A RT E M I S A S
Parte 1/2020
MEMORIAS CÍRCULOS
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Coordinación editorial: Alejandra Trujillo Coordinadora de proyectos de FESCOL Ximena Torres Responsable para Latinoamérica Programa de Innovacion Política- Fundacion Avina Juliana Hernández De la Torre Directora ejecutiva Artemisas Autoras: Oriana Camargo Perea Alejandra Guerrero María Fernanda de la Ossa Un proyecto de Artemisas, FESCOL y Fundación Avina Memorias Parte 1/2020
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NUESTROS CÍRCULOS
rdinación editorial
Los Círculos Artemisas son ciclos de rdinadorconversación, de Proyectos reflexión y diálogo sobre la crisis actual y el impacto que tiene en nosotras las mujeres, son espacios de encuentro con lideresxs y activistas ité Editorial de Colombia y Latinoamérica, donde se debaten las circunstancias y condiciones actuales de la sociedad, la rdinadorpertinencia de Proyectos y eficacia de las acciones institucionales para garantizar las libertades y derechos de la ciudadanía eño y diagramación (en especial de las mujeres) y los desafíos de la sociedad civil para fortalecer los procesos de incidencia política y construcción colectiva. rección de estilo
MEMORIAS CÍRCULOS ARTEMISAS
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MEMORIAS CÍRCULOS ARTEMISAS
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Nosotras Ahora:
Somos manada
REconstruyendo lo ya construido
Cuidado
MEMORIAS CĂ?RCULOS ARTEMISAS
CONTENIDO
ORIANA CAMARGO
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Nosotras Ahora:
Somos manada
AHORA NOSOTRAS
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Actualmente, la confianza en las instituciones democráticas alcanza niveles históricamente bajos en la región de América Latina, unas de sus principales causas es que la ciudadanía no se siente representada o que no creen en las reglas institucionales. Cuando la ciudadanía no ve representados sus intereses, peticiones y causas puntuales en transformaciones institucionales y políticas públicas efectivas, se produce frustración y desgaste en el sistema democrático. Así pues, garantizar el pluralismo político y la representación de grupos minoritarios y subrepresentados es una deuda de las democracias latinoamericanas.
Uno de los grupos con mayores niveles de subrepresentación en la región ha sido el de las mujeres quienes, aunque constituyen la mayoría de la población, no logran consolidar su participación en el espacio público o político. A pesar de múltiples cambios institucionales que se han promovido desde la instauración del voto femenino, para la mujeres aún persisten obstáculos que les impiden posicionar sus agendas e intereses en los cargos de elección popular y, por lo tanto, ejercer plenamente su ciudadanía política.
En Colombia, dichos obstáculos se evidencian en el bajo porcentaje que ocupan mujeres dentro de los gabinetes ministeriales, que
alcanzó un valor histórico (50%) en el actual gobierno del presidente Iván Duque (2018-2022), o la proporción de mujeres en la ocupación de escaños en los cuerpos legislativos del orden nacional, el cual, ascendió a la cifra de 19,93% para el periodo actual. En el plano local, de acuerdo a la zona y sus condiciones, los obstáculos que enfrentan las mujeres pueden ser mayores por situaciones de conflicto, presencia de actores armados, prevalencia de estereotipos tradicionales, falta de conectividad de los territorios, entre otras. Estas situaciones se agudizan con la dificultad de construir agendas de mujeres, a partir de estrategias basadas en la articulación de redes de apoyo y confianza, e intercambios de conocimiento entre pares. Considerando lo anterior, se consolida Nosotras Ahora, la cual es una red de incidencia política de mujeres que busca transferir y alimentar conocimientos y herramientas para que las mujeres ocupen el poder político, además posicionar agendas, candidaturas y liderazgos, promover lógicas participativas y colaborativas para la implementación de políticas
Estamos distribuidas en 7 círculos de diferentes regiones de Colombia, los cuales son: Caribe, el Nordeste y Bajo Cauca Antioqueño, Arauca, Cauca, Nariño y Buenaventura, y además contamos con mujeres en diferentes zonas del país que conforman un círculo nacional, desde donde tejemos redes de afecto y solidaridad.
Costa Caribe
Bajo Cauca
Buenaventura Cauca Nariño
Arauca
AHORA
públicas con enfoque de género e identificar procesos productivos que permitan hacer de la red un espacio auto-sostenible.
