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NUESTRA TORRE DE BABEL, IX Noveno Encuentro Poético

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IX “ EL NOVENO “

“NUESTRA TORRE DE BABEL” Fusión de lenguas… que no confusión. He aquí el crisol; el fusor, el fundidor de los metales. El que vierte y derrama. La cavidad del horno que recoge la penetrante luz de las ventanas. He aquí el difusor. El que extiende y esparce la cultura y la raza. El que funde los verbos, las palabras. He aquí el que convierte lo heterogéneo, gradualmente, en homogéneo: cultura, estirpe, religión, tradición, sentimiento… Aquí la cuna de una sociedad multiétnica. Aquí lo que conlleva la convivencia armoniosa, integradora e intercomunicante.

© Encuentros Poéticos en San Miguel de Escalada


Noveno Encuentro PoĂŠtico en

San Miguel de Escalada


Noveno Encuentro Poético en

San Miguel de Escalada

“NUESTRA TORRE DE BABEL Fusión de lenguas… que no confusión”

Abel Aparicio Mercedes García Amado Margalit Matitiahu Charo Martínez Domínguez Santiago García-Castañón


Prólogo

En esta tierra que fue por siglos asiento de formas de vida y de culturas: indoeuropeas, celtas, astures, romanas, visigodas, árabes, mozárabes, cristianas... tenemos un lugar que es crisol de todas ellas, pues de todas ellas algo hermoso conservamos. Y en la expresión de la cultura que es la lengua, tenemos el orgullo de tenerlas casi todas: raíces celtas y astures; profundo poso romano; fusiones con lo godo; gustosa invasión del alma rica de lo árabe, mozárabe local; transformación cristiana en los romances; y el recuerdo y la memoria imborrables del exilio en lo ladino... Hasta llegar al romance popular del llionés, el asturianu...; y lógicamente el castellano que se convierte en español y universal... Tenemos en este rincón hermosos testimonios: - poemas en la piedra de una lápida astur, traducidos al latín: de Montano a su amada Valeria, que murió tempranamente, ahogada. - dedicatorias religiosas del Abad Sabarico, con villa en las colinas de Lancia (actual Villasabariego). 7


- palabras sonoras, mezcla del árabe y del latín, en la roja “habapaura” (amapola), que es una flor tan común en nuestros campos... - jarchas mozárabes, romances sefardíes en las nuevas lenguas romances que nacían... y que todavía perviven. - balbuceos de una lengua romance que, por nacimiento, sería en leonés, y luego en castellano... en las proximidades de estas tierras, cabe de León, en Chozas de Abajo (La Rozuela, en el año 959). - voces de júbilo, que resonaron y modularon aquí los monjes, escribiendo y embelleciendo nuestro beato iluminado. - cantigas, himnos, salmos, graduales... - letanías de siglos, y hasta preciosas salves. - y en nuestros días: saludos en multitud de lenguas, piropos, oraciones, poemas y signos de admiración de tantos visitantes... En este lugar tuvimos - y tenemos - una “torre de Babel” que fue “scriptorium” de beatos. Y este año queremos hacer un homenaje a nuestra torre, “fusión de lenguas... que nunca confusión”. Intentaremos traducir en palabras, de entonces y de ahora, todos esos vestigios de cultura. De CULTURA con mayúsculas; y de cultura popular, pues la CULTURA es popular o no es cultura.

© Encuentros Poéticos en San Miguel de Escalada

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Nuestra torre de Babel

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Autor

Abel Aparicio Na ventana un sopru d`aire solicita pasaporte pa rozala... 11


Nuestra torre de Babel

BALANCES (Inédito) “En mi hambre mando yo” Jornalero andaluz

VUELVES a tus montañas sagradas para invocar la misma patraña que ultrajó nuestra inocencia. De entrada, no despejábamos la X y el balón más que por la escuadra se nos coló por debajo de las piernas. La salvedad es que hoy ese enigma incendia miradas de desprecio. Mantienes tu despótico caminar sin darte cuenta que vives supeditado a la amalgama de incoherencias que forjan tu miserable vestimenta de nuestros horrores. Pasaste de ser el rey de la fiesta -con su papel de matón mimado en cada patio de colegio a culpable de tallar en piedra soy su pastor y nada les falta.

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Abel Aparicio

Hazte un favor, olvida nuestros oĂ­dos e ignoraremos tus entrevistas al espejo. Cuida de ti un olvido que no rinda cuentas, porque tu balance derivĂł en nuestras cucharas oxidadas. Aun con todo, los nadie nos abrieron sus despensas y a la postre, todo el camino. ÂĄEn mi hambre, mando yo!

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Nuestra torre de Babel

CABALGAR SOBRE LIBERTADES (Inédito) LEJOS de libertades bajo fianza, donde las gotas de lluvia y los espejos de hielo condecoran los rostros expuestos llenando de revolución las veredas improvisadas. En los mismos pueblos en los que nuestros mayores cabalgaban sobre libertades las imposiciones que hoy sustentan nuestras rutinas. En estos valles y montañas abrigados por un manto de nieve que fue tejido para fecundar arroyos y no para regalar corazas que protegen de la realidad. Sí, del “me han contado que” se alimentan los cementerios que albergan las horas marchitas. Calles donde sus gentes acicalan la humildad y reniegan de los traficantes que suscriben necesidades.

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Abel Aparicio

Es aquĂ­, donde un sol de invierno mitiga los superfluos tormentos y un vigoroso soplo de viento despierta la adormecida felicidad. Escarben en sus adentros, al menos, para los hijos de la tierra, de los dĂ­as, surgen semillas.

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Nuestra torre de Babel

LA SONRISA DEL CORAJE (Inédito) A un huracán de paso firme EN qué o quién te inspiras -me preguntana la hora de escribir. En ellas, que le regalan una sonrisa a los silencios, encubriendo así el sabor amargo de unas lágrimas que desbordan la balanza de los equilibrios, arrastrando, de esta forma, recuerdos nunca mecidos por el deseo de la infancia. En las que solas son capaces de sustentar las estrellas que dan a luz su firmamento, vislumbrándose tan inmenso como calendarios apadrinando vuelos pendientes. En aquellas que devastan la prohibición de réplica y agitan nuestra indiferencia para decir con afilada sonrisa, perdonen, sigo aquí, salpicando de hogar las ventanas de mis hijas. 16


Abel Aparicio

Os lo avisé, la resignación ya nació derrotada. En ellas, que un buen día airean los escombros almacenados por omisión en una batalla de sueños rotos y empiezan a idear el legado de su epopeya, para, de esta manera, trazar las líneas de su historia que, a fin de cuentas, es la que importa. En ellas, claro, que dibujan el dedo acusador y nos lo tiran a la cara para convertir el letargo en vergüenza a nuestras espaldas. La inspiración llega, sí, en formato, oye, espabila, que permanezco en pie y tus malabares de palabras siguen cegados a mi entereza. No hables de poesía si no me has visto practicarla.

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Nuestra torre de Babel

#RESISTENCIAMINEIRA

(Alboradas en los zurrones del pastor)

TODO yera solombra, la resignación estaba al algame de la manu y las rodiellas, a cada instante, yeran convocadas pola tierra. Despuéis de todo, mui poucos molestóronse n’enseñanos lo contrario. Dicíannos si ou non y obedecíamos negando’l dereitu a ser escuitaos. El botín estaba repartidu, las cartas, marcadas, boca riba y la sua indiferencia cravada nos nuesos llombos porque ya nun nos quedan más carriellos que poner. Hasta que nas calles conos vuesos focos illuminastis el caminu y nos enseñastis a desterrar la derrota. 18


Abel Aparicio

Tamién -y en mayor mididaa ser dignos de miranos a la cara.

