REVISTA NOCHE LABERINTO Revista internacional de cultura y artes Noche Laberinto DIRECTOR
Arturo Hernández González EDITORA
Lesly Vanessa Jiménez DIRECTOR DE ARTE
Alejandra Pichimata Isaac Barthé COMITÉ EDITORIAL
Hugo Chaparro Salazar Layla Chernosky
PORTADA:
Amanda Greive
ARTE INTERIOR
Germán Gustavo Garzón
ISSN: 2463 — 0020 (en línea)
(@german.garzon.art)
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INDICE Carta Primera
10
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Homenaje a Guadalupe Grande Poesía
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Jericho Brown (entrevista) Miruna Romanciuc Irma Magnani Valdez Victoria Morrison Karina Muzzupappa Sergio Schargel Danilo López Adrían Calderín
27
Filisberto Turell
Artes Plásticas Amanda Greive
Narrativa Natalia Niño Velandia Antonio Ramírez Córdova Víctor M. Campos
34
Agustín García Delgado
Sebastián Trujillo Eric Haym-Fielitz Tatik Carrión Ramos
54
Dante Gorena
Pensamiento Richard D. Wolff Sonya Estupiñán Castro Angie Yuliana Lugo & Natalia Andrea Sánchez Juan Carlos Ortega
FANZINE
70
Elizabeth C. Aguilar (Arte) Lina María Martínez Plazas Shirley Celis Castellanos Juan Castellanos
Karen J. Calderón P Mario Montero M
81
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Carta Primera Nunca es fácil romper la secreta perfección de la hoja vacía. Hay quienes lo hacen con un ardoroso e irreflexivo afán, pero también hay otros -entre los que me cuento- que preferiríamos agotar el tiempo en la palabra; por el placer de demorarnos en el símbolo, en un chueco grafema, con la intacta gravedad del pensamiento. Quienes han visitado la Carta Primera de Noche Laberinto, saben bien que este pobre recurso intenta (sin mucho éxito), servir de introducción y espejo al tono general de la edición a la que corresponde. La mayoría de las veces ha sido un ejercicio de mismidad arropado con el tegumento de una prosa inteligible… ahora sin embargo, es preciso ensayar con claridad nuestra adolorida gratitud. Todas y cada una de las ediciones de esta revista han servido también de pretexto para homenajear a un o una autora con quien que nos es imposible negar cierta cariñosa consonancia: Cesar Vallejo, Porfirio Barba Jacob, Álvaro Mutis, Cesare Pavese fueron los primeros y enseguida Idea Vilariño, Francisca Aguirre, Marina Tsvetáyeva y ahora, Guadalupe Grande, pero también Enrique Lynch y César Egido Serrano...
*** A principios de 2014, cuando Noche Laberinto ya contaba sus dos primeras ediciones, recibí con alegría el título honorario de Embajador de la palabra, concedido por la Fundación César Egido Serrano y el Museo de la Palabra. Más que el reconocimiento en sí -que han recibido cientos de escritores en todo el mundo a lo largo de estos años-, fueron los objetivos de su fundador lo que llamó mi atención entonces y lo que sigue conmoviendo a muchos.
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Su mensaje comienza diciendo: “la palabra ha de ser el vínculo de la humanidad y la única forma de resolver los conflictos tiene que ser el diálogo”, a lo que añade, “La paz ya no es un deseo. La sensatez nos lleva a la creencia de que es el único camino”(1). Mecenas y promotor de la cultura en toda España, Egido Serrano inspiró una actividad franca de respeto y amor por el lenguaje, pero también inspiró al activismo en función de la paz, el entendimiento y la literatura, a través de los concursos, las iniciativas culturales y las propuestas artísticas. Después de toda una vida consagrada a esta loable actividad, el Hijo predilecto de Castilla-La Mancha y apreciado amigo de esta revista, falleció el pasado 20 de Noviembre de 2020, pero como señaló Quasimodo: “la muerte no ensombrece cuando es vida”; de lo cual en el caso de César Egido Serrano, no tenemos ninguna duda, pues su luz continúa guiando el proyecto de su existencia.
(1). En Mensaje del Presidente, Fundación César Egido Serrano (Consultar en: https://www.fundacioncesaregidoserrano.com/es/fundacion-cesar-egido-serrano/mensaje-del-presidente).
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*** Enrique Lynch nació en Buenos Aires, pero vivió la mayor parte de su vida en España, después de que tuviera que exiliarse debido al Golpe de Estado de 1976. Estudió filosofía porque consideraba que ésta era la más exigente de las disciplinas y trabajó durante décadas como editor de algunas de las mejores casas editoriales. No es poco lo que le debemos. Coordinó la publicación de autores -inéditos en castellano antes de su gestión- como Steiner, Vattimo, Lipovetsky y Clifford Geertz. Era un lector voraz y ascéticamente lúcido que tradujo entre otros a Thomas Hobbes (sobre quien escribió su primera tesis), Lyotard, Foucault, Jon Elster y su siempre predilecto, Paul de Man. En la edición de 2017 publicamos una entrevista que es en realidad el fragmento de una conversación que sostuvimos meses antes, a finales de 2016. Apasionado por la estética y los planos discursivos, Lynch hacía de cada imagen un estudio escatológico. Su apasionada lectura de Nietzsche, Benjamin y Berlin le ayudó a cimentar una voluntad del lenguaje como resolución, del que buena cuenta dan Dionisio dormido sobre un tigre (1993) y más recientemente, Nubarrones: breviario intermitente (2014). Veneraba al historiador Peter Brown como venero yo a Maurice Bowra. Y mientras estuvo entre nosotros, intervino reflexivamente la profundidad de la técnica y la imagen; Ensayo sobre lo que no se ve, es sin duda, la mejor prueba de esto. Pero el pasado Noviembre falleció Enrique. Su amistad, su inteligencia, su cordialidad y su obra serán atesoradas en el seno de Noche Laberinto y para siempre.
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*** La obra de Guadalupe Grande no es ajena para los lectores de poesía en Colombia. Su destacada participación en diversos recitales y coloquios, especialmente en la década de los 90, dejó una huella sin par en varias generaciones de amantes de la poesía que admiramos su obra con sinceridad. En abril de 2019, cuando mi querido amigo Hugo Chaparro Salazar y yo, habíamos decidido que la poeta homenajeada de nuestra sexta edición(2) debía ser Gloria Fuertes, falleció la madre de Guadalupe, la también poeta Francisca Aguirre. Pospusimos lo acordado y le solicité entonces al docente y artista colombiano Juan Carlos Acevedo Urquijo que realizara un retrato de Paca (como le decían de cariño a la poeta española) para así, rendirle un homenaje inconfundible. Aguirre fue una poeta única. Escribí en algún lugar sobre su poesía que ésta “esculca los motivos mismos de la cotidianidad y ubica en ellos, la imaginada voz de la belleza”(3), porque fue capaz como nadie antes, de hospedarse en una silueta de la ficción universal para hacerla decir lo que largamente ha encubierto el silencio... En el 2020 se cumplía un siglo de la publicación de la Doncella Reina (Tsar-devitsa) de Marina Tsvetáyeva, así que pospusimos de nuevo el homenaje a Gloria Fuertes y nos prometimos realizarlo en la edición de 2021 de Noche Laberinto. Y sin embargo, el fallecimiento de Guadalupe el pasado Enero le ha dado un nuevo vuelco a nuestra vida y a nuestros planes. Fue una mujer solidaria y amorosa. Lo último que nos compartió públicamente fue su alegría por la concesión del premio Manuel Acuña al inmenso poeta Antonio Gamoneda. Me repito aquí sin culpa cuando le digo a Guadalupe: ¡Gracias por el fuego que imbuiste en las palabras!
Arturo Hernández González Director Revista Noche Laberinto
(2). Edición en la que también exaltamos la obra plástica del poeta Juan Carlos Mestre (buen amigo de Guadalupe y con quien publicó en 2009 una fantástica traducción de la poesía de Lêdo Ivo). (3). Francisca Aguirre: la voz imaginada en Revista Colofón, Septiembre de 2019. (Consultar en: http://www.colofonrevistaliteraria.com/francisca-aguirre )
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Guadalupe
Grande Huí, es cierto. Mas luego… Huir es un naufragio, un mar en el que buscas tu rostro, inútilmente, hasta convertirte en náufrago de sal, cristal en el que brilla la nostalgia. Huir tiene el olor de la esperanza, huele a cierto y a traición, se siente vigilado, está perdido y no hay ningún imán que guíe su insensato paso migratorio. Huir parece alimentarse de tiempo, respira distancia y mira, desde muy lejos, un horizonte de escombros. Huir tiene frío y en la piel de su vientre resuenan palabras graves valor asombro lluvia. Huir quisiera ser un pez abisal que ha llegado a la superficie: después de tanto oscuro, de tantos siglos anegado en la profundidad, brillan las primeras gotas de luz sobre su lomo albino de criatura castigada. Pero huir es un naufragio y tu rostro un puñado de sal disuelto en el transcurso de las horas. (11)
“La poesía siempre es lo otro, aquello que todos ignoran hasta que lo descubre un verdadero poeta”.
Oliverio Girondo
POESÍA
JERICHO BROWN Jericho Brown (Estados Unidos, 1976) es uno de los poetas contemporáneos más destacados en lengua inglesa. Dotada de una respiración sensual y elegante, su obra es un testimonio de música espiritual. La profunda reflexión lírica que logra en su poesía ha sido alabada profusamente tanto por la crítica como por sus lectores. Su trabajo ha sido reconocido con los premios American Book (2009), Anisfield-Wolf (2015) y más recientemente, con el Premio Pulitzer de Poesía 2020.
N.L. La poesía parece prefigurar la confesión más honesta de lo que llamamos, a menudo, identidad. Si tuvieras que decirnos, en tus palabras, quién es Jericho Brown, ¿cómo lo harías? J.B. Diría que soy un poeta antes que nada y más de lo que soy cualquier otra cosa. Incluso más de lo que soy un hijo o un hermano. Siempre he tenido la impresión de que el lenguaje puede usarse para comprender cosas -a través del habla, a través de la escritura- y para poder decir lo que tengo que decir, describir cómo quiero vivir. [El lenguaje] nos permite articular aquello que está encapsulado en esos sentimientos. Creo que eso soy como poeta. Considero que es una identidad que se relaciona con otras identidades y con ciertas cosas que hago porque soy un hijo, un hermano; porque soy negro, porque soy profesor. Y hay una vida que vivo de cierta forma porque soy un poeta. Además, el tipo de trabajo que
hago redunda en ciertas expectativas que intento verter en mi escritura. N.L. Es posible encontrar muchas referencias a la sexualidad, la raza, la infancia, a los padres y a las circunstancias implícitas de su lugar de enunciación en tu obra poética. ¿De qué manera se ha construido esta identidad a partir de esas vivencias? J.B. Me gustaría señalar algo desde el principio: Estoy muy orgulloso de ser un poeta-negro-homosexual. Estoy muy feliz de ser gay, de ser negro, no quisiera ser de otra manera y no lo cambiaría. No me gustaría haber nacido o crecido con una orientación diferente (soy bastante bueno en esta), así que no me molesta que las personas me pregunten acerca de ello. Lo que me molesta es la idea de que si eres gay y eres negro, es todo lo que eres. Y que eso se convierte en el lugar desde dónde se leen tus poemas.
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Entre más aceptas esas otras partes de lo que eres, tienes más acceso a ti mismo, al momento de escribir. Durante el proceso de escritura a veces notas que hay aspectos de tu identidad que pugnan por expresarse pero no lo consiguen. Por eso es importante reconocerse. N.L. Al leerte, se puede llegar a pensar que tienes una relación compleja con la religión, la espiritualidad, pero también con el patriarcado y la figura del padre. De hecho, en uno de tus poemas, la imagen del padre se mezcla con la idea del dios en el que ya no logras creer y sin embargo, pareciera que siempre estás buscando una fe propia y una perspectiva espiritual para contemplar las cosas. ¿De qué forma coexisten esas imágenes y cómo las abordas?
J.B. Creo que lo hago de muchas maneras… pero ¿sabes?, de lo que estoy realmente seguro es de que los poemas deben ser como los seres humanos, es decir, tienen que tener algo de cada sentimiento. No pueden estar relegados a una sola emoción. Los mejores poemas nacen de la oposición de, al menos, dos emociones. Si no lo hacen, entonces son como las tarjetas de regalo: ¡Es el día de la madre!, entonces te amo. El poema debe decir, te amo pero también me has hecho daño. Lo que intento hacer al escribir, es pensar en cada poema como una celebración. Si puedo pensar cada uno de esa manera, entonces también puedo encontrar ese momento en el que el poema comienza a hacerse más oscuro y por ende, más real. También lo hago al revés. Pensando que cada poema es una analogía. Todos los poemas tratan siempre de la pérdida y el proceso de escritura tiene que ver con indagar exactamente acerca de qué es lo que he perdido. Mi meta ha sido siempre escribir poesía que pueda tornarse violenta pero que pueda también ser tierna. Eso es Jericho Brown.
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N.L. He notado que ciertos intelectuales -como Thomas Sowell- consideran que no hay un problema de racismo sistemático en Estados Unidos, pero tú, por otra parte has escrito poemas para celebrar las vidas de las personas negras que han sido asesinadas por la policía y que han tenido tanto impacto en el movimiento de Las Vidas Negras Importan. ¿Qué piensas tú de esa problemática en Norteamérica?
J.B. Las cosas son mejores ahora que lo que solían ser, porque antes eran un infierno. Y caminar sobre el fuego no es siempre una buena idea. Esta nación se construyó sobre cierto tipo de relaciones respecto a la raza. Hace falta mucho trabajo por hacer en lo concerniente al racismo en Estados Unidos. Las dificultades a las que nos enfrentamos, discriminadas por raza, tienen que ver con otras situaciones, como los problemas del sistema de salud, la misoginia, una cultura de la violación y del abuso sexual. Muchas veces, como hombre, te encuentras rodeado de otros hombres que hablan de una forma grotesca acerca de las mujeres y si permites que eso suceda, entonces también eres responsable. Tenemos que asumir responsabilidades frente a esos comportamientos. Cuando hablamos de este tipo de racismo sistémico, siempre se espera que seamos nosotros los que solucionen el problema. Pero no creo que las personas de color (afroamericanos, latinos, asiáticos, nativoamericanos) sean el problema. Nosotros no estamos creando el problema. Y cuando hablo de complicidad, también estoy hablando del tipo de acciones reales que las personas blancas pueden llevar a cabo por sí mismas y por el país. Dado que soy hombre negro, dudo que me escuchen de la misma manera en la que se escuchan entre sí...
