Skip to main content

Arenilla No. 7

Page 1

Ejemplar de colección

Revista

Publicación bimestral ■ Distribución gratuita ■ No. 7 ■ Octubre - Noviembre 2018 ■ Comitán de Domínguez, Chiapas, México


Octubre - Noviembre 2018

2 mil ejemplares Distribución Gratuita Alejandro Molinari Director General

Roberto Carlos Espinosa Vásquez Director Comercial Dora Patricia Espinosa Vázquez Editora Ejecutiva Patricia Alcázar Relaciones Públicas Fotografía de portada: Carlos Gordillo Modelo: Michelle Samantha Castillejos Báez NUESTRAS REDES facebook.com/Arenillarevista @arenillarevista instagram.com/arenillarevista 9631266418 9631043955 arenillarevista@gmail.com Para eventos sociales, ventas y publicidad 9632365050 Este ejemplar está en tus manos gracias al patrocinio de: San Marcos, San José Clínica, Crearte en Madera, Auditivos de Comitán, Hotel Posada del Ángel, Dr. Rubén Sánchez, Panadería La Espiga de Oro, Ipesa Pinturas, Técnica Dental Avanzada, Sabores de Comitán, Proveedora Cultural de Comitán, Villa Victoria, La Casa del Suéter, Boutique María Bonita, Mueblibebé, Cosas y quesos Paulita, Moo Duk Kwan, Helados y Paletas Mary Jose, Terapias Holísticas Kole Ts’ak, Grúas Castillo, Farmacia La Moderna, Dr. Pepe Poo, Dra. Lilia Guadalupe Baños Bermúdez, Restaurante Los Hidalgo, Elegance Jeygan, Tlapalería La Comiteca, Chef Reyes Bautista, Abarrotes San Luis, Café La Magnolia, Studio Innova, Restaurante La Casita y Estética Vanity. Empresas comprometidas con el desarrollo cultural de Comitán y la región.

E D I T O R IA L Este es el séptimo escalón. Con este número iniciamos el segundo año de ARENILLA-Revista. Nuestros lectores han apreciado que cada número ha superado al anterior. Ahora, todas nuestras páginas son a color, en un papel de calidad. Esto es así, porque hemos insistido en decir que Comitán y la región se merecen una revista que esté a la altura de la grandeza de su historia. Nuestros patrocinadores, desde el principio, han apuntalado este proyecto, porque saben que con ello fortalecen la identidad y la nobleza de nuestra sociedad. Ellos siempre le han apostado a la región. Tenemos una certeza: Los niños que ahora disfrutan la lectura del cuento que publicamos cada bimestre abonan a su imaginación. Estos niños serán, dentro de veinte o treinta años, los que se encarguen de modelar el porvenir de las ciudades y de los países. Entre ellos están los futuros científicos, los futuros urbanistas, los futuros diputados y presidentes municipales. Si ellos crecen en un ambiente de inspiración, cuando sean los encargados de dirigir los destinos de nuestros pueblos, sin duda, formularán un mejor mundo. Estamos abonando. Lo hacemos en unidad. Reafirmando nuestro amor por la tierra que nos vio nacer, en la que crecen nuestros hijos y en la que están puestos nuestros mejores anhelos. Los comitecos y los habitantes de esta región comenzamos a comprometernos por sembrar esperanza donde mentes maldosas quieren hincar cardos. Basta abrir cualquier libro de la Historia de Chiapas para hallar una serie de hechos en los que nuestra ciudad ha brillado con pundonor. La historia de Chiapas se ha llenado de instantes gloriosos gracias a la aportación de hombres y mujeres de esta región. Ante tal ejemplo, los comitecos de estos tiempos retomamos la estafeta y la empuñamos con dignidad. ¡Va por nuestros jóvenes, por nuestros niños! ¡Va por un porvenir sublime! Damos gracias a nuestros lectores, por su preferencia; damos gracias a nuestros patrocinadores, por su apoyo irrestricto y generoso.

3


Patio

LA TRADICIÓN CONTINÚA

En la fotografía: María Siliceo Román

Una mañana don Luvín Román (originario de Reforma, Oaxaca) y doña Paulita Montaño (originaria de Arriaga, Chiapas) llegaron a Comitán. Llegaron porque a don Luvín, gerente de la cerveza Corona, lo enviaron a cubrir la plaza. Don Luvín y doña Paulita tuvieron seis hijos: Rosario (Chachis), Viole, Nora, Quena, Adriana y Luvín. Muchos años después, mientras don Luvín atendía la gerencia cervecera, doña Paulita comenzó a traer crema, totopos y quesos, de los ranchos de sus hermanos, en Arriaga. Doña Paulita, con una canasta, iba a la oficina de Hacienda, a la presidencia municipal y a muchas casas de amigas y comadres a ofrecer el producto. Pronto, muy pronto, la demanda comenzó a crecer. En 1979, en la cuarta calle norte poniente número 65,

4

abrió un local con el nombre de “Cosas y quesos” donde comenzó a vender los ya conocidos productos. Este nombre creó cierta controversia, porque en Tuxtla Gutiérrez había un negocio que se llamaba “Quesos y cosas”. Cuando los tuxtlecos se

enteraron del nombre del negocio de doña Paulita llegaron a Comitán para reclamar el uso del nombre, pero cuando se dieron cuenta que el nombre era otro cambiaron su actitud. Acá puede decirse, con justa razón, que el orden de las palabras “sí altera el producto”. El negocio de Tuxtla era “Quesos y cosas” y el de doña Paulita “Cosas y quesos”. El negocio comiteco se hizo famoso y llegaban personas de todas partes del estado a comprar sus productos. La oferta creció, ya vendía miel, taxcalate, tabletas de manía, tostadas y roscas de arroz y mantequilla que ella misma preparaba. Doña Paulita falleció el 13 de octubre de 2017 y don Luvín el 21 de diciembre del mismo año.

