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Arenilla 9

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Ejemplar de colección

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Don Guillermo Del Castillo Calvo Un emprendedor ejemplar. Publicación bimestral ■ Distribución gratuita ■ No. 9 ■ Febrero - Marzo 2019 ■ Comitán de Domínguez, Chiapas, México


Febrero - Marzo 2019

2 mil ejemplares Distribución Gratuita

Alejandro Molinari Director General Roberto Carlos Espinosa Vásquez Director Comercial Carlos Antonio Rivas López Director Comercial, en Guatemala

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Dora Patricia Espinosa Vázquez Editora Ejecutiva Patricia Alcázar Relaciones Públicas

Fotografía de portada: Carlos Gordillo

NUESTRAS REDES facebook.com/Arenillarevista Twitter: @arenillarevista instagram.com/arenillarevista 9631266418 9631043955 arenillarevista@gmail.com

E D I T O R IA L

i alguien pregunta cuál es el mes del año más comiteco, tal vez muchos dirán que febrero. En Comitán se celebran muchos actos cívicos y religiosos de relevancia. En agosto, por ejemplo, conmemoramos la proclamación de la Independencia de Chiapas, flama que inició en Comitán el 28 de agosto de 1821; así también celebramos los días señeros de la vida de Belisario Domínguez, máximo héroe civil de México. En cuanto a los festejos religiosos, celebramos los actos que se conmemoran en todo el país como el nacimiento de Cristo o la Semana Santa o el día de la Virgen de Guadalupe. Pero, en nuestro pueblo, celebramos al santo más querido, San Caralampio, en el mes de febrero. Y esto marca una diferencia notable con respecto a lo que sucede en los demás pueblos del mundo, porque nuestro Tata Lampo es desconocido en muchos lugares, nuestro santo halló su espacio natural en este pueblo que lo ama profundamente. Si alguien preguntara cuál es el mes más afectuoso para los habitantes de la hermosa Chiapa de Corzo, tal vez muchos dirían que enero, porque en ese mes celebran la Fiesta Grande, en honor a San Sebastián. En Comitán, sin que el festejo llegue a los delirios de los chiapacorceños, el mes de febrero está reservado al santo más querido, al más milagroso, a ¡Tata Lampo! El festejo inicia con la tradicional entrada de flores del día 10 de febrero, en la que cientos de personas se reúnen en el Chumís, un árbol que está a la orilla de la carretera que va del barrio del Cedro a Los Riegos. Desde ahí suben a la ciudad, dan una vueltita por el parque central y bajan hasta el templo del festejado, en donde hay marimba, cueterío y enramas de flores. En la actualidad se advierten tres grupos perfectamente definidos. El primero lo constituyen las personas que, con flores y arreglos de velas, acuden de diversas comunidades rurales; el segundo grupo lo conforman las comparsas, que son conjuntos de personas que portan disfraces; y el tercer grupo lo integran hombres que se visten de mujeres, que beben cerveza en el trayecto y que jalan a los espectadores a mitad de la calle y bailan con ellos. Sí, en los tiempos actuales se presentan modificaciones a la tradicional Entrada de Flores, agregándole una parte carnavalesca. Los comitecos acuden por cientos a ver tal procesión; los espectadores se arroban ante la fe del primer grupo que, encabezado por los músicos de tambor y pito, manifiesta su amor al santo de una forma sacra, y disfrutan a los demás integrantes del contingente, quienes, al ritmo de reguetón y de música de salsa, se manifiestan en forma profana. Después de todo, cada uno de los integrantes de la procesión hace el trayecto para agradecer los favores recibidos de manos de San Caralampio, todos se manifiestan en honor al santo. Cada ser humano tiene su forma especial de agradecer, cada grupo social tiene sus propios rituales para solicitar los favores divinos. Este sincretismo es una manifestación cultural de gran importancia para Comitán y es lo que hace que febrero sea, tal vez, el mes más afectuoso, ¡el más comiteco!

Para eventos sociales, ventas y publicidad 9632365050 Este ejemplar está en tus manos gracias al patrocinio de: San Marcos, San José Clínica, Auditivos de Comitán, Hotel Posada del Ángel, Dr. Rubén Sánchez, Panadería La Espiga de Oro, Ipesa Pinturas, Técnica Dental Avanzada, La Casa del Suéter, Moo Duk Kwan, Grúas Castillo, Tlapalería La Comiteca, Abarrotes San Luis, Restaurante La Casita, Colegio Mariano N. Ruiz, Óptica Mayuan, Villa Victoria, Estética Vanity, Studio Innova y Restaurante El Patio de mi Casa. Empresas comprometidas con el desarrollo cultural de Comitán y la región.

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Corredor

DON GUILLERMO DEL CASTILLO CALVO Un

e mpre n d e d or

e j e mp l a r

Andrés Del Castillo Castellanos, don Guillermo, y Guillermo Del Castillo Rojas . ¡Tres generaciones! ¡Tradición empresarial!

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Primera grúa comiteca.

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on Guillermo Del Castillo Calvo nació en San Cristóbal de Las Casas, en 1928. Hace apenas pocos días cumplió los noventa y un años, noventa y un años de plenitud. Posee una memoria intacta y buena capacidad física. Nació en San Cristóbal, pero fue en Comitán donde formó una empresa exitosa y una familia respetable. Su visión empresarial lo llevó a iniciar el primer servicio de grúas, en Comitán. ¿Cómo ha sido el desarrollo de esta empresa, que es garantía de calidad y servicio en la ciudad? Bueno, la historia comenzó cuando el maestro Guillermo llegó a Comitán, en 1951. En su ciudad natal él laboraba en la Chiapas Motor, empresa de don Hernán Pedrero. Don Hernán le tenía una gran confianza, cuando había que arreglar algo delicado, él decía: “Que venga Castillito”. El maestro Guillermo se había especializado en ajuste de /arenillarevista

motores. Trabajó en la empresa de don Hernán hasta que implementaron un nuevo sistema en el que tenían horario de entrada, pero no de salida: “Le dije a don César Corzo, que era cuñado de don Hernán, que le agradecía mucho, pero que ese nuevo sistema no me convenía, y renuncié.” Don Guillermo llegó a Comitán cuando comenzaron a asfaltar la carretera que va a Ciudad Cuauhtémoc. “Fui a ver a un señor de apellido Urbina. Fui a La Trinitaria, en el taxi de un señor que le apodaban El burro blanco. El señor Urbina me ofreció trabajo en la Compañía El Águila, que era la encargada de hacer la carretera internacional.” Así fue como el maestro Del Castillo comenzó a trabajar en la zona de Comitán. “Yo vine aquí el 10 de enero de 1951. Recuerdo que era un sábado. Llegué en un autobús de la empresa Diego de Mazariegos, que eran los que venían. Ya empezaba la gran feria de San Sebastián. Fui al parque. Estaba

en la orilla del parque, viendo cómo la gente daba vueltas cuando Leopoldo de La Vega, sin conocerme, me invitó a unirme al grupo en el que estaban Emilio Esponda, Jaime Ruiz, Luis Armendáriz, Óscar Argüello y él. Fue mucha suerte,