Algo que me parece muy interesante es que no importa acerca de qué escriba un poeta negro, siempre acaban preguntándole acerca de la raza, mientras que a los poetas blanco casi nunca se les cuestiona sobre eso. Como si ellos no pertenecieran a una raza. Bueno, ¡las personas blancas tienen una raza! y necesitan darse cuenta de ello. Porque, muchas veces, piensan en sí mismos como “lo normal”, en lugar de pensarse como contribuidores de la diversidad.
Así que mis estudiantes y yo, nos concentramos en la abstracción de las estrategias. Por ejemplo, cómo escribir largas frases que terminen con una gran resonancia sentimental puede ser efectivo o viceversa.
N.L. Otro de los aspectos que destacan en tu producción es lo que haces como profesor y quisiera saber cómo influye tu profesión en la forma en la que escribes poesía.
N.L. La crisis sanitaria producida por la Covid-19 ha tenido un mayor impacto en la comunidad afroamericana en Estados Unidos que en cualquier otra de ese país. Dijiste que este es un momento para reflexionar, pero parece ser que muchas personas se encuentran aterrorizadas por sus perspectivas de futuro. ¿Qué crees que la poesía tiene para ofrecerle a tu comunidad y a las personas que viven en desesperación?
J.B. Creo que lo que hago como profesor es enseñar a mis alumnos a robar estrategias. No puedes robar la importancia de los temas ajenos, pero sí puedes tomar prestadas las formas. Es decir, el tema debe ser tuyo, debe ser algo que te obsesione, algo que te apasiona o que amas; quizá algo por lo que has estado molesto los últimos 20 años, ese es tu tema. La formas por otra parte, bien sea un soneto o una villanelle, ya está dada y lo que debes crear es una música nueva dentro del poema o desnudarlo como una obra de arquitectura, pero las estrategias tienen que ver con la estructura y la sintaxis. Y por eso las personas que no son escritores no entienden por qué siempre estás leyendo. Lo que intento hacer con mis estudiantes es lograr que lean la poesía en términos de estrategia, para que entiendan porqué los conmueven ciertos fragmentos de un poema.
Creo que los escritores lograrían desarrollarse más rápido si no solo leyeran sobre el tema que les interesa. Está bien, claro, porque obtienes información y es bueno tenerla, pero eso no te ayudará a escribir un poema.
J.B. La crisis sanitaria y los problemas del sistema de salud son muy difíciles de abordar, porque deben ser repensados a largo plazo. Pero creo que lo más importante es buscar ayuda profesional. La poesía, mientras tanto, puede reorientarnos respecto a nuestras circunstancias. Cuando nos sentimos miserables, la poesía puede ser el lugar donde encontramos a alguien que se ha sentido de la misma manera. Y aunque no somos menos miserables, por lo menos no estamos tan solos en la miseria. La poesía cambia nuestros sistemas de valor y cambia el valor que asignamos a ciertos aspectos de nosotros mismos.
Está bien que, como lector, leas algo y te rías, pero como poeta no puedes simplemente reír. Tu trabajo es preguntarte de qué manera te está haciendo reír. Bien sea por algo que hace textualmente en el poema o por la forma en la que lo articula con la idea principal. (17)
Jericho Brown ANOTHER ELEGY (“This is what our dying looks like”)
OTRA ELEGÍA (“Así es que luce nuestro morir”)
This is what our dying looks like. You believe in the sun. I believe I can’t love you. Always be closing, said our favorite professor before he let the gun go off in his mouth. I turned 29 the way any man turns in his sleep, unaware of the earth moving beneath him, its plates in their places, a dated disagreement. Let’s fight it out, baby. You have only so long left—a man turning in his sleep—so I take a picture. I won’t look at it, of course. It’s his bad side, his Mr. Hyde, the hole in a husband’s head, the O of his wife’s mouth. Every night, I take a pill. Miss one, and I’m gone. Miss two, and we’re through. Hotels bore me, unless I get a mountain view, a room in which my cell won’t work, and there’s nothing to do but see the sun go down into the ground that cradles us as any coffin can.
Así es como luce nuestro morir. Tu crees en el sol. Yo creo que no puedo amarte. Sé siempre concluyente, dijo nuestro profesor favorito, antes de vaciar el arma en su boca. Llegué a los 29 como cualquier hombre, dormido, sin saber que la tierra moviéndose debajo; cada placa en su lugar, una vieja disputa. Demos esta batalla, amor. No te queda mucho tiempo—un hombre se mueve mientras duerme—así que tomo una foto. No voy a verla, por supuesto. Es su lado malo, su Sr. Hyde, el hoyo en la cabeza de su esposo, la O de la boca de su mujer. Cada noche, tomo una píldora. Olvido una, y estoy acabado. Olvido dos, y es el final. Los hoteles me aburren, a menos que consiga la vista a la montaña, un cuarto donde mi móvil no funcione, y no haya nada más que hacer sino mirar al sol que se hunde en la tierra, que nos acuna como puede hacerlo cualquier ataúd.
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MIRUNA
ROMANCIUC Cuando tus labios imponen el silencio en mi frente, mi caparazón se rompe. El silencio fluye de mis viejas arrugas, se traga el descendiente ruido blanco que huele igual que cuando te vas y cuando tengo miedo
De mis pupilas dilatadas nacen las manos que acarician tus sienes y el tiempo que entre ellas se estira como una hamaca. Une mis pestañas a tus pestañas
el horizonte no debe ser tocado.
como cuando estuvimos atrapados, en medio de las personas que nacen y que mueren al mismo tiempo.
*
Los años pasaron *
Mi cabeza descansa sobre tu pecho. Tienes esa camisa azul que me hace confundirte con el cielo de verano El horizonte no debe ser tocado] De la noche arranqué la luna; mi nueva calavera, mis ojos son cráteres en los que estoy cultivando mis imágenes de ti, estallando como confeti debajo de mis párpados; una victoria que celebro en la oscuridad.
Yo no viví y ni siquiera me quedé atrás en el tiempo. Me lavo los dientes mientras me preparo para salir de la piel del nuevo año como de un eczema Escupo sangre y luego me desplazo en la pantalla, pero en vano; no hay aplicaciones que se descarguen en otros cuerpos. Escribí en el buscador: Cómo enfrentar este trozo de carne que no permanece igual. Miro hacia atrás. No queda nada. Sólo la forma de mi cuerpo, atascada en el colchón, como un sustituto para los dolores de mi espalda;
Te doy una constelación de malignos miedos que se ilumina en tu esternón, como si fueran una gammagrafía: Un tumor que casi sanó, cuando acariciaste la cabeza de la muerte o te curaste tú de la muerte (?). La muerte no debe ser tocada. La sangre está comiendo nuestros cuerpos desde adentro.
sólo mi forma atascada, manchando la memoria de otros de los que no sé mucho y que tampoco saben mucho sobre mí.
(19)
Adrián
Calderín Homúnculo Las épicas leyendas medievales desvelan los misterios de la alquimia y narran el arcano de una eximia destreza que conmuta los metales. La esperma de un ahorcado, pelos, huesos mandrágoras, carbón, sangre, mercurio, bastan para engendrar un ser espurio, según los alquimistas. Los procesos para formar al hombre en miniatura, van más allá de la literatura, las fábulas, los mitos y los grises nigromantes y magos ya olvidados. Ofrece su lealtad y sus cuidados a cambio de guijarros y lombrices.
Minotauro
Cerbero
Huraño como el hombre, y como el toro, indómito, a merced del fiero instinto, yerro por este oscuro laberinto de sombras y de pánicos.
Perdura más allá de las edades del tiempo inveterado y verdadero u aspecto de guardián áspero y fiero en los sombríos pórticos del Hades.
Ignoro el aire puro, el sol, la plata, el oro y todo lo que esconde este recinto. Con la esperanza de un azar distinto a carne de mis víctimas devoro
Custodias día y noche el inframundo, gimes, ladras, aúllas y bostezas con la pluralidad de tus cabezas y tu paso jerárquico y rotundo
en este insólito rincón de Creta. He intentado escapar. Ha sido en vano. Sin ovillo, ni ayuda, ni algún plano
de perro despojado de la luna. Sin más humillación que la derrota sollozas furibundo ante la ignota
la puerta de salida es más secreta. Espero la llegada de Teseo para alcanzar mi sino de trofeo.
orilla sepulcral de una laguna. Tras tu labor penosa y vitalicia, solo el dios de la muerte te acaricia. (20)
Victoria
Morrison Pupilas de Loco
Huye el pájaro incorregible
La más despiadada de todas las lamas se conmueve con el canto de grillos nocturnos La más brutal de todas las almas habla con las estrellas en luna menguante la más despreciada canta con voz de ruiseñor se queda ahí … horas y horas y horas oyendo el viento La más ingrata alma lava los pies vagabundos cura las heridas de las manos alimenta las palomas en las plazas sonríe a niños en la calle recorre el cementerio lee versos sobre las tumbas se busca en lapidas abandonadas descansa en sepulcros sellados acompaña el silencio que pasa olvidando Y se cansa, cae, se paga y duerme hasta que los jaramagos tocan sus dedos no logra abrir sus parpados cansados Las pupilas de loco de agrandan las manos se llenan de olvido.
Huye pájaro incorregible huye hombre que no es hombre bestia hambrienta de mis alas mi pico de pájaro Todas mis personalidades oyen ruidos diferentes acordes colmillo de cocodrilo aliento amarillo Arrastrado por pueblerinos enojados no se dice nombre real se dice identidad falsa completa Arrastrado por una tal Camelia medio muerto medio vivo perdió los zapatos ¡A dónde se dirigen los hombres! llevan cuerdas en el cuello cadenas en las manos Pueden boicotear la palabra su voz está escrita en hojas de plata nervioso risueño Los rostros espantados provocan en él Un bendito orgasmo.
(21)
Sergio
Schargel Piedra Siempre me han hablado de resistencia Yo no sabia que era resistencia "Resiste chico" "Necesitas estar más politizado". Hasta el momento en que me politicé Me sentía culpable.
Y Dios, Dios, que ya no creo. Cómo desearía no haberlo sido.
Plagio Contemplando el infinito (El horizonte, la muerte, la belleza) Pienso en un poema Pero ya ha sido escrito Así como el infinito también ya fue Que pena
(22)
Karina
Muzupappa La finitud usa minifalda yo
y un puntero
que pretendía amordazar la dudas y desnudar las alas
todas las noches tengo que morir de mí
yo
para engañarla.
que quería ser mi carne y la tuya para de una vez *
corromper la calma, mirá en qué me he convertido.
Plegaria estúpida la escritura donde pretendo decirme
Mi casa pueden ser las manos juntas como ruego
la nena de ojos grandes me mira desde adentro y se ríe a carcajadas
guarida pequeña que ahora nombro como si por este encantamiento
ella sabe el final
la arrancase de mí y del tiempo
letra a letra.
y así, y otra vez, y tan cursi
Ella se ríe.
abrir la boca
y fecundar nuestros deseos.
*
yo que pensaba comerme los sueños y ser el torbellino que destierre la siesta
(23)
Danilo
López Julia Para mi abuelita Julia González
Fantasmas guerrilleros Sandinistas la asaltaron
Los niños crecen, se van robados por Guerras civiles, pertenecen al mundo, eso es todo Ella bailaba el Palo de Mayo en Dead Man’s Creek, rodeada por blancos remolinos Pies Mulata-de-Tal
Ella se mantuvo firme, alta como un edificio, protegida pero sucumbió al hecho de su amor, yan nini lika Telémaco, y sus labios carnosos, me sentía completa en su pecho
La edad no corre ni se detiene Sucede cuando ella quiere Encoge tu cuerpo, arruga tus ojos
Desnudo y sosegado, como un recién nacido Antes de la conflagración, de los niños, los cinco clamaban amor, engarzados como uvas
Baila, provoca un síncope, colapsa. La muerte me robó a mi hijo Dice, para nunca volver a hablar
Mejor una concubina que un clan sin padre. Plátanos descartados por los británicos que servían para rondon y huavul, ella vendía baratijas en las minas de oro
Abuelita sueña, el índice en la sien, Con primavera temprana sobre regazos húmedos. Montañas mojadas brillan verdosas Un doble arco iris adorna el cielo Una lluvia constante borra el río.
Los niños te hacen engordar, grande igual que los guisantes son pequeños
(24)
Irma
Magnani Valdez CAMBIO DE AMANTE
LOS ECOS DE MI SILENCIO
Estando herida volví a mi cueva en pos de sombra y tranquilidad.
Espero la noche para gozar del silencio cierro los ojos y espero espero al gran silencio. Para sorpresa mía escucho el caer de la lluvia, el viento meciendo las ramas, el trajín de los trailers por la gran avenida. Puedo escuchar crecer el pasto, las larvas devorando los brotes, uno que otro relámpago en la lejanía, la música de una discoteca clandestina. Escucho mi propia respiración, mi corazón que palpita; hasta escucho los recuerdos y los deseos cumplidos. Dios, no quiero escuchar nada, sólo silencio, silencio. De pronto todo desaparece, queda el vacío silencio; mi alma se desprende del cuerpo, vaga por la noche tranquila. Ya no hay lluvia, ni viento, ni rayos, ni insectos entre la yerba, no más ruido de motores ni música del vecindario.
Envuelta en blanco tomé un descanso, descanso bueno en soledad. Volviendo luego al vagabundeo comí del árbol de la verdad. Hallando vida entre los muertos, bebiendo agua del pedregal. Con agua viva de aquel desierto calmé mi ansia del Bien y el Mal. Y fui yo misma mi nuevo amante, mi luz, mi guía, mi libertad.
Una gran calma me invade y milagro de milagros escucho con gran deleite los ecos de mi silencio.
