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RENUEVA MI IGLESIA


EN CHICAGO, LA RENOVACIÓN ES NUESTRA FORTALEZA La historia de nuestra Iglesia en Chicago está llena de mujeres y hombres que llevaron a cabo la misión de Jesucristo en su generación. Ellos rezaron, trabajaron y se sacrificaron para construir comunidades de fe y estuvieron a la altura de los desafíos de sus días para renovar la Iglesia y al mundo a su alrededor. Desde las contribuciones fundamentales al movimiento litúrgico y la reforma líder de la justicia social hasta los primeros frutos de la renovación carismática y “Cristo Renueva su Parroquia”, la base para la renovación está aquí. Nuestra capacidad para responder al llamado a la renovación y las inspiraciones del Espíritu Santo están entretejidas en la estructura de nuestra arquidiócesis. 2

Este legado es vital porque la renovación nunca está completa.

A medida que la composición de nuestras comunidades católicas cambia durante el tiempo, también lo hace el mundo a nuestro alrededor. Hoy en día, nuestras parroquias son cada vez más multiculturales, con un número mucho mayor de católicos hispanos y asiáticos viviendo su fe en la arquidiócesis. Debemos responder con un abrazo más grande a nuestros hermanos y hermanas que traen diversas expresiones de la piedad y devoción católica. Y juntos nos enfrentamos a una cultura popular que apoya mucho menos vivir una vida de fe y sin embargo se encuentra en una necesidad imperiosa de la presencia sanadora de Cristo. Así que una vez más, a través de Renueva mi Iglesia, la Iglesia en Chicago está respondiendo con una energía fresca al llamado del Señor a transformar el mundo.


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DIOS ESTÁ OBRANDO ENTRE NOSOTROS Las semillas de cambio han sido plantadas y el movimiento de renovación está ocurriendo una vez más. El Espíritu Santo está obrando en nuestras parroquias. A lo largo de la arquidiócesis hay católicos de toda la vida que experimentan una nueva alegría y significado como discípulos en fe. Personas que han estado alejadas de la Iglesia están encontrando nuevas maneras de regresar a casa. Aquellos que nunca han vivido una vida de fe están conociendo a Jesucristo por primera vez y encontrando un hogar en Su Iglesia. Las generaciones mayores de católicos están viendo una nueva esperanza para sus hijos y nietos. Y los adultos jóvenes están descubriendo un sentido de pertenencia que nunca han sentido antes. Y así como sucedió en el aposento alto en Pentecostés, nuestro Dios nos está pidiendo a cada uno de nosotros hablar Su Palabra, hacer Su obra, y ser Sus discípulos en misión.

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NUESTRA IGLESIA TIENE UNA MISIÓN AUDAZ El Espíritu Santo nos ha estado guiando hacia este momento. Estamos en este momento y lugar por una razón. Como lo han expresado consistentemente los papas en los últimos 50 años, debemos salir y proclamar el Evangelio de nuevas maneras. Es un imperativo de nuestro viaje personal como católicos. Dios nos está llamando a renovar la Iglesia para nuestros hijos y sus hijos, a dedicar una energía fresca al llamado de Cristo; el mismo llamado que hizo a San Francisco de Asís hace 800 años: “Ve y reconstruye mi Iglesia”. En cada época, Cristo renueva Su Iglesia y lo hará nuevamente a través de nosotros. Es nuestro turno.

PAPA

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San Pablo VI Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar, es decir, para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa Misa, memorial de su muerte y resurrección gloriosa. EVANGELII NUNTIANDI, NO. 14

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PAPA

PAPA

PAPA

San Juan Pablo II

Benedicto XVI

Francisco

Preveo que ha llegado el momento de dedicar todas las fuerzas eclesiales a la nueva evangelización y a la misión ad gentes [a las naciones]. Ningún creyente en Cristo, ninguna institución de la Iglesia puede eludir este deber supremo: anunciar a Cristo a todos los pueblos. REDEMPTORIS MISSIO, NO. 3

“

La Iglesia es misionera por naturaleza y su primera tarea es la evangelización, que tiene como fin anunciar y testimoniar a Cristo y promover en todos los ambientes y culturas su Evangelio de paz y amor. DISCURSO, 26 DE OCTUBRE DE 2006

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Sueño con una ‘opción misionera’ capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. EVANGELII GAUDIUM, NO. 27

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EL DESAFÍO QUE ENFRENTAMOS Cuando ve los signos de los tiempos, ¿qué ve? El cambio está en todas partes en nuestra nación, nuestros vecindarios e incluso en nuestras propias familias. La tecnología, las carreras, la política, la moral y las visiones de la realidad están cambiando con rapidez, especialmente entre los jóvenes.

