Skip to main content

Revista Amigo del Hogar n. 845 - MAYO 2020

Page 1

L


NUESTRA PORTADA: Presentamos la revista de mayo en versión digital, por las razones que todos conocemos. Está disponible para lectura en: https://issuu.com/amigodelhogar https://www.facebook.com/revistamigodelhogar Y descargar en: www.amigodelhogar.net

Mayo 2020 / Año 79 / No. 845

Sumario

Foto de portada: familia Peralta Reyes. de izquierda a derecha: María (madre), Sebastian, Karol y Pedro (padre).

La Noticia / Mayo de María con virus

2

Editorial:

3

Mensaje para la 4 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales Actualidad: Héroes del COVID-19

7 8

26 Amor y Sexualidad: Tres faltas de los padres

28 Biblia: Oración en tiempos de Pandemia 29 Casa de Luz: No te gusta, 30 Espiritualidad del Corazón: Culto Perpetuo

sobre la pandemia Vocacionales: Y el mundo se detuvo

Toda desgracia trae una gracia

pero te entretiene

como San Damián Actualidad: Conversando

25 Cotidianidades:

9

Valor del Mes: Sabiduría 10

No es lo mismo... Discernir 12 una fe desbordada por el terror Salud Pública y las ARS 16 Solidaridad: Bonsucro rechaza petición 17 Lectura Orante Despedida en Efeso 18 Publicidad 19 La Iglesia Hoy: Vivir la fe en la 20

32 Coronacrisis: Pascua de Resurrección y Vida Nueva

33 Espiritualidad litúrgica: Plegaria Eucarística 34 Rincón de la Palabra, Misión de Jesús en Galilea 35 Temas de salud: Infodemia 36 Carta de Francisco para el rezo del Rosario 37 En familia: Madres, llevando esperanza

Iglesia doméstica Para Vivir Mejor: Impacto 22 de las creencias religiosas Forjando Vivencias 23 Que la escuela vaya bien 24

en medio de la incertidumbre

38 Reflexiones: El mundo necesita descanso 39 Testigos del Tiempo 40 Pasatiempos

Síguenos en nuestra página web: www.amigodelhogar.net Amigo Del Hogar es una publicación de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC) que circula mensualmente. Los artículos firmados reflejan únicamente la opinión de sus autores.

amigodelhogar@gmail.com facebook.com/amigodelhogar @Amigo del Hogar

Direc tor: Miguel José Vásquez, msc. Consejo de Dirección: Juan Tomás García, msc; Roberto Núnez, msc; Juan Rodríguez, msc.; Ciprián Hilario, msc., P. Osiris Núñez, msc; Colaboradores: Ignacio Miranda, Juan Francisco Puello Herrera, Miguel Ángel Gullón, op., Lic. Miguelina Justo, Dra. Marcia Castillo, Lic. Jovanny Kranwinkel, Jansel Hernández, Hna. Ángela Cabrera, mdr., Juan Rafael Pacheco, P. William Arias, P. Marcos Plante, msc., Pedro Ruquoy, cicm, Mons. Plinio V. Reynoso, msc.; Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio, Mons. Telésforo A. Isaac, Zahira Maxwell, P. Pablo Mella, P. Roberto Núñez, msc. Secretarias: Maricruz Howley, Dolores Céspedes. Producción: Simeón Torres, msc., Danilo Ant. Felipe. Diseño General (Depto. Interno): Juan Carlos Quezada Rodríguez. Maquetación: Johnny N. Peguero Rosario. Talleres y Administración: Calle Manuel María Valencia, esq. Max Henríquez Ureña, Los Prados, Santo Domingo, República Dominicana Apartado Postal: 1104 Tels.: 809-548-7594 (salto automático) / 809-548-6394 Fax: 809-548-6252 Oficina Santiago: Calle General Cabrera #100, Santiago, República Dominicana Apartado Postal: 507 Tel.: 809-582-5662 Fax: 809-582-6187 Suscripción Anual: República Dominicana RD$300.00, Unidad RD$30.00 Estados Unidos, Canadá, América Latina, El Caribe y Europa US$40.00


UN MOMENTO

La Noticia Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio Obispo Emérito

L

a noticia que nos ofrecían los periódicos, la radio y la televisión era la noticia para decir la verdad, para decir lo que estaba pasando, para informarnos.

Hoy día hay una desconfianza; uno de los males que hay en el mundo es la desconfianza en la noticia, los fake news, las noticias falsas nos llegan por todas partes. Una de las desconfianzas que hay en el mundo es la desconfianza a la información. Por eso, la noticia ha de hacernos volver a la verdad, la verdad es la que nos hace libres. Las noticias falsas, de las que nosotros somos los propios autores, no son los medios somos nosotros. Es una decisión personal volverse a comprometer con la verdad, con la luz. Una noticia ha de ser verdad, ha de ser luz.

Nihil Obstat | Martín Gelabert Ballester, OP

Mayo, mes de María con virus El Concilio Vaticano II se refirió a María como “peregrina de la fe”, o sea, como aquella que encuentra su lugar en el seguimiento de Cristo. A María se aplica la bienaventuranza de la fe: felices, sí, verdaderamente felices los que escuchan la Palabra de Dios y la guardan, como ella lo hacía fielmente. Todo lo demás, comparado con esto, es secundario. Por este motivo, Jesús corrige el elogio que una mujer quiere hacerle piropeando a su madre, como todavía hacemos nosotros al decir: “viva la madre que te parió”. Jesús replica: no se trata de los pechos que me amamantaron ni del vientre que me llevó, sino de acoger la Palabra de Dios. Y ahí, en la acogida de la Palabra, todos tenemos las mismas oportunidades. Para María y para cada cristiano la fe es la cuestión fundamental de su vida: ¿me fío o no me fío de Dios? Sólo así puede cumplirse la última bienaventuranza de Jesús: “dichosos los que creen, sin haber visto.

A

lgunas fiestas cristianas han surgido con la buena intención de “cristianizar” un acontecimiento o celebración no cristiana. Algo de eso ha ocurrido con el mes de mayo, dedicado tradicionalmente a honrar a la Virgen María. ¿Cuál es la posible influencia no cristiana que hace de mayo el mes de María? En Grecia, el mes de mayo estaba dedicado a Artemisa, la diosa de la fecundidad. En la antigua Roma, el mes de mayo estaba dedicado a Flora, la diosa de la vegetación. En el hemisferio norte, mayo es el mes primaveral por excelencia. Referencias interesantes, pero lo interesante de verdad es la figura de María, pues en ella encontramos un modelo de fe y un aliento para nuestra esperanza. AMIGO DEL HOGAR / 3246

Por otra parte, María es aliento para nuestra esperanza, tal como reza la Salve. En estos tiempos que corremos, la esperanza es más necesaria que nunca. Para todos. Pero sobre todo para aquellos que siguen todavía bajo el influjo del covid-19, bien porque lo están padeciendo, bien porque viven el duelo de no haber podido despedir a los suyos, bien porque la crisis sanitaria les impide trabajar y temen perder su medio de vida. Una persona afectada me ha dicho: “lo que necesito es un abrazo”. Sí, el virus es un mal bicho, pero el aislamiento y la soledad que produce aumentan el daño. Por eso es importante la labor que podemos hacer como cristianos, acompañando a esas personas, aunque sólo sea virtualmente. Un abrazo virtual no es un abrazo perfecto, pero puede ser un signo de cómo nos abraza ahora Dios y de cómo la dulce Virgen María nos ampara.sin haber visto”.


EDITORIAL

Imaginemos la iglesia del futuro

A

unque todavía no sabemos cómo y cuándo lograremos superar esta crisis y retornar a esa “normalidad” a la que nos habíamos acostumbrado, desde nuestra condición humana nos atrevemos a imaginar el futuro. O por lo menos, intentar unir esos pedazos del rompecabezas fragmentado de esta realidad que se nos escapa de los cálculos, del control y de las seguridades. Los expertos más sensatos declaran la permanencia del virus y, a menos que nos proteja una vacuna, la curva que se aplana no detiene alrededor del mundo el índice de los infectados ni disminuye el destino final de los moribundos. De las esperanzas que nos sostienen está la fe en la bondad humana, su capacidad de retornar a caminos de convivencia y esfuerzo común para que los pueblos de la tierra giremos hacia los valores comunes de fraternidad, dignidad humana y justicia social. Creer que todos aprenderemos de esta pandemia no es tan sensato como parece. Ni tan

imposible para que seamos demasiado pesimistas. Sí requiere despertar ya de la voracidad consumista y el egoísmo depredador que nos adormece y nos va conduciendo vertiginosamente hacia un abismo de dolor, fracaso y sinsentido. La salida favorable del distanciamiento físico, de la imposibilidad de relacionarnos como corresponde a nuestra realidad de seres animados y corpóreos está muy desdibujada y no debemos convertirnos en profetas de las desgracias, pero tampoco en ingenuos decidores de lo que todos quisieran oír. Un gran riesgo nos amenaza: dejar en manos de políticos y empresarios las decisiones, a sabiendas de que los primeros parecen tener el poder como meta, sacrificando lo demás; y los segundos, la actividad económica de muchos sin responsabilidad social ni compasión por los más vulnerables. Ante el porvenir no vale cruzarse de brazos ni mirar desde las gradas lo que se juega para la humanidad,

sus incontables víctimas, los millones de migrantes y refugiados, las grandes desigualdades sociales de las ciudades, el éxodo constante de los campos que se marchitan… Todo eso bajo la mirada de un sistema que se jacta de los avances y maneja en marketing las aspiraciones de felicidad de todos y todas. En la Iglesia se escucha un grito que multiplican hombres y mujeres comprometidos con la vida de los más vulnerables e indefensos, de la madre tierra que se resiente de los absurdos mecanismos de explotación. Y a la pregunta de cómo será la Iglesia que ha de surgir de todo esto, ya se formulan respuestas: la Iglesia doméstica, que tiene su fundamento en los bautizados y es el origen y está en la base de las primeras comunidades cristianas. La Iglesia samaritana, para socorrer a los que el coronavirus va dejando heridos al borde de los caminos. Una Iglesia que testimonia la esperanza con su disponibilidad para traducir el amor en servicio, como fidelidad al Señor.

JORNADA DE ORACIÓN Y AYUNO

“Un día de fraternidad, de hombres y mujeres

unidos, rezando a un mismo Padre” Expresión emocionada del papa Francisco, en la Jornada de Oración y Ayuno convocada por el Alto Comité para la Fraternidad Humana, el día 14 de mayo de 2020. Una oración global. Contra una pandemia global. Una iniciativa inédita en la historia de la humanidad, como respuesta a la emergencia sanitaria del coronavirus que azota a todo el planeta. Y es que, nunca hasta hora, se había convocado a todas las religiones sobre la faz de la tierra para una jornada comunitaria de este tipo. Solo las cinco grandes religiones se estima que representan 6.850 millones de personas y el 66% de la población del planeta. “Hoy, todos nosotros, hermanos y hermanas de cada religión y tradición religiosa, oramos. Cada uno de nosotros ora, las comunidades que oren, las confesiones religiosas que oren a Dios. Todos hermanos, unidos, en la fraternidad, que tenemos en común en este momento de dolor y de tragedia”, pidió el Papa. 3247 / AMIGO DEL HOGAR


DOCUMENTO

Mensaje del papa Francisco para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Para que puedas contar y grabar en la memoria (cf. Ex 10,2) difíciles, luchan contra el mal empujados por una fuerza que les da valentía, la del amor. Sumergiéndonos en las historias, podemos encontrar motivaciones heroicas para enfrentar los retos de la vida. El hombre es un ser narrador porque es un ser en realización, que se descubre y se enriquece en las tramas de sus días. Pero, desde el principio, nuestro relato se ve amenazado: en la historia serpentea el mal.

2 La vida se hace historia

Quiero dedicar el Mensaje de este año al tema de la narración, porque creo que para no perdernos necesitamos respirar la verdad de las buenas historias: historias que construyan, no que destruyan; historias que ayuden a reencontrar las raíces y la fuerza para avanzar juntos. En medio de la confusión de las voces y de los mensajes que nos rodean, necesitamos una narración humana, que nos hable de nosotros y de la belleza que poseemos. Una narración que sepa mirar al mundo y a los acontecimientos con ternura; que cuente que somos parte de un tejido vivo; que revele el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros.

1

Tejer historias

El hombre es un ser narrador. Desde la infancia tenemos hambre de historias como tenemos hambre de alimentos. Ya sean en forma de AMIGO DEL HOGAR / 3248

cuentos, de novelas, de películas, de canciones, de noticias…, las historias influyen en nuestra vida, aunque no seamos conscientes de ello. A menudo decidimos lo que está bien o mal hacer basándonos en los personajes y en las historias que hemos asimilado. Los relatos nos enseñan; plasman nuestras convicciones y nuestros comportamientos; nos pueden ayudar a entender y a decir quiénes somos. El hombre no es solamente el único ser que necesita vestirse para cubrir su vulnerabilidad (cf. Gn 3,21), sino que también es el único ser que necesita «revestirse» de historias para custodiar su propia vida. No tejemos sólo ropas, sino también relatos: de hecho, la capacidad humana de «tejer» implica tanto a los tejidos como a los textos. Las historias de cada época tienen un «telar» común: la estructura prevé «héroes», también actuales, que para llevar a cabo un sueño se enfrentan a situaciones

No todas las historias son buenas

«El día en que coman de él, […] serán como Dios» (cf. Gn 3,5). La tentación de la serpiente introduce en la trama de la historia un nudo difícil de deshacer. «Si posees, te convertirás, alcanzarás...», susurra todavía hoy quien se sirve del llamado storytelling con fines instrumentales. Cuántas historias nos narcotizan, convenciéndonos de que necesitamos continuamente tener, poseer, consumir para ser felices. Casi no nos damos cuenta de cómo nos volvemos ávidos de chismes y de habladurías, de cuánta violencia y falsedad consumimos. A menudo, en los telares de la comunicación, en lugar de relatos constructivos, que son un aglutinante de los lazos sociales y del tejido cultural, se fabrican historias destructivas y provocadoras, que desgastan y rompen los hilos frágiles de la convivencia. Recopilando información no contrastada, repitiendo discursos triviales y falsamente persuasivos, hostigando con proclamas de odio, no se teje la


DOCUMENTO historia humana, sino que se despoja al hombre de la dignidad.

para invitarnos a seguir tejiendo esa «obra admirable» que somos.

Pero mientras que las historias utilizadas con fines instrumentales y de poder tienen una vida breve, una buena historia es capaz de trascender los límites del espacio y del tiempo. A distancia de siglos sigue siendo actual, porque alimenta la vida. En una época en la que la falsificación es cada vez más sofisticada y alcanza niveles exponenciales (el deepfake), necesitamos sabiduría para recibir y crear relatos bellos, verdaderos y buenos. Necesitamos valor para rechazar los que son falsos y malvados. Necesitamos paciencia y discernimiento para redescubrir historias que nos ayuden a no perder el hilo entre las muchas laceraciones de hoy; historias que saquen a la luz la verdad de lo que somos, incluso en la heroicidad ignorada de la vida cotidiana.

En este sentido, la Biblia es la gran historia de amor entre Dios y la humanidad. En el centro está Jesús: su historia lleva al cumplimiento el amor de Dios por el hombre y, al mismo tiempo, la historia de amor del hombre por Dios. El hombre será llamado así, de generación en generación, a contar y a grabar en su memoria los episodios más significativos de esta Historia de historias, los que puedan comunicar el sentido de lo sucedido.

3

La Historia de las historias

La Sagrada Escritura es una Historia de historias. ¡Cuántas vivencias, pueblos, personas nos presenta! Nos muestra desde el principio a un Dios que es creador y narrador al mismo tiempo. En efecto, pronuncia su Palabra y las cosas existen (cf. Gn 1). A través de su narración Dios llama a las cosas a la vida y, como colofón, crea al hombre y a la mujer como sus interlocutores libres, generadores de historia junto a Él. En un salmo, la criatura le dice al Creador: «Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias porque son admirables tus obras […], no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra» (139,13-15). No nacemos realizados, sino que necesitamos constantemente ser «tejidos» y «bordados». La vida nos fue dada

El título de este Mensaje está tomado del libro del Éxodo, relato bíblico fundamental, en el que Dios interviene en la historia de su pueblo. De hecho, cuando los hijos de Israel estaban esclavizados clamaron a Dios, Él los escuchó y rememoró: «Dios se acordó de su alianza con Abrahán, Isaac y Jacob. Dios se fijó en los hijos de Israel y se les apareció» (Ex 2, 24-25). De la memoria de Dios brota la liberación de la opresión, que tiene lugar a través de signos y prodigios. Es entonces cuando el Señor revela a Moisés el sentido de todos estos signos: «Para que puedas contar [y grabar en la memoria] de tus hijos y nietos […] los signos que realicé en medio de ellos. Así sabréis que yo soy el Señor» (Ex 10,2). La ex-

periencia del Éxodo nos enseña que el conocimiento de Dios se transmite sobre todo contando, de generación en generación, cómo Él sigue haciéndose presente. El Dios de la vida se comunica contando la vida. El mismo Jesús hablaba de Dios no con discursos abstractos, sino con parábolas, narraciones breves, tomadas de la vida cotidiana. Aquí la vida se hace historia y luego, para el que la escucha, la historia se hace vida: esa narración entra en la vida de quien la escucha y la transforma. No es casualidad que también los Evangelios sean relatos. Mientras nos informan sobre Jesús, nos «performan»[1] a Jesús, nos conforman a Él: el Evangelio pide al lector que participe en la misma fe para compartir la misma vida. El Evangelio de Juan nos dice que el Narrador por excelencia –el Verbo, la Palabra– se hizo narración: «El Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado» (cf. Jn 1,18). He usado el término «contado» porque el original exeghésa topuede traducirse sea como «revelado» que como «contado». Dios se ha entretejido personalmente en nuestra humanidad, dándonos así una nueva forma de tejer nuestras historias.