NOSOTRAS
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01 Nosotras Ahora busca promover cambios estructurales, a través de una mayor y mejor representación de mujeres en el poder y en espacios de toma de decisión, así como cambios culturales que reconozcan que las mujeres en los escenarios políticos traen una nueva forma de ocupar y habitar la política. Su presencia reduce las brechas de género, la creación de políticas públicas incluyentes, e incentiva a más mujeres a participar, y con esto lograr que la sociedad transforme los imaginarios colectivos sobre el papel de la mujer.
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AHORA NOSOTRAS
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Pero lo anterior, es un proceso político colectivo que cuenta con varios obstáculos y limitaciones, que según Angélica Bernal (2006) se dividen en tres grupos, de partida, de entrada, y de permanencia
1. De partida
2. De entradra
3. De permanencia
Se refieren a la ausencia de conocimientos y destrezas en gestión pública y en el sistema político-electoral de las mujeres, y a condiciones socioeconómicas precarias e inequitativas en las que se encuentran la mayoría de ellas, pues viven en regiones de conflicto armado, o donde el abandono y desprotección del Estado y sus servicios esenciales son una constante. Hace referencia a estereotipos y roles de género que promueven ideas totalizadoras y fundamentalistas en torno a lo que se supone deben hacer las mujeres, e intentan encasillar y atraparlas únicamente en el ámbito doméstico, reforzando el arquetipo mujer-madre-esposa, lo cual nos expone a situaciones de violencia política, y nos lleva a adoptar posturas, ideas y comportamientos masculinizados para poder “ser aceptadas y reconocidas” en el contexto político colombiano.
Las cuales son las reglas y normas del sistema electoral y público que es profundamente machista, patriarcal y androcéntrico, y que ha impedido que más mujeres continúen en el ejercicio político, e intenta invisibilizarlas, y desconocer sus agendas y demandas sociales.
¿Cómo lo lograremos?
52,6%
1
Desarrollar capacidades, fortalecer habilidades y formar conocimientos que permitan a las mujeres superar obstáculos de partida, entrada y permanencia en el ámbito político.
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Crear comunicaciones efectivas al interior del círculo de Nosotras Ahora, con la ciudadanía y con organizaciones y partidos políticos.
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Impulsar estrategias de promoción que conduzcan a un apoyo masivo en términos de votos y movilización social (digital o analógica).
4
Activar las redes de mujeres con objetivos político-electorales. De lo contrario, si más mujeres no logran posiciones de poder, las desigualdades de género y las barreras no se transformarán.
NOSOTRAS
Para superar los obstáculos anteriormente mencionados, hemos desarrollado encuentros territoriales de articulación de mujeres en círculos regionales, con los que hemos podido mapear prácticas de innovación política y hemos proporcionado cajas de herramientas que les sean útiles a las integrantes de la red en sus ejercicios de liderazgo colectivo, además hemos llevado a cabo talleres de apropiación de conocimientos en igualdad y equidad de género, participación política de mujeres y marketing político y estrategia electoral.
AHORA
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El censo electoral integrado por mujeres
este no alcanza a ocupar más del
20%
CARGOS DE ELECCIÓN POPULAR
Siguiendo los argumentos de Nancy Fraser sobre la representación y el reconocimiento, es importante que, para el aumento de la participación de las mujeres en la política, haya más mujeres que representen activamente los intereses de las mujeres en la política. Para lograr que las mujeres realmente ocupen puestos de toma de decisiones, es esencial:
¿Cómo construimos juntas? LOS CÍRCULOS TRABAJAN BAJO TRES PRINCIPIOS
confianza
igualdad
horizontalidad
Reconocemos los aportes e ideas que hace cada mujer de Nosotras Ahora, teniendo en cuenta sus características culturales diversas, sus subjetividades y lugares de enunciación.
AHORA NOSOTRAS
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La metodología diseñada se basa en la lógica de mandalas: se trabaja desde adentro hacia afuera para fortalecer las capacidades individuales de las mujeres en colectivo, se trabaja en red y a través de tejidos, por lo que hemos definido los siguientes principios: 1
Todas escuchamos.
3
Todas podemos apoyar.
5
6
DORA SALDARRIAGA Concejala Medellín - Antioquia
DEICY DÍAZ GÓMEZ Concejala Saravena - Arauca
JENNIFER PINZÓN RUBIANO Concejala Chocontá - Cundinamarca
Todas somos visibles y tenemos voz.
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4
ANA PANESSO CHALA Concejala Medio Atrato - Chocó
Todas somos responsables.
MERCEDES TUNUBALA Alcaldesa Silvia - Cauca
ALEXA QUIRIFE Asamblea departamental Arauca
Todas compartimos información. Todas lideramos.