PINCELES (Alboradas en los zurrones del pastor) Mui despacio, de la mesma manera que’l que para pa ller la historia d’un rebollal nos cercos de los tueros, van lliendo’l relatu que cubre cada güesu. Pinceles solliviando l’insufrible pesu de la incertidume. Una brocha apalpando las queixas enmudecidas. Intérpretes mimetizaos nas páxinas de la tierra.

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Nuestra torre de Babel

EL LOBU (Alboradas en los zurrones del pastor) UN pastor enseñóume que’l llobu te rodea, cuerre d’un llau a outru, acércase ensin denscansu, rózate pa desestabilizate y cuando fuxes ou caes al suelu, con un miedu que te domína, tírase al pescuezu y muerres.

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Abel Aparicio

A LA VUESA MESA (Tintero de tierra) A mious pás

EL xelu de la madrugada de tolos vuesos enviernos, nu enfrióu la reciprocidá que tenedes cuña tierra que llabrades. Las mañanas chuviosas nu amatan la fogueira del llume de los branos que llivades a los vuesos llombos. El puelvu llevantáu por torbolinos nu ciega’l vuesu esfuerzu. Las tardes ardientes de sudor nu abrandan los callos de las vuesas manos. Los payeiros chenos de carros cargaos de sacrificiu, fecienon posible que sentáu a la vuesa mesa ñunca me faltara un pucheiru chenu de sopas.

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Nuestra torre de Babel

GÜELOS (Alboradas en los zurrones del pastor) HAI güelos que tallan poesías con cada batalla ganada. Llibros abiertos y los años, persistentes, pasando las súas páxinas. Nun séamos tan fatos de ller solo’l final.

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Abel Aparicio

LA MÍA CASA (Alboradas en los zurrones del pastor) SENDEIROS qu’ayere vestían de caminu, el rocíu de las suas cañas pegando na mia cara y vestidos d’outoñu, puebran la mia casa. La humilde chimeneya sella’l viaxeiru una credencial chena de güellas y presentes mientras tempra la xelada del apátrida. Corredores desinteresaos obsequiando paisaxes. La nubrina, regalando el sou gabán a la espera del mantu qu’anubre l’iviernu. Vieyos que ponen al serviciu del transeúnte, la sua carretilla cargada de minutos y quietú más la fardela na que repousa la sabiduría. La Cepeda, afluente del paraísu, la mia casa.

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Nuestra torre de Babel

DÉIXAME (Alboradas en los zurrones del pastor) DÉIXAME coyer el tren a en cada amanecida que nos quede por vivir. Déixame susúrrate mientras los mieus didos transitan los reflexos que-ys regala a cada espeyu. Déixame xugar cumo’l que lo fai cona primavera recorriendo los límites de la belleza. Déixame tembrar al sentir la tua voz nel torbolín de la tua presencia. Déixame estar contigo Déixame ser feliz.

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Abel Aparicio

MÚSICA (Alboradas en los zurrones del pastor) EL sou cuerpu dormidu entre los mieus brazos regala pechaduras a tódalas puertas que se niegan dar el relevu a lo remoto. Na ventana un sopru d´aire solicita pasaporte pa rozala y esparder el sou sosiegu al ritmu acelaráu que mancha las aceras. Un cartar de Tarna abre’l sucu pa que las mias llágrimas graben sobre llenzu los milenta cuadros que solicitaréi al pasáu. Ser consciente de que sos feliz, ehí radica el sentidu de los tous días. 25


Nuestra torre de Babel

APRENDIZAJE (Inédito) SIENTO caer la lluvia mientras pienso en quienes la obligarían a dejar de hacer música en los charcos, en la nieve y su silencio bajo orden de detención por ser incapaces de llenar su vacío con esa dádiva. Paso lentamente una página y sus lecturas palpando los pañuelos blancos que tiñeron de mayo -grito en mano y rodilla en firmela plaza de unas locas que sembraron la cordura. Me nutro de la herida que supura a cada canto, de manos forjadas en fuego y escarcha, dignas valedoras del jornal y su sonrisa, de los nunca lo conseguiréis mecidos en el vasallaje y los parecía imposible alcanzados por necesidad. Miren, miren las calles y no busquen la tregua y su derrota. Los anónimos, tienen nombre de mujer.

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Nuestra torre de Babel

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Autor

Mercedes GarcĂ­a Amado Escribo esti poema con pallabres de carbĂłn.

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Nuestra torre de Babel

I SOLILOQUIO retórico a gritos y por cuadruplicado en el desvarío de las estaciones. Las olas meciendo en su vaivén eterno las cenizas de la magia pretérita. Y la magia se aleja pero vuelve, salada y limpia a la orilla de mi historia de arena y ausencia. Libre del puñal de tu desprecio silente, que atravesó sin piedad y por derecho mi cama y mi vida. La brisa en la playa desordena mi pelo y orea los sueños, los que volveré a tener algún día. El futuro es una puerta con la que te topas de repente, más bien un portazo de esas puertas far west. Mi mirada prendida en el horizonte que la noche desdibuja y se acumula la sal en mis pestañas. Soy una mujer de sal y, como la de Lot, tengo un nombre que casi nadie conoce.

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Mercedes García Amado

II Y te dejas ir en el ritmo machacón de los días. Sumergida en las fisuras que atesoran avariciosamente la nada. Contemplando con estupor el óleo descolgado de lo indescifrable. El horario vacío de horas y de orden y de tiempo de las obligaciones. Hileras de árboles en el camino exhibiendo la verde tendencia a la soledad. Y el musgo serpentea en los muros como un río que se lleva las excusas. Es cuando conoces el sentido exacto de la palabra ausencia. Cuando no existe motivo alguno para escribir un poema.

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Nuestra torre de Babel

III CUANDO nací me llamaron Poesía. Verano. A Ma Po La. Se ha muerto sin que diera tiempo a pronunciar su nombre. Papaver ideal infestando de carmín los trigales. Yo quería un ramo de amapolas. No se equivocaron con mi nombre. Para el coche, papá, quiero coger una amapola. A Ma Po La. Semillas de amapola y azafrán para la Miel del Amor y para la Poesía.

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Mercedes García Amado

IV RECUERDOS lamiendo mi arena, como olas. A veces es un juego peligroso el tiempo. Viene y se va y vuelve en el arisco mar de Enero. Llena mis manos de Poesía unos segundos, dejándomelas luego vacías, húmedas, sin cadencia, ni rima

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Nuestra torre de Babel

V SOBREVUELAN mi casa sensaciones, como gaviotas desorientadas tierra adentro. Soledad de sal redecorando el patio donde se secan sueños y geranios. La ausencia acuna dócilmente la turbia estafa de las cosas. La vida se derrama caprichosa en una palmatoria de besos ausentes. Recoso silencios azules y pasos sin retorno sin sospechar siquiera que te espero. Las sábanas oreándose como velas al viento. Y un remanso de luz rasga la tarde. Fugaces ambos: tarde y luz.