85% de los estudiantes de 8° grado dejan de practicar la fe antes de los 23 años1 8

La afiliación religiosa de más rápido crecimiento en nuestro país es “ninguna”: personas que afirman “ninguna” como su afiliación. Cerca del 40% de las personas menores de 35 años afirman no tener ninguna fe.

83% de los “millennials” católicos no asisten a misa semanalmente2

Piensen en eso: De todos los niños criados en la fe, solo 2 de cada 10 son católicos practicantes a la edad de 23 años.

52% de las personas criadas como católicas han dejado la Iglesia en algún momento3


AQUÍ EN NUESTRA PROPIA ARQUIDIÓCESIS Vemos tendencias similares a las de la Iglesia nacional:

35% La asistencia a la misa ha disminuido 35% desde el año 20004

33% Las bodas han bajado un 33% en los últimos 10 años (disminuido 58.5% desde 2000)6

40% Los bautizos han disminuido 40% en los últimos 10 años5

43% Las vocaciones al sacerdocio han disminuido un 43% en los últimos 10 años7

NUESTROS DESAFÍOS ÚNICOS Nuestras actividades y programas de formación fueron creados para una época diferente, no creados para responder creativamente a las necesidades de las generaciones actuales Muchas parroquias están gastando la mayor parte de sus recursos simplemente manteniendo las estructuras físicas y no pueden costear el personal de ministerio a tiempo completo necesario para la misión de hacer discípulos El costo de mantener las parroquias en plena operación está superando con creces la tasa de donación de los feligreses Los sacerdotes se están jubilando a un ritmo que no corresponde con el número de hombres que está siendo ordenado, dejando a las parroquias sin sacerdotes futuros

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CON LOS OJOS PUESTOS EN LA CRUZ

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Estos desafíos pueden parecer abrumadores. Nos podemos sentir inseguros del camino a seguir. Puede que incluso deseemos echar la culpa de nuestros desafíos a un determinado grupo, idea o enseñanza. Incluso podríamos estar preocupados de que seremos los últimos católicos en nuestra familia.


Si tenemos ojos para ver y oídos para oír (Mateo 13:16), percibiremos a Dios obrando en este mismo momento. La gente tiene hambre de sentido, dadas las tasas récord de soledad, aislamiento, ansiedad y desesperación. La mayoría de las personas cree en la existencia de Dios, incluso entre los que son “espirituales, pero no religiosos”. Nuestros tiempos difíciles crean una apertura en los corazones de las personas que sabemos que solo Cristo puede llenar como respuesta a sus preguntas sobre la vida. Nuestro Señor quiere que nos mantengamos concentrados en la misión de la Iglesia, que leamos los signos de los tiempos y, como dice el papa Francisco “trabajar para renovar las maneras de hacer las cosas”. Esta es nuestra tarea en cuestión: responder a los desafíos de nuestra época actual con esperanza y creatividad, con nueva energía y compromiso.

Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible. Mateo 19:26

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NUESTRA RESPUESTA: UN MOVIMIENTO DE RENOVACIÓN Tenemos una misión que no es diferente a la de los primeros Apóstoles. Nuestro llamado es también a compartir la historia de Jesús que cambia la vida. Nuestro modelo de vida parroquial fue construido para una época diferente. Debemos evaluar en oración y con cuidado las necesidades de las comunidades a las que se sirven y volver a imaginar la presencia católica en medio de la gente. Nuestra meta es una Iglesia completamente viva y comunidades llenas de vida y con la alegría de servir a Cristo.

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Esto significa un proceso cuidadosamente guiado de agrupación, unión e incluso cierre de algunas parroquias con el fin de reorientar los recursos de tal manera que, juntos, podamos crear parroquias más fuertes y vibrantes en el futuro.

A menudo, estas nuevas comunidades de fe son formadas al unir parroquias que antes estaban separadas en una sola. Estas nuevas parroquias y los ministerios que apoyan se embarcan en la creación de una cultura de evangelización y un plan pastoral a largo plazo para hacer discípulos, construir comunidades e inspirar testimonio.


Debemos ajustar nuestros métodos para proclamar audaz y efectivamente a Jesucristo y Su Iglesia en nuestras familias, nuestras comunidades y aquellos que servimos en los márgenes.