3249 / AMIGO DEL HOGAR


DOCUMENTO

4

Una historia que se renueva

La historia de Cristo no es patrimonio del pasado, es nuestra historia, siempre actual. Nos muestra que a Dios le importa tanto el hombre, nuestra carne, nuestra historia, hasta el punto de hacerse hombre, carne e historia. También nos dice que no hay historias humanas insignificantes o pequeñas. Después de que Dios se hizo historia, toda historia humana es, de alguna manera, historia divina. En la historia de cada hombre, el Padre vuelve a ver la historia de su Hijo que bajó a la tierra. Toda historia humana tiene una dignidad que no puede suprimirse. Por lo tanto, la humanidad se merece relatos que estén a su altura, a esa altura vertiginosa y fascinante a la que Jesús la elevó. Escribía san Pablo: «Sois carta de Cristo […] escrita no con tinta, sino con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones de carne» (2 Co 3,3). El Espíritu Santo, el amor de Dios, escribe en nosotros. Y, al escribir dentro, graba en nosotros el bien, nos lo recuerda. Re-cordar significa efectivamente llevar al corazón, “escribir” en el corazón. Por obra del Espíritu Santo cada historia, incluso la más olvidada, incluso la que parece estar escrita con los renglones más torcidos, puede volverse inspirada, pue-

AMIGO DEL HOGAR / 3250

de renacer como una obra maestra, convirtiéndose en un apéndice del Evangelio. Como las Confesiones de Agustín. Como El Relato del Peregrino de Ignacio. Como la Historia de un alma de Teresita del Niño Jesús. Como Los Novios, como Los Hermanos Karamazov. Como tantas innumerables historias que han escenificado admirablemente el encuentro entre la libertad de Dios y la del hombre. Cada uno de nosotros conoce diferentes historias que huelen a Evangelio, que han dado testimonio del Amor que transforma la vida. Estas historias requieren que se las comparta, se las cuente y se las haga vivir en todas las épocas, con todos los lenguajes y por todos los medios.

5

Una historia que nos renueva

En todo gran relato entra en juego el nuestro. Mientras leemos la Escritura, las historias de los santos, y también esos textos que han sabido leer el alma del hombre y sacar a la luz su belleza, el Espíritu Santo es libre de escribir en nuestro corazón, renovando en nosotros la memoria de lo que somos a los ojos de Dios. Cuando rememoramos el amor que nos creó y nos salvó, cuando ponemos amor en nuestras historias diarias, cuando tejemos de misericordia las tramas de nuestros días, entonces pasamos página. Ya no es-

tamos anudados a los recuerdos y a las tristezas, enlazados a una memoria enferma que nos aprisiona el corazón, sino que abriéndonos a los demás, nos abrimos a la visión misma del Narrador. Contarle a Dios nuestra historia nunca es inútil; aunque la crónica de los acontecimientos permanezca inalterada, cambian el sentido y la perspectiva. Contarse al Señor es entrar en su mirada de amor compasivo hacia nosotros y hacia los demás. A Él podemos narrarle las historias que vivimos, llevarle a las personas, confiarle las situaciones. Con Él podemos anudar el tejido de la vida, remendando los rotos y los jirones. ¡Cuánto lo necesitamos todos! Con la mirada del Narrador –el único que tiene el punto de vista final– nos acercamos luego a los protagonistas, a nuestros hermanos y hermanas, actores a nuestro lado de la historia de hoy. Sí, porque nadie es un extra en el escenario del mundo y la historia de cada uno está abierta a la posibilidad de cambiar. Incluso cuando contamos el mal podemos aprender a dejar espacio a la redención, podemos reconocer en medio del mal el dinamismo del bien y hacerle sitio. No se trata, pues, de seguir la lógica del storytelling, ni de hacer o hacerse publicidad, sino de rememorar lo que somos a los ojos de Dios, de dar testimonio de lo que el Espíritu escribe en los corazones, de revelar a cada uno que su historia contiene obras maravillosas. Para ello, nos encomendamos a una mujer que tejió la humanidad de Dios en su seno y –dice el Evangelio– entretejió todo lo que le sucedía. La Virgen María lo guardaba todo, meditándolo en su corazón (cf. Lc 2,19). Pidamos ayuda a aquella que supo deshacer los nudos de la vida con la fuerza suave del amor.


ACTUALIDAD | Cardenal Jorge Urosa, arzobispo emérito de Caracas

Héroes del COVID-19 como

SAN DAMIÁN

El Covid19: Algunos ejemplos de hoy

E

n estos tiempos de peste y ante tanta angustia conviene tener presente la fuerza salvadora de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, y también recordar algunos hechos hermosos de la actualidad. Como por ejemplo, los testimonios de nuestros modernos héroes del Covid-19. Ellos imitan y evocan para nosotros el ejemplo de un gran santo: el Padre Damián de Molokai. Cada 15 de abril se conmemora en Hawai la muerte de San Damián, insigne sacerdote belga, que consagró su vida al servicio de los leprosos en la isla de tal nombre, en el archipiélago hawaiano. Con su testimonio de entrega al servicio de los leprosos en Molokai, Damián encarnó aquella enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo en la Última Cena con sus discípulos: “Nadie tiene mayor amor que aquel que da su vida por sus amigos”. (Jn, 15,13) Nacido en Bélgica en 1840, se consagró al servicio de Dios en la Congregación de los Padres de los Sagrados Corazones. En 1864 fue enviado a Hawai, y ordenado sacerdote allá mismo, lejos de su familia y amigos, pero con un gran ardor apostólico para llevar el amor y los dones salvíficos de Nuestro Señor Jesucristo a pueblos no cristianos. Pocos años más tarde, pidió y acogió con alegría el mandato de sus superiores de ir a la isla de Molokai, que era una especie de

campo de segregación de los leprosos de todas esas islas de Hawai. Y allí consumió su vida, dándolo todo por esos hombres y mujeres marcados por esa terrible enfermedad que los excluía de la sociedad. Al poco tiempo contrajo la lepra que lo llevó a la muerte en 1889. Recuerdo que siendo yo joven seminarista, estrenaron en Caracas hacia 1960 una película sobre la vida del Padre Damián. Se llamaba “Molokai, la Isla maldita”, y el testimonio de aquel hombre joven, voluntarioso, de mil cualidades, lleno de vida, consagrado a los últimos de la sociedad, me impactó sobremanera. Su santidad fue reconocida y afirmada por el Papa Benedicto XVI, quien lo canonizó en el año 2009.

Pues bien: testimonios de amor total al prójimo semejantes a los que en su tiempo nos dio el Padre Damián, lo están dando en nuestros días, ahora, muchos sacerdotes, religiosos y religiosas así como también seglares. ¡Sí! Ellos están consagrados al servicio de los enfermos de Covid19, ese terrible flagelo que asola a la humanidad en estos momentos. Ellos se arriesgan para curar y salvar las vidas de quienes los necesitan en esta hora terrible de la historia mundial. También los médicos y personal de enfermería, y quienes trabajan en los centros de salud realizan una magnífica labor, y merecen nuestro reconocimiento. En Roma hay en estos días un grupo de monjas de la Compañía de la Cruz, congregación religiosa de origen español, que están atendiendo especialmente a enfermos ancianos abandonados, indigentes e inmigrantes ilegales. Y es conocido también el ejemplo de Sor Sienna, Misionera de la Madre Teresa de Calcuta, quien ha fallecido hace pocos días en el Reino Unido por atender enfermos graves de coronavirus. Hay también especialmente en Italia, una gran cantidad de sacerdotes fallecidos por Covid19, muchos de los cuales se contagiaron atendiendo a los enfermos de esa peste mortal. También hay una cantidad inmensa de laicos, personal de la salud, hombres y mujeres, también en nuestra América Latina, que están generosamente atendiendo a los enfermos de esta peste. ¡Dios bendiga a todos esos hombres y mujeres abnegados! Ellos, llenos de amor por Cristo, viéndolo en los enfermos, están dando la vida por sus semejantes. Son un ejemplo para todos nosotros, sacerdotes, religiosos y laicos. Que el testimonio de San Damián y de estos sacerdotes, religiosos y laicos, héroes del Covid19, nos mueva a sentirnos más cerca de Dios, y a servir con generosidad a todos nuestros hermanos. 3251 / AMIGO DEL HOGAR


ACTUALIDAD | P. Antonio Lluberes, sj

Conversando sobre una Pandemia

D

el coronavirus comenzamos a oír hablar desde enero, pero lo veíamos tan lejos, allá lejos, en la China. Nunca pensamos que nos arroparía a todos, que nos afectaría de manera tan radical. Se dice que los fallecidos, los contados, según la Universidad John Hopkins pasan de 100.000 en todo el mundo. Y se discute si el virus llegó para quedarse con nosotros, aunque combatido, de una manera recesiva, pero rebrotando de tiempo en vez por aquí y por allá. El virus ha golpeado el mundo. Ha cerrado la economía con predicciones tristes para el mundo laboral. Además de los fallecidos, la pandemia ha puesto en evidencia tantas cosas, desde el corazón del humano hasta las debilidades institucionales. Se demanda con insistencia “volver a la normalidad”, pero mucho se conversa para bien entender qué entendemos por normalidad y si esa normalidad fue tal cual la dejamos atrás en el 2019 o es una nueva normalidad. Queremos decir que se reanimará la economía, volverán los aviones a volar, y los cruceros a navegar, los turistas llenarán nuestras playas, nos sentiremos seguros en nuestros abarrotaAMIGO DEL HOGAR / 3252

dos metros y en nuestros enlatados carros de concho. ¿Cómo volveremos, al distanciamiento social o a la solidaridad humana? No sé si antes habíamos tenido una tal experiencia que nos hubiese hecho caer en la cuenta que somos seres tan sociales. Vivimos en familia, en vecindarios, en pueblos. Tenemos compañeros de trabajo y amigos. A ellos damos saludos, la mano y hasta el abrazo. En la intimidad nos relacionamos. Pero también nos divertimos yendo juntos al deporte o bebernos un café o una copa en un restaurant. El virus, que vino sin anunciarse no se ira a golpe de decreto. Convivirá con nosotros como otras tantas enfermedades de origen bacteriano y viral, combatidas con vacunas y regímenes de vida saludable y ambientes sanos; pero reapareciendo de forma recesiva, y con apariciones periódicas y circunstanciales. De las pandemias más conocidas y la más letal, fue la Peste Negra de 1347 a 1353, que mató unos 25 millones de personas en Europa y otros 40 y 60 en África y Asia. Se dice que convivió con los humanos hasta el 1700 al punto que los españoles la trajeron a América afectando a las

poblaciones indígenas y africanas. Los médicos de la época sabían poco. La gente moría y se contagiaban los miembros de una misma familia y los monjes de un mismo monasterio, pero no sabían ni por qué ni cómo. La gente se amontonaba en las iglesias a rezar, pero salían todos contagiados. Aprendieron una cosa, el aislamiento, la cuarentena. Los ricos y los que podían irse al campo huían alejándose de las fuentes de contagio que curiosamente no eran las otras gentes, sino las pulgas de las ratas, las transmisoras de la bacteria. Después de la Peste Negra, Europa concibió uno de sus periodos clásicos, de lujo, el Renacimiento. Desde la pintura y escultura hasta la navegación y la astronomía. Fue la apoteosis de lo humano, de la belleza humana, del desnudo masculino y femenino. Hasta los santos fueron representados desnudos. Floreció el negocio y la guerra, era el principio: o negociamos o peleamos. Ahora, este virus, que trasmitimos los humanos no las pulgas, explota y destruye la mejor parte de la naturaleza humana, su dimensión social. No podemos estar cerca ni mostrar compasión de los que enferman. “Pero eso es muy difícil para nosotros, -afirma un hoy muy famoso pensador judío Noah Harari, ateo, por cierto- porque somos animales sociales. Creo que cuando termine la crisis, las personas sentirán aún más la necesidad de establecer vínculos sociales. No creo que cambie fundamentalmente la naturaleza humana”. La pandemia recesará, los humanos vamos a sobrevivir, pero sería bueno que comenzáramos a pensar como organizaremos el mundo que queremos. ¿más solidario y amigable, menos vanidoso y ostentoso? ¿Es casi seguro que tendremos que mantener distancias físicas, pero que se acerquen las humanas?


VOCACIONALES

Y el mundo se detuvo P. Osiris Núñez, msc osirismsc@hotmail.com

E

l pasado viernes 27 de marzo, el Papa Francisco impartió la bendición Urbi et Orbi a todo el mundo. Un momento solemne de oración, acompañada de una reflexión del Papa, titulada “Al atardecer”. El Sumo Pontífice, partiendo del texto de Mc 4,35-41, nos hablaba de la situación actual que estamos viviendo ante la pandemia del Covid-19. Esta pandemia ha tenido la capacidad de detener prácticamente el mundo entero. Países en cuarentenas, el mercado se mantiene funcionando solo en lo esencial. Dos muestras de este alcance: a nivel económico, la caída de los precios del petróleo; a nivel ambiental y muy positivo, el despeje de la contaminación en ciudades donde ni el sol se podía ver. Esta situación nos ha sorprendido como una tormenta inesperada, ante la cual el ser humano ha visto sobrepasado sus conocimientos médicos, científicos y tecnológicos. No ha valido que unos países sean ricos y otros pobres. Al final, nos hemos dado cuenta de que “estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados”. Esta crisis de salud nos ha mostrado la fragilidad humana en su sentido más profundo, dejando bien claro que es lo importante en la vida del ser humano, que es lo importante en el desarrollo de las naciones, pues no son los números abultados en las estadísticas económicas y desarrollo. Y quizás esta realidad que estamos viviendo, nos ha llevado a lamentar el no haber escuchado la voz de Dios en los signos de los tiempos, ante tantas situaciones propiciadas por el mismo ser humano:

guerras, injusticias, desigualdades sociales, el grito de los pobres, un planeta enfermo por la actividad industrial, etc. Como nos dice el Papa, “pensábamos mantenernos sanos en un mundo enfermo”. Entonces nos damos cuenta que no íbamos por el camino correcto, que la vida del ser humano, que ha sido valorada por la productividad económica, tiene un valor mayor al que es capaz de producir en el mercado. La cuarentena global nos ha servido para repensarnos como hijos de Dios, buscar el sentido pleno de nuestra existencia y dar valor a lo que realmente es valioso: la vida, la persona, la comunidad. De esta manera, ahora que el Covid-19 nos afecta, vemos el valor que tiene la vida humana, y lo necesario que somos los unos y los otros para poder sobrevivir. Desde el médico especialista consagrado en la sala de cuidados intensivos, hasta que el limpia en los hospitales; desde el gobierno que toma medidas, hasta el policía que cada noche sale a velar por la seguridad de todos. Y nos mostramos apoyo unos a los otros, siendo solidarios con los que están mas solos, con los que menos tienen, con los que lo están dando todo por salvarnos. Y vemos cuan grandioso es el ser humano, creado inferior a los ángeles, pero llenos de gloria y dignidad (Sal 8).

También situaciones como estas, sacan lo peor del género humano y que deben avergonzarnos. Personas irresponsables y sin sentido común que no saben velar por el bien de todos; otros que piensan egoístamente: “sálvese quien pueda”, pensando que cada uno se puede salvar solo. Esta pandemia nos está enseñando lo que la Escatología cristiana, siempre nos ha dicho: “la salvación personal se alcanza en y con la comunidad”. O todos luchamos, o todos perecemos. En esta realidad, el Señor nos interpela, como nos dice el Papa, “en medio de la tormenta, nos invita a despertar y a activar esa solidaridad y esperanza, capaz de dar solidez, contención y sentido a estas horas donde todo parece naufragar”. Nos invita a luchar juntos, unidos para vencer esta pandemia, cada uno desde su propia cotidianidad, cumpliendo fielmente las prescripciones de cuidado personal y comunitario; siendo solidarios con los que están mas solos y son más vulnerables; teniendo presente a los que tienen menos posibilidades económicas para cumplir la cuarentena y, sobre todo, orando a Dios todopoderoso que nos acompaña siempre, y nos invita luchar por la vida humana, máxima expresión de su gloria.

3253 / AMIGO DEL HOGAR


VALOR DEL MES

SABIDURÍA

Lema: “El Espíritu Santo les enseñará y recordará todo” (Juan 14-26)

P. Juan Tomás García, msc tomigapi@gmail.com

¿Qué significa saber? ¿para qué sirve la sabiduría? Recuerdo, ahora que me hago esta pregunta, el inicio del capítulo 6, versículos 2-3 del evangelio de san Marcos. Los compatriotas de Jesús en Nazaret se admiraron de la sabiduría de Jesús: … ¿De dónde saca este todo eso? ¿Qué clase de sabiduría se le ha dado? ¿Qué hay de los grandes milagros que realiza con sus manos?… Es que, sorprendentemente los humanos pensamos que solo existe y es válido lo que conocemos, lo que dominamos, lo aprendido hasta el momento. Somos pocos abiertos a lo nuevo, aunque sea bueno. Buscando en Google encontré estas dos definiciones: Conjunto de conocimientos amplios y profundos que se adquieren mediante el estudio o la experiencia. Facultad de las personas para actuar con sensatez, prudencia o acierto. ¿Qué conocemos nosotros sobre la pandemia del Covid19, ¿dónde hemos adquirido estos conocimientos ¿cómo los hemos adquirido y cuál va siendo nuestra experiencia? ¿tenemos la suficiente facultad para actuar con sensatez, prudencia y AMIGO DEL HOGAR / 3254

acierto? Posiblemente las respuestas a estas preguntas sean negativas pues estamos en medio de una pandemia de la que no se ve claro el camino a seguir para superarla con acierto y rapidez. Creo que una de las características de la sabiduría es que nunca se da por terminada. Siempre podremos aprender algo más, se puede profundizar en lo aprendido. Se tiende a pensar en la sabiduría en función a algo, conocer para actuar con certeza… Conocer para poder afrontar, es una forma de dominio, una herramienta para la pelea. La sabiduría orienta las acciones y las reacciones.