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Mercedes GarcĂ­a Amado

VI PALABRAS arrugadas llorando en la papelera. Palabras perdidas errando sin rumbo. Palabras pulidas en rĂ­os de tinta. Palabras moribundas respirando apenas. Palabras ordenadas en un dĂ­a de desfile. Palabras enarbolando banderas moribundas. Palabras de sal derramadas en la playa. Palabras transparentes que huelen a eucalipto. Palabras creciendo entre las malas hierbas. Palabras volanderas de pregoneros. 35


Nuestra torre de Babel

Palabras enfriándose en el alféizar. Palabras atragantadas en gargantas presurosas. Palabras sin letra para banda sonora. Palabras sin espacio ni tiempo. Palabras de engaños en una chistera. Palabras inmóviles en el sopor de la siesta. Palabras sobreviviendo bajo las piedras. Palabras absortas en nocturnas quimeras. Palabras de aire como las roscas del pueblo de los veranos de mi infancia…

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Mercedes García Amado

VII VIAJO en exóticos aromas que pueblan un silencio absorto de mediodías idénticos. Oigo los trémulos trinos de la brisa que gira entre las rosadas lomas. Recuerdo rostros lejanos tras la secreta puerta de la añorada infancia. Deseo inhóspitas llegadas de criaturas subterráneas con almas añiles. Existo sílaba a sílaba palabra a palabra verso a verso en onírico poema. 37


Nuestra torre de Babel

Grito en albas de rabia con tinta roja y escritura gangrenada. Bebo en manantiales de culpa dudas asesinas danzantes de mi estรณmago. Busco movimiento en la inercia de neones nocturnos desplegados como velas de barcos a la deriva. Amo el sol en tu nuca el mar en tu mirada la tierra en tus pies. Creo con mis palabras un mundo impropio y ajeno en el que habito como en una primavera anticipada.

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Mercedes García Amado

VIII ESPEJUELOS EN EL TORZAL PORQUE decidí recordar miré hacia atrás, casi donde arranca el origen perdido de mi destartalada memoria. Y me vi una tarde muy niña, niñas ambas: la tarde y yo. Yo, engarzando espejuelos en el torzal para colgar de mi cuello collares de sueños. Ella, enajenada de luz, abriéndose paso a través del encaje del visillo. 39


Nuestra torre de Babel

En el suelo del pasillo se proyectaba la luz irisada del atardecer de Abril. Era el mismo pasillo de los miedos nocturnos y las sombras aproximándose con los brazos extendidos en la luna del armario. Y amansé desde aquí los añejos miedos que mojaron mis pies en mi infantil playa. ¿Fueron un sueño la niña y la tarde y el visillo de encaje y la luz irisada y los espejuelos?

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Mercedes García Amado

¿Hubo un Abril y una abuela niña y un oscuro pasillo y unos pies descalzos y una playa blanca y un armario de luna? Y me eché a las espaldas mi miedo antiguo y pasé el umbral con la mirada limpia y clara y mis blancos sueños de infancia.

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Nuestra torre de Babel

IX IN MEMORIAM Josefa de la Cuesta Teresa González Victoria Pérez Les primeres muyeres mineres españoles, contrataes en 1835 na Mina d´Arnáu.

ESCRIBO esti poema con pallabres de carbón. Verticales, como´l pozu. Desordenaes, como la fila de mineros a l´alborá nos cantiles d´Arnáu. Cuenten que “El Güelu” foi monárquicu una vegada. “La llárima de cinc” foi por eso y non pol zarru del portón. Tres muyeres, tres. Les sos miraes d´auga, prendíes a les negres terlices del castillete.

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Mercedes García Amado

Acurrucaes, seique, nun rincón del tayu y de les sos almes, entornen el Mundu y la Vida y los párpagos pintadinos de carbón. Precinten l´arume a Muerte dexándose llevar, seliquín, como un pexe… De MINA DE PALABRAS (Asociación de Escritores de Asturias, 2015)

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Nuestra torre de Babel

X A SAN MIGUEL DE ESCALADA A San Miguel de Escalada se ha venido el Poeta a repartir palabras de adioses y saetas. El día se ha dormido. La noche, en la muralla. Se abren los negros goznes: El Nazareno pasa. Titilan, allá arriba, las estrellas… como si portadas en andas fueran. Y con un velón escribe el Poeta el dolor que atraviesa el corazón que baja lento la callejuela. Palabras áridas, como el sendero que conduce a Jesús al calvario Y a un sepulcro devenido en hueco. Y en cada paso, muerte. Y en cada paso, espinas. Y una parábola de perdón infinito más allá de la vida. En ocasiones, un poema es como un bosque de nazarenos que acaricia el cielo con sus copas. El Mesías resucita en cada lágrima de tinta del poeta. La Dolorosa no tiene consuelo y el Poeta gime, como María, la última y más triste nana.

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Nuestra torre de Babel

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Autor

Margalit Matitiahu No me llames loca si te digo que hay siecolos que te amo. 47


Nuestra torre de Babel

Enflamada ENFLAMADA de palabras que suben del abismo, que se plantan en la tierra y llevan sinieficaciones a lo desconosido. Me vo ande la endevina. Por entender ruidos de paredes, por descubrir muvimientos basho tejados transparantes, por llevar a mis entranias la sabiduria de la mente. Por llenar mis manos vacias, y desbrochar dolor cuvierta con vozes de otros mundos.

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Margalit Matitiahu

LAS PALABRAS LAS palabras devienen madeshas las vo despiegando las vo rodeando hasta que piedren su senso locas de no ser. Yo las amaso de muevo y les do vivenza, nacen a ser mi pan, nacen a ser mi vino, no se arugan en el tiempo de la zona eternel.

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Nuestra torre de Babel

LA MEMORIA UNA mano de hesito espando a la memoria Atando en ella siete caballos feridos Saltando entre luz y tiniebla. El tiempo es una luenga cortada, enfrente de mi se debate y desparece. La memoria se espande, Deviene velas palpando. Yo me en colgo en ellas entregandome a la dericcion del corriente foturo. Supito las lineas del aver se vaciaron del oxigeno. Mi puerpo viene acudir, va tejendo una reja para mantener a la memoria en el momento de la caida.

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Margalit Matitiahu

ME VISTO TU CARA SOBRE LA MIA En memoria de mi madre Matilde León Gaytán

ME visto tu cara sobre la mía, y con tus ojos veo tu ciudad natal. La tristeza y la maravia te anvelopan en viendo lugares que ya no los conoces mas. Te amostro las calles y las forterezas y espando mi mano para que tú de muevo puedas las piedras tocar. El camino me lleva verso la Torre Blanca, con tus jovenes pieses subo hasta la punta alta y tus memorias se ajuntan a las mias. Con tu voz me siento prononciar nombres conocidos por ti, sus figuras se a reviven cuando les conto por tu vida. En supito reflecta en mis ojos tu dulce sonrisa.

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Nuestra torre de Babel

EN EL FONDO DEL TIEMPO CUANDO la escuridad cubrirá mi cara y la tuya y vamos a flotar en lo vacío o en los fondos cubiertos con montones de tiempo Ahi, muestro esprito va crecer en cada letra y sinio, va desbrochar como un corriente de fuego, va encender palabras piedridas entre las medianas del tiempo... Estonses, muestros nombres se van a grabar en los caminos de secreto y van a abrir las puertas de unión.

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Margalit Matitiahu

LA CASA DE LA NOCHE 1 SON las tres despues de media noche, los dientes van mashcando palabras que destorban el selencio. El tiempo se trespisa. Un temblor pasa entre las parparas. La noche es un gobernante misterioso que aposa su puerpo pesgado hasta que lo sigue el ruido de la luz. 2 EN mis oidos suben ruidos de vagones corriendo, en mis ojos cerados aparecen fachas cayendo en un abismo lleno de demandas. La noche se hinche de solombras diferentes que van descubriendo la desnudez de mis penserios, yo arecojo las cinteas del tiempo y las guadro dientro los vidros de mis entranias.

