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Al Sonar de la Marimba Julio 2026

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GONZÁLEZ

NICAS

MI ARMA FUE LA PALABRA
WILLIAM

CONTENIDO

8

15 20

ENTREVISTA

WILLIAM GONZÁLEZ

Mi arma fue la palabra

HISTORIA DE ÉXITO

SARA FAJARDO

El sabor de no olvidar

SALUD MENTAL

Encontrando esperanza después de la tragedia

EFEMÉRIDES DARIANAS

26 22 30 32 31

25

El mes en que Darío le dio Azul... al mundo

EL RECOVECO

Aquel almendro onde la Tere

Director General & Editor Orlando Morales

Diseño Gráfico & Web Saddyz Mendoza

Corrector de Pruebas Kenia Obando

Community Manager Abril Maigua Fotografía & Videos O. Morales, R. Garay

LA HISTORIA SUENA ASÍ

Raíces nicas en los escenarios del mundo

NICAS EN EL EXTRANJERO

Reconocimientos a nicas que han destacado en Estados Unidos.

GRATITUD

Poema de Ligia I. Guerrero.

ENTRETENIMIENTO

Recomendaciones de cine, series, lo nuevo en música y las recomendaciones literarias.

Esta publicación es una obra editorial de OH Audiovisual LLC. Derechos reservados. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de esta revista, en cualquier forma o medio, sin el permiso previo y por escrito del editor. Las opiniones expresadas por los colaboradores y entrevistados en esta publicación son de su exclusiva responsabilidad y no reflejan necesariamente los puntos de vista de “Al sonar de la Marimba”- “Al sonar de la Marimba” no se hace responsable por las declaraciones y comentarios vertidos por los autores de los artículos y entrevistas Esta revista es una publicación de carácter cultural, diseñada para apoyar y promover los valores artísticos y humanos de la comunidad latina en Estados Unidos. Nos dedicamos a destacar y celebrar las contribuciones de los latinos en diversos campos, fomentando el entendimiento y aprecio de la rica diversidad cultural en nuestra sociedad. Derechos reservados 2026.

DEL EDITOR

El arte de equivocarse

El miedo a equivocarse es, muchas veces, la única diferencia entre lograr una meta o enterrarla para siempre en el olvido. A lo largo de la historia, el ser humano ha descubierto un sinnúmero de leyes de la naturaleza mediante el método de prueba y error; buena parte de la ciencia actual es fruto de décadas de tropiezos corregidos. Ideas que hoy damos por sentadas fueron señaladas primero como ridículas.

En 1912, Alfred Wegener propuso que los continentes se mueven lentamente y que hace millones de años formaron uno solo: Pangea. Se burlaron de él toda su vida; hoy su hipótesis es la base de la geología moderna. En 1847, Ignaz Semmelweis descubrió que los médicos contagiaban a sus pacientes por no lavarse las manos. Sus colegas lo tomaron como un insulto y lo despidieron; hoy su propuesta es la regla número uno de la higiene en la medicina.

Cuando no existe un libro que enseñe el camino, el ensayo y el error terminan escribiéndolo. Lo que nos detiene casi nunca

Al Sonar de la Marimba se unió a NICA-US en la entrega de alimentos y ayuda a la fundación Food For The Poor, destinada a los afectados por el terremoto en Venezuela.

es el tropiezo: es el miedo al tropiezo, al “qué dirán”, una idea que nosotros mismos alimentamos en nuestro universo mental. El error revela lo que hay que corregir, y cuanto más aprendamos de él, más firmes serán nuestros pasos. Como canta Julio Iglesias —ya que estamos en julio— en “Con la misma piedra”, el problema no es tropezar: es tropezar de nuevo con la misma piedra y el mismo pie. Ser conscientes del error y aprender de él: ahí está el secreto.

Esta edición está llena de personas que tropezaron hacia adelante. William González Guevara apostó todo al poder de la palabra escrita, la misma que lo salvó de un destino oscuro y hoy le abre puertas en el mundo. Sara Fajardo cuenta cómo aventurarse a la cocina —con todos sus ensayos y errores— la convirtió en forjadora de identidad culinaria. Don Carlos Mejía Godoy revela cómo nació “Aquel almendro onde la Tere”, porque también las canciones se buscan a tientas antes de encontrarse. El profesor Pastora celebra en sus efemérides darianas la

PORTADA

Fotografía William González

Composición Digital ASDLM

Locación Miami, Florida

Producción General Al Sonar de la Marimba

aparición de Azul..., la obra con la que un joven Rubén Darío se atrevió a romper todos los moldes. En “La historia suena así...” las raíces nicas florecen en los escenarios más grandes del mundo, y Adriana Paniagua celebra con Nicas en el Extranjero a quienes caminan con orgullo, servicio y hermandad en este país que nos abrió las puertas.

Pero hay golpes que nadie elige y que ningún método enseña a esquivar. El 24 de junio, la tierra sacudió a Venezuela con el sismo más mortífero de su último siglo, y el dolor de miles de familias es también el nuestro: en Doral, en Sweetwater, en cada rincón de Miami, la comunidad venezolana es nuestra hermana. Ligia Houben, que ha dedicado su vida a acompañar el duelo, nos ofrece en estas páginas una luz para ese camino. Y Ligia I. Guerrero nos regala, con su poema “Gratitud”, la palabra justa para cerrar: gratitud por lo que somos, incluso en la adversidad, y por poder tendernos la mano. Que este julio nos pierda el miedo — y no nos suelte la mano del hermano. ▄

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Orlando Morales Director de Al Sonar de la Marimba

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cámara

WILLIAM GONZÁLEZ GUEVARA

MI ARMA FUE LA PALABRA

DE ESCAPAR DE LAS PANDILLAS DE MANAGUA AL PALACIO REAL DE MADRID

Miami, junio de 2026.

