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Las carreteras —largas, exigentes, cambiantes— han sido el escenario donde se ha construido buena parte del desarrollo económico de Colombia. Y dentro de esa historia, hay nombres que no solo han estado presentes, sino que han ayudado a recorrerla. Kenworth de la Montaña es uno de ellos. Hablar de sus 40 años no es únicamente revisar la trayectoria de una compañía. Es, en muchos sentidos, mirar el país desde la carretera: entender cómo ha evolucionado el transporte, cómo se han transformado las operaciones y cómo el respaldo se convirtió en el verdadero diferencial del negocio.
Durante cuatro décadas, hay una constante silenciosa que ha acompañado el movimiento del país: el transporte de carga. En un territorio marcado por la complejidad geográfica, las brechas en infraestructura y los desafíos logísticos, mover mercancía nunca ha sido una tarea simple.

Una historia que comenzó en un país exigente
Cuando Kenworth de la Montaña inició operaciones en la década de los 80, las condiciones del país exigían más que buenos vehículos. Las rutas eran limitadas, los tiempos inciertos y la operación dependía, en gran medida, de la capacidad de resistir. Cada viaje era una prueba. A esto se sumaban factores como la fragmentación de las rutas, los altos costos operativos, la limitada estandarización del servicio técnico y un entorno donde la confiabilidad del equipo podía definir el éxito o el fracaso de una operación.
En ese contexto, el transporte terrestre comenzaba a consolidarse como el eje que conectaba regiones, industrias y economías locales. No era solo una actividad productiva: era la manera en que el país se movía. Desde el inicio, la apuesta fue clara. No se trataba únicamente de traer vehículos a Colombia, sino de introducir soluciones capaces de responder a una geografía demandante, a largas distancias y a condiciones que ponían a prueba cada componente.
La llegada de la marca Kenworth respondió a esa lógica. Vehículos diseñados para condiciones exigentes, con reputación global en durabilidad y desempeño, pero que debían demostrar su valor en el terreno real: la carretera colombiana.

Detrás de esa visión estuvo Jaime Alberto Pineda, quien entendió que el negocio no podía limitarse a la comercialización. La clave estaba en construir una compañía cercana al transportador, con una mirada de largo plazo y con la capacidad de generar confianza en un sector donde cada decisión se toma en función de lo que pasa en ruta.

Con el tiempo, la carretera dejó una lección clara: no basta con que el vehículo llegue, lo importante es que no se detenga. En el transporte de carga, el negocio no se define en la entrega, sino en la continuidad. Y en Colombia, donde una detención no solo implica un retraso sino posibles sobrecostos, pérdida de carga, incumplimientos contractuales y presión sobre el flujo de caja del transportador, la disponibilidad del vehículo se convierte en un factor crítico. Ahí es donde el modelo evoluciona.
Kenworth de la Montaña entendió que el valor no estaba únicamente en el producto, sino en todo lo que lo rodea: posventa, repuestos, soporte técnico especializado y capacidad de respuesta. Porque en la carretera, el tiempo no se negocia. Ese tránsito —de vender vehículos a construir soluciones— explica buena parte de su crecimiento. No como discurso, sino como necesidad real del mercado.




La carretera como escenario de evolución
A lo largo de estas cuatro décadas, las carreteras del país también han cambiado. Algunas se han modernizado, otras siguen siendo desafiantes, pero en todas ellas la exigencia se ha mantenido constante. El transporte de carga en Colombia ha evolucionado junto con ellas.
La expansión de los corredores logísticos, la mayor presión por eficiencia, la necesidad de reducir costos y la profesionalización del sector han redefinido la operación. Hoy, cada kilómetro cuenta. En ese proceso, los vehículos han tenido que adaptarse.
Modelos como el Kenworth T800 se consolidaron como referentes no solo por sus atributos técnicos, sino por su capacidad de responder en condiciones reales de operación. Su presencia en distintos sectores lo convirtió en parte del paisaje habitual de la carretera.
Hoy, esa evolución continúa con nuevas generaciones como el T880, que incorporan mejoras en eficiencia, seguridad y tecnología, alineadas con una operación más exigente, más técnica y más enfocada en la rentabilidad. Porque si algo ha demostrado la carretera, es que la exigencia no disminuye: se transforma.
El crecimiento de Kenworth de la Montaña ha seguido el mismo ritmo del país: a veces acelerado, a veces desafiante, pero siempre en movimiento. Sectores como la construcción, la minería, la agroindustria, el retail y la logística han elevado sus estándares, y con ellos, las exigencias sobre el transporte.
Hoy, movilizar carga no es solo trasladar mercancía. Es cumplir tiempos, optimizar rutas, reducir costos y sostener operaciones cada vez más complejas. En un país donde más del 70% de la carga se mueve por carretera, cualquier mejora en eficiencia o disponibilidad tiene un impacto directo en la competitividad. Responder a ese contexto implicó crecer en cobertura, en capacidad y en cercanía. Estar donde están las operaciones, entender sus dinámicas y acompañarlas en tiempo real. Porque al final, la relación no se construye en la venta, sino en el recorrido.


Detrás de cada operación hay decisiones, y detrás de cada decisión, personas. Durante estos 40 años, la cultura organizacional ha sido uno de los pilares de Kenworth de la Montaña. Valores como la confianza, la cercanía, el compromiso y la vocación de servicio han marcado la manera en que la compañía se relaciona con el sector.
En un negocio donde la carretera no da margen de error, la capacidad de respuesta es tan importante como el producto. El conocimiento técnico, la experiencia acumulada y la comprensión del cliente han sido determinantes para sostener esa relación en el tiempo. Porque en este sector, la confianza no se construye en un momento. Se construye viaje tras viaje.

Un aniversario que mira hacia adelante
Las carreteras siguen. Y con ellas, las exigencias. En ese contexto, la celebración de los 40 años no es un punto de llegada, sino una señal de continuidad. Uno de los momentos más representativos fue la llegada de un buque al puerto de Cartagena con una nueva flota de tractomulas. Una imagen que conecta pasado y futuro: nuevas unidades listas para entrar a operación en un país que no se detiene.
En un momento en el que Colombia discute su eficiencia logística, la modernización de su infraestructura y la necesidad de operaciones más sostenibles, esta llegada no es solo un movimiento comercial. Es parte de una conversación más grande. Un evento que se realizó en familia: clientes, socios y allegados, esa red que hace Ser a Kenworth de la Montaña y, además, moviliza a Colombia. Porque cada avance en el transporte impacta directamente la forma en que el país se mueve.



















40 años que explican una parte del país
Más de 25.000 vehículos comercializados y un año récord como 2011, con 4.500 unidades vendidas, hablan de escala. Pero lo que realmente importa es la permanencia. Porque en el transporte de carga, mantenerse vigente durante cuatro décadas en un entorno exigente es, en sí mismo, una validación. Kenworth de la Montaña ha sido parte de ese recorrido. Ha estado en las rutas, en las operaciones, en los momentos de crecimiento y en los desafíos del sector. Por eso, sus 40 años no son solo una celebración empresarial. Son una forma de leer la evolución del transporte en Colombia.
Porque en un país donde la geografía impone condiciones, la logística exige precisión y la economía depende del movimiento constante, la carretera sigue siendo el eje invisible del desarrollo. Y en esa historia, que se escri-









Un portafolio diseñado para producir más
La apuesta de Inchcape en Colombia por los vehículos comerciales toma una forma concreta con las nuevas series de camiones JAC: un portafolio amplio, técnico y alineado con las necesidades reales del transportador. Desde operaciones de última milla hasta transporte pesado, la marca ha estructurado una oferta de 13 referencias que responde a diferentes aplicaciones y segmentos.
“En Inchcape nuestro propósito es traer movilidad a las comunidades del mundo, y hoy esa propuesta se aterriza en Colombia con vehículos productivos que van desde la última hasta la primera milla”, señala Juan Carlos Gomez, Commercial Lead.


