas de ser, estar, sentir y vivir, para conectarse con la realidad inmaterial de lo que acontece y donde se teje con los hilos de la virtualidad, las maneras de ser, en el contexto escolar como una oportunidad de reinterpretación de las prácticas formativas que ya no se limita solo al escenario del aula de clase, sino a cada espacio coti-
diano donde el sujeto interactúa con su cultura, presentándose problemáticas de proceso de maduración de identidad digital. Cuando un producto o servicio nace y pasado un tiempo se convierte en líder sustituyendo a otro anterior. Se trataría de un cambio que rompe con el modelo pretérito y lo que antes era líder deja su puesto a esas nuevas propuestas, llegando a cambiar determinadas formas de vida, ejemplificadas en decenas de disrupciones tecnológicas recientes (p.11). Las disrupciones, las ya producidas y las que vendrán, nos afectan a todos en nuestro estilo de vida y también en nuestra forma de trabajar, como lo plantea Aretio (2019), “para estas situaciones y circunstancias complejas, se hace preciso cambiar las formas de educar, integrando las nuevas herramientas tecnológicas en los procesos educativos, con el fin de acometer profundos cambios tanto metodológicos como organizativos en el sistema educativo” (p. 9), es decir, nos encontramos frente a unos retos y problemáticas que devienen del constante movimiento de las tecnologías de la información y la comunicación y que es necesario abordar desde la investigación para entender lo que deviene en la educación. Los cambios que estamos enfrntando nos adentran a lo que se conoce como una comunidad virtual, la cual utiliza como medio el ciberespacio y donde hay comunidad hay cultura, así que han surgido nuevos términos como el de cibercultura, de esta manera se resalta que “aparece una nueva dimensión de cultura, propia de la tecnología y producto de una nueva inteligencia social” (Rodríguez, 2017, p. 295). En este sentido, Rodrí-
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guez (2017, p. 295) citando a Pierre Lévy define la cibercultura como “una nueva era de la comunicación donde se acuña un lenguaje dinámico y más universal que el mismo alfabeto, el lenguaje digital”, es decir, hay multiliteracidades, variedad de textos como imágenes, hipertextos, figuras y formas, que hacen que el lenguaje, como forma relacionarnos, nos mueva al mundo de lo digital. En este orden de ideas, el mismo Rodríguez (2017) plantea que la cibercultura “se desarrolla de manera dinámica y constituye un sistema autoorganizado donde las prácticas culturales se producen de manera permanente” (p. 295). Las ciencias de la educación no son ajenas a las problemáticas actuales de las formas de aprender en la cultura digital y la cibercultura, donde los paradigmas de configuración de la sociedad en torno a la sociedad red, ponen en tela de juicio la organización de la escuela, el saber y los modelos de educación didáctica pasando de lo reservado a lo abierto, del trabajo individual al trabajo en red y desigualdades digitales que se presentan con respecto al acceso a recursos tecnológicos. Sin embargo, en palabras de Pellejero (2018) cuando “abrimos los ojos” al mundo real, nos encontramos con problemáticas de brechas y desigualdades de acceso a la tecnología de información y comunicación, que de una u otra forma impiden el acceso a lo digital, siendo esta una de las prioridades de América Latina y el Caribe, de ahora en adelante (ALC), como lo expone Ortuño
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(2020) “al querer superar la distancia entre los individuos conectados o digitalmente incluidos y los no conectados o digitalmente excluidos” (p. 1). Según la UIT (International Telecommunications Union) (2017), “el número de desconectados o digitalmente excluidos en la región supera los 200 millones de personas en edad de trabajo”. Esta población reside fundamentalmente en áreas urbanas donde, paradójicamente, la oferta de servicios de acceso es amplia. Desde el punto de vista del ingreso, el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) (2020) estima que “menos del 30% de las familias más vulnerables tiene acceso a computadoras” evidenciando así la brecha digital. En la década de los noventa, la acción de los gobiernos para reducir la brecha digital, fue canalizada a través del suministro y uso de computadores en escuelas y bibliotecas públicas con el modelo de
acceso compartido a internet, es así como: Actualmente, el esquema de las políticas para disminuir la brecha digital busca garantizar la presencia efectiva de tres elementos: infraestructura tecnológica; infraestructura de conectividad y alfabetización tecnológica o digital, para asegurar a la población el acceso y el uso efectivo de las TIC. La disponibilidad de estos factores permitiría promover el desarrollo individual y social a través de una auténtica inclusión digital; entendida esta, no solo como la tenencia de equipos y software para que el individuo pueda acceder a internet y a las TIC, sino también como una acción que incorpore factores cognitivos de significación. Esta circunstancia posibilitaría a los usuarios de estas tecnologías entender el lenguaje utilizado y dominar los contenidos accedidos y, con ello, sentirse socialmente incluidos (Ortuño, 2020, p. 1). En sintonía con esta percepción y con la agenda 2030, “los países de ALC han convertido la universalización del acceso a internet en una política prioritaria” (Galperín, 2017). Esto con el fin de globalizar la economía, donde la educación se expande para cumplir su función social y transformar a las personas según los intereses del mercado, donde debemos estar o al menos incorporados a esa cibercultura como expresión de la sociedad en red, conectada por los hilos del mercado. Finalmente, se puede afirmar que la educación digital a través de la estrategia de educación remota de emergencia en la contingencia del COVID-19, posibilita dar continuidad a los procesos educativos de otra manera, sin perder la esencia y rigurosidad del trabajo académico, gracias a las distintas plataformas que soportaron el encuentro cara a cara de los profesores y estudiantes en las prácticas educativas en el quehacer pedagógico.
Además, se evidenciaron las grandes desigualdades que hay en materia digital, para que los sistemas educativos tomen medidas, y puedan avanzar decididamente en mejoras tecnológicas y de cobertura en la red de internet, para que haya un acceso oportuno al ciberespacio, como lugar de encuentro, donde se produce conocimiento en movimiento al que es necesario acceder. Es importante conocer los problemas en materia digital y de acceso para que los sistemas educativos se fortalezcan y de esta manera poder contar con un soporte virtual que sostenga los procesos educativos a pesar de las amenazas externas que impidan su avance, como lo fue la emergencia sanitaria del COVID-19. Antonio Claret García Botero Secretario de asuntos pedagógicos Referencias Aretio, L. (2019) Necesidad de una educación digital en un mundo digital. RIED. Revista Iberoamericana de Educación a Distancia, 22(2), pp. 09-22. Recuperado en: http://dx.doi.org/10.5944/ried.22.2.23911) BID, (2020) Banco Interamericano de Desarrollo. Internet para todos: disminuyendo la brecha digital en América Latina. Recuperado en: https://www.iadb.org/es/mejorandovidas/internet-para-todos-disminuyendo-la-brecha-digital-en-america-latina Galperín, H. (2017). Sociedad digital: brechas y ritos para la inclusión digital en América Latina. Oficina Regional de Ciencias de la UNESCO para América Latina y el Caribe: Montevideo. Recuperado en: https://c rd s . c e p a l . o r g / 2 /s i tes /c rd s 2 / f i l es /s oc i e d a d _ d i g i ta l _ brechas_y_retos_para_la_inclusion_digital_en_alc.pdf García, F. (2016). En clave de innovación educativa. Construyendo el nuevo ecosistema de aprendizaje. I Congreso Internacional de Tendencias en Innovación. Arequipa, Perú. Recuperado de https://repositorio.grial.eu/handle/grial/689 Islas, C. & Carranza, M. (2017) Ecosistemas digitales y su manifestación en el aprendizaje: Análisis de la literatura. RED. Revista de Educación a Distancia, Núm. 55, Artíc. 9 22-12-2017 DOI: http://dx.doi.org/10.6018/red/55/9 http://www.um.es/ead/red/55/islas_carranza.pdf ITU, (2017). International Telecommunications Union. Measuring Digital Development: fact and figures 2017. Ginebra: ITU. Recuperado en: https : //www. itu. int /en /ITU - D/Statistics /Documents /facts /ICT FactsFigures2017.pdf Ortuño, C. (2020). COVID-19 e Inclusión Digital en América Latina y el Caribe: un problema de conectividad y acceso. Recuperado en: http://www.sela.org/es/prensa/articulos/a/64480/covid-19-inclusion-digital-america-latina-y-el-caribe Pellejero, E. (2015). Abrir os olhos (As imagens à luz da escritura). (Páginas 366-377) Puiggrós, A. (2020) Balance del estado de la educación, en época de pandemia en América Latina: Recuperado en: http://biblioteca.clacso.edu.ar/Argentina/unipe/20200820015548/Pensar-la-educacion.pdf Risquete, J. (2018) De la cultura a la cultura digital: nuevos escenarios en una nueva era [Reseña]. Revista Rodríguez, R. (2017) Cibercultura, Internet y salud móvil. Rev. Univ. Salud. 2017; 19 (2):293-300. DOI: http://dx.doi.org/10.22267/rus.171902.91
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E L A PAG Ó N P E DAG Ó G I C O : D E B AT E S O B R E L A E D U C AC I Ó N E N D I S P U TA E N T I E M P O S D E C O V I D - 19 El apagón pedagógico pone en escena la educación y la disputa que se ejerce sobre ella en tiempos de pandemia generada por la COVID-19, contribuyendo a tan candente y vigente debate que ilustra cómo organismos internacionales, a partir del avance tecnológico de la era de desarrollo que vivimos y aprovechando el momento de pandemia, buscan pasar a escala global una educación virtual. En este sentido, con la firme convicción de ratificar el compromiso irrenunciable por la defensa de la educación pública y gratuita, con todas las condiciones para el despliegue de su calidad y en beneficio de toda la sociedad, se plantea una variedad de puntos de vista que pretenden orientar y dinamizar la discusión.
