Ejemplar de colección
Doña Leonor Ibarra Rivera y don Gilberto Bolaños, fundadores. Publicación bimestral ■ Distribución gratuita ■ No. 15 ■ febrero - marzo 2020 ■ Comitán de Domínguez, Chiapas, México
febrero - marzo 2020
2 mil ejemplares Distribución Gratuita Alejandro Molinari Director General Roberto Carlos Espinosa Vásquez Director Comercial Carlos Antonio Rivas López Director Comercial, en Guatemala Dora Patricia Espinosa Vázquez Editora Ejecutiva Patricia Alcázar Relaciones Públicas Fotografía de portada: Cortesía de la Panadería La Flor de México. Edición: Carlos Gordillo. Diseño: Arenilla revista
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facebook.com/Arenillarevista Twitter: @arenillarevista instagram.com/arenillarevista 9631266418 9631043955 arenillarevista@gmail.com Para eventos sociales, ventas y publicidad 9632365050 Este ejemplar está en tus manos gracias al patrocinio de: San Marcos, Uniksa, Crearte en Madera, Italika Refacciones, Dr. Rodolfo Pascacio, Colegio Mariano N. Ruiz, Sigma Tecnologías, San José Clínica, Maestra Nancy Kapeloff, Técnica Dental Avanzada, Rod, Grupo Industrial López Pérez, Brenda’s Joyería, Estética Vanity, Pillangó Café, Taquería Tres Carbones, Centro de Servicios Aguilar, Refaccionaria Rodríguez, Diagnostícate, Fundación Alexandra Del Castillo Castellanos, Grúas Castillo, Hotel Posada del Ángel, Dr. Rubén Sánchez, Óptica Mayuan, Auditivos de Comitán, Soy mamá, La casa del suéter, Gorditas el Güerito, La comiteca, Panadería La espiga de oro, Abarrotes San Luis, HyC Servicios Comitán, Laboratorio San Francisco, Panadería La Flor de México, Dr. Mazariegos Díaz José Ramón, Notaría Núm.20, Kotol Kahlix, Dental Clinic, Joyería Ámbar Sáharais, Restaurante La Casa de los Cortes, La Huerta Orgánica, Taller La Rueda, The Estampante, Servicio Camacho, El Estudio – espacio fotográfico, y Xenses – agencia de viajes. Empresas comprometidas con el desarrollo cultural de Comitán y la región.
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EDIT ORIAL ¿Cómo va la lista de Buenos Propósitos? En ARENILLA-Revista no hicimos lista de Buenos Propósitos al inicio del año 2020. Nuestro propósito central lo formulamos muchos años antes de publicar nuestro primer número, porque esta revista es el fruto de un árbol sembrado desde un sueño. Hace años soñamos con crear una revista que estuviera a la altura de la grandeza de nuestro pueblo. Hoy, gracias a la respuesta positiva de nuestros lectores y a la complicidad generosa de nuestros anunciantes y patrocinadores, podemos, con orgullo, decir: “Comitán tiene una revista digna.” Comitán es una tierra luminosa, es la obra de miles de esfuerzos de ciudadanos nobles. Comitán no merece menos. ¿Cuál es entonces nuestro propósito? Nuestro propósito supremo es el siguiente: Entregar, en cada número, un cachito de la luz de este pueblo; deseamos que los lectores encuentren sus hilos de identidad, que reconozcan y se reconozcan en la grandeza de Comitán; que todo el mundo sepa que los ciudadanos de estos tiempos siguen aportando buena semilla; que el universo completo sepa que Comitán es un pueblo lleno de valores sobresalientes y está formado por gente buena y noble. Nuestro sueño comenzó hace muchos años, se materializó el 28 de octubre de 2017 y ahora, en este 2020, el papalote ha alcanzado alturas soberbias, le hemos dado hilo, miles de manos nos apoyan en este vuelo. Por esto, porque nuestro propósito máximo es demostrar la grandeza de esta tierra, nos apoyamos en los más altos valores de ella. Volamos, volamos alto, ustedes -nuestros lectores y anunciantes- nos dan alas soberbias. Volamos, volamos cielos altos. En este 2020 seguimos el vuelo ascendente. ¡Que viva Comitán! ¡Que vivan las personas que habitan estas tierras! ¡Que viva la vida!
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Zaguán
Integrantes de la Asociación Civil – 2020 Sentados: María de Lourdes Aguilar García, Verónica Solórzano Vera (secretaria), Jorge Gordillo Mandujano, María del Rosario Martínez Espinosa (tesorera) y Sara Eugenia Gordillo Avendaño. De pie: Roberto Martín Guillén Abarca, César Alfredo Guillén Cota, José Hugo Campos Guillén (representante legal), Miguel Ángel Penagos Figueroa y Alejandro Benito Molinari Torres.
COMITÁN CELEBRA ¡SETENTA AÑOS DEL COLEGIO MARIANO N. RUIZ!
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l padre Carlos J. Mandujano García fundó el Colegio Mariano N. Ruiz, en 1950. Lo que comenzó como una escuela primaria para varones es hoy una institución de gran prestigio en la región. En estos setenta años de vida fecunda, el Colegio Mariano N. Ruiz ha crecido en forma generosa. Actualmente cuenta con tres planteles (en la bajada rumbo a San Sebastián, frente al Niñito Fundador y en el barrio Los Sabinos) y
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brinda servicios de maternal, preescolar, primaria, secundaria, bachillerato y universidad (la licenciatura en Trabajo Social). El colegio lleva el nombre de Mariano N. Ruiz en homenaje al maestro que nació en San Cristóbal de Las Casas y llegó a Comitán para prodigar su conocimiento en “La Enseñanza”, escuela que fundó. Después de la muerte del maestro Mariano Nicolás
HONOR A LOS FORMADORES DE GENERACIONES. LA GRANDEZA DE LAS INSTITUCIONES RADICA EN EL ESPÍRITU DE LAS PERSONAS QUE LAS CONFORMAN. EL COLEGIO MARIANO N. RUIZ SOSTIENE SU PRESTIGIO EN LOS CIENTOS DE ALUMNOS QUE HAN SIDO FORMADOS POR DECENAS DE MAESTROS. EL COLEGIO MARIANO N. RUIZ ES GRANDE, POR SUS ALUMNOS, SUS MAESTROS Y ADMINISTRATIVOS. MILES DE HORAS EN EL AULA HAN HECHO QUE LA PATRIA SEA MÁS LUMINOSA, MÁS AUTÉNTICA, MÁS FIEL A LOS PRINCIPIOS RECTORES. ACÁ HAY UN CUADRO DE HONOR, CON ALGUNOS HOMBRES Y MUJERES QUE HAN APUNTALADO ESTE ENORME EDIFICIO ESPIRITUAL. SIRVA COMO PEQUEÑA MUESTRA DE LA GRANDEZA DEL GENIO CREADOR Y COMO HOMENAJE A TODOS Y CADA UNO DE LOS QUE HAN FORMADO A ESTA INSTITUCIÓN QUE, EN ESTE AÑO, CUMPLE SETENTA DE SERVIR A MÉXICO. Arriba: Maestra Matilde Genoveva Mandujano García – Maestro Javier Mandujano Solórzano – Madre Sara De la Barreda Guevara – Maestro Víctor Cuervo Hernández – Padre Raúl Mandujano García. Abajo: Padre Carlos J. Mandujano García – Maestro Bernardo R. Villatoro – Augusto Molinari Bermúdez – Enrique Cancino Gordillo – Maestra María Alfonzo Alfonzo.
