En 2020 el pasado ya no existe, el presente es un eterno indefinido en el apartamento, la habitación o el pedazodecuartoenelquevivesyel futuro es la predicción estadística de disponibilidad de camas en un hospitalylacaídadelPIB.

Nuestra actividad dependió de las decisiones que multinacionales farmacológicas y fuerzas del orden estatales tomaron sobre la posibilidaddeser.
una construcción retórica, científica y farmacológica que responde a un contextotecnopolíticoconcreto.
La crisis del Covid es ante todo necrobiopolíticayperformativa,
Habitar la condición psíquica contemporánea neoliberal, es saber que el proyecto individual es un espejo que siempre podremos romper para encontrarnos con otres.
Somos tú o yo en la arena de competencia de la autorrealización narcisista, mirándonos a los ojos y pensando clandestinamente en un nosotres.
El Covid es un fenómeno político de dominación donde el poder actúa mediante una molécula que comienza a formar parte del sistema inmunitario, nos hizo plantearnos dónde empiezan y dónde terminan nuestros cuerpos; cuál es la materialidad misma de esoscuerpos.

Los cuerpos se arman contra la amenaza de la destrucción. La amenaza está en los otros cuerpos. Soycuerpxprotegidxysoyamenaza paraotreyparamímisme.
Mis manos sobre mi cara podrían ser la causa de mi próxima crisis respiratoria. Encierro. Me sumerjo en cuatro paredes. En una semana me armo. En un mes soy un frente con los muros antibacteriales construidos.
Mi cuerpo se replica en la pantalla. Hago fiestas virtuales, me embriago en el agujero melancólico que construí. Miro a mi alrededor. Cada une con su armadura sobre nariz y boca.¿Dóndeencuentrootrapiel?