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La Segunda RepĂşblica


Índice: • Introducción. • Proclamación de la Segunda República Española. Causas. • Constitución de 1931 • Contexto social y económico • Manuel Azaña


Introducción. La década de los años treinta fue para España una de las más agitadas de su historia contemporánea. De una gran ilusión transformadora y modernizadora se pasó a una guerra civil de dramáticas y persistentes consecuencias. La década comenzó con una dictadura militar, dirigida por el general Miguel Primo de Rivera, y terminó con el inicio de otra dictadura, la personificada en Francisco Franco. Entre ambas dictaduras se desarrolló primero la experiencia democrática más avanzada de la contemporaneidad española y después la Guerra Civil que este país tuvo en los últimos siglos. La II República significó la equiparación constitucional con las potencias democráticas europeas; y la posterior contienda fratricida, con una amplia participación internacional, significó la primera etapa de la guerra mundial que estallaría a su término. La década de los años treinta ha sido una de las más trascendentales en la historia de España del siglo XX, tanto por las expectativas e ilusiones que despertó, como por la cruda realidad que dramáticamente acabó sucediendo.

Causas de la Segunda República Española Las causas que motivaron la instauración del régimen republicano fueron principalmente el agotamiento del sistema político de la Restauración y la incapacidad de la monarquía de asumir sus errores durante la Dictadura. A partir de abril de 1931 quedó claro que el descontento popular iba orientado hacia una respuesta antimonárquica y pro republicana.


En esta república tuvo que ver la caída de la Dictadura de Miguel Primo de Rivera el 29 de enero de 1930. El rey Alfonso XIII estaba aislado, la clase obrera consideraba el símbolo de la opresión, la clase media no le perdonaba los siete años de dictadura. El nuevo gobierno presidido por el general Dámaso Berenguer trataba de volver a la situación anterior a la dictadura pero no lo consiguió. El sistema político de la Restauración estaba agotado, gran parte de la opinión pública estaba ya resueltamente en contra de la monarquía. En verano de 1930, con el gobierno en crisis, se produjo un pacto de unión entre diversos sectores del nuevo republicanismo.

Sus principales integrantes fueron: • El republicanismo histórico, encarnado en la figura de Lerroux, fundador del Partido Radical en 1908. • La nueva izquierda republicana de Manuel Azaña. • Los socialistas, sus figuras eran Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos. • El catalanismo de izquierdas Formiguera, Maillol y Aiguader.

configuras

como

Carrasco

• El regionalismo gallego,con Casares Quiroga. • El republicanismo moderado con personajes como Niceto Alcalá Zamora Miguel Maura.


Antes de que dicho pacto pudiera plantearse como una verdadera alternativa pacífica al cambio de sistema, los partidarios más acérrimos de la instauración de la República intentaron la vía golpista. Estimulada por diversos círculos militares la guarnición de Jaca, con el capitán Fermín Galán y el teniente García Hernández al frente se sublevaron contra la monarquía y proclamaron la República. Su principal error estribó en no romper las comunicaciones con Francia, por lo que el gobierno, enterado del levantamiento, pudo tomar las medidas necesarias para sofocarlo. Aislados los rebeldes, fueron hechos prisioneros y sus cabecillas, Galán y García Hernández fueron fusilados. La República había conseguido así a sus mártires. La represión no acabó aquí pues todos los firmantes del Pacto de San Sebastián fueron encarcelados por lo que su reputación aumentó mucho desde sus celdas. El rey decidió poner a prueba a la opinión pública convocando elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. la escasa popularidad de la monarquía quedó patente en la victoria de las candidaturas republicanas en todas las principales ciudades españolas. Los datos oficiales señalaron 29.953 concejales monárquicos frente a 8.855 republicanos pero en aquella época los votos de las ciudades eran los que decidían y éstas habían votado mayoritariamente por la República.


La proclamación de la República fue acogida con euforia por la mayoría de la población. Para estas multitudes la república representaba la esperanza de una nueva España moderna y más justa. Mientras el país celebraba la proclamación de la República, Alfonso XIII abandonaba palacio rumbo a un exilio voluntario. Antes de marcharse dejó a los españoles esta proclama: Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fraticida guerra civil. Espero conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España, reconociéndola como única señora de sus destinos." La república quedó instaurada inmediatamente y a ojos de la opinión mundial pudo considerarse como un maravilloso ejemplo de civismo y madurez política. Su primer jefe de gobierno fue Alcalá Zamora, pero en el nuevo gabinete ya podía identificarse un alto componente de miembros de corte anticlerical o que ejercían profesiones liberales, representantes de la Institución Libre de Enseñanza. Los más destacados ministros de ese primer gobierno republicano eran Miguel Maura, Fernando de los Ríos, Caseres Quiroga, Alvaro de Albornoz,Marcelino Domingo y Miguel Azaña. Nada más formarse este nuevo gobierno la República tuvo su primer problema ante la reaparición del catalanismo político, que debía su fuerza a una combinación de la expansión económica catalana y su renacimiento literario.Desde el balcón de la Generalitat su líder, Francesc Macia, proclamó la República Catalana. Varios ministros viajaron rápidamente de Madrid a Barcelona para persuadir a Macia de que abandonara su idea y se mostrara favorable a la adopción de un estatuto de autonomía promulgado por las Cortes, a lo que accedió. El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones con un