Ahora, una nieta, la licenciada


María Siliceo Román, hija de Violeta, continúa con la tradición. Ella ha abierto, en el mismo local, el negocio “Cosas y quesos Paulita”, que hace honor a la memoria de su abuela, honor a la pasión volcada en el negocio durante muchos años. María estudió comunicación en la UPAEP, pero siempre tuvo la idea de apuntalar el negocio de su abuelita, para que la empresa no decayera, así fue como abrió el local que ahora ofrece mucho de lo que doña Paulita vendía. María ofrece panes con las recetas originales de la abuelita. “Cosas y quesos Paulita” es uno más de los negocios que sostienen la tradición comiteca y se adecua a los nuevos tiempos. María ofrece productos que ella elabora o compra con productores de la región: palmito de Teopisca, Taxcalate de Chiapa de Corzo, curtidos y cacahuates de Coita, cafés regionales, quesos de Ocosingo y de Pijijiapan. Los martes ofrece panes veganos, elaborados con productos orgánicos, integrales. “Cosas y quesos Paulita” es uno más de los negocios comitecos que basan su éxito en la tradición. Ahí está presente el espíritu de doña Paulita, ahí está reflejado el trabajo constante y apasionado de muchas mujeres que han hecho grande a Comitán. ¡Qué bueno que María retoma el ritual de honrar la memoria de los abuelos! ¡Qué bueno que María sigue extendiendo la mano afectuosa de doña Paulita! ¡Qué bueno que los comitecos siguen adquiriendo los productos ricos y sanos que ofrece! El horario de atención de “Cosas y quesos Paulita” es: De lunes a viernes, de nueve y media de la mañana a tres de la tarde, y de cinco de la tarde a ocho de la noche. Los sábados abre a las nueve y media de la mañana y cierra a las tres de la tarde. Teléfono: 9636330687.

Paulita Montaño y Luvín Román


Zaguán

UNA HISTORIA DE AMOR INFINITO Doña América De León Guillén cumplió 93 años en agosto de 2018. Noventa y tres años que han sido una siembra constante de amor. El amor que le tuvo a su esposo; el amor que le tiene a sus hijos; y el amor que le prodiga al rancho donde vive. Como toda vida tiene su historia, comencemos por el principio. Doña América nació en Motozintla, Chiapas. Ahí vivió hasta la edad de trece años. Fue hija de don Francisco De León y de doña Matilde Guillén. Don Francisco llegó a ser diputado local, por el sexto distrito, que correspondía a Comitán, trabajaba en Comalapa. LA VIDA EN PAREJA ¿Cómo llega a Comitán doña América? La mamá de Jorge y Mario Pinto la invitó a conocer la ciudad. América llegó y acá cumplió sus quince años, su fiesta consistió en hacer su primera comunión. En esa ocasión se quedó siete meses, tiempo en que aprendió una de sus aficiones actuales: el tejido. Llegó con la intención de inscribirse en la escuela secundaria, pero ya no alcanzó lugar, así que regresó a Comalapa, pero ya establecía diferencias y le decía a su hermana Esperanza: “Le digamos a papá que nos vayamos a vivir a Comitán, ya no vivamos aquí”. Comitán le había parecido más interesante que Comalapa. Cuenta que estuvo dos años más en Comalapa, y en 1944 llegaron a vivir a Comitán. Dice que su papá era muy estricto. Él entró a trabajar como contador con don Raymundo Guillén, que tenía fábricas de aguardiente, y ella entró a trabajar al Juzgado del Ramo Civil, que estaba en el edificio de la presidencia municipal. En esos años, en el interior de la presidencia había una cancha donde jugaban básquetbol, por lo que Cupido no lanzó sus clásicas flechas, sino que le lanzó un pelotazo a América un día que ella salió de la oficina y vio a un jugador excepcional, quien, con el paso del tiempo se volvió su novio y luego se convirtió en su esposo. El jugador, Ramón, trabajaba en la “Zapatería El Águila”, que era propiedad del papá de Roberto, Luis y Óscar Bonifaz. Doña América dice que duraron cinco años de novios, “fue un noviazgo tranquilo, bonito, no como ahora que dicen ‘me aceptas o qué y a la cama’. Él fue muy respetuoso”. Se casaron en 1949. Todos sus hijos nacieron en Comitán:

6

Josefina, Jorge Caralampio (qepd), Martha Araceli, Lulú y Juan Ramón. Cuando Juan Ramón se casó, su esposo le dijo que se fueran a vivir al rancho, y desde entonces (más de sesenta años después) ha vivido en el rancho, que está en la colindancia con Guatemala y que ha creado un gran mito. Su esposo ya murió (vivieron juntos sesenta y un años), pero ella se resistió a regresar a vivir a la casa de Comitán. Dice: “Voy a Comitán sólo cuando tengo cita en el ISSSTE, pero no me gusta ir. Cuando estoy allá, pronto quiero regresar a mi ranchito. Aquí es mi vida ahora.” UNA TIERRA PRÓDIGA ¿Por qué doña América prefiere vivir en el rancho? El rancho era propiedad de sus suegros, don Carlos Guillén Monjaraz y doña Isabel Utrilla, y fue heredado por su esposo,

América De León Guillén

Doña América, don Ramón y sus hijos

don Ramón Guillén Utrilla, quien nació en ese rancho. La extensión era inmensa, llegó a tener más de mil hectáreas. Todo lo que actualmente es la colonia Carmen Xhan era de su propiedad. El rancho colinda con una comunidad que es muy conocida en la región: Gracias a Dios, que está en los límites de la frontera de Guatemala con México. De ahí nació el mito de que en el rancho de doña América, la mitad de la cocina era chapina y la otra mitad era mexicana. Pero no es así, porque (de acuerdo con los límites internacionales) existe una franja, entre ambos países, que es territorio de nadie. Quien acude al rancho puede ver una serie de mojoneras que marcan el límite de ambos países. Cada mojón está en el centro de una franja de veinte metros que es la línea divisoria de Guatemala y de México. El rancho siempre tuvo la vocación de ser ganadero. En la actualidad, doña América se dedica a la factura de quesos (riquísimos) que sus hijas venden en Comitán (son muy peleados). Los empleados son guatemaltecos, cada día regresan a sus comunidades. Martha Araceli (una de sus hijas) dice que no contratan mexicanos “porque ellos ya no quieren trabajar”. Doña América nos revela cuál es el secreto del sabor exquisito de los quesos que prepara: “La razón de que haya cambiado el sabor de los quesos es que ya no los cuajamos como lo hacían antiguamente. Antes los cuajaban con el cuajo de la vaca, que es una bolsa que tiene la res adentro. Eso es horrible. Mi suegro preparaba el queso a la antigua. Cuando mataban la res, lo primero que sacaba era la bolsa, la desocupaba, la extendía, le daba una media lavadita, lo llenaba de sal y la ponían a secar. Cuando se iba a cuajar la leche, de ahí sacaban una tirita y la ponían en el suero, y a ese suero colado se le echaba la leche para que cuajara. A mí que me perdonen, pero yo a eso siempre le sentí un tufito. Nosotros cuajamos con pastilla, pero de vaca holandesa. Creo que esa es la clave del sabor.” Un desafortunado día, un virus atacó a su esposo y él se quedó en silla de ruedas. Fue un golpe demoledor, porque era un hombre que se levantaba a las cinco de la mañana e iba a revisar la siembra y el ganado. Cuando ya estaba enfermo, un domingo, su hijo Juan lo llevó a dar una vuelta, para ver cómo estaba la siembra del frijol. Cuando estuvieron frente al campo sembrado, don Ramón dijo: “Ay, hijo, esta cosecha ya no la voy a levantar yo”.


