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NĂşmero 4


es una creación de Aldea Global Comunicaciones

Colaboran

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en este nº 4:

Dirección y diseño de Antonia Amores & Bruno Jordán Murcia - http://revistadigitalpoeymas.blogspot.com/

Correo y trabajos: brunojordan1@yahoo.es Primavera 2010

Dep.Legal MU 432 2010 Francisco Sobrino Pintor Zoe Ruidavets Diseñadora Edgar T arazona Poeta colombiano Tarazona Ljudevir Hlavnikov Poeta peruano Demetrios Coutarelli Dibujante griego César Scafati Pintor y escritor argentino Abdelmajid Benjelloun Escritor marroquí Carmen Moreno Poeta residente en Madrid Lukas Elkoalapuesto Multicreador riojano Juan Manuel Álvarez Romero Multicreador sevillano Óscar Santiago Gutiérrez Espinosa Poeta mexicano Semíramis Guillén Poeta y pintora hondureña residente en Amsterdam José Manuel Gallardo Parga Poeta y traductor madrileño Jenny Andrea Moreno Rincón Escritora colombiana José Antonio Laborde Ruíz Fotógrafo murciano Miquel Hernández Ramón Poeta valenciano Edu Barbero Poeta visual y fotógrafo catalán Alejandro Reyes Juárez Poeta mexicano Héctor Ballesteros Fotógrafo mexicano Carlos Alberto Roldán Poeta mexicano Daniel Ramos Autó Escritor catalán ALMAndrade Poeta visual brasileño Karin Mijangos Escritor mexicano Francisco Gonzalo Escritor catalán Lola Martínez Fotógrafa alcoyana Car los T erribili Pintor argentino Carlos Terribili Nuestro Portada Iván Carabaño Poeta madrileño especial (Intueor) Antonia Martos Poeta catalana agradecimiento Anna Ruotolo Poeta italiana de Edu Barbero a Ferran Fernández Regaliza Pintora Poeta visual y fotógrafo Creador poético catalán


Bailaora (Óleo)

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432 2010

FRANCISCO SOBRINO


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CARLOS TERRIBILI


Demetrios Coutarelli

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TRAGICÓMIX

Aforismos « La distance ne clarifie jamais le voyage» (La distancia nunca clarifica el viaje) Abdelmajid Benjelloun


Comienzo del poema

El Último Día de Émile Borel

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I

A mi saurio

EXCLUSIVA óptica viral has hollado tus techos de incienso anfiteatro en fa escarcha al último compás de la palmera huye caribe dominical connubio anunciado el gramo superior de distancia o mester de pleistocenos o arnés mortal inhóspito sinovial rasca tu lengua y no faz de encontrarla ya en tu boca funeraria cuando el cerebro se enferma construye y celebra sus propios síntomas arruga en la madera y por la madera se torna y cicatriz se contorna.

Ljudevir Hlavnikov


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ONA UNO (de la serie MONSTRUOS TIERNOS) EDGAR TARAZ ARAZONA


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1 DES PROPÓS ITOS ESP PÓSITOS Prometí no hablar y ya ves, te dediqué una canción más luminosa que mis poemas, aquella letra que fue incapaz de avivar el rescoldo 2 apagado de nuestras bocas abiertas. Prometí no tocarte y una tarde me estalló Prometí no atarme entre las manos a la ventana una granada roja y madura en las noches cuajada de yerros candentes de insomnio, que nos quemaron la piel y me deslumbró y, abrazadores, una estrella apócrifa que chispeaba nos arden luces violadas en la obscuridad para toda la vida. la madrugada que nos perdió Y rabiosos, nos han marcado el secreto el alma que no supimos guardar para toda la muerte. de la cajita de Pandora. Y ahora no sabes qué hacer 3 con el corazón ajado Prometí no caminar que hallaste dentro. y descubrí Y ahora vienes a decirme que tengo dos alas que nunca hubo nada. que besan Ahora que vivimos perdidos las nubes. en este laberinto de oníricos cuentos cargando como lastre esta valija que hemos construido con estulticias y dislates.

ÓS CAR S ANT IA GO GUT IÉ RREZ E SPIN OSA ÓSC SA NTIA IAG UTIÉ IÉR ES INO


EL TANTO POR CIERTO QUE NO UTILIZO Mi cuerpeciillo tosco está formado por un noventa % de cloratita y otro nueve % de bizcocho,

Pero no dejo de pensar en el resto de mi composición, esa que cualquier día me hace estallar en miles de migas de sabor a vainilla.

LUCAS ELKOALAPUESTO

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que podría perfectamente ser la parte del corazón que se me moja en leche y se me deshace algunas veces.