Sabiduría y vida

La humanidad vive un tiempo difícil de pandemia. Es en tiempos como estos que la sabiduría esta llamada a responder con procedimientos adecuados para defender la vida restableciendo la salud. La cuarentena es parte de la respues-

ta de la sabiduría. La población en general y las comunidades cristianas, particularmente, están llamadas a vivir las consignas de las autoridades sanitarias, con sabiduría, prudencia y mucha atención para mitigar los efectos negativos de la pandemia. La fe ayuda al saber para guardar las disciplinas necesarias con tal de preservar la vida con calidad. Desde la práctica religiosa y eclesial, somos los primeros llamados a buscar soluciones prontas para defender la vida que con tanto amor ha puesto Dios en nosotros. La sabiduría nos sirve para discernir las decisiones a tomar frente a las realidades y situaciones que nos afectan personal o comunitariamente. Ella nos orienta interiormente hacia una salida provechosa, dadora de vida y promotora de realización. Por eso la experiencia va siendo parte del saber. Se conocen


VALOR DEL MES comportamientos y se aprende a como afrontarlos; se crean una serie de respuestas a los estímulos que impactan nuestras vidas.

La sabiduría de Salomón

Desde el Antiguo Testamento, la Sagrada Escritura alaba la sabiduría que actúa a favor de la vida, la cuida y defiende. Recordemos un ejemplo de la sabiduría atribuída al Rey Salomón, famoso por ser sabio: Dos mujeres comparecieron ante el rey Salomón con dos bebés, uno muerto y otro vivo. Ambas mujeres afirmaban que el niño vivo les pertenecía, y decían que el muerto pertenecía a la otra. Una de ellas declaró: -Oh señor, ambas dormíamos con nuestros hijos en cama. Y esta mujer, en su sueño, se acostó sobre su hijo, y él murió. Luego puso su hijo muerto junto al mío mientras yo dormía, y me quitó el mío. Por la mañana vi que no era mi hijo, pero ella alega que éste es mío, y que el niño vivo es de ella. Ahora, oh rey, ordena a esta mujer que me devuelva mi hijo. La otra mujer declaró: -Eso no es verdad. El niño muerto le pertenece, y el niño vivo es mío, pero ella trata de quitármelo. El joven rey escuchó a ambas mujeres. Al fin dijo: -tráiganme una espada. Le trajeron una espada, y Salomón dijo: -Empuña esta espada, corta al niño vivo en dos y dale una mitad a cada una. Entonces una de las mujeres exclamó: -Oh mi señor, no mates a mi hijo. Que la otra mujer se lo lleve, pero déjalo vivir. Pero la otra mujer dijo: -No, corta al niño en dos, y divídelo entre ambas. Entonces Salomón declaró: -Entreguen el niño a la mujer que se opuso a que lo mataran, pues ella es la verdadera madre. Y el pueblo se maravilló de la sabiduría de ese rey tan joven, y vio que Dios le había dado discernimiento.

Primero que todo hay que alabar la sabiduría de la madre que prefiere perder la maternidad legítima del niño hijo de sus entrañas, a que muera en la disputa. La sabiduría lleva a esta madre a discernir con toda naturalidad el bien mayor de la vida, así, su hijo seguiría viviendo. La sabiduría ha de estar siempre a favor de la vida. No podremos sabiamente violentar, maltratar no minimizar la vida, bajo ningún concepto, eso siempre será egoísmo, cerrazón, ignorancia. La sabi-

duría es dadora de vida y guardiana de ésta. La pandemia ha puesto muchas personas a trabajar buscando soluciones a la amenaza que ésta representa para la humanidad. Búsqueda científica de remedios preventivos y curativos, búsqueda de una vacuna que detenga la amenaza, búsqueda de acompañar a personas solas que necesitan animación. En fin, búsqueda de paliar las necesidades básicas que padecen millones de personas empobrecidas, confinadas en sus humildes hogares debido a la cuarentena.

La sabiduría de Jesús

Volvamos a nuestro Maestro, nuestra referencia obligada como cre-

yentes. La sabiduría de Jesús se destacó, precisamente por defender la vida, la dignidad y la fraternidad. Nuestra generación moderna y post moderna, ha empobrecido su existencia global creyendo que el pensamiento racional es lo único válido y definitivo, y se ha ido quedando ciega interiormente para captar lo más esencial. Se han desarrollado de manera insospechada las técnicas de observación y análisis de la realidad y las formas para transformarla, pero se ha perdido el sentido de lo trascendente. Hoy se conoce cada vez más cosas, pero se sabe cada vez menos sobre el sentido de la vida. Se resuelven múltiples problemas, pero no se sabe resolver el problema de la libertad interior. La humanidad necesita reencontrar una espiritualidad que le guíe más allá del bienestar económico de un grupo limitado de personas. Es la sabiduría que nos ofrece Jesús para descubrir el arte de vivir humanamente integrando mejor el pensamiento racional, la ciencia, la técnica, a favor de la vida digna de todos. Jesús no era un pensador que explicaba una doctrina, sino un sabio que comunicaba su experiencia de Dios y enseñaba a vivir bajo el signo del amor. No era un líder autoritario que imponía su poder, sino un curador que sanaba la vida y aliviaba el sufrimiento. Busquemos un encuentro personal con Jesús y dejemos que nos contagie de su sabiduría. Dejemos que vaya introduciendo poco a poco en nosotros valores tan decisivos y trascendentes como la alegría de vivir, la compasión o la voluntad de crear un mundo más justo. Dejemos que nos enseñe a vivir en la presencia amistosa y cercana de Dios y de nuestros hermanos en la comunidad; permitamos que nos ayude a recuperar poco a poco la libertad interior, liberándonos de miedos que nos paralizan, atrevámonos a salir de la mediocridad. 3255 / AMIGO DEL HOGAR


NO ES LO MISMO NI ES IGUAL

Discernir una fe desbordada por el terror No todo el que me diga “Señor, Señor”, entrará en el Reino de los Cielos (Jesús de Nazaret, Mt 7, 21)

P. Pablo Mella Febles, sj pablomellasj@yahoo.es

S

an Ignacio de Loyola, maestro espiritual reconocido de la Iglesia católica, hizo uno de los más grandes aportes para la encarnación de la vida cristiana en nuestros días. Su pedagogía se centró en enseñar a orar con «modo y orden», conceptos que aprendió de los estudios tomistas que realizó en la Universidad de París. En buena medida, esta pedagogía consistió en ofrecer protocolos de oración para hacer más razonable la fe, no dejándose llevar por fáciles sentimentalismos. A esos protocolos para organizar la oración y la práctica de fe llamó «ejercicios espirituales». Estos protocolos vienen tejidos con «reglas de discernimiento» que ayudan a distinguir entre experiencias religiosas engañosas y experiencias religiosas auténticas. La expresión «ejercicios espirituales» ya había sido utilizada en la filosofía griega, pero ahora adquiría un significado novedoso. Esta tradición espiritual resulta preciosa en estos momentos en que el terror de la pandemia propicia manifestaciones religiosas que pueden resultar dañinas no solo a las personas que las proclaman, sino también al conjunto de la sociedad sedienta de buenas noticias milagrosas.

Por qué hacer «ejercicios espirituales»

La idea subyacente a la propuesta de hacer ejercicios espirituales puede explicitarse con una analogía bien simple. Así como el cuerpo necesita ejercicios físicos para estar en forma, la vida espiritual necesita determinadas «calistenias» o rutinas reflexivas para responder coherentemente a la voluntad de Dios revelada en la vida y enseñanzas de Jesús de Nazaret. Otra analogía puede ayudarnos a entender el propósito de tales ejercicios espirituales: solo escribe bonito quien ha hecho mucha caligrafía. La caligrafía es un medio para mejorar la letra, no un fin. Lo importante es llegar a escribir bonito (kallós (bello) –graphia (escritura); pero para ello hace falta ejercitarse una y AMIGO DEL HOGAR / 3256

San Ignacio de Loyola

otra vez, comparando los productos del ejercicio con el modelo de letra que se propone. Así, en los ejercicios espirituales se repiten imaginativamente diversas escenas en las que uno se ve envuelto con vistas a reconocer los sentimientos que estas escenas producen. A seguidas, se identifican las reacciones que esos sentimientos nos provocan y se comparan estas reacciones con la manera en que Jesús actuó. Gracias a esta caligrafía espiritual, una persona cristiana acabará por darse cuenta que no todas sus reacciones religiosas expresan convenientemente la voluntad de Dios. Podrá aquilatar las motivaciones ocultas a las que responde su conducta y ponderar el resultado final que se obtiene con ella. Los ejercicios espirituales de san Ignacio se inscriben en la corriente espiritual denominada Devotio Moderna. Este movimiento de renovación eclesial de la Baja Edad Media se caracterizaba por su objetivo general: poner algo de racionalidad en la propia experiencia de fe, haciendo de la vida ordinaria un espacio de encuentro con Dios. Dios ha de buscarse «en todas las


NO ES LO MISMO NI ES IGUAL cosas», en el día a día. Entre sus estrategias fundamentales se encontraban conectar con las nuevas preguntas teológicas que traía la irrupción de la ciencia moderna y cuestionar el sacramentalismo litúrgico que había marcado la fe católica desde el siglo XIII, sobre todo en torno a la adoración del Cuerpo de Cristo en la hostia consagrada. Entendía que un devocionismo litúrgico exagerado o irracional amenaza en su raíz la responsabilidad moral de los cristianos, la santa libertad responsable querida por Dios. La imagen de un Cristo mágico nos hace buscar en un cielo espectacular a quien nos invita a encontrarlo resucitado en el hermano solo y desamparado (Mt 25, 31-46). Se conoce como «fideísmo» la doctrina filosófica y teológica según la cual se llega a Dios renunciando al uso de la razón tanto en el dominio teórico como en el dominio práctico o ético, pues la razón se refiere tanto a lo teórico como a lo práctico. El fideísmo ha sido declarado como doctrina no válida por la Iglesia católica (Denzinger, Enchiridion, 10ma. ed., núms. 553-570; Conc. Vat. I, Const. Apostólica Dei Filius, cap. IV). La Iglesia católica, siguiendo a Tomás de Aquino, ha entendido que razón y fe son las dos alas con las que debe volar todo creyente cristiano (Ver Juan Pablo II, Fides et ratio, introito). Con otro vocabulario, el mismo Jesús de Nazaret condenó el fideísmo cuando expresó que no todo el que le llame machaconamente «Señor, Señor…» entra inmediatamente en la dinámica de lo querido por el Dios vivo y verdadero. De la Devotio Moderna se derivó una espiritualidad que bien puede denominarse «fraternidad de la vida común», como se llamaron las comunidades que se fundaron en aquellos siglos al calor del movimiento de renovación espiritual nacido en los Países Bajos. Más que buscar grandes signos en el cielo (Hch 1, 11),

actitud ya denunciada como falso cristianismo en los mismos evangelios (Mt 24, 23-24), se trata de encontrar la voluntad divina en la vida ordinaria. Según esta espiritualidad, la vida de todos los días está repleta de signos divinos que nos llevan a preguntar qué debemos hacer, tomando en cuenta al mismo tiempo las grandes potencialidades de nuestra inteligencia y los límites de nuestras capacidades e iniciativas. Como tarea espiritual queda entonces recorrer un camino parecido al que recorrió Jesús en las tentaciones del desierto (Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13). Según el testimonio de Jesús, Dios no nos mandará ángeles del cielo para que no nos tropecemos con la dureza de la vida terrenal. Dios nos manda más bien a asumir nuestras vidas esperanzados, preguntándonos de todo corazón ¿dónde está tu hermano, quién es tu prójimo?

El Dios de Jesús no es sádico

La primera tentación que tenemos en estos tiempos de pandemia que nos aterroriza es considerar a Dios como un ser sádico. Este es el archiconocido Dios castigador, el que esperaba Juan el Bautista (Lc 3, 7) y al cual se opuso Jesús. Según esta concepción muy extendida, que podría encontrar eco en muchos pasajes del Antiguo Testamento, Dios ha mandado el coronavirus para castigar a la humanidad por sus pecados. Suponiendo las imágenes dantescas del juicio final, su objetivo sería humillar al ser humano para que vuelva su corazón hacia Dios. Esta imagen de Dios castigador tiene como trasfondo un ser celoso, egocéntrico y distante. Desde su trono celestial este dios envía «avispas que te piquen» para mostrar a la humanidad que es él quien tiene el poder absoluto y que lo ejerce como le viene en gana, sin rendir cuentas a nadie. Este dios no dialoga, escarmienta maquiavélicamente y ejecuta justicieramente sin parpadear. A este Dios sádico solo se le puede rezar «pidiendo cacao», como decimos los dominicanos. Hay que repetirle machaconamente que tenga piedad, porque de no hacerlo se corre el riesgo de padecer una nueva versión de las plagas de Egipto a escala planetaria. Este ser frío y resentido no mira con cariño ni compasión a una humanidad perdida. Podemos emprender en dirección inversa el camino recorrido hasta ahora y hacer un ejercicio espiritual de revisión de vida. Traigamos a la memoria la manera en que estamos rezando durante la pandemia. Si nuestra oración y/o actos litúrgicos están llenos de miedo al castigo eterno y se multiplican en nuestros labios frases condenatorias, es signo de que estamos presos de se3257 / AMIGO DEL HOGAR


NO ES LO MISMO NI ES IGUAL mejante imagen sádica de Dios. Podríamos reescribir el conocido refrán y decir: «Dime cómo oras y te diré qué imagen de Dios tienes». Si comparamos esta imagen sádica con la que prevalece en Jesús de Nazaret veremos que no coinciden. El Abbá de Jesús está lleno de misericordia y «hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5, 45). Más que un sátrapa que manda a degollar arbitrariamente para gobernar con terror a quien se le oponga (Adonai Sebaot, “Señor de los ejércitos”) o un justiciero (Goel), el Dios Padre de Jesús sale todos los días de su casa al encuentro de sus hijos perdidos para acogerlos con un abrazo reconciliador y compartir el banquete familiar (Lc 15, 11-24).

El Dios de Jesús no es milagrero: el pan «bajado del cielo»

Una vez superada la imagen veterotestamentaria del Dios justiciero por el don del Espíritu en el bautismo (Lc 3, 21-22), Jesús fue tentado sobre su «ser hijo de Dios». En un momento místico, Jesús había sentido profundamente que Dios es Padre y que todos los seres humanos somos sus hijos y por tanto hermanos. De esto él no tenía ninguna duda. Pero se dio cuenta de que esta convicción profunda no le ahorraba la responsabilidad de discernir cómo debía ser hijo de Dios. Dicho de otra manera, ser hijo de Dios no se le mostraba como un estatus adquirido sino como un modo de caminar en la vida a la luz de la palabra que Dios nos dirige. La primera de las tentaciones que Jesús enfrentó fue la del milagro fácil. El demonio le pide a Jesús que sencillamente use su poder divino para multiplicar el pan y saciar el hambre (Lc 4, 2-4). Hay aquí un tema que se repetirá a lo largo de la vida de Jesús narrada en los evangelios. Mientras fuera reconocido como un mago multiplicador de panes tendría asegurado muchos seguidores; cuando por el contrario interpelara con la palabra profética para que cada uno asumiera la propia vida, comenzaría a perder popularidad. Quien magistralmente desarrolla esta tensión entre pan milagrero y palabra profética es san Juan en el capítulo 6 de su evangelio (Jn 6, 26-50). Jesús se da cuenta de improviso que la repartidera de pan lo ha hecho popular y que por su poder mágico lo querían «candidatear» para rey (Jn 6, 14-15). Jesús se escapa de esta avalancha populista de poder político y «vuelve al monte solo», como hizo Moisés y Elías en su momento. Cuando se enfrenta con la necesidad del hambre del pueblo manipulada para fines políticos, Jesús retoma el arduo camino de la palabra profética dejando de repartir el ambiguo pan seductor, rechazando las insinuaciones AMIGO DEL HOGAR / 3258

del espíritu maligno. Ante la crisis producida en su misión evangelizadora, Jesús interpela con fuerza a los discípulos que aún seguían con él: «¿También ustedes quieren marcharse?» (Jn 6, 67). Pedro, como siempre, es quien toma la palabra en nombre de la comunidad, primus inter pares: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (Jn 6, 68). Si en nuestra oración pedimos un «pan del cielo» que nos bendiga milagrosamente desde lo alto y no nos disponemos a comulgar «el pan que es la carne de Jesús» (Jn 6, 51), hemos tomado una decisión distinta a la de Pedro y la primera comunidad de la Iglesia. San Juan nos enseña que el pan «bajado del cielo», el nuevo maná, es la carne de Jesús, es decir, el pan encarnado, el «pan nuestro de cada día» que nos acompaña al caminar.

El camino del discernimiento en la pandemia

En este momento de pandemia cualquier persona de buena voluntad puede ser víctima fácil de una religiosidad desbordada. Podemos caer de rodillas ante las imágenes del Dios castigador y del Dios milagrero. Podemos pregonar con mucha inconsciencia, desde el sadismo espiritual, que «quien se contagió es porque Dios lo castigó»; o desde el milagrerismo afirmar eufóricamente que «a quien tiene fe en Jesucristo no se le pega el coronavirus». Bajo el mismo impulso podemos salir a contagiar o contagiarnos, siguiendo fideístamente a peregrinos de dudosas trayectorias que dicen ser enviados por Dios (Lc 21, 8). Ante esto, tenemos el camino emprendido por Jesús contra toda tentación: el camino de la vida común y de la responsabilidad compartida. Jesús no sale como súperman volando del alero del templo, sostenido por ángeles guerreros que no permiten que sus


NO ES LO MISMO NI ES IGUAL pies tropiecen (Lc 4, 9-11). Muy por el contrario, tropezar con la dureza de la vida es el modo misterioso de integrarse en el plan divino. Es lo que la Devotio Moderna llamó «la vida común» y que inspiró la vida de san Ignacio de Loyola. En buena medida, lo que he querido expresar en estas líneas comparte su inspiración con la exhortación apostólica Gaudete et exsultate del papa Francisco. Bellamente dice el Papa: «Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos, en estos hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a casa, en los enfermos, en las religiosas ancianas que siguen sonriendo» (Gaudete et exsultate, n. 7). No por casualidad esta exhortación a la santidad de la vida cotidiana concluye con una invi-

tación al discernimiento (nn. 166-175). En este mundo de distracciones de internet, nos dice el Papa, debemos de estar más alerta que nunca porque «podría ocurrir que en la misma oración evitemos dejarnos confrontar por la libertad del Espíritu, que actúa como quiere. Hay que recordar que el discernimiento orante requiere partir de una disposición de escuchar: al Señor, a los demás, a la realidad misma que siempre nos desafía de maneras nuevas» (n. 172). En este mismo tenor ignaciano que subyace en las enseñanzas del papa Francisco, Benjamín González-Buelta, nuestro maestro espiritual, nos ha regalado un bello salmo para estos días de pandemia. Hagamos oración auténtica con estas palabras, para que la fe desbordada por el terror no nos aleje de la santidad de cada día:

Dios en la pandemia “Pidan y se les dará, busquen y encontrarán”. Pedir y buscar unidos como el inspirar y el expirar. Pedir nos abre el corazón al don de Dios, en su surgir, en su crecer y en su sazón. Buscar nos activa enteros para salir y encontrar el don que ya crece entre nosotros al ritmo y forma de lo humano. Dios sabe lo que necesitamos y ya ha empezado a dárnoslo antes que se lo pidamos y es mayor que nuestros sueños. En los trabajadores enmascarados, los laboratorios en silencio, las rutinas de servidores anónimos, la soledad intubada y muda,

el vacío respetuoso de las calles, los templos llenos de ausencias, las cuatro paredes familiares, los muertos al sanar a los heridos, los entierros sin funeral ni llanto, el cálido aplauso de las ocho y las insomnes redes digitales, ya está creciendo un don impredecible desbordando nuestras oraciones y las previsiones de los sabios. ¿Qué nueva humanidad se está gestando en esta tierra que gime su embarazo? No le pidamos a Dios impacientes que presione el vientre de la historia y acelere el parto. Es tiempo de silencio servicial y expectante. Benjamín González Buelta S.J.

