



![]()







8 12 16
ENTREVISTA
MARIA FERNANDA VOGEL
La imagen del Miami Carnaval 2026
ENTREVISTA
MARX BALDIZON
Del rock al violín
SALUD MENTAL
El amor propio es la base sobre la cual edificamos nuestra vida
PUNTO DE VISTA
22 23
20 27 34
El llamado del Siglo XXI



Director General & Editor Orlando Morales
Diseño Gráfico & Web Saddyz Mendoza
Corrector de Pruebas Kenia Obando
Community Manager Abril Maigua Fotografía & Videos O. Morales, R. Garay
EL RECOVECO
La lora de la poeta
Mes de tránsito a la inmortalidad de Rubén Darío
LA HISTORIA SUENA ASÍ...
Un siglo transfromando el sonido de Estados Unidos

Esta publicación es una obra editorial de OH Audiovisual LLC. Derechos reservados. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de esta revista, en cualquier forma o medio, sin el permiso previo y por escrito del editor. Las opiniones expresadas por los colaboradores y entrevistados en esta publicación son de su exclusiva responsabilidad y no reflejan necesariamente los puntos de vista de “Al sonar de la Marimba”- “Al sonar de la Marimba” no se hace responsable por las declaraciones y comentarios vertidos por los autores de los artículos y entrevistas Esta revista es una publicación de carácter cultural, diseñada para apoyar y promover los valores artísticos y humanos de la comunidad latina en Estados Unidos. Nos dedicamos a destacar y celebrar las contribuciones de los latinos en diversos campos, fomentando el entendimiento y aprecio de la rica diversidad cultural en nuestra sociedad. Derechos reservados 2026.

Hablamos con frecuencia de valorar o sentirnos orgullosos de nuestra cultura. Sin embargo, si no comprendemos la profundidad de esta palabra, puede convertirse en un término repetido sin conciencia de su verdadero alcance.
Cultura proviene del latín colere: cultivar, cuidar, habitar, honrar. En su origen se relacionaba con el trabajo de la tierra; de ahí agricultura, el cultivo del campo. Más adelante, el término se vinculó al desarrollo humano. En el pensamiento romano, especialmente en la obra de Marco Tulio Cicerón, aparece la expresión cultura animi: el cultivo del alma.
Hoy entendemos la cultura como un sistema de significados compartidos que da forma a la manera en que una comunidad interpreta el mundo. En este sentido, puede entenderse como una tecnología simbólica: un sistema organizado de conocimiento que preserva identidad, transmite memoria y proyecta sentido a través del tiempo.
Cada práctica cultural —lo que cantamos, escribimos o celebramos— es una forma de siembra. No transmitimos únicamente información;

transmitimos experiencia. Así cultivamos valores que nos definen como comunidad.
En esta edición renovamos diseño gracias al equipo de @ch4nel.dg —Smith, Ana y Brandon—, quienes aportaron creatividad sin perder nuestra esencia latina. Engalana nuestra portada María Fernanda Vogel, artista nicaragüense presente en el Carnaval Miami 2026. Conoceremos la trayectoria de Marx Baldizón como embajador cultural con su violín en escenarios de Miami. En El Recoveco, Carlos Mejía Godoy nos comparte un cuento inspirado en Safo. El profesor Pastora nos trae las efemérides darianas, mientras César Lacayo reflexiona sobre la Inteligencia Artificial como herramienta al servicio del ser humano.

PORTADA
Fotografía María Fernánda Vogel
Composición Digital ASDLM
Locación Texas, USA
Producción General Al Sonar de la Marimba
En nuestras páginas encontrará además un reportaje especial que recorre casi un siglo de crecimiento de la música latina en Estados Unidos. Desde el impacto histórico de El Manisero en 1927 hasta el fenómeno contemporáneo de Bad Bunny, la presencia latina no es moda reciente, sino resultado de décadas de trabajo y creación que han sembrado identidad en el corazón cultural del país.
Agradecemos profundamente a nuestros anunciantes y aliados, quienes hacen posible que esta siembra continúe.
Porque la cultura no es accesorio: es proceso y legado.
Mientras la sigamos cultivando, seguirá dando fruto. ▄






“LLEGAMOS
Cada ciudad decide cómo quiere ser recordada. Algunas lo hacen con arquitectura. Otras con poder económico. Miami lo hace con cultura. Y en el corazón de esa cultura está Carnaval Miami, una celebración que durante casi cinco décadas ha evolucionado junto a la identidad latina de la ciudad.
La edición 2026 no solo inaugura una nueva agenda de eventos; inaugura una narrativa. El Club Kiwanis de Little Havana designó como artista oficial a la pintora nicaragüense María Fernanda Vogel, una elección que trasciende lo estético y se instala en el terreno simbólico. Durante la presentación oficial, Thomas Falcón, presidente del Club Kiwanis de Little Havana, anunció: “Este año, el Club Kiwanis de La Pequeña Habana tiene el honor de contratar a una aclamada artista nicaragüense americana como nuestra artista oficial de la postera del Carnaval de Miami 2026”.
La frase institucional encierra algo mayor: el reconocimiento
de que la identidad latina en Miami continúa ampliándose y fortaleciendo su diversidad cultural.
De celebración comunitaria a símbolo continental
Carnaval Miami nació en 1978 como una celebración profundamente vinculada a la comunidad cubana de la ciudad. Con el paso del tiempo, su alcance se ha expandido, convirtiéndose en uno de los festivales hispanos más emblemáticos del país. Como recordó Thomas Falcón al referirse a la trayectoria de la organización: “Desde 1975, nuestra organización impulsada por voluntarios se ha dedicado a fortalecer a nuestra comunidad, desde becas universitarias hasta útiles escolares, entrega de juguetes, campamentos de verano y mucho más”, reafirmando además que “Nuestro compromiso con el bienestar de nuestra juventud permanece inquebrantable”.
En ese contexto, elegir a una artista nicaragüense como imagen oficial no es una