Guillermo Del Castillo Calvo

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porque yo estaba como gallina comprada. Me integré al grupo, dimos vueltas en el parque de San Sebastián, luego fuimos a cenar chalupas y, en agradecimiento a la invitación, quise pagar, pero Leopoldo me dijo: “No, aquí pagamos entre todos.” Me hice amigo de ellos. Ya cuando llegó la fiesta de San Caralampio nos sentábamos en las gradas a ver a las muchachas que entraban a rezar. Me hice amigo también de otros comitecos como Ramiro de La Vega, Óscar Tovar (hermano de Fernando Tovar), Enrique Carreri, César Martínez, los Armendáriz; Fernando y Roberto Cordero. Así fue como empecé con la bola de amigos.”

automotriz que tenía don Rubén Morales, en el que duró seis meses, porque luego montó un taller en un terreno propiedad de don Beto Rovelo (al lado de donde ahora están las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad), luego se cambió a un local que está atrás del Restaurante “La cama de piedra”, ahí improvisó una galera con madera y comenzó a arreglar autos y camiones. Con la experiencia acumulada, pronto su taller tuvo trabajo al por mayor. “Le hice trabajos a muchas personas: don Elías Cordero, don Arnulfo Cordero, don Emilio Esponda, don Abelardo Cristiani -el papá-, don Jorge Soto y muchos más”.

El maestro Guillermo apenas trabajó tres meses en la Compañía El Águila. Pronto halló trabajo en el taller

El trabajo sostenido y honesto rindió frutos, el maestro logró adquirir un terreno, en el cual, todos

los comitecos lo conocieron, inició el servicio de las grúas: “El dueño de toda la manzana era don Manuel Rivera. Recuerdo que la fracción me la vendió en dos mil quinientos pesos. Le di mil quinientos pesos y luego le hice pagos de doscientos pesos mensuales. Mandé a hacer otra galera, pero ésta ya la hice con tejas y cemento, y también comencé a construir una casa, que habitamos con mi esposa cuando me casé.” ¿Cómo inició el servicio de grúas? El maestro Guillermo cuenta que un presidente de la república visitó Comitán. El presidente llegó en helicóptero, porque bajó en el campo de aviación, que era en donde ahora está la preparatoria. Pero, los demás políticos viajaron en autos. Uno de los carros se descompuso en Laguna de Chamula. “Fuimos a arreglarlo y lo trajimos al taller para que le diera la última revisada.” Al ver el movimiento, un señor de apellido Martínez de la Garza, que era funcionario del gobierno federal le dijo: “¿Por qué no te damos una concesión de grúas y así traes los autos descompuestos a tu taller y acá los arreglas?” ¡Ese fue el inicio de la empresa exitosa que hoy es Grúas Castillo! La primera grúa fue hechiza. Fue un camión adaptado, modelo 47. La adaptación la hizo un hijo de don Adolfo Magaña, en la ciudad de Tapachula. Cuando la grúa estuvo lista, le dieron las concesiones y los permisos correspondientes para los corralones. El servicio de grúas en Comitán fue el tercero del estado de Chiapas. Los otros dos servicios estaban en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez. A través de los años, la empresa se consolidó y ahora su nieto Andrés es quien la dirige. Antes estuvo a cargo su hijo Guillermo. Los ejemplos de honestidad y atención al cliente han sido la estafeta que recibieron los continuadores de esta empresa de servicios, que en la actualidad es atendida por la tercera generación.

Don Guillermo

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Fotografía: Carlos Gordillo


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Tapango

DESDE GUATEMALA

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n el número 8 de ARENILLA-Revista apareció publicada una breve semblanza de César Augusto de León, poeta de Huehuetenango, Guatemala. Él agradeció la publicación mediante una grabación, misma que transcribimos a continuación: “Quiero, en esta oportunidad, expresar mi agradecimiento profundo y sincero al equipo de la revista ARENILLA, que se edita en la ciudad de Comitán, Chiapas, México, por el espacio que me concedieron para difundir una semblanza de mi actividad y carrera literaria. Este agradecimiento lo hago extensivo a los distinguidos patrocinadores de esta revista, empresarios que, cumpliendo una función social y cultural, aportan algo o mucho para que la cultura se divulgue. Agradezco esta actitud de generosidad y de apertura a la cultura en general. Agradezco también el envío especial de la novela Balún-Canán, de la desaparecida escritora mexicana Rosario Castellanos, este es un verdadero tesoro, lo califico así por ser un asiduo y apasionado lector de novelas, de no haber sido por ustedes yo no hubiera estado en contacto con esta escritora. También agradezco a mi amigo Carlos Rivas, a él le debo el contacto con ARENILLA. Espero enviar mis obras literarias a la Casa de la Cultura de Comitán, para compartir los productos de nuestra creatividad. Ratifico mi gratitud hacia ustedes. Creo que es muy difícil que los empresarios tengan esta mentalidad tan avanzada de cumplir una función social y evidentemente cultural, como sí la tienen los empresarios que apoyan este proyecto. Aquí estamos huérfanos de espacios para divulgar nuestro pensamiento literario. En Guatemala en general y de manera particular en la capital no se distribuye una revista tan elegante y tan hermosa, en lo que se refiere al material, al tipo de papel, a la modalidad de impresión y todo lo demás. Que esa revista llegue a un determinado número de lectores de manera gratuita es un hecho que debe admirarse, porque yo lo considero un fenómeno raro en el mundo actual, dominado por el pragmatismo, por el afán monetario y por intereses puramente económicos. Ratifico mi gratitud a mi amigo Carlos, un ex alumno que se acercó a mí un día de tantos y me abrió ese espacio en una publicación tan bella, que es la revista ARENILLA. Claro que yo he publicado en revistas de otros países, pero ¡no en México!, entonces me llena de alegría y de gratitud la oportunidad que me han dado, porque todos tenemos nuestra pequeña vanidad y esa pequeña vanidad se siente un poco halagada cuando nuestro nombre llega en letras impresas a otros lugares y a otras culturas y a otros contextos.” Hasta acá el mensaje del poeta guatemalteco; hasta ahí; es decir, hasta el infinito, la opinión de un lector de otro país. El maestro César Augusto de León Morales valora en la dimensión precisa la importancia de este proyecto que apoyan los patrocinadores comitecos y de la región. ARENILLA-Revista es una propuesta editorial generosa, que aporta identidad a nuestros pueblos y que fortalece los hilos que,