Hubo una noche en Miami en la que Nicaragua entera cupo en una sala. Sabor a cacao y repostería tradicional en la mesa, abrazos que no se aprenden en ningún otro país, y un poeta de 26 años probando, quince años después, ese postre tradicional de maíz, queso y canela —la cosa de horno— que lo devolvió de golpe a su infancia.

—Creamos una pequeña Nicaragua. Éramos como una pequeña embajada literaria nicaragüense —cuenta William González Guevara.

Miami fue el punto final de la gira de Cara de crimen, su poemario ganador del VIII Premio Espasa de Poesía, y la primera vez que este filólogo y poeta —criado en Madrid desde los once años— leyó sus versos ante una sala que no era mayoritariamente española.

—Mi literatura es volver a la infancia. Como decía Rilke, la patria es la infancia. Y eso he sentido aquí: el reencuentro con palabras como cabanga, deacachimba. En mi poesía hay un razonamiento nostálgico muy grande —reflexiona.

Para entender por qué lo recibieron los reyes de España, y por qué su obra está vetada en Nicaragua, hay que volver a Managua.

El niño que estaba destinado a otra cosa

Año 2007, barrio San Luis Sur, Managua. William cuenta que tenía siete años cuando presenció, a pocos metros, cómo un pandillero mataba a otro.

—Ahí mi vida se fractura. La inocencia de un niño de siete años se fractura. Conozco la violencia tan temprano que no le tengo miedo —recuerda, sin dramatismo.

William González Guevara nació destinado a una pandilla de Managua. La poesía lo llevó a almorzar con los Reyes en el Palacio Real. En su parada por Miami, el poeta nicaragüense cerró la gira de Cara de crimen y se reencontró con la patria que cabe en un abrazo.

En San Luis Sur, Managua, los González eran un apellido temido. Sus primos fundaron una pandilla: los Sumi. El destino de William, hijo del apellido, hermano del barrio, parecía escrito antes de que él pudiera leerlo.

—Yo estaba destinado a heredar esa violencia. Y la barrera que se interpuso entre convertirme en pandillero y convertirme en poeta fue la cultura, la literatura y la poesía —dice William.

Esa barrera tenía forma de mueble. Unas gavetas viejas y amarillentas, en la casa familiar, guardaban Azul… de Rubén Darío, los Cantos de vida y esperanza, antologías de poesía nicaragüense. Ahí, mientras

afuera la calle hervía, se encerraba el niño con los libros.

—Muchas veces no las entendía, pero eran un refugio. En la calle había una balacera y yo estaba tan metido en un poema que no escuchaba ni los disparos. Me salvaron los libros, y sobre todo me salvaron las mujeres que guiaron mi camino —recuerda.

Las cariátides

Las llama así, con palabra de arquitecto: cariátides, las columnas con forma de mujer que sostienen el peso de un templo. En su caso sostienen una vida entera: su madre, Jenny; sus dos hermanas; su abuela.

Yo estaba destinado a heredar esa violencia. Y la barrera que se interpuso entre convertirme en pandillero y convertirme en poeta fue la cultura, la literatura y la poesía.

William González Guevara en el Parque Rubén Darío de Miami, reivindicación del exilio nicaragüense y obra del profesor Héctor Darío Pastora, “eslabón de unión de la diáspora” a través del Movimiento Mundial Dariano.

La historia de su madre es una que cualquier hijo de inmigrante reconoce: la de las mujeres latinoamericanas que llegaron a Europa o a Estados Unidos buscando una vida mejor. Llegó a España a principios de los 2000 y se dedicó a la limpieza. Perdió las huellas dactilares fregando escaleras, recuerda William.

—Esa mujer que limpió casas ve a su hijo en el Palacio Real, recibido por los reyes. El primer centroamericano —y el más joven— del mundo de la cultura recibido en España —dice, con orgullo.

Pero la lección más honda no vino de una universidad, sino de su abuela —analfabeta— que le recitaba a Rubén Darío de memoria, marcando el tempo del verso con la voz, sin saber leer. Ya filólogo, descubriría que los griegos hacían lo mismo: recitar marcando la métrica. Su abuela había heredado esa tradición oral sin saberlo. Para ella, cuenta William, no hay mejor poeta en Nicaragua que su nieto.

Crecer entre mujeres, sin un padre, le enseñó a escribir sin levantar la voz.

—Jamás he escuchado un grito de un hombre en casa. Mis hermanas apostaron por la cultura, mi madre apostó por la poesía. Soy de una familia monoparental, pero eso no me ha perjudicado: me ha fortalecido —afirma.

Cara de crimen: sentarse frente al asesino

Para escribir el libro que él mismo pudo haber protagonizado en lugar de firmar, William se sentó cara a cara con 35 sicarios. Recorrió Centroamérica durante cinco años, con sus ahorros, con una grabadora sobre la mesa y otra en el suelo, “por si la de

arriba no funcionaba”. Lo hizo, dice, para saldar una deuda: el pandillero que retrataba pudo haber sido él.

—Sentarte con un asesino que saca un arma y la pone sobre la mesa, a la altura de tu corazón… puedes perder la vida. Y me la juego no por un reportaje, sino por un poemario —admite. No buscaba el morbo, sino algo más difícil de nombrar: que muchos sicarios son adolescentes que matan a los quince, a los dieciocho, y que detrás de cada uno hay un niño que existió antes.

—Ese pandillero tiene una humanidad. Si el chaval tiene quince años, en algún momento fue feliz, en algún momento sintió el amor de sus padres. La parte humana del sicariato me interesaba, no el amarillismo —explica.

Les preguntaba por la infancia, por la última vez que fueron felices, y los sicarios se abrían. De esas confesiones salieron los poemas del libro, donde el sicario aparece como persona y no como cifra. El proceso, sin embargo, lo marcó: llegó a normalizar la violencia que escribía.