Pintora nicaragüense nacida en Managua. Se formó en Bellas Artes, Historia del Arte y Gestión Artística en la Accademia Europea di Firenze, en Florencia, Italia. Su obra, influenciada por el postimpresionismo y la memoria cultural latinoamericana, ha sido exhibida en Estados Unidos y Europa.

casualidad estética; es una expresión de la identidad plural que hoy define a Miami.
“Llegamos bailando”: dignidad, memoria y esperanza
El título de la obra oficial — Llegamos bailando— no suaviza la experiencia migratoria; la resignifica.
En su intervención pública, Vogel explicó: “Llegamos bailando no define una acción literal, sino una forma de existir que nos define como comunidad hispana”.
La artista propone una mirada transformadora: “Aunque nos desplazaron, nos movimos y cruzamos, no llegamos rotos, llegamos con memoria y con esperanza”. No se trata de negar las dificultades, sino de no permitir
que estas definan la identidad. Por ello fue enfática: “Esta obra fue creada con mucho amor, no para victimizar nuestra historia, sino para dignificarla”.
En un momento donde las comunidades latinas continúan consolidando su presencia cultural en Estados Unidos, la obra centra su mensaje en la dignidad y la esperanza como elementos de identidad compartida.
Y lo sintetiza con claridad: “Como latinoamericanos aprendemos desde temprano que la alegría no es algo que se espera, es algo que se elige”. La alegría, entonces, no es evasión. Es afirmación cultural.
El Güegüense: identidad que baila y sobrevive
Uno de los símbolos presentes en la obra es el Güegüense,
Como latinoamericanos aprendemos desde temprano que la alegría no es algo que se espera, es algo que se elige.
figura emblemática del teatro tradicional nicaragüense y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Su inclusión aporta una capa histórica y filosófica a la pieza.
Vogel lo explicó así: “El Güegüense para mí es… uno de los símbolos más profundos y sofisticados… de la cultura nicaragüense”.
Y añadió: “No solo porque es un personaje folclórico, pero también es un personaje que es astuto, que frente a la autoridad, frente a la injusticia, no grita, sino que se burla, se disfraza, baila y sobrevive”.
En esa descripción hay una metáfora clara: la cultura como herramienta de resiliencia. Al ampliar la reflexión hacia una experiencia latinoamericana compartida, señaló: “Sea
Cuba, Venezuela, Nicaragua, cualquier país latinoamericano, todos nos podemos relacionar con la misma historia… la inmigración… los desafíos, la alegría, las oportunidades, las dificultades… Creo que es la tela que nos amarra a todos como hermanos y como familia”. La obra no representa una sola nacionalidad. Representa una experiencia común.
Guaynaa: la energía generacional del Carnaval
La dimensión continental del evento se reafirmó con el nombramiento del artista puertorriqueño Guaynaa como Rey de Carnaval Miami 2026. Su intervención aportó una lectura clara de la evolución del festival.
Durante la conferencia expresó: “Para mí es un honor y un placer ser nombrado el Rey de este festival, de esta celebración que nos une a nosotros como latinoamericanos y que ha pasado de ser una celebración sobre un nicho del exilio cubano a ser una celebración del exilio básicamente de muchos latinoamericanos y de muchas comunidades que hemos venido acá en busca de una oportunidad, en busca de un nuevo porvenir”.
Además, asumió el compromiso artístico de su rol: “El compromiso que tengo con ustedes… básicamente llevar un show de altura, haciendo hincapié en todo lo que representa la cultura cubana para el mundo, ya que ha sido la cuna y la madre de muchos de los géneros que hoy en día nos hacen disfrutar tanto”. Su presencia refuerza la idea de un Carnaval que ya no responde a una sola memoria


histórica, sino a una identidad latina interconectada y generacional.
Una imagen que afirma quiénes somos
Al referirse al impacto que desea generar en el público, Vogel fue directa: “Lo que quiero es que se sientan reconocidos, respetados y que también tengan ese sentir de esperanza”.
Y recordó que, pese a su complejidad, la historia migratoria contiene belleza: “La historia del inmigrante latinoamericano es una historia
difícil, es una historia compleja, pero es una historia muy bella”. Carnaval Miami 2026 celebrará música, tradición y encuentro. Pero este año también celebrará una imagen que no simplifica nuestra historia: la eleva.
Llegamos bailando no es solo el póster oficial de un festival. Es una afirmación cultural. Una declaración de que la identidad latina no se fragmenta en el desplazamiento; se transforma, se fortalece y se celebra. ▄
@mfvogelart www.mfvogel.com
Marx Baldizón sitúa el origen con una frase directa: “Nací en Chinandega, Nicaragua. Y mi relación con la música empezó desde chiquito. Me gustaba mucho el rock.” Ese gusto estaba marcado por las canciones ochenteras, por la energía del rock que —como él mismo recuerda— te alegra y te mueve. Desde ahí empezó su vínculo con la música: primero como emoción, luego como deseo de aprender.
La guitarra fue el siguiente paso natural. Si el rock era el sonido que lo acompañaba, aprender a tocarlo parecía consecuencia lógica. Quería estudiarla para tocar esas canciones que lo habían marcado desde niño.
Un nuevo escenario
La mudanza llegó por una razón familiar. “Me mudé a
Miami por el 2017. Mi abuela residía acá… quería venir a acompañarla.” El cambio implicó dejar atrás escenario y rutina. “Es una transición difícil porque tenés que dejar muchas cosas atrás”, reconoce, y sostiene la decisión en una convicción sencilla: fue “por un bien mayor.”
En lo musical, el impacto fue inmediato. El espacio que tenía en Nicaragua ya no estaba. Adaptarse significaba empezar de nuevo, buscar escenarios, reconstruir conexiones. Lo resume sin dramatismo: “Empezamos de a poco.”
Raíces en tierra nueva
En una ciudad como Miami, lo multicultural no diluye la identidad; la pone a prueba. Desde su experiencia cotidiana lo explica así: “Estamos en Miami, que es un lugar tan multicultural;


