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Noche Laberinto 7 (2020)

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REVISTA

NOCHE NOCHE LABERINTO LABERINTO Revista

- Revista Noche Laberinto

7ma Edición

ISSN: 2463 — 0020 (EN LÍNEA)

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- Revista Noche Laberinto

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- Revista Noche Laberinto REVISTA NOCHE LABERINTO COLECTIVO LATINOAMERICANO DE CULTURA Y ARTES NOCHE LABERINTO DIRECTOR Arturo Hernández González EDITORA Lesly Vanessa Jiménez DIRECTOR DE ARTE Alejandra Pichimata COMITÉ EDITORIAL Hugo Chaparro Salazar Layla Chernosky RETRATOS Germán Gustavo Garzón Material disponible aquí PORTADA Philip Singer ISSN: 2463 — 0020 (en línea) Los textos publicados por la Revista Noche Laberinto pertenecen a sus autores y a la revista. Pueden ser utilizados libremente con fines educativos, académicos o artísticos, siempre y cuando se cite al autor y la publicación. Para la reproducción textual o parcial de textos o fotografías, debe solicitarse una autorización física y/o virtual del Director o el Editor de la Revista. Las opiniones expresadas en los textos son responsabilidad exclusiva de los autores y no comprometen o reflejan los pensamientos de la Revista. @RevistaNocheLaberinto (Edición Bogotá D.C., Colombia). —3—


- Revista Noche Laberinto

ÍNDICE 06 08

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Carta primera

Homenaje a Marina Tsvetáyeva

Poesía: Ida Vitale (Entrevista – Poesía Selecta) Iró Nikopulu María Gabriela Lovera Johanna Carvajal Rita Bompadre Nicole Zevallos Alarcón Daniela Pérez Gabriela Vílchez Poesía: Rómulo Bustos Aguirre (Entrevista – Poesía Selecta) Francisco Muñoz Soler Mario Meléndez Antonio Agudelo Alexander Restrepo Fernando Cuestas Alejandro Espinosa Ángel González Alulima

https://revistanochelaberinto.wordpress.com/ HTTPS://REVISTANOCHELABERINTO.WORDPRESS.COM/

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ÍNDICE 51 71 91

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Artes plásticas: Philip Singer Jhonattan Collantes Mendieta Mayra Becerra Pinto Ficción: Ezequiel Olasagasti Paola Delgado Olivas Frich Enrique Flores Sobenes Silvia Favaretto José Ramón Muñiz Álvarez Pensamiento: Claudio Rama (Entrevista) Valeria Burbano Alvarado y Luisa María Martelo Castrillón Javier Eduardo González Guzmán María Beatriz Cóceres Edward Álvarez Yucra José Antonio Samamé Saavedra Enrique Arias Beaskoetxea

Libros Recomendados

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Carta primera

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La revista fundada y dirigida por Karl Kraus, Die Fackel (La

Antorcha), se publicó por primera vez en Abril de 1899 y no se extinguió sino hasta Febrero de 1936. Durante ese periodo de 37 años, la revista publicó unos 922 números; alrededor de 22.000 páginas. Lo curioso; sin embargo, es que el autor de la inmensa mayoría de los artículos, ensayos y reseñas que ocuparon dichas cuartillas fue el propio Kraus. De hecho, entre 1912 y 1936 se negó a aceptar cualquier tipo de colaboración. En perspectiva, resulta notable que la influencia de su pensamiento, compendiado número tras número en Die Fackel, pueda rastrearse tan felizmente hasta la obra de eminentes artistas como Adolf Loos o el PremioNobel de Literatura de 1981, Elías Canetti. Hace un par de años, curiosamente, mi muy apreciado

amigo O. Icisudi, decidió hacerse el único lector de su propia revista Flacără mică (La llamita) en honor a Karl Kraus. Aunque olvidado hoy, casi por completo, el arte editorial de Icisudi fue famoso hacia finales del siglo pasado en Voivodina, su tierra natal. Allí contó durante treinta meses y siete días con una pequeña sede en la que escribió, editó, maquetó e imprimió algunos de los números más interesantes de los que la literatura universal tenga noticia. Pero en 2009 fue acusado por un escribidor en ciernes de firmar con la primera persona del singular un pasquín anacrónico que discernía poco sobre la Guerra de los Balcanes, pero que totalizaba una visión nihilista del contrato social pregonada en última instancia por filósofos kantianos de Pančevo y militares rimbaudianos de Bečej. Poco después de las acusaciones, los lectores abandonaron tanto las églogas al mar, que con tanto cuidado practicaba mi amigo en servilletas que robaba en restaurantes de toda Novi Sad (y que luego encontraban un lugar prominente en La Llamita), como todos los demás géneros literarios que Icisudi frecuentaba con igual entusiasmo.

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S e d i o e n t o n c e s a l a t a r e a d e a p r e n-dRevista e r c a s t Noche e l l a n o Laberinto solamente para leer algunos artículos de Kraus, que una editorial española vertió en nuestra lengua en 2011 y de la cual hablamos muchas veces por teléfono. Hace

exactamente

un

año,

ensayó

-en

un

castellano

hipertrofiado- un poema de amor sin pies ni cabeza en el que algunas influencias de Gonzalo de Berceo y de Góngora podían advertirse. Yo soporté bien su lectura y agradecí que fuera telefónica, porque de otra forma, mis muecas de zozobra podrían haber concluido nuestra –ahora- larga amistad. Para evitar el bache del incomodo silencio, le pregunté si alguna vez me dejaría leer los números secretos de La Llamita, que bien sé que ha estado perpetrando a solas en el sótano de su casa. Pero su admiración por Kraus es inagotable. Icisudi no se conforma con escribir todo lo que ha de aparecer en su revista, sino que redacta, imprime, esconde y olvida, para luego redescubrir y leer sus propias palabras con infatigable alegría. Y aunque todos llevemos dentro las palabras que configuran el

secreto de un arte de felicidad vitalicia, como O. Icisudi, concluimos que este secreto no puede evolucionar en el silencio absoluto de los propios confines y en el vicio de la autofagia. Después de todo, Icisudi conserva una pequeña nómina de camaradas que como él, se alegran de escuchar una voz familiar que declama un poema a cientos de kilómetros de distancia y que como Kraus, creen que “los agitadores se toman la palabra”, mientras que “los artistas son tomados por ellas”.

Arturo Hernández González Director Revista Noche Laberinto

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Marina Tsvetáyeva Abiertas las venas: imparable, irrecuperable, brota la vida. ¡Trae vasijas y cuencos! Cada cuenco será superficial. La vasija-plana: Sobre su borde -y más alláfluirá hacia la negra tierra para alimentar la hierba. Irreversible, imparable irrecuperable, el verso brota.

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La poesía no explica el mundo, da fe de su misterio”.

-Beatriz Villacañas-

SECCIÓN — 11 —


Poesía de mujeres

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IDA VITALE Ida Vitale (Uruguay, 1923) es una Poeta, traductora, ensayista, docente y crítica literaria. Su voz es, sin lugar a dudas, la más profunda de la vanguardia en la lengua castellana. Su obra ha sido reconocida con los premios Octavio Paz (2009), Alfonso Reyes (2014), Reina Sofía (2015), Federico García Lorca (2016), Max Jacob (2017) y el Premio Cervantes de Literatura (2018). N.L. La pandemia de la Covid-19 ha obligado a sistemas educativos y laborales, entre otros, a realizar cambios profundos en sus dinámicas y a utilizar nuevas herramientas virtuales para asegurar la comunicación entre individuos. Así mismo, la poesía ha venido ganando un amplio protagonismo en las redes sociales y en los medios digitales durante los últimos meses. ¿Cómo cree usted que cambie la poesía debido a esta situación? ¿Por qué?

cada país es diferente. Creo que el Uruguay no está llevando la peor parte, porque es más pequeño, más dócil, quizá la gente sea más obediente (aunque lo dudo), pero en fin, quizá tengamos una superproducción de poesía.

La poesía es una de esas pocas cosas que se cuenta por calidad, no por cantidad. Yo estoy ahora realmente establecida en Montevideo y eso me obliga a poner un poco de orden en mis papeles. Claro, por el Covid tengo que estar más tiempo dentro de casa y I.V. No sé. Bueno, la poesía hallar más momentos para lo no es una cosa… compacta. que realmente me urge. Es muy fácilmente desglosable según países, personas. N.L. De hecho, en el Hay Cada uno lo va a resolver a Festival de Cartagena, dijo su manera. Yo supongo que que estaba trabajando en una víctima del Covid no una novela… está dispuesta a escribir en estos momentos y hay gen- I.V. Sí, pero primero tengo te que, al estar encerrada en que saber dónde la tengo su casa, quizá le resulte más guardada. Estoy poniendo sencillo escribir. Además en orden en mis papeles, lo cual

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es bastante infernal. Espero tener el tiempo y la energía. Queda poco para terminar, pero pienso que el dejarla dormir ayuda. Trataré de verla con ojos de nueva lectora. N.L. La escritura revela la situación ética y humana de la historia de las comunidades en las que se desarrolla. La poesía de Ida Vitale ha sido considerada por muchos como una “poesía esencialista”, urgente para reevaluar la velocidad y la liquidez del mundo moderno ¿Qué opina usted de este apelativo? ¿Está usted de acuerdo con este dictamen? I.V. No sé quién lo inventó. Un día se puso de moda y pasé a integrar una escuela esencialista. Yo no sé qué es, aclaro. No me reconozco bajo ese cartel. Se supone que toda la poesía busca referirse a algo esencial… Yo sólo trato que mi vida tenga


Poesía - Revista Noche Laberinto que ver con la naturaleza y la vida. Las plantas son muy dóciles y muy agradecidas. Por otro lado, le crean a uno obligaciones y siempre es bueno tener obligaciones, respecto a algo exterior, digo, porque no siempre se puede estar con uno mismo. N.L. La poesía Uruguaya ha destacado especialmente en la historia de la literatura de nuestro continente y nuestra lengua. Y aunque se ha indagado con frecuencia sobre su relación con José Bergamín o Juan Ramón Jiménez e inclusive con Juan Carlos Onetti o Mario Benedetti, quisiéramos saber qué autoras uruguayas influyeron en su formación poética (como por ejemplo, Idea Vilariño o Amanda Berenguer). I.V. Somos un país pequeño, que ha tenido gobiernos sensatos que le han dado cada vez más importancia a la enseñanza. Cuando yo era joven me inscribí en Derecho y alcancé a hacer dos o tres años de esa carrera, porque no me sentía cómoda con las matemáticas o la medicina. En Derecho, me interesaban entonces las materias que eran más culturales, como la sociología. Y luego se abrió la facultad de humanidades. Ahí nos encontramos con una realidad fértil, que no era

la misma que había en Europa, claro… Había ya algunos nombres prominentes, como el de Delmira Agustini, que no era la única ni mucho menos, pero nos seducía. Ella me interesaba mucho, lo mismo que María Eugenia Vaz Ferreira. Yo creo que estoy más en la línea de Ferreira. Pero casi no leía uruguayos. Por suerte no hemos sido nunca demasiado nacionalistas. Leía lo que tenía a mano por los planes de estudio: España, Francia, América. Me impresionó mucho Gabriela Mistral. Especialmente en esa edad en la que uno es como una esponja que absorbe todo. No podría decirte quién fue mi influencia mayor… Los planes de estudio de la época eran bastante amplios, no se estudiaba específicamente la obra de los uruguayos. En un par de días podíamos dar un salto de Dante a Moliere al estudiar literatura italiana, por ejemplo. Una suerte de la que me felicito es a la de nunca haber sido enfrentada a la literatura uruguaya como a una entidad predominante. Yo tuve una muy buena relación con Idea. Lo que sucede es que estuve mucho tiempo fuera del país. Felizmente, pasé once años en México. Allí encontré una cultura impresionante. Y siento que estar cerca de Octavio Paz me

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ayudó a acercarme y a esforzarme por saber mejor la poesía nuestra. El caso de Juana de Ibarbourou es interesante, por ejemplo, porque a pesar de ser muy valiosa y de que creo que cubrió a todos los autores anteriores e inmediatamente posteriores, en mí no influyó para nada. Exaltar demasiado a un poeta puede hacerlo aburrido, porque se lo piensa de manera oficial. En materia de literatura nadie tiene que sentirse obligado… uno debe crearse el gusto de alguna manera para acercarse. En mi mente, siempre habitó la idea de que el mundo era amplío; de que no habían barreras. Había que abrirse camino, leyendo todo lo que pudiera y jugando con las palabras… Las poetas teníamos la curiosidad y la sensación de que leer era una elección, un gusto. N.L. Su obra ha sido merecedora de un gran número de premios literarios y honores académicos. Su nombre comienza a aparecer cada vez más para las postulaciones al Premio Nobel de Literatura. ¿Qué opinión le merece esta posibilidad? I.V. Qué locura… ¡a quién se le va a ocurrir! De toda la cultura del mundo, no me van a venir a escoger a mí. Hay premios que están más cercanos a la lengua, pero el


Poesía - Revista Noche Laberinto Premio Nobel va para cualquier lado. De hecho, no sé quién lo ganó el año pasado. A Handke sí lo he leído. Yo me resumo en el lugar en el que vivo. Hay aquí cerca una pequeña librería que atiende un matrimonio joven, muy cordial. Siento que estoy cada vez más desinformada.

Hay menos diarios y los que hay ya no tienen una página cultural, una página literaria, que ayude a mantenerse informado. Me conformo con desesperarme un poco al comprobar que tengo otro libro sin leer. Porque a mi edad no queda ya mucho tiempo por delante para leer… Yo

sólo espero conservar una cierta, relativa, cautelosa curiosidad. Y lucidez también, claro, porque los años obtusos no cuentan ¿no? No me interesa la posibilidad de quedarme viva si no me funciona la cabeza para seguir deslumbrando mis palabras con las palabras de otros.

Nell´ora Credula Entré en la tarde por donde no debía y la sorprendo en el ritual para abrir el otoño: quizás aún son amarillos los naranjas, no alcanzaron los rojos un matiz amaranto y sorprendentes verdes brotan, distraído rezago. Debo olvidar los pequeños errores, volver por donde vine a la paciencia, corregir mi reloj, único errado.

Ida Vitale

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Fortuna Por años, disfrutar del error y de enmienda, haber podido hablar, caminar libre, no existir mutilada, no entrar o sí en iglesias, ser en la noche un ser como el día. No ser casada en un negocio, medida en cabras, sufrir gobiernos de parientes o legal lapidación. No desfilar ya nunca y no admitir palabras que pongan en la sangre limaduras de hierro. Descubrir por ti misma otro ser no previsto en el puente de la mirada. Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Ida Vitale

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Iró Nikopulu Felices ahora duermen las plantas

y los golpes de tenue voz hasta el guion Islitas palabras que navegan y luz inflamada en el calor sólida Busco todavía el todo cuando la arena revive tiernamente grano a grano formas de sueños en los que no cabe ningún cuerpo entero Que tenga un nombre la condescendencia un lugar para que jueguen los niños el nacimiento entre el ala y el cuerpo.

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Si pudiera concebir lo indecible

si viera las formas del aire si escuchase las melodías de las miradas si habitase en un lugar acuoso si me vendimiaran y si diera Si supiese a cuántos rostros pertenece el mito si extendiese en las rocas terciopelos y mapas Si el tiempo me vistiese en vez de desnudarme

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Primero Aryiró

después Nasos Artemis Panayiotis

En las cafeterías en blanco y negro se vuelve a juntar la familia se toman un instante las manos sorprendidas las raíces se revuelven tímidamente como si recordaran De entierro en entierro crecieron los niños.

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María Gabriela Lovera Silencio Acontece entre ramas, escondido del viento, el nacer diminuto y frágil del silencio. Baja por la sombra del árbol, sube por su luz se sostiene en el nube, se retuerce en el viento. Nudo en la garganta de un cielo plomizo, se llueve de pronto, salta en los tejados, cae como un labio sobre otro, con su beso de tierra, su semilla.

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22 He escrito desde el dolor de salir.

He escrito desde la nostalgia de entrar. Mejor será borrar todas las puertas, arrojar el lápiz junto con el resto de las llaves locas. Que la palabra cuerpo atraviese las paredes, que la palabra mío desaparezca, que la palabra palabra muerda la mano que la escribe y huya al otro lado de la hoja, a la espesura del bosque.

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8 Te arremangas la oscuridad y llevas a cabo tus poemas hasta las últimas consecuencias.