Con una oferta de camiones pesados que cubre desde aplicaciones vocacionales hasta tractocamiones de larga distancia, JAC fortalece su presencia en Colombia de la mano de Inchcape y su red aliada de concesionarios a nivel nacional con una propuesta enfocada en rentabilidad, desempeño y continuidad operativa.
Este enfoque se traduce en una configuración de producto pensada para el negocio. No se trata únicamente de ofrecer camiones, sino de entregar herramientas de trabajo que permitan maximizar la operación diaria, reducir costos y aumentar la rentabilidad.
Dentro de ese portafolio, los camiones pesados tienen un papel clave. En un mercado donde las aplicaciones como volquetas y mezcladoras demandan resistencia, disponibilidad y respaldo, JAC introduce soluciones enfocadas en operación continua. Las referencias AX410 volqueta y AX410 mezcladora responden a esa necesidad. Equipadas con motor Cummins X12, transmisión mecánica Fast de 12 velocidades y un chasis reforzado, estas unidades están diseñadas para soportar condiciones exigentes, especialmente en entornos off road y zonas rurales del país.
“La operación en este segmento exige robustez en la posventa, calidad y un negocio que nunca pare. Por eso desarrollamos estas configuraciones para responder a esas necesidades”, explica la compañía.
Elementos como el protector de motor, la configuración estructural del chasis y los sistemas de seguridad refuerzan una propuesta orientada a la durabilidad y la confiabilidad. En un negocio donde cada hora cuenta, la capacidad de mantener el vehículo en operación se convierte en un factor determinante.

En el segmento de carga, donde se concentra gran parte de la operación logística nacional, JAC con el respaldo de Inchcape participa con su referencia XVR en la categoría de 17 toneladas, uno de los nichos más dinámicos del mercado colombiano.
Este segmento es responsable del transporte intermunicipal de mercancías clave como alimentos, bebidas, materiales de construcción y carga seca. Para responder a esa demanda, la XVR integra una configuración técnica enfocada en capacidad, eficiencia y desempeño.
“Nuestra referencia XVR combina un motor Cummins con una transmisión Fast, lo que nos permite ofrecer uno de los niveles de potencia y torque más altos del segmento”, destacó Juan Carlos Gomez, Commercial Lead de JAC.
A esto se suman 3 chasis que van desde un largo de 7,7 metros hasta 9,9 metros a punta de chasis. Esto permite optimizar la capacidad de carga y el volumen transportado. Esta característica es especialmente relevante para operadores que buscan maximizar cada viaje, ya sea en términos de peso o de cubicaje. Y finalmente, nos trae un nivel seguridad robusto con ABS, control de tracción, control de estabilidad y frenos de tambor con soporte de freno de motor tipo Jake para máxima seguridad.




La cabina, por su parte, ha sido diseñada para mejorar la experiencia del conductor, con una configuración amplia y ergonómica que aporta confort en recorridos largos. Este elemento, aunque muchas veces subestimado, tiene un impacto directo en la productividad, al reducir la fatiga y mejorar las condiciones de operación.
El resultado es un vehículo que no solo cumple con las exigencias técnicas del segmento, sino que también se adapta a las condiciones reales de las carreteras colombianas, donde la topografía y la variabilidad de las rutas exigen soluciones robustas y eficientes.

QX: eficiencia, CPK (Costo por Kilometro) y el negocio que no se detiene
En la parte alta del portafolio, la línea QX representa la consolidación de la propuesta de JAC para el transporte de larga distancia. Con las referencias QX500 (tractomula) y QX360 (Super Mini Mula), la marca introduce una solución enfocada en uno de los indicadores más relevantes para el transportador: el costo por kilómetro (CPK).
Ambas configuraciones incorporan motor Cummins X12 y transmisión Fast de 16 velocidades automatizada, una combinación única pensada para ofrecer eficiencia en consumo de combustible, desempeño en topografía exigente y confiabilidad mecánica.
“Entendemos que el principal indicador para nuestros clientes es el CPK y el TCO. Por eso nos enfocamos en el consumo de combustible, que representa cerca del 50% del costo de operación”, afirma Juan C Gomez.
En condiciones reales de operación, la marca ha registrado consumos que oscilan entre 7,5 y hasta 8,8 kilómetros por galón, dependiendo de variables como la ruta, la carga y el estilo de conducción. Esta diferencia, en términos acumulados, puede representar un impacto significativo en la rentabilidad del negocio.
Pero la propuesta no se queda únicamente en la eficiencia. La configuración de estas unidades ha sido diseñada específicamente para Colombia, teniendo en cuenta factores como la topografía, las condiciones de operación y las necesidades del transportador local.
A esto se suma la integración de I Connect, telemetría y acompañamiento técnico y tecnológico para monitorear variables clave del vehículo y optimizar su desempeño en tiempo real, fortaleciendo la toma de decisiones y el control operativo.
“El objetivo es claro: ofrecer un portafolio que le permita al transportador costar menos y producir más”, resume la compañía.

Posventa: el verdadero diferencial en la operación
Si bien el producto es el punto de partida, la verdadera propuesta de valor de las nuevas series de camiones JAC en Colombia se fortalece a través del respaldo de Inchcape. La compañía ha desarrollado una estructura de posventa robusta que busca garantizar la continuidad operativa de sus clientes.
A través de su red de Trucks & Vans Centers a nivel nacional, Inchcape ofrece servicios especializados que incluyen mantenimiento preventivo, reparaciones mayores, atención express y disponibilidad de repuestos. Estos centros cuentan con equipos técnicos entrenados por marca, lo que asegura un servicio alineado con los estándares de cada fabricante. Hoy, los Trucks & Van Center están en Bogotá, Medellín, Calí, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Tunja, Villavicencio y Pereira.
“El concepto de Inchcape Professional nace precisamente para ofrecer agilidad en el servicio, eficiencia en los repuestos y cobertura nacional para que el negocio del cliente nunca pare”, explican.



La operación se apoya además en un centro de distribución logístico de más de 10.000 m², diseñado para garantizar la disponibilidad de piezas y reducir los tiempos de respuesta. Esta infraestructura permite atender no solo la operación de las series S, XV, AX y QX de JAC, sino el portafolio completo de la compañía.
En el segmento de flotas, la propuesta incluye soluciones como inventarios en consignación, técnicos dedicados y monitoreo a través de telemática I-Connect, herramientas que permiten optimizar la gestión de los activos y mejorar la eficiencia operativa.
A esto se suma un componente clave: la capacitación. Inchcape cuenta con centros de entrenamiento donde forma constantemente a sus equipos técnicos, asegurando que el conocimiento evolucione al ritmo de la tecnología.
El resultado es una estructura que trasciende la venta del vehículo y se convierte en un aliado estratégico para el transportador.
Con esta combinación de producto, configuración técnica y respaldo operativo, JAC, de la mano de Inchcape y su red aliada de concesionarios, se posiciona como una alternativa sólida para el mercado colombiano. Una propuesta que entiende que, en el transporte, la rentabilidad no depende solo del camión, sino de todo lo que lo mantiene en movimiento.
El segmento de vanes en Colombia continúa consolidándose como un eje clave para la movilidad empresarial, el turismo y el transporte intermunicipal. En ese contexto, la llegada de la nueva Sprinter 411 CDI fortalece la oferta de Mercedes-Benz Vans en el país, en un mercado que alcanzó 5.259 unidades en 2025 y que proyecta un crecimiento hasta cerca de 5.600 unidades en 2026.
Con este lanzamiento, la marca no solo amplía su portafolio, sino que responde a una demanda creciente por soluciones versátiles, eficientes y adaptadas a múltiples tipos de operación, desde transporte especial hasta carga liviana.