Frente al anterior planteamiento, se puede decir que en este atribulado tiempo de COVID-19, se está cumpliendo la predicción de Bonilla, ya que, en esa dinámica, se identifican múltiples propósitos, en especial el interés en hacer de la educación un sistema de formación global, es decir, expandirse de manera que los procesos de formación de los sujetos se desarrollen por medio de la educación virtual o la llamada “home schooling”, o una educación intervenida por medios masivos de información y comunicación. La anterior situación está cargada de una serie de tensiones que se presentan en torno a la escuela, la pedagogía y la labor docente, algunas de estas son: La arremetida de organismos internacionales que, bajo el pretexto de globalizar la educación de los sujetos, asumen como consigna la búsqueda del equilibrio universal en el acceso a una educación para todos a través de la nube, que no es otra cosa que “despedagogizar” la educación. En las circunstancias actuales, este problema está relacionado con la forma de concebir una educación sin la pedagogía requerida, que no busca la construcción del debate sobre las formas, cómo se originan y orientan los procesos pedagógicos en el contexto escolar.
Desde hace varios años, Luis Bonilla Molina, autor del libro El apagón pedagógico global (2016), ha venido denunciando que hay una tendencia en el planeta de promover un Apagón Pedagógico Global - APG, el cual está orquestado por organismos internacionales que buscan una reconfiguración del capitalismo a escala planetaria. Para cumplir con este propósito, se plantean como objetivo primordial el promover nuevos modelos de sociedad, de hacer política, de gobernar, de economía y educación. Para el caso de la educación, según Bonilla, “en ese nuevo modelo educativo las pedagogías, la profesión docente y la propia existencia del plantel escolar que hemos conocido en el último siglo, están seriamente amenazadas”. (2018, p. 10)
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Por otra parte, frente a la desigualdad e inequidad, en tanto el acceso a la educación, cabe señalar que no todos los estudiantes cuentan con los medios necesarios para acceder a una educación igualitaria mediada por los agentes tecnológicos, en
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ese sentido, la imposición de nuevas políticas y reformas no busca otra cosa que eliminar la obligación del Estado por proveer una educación para todos, dejando la responsabilidad a los padres de familia del acceso y los recursos económicos para recibir una educación de calidad. Adicionalmente, la desvalorización de los sistemas educativos aparece como resultado de la oferta que cualquier persona puede crear a través de “una pantalla, plataforma, un celular, una cuenta de Facebook, Twitter, Instagram, Telegram o WhatsApp, Zoom, Google Meet”, de contenidos educativos o de transmisión de conocimientos. El resultado más probable es, por lo tanto, el opuesto, una pérdida de la valoración pedagógica de los procesos que se orientan con participación de un profesional formado para tal propósito en escuelas normales o universidades. Sumado a lo anterior, la crisis de la educación ha sido creada en gran medida por la lógica de una reconfiguración del capitalismo en el siglo XXI, como arma predilecta utilizada para dejar abandonados los sistemas escolares públicos, progresiva y aceleradamente. Al respecto, Bonilla (2018) escribe: Si la prospectiva planificadora de los sistemas educativos, desde la lógica capitalista, ya no requiere normales ni universidades pedagógicas porque la docencia deja de ser una profesión, el capítulo siguiente de la
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contrarreforma neoliberal será la destrucción del plantel escolar como espacio educativo socialmente construido para la enseñanza-aprendizaje durante los siglos XIX y XX. (p. 97) Por otro lado, Bonilla (2018) se ha dado cuenta de la existencia de las modas edu3 cativas que conducen a la fragmentación de la educación. En concreto, plantea que “el fragmento es la herramienta ontológica y epistemológica predilecta del capitalismo para imponer su dominio” (p. 97). Considera que esta postura ha hecho daño a la educación, especialmente en América Latina, y añade que: otros campos profesionales, la pedagogía se autoconstituyó en la ciencia o la convergencia de ciencias que estudian al ser humano en su proceso de aprendizaje, no limitándose a lo cognitivo, sino relacionando la organización escolar con la realidad histórica, política, económica y social concreta. (p. 97) En cuanto a las modas que se han instalado en la educación desde mediados del siglo XX hasta las dos primeras décadas del siglo XXI, Bonilla (2018) resalta las siguientes: “la formación de directores, supervisores y planificadores, el gerencialismo y la evaluación cualitativa, la del currículo y la evaluación de los sistemas educativos (rendimiento de los aprendizajes y de los docentes)”, entre otras. Los costes de las modas en la educación se expresan ahora en una renovada ofensiva contra el magisterio y la idea de 4
Para Bonilla, L. (2018, p. 98) el común identificador de las modas educativas lo constituye la concepción nomotética del ser humano, la invisibilización de la tríada contexto-docente-estudiante en interacción, y especialmente, la ruptura con la interpretación de la relación entre lo general y lo particular, del todo con las partes, de lo escolar con el contexto, es decir, de la totalidad con lo cotidiano del hecho educativo.
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planteles escolares y su objetivo anunciado es buscar quebrantar el espacio de la educación pública hasta destruirla. Otro asunto de gran impacto y del que se suele hablar debido a que forma parte de las tensiones, es el riesgo de desaparición 5 de la docencia , tras la creciente hostilidad del sistema capitalista y las políticas neoliberales, frente a lo cual Bonilla (2018) afirma tener conocimiento de que: La profundización de las iniciativas de mercantilización y privatización educativa son crecientes, en las cuales el docente es un simple asalariado condenado a trabajar un fragmento de la mercancía educativa, objetivada en títulos. El propósito de cada una de estas iniciativas no es otro que poder mostrar que se pueden administrar y llevar adelante sistemas educativos sin maestros(as), sin profesores(as) y sin la profesión docente. (p. 98) Pues bien, la profesión docente en la actualidad se ve distendida entre dos posturas de la equivocidad, las cuales, según Bonilla (2018) señalan que: - “[…], cualquiera puede dar clase y no se requiere mayor formación profesional que aquella propia de la transferencia de conocimientos” —como si la docencia y la pedagogía fueran simples tecnologías de enseñanza de contenidos— o que “la do-
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cencia es una seudo profesión de paso, es decir, para ejercerla mientras se alcanza el dominio de otra profesión de larga duración”. (p. 98) Ahora bien, para entender mejor lo expresado en los apartados precedentes, Bonilla (2018) en su libro utiliza un modelo o alternativa que explica “el riesgo de que en el marco de las transformaciones del capitalismo mundial del siglo XXI se genere un 6 Apagón Pedagógico Global - APG” (p. 98). Para él una forma de producir el apagón pedagógico comprende la desagregación de los procesos que hacen posible las trasformaciones sociales y democráticas en la escuela, es decir, las diferentes políticas neoliberales centradas y orientadas desde el “capitalismo salvaje” orquestado por el banco mundial y las multinacionales, han llevado a fijar su mirada en la obligación de incorporar políticas con el objetivo de cambiar la educación, modificar el currículo, y extender sus tentáculos, para globalizar la forma de acceder a una educación posicionada desde y para la virtualidad , controlada por unos pocos sin rostros ubicados detrás de una pantalla, es decir, la mecanización de la educación y la transformación de la escuela que vive, produce y permite la sociabilidad de sus actores. 7
En suma, el apagón pedagógico para Bonilla (2018) se expresa en la fragmentación de la
Según Bonilla, L. (2018, p. 97) en cada una de estas modas se nos dijo que el fragmento era el epicentro de la actividad pedagógica y el elemento más importante para las reformas educativas.
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En palabras de Bonilla, L. (2018, p. 98) se escucha que el capitalismo ha querido arrebatar hasta la identidad a quienes ejercen la docencia.
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En palabras de Bonilla, L. (2018, p. 101) lo que está en juego es el futuro de la educación pública de masas en el mundo. Es tiempo de revisar, analizar y proyectar el papel de las resistencias en la actual coyuntura de las reformas y contrarreformas educativas a escala global. Las reformas educativas que no se piensan, diseñan y aplican democráticamente con los y las docentes terminan en dominación y conflictos para las sociedades.
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pedagogía, una desvaloración institucional y social de la profesión docente, un creciente discurso de desvaloración de la escuela, del centro educativo, con alternativas que golpean la noción de educación pública, la evaluación de aprendizajes en dos áreas cognitivas (pensamiento lógico matemático / lectura y escritura), una informativa (conocimiento sobre ciencias) y una instrumental (uso de tecnología), creando así la noción de que el resto de los aprendizajes son de segundo orden, además de una mecanización y operativización de la escuela, que lleva a la perdida de la estabilidad laboral, el despido de maestros, la ruptura de los sindicatos y el aumento de las riquezas de las multinacionales o mercaderes de la educación. También, está relacionado con la ampliación de las fronteras invisibles de una escuela dominada por el ciberespacio, los controladores tecnológicos, elementos que exigen la consolidación de esta con alto número de estudiantes, pero cada vez con menos docentes, conduce a la eliminación de contratos y precarización de la profesión, asunto preocupante debido al poco cuidado que se le presta en la educación. Y a la anterior posición se integra, de modo evidente, al avanzado desarrollo tecnológico atado a la cuarta revolución industrial, que demanda la preparación de los sujetos en nuevas profesiones y están caducando otras pasándolas a un segundo plano, además, se habla mucho de recortes proyectados sobre la posibilidad de darle una
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continuidad a la escuela tal como hoy la tenemos y la concebimos. Finalmente, se está de acuerdo con la tesis que sostiene que las nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza-aprendizaje se constituyen en gran medida en vehículos privilegiados para su mejora. Pero tenemos que dejar claro que su incorporación deberá estar direccionada al cumplimiento de los objetivos de la educación, por consiguiente, deben estar a la mano de una organización curricular y de la preparación de los y las docentes y estudiantes para el acceso a estas. En este sentido, no son las peculiaridades de la aplicación de las nuevas tecnologías y su relación con la estructura del sistema educativo, tan poco las condiciones que desde la óptica pedagógica se establecen y aún menos la razón de que puedan contribuir a ayudar a los y las docentes y estudiantes a conseguir los objetivos educativos. Por el contrario, lo que se reflexiona en el presente artículo, es el estado de la cuestión actual en lo relacionado con su presencia en la organización escolar, con una mirada predominantemente comercial, en cabeza de organismos internacionales que están buscando imponer a escala global una educación virtual, apoyándose en las políticas neoliberales.
Según Bonilla, L. (2018, p. 100) la virtualización juega un papel especial en esta tarea. Un dato ilustra esta tendencia: durante el año 2014 desde el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se promovió el modelo de enseñanza de pirámide invertida que en esencia y síntesis planteaba que dada la proliferación de computadores caseros y portátiles, los teléfonos celulares inteligentes y las tabletas electrónicas, así como la expansión de la internet y el wifi, estaba llegando el momento de desarrollar un modelo de aprendizaje “casero” basado en videos masivos y uniformes de enseñanza, en el cual la escuela se convierta fundamentalmente en un espacio de evaluación.