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Johanna Carvajal Perséfone El llanto entre ríos infinitos,

como ecos de extinción: el hierro y su emoción crean cadenas en mi pecho llevándome así, al mundo subterráneo de la pronta inmortalidad.

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Gullveig Luz eterna,

que aún desde el grito, no cae en el silencio… Cada puñal entre la carne furiosa se convirtió en astro que brilla desde lo ausente.

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Brigid Cuando la música

no silenció las voces de los poetas las espigas de trigo gobernaron el día, las flores sanaron las delicadas fuerzas, con las antorchas las profundidades de la tierra fluyeron abundantes desde el soplo de la vida y el nuevo camino de los sueños.

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Rita Bompadre El tiempo

tiene su recurso un expediente que busco en tu mirada. Celebro la esencia de un paisaje más allá de tus ojos y el hechizo es la frontera de la ausencia.

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Nicole Zevallos Alarcón Tras las insidiosas vigas de mis ojos

escondo la razón de todos mis exilios. Me purgo arrodillada de todas las blasfemias y placeres. Afanosa aquí, espero que de mis furores viscerales surjan las más retorcidas formas, pizpiretas señoritas que bailen y coqueteen con elogios a la muerte. Tras la vasca los días son de murria en los que mi vida se interpreta con trémolos, donde se construye una efigie de rostro ebúrneo y alma desnutrida, que, luctuosa, reza clamando contra esta impasible realidad.

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Daniela Pérez Taborda La grieta es una mujer dormida,

una mujer dormida es el viento que calla para escuchar los espejos, los espejos son ojos que los árboles incrustan en la piel, la piel es una nube que se desfigura en la boca de una diosa, la diosa es el pensamiento de una estrella, la estrella es el bostezo del universo, el universo es una isla de sueños; los sueños son forasteros que nos hablan en un idioma desconocido; un desconocido es un murmullo que observa el horizonte, el horizonte es un reloj que se ensancha en los huesos.

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Gabriela Vílchez Palpas los ojos enquistados

en tu garganta. Sientes cómo lava tu voz líquida virutas negras de alfabetos labrados en otras infancias. Quieres gritar a la rosa náutica pero una arcada iridiscente advierte que los barquitos de papel no pueden navegar sin mojarse las espaldas. Una jauría de miradas toma la calle, tu pasaporte se esconde, un silbo azul te acuna con su última nana. Nadie sabe de tu esperanza, del invierno que se encierra bajo tus pestañas. Mientras tanto ensayas el universo desde el borde de tu vértigo como hincando las ganas, aunque de la celda de tu boca sólo caigan mariposas sin alas.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

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Rómulo Bustos Aguirre Rómulo Bustos Aguirre (Colombia, 1954) es uno de los poetas más destacados de la tradición poética del continente, debido a su innegable claridad verbal y su lucidez. Su obra ha sido reconocida con los premios Ausias March (2007), Blas de Otero (2010) y el Nacional de Poesía de Colombia en 1993 y nuevamente en 2019. N.L. La poesía –como ha señalado Joan Margarit-, puede consolarnos de la profunda y alegre herida de la existencia. Ante el complejo panorama de Colombia ¿Cuál cree usted que es la importancia de la poesía? R.B.A. Sin duda hay una alta dosis consoladora en el acto de creación poética. Y esto es lo que subyace al sentido de la dramática pregunta ¿para qué poesía en tiempos de penuria? Nada más puntual para contestarla que estas líneas de Emily Dickinson: aprendemos el agua de la sed / y la paz del recuento de las batallas… Y allí está la poesía para recordarnos eso: el oasis a partir de la sed de la palabra y la utopía de la paz a partir de la mostración

de la carnicería… Esto vale para Colombia en el atroz momento actual y para toda la violencia endémica de su historia. Esto vale para el exterminio judío y para el atroz exterminio de la población indígena americana y la monstruosa reducción a la esclavitud moderna de todo un continente: África. Y esto fue sistemáticamente llevado a cabo por la muy renacentista e ilustrada Europa. Se trata de una terapéutica en lo profundo, como se desprende de la observación de Margarit. Se trata de una experiencia de la poesía más allá del poema. En el fundamento de la poesía está la libertad de la imaginación, del lenguaje, del sujeto sujetado por las codificaciones represivas de la cultura. Todas las sociedades se tejen con el tejido del poder y el

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autoritarismo. Sobre el cañamazo de la vida cada sociedad dibuja una figura política de la negación real del otro: y le llama: Teocracia, Aristocracia, Democracia…esta última es la que utiliza para sus acabados las más sofisticadas tecnologías de “alta costura”. Al decir esto último, por supuesto, no estoy pensando en Colombia: nuestra llamada Democracia si de algo es ejemplo es de “alta chapucería”. Hablo de una experiencia radical del ser humano. La experiencia de lo abierto desde lo abierto…experiencia poética, experiencia estética. Posibilidad de transformación en el encuentro con el subsuelo de uno mismo, punto de partida para el encuentro con el otro….


Poesía - Revista Noche Laberinto L. Aurelio Arturo rindió una profunda oda a las altiplanicies; Rojas Herazo supo desnudar con igual acierto la nostalgia del océano y el sobrio color de la tierra andina… Por otra parte, el caribe; la fuerza omnipresente del mar, es un espacio potencial que atraviesa la mayoría de sus obras. ¿De todo el universo de imágenes que ha perpetrado en su obra, qué cree que ha encontrado mayor cobijo en su poesía? R.B.A. Se me ocurre pensar en esa especie de bestiario asociado al trópico y en gran modo oceánico, de ballenas, mantarrayas, cangrejos, madreperlas, peces, garcetas, ciempiés, moscas, zaínos, mariapalitos...surgidos de una relación en flujo con la cotidianidad y el entorno geográfico-cultural. He afirmado en diversas ocasiones que en mi obra hay un personaje central: Dios; particularmente su eclipse, su ausencia o sombra. En relación con ello, no deja de llamarme poderosamente la atención -a mí mismo- el hecho de que este drama del mundo moderno, en algún momento, imponga a la narrativa imaginaria que se va tejiendo en mi poesía la necesidad de que este hecho sea simbólicamente escenificado en esta geografía. Dios tiene que morir también en el Caribe. Y eso se da, allí, en las playas más frecuentadas por las poblaciones

populares de Cartagena: las playas de Marbella. El Dios muerto es imantado hasta allá y hace su epifanía como un extraño ahogado o como un turista distraído (no perder de vista que el turista también hace parte del bestiario caribeño) o como si la mítica Moby Dick saltara de las páginas de Melville y viniera a recalar a estas remotas orillas. Estoy hablando específicamente del poema “Escena de Marbella”. Este tema constituye, realmente, la raíz del surgimiento del bestiario. Este bestiario, a su vez, se levanta sobre otra muerte sacrificial: la del Ángel, esa emblemática figura de la zoología metafísica. N.L. La familiaridad entre la poesía y la pintura se traduce a menudo en una clarividencia estética sobre los panoramas y la imagen en la obra del poeta. Ida Vitale, Rojas Herazo, William Carlos Williams o Auden son claros ejemplos de esto. ¿Cómo influye la pintura en su abstracción del mundo y de qué manera convierte ésta en poesía? R.B.A. Disfruto extraordinariamente la contemplación de la pintura. No pocas tardes consagré a admirar el color azul del manto de la virgen de La Anunciación de fray Angélico, la minuciosidad dibujística y la capacidad para concentrar en tan poco espacio la tensión narrativa que va de la Caída a la Salvación. Me hechiza la

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virtuosa línea de Boticelli o el dramatismo del trazo de Luis Caballero. Durante un buen número de años cultivé el dibujo y participé en un cierto número de exposiciones en mi ciudad…acaso pudiera ser este el hilo del que habría que tirar para intentar responder a tu pregunta: el dibujo, la impronta sicológica que este pone en juego. Sin embargo, curiosamente poco frecuenté el diálogo de estos dos lenguajes. La práctica del dibujo y la poesía marcharon paralelas. Padezco el prejuicio de pensar que, en principio, son dos ámbitos separados, cada cual con su propia e intransferible soberanía. El poemario Sacrificiales es el resultado de un proyecto fallido de hacer confluir dibujo y poesía. El proyecto se titulaba “Orantes”; al final se impuso la poesía; de dibujo quedaron algunas piezas que conservaron el título inicial. En la portada de la antología De la dificultad para atrapar una mosca aparece uno de estos dibujos… Fueron, por cierto, los últimos dibujos que salieron de mis manos. Entonces, probablemente, se pudiera arriesgar una relación por vía del valor dibujístico de las imágenes en mi poesía, en el sentido de búsqueda de claridad y visualidad o la precisión, contención y delineamiento expresivos. Pero, definitivamente, si hubiera que buscar un diálogo con otro lenguaje artístico sería con la música de mi entorno. Me gustaría que


Poesía - Revista Noche Laberinto cada poema que saliera de mis manos tuviera la elegancia y la cadencia rítmica del Gran Combo o La Orquesta Broadway. De hecho, si tuviera que definir mi poesía me encantaría poderlo hacer en estos términos: el encuentro fortuito de Góngora, Borges y Nicanor Parra sobre el lomo de la ballena blanca, al ritmo del Gran Combo o la Orquesta Broadway… Por eso algunos personajes en algunas páginas pueden estar bailando: Bertica puede estar escuchando la “Descarga Chihuahua” (La estación de la sed) y algún otro está escuchando la descarga conocida como “Jam sesión”, de Julio Rodríguez…él no lo sabe, pero yo sí. N.L. Una influencia que quizá haya pasado desapercibido para muchos de sus lectores es Juan Carlos Onetti. Usted ha escrito huyendo de la poesía para reencontrarla en el revés del ser… ¿tiene algo que ver esa evasión con una lectura onettiana? R.B.A. Tienes razón. Onetti es uno de los autores latinoamericanos que más tengo en estimación. Onetti y Vallejo son dos referencias de existencialidad en mi proceso interior. Rojas Herazo está muy cercano a ambos. Los tres son huérfanos de Dios… Creo que la presencia obsesiva de la muerte de Dios que habita mi poesía procede de ellos…la abrevé

de ellos sin tener clara la dimensión del problema en cuestión, en su momento. Hace algunos años escribí un ensayo sobre su primera novela breve: El Pozo. Aquí comienzan ya a despuntar esos mundos alternos que sugieres… Pero en Onetti hay una dimensión de postración del ser que algún momento me resulto abrumadora. Algo similar me sucedió con Vallejo. Probablemente, pienso ahora, yo no huía tanto de la poesía como de una cierta vivencia o mirada de ella; esa que la tradición occidental ha mitificado y convertido en objeto de culto: el sufrimiento, la angustia como el precio que hay necesariamente que pagar para ser un artista auténtico. Hay una pequeña diferencia entre Cristo y Budha, que hace la diferencia radical entre Occidente y Oriente: Budha vino a liberar al hombre del sufrimiento: Cristo vino a vivir el sufrimiento, a convertirse en la víctima sacrificial como modo de salvación del hombre. Margarit habla de consolación por la poesía. Pero a mí no me bastaba la consolación. Yo quería la serenidad y si era posible la alegría…es claro que para llegar a ello tienes que pasar por el revés del ser, por tu noche oscura… N.L. La palabra como objeto contencioso resalta en la modernidad, ya que las redes sociales propa-

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gan un mensaje en el que pocas veces cabe un sentido estético. En contravía, el aforismo y los fragmentos poéticos han comenzado a interesar cada vez más a los jóvenes. ¿Cuál cree usted que será la importancia de la tecnología en la poesía del mañana? R.B.A. No tengo capacidad para profetizar sobre esa relación a futuro que propones. Lo que sí sé es que la poesía para que siga siendo poesía tiene que ser un ejercicio de libertad del espíritu. En este momento se necesita más que nunca una educación en este sentido. Hay una fetichización de la tecnología. El Confort digital hipnotiza, seduce, paraliza y convierte al ser humano en esclavo y apéndice de la técnica. La ciencia y la tecnología han sido secuestradas por los grandes centros de poder, por la máquina trituradora del mercado, por las élites financieras. El lenguaje invasivo que diseminan las redes y medios digitales es la entronización de la banalidad en oposición a la profundidad y complejidad de la dimensión estética, de la experiencia poética. ¿Cómo poner la tecnología al servicio del ser? ¿Cómo humanizar la tecnología? La respuesta es clara: mediante una educación en la dimensión estética del ser humano. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato?... o mejor dicho, ¿quién decapita al gato? Esto habla de una


Poesía - Revista Noche Laberinto especie de círculo vicioso. Pues, por una parte, el sistema siempre saboteará cualquier intento de socavar el sistema, y si, paradójicamente, creara mecanismos en la dirección reconstructiva del ser, se auto-sabotearía. Por otra, la respuesta tiene que venir de espacios alternativos y esos espacios alternativos solo pueden emerger si hay una revolución personal en la interioridad de cada

persona. Tal parece que no hay mucho lugar a la ilusión, si repasamos la historia del mal llamado homo sapiens sapiens desde sus orígenes hasta nuestros días… Sin embargo, en el marco de esta perpleja situación de pandemia se ha visto como las prácticas artístico-culturales han migrado, en gran modo, a las redes y medios digitales. Festivales de poesía, teatro danza y encuen-

tros culturales se celebran virtualmente. Esto muestra que es posible que por los medios digitales circule algo distinto a la chatarra informativa, a la deformación de la mirada. Esto resulta una gota de optimismo en medio de un océano corroído por el mal. No es suficiente, por supuesto... Sueña la gota de agua que es el mar. Y toda la pasión adversa del mar, paradojalmente, funda y atiza este sueño.

Hay alguien que yo sé morándome A J. Arleis

Hay alguien que yo sé morándome

Arrastra sus alas de ángel sonámbulo como quien busca una puerta entre largos corredores Triste de sí Pulsando inútil las cuerdas más dulces de mi alma Quizás me existiera desde siempre ¿De qué ancho cielo habrá venido este huésped que no conozco?

Rómulo Bustos Aguirre — 34 —


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Crónica del mediodía

La luz se empoza en los techos de zinc

Un pájaro canta Y su voz es un hilo tendido entre el pico y el color amarillo que ha hecho nido en lo alto Sería dichosa la madre si sobre él pudiera tender la ropa recién lavada Cuando el pájaro acabe de cantar podría venirse abajo el cielo.

Rómulo Bustos Aguirre

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Francisco Muñoz Soler En nuestra eternidad

En nuestra eternidad ser palabra en la búsque-

da de lo absoluto, despojado de ego para abordar el enigma,

desafiar lo desconocido en el asombro donde fluimos y nos aproximamos al misterio, desde el continuo aprendizaje, con imaginación disentir, indagar sin tener miedo al miedo, para nacer en cada instante. Aceptando el silencio.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Sacudir hasta cimbrear las ánimas “Hay que obligarlos a entender que viven en un mundo raro. Un mundo que no es como ellos creen”. Pablo Picasso

Sacudir hasta cimbrear las ánimas

adormecidas por laxitud y miedos, estremecerlos hasta provocarles náuseas, que espumarajos broten por las comisuras de los adocenados rostros, que vomiten mugres hasta vaciarlas, para que comprendan que no es lo que creen e identifiquen la realidad en que se mueveN.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Bosque de agua “En mi pecho hunde raíces de agua un árbol líquido”. Octavio Paz

Líquidas raíces que entraman

esponjosos sedimentos que petrifican un bosque de encantos y misterios, seno desde donde fluye un fulgor de aguas, surtidor que cimenta nuestros sueños, esculpidos contra presagios de tiempos sin árboles, como yedra encaramarnos pisando nuestras sombras para en su copa tenernos.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Mario Meléndez 17 Ojalá tuviéramos algo de Rimbaud aunque sea una pierna menos

Vi a la muerte entrar a un hotel sin espejos

Vi al conserje cerrar una puerta al infinito Vi a Dios salir del brazo de Rimbaud Vi a la muerte abordar el tranvía Vi en el lobby: Cerrado por duelo Vi llegar la policía, vi fotógrafos Vi una vieja ambulancia llevarse el cadáver Vi al conserje desnudo en esa ambulancia Vi su cuello tajeado, vi sangre Vi sus ojos de buey camino al matadero Vi su nombre escrito en la frente de Dios Se llamaba Verlain.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

20 Vi a Caperucita perdida en el bosque

Tenía treinta años y el traje le quedaba estrecho El Lobo y La Abuelita la esperaban en el más allá Estoy vieja para esto, se dijo ya nadie me recuerda El mundo es ancho y ajeno como este bosque donde he de morir Sólo me queda una capa roída y una cesta donde llevo los huesos de Dios.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

13 Vi a Marilyn Monroe dando de mamar a su sombra tenía lo pechos tristes y usaba camisa de fuerza para dormir Se había tatuado en la espalda algo revelador También Dios fue mi amante

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Antonio Agudelo 2 Amor mío, dentro de la noche hay otra noche,

te desnudo con abrazos tiernos, nos comemos a besos, en una estrecha cama, sobre sedas amarillas. Veo el más bello sudor sobre tu pecho, como una diadema de perlas resplandece. Es verdad, que la noche es la luz en su negación, que nos dolía ser, que tras el amor viene la tristeza y nos despertamos llorando con el milagro del alba. Es verdad, que la expresión del amor es el estilo de Dios, que parece que nos fundimos y somos uno en el amor. que la vida es sueño y despertar es lo que mata: la tiranía de lo resplandeciente, la categoría de los actos de Amor.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

3 Vivo abismado en ti, oh cuerpo de mujer desnuda como el cuerpo del mundo, cuerpo del amor como es el verbo, amor que me levanta hasta el séptimo cielo y los turbios barrizales, amor para morir amando y ser libre bailando sobre el mar de la mudez o bebiendo el oro del verbo, amor para seguir amando tras la muerte.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

4 Has fingido no recordar nada del pasado,

ni de la inmensidad de la experiencia; y quizá es más fácil vivir en una nueva ciudad. No recordar esa gran ola negra que se ha tragado muchos barcos y que aún sigue hambrienta, ni las rosas crucificadas, en la última luz. Es mejor no recordar nada, tienes que desconocer y olvidar, ese réquiem antiguo, como si todo fuera una inmensa mentira, un sueño vacío. Es mejor salir de viaje y perderse entre dos continentes y asistir al espectáculo del humorista más famoso del mundo y decirle al oído: bendito seas si impides el llanto del hombre, con una sonrisa

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Fernando Cuestas Insondable A Federico García Lorca

Todo en ti es tormenta como la materia.