William González Guevara, niño, en San Luis Sur, Managua. El barrio donde pudo ser un Sumi y terminó siendo poeta.

William González Guevara con Cara de crimen, su poemario ganador del VIII Premio ESPASAesPOESÍA 2025, publicado por Editorial Espasa. “Mi arma ha sido la cultura, la literatura”, dice.

William González Guevara recibe el XXVII Premio Nacional de Periodismo Francisco Valdés 2026 en Don Benito, Extremadura (junio de 2026).

—Me iba a dormir al hotel y a veces tenía pesadillas. Los lectores me han deshumanizado porque me senté con asesinos. Pero yo también siento, yo también tengo miedo. Soy humano.

Lo sostuvo, dice, una sola cosa:

—A mí me puedes quebrar todo el corazón, excepto la fe. Es lo que guía mi vida. No cree que un poema cambie el mundo, pero sí que mueve conciencias: en Zaragoza, al terminar una presentación en un instituto, jóvenes metidos en pandillas se le acercaron para decirle que iban a replantearse ciertas cosas.

Hay, sin embargo, unos lectores que ningún otro poeta tiene: los sicarios, pandilleros, asesinos que pueblan sus versos. Como sus propios primos, los que fundaron los Sumi. Cuando se le pregunta si les mostraría el libro que los nombra, no titubea —Sí. La han leído.

Lo dice y no añade nada más. En esas cuatro palabras cabe la distancia entre el niño de las gavetas y el hombre que volvió a mirar de frente lo que dejó atrás.

Nicaragüense de nacimiento, español de vida

Hay una frase de su editor que William ha hecho suya, y que cualquier hijo de inmigrante reconocerá como propia: nicaragüense de nacimiento, español de vida.

—Mi identidad no tiene nombre. Hay nicaragüenses que me critican por el acento. Pero la expresión no define mi amor a Nicaragua.

Lo que sí lo define, argumenta, es lo que hace desde 2022 sin buscar beneficio económico ni galardones: llenar auditorios en España para que seiscientos jóvenes en un recital madrileño, salgan sabiendo que Nicaragua existe, que vive bajo una

dictadura y que dio al mundo a Rubén Darío. Eso, insiste, lo hace más nicaragüense que pelear por una bandera.

“Cada uno tiene que llevar su patria por donde vaya.” William González Guevara en el Parque Rubén Darío de Miami, frente a la estatua del bardo y bajo la bandera de Nicaragua, durante su visita a la ciudad.

William González Guevara saluda al rey Felipe VI ante la reina Letizia en la recepción literaria del Día del Libro, celebrada en el Palacio Real de Madrid el 22 de abril de 2026.

Y entonces señala lo que él mismo llama una herida:

—El 99 % de mis lectores son españoles. A mí no me lee gente de Nicaragua. Es una herida. ¿Apoyamos de verdad a los autores jóvenes nicaragüenses, a la literatura que se hace en el exilio? — pregunta.

El abrazo que no se compra en ninguna tienda

Es su primera vez en Miami, y al entrar a un restaurante no mira el menú: mira a quien limpia, a quien atiende, a quien abre camino con su primer trabajo. —En la cara cansada de una señora nicaragüense que limpia hoteles, yo veo a mi madre. Me interesan las historias de las invisibles —dice. Las invisibles y los invisibles —como él mismo

los llama— son los mismos que dan título a su primer poemario, Los Nadies: hijos de inmigrantes entre dos mundos, los que viven con un pie en cada orilla. A ellos les deja una teoría de la supervivencia:

—Cada uno tiene que llevar su patria por donde vaya. Si de algo estamos orgullosos los nicaragüenses es de nuestra tradición literaria. Cuidemos nuestra cultura y apoyemos la literatura joven.

Sobre quién querría que lo leyera en veinte años, no nombra academias:

—Quiero que sigan sintiendo que fui un poeta comprometido con su tiempo, con los inmigrantes que buscan su camino en Miami o en Madrid, con la señora que limpia casas para comprarle a su hijo libros de poesía.

El niño que pudo ser un Sumi terminó siendo, para su abuela, el poeta más grande de Nicaragua. Entre un destino y el otro solo hubo una gaveta amarillenta de libros y unas mujeres que apostaron por ellos. Lo demás vino después. Pero si le preguntan qué echa de menos de su país, no nombra reyes ni premios. Nombra el abrazo de su abuela: aquel que, sin saberlo del todo entonces, fue también una despedida.▄

Con la periodista Leana Astorga y Lázaro Centeno, de Pastelería Raíces, durante la velada en The Vintage Room.

WILLIAM, EN CINCO DATOS

1. Tiene cinco libros antes de los veintiséis años. Los Nadies (Hiperión, 2022), Me duele respirar (Valparaíso, 2023), Inmigrantes de segunda (Hiperión, 2023), Esta será mi venganza (Hiperión, 2024) y Cara de crimen (Espasa, 2025).

2. Hizo rectificar a Harvard. Reveló para ABC un fraude internacional de manuscritos falsificados de Rubén Darío que obligó a Harvard y a la Estatal de Arizona a corregir sus archivos.

3. Doble récord internacional. Primer centroamericano en ganar el Premio Espasa de Poesía (2025) y periodista más joven en recibir el Premio Francisco Valdés (2026).

4. Forbes: “30 Promesas de Centroamérica 2025”. Reconocido por su defensa de la memoria, la migración y la inclusión desde la escritura.

5. Llegó a España a los once años. Salió de San Luis Sur, Managua, en 2011 con su madre, que se dedicó a la limpieza para sostener a la familia.

SARA FAJARDO

EL SABOR DE NO OLVIDAR

Sin saber freír un huevo cuando se casó, Sara Fajardo aprendió de su suegra la repostería nicaragüense. Hoy, desde Miami, hornea una forma de que sus hijos —nacidos aquí— sigan diciéndose nicaragüenses.