Ruiz Suasnávar, un grupo de ex alumnos propuso erigir un faro en su memoria. El padre Carlos, alumno del maestro, se unió a la idea del reconocimiento, pero se propuso edificar, en lugar de un faro en lo alto de un cerro, un faro espiritual que brillara por los siglos de los siglos. Fundó la escuela que lleva su nombre y que en el año 2020 cumple ¡setenta años! Setenta años de servir a México. Cientos de alumnos han pasado por
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sus aulas, decenas de maestros han abierto caminos de luz para esos cientos de alumnos. Los nombres de todos ellos son el faro que ilumina el recuerdo del llamado “Sabio olvidado”, Mariano N. Ruiz, y del sabio recordado: Carlos J. Mandujano García. Honor y gloria a todos los que, con su esfuerzo y abnegación, han colocado un ladrillo en ese edificio espiritual prodigioso: Colegio Mariano N. Ruiz.
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cimiento.
Sitio
El libro “Tojolabales, tzeltales y mayas – Breves apuntes sobre antropología, etnografía y lingüística” fue publicado, en su edición original, en 1931, y fue impreso en Talleres Gráficos de la Nación. En la introducción, Carlos Basauri comenta lo siguiente: “En los primeros días de enero de 1928, el C. Secretario de Educación Pública, señor doctor José Manuel Puig Casauranc, y el señor profesor Moisés Sáenz, subsecretario, se sirvieron honrarme con la comisión de formar parte de la “John Gedinns Gray Memorial Expedition”, enviada por la Universidad de Tulane de Nueva Orleans, La., como representante del Gobierno de México y para colaborar en los trabajos que habían de emprenderse en el Sureste de México, en el primer semestre de dicho año.” Así pues, este libro da cuenta de dicha expedición, realizada en 1928. Fueron tres los enviados por la Universidad de Tulane de Nueva Orleans: Félix McBryde, Louis Bristow y Franz Blom (quien es muy conocido y reconocido en Chiapas). ¿Qué se encuentra en este libro? Basauri comenta que “además del informe (que rindió al final del viaje)… (hay) un estudio relativo a los indios Tojolabales que habitan en el Distrito de Comitán, Chiapas, otro que se refiere a los indios tzeltales de Chiapas, y unos breves apuntes
TOJOLABALES, YAS TZE LTALES Y MA BREVES APUNTES SOBRE ANTROPOLOGÍA, ÍSTICA ETNOGRAFÍA Y LINGÜ
I CARLOS BASAUR
N. Colegio Mariano
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Ruiz
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2019.)
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Crónicas de Comitán de Domíngue z (de
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omitán recibe este año con dos libros: “Crónicas de Comitán de Domínguez – de diciembre de 2018 a septiembre de 2019” y “Tojolabales, tzeltales y mayas – Breves apuntes sobre antropología, etnografía y lingüística”, de Carlos Basauri. Los dos libros son ediciones sin afán de lucro y se publican para difusión del conocimiento.
Alejandro
de 2018 a
PARA CIMENTAR LA IDENTIDAD Alejandro M Bermúdez olinari nació en 1957, en y Comitán, Estudió la de Hilda Torres Có Chiapas. rd licenciatu Hijo de Au ra en Leng ova. Autónom gusto Mol a de Chiap ua y Lite inari as. ratura Hisp Diplomad o en Acció anoamerica n y Desar México. na, en la rollo Cultu Universid ral, por el ad Premio Es Museo de tatal de Cu San Carlo en Mención s, de la ciu Honorífica to Ulises Mandu dad de jano “Che de Mención Garufas”. Honorífica l Premio Sureste de Poesía de Autor de “José diversos lib l Premio Estatal de ros de cu Poesía En Gorostiza”. Escribe la en oc columna periodísti tos y novelas breves h Cancino Casaho Es direct ca Arenill nda. . or de Difu a. sión y Ex Ruiz Suas tensión Un návar. iversitaria Director General de de la Un iversidad Arenilla – Actualmen Mariano Revi te, es Cron Nicolás ista Munici sta. pal de Co mitán.
Crónic
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d e C o m it án de D o (de diciem m ín g u e z bre de 20 18 a septiem bre de 20 19
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sobre los indios mayas del territorio de Quintana Roo. De estos estudios, el más amplio es el de los indios Tojolabales…” Con estas breves palabras, el lector puede darse cuenta de la importancia del documento. Por ello, la Universidad Mariano Nicolás Ruiz Suasnávar realiza una segunda edición de trescientos ejemplares, a fin de que estudiosos de estos tiempos tengan en sus manos este tesoro bibliográfico. El libro “Crónicas de Comitán de Domínguez – de diciembre de 2018 a septiembre de 2019”, contiene 27 crónicas escritas por el cronista municipal durante el lapso indicado. Queda el registro de actos cotidianos que se dieron en dicho tiempo. Estas crónicas son apenas una mínima muestra de la riqueza cultural de este pueblo. La variedad de los temas demuestra la pluralidad de actos que se generan día a día. En este libro, el lector hallará, por ejemplo, una crónica de los tejedores de palma, de Aguacatenango, que, como lo hacen año tras año, viajan a Comitán, se instalan en la banqueta del Centro Cultural Rosario Castellanos y ofrecen sus mágicos tejidos para que los católicos celebren el Domingo de Ramos; asimismo, hay una crónica que da un mínimo recuento de apodos populares. Una tarde de 1988, Ángel Gustavo Cordero Trujillo (“Carnero”) y don Serafín Trujillo Villatoro (“Sulfato”), como mero juego, hicieron una relación de apodos comitecos. En este libro se consigna dicha relación, que es apenas una muestra del riquísimo elemento cultural que es parte de la identidad comiteca. ¿Cómo celebraron los comitecos el cumpleaños 94 de Rosario Castellanos? Acá está la crónica de tal festejo. Así, veinticuatro crónicas comitecas más para reafirmar la identidad. Al final de la Introducción, el autor escribe un agradecimiento: “Muchas gracias al licenciado Emmanuel Cordero Sánchez, presidente municipal de Comitán, por su voto de confianza; muchas gracias a quien, en forma cariñosa, deslizó mi nombre para ocupar el cargo; y muchas gracias al pueblo comiteco, por su complicidad lectora y por su buena recepción a mi trabajo.” Este libro tuvo un tiraje de doscientos ejemplares y sigue los principios rectores del lema del actual Ayuntamiento de Comitán de Domínguez, al reconocer a los ciudadanos, porque “La crónica eres tú; la crónica sos vos.”