3259 / AMIGO DEL HOGAR


SALUD Y PANDEMIA | Melania Emeterio Rondón

Lo que desnuda el Covid 19 y su pandemia que predomina no es más que el efecto, despiadado, de la privatización de la salud.

Q

uizá en estos momentos sea igual para muchos países, y no solo para Rep. Dominicana, pero lo cierto es que hoy se pone de relieve que esta pandemia letal no está sola en el espacio social, sino que por ella se hacen más transparentes verdades como la vulnerabilidad que produce la pobreza, la indigencia y la orfandad social indicando que hay una deuda del Estado, impagable en el corto plazo. Es de ahí que los términos más apropiados para el momento, sean exasperación e incertidumbre, ambas se acentúan más con el distanciamiento social, so pena de aumentar el contagio, y las muertes que ya suman varios cientos en nuestro país.

tiene que decidir entre las carencias del sector público y la voracidad insaciable de los dueños de clínicas y laboratorios privados.

Sin asumir, ni por asomo, la expresión popular de que No hay mal que por bien no venga, han estado bajo el crisol, al menos en las dos primeras semanas del QUEDATE EN CASA, asuntos que, aunque se conocían, ahora se ponen más al desnudo indicando que hay que afrontar con cierto rigor. Uno de esos temas es el negocio de la privatización, negocio que ha crecido al amparo de la carencia del sector público, y bajo la protección del Estado mismo que no ha querido imponer reglas y condiciones que eviten, a la gente, ser víctimas del libre juego de la oferta y la demanda, donde queda atrapada una buena parte de la ciudadanía que, por su salud,

¿Quién, en el país, puede ignorar las reiteradas situaciones que se han escenificado en centros médicos privados cuando la administración determina el monto a pagar luego de la dada de alta por internamiento e incluso cuando una mujer ha dado a luz, quedando la persona casi en calidad de retenida hasta que pague la suma? Hay quienes se han ido a los medios de comunicación no solo a denunciar sino a solicitar ayuda económica. En otras ocasiones clínicas privadas han negado los primeros auxilios a personas que llegan a las emergencias, si no hay quien se comprometa a sufragar los gastos. Este signo de peso

AMIGO DEL HOGAR / 3260

Desde hace un buen tiempo esta medicina privada actúa sin control. No son pocos los casos en que personas que ya han consultado en una clínica privada se encuentran con que, bajo el alegato de que esa es otra consulta, deben pagar hasta por ver los resultados de análisis y estudios que allí mismo les habían indicado. Tampoco quieren algunos aceptar seguro médico, a menos que sean de sus favoritos. Cuando esto ocurre hay varias alternativas: desistir de consultarse, aplazar el asunto, o hacer un sacrificio económico, no previsto.

Hemos citado estos hechos para dar una nueva mirada a la privatización de la salud, pues ni en el tiempo del Coronavirus se hizo excepción, más bien rebotaban a pacientes sospechosos de la enfermedad, y aunque se dijo que habría consecuencias, imperó el miedo ante esos poderes. La población ha visto cómo es que frente a esta tempestad de muerte el Estado ha tenido que negociar, sabrá Dios con cuáles condiciones, con clínicas y laboratorios privados para que entren a dar servicio en esta emergencia. Esta negociación a la que tuvo abocado el Ministerio de Salud, debería abrir las puestas a un debate sobre la privatización de la salud. Es bajo la realidad pandémica letal que analistas de los medios de comunicación, e incluso un médico epidemiológico de gran sabiduría y sensatez, se han pronunciado sobre los efectos de la privatización de la salud y de un mayor control de parte del Estado. Eso es muy oportuno. Quienes se han abanderado por la privatización deben abocarse a reflexionar sobre los límites y las condiciones que debe tener esta práctica que opera fuera de racionalidad. Así es como lo ha desnudado el Coronavirus. La emergencia tras el Covid-19 pone más al desnudo la beligerancia de las clínicas y laboratorios privados frente al Ministerio de Salud. No se vio el orden jerárquico de la cosa: primero la tragedia humana, y luego el interés particular. Ahora tras la crisis del sistema de salud, toca al Estado repensar su rol de cara a la salud pública versus privatización de esta. Su gran reto es el fortalecimiento de la estructura del sistema de salud, con todo y lo que esto implica en inversión de recursos. La crisis sanitaria es internacional pero, cada quien tiene que dar respuesta satisfactoria a lo suyo, sin dar pie a que el sector privado le tuerza el brazo y obligue, en una emergencia, a negociar la salud de la gente.


SOLIDARIDAD

Bonsucro rechaza la petición del sello de calidad al Central Romana P. Miguel Ángel Gullón, op miguelgullon@dominicos.org

Y

a son varios los intentos que la compañía Central Romana viene haciendo desde hace varios años para garantizar su azúcar bajo el sello de calidad de Bonsucro. Tal como viene escrito es su portal de internet es una de las metas hacia la cual quiere llegar cuanto antes de modo que sus ventas aumenten: “Igualmente la empresa informó que tiene los pasos avanzados para también certificar sus operaciones bajo el estándar BONSUCRO, una organización mundial sin fines de lucro que promueve la producción azucarera sostenible y su impacto socio-ambiental”. Es normal que el Central Romana quiera mostrar una hermosa imagen ante los consumidores y que éstos compren, sin saber, un azúcar manchado de sudor amargo que se extrae de caña sembrada en tierra de sangre inocente que clama justicia. En la misma explicación de la petición del Central Romana a esta prestigiosa institución, cuya sede está en Londres, “mata el gallo en la funda” en buena expresión dominicana. ¿Cómo esta compañía se atreve a pedir certificación de su azúcar cuando realmente su producción no es sostenible de acuerdo al reglamento de Bonsucro y atenta contra varios de los Objetivos de Desarrollo Sustentable fijados por la ONU a cumplir antes del 2030. Es necesario recordar todos los atropellos a la dignidad de las personas que el Central Romana viene haciendo desde que opera en

la región oriental de la isla y más concretamente los crueles desalojos perpetrados por cientos de guarda campestres la madrugada del 26 de enero de 2016 en la ciudad de Santa Cruz de El Seybo en un camino de uso público. Hoy día, después que el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra condenara el hecho y, a pesar que el Ministerio Público de

la Procuraduría General de la República dictara archivo definitivo por no encontrar materia de sanción sin embargo, la Corte federal de Florida ha iniciado los procedimientos legales buscando justicia y compensación de Central Romana Corporation Ltd. y su compañía matriz, Fanjul Corporation. El dinero no lo puede todo y, en este caso, Bonsucro ha tenido en cuenta las múltiples denuncias de mancillación a la dignidad hacia una empresa que goza de total impunidad ante la justicia para deliberar sobre su petición de certificación de calidad. Bonsucro es una institución creíble que goza de una autoridad mundial. Sólo admite la petición de membresía y garantiza la producción de calidad a aquellas empresas que cumplen con las más básicas reglas y normas de funcionamiento que se resumen en

el respeto al medio ambiente y a la dignidad humana, realidades que no sólo están lejos de cumplirse por el Central Romana sino que ésta es modelo de conculcación de los Derechos Humanos y de destrucción de la naturaleza. A diferencia de los demás, el estándar de producción Bonsucro no establece ni evalúa prácticas de gestión (ej. prácticas agrícolas), sino que determina objetivos comprobables que deben cumplir los ingenios y sus proveedores de caña de azúcar. Bonsucro aborda problemáticas claves de sostenibilidad específicamente relacionadas al sector de la caña de azúcar tales como la ausencia de estrategias agrícolas y de técnicas de molienda, las condiciones de trabajo precarias, el incumplimiento de las leyes locales, el trabajo infantil y forzoso, la transformación de suelos con gran biodiversidad para la producción de caña de azúcar, el escaso rendimiento de la cosecha, la contaminación por fuga de fertilizantes, la falta de integración con las comunidades locales, los efectos adversos por el suministro de agua, las problemáticas con el derecho de tierra y las fallas de los gobiernos en cuanto al cumplimiento de sus leyes o acuerdos internacionales. Si el Central Romana quiere garantizar un azúcar de calidad debiera antes restaurar la dignidad conculcada a tantas familias que siguen sufriendo los desalojos de sus casas y la usurpación de la tierra que les vio nacer. También es justo y necesario seguir denunciando la esclavitud a que somete a sus braceros entre los que se encuentran menores de edad y la deforestación brutal que realiza junto a químicos abrasivos prohibidos por la OMS y la ONU. 3261 / AMIGO DEL HOGAR


LECTURA ORANTE

Despedida de los

responsables de Éfeso

Léase con esmero este impresionante evento de Pablo en Tróade: Hechos 20,6-12. Después de viajar por Macedonia y Grecia, Pablo con unos acompañantes emprende una travesía por mar desde Filipos hasta Tróade, un puerto del mar de la actual Turquía. Allí Pablo le devuelve la vida a un joven. Léase con detenimiento este testamento de Pablo en Hechos 20, 17-38.

P. Marcos Plante, msc marc_plante@hotmail.com

Paso 1 Interpretación Pablo empezó su discurso recordando su ministerio entre ellos, un ministerio que le fue bien difícil, entre lágrimas, en medio de persecuciones. Supo dedicarse humildemente a la enseñanza, en público y en privado, tratando de convencer a judíos y griegos para que se convirtieran y creyeran en Jesús, el Señor. Esto es lo que, en verdad, define su Evangelio acerca de Jesús crucificado, muerto y resucitado. Luego, les habló de su viaje a Jerusalén sin saber lo que le espera, pero se siente forzado por el Espíritu Santo que le asegura prisiones y sufrimientos. En fin, nada le importa su vida que entrega a la buena de Dios; lo que valora ante todo es dar testimonio del Evangelio de Cristo. En esto, se despidió de ellos haciéndoles responsables del porvenir de su Iglesia. Les advirtió acerca de los lobos crueles que no perdonarían al rebaño: “No se dejen engañar por sus discursos; recuerden siempre los tres años que pasé entre ustedes y mi evangelio”. AMIGO DEL HOGAR / 3262

Finalmente, los encomendó a Dios y a su palabra que tiene fuerza para que crezcan en la fe, y así participen de su herencia. Cuando terminó de hablar, se puso de rodillas y oró por todos ellos. Entonces todos comenzaron a llorar y abrazaban a Pablo. Estaban tristes porque les había dicho que no lo volvieran a ver. Lo acompañaron hasta el barco.

Paso 2 Meditación En su testamento, Pablo responsabiliza a los ancianos de Éfeso por seguir adelante con el evangelio. Ahora todo está en sus manos. El período de los apóstoles ha pasado, le toca a la nueva generación de creyentes el testimoniar el mensaje de Jesús resucitado de entre los muertos. Les confirma que la misión no será fácil, pues, se introducirán lobos crueles tratando de dispersar al rebaño. Con la garantía del Espíritu Santo, ellos podrán vencer les dificultades. Esto mismo nos pasa hoy en muchas Iglesias. ¡Cuántas persecuciones o indiferencias que pueden desanimar a los más dedicados! Por eso, nos encomendamos al Espíritu Santo de Dios que es nuestra fuerza y nuestra luz. Los lobos estarán siempre contradiciendo, pero, con el apoyo del Espíritu Santo, ¿quién puede desconfiar de proclamar el Evangelio de Reino de Dios?

Paso 3 Oración Tú que vives al amparo del Altísimo, y habitas a la sombra del Poderoso, di al Señor: Refugio mío y fortaleza mía, Dios mío, en ti confío. Él te librará de la red del cazador y de la peste mortal; te cubrirá con sus plumas, y hallarás refugio bajo sus alas, su fidelidad será tu escudo y coraza. Salmo 91, 1-4. Señor, yo sé que tú no abandonas nunca a los que confían en ti. De verdad, eres el amparo de todos los que proclaman le grandeza de tu Reino en medio de esta tierra desolada.

Paso 4 Contemplación Yo contemplo esta escena de Pablo rodeado de los ancianos de Éfeso. Presto mucha atención al discurso de Pablo porque me concierne lo que advierte acerca de los lobos, y también la fuerza que se recibe en virtud del Espíritu Santo para proclamar el evangelio. Me siento emocionado tanto como los efesios, pues, a mí también se me atribuye este testamento de Pablo.


3263 / AMIGO DEL HOGAR


LA IGLESIA HOY | Redacción Amigo del Hogar

Vivir la fe en la Iglesia doméstica

E

n estos días el teólogo Anselmo Borges se preguntaba: “¿De qué sirven las iglesias sin la Iglesia de la fe vivida por cada cristiano y sin las ‘iglesias domésticas’ en cada casa y familia?”. Esta interrogante, como otras tantas que buscan y merecen respuestas, surge en este momento crítico de confinamiento en que la Iglesia católica vive la interrupción de las celebraciones religiosas sin poder acudir a los templos, a puertas cerradas, y sin la obligada mediación de sus ministros para acceder a los sacramentos. De las reacciones iniciales que se regaron como pólvora en las redes sociales, constatamos la sensación de desamparo y abandono experimentados en fieles y comunidades, como si Dios hubiera desaparecido. Pero también las preguntas sobre la actuación de Dios en esta amenaza de muerte global: ¿Por qué Dios permite la pandemia y calla? ¿Por qué nos castiga de esta manera? ¿Dónde está Dios? Ya iniciada la cuarentena, la proximidad de la Semana Santa aumentó la tensión entre los fieles y, poco a poco, las miradas se volvieron hacia esa realidad vital descuidada en la práctica, pero tan urgente en pleno siglo XXI: la Iglesia doméstica y con ella, la necesidad de repensar, como afirma el teólogo, “lo que la Iglesia es realmente, que es ante todo el conjunto de todos los bautizados”. Esto supone un gran esfuerzo, pues no se trata de acomodarse a lo “virtual”, rezar en casa o transmitir la fe de los mayores. Implica un modo de ser iglesia desde las raíces neotestamentarias hasta los desafíos que presenta el mundo actual. Veamos algunas reflexiones sobre la Iglesia doméstica AMIGO DEL HOGAR / 3264

1. Las comunidades cristianas

El padre Eugenio Pizarro, en sus comentarios litúrgicos nos recuerda que “Los hombres y las mujeres suelen buscar a Dios en los templos, en la contemplación de la naturaleza creada por Dios, o bien en el recogimiento de su ser”. “Pero Jesús quiere hacerse presente y vivir resucitado en la comunidad cristiana. Está presente en la comunidad cuando ésta se reúne para orar en su Nombre: “Pues donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, ahí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20). Y además, “Jesús está también presente en el desarrollo y crecimiento de la comunidad cristiana, también en sus crisis y en sus problemas”. El autor se refiere a la Iglesia doméstica como base de la Iglesia, Pueblo de Dios. “Y como base de la Iglesia, se hace presente, en Jesús, que vive en ella, en la historia misma de su Iglesia”. Esa promesa de Jesús, “hace que la comunidad tenga una importancia y prioridad pastoral. Yo diría: hace de la comunidad cristiana, también, a través de sus miembros, una base importante y un cimiento verdadero de la Iglesia en el corazón del mundo”.

2. El Hogar: Aquila y Priscila

En Corinto, “Pablo encontró la hospitalidad con una pareja casada, Aquila y Priscila, forzados a mudarse de Roma a Corinto después de que el emperador Claudio había ordenado la expulsión de los judíos”, nos recuerda el papa Francisco. Dos perseguidos, como tantos de hoy. “Esta sensibilidad los lleva a descentrarse para practicar el arte cristiano de la hospitalidad y a abrir

las puertas de su casa para acoger al apóstol Pablo”, indica el Papa. Al abrir sus puertas, esa casa “se convierte en ‘domus ecclesiae’, lugar de escucha de la Palabra de Dios y de celebración de la Eucaristía”. Gracias a dos extraños. “Incluso hoy, en países donde la libertad religiosa está perseguida, hay familias que hacen lo mismo”, y agrega “cuántas familias, arriesgando su cabeza, siguen acogiendo como una familia a los extraños”. La casa de Aquila y Priscila “se convirtió en un lugar de catequesis”, y ellos mismos emergen como “modelos de vida conyugal comprometidos responsablemente al servicio de toda la comunidad cristiana” y nos recuerdan que, “gracias a la fe y al compromiso de evangelización de tantos laicos como ellos, el cristianismo ha llegado hasta nosotros”.