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Nuestra torre de Babel

LUZ CORTADA LA luz se corto en el horizonte, se rompio dientro mis ojos... La solombra entre mis dedos es el dolor de la noche. Los dias nacieron repartidos las preguntas no tienen alas... Muestras palabras van cayendo en el vertigo de la imaginacion, Tu voz en mi puerpo es un eco dientro eco... Mis ojos encolgados esperan a la magia...

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Margalit Matitiahu

CABALLOS SALVAJES MURMUROS nacieron en la escuridad Llevando amor y pasion entre mis piernas, Muestros nombres unidos en el esfuenio Arelumbraron la madrugada, La alegria dientro mi no descubrio El manante de la luz que cubrio mi alma. El sotano pinto de muevo muestros puerpos, De muevo se encontraron las aguas del rio Deshando atras el miedo. Muestras manos undidas En la sudor de caballos salvajes, Las solombras de los aĂąos se iluminaron. Muestros nombres enflorecieron Entre sabanas y almohadas, No preguntimos al tiempo Si continuara a emprestar tiempo.

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Nuestra torre de Babel

NO ME LLAMES LOCA NO me llames loca porque me volo de mi puerpo. No me llames loca porque encadeno mi alma. No me llames loca porque mis pasos me llevan a lo desconosido, truvian mis noches gotas de vino amargo. No me llames loca si te digo que hay siecolos que te amo.

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Margalit Matitiahu

OLVIDO QUÉ pasa en una noche sin esfuenio? Qué se embarra entre las parparas Entre un desvio al otro? Los momentos subieron del olvido, La escuridad se asento en ventanas cerradas Se enramo bushcando salida... Los muvimientos se espandieron como un hechizo, Combatieron con mi puerpo, Un aire frio mareo al selencio. Penserios piedridos devinieron flechas, salieron a descubrir la luz de la mañana escondida en el olvido…

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Nuestra torre de Babel

VIAJE EN la valija se arecojeron penserios y preguntas para salir al viaje celebrar la calmeza de la fuida. Metio orden en sus vestidos, en sus mascas, en sus celulas de la piel. Salio a descubrir la fuerza del arbole, desmenuzar palabras de dolor enfincadas en el aver. Devino tierra, lagos y llanuras. Ahora en su valija flotan nubes en su mente especias de fuego. Y en su puerpo van corriendo palabras locas.

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Margalit Matitiahu

PUENTE CASTRO DE LEON CORRIENDO en los coredores de los anios, volando sobre las alas de los siecolos, descubri a Puente Castro de Leon en una tadrada de sol y luvia, basho un cielo a la color del fuego envuelto de nubes mirando... Me encontri arodeada de amigos Ofreciendo calor y amistad, abrazando mi esprito con palabras y cantes llenos de claridad. Dientro un viento harmoniozo los amigos de Puente Castro abrieron puertas y corazones en espandiendo sus manos. Yo, como una hoja que llego con el aire de la poesĂ­a, abashi al nido de raizes y ramas encontrando lo pasado de los abuelos de mis abuelos, En Puente Castro de LeĂłn.

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Nuestra torre de Babel

PENSAMIENTOS CAMINANDO en las calles de Leรณn, Respirando la tranquilidad y la hermozura, Corriendo con la agua del rio Torio, Acercรกndome de los leones, asiguiendo los pasos de mis antepasados abuelos de mis abuelos, onde me hablan las piedras en la lingua antigua que se penetro en mi disde sieclos. Llevo en mi el sintimiento nacido con la leche de mi madre que me trabo con quedras envisibles para conocer el aire, para tocar las raizes, para asembrar mis palabras, y de muevo espander mi mano a Leรณn y Puente Castro. La sonrisa del sol, El careso de las nubes, El refrescor de la luvia, La golor de los รกrboles, Las casas antiguas, Las piedras de arte precioso, El sonido de la vida, La dulzor de la lingua, La amistad de los amigos. Es para mi Leรณn. 60


Margalit Matitiahu

RIO TORIO Y LOS LEONES SOBRE el ponte del rio Torio los leones estรกn en la guardia del tiempo, siempre fuertes para defender las madrugadas y las nochadas. Con sus miradas de piedra llenas de alma, conservando los secretos y las legendas, mirando las aguas corriendo en el rio disde siecolos, palacios, campanas y brujas, van encendiendo ainda la imaginacion. Entre los รกrboles y las ramas, entre la hermosura del pasaje, onde caminan los leoneses, onde se sienten las risas, onde se apalpan palabras de amor, onde se ajuntan las ansias, onde las miradas de tristeza se enceran con el sol y se despertan las solombras palidas que se hinchen de esperanza con la luz de la luna. Alli, siempre estรกn con la mirada llena de fuerza, llevando el simbolo de la civdad, los leoneses que son los leones.

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Nuestra torre de Babel

ENTRE MADRID Y PARIS LOS aĂąos undidos en las rugas van corriendo en el puerpo tocando memorias de sol y luvias. En mi respiraciĂłn murmurean Madrid... Paris... Paris... Madrid... El enverano se llena de penserios, en la Puerta del Sol va sudando la solombra. Madrid corre en mis venas Llevando recuerdos en vertigo... Paris anvelopada con dantela se encolga sobre mi cabeza, un aire grizo se asenta en mis hombros. Mi puerpo se llena de secretos guadrando sintimientos nacidos en lo desconocido, Flotando... flotando... sin abrigo... Es un enverano parecido, falso, en supito la luvia aparece en la ventana... Es un momento desnudo que se viste de creaciĂłn.

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Margalit Matitiahu

MONTACHEZ SOBRE las montanias de Montanchez espunta la luz, arelumbra a los olivos, aclara las antiguas piedras del castillo que alza sus muros a las alturas. Como una acuarela es mi ventana, pintada por los valles y la casas de un pueblo reinado en la colores del selencio. La mirada fresca del dia va caresando a las mujeres en el portal de las casas hasta espanderse la calor. Los hombres abren puertas de comerso, detras la cortina de tela el berber junto la sonrisa de la tijera su mano va bailando... En la plaza mayor circula el muvimiento, palabras y boses suben en el muevo dia, el teatro de la vida nace dirigido por los filos del destino. Figuras van siguiendo caminos de suerte, hasta la noche magica que se asenta sobre Montanchez asperando a la luz del muevo dia... 63


Nuestra torre de Babel

INSPIRACION AL «Cavo de la Nao» al lado de «San Antonio» la mar es tan blue. El fener amatado es un testimonio que endica con sinios envisibles a los barqueros la vitalidad de las noches en lo pasado. Agora, el sol arelumbra la escuma blanca, las chicas ondas tocan los piniascos haciendo circolos de muvimientos calmos. La fuerza de las momtanias encontra la fortaleza de las onduras enfinitas en la mar... Dientro el viento, enspirada, volando, sobre las puntas de los piniascos, vo escribiendo con mis ojos en el cielo la hermozura de la España.