(25)
Filiberto
Turell La danza de los espíritus Es demasiada la altura para el ave que no anida sordo trino en umbría roto pico semillero, dormida bajo el fango azotado incansable sol jardinero viento de izquierda afilado como colmillo de serpiente. Fuego al tabaco Mayabeque, fuego al pistón, el camino germinará la idea el fruto le dará peso armazón de cuero mortecino mis manos crearán el ritmo latidos del corazón. La rosa no huele a rosa desde que la vida es color rojo la tierra se está cansando de la huella desleal, cantimploras llenas de miel la luna es reloj de acero aguijón minutero la revolución va a comenzar.
En marcha pesada la espalda sumergida en agua al hombro y en ascenso ahogados en moral, en perfumes de piel mi flaca me va a extrañar pero será libre de soñar de las calles caminar en nuestra tierra sembrar. Todos seremos Ñancahuazú o simplemente no seremos.
(26)
ARTES PLÁSTICAS
“La pintura es poesía muda, la poesía pintura ciega”. Leonardo da Vinci
Amanda Greive https://amandagreive.com/
La inquietante obra de la artista norteamericana Amanda Greive destaca por la exploración de la fragilidad, lo efímero y la inhóspita belleza del color y la sombra. Examinar la vida a través de la experiencia y el recuerdo, hace parte de la firma personal de esta artista, que entrevista a cada una de sus modelos para conseguir exponer la multiplicidad de sus identidades sin perder de vista lo simultaneo del pensamiento y la eternidad.
1. OUT OF THE FOREST I COME
Tenía mucha razón Pierre Bonnard cuando dijo que
“un cuadro es un
microcosmos que debe bastarse a sí mismo.” La capacidad de Greive de exponer los pormenores de una identidad humana a través de un ejercicio estético que vislumbra los contrastes de sus protagonistas encaja perfectamente con la idea de un microcosmos en el que aguardan los significados a su despertar último.
2. PENUMBRA
La benévola luz que Greive captura en los colores, sirve de testigo a los senderos por los que la vida humana se pierde y se encuentra consigo misma.
3. THE STATE OF WHICH
“No hay que escribir sino en el momento en el que cada vez que mojas la pluma en la tinta, un jirón de tu carne queda en el tintero”.
León Tolstoi
NARRATIVA
Natalia
Niño Velandia IMAGINANDO (NOS) —¿Sigues ahí? —Sí —¿Podemos hablar? —¿Qué haces aquí? —Escúchame por favor. —No deberías estar a esta hora en mis pensamientos —Yo lo sé. Tú en los míos tampoco. Pero fue inevitable. Solo vi algo. Pensé en tu tiara. —No soy la única reina. —Pero eres quien mejor la ostenta. —Creo que deberías dejar de pronunciar mi nombre en tus pensamientos, te puedo jurar que hasta acá se escucha.
—Es imposible, no puedo. Siento nervios. —Yo también, antes de vernos, antes de oírnos y mucho más después de hacerlo. —Después de tener tu pelo entre mis dedos, puedo imaginar mejor que antes. —Ha sido difícil dejar de pensarte —interrumpió— en las noches veo las nubes y siento que en ellas nos encontramos siendo en otras formas. Nos imagino siendo ellas recorriendo el infinito.
—Es tu magia ¿Verdad? (36)
—Pensé que no querías hablar conmigo. —Quiero, pero no debo. Mi corazón está que arde. —Apenas para el hielo que hoy abraza la noche. —Hablando de noches... A veces leo nuestras conversaciones viejas, solo para encontrar quienes éramos entonces. —Cómo no, si es que en las noches era el tiempo en el que solíamos encontrarnos. Ahora te busco en el reflejo, cada vez que te miras al espejo.
—¡Ah, con razón tanta confusión! No me queda de otra. Cada vez que me miro al espejo me asaltas con tu mirada y me quedo perpleja. Te sabes meter y rondar en mi cabeza de una manera tan oprobiosa e indiscreta que ya ni siquiera me atrevo a reclamarte por la entrada. —No dejo de pensar que tenemos todo para ser felices. Pero luego algo sucede y... tenemos miedo... miedo a salir rotos. Somos tan frágiles como el cristal. —Si te hubiese conocido antes, seríamos un cuento de Fitzgerald. Tal vez tú serías Charlie y yo Helen... perdidos y...
—muerta... Helen está muerta. —Por eso. Tal vez soy Helen y me ha revivido tu magia en este tiempo, en este lugar, que no son los míos. No sé, todo esto parece una simulación, un ensayo y al tiempo, no lo es. Siento que es, que todo es debido a tu magia. —Mi magia se ha escapado por la ventanita, cuando abrí. Y la cortinita la corrí para el paso del sol, el cual siento que me abraza cuando pienso en ti. —Sigo preguntándome ¿Quién eres de verdad? ¿Cómo y por qué te escucho? ¿Tú me oyes realmente? ¿Haces magia con tus manos o con tus pensamientos? —Mi vida está en proceso de demolición. La mística de la vida me mantiene vivo. Puedo meterme en tus pensamientos de manera mágica. Tú corazón me ha dejado entrar sin tener que avisar. Cuando veo tus ojos fijos mirando en el espejo, sé que es mi momento y por eso me atrevo a charlar. Quiero conocerte más, quiero saber qué es lo que te enamora. —No me gusta conocer a nadie. Me estremece tener que explicarles que mi corazón es una nube, una nube que aún no está blindada. Es frágil y llora con el sol. Por eso no permito que nadie bese mis cabellos, ni me ponga insectos a correr en el estómago.
(37)
—Siento que tu pecho está tan oprimido. Es como si llevaras en él, la campana de una iglesia. En la vida hay que viajar ligero —suspiró y pregunto de repente¿Cuándo te vuelvo a ver?
*** Me desperté, abrí los ojos, miré hacia la ventana. Vi el cielo tan blanco, que por un momento pensé que había amanecido en él. Pero lo extraño es que nunca estuve dormida. ¿Estaba en trance?, ¿es esto telepatía?, ¿estoy alucinando? Ahora siento que me desintegro en forma de humo coloreado que adorna el cielo. Todo esto para que puedas verme. Has descubierto la belleza poética de mi alma. Quiero atreverme a todo y dejar a un lado los peligros de lo imaginario. Las grandes historias de amor no son majestuosas por contar su rutina, sino su tragedia. Y hoy mi tragedia se funda en pensar si hablamos o no. Quiero saber si en realidad hablamos. Yo creo en tus poderes, en tu magia, en tu mística. Para mí son palabras. Y las palabras construyen una magia más grande que la de algún hechicero que habita en los bosques, nuestro mundo, mundo en donde me pierdo en tu mirada y mi corazón palpita cuando llegas a través del espejo deseando hablarme. Me gustaría que tuviéramos una clave como la de los ojos del perro azulado. Aunque también, no te niego, me gusta lo inesperado. Quiero verte de nuevo, no solo a través del espejo, ni de mis pensamientos. Quiero dejar de oír tu voz en mi mente; quiero oírla en mi oído, con susurro, con bocanada de tu aliento, con tu respiración en mi piel. Quiero que mis brazos te abracen y mi boca, mis labios se entrelacen en los tuyos siendo unos en una máquinas de deseo. Quiero ir más allá de tu mente, de tu magia, de tu imaginación. Quiero tenerte de nuevo, no sólo nuestras almas, sino nuestros cuerpos. Te deseo, te siento, te respiro y no te suelto. Mi piel tiene memoria. Tiene tu rastro. Lo sé porque todo esto es tan real como nuestra imaginación.
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Antonio
Ramírez Córdova LA VEJEZ Alejado
de todo, la vejez lo fue hundiendo en un rincón apartado de tierra adentro. Aquella noche, una mueca de disgusto se cuajó en su cara, cuando pasó por su cabeza que la muerte se acercaba en su caballo retinto para llevárselo a un lugar remotísimo. En un abrir y cerrar de ojos recordó las muchas veces que su corazón se había calentado con una copa de bebida embriagante y las muchas mujeres que habían pasado por sus manos en su errabundo andar. Entonces comprendió que era inútil llorar o lamentarse, porque la juventud y el vigor no pueden durar todo el tiempo. Al poco rato, presintió que la suerte estaba echada por voluntad del cielo.
Entonces se apoyó en su bastón, elevó una plegaria al cielo y cerró los ojos.
CAMPANADAS DEL TIEMPO VIVO Decidió ahuyentar la tristeza, la noche que cumplió 60 años y no pensar ni un instante más en la muerte. Caminó calle abajo, bajo la lluvia, hablando solo, pensando todo el tiempo en unos ojos color de azúcar quemada, en unas piernas redondas y en un peinado de paje de pelo bruno. Al llegar a la casa, se sirvió un wiski en las rocas para escuchar detenidamente unos boleros de Tito Rodríguez que estuvieron de moda cuando él era lo que se dice, un divino tesoro. Cuando apagó la luz de la sala, dirigió sus pasos hacia la alcoba, sacudiendo la cabeza, prometiéndose que siempre sería joven, aunque la cara se le surcara de innumerables arrugas con el paso del tiempo. Entonces le sobrevino el deseo de cabalgar en la alta noche sobre aquella mujer, para convertirla en un caballo con dos alas. Y con otro vaso de wiski a medio llenar, se sentó a escribir un poema para ella. Lo concluyó cuando rayaba la aurora y el reloj de la alcaldía sonaba seis campanadas del tiempo vivo.
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Víctor
M. Campos PREGÚNTAME CÓMO —Me siento de maravilla —dice mi madre—: de maravilla. Tiene esa sonrisa tensa y artificial de siempre. —Pregúntame cómo —agrega. —Mamá: deja eso, por favor. —El sábado que viene es el Congreso, mi´jo; el sábado que viene. Me guardo las palabras. Recuerdo esos congresos de vendedores de felicidad. —Si logro vender un poco más, mi´jo, digamos, tres mil más, voy a ascender pa´rriba; voy a subir de nivel. Mi madre me pasa un platito extendido y agarra uno para ella. La miro. Sus ojos son un desperdicio de luz. Manipula el cucharón con entusiasmo. Se sirve papaya, se sirve granola. Su entusiasmo me da tristeza. —Sírvete papaya, mi´jo; anda, sírvete papaya. Yo detesto la papaya. Detesto la granola. Detesto los congresos, pero más detesto llevarle la contraria a mi madre. Tomo el cucharón y me sirvo. Ha adelgazado mucho desde que mi padre se fue. Tiene las líneas de la cara muy marcadas y es sobre la cara que le cae el fleco hasta las cejas. Lleva una diadema de plástico y, hacia atrás, el cabello lacio le cubre la nuca. —El sábado, mi´jo, nos levantamos tempranito y nos vamos a la terminal; nos vamos a la terminal de autobuses. —Madre: yo… —Va a estar bien padre, mi´jo. Y a ver si en una de esas ora sí te animas a convertirte en distribuidor tú también; tú también, Dany. —Madre... —callo. Agacho la cara, cojo el tenedor, y lo ensarto para llevarme un pedazo de papaya a la boca. No hablo. Mi madre detesta que lo haga con la boca llena. En la boca de mi madre la papaya hace agua, en mi boca la granola cruje. (40)
—Madre —digo después de pasarme el bocado—, yo… Las palabras no me salen. Me da miedo decirle lo que quiero. —Te imaginas, mi´jo, si logro vender los tres mil que me faltan, subo de nivel y nos regalan un viaje a la playa; a la playa, mi´jo. —Creo que trabajas mucho, madre. —Dany: hay que trabajar para comer; trabajar para comer, Dany —dice mi madre quien le llama comer a ingerir cien gramos de papaya y cincuenta de granola cada mañana; le llama comer a pasar el día bebiendo té de color verde, malteadas con sabor sintético y barras de caramelo que equivalen, según ella, a no sé cuántas piezas de pollo. Pienso en el Chava. —Mamá: yo creo que… —Mi´jo; mi Danielito, ven acá —dice mi madre lanzando sus manos hacia mí; por encima del platón de papaya, de la granola, por encima de la mesa. Me pongo de pie para que mi cara llegue hasta sus manos; para que pueda pellizcarme las mejillas. Resoplo. Me dejo caer en la silla de nuevo. Pienso en el Chava y en la oportunidad de invitarlo a que venga: de estar a solas con él. —Madre: yo creo que… —Sí, mi´jo, dime. Las malditas palabras no quieren salir. Trago saliva, el corazón se me acelera, las manos se me enfrían. —Madre: no voy a ir al Congreso. No la miro. Pongo los ojos en el plato de papaya. A los lejos se oye a un perro aullar. Un aullido largo. Algo sucede porque la atmósfera se enfría. —Daniel —dice mi madre luego de un largo silencio—, siempre has ido conmigo; siempre me has acompañado, Daniel. Guardo silencio. —¿Daniel? —Madre: yo… De reojo puedo ver el tenedor en su mano derecha, a la expectativa. Sé que mi madre me mira con los ojos muy abiertos. Puedo sentir el peso de su mirada sobre mí.
—Madre: no. Tengo que estudiar. (41)
Ahora es mi madre la que mira su plato de papaya. Me siento mal por tener que mentirle, pero cómo le digo la verdad si a cambio sólo hay enojo, chantaje, castigo. Mamá deja el tenedor sobre la mesa. —Madre, mamá: yo quiero ir pero viene el examen de admisión y… —No te preocupes, Daniel. Voy a dejarte la papaya en el refri y las malteadas ya sabes dónde están. Ya sabes dónde están, Daniel. —Mamá: no te enojes, por favor. —No, Daniel, claro que no. Me siento de maravilla. ¡¿Qué no me ves?! Anda, pregúntame cómo: ¡pregúntame cómo, Daniel!
(42)
Sebastián
Trujillo Domingo en la noche Juana ha caído justo
en el centro de la sala del apartamento. Encima de una alfombra en espiral. La luz del techo es débil. Parpadea. A través de la ventana se ve la lluvia negra mojar el asfalto de la ciudad. Con esfuerzo se incorpora. Trigueña como la miel. Sensual. Piernas esbeltas. El sexo cubierto por una magnífica tanga roja de Victoria's Secret. Tambaleando llega hasta la botella de vodka que yace sobre el piano. Bebe largo. Hace sonar una melodía triste. Pero hermosa. El cabello tiene manchas de neón y le oculta, irreverente, la mitad de su espalda. Aparta los dedos del teclado y entonces acusa al amor de asesino. Lo insulta como si fuera un enemigo repugnante. Es domingo en la noche y la sensación de que nada importa es tan intensa que parece capaz de extraerle todas las lágrimas del alma. Abre el cajón de la mesa ubicada, al revés, en un rincón de la estancia. En la pared cuelgan fotografías sepias de un hombre al que llama hijo de puta.