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TRIBULA CIONES DE UN ÉX ODO CCORPÓREO ORPÓREO TRIBULACIONES ÉXODO La tercera falange del índice derecho amanece agotada. Sin embargo, aún quedan fuerzas para pasearse en Ella. Como es de suponer, el viaje inicia alrededor de los labios, que recorre con brusquedad terminando de manchar en ellos el labial rojo pasión que usa en sus jornadas expectantes. Baja hasta los pechos, sin olvidarse de pasar por la manzanita de Adán que se hace juguetona cuando la vocecilla jadea. Al llegar a sus pezones instigadores, dibuja el recorrido de las manecillas del reloj y marca el tiempo que se extingue. Mientras los segundos se hacen polvo, el camino trazado se prolonga al vientre cayendo en la humedad propia de una fémina marchita. La fuerza del brazo lánguido se filtra sobre el corpóreo viajero, quien, agotando esfuerzos, perece en el líquido mortal que alimenta la sed de expiración de Ella, su carnal propietaria.

Jenny Andrea Moreno Rincón


Se acomodó en el cubículo en la posición exacta, como debe comportarse una señorita de su clase: espalda recta, culo apretado, pies ligeramente separados, ninguno más’alante quelotro. Se tomó los respiros necesarios, puesto en acción metió la mano derecha bajo el ropaje. Sus huellas digitales tecleaban frases urgentes por vía de pezón izquierdo. Párpados tintineaban dedos presión dolor. La otra mano entendió las señales para iniciar el ataque al sexo. Se sacó el cinto de cuero lustrado máximo. Abrió firme sin pérdida de sangre cada botón de la bragueta. Al dejar expuesta la ropa interior percibió que la respuesta en cuerpo era la adecuada; el pezón izquierdo nunca falla, hace una labor admirable. Extendió el periódico en la sección de sociales, eligió a la más rubia, la más guapa, la más delgada, la que se viera más puta. De tirón samurai apartó la imagen del resto. Cubrió entonces su pene con el busto hiltoniano besándole el miembro. Acomodó encima el ropaje y lentamente corrió la ventanilla del confesionario: ¡Ave María Purísima! ¡Sin pecado concebida! Dime tus pecados hija. Comenzó a jalar.

CONFESIÓN

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Karin Mijangos


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JosĂŠ Manuel Gallardo Parga


MOTO EN MINIATURA

Esta moto, una Indian del 47, es la capitana de la estantería, y tiene muertos del susto a los García Nieto, a los Franscisco Umbral y compañía. Yo a veces me hago muy pequeño, del tamaño de una mantis diminuta, para conseguir domarla, para salir zumbando por las tierras que nadie ha visto, por los paisajes que sólo sabe su carrocería y yo no te puedo contar.

Me pongo un casco y toco la bocina, le pongo un sidecar y voy cantando la versión de Señora de Josele, o un cuplé de flores y de avispas. A la intemperie de mí, hacia ese sitio voy a toda mecha por el mundo del cristal y los colores. Sólo me detendré si con los dedos, haciendo pitos chascas la tensión del aire. Pues soy feliz, o no, pero es lo mismo, volar con estas alas icarinas, trotar con esta moto por tu sueño.

Poema inédito de Iván Carabaño

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La moto es amarilla, y en su lomo ya quisiera montar el chuleta del barrio. ¿La colocaste allí, por qué, en la biblioteca, donde los libros se agolpan como niños con frío?


Había un mar que un día olvidado de sus tareas de huracanes y furia templada su fuerza bajo un sol sereno llegó salino a tus pies para luego retirarse

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y aunque no sea de dios ni uno solo de sus atributos me queda silente la pregunta cuando te veo dormir tostando tu piel mientras el mundo gira no será una embajada de los dioses que te dará sus armas y algún canto será un día trivial en que imaginarás tu mar y tu navío

Carlos Alberto Roldán


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César Scafati CÍCLOPE


Poema número 5 del poemario Poesía en movimiento de

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SEMÍRAMIS GUILLÉN

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Cuántas veces el pueblo esperando Con sus matates en el lomo Con moscas entre los dientes, Masticando tabaco, Cuántas veces agoniza Frente a la casa presidencial Esperando resolver sus problemas, Para exponer sus quejas, Muriéndose de hambre, Con los maestros de salarios bajos Y remendones de zapatos Y lustrabotas sin hogar, Cuántas veces el pueblo esperando La mirada de turno del tirano, ha muerto.