Los demás beben de tu vino y beben de tus órbitas. Todos los poetas nos abrigamos en el silencio. El cable de las poleas se tensa cuando se levanta el cielo de la tarde. Ciudad de alambres de muerte llevas en el ojo un cuchillo. Tu cabeza recostada en el río soñando que eres roca que flota. ¡También los maricas aman al poeta! El tiempo es una costra herida por los sauces. ¿Puede el hambre mitigar tu herida? El toro por los cuernos y el mundo por su espesa figura. El pez chico se come al grande. La babosa está muerta en la hoja. El mundo adolece sin aves ni cucarachas. Nadie tiene que contar un cuento sobre él. ¿Seguirá el poeta hablando a solas? .

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Vagan las montañas y lo ojos que las miran El viento corre en sombras

por la montaña como un enemigo liviano, los rostros viajan solos bajo la luz de la luna en celo, puedes pulsar el aire y notar su aurora. Una luz viene del valle y tiende la cortina de la tarde, la luna brilla blanca en el agua mientras bala la tierra. Habitan naves escondidas en la piedra que se juntan en colmenas, vagan las montañas y los ojos que las miran.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Alexander Restrepo Vigilia

A Lina G. Duque

He pasado una larga noche buscando mi propio cuerpo.

No sé si fue canícula o el aire enrarecido de los canales lo que desconfiguró mi sombra antes de quedarme despierto a tu lado. Ahora duermes, mientras te veo recogida como el agua después de lidiar con los pinceles que han deletreado estos edificios. Una parte de ti, sin embargo, vigila que mis manos no se alejen de ésta sabana que simula ser el cielo. Nos trajo aquí una ráfaga de aire nublada por equipajes rotos y mecanismos de agujas asidas a las manos. Nuestras abuelas, quizás, ayudaron a comprar estos tiquetes con su fe más en el amor que en el mundo. Ellas –como nosotros- tampoco sabían muy bien cómo tejer con un rayo de sol todos los días.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Te quiero tanto como el océano abierto bajo mis ojos, como esta guitarra que se pierde entre el agua, que sube y baja, que sumerge el mundo con un poco de peces volando, con colores reflejando tu firmeza de tierra, aún después de todo lo interminable que consumamos paso a paso, que morimos… Desde ésta ventana tímidamente abierta vemos las flores que cuelgan sin ser quemadas por el sol de mediodía. Un poco de la vida que no volverá jamás se queda aquí, en el fuego disperso, en el hielo robado una y otra vez para derretirlo en el pecho, en la garganta abierta, fuente de la luna quieta, dormida al lado de proas llenas de dolor. En últimas, soy todos esos hombres y a la vez ninguno, ni siquiera yo y tal vez en ello reside la firmeza de tu amor. Al cabo de ésta larga noche he encontrado por fin mi alma. Quizás, después de todo, tenga sentido estar vivo y fumar este cigarro mientras el tiempo cae sobre un mar hecho trizas. Venecia, julio de 2018

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Alejandro Espinosa Poema para ser cantado frente al mar en un cumpleaños cualquiera.

Es ésta la última primavera de mi infancia

son éstas mis muletas, mi bastón, mis anteojos, mi dolor, el miedo. Escúchame es ésta mi palabra silvestre mi cántiga silvestre de veintiséis años, mi cadáver de veintiséis años. Voy a dejar que mojes mis calcañares, mi sexo, mi cabeza, el corazón con condición de nada (vacuo galope sin riendas) el pensamiento con ilusión pesquera, las señales de la nostalgia contingente, lejos de su nubosidad variable. Mójame las manos, inunda mis pulmones y sube a nacer conmigo.

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Poesía - Revista Noche Laberinto

Ángel González Alulima Caracterología del miedo

Miedo astuto y doblado en la cabeza

como forma fantasmal de barcos anclados en la memoria: los párrafos llorando la nostalgia desparramada por las aberturas del cielo. [La soledad es la mejor forma de repetir la historia] La escatología en cada casa manos escamosas hieren las venas de la cara habitaciones con olor a mugre [ser y estar como mendigo al final del día] mirar desde la ventana con ojos achicados las moribundas alteraciones morales volver sobre formas oscuras que construyen la piel [aquí hay espacio para formas subjetivas fantasmales].

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Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

Una pintura es un poema sin palabras”.

-Horacio-

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Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

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Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

Phillip Singer https://psingerart.com/

Phillip Singer es uno de los más destacado artistas norteamericanos contemporáneos. Su actividad artística comenzó en 1989 cuando se graduó de la Escuela de Artes Visuales en Nueva York y desde entonces, se ha desarrollado sin interrupción. Durante los primeros años de su carrera, se destacó por sus colaboraciones especiales para revistas como Forbes y National Geographic, al igual que prestigiosas casas editoriales como Harper Collins y Viking Books. — 53 —


Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

Enamorado tempranamente de la ilustración, Singer ha reconcentrado sus esfuerzos creativos en la persecución de una versión intima del realismo, así como de una meticulosa factura en la que conviven el deseo y la reflexión. Demiurgo de una realidad cargada de contrastes o intérprete de una imaginación ingente, la pintura de este artista se debate entre una originalidad absoluta y la casi imperceptible influencia tanto de los grandes maestros del Siglo XVIII como del retratista Marvin Mattelson.

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Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

La obra de Phillip Singer es como una aquellas lecturas imprecisas que hacemos de los sueños una vez que hemos despertado. Su mayor acierto, sin embargo, es la vitalidad que imprime en sus íntimas quimeras y el orden brillantemente sutil con el que se disponen los planos de una memoria que encuentra en sus confines cotidianos, la voz propia de su belleza.

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Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

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Seres del Inframundo Convivimos con los demás en la superficie del mundo, que

siempre resulta no más que una abstracción de la realidad. El cielo es un bonito pasaje al que se aspira y se mira con cierta nostalgia, pues aún en la superficie nos sentimos diminutos y deseamos incesantemente alzarnos por sobre el resto. El subsuelo, el subterráneo, el inframundo, lo que está por debajo de; aquello que no sirve para llegar a las alturas, ni siquiera a modo de concepto; el lado más abyecto que existe dentro de nuestra naturaleza (pero no dentro de nuestros formalismos); el estado deplorable que nos recuerda lo más primitivo y “débil” de nuestra humanidad, aquello que se ha optado enterrar (con evidente cinismo); aquello que no nos muestra los escalones hacia el ideal celestial que nos mostraron a lo largo de nuestra vida.

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Jhonattan Collantes Mendieta — 61 —


Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

"Maquillaje de identidad" Óleo sobre base de papel sobre madera 140 x 93 cm 2016

Seres del inframundo es entonces, una muestra que busca

embellecer lo que más negamos de nosotros mismos y de los demás. Pero que es tan palpable en nuestra superficie que forma parte de nuestra hermosa diversidad. La intención es exponer a los llamados “excluidos del sistema” y

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Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto revalorizar la belleza de sus existencias. No se trata en sí de valorizar la miseria, sino de humanizar la vida dentro de sus realidades, escapar de la acusación constante e intentar traspasar la soledad de las mismas. Aún en el inframundo la luz de la felicidad se asoma de maneras extraordinarias. Por eso, el proceso de las obras busca no complejizar la visión de estas realidades, sino establecer un acercamiento sensible entre el espectador y el lado marginal de la vida.

"”Cansancio” Óleo sobre tela 140 x 98 cm 2018

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"Paciente de un bar del centro" Óleo sobre tela 40 x 30 cm 2018

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“Fue como si de pronto aparecieran olas a mi alrededor” Óleo sobre lienzo 120 x 100 cm 2018

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Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

AlAl son dede la son cuarentena la cuarentena

La siguiente historia está basada en mi vivencia dentro del arte de la danza la mi manera estadesela danza, ha tenido que adaptar asaday en vivenciacomo del arte el siguiente a otros espacios, el proceso y, registro, da fe transformando sobre la forma encompletamente la que hemos tenido que a su vez, el resultado practicar este hermoso en arte, para así adaptarnos a otrosde espacios, transformándonos el proceso bailar yAltambién son de sobre la cuarentena, tal que como titula este apartado. los resultados estesehermoso arte supone,

B

al tener que bailar Al son de la cuarentena…

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Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

Esta primera fotografía fue tomada sin flash, con una cámara DSLR CA-

Como todos los aprendices y practicantes del folclore colom-

biano, en todos los rincones del país, vivimos el Día internacional de la Danza, en confinamiento. Desde nuestras casas y al ritmo de la cuarentena, los bailarines dedicamos nuestro tiempo para mostrar los diversos ritmos que componen la identidad musical de nuestra patria. Hicimos uso de redes sociales y plataformas digitales, para celebrar nuestro patrimonio.

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Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

Esta fotografía posee las mismas características de la anterior, pero con la implementación del flash incorporado en una potencia de 1/2

Tambora, cumbia, torbellino y bambuco, son algunos de los

bailes típicos que interpretamos. Nuestra intención: ¡Hacer un homenaje a la danza, en su día!

Fotografía tomada con una cámara DSLR CANON T3, posee una profundidad de campo definida, velocidad 1/50, diafragma 4.0 e Iso 800. — 68 —


Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

El 29 de Abril fue declarado el Día Internacional de la Danza por

la Unesco. Gracias a esta iniciativa del Comité internacional de Danza, se llevan a cabo múltiples celebraciones a nivel local. Pero este año, debido a la crisis sanitaria producida por el Covid-19, nuestras actividades tuvieron que trasladarse de los escenarios públicos a los queridos espacios de nuestros hogares.

Fotografía tomada con una cámara DSLR CANON T3. Velocidad 1/40, Diafragma 3,5 e Iso 800

Sin trajes, con pocos elementos, alegrándonos con la música del

móvil e imaginando la pista de baile en la sala del hogar, los bailarines no nos perdimos de la conmemoración. Sin lugar a dudas, podemos decir que a los danzantes del país nos une la pasión, el amor por nuestras raíces y por ello, sabemos que nuestra tarea es difundir la esencia de lo que somos. — 69 —


Artes Plásticas - Revista Noche Laberinto

“Deberíamos considerar un día perdido aquel en el que no hayamos bailado” . Friedich Nietzche Artista: Mayra Alejandra Becerra Pinto — 70 —


Ficción - Revista Noche Laberinto

Hay algo que da esplendor a cuanto existe, y es la ilusión de encontrar algo a la vuelta de la esquina”.

-Gilbert Keith Chesterton-

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Ficción - Revista Noche Laberinto

Arquitectando

-Y, ¿cómo te gustaría que fuera? ¿De qué estilo? – pre-

guntó Dédalo -Cubista – contestó el Minotauro -No, imposible – rehusó el inventor –Minos jamás aceptaría colocarte en semejante morada-. -Pues dile que es una prisión*** Amor de madre

Cuando vinieron a buscar a su hijito para encerrarlo, Pa-

sifae se negó a separarse de él. Los dos vivieron una vida feliz en el laberinto, cuál hubiera envidiado Edipo.

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Ficción - Revista Noche Laberinto

*** La parte humana

Minos estaba firme y tranquilo. Había que hacerlo, tarde o

temprano debía pasar. Además no debía haber sufrido más que un becerro en un matadero: si el cerebro era de toro ni se habrá dado cuenta de que fueron para acabar con él. —Usted se equivoca – le reprochó Teseo – Cuando yo levanté el puñal, el Minotauro lloró*** El verdadero final

Ni Teseo pudo con él. El Minotauro, desconsolado y solo,

fue recogiendo el hilo rojo que trajo el extranjero. Acercándolo al hocico reconoció el perfume de Ariadna y empezó a tejer con él. Al anochecer se lo puso como una cobija, por fin sonriendo. Al amanecer los pájaros lo encontraron muerto.

Autor: Silvia Favaretto

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Ficción - Revista Noche Laberinto

La llama repentina

Los negros nubarrones llenaban todo el cielo.

-Tal vez caiga un chubasco - Alberto, temeroso, quería dar aviso a sus amigos.

- Espera a ver si aguanta -le decía la hermana de Fermín, que en ocasiones, tenía mayor miedo a las tormentas.

Cruzaron hasta el hórreo y hallaron, otra vez, esos azu-

les: el mar, con su sosiego, tejía los poemas de versos desiguales con olas moribundas; las olas moribundas del verano, las olas moribundas de un agosto también herido y frágil, como el día, la tarde aquella, llena de tristeza, con nubes y amenazas. Y el aire acompañaba su concierto. Y el aire — 74 —


Ficción - Revista Noche Laberinto acompañaba la voz de su concierto, las voces de las olas, el aire, la caricia callada de la brisa y la chicharra, sabiendo que las tardes de septiembre, con un bostezo calmo y perezoso, volvían, sin apuro, a aquellas costas, aquellos valles lánguidos del litoral atlántico y sus lluvias. Y abrieron los paraguas. Manuel, al asomarse, los vio donde la plaza. Los raros soportales brindaron ese techo que precisan los mozos y los viejos por la rúa. También Don Celedonio, el viejo cura, supuso que eran ellos, pues sus gritos volaban caprichosos, rompiendo aquel silencio insoportable. - Pues no me he equivocado: parece que diluvia-¡Ay, hombre, no exageres! Son solo cuatro gotas-

Los jóvenes siguieron su camino, dejando atrás el cine y

la casona, la plaza y la capilla, las tabernas, la vieja heladería y los hoteles. El agua era insistente y hubieron de guardarse en los portales. Parece que las lluvias hechizan el paisaje. Su lengua lame todo, y así, las impurezas que quedan en la acera y el asfalto, el polvo en el espacio, los jardines, los árboles que están junto a la plaza, se pierden, arrastradas por la lluvia, que quiere todo limpio, que quiere hacer que todo resplandezca.

Alberto y los bañistas -venían de regreso- subieron los

peldaños pesados de la calle. La cuesta era difícil y cansina después de tantas horas en el agua; después de tantas horas en la arena. Y el aire meneaba sus toallas, las capas que lucían, igual que aquella gente de otro tiempo. Y nadie sospechaba que aquel anciano triste de aquella balconada miraba lo que hacían, sabía lo que hacían y observando sus — 75 —


Ficción - Revista Noche Laberinto

gestos, sus palabras y sus risas, regresaba a aquellos días distintos del presente, aquellas tardes de afán adolescente. Y entonces se dispuso a la tarea.