La ciudad, demente, fabrica a cada instante monstruos errantes, desesperados a causa del vacío, que arden en sus propios infiernos. Hundiendo sus pasos en el agua estancada de alguna calle. En la barra de algún bar. O justo en el centro de una sala. Juana, borracha, y sin despojarse del estilo, sienta el culo en el lugar donde se había desplomado. Queda poco en la botella. La tele, frente a sus ojos, es un vidrio luminoso e hipócrita que emite un programa de consejos para vivir mejor. Solo mierda, susurra, solo mierda.
(43)
Es plateado. Lo ladea para contemplarlo desde diferentes perspectivas. Apunta al aparato y lo destroza con seis balazos. El hilillo de humo asciende como el rastro de un fantasma perturbado y violento. Desde el piso once alguien grita. Luego calla. Juana ríe. Caliente, todavía, se encañona el cráneo. Primero las sienes. Quema. Después el espacio entre las cejas. Al final abre la boca e introduce el cañón allí. Su aliento es de pólvora y alcohol. A punto de disparar, con el dedo en el gatillo y temblando, echa un vistazo al vodka. Arroja el arma al suelo. Merece la pena beberse varias botellas durante los días que sobren en su destino. Porque, piensa Juana, quizás de la bebida surja una migaja de esperanza. Brinda con sus demonios y su sombra. Mientras busca con la mirada, a través de la ventana que muestra la lluvia, algo extraordinario que caiga en el asfalto.
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Agustín
García Delgado EL MÁS GRANDE DE TODOS LOS MIEDOS Me encuentro en una ruinosa habitación. Sin muebles, con piso de tierra, apenas vestigios de techo. Sólo un espejo en el muro. Cada vez que paso frente a él, en el reflejo advierto una presencia que intenta tocar mi hombro; inesperado. Parece que es otro yo y me quiere decir algo, pero prefiero no verlo y lo evito. Me retiro del alcance de ese espejo. Empiezo, no sé por qué, a excavar en el suelo, que suena hueco bajo mis pasos, y pronto doy con un escondite: encuentro libros nuevos que no soy capaz de hojear, así que los acomodo de nuevo en la cavidad rectangular donde están guardados. Junto a los libros hay una tapa metálica con asidero también de metal. El material de esa tapa es herrumbroso, sin pintura alguna. Brilla el acero en los escasos puntos donde no lo cubre el óxido. Un temor incomprensible me prohíbe abrir esa puerta hacia no sé dónde, un hueco donde yo podría entrar si lo intentara. Aun así, levanto unos centímetros la tapa y la cierro de inmediato. En la oscuridad entrevista, intuyo que se esconde un secreto terrible, el más grande de todos los miedos. Fue una milésima de segundo, un parpadeo de imágenes. Alguien, amigo o hermano, intruso en mi sueño, llega a la extraña habitación o tapia desolada; le explico el misterio del escondite que me intriga, pero él se atreve a levantar la tapa; la abre un poco más que yo a pesar de mis gritos. Pronto la cierra y veo en su gesto un espanto que deforma sus facciones. Me dice, temblando: ¡Aquí está encerrado mi propio infierno! ¡No podré vivir en paz después de ver un poco de él en esa puerta diabólica! Te lo advertí, contesté, casi adivinando lo que mi amigo atisbó en esa rendija de Sombra. No podré vivir más, repetía, buscando el apoyo de mis hombros. Calma, calma, lo traté de animar, hay remedio: tendrás alivio en el refugio de un amigo. Nada alcanzaremos en la vida sin ese faro. Ni el amor puede salvarnos. Me arrepiento hasta la desollación de mis manos, hasta el desuñamiento, de haber excavado donde no debía. Cubramos con rocas y tierra esos libros, sellemos con escombro y silencio para esa siempre esa puerta. ¡Vámonos, vámonos de aquí!
(45)
Eric
Haym Fielitz LA DAMA DEL PAÑUELO AZUL Aquella tarde de invierno, el señor Moscoso quedó un rato contemplando el mar embravecido desde el ventanal del salón. Oscuros nubarrones anunciaban una tormenta helada y el viento soplaba con fuerza desde el sur. Las sombras estaban largas y los escasos paseantes se estaban retirando de la amplia rambla costanera. El frío ya se había hecho presente y el sol se batía en retirada. El salón del hotel estaba envuelto en una confortable quietud. En esa época del año eran pocos los que visitaban el balneario. Los hoteles y hospedajes funcionaban a tope durante el verano, cuando miles de turistas se acercaban a ese antiguo pueblo escondido entre cerros que terminaban abruptamente en la mar. Pero en el invierno, el puerto de yates, la rambla con antiguos faroles, leones alados y símbolos esotéricos diseminados en aparente desorden, envueltos en un aire a película de los años treinta, estaban casi vacíos. Las casas con las persianas cerradas a cal y canto, algún perro vagabundo tiritando en una esquina y el viento, el eterno viento del sur eran los dueños del lugar. Sentado con mucha comodidad en un viejo sillón de tela clara, dejó a un lado el libro que estaba leyendo, una historia de piratas y bucaneros que navegaron ese mismo mar que tenía a la vista, y se dejó llevar por la tranquilidad del lugar, como lo hacía cada vez que visitaba ese hotel desde hacía veinte años. O quizás fueran más. Muchas veces había retornado a ese pueblo y a ese hotel. Antes por razones de trabajo, ahora por nostalgia de los tiempos idos.
Con el pelo encanecido y un ligero temblor en la mano izquierda, Moscoso era consciente que la melancolía era una de las mayores enfermedades de la vejez, junto al lumbago y el temblequeo. Pero no podía evitar ir, un par de veces durante el invierno, a ese hotel ubicado al final de la rambla, una casona antigua que imitaba un estilo inglés, que en algún momento convirtieron en un hotel de provincias cómodo y hogareño, con un pequeño salón donde ardían siempre un par de troncos, los pasos eran amortiguados por una alfombra mullida y de vez en cuando, alguien tocaba alguna melodía en un viejo piano oscuro, arrimado a la pared. Quizás estaba perdido en alguna ensoñación mientras observaba el vuelo de unas gaviotas cuando un ruido a su espalda le distrajo. No estaba solo. (46)
Junto a la estufa, acercando sus manos para calentarlas, estaba una señora alta, de piel muy blanca y cabellos claros recogidos en un moño. No pudo verle el rostro, pero adivinó su edad en quizás sesenta y pocos. Vestía una falda oscura, zapatos abrigados, un buzo grueso y un pañuelo azul. Es bueno saber que no soy el único huésped aquí, pensó Moscoso, fantaseando con invitarle a tomar un café, quizás luego de la cena. Un corredor pasó trotando por la rambla. Moscoso le observó un instante. Ese tipo debe estar loco, pensó al verle casi sin abrigo y con la temperatura descendiendo a medida en que el sol se escondía. Al volver la mirada a la estufa, la señora ya no estaba. Retornó a su libro y la tarde pasó sin prisas. Luego de la cena, subió a su habitación dispuesto a dormir. A la mañana siguiente ya debería retornar a su casa en la capital y no le gustaba manejar cansado. Sin embargo, sabía que el sueño tardaría mucho en llegar y se negaba a tomar alguna pastilla para dormir, por lo que decidió bajar otra vez al salón a leer. El hotel estaba en silencio. Pocas luces permanecían encendidas y las maderas del piso y de la vieja escalera crujieron bajo su peso. El conserje nocturno, atrás de un pequeño mostrador, levantó la vista y le saludó con un ademán. El salón estaba a media luz. En la estufa ardía un leño y el calor que emanaba era muy agradable. Los dos sillones frente al ventanal no tenían ninguna lámpara con buena luz como para arrellanarse ahí con una buena lectura, por lo que optó por acomodarse en un sillón de tres cuerpos que enfrentaba a la estufa, a cuyo costado había una vieja lámpara de pie de madera labrada. La encendió, se ubicó en un costado y se olvidó del mundo. Quizás pasó una media hora o un poco más metido en su historia de bucaneros, cuando un ruido más parecido a un murmullo o un suspiro le llamó la atención y le trajo de vuelta al salón. Sin levantar la vista del libro trató de identificar ese sonido que parecía un sollozo ahogado. Alguien está llorando, pensó Moscoso, tratando de descubrir el origen de ese llanto. En la penumbra del ventanal descubrió la silueta de alguien sentado en uno de los sillones, donde él mismo estuvo durante la tarde. No podía distinguir bien su rostro, ya que el respaldo del sillón lo ocultaba. Pero pudo reconocer los zapatos abrigados y el buzo de lana. En la mano sostenía un pañuelo azul. El primer impulso de Moscoso, educado en antiguas costumbres de caballero, fue el de levantarse y asistir a esa señora. Era probable que fuera un huésped quien recibió una noticia triste y, creyendo que estaba sola en ese salón, no pudiera contener el llanto. Sin embargo, algo desde muy adentro le dijo que dejara a esa señora en paz y respetara su soledad.
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El silencio se adueñó otra vez del salón. Moscoso intentó concentrarse en la lectura, pero pasaba las páginas sin haber retenido nada, como si al terminar de leer una frase, esta se borrara de su memoria. Un bostezo le indicó que ya era tiempo de subir a su habitación. El reloj hacía poco que había dado las once de la noche. Se levantó con sigilo y al salir se cruzó con el conserje. Le deseó buenas noches y le dijo que en el salón había una señora que seguramente estaba pasando un mal momento porque la sintió sollozando. Con paso firme pero ya comenzando a ser vencido por el sueño, Moscoso se perdió escaleras arriba.
El conserje le siguió con la mirada. Pasados unos instantes, salió de detrás del mostrador y entró en el salón. Se acercó a la lámpara, que Moscoso había dejado encendida, y la apagó. Los leños en la estufa comenzaban a consumirse. Todo estaba en paz y el salón vacío. Miró un instante el retrato de la dama del pañuelo azul, colgado al costado del viejo piano. Un escalofrío le recorrió la espalda, y salió.
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Dante
Gorena LOS HIJOS DEL ENTUSIASMO La
súbita y trágica muerte del caudillo populista Severo Machuca levantó una oleada de terror que partió del kilómetro cero, inundando luego toda la ciudad y gran parte del país como río desbocado. No es de extrañar, ya que el recuerdo de la cantidad de sangre vertida en las contiendas de antaño -milicos contra civiles, policías contra civiles y también entre la misma sociedad civil- estaba todavía fresca en la memoria colectiva de la poblada y a muchos les cabía la conjetura que ahora sí había ocurrido un feroz magnicidio. Y en boca de una monolítica oposición, larvada por viejos rencores, asegurando a su vez que esto fue sin duda un tiranicidio. Como en los tiempos de la antigua Roma, cuando a Julio César lo cernieron a puñaladas en plena cámara del senado. Al final este triste hecho podía dar pie a una nueva y galopante era de violencia. Y así fue. Aunque, la chispa que encendió la revuelta fue literalmente la inmolación de un invisible transeúnte, un don nadie, un ratón disidente y al final odiador del régimen, que se transformó en antorcha humana unos días antes en pleno centro histórico, como señal protesta. Ahora, la transición constitucional de un gobierno interino que habría de suplir al finado presidente, estaba siguiendo ese mismo patrón de excitación popular y venganza. Mi camarógrafo y yo nos metimos mar adentro, en medio de una muchedumbre encrespada y difuminada por el humazo de las tantas piras y hediondeces de gases represivos. Era una multitud hecha de cobre y paciencia que de pronto se había atrevido a alzar la voz, y continuaba así, ahora en un atardecer ennegrecido por la quema de llantas y demás desechos tóxicos. Yo, con mi inseparable teléfono móvil despachando las malas nuevas para Mundo TV -por lo menos una veintena de muertos y una pila de heridos, solo en las primeras horas del día- desde el epicentro del zafarrancho, me imagino que quizá debo ser la única reportera que permanece todavía laburando desde tempranas horas. Creo haber visto a colegas míos huyendo despavoridos, con el parabrisas de sus carros hecho trizas. Mi camarógrafo, por ejemplo, se lamentaba enseñándome la lente de su filmadora toda desorbitada: la pedrada de algún lumpen vino directo a su rostro, pero éste reaccionó a tiempo protegiéndose con la cámara. “Esperemos que por lo menos el material esté intacto”, trato de consolarle, pero él no me responde; supongo que debe estar tan asustado como yo, como lo estamos todos. El chofer mismo, ahora con el corpachón desinflado y sus manos temblorosas sobre el volante. (49)
Este país es el reino de la paradoja, del contrasentido, del surrealismo; merecedor, por antonomasia, de la pluma de Rulfo o del mismísimo García Márquez. Pero no: definitivamente, esto no es Cómala, mucho menos Macondo; este es mi terruño, enclaustrado en pleno corazón de Los Andes. Yo también pertenezco a esa generación de jóvenes utopistas: aquí luchamos -y digo luchamos, porque yo misma aposté por un cambio¾ para que se fueran los viejos sátrapas y toda la rapiña nacional. Ahora ya no estoy tan segura. Recordando mi etapa de estudiante universitaria, guardo en algún recodo de mi mente la asignatura que hace letra en el tema de “psicología de las masas”, y que abre debate con esta interrogante: ¿Cuándo es que una muchedumbre se transforma en turba? La respuesta la tengo a mano con esta constelación de balas y balines rayando el espacio por encima de nuestras cabezas. Y una lluvia meteórica de piedras de la turba enardecida, una turba espectral que se iba multiplicando sobre la faz de la Tierra, como salpullidos o cosa peor. En medio de un coro desorejado de voces, un reclamo babélico e imposible. Ciertamente, todo se fue cocinando mucho antes, con huelgas y bloqueos de calles y manifestaciones públicas por todo lado, con dinamitazos más de yapa. La policía, disparando sus gases a los revoltosos; los milicos, metiendo bala sin asco. Unos, aullando contra del gobierno, y otros, a su favor, con una fidelidad perruna rayana en lo absurdo. -¡Ya nadie se entendía con nadie, qué ganas de joder!-. En fin. Este país es el reino de la paradoja, del contrasentido, del surrealismo; merecedor, por antonomasia, de la pluma de Rulfo o del mismísimo García Márquez. Pero no ha de ser así: esto no es Cómala, mucho menos Macondo; este es mi terruño, enclaustrado en pleno corazón de Los Andes. Aquí luchamos -y digo luchamos, porque yo misma aposté por un cambio¾ para que se fueran los viejos sátrapas y toda la rapiña nacional. Ahora ya no estoy tan segura. Trabajo en la televisión nacional desde hace una década, aunque debido a la coyuntura estoy de nuevo en las calles. Porque estando en el set me siento como pez en el agua, pero esto incomoda más a la clase política, será porque soy irritante con mis preguntas a quemarropa y meto el dedo en las llagas, acaso olvidándome mi función de réferi; auspiciando, de tal suerte, acalorados debates frente a las cámaras. El compromiso con mi trabajo crece como la espuma, aunque muchas veces siento el temor de perder mi libertad de hablar por cuenta propia. Me resulta difícil controlar esos miedos de que algo pueda sucederle a mi familia, a mi hija de siete años. Tengo la fantasía morbosa de que, en algún momento, a un loco se le ocurra poner una bomba en el canal y yo me tenga que ir a hacer entrevistas a los angelitos en el cielo.