siento que te ayuda a conservar tu identidad, conservar el acento nicaragüense.” No lo plantea como consigna, sino como una forma de estar. Y su conclusión funciona como brújula: estar centrado en saber de dónde venís y para dónde vas, “pero sin olvidar tus raíces”.
El violín marcó el rumbo
Su plan inicial no tenía cuerdas frotadas, sino rasgueadas. Quería tocar guitarra. Por eso ingresó a la Escuela de Música a estudiar teoría, esperando el momento de empezar con el instrumento que lo conectaba con el rock de su infancia. Pero los estudios tuvieron que esperar: “no había profesor de guitarra”, cuenta. Ese vacío abrió un camino inesperado.
Un amigo —guitarrista de toda la vida— le prometió enseñarle cuando tuviera una disponible. Pasó el tiempo, llegó la llamada y la propuesta fue distinta: “¿No
Por un momento se te olvida que estás lejos. Y a la gente también se le olvida.
querías aprender a tocar violín?”
La reacción fue inmediata y sincera: “Yo te dije guitarra, no violín.” La respuesta del amigo fue simple: era el instrumento que tenía en ese momento.
Aceptó. Con una condición implícita de que después vendría la guitarra. Pero la historia tomó otro rumbo. “Fue un domingo 29 de julio de 2007 cuando empecé.” Lo recuerda con precisión absoluta. Desde ese día, el violín dejó de ser una alternativa provisional y se convirtió en el eje de su camino musical.
El Teatro Artime se volvió pista de baile
Cuando habla de repertorio, Baldizón subraya el origen: “Creo que el 99% de mi repertorio viene a raíz de la música nicaragüense.” No lo dice como cifra, sino como raíz viva. Y lo explica en una frase que une emoción y oficio: “Hay algo en la música nicaragüense que, al interpretarla, te da esa emoción.”
Esa emoción se volvió escena durante una gala del Ballet Folklórico Nicaragüense Azul en el Teatro Manuel Artime de Miami. Allí, con su violín, interpretó “La Cumbia Chinandegana”. “Eso fue maravilloso”, recuerda. Y lo que ocurrió después fue aún más revelador: por minutos, la distancia dejó de existir. “Por un momento se te olvida que estás lejos. Y a la gente también se le olvida.”
Entonces llegó la imagen que

lo resume todo: el Artime convertido en pista de baile. El público se levantó a bailar entre butacas y aplausos. “Todo el mundo se levantó y se sentía bonito.” La música dejó de ser ejecución y se volvió encuentro.
Después del aplauso
Más allá del escenario, lo que realmente permanece es la respuesta de la gente. “Hay personas que te dicen, mira, gracias. Gracias por haber interpretado esta pieza.” Para él, ese agradecimiento no es un gesto superficial. Es la confirmación de que algo se activó.
Cuenta que hay quienes le confiesan que tenían tiempo de no conectarse con sus raíces, y que una canción fue suficiente para revivir ese sentimiento. “No es solo ir tocando y que aplaudan”, explica. Cada persona trae una historia, y a veces basta una melodía para despertar un recuerdo que parecía dormido.
Ahí entiende que la música no se limita a sonar: comunica, une y devuelve pertenencia.


Dos caminos, un mismo propósito
Hoy, Baldizón camina en dos frentes. Por un lado, el violín, que comenzó casi por circunstancia y “se ha vuelto una parte importantísima” de su vida. Por otro, el trabajo con audio y sonido, desde donde apoya eventos, artistas y espacios culturales. “No es solo proyectarse uno, sino también ayudar a que otros se proyecten”, afirma.
Esa doble labor —interpretar y facilitar— refleja la misma filosofía que atraviesa su historia: crecer sin olvidar de dónde viene y tender la mano a otros en el camino.
Max Baldizón empezó soñando con guitarras de rock y terminó encontrando en el violín una voz capaz de encender memorias y poner a un teatro entero a bailar. Cuando la música nace de la identidad, no necesita demasiadas explicaciones: basta con tocarla. ▄