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desde siempre, conforman el tejido de Chiapas y Guatemala. Es tan generosa nuestra propuesta, que ya la Farmacia LA MODERNA, de Huehuetenango, Guatemala, abrió el camino del patrocinio de empresarios guatemaltecos, gracias al interés de don Carlos Antonio Rivas López, quien es Director Comercial, en Guatemala. En el número 8 le enviamos un abrazo desde Comitán al poeta guatemalteco, en este número 9 agradecemos sus palabras que son como un homenaje a los patrocinadores de nuestra revista, quienes, con un grano de ARENILLA, contribuyen a engrandecer la patria donde crecen nuestros hijos. ¡Que viva Comitán! ¡Que viva Chiapas! ¡Que viva Guatemala! ¡Que viva César Augusto de León!


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Cocina

LEAMOS A ÓSCAR BONIFAZ

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o leamos en “Entrecasa”, porque este libro es como un rinconcito en el que Bonifaz se acurruca, se acurruca para contar parte de su vida. Sólo parte, porque la vida de Bonifaz da para muchas casas, para muchos cuartos, para muchos corredores. Es tan extensa la vida de Óscar que ya él mismo no recuerda muchos de esos testimonios o hace como que no recuerda. En este libro hay muchas historias, muchos gajos de su árbol íntimo. Las historias las cuenta tal como las recuerda. Los lectores pueden, a través de la lectura de “Entrecasa”, husmear un poco en la vida de quien, como lo manifiesta la portada, se hizo merecedor del Premio Chiapas 2014, como reconocimiento a su obra literaria, obra que está íntimamente ligada a Comitán. Óscar Bonifaz nunca ha contado por qué no se quedó a vivir en la Ciudad de México, urbe que tenía todo para que

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él manifestara sus inquietudes artísticas en su juventud, tanto en el plano literario como en el plano teatral. Óscar, un día, volvió a Comitán y acá, en su tierra natal, desplegó sus alas y creó la primera Casa de Cultura de Chiapas, dirigió a decenas de muchachos en diversas obras teatrales y fue director del teatro de la ciudad (desde 1999 hasta 2018. Fue nombrado por el presidente municipal Arnulfo Cordero Alfonzo y ratificado por todos los presidentes hasta llegar al periodo del llamado Sr. Fox, quien lo jubiló.) En “Entrecasa”, los lectores encuentran un poema acaso inédito hasta la publicación en este libro, acaso poco difundido, que se llama “Puntos suspensivos”. Para que este poema sea conocido por nuestros lectores lo robamos, con el descaro del reconocimiento a nuestro escritor, y lo compartimos.


PUNTOS SUSPENSIVOS… ¿Cómo podría yo definir a Comitán? ¿Es la moneda de oro que se esconde en la alcancía del tiempo? ¿Ritual? ¿Madre de todos mis tiempos? ¿Niño que cantando poesía se perdió en un bosque? ¡No! Es el recuerdo que mis hijos llevan guardado en el bolsillo de sus días. Comitán es un arrullo de palomas, ¿es el lugar donde se quiere de verdad? Mi ciudad es el agua que se mece dentro de un cántaro de barro, es rubor de flores, calles que suben al cielo, en la demencia senil de nueve estrellas

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con pretensiones de sol. Comitán es el tesoro que Chiapas con mano abierta entrega al mundo; es pupila abierta al amor, canto de cenzontle en cualquier amanecer; niña loca que se enamoró, de la marimba del sol del aire y del río de aguas turbulentas. Comitán tiene sabor de fruta, luz de algún lucero perdido, amor, amor, amor.

Pies de Gaby, meditación de Olivia, un poema en la voz perdida de Juan Carlos, y las manos abiertas de Alex con su bálsamo de amor. Bastón en cualquiera de mis caídas y cascabel de amor en mis silencios. Mi ciudad es una lágrima que mamá Chayito me regaló en su desamparo. ¡Comitán en mi vida, son los puntos suspensivos con los cuales y con paso lento, pero seguro, me voy…! Óscar Bonifaz

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Patio

UNA PAREJA CON EL CORAZÓN DE ORO

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oña Betty Luz y don Jaime cumplen ¡sus bodas de oro! Toda la sociedad comiteca festeja estos cincuenta años luminosos, porque ellos forman una pareja ejemplar. A través del tiempo han sembrado afecto y luz. En este mes de febrero de 2019 llegan al instante en que observan el árbol magnífico y magnánimo que han logrado formar. Un árbol enormísimo que provee oxígeno para mantener un aire más limpio; un árbol que da sombra, que es refugio para los nidos de los pájaros, que es muestra de que para crecer robusto, sano y luminoso, se necesita un haz de buenas raíces. Y ellos lo han logrado. Don Jaime y doña Betty Luz abren sus manos y las ven llenas de cosas agradables. La vida es generosa y ellos han sido generosos con la vida. Comitán los celebra, porque ellos son una sonrisa amable para este pueblo.