(50)
Es cierto: aquí hay, siempre hubo, cierta hostilidad y malquerencia hacia la raza de los políticos y demás fauna de vividores y parásitos sociales que vaciaron las entrañas de este pobre país, hasta dejarnos colgados como una percha de huesos. Ahora este último, que, para muchos, hasta un alma negra como fue Porfirio Díaz, resultaba siendo moco de pavo al lado suyo. Pero, claro, eso no justificaba lo que le hicieron al presidente de marras, aun cuando éste se había atornillado al poder por veintitantos años y el monopolio de ese poder terminase por hacer reventar el pus. Así haya sido porque el susodicho había osado ceñirse en la testa su diadema de emperador y con eso tuvo todo el poder para vaciar el Estado hasta convertirlo en una cáscara sin pulpa. No pues, eso no estaba bien. Tampoco se justifica aquello que yo había podido constatar con mis propios ojos -menos mal que todo estaba grabado, antes de que la cámara de video se dañara por tan criminal pedrada-, nada más de haber llegado al mismo techo de la ciudad, allí donde duermen las nubes en medio de un frío bajo cero. Pasa que, la meseta envolvente que controla la hoyada citadina desde mucho antes de ser metrópoli, ahora se había convertido en una especie de tzompantli azteca, con una macabra exposición de cabezas cercenadas y clavadas sobre el pico de por lo menos una docena de varas. Allí se podían apreciar, como si fuesen trofeos, las tristes calaveras de ministros, legisladores, hasta jueces y demás hombres fuertes del régimen derrocado. ¿Y ahora quién podía detener esta barbarie? ¿Quién podía parar toda esta locura colectiva? La respuesta podía estar en el llanto humano de unos cuantos sobrevivientes todavía cuerdos, un llanto inútil sin duda; o quizás en el silencio compacto de quienes habían sido testigos y acaso cómplices de este ajusticiamiento que parecía salido de una pesadilla distópica, pero que ahora huían del sitio como del mismísimo infierno. El cielo -convertido en espejo de la muerte- había empezado a opacarse, tras de una eternidad de horas, cuando el reloj marcaba las siete de la noche, en una noche de pesadilla y laberinto imposible de borrarse de la retina. La vagoneta nuestra estaba para emprender el retorno, en accidentado descenso -abriéndose paso entre la poblada, toda desorientada, yendo o viniendo a paso de zombi-; cuando se nos vino encima de nuevo otra silbatina de balas o balines, sin discriminación alguna. Para mí y mi equipo de prensa, era imperioso llegar al canal de televisión a tiempo y entregar todo el material justo para el noticioso de las ocho. El jefe de noticias es sin duda un cabrón exigente y con aires de Stalin. Por lo mismo, alzando la voz, le digo al chofer: “Ya basta, es suficiente”. Éste no espera que se lo repita y mete pie en el acelerador.
(51)
Mirando por el retrovisor, intento levantarle el ánimo a mi camarógrafo, pues lo veo todavía mustio y sin dejar de apretar la cámara contra su vientre; pero él no me contesta –lo puedo ver encogido sobre su asiento, como un molusco-. Hasta que por fin escucho que se le suelta una hilacha de voz, o más bien un quejido sin voz, y es cuando me doy la vuelta. Ahora le oigo quejarse con mayor nitidez. Casi no puede hablar, pero me señala con su dedo el costado izquierdo de su abdomen, y parece estar más asustado que adolorido. Instintivamente, me paso al asiento de atrás y puedo comprobar que trae una herida debajo su chaleco por donde parece filtrar un chorrito espeso de sangre. Es un agujero estrecho, finito, pero por donde fácilmente podría caber el hilo de su destino. -¡Al carajo con el noticioso de las ocho!-, le grito al chofer, y éste, que parece intuir el motivo de mi bronca, tuerce el volante y apunta velozmente el motorizado con rumbo al hospital más cercano.
(52)
Tatik
Carrión Ramos EL PASEO Al
llegar del colegio, Camila escuchó voces extrañas. Lo presentido en días anteriores sucedió: Lina, su hermana menor, después de advertírselo durante mucho tiempo, lo hizo. El libro abierto a la mitad, estaba en blanco. Los personajes habían logrado escapar de esa quietud interminable y ahora, amos y señores de la habitación, hacían lo que desearon siglos atrás.
Conejos con anteojos gigantes, leones de ferias, niñas con tres ojos y siete manos, brincaban, volaban y chillaban por todas partes. El príncipe rana, el más grande de todos, parecía no estar bien. Era tan alto que estaba doblado en tres y repetía constantemente que necesitaba agua. Pronto, Camila y Lina, llevaron el agua, los juguetes, la comida y todo lo que ellos pedían. —¿Y si llega mi mamá? —Dijo Camila mientras le acomodaba las alas a un unicornio minúsculo.
—No sé. —Dijo Lina. —Dile que me fui a dar un paseo con mi tía. Y con un poco de esfuerzo, metió primero su mano derecha, se abrió camino y se sumergió en las gruesas hojas del libro de magia del abuelo.
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“Todos los hombres son aptos para perpetuar la especie; la naturaleza forma y escoge aquellos que son dignos de perpetuar la idea”.
José María Vargas Vila
PENSAMIENTO
RICHARD D. WOLFF Richard
D. Wolff
(Estados Unidos, 1942) es un economista
reconocido mundialmente por su análisis de la metodología económica y sus críticas profundas al capitalismo contemporáneo. Docente emérito de algunas de las universidades más importantes como la Universidad de Yale, New York y París I Panthéon-Sorbonne. Es co-fundador de Democracy at Work, una organización que tiene como fin estudiar las problemas económicas modernas.
N.L. ¿Cuál es el estado actual del Capitalismo? R. W. Por primera vez en mi vida tengo la sensación de que el capitalismo norteamericano se está desintegrando. Es una experiencia muy extraña: vivir en una ciudad como Nueva York, mientras ésta está a un nivel de disfuncionalidad que nunca habíamos visto o esperado ver en nuestra vida. N.L. ¿Cómo ha influido la Covid-19 en esta desintegración? R.W. Yo diría que el Capitalismo es un sistema muy inestable. A través de un análisis de los últimos 300 años; en su expansión por Gran Bretaña, el resto de Europa, Norteamérica y Sudamérica, podemos ver que este sistema sufre un colapso, en promedio, cada 4 o 7 años. Es por eso que tenemos tantas palabras para ello: recesión, depresión, colapso, crisis, vicisitud, etc. Esta es una de las
malas cualidades auto-reproductivas del Capitalismo. Durante los últimos 300 años, la inestabilidad ha fragmentado a los capitalistas. Hay quienes han entendido que es un sistema que cada 4 o 7 años condena a millones de personas a perder sus empleos, a cerrar sus empresas, lo cual es intolerable. Y han intentado todo lo que han podido para detener y superar esa inestabilidad. Pero de nada ha servido. ¡Es una historia de 300 años de fracaso! Y aquí estamos, en la más reciente. Hay recesiones que son cortas y planas, otras son largas y profundas. La Gran Depresión de 1929 fue larga y profunda. El 25% de los norteamericanos quedaron desempleados. Y duró, increíblemente, desde octubre de 1929 hasta principios de 1941. Al revisar la historia económica norteamericana, notamos que en el año 2000 se produjo la crisis de la burbuja puntocom y en 2008, otra, llamada la crisis de las hipotecas subprime.
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En 2020 enfrentamos la que se ha comenzado a llamar: Crisis de la Covid-19. Hemos atravesado por 3 crisis en los primeros 20 años del Siglo XXI. Una cada 4 o 6 años, es decir, dentro de lo esperado. Además, podemos ver que estas crisis se están volviendo peores. La del 2020 fue mucho peor que la del 2008 y ésta, a su vez, peor que la del 2000. Eso por sí solo nos plantea un panorama muy difícil, pero tenemos otro problema: la pandemia. Hemos enfrentado virus terribles en el pasado, pero no creo que hayamos tenido una crisis económica del Capitalismo y una pandemia al mismo tiempo. Déjame darte un ejemplo. Estados Unidos tenía la capacidad de producir las pruebas para detectar el virus, máscaras, guantes, ventiladores, camas hospitalarias, de todo. Tenemos la fuerza laboral, los equipos, los recursos y tenemos la necesidad. Sabíamos que el virus venía. Hace 100 años, en 1918, tuvimos una pandemia que mató a 700.000 personas. La gripe española, un nombre extraño porque no tenía nada que ver con España. Y más recientemente hemos lidiado con el Sars, el ébola, así que sí sabíamos lo peligroso que podía ser. Pero no estábamos preparados. No teníamos las pruebas, ni las máscaras, ni los ventiladores. En muchos estados del país no tenemos más camas para atender a los pacientes con Covid.
crisis aunque ellos tienen otra palabra para ello: “corrección”. Entendían lo del promedio de 4 a 7 años y como el último había sucedido en 2008 y ya habíamos superado el 2015, estábamos adeudan una nueva crisis. Todos sabíamos que iba a pasar pero no cuándo exactamente. El virus fue el desencadenante, pero no la causa del problema. Tuvimos una crisis en el 2000 y en el 2008 sin ningún virus. Decir que es culpa del virus es sólo un intento de los defensores del capitalismo para enfocar la angustia y el miedo de la población hacia otro lugar. Y de evitar admitir cuidadosamente que es este sistema el que ha fallado al protegernos.
Entonces, ¿qué tipo de sociedad se permite no estar preparada cuando tiene los equipos, las fábricas, las bodegas? Tenemos todo lo que necesitamos. Lo que no funciona es el sistema. Un sistema que no ha podido reunir a los millones de desempleados, que quieren trabajar, con los puestos de trabajo que tenemos vacantes y los equipos que están listos para producir lo que necesitamos. Este es el fracaso del Capitalismo.
China tiene 4 veces la población de Estados Unidos y sólo tiene una fracción pequeña del número total de los casos de contagio y de muertes. Su sistema enfrentó el problema y lo hizo bien. Pero no sólo fue así en países socialistas, Corea del Sur hizo un buen trabajo, así como Australia y Nueva Zelandia. Alemania hizo un trabajo razonable. Pero el Reino Unido y Estados Unidos, al igual que India y Brasil, han sido un desastre. Un desastre de sociedades que son orgullosamente pro-capitalistas. El problema es mucho más profundo. Y a lo que la población se está enfrentando, lenta y tristemente, es al hecho de que su sistema está dañado. Está mirando a su alrededor y se da cuenta de que países muy pobres han hecho un mejor trabajo contra la Covid. También están afrontando, aún en negación, que la República Popular de China, ha hecho crecer su PIB por los últimos 25 años; 3 veces más rápido que Estados Unidos. Por eso China es la potencia que es hoy. Y eso no es todo, la economía estadounidense se encogió en 2020 respecto a las cifras del 2009, mientras que la china creció aproximadamente un 4%. Lo cual sería un éxito total para Estados Unidos.
Sabíamos que se aproximaba una crisis. La literatura económica especializada (como el Wall Street Journal, por ejemplo), venía prediciendo, durante los últimos 3 años, una
Los medios de comunicación son un sector muy grande en este país y pueden ocultarle esto a las personas. Y debido a eso, podemos ver un gran grupo de personas que llega a votar por alguien
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como Donald Trump. Viven en un mundo de fantasía, en el que creen que van a hacer a Estados Unidos grande de nuevo. Vivimos una terrible crisis económica, una terrible pandemia y el sentimiento ineludible de que el sistema se está cayendo a pedazos. N.L. En otra oportunidad, mencionaste que tu perspectiva sobre la intervención del Estado en periodos de crisis (como este) no está precisamente influenciada por la teoría keynesiana. ¿Cuál es entonces tu lectura frente al panorama actual?
R.W. En el Esclavismo, teníamos individuos que de forma privada controlaban esclavos y no tenían lugar dentro del aparato estatal. Lo que podríamos llamar empresas esclavistas privadas: Un amo que compraba y poseía esclavos de forma privada. Al mismo tiempo había gobiernos, estados, con reyes o parlamentos que compraban y empleaban esclavos. Así que había esclavismo privado y esclavismo estatal. Pero a nadie se le habría ocurrido que dejaría de haber esclavismo si el Estado regulaba la practica de la esclavitud. Sucede lo mismo en el Feudalismo. Había amos que poseían siervos de forma privada, pero también gobiernos. Por ejemplo, el Reino de Francia tenía sus propios siervos, por lo que podríamos considerarlo una empresa estatal feudal, que se diferenciaba de la empresa privada feudal, en la que el amo no era un rey ni hacía parte del gobierno… Y encuentro bizarro que cuando hablamos de Capitalismo, sabiendo que hay capitalistas que contratan empleados de forma privada y Estados que pueden contratarlos también (razón por la cual tenemos empresas privadas y empresas estatales) pensamos que es diferente. Y llamamos a eso Socialismo o Comunismo o algo diferente: Post-Capitalismo. ¡Pues no lo es! Es sólo una variante del Capitalismo, tal y como el esclavismo de Estado lo era del Esclavismo y el feudalismo de Estado lo era del Feudalismo. Se puede debatir si se prefiere una gran o una
pequeña intervención del Estado, tal y como se debatía en el Feudalismo acerca de qué tan poderoso debía ser el Estado. Pero eso nada tiene que ver con trascender el Capitalismo y conquistar un nuevo sistema económico. Y si tuviéramos el tiempo suficiente para adentrarnos en detalles, podríamos ver que lo que hicieron Lenin en Rusia, Mao en China, Ho Chi Minh en Vietnam, Castro en Cuba, fue virar de un modelo de capitalismo-privado a uno de capitalismo de Estado, más que nada. De hecho Lenin, dio un discurso muy famoso -como líder de la Unión Soviética-, en el que dijo: “El sistema que hemos creado es el Capitalismo de Estado. Ahora tenemos que hacer la próxima transición usando el poder del Estado para alcanzar un Socialismo genuino”. Stalin declaró, por otra parte -después de la muerte de Lenin-, que ya se había logrado ese Socialismo. Y de esa manera ignoró las ideas de Lenin e igualó ontológicamente el Capitalismo de Estado con el Socialismo.
