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Zona Céntrica PB

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ZONA CÉNTRICA PARQUE BOLÍVAR EMBLEMAS DE LA CIUDAD


Parque Bo Tiene el tamaño aproximado de unos 10.395 m² de área distribuida entre zonas verdes y pavimentadas

Construido a mediados del siglo XIX. Aún hoy se conservan algunas de las casas de gran valor arquitectónico, donde residían las familias prestantes de la ciudad. El restaurado Teatro Lido es otra de las joyas de la arquitectura que engalanan la zona, pero la edificación dominante allí es la Catedral Basílica Metropolitana, imponente edificación cuya construcción se realizó entre 1875 y 1930. A este parque, con la escultura Bronce Ecuestre del Libertador Simón Bolívar, obra del italiano Eugenio Maccagnani, confluye el Bulevar de Junín. Gracias a su arborización con numerosas especies nativas, es uno de los pulmones en el centro de Medellín. Es visitado todos los días por cientos de personas, pero especialmente las mañanas de los domingos, cuando la Banda Sinfónica de la Universidad de Antioquia interpreta al aire libre, en la llamada ‘Retreta del Parque’, lo mejor de su repertorio; o el primer sábado de cada mes, con el ‘Mercado de Sanalejo’, tradicional muestra artesanal, bastante concurrida.


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En este lugar de trabajo podemos encontrar un gran diversidad de ofertas culturales, este espacio nos brinda un serie de lugares para todo tipo de públicos, encontramos una historia sorprendente y resultados totalmente inesperados. Este lugar nos brinda una cantidad de cosas que con una

gran facilidad nos lleva a recordar ese pasado maravilloso, que en este presente está totalmente ausente. Y desde luego toda cuidada que se respete debe tener su parque al libertador Simón Bolívar A continuación mostraremos todo lo que describe a este gran lugar.


El Parque Bolívar es un lugar de tradición para los medellinenses por su historia y su cultura, además está rodeado de lugares de suma importancia como lo es la Catedral Metropolitana de Medellín y el reconocido Teatro Lido. Su alrededor se encuentra también embellecido por las antiguas casonas que alguna vez hicieron parte de la zona residencial más lujosa del centro de la ciudad.

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Tradició Entre contrastes, el Parque de Bolívar, es un escenario que muestra la diversidad cultural de la ciudad. Allí se reúnen sin falta ancianos; músicos de vocación; bohemios; algunos jóvenes; niños; indigentes y hasta las palomas que aprovechan para alimentarse. Todos encuentran en este parque consagrado como icono de la ciudad, un espacio que les permite expresarse, descansar o esperar simplemente que el tiempo pase.

”


Durante la administración de Juan Gómez Martínez (entonces primer alcalde por elección popular de Medellín para el periodo 19881990), la Sociedad Bolivariana de Antioquia solicitó un CAI (Centro de Atención Inmediata) para el Parque de Bolívar y un posible arreglo o remodelación del mismo. La petición fue apoyada por el Comité de participación ciudadana de Villanueva. La solicitud fue atendida, se hizo instalar en el costado suroccidental una caseta para el CAI de la policía y se le ordenó a las Secretarías de Obras y de Educación proceder al trabajo de remodelación.

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A partir de los años 80, Villanueva sufrió el deterioro de su espacio público, inseguridad y proliferación de indigencia y prostitución, fenómeno del cual el parque no se libró. Además, las pocas casonas que aún quedan se convirtieron en sedes comerciales padeciendo un paulatino deterioro.

Arquitec En sí no se trató de una remodelación total, pues el parque quedó con el mismo diseño que tenía, aunque con algunas modificaciones. Sobre el viejo pavimento se colocó una nueva baldosa de ladrillo vitrificado y arenón (el que tiene actualmente). Se hicieron los drenajes de aguas lluvias y las instalaciones eléctricas subterráneas. Se dejaron los árboles y solamente se prescindió de uno que

estorbaba a la platea. Se dejaron las mismas zonas verdes, llamadas comúnmente eras, se arreglaron sus bordes y se emplearon las mismas rejas de hierro que tenían para protección pero disminuyéndolas un poco de altura. A los árboles que están en los andenes se les construyeron al pie las respectivas jardineras redondas en ladrillo vitrificado.