El alma de los genios es siempre misteriosa. Hay cosas

que los hacen buscar inspiraciones, tal vez insospechadas para todos, tal vez como ese rasgo de las nubes que puede sugerirnos mil dibujos que nunca percibimos, cuando pasan. Los niños; sin embargo, perciben estas formas y el poeta. El alma del poeta descubre mundos nuevos, compone nuevas músicas, dispone melodías que trazan las palabras al unirse, juntando mil ideas a inflexiones del ritmo, entonaciones más enfáticas y toda la retórica posible. ¡Y toda la retórica! El arte suele ser más que retórica… Y Aurelio, con el genio que suelen tener los artistas, tomando una cuartilla, buscó la vieja pluma. Aquella vieja pluma la conservaba -quizás tras varios decenios- como recuerdo de un amor interrumpido por ese beso oscuro de la muerte. Y, armándose de ingenio, — 76 —


Ficción - Revista Noche Laberinto

buscó un verso en el aire con empeño: La llama repentina, trazó con letras grandes, poniéndose las gafas. Y entonces, suspendido, pensó por un momento, lentamente, queriendo modelar aquel lenguaje: La llama repentina, su belleza, los grises, su tardanza, fueron muerte.

De pronto, la ocurrencia quería ser poesía en los espa-

cios… Y pudo ser posible la voz de aquel milagro, cuando, en la balconada, mirando aquellas gotas, el alma del poeta se hizo libre. La llama repentina era el crepúsculo, los brillos del crepúsculo, sus grises, la voz de su tardanza, la advertencia. Y aquel anciano sabio sabía que la muerte andaba cerca. Quería imaginarla como ese fuego amable que pinta con sus luces los lienzos más hermosos. La llama repentina, su belleza, los grises, su tardanza, aquella muerte que solo era la imagen en sus versos y, en cierto modo, todo su destino. -Estamos destinados- se dijo. Así dicen los viejos sin tristeza.

Autor: José Ramón Muñiz Álvarez

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La deriva de Ulises

“Y así, me lancé por el abierto mar solo con un navío y con los pocos compañeros que nunca me abandonaron…” Ulises (Dante Alighieri, Divina Comedia, capítulos XXVI y XXVII, pp. 88–90).

Siempre confié en que mis audaces palabras tenían el

poder de incitar el valor de mis camaradas, necesario para navegar más allá de las columnas de Hércules. Surcamos jubilosos hacia el Austro, con la mente determinada por la decisión de nuestra aventura –poco prudente debo decir ahora–. Sorteamos incontables distancias las aguas calmas y debido a todas las muestras de peligro que pasé para llegar Ítaca, mis ánimos se mantuvieron atentos. Así, con la — 78 —


Ficción - Revista Noche Laberinto mirada alerta, previne a mis compañeros ante el avistamiento de cualquier monstruo o castigo de los dioses, que con sus implacables ánimos hubieran deseado frustrar nuestra ventura. Mientras la nave avanzaba -no quise creer que sin rumbo fijo-, vimos toda clase de cosas que, en su momento, no llamaron nuestra atención. Haya sido quizá producto del hambre, del sueño o del constante esfuerzo que teníamos que hacer para navegar a través de aquellas aguas, particularmente calmas, pero perdí la cuenta de los días ¿Habían pasado diez o fueron cincuenta? Y pronto se agotaron nuestras reservas de miel, pan e higos. No obstante, no sucumbió mi valor contra semejante prueba.

Sospeché que el mar del tempestuoso Neptuno permane-

cía calmo a propósito. Aquellas aguas eran más claras que las del mediterráneo y hasta más amables con nosotros. Por mi mente pasó que el implacable Dios había olvidado nuestras diferencias. ¿Por qué no hacía acto de presencia? Prometí sacrificar todos los bueyes y ovejas que pudiésemos encontrar una vez que llegásemos a tierra; en nombre no solo de él, sino de todos los dioses del Urano, pero solo resonó el silencio.

Perdimos el cálculo de la distancia y únicamente contába-

mos la salida de Diana –fueron cincuenta, creo estar seguro–. La falta de agua y alimento afectó nuestro juicio en exceso. Vimos extraños peces dorados como el brillo del divino Helios, con una degradación verdosa similar a los selvosos árboles del monte Nérito. Estos peces eran extrañamente mansos. Sin huir de nosotros, se dejaban atrapar. Parecía que nunca habían visto al hombre. Eso le fue tan grato a mi alma como — 79 —


Ficción - Revista Noche Laberinto la vez en que pude volver a mi padre. Mis valientes compañeros se sumergían en las blancas aguas a recoger cuanto pez se cruzaba. Los fluidos de los peces nos sirvieron como dulce agua al igual que su negra sangre y parte de sus acres entrañas contribuyeron a amancebar nuestra fatal hambre. Aquello era suficiente para mantenernos; sin embargo, mis pobres labios imploraban por una pequeña gota de agua libre de la punzante sal.

Días después –mi juicio me engaña al determinar cuántos–

la carroza de Helios azuzó incesante su brillo. Escuchamos el salpicar de las aguas a lo lejos. Un sonido que se hacía más cercano. Sobre la superficie, a una distancia de tiro de arco, vimos la cola de unos monstruos. La distancia distorsionaba sus formas. Dudé a primera vista, pero luego avisé preocupado que sus siluetas fueran las de las inclementes sirenas. Seguramente nos habían seguido para cobrar venganza. De inmediato alerté a mis fieles camaradas, mis hermanos, gritando: -¡No escuchen el terrible canto!-. Todos se cubrieron los oídos fuertemente. En el momento en que pensaba en mi triste destino, ellas pasaron de largo. Las sirenas siguieron saltando en dirección al horizonte, en oposición a nosotros. Por habernos hecho indeseables para ellas, volví a agradecer y caí de rodillas sobre la cubierta: -¡Pluguiera a los soberanos dioses!-.

Después, una noche en la que las estrellas nos ilumina-

ban con su cálido brillo, sucedió el amargo suceso. Comenzó a soplar el viento del inclemente Bóreas. Las negras nubes cubrieron el cielo y las aguas se agitaron fieramente. Comandé a todos hacia los remos, mientras luchaba, con todas las — 80 —


Ficción - Revista Noche Laberinto fuerzas de mis brazos, para manejar el timón. Neptuno implacable nos había visto y arreciaba olas y torbellinos para cobrar su venganza. La embarcación se mecía en todas las direcciones… Perdí a mis compañeros en tan acerbo acontecimiento y estuve a punto de perderme. Una gran ola sumergió la proa y partió el barco en dos. Mis hombres se aferraron a restos de madera. No pude reconocer cuantos quedaron. Sujeté una parte de la embarcación y moví mis cansadas piernas cuanto pude. Ante cada ola, semejante a las fuertes murallas de la infeliz Troya, me sumergía y volvía a salir, tratando de luchar por una bocanada de inalcanzable aire.

Ignoro lo que sucedió después de esa noche, perdí

el conocimiento, sacudido por la inmisericorde voluntad de Neptuno. Recuerdo sentir un remordimiento agrio que me llegaba hasta los huesos. Entonces desperté por un rocío leve que mojó mi rostro. Desorientado, creí haber llegado a las costas de mi tierra. La atmósfera era como de zafiro y las playas blancas como la piel de mi dulce Penélope. La rosada mañana iluminó hasta el denso bosque detrás de las costas. Me incorporé lentamente, pues mis músculos seguían cansados y adormecidos. Caminé por las playas esperando encontrar algún barquero que me dijeran el nombre de aquellas gloriosas tierras.

Pasé varios días esperando encontrar algún miembro

de mi tripulación. Comí algunos moluscos aferrados a unas rocas cerca de la orilla, dormí bajo las hojas gruesas y anchas de un árbol al inicio de la selva. Y una no-

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Ficción - Revista Noche Laberinto che escuché un ruido. Lo ignoré, puesto que mis sentidos se encontraban aletargados por el dulce sueño. El sonido se repitió en otra dirección y eso me puso alerta. Un grupo de hombres se acercó a las playas. Decidí desafiar la amenaza de frente. Me armé con un pedazo de madera y me resguardé atento entre unos arbustos.

Tenían rapados los lados de la cabeza, los cuerpos fir-

mes y los rostros imberbes, como los jóvenes mancebos de Ítaca. Aunque vestían pequeñas túnicas, la mayoría de sus cuerpos estaba desnuda. Algunos tenían pintas de símbolos extraños, a manera de armadura. Creí estar en algún lado de la isla de los cícones. Revisaron los trozos de madera y pude notar que tenían arcos, largas flechas y garrotes. Entonces mis sentidos se avivaron, aunque no fueron lo suficientemente rápidos. Había puesto toda mi atención en los salvajes y no noté a los que otros se habían acercado por mi espalda. Me embistieron, pero me deshice de ellos fácilmente. Mis músculos aún conservaban su fuerza. Salí de mi escondite dejando mis armas ocultas para hacerles creer que yo venía en paz. Pude comprender que estaban atónitos, porque no prepararon sus flechas. Observaron mis armaduras detenidamente y pareció que comparaban mi cuerpo al suyo. Escuché que hablaron en lenguas extrañas, que nunca antes había oído.

Súbitamente, se arrodillaron ante mí cuando terminaron

de hablar. Me rodearon y me guiaron selva adentro hacía

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Ficción - Revista Noche Laberinto una comunidad numerosa; entre la que había tiernos niños y bellas mujeres. Me pareció que comían algo delicioso, pues ingerían con ansiedad, todos reunidos alrededor de una fogata. El más alto de ellos dijo algo en lengua extranjera a los demás y ellos hicieron gestos hacia el cielo. Entonces noté que a pesar de hablar una lengua diferente y de no estar vestidos por completo, eran civilizados. Pensé que conservaban las leyes de la hospitalidad y conocían la justicia. Pedí comida e inmediatamente llenaron mi plato de frutos, raíces y granos desconocidos, pero tan agradables al gusto como el mayor festín guardado en mi memoria.

He vivido desde entonces entre ellos y tuve una des-

cendencia que formó sus propias aldeas. Los dioses nunca me escucharon. He pensado que se han olvidado de mí. Mi corazón siempre estuvo entristecido por los recuerdos de mi añorada Ítaca, mi queridísimo Telémaco y mi amada… Penélope. Mis recuerdos ahora son confusos. Mi cuerpo murió fuera de mi tierra. Y por carecer de los rituales funerarios correspondientes, permanezco ardiendo en el infierno, pensó Ulises. -Habíase quedado derecha e inmóvil la llama para no decir nada más, y ya se iba alejando de nosotros, con permiso del dulce poeta- comentó Dante.

Autor: Frich Enrique Flores Sobenes — 83 —


Ficción - Revista Noche Laberinto

Cortar las nubes

En el cielo, flotando pausadamente, las nubes comienzan

a formarse sobre el pueblo. Se unen las unas a las otras. Primero pequeñas casi invisibles, luego las más grandes de colores oscuros amenazan a los peatones con su presagio de lluvia.

Gonzalo tiene en su mano un cuchillo que tomó de la co-

cina y apuntando al cielo comienza a cortar perfectamente a la mitad, con pulcros ademanes, cada una de las nubes más grandes. Su esposa se asoma desde la ventana para ver la escena. Ella se dedica al hogar, nunca tuvo hijos. Tiene; sin embargo, un gran jardín que cuida como a su familia: aprecia sus rosales y hasta la mala hierba que retira con cuidado de las macetas. Entre cuidar con tanto apego sus plantas, — 84 —


Ficción - Revista Noche Laberinto mantener todo impecable y vigilar los descuidos de su marido, nunca tiene tiempo para descansar y eso se refleja en las marcadas ojeras.

Él trabaja como repartidor en una empresa que se dedica

a vender pipas de agua. Ama su trabajo y le entrega todo su esfuerzo, por lo cual siempre llega a casa con los pies llenos de lodo, las manos cansadas y un apetito bestial.

La lluvia siempre ha sido su peor amenaza. A causa de

ella paran las ventas y por lo tanto, Gonzalo se convirtió en un experto cortador nubes. Cuando comienzan a acumularse las primeras, corre a tomar el cuchillo más filoso que encuentra, sale al patio y con cortes certeros y fuertes separa cada una de las nubes. Sabe bien que al cortarlas se disipan y así no puede llover. Nunca ha fallado. Desde pequeño su abuelo le enseñó cómo hacerlo, pero no retomó el oficio sino hasta cuando su trabajo comenzó a depender de la ausencia de la lluvia. Siempre recomienda a sus vecinos y amigos que lo hagan, afirmando que funciona. Aunque unos lo tachan de loco, su esposa sabe la verdad. Durante años lo ha visto detener las lluvias más amenazantes. Y a pesar de que no está de acuerdo con la sequía, se abstiene de detenerlo.

Pero esa tarde, en las noticias, anunciaron una tormenta.

Gonzalo teme por su trabajo. Tiene una gran carga que entregar al día siguiente. Su esposa está alegre. Las nomeolvides comenzaban a crujir sus pétalos azules y hasta la sábila se había entristecido. -Les falta agua de lluvia– se había di-

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Ficción - Revista Noche Laberinto cho a sí misma. Nubes oscuras comienzan a posarse sobre las gladiolas. Gonzalo va a la cocina, toma el cuchillo más grande que encuentra y sale al patio para comenzar su tarea. -Te vas a mojar, ya dijeron que va a llover y ¡va a llover! -dice su esposa, convencida, mirándolo desde la puerta. Pero él, sin prestar atención al llamado de su esposa, lanza cuchilladas al cielo mientras ruedan por su brazo las primeras gotas de lluvia. -Ya métete, que está lloviendo-¡Cállate vieja!– responde, mientras el sol comienza a asomarse, lo deslumbra, le hace bajar la mirada y deponer los brazos.

Con un solo corte, el cuchillo desgarra la piel, la carne y

los huesos. Tan suavemente como partía las nubes en trozos para deshacerlas, cae su esposa con un corte en la mitad de su cuerpo. Cubierta con gotas de fina lluvia... Finalmente sale el sol, pero no deja de llover.

Autor: Paola Delgado Olivas

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Ficción - Revista Noche Laberinto

La boda

El sonido del órgano de la iglesia resbaló por el aire vi-

ciado de verano hasta sus oídos. Ella se encontraba a unos doscientos metros. Un semáforo le había cortado la carrera. Al llegar a las escalinatas la música ya no se escuchaba. Subió de a dos peldaños. Pasó corriendo junto a unos adolescentes con trajes un par de talles más grandes, que fumaban bajo la oscuridad de una columna.

Metió la cabeza por la puerta con cautela para ver cuál

era la situación. La capilla estaba iluminada en su totalidad. Los cirios encendidos pasaban desapercibidos. Había dos filas de bancos de madera repletos de gente vestida de gala. Se deslizó por la puerta hasta el interior del lugar. Un par de gotas de sudor cayeron del costado de su pelo recogido como un rodete. Vio al hombre del que estaba enamorada parado varios metros adelante, en el altar. La respiración se le detuvo un segundo. El silencio envolvía todo el ambiente; menos los susurros, llantos y risas de los niños pequeños.

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Ficción - Revista Noche Laberinto

Oír -Si alguien se opone a esta unión, que hable ahora

o calle para siempre-, la despertó del letargo. -¡Paren todo! - gritó.

De inmediato se reprochó no haber dicho -Yo me opon-

go-. El ruido de los bancos cuando la gente volteó fue como el de una ola que iba creciendo hasta chocar con sus oídos. Quedó paralizada. Una gota de sudor rodó por su mejilla arrastrando la base de su maquillaje. -Yo me opongo - dijo por fin, más calmada. -¿Qué haces aquí, Lucía? -contestó el hombre desde el altar. -Te vine a buscar. No podés hacer esto - dijo la joven. -Lucía por fav… -Después de esto no hay vuelta atrás -lo interrumpió ella.

Dio un paso con lentitud temblorosa. Se dirigió hacia

dónde estaban todavía los novios.

-No podemos vivir una mentira. Yo diciendo que te olvidé, vos fingiendo que sos feliz con ésta vida. Cuando en el fondo, los dos sabemos que nos amamos con locura. Es ahora… -dijo.

El hombre dejó caer un par de lágrimas, pero su cara — 88 —


Ficción - Revista Noche Laberinto

no se deformó por el llanto. -No…no puedo…- trató de decir con voz afónica -No podés seguir con esto. Todavía estas a tiempo de dejar todo, de venir conmigo- contestó ella, que ya estaba a pocos metros del altar y caminaba con soltura -Volvé conmigo, amor. Nadie puede obligarte a vivir una vida que no querés. Nadie puede castigarte por amarme. Nadie- concluyó ella.