Así fue. Murió antes. Cuando cundió la noticia de la muerte, la casa del rancho se llenó de amigos, vecinos y familiares. Lo llevaron a enterrar a Comitán. El amor de vida de doña América había desaparecido. ¿Qué hacer? Después de la novena, los hijos le propusieron que se quedara a vivir en su casa de Comitán. ¿Cómo iba a vivir ella sola en el rancho? El cardiólogo José Luis Espinosa recomendó a las hijas que no la forzaran, que Doña Hilda Torres y doña América permitieran que ella decidiera. En reunión familiar, doña América dijo a sus hijos que era su voluntad vivir en el rancho donde había vivido más de cincuenta años con su esposo. Y así es hasta el día de hoy. Doña América dice: “Acá soy feliz. Tejo y veo la televisión hasta las doce de la noche. Tengo cable, que es de una compañía guatemalteca. Como me duermo tarde, me levanto a las diez y media de la mañana. Mis hijos son muy amorosos, se turnan para acompañarme en el rancho, cada semana viene uno de ellos. Desayuno con ellos. Desayuno una manzana, gelatina y café con leche y pan. Luego voy a ver a las palomitas que tengo desde hace veinte años. Llegaron a ser veintitrés, cantaban precioso. Ahora solo tengo ocho, porque un muchachito ingrato dejó abierta la jaula a la hora que la estaba barriendo. La leche la traen en cuanto acaban de ordeñar y ya los muchachos se encargan de hacer los quesos. La leche la traen al cuarto de queso, ahí se cuela en la cubeta grande, ya que está colada se le echa la pastilla, según que tanto sea la leche es el tanto de la pastilla. Ya colada la leche la mueven bien, se tapa y ya cuaja. Ya que está cuajada se corta. El cuajo tarda unas seis u ocho horas, en la tarde ya se parte con una pala de madera, para que asiente y al otro día, temprano, se voltea a unas bolsas que inventé, porque antes no se hacía así. Compro la manta, de la más rala, hago unas bolsas y en esas bolsas se voltea el queso, se amarra y se cuela, ya que escurrió, se supone que la mayor parte del suero, se pone en una prensa, ahí ponen las bolsas, le bajan la tapa y le ponen unas piedronas, con las que se aplastan hasta que ya no queda nada de suero. Ya que salió de allí, se pone en las mesas, limpias, para amasarlo con sal y hacer el queso y ya se pone en moldes, del molde se pone en una bolsa y el polipapel, yo soy la envolvedora. Gracias a Dios, hay veces que salen cincuenta o sesenta quesos de veinte. El de a sesenta es muy peleado en Comitán.” ¿Y después del trabajo? Se sienta a ver televisión o escucha marimba, en la radio; o resuelve crucigramas y sopas de letras. Sus hijas preparan la comida, y más tarde juegan cartas o lotería o damas chinas. Dice que, de vez en vez, toma una copita de vino, sobre todo cuando tiene invitados o como, recientemente, toda la familia se reúne para celebrar su cumpleaños, como en el más reciente agosto, cuando celebró sus noventa y tres años. A las ocho de la noche se encierran en la casa y ¡hasta el otro día! Su vida transcurre de manera apacible, en una frontera que nada tiene de convulsa. Ahí, en su rancho, los mexicanos y guatemaltecos pasan tranquilamente de un territorio a otro, como si no existiera el límite. Doña América se levanta cada mañana y oye el canto de tiucas y de sus palomas y el cloqueo de las gallinas y el mugido de las vacas que proporcionan la leche que usan para hacer los quesos. Doña América no cuaja su vida con el cuajo, ¡no!, ella la cuaja con pastilla, con la pastilla blanca del entusiasmo y de la tranquilidad. Ahí está el secreto, la diferencia en el sabor.


Pasillo

Lulú Gálvez

LA SALUD, ¡POR ENCIMA DE TODO!

H

ay personas que tienen alguna dolencia. Personas que sufren de fibromialgia y que, de repente, tienen muy duros los músculos; personas que sufren de dolores artríticos o padecen estrés; personas que presentan algún desequilibrio por la pérdida de algún ser querido. ¿Cómo sanar la ausencia de una persona amada? TERAPIAS HOLÍSTICAS KOLE TS’AK ofrece sus servicios para equilibrar cuerpo, mente y espíritu. Lulú Gálvez recibió cursos en el Centro Holístico Latinoamericano; asimismo, el uso de Flores de Bach con Devas. TERAPIAS HOLÍSTICAS KOLE TS’AK ofrece masajes sanadores, terapia con Flores de Bach, sicoterapia, reiki, aromaterapia, tanatología y arcángeles (que es un tipo de terapia que aplica la energía del universo en beneficio del paciente). Hay muchas personas que pasan por el proceso de la pérdida de un ser amado y no saben cómo sanar ese duelo. Esto les provoca enfermedades. La tanatología ayuda

8

a superar las diversas etapas del duelo. La tanatología no sólo ayuda a superar la ausencia de un ser querido sino también a superar mentalmente la pérdida de alguna parte del cuerpo (por ejemplo, a las mujeres que, por cáncer, les extirparon un seno). Además, ayuda a que los niños superen la muerte de una mascota. TERAPIAS HOLÍSTICAS KOLE TS’AK ofrece sus servicios de sanación a personas de todas las edades, desde niños hasta personas de la tercera edad. Ofrece herramientas para que inicien su proceso de sanación desde el interior de cada ser. Su convicción es que el ser humano está lleno de energía y la energía es maravillosa. KOLE, en maya, significa Mujer; y TS’AK es Médico. Quienes deseen tener más información acerca de estas terapias alternativas pueden llamar al 963 121 59 20.