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Margalit Matitiahu

CANTABRIA San Vicente de la Barquera EL sol espunta sobre San Vincente de La Barquera y repoza en la tranquilidad vedre de Cantabria, el frescor de la madrugada caye sobre los rios Masson y /Herlo Sus aguas se aunan como dos amorosos corriendo verso /la mar, despues, se desparten hasta el pleamar renovada. Estava caminando en el selencio, respirando la fineza de la maniana, atando mis penserios entre las manos de los peshcadores que trenzaban las reshas con arte antiguo. El porto estaba asolado, sobre el ponte viejo solo el viento pasaba, mis pasos avagarosos hacĂ­an conocencia con el camino. Las barcas se cunaban sobre las ondas como cunas de /criaturas, las montanias se alzaban echando solombras en el [horizonte y la luz de la maniana las pintava con colores.

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Nuestra torre de Babel

La hora era siete. La golor del cafe se asentaba en mi aluenga, estaba caminando verso la subida que me llevaba a la calle de las casas anturadas de rosas, ahi se abrĂ­an las puertas de la bodega a los que [madrugaban, las redomas de vino asperaban a sus torno por ser bibidas despues del cafe lleno de aroma. El medio dia aribo. Me encontraba en el centro de la civdad dientro el aire tortuoso que atacaba la mercancia, las aguas de los rios se retiraban, y se descubria la arena con su desnudez igual que mis penserios reflectados por la natura. Las barcas paresian flores amurchadas, como puerpos sin alma, la tristeza se aunva con la mia, el viento y las nubes jugaban con el sol los rios depositaban sus aguas en la mar. Un troquido circulaba en mi cara Sintiendo la hermosura y la tristeza que se plantaban en mĂ­.

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Margalit Matitiahu

CUENCA DE LA LUZ NACIDA entre montañas, anturada de Alturas, Abrazada por los ríos amantes Júcar y Huecar que la rodean Con brazos de agua. Las colores la adoran y la adornan, La vedrura es la cabellera de una reina, En ella se enraman casas encolgadas Que la admiran eternamente. Figuras escoltadas en las rocas, Con ojos de luz la contemplan briando, Hijos de la historia, gurdianes fieles, Rezan por Cuenca para siempre. Me veo asentada en la posada de José, Mirando por la ventana, La luz careza la tadrada, Voces del tiempo, como un hechizo Me visten de maravillas.

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Nuestra torre de Babel

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Autor

Charo MartĂ­nez DomĂ­nguez Un pueblu pa ser un pueblu ha de tener un poeta... y una plaza cuna fonte que nos dea augua bien fresca ... y que nun falte un poeta. 69


Nuestra torre de Babel

SOU TIERRA (A Olaya y Oscar) AGORA, sou páramu. Antias tuvi fontes, llagunas, nenúfares… D´aqueilla, alcuérdume revestida de llinu. El mieu cuerpu amosa` l pasu los annos, las enrugas, los sucos, los ringlones torcíos que robronun los dioses que nun aran nin siegan. Dacuandu, m´eichu al monte y sou ancina de corteza esturada, quemazón de xelu. Máncanme las entrannas de parir fiyos pal estierru. Arciadas tan las manos d´afalagar espigas, abangada la espalda, resentíos los guesos. Arterias son las zayas, las huergas, las canales… Palabras qu´l futuru esqueicerá dafeichu. Queríos nnetos, venide cumiéu pa vere cumu medran los trigos siruendos. Pa sentire los cucos, pa gueyar las cigüeñas pa deprendevos que la vida debiera ser eichare la parva y también la sosiega. Queríos nnetos. Deprendéi de los vieyos. Eillos son los mayestros. (Versos a Oliegos 2017)

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Charo Martínez Domínguez

FUXIRE MARCHAR a escape purque los que mueven los filos te lu ordenan. En busca vas de la tierra prometida. Eillí el maná chueve del cielu. Eillí entamará la dómina´l progresu. Atrás deixasti tolu que tenías, las bestias, la guerta, la tenada… Fuxire cun gueyos enchenos de suaños. Cunas manos vacias, cul corazón ermu. Cumu las marionetas deixástete cayere, cuerdas rotas y la tiesta abangada. Y te subisti al tren de lu qu´eillos chamaban purvenire. Y nun miraste atrás ensin temor a maldiciones bíblicas. Agora, cul pasu los años tornas peru ya nun podrás picar a la puerta la tua mai nin sentirás las campanas del tou pueblu. Y pescancias que nunca, enxamás sedrás quien fuisti y qu´enxamás serás quien a fuxire de ti mesmu. (Versos a Oliegos 2016)

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Nuestra torre de Babel

PUEBLOS DE SUAÑADORES Y POETAS UN pueblo pa ser un pueblu ha de tener un poeta. Corrales cun bien de pitas, gallos de cresta bermeya, una igrexa cun cigüeñas y campanas que repiquen a fiesta y a facendeira. Una plaza y una fonte que nos dea un augua fresca. Andurinas y pardales, papariellas volandeiras. Y suañadores y lloucos y…que nun falte un poeta. El pueblu que a min me presta ha de tener un Conceyu siempres de puertas abiertas. Y nas cais y caleyas poyos de piedra onde se sienten los vieyos a cuntar hestorias d´aqueilla guerra. Cielos cun atapeceres roxos, rubianas y ñubes prietas. Un pueblu tien de tenere mocedá y menudencia. Filandones y calechos y un Pendón de vara dreicha y… que nun falte un poeta. La llástima que Llión cun sieglos d´hestoria a cuestas nun tenga las riendas sueltas. Préstame vere que vós, tolos años nestas fechas, viváis lluenxe u eiquí bien cerca nun esqueiceis los raigones que vos lligan a esta tierra. (Versos a Oliegos, 2010)

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Charo Martínez Domínguez

ALCORDANZAS DE CAPILOTES TORNU guei, y van yá mueitos años. Tornu guei, escarbandu feridas que nun quieru sanar. Acasu, un día cuandu la borrina s´adientre na mía [memoria seya quien a esqueicere. Aquel sábado de mayu, calteniendu la rabia, recueyí [capilotes. ¿Daquíen fou la manu cobarde qu´arramplóu las [vuesas alcordanzas? Condenaos a vivire cun sentimientos sepultáos pulas [auguas y a marchar al estierru. Mala mai que desprecia unos fiyos favoreciendu a [outros. Madrastra de fiyos despreciaós. Solidaria la mia tierra llïonesa y solidarias las suas xentes. Afogonun los suaños con cuentos y cuntas y, outra vegada más pagamos outras deudas. Camudará la xente, estas son outras dóminas más naide lu esborriará de la memoria. Ha de chover una mariella chuvia de mariellos capilotes pa que toos pescancien que´l pasáu nun ta perdonáu nin esqueicíu. (Intifada poética, Riaño 2006)

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Nuestra torre de Babel

ASPERU (A San Miguel de Escalada) ASPERU que la señardá me manque tantu y tantu que´l corazón siga abangáu pul pesu la culpa. Si nun t´escribu versos, si nun te sofitu. Asperu nun deixame mercare pur ruines agasayos nin pur fatas promesas. Prometu tare cuntiéu cuandu papoulas alfombren los adiles y las blondas espigas faigan danzas en corru. Cuandu pul tiempu la sementeira las arañas me prendan nas suas redes y la seronda te vista d´ouru vieyu. Cuandu la ñeve cause estragos nas tuas murias ou cuandu se sientan cantos de paxarines nuevos. Asperu que nun haiga melecinas que me curen nin sere cumu los que nun tienen pasáu nin porvenir. Asperu qu´estos tiempos pasen como una esalación y la hestoria reescriba tantas glorias. L´amor siempres me lleva al llugar al que pertenezcu. Onde l´alcordanza pon lluz na mia tiesta y fae qu´escriba cun ringlones borrosos, enturbiaos pur llárimas de remordimientu.