Lucía subió los escalones. Se corrió el pelo de la cara

dejando expuestos sus ojos negros que miraban fijamente los de él. Al llegar a su lado lo tomó de la mano y lo besó delante de la novia, tocando apenas sus labios. El hombre la tomó de la cintura y la apretó contra su cuerpo. Abrió la boca levemente y correspondió con pasión. Al unísono se hizo un gemido de consternación de todos los presentes. Se miraron después de besarse. Y por un momento sintieron que nada más existía fuera de los dos. El hombre devolvió su mente al cuerpo y su rostro se palideció. - Vamos Martin. Escapemos ahora -le dijo Lucía al oído. Lo abrazó y posó la cabeza en su pecho –Vamos, mi amor- susurró muy bajo. -Yo…- contestó él, - debo… seguir-.

La novia, que no se había movido o hablado siquiera, se

levantó el tocado y dijo -Deberías irte con ella. Parece ser el amor de tu vida-. El hombre balbuceó. -Lo entiendo, no se

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Ficción - Revista Noche Laberinto preocupe. Váyase con ella, padre -dijo la novia-; Estoy de acuerdo, padre- secundó el joven de smoking negro.

Puso su mano en el hombro de Martín y le dio el pa-

ñuelo que asomaba de su bolsillo a Lucía para que se secara las lágrimas llenas de rímel que rajaban sus mejillas. -Es claro que ustedes se aman padre Martín. Hace dos años que nosotros vivimos juntos y el lunes pasado un juez firmó todos los papeles que certifican nuestro matrimonio. Podemos esperar para celebrar la ceremonia en la iglesia, pero le pido por favor que se vaya con su enamorada, de otra forma no me lo perdonaría, nosotros podemos conseguir otro cura que termine esto-

Lucía y Martín, enfundado aún en la sotana, sonrie-

ron. Dieron las gracias con la mirada aguada. Corrieron a través de la capilla con las manos entrelazadas. Desde el altar los novios eran los únicos que aplaudían.

Autor: Ezequiel Olasagasti

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto

El alma que ya no es acosada por la angustia por el futuro ni por la obsesión del pasado, el alma sin fiebre, sin obligaciones, sin impetuosidad, conoce por fin el dulce abandono al presente”.

-Vladimir Jankélevitch-

SECCIÓN — 91 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto

Claudio Rama Claudio Rama (Uruguay, 1954) es investigador, consultor y profesor especializado en temas de educación superior. Economista, Especialista en Marketing; Especialista en Educación a Distancia; Master en Gerencia Educativa; Doctor en Educación; Doctor en Derecho y cuatro Postdoctorados. Es Director Académico de la Universidad de la Empresa (UDE) en Uruguay y Director del Doctorado de Educación Superior Universitaria (UAI, UNRN, UA) de Argentina. Fue Director del Instituto de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y Caribe (IESALC) y Rector del IAN (Ecuador), entre otros. Ha publicado 26 libros propios sobre temas de educación y fue distinguido con siete Doctorados Honoris Causa. N.L. En su artículo del 8 de Junio se menciona la importancia de la reflexión sobre los nuevos roles y retos que deben afrontar las comunidades educativas debido a las nuevas reformas educativas, centradas en la diversidad y la autonomía. ¿Cuál cree usted que es la importancia de los saberes inter y transdisciplinares para fortalecer dichos criterios de reflexión en el plano educativo? C.R. Es claro para los actores educativos y las sociedades que estamos en un tiempo de enormes cambios socioeconómicos y del conocimiento que han llevado entre otras cosas a cambios de paradigmas sobre los procesos de enseñanza. La transformación educativa por ende es un tema de la

agenda de los sistemas educativos. Aunque el cambio está en toda la educación, en el nivel de educación superior es de una mayor dimensión por su articulación al mercado de trabajo, por la expansión de los campos disciplinarios, por la mayor especialización del conocimiento con los posgrados, y por el nuevo rol de la investigación e innovación en las dinámicas económicas y en la prestación de bienes y servicios. Es una transformación de tal dimensión que supera los enfoques homogéneos y únicos. Más allá de los intentos de racionalizar los cambios y formular un modelo único de transformaciones universitarias, lo que se produce en un enorme conjunto de reformas y de desarrollos académicos, curriculares e institucionales. Por ello planteo que ésta en

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una reforma centrada en la diversidad educativa y que para realizarlo requiere más autonomía de las instituciones. Las multimodalidades, los multicurrículos, las multipertinencias, las multipedagogías, etc, es el eje conductor de una reforma que más allá de elementos comunes, tiene sus singularidades y sus diversidades. Si las reformas anteriores apuntaban a la diferenciación, los ac-

1.Opinar (2020). ¿Una reforma educativa centrada en la diversidad y la autonomía de los centros educativos? Claudio Rama. Recuperado de: https://www.opinar. uy/una-reforma-educativa-centrada-en-la-diversidad-y-la-autonomia-de-los-centros-educativos. html?fbclid=IwAR0jOo0jY4CYLqSJTCx5BtbyNtCKCQtegRdysGx5e5zCO7hi8fsN_-HW8Wg


Pensamiento - Revista Noche Laberinto tuales escenarios reclaman una reforma centrada en la diversidad, en distintos caminos y formas de encarar la creación de competencias en las personas. Sin duda que entre los caminos se plantea superar el escenario disciplinario para apuntar a enfoques interdisciplinarios y transdisciplinarios, en tanto los problemas no son disciplinarios. Empiezan a aparecer incluso universidades cuyo currículo es totalmente interdisciplinario. Sin embargo, aunque este enfoque se torna crecientemente importante, ello ni debe obviar los procesos de expansión del conocimiento, y por ende los enfoques educativos disciplinarios centrados en una mayor especialización. El conocimiento se desarrolla por el modo uno (forma disciplinaria) como por el modo dos (forma interdisciplinaria), existiendo campos de conocimiento más asociados a un desarrollo en base a lógicas tradicionales de tipo fragmentación disciplinaria de tipo de Descartes y Kant, y otras, las crecientemente mayoritarias, asociadas al modo dos, en el sentido que el avance se realiza a través de desarrollos interdisciplinarios. Morín refiere incluso a algunas profesiones y conocimientos sistémicos, como la ecología, que son de tipo sistémicos y por lo tanto su desarrollo se estructura por la vía de la articulación de campos diferentes. Estos son cada vez más, en

tanto áreas del conocimiento, que rompen sus fronteras epistemológicas a través de la correlación cognitiva. Sin embargo, ello no debe de obviar que existe un conjunto de conocimientos que avanzan por especialización disciplinaria.

la base para la adquisición de competencias crecientemente en el mundo. Más que plantearse limitar el desarrollo educativo, lo que corresponde es integrar políticas de creación articulada de esas infraestructuras. Es lo mismo que con la educación presencial: sin edificios y aulas no es posible enseñar y por ello se crearon dichas instalaciones. Es exactamente igual y por ello los gobiernos deben contribuir a crear conectividad de acceso abierto, e impulsar el abaratamiento de estos costos. Lol que se requiere es mayor inversión en esas herramientas, que además son más baratas que en el pasado y que incluso las infraestructuras presenciales educativas que son muy limitantes y de elites ya que se aprende sólo en determinados horarios, días y lugares. La educación a distancia es en este sentido más democrático, más libre, y con mayor equidad por su mayor flexibilidad y su carácter móvil y con menos fronteras y limitaciones de acceso.

N.L. La crisis sanitaria provocada por la expansión de la Covid-19 en todo el mundo obligó a los sistemas educativos a cambiar drásticamente muchas de sus dinámicas y canales de comunicación. El proceso de enseñanza-aprendizaje resulta más difícil de garantizar a través de herramientas virtuales para comunidades educativas que carecen de formación metodológica y didáctica para promover la apropiación de nuevos conocimientos en modelos pedagógicos no presenciales, así como el desarrollo de la autonomía, entre otras habilidades. ¿Qué alternativa podría darse a esta situación teniendo en cuenta que muchos países del continente carecen de herramientas para acceder a N.L. Los debates que subla educación virtual? yacen a las propuestas de reformas educativas poC.R. Las carencias de ca- sibilitan una comprensión pacidades, recursos o equi- del estado real del sistepamientos que limitan el ac- ma, de sus componentes ceso a la educación virtual, infraestructurales y burodeben ser solucionadas para cráticos. Al referirse a la permitir un mayor acceso a LUC usted mencionó que la educación. El crecimiento la claridad respecto a “la de la conectividad y de los delimitación del ejercicio equipamientos digitales es de la gobernanza” es fun-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto damental para mejorar la educación del país. ¿De qué manera podrían aplicarse estas consideraciones para los sistemas de países como Colombia que se han visto históricamente afectados por la corrupción y la falta de continuidad de los programas educativos del Estado? C.R. Los enfoques sobre los problemas de los sistemas educativos tradicionales referían a la formación docente, los recursos económicos y los capitales humanos de las familias. Ellos se han ido ampliando para incorporar también problemas de pertinencia, de currículo, de pedagogías, como componentes que limitan la educación y por ende muchas reformas se han afincado en encarar esos temas. También ha habido análisis que centraban los problemas en el carácter estatal, o autónomo, o incluso con fines de lucro, privado o internacional, como determinantes de problemas de funcionamiento y de calidad de la educación, y por ende también como ejes de propuestas de reformas para modificar esas dinámicas. La gobernanza es un enfoque que se ha introducido en las últimas décadas para analizar los sistemas educativos, sus debilidades y por ende las lógicas de las reformas. La gobernanza remite en forma articulada a la estructura institucional y al go-

bierno. Se conforma como un paradigma que mira la capacidad de gestionar, de establecer metas y cumplirlas, de instrumentación de acciones, y por ende se constituye en un enfoque que se centra en la eficiencia y la eficacia de la gestión. Ella tiende a explicar muchas de las limitaciones en el desarrollo de las instituciones, para responder a las demandas, para impulsar la calidad o para introducir dinámicas más eficientes, a la forma en la cual se ejerce el poder y sobre las estructuras de poder de las instituciones. Se considera que las instituciones educativas tienden a su fragmentación institucional, en tanto el conocimiento tiende a su diferenciación, lo cual crea permanentes tensiones al interior de las instituciones para ejercer el gobierno en función de metas y fines establecidos.

y a su vez eficientes. El enfoque de la gobernanza se focaliza en el nivel micro de la organización, pero a su vez está influenciado y acotado por los tipos de modalidades de regulación, estatal, de mercado, internacional o colegial, en tanto cada una de ellas tienden a estructurar un tipo particular de gobernanza.

Sin embargo, la gobernanza a su vez depende de las tipologías institucionales, ya que claramente una institución a distancia, virtual, tecnológica, profesional o multicultural, tiende a conformar diferenciados niveles de gobernanza. Uno de los errores en las normativas de los países, es obligar a una uniformidad en las formas de gobernanza, en las estructuras y en los órganos de gobierno, y no atender a la diversidad de formas de funcionamiento. Esa homogeneidad, además se basa siguiendo La corrupción o la falta de un isomorfismo particular, en continuidad, son derivacio- general de las instituciones nes de algunas caracterís- públicas existentes primiticas de la gobernanza que carecen de los controles éticos y administrativos, o de concentración de los poderes que permiten la ocurrencia de esas situaciones. 2. Opinar (2020). El eje de la El ejercicio del gobierno LUC educativa. Claudio Rama. corporativo o personalista, Recuperado de: http://www. no están exentos de un conopinar.uy/el-eje-de-la-luc-educativa-cambiar-la-gobernanza. junto de debilidades, que html?fbclid=IwAR2Y2mnjFIOf0ajderivan en una reflexión so9Vrg2FYP4sS5IUK6T524yUvgdzbre las formas en la cual se g5zk5XJkYRg1QKb_o8#.XsKBPqpw31w.facebook combinan gobernanzas lo más participativas posibles

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto genias, lo cual no reconoce las diversidades. Al menos deberían existir múltiples formas de gobernanza, al menos por cuantas tipologías institucionales se habiliten. Sin embargo, también establecer una correlación entre una forma de gobernanza particular y un tipo de instituciones educativas, está limitando las formas, ya que impone una homogeneidad que la realidad no reconoce. N.L. La educación virtual se enfrenta con retos diferentes en cada nivel. ¿Cómo puede estimularse la aproximación de los estudiantes a las humanidades y a las artes, que por desgracia ocupan un lugar mayormente secundario en la configuración de los currículos en esta era digital? C.R. Las humanidades y las artes están también transformándose en el mundo digital. El diseño, la gestión y producción de música, el periodismo, las artes escénicas, la fotografía o las artes plásticas, han sido radicalmente transformados por la irrupción digital. En la gestión técnica, se ha pasado de lógicas analógicas a digitales, pero también en los aspectos creativos de la música, el cine o los videojuegos que son totalmente digitales. Hay una equivocada visión que la disrupción digital, separa el mundo de las humanidades del mundo de las no humani-

dades. Todo está cambiando en el nuevo entorno digital, y en tanto se apoya fuertemente en nuevas formas de comunicar el pensamiento a través de unos y ceros. También el ejercicio docente de las áreas humanísticas está siendo transformado radicalmente. Sin duda quedarán expresiones. La radio, la televisión y el cine, no suprimieron el teatro, el ballet o la música presencial de las orquestas, sino que agregaron nuevas formas expresivas, nuevos mecanismos de transmisión y almacenamiento. No hubiera habido una mayor producción y consumo cultural de las sociedades sin la irrupción en su momento de las industrias culturales, como se debatió por parte de la Escuela de Frankfurt en su momento. Hoy las industrias digitales han favorecido un mayor acceso a la cultura. En el año 1999, escribí un libro titulado “Las industrias culturales en la era de la globalización digital” que mostraba claramente la enorme transformación que en ese tiempo se produjo en el mundo de la cultura. La transformación de los medios, las editoriales, los cines, los estudios de

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televisión, etc, permitieron que hoy tengamos un mayor acceso a la cultura global y a la vez por ese intercambio una mayor creatividad cultural. Se pensaba que se iba a homogenizar las manifestaciones culturales y ello ha sido todo lo contrario. La creación digital agrega nuevos componentes en las expresiones culturales y abarata los costos, permitiendo un mayor acceso. La expansión de la producción cinematográfica a escala global así como el mayor consumo con redes como Netflix o los cables, es al tiempo el aumento de escritores, actores, guionistas, técnicos, etc, y que muestran el aumento de la cultura en el producto bruto de las naciones. Increíblemente, los datos muestran que las sociedades más digitalizadas en todo los sectores, son aquellas en los cuales se produce más cultura, hay más personas creando y estudiante y se promueve una mayor difusión global de sus creaciones culturales. Y ello a la vez limita las identidades culturales. Todos los currículos están incorporando necesariamente componentes digitales, más allá de los contenidos.


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Más allá de la crónica policial: Dino Buzzati y el estereotipo de monstruo

Dino Buzzati (San Pellegrino de Belluno 1906 - Milán 1972)

fue un escritor italiano que saltó a la fama mundial por su novela El desierto de los tártaros (1940). Sin embargo, esta obra maestra es tan solo una parte de su vasta y variopinta producción artística. En efecto, Buzzati, además de ser autor de varias novelas y colecciones de cuentos, fue también pintor, dramaturgo, escenógrafo y periodista.

En el presente artículo nos vamos a centrar, precisamente,

en un aspecto de su escritura que caracteriza su labor periodística y lo convierte en un fuera de serie dentro de su profesión. Buzzati trabajó más de 40 años en la redacción del “Corriere della Sera” y, durante gran parte de estos, se ocupó de — 97 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto sucesos de crónica negra, es decir, que escribió sobre homicidios y hechos delictivos en general, accidentes y catástrofes naturales. Se dice que por las noches deambulaba en la patrulla con los agentes de policía y recorría los lugares más recónditos y problemáticos de la ciudad de Milán, en busca de informaciones. A partir de esos datos, detalles y sugestiones elaboraba sus historias. Sin embargo, a primera vista se apreciaba que sus textos, lejos de parecerse a una crónica tradicional (atenta, por lo general, a parámetros racionales), incluía elementos sobrenaturales. De ahí que el teórico Lawrence Venuti (1982), para referirse a esta peculiaridad de los trabajos periodísticos del escritor italiano, acuñara el término “periodismo fantástico”.

M

mos uno de los relatos presentes en la antología titulada La “nera” di Dino Buzzati. Su compilador, el periodista y escritor Lorenzo Viganò, reunió algunos textos del autor, que habían sido publicados originalmente en los periódicos “Corriere della Sera” y “Corriere dell’Informazione”.

Cada texto de Buzzati se en-

cuentra acompañado por una ficha en la que Viganò resume el acontecimiento al cual Buzzati se refiere. Este material constituye un complemento precioso, pues repone la información que el lector actual desconoce (o no recuerda en todos sus detalles) y que, en cambio, los receptores de la época encontraban en forma de noticia en las páginas del mismo diario, o eran de dominio público.