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SECONDO LUCE È come dirti addio sopra il cucuzzolo del Mondo dopo il mare fin dentro che ci divide al ponte, al passeggio chiarazzurro della barca. Dire addio a te e – prima che sia – a noi a tutte le inconsolate vie della tua bocca alle parole della pioggia sui canali degli occhi. Questo è il tempo: una luce di lampi, breve, come il guizzo della terra e manca, manca il cono d’ombra dove si nasce, dove un po’ si vive.

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NEVSKI Editorial

Anna Ruotolo

Es como decirte adiós en la cima del Mundo tras el mar hasta dentro que nos divide en el puente, en el paseo claroazul de la barca. Decirte adiós a ti y –antes de ser– a nosotros a las desconsoladas calles de tu boca a las palabras de la lluvia en los canales de los ojos. Eso es el tiempo: una luz de relámpagos, breve, como el fulgor de la tierra y falta, falta el cono de sombra donde se nace, donde se vive un poco.

Traducción de Jesús Belotto

SEGUNDO LUZ

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EDITORIAL


Pintura de RAMÓN CASAS sobre la que gira el texto de FRANCISC FRANCISCOO GONZAL GONZALOO que sigue a continuación

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FRANCISCO GONZALO Madeleine Los mides con la mirada. Mendigas con ojos tristes una cita que no quieres. Es tu trabajo, Madeleine, en esta oscura taberna de barrio parisino. Eres bella, ya no tanto, tus ojeras pregonan el declive de tu carrera.

Entre el desprecio y la espera miras a todos y a ninguno. En cambio nosotros te vemos de espaldas a ellos, te importan poco. Acaban de cobrar, dinero fresco ganado con el sudor de toda la semana. Y quieren celebrarlo con vino y, si hay suerte en la partida, también contigo. Miras fijamente al fondo difuso de donde, ojalá, mejor que no, salga uno cualquiera que te lleve a tu rincón. Y si no se acerca nadie ¿quién te pagará hoy la copa? No llevas nada. Ni una moneda. Tu camisa granate, con volante en el cuello, no deja ver bolsillos. Tu mano cerrada guarda sólo tensión e incertidumbre. En la otra mano, pobre mujer liberada, sujetas el puro de tu autonomía.

Sobre el fondo oscuro destaca tu figura. El artista, cómplice, te ha rodeado de luz de espera, desprendes luz. Tus labios, rojos de reclamo, están rodeados de la luz de tus mejillas. El triste carmesí de tu blusa se aviva con la blancura de la pared. Tu copa de vino, Madeleine, sólo has dado un sorbo -te queda tanto tiempo todavía-, refleja tu propia luz, la de tu rostro, la de tu vestido. Ellos siguen ahí, entre humo y blasfemias. Tú espera. Si al final hoy es un mal día y sólo hay un sorbito en tu copa, te levantarás despacio, rozarás las mesas con el bamboleo de tu falda para llamar la atención del último indeciso. –Se va la Madeleine. Hoy, ni un clavo. Lo habrás oído, no te detengas, saben que lo has oído perfectamente, no has oído nada, alcanza la salida. Por el ventanuco del fondo ya se ve la luz de fuera.

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Los hombres, la masa deforme tras el espejo, te olvidan. Te desearán tal vez un rato solamente, el tiempo que va desde su silla hasta que, pegajosos, te aparten de su lado. Esos hombres también se prostituyen como tú, Madeleine. Es ley de vida comprar el pan a cambio de venderse.


In Vento Scribere Amada ausencia ¿qué otro podría ser tu nombre y el mío?

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Que si tú no estás yo tampoco existo pues estoy del mundo ya hace mucho ausente. En ausencia vivo, medito, ¿pienso?, pero no existo, sin otra cosa que mi propia sombra que finge sonreir, que sueña versos, que da respuestas, anda, trabaja. En ausencia los días, sin otra luz, sin otra mirada que nada es cada instante sin ti en el tiempo. Así me ves, no viéndome así te veo, sin verte, y a ti acudo sin ir a ningún lado, sin caminar a tu encuentro.

José Antonio Laborde Ruíz


Mi fortuna ahora es calma, gotas de armonía en un cuaderno;

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también mi cuarto, inmóvil jardín, que ya no busca asilo en la gente extraña, en la opresión de mi pecho, en las máscaras. Mi pasión, abrazar la soledad, sentir el ardor del silencio profundo.