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PARECE QUE FUE AYER - Doña Bertha Luz García Gómez y don Jaime Santiago García se casaron el 22 de febrero de 1969, en el templo de Santo Domingo de Guzmán, en Comitán. - Ella nació el 19 de junio de 1946, en Comitán. Sus papás fueron don Manuel García Altuzar y doña Alicia Gómez Ruiz. - Él nació el 4 de junio de 1936, en Teopisca. Sus papás fueron don Jaime Santiago Lara y doña Trinidad García Zea. - Don Jaime se dedicó durante mucho tiempo a la sastrería. - Doña Betty Luz trabajó en Teléfonos de México. - Ambos se volvieron farmacéuticos. Abrieron una farmacia que se llamó CRISTO MÉDICO, la sucursal se llamó FARMACIA Y REGALOS ANA ROSY. - Su juguetería fue la primera en Comitán que trajo los juguetes de la línea Lili Ledy. - El anuncio publicitario de su negocio fue un éxito en la radio comercial de aquel tiempo, XEUI. La niña Susy Torres Gil, preguntaba: “¿Qué es Ana Rosy?”, y el papá de Susy, el locutor Romeo Torres Ventura, explicaba: “Es un nuevo concepto en farmacia, perfumería, juguetería y regalos.” - Doña Betty Luz y don Jaime tienen cuatro hijos: Ana Rosa, Jaime, Betty y Rodolfo Santiago García. - Les encanta la marimba, y - Sus canciones favoritas son: El vals “Morir por tu amor”, y dos boleros de Armando Manzanero: “Adoro” y “Parece que fue ayer”. - Tienen nueve nietos, una bisnieta, dos yernos y dos nueras. Los yernos son Francisco Javier Rodríguez Castrejón y Jorge Alcázar Cancino; y las nueras son Ana Gabriela Burguete Ruiz y Rocío Poumián Cancino. - Los nietos son: Luis Felipe Hidalgo Santiago; Samantha y Francisco Javier Rodríguez Santiago; Sebastián, Amelia y Ángel Alcázar Santiago; Larissa Santiago Palma; Rodolfo y Emiliano Santiago Burguete; y la bisnieta es Renata Hidalgo García. Parece que fue ayer. En este 2019, cumplen cincuenta años de feliz matrimonio, tiempo en que han prodigado amor a su familia y a toda la sociedad comiteca. Por ello decimos que tienen ¡un corazón de oro!

Fotografía: Carlos Gordillo


Zaguán

BALDOMERO,

TALENTO MARIANO ¿Quién es Baldomero Gutiérrez Peña? Tiene 17 años. Nació en Comitán de Domínguez, el 24 de julio de 2001. Sus papás son Roberto Baldomero Gutiérrez Dávila y Saida Libia Peña Cano. Su mamá es maestra en el Tecnológico de Comitán, y su papá trabaja en el gobierno. Estudia el cuarto semestre de bachillerato, en el Colegio Mariano N. Ruiz, de Comitán de Domínguez. De su colegio opina lo siguiente: “Para mí el Colegio Mariano N. Ruiz significa una inspiración, porque hay muchas personas que creen muchísimo en mí y me apoyan. El maestro Hugo y los profesores me apoyan, porque para mí es difícil faltar a clases cuando voy a torneos y luego retomar estudios. Es un privilegio estar aquí.” Escuchemos su voz a través de tres respuestas: ¿Con qué frutos se alimentan los sueños? En cada persona nace un sueño diferente, una inspiración diferente. Yo, desde chiquito, quería ser basquetbolista como mi papá, era mi sueño. Desde entonces me estaba proponiendo un sueño: marcar mi trayectoria. Comencé a practicar varios deportes: básquetbol, fútbol, natación, pero descubrí la pasión cuando entré a taekwondo. Fui a mi primera clase de prueba y dije: Está muy padre, lo voy a intentar. En ese tiempo estaban los Juegos olímpicos de Beijín 2008, donde había dos mexicanos medallistas de oro: Guillermo Pérez y María del Rosario Espinoza. Pensé: ¡Qué padre!, dos mexicanos medalla de oro en Juegos Olímpicos. Vi que había potencial en ese deporte, y dije: Yo quiero ser como ellos. Hice mi examen de cinta negra en el 2012. Pensé que deseaba ser seleccionado de Comitán, luego de Chiapas y luego de México. Pensé: Deseo ser inspiración para los niños y quiero ganarle a un coreano. El taekwondo nació en Corea, por eso le quería ganar a un coreano. En el año 2014 gané oro en un nacional, en el 2015 fui integrante de la selección nacional y gané mi pase para el Mundial de Corea. En un torneo anterior, en Austria, le gané a un alemán, a un checo, a un italiano, a un croata y a un serbio. ¡Gané mi primera medalla de oro internacional! En el Mundial de Corea me enfrenté contra un lituano, en el primer combate, y le gané. Entonces me informaron que mi segundo combate sería contra un coreano, ¡un coreano!, y lo haría en su casa. Fue

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un momento muy emocionante. Las porras me alentaban: ¡México, México, México!, y por el otro lado, los de casa apoyaban a su competidor. Íbamos empatados y ya eran los últimos segundos, entonces le conecté una patada en la cabeza, decretaron el final de la pelea y me dieron el gane. Obtuve el bronce mundial. Con ello cumplí un sueño que pocos creían que iba a lograr, porque pocos pensaban que de un pueblito iba a salir un medallista mundial, que ha viajado por casi todo el mundo, y es algo muy bonito, de un sueño se logró una meta, un resultado e inspiración para los demás. Quien alcanza la cima, ¿a qué aspira? Cuando alguien gana, muchas veces se empieza a creer mucho, sube hasta las nubes, y comienza a ser soberbio, eso es algo muy feo. Cuando yo empecé con este deporte inicié de cero, no sabía cómo eran los golpes, cómo patear, no sabía nada. Ahora ya sé más, pero reconozco que aún me falta mucho por aprender y mejorar. Yo deseo ser inspiración para los demás, aspiro a que alguien más quiera hacer lo que yo hago, no necesariamente en este deporte, sino en otros más. Veo que hay chavos, chavas, niños y adultos con un gran potencial. Pienso, por ejemplo, en Luz María Castillo, ella no tiene brazos ni piernas, y ahorita está preparándose para un mundial y es