La nueva Sprinter 411 CDI se integra como una alternativa diseñada para cubrir diferentes escenarios operativos, tanto urbanos como intermunicipales. Su configuración permite atender servicios de transporte especial, turismo, rutas empresariales y servicio nacional corriente, además de contar con homologación para transporte de mercancías.
Este enfoque responde directamente a la dinámica del mercado colombiano, donde la diversificación de aplicaciones se ha convertido en un factor determinante para los transportadores. La posibilidad de operar en distintos segmentos con un mismo vehículo representa una ventaja competitiva clara en términos de rentabilidad y aprovechamiento del activo.

Desde la marca destacan que la Sprinter ha construido su reputación sobre atributos como confiabilidad, seguridad y confort, elementos que siguen siendo centrales en esta nueva incorporación. La arquitectura del vehículo, con el motor delantero ubicado por fuera del habitáculo, contribuye a mejorar la experiencia de conducción al reducir vibraciones, ruido y transferencia de calor hacia la cabina, un aspecto clave en jornadas extensas de operación.
Desempeño, seguridad y confort orientados a la operación
En el corazón de la Sprinter 411 CDI se encuentra el motor diésel OM654 de 2.0 litros, que entrega 113 caballos de fuerza y 300 Nm de torque, asociado a una transmisión manual ECO Gear de seis velocidades y tracción trasera. Esta configuración apunta a ofrecer un balance adecuado entre desempeño y eficiencia, especialmente en operaciones mixtas que combinan ciudad y carretera.
El modelo está homologado para transportar hasta ocho pasajeros más conductor, lo que lo ubica en un punto estratégico dentro del portafolio, especialmente para aplicaciones que requieren agilidad operativa sin sacrificar capacidad. En materia de seguridad, incorpora un paquete robusto que incluye ESP adaptativo, asistente de viento lateral, asistente de arranque en pendientes y sistema ABS con distribución electrónica de frenado. A esto se suma el servofreno de emergencia activo, un elemento que refuerza la seguridad en entornos urbanos y de alta exigencia.
El enfoque en el confort también es evidente en su equipamiento: aire acondicionado independiente para conductor y pasajeros, volante multifunción con computador de a bordo, control crucero, sensor de lluvia y sistema de arranque sin llave. Todo esto, acompañado de frenos de disco en las cuatro ruedas, configura un entorno de conducción pensado tanto para el operador como para los ocupantes.

Conectividad y respaldo: claves en la propuesta de valor
Uno de los diferenciales de esta nueva incorporación es la integración de I-Connect, una plataforma de telemetría que permite a los operadores monitorear variables clave de la operación. Desde consumo de combustible y tiempos en ralentí hasta alertas de fallas electrónicas y geocercas, la herramienta facilita la toma de decisiones basada en datos.
Además, permite realizar comparativos entre conductores e integrarse con otras plataformas, lo que la convierte en un aliado estratégico para la gestión de flotas. Como valor agregado, esta solución estará disponible sin costo adicional durante los primeros tres años para las vanes comercializadas en 2026, un incentivo que apunta directamente a mejorar la eficiencia operativa de los clientes. A nivel de respaldo, la marca cuenta con una red de posventa compuesta por siete socios de negocio y 14 talleres a nivel nacional, con presencia en ciudades clave como Bogotá, Cali, Barranquilla e Ibagué. Este soporte resulta fundamental en un segmento donde la disponibilidad del vehículo y la rapidez en el servicio técnico impactan directamente la rentabilidad.



La Sprinter 411 CDI Pasajeros MY2026 llega al mercado colombiano con un precio de $199.900.000 (sin adecuaciones), sumándose a un portafolio que incluye versiones como la 415 CDI, 515 CDI y 517 CDI, así como alternativas eléctricas como la eSprinter 314 Panel. Con esta ampliación, Mercedes-Benz Vans refuerza su presencia en un segmento competitivo, apostando por una combinación de tecnología, versatilidad y respaldo que responde a las exigencias actuales del transporte en Colombia.



Con una inversión superior a los 640 millones de pesos, Pasarex incorpora 10 unidades a gas natural vehicular, apostando por eficiencia operativa y sostenibilidad en la logística urbana.
En un contexto donde la rentabilidad y la optimización de recursos son determinantes para la competitividad del transporte empresarial, la renovación de flota se convierte en una decisión estratégica. Bajo esta premisa, Pasarex, compañía especializada en logística internacional y transporte expreso, da

un paso firme con la incorporación de 10 unidades Van Cargo a Gas Natural Vehicular (GNV) de DFAC | Dongfeng.
La operación, que supera los 640 millones de pesos, no solo responde a una necesidad de crecimiento, sino también a una visión clara de estandarización y eficiencia. Con estas unidades, la compañía busca
optimizar la gestión de repuestos, facilitar el mantenimiento y garantizar una operación homogénea en ciudades clave como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.
Desde Magma Automotive, representante de la marca en Colombia, se destaca que esta entrega refleja una apuesta concreta por tecnologías más limpias y eficientes, alineadas con las nuevas exigencias del sector. La decisión de Pasarex, más allá de una renovación puntual, se posiciona como una estrategia de largo plazo para fortalecer su operación en un entorno cada vez más competitivo.
Tecnología GNV: eficiencia, desempeño y sostenibilidad
El corazón de esta apuesta está en la tecnología de Gas Natural Vehicular, que empieza a consolidarse como una alternativa viable dentro del transporte de carga ligera. La Van Cargo GNV de DFAC | Dongfeng se ubica precisamente en ese segmento: el de los utilitarios diseñados para la distribución urbana, donde cada kilómetro recorrido impacta directamente en los costos operativos.
Equipada con un motor de 1.6 litros Euro 6, capaz de generar 105 caballos de potencia y un torque de 13 kg/m, esta van ha sido desarrollada específicamente para operar con GNV. Esto no es un detalle menor: al tratarse de un sistema dedicado, el vehículo aprovecha de manera más eficiente las propiedades del combustible, logrando un desempeño más consistente en condiciones reales de operación.
A esto se suma una transmisión manual de cinco velocidades adaptada a la topografía colombiana, un factor clave cuando se habla de operación
urbana en ciudades con exigencias como Bogotá o Medellín. En términos de capacidad, la Van Cargo ofrece hasta 1.200 kilogramos de carga, lo que la convierte en una herramienta efectiva para operaciones logísticas intensivas.
Pero más allá de las cifras, el verdadero diferencial está en el impacto económico y ambiental. El uso de GNV permite reducciones de hasta 30% en costos operativos, una variable crítica en un escenario donde el diésel enfrenta cambios estructurales. Además, las emisiones contaminantes disminuyen de manera significativa: hasta 99% en material particulado fino, 50% en CO₂ y 75% en óxidos de nitrógeno.
Este balance entre eficiencia y sostenibilidad posiciona al GNV no solo como una alternativa, sino como una solución concreta frente a los retos actuales del transporte.
Un respaldo que impulsa la adopción tecnológica
Adoptar una nueva tecnología no depende únicamente del producto, sino del ecosistema que lo respalda. En este punto, DFAC | Dongfeng ha construido una propuesta sólida en el mercado colombiano, apoyada en una red de posventa que juega un papel determinante en la confianza del transportador.
Las unidades Van Cargo GNV cuentan con una garantía de tres años o 200.000 kilómetros, respaldadas por la red de talleres de Greccomotors, con presencia en ciudades estratégicas como Bogotá, Bucaramanga y Cúcuta. Este soporte técnico especializado, junto con la disponibilidad de repuestos, permite asegurar continuidad operativa, uno de los factores más valorados por las empresas del sector.