3. El inicio de la Iglesia

Si volvemos a la Iglesia primitiva, encontramos la Iglesia doméstica, formada por los que se reunían en las casas de algún cristiano o cristiana con una casa más grande y quien presidía era el dueño o la señora de la casa. Allí se celebraba


LA IGLESIA HOY

la memoria de Jesús haciendo lo que él mandaba: dar la bendición y compartir el pan y el vino, recordándolo en acción de gracias, como decimos en la Eucaristía. Fue en los primeros siglos, nos recuerda el teólogo José María Castillo, “cuando las prácticas sacramentales no estaban tan organizadas y reglamentadas como ahora, ni siquiera se sabía cuántos eran los sacramentos, entonces precisamente fue cuando el cristianismo floreció con más vigor y más pujanza. Este asunto -tan determinante- está bien documentado y analizado. Cuando el Imperio Romano empezó a debilitarse, sigue diciendo, fue cuando el cristianismo

arraigó en lo más vivo de la población. “No por la multiplicación y exactitud de sus ceremonias. Eran tiempos en que los cristianos no tenían ni templos. Y hasta les era impensable el simple hecho de enseñar la cruz. Entonces, se pregunta: ¿qué es lo que impresionó tanto a la gente, que aquella Iglesia, en tan poco tiempo atrajo a tantos adeptos? Y encuentra la respuesta en el sentido comunitario tan fuerte, que unía a los individuos y a las familias, más que por unos determinados ritos religiosos, sobre todo por una forma común de vida, como acertadamente dejó escrito Orígenes (Contra Cels., 1, 1), esto fue decisivo, incluso determinante”. “Por eso la Iglesia ofrecía todo lo necesario para constituir una especie de seguridad social: cuidaba de huérfanos y viudas, atendía a los ancianos, a los incapacitados y a los que carecían de medios de vida; tenía un fondo para los funerales de los pobres y un servicio para las épocas de epidemia. Pero más importante que estos beneficios materiales era el “sentimiento de grupo”, que acogía sobre todo a los que vivían como desarraigados en las grandes ciudades”.

4. Revitalizar la Iglesia doméstica

Antes de la pandemia la teóloga Consuelo Vélez decía que “Mucho se habla de la urgencia de revitalizar la iglesia doméstica, es decir, la familia, para despertar la vivencia

de fe de los niños y niñas que constituyen el futuro de la Iglesia”. Concluía su reflexión afirmando: “La iglesia doméstica no se vive por el mero hecho de invocar la urgencia de revitalizarla. Surge de la toma de conciencia del papel que juega en la vida de la familia y en lo que se transmite a los hijos. Nadie da lo que no posee. Nadie comunica lo que no vive. Por eso esta pregunta puede llevar a que unos decidan no bautizar a sus hijos. Pero puede hacer que otros revitalicen su propia fe y constituyan verdaderas iglesias domésticas. Y la renovación de nuestra comunidad cristiana vendrá de la autenticidad personal y de la profundidad con que respondamos por las razones de nuestra fe.

5. La Iglesia de cara al futuro

Esta crisis que atravesamos ha de ser una oportunidad para sacudirnos como Iglesia. Crecer en una comunidad horizontal, de fuertes lazos; lugar de reconciliación y atenta siempre a la acogida. Una comunidad, como dice el papa, “que preserva los pequeños detalles del amor, donde los miembros se cuidan unos a otros y constituyen un espacio abierto y evangelizador. Esa comunidad es lugar de la presencia del Resucitado que la va santificando según el proyecto del Padre”. Formarnos en esta realidad nos dará la alegría de una Iglesia servicial, que se sabe libre sin poder; que no domina ni acapara la verdad; que practica la misericordia, sin exclusión; que ofrece vida y esperanza y, por tanto, no condena; que da el testimonio de vivir fraternalmente, como expresión de su discipulado. Y, como dice el primer teólogo citado: “Cuando esta pesadilla pase, los católicos, porque el cristianismo es a la vez una fe personal de una experiencia íntima, y una fe comunitaria, se reunirán de nuevo festivamente en asamblea comunitaria, para celebrar juntos la Eucaristía”. 3265 / AMIGO DEL HOGAR


PARA VIVIR MEJOR

Impacto de las creencias religiosas en la elaboración del duelo por suicidio Dra. Miguelina Justo miguelinajusto@gmail.com

L

a poeta Gabriela Mistral escribió en 1916 el poema que titulara Interrogaciones. En él, la reconocida maestra chilena reflexiona sobre el futuro del alma de quienes se han suicidado. Sus versos reflejan el cúmulo de pensamientos que parecen danzar sin pausa en su mente, entre la duda y la fe. Mistral interpela: “Y responde, Señor: cuando se fuga el alma,/ por la mojada puerta de las largas heridas,/ ¿entra en la zona tuya hendiendo el aire en calma/ o se oye un crepitar de alas enloquecidas?” Pocos años antes de escribir este poema, Gabriela enfrentaría la primera pérdida a causa del suicido. En el 1909, Romelio Ureta, un amor de juventud, se suicidaría luego de haber sustraído dinero del lugar donde laboraba. En el chaleco de Romelio se encuentran una foto y una tarjeta de la poeta. Gabriela tiene que defenderse de quienes la señalan como causante del hecho. Desde el dolor escribe los famosos Los sonetos de la muerte. Largo tiempo después, mientras la poeta se desempeñaba como diplomática en Brasil, estableció una breve, pero significativa amistad con el también escritor Stefan Zweig y la esposa de este, Lotte Altmann. Ambos se suicidaron en febrero de 1942 agobiados por los horrores de la guerra. Más preguntas. Un año más tarde, en iguales circunstancias, perdería a su sobrino, Juan Miguel Godoy, a quien había criado como a un hijo. Su muerte sería un golpe terrible, él AMIGO DEL HOGAR / 3266

era, según ella lo escribiría “la llama dulce” de su vida (Gautier, 2015). Las interrogantes continúan: “¿Angosto cerco lívido se aprieta en torno suyo?/ ¿El éter es un campo de monstruos florecido?/ ¿En el pavor no aciertan ni con el nombre tuyo?/ ¿O van gritando sobre tu corazón dormido? Tal como revelan los versos de Gabriela Mistral, quienes han perdido a un ser querido a causa del suicidio pueden permanecer preocupados por el destino del alma de quien ha muerto de esta manera, incluso en el caso de personas que no tienen fuertes creencias sobre la vida después de la muerte (Vandecreek & Mottran, 2009). Pese a que la evidencia científica sugiere que las creencias espirituales fuertes pueden ser un recurso para los dolientes, esto no necesariamente se aplica a quienes han perdido a un ser querido por el suicido. Para algunos es difícil integrar la idea de un Dios, que se describe como amoroso, pueda permitir este acto sin sentido (Lynn, Henneberry & Eyre (2015). Las personas pueden cuestionar sus creencias, así como las enseñanzas de la religión que profesan. Posiblemente esto pudo haberle ocurrido a quienes crecieron guiados bajo los preceptos contenidos en el Catecis-

mo de Baltimore de 1891, el cual establecía que quienes se suicidaban debían de ser privados de un entierro cristiano. Las enseñanzas de la Iglesia Católica han sido revisadas a la luz del conocimiento que ahora se tiene sobre el tema. El catecismo más reciente, publicado en el 1992, ratifica que el suicidio es contrario al amor de Dios, sin embargo, a la vez establece, en su numeral 2283, que “No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que Él solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida.” La Iglesia reconoce que trastornos mentales graves, la ansiedad, o el miedo intenso de la prueba, del sufrimiento o de la tortura, pueden reducir la responsabilidad del suicida. Esto supone un cambio sustancial de la visión anterior, sin embargo, el estigma puede estar aún presente. El desconocimiento puede ser especialmente perjudicial, cuando parece validar comentaros inoportunos o posturas inapropiadas que culpabilizan al suicida y lo condenan al fuego eterno.


PARA VIVIR MEJOR El trabajo de Lynn et al (2015) plantea la importancia de que pastores y líderes religiosos cuenten con la adecuada preparación para hablar de manera abierta sobre el suicidio, lo cual podría contribuir a necesaria elaboración de la dimensión espiritual de la pérdida. Esto también serviría para educar a la comunidad sobre cómo apoyar y acompañar. De igual manera, los autores animan a que los profesionales de la salud reconozcan el rol de las creencias religiosas y espirituales en el proceso de duelo y que no teman evaluarlas, considerando su importancia en el mismo. Es conveniente permitir que el doliente ventile en voz alta su rabia, sus dudas, sus interrogaciones, tal como la poeta chilena. El trabajo colaborativo con líderes religiosos podría ser apropiado. El debate de Gabriela continúa, por momentos parece haber encon-

trado un respuesta que contradice lo que ha escuchado de los hombres, la idea de un dios indiferente al dolor, un ser sordo, que se niega a ver. La mujer, la amiga, la madre se aferra a una experiencia personal con el único que puede responder:

“Tal el hombre asegura, por, error o malicia;/ mas yo, que te he gustado, como un vino, Señor,/ mientras los otros siguen llamándote Justicia,/ ¡no te llamaré nunca otra cosa que Amor! Seamos el eco de ese rostro, seamos parte de ese nombre.

Referencias

Catecismo de la Iglesia Católica (1992). Recuperado de http://www.vatican.va/ archive/catechism_sp/p3s2c2a5_sp.html García, I. Gabriela Mistral: Cronología 1889-1921. Centro Virtual Cervantes. Recuperado de https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/mistral/cronologia/ Gautier, G. ( 2015). Gabriela Mistral y Yin Yin: La llama dulce de mi vida. Recuperado de https://www.fundacionlafuente.cl/gabriela-mistral-y-yin-yin-la-llama-dulce-de-mi-vida/ Lynn, T. Henneberry, J. & Eyre, M. (2005). Spiritual beliefs and meaning-making within the context of suicide bereavement. Journal for the study of spirituality, Vol. 5 No. 2, November, 2015, 98-112 The Catholic Primer (2005). The Baltimore Catechism of 1891. Recuperado de http://www.boston-catholic-journal.com/baltimore_catechism.pdf Vandecreek, L. & Mottram, K. (2009) The Religious Life During Suicide Bereavement: A Description, Death Studies, 33:8, 741-761, DOI: 10.1080/07481180903070467

Forjando Vivencias

Juan Francisco Puello H. jpuello@puelloherrera.com

“No se turben: ustedes creen en Dios: crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas mansiones, y voy allá a prepararles un lugar”. Juan 14, 1-2

La afirmación de Jesús a sus discípulos que no se turben, tiene que ver con la seguridad que les da de que se va, pero vuelve. Al señalar que se va, indica el lugar hacia el que va y el camino para llegar a él. El volver guarda relación con la pascua.

La partida y retorno de Jesús tiene que ver con la fe y el amor y la relación entre el Padre y el Hijo. Esto lleva a la necesidad de creer en Jesús. Sólo así se puede entender que su partida sea para bien de sus discípulos. Dicho de otro modo, Jesús es el único camino hacia el Padre; es todo lo que el mundo necesita para la salvación. En ese sentido, hay que entender que Jesús ha ido al Padre a preparar también un lugar para cada uno de nosotros. Mediante la fe, existe la seguridad de que Jesús volverá para tomarnos; es un

tiempo salvífico mediante el cual estaremos en unión con él no sólo desde la fe sino también desde la esperanza. Desde esa perspectiva, el compromiso con Jesús es continuar su obra, y creyendo en él haremos incluso obras mayores que las suyas. En esa esperanza, predicaremos y anunciaremos la conversión para que otros tengan también la oportunidad de vivir en las moradas celestes. Así, en Jesús hay que ver el único medio para llegar al Padre, porque Él es el camino, la verdad y la vida. Oración: Señor Jesús, danos una fe adulta, para que podamos reconocerte siempre como el único revelador de Dios. Haz que lo importante en nuestra vida sea guardar tu palabra, sin esperar demostraciones ostentosas para creer en ti. Amén. 3267 / AMIGO DEL HOGAR


EDUCACIÓN | Pedro María Orbezua, fsc

“¡Que la escuela vaya bien!” Sbdls

Patrono de los Maestros y las Maestras

E

l día 15 de mayo de 1950 el Papa Pío XII nos hacía saber: “… por la autoridad de estas Letras y para siempre constituimos a San Juan Bautista de La Salle, confesor, principal patrono celestial ante Dios de todos los maestros consagrados a la educación de los niños y adolescentes...”. Aunque nosotros, aquí, celebramos el día del maestro el 30 de junio, nos adelantamos con este artículo que nos sirve de reflexión y homenaje para quienes se dedican a esta fascinante tarea. Para abrir apetito, contamos con los testimonios magníficos de dos premios Nobel de Literatura. El primero es de Albert Camus. Tras recibir el premio -1957- escribió una carta a su maestro para agradecerle cuanto le había enseñado. “Querido señor Germain: He esperado a que se apagase un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, la mano afectuosa que tendió al pobre niñito que era yo, sin su enseñanza y ejemplo, no hubiese sucedido nada de esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo. Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y le puedo asegurar que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso continúan siempre vivos en uno de sus pequeños discípulos, que, a pesar de los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido. Le mando un abrazo de todo corazón. Albert Camus” El segundo es de Mario Vargas Llosa que destapó su discurso de agradecimiento -2010con estas palabras: “Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi setenta años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del AMIGO DEL HOGAR / 3268

tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo veinte mil leguas de viaje submarino, luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís contra las intrigas que amenazan a la Reina en los tiempos del sinuoso Richelieu, o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean, con el cuerpo inerte de Marius a cuestas. La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura pues me apenaba que se terminaran o quería enmendarles el final”. Por eso, Maestro, Maestra, te digo con absoluto reconocimiento: ¡Te cansas pero no te canses! Adelante, la labor es difícil y también muy hermosa, y a pesar de los pesares -¡y son tantos!- encuentras en la entrega a los niños y los jóvenes una satisfacción profunda: la única que colma las hondonadas abisales del corazón. Tú lo sabes, la vida solo tiene sentido cuando es Amor hecho Servicio. Hasta aquí el homenaje. Ahora la reflexión, en forma de espejo donde mirarnos. Son algunos criterios de la vitalidad de nuestra misión educativa: • la calidad humana de los educadores y la profesionalidad de su enseñanza; • la convicción de que la dedicación a la enseñanza es más una vocación que una profesión; • la presencia de educadores implicados en crear una auténtica comunidad educativa; • la atención cercana a cada alumno, en especial a los pobres, a los últimos y a los más débiles; • la oferta de formación religiosa explícita para todos los agentes: alumnos, padres de familia, educadores, personal administrativo…

• la promoción y constitución, en cada obra educativa, de grupos y comunidades intencionales de fe y/o de servicio. • la promoción de la inclusividad y la colaboración mutua a todos los niveles… • la calidad de las relaciones humanas en todos los ámbitos; • la conciencia de la presencia de Dios en el hecho educativo. Punto final. Unas frases de DLS donde eleva la dignidad de los maestros, a unas alturas que espero se den cuenta: “Pongan, pues, de manifiesto en todo su proceder con los niños que les están confiados, que se consideran como los ministros de Dios, desempeñándolo caritativamente, con CELO sincero y verdadero, soportando con toda paciencia las dificultades que tuvieran que sufrir… El CELO del que deben estar animados debe ponerlos en estas disposiciones, al ver que es Dios quien los llamó, los destinó a este empleo y los ha enviado a trabajar en su viña (Mt 20,3). Desempéñenlo, pues, con todo el afecto de su corazón y como quien no trabaja sino por Él. Lo que debe animarlos, además, a tener gran CELO en su estado, es que no sólo son los ministros de Dios, sino que también lo son de Jesucristo y de la Iglesia. Es lo que dice san Pablo, que quiere que todos consideren a los que anuncian el Evangelio como ministros de Jesucristo (1 Co 4,1), los cuales escriben la carta que Él les ha dictado, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; y no sobre tablas de piedra, sino sobre tablas de carne (2 Co 3,3), que son los corazones de los niños”. (De su meditación para tiempo de retiro, 201)


COTIDIANIDADES | P. Eulide García, msc

De toda desgracia surge la gracia

L

a llegada de la pandemia del coronavirus, sin lugar a dudas es una verdadera desgracia, especialmente para los más empobrecidos. Aunque no es una enfermedad solo para los pobres, pero siempre estos son los que más sufren, no tanto por la enfermedad sino por su condición de pobreza y por la cuarentena que están viviendo. Sabemos que el pobre vive el día a día, que no tiene nada asegurado excepto la esperanza en Dios de que no lo dejará morir junto a su familia. A través de la experiencia que he ido viviendo en la vida me he dado cuenta que de toda desgracia surge una gracia, en este caso no sé cuál será, aunque viendo videos, leyendo mensaje y escuchando, ya podríamos decir que no todo es oscuridad, especialmente para la familia. Sin caer en exageración creo que ha sido el momento más fructífero para las familias, si no “los une el amor los une el dolor”; es lamentable decir eso, pero me pregunto: ¿cuánto tiempo se pasa la familia sin reunirse, a pesar de estar viviendo bajo un mismo techo? Para nadie es un secreto que hoy en día las

relaciones familiares no son de las mejores, son seres individuales que ahora han tenido la oportunidad de interactuar y sobre todo cuidarse, ya no es cuidarse así mismos, sino cuidar al otro; si el otro está sano yo estaré sano. Es aprender a vivir la vida como Dios manda: cuidar al próximo, aunque en esta ocasión sea para cuidar el propio “pellejo”, pero no importa como sea, lo importante es cuidar al otro. Otra gracia es que surgen brotes de solidaridad, comunicación contante con los de afuera, la pregunta de cada día: “¿cómo amanecieron por allá?”, “espero que bien”, y se termina con esta frase “cuídense mucho”; y de paso la receta que deben hacer, ya todos nos hemos convertidos en “especialistas del coronavirus”, hasta los niños ya te dicen qué debemos hacer, pero se concluye: no salgan de la casa. Una gracia que se manifiesta es el acercamiento a Dios, aunque no aparecen muchas publicaciones de conversiones, sí las ha habido; públicamente hay un deseo de volver hacia Dios o, por lo menos, manifestarlo públicamente y vemos en él la cura a lo incurable. En una pala-

bra “la humanidad se arrodilla ante Dios”, el ser humano creía que todo lo tenía dominado, pero se ha dado cuenta, como dicen por ahí, que un minúsculo virus pone a temblar a los grandes y pequeños. No tenemos el dominio del mundo, el poder del dinero no ha valido, la vida recobra su importancia, se creía que el dinero lo era todo, ha quedado sin valor ante el valor de la vida. Otra gracia aunque parezca halada por los pelos, es el despertar la conciencia social, se reclama al gobierno; más bien hay presión de parte de la población hacia a las autoridades, dicho reclamo va en la línea de una mejor distribución de los bienes del Estado hacia la población más vulnerable que muy bien sabemos quiénes son: las personas que habitan los barrios en pobreza extrema, esos indefensos que nada tienen. A esas personas debe llegar las ayudas gubernamentales mientras dura este tiempo de cuarentena, medida de coerción que no se sabe a ciencia cierta hasta cuándo será. Para terminar esta breve reflexión quiero resaltar otra gracia, quizá no se valore mucho, pero sí creo vale la pena destacar: es el dominio de la fuerza de voluntad de muchos dominicanos, personas que no eran capaces de pasar prácticamente una hora en su casa y encerrados, en esta cuarentena han aprendido a quedarse; inclusive son creativos y hasta juegan con los niños, los ayudan en sus tareas escolares; en una palabra, han aprendido a estar en su casa (hábito ya perdido). El mundo se ha detenido, pero volverá a estar en movimiento, ojalá saquemos lecciones de todo este proceso, que en definitiva nos acerca más a Dios y a los demás. 3269 / AMIGO DEL HOGAR