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Charo Martínez Domínguez

Poru, sería fácil acabar cuna hestoria nun entrugar un res, esqueicere pa siempres la semeya de lu qu´enantias fuimos. Los que tantu tuvimos los que tolu perdimos, sonces, cobardes, necios. Culpables de desidia, incapaces de merecere´l cielu.

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Nuestra torre de Babel

DEDICÁU A SAN MIGUEL D´ESCALADA HAI quien diz qu´eiquí nun pasa enxamás nada Y pasan tantas cousas. Pasan las nubes cansas. Pasan las llentas tardes y las siestas. Pasan horas añiles y entá andu buscándute cumu los nigromantes tras la fórmula maxistral, pa deprendere l´espíritu de los que te fizon. Afalagu las tuas colunas posándu sobru eillas estas mias manos febles. Quien eiquí bien pur vé primeira descubre proporciones, paz, sosiegu, armonía. Entrúganse quien te fizu equilibradamente esbelta, nidiamente perfeuta. Apréciante quiciabes cumu una fermosa taracea y camentan tantos sieglos d´hestoria esqueicida dafeichu. Pasonun yá tiempos gloriosos y pa colmu dicen qu´eiquí nun pasa nada. Nesta tarde d´estíu esnalan los páxaros y atapez selemente. Pescanciu qu´esti tiempu ye´l cabeiru. Pescanciu que nos queda poucu tiempu. Paezme sentir esquilas d ´ouveyas y lladrare mastines, cantigas y rezos. Y marchu atrás y más atrás n´aqueillos tiempos cuandu entá había ánxeles y una espada cayóu sobru los soberbios. ¿Sedremos tan tolos cumu eillos? 76


Charo Martínez Domínguez

DEDICADO A SAN MIGUEL DE ESCALADA (Versión en español) HAY quien dice que aquí nunca pasa nada Y pasan tantas cosas. Pasan nubes cansadas. Pasan lentas las tardes mientras el moscardón zumba en las malvarreales. Pasan las horas fútiles y yo… sigo buscando. Ando como los nigromantes tras la fórmula magistral para aprehender el espíritu de los que te construyeron Acaricio tus columnas posando sobre ellas mis manos febles. Encuentro proporciones, paz, sosiego, armonía. Me pregunto quién te hizo tan equilibradamente [esbelta. Tan sencilla y compleja como una hermosa taracea. Pienso en tantos siglos de historia olvidada. Tantos tiempos gloriosos. Pero dicen que aquí no pasa nada. En esta tarde de verano los pájaros escapan y atardece [suavemente. Presiento que nos queda poco tiempo Me parece sentir esquilas de ovejas, ladrar de [mastines cantigas y oraciones. Vuelvo la vista atrás cuando aún había ángeles y una espada cayó sobre los soberbios. ¿Seremos nosotros como ellos?

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Nuestra torre de Babel

HOY LA MUERTE HA TOMADO EL PUEBLO POR ASALTO LAS campanas encordaron por un hombre joven. Quedan unos hijos sin pan y una mujer de negro. No habrá alivio para el luto. Estoicamente piensa que es voluntad de Dios. No llora, no se queja, no grita, no blasfema. “El destino es así. Una debemos”. Y el hijo se agarra a su saya negra. Las manos de la madre aprietan como garras que no sueltan su presa. La impotencia, la rabia, la tristura. “Esta noche quiero dormir contigo mai, ahora soy el hombre de la casa. Sólo esta noche para que no sientas miedo. Sólo esta noche” Madre Coraje esboza una mueca que pretende ser una sonrisa “Sólo por esta noche trancaremos la puerta y cerraremos los ojos”. Nos burlaremos de ella, hablaremos muy alto y reiremos No sabrá que estamos solos. Solos en esta noche. Y la muerte no tendrá dominio. (Inédito)

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Charo Martínez Domínguez

LA LARGA NOCHE DEL INSOMNE ROZAN las sábanas ásperas sobre la piel marchita. Ya ni cuenta los días que le quedan en ese cautiverio. No sabe desde cuando es huésped del gigante gris, ése que tiene laberintos en las tripas Sueña. La noche se alarga y las estrellas brillan como espadas. No hay silencios en las noches de hospital. Rugen las máquinas y se sienten pasos apresurados en los pasillos. Estertores. Quejidos que traspasan las paredes [endebles. Entre sueño y vela, recuerda los tantos que ganó en aquella partida, los pulsos que le echó a la vida, los paseos con ella colgada de su brazo. Se estremece la luna cuando las parturientas gimen en esa mezcolanza de dolor y deseo por estrechar al hijo que se resiste a abandonar el útero acolchado de la [madre. El insomne mantiene los ojos bien abiertos. Sólo ve una luz blanca que los ciega. Espera impaciente la llegada del alba musitando oraciones para un Dios justiciero. Pidiendo que llegue la mano de madre que arroje, a hurtadillas, un cuchillo afilado bajo su [cama. Que parta en dos ese dolor inmenso. (Inédito) 79


Nuestra torre de Babel

LA SOLEDAD ES un cuaderno con las hojas en blanco, un columpio que se balancea en una mañana de lluvia. Un café que se enfría esperando. Un teléfono que nunca responde. Una mano de mujer que mece una cuna vacía. Una noche sin libros. Un vuelo sin alas. Estrellarse en el suelo …y que nadie te ayude a recoger tus restos. (Inédito)

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Charo Martínez Domínguez

ESTO TAMBIÉN PASARÁ Y mientras tanto, ¿qué hago yo con mis brazos caídos? Con mi noche oscura peleando con mis sombras. ¡Cambiad el escenario, descorred el telón! y que siga la farsa. ¿No cambian las fronteras de un día para otro? ¿No se suceden las fases de la luna? ¿No sube y baja la marea? Esto también pasará y nadie dice nada. Nadie sabe del hambre del indigente o del crepúsculo que nubla cerebros. Nadie sabe lo que siente el que se ve obligado a [marcharse. Nadie sabe lo que sufre mi perro ya viejo y cansado. Nadie nos da consuelo, nadie conoce a nadie. Nadie pregunta qué te pasa porque suponen que todo está bien, que todo va bien. Nadie tiene tiempo para escuchar ni contar cuentos de viejos. Nadie sabe que nos queda poco tiempo. Este marasmo, esta generación perdida en la apatía ¿Esto también pasará? (Inédito)

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EL VESTÍU Llevu tantos annos aguardandu, que yá… perdí la cunta. Voy faciéndume vieya, vou perdiendu la pacencia, y tu…nun chegas. Al entamu tenía suaños ya ilusiones. Enfebrecida, enchena de fuercia, repetía turriona qu´esi sedría´l cabeiru día de la mia vida viviendu esa pasaxeira situación d´ostracismu. Paséi milenta nueiches albidriandu´l xeitu de fuxire de la pesadiella que m´arrodiaba y que nun me daba tregua nin descansu. Consultéi mélicos y fizi milenta prebas pa sanare de lo que tola xente dicía que yera una enfermedá de la tiesta, que me sorbía los sesos. Tomábanme pula visionaria, la bruxa qu´alertaba de lu que diba acaecere si non ponían remediu, peru naide nun daba importancia a las mias cuitas. Pesi a tou, nun me sentía enferma. Pa matare´l tiempu entaméi a facer un vestíu qu´imaxinéi fermosísimu . Sedría´l trax de los mieus suaños d´enfancia. El trax perfeutu p´aquel gran día. Fou una dura xeira, interminable. Dengunu paecía suficientemente bonu p´aqueilla data tan deseyada pur min. Ruempe que te ruempe, fici un tentanariu de fueyas. Lluéu outru y outru y outru.. A la fin las fueyas diban esparramánduse pul suelu deixándulu alfombraú de los bocetos. Dengunu nun me prestaba. Abandonéi estudios, trabayu, collacios y amores. Vivía devotamente dedicada a facere realidá aquel suañu. 82