Por Ligia M. Houben Tanatóloga, Especialista en duelo, Autora, Conferencista
En este mes en el que celebramos el amor y la amistad, es importante recordar algo esencial: todo vínculo comienza con la relación que tenemos con nosotros mismos. El amor propio no es ajeno a nosotros ni un concepto abstracto; es la forma en que nos tratamos, nos hablamos y nos acompañamos cada día.
Amarnos implica primeramente aceptarnos de corazón. Es aprender a no convertirnos en nuestros peores jueces. Muchas veces, la crítica interna es más dura que cualquier comentario externo. El amor propio nos invita a cambiar esa conversación y empezar a vernos bajo otra luz. Nos invita a hablarnos con respeto, comprensión y cariño.
También tiene que ver con la autocompasión: reconocer que
somos humanos, que sentimos, que atravesamos momentos difíciles y que no siempre tenemos todas las respuestas. No se trata de justificarnos, sino de entendernos y acompañarnos con cuidado, cuando la vida pesa y es un reto dar el siguiente paso.
El amor propio se expresa en acciones concretas: cuidar nuestro cuerpo, respetar nuestros límites, cuidar nuestra conversación interna, y elegir lo que nos hace bien: esto incluye el alejarnos de aquello que nos desgasta o contamina. Es prestar atención a lo que es importante para nosotros, a lo que nos da sentido y propósito.
El crecimiento personal nace desde el amor, no desde la exigencia. Cuando nos aceptamos, el cambio se da más fácil pues es auténtico. La forma en que nos hablamos
influye profundamente en cómo vivimos, cómo sanamos y cómo nos relacionamos.
Celebrar el amor también es elegirnos, honrarnos y tratarnos con la misma consideración que ofrecemos a quienes amamos. Jesús lo dijo:“Ama a tu prójimo como a ti mismo”. El amor empieza con nosotros mismos. ▄

(305) 666-9942
info@ligiahouben.com
ligiahouben.com




Por César Lacayo Escritor motivacional y conferencista
El progreso tecnológico ha alcanzado una velocidad sin precedentes. La inteligencia artificial amplifica nuestra capacidad de análisis, automatiza procesos y expande el acceso al conocimiento.
Sin embargo, toda expansión externa exige profundidad interna. La historia demuestra que cada herramienta poderosa redefine la civilización. Ninguna ha redefinido la esencia del ser humano. La inteligencia artificial puede asistir la mente. No puede sustituir la conciencia. En esa distinción nace el Humanismo Digital.
1. La dignidad como fundamento irrenunciable.
La persona humana no es reducible a datos, algoritmos ni patrones predecibles.
Es conciencia, libertad y responsabilidad. El Humanismo Digital afirma que la tecnología debe servir al florecimiento humano, no convertir al ser humano en objeto de optimización mecánica. La dignidad no se automatiza: se protege.
2. La ética como arquitectura invisible del futuro. La inteligencia artificial ejecuta. El ser humano decide. El desarrollo tecnológico sin orientación moral conduce a aceleración sin dirección. El futuro dependerá menos de la capacidad de cómputo y más de la calidad ética de quienes la diseñan y utilizan. La innovación requiere conciencia. La velocidad, prudencia. El poder, responsabilidad.
3. Libertad interior: el núcleo irremplazable.
En tiempos de automatización, la mayor fuerza sigue siendo invisible: la libertad de elegir. Ningún sistema decide el sentido de nuestra vida. La inteligencia artificial organiza información; solo el ser humano le otorga significado.
4. Tecnología al servicio del florecimiento.
El Humanismo Digital no rechaza la inteligencia artificial: la orienta hacia fines elevados. Democratizar conocimiento. Mejorar la salud. Optimizar recursos. Expandir creatividad. Facilitar cooperación. La tecnología no es el enemigo; la indiferencia ética sí lo es.
5. El alma no programable.
Existe una dimensión que ningún código replica: el asombro, el amor, la conciencia moral, la búsqueda de sentido. La inteligencia artificial puede simular lenguaje; no puede experimentar trascendencia.
El siglo XXI no será recordado por nuevas máquinas, sino por cómo la humanidad decidió utilizarlas. El Humanismo Digital proclama: tecnología con ética, innovación con dignidad, progreso con responsabilidad, velocidad con reflexión.
Mientras el ser humano conserve su libertad interior, la inteligencia artificial no será amenaza, sino herramienta al servicio de la grandeza humana. ▄

(786) 488-0087 cesarlacayo1@gmail.com cesarlacayo.com



Por Carlos Mejía Godoy
Mariana la llamó Safo. Sí, como la célebre y celebrada aeda griega. Nunca tuvo jaula y conservó intactas las plumas de sus alas.
Safo recorría los rincones de la casa, pero sentía fascinación por el jardín, donde se confundía —en delicioso mimetismo— con los heliotropos y las dagas de amor.
Safo nunca quiso ser una lora circense. Solo se comunicaba con quien no quiso ser su ama, sino su cómplice. En vez de palabras o sílabas, aprendió locuciones en latín. Incluso, la oyeron recitar una sentencia de la doctrina zen.
Un relámpago verde inundó el cielo. Bandadas de loras se posaron en el guachipilín del traspatio. Cuando Safo vio la tremenda invasión desde el muro de las veraneras, Mariana le dijo:
—¿Ves, mi muchachita? Vienen
a entotorotarte. ¿Te querés ir con ellas?
Safo descendió y calladamente se instaló en el rincón de las meditaciones. Ahí donde duermen la balalaika, la rueca y el astrolabio. Mariana, traductora de “gestos ebrios de azur”, comprendió que en aquel lenguaje cifrado la lealtad estaba sellada para siempre.
Cuando Mariana se marchó, al regresar del cementerio, María José y Jorge Eduardo notaron la ausencia de Safo. Buscaron en todos los rincones: la sala, el taller de bordados, el estudio, el muro de las veraneras… nada.
Preguntaron a Dalí. Y el gato de los ojos turquesa dio un seco maullido de consternación y se perdió en el corredor.
Durante varios días la familia indagó sin éxito entre los vecinos. La policía y el cuerpo de bomberos se movilizaron en la búsqueda. Mientras sonaba el vals Ruinas, de José de la Cruz Mena, el locutor de Radio Darío anunció con voz quejumbrosa, propia de las viñetas fúnebres,
la misteriosa desaparición.
Desde León hasta Poneloya y Telica, en los postes del alumbrado eléctrico aparecieron volantes con la foto de Safo y, por supuesto, la oferta de una jugosa recompensa.
Pasados los nueve días, acudieron de riguroso luto las señoras bordadoras de Subtiava, dispuestas a retomar los compromisos pendientes. Rosalinda, la operaria más antigua, lanzó un grito de sorpresa y estupor:
—¡Virgen de la Merced!
Ante el asombro de todos, en el centro de la túnica de manta cruda apareció el hermoso diseño que Mariana dejó inconcluso. Ahí estaba la figura gallarda de Frida Kahlo. Y sobre las cejas tupidas de la mítica pintora, erguida como una orquídea de fuego, la estampa inmortal de Safo. ▄