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Milton Florencio Rentería Escobar Director Centro de Investigación Educativas y Pedagógicas Rafael Córdoba Mena Coordinador de la línea del CIEP, Educación como derecho humano. Políticas educativas, gratuidad de la educación. Evaluación escolar y docente
Referencias bibliográficas Bonilla, M. L. (2016). Apagón Pedagógico Global (APG). Las reformas educativas en clave de resistencias. Revista viento sur n° 147 (2016). Consultado en: https://vientosur.info/wpcontent/uploads/spip/pdf/vs147_l_bonilla_molina_apagon_padagogico_global_apg_las_reformas_educativas_en_clave _de_resistencias.pdf Bonilla, M. L. (2018). Apagón pedagógico global. Las instituciones educativas en la cuarta revolución industrial y la era de la singularidad. Bonilla, M. L. (2018). Mafaldas o Zombis: El complejo industrial cultural en el siglo XXI. (Spanish Edition) Edición Kindle.
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EL DÍA QUE NOS DESPEDIMOS SIN SABER SI NOS VOLVERÍAMOS A VER
A lo lejos se escuchaban los pasos de un gigante, ¿quién imaginaría que era más grande de lo que pensábamos? Sí, estoy hablando del COVID-19. Aunque sabíamos de su existencia en tierras distantes, nos negamos la posibilidad de creer que llegaría hasta nuestros territorios; lo peor fue que llegó y se quedó entre nosotros. Un día de escuela, como cualquier otro, le dije hasta mañana a mis estudiantes, sin saber que aquel virus tan contagioso sería una batalla que nos mantendría separados. La escuela tuvo que cerrar, aunque no por mucho tiempo; tanto directivos docentes como maestros empezamos la odisea de potenciar nuestras habilidades en el uso de paradigmas, métodos y herramientas TIC en el ámbito educativo; la tarea fue ardua, acompañada de inseguridades, fracasos, frustraciones, aun así, también estuvo llena de solidaridad entre los profesores, de muchos aprendizajes y desarrollo de habilidades en el campo de la tecnología aplicada a los procesos educativos y didácticos. R EFLEXIÓN
Tuvimos que hacer caracterizaciones tecnológicas de las familias de nuestros estudiantes, con la finalidad de poder determinar cómo debíamos trabajar a partir de las posibilidades y limitaciones en tanto conexión a internet y dispositivos de comunicación como celulares, tabletas o computadores. Esta indagación nos permitió identificar las brechas de desigualdad tan notables entre los niños, las niñas y jóvenes pertenecientes a nuestra comunidad educativa, ya que muchos no contaban con estas comodidades. Incluso con estas dificultades, la escuela siguió garantizando educación de calidad a cada uno de sus alumnos; por lo que se plantearon e implementaron diversas estrategias, como el trabajo sincrónico mediante la herramienta Google Meet, las asesorías del trabajo autónomo a través del WhatsApp, las llamadas telefónicas, así como la preparación y entrega de guías impresas para los educandos que no contaban con las facilidades tecnológicas.
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Por medio de estas acciones, la intimidad de nuestros hogares acogió las escuelas. En mi caso, abrí la puerta para el colegio que se encuentra ubicado en el barrio Manrique la Salle. Lo que nos recordó que la escuela no es solo la planta física sino todas las personas que la cohabitamos, con las que entretejemos nuestras subjetividades, estudiantes, maestros, directivos docentes, personal administrativo y familias; estos últimos tuvieron un papel preponderante en la ejecución de la estrategia formativa propuesta por la institución educativa. Tanto maestros como familias, tuvimos que poner a disposición nuestros recursos económicos, tecnológicos, de conexión y nuestros máximos esfuerzos para seguir contribuyendo en la oferta de formación hacia nuestros estudiantes. La adopción del paradigma de educación a distancia en modalidad virtual tuvo sus detractores, por creer que se aprende menos en este enfoque formativo, sin embargo, hay algo que debemos entender, no es posible trasladar la presencialidad al trabajo digital, cada enfoque es diferente entre sí, cada uno con sus potencialidades y limitaciones; pero si somos estratégicos y muy audaces nos pueden llevar a un mismo fin, el de desarrollar habilidades en nuestros educandos. Las diferencias más marcadas entre estos dos caminos educativos son que, la formación virtual fomenta la autonomía del estudiante, la motivación por el aprendizaje, debido a los medios tecnológicos que son usados didácticamente y estimulan la curiosidad. Mientras que el trabajo escolar desde la presencialidad permite un trato más cercano entre maestros y alumnos, potencia la socialización entre los sujetos y se encamina hacia la disciplina.
últimos, a mi parecer, desarrollaron una serie de competencias que desde la presencialidad no se habría potenciado de la misma forma, como, por ejemplo, el manejo de herramientas TIC, y en este caso del uso educativo de dispositivos de comunicación como el celular, la tableta o el computador, la búsqueda y tamizaje de información en la web, la utilización eficaz de programas y aplicaciones como Google Meet, el envío de información eficientemente por correo de Gmail y WhatsApp, la filmación de videos, la toma de fotografías, el uso de plataformas como Classroom y la construcción e implementación de contenidos educativos digitales en la práctica escolar. Todo lo anterior nos fue convirtiendo paulatinamente en nativos y migrantes digitales destacados; los primeros, definidos como la población nacida en la era digital y que han crecido de la mano de la tecnología, mediante la cual han desarrollado habilidades innatas que les facilitan el entendimiento y uso de este tipo de lenguaje informático, mientras que los segundos son los que se han familiarizado con el uso de tecnologías digitales en etapa adulta.
Teniendo en cuenta lo anterior y trayendo a colación la preocupación de muchos maestros y familias sobre la educación virtual, puedo concluir que tanto estudiantes como maestros ganamos mucho con esta experiencia, estos
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La experiencia de trabajo virtual con los estudiantes fue bastante compleja; ya que no todos poseían los medios tecnológicos para poder realizar los encuentros sincrónicos o no tenían el conocimiento necesario para poder participar del trabajo escolar basado en las tecnologías de la información y la comunicación; pero lo anterior, fue la oportunidad para poner a prueba conjuntamente algunas cualidades incentivadas desde el proyecto Líder en mí, como la proactividad, la autogestión, la priorización, el ganar – ganar, la sinergia y la escucha; cada uno de ellos tuvo que echar mano a estas habilidades para poder tener un buen rendimiento escolar desde la distancia. Yo también tuve que formar comunidad de aprendizaje con mis compañeros maestros, en la cual compartimos conocimiento y habilidades con herramientas didácticas basadas en TIC que motivaran y facilitaran el proceso educativo; lo más bello de esta experiencia fue la apertura de cada uno de nosotros en la adquisición de las competencias digitales que luego se traducirían en clases retadoras y significativas para los educandos. Analizamos, evaluamos y construimos contenidos educativos digitales contextualizados y basados en las posibilidades y las necesidades reales de los estudiantes.
de los libros leídos y grabación de retos de internet como el Matilda challenge. Sin duda alguna, este virus nos seguirá acompañando durante un buen tiempo; espero muy pronto poder reencontrarme con mis pupilos, estrecharles la mano, darles un gran abrazo y hablarles mirándolos a los ojos, reconociendo su humanidad; no pierdo la esperanza de volverlos a ver y seguir aprendiendo juntos. Lo que sí es certero es que, todavía la comunidad educativa, especialmente los maestros y maestras tenemos las ganas, el espíritu de responsabilidad y de compromiso para seguir educando en tiempos de pandemia. Andrés Felipe Rivera Hinestroza San Juan Bautista de la Salle
Trabajar los procesos de lenguaje desde la modalidad a distancia fue un gran reto para mí; pero asumí el desafío, trabajando la oralidad por medio de la creación y grabación de vídeos expositivos, la producción textual colectiva mediante la herramienta Padlet, la comprensión lectora a través de libros digitales y formularios de Google, la motivación hacia la escritura para la participación en el concurso de cuento Medellín en 100 palabras, la reescritura de historias clásicas, la lectura compartida en las sesiones sincrónicas, visualización de cortometrajes de terror, elaboración de mapas de tierras mágicas de cuentos, caricaturización de personajes
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R E G R E S O A L C O L E G I O , PA N D E M I A Y D E R E C H O A L A E D U C AC I Ó N El 2020 empezó como un año más, como un momento de la espera, lento. Miles de colombianos rara vez inician año con un contrato de trabajo en marcha, de modo que solo esperaban que en poco tiempo se concretara alguna de las expectativas en curso. Sin embargo, no alcanzó a terminar el tercer mes cuando se vino encima la pandemia con el inicio de la cuarentena en Bogotá, que se anticipó a la toma de la misma decisión por parte del Gobierno Nacional. De pronto, se vivió en medio de una peste, ese imaginario que remitía la edad media o a un tema de película. Para algunos, comprender esa realidad era todavía algo remoto, no marcaba diferencia, por ejemplo, con la cotidianidad de quienes estaban acostumbrados a trabajar en casa. Empezaron los primeros contagios, los primeros muertos, la contabilidad de la incertidumbre, del riesgo, de la amenaza. Aparecieron las fotografías de una ciudad desierta y las voces encontradas de quienes se sentían seguros, de los temerosos, los incrédulos y los imbéciles. Poco a poco, se fue aclarando la sensación de vivir en medio de una peste: era indefinible. No se trataba de una peste local, era planetaria, podía ser vista en directo gracias a la tecnología, que se volvió protagonista de primera línea. Entonces cobró pleno sentido una de las tres leyes formuladas por Arthur C. Clarke, sí, el de “2001: Una odisea del espacio”: “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”, que permitió entender por qué los imbéciles no han captado que se trata de un asunto de vida o muerte. El impacto fue sido enorme, desestabilizador en todos los sentidos. La epidemia, puso en R EFLEXIÓN
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evidencia las enormes desigualdades de todo tipo generadas por el modelo de sociedad que ha construido el capitalismo. Una enfermedad mortal se ensañó sobre una población desprovista de acceso a los servicios que le permitan garantizar sus derechos fundamentales, mercantilizados por las políticas neoliberales que han convertido en negocio la seguridad social. Por esa razón, la principal tensión identificada por el gobierno ultraderechista de Colombia se ubicó en el eje economía-salud. O una u otra, pero primero la economía porque sin ella no habría supervivencia. Eso se disfrazó con un “balance” que impactaba, en primer lugar, sobre la acción preventiva del aislamiento. De allí la emergencia de la propuesta de una “apertura inteligente” que terminó por dar al traste con la cuarentena. Las más de cuarenta excepciones que permitían la circulación de personas se reforzaron con el retorno de los sectores manufacturero, de la construcción y de servicios a la actividad económica. La presión de los trabajadores independientes e informales, un ejército mayoritario consolidado por las políticas neoliberales de flexibilización laboral terminó encontrándose con la iniciativa gubernamental dando como resultado que, en la práctica, el aislamiento sea solamente un decir. Las cifras muestran un crecimiento exponencial de la pandemia en el país y no hubo acuerdo sobre cuando se llegaría al “pico” (el momento en que el número de los contagios sea igual al de los recuperados). La prensa dijo que Bogotá había logrado reducir la velocidad de circulación del virus, pero hubo preocupación por los efectos de la reapertura de varios sectores de la economía. La puja de poder entre el presidente, que sostuvo la posición de la apertura,
apremiado por sus electores empresariales, y la alcaldesa de la capital, partidaria de una cuarentena estricta, se resolvió hasta al inicio de la pandemia a favor del primero, pero después se impuso la cuarentena De todos esos ires y venires quedaron, de entrada, dos conclusiones claras: 1) la mejor estrategia es la prevención, que se traduce en dos comportamientos: aislamiento preventivo y limpieza, mientras se produce una vacuna (cuarentena, permanencia en casa recomendable; uso de mascarillas, distancia social, lavado de manos, alcohol); 2) el virus llegó para quedarse, como ocurrió con los que le antecedieron. En el sector educativo el impacto fue descomunal. De la noche a la mañana se cerraron las escuelas (en Bogotá son 2.209) y los niños, las niñas y los jóvenes se recluyeron en sus casas. La tecnología arrastró a la escuela hacia los hogares sin dar tiempo a prepararse para ello. Mi propia experiencia como profesor en una maestría de educación ilustra lo que vivieron miles de docentes. Estoy en el proceso de convertir mi curso presencial en un curso virtual. Para ello he contado con asesoría y apoyo por parte de la universidad desde hace un año y no hemos terminado. Pero la finalización del curso presencial que inicié este semestre se tuvo que hacer a distancia, utilizando la plataforma con que cuenta la universidad. Desde luego, no fue un curso virtual, fue una cátedra magistral a distancia porque su diseño virtual no ha sido terminado. Imagino la dificultad que han tenido quienes no han pasado por un proceso similar. De inmediato, se empezaron a manifestar los efectos de esta situación. Los maestros y las maestras tuvieron que tratar de cumplir con sus responsabilidades desde sus casas, lo mismo que sus estudiantes y las familias.
