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Trio adlátere

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Dedicatoria A D. JosĂŠ R. Llopis Domingo

Con todo mi afecto para un buen amigo. Una gran persona a la que con orgullo, y contando con su permiso, me gusta nombrar mi padre literario.

Ana A. MillĂĄs

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Este texto fue lectura dramatizada en Tardes de Teatro del Museo Manaut de Valencia. PERSONAJES.SUSANA.- Ana A. Millรกs RITA.- Antonia Bueno SOFIA.- Stella Manaut DIRECCIร N.- Ana A .Millรกs ESCENARIO.Salรณn del moderno apartamento de Susana.

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ESCENA ÚNICA Es de noche. Estamos en casa de Susana. RITA y SOFÍA entran en el salón cargadas con dos voluminosas maletas. SUSANA- Adelante estáis en vuestra casa… ¡Pasad, pasad!... Como me alegro de volver a veros... (Las besa) SOFIA -Estoy encantada… SUSANA- Podéis dejar vuestro equipaje en esa habitación… (Lo hacen) RITA

- No exageraste nada, el apartamento es una preciosidad...

SOFIA - Estaba impaciente por veros de nuevo… Lástima que vivamos tan lejos unas de otras… SUSANA- Hoy no existen distancias insalvables… Por cierto, ¿cómo os ha ido el viaje? SOFIA - He venido desde Madrid en mi coche y escasamente me ha costado tres horas el llegar… RITA

- Seguro, que habrás venido pisando el acelerador...

SOFIA - Mujer, sería un “crimen” no sobrepasar el límite de velocidad, a bordo de mi nuevo BMW. RITA

- ¿Y las multas?...

SOFIA - Soy consciente de la infracción. Así que cuando lleguen me “retrataré” con la bonificación pertinente por pronto pago… RITA

- Que surte la tuya no padecer por el dinero... Yo he hecho el viaje en tren, bueno más que un ferrocarril la verdad es que parecía un “borreguero”... ¿Sabéis cuánto me ha 7


costado llegar de Granada a Valencia? ¡Ocho insufribles horas!… SUSANA- Lo más importante es que ahora ya estáis aquí, y tenemos todo un fin de semana por delante para pasarlo en grande… Poneos cómodas y, mientras hacemos tiempo para cenar, aprovechare para poneos en antecedentes de cómo ha evolucionado mi vida en estos últimos meses… (Suspira) ¡Qué ganas tenia de dejar atrás la tensión y los nervios! RITA

- Yo sí que he estado de los nervios… Me he pasado estas dos últimas semanas pendiente de que me llamases por teléfono para confirmar nuestra cita.

SUSANA- La compañía telefónica se hace de oro con nosotras tres… SOFIA - Es cierto, me llamó por lo menos cuatro veces impaciente por conocer si tenía noticies tuyas. RITA

- (A Sofía) Lo siento… (A Susana) Te llamé primero a ti…

SUSANA- (Interrumpiéndola) Habréis de perdonarme… Estos meses han pasado en un suspiro, y no he tenido tiempo de pensar en otra cosa que no fuese acelerar mi divorcio… RITA

- (A la suya) Y como no obtuve respuesta, a pesar de dejarte mil mensajes en el contestador, comencé a temer que tu plan hubiese fallado, y que en un estallido de adrenalina machista, te hubieses convertido en otra víctima de la violencia marital…

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SUSANA- No había caso… A Pedro la fuerza siempre se le ha esfumado por la boca, y lo único que a menudo le subía era el colesterol... A toda hora lo tenía por las nubes… Mas por si acaso hubiese osado pasar a la agresión física estaba dispuesta a poner en práctica las clases de judo que juntas tomamos durante las vacaciones pasadas… RITA