En febrero se conmemora el tránsito a la inmortalidad del poeta universal Rubén Darío, Padre de la Patria, a los 49 años y 20 días de edad, ocurrido el 6 de febrero de 1916 en León, Nicaragua. Sus exequias duraron siete días, y la apoteosis de sus honras fúnebres contó con acuerdos nacionales y delegaciones de toda América y Europa.
Fue sepultado en la colonial Catedral de León, como Príncipe de la Iglesia, con honores de Estado, el domingo 13 de febrero, al compás de la Marcha Triunfal, compuesta por el maestro Luis A. Delgadillo. Esta obra musical fue interpretada en el vasto programa del Movimiento Mundial Dariano, desarrollado con gran solemnidad del 6 al 13 de febrero de 2016, días en los que revivimos el itinerario póstumo y su contenido histórico:
La trascendencia de su genio ha merecido tributos como clásico de la literatura universal,
Por Héctor Darío Pastora
“No hay ejemplo en la historia de Nicaragua de una procesión tan soberbia, imponente y suntuosa como la que se verificó en el enterramiento de Rubén Darío, Padre del Modernismo, Príncipe de las Letras Castellanas”.
manteniendo vigente su obra y su trayectoria periodística y diplomática en América y Europa.
Este año 2026, tanto el 159 aniversario de su nacimiento (18 de enero) como el 110 aniversario de su muerte (cumplido el 6 de febrero) se conmemoraron con un programa especial el domingo 8 de febrero, en el salón de actos del Parque Rubén Darío. Se promovió el libro Rubén
Darío, Padre de la Patria y se presentaron valiosos óleos darianos de Gloria Gron, junto con la participación líricomusical del tenor Octavio Orochena, del barítono Mario Rocha, y la declamación clásica de la escritora Leyla Torres. ▄


hdpastora@yahoo.com Movimiento Mundial Dariano
En homenaje a la inmortalidad de Darío, destacamos pensamientos consagratorios:
Con Rubén Darío, la poesía en España y América Latina empezó a ser moderna.
Jorge Luis Borges ”

Todo lo renovó Darío: la materia, el vocabulario, la métrica. Su labor no ha cesado y no cesará.
Surgió del idioma volando ráfagas de oro.

Mario Vargas Llosa ”
Pablo Neruda ”



Sinners
Dirección: Ryan Coogler
Año: 2025
Elenco: Michael B. Jordan, Hailee Steinfeld
Culpa y redención en un drama tenso: decisiones del pasado regresan en un entorno de violencia contenida. Actuaciones potentes y una atmósfera que cuestiona justicia, responsabilidad y consecuencias personales.

Bridgerton -
Creadora: Chris Van Dusen
Año: 2025
Protagonistas: Luke Thompson, Yerin Ha Género: Drama romántico de época
Benedict Bridgerton vive un romance nacido en un baile de máscaras con Sophie Baek. Glamour, deseo e identidad chocan con las normas sociales, sin perder la intensidad emocional característica de la serie.
Por Kenia Obando

Dirección: Kleber Mendonça Filho Año: 2025
Elenco: Wagner Moura
Drama político latinoamericano en clave de Guerra Fría: vigilancia, silencios y paranoia. Intimidad y poder se cruzan para mostrar el costo humano de la lealtad y la fragilidad de la democracia.

El Caballero de los 7 Reinos (HBO)
Basada en la obra de: George R. R. Martin
Año: 2025
Protagonistas: Peter Claffey
Género: Fantasía / Drama
Antes de Juego de Tronos, Ser Duncan y su escudero Egg recorren Westeros. Aventuras íntimas: honor, camaradería y decisiones pequeñas que moldean destinos grandes, con tono humano.

Marty Supreme
Dirección: Josh Safdie
Año: 2025
Elenco: Timothée Chalamet
Retrato visceral sobre ambición y mito personal en el ping-pong profesional. Safdie acelera el pulso y Chalamet entrega una actuación física y arriesgada, entre vértigo del éxito y soledad.

Pluribus (Apple TV+)
Creador: Vince Gilligan
Año: 2025
Protagonista: Rhea Seehorn
Género: Ciencia ficción / Drama
Thriller social: tecnología, poder y verdades múltiples en una sociedad hiperconectada. Suspenso con capas de lectura que invitan a debatir, sostenido por una protagonista que domina la tensión.