Los viernes, un carro viejo se estacionaba en reversa frente a una factoría de costura en Miami. Sara Fajardo abría la cajuela y el olor del pan recién horneado se escapaba al estacionamiento. Entonces la gente empezaba a salir: las compañeras de su madre — costurera en la fábrica— y las de los otros turnos, atraídas por un aroma que muchas no sabían nombrar.

—Cuando abría la cajuela, se salía el olor al pan. Y la gente se empezaba a salir de la factoría.

Atrás iban los picos, los bonetes, los perrerreques; en el asiento, sus dos hijos y una sobrina. Para el final de la tarde no quedaba una pieza, y se había ganado en un día lo que antes le tomaba una semana. Tenía poco más de veinticinco años y acababa de descubrir, sin proponérselo, que la

repostería de su tierra podía ser un oficio.

La cocina que heredó

Nada de aquello estaba escrito. Cuando se casó, no sabía cocinar —«absolutamente nada, cero», dice—. Quien cambió su rumbo fue su suegra, Doña Aidita Handler de Fajardo: chef famosa en Nicaragua, hoy fallecida. Al nacer su segundo hijo, Sara dejó de trabajar, porque en Miami cuidar a dos niños le costaba más de lo que ganaba. Pero quedarse quieta no era lo suyo, y la suegra le hizo una pregunta: ¿por qué no haces repostería?

—Si usted me enseña, yo lo hago.

Y le enseñó. De esa transmisión —de suegra a nuera, de una generación de mujeres a la siguiente— nació todo lo

demás. La idea de vender fue de Sara; lo demás lo puso el hambre de aquel Miami nicaragüense y cubano que probaba un pico por primera vez y volvía por más.

El negocio de los viernes duró mientras los niños fueron pequeños. Después vino un paréntesis —una renta de

trajes de hombre, con dos tiendas— que la pandemia se llevó por delante: sin fiestas, nadie alquilaba un esmoquin. Y Sara, otra vez frente a una página en blanco, volvió al punto de partida. A sus raíces.

Qué hace nica a un queque

Volvió con una especialidad: el queque. O, como toca decir en Miami para que todos entiendan, el cake. Pero entenderse no es ser igual. Para Sara, un queque nicaragüense se reconoce antes de probarlo, en dos detalles.

—Aquí todo el mundo usa el buttercream. Nosotros los nicaragüenses usamos el merengue. Son dos cosas completamente diferentes.

El segundo está en la masa: la suya parte de la mantequilla, no de la manteca y el huevo. No es un matiz, es una frontera. Y dentro de ella hay una receta que defiende como territorio propio —«la inventé yo», dice—. Cada pedido es distinto; un queque, asegura, nunca sale dos veces igual. Su mayor recompensa no es un premio, sino un mensaje de texto.

—Me escriben: ‘Wow, qué rico estaba su queque’. Eso para mí no tiene precio.

La semilla

Muchos de sus clientes son hijos de nicaragüenses nacidos en Estados Unidos, que conocen el país de sus padres, a veces, sobre todo por el sabor. Ahí Sara encontró un propósito que excede al negocio: que esa generación no pierda la tradición de los postres de su tierra. Por eso rebautizó su marca, en busca de un nombre que dijera, de un vistazo, de dónde viene cada postre.

—Que cuando vean mis postres digan: ‘Oh, esto es de Nicaragua’. Eso es lo que yo quiero. Lo ha comprobado en casa: de sus tres hijos, dos heredaron las manos, y de su hija dice, sin disimular el orgullo, que «me supera». Pero lo que más la enorgullece es una respuesta. Cuando a sus hijos les preguntan de dónde son, contestan que son nicaragüenses. Y nacieron en Miami.

Que nunca olviden de dónde venimos.

Si tuviera que describir a Nicaragua con un postre, elegiría el perrerreque, que sabe a pueblo, o el pío quinto, que sabe a fiesta. Su mensaje a las nuevas generaciones lo pronuncia despacio, como quien deja una herencia:

—Que nunca olviden de dónde venimos. De la tierra de la que, desafortunadamente, no salimos por decisión propia.

Lo demás —el merengue, la mantequilla, la receta que es suya— es la forma que Sara encontró de cumplir esa frase. Una semilla que, horno tras horno, sigue. ▄

Cuando un terremoto cambia tu vida:

Encontrando esperanza después de la tragedia

Hay momentos que cambian nuestra vida para siempre.

Un desastre natural, como un terremoto, puede transformar la vida en cuestión de segundos. Lo que hasta hace un instante parecía seguro deja de serlo. Cambian los hogares. Cambian los planes. Y, para muchas familias, la vida queda dividida en un antes y un después.

Hoy mi corazón está con Venezuela.

Está con quienes lloran la muerte de un ser amado. Con quienes todavía esperan noticias de un familiar o un amigo. Con quienes perdieron su hogar, sus recuerdos más preciados o esa sensación de seguridad que todos necesitamos para vivir.

También está con quienes viven en otros países y pasan estas horas con angustia, esperando una llamada o un mensaje que les confirme que sus seres queridos están bien, o se sienten con el corazón destrozado al ver tantas imágenes de destrucción y dolor.

Cuando me enteré de este terremoto, inevitablemente me acordé del devastador terremoto que destruyó Managua, la capital de mi querida Nicaragua, en 1972. Yo tenía 13 años y todavía recuerdo el miedo, la incertidumbre y cómo, en cuestión de segundos, nuestras vidas cambiaron para siempre. En esa tragedia se perdieron miles de vidas.

Quizás por eso hoy les escribo no solo como tanatóloga, sino también como alguien cuya vida fue marcada por un terremoto. Hoy pienso en cada familia venezolana que está atravesando ese mismo miedo.