Lo que podemos ver ahora es que la intervención del Estado ha sido útil al enfrentar la pandemia. Puede que no sirva en otros aspectos, pero cuando se trata de movilizar tanto los recursos privados como los públicos que tiene una sociedad, la agencia del Estado puede ser positiva. La República Popular de China lo hizo. La primera ministro de Nueva Zelandia tuvo la fortaleza para hacerlo. Le dieron derecho al Estado para funcionar. Tanto el Reino Unido como Estados Unidos se caracterizan por un Estado débil y por un sector privado fuerte. Y de ahí nace el desastre. N.L. En ese mismo sentido, quisiera preguntarte por qué crees tú que, pareciera que ciertos países pobres en el continente, como Cuba, han hecho un mejor trabajo enfrentándose a la Covid-19, que países que no tienen bloqueos comerciales y que se han desarrollado a partir de modelos orgullosamente neoliberales.
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R.W. Es la historia la que nos enseña. La transición del Feudalismo europeo al Capitalismo no sucedió de repente. En la Europa del Siglo XIV ya había empleadores y empleados. Ya había algo de capitalismo. Particularmente en Italia. Pero esas dinámicas no duraban más que unos cuantos meses porque la sociedad estaba anclada todavía al poder de los señores feudales. Tomó mucho tiempo antes de que las condiciones fueran adecuadas para que el experimento capitalista pudiera crecer, expandirse y captar a los siervos que escapaban del trabajo rural-feudal y llegaban al centro de las villas para emplearse. Y no fue sino hasta el Siglo XVII que comenzó a hacerse un fenómeno más grande, lo suficientemente grande para incitar las revoluciones que destronaron el Feudalismo. Y creo que sucedió lo mismo en el Siglo XX. La Unión Soviética fue un experimento temprano que pretendía ir más allá del capitalismo y lo logró en algunos aspectos; en otros fue un desastre. Debemos aprender de estos ejemplos, para saber qué queremos y qué no para nuestro futuro. Y eso es válido para China, Vietnam, Cuba y para Venezuela. Todos estos son experimentos tempranos y al igual que los experimentos del capitalismo, algunos no han durado mucho tiempo. ¿Por qué Venezuela es capaz de seguir funcionando para 44 millones de personas aún cuando más de un millón ha tenido que inmigrar? Porque la apuesta de Chávez fue desarrollar pequeños bloques sociales productivos en las áreas rurales. Tienen una alternativa al modelo global. Han construido una economía paralela para los pobres y usan a los pobres como un arma política. En Cuba fue diferente. Sufrieron el embargo en 1961, la actividad ilegal de la CIA, pero últimamente han venido dándose cuenta de que el capitalismo de Estado no es la solución. Están creándose empresas privadas-cooperativas. Están democratizando las dinámicas económicas y al tener una red de apoyo estatal más fuerte
respecto al sistema de salud, es posible ofrecer mejores condiciones en algunos campos, como la medicina universal. Por eso su forma de enfrentar la pandemia ha sido tan diferente. El socialismo no es el fin de los problemas y las contradicciones. Es un modelo diferente con sus propias contradicciones, con problemáticas que afectan de forma diferente, a otro grupo de personas, de otras maneras. Pero como aman decir los franceses: vive la différence!. N.L. El caso venezolano ha sido especialmente dramático y mediatizado. Uno de los grandes problemas de su economía parece ser la dependencia de los recursos fósiles y el agotamiento de otros sectores. ¿Cuál puede ser una alternativa para Venezuela?
R.W. Bueno, la diversificación de las habilidades es importante para todo ser humano así como lo es para los países. Si me hubiesen preguntado a mí, hace mucho tiempo les habría dicho que la mejor alternativa es diversificar las opciones de su modelo productivo. Y es algo que podría recomendar cualquiera con un conocimiento básico en Economía. El problema, sin embargo, es que este consejo se opone a la lógica del capitalismo. Una lógica que dicta que la inversión debe hacerse para obtener grandes ganancias a corto plazo. Una lógica que no acepta perspectivas a largo plazo. La salud es el mejor ejemplo en Estados Unidos. En los últimos 10 años se cerraron muchos hospitales aquí, porque era caro atender sectores empobrecidos y no traían suficientes ganancias. Y ahora pagamos el precio de tener muy pocos hospitales. Deberíamos comenzar a pensar a largo plazo. Necesitamos flexibilizar la economía. Es como el viejo dicho en inglés: no pongas todos los huevos en la misma canasta. Ponlos en diferentes canastas. Tendrás que hacer más trabajo, pero al menos no los perderás todos si dejas caer una canasta.
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Pensar la economía a largo plazo es lo único que puede salvar el medio ambiente. Debemos abandonar las economías basadas en modelos extractivistas como los de Venezuela y Medio Oriente. N.L. Por último, quisiera preguntarte por la crisis de muertes por desesperación en Estados Unidos y muchos otros países. ¿Por qué -además de la Covid-19- se está produciendo este aumento exponencial del suicidio?
R.W. Está relacionado con lo que llamamos la crisis de los opioides en Estados Unidos. El uso tanto legal como ilegal de medicamentos que terminan por producir dependencia y que pueden resultar en la muerte, pero que también constituyen un problema social debido a la destrucción de la familia y de otros aspectos importantes de la vida de los individuos. En el resto del mundo, creo que está más relacionado con la lógica del Capitalismo. Se te pide que seas exitoso, productivo, que hagas más y mejor, que domines un área y que de ella extraigas todo lo posible para hacerte rico. Pero son muy pocos los que lo logran y entonces recae sobre ti la estigmatización. Te dices que es tu culpa, por no haberte preparado lo suficiente, por no haber sido suficientemente inteligente, por no haberte esforzado lo necesario. Bueno, lo has hecho y en un sistema de competencia perfecto todos tendrían oportunidades más iguales para lograrlo, pero la captura de rentas, el ejercicio corrupto de los lobbies políticos, la inequidad racial o de género, minan esas oportunidades.
El fracaso del sistema se está volviendo contra los individuos y los está convenciendo de que es su culpa. Culparse a sí mismo puede hacerse insoportable. Terminas haciendo todas aquellas cosas que son, en última instancia, autodestructivas. Y es porque el fracaso del capitalismo se está convirtiendo en nuestro fracaso como seres humanos. Es parte del programa ideológico de este sistema hacerte creer que es tú culpa. Mientras eso suceda, no vamos a ver un movimiento que proponga y logre cambios sociales, sino una población hundida en la tristeza y la autodestrucción.
Se construyó en nuestra sociedad, durante los últimos 100 años, la expectativa del triunfo. De que tener un sueldo con el que sostener una familia y vivir feliz para siempre, era tu derecho como miembro de una sociedad capitalista. Pero ese sueño se destruyó. No hay medios suficientes para que todo el mundo lo viva. Y bien sea debido al desempleo o por los salarios demasiado bajos, las personas se sienten cada vez más desesperadas. (61)
Sonya
Estupiñán Castro LA MUERTE ES UN SEGUNDO NACIMIENTO La
muerte es una estremecedora mirada, demuestra el absurdo de la vida eterna. La muerte en todos los tiempos ha seguido como una sombra a la humanidad. Su sentencia conmociona la vida, saca lo oculto, lo vergonzoso, la podredumbre ventajosa a la que ha caído el ser humano.
“Al día siguiente no murió nadie”. Con esta intrigante frase se abren las puertas de una historia de múltiples y sobrecogedoras interpretaciones. El lector buscará por todos los medios la explicación a una serie de acontecimientos que convergen entre la ficción y el reflejo de una realidad donde la conmoción por la vida eterna y el anuncio de una inevitable muerte exhibirá la condición humana. Las intermitencias de la muerte es una de las obras más reconocidas del ganador del Nobel de literatura en 1998, poeta novelista, periodista y dramaturgo portugués, José Saramago, un intelectual comprometido con revelar la realidad social y psicológica de la sociedad en sus libros, en los cuales sostiene una postura ética muy definida y crítica acerca del poder y la inconsistencia del carácter humano que le ha acarreado duros choques con las instituciones. (62)
Ha sido galardonado con varios doctorados Honoris Causa por su impecable trabajo en la literatura contemporánea. Su estilo se caracteriza por un lenguaje irónico y con matices de humor. Este artista de las letras, convirtió esta novela, publicada en 2005, en una historia necesaria para comprender la muerte y el deseo (a veces absurdo) de una vida larga y sin sentido; así como también, una confrontación con la verdadera naturaleza humana: “A propósito, no nos resistiremos a recordar que la muerte, por sí misma, sola, sin ninguna ayuda exterior, siempre ha matado mucho menos que el hombre” (Saramago, 2007). Las intermitencias de la muerte es una historia poco convencional que se origina en un país desconocido en donde la muerte ha dejado de matar, desencadenando todo tipo de reacciones; tanto a nivel social, político, económico y ético. A medida que se va desarrollando la narración, se evidencia una radiografía social en la cual el poder decide sobre las cuestiones de la vida y la muerte; la vida eterna ya no es un regalo del cielo sino una circunstancia problemática.
Moribundos en condiciones deplorables, ancianos que no alcanzan el descanso eterno, servicios funerarios en quiebra, un emergente problema sanitario debido al considerable aumento de los habitantes. Todo lo anterior, origina el desencadenamiento de reflexiones éticas acerca de la vida eterna, el papel de la iglesia y su posible pérdida de autoridad. Al no existir la muerte, no existe la reencarnación. Las personas enfrentadas al dolor de ver un ser querido al borde de una muerte inalcanzable, en agonía interminable y donde la debilidad moral hace su aparición; además las mafias emergen para solucionar un problema del cual el gobierno no puede encargarse. Es aquí cuando se abre la historia en varias situaciones atrayentes; encontrar ahora la deseada muerte en los límites del país; la misteriosa carta de una muerte, con m minúscula, que ha decidido volver a matar, debido a los acontecimientos desencadenados, pero ahora con la sutileza de dar un aviso ocho días antes o -y es esto lo que presta un tono misterioso a la historia-; una muerte que al enfrentar la soledad humana, el paso del tiempo y el fastidio de su oficio, decide colgar la toga y pasar de su apariencia esquelética al plano humano.
soledad, la desdicha, las felicidades efímeras y hasta la misma muerte, se solucionan con la pasión y un amor que irremediablemente sucumbe a la muerte porque le pertenece, le es propio, porque el ser humano es dueño de su propia muerte desde el momento en el que inhala su primer pedazo de vida: “porque cada uno de vosotros tenéis vuestra propia muerte, la transportáis en algún lugar secreto desde que nacéis, ella te pertenece, tú le perteneces” (Saramago op cit). El ser humano siempre le ha temido al destino, a lo que no conoce; se ha encerrado en creencias que le dan un corto pero necesario consuelo y ha creído fervientemente que la vida le pertenece. Esta obra de José Saramago es una oportunidad para sacar nuestras propias conclusiones de lo que se cree ajeno, pero que sigue nuestros pasos. Las muertes que gobiernan la existencia, la muerte con sustancia de mujer, la muerte con la que el lector debe coincidir, no una muerte física, sino una muerte espiritual para poder renacer de las cenizas del error:
Esta obra abre el paréntesis de la condición humana, indefectiblemente penosa, con la que la muerte guarda una estrecha relación, pero a la que también teme, necesita y desea. Esta novela ofrece una visión íntima con los oscuros deseos de lo intangible, de lo increíble, en donde la sociedad es un elemento que adorna las historias triviales pero a la vez, fundamentales, que hacen de la vida un juego en el cual la melancolía, la (63)
(...) mirando con benevolencia el rebaño humano, viendo cómo se mueve y se agita en todas las direcciones sin comprender que todos van a dar al mismo destino, que un paso atrás lo aproximará tanto a la muerte como un paso adelante (Saramago, pp. 196). Al día siguiente no murió nadie.
&
Angie Yuliana Lugo Natalia Andrea Sánchez
UN BREVE ANÁLISIS CRÍTICO SOBRE LA SEXUALIDAD EN EL CONTEXTO PENITENCIARIO Con
el ánimo de ampliar el espectro atencional a contextos que pueden considerarse indiferentes a nuestra realidad. A continuación, se expone un somero análisis sobre la sexualidad en personas privadas de la libertad, con la intención de llamar la atención sobre la humanidad que debería abanderar aspectos benéficos para la reducción de la comisión de delito, derivados de la experiencia en prácticas profesionales de psicología en centros de reclusión de la ciudad de Armenia y literatura relacionada. El proceso penitenciario alude a una acción preventiva y al cumplimiento de una consecuencia jurídica, enmarcado en el objetivo de la resignificación y resocialización, tomando en cuenta que lo anterior fue producto de una corriente de pensamiento basada en los derechos humanos, desligándose así la visión de castigo (que no obstante, se mantiene mayormente en el imaginario social) dando cavidad a procesos formativos de las normas sociales, entendiendo que el propósito del internamiento es la incorporación de condiciones pertinentes a la sociedad.