ELVIS CRESPO
“El Limón” merengue de Elvis Crespo junto a Los Pleneros de la Cresta, lanzada 2 de enero de 2026 como parte de Poeta Herío (Colmadito Special Edition). @elviscrespolive


LIO
“Aunque no sea conmigo” es una canción regional colombiana sobre amar a alguien y, aun así, aceptar que no estará contigo.
@lio_musica


Enrique Bunbury
“Un brindis al sol” es una balada de ánimo positivo, vestida con pop clásico y un pulso sutil al estilo bossa nova. @bunburyoficial
NELSON ARRIETA
“Mil horas” es una salsa moderna que reimagina el himno rockero: metales, tumbao, nostalgia y coro coreable, bailable siempre. @nelsonarrieta7



BAD BUNNY
“Baile Inolvidable” lidera charts latinos con energía urbana y esencia caribeña; ritmo contagioso y éxito inmediato en plataformas digitales @badbunnypr

DADDY YANKEE
“Sonríele” mantiene a Daddy Yankee vigente con mensaje positivo, ritmo urbano contagioso y fuerte presencia en radios y plataformas digitales. @daddyyankee

Un siglo transformando el sonido de Estados Unidos (1927–2026)
Por Orlando Morales

A lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, la música del continente americano —del Caribe, de México, de Centroamérica, de Sudamérica— no solo cruzó fronteras: transformó el paisaje sonoro de Estados Unidos.
Entró primero como ritmo de baile en los salones neoyorquinos de los años treinta. Se filtró después en el jazz, en el cine de Hollywood, en la televisión nacional. Se convirtió en identidad urbana en Nueva York, en fenómeno pop global en los noventa y en fuerza económica dominante en la
1927 y 1930
El Manisero, la rumbamanía y el primer despertar del oído estadounidense
Antes de convertirse en fenómeno en Estados Unidos, El Manisero ya había sido grabado en 1927 por la cantante cubana Rita Montaner. Era un son, no una rumba, aunque el mercado estadounidense lo presentaría después bajo esa etiqueta más comercial.
El punto de inflexión llegó el 26 de abril de 1930, cuando Don
era del streaming. No fue una irrupción repentina. Fue un proceso de integración progresiva: comercial, cultural e institucional.
Hoy, cuando el español puede ocupar sin traducción el escenario más visto del país —como ocurrió en el Super Bowl LX de 2026 ante más de 120 millones de espectadores— ese momento no aparece como anomalía, sino como culminación de una historia que comenzó casi un siglo atrás
Azpiazú debutó en el Palace Theater de Broadway con su Havana Casino Orchestra. Aquella noche, el público neoyorquino escuchó por primera vez en un gran escenario maracas, claves, bongós y congas integradas a una orquesta bailable moderna. La interpretación de Antonio Machín convirtió el pregón del vendedor de maní en espectáculo nacional.
El National Recording Registry de la Library of Congress reconoce esa grabación como detonante de la llamada “rumbamanía” en Estados Unidos. Más de un
millón de partituras vendidas confirmaron que no se trataba de una moda pasajera, sino del inicio de una transformación sonora duradera.

1940–1949
Nueva York como laboratorio: diplomacia cultural y nacimiento del latin jazz
En la década de 1940, Nueva York se convirtió en el verdadero laboratorio de integración musical entre el Caribe y Estados Unidos. En 1940, el cantante cubano Machito fundó Machito and His Afro-Cubans, con el trompetista y arreglista Mario Bauzá como director musical. Bauzá, formado en el jazz neoyorquino, entendía tanto la armonía de las big bands como la estructura rítmica de la clave cubana. En 1943, su pieza “Tanga” es considerada por historiadores como una de las primeras composiciones formales de afro-cuban jazz: no era folclor adaptado, sino síntesis estructural entre dos tradiciones.
Mientras tanto, en Hollywood, Carmen Miranda popularizaba una imagen tropical de lo latino, impulsada en el contexto de la Good Neighbor Policy. La integración avanzaba en dos frentes: en los clubes de Nueva York, como innovación musical; en el cine, como presencia cultural visible. La música de las Américas ya no era “invitada”. Estaba transformando géneros centrales de la cultura estadounidense.
1950–1959
La nacionalización de lo latino en la cultura estadounidense
En los años cincuenta la integración dejó de ser experimental y se volvió masiva. El mambo, popularizado internacionalmente por Dámaso Pérez Prado, llenó salones de baile y programas de radio en todo el país. La música latina ya no era curiosidad: era moda nacional.
Tito Puente consolidó el latin jazz como lenguaje permanente dentro del circuito musical estadounidense. Formado en la tradición del mambo y figura central del Palladium Ballroom, dominó la escena neoyorquina en los cincuenta. No fue una moda pasajera: se convirtió en arquitecto sonoro del género durante décadas, acumulando múltiples premios Grammy y articulando un puente decisivo entre mambo, salsa y jazz latino moderno.
En paralelo, la televisión transformó la visibilidad cultural. Desi Arnaz, coprotagonista y productor de I Love Lucy (estrenada en 1951), normalizó la presencia de un acento y una identidad latina en millones de hogares estadounidenses cada semana. La integración cultural
comenzaba a naturalizarse dentro de la vida cotidiana del país.
Del latin jazz al reconocimiento masivo
La década de 1960 consolidó el legado del latin jazz dentro del entramado musical estadounidense. Tito Puente continuó expandiendo el género con obras como “Oye Cómo Va” (1963), integrando estructura rítmica afrocubana y lenguaje jazzístico en un contexto plenamente estadounidense.
El salto al público masivo había comenzado en 1958 con Ritchie Valens y “La Bamba”, pero fue en 1969 cuando la fusión alcanzó dimensión generacional: en agosto de ese año, Carlos Santana convirtió “Soul Sacrifice” en uno de los momentos emblemáticos del Festival de Woodstock. Junto a él, el percusionista nicaragüense José “Chepito” Areas aportó el pulso afrolatino en el corazón del rock. La percusión caribeña ya no era influencia periférica: se instalaba en el centro del escenario estadounidense y comenzaba a formar parte del imaginario juvenil nacional.