comiteca. A mí me falta mucho por recorrer, mucho por conocer y, como siempre lo he dicho, lo haré con los pies en la tierra. Cuando pierdo, aparece mucho sufrimiento. En cada competencia hay un trabajo estricto, de mucho tiempo, y en tan solo diez minutos se define si ganas o pierdes, en una sola pelea se define si avanzas o te quedas. Me pasó en el preolímpico en Túnez, el año pasado. Me preparé para ese preolímpico dos años y medio fuera de casa y perdí en mi primera pelea. Me sentí mal, incluso pensé en retirarme, ya para qué seguirle, pero pude salir adelante. En el mes de octubre fui a Las Vegas y gané oro. Los bajones me ayudan a salir adelante, saber que algo estoy haciendo mal y debo mejorar. ¿Qué hay antes del cero? Antes de que fuera todo lo que soy ahora era un niño que soñaba y jugaba. Cuando me metí en el deporte lo hice en serio, porque hay muchos niños que juegan un deporte, pero lo toman de relajo. Yo tenía mis metas muy planeadas, y dije: Bueno, bye amigos, bye fiestas. Recuerdo que mi primera novia la tuve en el 2015, y fue un poco doloroso para ella porque casi no nos veíamos. Ella me decía que saliéramos y yo le decía que no podía porque tenía que entrenar. Nuestra relación terminó. Antes del cero hay personas normales que tienen un sueño en la cabeza, que se plantean cómo alcanzarlo. Pienso que lo mismo sucede cuando alguien desea terminar una carrera profesional, al principio es difícil el estudio, pero al final vemos grandes arquitectos o ingenieros. Cada uno debe saber qué es lo que quiere y luchar para alcanzar su meta. Mis papás siempre han creído en mí. A veces yo decía: “No quiero ir a entrenar”, pero mi mamá decía: “Vas a entrenar y después sales y haces todo lo que quieras”. Después del entreno, ¡claro!, ya no quería otra cosa más que descansar. Sin mis papás no sería lo que soy, ellos me dan todo su apoyo moral y económico. Ellos pagan el gimnasio, la escuela y demás gastos. También tengo familiares que me apoyan, personas importantes que me apoyan. A mí me gusta apoyar a las personas, escucharlas. A veces necesitamos a alguien que nos escuche, yo he pasado por lo mismo. Cuando estuve dos años en la ciudad de México era un pichito que tenía lejos a su mamá, necesitaba de alguien. A veces ya me quería regresar y decía que extrañaba mi casa y mi familia, pero hubo personas que me escucharon, me apoyaron y me ayudaron a salir adelante. ¡Y acá estoy, lleno de sueños y de realizaciones!

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Oratorio

NUESTRO LUJO EN CASA DE LA LUZ piloto y, cuando llegó el momento de la decisión, a pesar de que había estudiado música y tenía muchas aptitudes para este arte, entró a estudiar aviación, pero cuando egresó de la escuela se topó con un grupo musical y al platicar con sus papás les dijo: “¿Saben qué? ya hice la carrera, pero no voy a seguir.” Entonces, Carlos tomó cursos de música, en Bellas Artes, en la Ciudad de México y cuando volvió a Chiapas trabajó en la Escuela de Música del Estado. Durante varios años fue el titular de la materia de guitarra clásica.

MUCHAS VEREDAS Carlos Gordillo Alfonzo nació en Comitán el 21 de junio de 1963. Él es uno de los mejores fotógrafos de Chiapas. Su arte fotográfico engalana las portadas de nuestra revista, porque ARENILLA-Revista contiene parte de lo mejor de Comitán y de su región. Él dice que admira a su tío Armando Alfonzo Alfonzo (hermano de su mamá, autor de “Sólo para comitecos” y de “Comitán 1940”, entre muchos otros libros que son muestra palpable de su genialidad). Carlos dice que su tío Armando dedicaba mucho tiempo a sus sobrinos cuando, procedente de la Ciudad de México, llegaba a Comitán: “Tenía formas de acercarse, nos ganó siempre. Él, entre otras cosas, era ingeniero en aeronáutica, estudió aviación. En cinco minutos me explicó el teorema de Bernoulli, y las leyes físicas que hacen que un avión se sustente en el aire”. En ese instante, Carlos dijo que iba a ser

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Regresó a Comitán y trabajó en un grupo musical que creó Fernando Berrón (“Bandoleros”). Ahí abandonó la música clásica y le dio con todo a la música popular. Cuenta que fue un periodo de mucho aprendizaje acerca de “¡la difícil sencillez de las cosas!”. Posteriormente, a instancias de Roberto Gordillo (“Rojo”), formaron un grupo que se llamó “Son Tres”, grupo que tocó en todo el sureste del país: “Me metí mucho a la tecnología, para sustituir a un grupo grande con una máquina. Y llegó el momento que no aguanté la presión que estaba sobre mí, porque yo era el encargado de hacer todas las pistas, en aquel tiempo no había internet ni nada, el aprendizaje de toda la programación lo hice de manera autodidacta. Me dediqué en cuerpo y alma hasta que llegó el momento que troné y me retiré. Puse un estudio de grabación en Tuxtla, después lo traje a Comitán, pero tampoco prosperó, por lo que decidí desligarme totalmente de la música.”

Dejó la música y puso un Ciber, el segundo que


hubo en Comitán. Cuando cerró ese negocio se dedicó a lo que actualmente se dedica: la cocina. En 2005 abrió un restaurante modesto, con una estufita de dos hornillas. Actualmente es propietario de un restaurante muy prestigioso en Comitán: “La Casita”, y se dedica a la fotografía, actividad en la que vuelca toda su genialidad, la genialidad que desde niño demostró para el arte. Ahora, todo mundo lo reconoce como uno de los mejores fotógrafos de Chiapas.

EL CAMINO DE LA FOTOGRAFÍA En la preparatoria, Carlos eligió la materia de Fotografía, materia opcional que se impartía los sábados. Su maestro fue don Enrique Cancino, quien permitía a sus alumnos entrar al cuarto oscuro que tenía en su estudio, y a hacer prácticas con su cámara profesional. Cuando hacía vuelos también practicaba la fotografía. En 1992, su hermano Francisco lo introdujo al programa Photoshop. Considera que esta herramienta, en la actualidad, va de la mano con la fotografía. Recomienda a los jóvenes que se inician en la fotografía a

aprender a controlar lo básico: la sensibilidad ISO, la apertura, la velocidad, y todos los elementos técnicos; además de ver lo que los demás no ven; es decir, educar la mirada. También recomienda apropiarse de la técnica de edición: “Muchas veces dicen que una fotografía está “photoshopeada”, lo dicen de manera peyorativa, cuando en realidad se trata de un proceso que deberían seguir todas las imágenes. Uno captura una fotografía en una memoria, luego la pasa a la computadora, en ese momento, se pueden hacer ajustes para ofrecer el mensaje de manera clara y bella.” Asimismo, recomienda ver el trabajo de grandes fotógrafos internacionales. Una de sus satisfacciones es compartir su talento. Lo hace subiendo sus imágenes a las redes sociales o compartiendo, a través de videos, temas de fotografía. También ofrece talleres con costo, en los que ofrece todo su conocimiento: “En mis talleres yo no me guardo las cosas, me están pagando por enseñarles, si no le entienden muy bien, lo repetimos hasta que quede claro.”