ANA CAROLINA CARVAJAL Alcaldesa San Andrés de Cuerquía Antioquía
ELIANA ROMERO RODRIGUEZ Concejala El Bagre - Antioquía
Escenario actual En las elecciones territoriales de 2019 acompañamos a 88 mujeres de diferentes regiones de Colombia, de las cuales 11 lograron ser elegidas, y se enfrentan a los múltiples retos y desafíos que implica gobernar y co-gobernar siendo mujer en una sociedad tan patriarcal como la nuestra.
ALBA DICKSON ACOSTA Concejala Baranoa - Atlantico
MARTHA VELASCO GÚZMAN Alcaldesa Corinto - Cauca
ANA KARINA CASTAÑEDA Edilato de la localidad Rodrigo de Bastidas Santa Marta
01 Actualmente nos encontramos diseñando estrategias y herramientas de incidencia política que conlleven a la formulación e implementación de políticas públicas, de procesos y herramientas de veeduría ciudadana con enfoque de género.
AHORA NOSOTRAS
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También estamos acompañando a las mujeres electas en su ejercicio, a través de la visibilización de sus logros y dificultades, y estamos creando manuales, documentos y protocolos que les permitan aportar a la construcción de planes de desarrollo con enfoque de género, y exigir partidas presupuestarias concretas para la ejecución de planes, programas y proyectos que garanticen una vida de digna, autónoma y libre de violencias a las mujeres del país. En el marco de los Círculos Artemisas hablamos con: Dielin
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Es directora de la Fundación para el Empoderamiento de la Mujer - Empoderarte. Coordina la Red de Mujeres Políticas en Expansión que es una articulación de organizaciones de mujeres de 9 municipios del Norte del Cauca y dirige el periódico Mujeres a la Par con distribución trimestral. Además es coordinadora local del Programa de Gobernabilidad, Gerencia Política y Gestión Pública de la Universidad ICESI. Es Ingeniera de Sistemas y Actualmente realiza una especialización en Metodos y Técnicas de Investigación de las Ciencias Sociales. s ta ñ o
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Ha estado vinculada a procesos sociales que pretenden reivindicar los derechos de la población rural, como victima del conflicto armada también ha trabajado en la búsqueda de la paz del país. Hoy es coordinadora de la Mesa Departamental de Victimas de Arauca y de la Mesa Nacional. además integra el Comité Nacional de Paz.
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Es psicóloga de profesión, defensora de los derechos de las mujeres, ha estado vinculada a la Red Departamental de Mujeres Caucanas (REDEMUC), a la Red de Mujeres del Norte del Cauca (REDMUNORCA), a la Mesa Interpartidaria de Mujeres Politicas del Cauca, y a la Red de Mujeres Políticas en Expansión- Mujeres a la par.
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Quienes son integrantes de Nosotras Ahora, sobre como es el proceso de ocupar la política cuando son cuerpos de mujeres los que buscan estos espacios, y lo que significa afrontar la estigmatización, la violencia de las parejas sexo-afectivas y de los partidos políticos, el machismo, las condiciones que demarca vivir en zona de conflicto armado, y los roles y estereotipos de género. En este sentido, fueron enfáticas en señalar que
el sistema electoral y los partidos políticos siguen sin reconocerlas como sujetas válidas, e intentan invisibilizarlas y desconocer todo lo que pueden aportar en los escenarios de toma de decisión.
Con respecto al escenario actual de aislamiento social por la pandemia del COVID-19, ellas señalaron que todas las vidas perdidas deben dejarnos un contundente mensaje de la necesidad de cambiar este sistema económico y social, y modificar nuestras formas de relacionarnos y de co-existir con la madre tierra. Manifestaron que esta restringida la movilidad pero no la libertad de pensamiento ni la capacidad crítica, y que debemos estar preparadas para lo que se vendrá, o eventualmente hacer que las cosas sucedan. Consideran que las mujeres debemos seguir trabajando desde la sororidad, para lograr una mayor incidencia en los procesos democráticos, debemos seguir formándonos y tejiendo redes de afecto.
foto: https://www.diariolasamericas.com
DUQUE ALEJANDRA GUERRERO
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Reconstruyendo lo ya construido
Empezamos este círculo de conversación con la premisa de que a las mujeres se nos ha representado de diferentes formas en la cultura. Digo “se nos ha” porque este ha sido un proceso exógeno y totalmente ajeno a nosotras. Puede que frente a este argumento haya opiniones encontradas, pero es un buen punto de partida para empezar a problematizar diferentes aspectos que quisimos traer a colación durante el Círculo.