INTERIOR

ANT ONIA MAR ANTONIA MARTTOS


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LOLA MARTÍNEZ Nevada a Alcoi


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Juan Manuel Álvarez Romero

ESCULTURA CINÉTICA - HIERRO


RECUERDO Daniel Ramos Autó

Recuerdo que una vez fuimos tango, terciopelo y desgarro, espesura de humo de cigarro, amargura de yerba mate. Recuerdo que fuimos aroma de café recién hecho por la mañana, ropa interior acumulada en el bidet, pelos en la ducha certificando la existencia de un nosotros.

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Recuerdo que fuimos tarde de domingo intrascendente, alimentadores de palomas-búho sordomudas, tiempo lento maquinando excusas en el banco de una plaza. Recuerdo que algún día mandaste tu corazón contrareembolso de mi alma, y que fuimos fugazmente horizonte-fuego-sombra sobre esa aniquiladora inoportuna de leyes arbitrarias que fue nuestra cama. Recuerdo que una vez fuimos cuchillos de palabras y silencios aguijones, que fuimos roca-abismo-pensantes y que la escarcha fue nuestro guardián de verdades casi ocultas. Recuerdo que fuimos restos de basura acumulada en los armarios, costuras roídas de nuestra piel-disfraz, un molestar a los vecinos con nuestra falta de decoro, un último brindis-polvo al final de la escalera de caracol. Recuerdo que fuimos restos de chatarra amontonada en las esquinas, sentimiento-alcantarilla, equilibristas temerarios de esa extraña dimensión corazón-tiempo-rutina. Recuerdo que una vez existió "un vale la pena", "un ir a alguna parte", "un soñar que el amor es para siempre".


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La última cena HÉCTOR BALLESTEROS


ALMAndrade

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Generación @

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Me despierta el silencio. Me levanto para abrirle la ventana a la luna, mientras mi cuerpo continúa su viaje por lienzos surrealistas. Enciendo la lap top para navegar por los océanos en red, busco desesperadamente a alguien a quien enviarle toda mi soledad y mis ansias en un E-mail, a cambio de unas palabras que cautericen mis venas.

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ALEJANDRO REYES JUÁREZ


Latidos muertos

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Miquel Hernández Ramón

Poseía una mirada semidesnuda En la que brotaban espinas de lamentos Que arañaban su vida, Enjambres de ideas machacadas por otros A los que no les importaba la poesía Y que anidaban en su vientre Miseria compartida. Conseguían sin quererlo, su objetivo De vivir muertos Y no dejar morir a los vivos Los vivos que deseábamos vivir en paz Y vivíamos huyendo de la vida no vivida. -------------------

Conocer el miedo, Es lo mejor que me ha pasado Fabriqué con él un sendero descuidado Y desorientado Por el que huyo animado Tras haber destruido los ingratos recuerdos Y los maltrechos momentos De mi estancia en el mundo. ------------------Es aquí, en la indiferencia en la que vivo En el desprecio en el que duermo, Es aquí donde respiro y siento latidos Donde sueño cada vez que despierto Donde nunca te echaré de menos.

Todo ha quedado atrás Y sin embargo no ha terminado, Peleas de ciegos Conversaciones ausentes Nadie escucha latidos Y todos envían y reciben mordiscos de rabia Mordiscos contagiosos que viajan como virus descontrolados.


Piernas de mujer REGALIZA 29

.


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Van Gogh

Trabajo c


Carmen Moreno y Zoe Riudavets

31

Trabajo conjunto de


COSEGA CopyLeft

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LIBERACIÓN

Miguel Jiménez - El taller de Zenón

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Ofelia Drukne

"A veces, la fiera hace presa en mis entrañas,

INSTANTES

cortándome la respiración hasta la asfixia; el vacío entonces se abre ante mí con su irresistible reclamo.

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Como en una noria, el recuerdo de los más bellos momentos gira a mi alrededor, ensartándome en la aguda espada de lo pretérito Un grito mudo, sale de mi garganta, y se eleva al infinito suplicando piedad."

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Todo consuelo está lleno de lugares comunes Erramos de manera estrepitosa zeppelines de piedra salvavidas de estaño (parecemos) hundiendo a quien amamos en la profundidad gelatinosa de un sofisma que ni a nosotros convence Zarza ardiente que quema al mensajero La simple desventura agigantada por un presunto empacho sabiduría angélica de parches y remiendos Así se fue la Plath envuelta en gases así partió Alejandra empastillada para escapar de tanto bien El poema hecho astillas desde entonces el empujón final a una piedad con sobrepeso.

