Nivel: S EDL: 40 Género: Ficción realista Estrategia: Preguntar Número de palabras: 1.631 Destreza: Conclusiones y generalizaciones 4 Pintar el océano Número de palabras: 1,631
s a n a m r e Las h
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Las hermanas futbolistas
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Piensa antes de hablar
futb listas por Barbara A. Roenz ilustrado por Celine Malepart
4.2.4
HOUGHTON MIFFLIN
Libritos nivelados en línea
Lecturas niveladas ISBN-13:978-0-547-03816-2 ISBN-10:0-547-03816-X
1505326
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Las hermanas
futb listas
por Bárbara A. Roenz ilustrado por Celine Malepart
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Lunes, 5:25 p.m. ¡Bravo, Sandra! ¡Ganaste! ¡Mamá, la abuela y yo nos abrazamos y saltamos tan fuerte que creo que las gradas van a colapsar! Sandra es mi hermana mayor y es una estrella de fútbol. Tiene trece años, y yo diez. Mi nombre es Sonia, Sonia Santi. Yo también juego al fútbol, aunque estoy en otra liga. Todavía no soy tan buena como Sandra, pero mamá dice que lo seré, especialmente si practico tanto como Sandra. Quiero mucho a Sandra. Es como mi héroe, ¡aunque a veces puede convertirse en un verdadero fastidio! 2
No es culpa de Sandra que sea un fastidio. Generalmente es muy agradable. En realidad, es casi perfecta. Su habitación está siempre ordenada y guarda la ropa limpia apenas mamá la pone sobre la cama. (Yo también guardo mi ropa limpia, solo que me lleva unos días). Las personas para las que trabaja como niñera también la quieren. Los padres dicen que Sandra es su niñera más responsable. Los niños dicen que es muy divertido jugar y hacer artesanías con ella. A Sandra también le gustan los animales, aunque algunos sean desagradables y babosas mascotas, como las ranas. Pero hay algo que puede convertir a Sandra en un monstruo de cara colorada que da alaridos: su equipo de fútbol. Se pone como una fiera cuando le saco sus cosas. Está bien; a veces (en realidad, la mayoría de las veces) me olvido de pedirle permiso. ¿Qué problema hay? Ella limpia su equipo de fútbol después de cada partido. Yo también limpio el mío ... cuando me acuerdo. Después de todo, se va a ensuciar de nuevo, ¿no?
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A menudo mamá interviene cuando tenemos un problema de “préstamo”, probablemente porque Sandra y yo discutimos a gritos. Una vez me puse sus sudaderas y las rompí sin querer. ¡Se puso tan colorada! Generalmente, mamá se pone del lado de Sandra en la pelea. Dice que Sandra trabajó muy duro para comprar su equipo de fútbol: su pelota de fútbol y canilleras nuevas, su cinta especial (de la suerte) para el cabello y sus zapatos de fútbol. La última vez que peleamos, Sandra se enojó porque había manchas de barro y pasto en su preciosa pelota nueva. Parecía que nadie entendía que mis amigas y yo necesitábamos una pelota para practicar en el patio. Mi pelota de fútbol es la pelota vieja de Sandra. Me di cuenta de que se estaba empezando a desinflar, y ¿quién quiere jugar con una pelota de fútbol blandita? Mamá insistió en que limpiara la pelota y que me disculpara con Sandra. Lo hice, pero aún creía que Sandra exageraba.
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Martes, 4:00 p.m. Estamos de nuevo en el campo. Esta vez estamos aquí por mi partido. La abuela y mamá están en la tribuna. Sandra me deseó suerte pero no vino porque tenía que cuidar a un niño. Estoy muy emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Juego en la línea de ataque. Somos las jugadoras que anotamos los goles. ¿No sería genial que me convirtiera en una de las mejores jugadoras del equipo? Debo tener cuidado para que el árbitro no me dé una advertencia. Obviamente, ¡tengo que quedarme en el partido para anotar! Además, el entrenador dice que una jugadora que comete faltas no tiene su cabeza en el partido.
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Martes, 5:40 p.m. ¡Ufa! Perdimos, y por mucho. En primer lugar, Mai, nuestra arquera, puso la pelota en juego accidentalmente cuando estaba parada en el lugar incorrecto. La perdimos, y el otro equipo anotó. Luego, hice un pase débil que fue interceptado por el otro equipo. Por último, Juanita trató de dar un cabezazo, pero la pelota le rebotó en la oreja izquierda y salió directamente disparada hacia una jugadora del otro equipo. Nuestras oponentes tomaron la pelota y anotaron otro gol. El juego terminó, pero todavía estoy nerviosa. Tomé prestadas las canilleras de Sandra, y una de las tiras se rompió cuando choqué con otra jugadora. Sandra se pondrá furiosa. ¡Tiene un partido el jueves! 6
Martes, 7:30 p.m. Todavía estoy nerviosa. La espera es lo peor porque sé lo que va a pasar. Es como ver que se acercan nubes oscuras. Sabes que se viene una tormenta. ¡Ah, ah! Llegó Sandra. ¿Qué es lo primero que ve? Sus canilleras sucias y la tira rota. Me mira directamente y se pone color violeta. —¡Sonia! —grita—. ¿Qué pasó? ¡Caramba! ¿Qué culpa tengo de que mis canilleras estén gastadas y viejas, y que las nuevas de ella estuvieran justo ahí? ¿Por qué todo me pasa a mí?