Charo Martínez Domínguez

Pasonun los branos y las serondas. Los años sucedíanse y nun s´asemeyaban unos a outros. Dacuandu, tenía intres d´esperanza y siguía dibuxandu. Tenía los gueyos estraños de los que miran ensin vere, las mias manos cansas y deixé´l llabor. Tenía d´escoyere la tela. Sedría fina, dina d´una reina. Poru, tendría la testura de las alas las llibélulas y sonce cumu´l terciopelu. Asina qu´entamé a buscare la tela. Anduvi viaxandu ensin sen. Y outra vuelta, chamónunme llouca. Tampoucu nun me prestaban las telas que los vendedores m´amosaban. Tomabánme pur muyer caprichosa que nun sabía lu que quería. Sigu na llucha. Cuasi, nun tengu yá collacios que sofiten la mia idega. Dame igual. Yá nun sufru. Sigu naguandu esi gran día. El día que tu chegues. Las mias manos de tantu dibuxare, tienen los dedos engarrotaos y retorcíos cumu sarmientos peru las idegas tan nidias cumu siempres. Facere de día y desfacer a la nueiche. Entá nun dou cul diseñu ni cuna tela. Namái hai una color posible, la color de la dedaleira y la zreizal: la color púrpura pal vestíu de Penélope. (Leído en el Palacio de don Gutierre) Junio de 2011

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LO QUE PESA LA ROPA MOJADA La madre lavaba ropa, no sólo la suya sino la de otros. Pero era un secreto que la niña no podía revelar. La niña no sabía aún el motivo. La pequeña esperaba en las blancas cocinas alicatadas hasta el techo mientras la madre lavaba en la pila grande la ropa que, en grandes banastas, le entregaban. La niña se portaba bien. A la madre se le amontonaba el trabajo. Después de la ropa de cama, le traían otra cesta con “monos” llenos de grasa que costaba trabajo arrancar. La niña aún no sabía medir el tiempo en los relojes pero sí en las páginas de los cuentos. - Pagan bien mi niña, tienes que tener paciencia. Un día la niña preguntó a la madre: ¿Somos ricos? Mis amigas del cole tienen chacha. Nosotros, ¿no tenemos verdad? La madre dudó antes de hablar: Claro que somos ricos, tenemos salud. También tienes chacha, soy yo. La niña se escapó al patio y junto al guindo que estaba en plena floración, se echó a llorar. Por el verano la madre lavaba la ropa en el río. Era un día para las dos. Ir al río era llevar las tajas, una grande y otra pequeña, el jabón hecho en casa y que olía de un modo tan especial. Llevar una tortilla en la fiambrera y pan envuelto en una servilleta blanquísima con bordados de crucetilla roja.

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Charo Martínez Domínguez

Lavar en el río era ayudar a llevar la ropa en los baldes. Ver el puente de hierro, charlar con las mujeres que lavaban, asustarse cuando aparecía una culebra de agua. Ir al río era ver a los rapaces pescar bogas, tencas y barbos. Oír croar a las ranas y descubrir los renacuajos. Ver a los cangrejos negros rebelarse en los rateles. Ir al río era levantar una piedra y encontrar una araña enorme y peluda o algún escorpión al que había que temer. La niña no entendía el porqué. Al anochecer, el padre iba a buscarlas para ayudar con sus manos fuertes a pujar por la ropa mojada que luego tenderían en sogas en el patio de casa. Después cenarían pan de liebre y escabeche y el arroz dulce que la madre había dejado preparado en la fresquera. Las manos de la madre habían sido suaves, sus dedos alargados y finos pero ahora estaban enrojecidas, hinchadas y ásperas. Un día la niña, con el pretexto de besar esas manos laboriosas, quiso conocer su sabor. Sabían a sal. Como las lágrimas. Pero eran manos fuertes y tiernas. Capaces de las mejores caricias, de curar cualquier rasguño con un “sana buba sana, con unto de rana”. -¡Cuánto pesa la cesta ahora madre!, ¡déjame que te ayude! Tú agarra por un lado y yo por el otro. La niña pensó que la vida era como llevar siempre una cesta con ropa mojada. (Inédito) 85


Nuestra torre de Babel

OUTRA CARTA ENSIN SELLU Irremediablemente taba prendíu na sua rede. La rede qu´eilla teixiera alredor d´él. La rede qu´eilla estendía d´un xeitu amorosín y deixábase querer ensin facer entrugas purque de sobras sabía que siempres, siempres siguiría los sous pasos cumu los perros fieles a los sous amos. Agachandu la tiesta, asperandu recibir azotes y palos. Y hubu brozas, murias, arrebancos, ostáculos. Hubu días fermosos de cielos de la color espliegu, nos qu´él se sintiera l´ home más afortunáu pul feichu de qu´eilla se decataba de la sua esistencia. Horas lluengas asperandu la chamada de l´amante arisca. La casa fou chenánduse de silencios, de reproches, d´ ausencias. Los días pesaban cumu llousas pur cima d´aquel corazón que baltiaba sólu pur eilla. Eilla, l´amante infiel. La del cuerpu ermu. La del corazón ermu. Más de venti años escarbandu nel braseiru apartandu la cernada , naguandu que surdiera la chama d´una esperanza escachada. De sópitu, supu qu´esta yera la cabeira vé que lluchaba. Que la rellación fedía cumu la fruta podre, que nun tenía fuercias pa recoyere los cabeiros cachines d´esperanzas qu´entovía brillaban cumu los cristales claváos nas murias pa torgare´l pasu a los intrusos.

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Charo Martínez Domínguez

Nun podía tornare la vista atrás. Soltoú la fardela que pesaba abondu. La fardela enchena de suaños inútiles, las cartas atadas cun cintas de tercipelu mustiu, las flores calamustiadas ente fueyas de llibros mariellos y sobáos de lleyere tantas vegadas. Los glayíos roncos que nun supon rempondere nin siquiera a las palabras d´amor qu´escapaban d´unos llabios cun sede de beisos. -Camanduleira, agora non. Demasiáu tarde. Agora non. (Inédito)

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Nuestra torre de Babel


Autor

Santiago García-Castañón this is not a pretty poem this is a pounding on the table...


Nuestra torre de Babel

L’EDÁ DE LOS LLAMENTOS YERA l’edá de los llamentos, el día turbio y embruscáu en que lleguen de lloñe les llárimes darreu, en sin date tiempo a que les sientas. Y vien la nueche pa fundise col dolor y la congoxa enfusa pel güecu que te quedó en dientro l’alma y l’alcordanza de les sos manes percorriendo’l senderu de la to piel fráxil. Pero güei queda’l escaezu d’ayeri y les fueyes ensuches qu’anubren to lo que vivisti y non pué tornar, porque ya taba escrito dende l’entamu de los tiempos qu’ella diba ser tuya nomás que na rexón de la señardá.