Tabula Rasa

EDUARDO ESPÓSIT ESPÓSITOO

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Job 2:11


La memoria

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La historia de mi vida se resume en esto: cada vez que tengo que ponerme las medias, solo encuentro una. Y yo, con una media, peor que sin ninguna, me veo de pronto incompleto, absurdo, inhabilitado para la vida social, obsoleto; y no me queda más remedio que dedicar todo mi tiempo a dar caza a la media que me falta y revolver cada cosa de mi casa - los restos objetales de mi pasado - con el ansia de que tal vez debajo o detrás de algo se encuentre la media ausente pero en lugar de eso encontrar otras cosas, que creía olvidadas o perdidas, que se enredan en mí y me demoran. Y todo esto en lugar de sacarme la media que tengo puesta y seguir hacia adelante, descalzo y niño (que sería tanto más lógico y más sano).

DEBRET VIANA


SABIENDO No es tan fácil, vivir sabiendo que andas por la calle, cogida de su brazo, y sonriendo mientras él demanda la mirada que ofertan tus ojazos.

No es fácil, saber cuánto quieres a ése, que ahora interpreta el mágico papel de ser aquel que cada vez te bese.

Javier Castro Rodríguez

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No es fácil, masticar cada segundo, cuando sé que acaricias otra piel, en cualquier parte de este inmenso mundo.


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Llueve sobre Santiago

Llueven los versos de un poema sobre mis cabellos, se escurren entre mis dedos azules de tinta mojada, caen sobre el vestido recogido para cruzar la calle y llueve sobre el asfalto quieto y la ciudad dormida llueve quedo de pronto como único testigo del verbo dúctil Y el verso y el verso Estrofas como remolinos juegan rodeando mi pecho mi espalda y este poema se agiganta como un viento en la mañana

Las palabras pesan niño pan paz Otras vuelan libertad luz amor y tu fantasía loca gira y gira tironeando mis orillas pero la cordura puede más y estos versos han hecho agua en la ciudad dormida.

IRIS CADELAGO


felpudo

gilipollas similares merecen comer aparte se me pasó la vez esa noche no habría pescadilla

Ángel Muñoz Rodríguez

la verdad no lo dijo muy alto pero sí lo suficiente para girarme en la cola de la pescadería y ver cómo ella escondía el rabo entre las piernas sorbía mocos y tiraba del carro de la compra tras la figura magnánime de él

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procura no volver a tratarme como un puto felpudo


LA B IZARRA VIDA DE FULANITO FLAUTA

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EL KEBRANTAVERSOS

Toda historia, toda vida tiene un comienzo. La vida de Fulano Flauta comienza por su concepción en una húmeda, fría y cochambrosa sala de proyecciones de un ruinoso cine en una ciudad de provincias. El operador y la taquillera mantenían furtivos encuentros sexuales mientras en la pantalla se proyectaban películas del oeste, comedias musicales o melodramas muy románticos que formaban parte de los ya olvidados programas dobles. Nueve meses después de ese clavo vino al mundo Fulano llamado así por su insignificancia supina hasta mucho tiempo después, cuando se convirtió en una celebridad. (No adelantemos acontecimientos) Fulano no fue un niño afortunado ni feliz: el operador le daba al vino y la taquillera tenía merecida fama de casquivana. Así que Fulano, al que sus padres olvidaron educar en valores, se convirtió en un niño solitario, esquivo con los demás (casi

no hablaba con nadie y bajo la tremenda crueldad de sus compañeros pasó esa terrible época). Adolescencia. Y Fulano seguía sólo, sin apenas contacto con el mundo exterior, viviendo ensimismado en sus pensamientos, en su mundo. Fulano había desarrollado una gran afición a la lectura: devoraba tres o cuatro libros a la semana, especialmente de poesía. Otra de sus grandes aficiones era, cómo no, el cine. Se “chupaba” todas las películas que papá proyectaba mientras mamá ya se había ido hace tiempo con un señor mayor a “hacer las Américas”. Visionaba películas de todo tipo. Los sábados en la noche proyectaban películas porno. Fulano se fascinó por este mundo, tan reconfortante para él. En una de esas proyecciones (por casualidades de esta vida, que las hay) acudió al cada vez más desvencijado cine un cazatalentos del cine porno y descubrió a Fulano adorando a Onán, precisamente el día en el que Fulano alcanzaba la mayoría de edad. Y se sorprendió del ta-

maño del “aparato” de Fulano. Habló con Fulano de sus dotes naturales y de que si le apetecía rodar películas “educativas”. Fulano ni se lo pensó. Se abría ante él un mundo nuevo, una esperanza a la que aferrarse, una luz al final del túnel. El éxito fue rápido, total y directo. Fulano fue conocido a partir de entonces como Fulano FLAUTA por las tremendas dimensiones, longitud, grosor y textura de su pene. Y porque en las películas en que aparecía mientras fornicaba con las mujeres más exuberantes de la época recitaba versos de LEOPOLDO MARÍA PANERO, como los que siguen : “NO ES TU SEXO LO QUE EN TU SEXO BUSCO SINO ENSUCIAR TU ALMA: DESFLORAR CON TODO EL BARRO DE LA VIDA LO QUE AÚN NO HA VIVIDO”