LOCACIÓN: KAPS SALÓN SPA LOCACIÓN: KAPS SALÓN SPA

MOBILIARIO: EXHIBIDOR - BARRA MOBILIARIO: ESPEJO -EXHIBIDOR BANCOS - BARRA ESPEJO- MDF - BANCOS MATERIAL: MADERA - LAMINADO MATERIAL: MADERA - MDF - LAMINADO

cc

ACABADO PINTURA AUTOMOTRIZ: COLOR BLANCO Y NEGRO ACABADO PINTURA AUTOMOTRIZ: COLOR BLANCO Y NEGRO

c c

MANICURE: DUELA MADERA DUELA ACABADO MANICURE: AUTOMOTRIZ DE 1A.MADERA CALIDAD ACABADO AUTOMOTRIZ DE 1A. CALIDAD

SERVICIOS: SERVICIOS:

Diseño y fabricación de mobiliario Diseño y fabricación deinteriores mobiliario Diseño arquitectónico y de Diseño arquitectónico y de interiores Construcción Construcción

963-129-5657 963-129-5657 CREARTE CREARTEENENMADERA MADERA c

AV. PRIMAVERA ESQ.SABINOS CON 33 CALLE SUR OTE BARRIO LOS

FOTO: A. AKLER

c

FOTO: A. AKLER

CREARTEENMADERACOMITAN@GMAIL.COM CREARTEENMADERACOMITAN@GMAIL.COM AV. PRIMAVERA ESQ. CON 33 CALLE SUR OTE BARRIO LOS SABINOS

www.crearteenmadera.com www.crearteenmadera.com 9

FOTO: A. AKLER

MOBILIARIO: ESTANTERÍA - BARRA MOBILIARIO: ESTANTERÍA - BARRA - PANELES TIPO RACKS - PUERTAS - PANELES TIPO RACKS - PUERTAS - ESPEJO - VITRINA - PLAFÓN. - ESPEJODE - VITRINA PLAFÓN. MATERIAL: MADERA PINO DE- 1A CALIDAD MATERIAL: DE PINO DE 1A CALIDAD CONMADERA BARNIZ NATURAL CON BARNIZ NATURAL

FOTO: A. AKLER

LOCACIÓN: BOUTIQUE SAN MARCOS BOYS LOCACIÓN: BOUTIQUE SAN MARCOS BOYS


Tapango

De pie: José Roberto Meza Cancino, José Guillermo Bermúdez, Víctor González, Alberto Mora Trujillo, José Luis Hernández Díaz, Ricardo Antonio Santis Torija, Fernando Avendaño Pérez, Juan Antonio Guillén Ruiz, Luis Gonzalo Morales, José Poo Ramírez, Antonio Guillén, Julio César López y Rodolfo Guillén Torres. Semi hincados: Alejandro Molinari y Jorge Antonio Domínguez.

DESPUÉS DE CINCUENTA AÑOS Quienes ahora son compañeros de un salón de clases, en primaria, no saben que un día (tal vez cincuenta años después) acudirán a una reunión con ex compañeros. No lo saben, porque ahora no piensan en el futuro. Los reunidos ¡tampoco piensan en el futuro!, en realidad los ex compañeros se reúnen porque se alimentan del pasado. Los seres humanos no se alimentan del futuro, porque éste no tiene sustancia; los seres humanos se alimentan del pasado, porque éste es rico en esencias. Esto fue lo que hizo un grupo de ex alumnos de la escuela primaria Fray Matías de Córdova. Se reunieron y en cuanto se vieron se abrazaron y, en automático, aparecieron conversaciones que, casi por regla, comenzaron con: “¿Te acordás de…?”, y el bonche de recuerdos ¡apareció! Algunos recuerdos sólo existían en la mente de uno de ellos, pero los otros, asintiendo con la cabeza, decían que ¡sí, que sí se

10

acordaban!, aunque, la verdad es que no tenían ni idea de lo que el otro decía. Ya García Márquez dijo que “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”. Los ex compañeros reunidos cumplieron, en este 2018, cincuenta años de haber egresado de la escuela primaria Fray Matías de Córdova, recordaron que los primeros años de su educación los recibieron en una casa particular que fue acondicionada como escuela. La casa tenía la traza original de las auténticas casas comitecas. Estaba al lado de donde ahora está el Museo Rosario Castellanos (en una época hubo una tienda de telas llamada “Barbas”). Los niños entraban a un zaguán un poco oscuro y llegaban al patio central donde, alrededor, había salones. Lo bonito de esa casa estaba al fondo (en el sitio), ahí, en un patio luminoso estaba una cancha de básquetbol, donde los niños


jugaban a la hora del recreo. Pero había más, porque el salón de tercer grado tenía dos puertas, una daba al patio central y otra al patio trasero. Cuando el maestro, por alguna razón, debía dejar el aula (bien porque iba al sanitario o iba a la dirección) los alumnos practicaban “El paso de la muerte” que consistía en salir corriendo por la puerta trasera, dar la vuelta a la cancha, al pasillo, entrar al salón por la puerta delantera, sentarse y pasarle la estafeta a otro compañero. “La muerte” ocurría cuando el maestro entraba al salón y veía que faltaba un alumno, el que, apenado y acezando, pretextaba algo por su ausencia, aunque sabía que sería castigado y no tendría recreo. Los ex compañeros recordaron que en ese tiempo jugaban, además de básquetbol (en el inolvidable equipo “Halcones”), canicas, chinchinagua, corre Chepe, caballito de pelota, trompo, balero, yoyo y, algunos, los más avezados, iban al fondo del patio (donde había un montón de madera) y jugaban “gallito”, que era un juego muy peligroso (los niños de ese tiempo no lo advertían). El “gallito” era una corcholata aplastada, con dos hoyos por donde pasaba el hilo que era manipulado con ambas manos y que permitía que la corcholata (súper afilada en sus bordes) girara y cortara el hilo del jugador contrario. Las manos se abrían y cerraban como fuelle y esto permitía que la corcholata se moviera con una fuerza de molino enloquecido. Los ex compañeros recordaron los nombres de sus maestros. Lo hicieron en un pase de lista jamás realizado entonces, porque en aquel tiempo, quienes hacían el pase de lista eran los maestros para ver si todos los alumnos habían asistido. Primer año: maestro Óscar de La Cruz; segundo año: maestro Óscar de La Cruz; tercer año: maestro Alberto Gómez; cuarto año: maestro Javier Flores Torres; quinto año: maestro Juan Pérez; y sexto año: maestro Luis Vila Gallegos; director: maestro Víctor Manuel Aranda León. ¡Y todos se pusieron de pie!