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Patio
Unas cuentas de un Rosario Imagen: Andrea Gómez Meza
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uadalupe Loaeza, en el libro “Poesía fuiste tú. A noventa años de Rosario Castellanos”, menciona a Comitán, como lugar de nacimiento de Rosario. Todo mundo sabe que no fue así. El poeta Enoch Cancino Casahonda, en el mismo libro, aclara: “sabemos que de manera incidental nació en la Ciudad de México en 1925, pero desde la edad de tres meses fue llevada por sus padres a Comitán, donde transcurrió su niñez y su adolescencia (Rosario nunca dejó de hablar con el cantadito comiteco)”. Qué bonito lo que dice Enoch respecto al habla de su amiga. Pero, ¿qué decía Rosario
respecto al lugar de su nacimiento? Tomemos una línea que escribió en un ensayo publicado en la segunda mitad de los años sesenta en el periódico Excélsior. Rosario dice: “Aunque comiteca no conservo la ingenuidad de mis abuelos”; es decir, Rosario se asumía comiteca, porque Comitán fue el lugar donde levantó los granos que sembró, posteriormente, en su novela “Balún-Canán”, y porque, los expertos nos han explicado, los primeros años en la vida de un ser humano son definitivos en su proceso de crecimiento.
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uando alguien, en cualquier lugar del mundo, deja la tierra natal ¡siente nostalgia! En el suplemento de Excélsior, Diorama de la cultura, del 15 de agosto de 1971, Rosario escribe, desde Israel, lo siguiente: “Irse uno de su tierra y de su casa, alejarse de su gente no es fácil para un mexicano que tiene su corazón donde tiene su tesoro y que tiene su tesoro en la tierra que lo vio nacer.” Un hecho comprobado es que los comitecos tienen el primer lugar en nostalgia por el pueblo. Cuando un comiteco va a radicar a otra parte, algo muy fuerte oprime su corazón. A cada rato, su memoria lo envía a su añorado Comitán. El comiteco vive feliz en otras regiones, porque el comiteco, por naturaleza, aprecia la vida, pero algo, como una niebla, siempre aparece en el horizonte. Algún aroma, color o gesto, en otras tierras, lo remite de inmediato a su Comitán adorado.
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Rosario escribió: “Alejarse de su gente no es fácil para un mexicano que tiene su corazón donde tiene su tesoro y que tiene su tesoro en la tierra que lo vio nacer”. Los comitecos tienen su corazón donde tienen su tesoro y el tesoro es Comitán, por esto cuando alguien, por cualquier motivo, abandona el pueblo donde creció Rosario, la nostalgia se vuelve infinita. Rosario, ¿añoraba a México, cuando estuvo fuera de él? Dice que la memoria es un tábano que zumba y zumba en torno de sus antiguas querencias. Sí, quiérase o no, el que vive en otro lugar diferente al de su nacimiento sabe que Rosario Castellanos tuvo razón: su tesoro quedó en la tierra que la vio nacer.
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Oratorio
ALEJANDRO DEL CASTILLO GARZA, ESCRITOR PREMIADO
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lejandro nació en la Ciudad de México, en 1988; estudió la licenciatura en estudios literarios en la Universidad Autónoma de Querétaro, y el 11 de diciembre de 2019 estuvo en Comitán para recibir el Premio Internacional de Novela Breve Rosario Castellanos 2019, concurso convocado por el Honorable Ayuntamiento de Comitán de Domínguez y Coneculta-Chiapas. La entrega del premio se realizó en el Museo Rosario Castellanos y estuvo presidida por el licenciado Emmanuel Cordero Sánchez, presidente municipal de Comitán, y por Cecilia Flores, directora de ConecultaChiapas.
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La novela “De cercar la tierra”, que presentó Alejandro con el seudónimo de Candace Compson, fue nombrada por los integrantes del jurado, por unanimidad, como la obra ganadora, entre 75 obras que participaron en el concurso. El texto del acta, firmada en la Ciudad de México, el 26 de noviembre, fue el siguiente: “Siendo las 18 horas 30 minutos del martes 26 de noviembre de 2019, reunidos en la ciudad de México, Víctor Manuel Camposeco, León Plascencia Ñol y Gerardo de La Torre,
miembros del jurado del concurso Novela Breve Rosario Castellanos, acordaron por unanimidad otorgar el premio a la novela De cercar la tierra, presentada bajo el seudónimo Candace Compson “Los miembros del jurado consideramos que De cercar la tierra, es una historia original y bien escrita. Su lenguaje contiene, en primerísimo lugar, la psicología de los personajes, el paisaje de ese microcosmos y la historia misma. A su vez, los mimetiza a todos; digamos, que es una forma de segregarlos del amplio círculo social. La novela ofrece un microcosmos con las mismas virtudes y defectos que la sociedad de nuestro tiempo. Recuerda por momentos el lenguaje rulfiano y, más cerca de nuestra época, la prosa de Yuri Herrera.”
¿Por qué el seudónimo Candace Compson? Alejandro admira la obra literaria de William Faulkner. Candace Compson es personaje de la novela “El ruido y la furia”, de Faulkner. La novela narra la historia de una familia del sur de Estados Unidos, Los Compson. Faulkner consideraba que la heroína de la trama era Candace Compson, la hermana de Benjamin, Quentin y Jason. Alejandro escribió su tesis de licenciatura sobre esa novela. El autor premiado dice que el personaje de Candace Compson le dejó una gran marca: “Como diría Kafka: fue un hachazo en el cerebro.”