Pronto se hizo evidente que no todos contaban con los dispositivos necesarios. Déficit de computadoras, tabletas, teléfonos celulares, conexión, conectividad. Hubo sobrecarga de trabajo para todos los involucrados y se generalizó la discusión sobre las virtudes y defectos de la virtualización. Muy pronto se echó de menos la escolaridad. En este contexto, la discusión se centró en la disponibilidad o la carencia de infraestructura de todo tipo para enfrentar la emergencia y se fortaleció una visión tecnológica de los efectos de la pandemia. La convivencia escolar no era recomendable desde el punto de vista médico y de salud pública. Pero al lado de esto empezaron a aparecer también los asuntos pedagógicos relacionados con el aprendizaje y la enseñanza y, en el centro de este escenario, la figura del maestro, que se entendió más necesario que nunca. En un principio el énfasis fue curricular: si se alcanzaba o no a cumplir con la ruta de contenidos disciplinares y si se podía o no realizar la evaluación correspondiente. En síntesis, predominó una visión escolarizada de la educación a distancia, con el agravante de que las desigualdades existentes en la población ponían en evidencia, cada vez con mayor fuerza, las brechas educativas entre los estudiantes. Foros, webinarios, paneles, tertulias, se multiplicaron hasta saturar la capacidad de seguimiento. Todo se movió hacia las plataformas digitales que facilitaban los encuentros en línea de todas las personas confinadas por la cuarentena. Y por allí se inició el seguimiento a los efectos del aislamiento en el campo educativo para reflexionar sobre ellos y proponer alternativas. La pregunta fue, y continúa siendo: ¿Cómo está afectando la pandemia a la educación? El resultado inevitable de estas indagaciones fue la constatación de las carencias y las dificultades. Como si hubieran sido generadas por el virus. Pero no, éste solamente trajo como algo nuevo
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la enfermedad y la necesidad del aislamiento. Lo demás ya estaba. La pandemia fue una lupa que magnificó los defectos del sistema educativo, su precariedad, su insuficiencia. El debate sobre las TIC en educación, por ejemplo, no es reciente. En Colombia su antecedente emblemático es el de las Escuelas Radiofónicas de Radio Sutatenza, de Acción Cultural Popular, creada en 1947 y clausurada en 1994. Con el desarrollo de las tecnologías digitales se impuso la necesidad de llevarlas a la escuela por medio de dotación de computadoras, tabletas y equipos audiovisuales, así como teléfonos celulares y uso de redes sociales con fines educativos. Sin embargo, la mayoría de los esfuerzos se concentraron en la disponibilidad de infraestructura, cuya precariedad ha quedado al descubierto hoy. No se trata pues, de que la pandemia ocasionó que los y las estudiantes no tuvieran equipos y conexión en sus hogares. Es que nunca los tuvieron. También preexistían padres y familiares sin educación, en algunos casos analfabetas, que no podían apoyarlos para la realización de sus tareas. Tampoco trajo la insuficiencia de camas de hospital y unidades de cuidado intensivo; eso lo había traído la privatización de la salud y su conversión en un negocio. La pandemia lo único que ha hecho es mostrar el carácter de unos sistemas educativo y de salud que no son garantes de estos dos derechos fundamentales. Los niños, niñas y jóvenes con necesidades educativas especiales, las comunidades indígenas, las escuelas rurales, han quedado inermes ante la pandemia y son, tal vez, el sector de la población más afectado en la realización de sus derechos. Por esa razón, el remedio no puede buscarse en acciones orientadas a llevar computadoras a las casas o a pagar temporalmente cuentas para uso de Internet o de WhatsApp en los hogares, o a conseguir las unidades de cuidado intensivo (UCI), que es en donde se han instalado los discursos
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gubernamentales. Tampoco es suficiente, aunque si un avance, dejar de insistir en la dictadura del currículo para fijarse en la cotidianidad y orientar la formación hacia la comprensión del momento actual. En colegios de Medellín y Bogotá se está hablando de una mirada de la educación más holística, menos curricular, más centrada en los aspectos socioemocionales de los y las estudiantes, padres y madres de familia y docentes. Se han ideado “brújulas de vida”, se realizan visitas domiciliarias y se presta atención a la perspectiva territorial. Sin que estos temas hayan sido agotados, la discusión que ocupó la agenda educativa desde el comienzo fue la del retorno a la escuela. Si había condiciones para el retorno y qué hacer si no. En una entrevista realizada al entonces rector de la Universidad Externado de Colombia, Juan Carlos Henao, llamó la atención el uso que hizo de categorías como “presencialidad segura”, para referirse a la condición ideal del retorno; al “abolicionismo del otro”, la “parálisis relacional” y el “aislacionismo social”, como actitudes propias de “angustias anticipatorias” que deben ser evitadas a toda costa en la búsqueda de la mejor opción para el retorno a clases, hecho que considerba insustituible en la práctica educativa. Esto es inevitable cuando se tiene en cuenta, como se dijo más arriba, que el virus llegó para quedarse. Sin embargo, es necesario decir que, en general, la discusión sobre un retorno más o menos inmediato a la escuela forma parte de la visión limitada y estrecha que ha caracterizado el tratamiento dado por las autoridades gubernamentales al tema educativo durante esta coyuntura, que consiste en fragmentar los focos de análisis y perder de vista el carácter holístico, sistémico del tema educativo. La coyuntura se está enfrentando con la misma lógica que subyace al manejo que han venido haciendo las políti
cas públicasde la educación: focos de interés y áreas de gestión particulares que no pretenden afectar la estructura del sistema educativo, lugar en donde residen los factores que no permiten garantizar plenamente la realización del derecho a la educación, obligación central del Estado de acuerdo con el mandato constitucional que subyace a su carácter de “Estado Social de Derecho”. Para conectar esta afirmación con la pandemia y sus efectos, lo mismo puede decirse de la salud y los demás derechos, por ejemplo, el derecho al trabajo y a una vida digna. El enfoque de derechos, que se invoca, pero no se asume en toda su dimensión, abre el espectro, ilumina el panorama, pone en relieve el contexto. Esto, para decir que hace falta una acción decidida en el sentido de formular una política educativa de emergencia, no solo acciones puntuales remediales para atender la pandemia. La educación está en emergencia desde hace mucho tiempo. La coyuntura debe enfrentarse en el corto, mediano y largo plazos. La pandemia no trajo los problemas educativos que ha puesto en evidencia, pero si cambió toda la coyuntura social, política, económica y cultural del país. Un fenómeno “externo” cambió las relaciones entre el Estado y la sociedad civil, entre los gobernantes y los gobernados, como se verá más adelante, y hoy son visibles para la población los efectos nocivos de las políticas neoliberales de una manera más dramática que de costumbre. El “retorno” no va a ser a la “normalidad”, porque esta nunca existió. Lo que se ha venido viviendo es una profunda vulneración de la dignidad humana por la vía de la vulneración de todos los derechos, empezando por el derecho a la vida. La cifra de asesinatos de líderes sociales durante lo corrido de este gobierno es apenas la punta del iceberg de esta ignominiosa realidad que incluye femini-
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cidios, violaciones de niñas por parte de miembros del ejército, corrupción descarada, tragedias lamentables como la de Tasajera, originadas en la pobreza y el abandono de las responsabilidades del Estado, para solamente mencionar algunas. Y este tipo de acción necesaria no se ha visto, ni en el ámbito nacional ni en el local. La Secretaría de Educación Distrital (SED) hizo esfuerzos por no dejarse superar por los acontecimientos, pero no pasó de allí. Bastó a ingresar a su página institucional para ver que la orientación de sus acciones fue puntual: resoluciones que modificaban el calendario académico, lineamientos para la implementación de protocolos para el retorno gradual a las aulas, para la provisión de vacantes en los colegios; sobre alimentación y transporte; estrategia para fortalecer el hogar como ambiente de aprendizaje, etc. En la página de la Red Académica solamente hubo contenidos para el aprendizaje en casa; en el espacio de las Direcciones Locales no había nada sobre el tema. La Red Integrada de Participación Educativa (RedP), que tiene por misión “suministrar la infraestructura tecnológica, el software de base y la conectividad que garantiza la tecnología dura sobre la que se erigen los procesos para desarrollar en los estudiantes y docenes el dominio de las técnicas usuales de información y comunicación”, no era fácilmente accesible y no contenía ninguna información sobre acciones en la coyuntura. En resumen, no se vio por ninguna parte que se estuviera planteando la reconfiguración estratégica de la política educativa distrital. Como imagen plástica de la importancia que tiene el asunto educativo, si se tiene en cuenta que los derechos de los niños, las niñas y los jóvenes están por encima de todos los demás, se esperaba que, al menos, siempre que la alcaldesa apareciera dando declaraciones sobre la manera como se estaba enfrentando la pandemia, al lado