El relato seleccionado se titu-

la “Después de la masacre de Piazza Fontana: El mal, dentro de nosotros” y hace alusión al atentado terrorista contra la ás adelante analizare- sede de la Banca Nazionale de— 98 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto ll’Agricoltura, en Milán. En pocas palabras: el 12 de diciembre de 1969 a las 16:37 (hora local), a raíz de la detonación de un artefacto explosivo, 17 personas perdieron la vida y 88 resultaron heridas. El texto de Buzzati no detalla cronológicamente los hechos, como hubiese sido esperable en una crónica tradicional. Sin embargo, desde un punto de vista temático, las expectativas del lector se ven colmadas desde el inicio. Bastan pocas palabras para lograrlo: el topónimo “Piazza Fontana” en el título, el cargo de comisario que ostenta quien habla, la lista de sospechosos y el número de muertos y de mutilados. Pero esas palabras que guardan relación con el hecho policial y confieren al texto un efecto de verosimilitud, en realidad, no hacen más que preparar el terreno para la irrupción de lo sobrenatural. Como explica Roas (2001, pp. 8), “para

que la historia narrada sea considerada fantástica, debe crease un espacio similar al que habita el lector, un espacio que se verá asaltado por un fenómeno que trastornará su estabilidad”.

Otro rasgo del género fan-

tástico, presente en el relato, es el efecto de vacilación (Todorov, 1982, p. 23) entre una explicación racional y una explicación sobrenatural. En el texto que nos ocupa, esto se consigue mediante la desautorización del narrador 1 por parte del narrador de base, que se limita a reproducir entre comillas sus confidencias. Lo hace a través de breves intervenciones en donde alega que el comisario está “jubilado”, “loco” y “viejo”. Como consecuencia de esta caracterización, el lector se pregunta hasta qué punto es fiable su testimonio. Además, se encuentra ante la disyuntiva de escoger entre la tesis sobrenatural del comisario y — 99 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto otra de tipo racional, también barajada durante su exposición, en la que se atribuye la responsabilidad de la masacre a grupos políticos radicalizados.

Ahora bien, ¿en qué con-

siste la versión del comisario? ¿Cuál es ese fenómeno sobrenatural que sustenta su tesis? A decir del comisario no fue una persona puntual quien ejecutó el atentado en Piazza Fontana, sino un demonio, un monstruo. Y eso no es todo. Sostiene que dicho monstruo es una creación colectiva, generada a través de la maldad (en grandes o pequeñas dosis) de cada uno de los individuos que forman parte de la sociedad. Como podemos leer a continuación, en el fragmento que hemos escogido (Viganò, 2002), el demonio que se describe se condice con las características y conformación de un monstruo mitológico, es decir, un ser formado con miembros de cuerpos pertenecientes a

otros individuos:

-Pero puede ser que todo

este afán no sea más que una carrera detrás del viento-decía el viejo y sabio comisario. Tal vez el criminal, los criminales, no existen. Existieron pero ya no existen más (por ahora). El maldito, los malditos, eran solamente criaturas del mal, concebidas, generadas y manejadas por nosotros mismos. Yo, deseando mala suerte al que pensaba distinto, construía ese demonio, algunas miles de células; tú, lanzando una maldición a quien te ofendía y humillaba, construías del demonio un dedo de la mano; él, deseando la ruina, el descuartizamiento, la muerte de quien era más afortunado, construía del demonio una rodilla; el páncreas, la nariz y, poco a poco, yendo, parte por parte, lo hemos traído al mundo, y al final, odiando, odiando, le hemos dado el gélido cere-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto

S

bro capaz de... se necesita omos de la idea de que a valor para decirlo. través de este relato se intenespués de esto, el trans- ta desautomatizar el estereotiparente, invisible demonio po de monstruo de la crónica creado de la nada por no- policial porque, esta, a pesar sotros mismos, desenca- de no ocuparse de grifos, esdenado por las calles de la finges o quimeras, trasladó a ciudad, con la astucia que su campo el término “monsle hemos conferido, comen- truo”, enfatizando la caractezó a sembrar muerte [...] El rística de crueldad que había aire bullía de odios y explo- asumido el vocablo a partir tó la ferocidad del monstruo del siglo XIV. De esta manera, que generamos […] de re- la crónica negra lo empleó, a pente el demonio ha deja- modo de etiqueta, para desigdo de existir, regresó con la nar a individuos capaces de velocidad de un rayo a no- realizar acciones moralmente sotros mismos: un ojo re- aberrantes.

D

gresó a mí, una uña volvió a ti, un diente volvió a esa muchacha que pasa por la calle, un pequeño hueso regresó al estudiante barbudo sentado en la cafetería. De repente, el nefasto demonio (...) no existe más y, aunque el hábil cuerpo de policía se esfuerza en seguir las pistas más sutiles e intrincadas, se pierde en un laberinto sin fin (pp. 55-56).

Echando un vistazo a los ti-

tulares de aquel momento, consignados por Viganò en su libro, se advierte que la figura del monstruo, como así también la de la fiera o la de bestia eran estereotipos recurrentes. Hoy también lo son, aunque en menor medida. Análogamente, en algunos países hispánicos suele emplearse, por ejemplo el término “sátiro” (otro monstruo) para hacer re— 101 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto ferencia a un individuo que comete delitos, especialmente de índole sexual. Dichos estereotipos apelan al sensacionalismo y se han ido cristalizando a través de los años en virtud de su repetición, actuando como un contenedor simplificador de la realidad que divide a la sociedad en buenos y malos. Tal como explica Fortunati (1995):

La crónica negra pre-

senta al monstruo como una anomalía que debe ser erradicada de la sociedad, como la excepción estadística que existe siempre en el seno de una humanidad “inocente”. Describe el mal, o mejor la monstruosidad, como un evento provocado por un supervillano, un elemento que perturba una realidad dada por normal. El lector, el público, se presupone inocente, morbosamente inocente […] El monstruo de los medios de

comunicación, está solo (...) porque nadie está dispuesto a reconocer en él una parte de sí mismo (p. 179).

Pero en el texto de Buz-

zati, el comisario no describe a un supervillano, es decir a un individuo que por sus acciones merece el calificativo de monstruo sino verdaderamente a un monstruo, en sentido literal, como prefiere el fantástico: un ser deforme, con las mismas características físicas de los seres mitológicos. En este sentido, Todorov (1981, pp. 56) explica: “Lo sobrenatural nace a menudo del hecho de que el sentido figurado es tomado literalmente”. Más significativa aún para la descripción del monstruo es la estrategia metonímica que usa el narrador para dar cuenta de su naturaleza heteróclita: sus partes provienen de numerosos ciudadanos y, una vez unidas, dan vida a un monstruo antropomórfico, una suerte de Frankenstein — 102 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto social. Se delinea, así, a un ser que se arma y se desarma, aparece y desaparece. Es una marioneta de carne y hueso que se autogenera pieza por pieza. Las partes de su cuerpo procedentes de distintos sujetos (representados en el texto por todo el paradigma gramatical), se ensamblan para construir, sinérgicamente, al monstruo, un yo colectivo que se nutre de maldad.

Estamos

en presencia de un proceso de desautomatización del estereotipo de monstruo de la crónica negra. Desautomatización (Shklovski, 1978, p. 60) significa que, mediante algunos procedimientos textuales, se renueva la percepción de frases rutinarias, registradas de forma mecánica en la mente del lector. Las expresiones desgastadas, a las que este se ha ido acostumbrando, en virtud de su uso y abuso, adquieren ante

sus ojos y, merced a dichos procedimientos, otra valencia, que permiten una experiencia estética y una comprensión más profunda del hecho.

En

este sentido, aplicando lo dicho al texto de Buzzati, advertimos que no solo se ha desactivado el sentido figurado de la palabra “monstruo” sino también que en ella se ha cifrado, metonímicamente, a la entera sociedad. Estos procedimientos hacen que la cadena de asociaciones habituales y de reacciones automáticas se interrumpan: el monstruo no es tan fácil de identificar, las responsabilidades no son tan fáciles de atribuir. El monstruo no ha surgido de la nada.

En

otras palabras, se emplean convenciones del fantástico para abatir un cliché, y al mismo tiempo, se repristina el sentido sobrenatural de matriz mitológica y se ata lo macro en lo micro. El monstruo es visto desde una — 103 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto nueva óptica: ya no como un elemento externo y monolítico, que amenaza la estabilidad social, sino como un producto generado por la sociedad. Esto lleva al lector a preguntarse sobre el origen de lo monstruoso y sobre su participación activa o pasiva, voluntaria o involuntaria. El monstruo, como insinúa Buzzati, está dentro de nosotros.

Autor: María Beatriz Cóceres

Referencias bibliográficas: • Fortunati, L. (1995). I mostri nell’ imaginario. Franco Angeli: Milano. Todas las traducciones son nuestras. • Roas, D. (2001). La amenaza de lo fantástico. En D. Roas (Ed.), Teorías de lo fantástico. Arco/Libros: Madrid. • Shklovski, V. (1978). El arte como artificio. En T. Todorov (Ed.) Teoría de la literatura de los formalistas rusos. Siglo XXI: México. • Todorov, T. (1982). Introducción a la literatura fantástica. Premia Ediciones: Buenos Aires. • Venuti, L. (1982) Dino Buzzati’s fantastic journalism. Modern Fiction Studies, 28 (1). pp. 79-91 • Viganò, L. (Ed.) (2002). La ‘nera’ di Dino Buzzati. Mondadori: Milano. Todas las traducciones son nuestras.

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Entre lo inhóspito y lo familiar: la ambigua relación del hogar en la narrativa de Amparo Dávila

¿Qué pasa cuando el hogar se convierte en un sitio

donde anidan profundos terrores ? Al revisar el catálogo de obras ficticias (tanto de la literatura como del cine) sobre el horror, resulta inevitable percatarse del papel central que juega el hogar dentro de ellas. Más allá de limitarse al sitio donde se desarrolla la trama, éste se presenta como un elemento ambiguo para sus habitantes. Se trata de un lugar que en principio parece procurar calor y protección, pero que también alberga amenazas que están esperando el momento para emerger. Dentro de esta rúbrica se inscriben algunos de los cuentos de la escritora mexicana Amparo Dávila: “El patio cuadrado”, “Griselda”, “Óscar”, “Estocolmo 3”, “La señorita Julia”, “El huésped”. Son sólo algunos de los ejemplos donde el hogar adopta el carácter de lo ominoso que Freud analizara en su obra homónima. Cuando algo que fue en un determinado momento familiar, se revela súbitamente — 105 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto bajo una faz siniestra. En este sentido, lo que se propone es analizar el carácter ominoso que guarda el hogar en los cuentos de Amparo Dávila.

la muerte, el frío y el miedo. Esta experiencia es narrada por la misma Dávila en sus Apuntes para un ensayo autobiográfico (1965):

los estudios sobre la narrativa de Amparo Dávila atribuyen lo ominoso a los entes amenazantes que resisten cualquier intento de definición (como es el caso de aquel intruso enigmático que aparece en “El huésped”), se podría dar todavía un paso atrás y plantear un posible germen de lo ominoso en el lugar que se habita. Esta consideración surge a partir de la propia vivencia de la autora. Tal como advierte León Gutiérrez (2008), al referirse al profundo impacto que tendría la infancia de Dávila en sus cuentos. Específicamente, los años que vivió en su pueblo natal (Pinos, Zacatecas), donde se encontró ante la insistente presencia de

del pueblo y a través de los cristales de las ventanas miraba pasar la vida, es decir la muerte, porque la vida se había detenido hacía mucho tiempo en eses pueblo. Pasaba la muerte en diaria caravana. No había cementerios en varios ranchos cercanos y a Pinos iban a enterrar a sus muertos […] Detrás de los cristales de las ventanas tampoco había esperanzas de vida para mí, y sí muchos augurios de muerte: había muerto mi hermanito Luis Ángel y yo era una niña enferma y sola (p. 2).

A pesar de que muchos de Yo nací en la casa grande

Así como también, en otra

parte del mismo texto, Dávila cuenta lo difícil que eran para ella la mayoría de las

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto noches. Con un frío que parecía calar hasta los huesos y que hacía crujir la casa entera, la búsqueda de un poco de calor se convertía en una empresa infructuosa; a lo que se sumaba una multitud de ruidos y presencias nocturnas que acechaban constantemente su sueño: “durante el día muchas veces lloré de frío y por las noches de frío y de miedo…una mujer vestida de blanco, con una vela encendida, muy pálida y sin ojos, buscaba algo a través de la larga noche” (Dávila, 1965, p. 3).

No es de sorprender que es-

tas vivencias hayan configurado los espacios donde se ubican sus cuentos. Ya sea que se trate de una casona antigua en un pueblo desolado, de un departamento o de una pequeña residencia en la ciudad, Dávila construye escenarios oscuros y lúgubres, aislados del mundo exterior, donde se

va asentando una atmósfera sofocante y siniestra. Como muestra de ello se encuentra el cuento “El huésped”, que, según palabras de la propia autora, toma la inspiración de la casa familiar, el hogar primigenio . En una antigua casona, con un patio central y corredores llenos de flores, habita una madre con sus dos hijos, además de la sirvienta con su pequeño niño. A pesar de las constantes ausencias del padre y del aislamiento en que vive la familia, se podría decir que en aquel lugar reinaba una mortífera calma. No obstante, con la llegada de un intruso amenazante, el hogar se convierte en un sitio inhóspito para sus moradores.

Aunque se podría conside-

rar al intruso como el causante de que el hogar deviniera inhóspito, también cabría la posibilidad de que lo inhós-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto pito ya residiera en el hogar mismo En el cuento “Óscar”, Dávila relata la historia de una familia que vive agobiada por la presencia de un ser extraño, cuyos hábitos y características rayan entre lo animal y lo humano. A pesar de que los integrantes tratan de llevar a cabo su vida con normalidad, se ven arrastrados por los deseos y los arrebatos de este personaje (quien se descubre como un miembro más de la familia). La casa, al igual que la familia, se describe como desgastada y descolorida por el paso de los años. A pesar de los intentos por mantener el hogar en pie, es imposible disimular las grietas que ha dejado esta relación tormentosa.

Aun dejando a un lado las

lúgubres casonas antiguas, situadas en alguna población remota, persiste el carácter inhóspito del hogar en los cuen-

tos de Dávila. En “Estocolmo 3”, la escritora nos adentra en un bonito departamento ubicado en el corazón de la ciudad. En una primera impresión, éste aparece como un lugar acogedor, con una magnifica vista, grandes ventanales, muebles de buen gusto y un alquiler económico. La pareja que habita el departamento se siente sumamente afortunada por haber dado con ese paraíso inmobiliario. Sin embargo, todo se transforma en el momento en que irrumpe una presencia fantasmagórica. Cuando la visita de una amiga de la pareja devela aquella siniestra presencia. En un momento de la amena conversación entre amigos, una muchacha rubia vestida de blanco se sienta en la sala. La pareja no se percata de aquella misteriosa presencia, sólo su amiga puede

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verla, ahí sentada en una silla, na posible explicación como si fuese un mueble más de esta ambigüedad podría en la habitación. encontrarse en el análisis sta situación, la ambigüe- del concepto de lo ominoso dad del hogar entre lo familiar que realiza Sigmund Freud. y lo inhóspito, es reiterativa En un primer momento, en otros cuentos de Dávila . Freud define lo ominoso Otrora seguro y placentero, la (unheimlich) “como aquenarrativa de la autora tiende lla variedad de lo terrorífico a convertir el hogar en un es- que se remonta a lo consapacio lúgubre y hostil, donde bido de antiguo, a lo familiar sus personajes terminan por desde hace largo tiempo” (p. encontrar la locura, la enfer- 220). La pregunta medular medad o la muerte. Tal como respecto a lo ominoso reside en averiguar cómo es que señala León Gutiérrez: lo familiar se transforma en n los cuentos que integran algo terrorífico. Para dilucilos tres libros de Amparo Dá- dar esta cuestión, Freud reavila, la acción transcurre en liza un análisis sobre el uso espacios cerrados, oscuros, o idiomático de lo ‘ominoso’ a si son abiertos se convierten partir de la contraposición en escenografías lúgubres, entre las palabras alemanas pequeños microcosmos don- heimlich (“íntimo”, “familiar”) de el horror agazapado lanza y unheimlich (“terrorífico”, de repente el carpazo, y sin “no familiar”, “extraño”). misericordia alcanza a seres pesar de que en una propensos a la indefensión (p. primera instancia aparecen 85).