- (Con picardía) Y con un profesor que se dejaba querer…

SOFIA - No me importaba ni lo más mínimo que me tumbase sobre el “tatami”… Era maravilloso sentir sobre mí cuerpo la dureza de “todos” y cada uno de sus duros músculos… SUSANA- Hay que reconocer que era un hombre “muy bien formado anatómicamente” como me haría decir el cursi de Pedro… Eso sin después de haberme asesinado con la mirada al tiempo que me recriminaba por mi inexcusable ligereza… SOFIA - ¿Creéis que todavía dará clases este próximo verano?... La verdad es que constituía un atractivo más que añadir a aquel encantador lugar… y a mí no me importaría volver… SUSANA- ¿Estás pensando en hacerlo? SOFIA - ¿Por qué no? Tengo una idea… ¡Podríamos ir las tres, y formar la de Troya! RITA

- Lo haríamos sin duda… Ese balneario es un entorno apropiado para hacer nuevas amistades, sociales o sentimentales… y ahora, sin trabas ni “pesados” lastres podríamos gozar de una estancia de lujo…

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SUSANA- ¡Así es!... Gracias a ese lugar, y a su encanto, nosotras tres congeniamos. Aunque, desde ese mismo momento para Pedro vosotras fuisteis la perversión personificada… Dos

lujuriosos

demonios

convertidos

en

mujeres

pecaminosas y sensuales… SOFIA - ¡No digas! RITA

- ¿Nosotras?... ¡Vaya ojo clínico el de tu ex-marido!…

SUSANA- ¡Tú misma lo acabas de decir!... “Ex”, me gusta cómo suena esa palabra… Para él todos aquellos que no estaban de acuerdo con su canon de moralidad y beatería trasnochada o son unos pervertidos, o unos vividores… SOFIA - ¡Qué ganas tendrías de romper con él! SUSANA- (Suspirando con alivio) Todo lo que os imaginéis se queda corto. Por eso en el caso de que él no hubiese caído en mi trampa, como así sucedió, yo hubiese acabado con él de todas maneras… Estaba totalmente dispuesta a dejar atrás aquella convivencia, que me hacía sentir como enterrada en vida... (Recordando) Deberíais haber visto la expresión de Pedro al verme “enfundada” en aquel impúdico mini-vestido a través del que podía adivinárseme hasta la partida de nacimiento y todavía más allá… Con más maquillaje que el muestrario entero de la mejor y más surtida perfumería… Y bañada, de arriba a abajo, en un perfume carísimo y además afrodisíaco que me recomendó la dependienta… (Riéndose) A Pedro casi le da un telele únicamente tratando de imaginar el momento de nuestra 10


entrada y posterior presentación ante su jefe, que nos esperaba en el Hall del Palau de la Música… (Divertida) Por un pelo en lugar de conseguir que accediera a concederme el divorcio alcanzo antes otro efecto mucho más drástico, convertirme en viuda aquella misma noche… RITA

- ¡Eso si que hubiese sido un auténtico golpe de efecto!

SUSANA- Chicas, tendríais que haberme visto. Mi aspecto era el de una mujer sin complejos, más desnuda que vestida y con las ideas más claras que nunca… Una mujer dispuesta a enviar al panteón de los recuerdos nuestra patética vida en “común”… que, ya hacía demasiado tiempo que, más que oler atufaba por el mal ambiente que nos envolvía… Pedro, se tragó el anzuelo enterito… Es más, incluso fue él mismo quien, con sus propios argumentos, de los que me hizo participe en voz alta llegó a la “Salomónica” conclusión de que el único camino posible que podríamos tomar desde ese mismo e insoportable momento era el de la separación… SOFIA - Ya se sabe los hombres en cuanto les da por mover la… (Mirándolas con intención) la lengua, me refiero. Nos dejan a nosotras a la cola del chismorreo... RITA

- Nunca jamás serán capaces de encontrar un término medio… (Con intención) Ni hablando, ni por supuesto en cualquier otra cosa…

SOFIA - Al fin y al cabo no tenía escapatoria posible… Ideaste un plan magistral. 11


RITA

- Buenas somos les mujeres para tramar venganza.