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NUESTRO CAMINO HACIA ADELANTE Las investigaciones han mostrado que la razón principal por la que las personas dejan la Iglesia no es debido a la doctrina católica o un desacuerdo con la enseñanza de la Iglesia; sino porque no se sintieron bienvenidas, no experimentaron un encuentro profundo y personal con Cristo, o no encontraron oportunidades para el trabajo misionero o un crecimiento espiritual significativo.8 A través de un proceso de colaboración intencional e investigación detallada, hemos aprendido lo que funciona para edificar a la Iglesia alrededor del mundo. Con base en estos hallazgos, estamos comprometidos con las siguientes maneras de garantizar que nuestras parroquias, escuelas y programas estén alineados a la misión:

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1 Ofrecer nuevos puntos de entrada, fuera de la misa, para quienes buscan respuestas, un sentido de pertenencia y un encuentro inicial con Dios y la alegría de nuestra comunidad.

Por el bien de los creyentes de hoy y los de mañana, cada parroquia debe discernir, debe soñar sobre el futuro de su presencia en medio de su vecindario o ciudad. Todo católico debe soñar sobre el potencial de su vida como un instrumento de Cristo. Cada párroco debe soñar sobre la respuesta única de su parroquia a la misión a la que Cristo nos llama.


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Comprometerse a crear una cultura de hospitalidad radical dentro de una familia espiritual donde todos se sientan bienvenidos, notados, valorados y aceptados.

Garantizar que nuestras liturgias eucarísticas sean vibrantes y transformadoras con excelente música, homilías interesantes y un enfoque en Cristo.

Crear una formación de fe que encuentre a las personas donde están en vez de basarse simplemente en la edad, con programas y catequesis familiar que sean holísticos y enfocados en unificar a las familias en la fe.

Comprometerse a la caridad y la divulgación para compartir nuestra fe y servir a los necesitados que están tanto cerca como lejos.

Este viaje no será fácil. Será desafiante y difícil a medida que dejemos ir algo de lo que fue. En el camino, con los ojos fijos en Cristo, recordaremos que el deseo de Dios para Su Iglesia es mucho más que un edificio físico. Es por una forma de vida como Sus discípulos, un pueblo comprometido a otros en comunidad, y parroquias que inspiran al mundo alrededor de ellas.

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ERES UN DISCÍPULO CON UNA MISIÓN Aunque nos referimos a nosotros mismos con muchos títulos: católicos, cristianos y residentes de Chicago, no nos llamamos con frecuencia discípulos. Un discípulo es una persona que sabe cómo rezar, servir y compartir en nombre de Jesús. Como católicos, la mayoría de nosotros estamos familiarizados con la oración a través de la misa o el rosario y muchos de nosotros estamos comprometidos a servir a nuestra Iglesia, a través del servicio en nuestras parroquias y escuelas. Sin embargo, muchos de nosotros nos sentimos menos cómodos compartiendo activamente nuestra fe con los demás, al hablar de nuestra propia vida de fe o relación con Dios. Algunos de nosotros no nos sentimos capacitados en esta área, sin embargo Cristo nos llama a hacer esto como parte de la renovación de Su Iglesia.

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En el Evangelio de Mateo, después que Jesús resucitó de entre los muertos, instruyó a los Apóstoles: “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu

Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”. Implícito en la comisión de Jesús a los Apóstoles está el entendimiento de que ellos mismos ya eran discípulos. Todos los que siguen a Jesús son, de hecho, Sus discípulos. Nuestro propio discipulado es el imperativo más fundamental en la renovación de nuestra Iglesia. Y nuestra disposición a comprometernos a crecer como discípulos, afecta directamente nuestra capacidad de hacer discípulos, construir comunidades e inspirar testimonio en el mundo de hoy.


LA RENOVACIÓN DEPENDE DE TI Al compartir nuestra fe y nuestra gran alegría de ser seguidores de Jesús, ayudamos a nuestras parroquias, escuelas y programas a pasar del mantenimiento a la misión. Entonces pueden enfocarse más en cumplir la misión de llevar a más personas a un encuentro vivificante con nuestro Señor y Su Iglesia en vez de simplemente mantener edificios o continuar maneras ineficaces de propagar la fe. Esta “evangelización”, o compartir nuestra fe, aunque no siempre es cómoda, es la única manera de seguir por el bien de las generaciones por venir.

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¿CÓMO SE VERÁN LAS PARROQUIAS TRANSFORMADAS? Imaginen una parroquia completamente viva y creciendo con un sentido claro de misión, con discípulos comprometidos que constantemente profundizan su relación con Dios y la comunidad parroquial; ansiosos por liderar ministerios vitales e invitar a otros a un encuentro de fe. Imaginen una parroquia donde todos, independientemente de su origen, su estado actual en la vida o su cercanía o distancia con Dios y Su Iglesia católica sientan que hay un lugar para ellos: donde tienen un sentido de pertenencia, un lugar para hacer sus preguntas y experimentar el amor de la comunidad de fe.