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como términos opuestos, Freud conducirá su análisis hasta que ambos coincidan en su significado. La palabra heimlich puede apelar tanto a lo familiar y lo agradable, como también a lo clandestino y lo que se mantiene oculto. Mientras que la palabra unheimlich también hace referencia a lo que es oculto, disimulado o secreto. De tal suerte que, lo que parecía como la oposición de dos conceptos, termina siendo la coincidencia de uno respecto al otro: “heimlich es una palabra que ha desarrollado su significado siguiendo una ambivalencia hasta coincidir al fin con su opuesto, unheimlich. De algún modo, unheimlich es una variedad de heimlich” (Freud, p. 226).

A partir de la coincidencia

de los conceptos heimlich y unheimlich, en tanto que ambos hacen referencia a lo

íntimo, lo secreto o lo oculto; sería posible explicar cómo es que aquello que resulta ominoso surge desde las entrañas de lo familiar. De acuerdo con la teoría freudiana, el sentimiento de lo ominoso apela al retorno de una creencia primigenia que era benéfica, es decir que reportaba seguridad o bienestar, pero que posteriormente se transformó en algo aterrador y amenazante. De ahí que se haya reprimido tal creencia, convirtiéndola en algo inhóspito para la persona.

Siguiendo este breve abor-

daje sobre lo ominoso en Freud, cabría preguntarse: ¿qué eso reprimido que habita en los cuentos de Dávila? En cada uno de los cuentos aludidos, llama la atención la constante presencia de seres que asechan de continuo a las protagonistas. Seres que

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condenan al fracaso cualquier definición y que no se sabe a ciencia cierta qué tanto de ellos es realidad y qué tanto corresponde a la fantasía. En cierto sentido, se podría convenir en que cada uno de estos seres parece convenir con la gama de factores que vuelven ominoso lo angustiante: la omnipotencia del pensamiento, el nexo con la muerte, la repetición no deliberada, el complejo de castración (Freud, p. 242). De cualquier manera, su presencia misma se convierte en el punto de inflexión dentro del relato, que transforma el hogar en un sitio hostil. Como ya se había señalado anteriormente, estos seres, al igual que lo ominoso, no proceden del exterior, sino que habitan en el interior, esperando el momento para emerger.

familiar, ¿no sería el hogar, bajo sus múltiples configuraciones, un reflejo extrapolado de las mismas protagonistas? Al leer los cuentos de Dávila se tiene la sensación de que la casa también estuviese viva. Las descripciones que realiza la escritora del hogar no dejan de guardar parentesco con sus protagonistas, que de alguna manera exteriorizan el deterioro que ellas sufren en su interior. La batalla por la sobrevivencia o la sanidad contra aquellos seres extraños no sería más que una alegoría para dar cuenta de los motivos reprimidos que han vuelto de manera hostil.

De alguna manera, Dávi-

la da un atisbo de esta interpretación, cuando en su i los seres amenazantes cuento “El patio cuadrado” apelan a lo reprimido otrora advierte que “no hay esca-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto patoria posible al huir de nosotros mismos; el caos de adentro se proyecta siempre hacia fuera; la evasión es un camino hacia ninguna parte” (Dávila, 1977, p. 14). A modo de advertencia, Dávila confronta al lector con temores profundos que muchas de las veces son difíciles nombrar. Temores que, parafraseando la famosa frase de Schelling , debiendo permanecer ocultos, emergen a la superficie, se exteriorizan. El caos interior termina por reflejarse en el lugar que se habita, en el hogar.

Autor: Javier Eduardo González Guzmán

Referencias bibliográficas: • Dávila, A. (1965) Apuntes para un ensayo autobiográfico. Programa de Desarrollo Cultural Municipal de Pinos, Zacatecas. • Dávila, A. (1977) Árboles petrificados. Ciudad de México: Nitro/Press. • Cole, P. (2006). The Myth of Evil. Edimburgo: Edinburgh University Press. • Freud, S. (1919) “Lo ominoso” en Obras completas (trad., 1986). Volumen XVII. Amorrortu: Buenos Aires. • Gutiérrez, L. “Las historias ocultas de Amparo Dávila”. Casa del Tiempo. No. 14-15. 20082009. pp. 84-86. Recuperado desde: www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/14_15_iv_ dic_ene_2009/casa_del_tiempo_eIV_num14_15_84_86.pdf • Rodríguez, M. “«El Huésped»: una perspectiva de lo siniestro” en Crítica.cl. 18/04/2020. Url: https://critica.cl/literatura/el-huesped-una-perspectiva-de-lo-siniestro • Rosas, P. “Amparo Dávila: Maestra del cuento (O un boleto a sus mundos memorables)” (entrevista). Casa del Tiempo. Núm. 14/15, 2009. pp. 67-70.

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Innovaciones literarias en Jorge Luis Borges

En la actualidad, la producción literaria de Borges cons-

tituye un gran legado clásico en Argentina, que representa a toda una generación por el rigor impuesto en sus escritos, siendo este un prototipo unánime con trascendencia internacional que integra una postura revolucionaria y reaccionaria, empleando tanto un lenguaje culto como uno popular y asimismo, la articulación de lo antiguo con lo moderno. Cabe mencionar que su obra conforma un medio transmisor de elementos propios de la metafísica y la abstracción, además de un espécimen para el resto de los escritores nacionales, pues el estilo Borgeano propicia una serie de soluciones ante diferentes problemas, misterios, inquietudes por el futuro, entre otras temáticas a plasmarse en escritos de literatos argentinos.

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Por tanto, se erige como

tillo, Roberto Juarroz, Mainsigne escritor clásico con- rio Trejo, entre otros poetas temporáneo de la literatura (Real Academia Española, hispanoamericana con reco- 2019). nocimiento a nivel mundial, n ese sentido, la poesía que manifestó en su acervo de Borges se caracterizó por literario una inclinación por plasmar un hito notable en elementos oriundos de su pa- Argentina, pues se enfocó en tria junto a ideales de revolu- impulsar el pensar, averiguar, ción vanguardista. Asimismo, cuestionar, analizar, entre su poesía se caracteriza por otros aspectos fundamentaexponer un legado denotado les en el desarrollo intelecde pensamientos, los cuales, tual, por tanto, su temática se reflejan en profundos senti- se desligó de los componenmientos de una realidad oníri- tes emotivos expuestos con ca consciente o inconsciente, mayor predominio en el géno obstante, se centra en ma- nero lírico, a fin de ocasionar nifestar una herramienta que inquietudes como diferentes induce a pensar, reflexionar e ideologías. indagar en relación con el asabe mencionar que, las pecto emotivo, pues se avoca en el desarrollo de análisis y obras poéticas de Borges raciocinio. Por tanto, es posible se denotan por expresar afirmar que algunos escritores una gama de peculiaridades que adoptaron esta modali- conformes a fines estéticos, dad podrían ser Raúl Gustavo procurando orientarse a inAguirre, Joaquín Giannuzzi, tereses manifestados en el Alfredo Veiravé, Jorge Calve- escrito, así como, a las extti, Alberto Girri, Horacio Cas- pectativas de la demanda ob-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto jetivo, con el fin de transmitir a través de una creación sofisticada un conjunto de emociones emanadas del mismo ser. Por otro lado, resalta la injerencia de la temática en el arte de escribir, siendo más relevante en relación a las figuras literarias empleadas en la poesía como metáforas, ritmos, hipérbaton, entre otros distractores, pues impera la pasión y el dominio del tópico seleccionado (Castellanos, 2014).

En tanto, el estilo poético

de Borges indica la disconformidad con la forma de escribir artificiosa por constituir una equivocación que expone un problema moral, impidiendo generar en el lector sentimientos de admiración, por ende, determina que la idoneidad de la obra poética se denota por su concordancia con los fines estéticos, cumplimiento con el objetivo propuesto, además de la

demanda establecida. De este modo, exige una profunda atención del lector para conseguir comprender el escrito de forma global.

Por otro lado, sus escritos

en prosa enmarcados a ciencia ficción se denotaron por ser precisos con una admirable brevedad en sus primeras publicaciones en Destiempo como RMS, no registrándose diferencias significativas con los matices expresadas en la poesía, pues Borges concebía al lenguaje como una creación estética que brindan al lector un escenario activo y vivaz en concordancia con la historia desarrollada en aras de impulsar su intervención hasta el final de su análisis (Real Academia Española, 2019).

Respecto a su involucra-

miento en el género policial, Borges es un continuador de la categoría creada por la obra literaria de Poe, mostrando

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto una gama de matices particulares producto de la evolución generada en el transcurso de los periodos, es decir, el lector contemporáneo muestra una óptica diferente a lo anterior, por ende, los misterios, los desenlaces de historias que narran escenas macabras, los hechos terroríficos, así como, el suspenso carecen de atractivo cuando se conoce la solución a otorgarse, lo cual, se expone en su relato titulado Pierre Menard, autor del Quijote; La muerte y la brújula, entre otros (Cortínez, 1995).

El público actual se caracte-

riza por acceder a la información con facilidad a diferencia de sus antecesores por el dinamismo de los avances tecnológicos. Aspecto que propicia el surgimiento de un meta-lector, diestro respecto a la trama o secuencia de hechos en diferentes escenas desarrolladas por el género policial. En su obra detectivesca Borges pre-

tendió dilucidar una serie de hechos de forma sofisticada que ocasiona confusión en el lector, impidiendo la explicación a detalle de la suscitación de los crímenes descritos, pues el narrador del relato junto con la intervención de algunos personajes otorga una mayor complejidad al cuento enmarcado en este género, cuya orientación se dirige especialmente a literatos, expertos en filosofía e intelectuales.

Respecto a los matices evi-

denciados en el género ensayo desarrollado por Borges, se muestra originalidad por la fusión de elementos como el ficcional y no ficcional, la articulación de la creación con la crítica, aspectos que confieren un enfoque renovador al escrito, registrándose en Ficciones e Inquisiciones, asimismo, plasmó una serie de dictámenes respecto a la relación de la literatura peri-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto férica con la central, además de conseguir establecer una nueva estructura jerárquica en diversos géneros literarios (Weinberg, 2016).

cia titulada El escritor argentino y la tradición resaltó las capacidades de los individuos sudamericanos para emplear matices europeas o universales en el desarrollo de sus esas apreciaciones conce- critos (Balderston, 2017). bidas por Borges respecto a or ende, Borges constituye literatura universal como a la historia mundial, se expo- una excelsa figura en el munnen en diferentes obras de do literario con peculiar estilo género narrativo, destacan- literario, así como, la adopción do su antología de cuentos de una postura contrapuesta Historia universal de la infa- a lo precisado en la literatura mia, El pudor de la historia, mundial, pues su pensamienentre otros, cuya temática to escéptico en este ámbimanifiesta su postura es- to converge en el desarrollo céptica antes determinadas un análisis minucioso de sus confirmaciones dadas por obras para comprender su fiotros literatos, pues su críti- losofía, además de su apreca se enfoca en asegurar la ciación respecto a diferentes discrecionalidad acerca de ciencias, lo cual, manifiesta su periodos de suscitación de disfrute por la lectura de obras determinados acontecimien- complejas caracterizadas por tos históricos en el campo de infundir desconfianza, recrealas letras. Por otro lado, ma- ción de universos imaginarios, nifiesta su oposición a focali- picardía, entre otros. zarse en temas únicamente inalmente, el estilo bornacionales en la producción literaria, pues en la conferen- geano denota una eleva so-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto fisticación que articula temáticas de ficción con matices no ficcionales e inéditas que otorgaron genialidad a sus obras, asimismo, transmite en el lector sensaciones de suspenso ante hechos concebidos como incrédulos que conlleva a analizar su postura escéptica manifestada en demasía en sus escritos de complejas operaciones literarias, implantando sus propios estándares, reglas, formas de leer, entre otros aspectos que convergieron en novedosos modos de escribir, los cuales, confirman su disconformidad con el ámbito literario convencional.

Autor: José Antonio Samamé Saavedra

Referencias bibliográficas: • Balderston, D. (2017). Borges en el mundo, el mundo en Borges. Revista chilena de literatura. Obtenido de https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-22952017000200055 • Castellanos, P. (2014). Borges: La objetvidad artística como condición de la eficacia poética. Colombia: universidad Nacional de Colombia. Obtenido de http://www.scielo. org.co/pdf/linli/n66/n66a07.pdf • Cortínez, V. (1995). De Poe a Borges: La creación del lector policial. Los Ángeles: University of California. Obtenido de https://www.spanport.ucla.edu/wp-content/ uploads/2014/10/De-Poe-a-Borges.pdf • Real Academia Española. (2019). Borges Esencial. España: Asociación de Academias de la Lengua Española. Obtenido de https://www.rae.es/sites/default/files/Folleto-BORGES-vf.pdf • Weinberg, L. (2016). Jorge Luis Borges: Lectura y Escritura. Mirador Latinoamericano, 71 - 98. Obtenido de http://www.scielo.org.mx/pdf/latinoam/n64/2448-6914-latinoam-64-00071.pdf

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Apuntes sobre la poesía moderna

¿Qué es la poesía moderna? Si por modernidad habla-

mos del renacimiento, la revolución industrial, el avance del liberalismo, la obsesión progresista; una renovación capaz de romper con lo tradicional (Roa, 1995). La poesía no es insensible a estas aristas, mucho menos el poeta, quién asiente y disiente del espíritu histórico que le toca vivir. No obstante, si la modernidad se diversifica según su asimilación ¿en qué sentido la poesía es moderna? Claro está, no me remito a reduccionismos tan endebles como suscitar contenidos o alusiones al mundo moderno en cuanto material tecnológico. La poesía desentraña el vértigo modernizante del ser, en tanto controversias le produzca su habitad; a veces hastiante, a veces llevadera.

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A propósito de ello, mi in-

tención en las siguientes líneas consiste solo en bosquejar ciertas condiciones de “la” poesía moderna, con el afán de desglosar algunos distintivos funcionales de su profusa significación. Los procesos de modernización no avanzan por igual en todas partes, sobremanera, en el continente americano e hispanohablante. Poesía moderna signa una ambigüedad tan periódica como formalmente estética. Por tanto, considero permisible prevenir la oscuridad del término a partir de cualidades nacientes durante los periodos anteriores a las tres últimas décadas del siglo XX.

yor complexión formal, pero el versolibrismo todavía genera incertidumbre con respecto a su debut. El derrotero rumbo a la liberación del verso –revisado acuciosamente por María Victoria Ultrera Torremocha (2010) – tarde o temprano arriba en figuras como Walt Whitman, Charles Baudelaire y Rubén Darío. La secuencia de estos autores demarca la innovación de la poesía, no solo por variar su forma en versículos, prosa, métrica y ritmo irregular, sino también por su apuesta a favor de una nueva estética en sus latitudes. Así, desatan inspiración para la primera mitad del siglo. Poesía moderna suele remitirnos a dicha libertad.

renta ser el verso libre, cuya formalidad supera los moldes de la rima y esquemas clásicos. En lengua hispana, la vanguardia enarboló su ma-

dad mantiene desarrollos variopintos, se asimila con percepciones tan geográficas como cronológicas. Marshall Berman (1988) encontró las antípodas de la moderniza-

La primera huella de mo- Por otra parte, la modernidernidad en un poema apa-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto ción según dos entornos: París como la modernidad desde la abundancia y San Petersburgo como la modernidad desde la carencia. Mientras unos disfrutan de una Belle époque con el progreso industrial o comercial, otros solo sueñan con esos estándares, los cuales admiran desde el cosmopolitismo, el contacto, las noticias que llegan de tales espacios; tan solo asimilan lo que ven por conveniente. Además, la eclosión moderna se sitúa, por lo general, en el Renacimiento; precisamente por abandonar el medioevo tras instaurar la razón antropocéntrica con el cientificismo a nivel matemático como físico. Ergo, la poesía, hija de estos momentos ¿no podría decirse moderna? El barroco emerge en una modernidad diferente a la del romanticismo y, este último, lo es más aún del modernismo. Poesía moderna sugiere versiones

de lo moderno.