Porque un terremoto no termina cuando deja de temblar la tierra. Para muchas personas, el verdadero reto comienza después.

Comienzan las preguntas.

Comienza el miedo.

Comienza la incertidumbre.

Tal vez hoy tengás miedo de volver a entrar a tu casa. Quizás cada temblorcito que pueda haber haga que tu corazón vuelva a acelerarse. Es posible que te cueste dormir y que cualquier ruido inesperado te haga pensar que todo está ocurriendo otra vez.

Y si hoy estás llorando la muerte de un ser amado, quisiera poder abrazarte y darte mi apoyo. No existen palabras capaces de aliviar un dolor tan profundo. A veces, lo que más necesitamos no son respuestas, sino alguien dispuesto a sentarse a nuestro lado y acompañarnos en el silencio.

A lo largo de tantos años acompañando a personas en duelo, y habiendo experimentado este tipo de pérdida devastadora, he aprendido que una tragedia como esta trae consigo mucho

más que la pérdida de vidas humanas.

También trae la pérdida de la tranquilidad.

La pérdida de la seguridad. La pérdida de recuerdos familiares irremplazables.

La pérdida de sueños y proyectos.

La pérdida de la confianza de que mañana será un día como cualquier otro.

Son pérdidas de las que pocas veces hablamos, pero que también necesitan ser reconocidas y validadas.

Quizás hoy llorás.

Quizás no podés llorar.

Quizás sentís enojo.

O ansiedad.

O tal vez sentís que estás viviendo una pesadilla de la que todavía no despertás.

Cada corazón responde de manera diferente.

Y todas esas reacciones son profundamente humanas.

También pienso en quienes viven fuera de Venezuela.

Sé que la distancia también duele.

Tal vez llevás horas intentando comunicarte con tu familia. Quizás esperás un mensaje que todavía no llega. Tal vez darías cualquier cosa por estar allí abrazando a las personas que amás. Incluso podrías sentir culpa por lo que están viviendo tus compatriotas mientras vos estás lejos y a salvo.

Y también pienso en quienes, al ver esta tragedia, sienten miedo. Los desastres naturales nos recuerdan lo frágil que es la vida. Nos hacen pensar en

las personas que amamos y nos confrontan con una realidad que ninguno de nosotros puede controlar.

Muchas personas me han preguntado en estos días:

«¿Cómo puedo ayudar?»

La verdad es que ayudar no siempre requiere hacer algo extraordinario.

A veces es una llamada.

Un mensaje.

Escuchar sin apresurarnos a dar consejos.

Simplemente preguntar:

«¿Cómo estás?»

«¿Qué necesitás hoy?»

Si está a nuestro alcance, también podemos ayudar con alimentos, medicamentos, refugio o apoyo económico a través de organizaciones de confianza.

Pero hay algo que espero que nunca olvidemos.

Nuestro apoyo no debería terminar cuando las cámaras de televisión se alejan del lugar de la tragedia y dejan de transmitir de manera constante.

Con frecuencia, las semanas y los meses que siguen son los más difíciles. Es entonces cuando muchas personas comienzan a sentirse solas y olvidadas.

Seguí llamando.

Seguí preguntando cómo están.

Seguí estando presente.

Cuando ocurre una tragedia, nuestras diferencias pasan a un segundo plano y lo que realmente nos une es nuestra humanidad.

Una tragedia como esta nos recuerda lo valiosa y frágil que es la vida.

El amor importa.

La compasión importa. La bondad importa.

Estar presentes los unos para los otros importa.

En momentos como estos, quiero llevar un mensaje de esperanza y de presencia. Creo profundamente en la capacidad que tenemos los seres humanos de apoyarnos mutuamente cuando más lo necesitamos.

Si hoy tu corazón está temblando, tratate con compasión.

Permitite llorar.

Permitite recibir ayuda.

Y cuando estés listo, permitite también convertirte en una fuente de esperanza para alguien más.

No podemos cambiar lo que ha sucedido.

Pero sí podemos elegir cómo cuidarnos y acompañarnos unos a otros a partir de hoy.

Quizás…

ahí es donde comienza la esperanza.

Con todo mi cariño. ▄

(305) 666-9942

info@ligiahouben.com

ligiahouben.com

El 30 de julio de 1888 es el día de la aparición de Azul en Valparaíso, Chile. Es la obra genial, renovadora e inaugural del modernismo literario hispanoamericano, consagrada por el insigne crítico español don Juan Valera:

«Usted es usted, con gran fondo de originalidad muy extraña. El libro está impregnado de espíritu cosmopolita… Usted lo ha revuelto todo: lo ha puesto a cocer en el alambique de su cerebro y ha sacado de ello una rara quintaesencia». La primera edición de Azul se publicó en la Imprenta y Litografía Excélsior, con un extenso prólogo del poeta Eduardo de la Barra:

«Abramos el cofre azul de Rubén Darío para examinar sus joyas. Rubén Darío tiene el don de la armonía bajo todas sus formas. El porvenir triunfante se encargará de coronarlo».

Darío publicó la segunda edición en la ciudad de Guatemala en 1890 y colocó, como un galardón de triunfo, las dos «cartas americanas» de Valera, fechadas en Madrid el 22 y el 29 de octubre de 1888.

Rubén Darío, en Historia de mis libros, evoca su libro Azul con acento entrañable, en un artículo fechado en París el 6 de julio de 1913 y publicado en el diario La Nación de Buenos Aires:

«Esta mañana de primavera me he puesto a hojear mi amado viejo libro, un libro primigenio, el que iniciara un movimiento mental que había de tener después triunfantes consecuencias».