En ese tiempo, los salones eran exclusivos para niños y para niñas. Como dice la canción de Chico Ché: “Los nenes con los nenes, las nenas con las nenas…” De igual manera, los salones para niños eran atendidos por maestros varones y los salones para niñas eran atendidos por maestras. Estos ex compañeros se reunieron porque hubo un tiempo, hace cincuenta años, que se vieron casi a diario. De lunes a viernes, de ocho de la mañana a dos de la tarde, convivieron adentro de un salón. Nunca, en ese momento, pensaron que cincuenta años después se reunirían en el parque central de Comitán. Se reunieron pocos. En ese tiempo, los grupos eran de cincuenta alumnos. Por esto, cuando la escuela primaria Fray Matías de Córdova participaba en los desfiles, la gente disfrutaba ver al contingente debidamente uniformado, con camisa blanca, pantalón blanco, botas negras, polainas verdes, casco verde (adornado con ramas de laurel) y una espada de madera al cinto. ¡Ah, los alumnos se sentían muy orgullosos cuando medio Comitán aplaudía su gallardo paso! Los ex compañeros se reunieron para darse un abrazo, para recordar viejos tiempos, tiempos de hace cincuenta años. Se reunieron para alimentarse del pasado, de un pasado que pareciera estar a la vuelta de la esquina y sin embargo está tan lejos como la historia de aquella vieja casa que hoy ya no existe. Los alumnos de esa generación estrenaron un día las nuevas instalaciones de la escuela que hoy está en la tercera calle norte poniente, muy cerca del centro artesanal y cultural “Turulete”. Se reunieron, platicaron y después, como lo hicieron hace cincuenta años, se despidieron. La vida no es más que encuentros y desencuentros; la vida no es más que instantes presentes que se convierten, un instante después, en recuerdos del pasado.

11


Cocina

CUENTO Compartí la lectura con tus hijos

LA GATA MÁS HERMOSA DEL MUNDO Fotografía por: Cielo Janeth Espinosa Vázquez

Cuentan que hubo una gatita que se llamaba Chica. Todos sabían porqué se llamaba así, ya que Chica, en realidad, era de talla pequeña. Sus hermanos se burlaban de ella. — Es del tamaño de un dedal —decía Benito, su hermano mayor. —Sí —decía Cocoa, la hermana menor, que era más grande de tamaño—. Es tan pequeña que se pierde en medio de una multitud de pulgas. Los dos gatos reían. Se reían tanto que se tiraban con la panza para arriba y terminaban ahogándose de tanta risa. Chica se escondía detrás del sofá o debajo de la silla. Le molestaba que se burlaran, pero no hallaba qué hacer para evitarlo. A Chica la molestaban en su casa, en la calle y en la escuela. Se sentía desdichada. Pensaba: “¿Por qué soy así? Me gustaría ser grande”. Desde que nació había sido más pequeña que los demás gatos que nacían. Cuando nació, su papá -el gato Fradelo-, había dicho que más bien parecía una ratita. Benito, que tenía cinco meses de vida, oyó lo que dijo su papá y desde entonces no dejó de molestar a su hermanita Chica. Todas las mañanas, a la hora

12

que mamá gata les ponía leche en su plato, Benito molestaba a Chica: —Hey, hey, poquito, poquito, porque si no te volverás una rata blanca. Ja, una rata blanca. Y se hamaqueaba de la risa, trepado en la silla. Chica no se sentía bien en ningún espacio. Pensó que lo mejor era irse de casa y buscar un lugar solitario donde nadie la molestara. Una montaña o un valle escondido serían un buen lugar para vivir. —¡No, no! —dijo su abuelo Iko cuando Chica le contó que deseaba desaparecer de su casa, del pueblo —¿No te has dado cuenta que eres la gatita más bella del mundo y que los demás te molestan y te critican por envidia? —No, abuelo, eso no es cierto, lo dices para darme ánimos. —No, mi niña —dijo el abuelo—, lo digo porque es cierto. A ver, a ver, ven, acompáñame. Y el abuelo llevó a Chica a la biblioteca y la paró frente a un espejo que tenía un marco dorado y era tan grande que iba de piso a techo.


—Mira —le dijo el abuelo. Y Chica se vio y dijo: —¿Qué voy a mirar? ¿Que soy una gata del tamaño de un dedal que puede extraviarse en medio de una multitud de pulgas? El abuelo sonrió. —No —dijo—. No estás viendo bien. Y el abuelo se acercó y le dijo que viera bien, con esos ojos enormes que tenía. Y cuando dijo enormes, lo remarcó, ¡enormes!, ¡bellísimos! Y Chica vio y vio que su piel era bella y sus patitas eran perfectas. Y vio sus ojos y vio que, en efecto, eran los ojos más bellos del mundo, eran como ventanas de una catedral; y vio que todo estaba en proporción divina. No había algo de su cuerpo que no tuviera la perfección del universo. Y sonrió. Cuando el abuelo la vio sonreír, supo que su nieta había aprendido a verse, que es lo más importante que debe hacer un animalito y un ser humano. ¡Saber verse! No importa lo que ve el otro, lo que importa es cómo se ve uno. —¿Verdad que eres la gatita más bella del mundo? — preguntó el abuelo. Y Chica maulló con ternura y con ello dijo que sí, que era cierto, era la gatita más bella del mundo. Para regresar a su casa caminó por el callejón de siempre, ahí estaba el gato Cornelius, que era un gato callejero que siempre estaba acostado sobre una tapia de madera. Cuando vio a Chica, dijo: —Miren, miren, ¡quién está aquí! La gata del tamaño de

una pulga. Esperó que la gatita se hiciera más y más pequeña, pero no fue así. Chica caminó como si estuviera en una pasarela. Cornelius se sorprendió, volvió a gritar que era una gata microscópica, pero Chica siguió caminando con la cola levantada como si fuera una torre altísima. El gato, de un salto, se interpuso en el camino de Chica y le preguntó: —Oye, oye, ¿te quedaste sorda? —No —dijo Chica, con una gran sonrisa, satisfecha de sí misma. —Entonces, ¿por qué en lugar de hacerte menos que una pulga pareces más grande? —Ah, ¿qué no ves que soy la gatita más hermosa del mundo? ¿No ves mis ojos que son como vitrales de una catedral? Cornelius abrió los ojos y no pudo disimular lo que veía. Era cierto, esa gatita que hasta ayer parecía ratita tenía unos ojos bellísimos. —Caray, ¡es cierto! —dijo y se hizo a un lado para que Chica siguiera caminando. —Adiós, querido Cornelius —dijo Chica y caminó moviendo su trasero como si fuera un oleaje infinito, las nalgas de aquí para allá. Supo que en cuanto llegara a casa, sus hermanos la seguirían molestando, pero ella no les haría caso, porque sabía, perfectamente, que todo era por envidia, porque ella era la gatita más hermosa del mundo, la más perfecta, la de los ojos de ventana de catedral.