Como apunte final, quisie-

ra rescatar el estudio de Raúl Bueno Chávez. En su artículo, “La máquina como metáfora de modernización en la vanguardia latinoamericana” , confronta el imaginario industrial de poetas como Manuel Maples Arce, Juan Parra del Riego, Eduardo Gonzáles Lenuza y Carlos Oquendo de Amat con el de Jorge Luis Borges, César Vallejo y Pablo Neruda. La resonancia de estos últimos tuvo mayor recepción no únicamente por su magna escritura, sino más bien por ahondar con vehemencia en la condición del sujeto moderno, su condición humana. Esto es particular en Hispanoamérica, más tiene antecedentes con el Futurismo italiano en contraste con el Surrealismo francés. La exaltación de la máquina es una señal indudable de lo moderno, versar con un léxi-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto co que se apropie de la tecnología y la sofisticación, lo evoca. Pero, insisto, la poesía moderna no se reduce a ello, explora la decadencia, la esperanza, las controversias humanas, colectivas o singulares; no se simplifica en un Deus ex machina. Poesía moderna supera las alusiones a vehículos, medios de comunicación, aparatos de fábrica y demás.

La modernidad, si pensa-

y la globalización creciente. El capitalismo financiero, el consumo elevado de mercadotecnia, así como la individualidad ciudadana, trajeron la dichosa posmodernidad. Los proyectos socialistas, cientificistas y más, se cayeron como metarrelatos; la renovación gradual en manos del ser moderno parece golpearse con su límite. Por supuesto, este clima trajo otro cariz poético, multiforme e inestable, debido a la fragilidad del escritor por su nivel de singularidad, en tanto se halla colmado de deudas con las décadas anteriores ¿A quién leer y releer entre tantas tendencias, nombres y obras? Las influencias alimentan al poeta, pero no es fácil aislar su poesía en cada una de ellas; antes bien, son solo pautas de comprensión lectora o motivaciones.

mos en un devenir histórico, da un cambio monumental desde los ´70. Carlos Monsiváis (2000) encuentra una causa sustancial en el continente latinoamericano: la desaparición del heroísmo como una actitud osada. La virtud del protagonista novelesco, capaz de seguir una utopía que transforme la realidad, se vino abajo con el clima de la violencia política –un n suma, la poesía modercaso notable fue la pretensión heroica del terrorismo– na responde a significados di-

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto versos, su ambigüedad podría generar confusión y extrañamiento. Por ende, no conviene usar el término con mucho desenfado. Incluso, lo moderno se utiliza como sinónimo de actualidad; nada más enredado en esta cuestión. No obstante, si la intención estriba en formular clasificaciones o periodizaciones, lo más conveniente es culminar la etapa moderna con el principio de la posmoderna. En el caso de estar disconforme con los fundamentos de lo posmoderno, es válido reanudar la modernidad, siempre y cuando, se hagan explícitos los rasgos que esclarezcan sus versiones en las décadas finales del siglo XX. Solo entonces, se hará lúcido lo que la poesía significa para cada etapa, así como lo que significan para ella.

Autor: Edward Álvarez Yucra

Referencias bibliográficas: • Berman, Marshall (1988). Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. Madrid: Siglo XXI • Bueno, Raúl (2010). Promesas y descontentos de la modernidad. Lima: URP • Monsiváis, Carlos (2000) Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina. Barcelona: Anagrama • Roa, Armando (1995) Modernidad y posmodernidad. Coincidencias y diferencias fundamentales. Santiago de Chile: Andrés Bello • Ultrera Torremocha, María Victoria (2010) Estructura y teoría del verso libre. Madrid: CSIC

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El chicharrón carnudo de la sociedad colombiana: la indiferencia

En Colombia parecemos no aprender a mejorar socialmen-

te, a pesar de tantos golpes que hemos recibido. Desde hace ya algunos años, muchos nos hemos dado cuenta de que no son solo los partidos políticos quienes fomentan la desigualdad social con sus múltiples decretos y leyes que favorecen a unos sectores específicos de la población y empresas –en su mayoría privadas-, sino también, a nuestro veredicto: la indiferencia. De la cual, al parecer adolecen casi todos los colombianos. Los temas de discusión por lo general son los mismos: qué político será el “salvador” y quién nos liberará de cierto individuo que no le da ni un respiro al país. Parece ser que se nos olvida lo importante; a nuestro parecer, la empatía ciudadana, pues sin ella, solo queda esa falta de interés por el sufrimiento del otro. Lo que nos lleva a preguntarnos –y a intentar resolver más adelante-, ¿cómo podemos ser parte tan tranquilamente de aquellos que son indolentes con el pueblo?

Esta indiferencia surge entonces desde el momento en

el que se pasa por alto el dolor de los que sufren día a día — 124 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto el conflicto armado. Por un velar por el bien de Colombia. lado, este tipo de acciones Acabar con esa guerra normanormalmente las ejercen lizada en la que vivimos, papersonas que no tienen que reciera costarles y es debido preocuparse por su próxima a su mala administración que comida y que no creen en producen daños a la ciudadaeste tipo de problemáticas nía y a la calidad de vida de o que, simplemente deci- todos. den no creerlo pues, la conicialmente es importanmodidad en la que viven les opaca la realidad, quienes te identificar el problema de pasan por alto estos terrorí- raíz. Si bien hay muchas dificos sucesos son cómplices ficultades que atribuyen a la de los que están en el poder fragmentación de esta nación, y además todos estos son, creemos que el más profunen nuestra opinión, los pro- do al que se puede llegar es mueven no solo la desigual- a la indiferencia que manejan dad, sino con el conflicto en algunos ciudadanos -la mayoel que llevamos más de cin- ría, lastimosamente-; aquí eso es lo que hay: bien pueda siga. cuenta años.

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más degradanEste país, como muchos teLdea muestra la problemática mencio-

otros, se divide entre los que tienen y los que no. Son estos últimos quienes se encuentran en una lucha constante por la búsqueda de un bien común que, al parecer, les quita un montón a aquellos empoderados que paradójicamente todo lo tienen, pero que por su sed de controlar aún más, olvidan que deben

nada se materializa en cómo asumimos las consecuencias de la violencia, pues la normalización de ésta refleja la indiferencia, absorbiéndonos cada día como sociedad.

Para

nadie es un secreto que aquí las oportunidades son pocas, pero son aún más — 125 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto escasas cuando asesinan a sangre fría a quienes hacen vocería por las comunidades que necesitan ser escuchadas. Parecen crímenes planeados estratégicamente, cada vez más notorios, en los que dejan migajas de verdad y son éstas las que nos guían a quienes decidimos verlas por un camino que podría develar el conocimiento de lo que al parecer es nuestra realidad. Y claro, cada vez son más los que buscan la “verdad”, pero, lastimosamente no son suficientes, no todavía al menos, porque aún son más los que son indiferentes a todas estas problemáticas sociales.

Un

vergonzoso ejemplo de esto es el plebiscito por la paz del año 2016. Las comunidades afectadas por la violencia gritaban el SÍ por la paz para “acabar” con el conflicto armado que les arrebataba la vida a sus familias, amigos y vecinos, y, por el contrario, aquellos indolen-

tes de muchas ciudades y pueblos desde la comodidad de sus casas, lejos de todas esas realidades, votaron NO por la paz, con esto pareció que muy pocos estaban interesados en hacer que el conflicto se acabase. Aún después de cuatro años sigue siendo indignante que haya ganado el NO por la paz, cosa que en su momento causó una gigantesca controversia en el país. Unos decían que habían votado NO por ir en contra del ex presidente Juan Manuel Santos porque se le había “volteado” al que lo puso en el poder, otros decían que era impensable perdonar lo que las FARC habían hecho, un odio enceguecido por algo que ni siquiera vivieron, pero, por la razones que hayan tenido para votar por el NO, el hecho de que éste ganara significó darle la espalda a quienes de verdad sufrían esa guerra y decirles básicamente sin ni siquiera hablarles: su dolor, sus muertos, sus vidas no nos interesan. — 126 —


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azones para ser indiferente con quienes sufren, hay muchas: “no, es que con ese gobierno no se puede, entonces no dan ganas de hacer nada”, “yo, como gracias a Dios tengo platica, no me preocupo por eso” o “más bien me voy del país y me olvido de todo lo que implica vivir en Colombia”. Sin embargo, ningún argumento será suficiente para quitarse de encima la corresponsabilidad que tenemos con el pueblo, la que adquirimos solamente por haber nacido aquí. La mayor parte del tiempo vivimos pasando por alto estas problemáticas, porque al aparecer tan seguido nos abruman, no es que se decida ser indiferente, pues esta acción es moralmente más repugnante que serlo en sí, sino que decidimos vivir –algunos- siendo conscientes de ello, pero sin darle la importancia que se merece, por lo que la empatía al parecer no nos importa y esto nos

lleva a ser importaculistas, lo que responde –o intenta hacerlo- nuestra pregunta inicial.

¿Q

ué haría que los co lombianos aprendiéramos a dejar de normalizar el importaculismo que fragmenta nuestra nación? ¿Tendría entonces que llegar la guerra a toda Colombia, para que ésta sea la única manera para darle la importancia que se merece al conflicto? Porque, parecería que aquí solo los que han tenido que sufrir la guerra en carne propia son quienes han aprendido, ¿no les parece triste que la única manera en la que la indiferencia abandone la nación es que todas estas atrocidades lleguen a todos y cada uno de nosotros, para que así dejemos de darle la espalda a quienes lo necesitan? Es verdad que uno no aprende hasta que le pasan las cosas, pero es extremista y poco probable que la guerra nos llegue a todos, entonces, ¿qué más motivación por el cambio que poder llegar a conseguir un — 127 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto país equitativo, seguro para todos y que, además garantice -y cumpla, claramente, porque aquí mucho prometen y poco cumplen- la ayuda para aquellos que no tienen nada? No es utópico, es algo que puede ser realidad si TODOS somos parte del cambio, porque, recordemos qué, la mayoría de los empoderados le tienen pavor a un pueblo organizado, despierto e indignado.

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o ideal no sería que la guerra llegase a todos los rinco nes del país, el chicharrón carnudo aquí es dejar esa indiferencia, pues es la que nos lleva a normalizar esa costumbre por estar mal, estamos tan acostumbrados a la desigualdad que la pasamos por alto; “Hoy no hay para comer, no podemos hacerlo”, “Nos sacaron de nuestra finquita y ya, nos tocó venirnos a vivir a la ciudad porque no hay de otra” o “Ya pasaron quince días del mes y no me han pagado, ojalá y paguen rápido”. ¡NO! Hay que luchar por lo que es nuestro, hay que dejar de permitirle a los que están al mando que se salgan con la suya, hoy fueron los campesinos, los indígenas, los afrodescendientes, mañana puede ser usted que nos lee o podemos ser nosotras por haber escrito esto. Entonces, luego de todo lo que le hemos dicho, además de lo que ya sabe, ¿se va a quedar de brazos cruzados o va a esperar a que el próximo sea usted?

Autores: Valeria Burbano Alvarado y Luisa María Martelo Castrillón *Estudiantes de la Universidad del Quindío - Revista El fogón de Descartes. — 128 —


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Libro del frío: Contemplación y destino

Antonio Gamoneda, nacido en Oviedo en 1931, quedó

huérfano a los 3 años. Con su madre se traslada a León, un lugar que quedará marcado en su mundo interior y en su escritura. Se dice que su madre le enseñó a leer en el único libro de la casa, escrito por su padre, en plena guerra civil. A los 14 años ingresa en un banco como aprendiz, la necesidad le impone ser un poeta autodidacta. Apenas consigue publicar, castigado por la censura, hasta que después de la muerte del dictador publica su obra reunida convirtiéndose en un autor de culto. Lo que niño vio, horrores y miseria, le acompañará siempre. De ahí surgen los tres elementos que aparecerán en su poesía: la ciudad fría y neblinosa, la larga época de posguerra y la presencia de la madre. — 129 —


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Libro del frío es la obra cul-

men del poeta, la que le reconoce como una voz única, lejos de su generación literaria, la del observador de los límites del mundo, los límites del lenguaje; un poeta que recoge sus observaciones como materialización del mundo interno. Gamoneda señala lo inefable, sin miedo ni esperanza, rodeada de pobreza y frío, camino de la inexistencia, la agonía y la serenidad, hacia la luz. Gamoneda coloca tres versos en una página en blanco y provoca una conmoción estética. Como los pintores chinos, con tinta negra trazan montañas, rocas, caminantes, etc. dejando una parte del cuadro en blanco que es niebla, nubes, algún pájaro. Tan importante es lo trazado con tinta como el vacío mismo.

mente de 5 partes, a las que 10 años después en una edición corregida y aumentada, se añade una sexta. La obra comienza con la descripción de un espacio; “Geórgicas”, ante las viñas abrasadas por el invierno, pienso en el miedo y la luz (una sola sustancia en mis ojos). Poemas para la madera, la resina, rebaños y palomas, Hierba de soledad, palomas negras: he llegado, por fin; éste no es mi lugar, pero he llegado. Territorio también de la tristeza, las lágrimas, la extrañeza, abandonado por las palabras, como mi pensamiento arrasado por la luz.

“El vigilante de la nieve” co-

mienza proclamando: El vigilante fue herido por su madre… Todas las causas se aniquila ante en sus ojos. La vida es sombra, furia, vértigo, Era incesante en la pasión vacía. Poco a poco llega la pulublicado en 1993, Libro sión de huida de la prisión del del frío constaba original- frío, Luego llegaron manos invisibles. Con exacta dulzura,

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Pensamiento - Revista Noche Laberinto asió la mano de su madre. Mano y madre tal vez sean las palabras más repetidas por el poeta; a un tiempo son memoria, salvación y metáfora.

“Aún” significa la ebriedad

de la melancolía, el poeta siente la pobreza, la enfermedad, el vértigo, alguien ha entrado en la memoria blanca, en la inmovilidad del corazón. La luz hiere como un cuchillo, las manos quieren asir un imposible y entonces desde la ruina se abre una senda, Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza. Pero vuelve a casa donde reencuentra humedad, abandono, olvido, de nuevo la luz esquiva, No mueras más en mí, sal de mi lengua. / Dame la mano para entrar en la nieve.

piel, párpados y labios, Tu cabello en sus manos; arde en las manos del vigilante. La desnudez es la gracia, el alivio de la herida, un ciego tanteando en lo oscuro descubre al otro, a la mujer más allá del frío, pero mi sueño vive bajo tus párpados. Los cuerpos se comprenden en las alcobas, la tristeza tiene unas manos donde recogerse, alguien ve lo invisible, lo concreto desde su dolor, la esperanza bajo la piel, Amor que duras en mis labios…. come la miel sin esperanza

Bajo su piel arden las flores,

el mar, el viento, el poeta no olvida la desesperanza, la impureza del vivir y sin embargo ocurre el intercambio amoroso, tu lascivia vive en mi corazón y entra mi pensamiento en tus heridas.

“Pavana impura” es el en- “Sábado” anuncia la luz del

cuentro con el cuerpo de la abismo, piensa en los suicimujer. De pronto aparecen, das, en la vejez, vuelve a ser en los poemas, cuerpos y el animal asustado, decepcio— 131 —


Pensamiento - Revista Noche Laberinto nado, El animal del llanto lame las sombras de tu madre, y vuelve a tener miedo. El animal llora, se asusta por la quietud, se lame las heridas, agoniza, en sus ojos aparece de nuevo la madre, Así es la luz de la vejez, así / la aparición de las heridas blancas. Pero el animal encuentra la paz en el claustro y el llanto, paz en la inmovilidad. Desaparece la memoria de otros días, ya se producen las desapariciones y se vacía el corazón.

“Frío de límites”, los veinte poemas que se incorporan a

“Libro del frío”, muestran la contemplación de la inexistencia, mira tus manos abandonadas por la luz, y la lenta preparación para desaparecer, no tiene rostro ni memoria en ti, solo queda camino hacia el olvido. Todo es destrucción, llagas, preparación para el fin, Vienen, extienden / sobre tu corazón sábanas frías. El animal de luz está bajo los párpados quieto en la cama, Coge la flor de la agonía. Aún / hay humedad en la ceniza que amas. Ha llegado la vejez, la agonía, sin significado, sin esperanza, tras la madera carcomida asoma la eternidad, la misericordia, el gemido del mar. Después, / frío de límites. Ha llegado la serenidad, ya sólo hay luz dentro de mis ojos.

Autor: Enrique Arias Beaskoetxea

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Libros recomendados

- Revista Noche Laberinto

Los poemas aparecidos en la presente edición de Noche Laberinto de la poeta Johanna Carvajal, pertenecen a su más reciente obra Jardines de Ónix, publicada por Ediciones Inkside (Colombia, 2020).

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- Revista Noche Laberinto

Los poemas aparecidos en la presente edición de Noche Laberinto del poeta Francisco Muñoz Soler, pertenecen a su más reciente antología Soler, publicada por Caligrama Editorial – Penguin Random House (España, 2020).

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