Acá está la voz de Alejandro
• El apellido Garza es algo que me llena de orgullo, porque una de las heroínas a la que sigo es ¡mi madre!, ella es una luchadora. • Cuando era pequeño e íbamos a Veracruz, veía garzas en el camino y le decía a mi mamá: “Ahí están tus primas.” • Mi mamá nació en la Ciudad de México, y mi papá en Mixquiahuala, Hidalgo. • Mis papás siempre estuvieron divorciados. Mi papá pasaba por mí los fines de semana y me llevaba a su casa, en Hidalgo. En la carretera empezaba a contar cuentos donde yo era el protagonista. Él armaba cuentos. Pienso que ahí comenzó a echar a andar la maquinaria escritural que ahora persigo. • El viaje es una exploración. Puedo hablar del viaje a través de la literatura, que es el que he elegido yo. Exige el crecimiento de mi propia conciencia, el crecimiento comunal y no individual. /arenillarevista
• Siempre el texto habla por sí mismo, al margen del nombre del escritor. • El libro premiado es mi primera novela. • Ganar el Premio Internacional Novela Breve Rosario Castellanos, más que honrarme, me compromete. Por ahora me sobrepasa la enormidad del nombre de Rosario, de su obra, de su ser humano. • Estuve en el Museo Rosario Castellanos y me paré frente a las distintas fotografías que hay de ella. Hay una donde está mirando al que la ve, con demasiada seriedad. Sostuve la mirada y le dije: Estoy a la altura del premio que lleva tu nombre, pero jamás de ti. • Comitán es un pueblo bello, un tesorito. Me parece bien que no sea tan conocido como San Cristóbal de Las Casas, porque así mantiene la parsimonia y calma que la hacen tan especial. Sí, me gustó mucho Comitán.
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HyC Servicios Comitán: Trabajo en equipo Los Arquitectos de HyC Servicios Comitán comparten algunos conceptos importantes del trabajo que realizan en su empresa de construcción, ampliación, mantenimiento y remodelación.
HyC
HyC son las iniciales de Habitacional y Comercial, ámbitos con los que inició la empresa. Posteriormente, el servicio se extendió a empresas y a otros tipos de negocios. (Manuel)
PROY E CTO
Cada proyecto es un nuevo aprendizaje, porque cada cliente tiene una manera particular de ver los espacios y formas personales de interactuar en ellos. La empresa tiene una responsabilidad y compromiso con los clientes; es un reto adaptar y plasmar sus ideas, logrando la resolución más adecuada y favorable de sus necesidades y deseos. (Miguel)
AC OM PA ÑA M I E N TO
Ante una solicitud no siempre somos los únicos profesionales que intervenimos. Aun así, nos gusta ser el equipo que el cliente necesita para llegar al resultado que lo deje satisfecho. (Roberto)
E L C L I E NT E
Así como en cualquier proyecto hay similitudes con otros, pasa lo mismo con los clientes, el trato, las ideas, el carácter, estilo de vida, economía y diferentes factores, hacen que sea realmente un buen reto para conseguir la plena satisfacción. (Iván)
E L ORDE N
El orden dentro de HyC es importante porque a través de éste se elaboran e implementan procesos que nos ayudan a tener un mejor control y comunicación para trabajar de manera eficiente y eficaz. (Jazmín)
PASIÓN
Lo más especial de la arquitectura como profesión es que se materializan los sueños de las personas. A partir de un dibujo algo se hace tangible. La idea de vivir una “vida auténtica” se ha puesto de moda últimamente, y el hecho de ser arquitecto sin duda sirve como conducto para concretar esta idea. La arquitectura no sólo significa diseñar edificios atractivos, también significa buscar el bienestar de la comunidad, mejorar sus condiciones de vida e incluso ayudar a cuidar el medio ambiente. (Mauricio)
+ INFO: 2da. Calle Sur Poniente. S/N barrio de Guadalupe.
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HyC Servicios Comitán
963 147 0203 963 105 3568
¡Visítanos y 13 cuéntanos tu idea!
Oratorio
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de La Flor de México
os fundadores de LA FLOR DE MÉXICO son doña Leonor Ibarra Rivera de Bolaños y don Gilberto Bolaños. Ella nació en Romita, Guanajuato, y él en la Ciudad de México, ciudad donde se conocieron y se casaron para formar una familia con seis hijos: Roberto, Celia Ruth, Gladys María, Enrique, Leonor Alicia y Beatriz Yolanda. Doña Leonor y don Gilberto fueron los iniciadores de esta panadería y pastelería que hoy es una empresa exitosa, gracias a que los hijos han consolidado el esfuerzo inicial. Porque quien ha iniciado una empresa en su vida sabe que para consolidarla y volverla exitosa se necesita mucha responsabilidad y jamás perder la fe. Hoy, LA FLOR DE MÉXICO es una fuente generadora de empleos. A raíz del fallecimiento de don Gilberto, su esposa e hijos continúan con la empresa, honrando una vida de trabajo constante. Cuando se conocieron, Gilberto era taxista y Leonor era una jovencita que había salido de su casa en busca de mejores horizontes y huyendo de una rígida presencia paterna, porque el papá de doña Leonor fue un hombre que hablaba inglés, alto, güero, de ojos verdes, guapo ¡pues!, pero también era muy estricto. Doña Leonor se sentía prisionera en la casa paterna, así que un día subió al tren, dejó Romita para siempre
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es el año
y el destino le hizo conocer a don Gilberto. Entre ellos había una diferencia de edades, Leonor nació el 7 de junio de 1938, y Gilberto nació el 4 de febrero de 1924; cuando formaron una pareja, ella tenía diecisiete y él treinta y uno. Ella apenas comenzaba a vivir, él ya tenía recorrido el kilometraje de su taxi personal. Un día de 1977, don Gilberto (que ya tenía tres taxis) le comentó a doña Leonor que ya estaba harto de vivir en la gran ciudad. ¿No había otra ciudad en donde pudiera vivir con más tranquilidad? En enero de ese año llegaron de visita a Frontera Comalapa. ¿Y si ese era el pueblo para vivir en forma tranquila? En octubre del mismo año, doña Leonor y don Gilberto emprendieron la gran aventura, abandonaron la Ciudad de México y se instalaron, con sus hijos, en Comalapa. Don Gilberto vendió dos de los taxis y se quedó con uno, para que sirviera para los gastos de manutención de los hijos que se quedaron estudiando en la capital de México. Llegaron a Comalapa y abrieron una panadería. Don Gilberto no tenía mayor conocimiento de este oficio, pero trajo a dos panaderos expertos y ofreció el mejor pan al estilo México. El inicio fue desastroso, los habitantes de Comalapa estaban acostumbrados al sabor del pan regional. Doña Leonor comenta que vio a varios niños comprar bolillo, darle la primera mordida y regresarlo a la mano, porque