notable índice de participación que superaba el 70%. El sistema electoral, que primaba las mayorías otorgó un rotundo triunfo al Gobierno provisional formado tras las elecciones de abril, las elecciones dieron la mayoría de los escaños a los socialistas y republicanos, los partidos que pertenecían a la izquierda y al centro.Manuel Azaña, fue elegido nuevo jefe de gobierno.

Constitución de 1931. El triunfo de las candidaturas republicanas en las grandes ciudades provocó el 14 de Abril de 1931 la proclamación de la República. La amplitud del movimiento popular llevó a que el rey Alfonso XIII, aislado y sin apoyos, se exiliara. Más tarde se formó un gobierno provisional presidido por Niceto Alcalá-Zamora y formado por republicanos de izquierda y derecha, socialistas y nacionalistas. El gobierno debía dirigir el país hasta que unas nuevas Cortes Constituyentes dieran forma al nuevo régimen. El 14 de octubre de 1931 presentó su dimisión por su oposición al laicismo del Estado, fue sustituido por Manuel Azaña. El nuevo gobierno tuvo que responder desde un principio al ansia general de reformas. Adoptó las primeras medidas para la reforma agraria, inició reformas laborales, emprendió la reforma militar, aprobó legislación educativa y puso en marcha el Estatuto provisional de autonomía de Cataluña. El ambiente social, se encrespó inmediatamente. A la vez que la CNT anarquista promovía una amplia campaña de huelgas, los enfrentamientos entre la Iglesia y el nuevo gobierno fueron inmediatos. El sector más conservador de la Iglesia, encabezado por el Cardenal Segura, puso todo tipo de trabas al nuevo ejecutivo. El viejo anticlericalismo afloró de nuevo y en mayo de 1931 diversas iglesias y conventos fueron asaltados y quemados. La opinión pública


católica se alejó desde un primer momento del nuevo régimen republicano. En junio de 1931, tuvieron lugar las elecciones a Cortes Constituyentes en un ambiente de relativa tranquilidad. Las urnas dieron una clara mayoría de la coalición republicano-socialista. La nueva Constitución, aprobada en diciembre de 1931, reflejó las ideas de esta mayoría. Los principales rasgos de la Constitución fueron: Soberanía popular. Se declaraba al nuevo estado español como una "República democrática de trabajadores de todas clases". • Sufragio universal masculino y femenino. Tras un largo y complejo debate en las Cortes, las mujeres españolas obtuvieron el derecho de voto. • Extensa declaración de derechos y libertades. -Derechos civiles: divorcio, equiparación hijos legítimos e ilegítimos -Derecho a la educación. • Poderes del Estado -Poder legislativo quedó en manos de unas Cortes unicamerales. -Poder ejecutivo +Presidente de la República con escasos poderes. +Jefe de Gobierno, nombrado por el Presidente pero que debía contar con la aprobación de las Cortes. -Poder judicial en manos de los tribunales de justicia. • Se establece el derecho de las regiones a establecer Estatutos de Autonomía.

• En lo relativo a la "cuestión religiosa" se establece un estado laico:


-Separación de la Iglesia y el Estado -Desapareció el presupuesto de culto y clero -Prohibición de ejercer la educación -Libertad de conciencias y culto

La Constitución de 1931 es un texto de extensión media, ya que consta de 125 artículos, agrupados en nueve títulos, más uno preliminar. Los principios políticos que inspiran la Constitución de 1931 son: la democracia, el regionalismo, el laicismo y la economía social.


Niceto Alcalá-Zamora: Fue el primer presidente de la Segunda República Española. Nació en Priego de Córdoba el 6 de julio de 1877 y murió en Buenos Aires el 18 de febrero de 1949. Fue un jurista y político español. A sus 17 años era licenciado en Derecho, a sus 22 años, Letrado del Consejo de Estado y cuando tenía 40 años era un abogado de gran prestigio que se hizo cargo de la cartera de Fomento en el gobierno de Manuel García Prieto. Su juventud le llevó a entrar en el Partido Liberal, liderado entonces por figuras tan ilustres como Práxedes Mateo Sagasta y Segismundo Moret.