Entonces Fulano tuvo la desgracia de casarse son Mengana BANANAS, una de las “cazafortunas” más despiadadas con sus maridos y actriz porno ocasional, de las mejores, pero muy mal mirada dentro del mundillo X. Poco tiempo después Fulano cayó en desgracia, apareció el video reproductor y fue olvidado por los directores, críticos y público que no ha mucho lo admiraban. Mengana se largó con el nuevo ídolo masculino de la industria pornográfica: Zutano CIRUELO y su característico TALADRO,

imposible de superar por Fulano. Además Zutano cantaba ópera mientras estaba bombeando. Había nacido un nuevo ídolo que arrastró a un abismo de drogas, alcohol y miseria al último gran actor del cine porno. Una noche de desenfrenada locura, fuera ya de sus cabales, Fulano se automutiló cortándose su pene erecto con un gran cuchillo de cocina. Estaba sólo. Murió desangrado recitando, mientras la vida se le escapaba, poco a poco, desde su verga ensangrentada, un poema de LEOPOLDO MARÍA PANERO “SOY EL REY DE LA NADA Y REZO PORQUE YA NO EXISTO MI MANO SEMBRADA DE DIOSES REZA ANTE UN SER QUE NO EXISTE” DEDICADO A TODOS LOS ONANISTAS (ME INCLUYO A MÍ MISMO). Y A LA MEMORIA DE JOHN HOLMES (1944-1988), EL MÁS GRANDE ACTOR PORNO DE TODOS LOS TIEMPOS. Y A LEOPOLDO MARÍA PANERO.

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Nunca se ha visto a un actor porno tan entregado a su causa, tan profesional. Fornicaba y declamaba como si en ello le fuese la vida entera. Fulano ganó mucho dinero en poco tiempo, los “amigos” se le multiplicaron, era el hombre del momento. Desgraciadamente, no estaba preparado para un giro en su vida de esta magnitud. Empezó a frecuentar compañías poco recomendables, hacía caso omiso a su papá, que de paso, se estaba forrando pasando las películas de su hijo.


RELACIĂ“N EPISTOLAR nos escribimos cartas...

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y las palabras reaccionan como bocas ante un herpes: se hinchan escuecen y se hacen evidentes (a distancia) las plumas rasgan nuestras pieles mientras las muĂąecas tiemblan recordando amenazas afrontando retos como los gladiadores americanos. pueden escribir, y lo saben. nos odian pero no lo saben.

L.M.SANTOS


Susana Robles

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Me cuentan. Me cuentan. Pérfida menta. Inocente alba Quien pasea Por el jardín De los sueños. Hoy mi maleta Cargada de evento Presagia un mal cuento. Y me cuentan. Hostigan. Me aflige. Me cancelan.


LA NOCHE BUENA El ĂĄrbol con su estrella yace en el piso. Sobre la alfombra de tus padres una ancha posa de vino.

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Regalos a medio abrir desparramados por doquier. El pavo a medio comer se enfrĂ­a sobre la mesa. Tu familia se fue a la misa del gallo. Nosotros aprovechamos esta maravillosa oportunidad en tu cama.

IAN WELDEN


ME CONSUMO Me consumo, como el cigarro se consume entre mis dedos, sin voluntad de sofocarlo.

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Me consumo, entre la hipocresía e ignorancia de la multitud, naufrago en su lodazal, me asxifio. Me consumo, cuando examino la cartera y sólo me queda la calderilla. Estoy abatido, me voy a dormir... DANIEL GARCÍA RAMÍREZ

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DESNUDAR AL HOMBRE Anudarte el nombre a la cintura, desnudar al hombre que me dices

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eres, aún más desnudo te quiero. Desnudar al hombre que hay en ti, emular una piel por dentro, así, hambruna aún más perfil hendido aún más, alfil, torre, peón, caballo, desliz aún más. Anudarme el nombre a la cintura, tu nombre, para ser exactos.


Desnúdate, boca arriba, déjate por dentro el cincel, la alambrada, el espino, el vigía en su torre, la virtud en su demencia y estas manos mías que afrontan un aún te quiero más desnudo, lívido como vacío, herido en los harapos que te atan.