el pan no había satisfecho su paladar. Supo que debía existir un proceso de aprendizaje, en el que los compradores supieran que ese bolillo era el complemento perfecto de los frijolitos o de las milanesas. La experiencia fue traumática. Doña Leonor (siempre coqueta) acostumbraba a tener peinados de salón, en Comalapa el calor la sofocaba. Además, los habitantes de aquel poblado no conocían la modernidad que los fundadores de LA FLOR DE MÉXICO habían llevado a aquel lugar de Chiapas, porque el local tenía un torniquete en la entrada. Los ocasionales clientes lo saltaban o pasaban por debajo. No faltaron los clientes de comunidades cercanas al pueblo que confundieron las charolas con comales y preguntaron cuál era el precio. El colmo fue cuando llegó la temporada de Día de Muertos, don Gilberto y doña Leonor, al estilo de la Ciudad de México, pintaron las vidrieras con calaveritas para anunciar el pan de muerto y muchos pobladores se asustaron al ver los grandes ojos y dientes de las catrinas. ¡NO! Comalapa era un pueblo muy caluroso, además, toda la inversión que habían hecho en hornos y mobiliario no se reflejaba en entradas. Las ventas eran mínimas. ¿Qué hacer? Entonces Comitán apareció en el horizonte. En 1980 hacen la mudanza, con la certeza de que en esta ciudad les irá mejor y siempre teniendo como bandera el lema que fue parte intrínseca del espíritu de don Gilberto: “La constancia es la base del éxito”. En efecto, en Comitán todo pintó de mejor manera. La panadería abrió el 20 de noviembre de 1980 y ese día ocurre algo insólito que fue el augurio de que LA FLOR DE MÉXICO se convertiría en la gran empresa que es hoy. Pero esta historia suena muy bien en voz de don Roberto Bolaños Ibarra, hijo de los fundadores e importante pilar del éxito. Escuchemos su voz:
Mis papás llegaron a Chiapas en 1977. Llegaron a Frontera Comalapa, desde la Ciudad de México. Mi papá no conocía el ramo de la panadería, era transportista. Vino a Chiapas, le gustó y regresó con la idea de poner un negocio. Platicó con una persona que se dedicaba a fabricar maquinaria para panaderías y se asociaron. Como el socio tenía su negocio bien establecido en México se quedó y mi papá vino a establecerse con el negocio de la panadería. No hizo un estudio de mercado y vino con pan estilo México, un poquito más caro que el regional. Le costó mucho trabajo introducir el producto en Comalapa. Comalapa es una zona caliente, en ese tiempo era poco apta para el pan. Eso no le ayudó a pagar las deudas que contrajo para poder venir. Por fortuna, como muchas personas de Comitán iban a La Línea (frontera con Guatemala) a hacer sus compras, pasaban por Comalapa y compraban el producto que ofrecía mi papá. A esas personas les gustó el producto e invitaron a mi papá a poner la panadería en Comitán. Don Moctezuma Cancino (Chuma) le dijo a mi papá: “Compa Bolaños, yo te desbarato esa maquinaria y te la llevo a Comitán”. Gracias al apoyo de Chuma y de Francisco Altamirano mi papá se cambió a Comitán. Francisco Altamirano lo apoyó para que le dieran un crédito en lo que antes era Banca Serfin, para que solventara los gastos del traslado. Las ventas en Comalapa eran graneaditas, no eran buenas ventas. Pero, cuando llegamos a Comitán, llegamos a la esquina donde ahora está Megacable, que es la tercera calle norte poniente y avenida central. En ese tiempo, la circulación era al revés, la Cristóbal Colón entraba por el Hotel Los Lagos y doblaba hacia el parque al llegar a la avenida central. Esa fue la ruta del desfile del 20 de noviembre, día que abrimos el negocio. Mi papá tenía la fábrica en una casa que era de don Caralampio Rubio. Donde ahora está el
templo evangélico (Jesús, la luz del mundo) estaba el horno y en la mera esquina ¡la panadería! El día que iniciamos el negocio abrimos las puertas del negocio. Las personas que estaban esperando el paso del desfile, olieron el aroma del pan y entraron a comprar. A las dos de la tarde todo el pan había volado. Estábamos felices. Fue un buen augurio. Las personas que compraron ese día volvieron al día siguiente y comenzaron a decir que en Comitán había ¡pan de México! Ese veinte de noviembre comenzamos con el pie derecho esta historia que en este año veinte veinte celebra el año cuarenta. Cuarenta años donde hemos dado lo mejor de nuestros sabores como reconocimiento a este pueblo que nos acogió.
Fotografías: Carlos Gordillo /arenillarevista
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LA FLOR DE MÉXICO
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l año veinte veinte es ¡el año cuarenta de LA FLOR DE MÉXICO!, la panadería que inició sus servicios en Comitán en 1980. Nuestro pueblo y la región celebran tal aniversario, lo celebran con el tradicional dicho comiteco: “Tomemos café, pero con pan.” Esta empresa exitosa, explicó el licenciado Roberto Bolaños Ibarra (representante legal), cuenta con una matriz y tres sucursales, además de que ofrecen el producto en muchas regiones cercanas al municipio de Comitán. Tres camionetas de reparto van a tiendas de diversas comunidades, como Tzimol, Pujiltic, La Independencia, Las
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Margaritas, El Triunfo, Villa Las Rosas, La Trinitaria, Paso Hondo, Ciudad Cuauhtémoc, Ixcán, Maravilla Tenejapa, los Lagos de Montebello y poblados colindantes con Guatemala, como Gracias a Dios. No es raro pensar que muchos guatemaltecos compren ahí su pan y LA FLOR DE MÉXICO también comparta sus aromas con la orquídea guatemalteca. Cuando LA FLOR DE MÉXICO llegó a Comitán no sólo trajo los sabores y aromas de la capital del país, aromas y sabores que eran desconocidos en esta región, también trajo (¡ah, qué bendición!) nuevas palabras, porque los panes de allá tenían nombres diferentes. Por ejemplo, dentro de la variedad de panes hay unos que se llaman “calzones” y otros que se llaman “besos”. El humor rápido se manifestó y cuentan que una muchacha llegó a la panadería, tomó una charola y con las pinzas eligió una serie de panes, a la hora de pagar, se arrepintió de su selección y le dijo al cajero: <Quíteme los “calzones” y deme unos “besos”>.