Realidade Con las historias damos forma, esculpimos la porción de realidad vivida, recordada o fantaseada que, al ser contada, salvamos del paso del tiempo. Narramos y damos personal textura a estas historias a través de palabras, pinturas, fotografías, sonidos, imágenes que en este lugar nos permitien contar, las historias, de las capacidades de las personas para crearlas y para producir sentido. El sitio subraya la búsqueda del Parque Bolivar de favorecer la verdadera apropiación pública del conocimiento y el estímulo de una ciudadanía participativa y deliberante.


es Tiempos Fantasiosos Se concibe y desarrollan contenidos y experiencias del espacio, además de garantizar una estimulante experiencia en el sitio, donde se intenta prolongar de tal manera que el visitante pueda “quedarse durante largo tiempo”. Las experiencias son susceptibles de ser replicadas o prolongadas en las comunidades y en sus prácticas cotidianas. Para lograrlo, es necesario dotarse de material complementario: tutoriales, manuales, e-mails, instructivos de hágalo-usted-mismo (DIY, por sus siglas en inglés: do-it-yourself). Es también una oportunidad para exhortar a proyectos de hazlo-con-otros (DIWO, por sus siglas en

inglés: Do-it-with-others). El interés se deriva de la posibilidad de diluir la barrera entre expertos y aficionados. ¿Por qué? Porque es una manera de generar espacios de socialización a expensas del mundo de la experimentación. Poder reivindicar el esquema del aprender haciendo: aprendemos todo el tiempo, de hecho, es una estrategia natural para adaptarnos a los entornos. Aprendemos a medida que caminamos, erramos, olvidamos. De ahí que la educación informal y las teorías del aprendizaje por libre elección jueguen un papel esencial en nuestras vidas.


Al mismo tiempo, el juego es en una excelente estrategia para el conocimiento. Para estas prácticas el error y la experimentación son elementos que enriquecen el proceso de aprendizaje. No en vano el Parque se vale de ambas herramientas como estrategias de sensibilización hacia el conocimiento. En el caso de En Escena, el visitante escoge no sólo qué quiere aprender sino que además decide en qué quiere profundizar. Para ello dispone de retos y material complementario en el micrositio web de la exhibición. En el fondo, se busca dotar al público, más que de respuestas exactas, de estímulos para el autoaprendizaje que le permitan dinamizar sus propias experimentaciones en sus territorios y en su vida cotidiana. “Hoy la educación es una idea que funciona fuera de lugar, está mucho más fuera de la escuela que dentro de la escuela”. Para dar luces al respecto, el visitante tiene a su disposición la posibilidad de hacer pruebas con el sonido al interactuar con un instrumento musical complejo, así como protagonizar un comic o hacer parte del elenco de una radionovela. En espacios como Tras escena el público puede manipular objetos y entender sus componentes, incluso jugar a construirlos de nuevo, con miras a la experimentación y potencialidad social (de auto confianza) derivada de tales procesos.


Los Meandros Del Tema Aquí importan mucho los instrumentos que se desarrollan para expresar las historias, como de igual firma los procesos de ellos. Y se pretende, por tanto, que sea un espacio para la experimentación “en escena” del visitante. Experimentación que se plantea, sucede de continuo, incluso de forma inadvertida. Cuando vemos el universo, cuando lo entendemos o creemos entenderlo, cuando lo nombramos: “Hablar y escribir, contar y pensar, es transcurrir, ir de un lado a otro: pasar”, procesos que se quieren poner en relación entre los visitantes, el Parque y el afuera. A diario se asumen roles, se expresan discursos, se ponen huellas, por momentos de manera inadvertida, en la arqueología de

las representaciones. Se cuentan historias para sobrevivir al tiempo. Se toma como premisa conceptual algunos fenómenos sociales y políticos en el entorno que se concitan una reflexión sobre la natural tendencia humana de relatarse. En los últimos años, muchos filtros que contienen los abracadabras grandes de la información (¿por tanto, de los saberes?) han experimentado una apertura sensible en Medellín y el mundo.