AMOR Y SEXUALIDAD | LaFamilia.info

Tres fallas que (casi) todo el mundo comete

al hablar con sus hijos sobre amor y sexo

E

duardo Navarro, padre de 4 hijos, es uno de los creadores del curso online para padres iLove Aprendamos a Amar. Como experto en educación afectivo-sexual, ofrece a través de este curso las claves para la educación de los hijos en lo que a amor y sexo se refiere, y para ello comienza previniendo de 3 típicas fallas que se suelen cometer en muchas familias. En primer lugar, los padres se suelen centrar en la pregunta de su hijo, no en él. Y es muy difícil a veces no ir más allá del dardo a modo de pregunta que se les ha lanzado… Pero siempre detrás de la pregunta hay un interés, preocupación, motivación. Es ahí donde hay que buscar, lo que se “esconde” tras la pregunta. En segundo lugar, los padres suelen desaprovechar oportunidades. El día a día obliga a ir a 1000 por hora. Y de repente un hijo hace una pregunta con “contenido”. Una de esas que parece que puede tener miga. Pero muchas veces no parece el momento adecuado, los padres no están seguros si hay algo más…y se va el tiempo, el “momentum”, la oportunidad. Y según Eduardo esto es un “pecado grave”, especialmente cuando un adolescente se abre a preguntar, teniendo en cuenta que generalmente están “cerrados por reforma”. Por último, otra falla es esperar a que pregunten. Si un hijo no pregunta es porque está buscando respuestas por otro lado. El consejo que ofrece es que si esto sucede hay AMIGO DEL HOGAR / 3270

que provocar los momentos y las circunstancias para que salgan las preguntas. Que ningún padre crea que su hijo no tiene curiosidad por estos temas.

Problemas a los que se enfrentan los padres

Eduardo Navarro, uno de los creadores de iLove Aprendamos a Amar, habla con el portal Religión en Libertad sobre los problemas a los que se enfrentan los padres a la hora de hablar con sus hijos en cuestiones afectivo-sexuales: Primera pregunta, ¿están los padres de hoy preparados para hablar de sexualidad y afectividad a sus hijos? ¿No es algo que se ha descuidado en las familias? Es difícil dar una respuesta genérica, pero lo que sí es seguro es que cada vez son más los padres interesados en formarse y que quieren ayudar a sus hijos en materia de afectividad y sexualidad. Si se ha producido un descuido no ha sido por falta de interés, sino porque a veces no se tenía la seguridad y confianza de hacerlo bien, al fin y al cabo, nuestra generación no hablaba con sus padres de estos temas. Lo cierto es que en materia de amor y sexualidad, no hay nadie mejor para hablar a los niños que sus padres. Nadie puede sustituirles en la educación de sus hijos en general, pero en este ámbito de la afectividad y la sexualidad es especialmente importante. Los padres de hoy sabemos que, si no

les educamos nosotros, lo hará internet o cualquier otro. Cuando se habla de educación afectivo-sexual se piensa sobre todo en los niños y adolescentes, pero este curso se centra en los matrimonios, una novedad… Lo cierto es que hicimos el curso pensando en los niños, en nuestros hijos y la mejor manera de guiarles acorde a nuestra fe y valores. Sin embargo, cada vez son más los padres que nos dicen que se apuntaron por sus hijos, y resulta que los principales beneficiados han sido ellos. Muchos nos dicen “ojalá


AMOR Y SEXUALIDAD a mí me hubieran contado esto”, “no sabía que todo esto pudiera pasarle a mi mujer”, “nos hemos dado cuenta de la grandeza de lo que tenemos entre manos…”. Lo que está claro es que del crecimiento de los padres depende de el de los hijos, así que, si ayuda a los padres, estupendo. Observando los datos que ofrece el Instituto Desarrollo y Persona, la pornografía parece a día de hoy el gran enemigo de niños y jóvenes. ¿Cómo se puede conseguir que en una sociedad como en la que vivimos una educación sexual sana pueda prevalecer ante la imagen distorsionada que ofrece el ‘bombardeo’ de pornografía? Nosotros reflejamos los datos de instituciones y expertos en el tema. Los estudios más recientes ofrecen estadísticas aún más alarmantes. La edad de inicio y primer contacto con la pornografía se ha ido adelantando y algunos de ellos apuntan la edad de ocho años. Los datos de consumo de pornografía no dejan de crecer, pero al mismo tiempo existe un gran consenso social acerca de sus perjuicios. ¿Por qué no deja de crecer algo que nos hace daño? Porque, de alguna manera, apunta a los grandes deseos del corazón, aunque lo haga de modo equivocado. La pornografía es una falsificación de la sexualidad humana en la que desaparece por completo la posibilidad de un encuentro personal. No es un exceso, sino un defecto, una ausencia. Promete algo que es incapaz de cumplir, placer a cambio de la verdadera alegría. La vida no se cumple a base de placeres que duran instantes, sino sintiéndose amado y aprendiendo a amar.

Precisamente por eso en el curso tratamos de ayudar a los padres a enfocar la mirada de los hijos. Damos herramientas y metodologías para que esto suceda, para educar el corazón de los hijos. Mostramos maneras de formar criterio en un campo, en el que hay mucho que hacer. Muchos padres temen las preguntas de sus hijos, desde temas más ‘inocentes’ en la infancia a cuestiones más ‘peligrosas’ en la adolescencia. ¿Encontrarán respuestas los padres a estas preguntas en este curso? Muchas veces este temor nace de la falta de formación propia para responder. Sin embar-

go, las preguntas nos abren la posibilidad de conectar con nuestros hijos, de generar un vínculo con ellos. Por eso el curso ofrece, de nuevo, una metodología práctica que se centra en la persona y en la pregunta como posibilidad de encuentro. No se trata tanto de centrarnos en la pregunta, sino en quién pregunta. Es uno de los temas centrales del curso y se ejemplifica respondiendo a las preguntas típicas de cada edad, desde el clásico ¿mamá cómo ha entrado el bebé en la barriga?, hasta el ¿alguien me va a querer para siempre?, pasando por el ¿a qué edad debo mantener relaciones?

SALUD MENTAL ¿Puede el aislamiento tener efectos psicológicos en los niños? ¿Qué efectos psicológicos puede tener el aislamiento y/o cuarentena en los niños? Esta es una de las preguntas que están rondando en la cabeza de muchos padres en este momento. El Coronavirus nos ha cambiado la vida a todos de un día para otro, y es normal que en este tiempo los niños pueden llegar a sentir miedo, angustia, tristeza, soledad… Así que nos dimos a la tarea de investigar sobre el tema y encontramos la siguiente información publicada por una institución de asistencia médica que puede ser de mucha ayuda para las familias. Los expertos señalan que en algunos niños se pueden prestar alteraciones de 3 tipos: - Alteraciones a nivel corporal: sueño, pesadillas, miedos nocturnos, comer más o menos de lo habitual. - Alteraciones en el comportamiento: irritabilidad, rebeldía. - Alteraciones en su estado de ánimo: miedo, tristeza, ansiedad. ¿Cómo podemos ayudarlos? Los expertos recomiendan entonces: Hablar con ellos: - Explicarles de forma clara y sencilla lo que está sucediendo, adaptarnos a su edad y a su madurez, transmitiendo calma y seguridad. - Ser sinceros de que se trata de un virus peligroso, pero que la mayoría de las personas se recuperan, enfatizando en la importancia de tener los hábitos de higiene correspondientes para cuidar de no enfermarnos y evitar posibles contagios. - Contarles sobre los síntomas frecuentes: fiebre, y falta de aire. 3271 /tos AMIGO DEL HOGAR


BIBLIA

Oración

en tiempos de Pandemia P. William Arias

wilarias4@hotmail.com

V

enimos a ti Señor, porque si no a quién iremos. Ponemos ante ti, toda una nación, todo un mundo sacudido en este momento, por este terrible fenómeno pandémico. Nuestras posibilidades contra él no pueden; en el mundo que hasta hoy hemos querido establecer, donde incluso algunos han pretendido excluirte, no hay respuesta contra el coronavirus: nos rebasa, es pequeño y está por encima de nuestras grandezas. Nos sentimos impotentes ante este mal, solo tú eres nuestra esperanza, en ti ponemos nuestra confianza. Pero no venimos ante ti, como al Dios tapa agujeros, porque no tenemos ningún otro camino, como escape para no perder el juicio ante el encerramiento y el problema que tenemos entre manos. Venimos a ti, porque creemos en ti, porque si no de quién o de qué no debemos fiar, sino es precisamente de ti, el Dios fiel, misericordioso, él que nunca nos deja solo en el batallar diario de la vida, el Dios Salvador, aquel que nos ha dado a su Hijo, y lo ha hecho vencedor de la muerte por su Resurrección. Venimos ante ti hoy a rezar, a orar, pues es la vía que nos has dejado para comunicarnos contigo, venimos a exponerte lo que somos: seres frágiles, débiles, finitos, simple mortales, consciente de que somos obras tuya y que tú nunca nos desamparas; necesitados de ti, de tu auxilio, de tu poder sanador y liberador. Venimos como tantos hombres y mujeres lo han hecho a lo largo de la historia, de la historia salvífica del mundo, como el hombre de los Salmos Bíblicos, aquel que en muchas circunstancias de la vida se dirigió a ti y expuso su necesidad, su súplica, te presentó su oración cargada de mucha humanidad, pero llena de mucha fe; oraba de una manera dramática, pues trágica muchas veces era su situación, como es la nuestra hoy día. Señor, estamos ante una tragedia que nos atemoriza, que nos da miedo, hemos visto como se ha contagiado

AMIGO DEL HOGAR / 3272

parte de nuestra nación, como se ha infectado el mundo, cómo de un palmo ha cambiado nuestra existencia, de seres libres y caminante por la vida, a hombres y mujeres miedosos, asustados, encerrados, viviendo en incertidumbre de no saber qué pasará mañana, qué sucederá con nuestras vidas y la de nuestros seres queridos, amigos y conocidos. Estamos palpando la muerte más cerca que nunca, son muchos los infectados, enfermos en los hospitales y en sus hogares, ya son muchos los que han partido, son muchas las familias adoloridas, por un miembro que está encerrado en un cuarto enfermo o está en la cama de un hospital, no es fácil lo que estamos viviendo, incluso ni podemos libremente dirigirnos a ti, nuestros templos donde te alabábamos y te bendecíamos están cerrado; por eso como el profeta, nuestro corazón humillado, entristecido, desde nuestra familias, desde nuestros ser, te queremos presentar como oblación pura a ti. Sabemos que no nos has dejado solos, que hay mucha manifestación tuya en medio de esta pandemia, pues ella no es fruto de tu ira, porque tú no eres un Dios de esas cosas, eres un Dios de amor y hemos palpado ese amor a través de la solidaridad con el enfermo del COVI-19, del trabajo de tantos médicos, enfermeras, en fin, personal de la salud y gente buena y voluntaria, que han hecho y están haciendo algo para lidiar esta pandemia, también cuánta solidaridad en el compartir con las familias y gente necesitada los alimentos y recursos. Nuestros pastores han querido que como Iglesia que peregrina en la República Dominicana, nos dirijamos a ti, y no lo hacemos solos, lo hacemos por medio de María, nuestra Madre; de los Santos: san José, san Roque Protector en las Epidemias y demás. Tu nos ha dicho: ´´Toquen y se les abrirá, pidan y se les dará´´. Hoy tocamos tus puertas Señor y tocamos la de nuestros corazones, hoy te pedimos y sabemos que seremos escuchado, porque grande es tu misericordia y tu amor para con nosotros.


CASA DE LUZ

¿No te gusta… pero te entretiene? Lic. Juan Rafael Pacheco casadeluzjn812@gmail.com

A

quel día, el joven llegó agitadísimo a casa del abuelo, contándole que un amigo suyo hablaba mal de él. El abuelo, con la sabiduría de los caminos muchas veces trillados, lo paró en seco: “¡Despacio, hijo mío! ¿Te has detenido en pasar lo que me vas a decir a través de las tres vallas?” “¿Las tres vallas?” “Así es. La primera es la verdad. ¿Examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?” “No... Lo oyeron decir a unos vecinos...” “Pero… ¿Lo habrás hecho pasar por la segunda valla que es la bondad? ¿Es bueno lo que me quieres decir?” “No, al contrario...” “¡Ah! Entonces vamos a la última valla. ¿Es necesario que me lo cuentes?” “No abuelo.” “Entonces –y le puso suavemente las manos sobre sus hombros-- si no es verdadero, ni bueno, ni necesario... sepultémoslo en el olvido.” ¿Por qué es tan fácil hablar mal? ¿Por qué resulta fácil albergar rencores, promover sospechas, ahogarse en envidias, lanzar ataques llenos de rabia y de cobardía a los cercanos o a los lejanos? ¿Por qué la calumnia, por qué el chisme,

por qué las habladurías? ¿Por qué afirmamos tan irresponsablemente que no es que nos guste chismear, sino que nos entretiene? El Padre Fernando Pascual, reflexionando sobre el tema en un artículo que glosamos, afirma que “basta con poner en la mira a un personaje de la vida política, económica, deportiva, cultural, religiosa, y las acusaciones surgen como por encanto. Y si ha habido alguna noticia o insinuación en la prensa, todo está claro y “probado”. A nivel privado, lo mismo, y habla mal el alumno de sus profesores, un trabajador de sus jefes o compañeros, un político de los del otro partido o de algún colaborador al que hay que quitar del medio para “ascender”, una persona cualquiera de las personas de otras razas, o de otras nacionalidades, o de otras culturas, o de otras religiones.” Y los peores: el amigo “íntimo” que, en posesión de “la verdad”, transmite infamemente las debilidades, la escoria, del que ingenuamente cometió el error de confiar en su discreción. “Es fácil, muy fácil, hablar mal. Más fácil que robar, porque existen pocos mecanismos para perseguir las mentiras. Lo que no resulta tan fácil es sanar las raíces que llevan a despellejar al prójimo con palabras despiadadas. Si pudiéramos sospechar que hay críticas capaces de destruir vidas frágiles, de desintegrar matrimonios, de provocar depresiones... quizá pensaríamos dos veces las cosas antes de lanzar acusaciones gratuitas o calumnias despiadadas.

Santa Faustina Kowalska explicaba cómo “en la lengua está la vida, pero también la muerte. Y a veces con la lengua asesinamos, cometemos auténticos homicidios” (Diario n. 119). Por eso Santiago, en su carta, advertía a los primeros cristianos sobre los peligros de la lengua: “En cambio ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mal turbulento; está llena de veneno mortífero. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios; de una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así” (St 3, 8-10).” ¡Cuán más sanas serían las relaciones humanas si todos hiciéramos pasar por las tres vallas todas aquellas cosas de las que nos hacemos eco! Bendiciones y paz.

Mis cuentos aparecen publicados en Catholic.net Este cuento aparece publicado en la página 135 de mi libro “¡Descúbrete! Historias y cuentos para ser feliz”. Disponible en Papelería Villa Olga, Tel.: 809 583 4165, Santiago; Librerías Paulinas, La Sirena y Librería Cuesta. 3273 / AMIGO DEL HOGAR


ESPIRITUALIDAD DEL CORAZÓN | P. Miguel José Vásquez, msc

Culto Perpetuo: la oración de cada día Para quienes queremos ser discípulos y testigos de Jesús, la oración es fundamental en ese proceso de conocerle, amarle, seguirle y anunciarlo desde la experiencia de cada día. Jesús mismo invitó a orar siempre. Orar sin desfallecer. Es cierto que podemos caer en la tentación de confundir cantidad con calidad en nuestro modo de orar. Y no pocas veces, insistimos en un modo de oración que, por las muchas palabras, parece forzar a Dios para que haga nuestra voluntad, no la suya.