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Aún más desnudo te quiero. No mires la ropa amontonada frente a ti, mírate aún todo lo que exiges. Mi idioma ha renunciado, mis labios han renunciando, mis uñas han renunciado, pero el sabor, pero el saber de ti aún más, por completo, no quiero, a eso no quiero renunciar aún más.

(Inédito)

Agustín Calvo Galán


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PURI MARTINS


Para G., in memoriam Lourdes no era más que un pequeña villa el 11 de febrero de 1858, cuando Bernardette Soubirous se encontró a orillas del río con la «Señora», que confirió a la ciudad su calidad mariana.

Br ev ción de ana Brev evee lec lección anattomía El seno de tus cuencas, lecho de mis palabras calladas. FE: rotor de los autómatas tullidos. Humores confundidos: el éxtasis, ayer, de los tuyos en los míos. RIGOR MORTIS: latido huido que hiela la carne dormida. Exitus en la 4.8: por tu extravío quede yo vencida. EXVOTOS: rosarios polvorientos, tintineantes, en el soplo aterido del templo. Otrora tu flanco contra el mío, fundiendo en 1 las 3 personas del verbo. NUCA: bisagra capital, despojo perfecto, nácar sublime. Tu atlas desnudo, que fuera romo, tótem de mi duelo inservible. DEDOS: apéndices incorruptos, cuarteadas reliquias de profetas caídos. Ayer tu holladura apenas que atajaba en mí un escozor esquivo. ALMAS: guatas blanqueadas, corazones muertos, elípticas presencias. Jirones de mi piel prendiendo en tu laude esta letra. SEXO: un vacío en este muestrario de prendas. Hambre: en mis manos ayer, tu última turgencia.

ESTER ASTUDILLO

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OJOS: la ausencia en la órbita quebrada.


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HUMEDADES

La mujer madura nota que los ojos cansados del hombre que acaba de llegar del mar buscan consuelo al borde de su falda. Separa las rodillas para ofrecerles refugio mar adentro, en el límite jugoso de sus piernas. Arden sus caderas y aviva el fuego con un trago largo y el guiño de un ojo. El marinero se asoma al abismo para descubrir que aún hay vida más allá de Finisterre. Mira al horizonte y con un golpe de timón y una sonrisa en la boca, pone rumbo a la Tierra Prometida.

ANDRÉS PORTILLO

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La mujer madura de labios carnosos ve en el hombre que acaba de llegar del mar un alivio para sus noches en vela. Ambos apuran la última copa en un tugurio para náufragos curtidos. Ella bebe ron, él aguardiente. Ella lleva puesto un vestido rojo que le traza una cintura ya marchita. A él la ropa le huele a salitre y algas resecas.


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CULTIVANDO MI SENSATEZ (a Isabel y César - Desembre 2003)

Sergi Quiñonero


UN GRILLO en la puerta me saca del sueño, dormir en la silla de un bar; ¿cuánto durará la pena? Una sonrisa, ella está al habla, se arregla el cabello, piensa y pide un café, no siempre es la misma, alguien sube a un taxi, mis ojos de viaje, un cuadro en la ventana, el gris que no es lluvia, maldita la suerte, murmura a dos mesas, ¿cómo acercarme? No la conozco, sucedió en un consultorio, robó mi lapicera, le regalé un poema, no pude firmarlo, cobardía, impunidad, vergüenza, la imagino contenta, ¿o habrá desagrado?

regresar, volver a verla, jamás lo sabré, mañana fue camarera, y otra vez un tal cupido induciéndome al error, le dejé una notita esperando que llame, pero nunca la escuché, me recomiendan terapia cuando el amor es fugaz, no creo en Lacan en Freud, ni en los demás. Busqué oscuridad y mis pupilas no respondieron, la tuve que ver, apenas fue hoy, era la indicada, el dolor de otra más que se fue sin pagar.

IGNACIO DÍAZ

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AMOR FUGAZ...