Ejemplo de ello son los modelos de autogestión y aprendizaje colaborativo en la ciudad desde inicios de la década pasada: procesos que tal vez no hacían parte del corpus de la ORGANIZACIÓN tradicional; activismo, ó el arte mismo, y otras acciones basadas en el conocimiento libre que empezaron a sonar con fuerza aquí y en otras latitudes. Ya no son las instituciones, ni los estados, ni las estructuras monolíticas las únicas que atesoran la materia prima del saber. Millares de individuos en solitario o en grupo propician, se apropian y producen

“conocimientos”. Pequeños grupos promueven ideas de alcance global. Sencillos procesos de información se tornan en fenómenos virales. No en vano muchas empresas deslizan a ciudadanos anónimos soluciones en investigación y desarrollo bajo la figura según sea el tema. Más allá del caso local, se nota la repetición del mismo fenómeno a escala mundial: el trabajo, la comunidad, la vida de hogar se deslizan hacia otros esquemas de tejido social, las estructuras arborescentes ceden espacio a los sistemas en red (la relación con el otro ya no es solo lineal).


Es así como convergen personas, instituciones, máquinas, conocimiento. Entre esas la desmaterialización progresiva del espacio tiempo como el marco de referencia en el mundo comunicacional configura nuevos modelos de interacción social: la simultaneidad y la atemporalidad. El ocio se funde en el trabajo, la producción en el consumo, lo privado en lo público. Ese empoderamiento planteado marca distancia con la solemnidad de un lugar tradicional. En ese sentido, se estimula una revaloración de lo espontáneo: un pretexto para la serenidad de experiencias. En esencia, se aspira a ser catalizadores de dinámicas colectivas. Esta capitalización ciudadana tiene vastas implicaciones políticas y sociales: emerge la posibilidad de pensar y aplicar otros usos para los equipos de comunicación y expresión, de crear artefactos no convencionales a partir del reciclaje y reúso de aparatos (como una guitarra eléctrica casera y de bajo costo).


Testigo Directo Uno de los trabajadores del Parque Bolívar fue Miguel Zamora Rubio, que dedicó 37 años de su vida a trabajar limpiando las vías para su conservación. A sus 85 años, éste ciudadano de Puerto Berrio Antioquia recuerda que “el trabajo se hacía con la máquina, la pala o a mano y también se usaba el rastrillo”. De aquella, el sueldo medio de un trabajador como Miguel eran 414 pesetas al mes. “Lo recuerdo muy mal, era un trabajo muy duro”, matiza. De hecho, “una vez estuvimos trabajando 12 horas seguidas y pasaba una señora vendiendo cerezas a dos pesos y mis niñas lloraban porque querían cerezas y como se ganaba muy poco, no pude comprárselas”, se lamenta. De acuerdo con las dimensiones del piso, explica Zamora, “lo mínimo a pagar, me parece que eran 60 pesetas y los había de 120 y 125 pesetas. Se construyeron aquí 394 viviendas” y entre los vecinos surgieron algunas riñas por las carboneras. Tal y como cuenta Miguel, “yo no tengo carbonera y a los que no teníamos, nos dieron un hueco debajo de la escalera” del edificio. Prosigue contando su historia y hace referencia a los años de su juventud. “Eran muy difíciles para hacer frente a la vida pero muy alegres. Tenía una camisa solamente y un pantalón. Se pasaba mucho frío y abusaban mucho de nosotros, como hoy en día, nos explotaban”, asevera. Cuenta que “hasta hubo un jefe de vías que se cagó en la madre que nos parió. Fue un domingo en un tren de trabajo porque llovía mucho y queríamos retirarnos y empezó a tirarnos piedras. Se llamaba Víctor Losada Magadán y era el señor sobrestante”.