Su oposición a la dictadura de Miguel Primo de Rivera le llevó a declararse partidario de la República en 1930, a participar en el Pacto de San Sebastián para derrocar a la monarquía y a presidir el gobierno provisional que se hizo cargo del poder tras la renuncia de Alfonso XIII , el 14 de abril de 1931. Su presencia en aquel gobierno representaba la adhesión al régimen republicano de sectores conservadores, católicos y de clase media. Pero pronto entró en conflicto con los dirigentes republicanos más avanzados: llegó a discrepar sobre todo de la regulación constitucional de las relaciones Iglesia-Estado, hasta el punto de dimitir y ceder la jefatura del gobierno a Manuel Azaña. Fue elegido presidente de la República, donde ejerció durante cinco años con lealtad a la Constitución. Durante el primer bienio, entró en conflicto con las predominantes fuerzas de izquierdas. Su relación con los partidos de derechas que triunfaron en las elecciones de 1933, no fue mucho mejor. Se produjo un enfrentamiento con Gil Robles, indulto al general golpista Sanjurjo contra el parecer del gobierno y muchos más conflictos. Tras las elecciones de 1936, que dieron el triunfo al Frente Popular, Alcalá Zamora dejó de ser presidente, al haber rebasado el número de disoluciones de las Cortes autorizado por la Constitución en un solo mandato presidencial. Una vez más, fue Azaña el encargado de sucederle. Se exilió en París y, más tarde, en Buenos Aires. En su actuación política, hay que destacar la voluntad de integración que demostró, aceptando lealmente el juego democrático desde posiciones conservadoras y su aspiración de promover una gran opción política de centro que facilitase el consenso. Tres meses después de su destitución, las tensiones sociales y políticas eran tan graves que provocaron la Guerra Civil.


Manuel Azaña

Fue un político y escritor español que desempeñó los cargos de presidente del Gobierno de España (1931-1933, 1936) y presidente de la Segunda República Española(1936-1939). Fue uno de los políticos y oradores más importantes en la política española del siglo XX, además de un notable periodista y escritor. Fue galardonado con un Premio Nacional de Literatura en 1926 por su biografía Vida de Don Juan Valera. Su obra más conocida es el diálogo La velada en Benicarló, una reflexión sobre la década de los años treinta en España. Sus Diarios son unos de los documentos más importantes para el conocimiento del momento histórico en el que vivió. Biografia: Manuel Azaña nació en una familia de sólida posición económica y con presencia en la política y la vida intelectual de Alcalá. Su padre era Esteban Azaña Catarinéu, propietario, y su madre María Josefina Díaz-Gallo Muguruza, ama de casa. El padre, de familia de notarios y secretarios de ayuntamiento, se dedicaba también a la política y llegó a ser alcalde del pueblo; escribió y publicó en 1882 y 1883 una Historia de Alcalá de Henares en dos volúmenes. En cuanto a la familia de su madre, se dedicaba al comercio; procedía del pueblo de Escalada (Burgos).


Su nombre, Manuel, era el de su abuelo materno Manuel Díaz-Gallo, casado con María Josefa Muguruza, su abuela materna. Sus abuelos paternos fueron Gregorio Azaña y Concepción Catarinéu. El padrino de boda de sus padres fue Antonio Cánovas del Castillo. Manuel fue el segundo de cuatro hermanos (Gregorio, Josefa y Carlos, eran los otros). Además de sus padres, y sobre todo tras la prematura muerte de estos, desempeñaron un papel importante de protectores durante su infancia su tío materno Félix Díaz-Gallo, con cierta influencia sobre Manuel en lo intelectual, y su abuela paterna, Concepción Catarinéu. Estudió en el Colegio Complutense de San Justo y Pastor hasta el bachillerato, que comenzaría en el curso 1888-1889, haciendo los exámenes en el Instituto Cardenal Cisneros, de Madrid. Era un alumno de notas excelentes, predominando entre sus calificaciones el sobresaliente, aunque finalmente culminaría sus estudios de bachiller con la calificación de aprobado. El 24 de julio de 1889 falleció su madre; unos meses después, el 10 de enero de 1890, su padre. Manuel y sus hermanos se fueron a vivir a casa de su abuela paterna, doña Concepción. Allí, con una constante sensación de soledad, realizaría sus primeras lecturas, gracias a los distintos libros acumulados por su abuelo Gregorio. Siempre, cada vez que evoque su infancia, la misma metáfora: Manuel Azaña se recuerda en los días de su niñez y adolescencia, sobre todo, como un devorador de libros. Por decisión de su abuela, Manuel realizó sus estudios superiores de Derecho interno en el recién creado Real Colegio de Estudios Superiores María Cristina de El Escorial.Dado que el colegio carecía de la facultad de expedir títulos de licenciatura, los alumnos debían examinarse por libre en la Universidad de Zaragoza.