del ministro de salud, debería estar la secretaria de educación distrital; así como al lado del presidente la ministra de educación. Pero eso no ocurrió. Pero lo mismo ocurría cuando se visitaba la página del Ministerio de Educación Nacional (MEN): allí se encontraban lineamientos para educación en casa y el inicio gradual de la presencialidad en el momento oportuno; diagnósticos y políticas territoriales, líneas de crédito para jardines y colegios privados, biblioteca digital, fondo solidario para la educación. Colombia Aprende, la Red del Conocimiento, tenía el sitio deshabilitado porque se encontraba preparando una nueva versión justamente cuando más se necesita, cuando debería estar volcado a atender las necesidades de la coyuntura. En el Ministerio de las TIC no había hada sobre educación; estaba centrado en temas laborales. Un ejemplo de la manera desarticulada con que el MEN enfrentó la pandemia se ilustra en el hecho que las organizaciones defensoras del derecho a la educación tuvieron que manifestarse para que el MEN diera marcha atrás y reversara la Directiva 05 del 23 de marzo de 2020, que en su artículo cuarto quitaba los recursos del Sistema General de Participaciones destinados a la educación de personas jóvenes y adultas, para focalizarlos en la población en edad escolar. Con todo este cuadro, no es exagerado decir que el tema del regreso al colegio estaba mediado por, al menos, tres consideraciones: la primera que no era viable hasta cuando se diera lo que se ha denominado un “aplanamiento de la curva”, es decir cuando se tuviera evidencia que se iniciaba un espacio de control de la tasa de contagios; la segunda, que se debía dar en el marco de un proceso de redefinición de la política educativa en general, a partir de la contingencia de la pan-
demia, sí, pero más como necesidad inaplazable de atender de una vez por todas los problemas estructurales del sistema educativo que están en la base de la vulneración del derecho a la educación. Esto significa que debe ser integral y orientada, fundamentalmente, a garantizar la realización del derecho a la educación de niños, niñas y jóvenes. En el corto plazo debe mantener el mínimo alcanzado hasta ahora en relación con las 4A formuladas por Katarina Tomasevski: Asequibilidad (disponibilidad), Accesibilidad, Adaptabilidad, Aceptabilidad. Lo primero que ha puesto en evidencia la pandemia es el enorme déficit en Asequibilidad (todo loque el Estado debe proveer para que una escuela pueda garantizar efectivamente la realización de las 4A, antes de que el primer niño entre en ella). La segunda, que la mayoría de la atención se concentró en acciones relacionadas con la Adaptabilidad (énfasis en la virtualidad, los dispositivos tecnológicos, el ajuste del currículo, el acompañamiento), todo lo ocasionado por el traslado a los hogares de las acciones que antes ocurrían en la escuela. Y la tercera, que el mayor impacto recibido por las comunidades educativas ha estado localizado en la Accesibilidad (hoy mediada por la posibilidad de acceder a los bienes tecnológicos que la hacen posible, de los cuales están excluidas las mayorías pobres de la población), y en la Aceptabilidad, (en la medida en que los procesos pedagógicos formativos y de enseñanza/aprendizaje característicos de la presencialidad fueron abruptamente sustituidos por la educación remota o a distancia, para la que no estaban preparados los integrantes de las comunidades educativas). La pandemia generó una situación de tales características que condujo a pensar que, ante el tamaño del reto que tienen los Estados para ponerse al día con su déficit en materia de garantías para la realización del derecho a la
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educación, se profundizará la brecha entre la educación pública y la privada, especialmente la de los colegios de élite, que tienen condiciones para fortalecer su infraestructura y preparase mejor para lo que está por venir. También se están fortaleciendo los conglomerados internacionales, los “edunegocios” y las “eduempresas” de las que habla Stephen Ball, propietarias de las plataformas para la educación a distancia que se usan hoy. Eso llama a la necesidad de que los Estados creen plataformas públicas de acceso universal y gratuito para todas las instituciones educativas, tarea que, por ejemplo, se planteó el gobierno de Argentina.
lombia sino en la mayor parte de la región y en el mundo. La esperanza está en que la pandemia también ha movilizado, virtualmente, una cadena creciente de acciones contrahegemónicas que han convertido la espera de la que se habla al comienzo de estas notas, en un espacio de acumulación de fuerzas para revertir la correlación de fuerzas sociales y políticas que sustentan a estos gobiernos vulneradores de los derechos humanos.
Desde luego, como se dijo más arriba, esta reconfiguración de la política educativa se mueve en los escenarios del corto, el mediano y el largo plazos. Nada de esto será posible si no se cambia la política de financiamiento de la educación pública, si no se modifica la concepción del currículo, si se sigue insistiendo en los estándares y las competencias, si se sigue afirmado que el único problema de la educación es su mala calidad, medida por logros de aprendizaje por pruebas censales estandarizadas; sin no se avanza en una verdadera política de formación docente; si no se genera autonomía territorial y en las instituciones educativas, para no abundar en detalles implicados en lo que está en juego para superar las carencias que ha puesto en evidencia el Covid-19. Lo que preocupa de este cuadro es que nada de esto se puede hacer sin la presencia de una voluntad política pública unificada de la ciudadanía, sin una sociedad civil organizada y actuante, factor crítico en estos momentos, en la medida en que se ha roto el débil vínculo que se tenía entre gobernantes y gobernados. Toda la iniciativa ha quedado en manos de un gobierno de ultraderecha que ha privilegiado acciones que refuerzan el enfoque neoliberal que rige las políticas públicas, no solo en Co-
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Orlando Pulido Chaves Escritor invitado
Pensa m ien tos con f i nados : u na exper ienc ia pedagógica
U N A M A E S T R A S E C R E TA R I A
De nuevo la rutina inicial para llegar a mi puesto de trabajo. Hoy me denomino una maestra secretaria, aquella que en su puesto de trabajo gestiona la información para que quienes la requieran puedan obtenerla de manera efectiva. Para ello mantiene activo sus dispositivos, responde las inquietudes de las madres, padres, estudiantes, coordinadores y compañeras de trabajo a través del WhatsApp o el correo electrónico. Así empiezan las cosas, conectada siempre a una pantalla. El día se hace largo, dispendioso y agotador.
mente en la realización de los talleres. Sus premisas: “no somos profesores y hace mucho tiempo no estudiamos”. Sus preocupaciones se dirigen a cómo obtener los talleres debido a que no tienen los recursos tecnológicos para desarrollarlos o quienes tienen los recursos no saben manejarlos, otros reclaman las clases sincrónicas, en definitiva, es un asunto complejo. -Profe buenos días, una pregunta ¿cómo descargo los talleres en word? -Profe, ¿me podría decir cuál es el trabajo para hoy? -¿Cuáles son las profesoras que dan clase en el
Se siente la angustia de la familia (abuela, tía, mamá, papá, hermanos) porque no saben cómo afrontar el acompañamiento de sus hijos en esta cuarentena, especial-
grado quinto? -Profesora, en la casa tenemos un portátil nuevo e internet, pero no sabemos cómo manejarlo. Yo prefiero lo talleres físicos.
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R EFLEXIÓN
-Profesora, hay mucha fila para recibir los talleres, ¿de dónde los puedo imprimir? -Mi esposo está en el colegio y todavía no entregan los de quinto, él se tiene que ir a trabajar ¿Qué hacemos? ¿Podemos ir mañana? -Uy profe, ¡Todos esos talleres para el 6 de mayo! -¿A dónde se envían los talleres?
Doy respuesta a cada una de las preguntas, hago tutoriales donde explico cómo ingresar a la página de la institución y obtener las guías, pregunto a los coordinadores sobre la demora en la entrega de los talleres, espero y luego le respondo a quienes requieren la información. Aclaro aspectos sobre el procedimiento de entrega. Emito palabras de tranquilidad y de posibilidades frente sus preocupaciones. Hago llamadas con quienes aún no he tenido contacto. Intento generar tranquilidad y confianza en ellos. Un día a la vez. La ausencia de la esencia escolar Ha pasado mucho tiempo desde que me desempeño como maestra secretaria. Cuando me preguntan cómo voy, digo que adaptándome a esta situación. Pero es mentira, aún no me adapto a estar hora tras hora sentada frente a un computador, a estar pendiente del celular para resolver las inquietudes de mis estudiantes y sus familias, de hecho, empiezan a aparecer las molestias físicas de esta nueva postura. Falta la esencia, aquellos rituales y rutinas que vitalizaban nuestro estar en la escuela.
llaman la atención en estos tiempos de pandemia, es la posición de las entidades encargadas de la educación, porque proclaman una vez más que debe velarse el derecho a la educación de los niños, las niñas y jóvenes, sin embargo, lo que se ha develado ha sido la gran desigualdad que existe, desde hace muchos años, en todos los ámbitos. Ahora bien, aquellos que tienen el poder de cambiar la desigualdad en la educación por equidad y buenas prácticas, no están interesados, no les importa, su mirada y propósitos están en otro lugar, en otros intereses. Aunque el discurso que enuncian hace ver y sentir que todo es posible, es una gran mentira que impacta en el deseo de cambio de los sujetos, de tal manera que estos acepten sin titubeos esas mentiras disfrazadas de verdades. Me rondan las preguntas, las confrontaciones, la culpa, las ideas de subversión, de resistencia, el miedo, el juzgamiento, la angustia, el cansancio. Todo esto satura mi mente, todo se vuelve caos. Y de manera paralela, aquello que me inquieta entra en tensión con las directrices del Ministerio de Educación Nacional y de la Secretaría de Educación de Medellín, y con la invitación de diversos autores para apostar por la creación de puntos de fuga, transformación, experiencia, emancipación, posibilidades, vida, ser. ¿Cómo podría lograrlo? Me pregunto una y otra vez. Esta nueva subjetividad la voy constituyendo a través de las luchas internas y externas que se me presentan cada día. Aquí sigo, luchando por el querer ser y el deber ser.