Otra de las fechas memorables en la vida y obra de Darío es la del 24 de julio de 1883. Entonces, el Panida de 16 años dio lectura en San Salvador a

su poema épico Al Libertador Bolívar, con ocasión del primer centenario del nacimiento de Simón Bolívar.

La obra fue dedicada a su mecenas, el presidente doctor don Rafael Zaldívar. También fue cantado el himno A Bolívar, con letra de Darío y música del maestro Juan Aberle.

Entre sus numerosas actividades de julio de 1906, se destaca su viaje a Río de Janeiro, Brasil, a la Tercera Conferencia Panamericana. Escribe su monumental poema Salutación al Águila, lírica diplomática y conciliadora para el águila del Norte y el cóndor del Sur.

hdpastora@yahoo.com Movimiento Mundial Dariano

Por Héctor Darío Pastora

Aquel almendro de onde la Tere

Doña Josefina Lozano de Armijo, mi bisabuela materna, tenía su hermosa casa de taquezal a media cuadra del templo parroquial de Somoto. Para ese entonces, a fines de los años cuarenta, mi pueblo natal recién se estrenaba como cabecera del departamento de Madriz.

Los domingos, después de la santa misa, la tradición era hacer la enorme fila, para saludar a la venerada matriarca, que en 1948 cumplió su centenario de vida, entre el regocijo de sus hijos, nietos y bisnietos. Todos los primos, después de recibir nuestras golosinas de las propias manos de la Mama Grande, correteábamos por el inmenso traspatio, donde se erguían, entre cedros, tempisques y ceibos, cinco palos de almendro.

María Lourdes Paguaga, la singular Lula, la más hermosa de mis primas, con su coqueto lunar junto a la boca, eligió al más juicioso de los Armijo, para hacer su solicitud.

—Carluchín, ¿verdad que, de todos mis primos, vos sos “el más buena gente”?

—Eso dicen los parientes de la Calle Real —respondí con evidente orgullo.

—Ah, pues, demostralo — agregó la Lula—. Subite al palo y regalame diez almendras. Un duende pispireto me sopló al oído:

—Pedile un besito en el lunar y el negocio queda arreglado.

Con las manos sudadas, me apresuré a seguir el consejo. La respuesta no se hizo esperar. Yo pensé: Esto tiene que ser dando-y-dando. Como dice el dicho: —Cayendo el muerto y soltando el llanto.

—Va, pues —dijo la Lula— pero rapidito, para que nadie nos mire.

Subí al palo velozmente y bajé con una docena de almendras maduritas. Pero, justamente, en el instante que cerraba los ojitos para recibir el premio, apareció don Octavio, el padre de mi prima. Los fajazos que

recibí aún me siguen doliendo.

Pero aquella aventura primeriza, en los albores de mi adolescencia, me sirvió la temática para escribir mi primer tema romántico, a ritmo de habanera.

Confesión de parte: La canción es hija natural del poema María de las Mercedes, de Antenor Sandino Hernández, dedicado a su prima, que aparece en la antología de María Teresa Sánchez. ▄

Carlos Mejía Godoy Cantautor Nicaragüense

LA HISTORIA SUENA ASÍ...

Raíces nicas en los escenarios del mundo

Hay países que exportan productos y países que exportan talento. En la película número uno de Netflix hay una Toña, una canción nacida en Managua y una directora hija de nicaragüense. No es casualidad: es una raíz que hoy florece en Hollywood, Marvel, el Super Bowl y los festivales de Europa. Esta es su historia.

Miami, julio de 2026

La película que conquistó Netflix este año se llama Mensajes de voz para Isabelle: una comedia romántica que acumuló más de 48 millones de vistas en sus dos primeras semanas y alcanzó el número uno del Top 10 global de la plataforma. Lo que la mayoría de sus espectadores no sabe es que esa película guarda, en una escena de apenas unos segundos, un homenaje a Nicaragua: un bar latino, una botella de Toña sobre la mesa y, de fondo, la voz de una cantautora nacida en Managua.

No fue casualidad. La directora lo pidió así. Y esa decisión es

la señal más reciente de algo que lleva más de una década creciendo sin que nadie lo contara completo: el talento con sangre nicaragüense está ocupando los escenarios más grandes del mundo.

La directora que pidió Nicaragua

Leah McKendrick —guionista, directora y actriz de la película— creció en San Francisco, hija de madre nicaragüense y padre de raíces irlandesas y escocesas. Escribió el guion hace más de ocho años, inspirada en el amor por su hermana menor, y millones de espectadores terminaron riendo y llorando con

la historia de Jill, una mujer que reconstruye el duelo por su hermana a través de los

Foto: Cortesía.
Foto: IG @leahmckendrick

mensajes de voz que ella le dejó. Cuando por fin tuvo el control de cada cuadro de su película, McKendrick tomó una decisión que ningún comunicado anunció: quiso que Nicaragua estuviera adentro.

La voz en la banda sonora

La canción de aquella escena es “De primeras veces”, de Ceshia Ubau, nacida en Managua en 1997. “El equipo de producción de la película me contactó y comentó que la directora, que tiene raíces nicaragüenses, quería incluir una canción de una artista de Nicaragua”, reveló la cantautora al celebrar el estreno.

La pieza nació para una obra de teatro de la actriz costarricense Katia Mora, y de un escenario en San José saltó a la banda sonora del fenómeno de Netflix. Psicóloga de profesión y cantautora de vocación, Ubau suma tres discos y el reconocimiento como Cantautora Centroamericana del Año en los Premios Música 503, en 2025. La vida la llevó primero a Costa Rica y hoy continúa su historia en España.

Así, la película del momento lleva sangre nicaragüense por partida doble: la mujer que la dirige y la

voz que canta en ella. En redes, la diáspora lo celebró como se celebra un cuadrangular.