13


Oratorio

UNA EMPRESA EXITOSA

C

omitán y la región celebran en este 2018 cuarenta años de la empresa abarrotera SAN LUIS. En 1978 inició la historia de una de las empresas más exitosas de la región, historia que, como todas las historias de triunfo, inició de manera modesta y hoy da trabajo a más de cuatrocientos empleados que laboran en la empresa y beneficia a cientos de pequeños negocios. SAN LUIS es una

14

gran generadora de empleos en Comitán y en la región. ¿Cuál es el éxito de esta empresa ciento por ciento comiteca? Uno de los socios fundadores explica que el éxito se basa en que los clientes siempre son tratados como amigos. Su política empresarial es: “Nosotros ganamos el cinco por ciento en productos que se comen y el diez por ciento en


productos que no se comen”; es decir, los márgenes de ganancia son los mínimos, con lo que se beneficia a la población en general con la canasta básica. Los amigos que compran en la empresa saben que están comprando a precios muy bajos. Por eso, cientos de amigos se acercan todos los días a comprar en los diversos locales que tiene SAN LUIS. Los socios de la empresa son apasionados de su trabajo: “Lo que se necesita es ¡apasionarse de lo que uno hace!”

local.

SAN LUIS empezó en un pequeño local, en 1978. El negocio lo comenzaron dos de los actuales accionistas principales. El local era propiedad de la mamá de Víctor Manuel Albores Guillén, uno de los socios fundadores, ella tenía una pequeña tienda de abarrotes en donde se abastecían “los locatarios del mercado de Jesusito”. Ella les cedió el negocio, pero, al año de haber iniciado, la mamá, por reclamos familiares, exigió a su hijo que le regresara el

Cuando Rita Ortiz se enteró de eso, le dijo a Víctor que podía ocupar la casa donde había vivido el doctor Roberto Ortiz Solís y estaba vacía. Se pasaron ahí y la tienda se hizo más formal. En esa casa ahora está el Supermercado. Ahí comenzaron a aplicar, con mayor denuedo, la política de respeto para los amigos que llegaban a comprar. En Comitán (habrá que decirlo) existía la costumbre de condicionar la venta de un producto, por ejemplo, si alguien quería comprar azúcar, el comerciante vendía el producto siempre y cuando el cliente adquiriera otros productos. Además, los clientes debían entrar a la bodega para sacar el bulto de azúcar. Lo que hoy es SAN LUIS aplicó otro trato: no condicionaban compra alguna y tenían empleados que llevaban la mercancía hasta donde los amigos compradores pedían. El negocio comenzó a prosperar, porque los amigos agradecieron el trato humano que se les extendía. El trato a la gente ha sido el secreto de Abarrotes SAN LUIS. Los amigos compradores de los inicios han heredado la tradición a la familia y ahora son los hijos

y los nietos de aquellos amigos iniciales quienes acuden a realizar sus compras. Han atendido a todos con mucha dignidad, pero quienes reciben un trato aún más especial son los niños, porque como dicen: “Si hacemos llorar a un niño, si le decimos que no moleste, ese niño tendrá una mala imagen de nosotros; si por el contrario, los atendemos, les damos una paleta, se sentirán bien y cuando crezcan serán nuestros amigos compradores, porque tendrán un buen recuerdo de nosotros. Atendemos a compradores a ochenta kilómetros a la redonda, en todos esos lugares nos estiman y nos reconocen como amigos”. Suc. Centro En 1980, a 2ª. Avenida Oriente Sur No. 46. nivel federal hubo una modificación: Matriz La Secretaría de Bulevar Belisario Domínguez Sur. No. Hacienda anunció 163. que pasaría a revisar tienda por tienda Suc. Centro para exigir los pagos 3ª. Av. Oriente Sur. No. 61. facturados. Muchos comerciantes de ese Suc. Bulevar tiempo cerraron Belisario Domínguez Sur. No. 160. sus puertas. Sólo quedaron Suc. Central de Abasto algunos antiguos 4ª Avenida Poniente Sur No. 216. comerciantes, como doña Lupita García Suc. Cruz Roja y doña Hermila 5ª. Calle Norte Poniente Coronado, pero No. 110, Barrio Santa Cecilia. sus negocios ya estaban caducos. Periférico Entronque de la carretera Internacional Puede decirse que con el libramiento. sólo SAN LUIS se quedó atendiendo la demanda del público de la región, dando facturas y vendiendo a precios baratos.

Después de un viaje, los socios fundadores regresaron y hallaron que la tienda que habían dejado estaba muy mal atendida. Recomenzaron de nuevo, abrieron una tienda en la esquina de la tercera avenida y quinta calle. Con un inventario

15


mínimo se pararon en la puerta y comenzaron a saludar a los amigos de siempre, cuando éstos se dieron cuenta que habían vuelto regresaron a comprar con ellos. Como tenían un trato preferencial de varias empresas muy fuertes a nivel nacional: Limas, Jugos del Valle, Fábrica y Jabón La Corona y Gamesa, venían personas de Guatemala, de Motozintla y de Tabasco a comprar; de Tabasco hacían el viaje en avioneta, todo porque Abarrotes SAN LUIS vendía más barato que en Villahermosa. El negocio volvió a prosperar. La empresa requirió más personal de confianza. Entonces (en 1993), familiares del doctor Newlson Briones llegaron a aportar su conocimiento y pasión. Ellos llegaron de Matamoros y de San Luis Potosí (de hecho, el nombre de la empresa comiteca es un homenaje a aquel estado de la república Mexicana).

el pueblo. Las “extranjeras” han proliferado pero los amigos de Abarrotes SAN LUIS siguen fieles porque reconocen los precios bajos y el trato especial que se les otorga.

Como anteriormente habían adquirido un terreno frente al bulevar, y la Central de Abasto comenzaba a tener presencia (porque al principio nadie quería ir porque lo veían demasiado lejos), construyeron la tienda que está frente al Hotel Laureles, misma que comenzó a dar servicio el 28 de febrero de 1996 y fue un éxito. El supermercado se inauguró el uno de marzo de 2000. Fue el primer supermercado grande que hubo en Comitán.

Hoy, miles de amigos de Comitán y de la región celebran los cuarenta años de esta empresa ciento por ciento comiteca. Abarrotes SAN LUIS es una empresa exitosa, que siempre pregona: Los comitecos compran con los comitecos. ¡Felicidades, hoy y siempre!

En ese tiempo comenzaron a llegar a Comitán las tiendas “extranjeras”. Les llaman así, de igual manera que en los años cincuenta, los comitecos llamaban “dulces extranjeros” a todos los que no eran dulces elaborados en

16

El uno de mayo del presente año, Abarrotes SAN LUIS abrió una nueva sucursal en el entronque de la carretera internacional con el libramiento, es un espacio de dieciséis mil metros cuadrados, con un amplio estacionamiento para comodidad de todos los amigos que los favorecen con sus compras. En todos los locales de Abarrotes SAN LUIS existe una imagen del Corazón de Jesús, porque los empresarios reconocen que donde está la imagen hay la protección divina.