S

iguiendo los evangelios, descubrimos a un Jesús orante, siempre conectado con su Padre desde la realidad y siempre encontrándose con Él en los afanes y dificultades de la vida ordinaria. Jesús enseñó a orar a sus discípulos. Y nosotros, que también lo somos en este tiempo de la Iglesia, acostumbramos a entrar en el camino de la oración por medio de fórmulas aprendidas, con su rica historia bíblica y eclesial. Pero si no aprendemos a orar, nos quedaremos a mitad de camino como buenos repetidores de fórmulas que, desconectadas de la realidad, se vuelven estériles y no son expresión de un testimonio personal ni de la vida real de la comunidad. Junto a la oración del Padrenuestro, la Consagración al Corazón de Jesús y el Acuérdate a Nuestra Señora del Sagrado Corazón, los miembros de la familia Chevalier (por nuestro fundador, el Padre Julio Chevalier) hacemos una oración para cada día de la semana con el Culto Perpetuo, una manera sencilla y evangélica de relacionarnos con Dios Padre, con la familia humana y con el conjunto de la Creación. Durante los siete días de la semana, comenzando con el “culto de adoración” del domingo y cerrando con el “culto de unión” del sábado, la oración personal y comunitaria desde la espiritualidad del Corazón de AMIGO DEL HOGAR / 3274

Jesús nos ayuda a centrarnos en las cuestiones fundamentales de nuestra práctica de la fe. Nos hace mirar hacia dentro, para seguir creciendo “según su corazón” y hacia fuera, para orientarnos hacia la transformación de este mundo que Dios ama y salva. Siguiendo este ritmo aprendemos a vivir nuestra vocación cristiana sin huir de la cotidianidad, donde se clarifica nuestra relación con Jesús en el encuentro con el gozo y la esperanza, la angustia y la tristeza de la gente de nuestros días, sobre todo de los pobres y toda clase de afligidos… Con la oración diaria del Culto Perpetuo aprendemos a sanar nuestra relación con y para los demás, para que nuestra confianza en Dios esté siempre cimentada en el modo como Jesús nos propone vivir nuestra condición de hijos e hijas en fraternidad. Esta oración diaria comienza dirigida a Jesús nuestro maestro, camino para llegar al Padre. Él mismo aprendió a ser hijo a través de las situaciones de la vida. En el segundo momento de la oración decimos lo que queremos o deseamos cultivar ese día y luego, unidos a María rogamos por diversas situaciones que se viven dentro y fuera de la fe. Recoge el Culto Perpetuo actitudes y comportamientos fundamentales de la vida cristiana. Si vamos asumiendo esos valores, podemos decir que vamos viviendo “según Cristo”. Si faltan en nuestras vidas y en nuestra comunidad, entonces habrá que revisar el tipo de creyentes que somos y cuáles son las grandes motivaciones y esperanzas para testimoniar nuestra fe. Desde ahí podemos discernir si nuestra oración es un camino de confianza y maduración en presencia de Dios o una repetición de textos encasillados que no crean en nosotros hábitos y prácticas cristianas.

La oración diaria

Los siete días de la semana vamos con Jesús, pues en unión con él


ESPIRITUALIDAD DEL CORAZÓN

Un poco de historia

deseamos adorar a Dios (culto de adoración) y le pedimos que nos enseñe a ser mansos y humildes de corazón (culto de amor). Unidos a él queremos dar gracias al Padre (culto de agradecimiento) y llevar un mensaje de esperanza a toda la gente (culto de esperanza). Recordando su invitación a orar sin cesar (culto de oración) y contemplando su corazón traspasado (culto de justicia), hacemos nuestra su oración al Padre para que seamos UNO (culto de unión). Adoración, amor, agradecimiento, esperanza, oración, justicia y unión, son expresiones propias de la fe cristiana. Al mismo tiempo que “dicen” nuestro modo de relacionarnos cuando la motivación central es Jesús y su proyecto, anuncian también el modo concreto de querer y buscar que se haga presente el Reino de Dios. Nos aleja de una fe intimista y fuera de la realidad para animarnos a la misión que nos corresponde como Iglesia, pues nos salvamos en comunidad, asumiendo la difícil tarea de arrancar de este mundo el egoísmo, el odio, la indiferencia, la desilusión, la negación del valor de la vida, la injusticia y la división entre personas, comunidades y pueblos. Esta oración diaria nos mantiene despiertos, atentos a los pasos reales que vamos dando en el crecimiento de la fe personal y comunitaria. Asimismo, nos hace permanecer en vela ante tanto dolor humano, tanta desesperanza e injusticia. Centrada en la espiritualidad compasiva y misericordiosa que brota de la vida de Jesús, nuestra oración diaria en el culto perpetuo evita los rodeos que él mismo señaló en la parábola del buen samaritano y nos enseña a no huir de lo real donde se manifiesta el Padre bueno en medio de tantas situaciones que niegan la vida, la fraternidad, la solidaridad en el mundo. El Culto Perpetuo es una manera sencilla de vivir la espiritualidad del corazón. Nos inspira para nuestra vivencia cristiana en el día a día. También nos permite medir de alguna manera la relación inseparable entre la fe y la obra. Una devoción o práctica religiosa humilde y sincera mirará siempre el mundo con amor, como Jesús y desde la intimidad con él, hará todo lo posible para que la vida humana sea amada, respetada y promovida, comenzando por un clima de fraternidad entre los más cercanos y con la mirada puesta en la humanidad, como una familia reunida en la misma mesa, compartiendo el mismo pan.

Desde los años de la fundación de los Misioneros del Sagrado Corazón (MSC) se reza el Culto Perpetuo y la consagración al Corazón de Jesús. Lo inició el Padre Francisco Miniot, vice-maestro del primer noviciado de la Congregación. Lo difundió el Padre Víctor Jouet y lo recomendó fuertemente el Padre Julio Chevalier, fundador con algunos compañeros de los MSC. Los misioneros canadienses llegaron al país en el año 1936 y difundieron la Espiritualidad del Corazón. El padre René Bouchard difundió el Culto Perpetuo en las décadas de los 40 y 50. Hoy está difundido en toda la Iglesia dominicana, de modo especial entre los miembros de la Hermandad del Sagrado Corazón. Son oraciones sencillas, prácticas y fáciles de aprender, que buscan orientar lo esencial de la fe vivida, celebrada y practicada.

INTENCIÓN DEL PAPA FRANCISCO Mes de Mayo: Intención de oración por la evangelización: POR LOS DIÁCONOS. Recemos para que los diáconos, fieles al servicio de la Palabra y de los pobres, sean un signo vivificante para toda la Iglesia. DIRECCIÓN DE LA SEDE LA HERMANDAD: C/ Juan Sánchez Ramírez 41, Zona Universitaria, Santo Domingo, Distrito Nacional. Telefono: 809 689 2936 Correo: caminojerico@hotmail.com MODO DE PAGO A TRAVÉS DE LAS CUENTAS: #013-136044-8 Banco de Reservas. #807871710 en el Banco Popular.

3275 / AMIGO DEL HOGAR


ACTUALIDAD | Alcedo A. Ramírez

CORONACRISIS, Resurrección y Vida Nueva

E

n todo el mundo hemos experimentado la Pandemia del Coronavirus y también hemos sufrido los impactos negativos de sus antenas, tanto en la salud de los Pueblos, como en los empleos de las personas y en los diferentes sectores de las economías globales y locales. Ahora bien, lo más crítico y preocupante de esta situación es que la misma aún no tiene fecha de término ni de amortiguamiento, lo que introduce mucha incertidumbre en nuestras vidas. Sin embargo, de lo que estamos seguros es de que el futuro va a ser diferente al ayer, de que habremos perdido muchas fuentes de trabajo y de que la economía familiar y nacional va a necesitar tiempo para recuperarse. La Experiencia de Pascua, el paso de la muerte a la vida, del miedo a la confianza, el ser testigo de la Resurrección, el camino de Emaús y otros encuentros con el Resucitado hacen que reconozcamos a Jesucristo como Camino, Verdad y Vida. Fruto de este convencimiento y de esta singular conversión, los Apóstoles y Discípulos de Jesucristo se tornaron fieles proclamadores de una Nueva Vida, querida por AMIGO DEL HOGAR / 3276

Dios desde el inicio de los tiempos, en un Proyecto de Sociedad diferente y solidaria. Nosotros ahora tenemos que convertirnos en promotores de esta Nueva Sociedad, adornada por los valores cristianos que aseguran un mundo real, más creyente y humano. Además de estar concentrados y enfocados en nuestra vida y comunidades cristianas, debemos aprovechar la ocasión que nos brinda estos Días de Pascua de Resurrección para estar atentos a las manifestaciones de vida en nuestros pueblos, campos y ciudades. Todavía podemos ver muchos signos de muerte en nuestro País, tales como gentes empobrecidas, alta movilidad social para buscar mejor vida y forma de ganarla, falta de acceso de muchos a empleos, seguridad social y sanitaria, enfermos contagiados ahora del Coronavirus, alcohólicos, discapacitados, drogadictos, presos y prostitutas, entre muchos otros. Debemos ayudar a estas personas para que logren superar sus condiciones de exclusión. En este sentido, nosotros debemos tener una experiencia similar a la que tuvieron los Apóstoles y los Discípu-

los de Jesucristo, para poder acceder a un cambio muy importante y significativo en Nuestras Vidas, renovadas y transformadas por las conversiones personales que cada uno de nosotros haya podido experimentar. Tenemos que pasar de la indiferencia a la solidaridad, del abandono al cuidado del hermano, de la pasividad a la acción, del incumplimiento de las normas de vida al cumplimiento pleno de nuestros Deberes Ciudadanos. En fin, de ser cristianos alejados y tibios a convertirnos en testigos fiables de Nuestro Señor Jesucristo y de su Resurrección. Tenemos que recordar que la Pascua no debe ser solo un tiempo litúrgico, sino también un escenario para poder hacer frente a los problemas y situaciones críticas que se han presentado y tenemos en nuestra Sociedad Dominicana, principalmente ahora como resultados de esta Pandemia de CORONACRISIS que afecta a todo el mundo. Solo podemos ser verdaderos testigos de Cristo si luchamos por instaurar la alegría cristiana, el amor universal, la paz duradera, la justicia verdadera y la solidaridad firme en Nuestras Comunidades y Pueblos, para poder llevarlos y garantizarles una Nueva Vida para todos. Sin embargo, no basta con las manifestaciones organizadas de ayuda y caridad cristianas, como abundan en nuestros medios y en el mundo entero, sino que también debemos involucrarnos personalmente en estar cerca de nuestro prójimo, que sufre y necesita nuestro calor humano. Abramos nuestro ser a una Vida Nueva, convirtámonos a Dios y seamos fieles discípulos de Jesucristo.


ESPIRITUALIDAD LITÚRGICA

Elementos que componen la Plegaria eucarística: Acción de gracias «Acción de gracias (que se expresa sobre todo en el prefacio): en la que el sacerdote, en nombre de todo el pueblo santo, glorifica a Dios Padre y le da las gracias por toda la obra de salvación…» (OGMR 79).

P. Roberto Núñez, msc roberton14@hotmail.com

L

legamos al mes de mayo sumergidos en el silencio que nos ha impuesto la pandemia. En medio de esta cuarentena, no olvidemos que celebramos la cincuentena de la Pascua. Continuemos nuestra reflexión en torno a la Plegaria eucarística. A partir de ahora iremos viendo la estructura de la Plegaria y cada una de las partes que la componen. El elemento que abre la Plegaria es la Acción de gracias, la cual se inicia con el diálogo introductorio. Quien preside la Eucaristía saluda a la asamblea reunida con el buen deseo de que “el Señor esté con ustedes”. La asamblea, a su vez, le desea: “y con tu espíritu”. Es la invitación a participar de manera activa. Luego continúa: “levantemos el corazón, demos gracias al Señor, nuestro Dios”. Participar y dar gracias son dos actitudes claves para toda la plegaria. «El diálogo es una invitación a poner la mente en la órbita de la acción de Dios: “Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor”. No es, pues, una indicación para que los fieles se levanten en aquel momento: deben estar en pie desde la respuesta al “Orad hermanos”. Tampoco es un simple deseo de estar psicológicamente animados. Entonces el celebrante recita el prefacio en el que podemos señalar una introducción que subraya el deber de dar gracias, una parte central que expone el motivo de acción de gracias según el tiempo litúrgico o el santoral, y una conclusión en la que se expresa la unión con la Iglesia celestial: los ángeles y los santos. Esta última parte enlaza con el canto del Sanctus que no es una interrupción sino una aclamación de toda la asamblea en el interior de la anáfora». 1

Prefacio viene del latín “prae-fatio” (de “fari”, decir; en griego “pro-logo”); lo que se dice antes, lo que se pronuncia primero, preámbulo. O también lo “dicho delante de otros”, lo proclamado ante una audiencia. Como la Eucaristía es acción de gracias, es la acción de gracias de Jesucristo al Padre en el Espíritu Santo, la Plegaria desarrolla de manera especial esta dimensión. El rito romano tiene como característica concentrar la acción de gracias en el prefacio. Y, al ser variable, contribuye a enriquecer el contenido de la Plegaria eucarística y a darle variedad. José Abad hace un análisis bastante elocuente sobre la estructura interna del prefacio. A mí, particularmente me resulta muy esclarecedor. Dice: «La estructura del prefacio es la siguiente: protocolo, cuerpo y escatólogo. El protocolo es casi siempre idéntico en su tenor literal y se expresa con éstas o parecidas palabras: “En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor Padre Santo, Dios todopoderoso

y eterno”. Retoma y enfatiza, pues, las últimas palabras del diálogo introductorio. El cuerpo es la parte más importante. En él se exponen los motivos por los que damos gracias a Dios en cada una de las celebraciones. Todos los días, en efecto, damos gracias a Dios en la celebración eucarística, pero no siempre lo hacemos por idénticos motivos; de hecho, o bien lo hacemos por toda la obra de la salvación o por algunos de sus aspectos importantes, según las variantes del día, fiesta o tiempo litúrgico. El escatólogo o protocolo final proclama la comunión que existe entre la Iglesia peregrina y la Iglesia celeste en el momento de la celebración eucarística: son parte de una misma Iglesia, presidida por una única Cabeza, Cristo; y como la Patria definitiva de esa Iglesia no es la Tierra, sino el Cielo y la liturgia de la tierra dará paso a la liturgia del Cielo, donde celebrará eternamente la liturgia celestial, el escatólogo es también una invitación a la Iglesia peregrina para que se una a la alabanza de la Iglesia celeste».2

1. Aróztegui, Xavier; Desarrollo de la Plegaria Eucarística, en L y E. Noviembre 2018, CPL Barcelona, p. 618. 2. Abad, j. a. Plegaria Eucarística, en Diccionario del Agente de Pastoral Litúrgica. Monte Carmelo, Burgos 2003, p. 501.

3277 / AMIGO DEL HOGAR


RINCÓN DE LA PALABRA

Las exigencias para los misioneros enviados por Jesús (9)

La Misión de Jesús en Galilea: Una reflexión a partir del Evangelio de Lucas (Lucas 4,14-44; 5,1__9,62)

Hna. Ángela Cabrera, MDR. scabrera@ucsd.edu.do

Referencia a los textos:

Hay una palabra muy profunda, honda, exigente, comprometedora, y esta es, con mayúscula COHERENCIA. La coherencia es, por así decir, como el hilo conductor que atraviesa lo que una persona hace, piensa, dice, siente. De ahí que Jesús sea una persona de autoridad, porque no se contradice en ninguna de estas dimensiones. Entonces, primero Él lo vive, y luego invita a los seguidores a que no solo escuchen sus palabras, sino que la hagan vida, practicándolas (Lucas 6,47). Jesús abre, con su vida y su palabra, el escenario para contemplar el testimonio vivo. Todos los misioneros han de dar testimonio para que su palabra no caiga al vacío y no pierdan el tiempo. Jesús les exige a sus discípulos que en los tiempos de prueba, cuando la barca parezca hundirse sin salvación, que se amparen en Él, y en nada ni en nadie más (Lc 8,2225). Entonces, se trata de confianza. En el seguimiento ha de primar, no el miedo, sino el abandono absoluto, aunque todos los sentidos inviten a pensar diferente. Toda la misión de Jesús está marcada por la austeridad de vida. No se puede llevar la Buena Nueva en abundancia, sino en austeridad. Esto para que nada distraiga lo que realmente importa: de ahí el que no lleven nada, así como la referencia a los pocos panes y pocos peses, dando testimonio de que nada falta. En medio de tantos signos, milagros y prodigios, la misión en Galilea también deja saber sobre breves anuncios de la pasión (Lc 9,22). En este mismo sentido, el propio Jesús les recuerda las exigencias del seguimiento.

El que quiera seguirme (Lc 9,23-26):

Niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, sígame. Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la salvará. Si todo estaba tan “chévere” ¿por qué vienen todas estas exigencias? La misión de Jesús en Galilea también narra el relato de la transfiguración (Lc 9,28-36). Llama la atención que Jesús toma a tres de sus discípulos (Pedro, Juan y Santiago), y sube al monte para orar (v.28). Dice el relato AMIGO DEL HOGAR / 3278

que su aspecto cambió y sus vestidos se tornaron blanquísimos. ¿Y por qué este texto en medio de las exigencias? Pues resulta que ni esos discípulos, ni nosotros, muchas veces, lo podemos entender. La experiencia intensa de Dios, que Jesús vive, en la presencia de sus antepasados: Moisés y Elías, le estaban preparando para cargar la cruz viva, donde daría el último suspiro en su misión pública. Como estos discípulos, a pesar del sueño permanecían despiertos, pudieron contemplar tal gloria, quisieron hacer tres tiendas (v.33), pero el mismo texto dice que no entendía lo que decía. Jesús, en el monte, estaba tomando vitaminas para soportar la pasión, para permanecer fiel a su padre.

Espiritualidad misionera

Entrar en la dinámica de Jesús, ser misionero a su manera significa morir a sí mismo. Es dejar el orgullo que impide acoger a los hostigadores, perseguidores y hacerles el bien. Significa, además, estar en medio de la gente que sufre, dejándose doler por sus gritos y sus sufrimientos. Para ser misioneros de Jesús se nos exige profesar como Pedro, estas palabras: «Pero ustedes, ¿quién dicen que soy yo?» Pedro le contestó: «El Cristo de Dios.» (Lc 9,20). Ser misioneros de Jesús no significa una vida sin problemas. La única diferencia es el sentido que se les da a estos, y cómo se viven. Todas las pruebas y las dificultades en el seguimiento y en la consecuente misión se presentan como herramientas para pulgar el alma, las intenciones, y en este fuego purificador, las palabras y los gestos recobran autoridad. No hay seguimiento sin cruz, pero tampoco hay cruz sin resurrección.

¿Qué nos provocan los textos?

¿Estoy listo para salir de la Iglesia, sin salir de la comunión? O sea, ¿salir a misionar como Iglesia? ¿Llevar a Cristo en el corazón, en los labios? En síntesis: ¿Qué hemos aprendido de jesús para la misión bíblica católica?