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En esta ocasión contamos con la participación de tres mujeres que habitan, ocupan y reproducen la cultura desde diferentes frentes.
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Asesora en comunicación y cultura. Investigadora. Miembro del @PresuntoPodcast - Chicas Poderosas Fellow 2015. Autora de Latino/a Gender Mobilizations in Times of Social Media 2018 https://cutt.ly/HtWfWna
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Ha colaborado en medios colombianos e internacionales. Es la creadora de Womansplaninng, Podcast sobre feminismo y cultura de la revista 070. Ha publicado el poemario «El lado salvaje» y la novela «Animales del fin del mundo».
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Con más de 25 años de experiencia en televisión, cine y teatro. Ganadora de un Premio India Catalina y dos TV y Novelas a mejor actriz. Egresada de la Universidad de Antioquia como Maestra en Arte Dramático. Fundadora de la Asociación Colombiana de Actores, de la cual fue Presidente durante dos años y es actualmente su Visepresidente.
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Nuestra conversación giró alrededor de la crítica, una crítica feminista y constructiva que nos ha permitido analizar las cosas más allá de su esencia, deconstruir aquello que consideramos conflictivo y alzar la voz cuando ha sido necesario. En este caso quisimos ahondar sobre qué tan anacrónicas son las obras, qué significa que las mujeres ocupen espacios dentro de la cultura y cuál es la mejor forma de dar un giro feminista dentro del ámbito cultural. Indudablemente la cultura es un ámbito donde se reproducen de una forma muy sutil aquellos códigos, valores y conceptos que construyen nuestra cotidianidad y por ende forjan la sociedad en la que vivimos. Podemos
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ahondar en el argumento de cómo no hicimos parte de la construcción de ese ámbito desde tres argumentos que expone Cristina Guirao en una columna de opinión. Tradicionalmente las mujeres hemos encontrado tres tipos de obstáculos a la hora de convertirnos en actores legitimizadores de cultura. En primer lugar, ha habido una barrera sistemática a la hora de poder crear, pues el acceso a la educación fue un
derecho que nos fue negado muchos siglos y de esta forma la brecha entre aquellos que tenían el conocimiento y aquellas que no marcó un punto de partida totalmente desigual. En segundo lugar, las pocas mujeres que adquieren las herramientas para poder acceder a este ámbito afrontan serias dificultades para visibilizar sus acciones. Finalmente, y como consecuencia de lo anteriormente expuesto, el mayor obstáculo de las contribuciones de las mujeres a la cultura es su influencia social y la forma en la que esta logra o no perdurar (2018). Es por este ostracismo que nos ha perseguido que reemplazar la visión androcéntrica del mundo en el que vivimos sigue siendo un gran reto al que nos vemos enfrentadas día a día. Hace poco encontré unos datos de ONU Mujeres (2020) sobre la representación de las mujeres en la sociedad y me parece pertinentes traerlos a colación para profundizar más en mi argumento. Si bien estos datos se centran más que todo en la cantidad de espacios que estamos ocupando y la visibilización que obtenemos o no de dichos espacios, es una buena forma de visualizar el asunto que entramos a discutir de lleno durante nuestro segundo Círculo. En cuestión de medios de comunicación el techo de cristal es más que evidente y sigue vigente hoy en día.
en los medios digitales esta cifra desciende
Lo mismo ocurre en el entretenimiento, un estudio hecho por The Geena Davis Institute on Gender in Media se analizó el contenido de
PELÍCULAS
11
31%
PAISES
Personajes con diálogo eran mujeres
23%
Tienen a una mujer como protagonista
y que el total de las mujeres cineastas no superaba el
21%
Yéndonos por un lado más académico, EL PREMIO NOBEL ha sido entregado a más de
900
PERSONAS durante el transcurso de su existencia
1901
53
2019
de esos premios han sido entregados a mujeres.
SEGÚN EL PROYECTO MONITOREO GLOBAL DE MEDIOS
2015 37%
para el
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del contenido de medios tradicionales fue hecho por mujeres
2000
una cifra que no ha variado mucho desde el año
Es así cómo se vuelve evidente la necesidad de problematizar el desafío que ha sido no ocupar aquellos espacios estratégicos para influir en la construcción que históricamente se ha hecho de nosotras. Sin embargo, como en todas las acciones afirmativas que el
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feminismo liberal busca lograr, de nada sirve que las mujeres ocupen espacios que nos han sido históricamente negados si estas no tienen agendas que prioricen nuestras exigencias. Agendas feministas.