EL VAGABUNDO

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Pepe Pereza Eduardo se parecía a Robert De Niro. De hecho, si los hubiesen presentado como hermanos gemelos, nadie habría dudado, porque su parecido era asombroso. Pero Eduardo no encajaba en esos ambientes porque él era un vagabundo resentido con el lujo y el buen vivir. Su vida se reducía a vaciar cuantas más botellas mejor, dormir la mona y luego seguir bebiendo. Siempre estaba metido en peleas de borrachos, ya fuera por defender su territorio en un banco del parque o su parcela de barra en un garito. Había pasado tantas veces por urgencias que allí todo el mundo le llamaba por su nombre, mejor dicho, por su apodo: Deniro. Eduardo se había aprendido algunas frases de las películas de Robert De Niro y las interpretaba imitando sus gestos y voz, mejor dicho, la voz del doblador, porque Eduardo no sabía inglés. Cuando veía algún bebedor con la cartera llena, se le acercaba y le hacía una de sus imitaciones. Con un poco de suerte, le sacaba unos euros que inmediatamente invertía en alcohol. Otras veces eran los propios clientes los que le incitaban: - ¡Eh! Deniro, por qué no te arrancas con una de las tuyas. Y Eduardo iba, les hacía una de sus imitaciones y los clientes agradecidos, le invitaban a uno o dos tragos. El tiempo fue pasando, y por el rostro de Eduardo parecía que hubiese pasado dos veces. El alcohol, la mala vida y las peleas le fueron degradando física y mentalmente. Debido a una infección de encías, fue perdiendo dientes. Luego, se rompió la nariz al caerse por unas escaleras y a los pocos meses, le vaciaron un ojo de un botellazo. Ya no se parecía en nada a Robert De Niro, la gran cantidad de cicatrices y golpes recibidos le habían deformado tanto el rostro que cuando hacía sus imitaciones ya nadie reconocía al actor en él y no le veían la gracia. Le siguieron llamando Deniro, más que nada, por la fuerza de la costumbre aunque muy pocos se acordaban de que hubo un tiempo en el que se pareció asombrosamente al gran actor. Un día apareció tirado en un callejón con cinco puñaladas. Parecía la escena final de uno de esos films sobre mafia italiana en los que De Niro siempre era el protagonista.


I.

REVÉS

II. Yo también Tengo pánico A los pefiles de la realidad, Pero incluso así Me atrevo a traspasar El umbral De la sombra. JOSÉ A. SANTOS

(Del poemario USTED ESTÁ AQUÍ, ganador del certamen Murcia Joven

2007)

Escrito al revés. ¿Qué es? ebun, eria, aneris, odnum...

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En el espejo una gota Veo deslizarse por la pendiente Blanca de mi mejilla, Deslizándose hacia el abismo. Y cae… Y con ella Mis sueños.

Perdón, odnum lo he escrito bien. JOSÉ ALCARAZ


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POESÍA La poesía es un oráculo: ten cuidado al leerla en voz alta, ten cuidado al interiorizarla, no le des ese pan a la memoria. Cuida lo que dices cuando te lances a esgrimir versos, que la poesía es un oráculo terrible, así como da la vida, da la muerte.

JAIME LONDOÑO


deslizo mi espalda lejos de la orilla, donde no hay gaviotas que adornen la noche estrellada Pinto mis labios de rojo, busco en el cielo una constelación extraña El gris avanza por mi cuerpo Y yo no me resisto a su llegada Mas bien lamento la partida arrebatada

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Escribo graffitis con tu voz, recuerdo el olor a mar y la sal me escuece en las heridas

PAZ HERNÁNDEZ PÁRAMO

Graffitera


Poe +

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en su formato digital se difunde reenviándola a quienes pueda interesar

Anick Roschi Poeta Jaime Londoño Poeta colombiano Iris Cadelago Escritora y poeta argentina Ángel Muñoz Rodríguez Multicreador de Logroño Javier Castro Rodríguez Poeta granadino Andrés Portillo Periodista, poeta y narrador de Alcalá de Henares Miguel JJimén imén ez-El T all er de Zen ón Poeta visual y pintor sevillano iménez-El Tall aller Zenón Andrés Ramón Pérez (El Kebrantaversos) Entrañable agitador poético en Illescas

También han co laborado en este n úmer o 4 de la rev ista Poe + colaborado númer úmero revista

Se autoriza la reproducción sin ffin in es comercial es ines comerciales citan do pr ocedencia citando procedencia ocedencia.

Daniel García Ramírez Poeta afincado en Vitoria Ian W elden Poeta chileno afincado en Dinamarca Welden Agustín Calvo Galán Poeta visual barcelonés Sergi Quiñonero Poeta experimental catalán Paz Hernández Páramo Poeta madrileña Ester Astudillo Poeta y antipoeta catalana COSEGA Corporación semiótica galega Eduardo Espósito Poeta argentino Ignacio Díaz Poeta madrileño L. M. Santos Escritor madrileño Debret V iana Escritor argentino Viana Ofelia Drukne Poeta madrileña José Alcaraz Poeta cartagenero Susana Robles Poeta madrileña Puedes Pepe Pereza Poeta vallisoletano mandar tus Puri Martins Creadora errante creaciones José A. Santos Poeta orensano a brunojordan 1 @yahoo.es


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