Adicionalmente, el contexto regulatorio también empieza a favorecer este tipo de tecnologías. Mientras el nuevo decreto de chatarrización y modernización de flota plantea retos importantes para el mercado —con posibles incrementos en los costos de adquisición—, el GNV se posiciona como una alternativa que, en muchos casos, queda al margen de estas disposiciones, sumando beneficios tributarios y operativos.
En este escenario, DFAC | Dongfeng avanza con una propuesta que no solo cubre el segmento liviano, sino que abarca un portafolio completo de soluciones, desde minitrucks hasta tractocamiones, integrando la tecnología GNV como uno de sus pilares estratégicos.
La decisión de Pasarex, entonces, no es un caso aislado. Es una señal clara de hacia dónde se está moviendo el transporte en Colombia: hacia modelos más eficientes, sostenibles y respaldados por marcas que entienden que el negocio no termina en la venta, sino que comienza en la operación.



de transformación, impulsado por la necesidad de mejorar la eficiencia operativa, reducir costos y adaptarse a condiciones cada vez más exigentes. En ese contexto, la llegada de SITRAK al país en 2026 se presenta como una apuesta estratégica que busca responder directamente a las necesidades reales del transportador colombiano.

Desde febrero de este año, Motorysa Vehículos Comerciales incorpora a su portafolio la marca SITRAK, con el objetivo de fortalecer la oferta en los segmentos de carga mediana, pesada y aplicaciones especiales. Se trata de una marca con más de 15 años de experiencia en el desarrollo de vehículos comerciales, respaldada por el grupo Sinotruk, uno de los mayores fabricantes de camiones en China, con una trayectoria industrial de 90 años.

SITRAK aterriza en Colombia de la mano de Motorysa con un portafolio diseñado para carga mediana, pesada y aplicaciones especiales. Tres familias de producto, enfoque en eficiencia y respaldo nacional marcan su apuesta por transformar la operación del transportador colombiano.


Tres familias de producto para una operación exigente
Hablar de transporte en Colombia es hablar de topografía compleja, trayectos largos, condiciones variables y múltiples aplicaciones. Desde la distribución urbana hasta la operación minera o de infraestructura, el reto está en contar con vehículos que realmente se adapten a esas dinámicas.
En ese sentido, SITRAK llega al país con tres familias de producto pensadas para cubrir distintos frentes operativos, entendiendo que no existe una única solución para el transporte.
La primera de ellas es la línea G5S, enfocada en el segmento de carga mediana. Esta familia destaca por su versatilidad, con configuraciones que incluyen chasis cabinado corto 4x2 para aplicaciones como volquetas o cajas compactadoras de residuos, así como vehículos tractores 4x2 en versiones de minimula y superminimula. Se trata de soluciones orientadas a operaciones urbanas y regionales, donde la maniobrabilidad y la eficiencia juegan un papel determinante.
En el segmento de pesados, la marca introduce la familia G7S, diseñada para operaciones de mayor exigencia. Aquí se incluyen configuraciones de chasis largo 6x4 y 8x4, así como aplicaciones específicas como mixer en versiones 6x4 y 8x4. Este portafolio apunta directamente a sectores como construcción, infraestructura y transporte de carga pesada, donde la capacidad de carga, la robustez y la confiabilidad son factores críticos.
A esto se suma la línea G7H, que complementa la oferta en el segmento pesado con soluciones orientadas a operaciones de alto desempeño, consolidando así una propuesta integral para el mercado colombiano.
Más allá de las configuraciones, SITRAK pone sobre la mesa atributos que hoy son determinantes en la decisión de compra: confort, conectividad, espacio, eficiencia, garantía y adaptabilidad. Elementos que no solo impactan la operación, sino también la experiencia del conductor, un factor cada vez más relevante en el sector.
“SITRAK, una marca del grupo Sinotruk creado hace 90 años en China, combina lo mejor de la tecnología alemana con el desarrollo asiático. Esto se traduce en vehículos con motores de calidad superior, cabinas cómodas, conectividad, manejo intuitivo y ayudas a la conducción y seguridad que hacen más sencillo enfrentar la topografía colombiana. Son productos que no solo solucionan las necesidades de transporte, sino que también hacen más amigables los trayectos”, señala Andrés Pérez Duque, Gerente General de Vehículos Comerciales.
Motorysa amplía su apuesta en vehículos comerciales
La llegada de SITRAK no es un movimiento aislado, sino parte de una estrategia clara de Motorysa para fortalecer su presencia en el segmento de vehículos comerciales en Colombia.
Con más de 59 años de trayectoria en el país, la compañía continúa ampliando su portafolio con marcas que le permitan ofrecer soluciones más completas a sus clientes. En un mercado que exige cada vez más especialización, contar con una oferta diversificada se convierte en una ventaja competitiva clave.
“SITRAK representa para nosotros una nueva oportunidad de traerle al transportador colombiano una solución integral. Todas las prestaciones de las líneas que estamos introduciendo están pensadas en Colombia, con diferenciales en confort, robustez, accesibilidad, conectividad, seguridad y espacio. Nuestro objetivo es ser verdaderas soluciones de movilidad para el gremio transportador, y con SITRAK estamos apostando por un producto altamente competitivo”, afirma Carolina Rodríguez, Gerente de Mercadeo de Motorysa Vehículos Comerciales.
Este enfoque refleja una evolución en la manera en que se construye valor en el sector. Ya no se trata únicamente de especificaciones técnicas, sino de cómo el vehículo impacta la operación en términos de productividad, disponibilidad y rentabilidad.






Cobertura nacional y respaldo operativo
Uno de los factores determinantes para el éxito de una nueva marca en el país es su capacidad de ofrecer respaldo. En el caso de SITRAK, este aspecto se apalanca en la red de Motorysa, que ya cuenta con presencia en múltiples regiones del país.
La marca inicia operaciones con vitrinas habilitadas en Bogotá (calle 80), Ibagué, Villavicencio, Medellín, Bucaramanga, Duitama, Pereira, Cali y Barranquilla, lo que garantiza una cobertura estratégica en los principales corredores logísticos y centros económicos.
Este despliegue no solo facilita el acceso comercial, sino que también asegura acompañamiento en el ciclo de vida del vehículo, un aspecto clave en un sector donde la continuidad operativa es fundamental.
Con esta entrada al mercado colombiano, SITRAK se posiciona como un nuevo actor que busca competir en un segmento altamente exigente. Su propuesta combina portafolio, tecnología y respaldo local, en una apuesta que pone el foco en lo más importante: ofrecer soluciones que realmente respondan a las condiciones del transporte en Colombia.
En el transporte de carga, la tecnología por sí sola no garantiza resultados. Puede prometer eficiencia, desempeño y menor impacto ambiental, pero es en la operación diaria donde esas promesas se validan o se diluyen. En un país como Colombia, donde la topografía, las condiciones de las vías y la exigencia de las rutas ponen al límite cualquier equipo, el verdadero diferencial no está únicamente en el camión, sino en todo lo que lo respalda.
Bajo esa lógica, la llegada de MAN al país de la mano de Porsche Colombia no puede entenderse como un simple lanzamiento de producto. Se trata de una apuesta más amplia, en la que la ingeniería del vehículo se articula con soluciones que buscan garantizar su desempeño en el tiempo. Es ahí donde la alianza con Mobil Delvac adquiere sentido estratégico. No como un complemento, sino como una pieza fundamental dentro del ecosistema que sostiene la operación. Los camiones MAN representan un estándar alto en términos de desarrollo tecnológico. Motores más eficientes, sistemas más precisos y configuraciones que exigen condiciones óptimas para operar. Esa evolución, que sin duda eleva el nivel del parque automotor, también implica una mayor responsabilidad en su mantenimiento. La lubricación, en este contexto, deja de ser un aspecto operativo para convertirse en un factor crítico en la durabilidad y eficiencia del equipo.