¿Cómo ha influido la ausencia del reconocimiento de las mujeres en esto? Frente a este cuestionamiento en concreto rescato la respuesta de Gloria Susana. Es importante señalar la diferencia entre alta cultura, donde los hombres han sido históricamente los protagonistas y nosotras hemos sido sistemáticamente invisibilizadas, y baja cultura, que, a diferencia de la anterior, ha sido el ámbito donde las mujeres hemos predominado gracias a aspectos como la gastronomía y la tradición oral. No obstante, también es relevante problematizar nuestro protagonismo en ámbitos como el de la tradición oral, porque el ocupar espacios de protagonismo no necesariamente significa una victoria en sí misma. Los géneros literarios que se caracterizan por la oralidad son, junto con la lengua, un vehículo de transmisión cultural y un sistema creado para comunicarnos. De esta manera los conceptos culturales se adquieren y se transmiten lingüísticamente.
Es así como las mujeres se han convertido en dinamizadoras de la cultura patriarcal por medio de su rol protagónico en la tradición oral. Esto predomina sobre todo en las sociedades rurales, donde se evidencia que la mujer era encargada de transmitir aquellos mensajes y de mantener una narrativa represiva para sí misma, convirtiéndose así en un agente crucial en la construcción de tejido social (Morote, s.f).
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Esta crítica a la relación entre la mujer y la tradición oral resulta pertinente para introducir un tema central dentro de nuestro Círculo de conversación sobre la pertinencia de criticar obras pasadas y explorar sus opiniones sobre la crítica en un sentido anacrónico. Puntualmente, esta pregunta se planteó porque recientemente la revista Soho había protagonizado un escándalo por la publicación de dos artículos que le hacían apología a la violación. El primero, desde la perspectiva de una mujer, narraba su experiencia al ser víctima de abuso sexual y cómo para ella no fue tan traumático e incluso fingió disfrutarlo para que su agresor no la violentara más. El segundo texto, desde la perspectiva de un hombre, contaba lo que sintió él cuando tuvo sexo por primera vez con una mujer que había sido víctima de abuso sexual. Después de varios días de polémica se supo que los textos fueron originalmente publicados en 2003. Sin embargo, eso no paró las críticas de la opinión pública. Al plantear esta pregunta hubo un consenso entre las tres: aunque es absurdo y moralista criticar una obra antigua y exigirle que tenga contenidos políticos del contexto actual, sin darle un calificativo de obra a eso que hizo Soho, sigue siendo necesario cuestionarlas hoy en día porque pueden legitimar lógicas patriarcales. Asimismo, María Paula Martínez hizo observaciones muy válidas. 1
La primera es que el artículo claramente está descontextualizado y hoy en día, 17 años después, es difícil imaginar que un medio produzca un artículo de ese tipo.
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La segunda, no obstante, asegura que ese artículo volvió a ver la luz este año porque en los comités de redacción se dan y se aprueban contenidos machistas porque el patriarcado sigue estando presente en cada uno de los escenarios sociales.
Nuevamente traigo a colación el argumento de que las acciones afirmativas se quedan muy cortas si las mujeres que ocupan espacios no generan los cambios estructurales necesarios. Según Proyecto de Monitoreo Global de Medios, Latinoamérica ha tenido un avance significativo en cuanto al porcentaje de mujeres involucradas en los medios de comunicación de la región. Del año 2000 al 2015 la cifra de mujeres en periódicos, radios y televisión subió de 27% a 41% (Holt, 2015). Si tenemos en cuenta esta cifra para Colombia eso quiere decir que en los múltiples consejos de redacción que aprobaron esos artículos de Soho muy probablemente había presencia de mujeres. Aun así, ambos artículos salieron en el medio digital de la revista hace dos meses. Sin embargo, aun cuando las acciones afirmativas no deben ser un fin sino un medio para lograr cambiar la sociedad estructuralmente y subsanar un poco la deuda histórica que se tiene con las mujeres, estas han logrado aportes muy significativos. La presencia de mujeres que sean actores legitimizadores de cultura en diferentes ámbitos de la sociedad y que aparte tengan una agenda de mujeres ha sido realmente beneficioso para desdibujar esa
Un ejemplo de esto es la deconstrucción y diversificación de los estereotipos. Frente al tema de los estereotipos cada una de las invitadas tuvo algo que aportar desde su lugar de agencia laboral. Diana Ángel trajo a colación el tema de las telenovelas y de cómo Colombia ha sido precursor en intentar salirse de estos estereotipos tradicionales de las mujeres a la hora de construir esta narrativa. Si se analiza la parrilla de televisión de los canales nacionales hace muchos años no vemos una producción como Betty la Fea, que, a pesar de que ha sido aclamada a nivel mundial, es una de las producciones nacionales más machistas, sexistas y violentas. Además, desde su larga trayectoria en el teatro indicó que este desde siempre ha irrumpido un poco con los estereotipos y ha intentado dar otro abordaje a las diferentes ideas que construyen a una mujer. Entre Gloria Susana y María Paula surgieron argumentos parecidos alrededor de cómo las nuevas generaciones tienen otros referentes de las mujeres que se salen completamente de los estereotipos tradicionales, así como de la comunidad LGBTIQ. Frente a estos lugares comunes de los estereotipos María Paula considera que la Iglesia católica ha tenido mucho que ver en esto al perpetuar el estereotipo más universal de todos: el de la Virgen María como un ideal dentro de sus cánones y cómo esta ha servido como estándar para juzgar cualquier mujer que no se le asemeje.