La lucha entre el querer ser y el Makyerlin Bor ja Maturana
deber ser
Institución Educativa San Pablo
Una de las tantas situaciones que me
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ESTUDIO DE CASOS Y SITUACIONES REALES
PARA LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVOS CONOCIMIENTOS EN EL ÁREA DE MATEMÁTICAS
La pandemia trajo consigo muchos desafíos y retos para el sector educativo. Los docentes estaban en una zona de confort y monotonía, pero llega la pandemia que obliga a la virtualidad y, posteriormente, a la alternancia, los hace romper con esquemas y paradigmas que dieron paso a grandes avances en aspectos educativos, como brindar otros escenarios de los que estaban latentes para su abordaje. De esta manera, el proceso de aprendizaje se ha visto modificado en mayor complejidad para que este se desarrolle en los niños, niñas y adolescentes con una perspectiva innovadora que, mediante el diseño, aplicación, seguimiento y evaluación de estrategias de aprendizaje, les permite evaluarse constantemente para lograr los objetivos y metas planteados a corto, mediano y largo plazo, siendo esto un ejercicio de liderazgo docente y de agente transformador de su propio entorno.
AC A D É M I C O
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La propuesta de afrontar este nuevo reto está desde la implementación de nuevas estrategias, como la del aprendizaje basado en estudios de casos, Díaz y Hernández (1998) lo definen como "un instrumento flexible para aprender significativamente y solucionar problemas y demandas académicas" (p. 115). En la práctica pedagógica, el estudio de situaciones es vigente en la enseñanza, ya que mediante el uso de situaciones, casos y problemáticas que suceden en la vida real, pueden aplicarse como ejemplo en una práctica académica, posibilitando los aprendizajes significativos. Ahora, en el contexto coyuntural de la pandemia y con la estrategia de virtualidad implementada en la región, la metodología del estudio de casos, se implementó en los estudiantes del grado cuarto de la Institución Educativa Santa Teresa, ubicada en la comuna 2, barrio Andalucía, núcleo 915. Se encontró que los estudiantes del grado cuarto tenían la capacidad de conectarse por medio de un computador o de un celular en un 70% (123 estudiantes repartidos en tres grupos), para este 70% se programó la clase sincrónica. El 30% restante, recibió de manera física guías para llevar a cabo talleres, lo que les permitió desarrollar las actividades con la misma metodología (estudio de casos) que sus compañeros de clase virtual.
Desarrollo de la estrategia
Una competencia que se busca desarrollar en los estudiantes del grado cuarto de primaria en matemáticas, es el desarrollo del componente aleatorio: diagramas de puntos y líneas. El DBA #8 Identifica, documenta e interpreta variaciones de dependencia entre cantidades en diferentes fenómenos (en las matemáticas y en otras ciencias) y los representa por medio de gráficas.
de realizar una tabla de información según los gustos del grupo. Para construir el conocimiento, en el cuaderno se consignan los términos que están relacionados con la estadística, análisis y representación de datos, se presenta una gráfica que hace la representación de los conceptos trabajados (población, muestra y variable), para ponerlo en práctica se plantean situaciones cotidianas donde se debe indicar estos tres elementos y representar la información en gráficos de barras y tortas. Para finalizar, cada estudiante construye una encuesta sobre los alimentos que más les gusten a los miembros de su familia, estos resultados se representan en las diferentes graficas trabajadas para hacer el análisis de los mismos y socializar con sus compañeros. Los estudiantes debían encontrar el alimento que más les gusta a sus familias y analizar el motivo.
Se realiza la implementación de la estrategia estudio de casos, tal como se plantea a continuación: En este método el profesor juega un papel diferente, no se convierte en transmisor de conocimientos, por el contrario, en el proceso de enseñanza el conduce la actividad de los participantes su interrelación y la "búsqueda” de soluciones acertadas; y lo más importante: enfatiza en el proceso de toma de decisiones, mediante lo cual se logra el aprendizaje (Mora, Anijovich, 2010, p. 23)
El proceso de evaluación se realizó durante todo el desarrollo de la competencia desde el ser, saber, hacer, alimentado con la rúbrica (ver tabla 1), lo que permitió evaluar la propuesta por los estudiantes encontrando hallazgos interesantes que permitieron involucrar lo cotidiano al aprendizaje escolar.
Para esta estrategia se parte de la actividad de conocimientos previos, que consistió en describir cómo se puede analizar y representar la información de un caso real. A continuación, se argumenta la importancia de este método de aprendizaje: La característica fundamental de estos métodos es que los alumnos se colocan en una situación próxima a la real y a través del estudio y análisis de problemas concretos se desarrollan y perfeccionan las aptitudes y hábitos de dirección, a la vez que los conocimientos se sistematizan, profundizan y amplían (Mora, Anijovich, 2010, p. 24) Posteriormente, cada estudiante escoge una situación de su casa, en este caso relacionada con la alimentación familiar, y expresa cuál era el alimento que más le gustaba para
Con lo anterior, podemos afirmar que las estrategias de aprendizaje hacen parte fundamental de la dinámica docente y son fundamentales elaborarlas con eficacia y eficiencia para alcanzar los resultados esperados. Es por esto que, el docente, intrínsecamente, hace de su labor una función esencial para que el estudiante alcance los objetivos y metas propuestos desde menor a mayor escala, la retroalimentación docente-estudiante admite ahondar en fortalezas y debilidades en cada una de las actividades planteadas en las diferentes fases de la estrategia (estudio de casos) y cómo éstas dan
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apertura a nuevos aprendizajes para el logro de los objetivos colectivos.
Referencias Diaz, A., Hernández, G: (1998). Estrategias de enseñanza para la promoción de aprendizajes significativos en estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructiva. México, McGraw Hill pp. 69 - 112
Es así como hoy por hoy se evidencia la necesidad de diseñar estrategias de aprendizaje más efectivas, pues nuestros ambientes escolares han cambiado, ya no solo se tiene la presencialidad como escenario educativo, también se tiene la virtualidad o alternancia, lo que nos lleva a ser más competitivos y creativos en nuestra labor docente y en todos los escenarios que son transformados por la situación de orden de salud pública como la pandemia u otras circunstancias que lleven a la trasformación.
Mora, S., Anijovich, R. (2010). Estrategias de enseñanza: otra mirada al que hacer en el aula. Aique grupo editor. Tomado de: www.incasup.edu.ar%2Fanexos%2FPNFP_secysup_economia2_clase4_anoijovich.pdf&clen=6081072&chunk=true Parra,D. (2003) Estrategias de aprendizaje-estrategia. Sena Regional Antioquia. Medellín. Recuperado: https://www.ucn.edu.c o / B i b l i o t e c a % 2 0 I n s t i t u c i o n a l % 2 0 C e m a v /Ay u daDI/recursos/ManualEstrategiasEnsenanzaAprendizaje.pdf Institución Educativa Santa Teresa, Medellín (2019). Proyecto Educativo Institucional. Institución Educativa Santa Teresa. (2019). Planes de área de Matemáticas, mallas curriculares, entre otros.