SOFIA - A ellos les gusta jugar con fuego, y por ese motivo si nos buscan al final nos encontraran. SUSANA- (Con intención) También he estado muy ocupada tratando de recuperar el tiempo perdido, que os aseguro que era muchísimo… (Divertida) Y en eso Miguel, mí entrenador personal, me ha ayudado, tirándome las dos manos y alguna que otra parte de su cuerpo… RITA

- ¡Mírala ella tan modosita que parecía! Seguro que, rápidamente,

te

habrás

puesto

al

corriente…

¡Enhorabuena!... Has hecho muy bien... SOFIA - Es lógico que no tuvieses tiempo para pensar en nosotras… Si te soy sincera entiendo, que primero hayas preferido

prestarle

atención

a

tu

más

inmediata

“necesidad”… Lo primero es lo primero y yo también lo hubiese hecho del mismo modo… SUSANA- Y, como lo prometido es deuda, para satisfacer la mía con vosotras, hoy tengo previsto primero invitaros a cenar y después, satisfecho ese placer, nos iremos de marcha aprovechando la noche y haciendo un recorrido por los locales más de moda… Aquí en Valencia tenemos mucha “movida”... SOFIA - Ves esa si es para mí una palabra mágica… Posee auténticas connotaciones de aventura y desenfreno…

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SUSANA- Es lo menos que puedo hacer por vosotras... A fin de cuentas gran parte del éxito de mi estrategia os la debo a las dos. RITA

- Nosotras apenas hicimos nada…

SOFIA - Cuando te conocimos y nos relataste La pesada “cruz” que venias cargando desde años atrás, nuestra obligación moral era la de proporcionarte el empujón necesario para que te atrevieses a dar el paso definitivo… Te servimos de orientación, que es lo que en ese momento más necesitabas. RITA

- De ninguna manera podíamos consentir que alguien de nuestro sexo se encontrase oprimida por las cadenas de la religión y de las convicciones morales obsoletas de su marido…

SUSANA- No me nombres todas esas paparruchas que todavía siento escalofríos con sólo recordar lo angustiosa que resultaba mi existencia al lado de un hombre, para quien siempre tenía más importancia su inamovible punto de vista y su forma de entender la vida que mis propios deseos que para nada contaban… SOFIA - ¿Pero, ahora todo eso ha acabado? Eres libre. SUSANA- Así es… Estamos ultimando los trámites del divorcio, y yo comienzo de nuevo a disfrutar de todo lo bueno que existe en la vida olvidando para siempre las beaterías y la austeridad a las que antes me había visto sometida… Y eso es lo que pienso hacer a partir de ahora gozar del momento 13


presente sin cadenas de ninguna clase. Ahora estoy con Miguel pero quién sabe lo que el futuro me tiene reservado… Desde que he comenzado a circular estoy abierta a nuevas experiencias, demasiado tiempo he estado en vía muerta… SOFIA - ¡Pues no eres la única que se ha emancipado! Yo también lo he hecho… Aunque, los motivos para llegar a ese punto han sido completamente diferentes… (Repentinamente se muestra muy seria) Veréis, mi marido… SUSANA- ¿Ha muerto? SOFIA - (En el mismo tono) Para mí como si así fuese… Se ha líado con su secretaria, Vanessa, una descarada jovencita de poco más de veinte años, y a mi me ha dado “puerta”… RITA

- ¿Cómo no me has dicho nada?

SOFIA - Hasta hoy mismo no me apetecía en absoluto hablar de ese asunto con nadie... SUSANA- Pues en el balneario parecíais muy felices. SOFIA - Las apariencias engañan… Nuestro matrimonio, aunque cara a los demás parecía perfecto, ya hacía años que hacía más agua que el Titánic... La verdad es que si aún continuábamos viviendo juntos nada más era por nuestros hijos pero, ellos ya son mayores y pronto harán su vida… El más mayor este próximo año se va a trabajar al extranjero y el pequeño, que ya tiene veintiuno, está pensando en irse a vivir con su novia… SUSANA- Debiste hacernos participes de lo que te pasaba. 14