La llegada de MAN al país no solo amplía la oferta tecnológica en el segmento de carga, sino que introduce una visión más integral de operación, donde el respaldo técnico y la protección del vehículo se convierten en factores determinantes para la rentabilidad del transportador.

Desde Mobil Delvac lo plantean con claridad: estos vehículos requieren la máxima tecnología en lubricación para proteger el corazón del equipo. Y no es una afirmación menor. El motor concentra buena parte del valor del camión, pero también es el componente más expuesto al desgaste cuando las condiciones no son las adecuadas. Protegerlo significa extender su vida útil, reducir la probabilidad de fallas y asegurar que el vehículo pueda cumplir con su función principal: mantenerse productivo.
Proteger la inversión, no solo el vehículo
En el fondo, la conversación no es técnica, es económica. El transportador no compra un camión como un activo estático, lo adquiere como una herramienta de trabajo que debe generar ingresos de forma constante. Cada hora detenido, cada falla no prevista, cada intervención correctiva tiene un impacto directo en la rentabilidad del negocio. Por eso, hablar de lubricación es, en realidad, hablar de protección de la inversión.
La alianza entre Mobil Delvac y MAN se construye precisamente sobre esa premisa. “El propósito es proteger y asegurar que la inversión del propietario esté respaldada con la máxima tecnología”, señalan desde la marca. Esta visión conecta directamente con las necesidades reales del mercado colombiano, donde la presión sobre los costos operativos obliga a optimizar cada decisión.

El uso de lubricantes adecuados no solo reduce el desgaste interno del motor, también permite mejorar los intervalos de mantenimiento, optimizar el consumo y disminuir el riesgo de paradas no programadas. En términos prácticos, esto se traduce en mayor disponibilidad del vehículo, una variable que termina siendo determinante para cualquier operación de transporte. Un camión que rueda más tiempo y entra menos al taller es, simplemente, un camión más rentable. Pero más allá del producto, lo que le da solidez a esta alianza es su origen. No se trata de una relación que nace con la llegada de MAN, sino de un trabajo previo entre Mobil Delvac y Porsche Colombia que se ha venido consolidando en el tiempo. Esa experiencia compartida ha permitido entender el mercado, las condiciones de operación y los desafíos específicos del país, construyendo una base que hoy facilita la integración de esta nueva etapa.
En un sector donde muchas veces las decisiones se toman desde la promesa y no desde la evidencia, este tipo de continuidad marca una diferencia importante. Porque no se está partiendo de cero. Se está ampliando una relación que ya ha sido probada en el terreno, con resultados que respaldan su evolución.
Una alianza pensada para la operación real
El transporte en Colombia no da margen para improvisaciones. Las condiciones de operación exigen soluciones que funcionen en la práctica, no solo en el papel. En ese escenario, la combinación entre la ingeniería de MAN y la tecnología de lubricación de Mobil Delvac se presenta como una propuesta que busca responder a esa realidad, integrando producto y respaldo bajo una misma lógica. En un momento en el que el país avanza hacia una modernización progresiva de su parque automotor, iniciativas como esta contribuyen a elevar el estándar del mercado. No solo por lo que representan en términos de producto, sino por la forma en que entienden la operación del transportador. Una operación que se mide en kilómetros recorridos, en disponibilidad constante y en la capacidad de generar valor día a día.
Porque al final, más allá de marcas, lanzamientos o especificaciones técnicas, todo se reduce a una pregunta simple: ¿el camión cumple? Y en esa respuesta, el respaldo tiene tanto peso como la máquina misma. La alianza entre Mobil Delvac y MAN parte de esa realidad y la pone en el centro de su propuesta, entendiendo que proteger el motor es, en última instancia, proteger el negocio.

EL SIGUIENTE PASO HACIA EL TRANSPORTE DE CERO EMISIONES
EL SIGUIENTE PASO HACIA EL TRANSPORTE DE CERO EMISIONES
La transición energética en el transporte pesado sigue evolucionando, y en ese camino, Volvo Trucks da un paso relevante al iniciar pruebas en carretera de camiones impulsados por motores de combustión interna que utilizan hidrógeno . No se trata de un concepto experimental en laboratorio, sino de una fase avanzada que busca validar el desempeño en condiciones reales de operación, un punto clave para cualquier tecnología que aspire a ser adoptada por el mercado.


Este desarrollo responde a uno de los grandes retos de la industria: encontrar soluciones que no solo reduzcan emisiones, sino que mantengan —o incluso mejoren— los estándares de productividad, autonomía y facilidad de operación que hoy ofrece el diésel. En ese sentido, la apuesta por el hidrógeno en motores de combustión permite conservar una arquitectura conocida para los transportadores, reduciendo barreras de adopción y facilitando la transición tecnológica.
El enfoque de Volvo no busca reemplazar una tecnología por otra de forma aislada, sino ampliar el portafolio de soluciones disponibles. En un contexto donde las condiciones operativas varían significativamente según la región —infraestructura energética, distancias, tiempos de operación—, contar con múltiples alternativas se convierte en una ventaja estratégica tanto para fabricantes como para clientes. Así, el inicio de pruebas en carretera marca un punto de inflexión: el hidrógeno deja de ser una promesa lejana y comienza a perfilarse como una opción viable para aplicaciones reales, especialmente en segmentos de transporte de larga distancia donde otras tecnologías aún enfrentan limitaciones.

HPDI: la clave detrás del rendimiento y la eficiencia
Uno de los elementos diferenciales de esta propuesta tecnológica está en el uso del sistema HPDI (High Pressure Direct Injection), una solución que permite alcanzar niveles de eficiencia y desempeño superiores frente a otras alternativas de combustión con hidrógeno. El principio es técnico, pero su impacto es directo en la operación: el sistema utiliza una pequeña cantidad de combustible de ignición que se inyecta a alta presión para generar la combustión por compresión, antes de introducir el hidrógeno. Este proceso optimiza la liberación de energía, mejora la eficiencia térmica y permite mantener características de torque y potencia comparables a las de un motor diésel.
Lo interesante es que esta no es una tecnología nueva para Volvo. La marca ya ha implementado el HPDI en su portafolio de camiones a gas, acumulando más de 10.000 unidades vendidas a nivel global. Esa experiencia previa no solo valida el concepto, sino que reduce significativamente los riesgos asociados a la introducción de una nueva solución en el mercado.
Con pruebas en carretera ya en marcha, Volvo avanza en el desarrollo de camiones pesados impulsados por hidrógeno, combinando eficiencia, potencia y una operación familiar para el transportador. Una solución que amplía el camino hacia la descarbonización del sector.