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Hay cifras alentadoras en cuanto a la influencia que hemos logrado tener en espacios reproductores de cultura, como el caso de la industria cinematográfica de México. En comparación con el año anterior, la cantidad de películas producidas o escritas por mujeres tuvo un incremento de 30% y 34% respectivamente (Forbes, 2019).
2017
52%
del total de las producciones tuvo una participación femenina en guionismo, producción y dirección
Sin embargo, también es claro que hay mucho trabajo por hacer. Para 2016 en Hollywood, la capital del entretenimiento, las mujeres representaron solo el 17% de directoras, escritoras, productoras ejecutivas, editoras y directoras de fotografía que en su momento trabajaron en las 250 películas más taquilleras de ese año (Forbes, 2019).
Es por eso que los esfuerzos por ocupar cada vez más espacios y llenarlos de agendas feministas deben continuar. Al final del círculo pusimos sobre la mesa el debate de si es válido ponerles un sufijo feminista a todos los espacios y si es así qué tan beneficioso es esto para la lucha, un debate muy común por estos días. Frente a eso rescato dos reflexiones que dejaron nuestras invitadas. En primer lugar, no podemos nombrar cualquier espacio ocupado por una mujer como un espacio feminista.
02 Es necesario que detrás de esa mujer haya una agenda que busque una transformación social real, así logramos convertir los espacios históricamente patriarcales en espacios desde donde se logre entender las desigualdades estructurales entre los géneros.
Frente a todo lo que mencioné anteriormente se puede sacar varias conclusiones:
PRIMERA CONCLUSIÓN Hoy más que nunca tenemos que seguir problematizando absolutamente todo lo que nos rodea. Es crucial seguir cuestionando los elementos que ya tenemos normalizados en nuestro diario vivir. Solo así sabremos cuándo es necesario levantar la voz, unirnos en colectivo y pensar nuevas formas de narrar esos relatos que componen la cultura. Siempre que pongamos en perspectiva los distintos espacios que componen el ámbito cultural nos daremos cuenta que están incompletos, sin nosotras la cultura está incompleta. Sin nosotras cualquier espacio está incompleto. Esto pone de relieve la necesidad de recuperar los saberes periféricos a los que se refería Gloria Susana, esos que históricamente hemos protagonizado y fracturar así el clasismo creado por las élites culturales, conformada por el hombre blanco heterosexual.
SEGUNDA CONCLUSIÓN
Se relaciona directamente con este vacío y es la necesidad de siempre seguir ocupando cada vez más espacios y llevando nuestras agendas feministas a cada lugar que ganemos, esa será una ganancia para el movimiento feminista en colectivo.
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Es muy célebre la frase de Pamela Palenciano, una monologuista española que ha sido vetada por el partido de extrema derecha Vox de varios espacios culturales, “existe una cultura feminista, aunque sea mucho más invisible que la cultura patriarcal”. Frente a esto es importante ser críticas y conscientes de que no todas las mujeres se consideran feministas, aunque deberían, y por ende nos debemos unir para fortalecer nuestra incidencia y asegurarnos de lograr los cambios que tanto buscamos y necesitamos.
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TERCERA CONCLUSIÓN
Si bien aún nos queda mucho por hacer para cambiar la visión andropocéntrica del mundo en el que vivimos nunca paremos de luchar para que esto pase. Hace poco aprendí una lección muy valiosa y es que en el feminismo a veces es necesario pensarnos a nosotras mismas como sujetas históricas porque es muy difícil ver conquistas. Derribar sistemas que llevan siglos no pasa de la noche a la mañana y por eso hoy nosotras estamos disfrutando lo que otras mujeres construyeron en el pasado. Es por eso que debemos tener siempre presente que aquello que hagamos resulta decisivo. No dejemos de creer que un futuro mejor es posible, un futuro más justo y equitativo, uno que sí podamos construir y por ende logremos una representación fiel a las mujeres históricas que somos. No dejemos de creer en que un futuro feminista es posible.