SOFIA - Después de escuchar tu dramática historia, este verano pasado, lo mío quedaba en un segundo plano. Lo más urgente era que tú consiguieras librarte de aquella sombra oscura y con pantalones que te perseguía a todas horas… Necesitabas con urgencia comprensión y apoyo… SUSANA- Eres una buena amiga... Bueno las dos lo sois. RITA

- Creo, que aquellas largas conversaciones entre les tres resultaron muy provechosas para todas…

SUSANA- Para mí fueron la salvación… Y tu Rita, ¿qué has hecho hasta ahora? RITA

- Muchas cosas… La más importante romper con las situaciones que me hacían sentir infeliz... ¿Recordáis que os conté que mi hermano, había rehuido la ocasión de encargarse de mi madre desde que ésta enviudó?

SOFIA - Muchos hombres se hacen los suecos cuando se trata de hacerse cargo de los padres. SUSANA- Sobre todo si tienen hermanas sobre las que cargar todo el peso cuando éstos se hacen mayores. Alguien debería decirles que esa responsabilidad también les corresponde a ellos… RITA

- El mío lo tenía todo muy bien planeado yéndose a vivir con los de la “cabeza cuadrada”, los alemanes… Seguro que a la hora de heredar perderá el culo para venir a tomar posesión de su parte… Entonces, Alemania ya no estará tan lejos… (Pausa) Llegado ese momento él, y su querida “Gretchen”, más áspera que su idioma, serán de los que 15


más lloraran… Pero, mientras tanto soy yo la única que se hizo cargo de ofrecerle apoyo a mi madre, para que no se encerrase en casa desde que murió mi padre y, de ese modo, dejase de vivir... Estaba tan hundida que, aunque de sobra conocía las consecuencias de vivir de nuevo junto a ella, la dejé que se instalase en mi casa… Es una mujer de las de antes autoritaria y cabezota… Y, como todavía está convencida de que soy una cría, no perdió la oportunidad de meterse en mis asuntos… En fin, que salíamos a pelea diaria... SOFIA - ¿Y qué has hecho?... ¿La has recluido en alguna institución…? RITA

- ¡Qué va mujer!... La solución ha resultado ser mucho más inesperada y alentadora… A los pocos meses de volver de las vacaciones la casualidad, o quién sabe si el destino, hizo que nos tropezáramos en medio de la calle con un antiguo conocido suyo medio novio de mí madre en su juventud y que, casualidades de la vida, también había enviudado recientemente… Mi madre, ilusionada, de camino a casa me contó de pé a pá toda la historia de sus amoríos con aquel hombre… Así que me dispuse a ejercer de Celestina y, como quien no quiere la cosa, les preparé una cita…

SUSANA- Muy buena idea. RITA

- Y tan buena... Porque desde ese bendito día mi madre ha resucitado, recuperando les ganas de vivir y ahora se pasa los días en su compaña... Se han apuntado a un hogar de 16


jubilados y entre viajes y paseos ha ganado en alegría... No os digo más que quien ahora parece una colegiala es ella… Ya está pensando en irse a vivir con ese hombre cosa que, claro está, yo apruebo al ciento por ciento. SOFIA - (A Rita) ¿Y aquel hombre con el que salías? RITA

- ¿Juan?... Hace nada que le he dado el pasaporte… Imaginaos que un buen día, sin consultarme previamente, se le ocurrió la brillante idea de presentarse en mi piso cargado con unas voluminosas maletas y, con la unilateral intención, de que viviéramos juntos…

SUSANA- Quería atarte en corto… RITA

- Esa decisión tomada sin mi consentimiento me sentó como una patada en el estómago… Con lo que me había costado conseguir de nuevo mi independencia ahora venia él a fastidiar… Además, que Juan para ir al cine, cenar y pasar un buen ratito, bien… Pero no me imaginaba viviendo con él día tras día. Era demasiado celoso y le gustaba controlarlo todo… Y si hay algo que a nuestra edad no necesitamos a nuestro lado, eso es un hombre que nos quiera imponer normas de convivencia…

SUSANA RITA

- ¡Vaya! ¿Así que, también estás libre?