La que plantó la bandera

Toda huella tiene una pisada anterior. En los SAG Awards de 2019, una actriz giró ante las cámaras y su vestido blanco se abrió para revelar la bandera azul y blanco de Nicaragua. “Nicaragua, mi corazón está con ustedes”, escribió esa noche Shakira Barrera, nacida en Nueva Jersey de padres nicaragüenses. Se dio a conocer en GLOW, la serie de Netflix nominada al Emmy, y desde entonces no ha dejado de abrir puertas: Marvel con Ironheart, Star Wars con Ahsoka y, este año, la premiada serie Hacks. Su orgullo no es de utilería — “Nicaragua está en nuestra sangre”, resume. Ella plantó la bandera; McKendrick puso el apellido en los créditos.

Y en todas partes

El camino de Ceshia sigue hasta España, donde hoy vive otro nombre que el lector reconocerá: el poeta William González Guevara, protagonista de nuestra portada, primer latinoamericano en ganar el Premio Antonio Carvajal y primer centroamericano en recibir el

Premio Hiperión. “Mi madre es Nicaragua, pero mi padre es España”, ha dicho.

Y la lista sigue: Gabriel Serra logró en 2015 la primera nominación al Óscar de una obra nicaragüense; Laura Baumeister estrenó en Toronto la primera película de ficción dirigida por una mujer nica y ya prepara la segunda, seleccionada en los foros de Cannes y San Sebastián; y este febrero, Giancarlo Guerrero — nacido en Managua, seis premios Grammy— dirigió la orquesta que abrió el show de Bad Bunny en el Super Bowl ante 120 millones de espectadores. Hoy vive en Miami: su camino es el que termina más cerca de casa.

La herencia

Todos estos caminos brotan de la misma raíz. Unos nacieron en ella, como Ceshia y William; otros la heredaron, como Leah y Shakira. Da igual la distancia: la raíz no se corta al cruzar fronteras — y hoy canta, dirige, actúa y escribe en los escenarios más grandes del mundo. “Mi madre es Nicaragua”, dice William. Al final, toda raíz lleva a lo mismo: a la madre tierra que la sembró.

La próxima vez que una historia te sorprenda con un acento familiar, no lo dudés: detrás, casi siempre, hay una raíz con forma de Nicaragua.▄

info@alsonardelamarimba.com

alsonardelamarimba.com

Foto: IG @laura.baumeister.demontis
Foto: IG @shakirabarrera

NICARAGUA

VIVAS DE MI TIERRA

La Ciudad de Doral, en conjunto con la concejal Maureen Porras, llevó a cabo el pasado 7 de julio una emotiva ceremonia de reconocimiento para honrar a líderes, empresarios y miembros destacados de la comunidad nicaragüense que, a través de su trayectoria, esfuerzo y compromiso, han dejado una huella significativa en la ciudad y en el condado de Miami-Dade.

El evento, impulsado como parte de la iniciativa Nicas en el Extranjero, de Adriana

Paniagua, celebró a personas que representan con orgullo sus raíces y que, desde sectores como el emprendimiento, la gastronomía, la educación, el arte, el mercadeo, el derecho, la belleza, los bienes raíces y los servicios profesionales, han contribuido al crecimiento económico, cultural y social de la comunidad.

Durante la ceremonia, cada homenajeado recibió un Certificado de Reconocimiento en honor a sus logros

profesionales, su liderazgo y su valioso aporte a la sociedad. El encuentro destacó historias de perseverancia, innovación y superación, reconociendo a quienes con sus negocios y proyectos generan oportunidades, inspiran a otros y fortalecen los lazos entre Nicaragua y Estados Unidos.

La concejal Porras reafirmó la importancia de visibilizar y apoyar a los líderes comunitarios que trabajan día a día por construir una comunidad más

Doral, julio de 2026

fuerte y unida. Más que una entrega de certificados, la ceremonia fue un homenaje al talento, la dedicación y el espíritu emprendedor de los nicaragüenses en el extranjero.

RECONOCIMIENTOS:

1. Adriana Paniagua

Nicas en el Extranjero

2. Alex Carcache y Yerick Martinez

Limoncello

3. Miguel López Miguelloons

4. Nubia Fonseca

The Lounge Designs

5. Marx Baldizón Violinista

6. Luis Flores

Rest. El Madroño

7. Nicolas Aguado Aguado Immigration

8. Nelson Zarate Pini Insurance

9. Marcos Romano y Emmisabel Calderon FLA Cleanings

10. Helena Tercero Lalena’s food

11. Alejandra Cruz

The Cask Coffee

12. Starina JerezMaquillista prof. / Paralegal

13. Jancy Casco

- Maquilista profesional

14. Orlando Morales

Al Sonar de la Marimba. ▄

Adriana Paniagua Nicas en el Extranjero
Foto: Orlando Morales/ Rodrigo Garay

LIGIA I. GUERRERO

Tema:

Gratitud

Instagram: @Pligiaiguerrero_poeta

El poema es un canto de gratitud hacia la naturaleza, donde la autora aprende de su ritmo y belleza para valorar su propio viaje existencial.

GRATITUD

Sueño con desafiar la montaña que me embruja con su paisaje, que me roba el aliento con su antigua manera de nombrar el silencio.

El río me seduce en coplas sonoras sin pronunciar palabra, junto a la lluvia clara, refresca mi alma, la agita y la desborda de alegría.

Aprendí del árbol, frondoso y sereno, la paciencia firme ante todo cuanto acontece, a pesar del ímpetu del tiempo.

De la semilla brota la fe escondida. Del horizonte asoma la promesa solemne de esperar el alba.

He visto al viento abrazar los trigales, ensayar antiguas melodías entre las ramas dormidas para cortejar la mañana.

Todo tiene su tiempo. La rosa no compite con la estrella. La nube no envidia al firmamento.

Cada partícula de la naturaleza celebra el secreto espacio donde habita su belleza y resguarda en silencio su razón de ser.

