Para contar este curso, tendría que empezar por esta obsesión inicial. La incomprensión de la ciudad. Una superposición de capas visibles e invisibles. Su única condición fija es la transformación.
¿Cómo podíamos trabajar en una ciudad sin visitarla, sin vivirla y sin entenderla? Solo a través de páginas de Facebook, noticias en periódicos locales, y los sucesivos google Street view de distintos años…
Me persigue que ninguna somos quien para intervenir ni desde el proyecto en un lugar tan complejo que ni hemos pisado.
No soy quien para imaginar deshaucios ni demoliciones, ni hablar con tanta ligereza de intervenciones como si aparecieran posadas de un día para otro. Las decisiones comienzan en el papel, luego cambian las realidades materiales. Si desde la escuela se nos educa en priorizar el diseño sobre la realidad territorial y social… me dan miedo los mundos que nos proponen imaginar.
Estamos en Ballaró, Palermo. Un barrio que siempre ha albergado nuevos habitantes de tierras lejanas y un gran mercado