- Más libre que el aire…

SOFIA - Pues esto en lugar de una celebración se ha transformado en tres. SUSANA- Y qué lo digas... Propongo que, además, de salir a cenar y tomar unas copas por los locales de moda planeemos ir 17


de “caza” por la zona del Romaní... Si queréis “pillar cacho”, como ahora acostumbra a decir la gente joven, ese es el lugar más apropiado… RITA

- ¡Romaní!... ¡Qué nombre más excitante!

SUSANA- Es un lugar lleno de discotecas salpicadas de sensaciones… Hay locales en los que se realizan “performances” y en donde la gente, se desinhibe de los tabús convencionales… RITA

- Nosotras, la juventud la podemos ver a distancia…

SUSANA- Éso no es problema… Hoy en día las “maduritas” tenemos mucho éxito, entre los de menos de treinta... RITA

- ¿Eso es cierto?

SOFIA - Tienes razón Susana… ¡Lo es! ¿Sabéis qué me gustaría? RITA

- Ni idea.

SOFIA - Dejarme llevar y cometer una locura. SUSANA- ¿Como cuál? SOFIA - Aunque, creo que quizás no estaría bien… SUSANA- Sino nos la cuentas no podremos juzgar. RITA

- Sofía, eres libre y puedes hacer lo que se te antoje.

SOFIA - ¡Ya lo sé!... Pero, siempre hay límites… No querría herir a mi hijo… SUSANA- ¿Tu hijo? ¿Qué tiene que ver él? SOFIA - Mucho... RITA

- ¡Ay, no te entiendo! Habla claro.

SOFIA - Después de dejarme José, mi marido, atravesé una depresión tan grave que incluso cogí una excedencia 18


laboral... Me encerré entre las paredes de mi casa sintiéndome hundida y desvalida. Fueron muchas las semanas de autocompasión, diciéndome una y otra vez que todo había acabado para mí… RITA

- Debiste decirme por lo que estabas pasando. Podría haberte ayudado…

SOFIA - (A Rita) ¡Gracias, se que lo hubieses hecho! Más a lo largo de esas semanas me sentía tan perdida, que incluso me resultaba difícil comunicarme ni siquiera con mis hijos... Me dio por echarme la culpa de que él me hubiese dejado y, créeme, no conseguía encontrar ninguna salida que me permitiese abandonar aquel negro pozo… SUSANA- Te entiendo perfectamente… Si ya resulta duro enfrentarse a una misma, aún lo es más descubrir tus sentimientos ante los demás… SOFIA - Siempre he sido una mujer fuerte y extrovertida pero, en aquellos días, me transformé en otra persona desconocida, ajena a mi propia existencia… En alguna ocasión escuché, o tal vez leí, que las mujeres pasados los cuarenta nos volvíamos invisibles… RITA

- Yo también lo he leído…

SOFIA - Entonces me reí… ¡Qué bobada!… Mas en esos momentos no lo era… Tal vez, a punto de encarar los cuarenta y cinco, me había llegado el momento de sufrir esa “invisibilidad” de la que hablaban y, de ese modo, súbitamente me había transmutado en un ser etéreo e intangible… al que ya 19


únicamente le restaba vagar en soledad y sin la posibilidad de encontrar nunca más la felicidad… (Pausa) Mi hijo mayor preocupado por mi estado de ánimo me propuso acudir a un psicólogo conocido de él… Ante su tozuda insistencia, aunque sólo fuese por no oírselo decir una vez más, fui a su consulta… RITA

- (Impaciente) A la vista está que te sirvió de mucha ayuda...