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En consecuencia, de acuerdo con la legislación constitucional colombiana se puede considerar que los derechos de las personas privadas de la libertad se dividen de la siguiente manera: los derechos suspendidos, es decir, la libertad personal y de locomoción; y por otro lado, los derechos limitados, los cuales se refieren a la intimidad personal y familiar, reunión, asociación, libre desarrollo de la personalidad y libertad de expresión, como consecuencia de las condiciones carcelarias. Sin embargo, en el mismo sentido, los derechos fundamentales e inalienables de los internos son la dignidad humana, la vida, la salud, la integridad personal, la igualdad, la libertad religiosa, el derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica, al debido proceso y de petición. Se hará énfasis en el desarrollo y descripción de la sexualidad dentro del contexto penitenciario teniendo en cuenta que hace parte de los derechos limitados o restringidos de las personas privadas de la libertad. En primera instancia, como parte del proceso de adecuación, el individuo procesado se somete a un impacto en cada una de las
esferas de su funcionamiento, esto se traduce en alteraciones a nivel emocional, cognitivo y comportamental; como resultado se da una interrupción a sus impulsos sexuales, disminuyendo la libido, entrando en una aparente abstinencia. Posterior a esto, ocurre un segundo momento donde se asimila el contexto carcelario dando inicio al proceso de adaptación; finalmente las necesidades sexuales reaparecen, siendo complejo la sublimación del impulso sexual. Se hace importante resaltar que las variables individuales determinan la forma en que trascurre la resignificación sexual, por tanto cuando se intensifica el deseo sexual es posible que surjan conductas y manifestaciones sexuales no necesariamente en el siguiente orden, pero estas nos permiten una asociación de hechos de carácter común, comenzando con la auto estimulación solitaria, pasando luego a la masturbación colectiva y finalizando en prácticas homosexuales. Siendo el sexo una necesidad básica de todo ser humano, al ser limitado y restringido no solo a nivel institucional sino también a nivel psicológico, genera dentro del imaginario social estereotipos alrededor del tema acerca de la satisfacción de esta necesidad, que en un primer momento dado el impacto psicológico como se mencionó anteriormente, es probable que se abstengan de su satisfacción pero que finalmente se naturaliza dado el contexto, incurriendo en conductas homosexuales ocasionales o permanentes, dichas conductas son más frecuente que se inicien con personas transexuales, debido a sus características femeninas, en el caso de los hombres heterosexuales, sin dar por sentado que
quien las practica, las asume como orientación sexual, incluso considerándose un periodo propio solo de las condiciones de aislamiento, o por otro lado se presenta como la oportunidad de exploración y consolidación de una identidad sexual definitiva. Otro aspecto que se entrelaza dentro de la sexualidad de los reclusos, es la visita íntima o comúnmente conocida como visita conyugal, la cual se utiliza como control social en la medida en que si se comete una falta disciplinaria, se niega como forma de castigo. Respecto a esto, se considera que si bien la sexualidad está enmarcada en términos de restricción, cabe la pregunta de si esta medida realmente cumple con el objetivo de disminuir dichas faltas, y no generando el efecto contrario, dado que la canalización de los impulsos sexuales puede desviarse hacia conductas agresivas, incremento de consumo de sustancias psicoactivas como producto de la ansiedad generada y alteración del estado de ánimo, a razón de que la visita íntima no solo se reduce al encuentro coital, sino que implica el fortalecimiento del vínculo entre pareja, propiciando un espacio de apoyo emocional. El estar privado de la libertad incluye el distanciamiento de las relaciones interpersonales, incluyendo, la pareja sentimental; es por esto que la fidelidad representa un factor de inseguridad en los reclusos, evidenciado en un temor a ser reemplazados, provocando diversas reacciones tales como, el incremento en conductas homosexuales justificadas en el abandono, sentimientos de irritabilidad, culpa, inferioridad, impotencia y por ende labilidad emocional, que en casos extremos
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-puede desencadenar en cuadros depresivos. Retomando el objetivo del proceso penitenciario, la resocialización se entiende como una adecuación del sujeto a las normas de la sociedad. Desde esta mirada las personas de la comunidad LGTBI son más vulnerables en cuanto a discriminación y negación de sus derechos, bajo la premisa de que como la heterosexualidad aparentemente es la normativa, ellos deberían seguir tal patrón; en este sentido la orientación sexual en las cárceles sigue siendo estigmatizada, reflejando las posturas homofóbicas latentes en la sociedad en general, por lo tanto se hace necesario el fortalecimiento y seguimiento en la aplicación del enfoque diferencial amparado en la Ley 1709 de 2014, en la cual se reconoce a los individuos con características particulares. La sexualidad de los internos juega un papel importante dentro de la resocialización porque hace parte de las condiciones que contribuye al desarrollo sano de las personas aportando al proceso de prevención de la comisión de delito. Resulta importante mencionar que el desarrollo de la sexualidad en el contexto penitenciario, se encuentra afectado no sólo por la percepción de los internos a nivel psicológico, sino además por la estructura física brindada para los mismos, la cual, si bien se adapta a las necesidades del contexto, altera de una u otra forma el oportuno desenvolvimiento de la sexualidad, por lo que la experiencia tanto corporal como sentimental, puede resultar incomoda no sólo para la persona privada de la libertad sino también para su conyugue.
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En conclusión, el desarrollo de la sexualidad es un aspecto natural, el cual engloba un conjunto de fenómenos emocionales y prácticas ligadas a la búsqueda de construcción de vínculos; además el aspecto motivacional relacionado con las relaciones interpersonales contribuye significativamente al proceso de resocialización, donde las redes de apoyo y el adecuado desenvolvimiento de los impulsos sexuales se convierten en un factor protector que puede llegar a contribuir en el sentido de coherencia de vida y planificación de un futuro positivo para sí mismo y para la sociedad.
Referencias Bibliográficas: -Larrota Castillo, R., Gaviria Gómez, A. M.,
Mora Jaimes, C., & Arenas Rivero, A. (2018). Aspectos Criminogénicos de la reincidencia y su problema. Revista de La Universidad Industrial de Santander. Salud, 50(2), 158–165. https://doi.org/10.18273/revsal.v50n2-2018007
-Renter, J. M., & Social, E. (2015). Derechos de
las minorías sexuales: retos contemporáneos de la resocialización. 28, 121–139.
-Sexualidad, L. A., La, E. N., Mirada, U. N. A.,
& Fedelich, M. A. (n.d.). La Sexualidad En La Cárcel, Una Mirada diferente.
Juan Carlos
Ortega Reseña de Salón de Belleza de Mario Bellatin
Salón
de belleza, novela de la enfermedad, de “la peste”, como diría el mismo Bellatin (Ciudad de México, 1960), constituye una de las tres constantes bíblicas —junto a la guerra y la carne— performadas por el autor en sus primeras obras. El universo cerrado y paradójico en que fluye una enfermedad nunca dicha por su nombre, cuya operación es de artefacto de seducción utilizado por el narrador para integrar otras realidades, funciona como lugar de encuentro de un mal cíclico en el espacio de la belleza, recurso del antagonismo de imágenes recurrente en la literatura de Mario Bellatin. El escritor, quien se ha considerado personaje de la historia misma, reproduce los elementos del escenario narrativo con su propio cuerpo: desde un garfio biónico hasta un pene metálico conforman lo que sería su salón de belleza para las limitaciones de su corporalidad. Ese diluir de lo estético en lo feo, en lo decadente, hará de símbolo central en la novela para incorporar las metáforas que existen sobre los cuerpos marginales en la sociedad que los rechaza.
Como el doctor Bernard Rieux de La peste de Albert Camus, cuya empresa es llevar a cabo el humanismo a gran escala ante la enfermedad de la peste bubónica transmitida por miles de ratas, el narrador de Salón de belleza configura un humanismo marginal en respuesta a las percepciones, prejuicios y metáforas creadas por la sociedad ante la enfermedad del sida, que si no es mencionada explícitamente en la narración es para no distraer al lector del decorado de los acuarios. Esa imagen estética de los peces en medio de la putrefacción y la infección de los enfermos, pretende ser el misterio central de la historia, y lo es, pero también existen unas metáforas de fondo que representan la consecuencia de la realidad social, girando en torno a los cuerpos infectados. Así, ese humanismo marginal que ostenta el narrador no va dirigido a salvar vidas en el salón de belleza, sino a procurar que los enfermos tengan una etapa final y muerte dignas en el Moridero, que no sean ocupados por el sentimiento de culpa, que se sientan en
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medio del color de los peces, puesto que en la calle y enfermos, entre la gente sana, no es posible la tranquilidad, no es posible una guarida, sino la agravación del mal. Una de las metáforas predominantes del sida, y que aparece en la novela como uno de los móviles de la existencia del moridero, es que, cuando el virus invade el cuerpo del enfermo, el miedo a ser contagiado se apodera de las personas inmediatas a quien lo padece, y termina por dominar a la sociedad entera (Sontag, 1988). Así, la búsqueda de un lugar alterno al de la propia casa por parte de los enfermos da cuenta del abandono familiar y social en que se encuentran, de las metáforas de culpabilidad, infección, homosexualidad. El narrador, un travestido, crea un espacio para que esos cuerpos que encarnan las metáforas del sida se sientan entre los suyos poco antes de la muerte, en la experiencia estética de los acuarios y de un espacio destinado a la belleza. No es un lugar para la esperanza, sino más bien para que la muerte los encuentre resignados en un decorado asistido por el narrador. Quizá una de las razones por las que no aceptaba enfermos que no estuviesen en la fase final, además de porque aguardaban la esperanza de sobrevivir, era que lo aburrían muy rápido las cosas que precisamente lo atraían. El humanismo por los cuerpos marginales, del placer, de lo contra natura, de los que también hacía parte, lo llevaba a materializar ese sentimiento orientado a la fatalidad con dignidad, en un salón de belleza, porque procurar la vida sería una tarea que lo aburriría demasiado pronto.
Asimismo, los peces hacen parte del decorado, de lo estético en lo decadente, que también, como los cuerpos marginales, terminan por hacer parte de lo invadido por el virus. Como los clientes del salón cuando mueren, que son transportados en unas carretas —acto que refleja la insignificancia de los cuerpos fallecidos—, los peces desaparecen, o son devorados por los otros, y son reemplazados por las nuevas adquisiciones del narrador. El salón de belleza es una gran pecera en la que los cuerpos enfermos dejan de existir pronto para dar ese cupo a los demás desahuciados. Así, clientes y peces constituyen en la historia una analogía que el narrador protagonista ha creado a fuerza de fines estéticos, una metáfora de la belleza que solo es posible concebir dentro del gran acuario-salón, porque por fuera de él el repudio y la imagen de la muerte se hacen muchísimo más incisivos para los cuerpos invadidos. La prueba final, y la más contundente, de que existen unas metáforas del sida en la sociedad en que se inscribe la historia, es el hecho de que el narrador, cuando se percata de que él también ha sido contaminado de la enfermedad, quema las vestiduras con las que salía a la calle a obtener placer. Ello da cuenta de que alguien portador del mal es una infección para la sociedad, es un culpable, homosexual (víctimas de los Matacabros), alguien a quien no es conveniente acercarse, alguien relegado. Por eso, el narrador empieza a articular lo que hará de ahora en adelante hasta su momento final, cuya idea dominante es quedarse solo en el salón de belleza, luego de haber limpiado todo el lugar, y esperar la
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muerte. Esa figura de impecabilidad reafirma la experiencia estética, el decorado al que aspira para encontrar el fallecimiento, sin ninguna ocasión para la lástima ajena, para las dádivas de las monjas ni de los curanderos, a quienes no se les permitía el acceso al moridero. Sin la presencia de los compañeros de cosmetología que trabajaron con él en el salón de belleza. La soledad, la marginalidad fatal, en medio de un lugar para lo bello, representa para él una muerte menos dolorosa que la de padecer la enfermedad en medio del rechazo social.
es la sociedad. La novela de Bellatin contiene un salón de belleza adonde van a parar los desamparados, para experimentar el agua del acuario de la que saldrán pronto por la mano de la muerte.
El gran universo paradójico y marginal creado por Bellatin en Salón de belleza es, al mismo tiempo, una propuesta reflexiva sobre las percepciones de la enfermedad y la sexualidad, en la que rechaza la homofobia, la relegación y la discriminación hacia las personas portadoras del sida u otras enfermedades. Constituye una exhortación a deconstruir las metáforas despectivas sobre los cuerpos enfermos, en las que el ser humano sufre más por el nombre del virus que por los efectos físicos iniciales, sufre más por sentirse culpable de estar enfermo, porque la sociedad lo aparta al padecimiento solitario, por sentirse infectado. Estas imágenes, presentes hoy en la sociedad, empeoran la situación de quienes padecen el virus, convirtiéndose así en un problema sociológico y cíclico de gran impacto que requiere una transformación en la percepción de los cuerpos. La experiencia estética de las personas con la enfermedad, y no en la fase final ni en un moridero, debería tener lugar con la metáfora de una lucha del cuerpo con el virus, en la que no se sume al paciente una preocupación mucho mayor que ese enfrentamiento, como lo
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Fanzine Tertulia literaria Frases a Vuelo e' pájaro
Arte Elizabeth C. Aguilar
Autores Lina María Martínez Plazas Shirley Celis Castellanos Juan Castellanos Karen J. Calderon P.
EL CUIDADO DE MIS PUTAS Lina María Martínez Plazas
El día comienza con un tinto negro en una cafetería de la 19 con Caracas en la ciudad de Bogota, pero usted no lo encontrara en Google Maps. En ese orden de ideas, mi día comienza y termina en horarios rotativos de día o de noche, a veces a las seis de la manana y a veces a las seis de la tarde, comienza por la sencilla razon de que en casa nadie me espera y mi hogar permanece con mis putas, estas muchachas de sexo dudoso que se han convertido en lo mas cercano al concepto de familia y de hogar. Este es un trabajo estresante y a veces demandante, debo vigilar que los clientes no se propasen, que les paguen y sean caballerosos con las muchachas. Aquí he visto todo tipo de hombres, los mansitos, los políticos, los senores con el cinturon bien puesto pero que cuando entran se aflojan, los dudosos que quieren probar algo diferente y uno que otro que sabe a lo que viene: entra, paga y se va; con algunos de los anteriores toca pedir el pago por adelantado porque no falta el avispado que se quiere volar, porque no quiere pagar o porque golpeo y hasta mato a una de las chicas. Por ejemplo, un día en el turno de las seis de la tarde, Alejandra estaba en el borde de la puerta de nuestro lujoso hotel, esperando algun cliente. Llego uno de esos que se hacen llamar machitos, de los que nadie podría dudar de su “hombría”. Cruzo algunas palabras con ella, llego al acuerdo de pago, la duracion y lo que podía obtener por ese valor y por ese tiempo. Pasaron unos diez minutos y el monstruo salio corriendo, alegando que ese engendro no era lo que había pedido. Yo solo entre a verificar que mi Aleja estuviera bien. Tenía un golpe en la cabeza y le salía mucha sangre. La lleve rapido a urgencias. La San Jose queda cerca, así que me la eche al hombro y salí corriendo. El celador no nos dejo entrar, diciendo que esos engendros no eran atendidos ahí. Tambien me pregunto si ella tenía alguna enfermedad y yo le comente, con sinceridad, que tenía VIH Sida. De inmediato nos cerraron la puerta en la cara y se me murio desangrada frente al hospital. La policía llego y lo unico que hicieron fue fomentar el bullicio y las fotos y los videos. Cuando llego el cuerpo investigativo encargado del levantamiento, preguntaron por la familia y yo me hice responsable. Me la dejaron morir, pero ni siquiera como Simon, el gran baron. Por el contrario, murio sola, sin atencion medica como muchas veces pasa con las prostitutas. Yo quisiera que existieran mas guardias como yo; todos merecemos amor y un lugar al cual llamar hogar y no tener que morirnos en el intento…
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BROTA UN ECO Karen J. Calderón P.