Tras tres cursos (el preparatorio y los dos primeros de Derecho), durante el curso 1896-1897 sufrió una crisis religiosa que lo llevó a abandonar el colegio, continuando sus estudios en casa: No fue hostilidad, tampoco rencor, ni alguna especie de "rebeldía impieteista", como algún fraile ha dictaminado, confundiendo los sentimientos de un joven de dieciséis años que un día dice que no quiere confesarse con los de un ateo militante: fue sencillamente que la religión, en todas las dimensiones en que la había vivido de niño y adolescente, dejó de tener sentido para él. Durante el curso 1897-1898 editó junto a unos amigos la revista Brisas del Henares, en la que publicó diversas crónicas locales. El 3 de julio de 1898, en la Universidad de Zaragoza, pasó el examen de grado de Licenciatura en Derecho con la calificación de sobresaliente.

Contexto social y económico Las intenciones de la República se enfrentaron con la cruda realidad de una economía mundial sumida en la Gran Depresión, de la que el mundo no se recuperó hasta después de la Segunda Guerra Mundial. En términos de fuerzas sociales, la Segunda República surgió porque los oficiales del ejército no apoyaron al rey, con el que estaban molestos por haber aceptado éste la dimisión de Primo de Rivera, y a un clima de creciente reivindicación de libertades, derechos para los trabajadores y tasas de desempleo crecientes, lo que resultó en algunos casos en enfrentamientos callejeros, revueltas anarquistas, asesinatos por grupos extremistas de uno u otro bando, golpes de estado militares y huelgas revolucionarias.


Distribución de la población española en 1930. En España la agitación política tomó además un cariz particular, siendo la Iglesia objetivo frecuente de la izquierda revolucionaria, que veía en los privilegios de que gozaban una causa más del malestar social que se vivía, lo cual se tradujo muchas veces en la quema y destrucción de iglesias. La derecha conservadora, muy arraigada también en el país, se sentía profundamente ofendida por estos actos y veía peligrar cada vez más la buena posición de que gozaba ante la creciente influencia de los grupos de izquierda revolucionaria. Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, la Segunda República sufrió un severo aislamiento, ya que los grupos inversores extranjeros presionaron a los gobiernos de sus países de origen para que no apoyaran al nuevo régimen, temerosos de que las tendencias socialistas que cobraban importancia en su seno, terminaran por imponer una política de nacionalizaciones sobre sus negocios en España. Para comprender esto es clarificador saber que la compañía Telefónica era un monopolio propiedad de la norteamericana "International Telephone and Telegraph" (ITT), que los ferrocarriles y sus operadoras estaban fundamentalmente en manos de capital francés, mientras que las eléctricas y los tranvías de las ciudades pertenecían a distintas empresas (mayormente británicas y belgas). Como consecuencia no hubo una sola nacionalización durante el periodo republicano, pero, sin embargo, el respaldo de las potencias fascistas alentó a muchos generales conservadores para que


planificaran insurrecciones militares y golpes de estado. Sus intenciones se materializarían primero en la Sanjurjada de 1932 y en el fallido golpe de 1936, cuyo resultado incierto desembocó en la Guerra Civil Española. Por su parte, las democracias occidentales no apoyaron al régimen republicano por miedo a un enfrentamiento armado, salvo en coyunturas muy específicas, lo que sirvió, en última instancia, para evitar la Segunda Guerra Mundial.

Fuentes: http://www.historiasiglo20.org/HE/13a-1.htm http://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_Rep%C3%BAblica_Espa %C3%B1ola#Lista_de_presidentes https://www.google.es/search?q=la+segunda+rep %C3%BAblica&hl=es&newwindow=1&tbo=u&tbm=isch&source=univ&sa=X&ei=kEb4UL2 aHIeEhQeAjoHwDA&ved=0CEAQsAQ&biw=1024&bih=677 http://www.guerracivil1936.galeon.com/proclamacion.htm https://www.google.es/search? num=10&hl=es&site=imghp&tbm=isch&source=hp&biw=1137&bih=741&q=republica+1931 &oq=republica+1931&gs_l=img.3..0i24l2.800.4227.0.4967.14.9.0.5.5.0.373.1923.1j3j3j2.9. 0...0.0...1ac.1.NU5Csq6nVIQ http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Aza%C3%B1a http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/alcala.htm http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Hist_Normas/ConstEsp1812_1 978/Const1931

Realizado por: Celia García García Ana de la Rosa López José Burgos Zea


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