TEMAS DE SALUD

Dra. Marcia Castillo marcies76@hotmail.com

E

l día que el subdirector de la OMS salió a dar declaraciones sobre las estadísticas actualizadas mostraba el rostro compungido y angustiado mientras manifestaba que el organismo lidiaba con dos grandes pandemias la del covid-19 y el de la infodemia. Ese día los periodistas recodaron a un pionero en la comunicación, a March Bloch quien dijo mucho tiempo atrás que la primera víctima de la guerra y la desgracia es “la verdad” entonces discernir entre tanto bombardeo de información la verdad entre la mentira no es tan fácil como parece. ¿Cómo se pone un punto de inflexión entre la información útil y la que es tóxica y enferma nuestra mente y nuestro estado de ánimo? Los estamentos encargados de informar la población se muestran cada vez más degastados por tener que desmentir información que diariamente sale en los medios de comunicación masiva en lugar de informar y promover medidas preventivas que eviten la propagación del virus. Uno de las cosas más interesantes del lenguaje es que es dinámico, es un órgano vivo y esto resulta más que papable con los fenómenos sanitarios y sociales. Aparecen neologismos que si bien aún no están aceptados por la RAE son válidos porque la lengua ya les ha dado vida, por ejemplo: infotoxicacion, vamping e infodemia que es el que tocamos ahora y que se define como el exceso desmedido, tóxico y nocivo de información, que no necesariamente es certera sino que por el contrario, a veces acompañado de las famosas fake news utilizando en ocasiones esta plataforma para vender noticias, el alzar y el amarillismo cobran auge a costa de la ignorancia del pueblo y se convierte en

Infodemia, la excesiva información un efecto dominó que genera pánico y desinformación en masa… Al pensador y filósofo inglés Francis Bacon es atribuido el aforismo Scientia potentia est que en alguna ocasión habremos leído por ahí y que significa “El conocimiento es poder”, pero ¿qué pasa cuando es lo contrario? ¿Cuándo saber se convierte en un arma que desequilibra nuestra salud emocional? ¿Qué pasa cuando hay tantas opiniones que no podemos esclarecer lo correcto de lo que no lo es? Nos parece oportuno citar a uno de los Estoicos griegos llamado Epicteto quien dijo “Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas”. La OMS explica que las causas de la infodemia se deben a tres factores principales: se trata de una enfermedad nueva y sobre ella rondan múltiples incógnitas, el miedo a lo desconocido y el miedo asociado al otro. La infodemia se produce por un mecanismo multifractal, no es solamente el exceso de información y sobrexposicion a los medios de comunicación masiva es también el temor a lo incierto, a lo que va pasar esa sensación fatalista que nos engulle en nuestra ausencia de fe, a la visión de que todo ha terminado o que todo terminará mal, de no vislumbrar un mañana con esperanzas firmes, como en la balsa pintada por T. Gericault algunos ya están derrotados otros desesperanzados y otros se agarran con tesón al mástil porque saben

que algún momento llegarán a tierra firme, la infodemia nos ataca porque hay un hueco la barca de nuestra fe que permite que nos inunde el agua de la desesperanza. ¿Qué hacer para evitar la infodemia, cómo desinfoxicarnos? Aquí les dejamos unas sencillas cápsulas para aliviar esta sobreestimulación a la que estamos expuestos. Apagar el televisor un rato y ponga algo de música relajante o solo escuche el silencio. Desconectar el teléfono móvil una cuantas horas al día. Evitar los medios con exceso de publicidad. Los mensajes no solicitados que envían programas de televisión, periódicos gratuitos o incluso servicios de música digital contribuyen a sobrecargar nuestra atención. Introducir filtros para el correo electrónico. Hacer ayunos de información. Practicar la atención plena o ejercicios de respiración. Releer los clásicos, si es posible haga lecturas compartidas. Leemos para no estar solo; es cierto que el ordenador nos acerca a los que están lejos, pero nos aleja de lo que están cerca. Converse más con sus seres queridos este tiempo para acercarse, no para apartarse, un hombre no es una isla un hombre es todos los hombres y lo que hace esta tecnología tan a la mano, tan dispuesta es cuando más es menos. 3279 / AMIGO DEL HOGAR


CARTA DEL PAPA FRANCISCO

Redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa

Carta de Francisco invitando a las familias a rezar el Rosario en sus casas durante el mes de mayo. de personas que han estado sufriendo y luchando de diversas maneras contra el Covid-19.

«Rezaré por ustedes»

R

edescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa durante el mes de mayo: es la propuesta del Papa para el mes de mayo, en una Carta dirigida a todos los fieles. En mayo, escribe el Pontífice, “es tradición rezar el Rosario en casa, con la familia”. Las restricciones de la pandemia nos han obligado a valorizar esta dimensión doméstica también desde un punto de vista espiritual, dice Francisco. Por eso la propuesta de redescubrir “la belleza” de rezar el Rosario en casa. Ustedes pueden elegir, según la situación, rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir.

«Unido espiritualmente a ustedes»

En la breve carta el Papa adjunta también dos textos de oraciones, que invita a recitar al final del Rosario las cuales asegura que él mismo dirá durante el mes de mayo, “unido espiritualmente” a los fieles. La primera oración es la que se dirigió a Nuestra Señora del Divino Amor al comienzo de la crisis, el 11 de marzo pasado, en un vídeo mensaje que precedió a la celebración de la misa en el santuario romano presidida por el Cardenal Vicario Angelo De Donatis para la Jornada de ayuno y oración. La segunda oración es una intensa invocación que en algún momento evoca la Salve Regina, particularmente en aquel “vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia de coronavirus”, para detenerse luego en todas las categorías AMIGO DEL HOGAR / 3280

El Santo Padre asegura que “contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá todavía más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba”. Y concluye: Rezaré por ustedes, especialmente por los que más sufren, y ustedes, por favor, recen por mí. Les agradezco y los bendigo de corazón. “En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias” una de las oraciones pide a la Virgen María que consuele “a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el alma”. Sostiene – prosigue – a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía y en el trabajo.

Consuelo para los que están al frente.

La misma oración pide protección “para los médicos, enfermeros, personal sanitario, voluntarios” que “arriesgan sus vidas para salvar otras vidas”. “Acompaña su heroico esfuerzo y concédeles fuerza, bondad y salud”.

Luz para las mentes de hombres y mujeres de ciencia.

Más adelante, la oración pide a la Virgen iluminar “las mentes de los hombres y mujeres de ciencia, para que encuentren las soluciones adecuadas y se venza este virus”. Y solicita asistencia para “los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu de solidaridad”.

Dinero destinado a armas se utilice para evitar catástrofes similares

A continuación se pide a María que toque las “conciencias” para que “las grandes sumas de dinero utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares”.


EN FAMILIA

Madres, llevando esperanza en medio de la incertidumbre Zahira Maxwell

zahiramaxwell@gmail.com

E

n mayo conmemoramos el día de las madres. En este año, 2020, las madres hemos tenido que desaprender y volver a aprender a ser madres. Con la pandemia ocasionada por el coronavirus, que origina la enfermedad Covid 19 la cuarentena se ha extendido a nivel mundial. Las clases, los trabajos y todo quehacer se ha estado realizando desde las casas. Las universidades han implementado las clases online, hasta la Revista Amigo del Hogar se ha visto en la necesidad de adaptarse a estos tiempos y salir sólo en formato digital. Siendo sincera por primera vez en 13 años escribiendo para la sección en Familia no sabía cómo abordar el tema de este mes. Estar en cuarentena, con algunas que otras vicisitudes y con bombardeo constante de noticias y datos, me resultaba difícil encontrar algo de valor para compartir con ustedes. Hasta que decidí compartir mi visión sobre las madres en medio de la pandemia. Durante las ocho semanas que llevamos en cuarentena por todas vías nos llega información para realizar

cursos, noticias en Redes Sociales y un sinnúmero de métodos para el crecimiento personal. Todo lo que nos ofrece cómo aumentar o mantener los ingresos de la familia de una forma mágica es sólo una forma más de estafar. Hay que tener mucho cuidado al momento de acceder a dar información sobre tarjetas de crédito o datos bancarios. Los casos de delitos financieros han aumentado durante la crisis. Las madres somos las llamadas a mantener la esperanza en medio de la incertidumbre. Precisamente, porque lo más complicado de la pandemia es la incertidumbre de no saber lo que sucederá. Nadie sabe lo que el día siguiente traerá, y eso es lo que hace que todo sea más complejo. En República Dominicana estamos viviendo un tiempo de cuarentena en medio de una campaña política. Y, precisamente, es el tema político el que alberga la mayor incertidumbre. Los políticos para posicionarse han abrazado la campaña sucia. No presentan las propuestas de gobierno, presentan quien dio y quien no dio. En medio de todo esto, están las madres, las llamadas a crear un remanso de paz en el hogar. Pero, ¿quién le puede brindar paz al corazón de una madre? Quizás muchos de ustedes vieron en las Redes Sociales el video que hablaba de las diferentes formas en

que las personas hemos llevado la cuarentena. Y, refiriéndonos a las madres, tenemos: la madre cuya mayor preocupación es el desenvolvimiento académico de los hijos, la madre que no sabe cómo alimentará a la familia, la madre que cada día le preocupa saber si el hijo llegará a tiempo o si la policía lo detendrá por el toque de queda, la madre que quiere llevar la cuarentena pero sin su trabajo la familia no tiene sustento, la madre que ha tenido que dejar de trabajar para cocinar, lavar, limpiar y planchar, porque ahora no tiene quien le ayude. La madre que espera al hijo que no pudo regresar y aún está en un país lejano. La madre que ha quedado sola en el nido vacío, viendo por videollamada o escuchando a los nietos cuando llaman por teléfono. La madre que con angustia ve a su hijo enfermo y espera los resultados de la prueba que aún no llega... Todas y cada una de las madres han vivido momentos únicos durante estos meses. Por eso, durante el mes de mayo deseo que cada madre en el mundo encuentre La Paz que sobrepasa todo entendimiento, La Paz que permite que las madres sean los pilares esenciales para mantener la armonía en las familias. Ser las líderes resilientes, que no tienen miedo de caer, porque saben que se levantarán y cómo las águilas con más fuerza volarán y brindarán paz en el hogar. 3281 / AMIGO DEL HOGAR


REFLEXIONES

El mundo necesita descanso Mons. Telésforo Isaac ta_isaac@yahoo.com

E

l Maestro Jesús de Nazaret de Galilea entendió que es conveniente anteponer las buenas acciones de bienestar social humanista sobre rúbricas, cánones, tradiciones y doctrinas religiosas. Eso fue lícito para él en ese tiempo y es mayormente válido hoy, porque, aunque se necesitan pausas para descansar, es prioritario “hacer el bien sin mirar a quien”. Jesús actuaba con compasión para recobrar la salud de muchos enfermos, ciegos, cojos; pero los judíos tenían deseos de matarlo, porque no solamente no observaba el mandato sobre el sábado (día de descanso de la ley de Moisés) sino, además, se hacía igual a Dios diciendo: “Mi Padre siempre trabaja, y yo también trabajo”. (Juan 5:17). Decimos que el mundo necesita descanso atendiendo a lo siguiente: El científico inglés Isaac Newton formuló que la tierra es un cuerpo con movimiento dinámico. Por otra parte, se ha dicho que el globo terráqueo podría ser considerado como un gran organismo viviente o sea que parece un ser vivo, o por lo menos con signos de vida. Con el concepto de que la Tierra es un espécimen viviente, no es absurdo ni extravagante creer y decir que el mundo está extenuado por las continuas y estresantes actividades en su superficie física y aérea. Los religiosos judíos y cristianos siempre han tenido el descanso como un momento imprescindible, una necesaria ocasión para estar en una condición de inactividad, tranquilidad, paz, una oportunidad en espacio y tiempo que es sagrada para los seres vivientes y también para la misma tierra física; pues, se necesita tiempo de descanso. El descanso por tanto es una ocasión sagrada. Originalmente se llamó “sabat” al tiempo estipulado para descansar y se basó en investigaciones y análisis de la actividad creativa que duró seis días y el séptimo día fue para descansar. (Génesis 2:2). Las Santas Escrituras tienen notas acerca del periodo de la creación y el AMIGO DEL HOGAR / 3282

lapso de descanso que sirve para establecer la base y principio esta modalidad. Hay más de sesenta menciones o indicaciones de descanso en la Santa Biblia. Las menciones más notables están en Génesis 2:1-2 Y Éxodo 23:19. La primera relata lo que el Creador hizo: “El cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos, quedaron terminados. El séptimo día terminó Dios lo que había hecho y descansó”. En Éxodo 23: 10 la sentencia se extiende a beneficio de los pobres y animales salvajes y dice así: “Cultiva la tierra y recoge las cosechas durante seis años, pero el séptimo año no la cultive: déjala descansar para que la gente pobre de tu país coma de ella, y para que los animales salvajes coman de lo que sobra”. El tributo ordinario de la implementación del descanso se encuentra concretamente en Deuteronomio 5: 12-14 y se señala así: “Ten en cuenta el sábado para consagrarlo al Señor, tal como el Señor tu Dios te lo ha ordenado. Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, pero el séptimo día es día de reposo consagrado al Señor tu Dios. No hagas ningún trabajo en ese día” Estos versículos arriba citados son las columnas que sostienen el estatuto de descanso; pero, los versículos más considerables para los fieles cristianos están en las citas:“El Señor es mi pastor nada me falta. En verdes praderas me hace descansar”. (Salmo 23: 1-2); y la benévola promesa de Jesús (Mateo 11: 28).

El descanso sabático que germinó con la Ley de Moisés fue sustentado por el judaísmo y adoptada generalmente por naciones del Mundo Occidental. El estatuto del descanso sabático, entre los muchos atributos, se hizo oportunidad de relajamiento, reposo momentáneo, esparcimiento transitorio y otras particularidades como símbolo de paz, armonía espiritual, oportunidad de tranquilidad mental, serenidad psicológica ... Esta ley en los códigos laborales que imputa descanso de un día semanal fue impuesta en algunos casos con rigurosidad por religiosos conservadores como los judíos del tiempo de Jesús, quienes acosaban al iluminado maestro por hacer obras de sanación en sábado como en el caso de curar a un paralitico un día de reposo. (Juan 5: 16-18). En una ocasión Jesús refutó a los que le perseguían por no doblegarse a la ley de la observación de descansar en el sábado. Seguramente Jesús fue enfático y expresó: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado”. (Marcos 2: 27). Ahora bien, para soslayar el cansancio y la carga que incomoda, Jesús hizo esta promesa de especial connotación para los que requieren alivio, paz y reafirmación de relación espiritual. La oferta fue la siguiente: “Vengan a mi todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar”. (Mateo 11: 28)


PROYECTO “MOM”

“Madres” que reducen muertes de niños en Etiopía

El proyecto MOM se implementó en los campos de refugiados de Etiopía entre menores de 5 años, para frenar el índice de muerte infantil a causa de la malnutrición. El resultado ha sido muy positivo: se ha reducido la mortalidad infantil en un 76%. Mom se aplicaría a otras regiones del planeta.

JOSÉPHINE BAKER

Polifacética madre de doce niños adoptados

MARY WOLLSTONECRAFT

Madre de Mary Shelley, la autora de Frankestein Una de las pensadoras más importantes de la historia, pionera del feminismo. De las primeras en defender que la mujer no era biológicamente inferior al hombre en su obra Vindicación de los derechos de la mujer. Falleció tras el parto de su hija que sería luego Mary Shelley, la inolvidable autora de Frankenstein.

KRU SOMPONG Catequista en las orillas del Mekong

Kru Kompong, campesina, casada y madre de tres hijas, lidera como catequista la vida cristiana en ámbitos misioneros de la región de Isaan, en Tailandia. Una niña solitaria, huérfana y despreciada por muchos se ha convertido en referente de la comunidad y volvió a sentirse amada.

IRENA SENDLER

Joséphine Baker fue actriz, cantante, bailarina, activista por los derechos civiles en Estados Unidos y apoyo de la Resistencia durante la II Guerra Mundial. Tras una histerectomía a la que tuvo que someterse después de un aborto natural, decidió convertir su vida en la de una madre por todo lo alto, adoptando a doce niños, procedentes de diferentes lugares del mundo.

La enfermera y “el ángel del Gueto” Irene Sandler fue madre de tres hijos y la gran salvadora de los niños nacidos en el gueto de Varsovia, Durante la Segunda Guerra Mundial. Pasó a la historia como “el Ángel del Gueto”, trabajando como enfermera católica, escondió y dio documentos falsos a miles de niños para salvarlos de una muerte segura en los campos de exterminio. 3283 / AMIGO DEL HOGAR


¿Verdadero o Falso? Conteste [V o F] según sean verdaderas o falsas las siguientes afirmaciones de mujeres de la Biblia

1.

2.

3.

4.

5.

6.

7.

8.

9.

10.

en la red

La Samaritana no tenía marido cuando conoció a Jesús Samuel fue nazareo por una promesa de su madre, Ana La genealogía de Jesús en Mateo menciona seis mujeres María Magdalena, la primera que vio a Jesús resucitado Obed, hijo de la moabita Rut fue el abuelo del rey David Lidia, vendedora de púrpura, defendió a Pedro en Roma Marta, María y Lázaro, los amigos de Jesús en Samaria El nombre Eva significa “la mujer que puebla el mundo” Aquila y Priscila acogieron a Pablo cuando fue a Corinto María, madre de Jesús, solo aparece en los Evangelios

Solución del Verdadero o Falso anterior: 1.V; 2.V; 3.V; 4.V; 5.V; 6.V; 7.V; 8.V; 9.V; 10.V.

ACTUALIDAD

HISTORIAS

Mujeres gobernantes que acertaron con sus decisiones

“The Last Dance” a ritmo de Michael Jordan

La pandemia sacó a relucir la labor de las mujeres que están al frente de sus países y cuyos gobiernos han dominado el Covid-19. Taiwán, Alemania, Nueva Zelanda, Finlandia, Islandia y Dinamarca son países con gobernantes mujeres que hoy entregan un parte positivo a sus ciudadanos porque tienen algunas de las tasas más bajas de fallecimientos por el nuevo coronavirus.

Una serie de 10 horas sobre la figura de Michael Jordan y los Chicago Bulls aseguraba el éxito, como ha ocurrido. Hecha a la medida de Jordan, en una visión que mira y ensalza al número uno y que requiere de un malo de la película, en este caso el cerebro de la organización Jerry Krause. Con la leyenda se esquivan temas como las apuestas, la falta de compromiso, su mal carácter y otros…

AMIGO DEL HOGAR / 3284


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Revista Amigo del Hogar n. 845 - MAYO 2020 by Revista Amigo del Hogar - Issuu