En términos operativos, el resultado es claro: un camión que se comporta de manera muy similar a uno diésel en aspectos como conducción, respuesta del motor y capacidad de carga, pero con una reducción sustancial en las emisiones de CO₂. Para el transportador, esto significa no tener que reinventar su operación, ni capacitarse desde cero, sino adaptarse a una tecnología que mantiene la lógica de uso que ya conoce.
Además, al derivar su desarrollo de plataformas diésel existentes, Volvo logra aprovechar una base tecnológica probada, optimizando costos y acelerando los tiempos de desarrollo. Esto refuerza la viabilidad comercial de la propuesta y la acerca a una implementación a mayor escala en los próximos años.


Una solución complementaria en la ruta hacia cero emisiones
Lejos de plantearse como una única respuesta, los camiones de hidrógeno con motor de combustión hacen parte de una estrategia más amplia de descarbonización. Volvo Trucks ha definido un enfoque de múltiples caminos, en el que conviven distintas tecnologías según las necesidades específicas de cada operación.
En este esquema, los vehículos eléctricos a batería son ideales para trayectos urbanos y regionales, donde la infraestructura de carga es más accesible y las distancias son controladas. Por su parte, los camiones eléctricos de celda de combustible —que también utilizan hidrógeno, pero generan electricidad a bordo— apuntan a aplicaciones de mayor exigencia energética. Y finalmente, los motores de combustión con hidrógeno se posicionan como una alternativa especialmente relevante para largas distancias y entornos donde la infraestructura eléctrica aún es limitada. Este enfoque reconoce una realidad clave del transporte: no existe una solución única que funcione para todos los escenarios. Factores como la disponibilidad de energía, los costos operativos, los tiempos de recarga o repostaje, y las condiciones geográficas, determinan qué tecnología es más adecuada en cada caso.
En términos ambientales, los camiones de hidrógeno en combustión pueden alcanzar emisiones netas de CO₂ cercanas a cero en todo su ciclo de vida (well-to-wheel), especialmente cuando se utilizan combustibles renovables como el HVO para la ignición. Bajo los estándares europeos, estos vehículos ya son clasificados como de “cero emisiones”, lo que refuerza su potencial dentro de las regulaciones futuras.
La visión de Volvo es clara: acompañar a sus clientes en la transición, ofreciendo soluciones que se adapten a sus operaciones reales y no al revés. En ese camino, el hidrógeno —en sus distintas formas de aplicación— se consolida como una pieza clave en el rompecabezas de la movilidad sostenible.
Con una proyección de lanzamiento comercial antes de 2030, los avances actuales no solo demuestran el compromiso de la marca con la descarbonización, sino que también anticipan un cambio profundo en la forma en que se moverán las mercancías en los próximos años.

Durante décadas, la evolución del camión estuvo marcada por mejoras en motores, chasis y capacidad de carga. Sin embargo, en los últimos años, el enfoque ha cambiado de manera significativa. Hoy, los fabricantes están concentrando sus desarrollos en la integración de la tecnología y sistemas inteligentes que impactan directamente la operación.
La evolución del transporte pesado ya no depende únicamente de la potencia del motor o la capacidad de carga. Hoy, la verdadera transformación ocurre dentro del camión: sistemas inteligentes, automatización y conectividad están redefiniendo la eficiencia operativa, la seguridad y el rol del conductor en la carretera.


Las cabinas modernas son el reflejo más evidente de esta transformación. Pantallas digitales, interfaces intuitivas y sistemas de información en tiempo real han reemplazado los tradicionales tableros análogos. Pero más allá de lo visual, lo importante es la función: el conductor ahora cuenta con información precisa sobre el desempeño del vehículo, el consumo, las condiciones de manejo y el entorno.
Este cambio no es menor. En un contexto donde la eficiencia es determinante, tener acceso a datos en tiempo real permite tomar decisiones más informadas y optimizar la operación. Además, la ergonomía y el confort han ganado protagonismo, no solo como un beneficio para el conductor, sino como un factor que incide directamente en la productividad y la seguridad.
A esto se suma la integración de sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), que han pasado de ser un diferencial a convertirse en un estándar en muchos mercados. Tecnologías como el frenado autónomo de emergencia, el control crucero adaptativo o los sistemas de mantenimiento de carril no solo reducen el riesgo de accidentes, sino que también contribuyen a una conducción más eficiente.
Automatización: eficiencia que se traduce en negocio
Uno de los avances más relevantes en la transformación del transporte pesado es la automatización de sistemas clave, especialmente la transmisión. Soluciones como las desarrolladas por ZF o Eaton han permitido llevar la conducción a un nuevo nivel de eficiencia.
Las transmisiones automatizadas no solo simplifican la operación, sino que optimizan el desempeño del vehículo en función de variables como la carga, la topografía y el estilo de conducción. Esto se traduce en un uso más eficiente del combustible, menor desgaste de componentes y una reducción en los costos de mantenimiento. En mercados como el colombiano, donde las condiciones de operación son exigentes, este tipo de tecnologías cobra aún más relevancia. Las rutas con pendientes pronunciadas, cambios constantes de altitud y tráfico variable hacen que la automatización sea una herramienta clave para mantener la consistencia en el rendimiento.
Además, la automatización contribuye a reducir la dependencia de la experiencia individual del conductor. En otras palabras, permite estandarizar la operación y garantizar niveles de eficiencia más homogéneos, independientemente de quién esté al volante.
Este punto es particularmente importante en un contexto donde la escasez de conductores calificados empieza a ser un reto para la industria. Al facilitar la conducción y reducir la carga operativa, estas tecnologías amplían el acceso a nuevos perfiles y mejoran las condiciones laborales dentro del sector.
Conectividad y telemática: el control de la operación en tiempo real
Si la automatización optimiza el desempeño del vehículo, la conectividad permite entender y gestionar la operación en su totalidad. La telemática se ha convertido en una de las herramientas más poderosas para las empresas de transporte, al ofrecer visibilidad en tiempo real sobre cada unidad de la flota.
A través de sistemas de monitoreo, es posible rastrear la ubicación de los vehículos, analizar patrones de consumo, identificar comportamientos de conducción y anticipar necesidades de mantenimiento. Esta información, correctamente interpretada, se traduce en decisiones más estratégicas y en una mejora continua de la operación. Pero el valor de la telemática va más allá del control. También permite construir modelos predictivos que ayudan a prevenir fallas, reducir tiempos de inactividad y optimizar la planificación de rutas. En un negocio donde cada minuto cuenta, la capacidad de anticiparse a los problemas puede marcar la diferencia entre la rentabilidad y la pérdida. En Colombia, la adopción de estas tecnologías ha venido creciendo, impulsada por la necesidad de mejorar la competitividad y responder a un entorno cada vez más exigente. Las empresas que han integrado soluciones de conectividad en sus operaciones han logrado no solo reducir costos, sino también ofrecer un mejor servicio a sus clientes.


El conductor en el centro de la transformación
Más allá de la tecnología, el factor humano sigue siendo fundamental. Lejos de reemplazar al conductor, la evolución del camión busca potenciar sus capacidades y mejorar su experiencia en la operación.
La reducción de la fatiga, el aumento del confort y el acceso a información relevante permiten que el conductor desempeñe su labor de manera más segura y eficiente. Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías exigen una adaptación en términos de capacitación y cambio cultural dentro del sector.
El conductor de hoy no solo maneja un vehículo, sino que interactúa con sistemas complejos que requieren comprensión y criterio. En este sentido, la profesionalización del oficio se vuelve un elemento clave para aprovechar al máximo las ventajas que ofrece la tecnología.
La incorporación de tecnología en los camiones no es una tendencia pasajera, sino una respuesta directa a las exigencias del mercado. La necesidad de reducir costos, mejorar la seguridad y aumentar la eficiencia ha llevado a que la innovación se convierta en un factor determinante dentro del negocio del transporte.