1970–1979
Salsa, estadio y legitimación cultural
En 1970, Abraxas de Santana alcanzó el número uno del Billboard 200, y su versión de “Oye como va” amplificó la obra de Tito Puente ante el público masivo del rock, confirmando que el lenguaje rítmico latino podía sostener liderazgo comercial.
En Nueva York, la salsa consolidó identidad urbana y mercado. El 23 de agosto de 1973, las Fania All Stars llenaron el Yankee Stadium con “Mi Gente”, demostrando que el público latino podía convocar multitudes en escenarios reservados hasta entonces al rock.
En 1974, Celia Cruz lanzó “Celia & Johnny” junto a Johnny Pacheco. “Quimbara” confirmó su liderazgo salsero desde el exilio. Décadas después, su trayectoria sería reconocida por la industria y el gobierno estadounidense, consolidando su incorporación al patrimonio cultural nacional. La integración cultural se había convertido en legitimidad estructural.
1980–1989
De la integración al liderazgo cultural
En los años ochenta, la música latina consolidó presencia estructural en el mercado estadounidense. En 1985, Gloria Estefan llevó “Conga” al Billboard Hot 100, integrando ritmos caribeños al pop anglo y estableciendo un modelo bilingüe desde Miami hacia el mainstream nacional. Décadas después, su trayectoria sería reconocida con la Medalla Presidencial de la Libertad y el Kennedy Center Honors, validaciones institucionales de ese impacto.
Paralelamente, Los Tigres del Norte consolidaron la música regional mexicana dentro del mercado estadounidense con
temas como “Contrabando y Traición”, crónica migrante que se convirtió en himno comunitario en radios del suroeste.
A finales de la década, el nicaragüense Luis Enrique lanzó Un Jíbaro en Nueva York (1988), cuyo éxito y Grammy en 1990 confirmaron la profesionalización de la salsa romántica en Estados Unidos. La música latina ya no buscaba validación: ejercía liderazgo cultural y comercial.
Centralidad pop e infraestructura industrial
En los años noventa, la música latina alcanzó centralidad comercial y estructura industrial en Estados Unidos. En 1991, la implementación de Nielsen SoundScan transformó la medición de ventas, visibilizando con datos concretos el peso del mercado latino. Premios como Premio Lo Nuestro, transmitido por Univisión desde 1989, consolidaron una plataforma nacional para la industria hispana.
En 1994, Selena ganó un Grammy por Live!; en 1995, Dreaming of You debutó en el #1 del Billboard 200. En 1999, Ricky Martin llevó “Livin’ la Vida Loca” al #1 del Hot 100 tras su actuación en los Grammy. Ese mismo año, Jennifer Lopez debutó #1 con “If You Had My Love”. La música latina no solo ocupaba espacios culturales: dominaba métricas, televisión y listas nacionales.
2000–2009
Institucionalización, bilingüismo y giro urbano
El inicio del siglo XXI confirmó que la música latina no era tendencia, sino estructura industrial en Estados Unidos. El 23 de febrero de 2000, Carlos Santana ganó ocho premios Grammy por Supernatural (1999). El álbum simbolizó integración real: “Smooth” dominó el pop anglo, mientras “Corazón





Espinado”, junto a Maná (2000), colocó el español en el centro del rock radial estadounidense. El 13 de septiembre de 2000 se celebró en Los Ángeles la primera edición de los Latin Grammy Awards, transmitida por CBS.
La validación institucional del mercado latino ya era formal y televisada en horario estelar. Paralelamente, el pop anglo comenzó a grabar en español como estrategia de mercado. Christina Aguilera lanzó Mi Reflejo (2000); NSYNC publicó “Yo Te Voy a Amar”; los Backstreet Boys habían grabado “Nunca Te Haré Llorar”; incluso Bon Jovi lanzó versiones en español de sus éxitos. No era gesto simbólico: el crecimiento demográfico latino hacía del bilingüismo una decisión comercial lógica. En 2004, “Gasolina” de Daddy Yankee introdujo el reguetón al mainstream. La siguiente década ya estaba anunciada.
Hegemonía digital y dominio transnacional
La década de 2010 transformó la relación entre música latina y mercado estadounidense. El 14 de julio de 2011, Spotify debutó en Estados Unidos, acelerando una cultura donde el idioma dejó de ser filtro y pasó a ser dato de preferencia medible.
En 2014, “Bailando” de Enrique Iglesias —junto a Descemer Bueno y Gente de Zona— permaneció 41 semanas en el #1 del Hot Latin Songs, una de las permanencias más extensas del listado. Pero el punto de inflexión llegó en 2017:
“Despacito” de Luis Fonsi y Daddy Yankee, con remix de Justin Bieber, lideró 16 semanas el Billboard Hot 100, empatando el récord histórico del chart.
Ese mismo año, “Mi Gente” de J Balvin alcanzó el Top 10 del Hot 100 tras su remix con Beyoncé. La participación de una de las figuras más influyentes del pop estadounidense confirmó que el urbano latino ya no necesitaba adaptarse al mainstream: el mainstream se integraba a él.
En 2018, “I Like It” (Cardi B con Bad Bunny y J Balvin) alcanzó el #1 del Hot 100. El español compartía liderazgo en el centro del mercado estadounidense. Para el cierre de la década, la RIAA reportaba que más del 90% de los ingresos latinos provenían del streaming. La hegemonía digital ya estaba consolidada.
2020–2026
Centralidad cultural y culminación estructural
La década de 2020 confirmó que la música latina ya no ocupa espacios periféricos dentro de la cultura estadounidense: es parte estructural de su narrativa sonora. Tras la aceleración digital durante la pandemia, el mercado latino en Estados Unidos superó los 1.400 millones de dólares en 2024, según la RIAA, con el streaming representando más del 90 % de los ingresos.
Ese crecimiento encontró una vitrina simbólica el 8 de febrero de 2026, cuando Bad Bunny encabezó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX ante más de
120 millones de espectadores. El español dominó el escenario más visible del entretenimiento estadounidense sin traducción ni concesiones estilísticas. El reguetón, la salsa y la estética caribeña aparecieron como lenguaje central.
Dentro de esa estructura hubo presencia nicaragüense. El director de orquesta Giancarlo Guerrero —ganador de múltiples premios Grammy y figura consolidada en el circuito sinfónico estadounidense— participó como parte del engranaje musical del espectáculo. Asimismo, el productor creativo y modelo William Surian formó parte del evento sosteniendo la bandera de Nicaragua. Ambos generaron notable conversación en redes sociales dentro de la diáspora centroamericana, no como anécdota aislada, sino como reflejo de una integración cultural que hoy se reconoce y se celebra. El debate público que siguió al espectáculo —incluyendo críticas sobre el uso predominante del español.
Desde la rumbamanía de 1930 hasta el reguetón contemporáneo, cada etapa de integración ha venido acompañada de discusión. Lo distintivo de 2026 es que la conversación ya no gira en torno a si lo latino pertenece al escenario nacional, sino a cómo lo define. La música de las Américas no irrumpió en Estados Unidos. Creció dentro de él. Y en ese crecimiento, comunidades diversas —incluida la nicaragüense— han encontrado un espacio legítimo en la construcción cultural del país. ▄