Nuestro lenguaje se enriqueció. También llegaron “Los cuernos”, aunque muchos dicen que los cuernos ya existían desde siempre. Llegaron las conchas (hmm, ¡qué ricas!), las tapadas, las cariocas, los borrachos (bueno, bueno, acá les llamábamos bolos), los roles, las corbatas, las novias, las hojaldras, los rollos, los cuadros de piña, los triángulos, los polveados, las orejas, las campechanas, los petates, las banderillas, las galletas grajeadas, las deliciosas, los ratones, la bola Berlín, los chinos y más, muchos más nombres, como el danés y, por supuesto, los dos panes modestos, pero príncipes de la mesa mexicana: los bolillos y las teleras. ¡Ah, qué prodigio! Si me ponen “cuernos” no me molesto, hago “triángulos” con “cariocas” y con “campechanas”. Total, la bola de “ratones” son “borrachos” bien “hojaldras”. El lenguaje juguetón tuvo más piezas para jugar el rompecabezas infinito de la palabra. La panadería comenzó con un horno de columpio, con capacidad para quince charolas, que funcionaba con diesel; luego, por la demanda, adquirieron un horno de columpio, para treinta charolas (esto fue en 1994, año en que la empresa creció como la espuma del chocolate donde se sopean las conchas, porque llegaron muchos militares y ellos tenían al pan de México entre sus sabores favoritos. La producción se incrementó exponencialmente. Don Roberto recuerda a dos muchachas que eran muy buenas para hacer el bolillo: Cande y Lety.) Actualmente tienen un horno donde entra completo el carrito, con treinta y seis charolas, lo que significa una producción de mil cuatrocientos cuarenta panes cada veinte minutos. La matriz se complementa con servicio de pastelería y una cafetería que, de igual manera ha tenido mucho éxito, porque ofrecen desayunos con sazón muy casero. El tiempo occidental no lo planeó, pero el destino hizo que el año veinte veinte sea la celebración del año cuarenta de LA FLOR DE MÉXICO. Todo Comitán y la región lo celebran. Esta celebración es un homenaje a los fundadores: don Gilberto Bolaños Capistrán (ya fallecido) y doña Leonor Ibarra Rivera (quien, por fortuna, sigue repartiendo abrazos con toda su familia y con los fieles empleados de la panadería.) /arenillarevista
MATRIZ Av. Lic. Agustín García L. No. 6, Col. Miguel Alemán – Comitán. SUCURSALES 2ª Calle Sur Pte. No. 148 Barrio de Santana Culanchuy – Comitán. FOVISSTE 11ª Calle Sur Pte. Mz. 12 Lte. 19, Col. 28 de agosto – Comitán. 2ª Calle Nte. Pte. No. 16 Col. Centro – Comitán. Teléfonos: 63 2 15 10 / 63 2 24 88
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Balcones
100 años de una gran vida
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l maestro Francisco Javier Flores Torres celebró cien años de edad, cien años de entrega a la sociedad.
Muchos comitecos celebran dicho acontecimiento. El maestro Francisco Javier es recordado por muchas personas que fueron sus alumnos en la escuela primaria Fray Matías de Córdova o en la escuela Secundaria del Estado o en la escuela Preparatoria. Impartió conocimiento general en cuarto grado de primaria, enseñó a sus alumnos a dibujar; enseñó modelado en plastilina e Historia de México.
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Llegó a la edad de cien años en plenitud. Hay mañanas en que se levanta y practica hacer el nudo de la corbata; hay mañanas en que se levanta y su asistente le coloca una pequeña escultura y él la dibuja. Los dos actos los realiza con destreza. El día de la celebración él estuvo feliz, partió el pastel y estuvo consciente de que cumplía un siglo de vida. Maestro de aula, maestro de vida. Cumplió cien años, cien años de vida fértil.
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Sala
CARTA A MARIANA, DONDE SE CUENTA DEL DÍA QUE ESTUVIMOS CON EL LICENCIADO JORGE DE LA VEGA
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uerida Mariana: Fue el 28 de diciembre de 2019. Cualquiera podría decir que esta carta es una inocentada, pero ¡no! El 28, Paty, editora ejecutiva de nuestra revista, y yo, estuvimos en casa del licenciado Jorge De La Vega Domínguez, el político comiteco que (llevo el pulgar lo más cerca del índice) estuvo así de llegar a ser Presidente de la República Mexicana. Tal vez algún día, otro político comiteco supere la trayectoria nacional de don Jorge, pero hasta el 28 de diciembre de 2019, ninguno lo superaba, ¡ninguno! Estuvimos en su casa, casa del siglo XVIII, que fue propiedad de su abuelo Arnulfo (papá Arnulfo, le dice don Jorge); casa que tiene dos niveles, un zaguán, tres corredores, un generoso patio central (siempre lleno de luz), cuartos, un sitio y muchas plantas. Hubo un instante en que el encuentro pareció quebrarse, una mujer salió del comedor y dijo que don Jorge estaba descansando (nosotros ya habíamos pasado por el patio, porque dijeron que el licenciado De La Vega nos recibiría), pero como era diciembre (y en ese mes ocurren milagros tales como el nacimiento de Jesús), un segundo después, la misma mujer dijo que don Jorge ya venía, y lo vimos caminar, al lado de su sobrino Ramiro. La recepción fue muy amistosa (don Jorge es un caballero). Pasen, pasen, dijo, y entramos al comedor, se sentó en la cabecera, oprimió un timbre y pidió que nos sirvieran un vaso de agua, mientras él, de un termo se servía café en una taza de talavera. Y platicamos. Platicamos más de hora y media, tiempo que se pasó volando. A pesar de tanto tiempo, la charla quedó inconclusa, por lo que don Jorge prometió seguir la plática otro día: Vienen y seguimos conversando, dijo. Su sobrino Ramiro (quien da fe del encuentro y atestigua que mi carta no es producto de una inocentada del 28 de diciembre) dijo que le asombraba la memoria prodigiosa de su tío, quien, durante hora y media, desgranó la mazorca del recuerdo con tal precisión que, como Ramiro dijo, recordaba los nombres de presidentes municipales y de actores secundarios en la prodigiosa película que ha vivido. Porque, has de entender querida mía, en la plática aparecieron los nombres de los hombres más importantes de la historia de los últimos sesenta o setenta años de México. Como si hablara del vecino o del señor que atiende la fonda de la esquina, don Jorge mencionó nombres de sus conocidos y amigos, que son nombres que aparecen en los libros de la Historia de México. Él estuvo al lado de ellos y vivió instantes trascendentes que modelaron el país que hoy tenemos. Don Jorge platicó que su carrera política inició en 1946, cuando Miguel Alemán llegó a Comitán en campaña política, como candidato del PRI a la presidencia de la república. El joven Jorge era líder de la Sociedad de Alumnos de la escuela secundaria y escuchó que el candidato los invitó, desde la tribuna, a formar parte de las juventudes priistas. Al término, el comiteco levantó la mano y dijo: Señor candidato,