Fotografía: Carlos Gordillo. Modelo: Michelle Samantha Castillejos Báez.


17


Sitio

CARTA A MARIANA, DONDE SE DA CUENTA DE UN INSTANTE GLORIOSO

Querida Mariana: Esta fotografía que anexo estaba en Teotihuacán. Es de un día en que el padre Carlos J. Mandujano fue a dar misa en la colonia Efraín A. Gutiérrez, poblado rural cercano a Comitán. Si alcanzás a ver, detrás de los árboles, hay una camioneta. Los expertos dirán si es de los años cincuenta o de los años sesenta. Parece una Ford. El fotógrafo captó un instante glorioso de los años sesenta. Acá hay seis personajes: don Polo Torres, don Augusto Molinari (mi papá), don Artemio Gordillo, don Pancho Bermúdez, don Heriberto (quien era contratista), y el doctor Guillermo Robles (quien ya está con una cervecita en la mano). ¿La fotografía llegó de Teotihuacán? Sí, el otro día saludé al maestro Jorge en la escuela y me enseñó un abanico de fotografías que le había enviado el maestro Alfredo Álvarez, quien radica, desde hace años, en la zona de Teotihuacán, lugar “donde los hombres se convierten en dioses”. En esta fotografía hay un grupo de hombres que llegaron a adorar a su Dios, porque acompañaron al padre Carlos en la misa que ofreció a los habitantes de la comunidad. En esa época, el padre acudía a las comunidades rurales, de vez en vez, para presidir la misa. Los hombres de la comunidad “armaban” una enrama y debajo de ella colocaban una mesa con mantel blanquísimo, para que el sacerdote ofreciera la misa. Frente al altar había una serie de sillas plegables, donde se sentaban las mujeres con sus niños. Al término de la misa, los cursillistas convivían y después de la comida regresaban a Comitán. Acá, según se ve, el acto religioso ya terminó y están a punto de servir la comida.

18

¡Ah, pero la fotografía tiene su anécdota! En cuanto mi mamá vio la foto dijo que esa tarde la barbacoa estaba cruda. ¿Cómo? Sí, resulta que una tarde anterior, tío Pancho, y otros compas, fueron a preparar la barbacoa enterrada. Llegaron, prepararon todo, pero, mientras excavaban el agujero y preparaban la carne, tomaron unas cervecitas. Hubo un momento en que se pasaron de copas y algo no calcularon bien. Regresaron a Comitán, satisfechos por haber cumplido con el cometido, sin pensar que al día siguiente, a la hora que debían servir la barbacoa se dieron cuenta que la carne no se había cocido lo suficiente. Por eso, dice mi mamá, se ve que ahí donde está don Heriberto tuvieron que improvisar un tapesco sobre las brasas para que la carne terminara de cocerse. Mi mamá cuenta que mi tía Margarita Domínguez había llegado de vacaciones, desde la Ciudad de México, y mi papá la había invitado a ir al paseo. Lo bueno, insiste mi mamá, es que llevó comida y así pudo atender a la tía, porque a las cuatro de la tarde ya le hablaban sus tripas.

Como mirás, todo era un canto a la vida y a la


naturaleza; es decir, era una ofrenda y un agradecimiento al Dios de estos hombres y mujeres que acompañaban al padre Carlos en su labor de atender al rebaño. Dije que ahí está don Polo, quien tenía un negocio frente al parque central (Joyería Tocris) en el que vendía relojes, cámaras y rollos fotográficos. Ya te conté en una carta anterior que él me sorprendió como nunca antes cuando, en un viaje de éstos, realizado a los Lagos de Montebello, sacó una cámara, apretó el botón y yo vi que un papel cuadrado salía del aparato como si fuera una lengua. Don Polo tomó el papel con la mano derecha, lo abanicó por algunos minutos (pocos) y luego me enseñó la fotografía. ¡Magia! La fotografía había sido revelada frente a mis ojos. ¿Cómo se lograba tal prodigio? Don Polo me dijo que esa cámara era una cámara de marca polaroid y que tomaba fotografías instantáneas. Quise tener una de ellas, pero resultó que eran caras. Dije que ahí está mi papá. Todos los hombres del mundo, cuando tienen la suerte de ser hijos de hombres buenos, dicen que su papá es el mejor del mundo. Yo tuve la dicha de ser hijo de un hombre bueno, por eso digo que mi papá fue el mejor papá del universo.

Dije que acá está tío Pancho, quien se dedicaba a vender productos forestales. Fue un hombre muy trabajador, pues se levantaba de madrugada para ir, con su camioneta, a los aserraderos para llevar madera. Entre otros hijos tuvo a tío Manuel, quien, con el tiempo, se convirtió en uno de los comerciantes más exitosos del pueblo. Dije que acá está don Heriberto, quien, cuenta mi mamá, llegaba frecuentemente a la casa y su oficio estaba dedicado a la construcción. Dije que acá está el doctor Guillermo, destacado odontólogo. Él fue mi maestro de química, en la secundaria del Colegio Mariano N. Ruiz. El mundo lo conoce porque, según testimonio de la tía Bety Córdova, fue el primer novio de Rosario Castellanos, cuando eran alumnos de la secundaria del estado. Posdata: ¿Y el padre Carlos?, pregunté, ¿se molestó porque la barbacoa no estaba lista? No, dijo mi mamá, el padre era muy estricto en su comida, no comía barbacoas, a él le llevaban comida especial. Era todo un personaje. Así que el padre y la tía Margarita sí comieron a sus horas, los demás, debieron esperar que don Heriberto terminara de cocer la carne.

Dije que ahí está don Artemio, que acá se limpia los ojos, sin duda porque el humo le llega directo. Don Artemio fue acogido, desde niño, como protegido del padre Carlos. Él fue radiotécnico.