“Trabajar en el Parques, sobre todo en la vía, y el resto igual, era como la Inquisición, una esclavitud grande, éramos esclavos del capital de la empresa, del capitalismo”, añade. De igual forma, Miguel muestra su disgusto cuando “para hacerle un homenaje a D. José Antonio Aguirre (Director general del Consejo de Administración de Parque Bolívar y padre de Esperanza Aguirre), nos descontaron 10 pesos del sueldo del mes para darle una medalla”, aunque de todos modos, se muestra agradecido a la empresa “porque por lo menos, teníamos trabajo fijo y eran muy formales a la hora de pagar, pero de lo demás, nada”. Esto ya no es un barrio de gente muy alegre y trabajadora, ahora es un barrio de mucho cuidado, muy peligroso. Aquí, hoy hay de todo y la vida se ha puesto muy mal”, dice. En cuanto a las casas, éstas carecían de calefacción. “Nosotros la tenemos porque la pagamos. Aquí había una cocina de carbón que algunos teníamos que pagarla y a otros, se la daban, a los que trabajaban en el lavadero. Nosotros tuvimos unos años que lo quitaron

y luego, como cambiaban las leyes como se hace hoy, vino el ministro de Trabajo, Fermín Jaramillo, y nos quitó todos los beneficios de especies carbón, las pagas que nos daban todo”, concluye puntualizando. Y es él uno de los más claros ejemplos de los que se convirtieron en trabajadores del Parque Bolívar, y que corrobora las investigaciones de Fernández Piedrahita, que cuenta que “la mayor parte de estos trabajadores eran andaluces, especialmente de las localidades Angelópolis de Puerto Berrio y Salgar de Segura, aunque también los había de Santa Rosa de Osos, de la Liborina y del San Jose”.


Una ciudad es una construcción humana sobre un espacio geográfico determinado. Las relaciones con ese medio llegan a ser determinantes para la historia de quienes pueblan ese lugar. En el caso de Medellín parecería que su ubicación fuera parte de su identidad. Situada en el Valle de Aburrá, una depresión de una formación cretácea, tal vez creada por la separación de losas y estructuras geológicas antiguas. Hubo un tiempo en que por su profundidad se pensaba que su origen era el de un lago que se había secado. Teoría que no tiene asidero, dada la escasa formación lacustre del terreno. El valle profundo y alargado, se abre en su parte sur a un terreno diverso, con algunos cerros, y vuelve a cerrarse en su parte norte. En las riveras del río Medellín tiene una altura de 1300 metros y en las cimas de sus montañas 1.900 metros . Por esta particularidad del terreno, Medellín es una ciudad en la que permanentemente se observa su geografía.

GEOGRAFÍA Y PAISAJE Un aspecto importante de la geografía del Valle de Aburrá es su abundante fuente hídrica. De sur a norte el valle es recorrido por el río Medellín. Río que durante mucho tiempo fue navegable, o al menos utilizado para transportar mercaderías. Pero también, desde las montañas caen al río innumerables quebradas y riachuelos. Una, que cruzaba la ciudad era la quebrada Santa

Elena, que luego fue canalizada y cubierta conformando la avenida La Playa. La diversidad y alegría del paisaje, además de su clima –que oscila entre los 14° y los 26°hicieron a Medellín sumamente atractiva para la vida humana. Razones que explican los tempranos asentamientos establecidos en su territorio.


ÍNDICE

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Parque Bolívar Tradición, Arquitectura Realidades, Tiempos Fantasiosos Los Meandros del Tema Testigo Directo Geografía y Paisaje


Simbolismo e Historicismo


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