Referencias Guirao, C. 2018. La representación de las mujeres en la cultura. La Opinión de Murcia. Recuperado de: https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2018/04 /28/representacion-mujeres-cultura/917653.html. ONU Mujeres. 2020. Visualizar los datos: La representación de las mujeres en la sociedad. Recuperado de:https://www.unwomen.org/es/digital-library/mu ltimedia/2020/2/infographic-visualizing-the-data -womens-representation Morote, P. (s,f). La mujer en la literatura de tradición oral. Universidad de Valencia. Recuperado de:https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca _ele/aepe/pdf/congreso_34/congreso_34_13.pdf Holt, L. 2015. Proporción de mujeres en las salas de redacción de América Latina crece significativamente. Knightcenter. Recuperado de: https://knightcenter.utexas.edu/es/blog/00-16520 -proporcion-de-mujeres-en-las-salas-de-redaccion -de-america-latina-crece-significativam Forbes. (2019). La mujer en la industria del entretenimiento. Forbes. Recuperado de: https://www.forbes.com.mx/la-mujer-en-la-industr ia-del-entretenimiento/
CUIDADO
MARÍA FERNANDA DE LA
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03 La pandemia ha puesto en descubierto la desigualdad que sufre nuestra sociedad. Nos encontramos ante una situaciรณn de crisis que se expresa en la pobreza, la informalidad y la falta de presupuesto.
El análisis de estas situaciones por parte del gobierno tiende a excluir a las mujeres como un grupo social oprimido históricamente, esto representa una barrera para mitigar los efectos desiguales que tiene esta pandemia sobre la sociedad. Lo anterior impide ver que la crisis que se presenta en el sistema de salud y el sistema laboral es política pues se debe a la desfinanciación de los sistemas de cuidado. Adicionalmente, uno de los aspectos que no ha sido tenido en cuenta es que, a raíz de la división sexual del trabajo, las mujeres hemos sido responsabilizadas por el trabajo que sostiene el modelo económico en el que vivimos: el cuidado.
El cuidado es un trabajo que ha sido invisibilizado por años a pesar de que este es una de las condiciones de posibilidad del progreso económico. El trabajo de cuidado directo, es decir, el dedicado cuidar de las niñas y niños, enfermos, personas con discapacidad, adultos mayores, e incluso la contención emocional, y el trabajo de cuidado indirecto o trabajo doméstico ha recaído en las mujeres a raíz de la creencia de que las mujeres somos naturalmente buenas para el trabajo de cuidado, y que la razón por la cual hacemos ese tipo de trabajos es por amor. Esto tiene como consecuencia diferentes brechas de género, de las cuales la relacionada con el trabajo doméstico es la más grande, lo cual genera una doble jornada para las mujeres.
Las cifras sobre trabajo de cuidado nos muestran que a nivel internacional el 76.2% del trabajo de cuidado no remunerado lo hacen las mujeres, es decir tres veces que el que hacen los hombres. En Colombia, las mujeres dedican el 70% del tiempo al trabajo de cuidado indirecto, con 7 horas 16 minutos al día mientras que los hombres dedican 3 horas 25 minutos.
CUIDADO
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De acuerdo con el DANE, el trabajo de cuidado no remunerado equivale al 20,5% de la producción total de bienes y servicios, equivalente al 136,4 billones de pesos. Colombia es uno de los países de América Latina que por mandato debe realizar mediciones de la ENUT y la cuenta satélite de la economía del cuidado cada 3 años. La ENUT (Encuesta Nacional del Uso del Tiempo) es una encuesta realizada por el DANE cuyos resultados recolectados entre 2016-2017 fueron publicados en el 2018. La encuesta tuvo una muestra de 44.000 hogares en regiones rurales y urbanas de Colombia. Los resultados indican que para reducir la brecha se necesitan acciones que generen un cambio en la distribución inequitativa del trabajo doméstico, ya que la brecha no se está reduciendo lo suficientemente rápido y
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las personas aún tienen creencias sexistas acerca del mismo. Se encontró con respecto a la brecha del tiempo dedicado a cuidados domésticos y quehaceres no remunerados entre hombres y mujeres que, por un lado, a nivel nacional, entre 2013 y 2017 la brecha de género en el tiempo dedicado al trabajo doméstico y de personas no remunerado se redujo únicamente en 24 minutos y, por otro lado, en zonas rurales, el 78,2% de las mujeres estuvo de acuerdo o muy de acuerdo con que las mujeres son mejores para el trabajo doméstico que los hombres.