En este escenario, las empresas que logren integrar de manera efectiva estas herramientas tendrán una ventaja competitiva significativa. No se trata únicamente de adquirir vehículos más modernos, sino de entender cómo la tecnología puede transformar la operación en su conjunto. La carretera sigue siendo la misma, pero los camiones ya no lo son. Y en esa evolución, el verdadero cambio no está en lo que se ve desde afuera, sino en todo lo que ocurre dentro del vehículo y en la información que este es capaz de generar. Ahí es donde hoy se define el futuro del transporte pesado.

Hablar de electrificación en el transporte pesado ya no es referirse a una tendencia futura. Hoy, en distintas regiones del mundo, los camiones eléctricos están operando en condiciones reales, especialmente en segmentos donde las rutas, las distancias y los ciclos de trabajo son predecibles. Fabricantes como Volvo Trucks han desarrollado portafolios eléctricos que ya circulan en Europa y Norteamérica, mientras que en América Latina marcas como BYD han consolidado su presencia en aplicaciones urbanas y de distribución.
En Colombia, aunque el desarrollo en carga pesada aún es incipiente, el país ya cuenta con un referente claro: la electrificación del transporte público. Sistemas como TransMilenio en Bogotá han demostrado que la operación eléctrica es viable cuando existen condiciones controladas, infraestructura adecuada y respaldo institucional. Este avance ha servido como antesala para que el sector de carga comience a explorar alternativas similares, especialmente en logística urbana y última milla.


Mientras la electrificación avanza en el transporte de pasajeros y la distribución urbana, el segmento de carga pesada enfrenta un escenario más complejo, donde la tecnología ya existe, pero su viabilidad depende de factores operativos, económicos y de infraestructura que aún están en evolución.

Sin embargo, el crecimiento de los camiones eléctricos no responde únicamente a una decisión tecnológica. Está profundamente ligado a la presión regulatoria, a los objetivos de reducción de emisiones y, cada vez más, a las estrategias corporativas de sostenibilidad de grandes empresas. En ese contexto, la electrificación empieza a verse no solo como una alternativa ambiental, sino como un elemento diferenciador dentro del negocio logístico. Aun así, su adopción no es homogénea. Mientras algunos segmentos avanzan con rapidez, otros, especialmente aquellos ligados a largas distancias y topografías exigentes como las colombianas, enfrentan barreras que limitan su implementación masiva.


El verdadero reto: costos, autonomía e infraestructura
Más allá del entusiasmo que genera la electrificación, el análisis operativo revela un panorama más exigente. El primer obstáculo es evidente: el costo inicial. Un camión eléctrico puede costar significativamente más que su equivalente diésel, lo que obliga a evaluar con mayor rigor el retorno de inversión. En este punto, el concepto de costo total de operación (TCO) se vuelve determinante.
Si bien los vehículos eléctricos ofrecen ventajas en consumo energético y mantenimiento —menos partes móviles, ausencia de sistemas complejos como cajas de cambios tradicionales o sistemas de postratamiento—, estos beneficios solo se materializan bajo ciertas condiciones de uso. Operaciones con recorridos definidos, alta frecuencia de uso y capacidad de recarga controlada son las que realmente permiten capturar valor.
La autonomía es otro factor crítico. Aunque los avances tecnológicos han permitido mejorar las capacidades de las baterías, los camiones eléctricos aún están limitados frente a las exigencias de rutas largas. En mercados como el colombiano, donde la geografía impone trayectos de alta exigencia en montaña, esta variable adquiere mayor relevancia.
Pero, sin duda, el mayor desafío es la infraestructura. La disponibilidad de puntos de carga, los tiempos de recarga y la capacidad de la red eléctrica son elementos que condicionan directamente la operación. A diferencia del diésel, donde la red de abastecimiento está consolidada, la electrificación requiere inversiones significativas en infraestructura, tanto pública como privada. En la práctica, esto ha llevado a que muchas implementaciones exitosas se desarrollen bajo esquemas de “ecosistema cerrado”: flotas que operan desde un mismo centro logístico, con estaciones de carga propias y rutas previamente definidas. Este modelo, aunque efectivo, limita la escalabilidad de la tecnología en el corto plazo.
¿Dónde sí funciona hoy la electrificación?
En este contexto, la pregunta no es si la electrificación funciona, sino dónde lo hace de manera eficiente. Hoy, las aplicaciones más exitosas se concentran en entornos urbanos y operaciones de corta y media distancia.
La distribución de última milla es uno de los escenarios más favorables. Aquí, los recorridos son predecibles, las distancias limitadas y las oportunidades de recarga pueden integrarse dentro de la operación diaria. Empresas de retail, alimentos y mensajería han encontrado en los camiones eléctricos una solución viable, no solo por su eficiencia, sino también por su aporte en reducción de ruido y emisiones en zonas urbanas.
Otro segmento relevante es el de operaciones logísticas en puertos y centros de distribución. En estos entornos, los vehículos recorren distancias cortas, con ciclos repetitivos y bajo condiciones controladas, lo que facilita la implementación de infraestructura de carga y maximiza el aprovechamiento de la tecnología.



Incluso aplicaciones como la recolección de residuos han mostrado resultados positivos, gracias a su naturaleza urbana y a la posibilidad de recargas programadas. En todos estos casos, el éxito no radica únicamente en el vehículo, sino en la integración de la operación con la tecnología. Por el contrario, el transporte de larga distancia sigue siendo territorio del diésel, al menos en el corto plazo. La combinación de autonomía limitada, tiempos de recarga y falta de infraestructura hace que, hoy por hoy, la electrificación no sea la solución más eficiente para este tipo de operación.

La electrificación del transporte pesado no será un cambio abrupto, sino un proceso gradual, marcado por la evolución tecnológica, la inversión en infraestructura y la adaptación del modelo operativo. En este escenario, no existe una única solución, sino una coexistencia de tecnologías donde cada una responde a necesidades específicas.
Para el transportador, el desafío está en entender dónde tiene sentido implementar estas tecnologías y dónde no. Más que una decisión basada en tendencias, la electrificación debe evaluarse desde la lógica del negocio: costos, eficiencia y continuidad operativa.
Colombia, por su parte, tiene una oportunidad clara. La experiencia acumulada en transporte público eléctrico, sumada a un creciente interés por soluciones sostenibles, puede servir como base para una adopción más estructurada en el segmento de carga. No obstante, el camino requerirá coordinación entre sector público y privado, así como inversiones que permitan cerrar la brecha en infraestructura. En definitiva, los camiones eléctricos ya son una realidad. Pero su masificación dependerá de algo más que la tecnología: dependerá de que el ecosistema esté listo para soportarla. Mientras tanto, la electrificación avanza, no como una solución universal, sino como una herramienta estratégica dentro de un negocio que exige, por encima de todo, eficiencia y rentabilidad.