Tabla 1. Seguimiento del estudiante
Frank Morales Tobón
Natalia Andrea Rosero Foronda
Institución Educativa Santa Teresa
Institución Educativa Santa Teresa
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EN TIEMPOS DE PERTURBACIÓN
LA ÉTICA Es indudable que la ética, no como vocablo, sino como la fuerza que nace con la vida misma, es inherente al ser humano; la concepción ética de Gandhi gira en torno a las relaciones humanas reguladas por la fuerza del amor, mediante un principio ético que se objetiva en la noción de dignidad, entendida como la igualdad ante el otro. Esa fuerza es la que anima la resistencia a la desigualdad, cuyo fin es que prevalezca el estado moral, como lo definió Tolstoi. Recordemos que la palabra ética proviene del griego êthikos, que está ligado al carácter, el cual se relaciona con la naturaleza, personalidad, temperamento, idiosincrasia, genio, talante, temple, manera o modo de ser de un individuo o de los pueblos. El estudio de la ética se remonta a los orígenes mismos de la filosofía en la Antigua Grecia, su desarrollo histórico ha sido amplio y variado. Desde la Edad Antigua, Platón afronta la temática ética en diversos lugares y desde contextos diferentes, por ello asume que la ética son R EFLEXIÓN
patrones morales universales con los que podemos juzgar los comportamientos humanos; mientras que Aristóteles, basa la premisa de la ética en que todo ser humano busca la felicidad, entendida como la capacidad que debe desarrollar un individuo en procura de conquistar beneficios colectivos. El método de la lucha contra la opresión encontró su nombre en el satyagraha, que significa verdad y firmeza, ambos atributos del espíritu: sat: verdad o amor, agraha: firmeza o fuerza. También puede significar “atenerse a la verdad y a la justicia”. Quiero traer esto a la discusión porque creo entender, desde la lectura que hago, el comportamiento ciudadano en mi país en los últimos meses, dado que no hemos logrado discernir el tamaño de la problemática que vive Colombia; baste recordar todas las acciones violentas hacia nuestros jóvenes en diferentes lugares de la geografía colombiana; si esta situación trágica no convoca a la cohesión
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se tendría que preguntar uno, obligatoriamente, ¿dónde abandonamos al ser ético que tendría que ser parte de nuestro diario vivir?; esto se presenta, entre otras cosas, por el grado de indignidad al cual nos hemos permitido llegar como sociedad; la misma se puede entender por el hecho de ser el cuarto (tal vez quinto) país más desigual entre las ciento noventa y tres naciones del mundo reconocidas por Naciones Unidas (ONU), sin que exista por lo menos una discusión seria desde la escuela en torno al tema. No podemos olvidar que la desigualdad (que difiere de la pobreza) genera odios, rencores, malquerencias y desasosiegos que se traducen, casi siempre, en violencia; ¿será que la ética, como vocablo, no hace parte de nuestro léxico?; ¿no nos asiste un mínimo de sonrojo ante la tragedia que vive el país?; ¿somos incapaces de unirnos a una sola voz para exigir que se respete la vida? Estoy seguro de que cualquier otra sociedad, medianamente ética y con valores, estaría en las calles alzando la voz y exigiendo el respeto por la vida y el cese de la barbarie; hacerlo es un mínimo llamado al deber ético y una certeza de que no cohonestamos con la brutalidad de la respuesta oficial ante clamores de igualdad de la ciudadanía. En Colombia se puede entender la ética como una posibilidad de generar condiciones que propendan por cerrar las brechas de desigualdad que agobian a una inmensa masa de colombianos que, como nosotros los profesores, han de ser merecedores de un trato digno. Claramente, esto se logra desde el ejercicio de la movilidad en procura de visibilizar los óbices que impiden cristalizar estas realidades; seguir mirando para otros lados pensando que estas ignominias no tienen que perturbarnos, es actuar desde la falta de empatía o pretender romantizar las dificultades presentes. Si la ética procura la felicidad del individuo ¿cómo se puede ser feliz? ¿Cómo se puede conciliar el sueño siendo conscientes de que no se está
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haciendo lo suficiente por impedir que se siga acabando con la vida de nuestros jóvenes? La verdad no tengo respuesta a este interrogante y, en ese sentido, me declaro un inútil ante las responsabilidades que como profesor de Colombia he de tener con los estudiantes del país. Es inadmisible que hagamos parte de esta historia de crueldad que se nos presenta día a día en medio de un silencio perturbador. ¿Acaso no es deber misional de los profesores velar por el cumplimiento de la Constitución Política?; recordemos que la misma invoca la protección de Dios, pero a su vez, hace un llamado a la unidad de la Nación buscando asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz dentro de un marco jurídico y participativo que garantice un orden político, económico y social justo; entonces si entiendo esto, nuestro hacer ha de desbordar el mero ejercicio de la clase amigos profesores de Colombia. Colegas y afectos maestros, el fin último del actuar humano como ser ético, ha de ser la magnanimidad de nuestros actos; entendidos estos como aquellos sentimientos que nos han de impulsar en emprender acciones de solidaridad para con nuestros semejantes. No olvidar que la ética puede ser revisada a través de una escala de valores y entre ellos el más destacado, al que estamos convocados todos sin distingos de creencia religiosa alguna, condición social, color de piel, posición política; entre otras, es salvaguardar la vida como bien supremo de la humanidad; ¿qué pretendemos hacer entonces cuando miramos para otro lado? Quiero terminar mi introspección personal con esta frase que resume mi posición en torno al escrito: “La ética no es otra cosa que la veneración a la vida”, Albert Schweitzer. Sempiterno Institución Educativa Concejo de Medellín
LA FU dela
EDUCACIÓN
Durante los últimos meses, el proceso educativo tuvo varias transformaciones a las cuales nos adaptamos de manera paulatina, esto implicó generar distintas estrategias que permitieran la continuidad del desarrollo académico de cada uno de los estudiantes. La vida nos cambió de un momento a otro, haciendo que nos reinventáramos en cada uno de los aspectos de nuestra vida, cambios que buscaban en la cotidianidad resquicios de luz, en medio de tinieblas nefastas y cada vez más devastadoras, que fueran pequeños ápices de esperanza. La esperanza con el transcurrir de los días pareció desvanecerse, los acontecimientos que permeaban los hogares desde las pasiones del amor, el afecto, el apreciar cada momento y detalle con las personas que transitaban allí dejando un aroma de calidez, fueron reemplazados por la rutina, que se ha apoderado de cada rincón de los hogares convirtiéndolos en nuevos espacios de trabajo, mezclando las dinámicas escolares con las familiares, desvaneciendo los límites del descanso y el calor del hogar, al que estábamos acostumbrados. Durante mucho tiempo, el transcurrir de la vida se desarrolló detrás de una pantalla inerte y poco dispuesta a socializar y escuchar R EFLEXIÓN
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nuestros más profundos secretos, limitándonos al uso de unas teclas que se ciñeron como una extensión más de nuestros cuerpos, siendo agrestes con nuestras posturas corporales y drásticas con nuestros pensamientos. ¿Por qué no actuamos a tiempo?, me pregunto constantemente, y es que como sociedad nos acostumbramos a vivir a ritmos desenfrenados y algunas veces prejuiciosos, que suelen arrasar con lo que se atraviesa en su camino, desviando la atención de lo realmente importante, una transformación hacia una sociedad que vea en su diversidad social, natural y cultural la construcción de una comunidad más justa y equitativa, sin discriminación de creencias, inclinaciones sexuales y todo tipo de gustos que suelen ser tildados y poco aceptados. Esta transformación de la sociedad cuyo eje ha sido la educación, ha visto durante los últimos meses como sus aulas se han transportado a los hogares, exigiendo a los docentes estar a la vanguardia de las nuevas tecnologías, arrastrándonos a rumbos inciertos, a laberintos cuya salida era inhóspita y donde la sensación de frustración e impotencia se apoderaba al culminar una sesión de clase, dejando un sinsabor al no percibir esas pequeñas movilizaciones de pensamiento en los estudiantes, esos pequeños
diálogos de saberes que se generaban en el aula, siendo las voces de cada uno de los estudiantes el vínculo de importancia y significado entre lo enseñado y lo aprendido. Sin embargo, como pequeños héroes sin poderes y entre las sombras, surgieron aquellos educadores dispuestos a vincularse a una experiencia que no se podría explicar de manera racional, experiencias de otro orden, que los llevaban a cuestionarse de manera constante sobre su quehacer pedagógico, que de una u otra manera entendieron que la realidad es mucho más grande, más basta de lo que se llegaba a intuir, vislumbrando una era poco conocida, pero muy bien transitada por cada uno, y es la era de lo inestable, donde todo llega a ser impredecible y poco constante.
Una educación basada en construcciones sociales vinculadas de manera fraternal a la comunidad, donde se incluya la pasión por develar y conocer aquellos sentires, ideas, secretos y anhelos que suelen ser opacados por el devenir diario, y es que la escuela debe tener una búsqueda constante, exhaustiva y placentera en el mejoramiento de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Pues es solo a través de este mejoramiento que puede cumplirse ese íntimo y permanente vínculo que se forzó entre la sociedad y la escuela durante los días, meses y años de aislamiento social, mostrando que la vida sin educación es aburrida, plana, sin gracia y es que la escuela, por medio de sus procesos de socialización, nos rescata siempre del tedio y del sinsentido al que nos sometieron los pensamientos egocentristas.
Y es en esa inestabilidad, donde cobra importancia la constancia, la permanencia, la insistencia al no rendirse, a no dar un paso atrás, a dejar de lado cualquier temor infundado, a entender que el sufrimiento y los retos son una parte constitutiva de la existencia y de la cual todos tenemos una dosis pequeña o grande que solucionar, para así lograr esa sociedad tan anhelada y muchas veces utópica con la que soñamos.
Ahora surge un nuevo reto, el cual consiste en comprender y asumir los cambios sociales que se generaron en la vida de cada una de las personas que están involucradas en los procesos educativos, entendiendo que la formación no se debe basar únicamente en lo curricular, sino más bien, esta debe apuntar a los problemas sociales, emocionales y económicos a los que se han visto encaminados cada uno de los actores de la educación.
Por consiguiente, la educación en esta nueva era se convirtió en un nuevo visor para ver el mundo y sus diferentes espectros sociales, reconociéndonos en el otro y entendiendo como subsistimos entorno a una sociedad cada vez menos justa, pero con ansias de luchar, de ser más solidarios, más fraternos donde se revivan los viejos ideales del para todos todo, dejando a un lado el odio, el resentimiento y la discriminación en todos sus aspectos.
Este nuevo reto apenas empieza, y depende nuevamente de los educadores replantear el sistema e incorporar de manera paulatina un plan de renovación que garantice la pertinencia, contextualización, equidad y un óptimo desarrollo social. Alhefo Institución Educativa Juan de Dios Cock
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L CU RENTEN U N T I E M PO D E R E F L E X I Ó N SO B R E L A ESC U E L A
Esta época de aislamiento social obligatorio por cuenta de la contingencia sanitaria COVID-19, ha hecho que la escuela haya tenido que sufrir adaptaciones de diferente índole; no sólo el espacio educativo ha cambiado, también las formas de planear, enseñar, aprender e interactuar con estudiantes. Para nadie ha sido fácil entrar en la nueva dinámica de enseñanza, largos períodos de tiempo sentados frente a un computador o celular para ver a los estudiantes, cuando éstos cuentan con dispositivos tecnológicos (llámese computador de mesa, portátil, celular o tablet); pues, aunque pensáramos que el internet y este tipo de dispositivos están al alcance de cualquier persona hoy en día, la realidad colombiana y de ciudad nos indican lo contrario. Muchos de nuestros estudiantes se han tenido que ver relegados en el proceso por no contar con un dispositivo para conectarse a las orientaciones pedagógicas citadas por el profesor, muchas familias han manifestado que no saben si invertir el dinero que ganan en el día a día para comprar los víveres alimentarios o para recargar el celular y poder que el niño, niña o adolescente se pueda conectar un momento en la vídeo llamada para comunicarse e interactuar con sus compañeros y profesores. En ese orden de ideas, la dificultad para la conectividad a internet es tan sólo una de las tantas problemáticas y/o inconvenientes que han presentado los estudiantes y sus familias para seguir en la escolaridad en tiempos de cuarentena.