CARLOS DA RESPUESTA A CINCO PREGUNTAS JUGUETONAS A BOTE PRONTO ¿La luz es una mujer fiel? Es terca, necia, pero fiel. Está a todas horas, te sigue a todas partes. En el cuarto oscuro, ¿sólo se logran imágenes fotográficas? No, yo tengo imágenes mentales, tengo sonidos, muchas veces relaciono las cosas que hago con música que he escuchado en otro momento. Cuando estoy editando, cuando estoy en el proceso de revelado, casi siempre tengo lo que veo en mi monitor, pero por otro lado tengo en la mano la cara que va a poner equis persona a quien me gustaría impactar. Si estuvieras al lado de Obama, ¿le tomarías un retrato o le pedirías una selfie? Le tomaría un retrato, porque el retrato es una de las disciplinas que me gustan. La gente casi siempre está tensa, nerviosa, es un reto captar la esencia del ser humano. ¿Cuántas arrugas debe tener un espíritu para que sea un buen retrato? Muchas. Mientras más, mejor. A las arrugas las veo como un mapa. Con la tecnología actual hay la oportunidad de ampliar mucho la imagen; gran parte de mis trabajos los hago tratando de llegar a una especie de hiperrealismo, digamos, en el que se genera una especie de contraste muy fuerte, pero a partir de zonas muy pequeñas. Sigo un caminito. ¡Es apasionante! Cuando llego a los ojos, llego al momento de la claridad. En los ojos está la esencia de la persona. Las cicatrices visten, pero la esencia, quizá todo lo que la persona ha vivido, se encuentra al llegar a los ojos, ese es el momento de claridad. Si alguien te pide una foto que sintetice a Comitán, ¿qué lugar sería el ideal? ¡La Pila! He fotografiado bastante San José, San Sebastián, pero La Pila tiene algo especial. Es el origen, ahí está tata Lampo. Algo de encantamiento tiene ese lugar, sobre todo en las mañanas.

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Sitio

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COMITÁN, FIEL SALVAGUARDA DE LA TRADICIÓN

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Este número de ARENILLA-Revista es ejemplo de cómo nuestra ciudad preserva la tradición. GRÚAS CASTILLO es un ejemplo de cómo tres generaciones apuntalan el prestigio empresarial. La empresa la inició don Guillermo Del Castillo Calvo, la continuó don Guillermo Del Castillo Rojas y la consolida el licenciado Andrés Del Castillo Castellanos. En esta fotografía hallamos, ¡bendito instante!, la continuidad de la tradición comiteca en el arte de la danza. Acá están tres generaciones de ejecutantes de danza folclórica. Acá están la abuela, la hija y la nieta, unidas a través de una vena aorta que lleva la savia del vínculo familiar y de la luz del arte. Fabiola Carolina Guillén Solís, Ana Victoria Ochoa Guillén (niña bellísima de nueve años), y María Josefina Solís Morales, son sembradoras de luz en la burbuja sublime del aire comiteco. La estafeta de la tradición sigue siendo el cordón umbilical (mushuc) que mantiene vivo el árbol enorme de nuestra cultura. Somos hijos de la mejor tradición, la que da soporte a nuestras raíces. ¡Que viva Comitán! ¡Que vivan sus mejores hijos!


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Pasillo

HOTEL POSADA DEL ÁNGEL

Un a h i s t o r i a c o n m u c h o s á n g e l e s

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sta empresa hotelera comiteca tiene una gran historia. La comenzaron Esther Guillermina Villatoro Pérez y Mario Nájera Valdés, dos honorables comitecos. ¿Por qué tiene el nombre que ostenta? Porque, dice Guillermina, muchos angelitos intervinieron para que hoy sea una realidad plena, un hotel que da prestigio a Comitán.

El hotel está en un terreno que fue propiedad de don Guillermo Villatoro Mora. A don Guillermo lo conoció mucha gente, gente que reconoció su habilidad como sastre, como intrépido torero, como dedicado apicultor y como excelente cocinero, porque atendió, en la zona cercana a los Lagos de Montebello, el restaurante de la “Posada Bosque Bello”. El terreno era una bodega, techada con lámina

de zinc, en la que don Guillermo guardaba la miel que exportaba a Alemania. Guillermina se casó con Mario cuando éste enviudó. Su familia se constituyó con dos hijos de Mario que tuvo de su primer matrimonio (Alejandro y Mario) y dos hijos que procrearon: Carlos Guillermo y Lupita. Guillermina cuidó con amor a los cuatro niños, quienes son parte esencial de su vida. El HOTEL POSADA DEL ÁNGEL comenzó como una posada muy sencilla que, poco a poco, con el esfuerzo y cariño que desde siempre le imprimieron sus fundadores fue creciendo hasta ser el hotel de gran calidad que es hoy. Inicialmente la posada se llamó SANTA JULIA, que era el mismo nombre del rancho que tenían. El terreno se los vendió don Guillermo, para comprarlo, Guillermina y Mario hicieron un préstamo, mismo que, dos meses antes de fallecer Mario, terminaron de pagar.

Fachada del Hotel Posada del Ángel.