Sí, desde hace ya tiempo te veo en mi vida, pero no en la realidad de todos, entonces supe que tenía
que intentar saber sobre ti y porque eras tan huidiza para el mundo. Por eso corrí detras tuyo, ibas tan rapido, sentía como el viento golpeaba intensamente mi cara, lo unico que anhelaba era alcanzarte, compartir con todos lo que una noche desde lo alto pusieron en mi corazon. Y lo sentía como ese gran baluarte, pues para hablar de ti se necesita valentía, y la tenía esa noche tan especial en mi vida. Y aunque no deje de perseguirte, no lograba alcanzarte y para mí total incredulidad, corría tras de quien habitaba en mí. Y aun así, buscaba tu sombra, pues estaba convencido de lo imprescindible que eres, que podía tenerte eternamente en mi mente y hacer las cosas siempre pensando en ti, pero yo con una terquedad que rayaba en el absurdo, siempre pensaba que estabas por ahí en algun sitio fuera. Hasta que en un momento crítico, casi sin respiracion, con dificultad extrema, me detuve y para mí sorpresa, hiciste lo mismo y volteaste a mirarme, tu mirada estaba observandome fijamente, pero no veías mi cuerpo, tenías y siempre has tenido la capacidad de mirar el alma. Levantaste una ceja y luego sonreíste, entonces me preguntaste: ¿Por que me sigues? ¿No sabes que nunca me podras alcanzar? Porque nunca podras alcanzarte y en realidad estas corriendo tras de ti. Descansa, respira y siente lo que una vez te dieron: Amor y total tranquilidad, es momento de que sepas que estamos muy juntos, somos uno mismo habitando el mismo cuerpo, de nosotros brota felicidad, no interesa por donde tengamos que pasar, recuerda que los demas sí no abren su corazon para que entre como entre en el tuyo, jamas podran conocerme y solamente podran verte como un deseo, unas lejana ilusion y desearan ser como eres tu. Diste una par de pasos y sin tocarme sentí que me abrazabas y que allí encontraba el descanso que tanto anhelaba. Era extrano, pero hablabas y yo te escuchaba dentro de mí. Y sin ningun temor escuche que decías como un arrullo: Por eso te invito a sembrar mi vida en la vida y que mi nombre sea el nombre del camino a seguir y que cuando todos alrededor levanten los ojos lean: !BIENVENIDOS A LA PAZ!
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CAPITÁN CUBILLOS Shirley Celis Castellanos
El 28 de mayo, la Organizacion se desperto con la desgarradora noticia del asesinato de George Floyd, perpetrado por policías racistas. Anheladas protestas se veían venir; las fotografías con estaciones de policía incendiadas eran un espejo y casi una imagen inspiradora para que Colombia despertara, e iniciara tambien a ser noticia en redes sociales extranjeras. El recordar, simplemente, los llenaba de ira; por los estudiantes, por el proletariado, por los vulnerados, por las víctimas, por los informales, por las violadas y los falsos positivos; cuya similitud era una sola: "todos y todas, silenciados por la cabeza del Estado, atenta tentaculos de la fuerza publica”.
Siempre eran momentos difíciles para Gabriel. Aunque con un infantil retrato en las fotos familiares, orgulloso de los nombramientos de su senor padre, capitan Cubillos, del Escuadron Movil Antidisturbios, y otros tantos logros que alardeaba en la pared de la casa familiar, no impidieron que dedicara toda su vida a estudiar las masacres del Estado y se construyera bajo un proyecto etico-político a sus 31 anos de edad, que fuera cofundador de La Organizacion e incluso lo persiguieran con dos o tres ordenes de captura por alteracion al orden publico. La llamada de esta manana, irrumpio la soledad de Gabriel. - Acabo de ver el comunicado, ¿es oficial? Buenos días, senora de Cubillos, por supuesto que es oficial, ¡por fin es hoy! - El estaba de vacaciones, pero debido a la convocatoria masiva se asustaron y lo tienen de disponible. Ya te busco la ubicacion. - Madre, no siempre debes hacerlo, llegara el día en que… - Perseverancia, Septima, Javeriana, San Victorino y Martires. No me dejo nada mas escrito. Y frente a lo que ibas a decir, menos mal no te deje terminar, no lo discutiremos de nuevo. - Anotado madre, empiezo a creer que el mismo solicita siempre esta ubicacion. - Manana intento localizarte, ¡y sacate esas mechas hijo! para que por lo menos logren reconocerse. La organizacion lo había estado planeando, incluso mucho antes de haber publicado el comunicado; tenían muchísimos integrantes, pero sobre todo expectativas. Sin embargo, ese día saldrían a jugar de la misma forma en que el ESMAD les había ensenado por tantos anos: ojo por ojo, diente por diente.
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*** Yo estaba ahí porque me habían llamado para que le llevar ropa y cosas de aseo a mi novio, en cambio, ella había ido a buscar a su hijo en otra de las morgues de hospitales publicos de Bogota. Desafortunadamente, cuando me le acerque ya había encontrado a Gabriel; intente acompanarla en su dolor, porque su hijo tambien era companero, pero ella se encontraba reacia a interactuar conmigo, aun despues de tantas llamadas telefonicas que le atendí para comunicarle a Gabriel. Pero aun con tanto dolor y resentimiento, no desmerito el asesinato y cumplio lo que en medio de su infinita impotencia prometio: la justicia y la honestidad para cualquier víctima. Gabriel entonces, no fue un numero mas en la historia de la impunidad, Gabriel cubillos fue primera pagina a nivel nacional e internacional: "Manifestante asesinado por un mal procedimiento del capitan Cubillos, integrante del Escuadron Movil Antidisturbios".
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PARA NOSOTROS Mario Montero M.
En medio de profundas reflexiones acerca de lo que sucede en el mundo, el país, la ciudad y en nuestro propio grupo, me vi abocado a plantear una serie de elementos que pudieran ser de utilidad, no solamente para el presente, sino tambien como una proyeccion hacia el futuro. Y mas aun teniendo en cuenta que ustedes lo que tienen es un amplio, largo y promisorio futuro.
Pensaba en la violencia injustificada, en las agresiones por fanatismos ciegos, en los danos de todo tipo, en las heridas del cuerpo y del alma y llegue a la conclusion que si en lugar de hacer por ansias de poder, en lugar de hablar por justificar obsesiones, en lugar de no ver la realidad ajena, en lugar de evadir responsabilidades y en lugar de creer con absoluta ceguera, que se es poseedor de la verdad absoluta, final e indiscutible, volvieramos a ese momento en la historia en que las comunidades primitivas se reunían en un ambiente de respeto para escuchando a todos, buscar acuerdos y trazar rutas para el beneficio comun, renunciando al protagonismo individual y al brillo personal que vive de hacer borrosos a los demas. Miraba la ausencia de argumentos como un problema tan grave o mas que la pandemia, puesto que viene desde mucho tiempo atras y pareciera que la inmensa mayoría no quisiera aplicarse la vacuna para curarse de ese mal: humildad y respeto. Veía que nadie quiere reconocer errores y que se evade cualquier responsabilidad con uno de dos o con los dos procedimientos: las cortinas de humo para tapar lo hecho o la agresion visceral para levantar polemicas diferentes a lo que en realidad era el tema a tratar. Y sería tan facil de solucionar problemas si la policía capturara al que golpea con sevicia, lo juzgara por ello, reconociera el error y asumiera el compromiso de no volver a repetirlo. Del mismo modo, los manifestantes con justa causa, detuvieran a los ladrones, agresores y piromanos, expulsandolos y no permitiendo su participacion hipocrita. Y en la vida misma, sería mas sencillo si pudieramos someter a la soberbia y bajar la cabeza con genuino arrepentimiento. Vi con asombro como se pide a gritos ahorro en el gasto publico de una parte y de la otra, cobros onerosos a los mas necesitados para seguir en el festín del derroche. Pero simultaneamente, los unos destruyen los bienes publicos que tendran que ser repuestos con el dinero de todos y los otros despilfarran el dinero en herramientas para la represion. Es la incoherencia en una de sus maximas expresiones, al igual que cuando en nuestra vida, pedimos para uno y destruimos para todos, exigimos vociferando derechos, pero sinuosamente omitimos deberes.
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Observé que la verdad se convierte en un término para enunciar, pero no en una práctica cotidiana. Se magnifica de una parte los oficiales heridos, pero se ignora los muertos de la contraparte, los heridos y los que son sometidos a todo tipo de excesos. Y del otro lado, ni se habla de vándalos, ni de agresiones iguales o peores que las que tanto se critican. Igualmente en la vida hacemos un monumento inmenso por lo que nos hacen y muy convenientemente olvidamos lo que hacemos. En fin, es tan fácil hablar, es tan fácil agredir, es tan fácil no pensar en el común, es tan fácil enunciar teorías absurdas y no escuchar argumentos de crítica. Es todo eso muy fácil sin duda y también muy popular ese proceder. ¿Pero ese será el camino a seguir? Queridos compañeros: es un muy buen momento para hacer un alto en el camino y meditar sobre el mundo, el país, la ciudad y nuestro propio grupo. Somos equipo y nunca es tarde para cumplir con un principio metodológico: lo que no se evalúa, no se puede replantear y lo que no se replantea no se corrige. Existe un enunciado que nos invita a la coherencia y a hacer mucho y hablar poco: “POR SUS OBRAS LOS CONOCEREÍS”. Gracias.
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HOY ME DUELE MÁS LA PATRIA Juan Castellanos
Hoy tengo un dolor, un dolor en lo profundo de mi ser, de mi entorno, de mi vida y de mi país. Actualmente en Colombia la realidad supera la ficcion. El odio, que durante tanto tiempo ha sido reprimido. Ha brotado y estallado, es tanto, que, entre nosotros mismos nos atacamos y juzgamos. Aun sabiendo que somos y venimos del mismo lugar, del mismo barrio incluso la misma familia. Somos hijos de la misma madre, de la madre patria… La patria que hoy, esta apenada, manchada, lastimada y con dolor en lo profundo de su gente. Es tan increíble la indiferencia de los demas, incluso en ocasiones tambien indiferencia de parte de nosotros, que ante nuestros ojos pasa la vida de ellos… “los buenos, los no tan buenos y los malos” Ni siquiera nos inmutamos por evitarlo ni corregirlo. Simplemente muchos, muchos de ustedes, de nosotros, le hacemos la cara esquiva a la empatía y la vida. Hoy, tengo nublada la sonrisa, la violencia arrasa y se lleva todo a su paso, la ninez, la ninez con su gran inocencia, que lenta y cruelmente es arrebatada, por ellos, por los mismos de siempre, que siempre estan en las mismas, gozando de sus beneficios. Indiferentes ante la desolacion. Sin piedad y con crueldad. Socavan y extirpan la esperanza, la valentía, muchas veces la existencia de los ninos, los padres impotentes, las madres que lloran sus hijos, los profesores que ya no tienen a quien dar clase, los líderes sociales los que ya no tienen que liderar, el pueblo que trabaja para ellos sin esperanzas he incluso, los policías, que mueven como fichas en su gran juego de “poder” en donde a su antojo, llaman a su gran amiga la violencia, la represion y la fatalidad. Ellas las que siempre asechan nuestro caminar, nuestro actuar y nuestro pensar. El fanatismo ataca y opaca a unos, a otros y a todos. No hay compasion de nosotros en nuestra gente. El valor de nosotros, de ellos, de todos, es tanto que ultrajamos la vida, pasando por encima de la vida misma de nuestros semejantes. Y de nuestra propia vida como elemento etico de una sociedad al borde del colapso. Es momento de cambiar.
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Ya es necesario, ya es justo. Por nosotros, por lo que siguen y los que, en medio de esto, de esta larga historia de infamia y violencia no lograron el cambio y con su vida pagaron el precio de la libertad. Libertad que anhelamos y necesitamos todos. Las calles, las paredes incluso los vidrios, los vidrios rotos, las banderas, la musica, las personas que se llevan, piden a gritos emancipacion. Con alegría, arte y esperanza. las calles hablan, expresan y realizan día a día un pacto, donde pensar diferente no nos cueste la vida. Ni la tuya, ni la de ellos, ni la mía, ni la de nadie. Porque luchar por un cambio no debe costarnos la vida.
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LIBROS RECOMENDADOS
El ensayo de la autora que aparece en la presente edición de Noche Laberinto puede consultarse junto a muchos más en las páginas de Fragmentaciones. Consíguelo aquí: https://nueveeditores.com/producto/fragmentaciones/
Los poemas de la autora que aparecen en la presente edición de Noche Laberinto hacen parte del libro Pupilas de Loco Consíguelo aquí:
https://www.rumboseditores.cl/pupilasdeloco
Los poemas de la autora que aparecen en la presente edición de Noche Laberinto hacen parte del libro Quién pudiera hacer de mí un kintsugi Consíguelo aquí: https://www.edicionesendanza.com.ar/coleccion-en-danza/326260quien-pudiera-hacer-de-mi-un-kintsugi.html
Revista Noche Laberinto OCTAVA EDICIÓN 2021-1