Una de las consecuencias que trae lo anterior es que la independencia económica de las mujeres se ve obstaculizada por esto. Por un lado, las mujeres que trabajan se ven obligadas a realizar dobles jornadas, pero en el caso de aquellas que no pueden realizar ambas tareas, sucede que no ingresan al mercado laboral en un principio, se ven obligadas a salir del mercado laboral o en el caso de no tener otra opción a optar por un trabajo precarizado que se “adapte” a sus necesidades horarias. A esto se suma que en la mayoría de los trabajos no hay una flexibilidad hacia cuidadores y cuidadoras con respecto a las cargas horarias. Por otro lado, las mujeres ocupan gran parte de los trabajos remunerados que contienen la crisis del COVID-19 pues estos están feminizados a nivel cultural, ellas suelen ocupar trabajos relacionados con el cuidado o en el sector de servicios. Esto se evidencia en diversos sectores, uno de ellos el sector salud: de acuerdo con un informe publicado por la Superintendencia Nacional de Salud (2019), por cada hombre con formación
en áreas de la salud hay 3,4 mujeres. Adicionalmente, la caracterización demográfica de talento humano realizada por el Ministerio de Salud en el 2012 indica que por cada hombre en trabajando en este sector hay tres mujeres. En el sector de comercio, según la Encuesta Continua de Hogares de Colombia del período noviembre 2013 a enero de 2014, la principal actividad de las mujeres ocupadas está en el sector servicios 34.7%, el cual incluye comercio (supermercados), hotelería y restaurantes. Hasta el momento, el feminismo ha logrado avances significativos en América Latina con respecto al tema del cuidado.
CUIDADO
03 Valeria Esquivel (2016) menciona en su artículo:
La economía feminista en América Latina Entre los logros están: la incorporación el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado como pieza fundamental del análisis económico, la identificación del bienestar como un indicador para medir el éxito del funcionamiento económico (entre los cuales también está el crecimiento del PIB), el análisis de las relaciones de poder como parte ineludible del análisis económico, entendiendo que las instituciones, regulaciones y políticas nunca son neutrales en términos de género, la identificación de las múltiples dimensiones de desigualdad social (clase, etnia, generación) que interactúan con el género, entre otros.
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En el caso de Colombia, se creó la ley 1413 de 2010 por medio de la cual se regula la inclusión de la economía del cuidado en el sistema de cuentas nacionales con el objeto de medir la contribución de la mujer al desarrollo económico y social del país y como herramienta fundamental para la definición e implementación de políticas públicas.
Esto, como se había mencionado anteriormente, crea la obligación al DANE de hacer un seguimiento de esta información cada tres años. Adicionalmente, el DANE y Oxfam desarrollaron a modo de ejercicio de concientización, un simulador del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado para el hogar y la comunidad a través del cual se puede calcular el tiempo y el aporte que hacen las personas a su hogar y al país con el Trabajo Doméstico y de Cuidado que realizan cotidianamente sin remuneración. La reflexión sobre esta problemática nos hace preguntarnos cómo incluimos el cuidado en la estructura productiva y el uso del tiempo como un factor central en el desarrollo de políticas, esto nos lleva a preguntarnos qué políticas debemos exigirle al Estado para que esto suceda.
Es necesario proponer alternativas para crear un modelo socio-económico que ponga el cuidado como prioridad; entre ellas está la visibilización y resignificación del trabajo de cuidados, la toma del espacio público, la creación y fortalecimiento de sistemas públicos de cuidado, y un llamado a la corresponsabilidad de las tareas del cuidado. Así mismo, estas medidas deben tener en cuenta la lucha racial y la lucha de clases, y deben estar orientadas a cuestionar el cuidado como una responsabilidad social impuesta a las mujeres. Debemos exigir al Estado garantías para tener horarios flexibles, guarderías, refugios, y así deconstruir la idea de que en el ámbito privado el cuidado es lo natural, para que en el ámbito público se puedan establecer redes de cuidado que constituyan un sistema público de cuidados.
Fuentes: https://www.minsalud.gov.co/salud/Documents/Obse rvatorio%20Talento%20Humano%20en%20Salud/Caracte rizaci%C3%B3nLaboralTHS.pdf https://www.business-humanrights.org/sites/defau lt/files/documents/Documento%20Rese%C3%B1a%20Agos to%205%20%20.pdf https://nuso.org/articulo/la-economia-feministaen-america-latina/
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