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¿Cómo pensaron hacer de la bodega una posada? Cerca del lugar estaban los Transportes Tuxtla, por lo que pensaron que sería buena idea abrir una posada para atender a los viajeros. Comenzó como una posada humilde, con


divisiones de madera y baños generales, el precio era de veinticinco pesos. Comenzaron con diez cuartos. Si bien la posada era modesta, siempre procuraron que fuera muy higiénica, que todo estuviera muy limpio, para que los usuarios se sintieran bien. Guillermina cuenta que enfrente había otra posada, que era atendida por el señor Vives. Se hacían la competencia, pero poco a poco la demanda fue tal que ambas posadas tenían clientes. Con el crecimiento de la demanda se hizo necesario pensar en crecer y Mario diseñó un plano para que un albañil construyera un edificio más ad hoc. El proyecto avanzó y llegó el momento en que eran veintidós habitaciones, once de cada lado, más una cafetería. Guillermina recuerda con emoción y cariño todo el empeño que su esposo puso a esta empresa: “Mi esposo lamentablemente falleció de angina de pecho. Al término de dos días se avejentó como diez años, porque el corazón mueve todo. Él falleció en 2005”. La frase que Guillermina dice parece sintetizar la historia formidable de esta empresa hotelera y de todas las empresas exitosas: “El corazón mueve todo”. Mario y Guillermina se casaron y formaron un solo corazón que movió todo lo que hoy es una realidad. Guillermina sostiene que muchos ángeles han intervenido para la feliz consecución de su proyecto, uno, acaso el más importante, es su esposo Mario: “Él sigue siendo un ángel para todos nosotros”. Guillermina se emociona cuando lo menciona, sus ojos se llenan de un reflejo de ámbar. Otro ángel, un ángel bello, es su hija Lupita. Ella se hizo responsable de la atención del hotel desde que tenía dieciocho años. Ella también recuerda con /arenillarevista

Don Mario Nájera Valdés

amor a su papá: “Él me consentía mucho, porque era la hija más pequeña. Una semana antes de morir me dio su bendición y me dijo que me quería mucho y que siguiera los pasos que me había enseñado. Cuando falleció me hice cargo de todo. Estudié la licenciatura en Administración de Empresas Turísticas”. Lupita también ha incursionado en la función pública, trabajos en los que ha sido reconocida por su entrega y conocimiento. Ha sido directora de Turismo de la presidencia municipal, así como directora del DIF municipal. Actualmente, el HOTEL POSADA DEL ÁNGEL cuenta con cuarenta y cuatro habitaciones, área de lavado y estacionamiento. Su clientela es fiel, siempre regresa, por la calidad de sus servicios y por las tarifas módicas que maneja. Quienes ahí se hospedan reconocen que ellas, Guillermina y Lupita, también forman parte de esa cohorte de ángeles que por ahí proyectan su luz.

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Sala

CUENTO

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JUEGOS ANGELICALES ¿Has pensado en qué se divierten los ángeles de la guarda? Porque (todo mundo lo sabe), ellos dedican la mayor parte del tiempo a cuidar a los niños y niñas de la tierra. Los ángeles de la guarda están muy pendientes de los niños desde que se despiertan, levantan los brazos para desperezarse y entran al baño para bañarse, para lavarse los dientes, para peinarse, para ver si tienen moquitos en la nariz, para lavarse las manos y luego se sientan a la mesa para desayunar e ir a la escuela, hasta que, por la noche, vuelven a entrar al baño, se lavan los dientes, hacen pis, se ponen el pijama y se acuestan para dormir. Los ángeles de la guarda trabajan ¡todo el día! Están pendientes de que nada malo suceda a los niños. ¡Claro! A veces dejan que los niños resbalen o caigan de la bicicleta, para que aprendan que en la vida los seres humanos estamos sujetos a tener raspones. Pero, cuando los niños están a salvo en sus camas, ¿qué hacen los ángeles de la guarda? Cualquiera pensaría que ellos están tan cansados por el trabajo intenso que buscan un lugar para descansar. Pero no es así. Los ángeles de la guarda son incansables. Los dioses del universo los han dotado de una energía especial que hace que jamás se agoten. Cuando los niños duermen, los ángeles de la guarda descansan ¡jugando! ¡Sí, jugando!

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Juegan muchos juegos. Juegan muchos juegos que son semejantes a los que juegan los niños en la Tierra, con la única diferencia que son en el cielo: a saltar la cuerda (¡claro, ya te diste cuenta que su cuerda es el arco iris), a la resbaladilla (¡sí, tenés razón, el inicio está en lo más alto del cielo y termina en las nubes que rodean las montañas, las de Chiapas y las de Oaxaca!). Pero el juego que más les gusta es el que se llama “Cambio de identidad”, que es el juego en el que el ángel mayor da la orden de ¡cambio de identidad! El ángel mayor, desde lo alto de una nube dice: “¡Cambio de identidad! Conviértanse en zanates”, y los ángeles de la guarda corren a los tambos llenos de pintura, buscan el de color negro y se sumergen y nadan felices como si estuvieran en una alberca. Cuando salen ya están pintados de negro e imitan el canto de los zanates y se ríen mucho y luego van al Tanque Encantado en donde apenas meten un ala recuperan su identidad de angelitos de la guarda. Cuando el ángel mayor les dice que se conviertan en colibríes, los angelitos se zambullen en todos los tanques. Es el cambio de identidad que más les gusta jugar. ¿Habías pensado que, mientras duermen todos los niños terrícolas, sus ángeles de la guarda se divierten jugando en las nubes?


/arenillarevista

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Balcones

ARENILLA

CARTA A MARIANA, CON UN RECUERDO EN BLANCO Y NEGRO

Q

uerida Mariana: La fotografía es a todo color, pero el recuerdo es en blanco y negro. La fotografía la tomé desde el estacionamiento del Hotel Internacional. Quiero que mirés con atención la serie de ventanales que se aprecia en la inmensa pared pintada en color chulul. Todo mundo de acá sabe que esta pared corresponde a una lateral de un edificio que está frente a la Casa Museo Doctor Belisario Domínguez y en el que, actualmente, existe una tienda de ropa que tiene el mismo nombre que la película en que Julia Roberts interpretó un delicioso papel: “Pretty Woman”.