Imaginen una parroquia en la cual las misas y liturgias son tan vibrantes que la “experiencia dominical” es transformadora para todos; donde los domingos son reclamados con entusiasmo como Sabbath; días para el culto y la familia sin alternativas que compitan. Imaginen una parroquia de discípulos que ve la necesidad de mirar más allá de sus propias paredes y estacionamiento y trae la gracia sanadora de Jesucristo al mundo; para abordar con mayor intencionalidad los males de nuestra época: soledad, división, adicción, desesperanza; y sabe que abordar esas cosas es vital para su propia vida y misión.

Esto es lo que nuestras parroquias serán cuando estén completamente vivas con la visión de Renueva mi Iglesia.

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LA RENOVACIÓN ESTÁ OCURRIENDO Y LOS RESULTADOS SON INSPIRADORES Mediante el poder del Espíritu Santo y la increíble determinación de los párrocos, ministros laicos y feligreses alrededor de la arquidiócesis, algunas parroquias están viendo los primeros frutos de sus esfuerzos.

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Estoy muy emocionado por este cambio con Renueva mi Iglesia mirando hacia afuera en vez de mirar hacia adentro. Esta Iglesia es un lugar para todos. La inclusión radical es lo que promulgaba Jesús, Él quería llegar a cada persona allá afuera.

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SUNNY NGUYEN, JOVEN ADULTO FELIGRÉS

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Todos sabíamos en el fondo que por difícil que fuera el viaje, necesitábamos atravesarlo para ayudarnos a ser resistentes en nuestra fe y caminar con Dios y la Iglesia. Aprovecharemos los dones de unos y otros para producir una parroquia robusta y unida que crecerá en fe y amor con el tiempo. TINA CARTER, FELIGRÉS

Hemos literalmente tocado puertas en la comunidad y los hemos invitado a unirse a nosotros. Tratamos de ser muy acogedores. La mayor recompensa que hemos experimentado son vidas cambiadas. Esto ha traído una gran alegría a la parroquia recién unida. PADRE JOSÉ MURCIA ABELLÁN, PÁRROCO

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Nuestro viaje con Renueva mi Iglesia, aunque diferente y desafiante, no es nuevo. Necesitamos confiar en el Espíritu Santo. Pasar del mantenimiento a la misión lleva tiempo, planificación, y un cambio de corazón; todo lo cual viene con vigilancia y compromiso en oración. PADRE PETER MCQUINN, PÁRROCO


Tú — sí, tú — estás llamado a desempeñar un papel en esta renovación. Nuestras parroquias, escuelas y programas dependen de ello. Nuestros hijos y sus hijos dependen de ello.

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Uno de los grandes desafíos de la Iglesia en este momento es fomentar en todos los fieles el sentido de la responsabilidad personal en la misión de la Iglesia, y capacitarlos para que puedan cumplir con tal responsabilidad como discípulos misioneros, como fermento del Evangelio de nuestro mundo. PAPA FRANCISCO DURANTE SU VISITA A ESTADOS UNIDOS

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pido que se unan a nosotros en este viaje de renovación y “ Les piensen en todos aquellos que desean llevar a nuestro Señor, aquellos por los que ora que sean nutridos por la fe que los ha sostenido. Este tiene que ser un momento en el que cada uno de nosotros adopta la visión común de nuestros antepasados en la fe. La responsabilidad por la iglesia le pertenece a cada uno de nosotros y los exhorto a ser una parte activa y vital de esta renovación. CARDENAL BLASE J. CUPICH, ARZOBISPO DE CHICAGO

Conoce más y únete al movimiento 22

RENEWMYCHURCH.ORG


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835 North Rush Street Chicago, IL 60611-2030 archchicago.org

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catholicleaders.org/news/leadership-and-caves nineteensixty-four.blogspot.com/2016/08/sacraments-today-updated.html Pew Research: pewresearch.org/fact-tank/2015/09/15/half-of-u-s-adults-raised-catholic-have-left-the-church-at-some-point Arquidiócesis de Chicago, tendencias del conteo interno de octubre Arquidiócesis de Chicago, Departamento de Planificación estratégica e implementación Arquidiócesis de Chicago, Departamento de Planificación estratégica e implementación Arquidiócesis de Chicago, Departamento de Planificación estratégica e implementación Resumen: Aparecida (V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, 2007) y Evangelii Gaudium (Papa Francisco, 2013)


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