realidad de nuestros estudiantes, mostrar nuestro lado más humano; apartarnos un poco de la exigencia académica para concentrarnos en la transformación social de la escuela; dejar de lado un poco los saberes específicos de cada asignatura para fortalecer el desarrollo integral del ser que tanto se promulga en la misión y visión institucional de la mayoría de colegios, pero que muchas veces se queda solo en palabras escritas. El mundo, ante esta circunstancia, hoy nos hace un llamado de atención a mirar y repensar en todo aquello que estamos enseñando y las formas en que interactuamos con los demás, la formación en valores, hábitos de higiene y salud; las habilidades para la vida han cobrado mayor vigor en este tiempo atípico. Se hace imperioso fortalecer las habilidades del ser humano para evitar el agobio, el estrés, la desidia y no sólo de nuestros estudiantes, también de sus familias, pues ante la situación que estamos afrontando; padres de familia, acudientes, familiares y cuidadores se han dado cuenta de la importancia que hay en la profesión docente; que se requiere de paciencia y una serie de habilidades y conocimientos para poder desarrollar aprendizajes. En ese mismo sentido, el maestro ha tenido que elevar sus procesos de reflexión, priorizar lo que desea enseñar, pero más allá de eso, buscar la forma de poder llegar a la mayoría de los estudiantes. Nos ha tocado rediseñar actividades, planes de área y contenidos, especialmente, nos ha tocado volver al sentido inicial de la educación: el desarrollo del ser.
Es allí donde ha surgido la necesidad de reflexionar como maestros, no ser ajenos a la R EFLEXIÓN
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llevado a conocer más a fondo las realidades de los estudiantes. Para aquellos que se han podido conectar con sus profesores, la sala, la habitación, el patio o el jardín de la casa; el sonido de sus mascotas o familiares haciendo labores de hogar; el ruido de lavadoras, licuadoras, timbres, etc.; han hecho parte de la comunicación virtual, hemos podido compartir espacios del hogar que en otras circunstancias sería muy difícil evidenciar.
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En ese mismo sentido, el maestro ha tenido que elevar sus procesos de reflexión, priorizar lo que desea enseñar, pero más allá de eso, buscar la forma de poder llegar a la mayoría de los estudiantes. Nos ha tocado rediseñar actividades, planes de área y contenidos, especialmente, nos ha tocado volver al sentido inicial de la educación: el desarrollo del ser.
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Colombia es un país que ha vivido muchos sucesos de violencia, inequidad, pobreza, entre otros asuntos, muchas veces se les ha aludido a estas problemáticas la falta de educación y cultura de sus ciudadanos. Por esto, han surgido improntas y discursos políticos, como “Colombia la más educada”, entre otros, pero para poder lograr educación sería necesario satisfacer las necesidades básicas de las personas y esto conlleva un panorama mucho más amplio de discusión.
Lo cierto es que, en lo referente a la educación, a pesar de la distancia, del hecho de no estar en las aulas y patios de los colegios, nos ha
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Hoy, nuestros estudiantes requieren más un apoyo y orientación enfocados hacia el desarrollo integral como personas, reconociendo que los saberes tendremos que retomarlos y afianzarlos cuando nos podamos volver a reunir presencialmente; pues la vida nos puso en un período de transición donde se nos invita a ser más humanos y valorar más el sentido mismo de la educación. David Fernando Martínez Restrepo Institución Educativa San Juan Bosco
P ro p u es ta D i d á c t i c a pa ra l a E n se ñ a n z a d e l Pe n sa m i e n to Va r i a c i o n a l a t ra vés d e l a Percepción Visual Cogn i t iva Estamos en una era tecnológica donde la información disponible en las diferentes áreas del conocimiento crece a un ritmo exponencial respecto a épocas antiguas; la sistematización y los mecanismos de almacenamiento digital son impresionantes. Podemos acceder fácilmente a estos nuevos conocimientos con tan solo un clic en una plataforma de búsqueda digital. No obstante, de la enorme cantidad de ramas del conocimiento, nos enfocaremos solo en una de ellas, las matemáticas, que son el espíritu de las ciencias como en alguna ocasión lo pudo haber dicho Platón. Las estrategias metodológicas y didácticas en la enseñanza de las matemáticas pueden variar dependiendo de los tipos de contextos, docentes, recursos y otros factores o variables como lo son las mallas curriculares, la creatividad de docentes de matemáticas e incluso los horarios de clases. En ese sentido, es de nuestro interés el desarrollo de competencias matemáticas en estudiantes de primeros grados de básica secundaria (sexto y séptimo), ya que presentan dificultades al tratar de entender el concepto de ‘variable’, esto se debe a que sus experiencias matemáticas siempre fueron a través de la construcción de expresiones numéricas que podían asociar directamente a cantidades, mientras que el concepto de variable es un poco más abstracto. Para trabajar en la dificultad anterior, se considera que la percepción visual cognitiva, como medio pedagógico, permitirá enfocarnos en las temáticas del pensamiento variacional, logrando así que los estudiantes puedan identificar y comprender el concepto de variable y constante numérica. Para tal fin, se diseñó con los estudiantes de grado séptimo de la Institución Educativa Alcaldía de Medellín, y orientados por el documento Jugando con las Ecuaciones: La Magia del Material Concreto (2011) de Ana Cecilia Durón González, Grettel León Arguedas y Milena Hernández Mora, el Kit didáctico de variables, que consiste en la representación de variables y constantes numéricas usando dos figuras geométricas básicas; los círculos representan las variables y los cuadrados las constantes numéricas. Este material de apoyo pedagógico puede elaborarse en los siguientes materiales: cartulina, cartón, madera o acrílico. Es necesario que el material usado tenga caras de diferente color. Así pues, la percepción visual cognitiva trata de encuadrar las mostraciones de los conceptos, no reemplazan las demostraciones de los objetos matemáticos: una mostración “consiste en un acercamiento sensorio motriz operatorio, manipulativo, pragmático, práxico, empírico intuitivo o como quiera llamárselo, basado en materiales de apoyo, de un concepto científico, de carácter aritmético, geométrico, algebraico, físico o químico” (Monsalve Posada, 2010). El Kit ACA D É M I C O
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didáctico de variables es una herramienta tangible y concreta que resulta de múltiples acercamientos a la percepción visual cognitiva para el estudio de algunos elementos preliminares del pensamiento variacional.
Elaboración del Kit didáctico de variables 1) Conseguir un material plano de dos colores, una cara de un color y la otra de otro color (acrílico, cartulina, cartón u otro). 2) Cortar 50 círculos de 2 cm de radio, de estos, recortar 10 a la mitad, 10 en tercios iguales y finalmente otros 10 en cuartos iguales. Ver ilustración:
3) Cortar 50 cuadrados (de 4 cm. de lado), de estos cortar 10 a la mitad, 10 en tercios iguales y otros 10 en cuartos iguales. Según la imagen:
4) Elaborar una caja para guardar las fichas del Kit. Podemos fabricarla en cartón, usando una caja de zapatos, en madera u otro material que tengamos a la mano. Realizamos 8 divisiones en el interior de la caja usando el mismo material.
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Actividades sobre conceptos previos Aquí el docente explica a los estudiantes cómo funciona y las características cada ficha del Kit didáctico de variables. Actividades a desarrollar
• Los estudiantes colocan en sus mesas los 8 tipos de fichas recortadas y determinan el área de cada una de ellas. • Conociendo ya el significado del color en las fichas, los estudiantes deberán realizar una representación en sus mesas
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de 10 sumas y 10 restas que involucren variables, constantes numéricas y fracciones, escribirlas en su cuaderno y discutirlas con sus compañeros y finalmente con el docente. • En dos bolsas negras ingresar una las figuras que representan las variables (círculos) y en la otra las constantes numéricas (cuadrados). En parejas, uno de los integrantes cierra los ojos saca una ficha de cada bolsa, las coloca en la mesa, abre los ojos y dice qué representación matemática es, luego de 10 representaciones, intercambia con su compañero. Conceptual
• Deduce una fórmula matemática para calcular el área de cada uno de los 8 tipos de fichas del Kit didáctico de variables. • Plantea 8 algoritmos usando las fórmulas de áreas halladas en el punto anterior, para calcular el número de fichas que obtendrías (tanto de los círculos, como de los cuadrados) si dispones de una cartulina de 1m2. • Plantea un algoritmo para hallar el área restante de uno de los cuadrados del Kit al superponer un círculo del mismo Kit. • Halla el área de un círculo cuyo radio es 2x con x= ½, y el perímetro de un cuadrado de lado 4x, con x= ¼. Actividades para culminar o evaluar • De acuerdo a lo aprendido con el Kit, realiza el siguiente apareamiento (el color blanco es signo positivo y el oscuro signo negativo).
• ¿Qué significado tiene, desde la geometría, el área de una figura geométrica? Y ¿qué elementos de estas se relacionan entre sí para calcularla? • ¿Cómo puedes asociar el concepto de variable en un círculo y en un cuadrado? • ¿Por qué los círculos pueden contener infinitos polígonos regulares? • ¿Por qué una variable puede tomar valores diferentes? • ¿Cuáles son las características de una expresión algebraica? Simbólico
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Conclusiones La presente actividad no solo hace énfasis en temáticas del pensamiento variacional, sino en los conceptos de operaciones con los números fraccionarios, la verbalización del lenguaje algebraico y algunos conceptos prácticos de maximización y optimización de áreas. Los estudiantes logran asociar el concepto de variable con la forma circular y las constantes numéricas con las formas cuadradas, sin embargo, al hacer uso de las fracciones se encuentran con algunas dificultades, al igual en la identificación del signo usando los colores. A través de las actividades propuestas, se pudo evidenciar que los estudiantes manipulaban el Kit didáctico de variables con mayor propiedad, seguridad y confianza, disfrutando de los juegos propuestos en esta actividad. Se sugiere que todos los estudiantes realicen el Kit didáctico de variables usando los mismos materiales para no tener confusiones con los colores que representan los signos (positivo y negativo en las fichas). Rodolfo de Jesús Jiménez Morales Institución Educativa Alcaldía de Medellín
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