Pero esto es ahora, en los años sesenta y setenta este edificio albergó uno

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de los dos recintos sagrados de la diversión comiteca: Uno fue el cine Montebello y otro fue el cine Comitán. En este edificio estaba el glorioso Cine Comitán. En este edificio no sólo se proyectaban películas, también era usado para que se presentaran artistas nacionales que llegaban a la ciudad en las famosas caravanas; además sirvió para que exhibieran funciones de boxeo y de lucha libre; pero hay más, también se usaba para festivales escolares y para ceremonias de fin de cursos. Sí, es cierto, a veces también era empleado para ocasionales mítines políticos. El Reglamento de Construcción indica que no debe abrirse ventanas en las paredes laterales que den a un predio

colindante, pero esta pared no infringe tal norma, porque existe un pasaje entre el predio del local mencionado y el terreno propiedad del Hotel Internacional. Este pasillo era recorrido por los estudiantes que, cargando los trajes para las danzas regionales, llegaban hasta el fondo del escenario, para esperar el momento en que el maestro de ceremonias anunciaba: “Como quinto número, participación de alumnos del sexto grado que interpretan para ustedes La danza de los viejitos, de Michoacán”. Además, hay que decirlo, estas ventanas jamás sirvieron para husmear al vecino, porque si mirás con atención, se observa que están colocadas muy por encima del piso. Actualmente las ventanas están clausuradas, digamos que no sirven para cosa alguna.


En los años sesenta, la televisión aún no había llegado a la ciudad, por lo que el cine era la diversión máxima. Sé que te resultará difícil imaginar cómo la sala cinematográfica se llenaba hasta el tope en las funciones vespertinas del domingo; más difícil resulta imaginar los tumultos que se ocasionaban cuando, en Semana Santa, el cine proyectaba las películas alusivas a esos días santos. La película “La pasión de Cristo” levantaba muchas pasiones entre los cinéfilos que, por racimos, se acercaban al cine para conseguir un boleto. La fila de emocionados espectadores daba vuelta en la esquina. En una ocasión fue tanto el tumulto que quebraron algunos cristales. Lo mismo sucedía cuando a Comitán llegaba la Caravana de artistas, que promocionaba una empresa cervecera. Los comitecos podían estar cerca de los famosos artistas que veían en las películas. Don Rafa Pascacio, empresario del cine, cuenta que en una ocasión, tuvo en su oficina a un jovencísimo Juan Gabriel, que casi llorando suplicaba no salir al escenario porque tenía pánico escénico. Nadie imaginó en ese momento que ese jovencito sería, al paso del tiempo, una de las máximas figuras de la canción popular de México, comparable a Agustín Lara y a José Alfredo Jiménez. Gracias a esa caravana, los aficionados comitecos conocieron, en vivo y a todo color, a Chelelo, a Mantequilla, a la paisana Irma Serrano y a Irma Dorantes. Bueno, con decir que Santo, el enmascarado de Plata, también pisó ese escenario. Puede decirse que el Cine Comitán fue una sala de proyección con capacidad media. En esos años, en la Ciudad de México existieron salas que recibían miles de aficionados al cine. Hubo una sala que se llamó “Cine Estadio”, este nombre te da idea del tamaño que ostentaba. Hay muchos comitecos que aún recuerdan, con agrado, con cariño, las funciones de matiné que se efectuaban los domingos. La función comenzaba a las diez de la mañana y proyectaban dos o tres películas en glorioso blanco y negro. Eran los tiempos del cine campirano, en que Tony Aguilar o Pedro Infante aparecían cantando canciones rancheras, montados en caballos que por esta zona no eran conocidos, porque por acá sólo había caballos medio enteleridos y flacos como marimbas. Debo decirte que el Cine Comitán proyectaba películas mexicanas, mientras que el Cine Montebello, que estaba donde ahora está el Teatro de la Ciudad, proyectaba películas extranjeras, norteamericanas, sobre todo. Ambos cines tenían un mojol, plus dirían los chavos de estos tiempos. El mojol era los tacos dorados que vendía doña Lola, la señora que atendía la tienda. En realidad, así lo platica don Rafa Pascacio, la esposa de /arenillarevista

éste era quien preparaba los tacos en su casa y los mandaba para que doña Lola los vendiera en el cine. Eran tan ricos esos tacos, que muchos comitecos, pedían permiso para entrar exclusivamente a comprar algunas órdenes de tacos. Pero dije que me interesaba que mirés las ventanas que aún se ven en esta fotografía. Esos ventanucos estaban cerrados mientras la luz del día se podía filtrar en la sala. No los abrían aunque la sala estuviera llena de espectadores y el calor fuera, literalmente, endemoniado. No lo abrían porque la luz se filtraría y esto haría que la proyección no tuviera la nitidez adecuada. Cuando la noche llegaba los ventanucos sí podían abrirse, entonces un empleado del cine jalaba una cuerda que accionaba el mecanismo de la ventana y hacía que ésta se abriera y permitiera el paso del aire. Así iba, de ventana en ventana, repitiendo el acto de jalar la cuerda. Esta serie de ventanales fueron el sistema de aire acondicionado del cine Comitán. En varias ocasiones, algún enamorado furtivo miraba el cielo, desde su butaca y le mostraba a su muchacha el cielo iluminado por una luna llena. Ahora, los tiempos han cambiado. Un día, los cines del centro de Comitán desaparecieron. Don Rafa Pascacio inauguró dos salas, con el nombre de Cinemas Galaxia 2000, que estaban en una lateral del Bulevar, cerca de donde está el Restaurante Los Delfines. Tiempo más tarde, los cinéfilos dejaron de asistir al cine. Y los Cinemas Galaxia 2000 se cerraron. Comitán se quedó sin cines. Sólo los amantes del cine, los de hueso colorado, extrañaron las salas cinematográficas, las nuevas generaciones ya tenían la televisión, los videojuegos y otros entretenimientos. Ahora, Comitán cuenta con las salas de Cinépolis. Las butacas son más cómodas que las de madera que tenía el Cine Comitán y, por supuesto, el sistema de ventilación es un sistema de aire acondicionado posmoderno. Pero, como en todo, ahora muchos cinéfilos se quejan de que las salas, a veces, son demasiadas frías, casi casi como congeladores. Muchos cinéfilos de aquellos tiempos extrañan los taquitos dorados y al muchacho que, con una cubeta, vendía los refrescos en plena sala. Posdata: Estas ventanas del Cine Comitán permitían que, a la hora que llegaba la noche, también llegara el aire de Comitán, un aire fresco que ventilaba el bochorno que se acumulaba, porque la sala estaba hasta el tope. Este sistema era muy elemental, pero permitía que el aire limpio del cielo comiteco se colara y que, como papalote invisible, volara sobre la sala llena de espectadores que miraban cómo Santo, el enmascarado de plata, le aplicaba la de a caballo a una momia de Guanajuato.

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DoĂąa Betty Luz y don Jaime

bodas de oro. cumplen sus

ÂĄFelicidades!


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