19


Corredor

20


FotografĂ­a: Carlos Gordillo Modelo: Karla Gordillo

21


Sala

LECTURA DE UNA FOTOGRAFÍA

E

s el patio de tierra de alguna casa. En tiempos en que el cemento parece ser el Dios del mundo, hallar pisos de tierra es un prodigio, es como volver a tiempos originales. ¿Los niños de hoy juegan en la tierra? ¿Las niñas de hoy hacen pasteles de lodo? Cuando menos, pienso, los niños de este patio sí juegan en la tierra y esto permite el sublime hallazgo de construir carreteritas como la que acá se ve. Los niños de este patio juegan a muchas cosas. Primero, imagino, construyeron la carretera; es decir, jugaron a ser ingenieros, de esos enormes constructores que, a diario, en todo el mundo, construyen carreteras para que los automovilistas puedan trasladarse de un lugar a otro. Con técnica depurada, con palitos y con las manos (por ahí se ve una palita) trazaron la carretera. Hicieron el trazo y vieron que era necesario hacer dos curvas, la segunda fue necesaria para no chocar con el tronco, la primera fue por el mero gusto de darle emoción a la carretera, porque, se sabe, las carreteras que son rectas, rectas,

22

como la autopista que va de Villahermosa a Veracruz, se convierten, en algunos momentos, en carreteras aburridas. Los conductores de autos comienzan a cerrar los ojos, por la monotonía; en cambio, cuando, de vez en vez, sólo para darles emoción, las carreteras tienen curvas apacibles, el trayecto se convierte en un verdadero deleite. En cuanto el trazo de la carretera quedó aprobado, los niños juguetones soltaron arena fina, para que los autos no cayeran en baches o saltaran como canguros desorientados en topes. ¡Lástima que los gobernantes no leerán esta Arenilla! Podrían tomar lecciones de cómo debe hacerse una carretera, para que los autos se deslicen sin problemas, porque (si se dan cuenta) acá tampoco se ve que haya integrantes de organizaciones, con rostros cubiertos y con palos en las manos, demandando el pago de cincuenta pesos para conceder el paso. ¡No! Acá, en este juego, se respeta el artículo constitucional que concede el derecho de libre tránsito.


Una vez hecho el trazo, los niños dijeron que era necesario marcar los límites, para que los autos no se salgan “de la raya”. Fueron entonces al sitio de la casa y levantaron pequeños guijarros, que les serviría para tal encomienda. Uno de los niños dijo que tal vez no era conveniente señalar los límites de la carretera con piedras, porque eso haría que, en caso de algún accidente, el automovilista despistado podría impactar su auto contra una enorme piedra y ello le provocaría serias heridas, ¿por qué no empleaban ramitas frágiles? El otro niño dijo que ¡no! ¿Acaso serían tan tontos de conducir a altas velocidades? ¿Acaso serían tan adultos para conducir en estado de ebriedad? ¡Claro que no!, dijo el otro niño. Ellos juegan de manera responsable, saben que la vida es para divertirse, no para hipotecarla en situaciones de riesgo. Después de colocar esos muretes delimitadores, tomaron los autos y, con los dedos pulgar e índice, condujeron con mucho cuidado los autos, porque lo importante era el rum rum que van haciendo en cada avance, en cada rebase, porque ¡sí!, el juego es una competencia de autos, se trata de llegar al final en primer lugar, pero, por eso, conducen

rebasando al otro, pero saben que para llegar a la meta deben conducir con mucho cuidado. Los niños que juegan este juego ¡son sabios! Reconocen el objetivo del juego: divertirse y llegar sanos y salvos. Los autos que están estacionados en batería en las laterales de la carretera pertenecen a los espectadores que, ahí se ve, echan porras cada vez que pasan los autos en la carretera. Ellos, los espectadores, toman agua, no consumen alcohol. También son sabios, saben que para ser feliz no se necesita estimulante alguno, más que la actitud ante la vida. ¿Y qué más? Ah, bueno, a la hora que se acabe el combustible o a la hora que la polvazón de los autos sea como un viento negro en el desierto, los niños de esta casa irán al cesto y sacarán los muñecos (que son representación de superhéroes) y volarán por encima de los troncos y de las plantas y buscarán a los malvados que quieren destruir la tierra y salvarán a la humanidad, hasta que la mamá les diga: “Ya niños, lávense las manos. Ya es hora de cenar”.

23


Balcones

Palabras comitecas Es común utilizar palabras como: dramático, soberbio, bipolar, para describir algunos comportamientos o estados de ánimo. A continuación te presentamos algunas palabras comitecas, tomadas del libro “Glosario”, de José Luis González Córdova, que aluden a ciertos estados de ánimo o conducta. Seguro te sentirás chento al usar alguna de estas palabras. ¡Rescatemos nuestro lenguaje comiteco!

Alzado: Altivo, orgulloso. Cae mal. Ejemplo: “¡Ish!, vonós ya, porque ahí viene ese alzado del Talega fría.” Antzilón: El que llora por todo, con o sin razón. Ejemplo: “Ni vayás a decirle nada al niño, porque es un antzilón, ´ta bueno que esté contento.” Ateperetado: El que hace las cosas de manera alocada. Ejemplo: “No le des esa responsabilidad a él, es muy ateperetado.” Atutizarse: Tener miedo. Ejemplo: “Miralo ése, tan grandote, y nada más le ponen una mujer enfrente luego se atutiza.” Azariarse: Sonrojarse, sentir vergüenza. Ejemplo: “Pobre mi´jita, se azarió, estaba con su novio y se le salió un pedo.”

turno.” Embelequero: Persona que se entusiasma fácilmente por cosas que valen o no la pena. Ejemplo: “Miralo ese embelequero, solo era una comidita familiar y hasta estreno y mariachi se trajo.”

Azorocado: Aturdido por el golpe. Ejemplo: “Ése, desde chiquitío es bien azorocado, no te confiés.”

Retobado: Que no entiende razones. Malcriado. El niño que hace berrinche. Ejemplo: “Ese tu peor es nada parece muchachito. Todo el día haciendo retobo.”

Batzear: Llorar. Ejemplo: “No voy a ir a la fiesta, es que mi´jito solo batzeando se la pasa cuando hay gente, y más que me azarea.”

Tataratear: Falta de equilibrio, de movimiento errático y poco predecible. Ejemplo: “El bolo quedó tatarateando debajo de la mesa.”

Bisbirindo: Avispado, que todo lo hace con alegría. Ejemplo: “Luego se nota que la Lola tiene ojitos de bisbirinda.”

Tzipitera: Melancólico. Se aplica al hijo que entristece cuando su madre tiene un nuevo embarazo. Ejemplo: “¿Irá a tener hermanito? Todo el día se la pasa pue tzípite.”

Caballada: tontería hecha o dicha con buen humor. Ejemplo: “Qué caballo éste, sabía que lo estaba buscando la policía y fue a la comandancia a preguntar cuál era la farmacia de

24

Zoroco: Aturdido. Ejemplo: “¡Qué zoroco sos! Te dije que me trajeras cilantro y este es perejil.”


Sitio


26


27


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Arenilla No. 7 by Arenilla - Issuu