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Al ver a Sandra furiosa ahí parada, pienso en lo bien que juega al fútbol. En realidad, es una de las mejores jugadoras de su equipo. ¡Ya ha salvado dos partidos esta temporada! ¿Por qué no puedo hacer cosas maravillosas en el campo como Sandra? ¡Practico! Trabajo mucho de vez en cuando. Si tan solo pudiera anotar muchos goles en el partido más importante de la temporada, que es la semana que viene, contra nuestras rivales. Imagínate los titulares si ganara el partido para el equipo: Las estrellas del fútbol de Springfield: las hermanas Sonia y Sandra Santi. 8
—¡Sonia, esto se TERMINÓ! —ruge Sandra—. Estoy tocando el silbato. Esta es tu advertencia. ¡Nunca más saques mis cosas, o si no...! Esta vez está realmente enojada. Una rápida mirada me indica que mamá y la abuela no me van a ayudar. Las dos entraron en la habitación y me están observando, esperando que diga o haga algo. —Sandra —empiezo—. Perdóname, pero no fue mi culpa. ¿Cómo podía saber que chocaría con otra jugadora? Simplemente quería jugar un buen partido. Pensé que jugaría mejor con un buen equipo. —Sonia, es suficiente —dice mamá—. Sandra, te compraré otras canilleras antes del partido del jueves. Sonia, me pagarás de tu mesada durante el tiempo que sea necesario. Ahora ve a tu dormitorio y piensa en esto.
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Arriba, escondí la cara en mi almohada de pelota de fútbol. ¡Nadie entiende! ¿No crees que Sandra debería saber lo importante que es el fútbol para mí y cómo deseo ser tan maravillosa como ella? No es que yo saque cosas a escondidas de su habitación. Me olvido de preguntarle, y luego ¡desaparece! Se va a cuidar algún niño o sale con amigas, y es demasiado tarde. Necesito toda la ayuda posible para lograr una posición importante en el equipo. De todos modos, tengo un problema más grande en qué pensar. La prima Leticia viene a visitarnos pasado mañana. ¡Ella sí es algo para preocuparse!
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Jueves, 10:15 a.m. Leticia ha llegado. Sandra y yo pusimos los ojos en blanco cuando vimos al papá de Leticia cargar una valija y una pila de, al menos, una docena de revistas de moda para la semana que Leticia se quedará con nosotras. Y bueno, así es Leticia. Tiene once años y está mucho más interesada en la moda que Sandra o yo. ¡Probablemente consultará un libro de referencia para averiguar qué usan las niñas bien vestidas en un partido de fútbol! Anoche pensaba en la última visita de Leticia. Definitivamente no la llevaremos al parque de diversiones de nuevo. El año pasado, Leticia casi se desmaya solo por estar parada en la cola de la montaña rusa. ¡Definitivamente no es una niña de acción! 11
JUEVEs, 4:15 p.m. El partido de Sandra está por empezar. Allí está, calentando. —¡Buena suerte, Sandra! —le grito. Leticia está sentada a mi lado. Está vestida de manera bastante normal, aunque yo no usaría ese enorme moño en la cabeza. Mamá y la abuela están nerviosas. Si Sandra y su equipo ganan hoy, ¡llegan a las finales! El equipo de Sandra comienza bien. Las niñas pasan la pelota de aquí para allá y avanzan hacia la portería. Son demasiado rápidas para el otro equipo. ¡Paf! La pelota arremete contra la red. ¡Gol! Siento la tensión de Sandra, su entusiasmo. Acá viene la pelota. Sandra bloquea una patada de otra jugadora. Hace un pase hacia arriba. El partido termina rápido, y Sandra y su equipo ganan 3 a 0. ¡El equipo va a las finales!
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Viernes, 3:15 p.m. Mamá llevará a Leticia a ver una película esta noche, mientras yo voy a una fiesta de cumpleaños y Sandra va a cuidar a un niño. En realidad, Leticia no es tan fastidiosa como parece. Solamente una vez nos tuvo esperando mientras se miraba en el espejo. Quizás se integre en la fiesta de mi equipo mañana. Las niñas locales son muy amigables.
Sábado, 12:45 p.m. ¡Retiro todo pensamiento agradable que tuve sobre Leticia! Después de que me fui anoche, Leticia se puso mi suéter favorito para ir al cine. Mamá le compró un helado después de la película. ¿Cómo lo sé? La prueba es la salsa de chocolate que Leticia chorreó en todo mi suéter. Creo que quedó manchado para siempre. ¡Grrrr!
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Sábado, 3:15 p.m. Hoy es mi último partido. Tengo que jugar de manera perfecta. Sandra tiene unas medias de fútbol espectaculares que no se bajan. Estoy segura de que no le importará prestármelas. ¡Espera! ¿Qué estoy haciendo? ¡Soy como Leticia! Ella se puso mi suéter para verse bien en el cine. Yo me pongo las cosas de Sandra para que me ayuden a ser una estrella de fútbol. Debería haberle explicado a Sandra cómo me sentía y haberle pedido permiso, en vez de simplemente sacarle sus cosas. —Sandra —dije mientras entraba en la cocina—. Discúlpame por utilizar tus cosas sin permiso. Simplemente quería ser una estrella como tú. Nunca más usaré tus cosas. —Sonia —me contesta Sandra, poniéndome el brazo alrededor de los hombros con una sonrisa sincera—. Solo pregunta primero. —¡Bárbaro! —respondo sin perder tiempo—. Entonces, ¿puedo usar tu cinta de la suerte para el partido de hoy? —Por supuesto —dice Sandra, sonriendo—. ¡Al ataque, estrella del fútbol!
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Nivel: S EDL: 40 Género: Ficción realista Estrategia: Preguntar Número de palabras: 1.631 Destreza: Conclusiones y generalizaciones 4 Pintar el océano Número de palabras: 1,631
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Las hermanas futbolistas
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