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y se aventó un rollito donde pedía, en nombre de los catorce alumnos de la secundaria, ayuda para formar la preparatoria. El candidato Miguel Alemán dijo que sí, que atendería tal petición, siempre y cuando, ellos, los jóvenes comitecos formaran parte de las juventudes del PRI. Y así comenzó todo, don Jorge se unió a las juventudes priistas. Muchos años después, Jorge De La Vega fue Presidente Nacional del Partido Revolucionario Institucional y, como ya dije, después de ser gobernador de Chiapas y secretario de varias secretarías del gobierno federal, estuvo así de ser presidente de México. Desde donde platicábamos, yo veía el patio de la casona y pensaba que, así como la casa se mantiene con toda la belleza de su pasado, don Jorge mantiene una salud física y salud mental ¡impecables! Sí, su sobrino Ramiro tiene razón: la capacidad intelectual de don Jorge es sorprendente, recuerda hasta el más mínimo detalle de sucesos pasados. Cuando nos recibió, una de sus primeras frases fue: “Tengo ochenta y ocho años”. Pienso que lo dice en voz alta, porque cualquier despistado pensaría que tiene menos años. ¿A qué edad dicen que comienza la tercera edad? ¿Sesenta? Don Jorge tiene ochenta y ocho años y parece que está, apenas, por subir el escalón de la llamada tercera edad. La casa que fue propiedad de su abuelo tiene dos niveles, don Jorge también tiene dos niveles, su mente es superior, tiene muchos cuartos ventilados y un patio donde la luz de la inteligencia es un pozo de agua limpia e inagotable. ¡Pucha, qué memoria posee don Jorge! Mientras él hablaba y yo tomaba notas de lo que decía, un pajarito estaba sobre mi cabeza y picoteaba el aro del asombro. Y digo que don Jorge tiene dos niveles, porque su intelecto está por encima del común denominador. Dejá que te cuente un suceso que entra en el terreno de lo fantástico y que don Jorge nos confió y que fue como un augurio de lo que el niño Jorge sería. Cuando nació (nuestro paisano nació el 14 de marzo de 1931, en la casa donde ahora está el Museo Rosario Castellanos) corrió un rumor en todo el pueblo: ¡El hijo de don Jaime nació con dos cabezas! El pueblo chismoso y argüendero (la fama no es gratuita) visitó a la familia, no tanto para felicitar a los padres sino para ver al niño. ¿Por qué corrió tal rumor? Porque el niño Jorge fue sacado con fórceps y éstos le alargaron la cabeza. Un médico opinó que debían hacerle una punción (estamos hablando del Comitán de los años treinta), pero un pasante de medicina, más joven y más talentoso, comentó que eso era normal y que en tres meses estaría más que listo. El pasante sugirió que el niño tuviera cubierta la cabeza (él mismo le amarró un paliacate que llevaba) y recomendó que estuviera lejos de las miradas morbosas, por lo que la familia decidió enviar al niño al rancho El Kiss, en la colonia Nuevo Jalisco. Así lo hicieron y el niño Jorge creció allá, y allá estudió su primaria, en la escuela rural. El niño Jorge llegó a Comitán a la edad de ocho años, repitió los dos últimos
años de la primaria y se inscribió en la secundaria (que funcionaba en una casa detrás del templo de San José) y luego, como ya mencioné, sucedió la visita del candidato a la presidencia de la república e inició la impresionante carrera política de un político impresionante, paisano nuestro, que, en temporada navideña, se da una vueltita por el pueblo, para pasar las fiestas con sus cercanos. ¿Dos cabezas? ¡Ah, qué imaginación la del pueblo! Pero digo que eso fue como un augurio, ese niño había nacido con una sola cabeza, pero era un ser predestinado a poseer dos niveles mentales. Su inteligencia no era común, no lo fue, ¡no lo es! Don Jorge cuenta que a él le gustaron mucho las matemáticas y era muy bueno para dicha disciplina científica, tanto que no pensaba ser economista, sino ingeniero. Don Jorge repite a cada rato que la matemática es razonamiento. Esto da idea de cómo trabaja su mente singular. A medida que transcurrió la plática llegaron parientes de don Jorge. Llegó su primo Roberto, quien fue presidente municipal de Comitán, y luego su sobrino Roberto al lado de Bety. Roberto me reconoció (teníamos más de treinta años de no vernos) y le dijo a don Jorge que yo había sido su maestro en el Colegio Mariano N. Ruiz. Comenzamos a ser el frijol en el arroz, así que don Jorge dijo que le paráramos a la plática, pero que la continuaríamos otro día, en otro instante. Ramiro dijo que estaría muy pendiente de la segunda parte, porque muchos instantes históricos quedaban pendientes. Sí, todos estábamos picadísimos con los relatos de don Jorge. Nos despedimos. Don Jorge dijo que nos acompañaría, se levantó y caminó por el corredor sur de la casona. Lo seguimos. Caminó con paso firme, erguido. ¡Dicen que veinte años es nada! Para don Jorge, ¡ochenta y ocho también! Al pasar por el despacho dijo que entráramos a ver la foto donde aparece al lado de su amigo Fidel Castro. Entramos. Ese estudio, tapizado de fotografías en las paredes, lo preside una bandera nacional colocada en un nicho. Ahí hay decenas de fotografías y caricaturas de grandes cartonistas de México (sobresalen obras de Carreño y de Freyre). Señaló la foto donde está al lado de Fidel Castro y de Luis Echeverría. Contó que él y Fidel fueron buenos amigos, se conocieron en México, en la época que Castro Ruz preparaba la revolución. Don Jorge dice que los amigos de Fidel le decían que era una locura lo que pretendía hacer, pero su locura lo llevó a triunfar. Don Jorge cuenta que, años después, cuando ya Fidel era el mero mero de Cuba, el gobierno de Echeverría le envió cuatro mil toneladas de frijol y de maíz. Don Jorge, junto con su amigo Rubén Zuno (hermano de doña María Esther, esposa del presidente Luis Echeverría), fueron a Cuba para entregar el embarque. Cuando llegaron a La Habana, fueron hospedados en una casa de ricachones que la revolución había expropiado. Luego de estar cómodamente instalados, don Jorge vio una caravana de autos, en uno de éstos iba Fidel. Bajó y se saludaron. Fidel llevaba su uniforme, fumaba un puro; tomaron café cubano y mojitos. Don Jorge asegura que Fidel era “muy entrón, muy culto, enteradísimo de todo.” Luego, don Jorge señaló otras fotos. En una está con José López Portillo, don Jorge dice que López Portillo fue el presidente más culto que tuvo este país. Señala una foto de diez: él está en primer plano, solo, y en el fondo aparece la sombra (en silueta) de Carlos Salinas de Gortari. /arenillarevista
En esa fotografía Salinas es apenas una sombra. La silueta de Salinas es inconfundible. Luego, don Jorge señala un cartón de su tocayo Carreño, que fue portada de la revista Siempre, de José Pagés. Es el original. En esas paredes hay decenas de fotografías donde aparece don Jorge al lado de los personajes políticos celebérrimos. Ahí está don Jorge con Miguel de La Madrid, con Gustavo Díaz Ordaz; hay una carta del embajador de Estados Unidos de Norteamérica, escrita en inglés, con una posdata donde, ya en español, le dice que la escribió en su idioma natal para que don Jorge practique el inglés. No supimos si don Jorge practicó su inglés cuando estuvo con el presidente Jimmy Carter, tal como se ve en una fotografía, donde están en los jardines de la Casa Blanca. Posdata: Sí, tenés razón. Te quedo a deber en esta carta. Son muchos los apuntes que hice, son muchas las anécdotas que nos contó. Nuestro paisano fue generoso en sus recuerdos, fue generoso en sus atenciones. Pero, igual que él, digo que esto continuará. Un día de éstos vos y yo vamos a comer y te cuento más, te cuento, por ejemplo, que los ojos claros los heredó de Papá Arnulfo, un señor muy apuesto, de bigotes y siempre vestido con finos trajes. Posdata 2: Don Jorge cumplió. Días más tarde recibí una llamada donde nos decía que nos esperaba para continuar la plática y regresamos. Nos recibió en su despacho y platicamos más de dos horas. Algún día te contaré más de la vida de este emblemático comiteco. Pero, bueno, será en otra ocasión.