MARIANA
Ahí está ella siempre en su casona, en su hábitat de sueños y distancias. La veo entre begonias y geranios, hiriendo con su luz la noche larga.
¡Va! Se desplaza silenciosa.
Es un querube azul, diosa descalza, una aleación de polen, fuego y sangre, una suerte de llama que nos llama y nos convoca, enarbolando un salmo, al fragor primordial de la palabra.
Ya cruza el corredor y me encandila.
Su armadura de alondras y sonatas, aguerrido ajedrez cada ladrillo, repite su silueta densa y clara.
Entra al taller: su cueva, su universo.
Cruza el umbral y desenvaina el alma, y para abrir la trocha entre las sombras dibuja en su bitácora una lámpara.
Toma el pincel y traza sobre el árbol una elipsis de voces gregorianas.
Hace un mínimo gesto y de sus dedos nace un venado, un güis, una ventana; y del ojito-de-agua de su risa un frenético río de guitarras.
Se asoma al tragaluz y con la luna crea una rueca zíngara y pagana.
Tejiendo está su hamaca de gorriones para esperar a Ulises, que no tarda.
Ella es la estrella invicta de mi trova.
Ella es la Maga que inventó Cortázar. Y allá, en el epicentro de la rosa, al pie del arpa, está nuestra Mariana.
Carlos Mejía Godoy

Has notado alguna vez que cuando duermes ¿alguien habla a tu oído?
Soy yo, que con el viento te envío mis suspiros.
Y en la mansa quietud de la noche, ¿no oyes nada?
¿No oyes tu nombre pronunciar con loco empeño?
¿No sientes en tu rostro el calor de mis labios y mis pupilas tristes clavadas en tus carnes?
— Yo te beso de lejos y de lejos te miro; me transfiguro en sombra, en nube, en viento, para estar junto a ti y pronunciar tu nombre, pero tú no me escuchas.
¿Es que aún no has notado, cuando duermes, que alguien habla a tu oído?
Cuando el amor era joven (2026)

Cuando el amor era joven
Socorro Buitrago (Nicaragua)
Guardó sus poemas adolescentes toda una vida y los publica a los 83. No es solo un poemario, es una voz joven que vuelve, viva e intacta, para encontrarse con nuevos lectores.

El poder del Calzón
Yezzenia Watler (Nicaragua)
Una reflexión honesta sobre la fuerza interior femenina y la capacidad de decidir, reinventarse y liderar la propia vida. Con testimonios y mirada introspectiva, invita a recuperar la autoestima, la identidad y el poder personal en medio de los desafíos cotidianos.

El hombre más rico de Babilonia
George Samuel Clason (Estados Unidos)
Este libro reúne parábolas ambientadas en la antigua Babilonia que enseñan hábitos de riqueza: ahorrar, controlar gastos, invertir con prudencia, evitar deudas, proteger el capital y aumentar ingresos con disciplina.

La ridícula idea de no volver a verte
Rosa Montero (España)
Entre ensayo y memoria íntima, Montero reflexiona sobre el duelo, la ciencia y la condición femenina, inspirada en Marie Curie. Un libro profundo y humano que combina emoción, pensamiento y belleza literaria con sensibilidad contemporánea

Leer es sembrar luz en la mente y despertar

El olvido que seremos
Héctor Abad Faciolince (Colombia)
Relato conmovedor sobre la memoria, la familia y la dignidad humana. Abad reconstruye la vida de su padre con honestidad y ternura, creando una obra que trasciende fronteras. Una lectura que invita a valorar la ética y el amor filial.

Los siete maridos de Evelyn Hugo
Taylor Jenkins Reid (Estados Unidos)
Novela contemporánea sobre fama, identidad y secretos del corazón. A través de una estrella de Hollywood retirada, explora el amor, la ambición y el precio de la autenticidad. Una lectura ágil y emocional que conecta con nuevas generaciones


Título:
“Paisaje con memoria”
Lugar: Little Corn Island, Nicaragua
Especialidad:
Fotografía Comercial
Lugar: Yemaya Hotel
Instagram: @rodrigogarayphoto
Filmmaker Miami