1.5 C35 2026 $ 83,790,000 CARGO 1.5 C35 2027 $ 83,790,000 EC35 2026 $ 129,990,000
V.PAS C37 X 9 1.5 SP 2026 $ 99,990,000
V.PAS C37 X 9 1.5 2026 $ 106,712,017
V.PAS C37 X 9 1.5 SP 2027 $ 99,990,000
V.PAS C37 X 9 1.5 2027 $ 106,712,017
V.PAS C37 X 9 1.5 SNC (Intermunicipal) 2027

XF 530 6X4 TRACTOCAMIÓN 2023
$ 103,990,000
CF 410 4X2 MINIMULA MODELO 2025 EUR 106.500
CF 410 4X2 MINIMULA EURO VI MODELO 2023 COP 429.578.100
CF 480 8X4 CAMIÓN RÍGIDO 2024 EUR 144.000
CF 410 CAMIÓN DT EURO VI (CORTO) 2023 COP 610.000.000
CF 410 CAMIÓN DT CORTO 2024 EUR 122.500
LF 290 CAMION 7 METROS 2023 COP 350.038.500
LF 260 FA 4X2 CAMION 9 MTS 2023
IVA incluido, excepto el precio del Tractocamion Auman EST AMT 6x4 GNV que referencia el precio antes de IVA. Algunos valores corresponden a unidades Euro IV, V, VI y a modelos 2023 y 2024. Los precios pueden variar sin previo aviso del distribuidor.

COP 340.000.000
LF 250 CAMIÓN 9 METROS 2023 COP 329.998900
VOLQUETA CF 410 14M3 2024 COP 619.216.500
VOLQUETA LF 290 4X2 7M3 2023 COP 389.368.000
*Precios de referencia, pueden cambiar sin previo aviso



Tractocamion 6X4 52 T GNV* 2022
Tractocamion 6X4 52 T Diésel 2022
SuperMinimula 4X2 41T GNV 2022
SuperMinimula 4X2 41T Diésel 2022
Minimula 4X2 32T GNV 2022
CuatroManos Chas. Lar. 36T GNV 2022
DobleTroque Chas. Lar. 28T GNV 2022
CuatroManos Cha. Volco 36T GNV 2022
DobleTroque Cha. Volco 28T GNV 2022
Camión Chasis 4×2 17T GNV 2022
Camion Chasis 4x2 17T Diésel 2022
Camión Chasis 4x2 4T Diésel 2022
USD 116.000
USD 109.000
USD 99.000
USD 81.000
USD 82.000
USD 101.000
USD 95.000
USD 101.000
USD 95.000
USD 65.000
USD 57.000
USD 28.000
Camión Chasis 4x2 8T Diésel 2022 USD 26.000
Camión Chasis 4×2 5T Diésel 2022 USD 15.000
*GNV: Gas Natural Vehicular •Precios no incluyen IVA •Equipos GNV son excluidos de IVA (Art 424 # 7 Est. Tribut) • Equipos disponibles en plaza para la venta • Precios sujetos a cambios sin previo aviso



Canter TF 5.7 (Con Aire acondicionado y Control Elect Est) 2026 $ 187,000,000
Canter TF 5.7 (Con Aire acondicionado y Control Elect Est) 2027 $ 194,000,000
Canter TF 6.0 4x4 (Con Aire acondicionado) 2026
Canter TF 6.0 4x4 (Con Aire acondicionado) 2027
Canter TF 6.5 (Con Aire acondicionado y Control Elect Est) 2026
Canter TF 6.5 (Con Aire acondicionado y Control Elect Est) 2027
Canter 6.5 Doble Cabina (Con Aire Acondicionado Dual y Control Elec Est) 2027
Canter TF 7.5 M (Con Aire acondicionado y Control Elect Est) 2026
Canter TF 7.5 M (Con Aire acondicionado y Control Elect Est) 2027
Canter TF 7.5 L (Con Aire acondicionado y Control Elect Est) 2026
$ 269,990,000
$ 280,000,000
$ 193,000,000
$ 200,000,000
$ 253,990,000
$ 196,000,000
$ 203,000,000
$ 202,000,000
Canter TF 7.5 L (Con Aire acondicionado y Control Elect Est) 2027 $ 209,000,000
Canter TF 8.5 (Con Aire acondicionado) 2027
$ 215,000,000
*Los precios y las condiciones pueden ser ajustados sin previo aviso




6x4 VOLQUETA con volco 2026

Chasis MV607 4x2 Plus
Chasis MV607 4x2 Lujoso
Chasis MV607 4x2 Full
Volqueta MV607 4x2 Hard 10 velocidades
Chasis HV607 6x4 Plus
Tracto HV607 4x2 Full
Volqueta HV607 6x4 Plus
Volqueta HV607 6x4 Plus Importacion directa
Volqueta HV607 6x4 Plus Importacion 180 dias
Volqueta HV613 6x4 Plus Umx

Volqueta HV613 6x4 Plus Umx Importacion directa
Volqueta HV613
Tracto HV613 6x4
Tracto HV613 6x4
Tracto HV613 6x4
Tracto
569,990,000
6x4 MIXER 2026 $ 469,990,000 AX440 VOLQUETA Con Volco 2026 $ 629,990,000 AX440 MIXER 2026 $ 549,990,000 QX500 (Tractor) 2026 $ 514,990,000
QX360 (Minimula) 2026 $ 411,990,000
QX360 (Minimula) 2027 $ 411,990,000
dólares
dólares
dólares
dólares
dólares
dólares
dólares
dólares
dólares
dólares
dólares
dólares
dólares


*Precios IVA incluido. Modelos 2023. Los precios pueden variar sin previo
*Los precios y las condiciones pueden ser ajustados sin previo aviso

Atego 1726L 2027
Atego 1726C 2027
Atego 1726K 2026
Atego 1726K 2027
Atego 1933 (Un Tanque) 2026
Atego 1933 (Doble Tanque) 2026
Atego 1933 (Un Tanque) 2027
Atego 1933 (Un Tanque + Retarder) 2027
Atego 2730L 2026
Atego 2730K 2024
Atego 2730K 2026
Atego 3133 Largo (Con retardador) 2026
Atego 3133 Largo (Con retardador) 2027
Arocs 3342 K Euro VI 2025
Arocs 3342 K Euro VI 2026
Arocs 4142 K Euro VI 2026
Arocs 3348S 6x4 Euro VI (Con retardador) 2026
New Actros 2648 LS 6x4 Euro VI 2026
LO916/48
USD 101.500
USD 104.500
USD 98.500
USD 103.500
USD 125.000
USD 126.500
USD 130.000
USD 137.000
USD 128.000
USD 122.000
USD 129.000
USD 137.000
USD 146.000
USD 165.000
USD 173.000
USD 185.000
USD 168.000
USD 158.500
$ 345,000,000
LO916/48 Rural $ 336,000,000
LO916/48 Automatico
350,500,000
LO 1116/55 $ 352,000,000 OF 1619
USD 95,000 OF 1619
O-500RSD 6x2 2488/30
O-500R 4x2 1931/30
O-500RS 4x2 1945/30
USD 98,000
USD 139,000
USD 112,500
$ 490,000,000
*Los precios y las condiciones pueden ser ajustados sin previo aviso

Tractomación 4x2- Minimula X5000
Tractocamión 6x4 - Mula X5000
Tractocamión CNG 6x4 - Mula CNG X5000
Doble Troque 6X4 Chasis Corto X5000
Doble Troque 6X4 Chasis Largo X5000
Doble Troque 6X4 Volqueta X5000
Doble Troque 6X4 Mixer X5000
Cuatromanos 8x4 Chasis Corto X5000
Cuatromanos 8x4 Chasis Largo X5000
Cuatromanos 8x4 Volqueta X5000

COP 399.000.000
COP 480.000.000
USD 135.950
USD 105.630
USD 107.975
USD 124.950
USD 150.980
COP 580.000.000
USD 132.980
USD 150.000