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CUENTO
Cocina
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PU ENT ECI T O
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omina echó una cucharada grande de avena en el vaso de la licuadora, agua, un chorrito de miel, un plátano pelado (el agua saltó) y un puñito de granola. Colocó la tapa de la licuadora y estaba a punto de echarla a andar, cuando vio que casi al frente de la máquina estaba un plato con guayabas que había dejado su mamá. Su mamá había cubierto las guayabas con una servilleta de papel extendida. Sobre la servilleta, Romina vio que caminaba una pequeña hormiguita, apenas era como un puntito que iba de un lado para otro, como desorientado. Las hormigas siempre caminan como si dudaran de qué es lo que buscan. Sin duda (pensó Romina) lo que veía la hormiguita era una gran extensión blanca, como si fuese una de esas estepas rusas, donde viajan personas sobre trineos jalados por perros; pensó que si echaba a andar la licuadora la servilleta se movería por el viento ocasionado por el motor y haría que la hormiguita
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sintiera pánico ante ese vendaval. Su mamá, con claxonazos, le urgía que se apurara, porque viajarían de Comitán a San Cristóbal y ya todos estaban en el auto. Romina había pedido dos minutos, dos minutitos, apenas, para tomar su licuado, porque se había levantado tarde y no había desayunado con su mamá y sus dos hermanitos. Lo que Romina hizo fue tomar el plato con guayabas y colocarlo al lado de la licuadora, donde el aire del motor no le llegara directo. La echó a andar. El ruido del motor opacó el claxon del Volkswagen. Romina siguió sosteniendo la tapa hasta que pensó que ya estaba listo el licuado. Apagó la licuadora. Oyó la voz de su mamá, desde la entrada (la imaginó con la cabeza afuera del auto): “Si no estás acá en un minuto, ¡te dejamos!”, luego escuchó un ruidito, como si el cable de la licuadora hiciera un falso contacto y chisporroteara. Bajó su cabeza hasta la base de la licuadora, acercó la nariz por si olía a quemado, fue
Sus dos hermanitos iban en el asiento posterior del auto, Romina se colocó el cinturón de seguridad y le dijo a su mamá que estaba lista para partir. La mamá, extrañada por el comportamiento de su hija, preguntó: –¿Qué te pasa? Nunca te había visto tan contenta al hacer un viaje a San Cristóbal. –¡No me ocurre nada especial, mamita! Estoy contenta, porque soy la primera niña en el mundo que tiene un “Puentecito”.
–¿Un puentecito? ¿Y dónde lo tenés?
–¿Dónde lo tengo? ¡En el corazón!
–¡Ay, Romina! ¡Qué cosas decís!
Y mientras silbaba, tomó la cajita de cerillos con la mano derecha y la colocó al lado de la ventana. Vio que Puentecito asomaba la cabecita sobre la cajita y miraba los campos sembrados y los pinos y las casas con hilitos de humo saliendo de las chimeneas y los rebaños de ovejas y las mujeres cargando cántaros con agua.
–¿Estás contenta? –preguntó Romina. –Sí, mucho –contestó Puentecito.
–¡Niña! ¿Qué hacés?
–Tomo mi licuado, mamita.
–Sí, ¿por qué preguntás? –dijo la mamá, creyendo que Romina se dirigía a ella.
–Sí, pero, ¿por qué del vaso de la licuadora y no de un vaso común?
–Vos me dijiste que yo me apurara.
–Está bien, apurate, pero no te atragantés. Vamos, vamos. Y Romina pensó preguntar cómo quería su mamá que no se atragantara si la apuraba, pero nada dijo. Lo que hizo fue tomar una cajita de cerillos y decirle a “Puentecito” (así había bautizado a su hormiguita) que entrara. Abrió unos hoyitos en la cajita, la cerró y la metió en el bolso de su chamarra. Silbó, alegre, y bajó hasta donde su mamá la esperaba. Cerraron la puerta de calle y subieron al auto. /arenillarevista
–Por nada, mamita. Me gusta que estés contenta. Y Romina le dijo a Puentecito que se metiera, no fuera a ser que se colara el viento y lo mandara hasta atrás del auto, donde los hermanitos de Romina dormían tendidos en el asiento. Puentecito agachó su cabecita y dijo: Gracias, gracias, Romina, gracias. Y se recostó en la cajita y pensó que era la primera hormiguita en el mundo que tenía un nombre: Puentecito.
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cuando vio a la hormiguita que, parada, movía sus patitas delanteras y hablaba. ¿Hablaba? Sí. Entonces, Romina acercó más su oído y escuchó la vocecita lejana, pero suave: “Gracias, gracias”. Le estaba agradeciendo por algo. ¿Qué? Romina preguntó: “¿Gracias de qué, por qué?”. La hormiguita (se veía que era bien platicadora) hablaba y hablaba, pero Romina no alcanzaba a escuchar bien, así que puso su mano izquierda sobre el mueble, con la palma para arriba, y con el tenedor hizo un puente para que la hormiguita subiera. Cuando la hormiguita estuvo en el centro de la palma (parecía que la hormiguita había viajado de la estepa rusa a un territorio con clima templado, con líneas como carreteras simpáticas), Romina acercó su palma a su oreja y volvió a escuchar la vocecita de la hormiga: “Gracias, gracias”. Se puso la mano sobre la boca y preguntó: “¿Cómo te llamás?” y volvió a llevársela a la oreja. La hormiguita, parada sobre sus patas traseras dijo: “No tengo nombre.” Romina sonrió, qué nombre sería bueno para bautizar a su hormiguita. Los seres humanos saben poner nombres a los gatos, a los loros, a las cotorritas y a los perros, pero no saben poner nombres a las hormiguitas, porque no se acostumbra que las hormigas sean mascotas. Mientras pensaba qué nombre le pondría a su hormiguita, entró la mamá a la cocina. Romina, de inmediato, tomó el vaso de la licuadora y comenzó a beber el licuado.
Tapango
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