SOFIA - Consiguió mucho más… A medida que avanzábamos en las sesiones también surgía entre los dos una fuerte amistad… SUSANA- ¿Has dicho que era un amigo de tu hijo? SOFIA - Sí, y ese hecho le facilitó la asiduidad a mi domicilio… Y no siempre era porque hubiese quedado para salir con él… Cuando yo no acudía a su consulta, entonces era él quien me telefoneaba o aparecía en mi casa alegando cualquier excusa… RITA

- Imagino por dónde van los tiros... Llegó un momento en el que te diste cuenta de que te sentías atraída por él…

SOFIA - En efecto… Una noche, como tantas otras, llegó a casa… Y, mientras esperaba a mi hijo que estaba duchándose, me confesó enfervorecido que se había enamorado de mi… Me alagaron sus palabras pero, con los pies en la tierra, no podía permitir que aquello pasase adelante… ¡Podía ser mi hijo! SUSANA- Pero, evidentemente, no lo era... 20


SOFIA - No, no lo era… pero ¿qué futuro podría tener una relación en la que yo casi le doblaba la edad? SUSANA- (Con intención) Mientras no le “dobles” otras cosas… RITA

- ¡Susana!… Desde que te has despendolado estas desconocida.

SUSANA- Bastante he padecido al lado de un hombre que nunca me dejaba expresarme libremente... Ahora, sin cortarme un pelo, pienso llamar a las cosas por su nombre. SOFIA - (A la suya) Y por encima de todo ¿cómo se lo explicaría después a mis hijos? SUSANA - ¿Eso, es lo que de verdad te preocupa? Pues no tendría por qué. Como has dicho antes los dos piensan en breve vivir a su aire… En ese caso ¿qué te impide cumplir con tu deseo? RITA

- Susana, tiene toda la razón… No eres tan invisible como pensabas… Un hombre joven se ha fijado en ti, ¿qué más da lo que dure lo vuestro?… No tiene ninguna importancia. Tus hijos lo asimilaran en cuanto vean que su madre es feliz…

SUSANA- Te voy a devolver el mismo consejo que me diste este verano. Si el fin vale la pena da el paso adelante… Déjate caer en sus brazos, y así no tendrás que arrepentirte después de no haber sido valiente y de no hacer realidad tu deseo… RITA

- ¡Así es! Comete esa locura… Y todas las que vengan detrás... 21


SOFIA - Tal y como lo pintáis parece fácil… RITA

- ¡Es fácil!... Fuera complejos y practica, sin ningún remordimiento, el “Carpe diem” o lo que es lo mismo “aprovecha el tiempo presente”…

SUSANA- Haz como la del chiste que me contaron El otro día:… Él, rayando la cursilería, le dice a ella: “María, querida mía a partir de ahora si no te sabe mal te llamaré Eva, porque para mí eres mi primera mujer, mi primer amor”, y ella resuelta le responde: “En ese caso yo te llamaré “Peugeot”, pues tu eres el que hace trescientos seis”… SOFIA - ¡Vaya un currículum! RITA

- Aún como se trata de un chiste… ¡Ni que fuera Mesalina!

SUSANA- ¡Queridas amigas, fuera penas!… Daos cuenta que a partir de ahora podemos escoger, además de qué demonios poner para comer o cenar, lo que deseamos hacer con nuestras vidas… RITA

- Así se habla… Reivindicaremos ante el mundo, sobre todo al masculino, que las mujeres tenemos el derecho a ser independientes…

SOFIA - Quiero ver en donde está escrito que el cometido de una mujer se reduzca nada más que a ejercer de dulce madre y amante esposa… SUSANA- Tenemos alma y sentimientos aunque, según algunos hombres, nos concedieron “el alma” mucho más tarde que a ellos. SOFIA - ¡Hagamos un pacto! 22


RITA

- ¿Un pacto?

SOFIA - ¡Sí! Aunemos nuestras fuerzas y ayudemos a otras mujeres que se encuentren en situaciones límite… No podemos ni debemos consentir que ninguna mujer sea infeliz. SUSANA - Me gusta la idea… Pero para eso hace falta dinero, mucho dinero… SOFIA - ¡Catarroja descubierta! Para eso y para casi todo... RITA

- Ese es un obstáculo importante, mas de ninguna manera resultara un impedimento para nostras si al fin decidimos llevar el proyecto hacia adelante... En el ministerio dispongo

de

diversos

contactos vinculados

con

el

departamento de asuntos sociales con los que puedo hablar… SUSANA- ¿Para qué servirían esos contactos? SOFIA - (Interesada) ¿Qué propones? RITA