Y yo, pequeña transeúnte de la vida, andariega de sueños, viajera perpetua del asombro, elevo mi gratitud al cielo

por esta tierra generosa que nos acoge, nos guarda y nos susurra quedito el antiguo arte de agradecer.

Pelis

Toy Story 5

Dirección: Andrew Stanton

Año: 2026

Voces: Tom Hanks, Tim Allen, Anna Faris, Ernie Hudson

Disponible: Cines

Woody, Buzz y juguetes regresan en una aventura sobre tecnología e infancia, conservando el humor y la emoción de siempre.

sERIES

I Will Find You

Año: 2026

Basada en: La novela de Harlan Coben

Elenco: Sam Worthington, Britt Lower, Milo

Ventimiglia

Disponible: Netflix

Un hombre encarcelado injustamente descubre una nueva pista que podría cambiar su destino y proteger el futuro de su familia.

En PANTALLA

Por Kenia Obando

Disclosure Day

Dirección: Steven Spielberg

Año: 2026

Elenco: Emily Blunt, Josh O’Connor

Género: Ciencia ficción

Disponible: Cines

Steven Spielberg regresa a la ciencia ficción con un misterio sobre un descubrimiento que cambiará nuestra comprensión del universo conocido.

House of the Dragon – Temporada 3

Creadores: Ryan Condal y George R. R.

Martin

Año: 2026

Elenco: Emma D’Arcy, Matt Smith, Olivia Cooke

Disponible: Max

La guerra por el Trono de Hierro crece mientras las alianzas se rompen y los dragones dominan nuevamente cada batalla.

The Sheep Detectives

Dirección: Kyle Balda

Año: 2026

Género: Comedia de misterio

Disponible: Prime Video

Un grupo de ovejas ingeniosas investiga extraños acontecimientos que alteran su comunidad, iniciando una divertida aventura con humor y misterio.

Dutton Ranch

Creador: Taylor Sheridan

Año: 2026

Elenco: Kelly Reilly, Cole Hauser

Disponible: Paramount+

El universo de Yellowstone continúa explorando el legado Dutton y los desafíos que amenazan la supervivencia de su rancho familiar.

SHAKIRA

ft. BURNA BOY

“Dai Dai” La canción del Mundial hizo historia: primera de un torneo en llegar al número uno global de Spotify y Billboard. Shakira superó los 99 millones de oyentes mensuales, récord para una artista latina.

BELINDA & LOS ÁNGELES AZULES

“Por ella”

La cumbia eterna de los íconos de Iztapalapa junto a la voz pop de Belinda, con producción del multiganador del Grammy Tainy. En pleno ascenso en los rankings de Iberoamérica este verano.

MORAT

“Tu cárcel” Los colombianos alcanzaron el número uno de Billboard con su versión del clásico de Los Bukis. Un puente entre generaciones: la balada de los papás, renacida en el pop-folk más querido de la región.

RAWAYANA & MANUEL TURIZO

“Inglés en Miami” La colaboración venezolano-colombiana que suena en nuestras calles: la historia de una joven que llega a Miami a estudiar inglés. Número uno del Latin Airplay y una de las mejores del año según Billboard.

Pop tropical Pop mundial Cumbia Pop latino

MON LAFERTE

“Femme Fatale Vol. 2”

Veinte canciones nuevas donde la chilena explora la dependencia emocional, la maternidad y la memoria con un sonido etéreo y ecléctico. Billboard lo ubicó entre los mejores álbumes latinos del año.

Alternativo

TRUENO

“Estilo Sudaka” El rapero argentino convirtió un insulto en bandera: reivindica el término “sudaca” como identidad sudamericana, sobre rap y funk. Billboard la destacó entre las mejores canciones del 2026. Orgullo con bajos potentes.

Cara de crimen

William González Guevara (Nicaragua)

Con una voz intensa y desgarrada, este poemario convierte la violencia centroamericana en memoria, denuncia y belleza verbal. William González Guevara escribe desde la marginalidad, la migración y la supervivencia, revelándose como una de las voces jóvenes más poderosas de la poesía nicaragüense actual.

Limpia

Alia Trabucco Zerán (Chile)

Estela trabaja durante años en la casa de una familia acomodada, hasta que una muerte altera para siempre el equilibrio doméstico. Su confesión revela tensiones de clase, afectos ambiguos y violencias silenciosas en una novela inquietante, precisa y profundamente incómoda.

Las niñas del naranjel

Gabriela Cabezón Cámara (Argentina)

Inspirada en Catalina de Erauso, esta novela emprende una travesía feroz por la América colonial junto a dos niñas indígenas. Con un lenguaje vibrante, mezcla aventura, crítica al poder y libertad imaginativa en una de las narrativas latinoamericanas más singulares de los últimos años.

Los recuerdos del porvenir

Elena Garro (México)

En el pueblo de Ixtepec, la memoria colectiva narra amores imposibles, violencia política y vidas suspendidas tras la Revolución mexicana. Elena Garro construye una novela visionaria donde historia, tiempo y fatalidad se entrelazan con una fuerza poética adelantada a su época.

Cien cuyes

Gustavo Rodríguez (Perú)

En la Lima contemporánea, Eufrasia cuida a personas mayores enfrentadas a la soledad y al desgaste de la vida. Con humor, ternura y filo moral, esta novela aborda la dignidad, la vejez y el derecho a decidir cómo despedirse.

La amortajada

María Luisa Bombal (Chile)

Desde su ataúd, Ana María contempla a quienes marcaron su vida y revive amores, desencuentros y silencios íntimos. María Luisa Bombal transforma la muerte en conciencia reveladora, en una novela breve, delicada y precursora de la gran renovación narrativa latinoamericana.

Leer es sembrar luz en la mente y despertar la conciencia.

LA TINO

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