- Podríamos poner en marcha una ONG y, a través de ella acceder a diferentes subvenciones…

SUSANA- (Deshinchada) Vosotras dos tenéis un buen trabajo… En cambio yo, sólo puedo contar con la manutención que me de Pedro, y con este pisito que, para que nunca se lo pudiera embargar hacienda, lo puso a mi nombre… SOFIA - Es un buen principio… Si añadimos a eso el que dispones de dos manos… pues, no hay de qué preocupar-se, trabajo no te faltará… Estás una poco desentrenada, pero con un cursillo acelerado de informática y poco más te pondrás al 23


día en un pis pas… En mi oficina seguro que hay un lugar para ti… El único obstáculo que te queda es pues el de que tendrías que trasladarte de ciudad… SUSANA- (Ilusionada) Ese no es problema… Pondría a la venta este piso y comenzaría una nueva vida... ¿Sabes?... Me seduce la idea… Pero, con muchísimos más de cuarenta y sin experiencia laboral no te resultará sencillo colocarme… SOFIA - Puede que no seas joven, y quizás tampoco estés suficientemente preparada... SUSANA- No de eso no tengo… RITA

- No te dejes abatir... Una mujer que ha sido capaz de librarse de un hombre, en el buen sentido de la palabra, como tú lo has hecho, puede conseguir todo aquello que se proponga…

SUSANA- Me lo estáis presentando tan bonito que estoy por creérmelo… SOFIA - ¡Créetelo! En cuanto regrese al despacho se lo plantearé a mi jefe… Así que ves preparándote, porque estás a punto de ingresar en el mundo laboral… SUSANA- Lo dices como si fuera seguro… SOFIA - ¡Así es! Te lo aseguro… (Con picardía) Aún, me he guardado cosas en el tintero y no os he contado que, después de mi convalecencia y cuando de nuevo volví a mi puesto de trabajo, con grata sorpresa descubrí que mi jefe se mostraba muy atento conmigo, colmándome de halagos y… (Riéndose) En fin que puedo decir que hoy por hoy 24


come de mi mano… Ves esa es una de las cosas que hemos de agradecerles a los hombres. Ellos nos han empujado y hasta alentado a hacer valer nuestras «armas de mujer»… Así que, como nunca me había resultado del todo indiferente, últimamente me he dejado querer… SUSANA- ¡Ay, pillina!... No has perdido el tiempo después de todo… SOFIA - (Con mucha picardía) Ventajas de nuestra nueva vida… Si un hombre se ha aprovechado de mí durante cerca de veinticinco años, ¿por qué ahora yo no he de hacerlo para mi conveniencia? RITA

- Jamás lo había contemplado desde esa perspectiva… En lugar de desempeñar el simple papel de presa ahora podemos dar un paso más y ser las “cazadoras”… Me gusta... Me encanta como suena…

SOFIA - No digo que seamos mejores que los hombres. Pero, lo que cada vez ellos y lo que resulta más importante nosotras, tenemos claro es que nuestro sexo tiene mucho que decir y, cómo no, qué hacer... SUSANA - De acuerdo… ¡Hagamos ese pacto!... He llegado hasta aquí y estoy dispuesta a continuar luchando… SOFIA - (Quitándole dramatismo) Será la nuestra una guerra incruenta, en la que muchas batallas ya las han ganado otras mujeres que nos han precedido…

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SUSANA - De momento nosotras tres hemos conseguido avanzar… Hemos recuperado el control de nuestras propias vidas… Y ahora somos las dueñas de nuestro futuro. RITA

- ¡Hombres del mundo id con cuidado! Estamos dispuestas a plantaros cara y lo mejor que podéis hacer es ser nuestros aliados… (Con mucha picardía) Después de todo descubriréis que las mujeres, ni ahora, ni nunca somos ni hemos sido el enemigo… (Entre risas se produce un OSCURO y al mismo tiempo cae el TELÓN)

¿Fin?

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Trio adlátere by Ana Millás Mascarós - Issuu