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Santiago García-Castañón

PERDA DIBUXES con pallabres les semeyes de to lo que fuiste recoyendo pel Camín y vas faciendo esbozos col llenguaxe, coles lletres que s’alcuentren na rexón onde los recuerdos son como ferides del pasáu que te dexó fai tiempu. Dibuxes cola tinta que te sal del alma, como si tuvieres pariendo versos pa dayos vida y que llueu esñalen, llibres y gayoleros, polos llindes de la to alcordanza. Vas algamando lletres y faciendo con elles el texíu amarguxu onde se topa amestau col orbayu lo que fuiste dexando pel camín.

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Nuestra torre de Babel

COLES MANES ENLLENES DE TI Vien la nueche a dame noticia d’una ausencia, a esfoyar una flor mustia y morridosa, a emborronar la semeya onde tovía puen vese los tos güeyos ñidios. Vien la nueche a sacudime l’alcordanza cola imaxe d’un llugar que fue’l nuesu dellos díes cuando entovía amburaba’l fueu. Y yo toi equí tratando d’apagar la llaparada que per poco mos consumió, equí, bien lloñe, coles llárimes galmiando pelos resquiebros de la mio piel hasta enllenar les manes de la to llíquida presencia.

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Santiago García-Castañón

MEMORY PERSISTS AND all of a sudden, life Places an ambush, a trap, a deception On a bend of the road. And we keep walking along the ancient path, Following the tracks left by others, Planting the seeds of aromas and memories; We hum a song, Wink at the wheat fields, Observe the sparrows and the lilies, Until we get to a bend of the road, And there lies, in ambush, the end, the precipice, The hidden snare of the road. We feel the anguish, The hard, cruel blow, but Not even death, with its ferociousness Can take away the memories.

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Nuestra torre de Babel

JACK OF ALL TRADES YOU write with ease, spontaneously, like the hooker undoes her bra, and you show your nipples, I mean your poems, expecting your client or your reader -the distinction isn’t clear to meto praise the beauty of that body and pay. You know how to write the perfect poem just like the hooker knows how to make her client cum.

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Santiago García-Castañón

THIS LIFE OF MINE... THIS region of oblivion, this land of loneliness where my body dwells, this barren space where joy is absent, this trodden soil of pain. This daily ambush in which my consolement is feverishly writing meaningless words... This state of mind, this absence, this ever-changing matter of regret, this still motionless carcass from which the heart was taken, this life of mine, this living death...

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Nuestra torre de Babel

AT THE GAMING TABLE look at yourself in your vain attempt at living trying to figure out your own emptiness the vacuum that surrounds you when you wake up at four and all of a sudden menacing shadows have invaded the space you dwell and darkness is all you see but you keep trying to make sense of the hand you have been dealt and wonder what the hell you can wager with those cards...

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Santiago García-Castañón

LO QUE QUEDA DEL VERANO HUBO un tiempo en que el sol daba luz y calor a manos llenas, bronceaba los cuerpos y hasta cargaba las pilas voltaicas del deseo. Luego llegó el eclipse con sus incertidumbres, con sus sombras y sus tribulaciones, y ahora apenas quedan rescoldos de lo que fue verano y la luz fatigada quiere ocultar su asombro. Pero ya no hay ni un lugar apacible donde brote una fuente, donde nos aguarden las ninfas que admiró Garcilaso y ni hay versos que mitiguen la tristeza. Ya ni siquiera quedan labios accesibles para los mortales, noches en que soñar sea preceptivo desde que agosto se desvaneció. Y ahora llega un interrogante, apenas una voluta, un signo bajo el que ocultas tus miserias y tus dudas. Y sales ávido de vida buscando en vano estanques con nenúfares para ver si te encuentras con Rubén, pero los parques yacen moribundos y ya ni quedan cementerios donde el verano yermo y malherido pueda al fin terminar con su agonía.

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Nuestra torre de Babel

VIVIR VENCER a toda costa el tedio y la rutina y no quedarte nunca anclado en el asfalto, sucumbir a algunas tentaciones y apostar a la carta que te den aunque no seas mano. Desatar las pasiones, vivir como si hoy fuera un día único, gozar con los placeres cotidianos, apurar el néctar dulce que la vida te ofrece y beber, cuando no haya otra opción, su licor más amargo; esquivar los arrecifes, los escollos, y cuando aparezca una sirena saborear sus besos trago a trago; tener siempre en el bolsillo un verbo irregular para cuando se haga preciso conjugarlo; escribir las batallas, las derrotas, dejar en cada verso la crónica de todos tus fracasos; caminar, seguir con paso firme aunque el viaje que has emprendido se haga largo, y cuando la ruta se vuelva tortuosa no permitir que nadie te desvíe del itinerario. Y sonreír, porque siempre te queda la sonrisa; y amar… amar hasta embriagarte en el néctar que brota de unos labios. 98


Santiago García-Castañón

CLEPSIDRA SE alejan los minutos, líquidos instantes fugitivos, breves páginas que alguien va arrancando de un libro milenario, retazos imperfectos... Se alejan los minutos, esas mínimas partículas de tiempo, leves granos de arena en un reloj deslizándose en constante movimiento, diminutas secuencias en un dial que nunca cesa de moverse, apenas un destello... Y qué nos queda, poco más que nada, rotos fragmentos que se precipitan en un abismo de silencio, queda un vacío irremediable, días incomprensiblemente lentos cuando el espacio se ensancha y se oscurece en noches tan inabarcables como un eco. Están ya próximos a cumplirse los plazos, se agota lo poco que teníamos, lo que ya no tenemos, y se va adelgazando la memoria... ¿Cuánto nos falta para el final? No queda nada. La vida es ilusoria y efímera, apenas un reflejo, una ficción que nos hace ir muriendo gota a gota, y las últimas ya se están consumiendo. Así es cómo lentamente -o tal vez nose desvanece el frágil territorio de los sueños. 99


Nuestra torre de Babel

YO ESTUVE ALLÍ TARDÉ diez años en volver a Ítaca, vi cómo Roma un día ardió, provoqué incendios pero también me consumí en algunos que no provoqué yo, me vi envuelto en algunas emboscadas, combatí en muchas guerras y hasta gané batallas que nadie antes ganó, presencié eventos prodigiosos, descendí con Virgilio y con Dante a los infiernos, de donde incomprensiblemente me rescató un compasivo dios. Hoy vivo en un planeta donde hay zorros pero muy pocos príncipes y donde apenas queda alguna flor. Estoy hecho de inverosímiles historias que algunas veces cuento y otras no, y a quien quiera saber mi domicilio siempre le doy el nombre de la Calle de la Desolación.

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Santiago García-Castañón

UNA TARDE DE NOVIEMBRE REGRESAS a una tarde de noviembre cuando los días eran hostiles y las noches invadían las estancias del recuerdo. Era el tiempo en que las edades se habían conjurado y los árboles mostraban sin pudor su desnudez. La miraste a través de un cristal, en la dimensión donde la vida era frágil y Átropos trabajaba sin descanso. Allí, tras aquel vidrio gélido y otoñal, observaste la muerte aproximarse, apoderarse de aquel rostro sereno que se estaba extinguiendo. Apenas cuarenta y siete ciclos estacionales, un brevísimo instante en el continuo río de la vida, y ya estaba a punto de llegar al final, al mar donde se inicia la singladura última. Todo ocurrió tras el vidrio rectangular, aséptico de un hospital ya desaparecido donde ni quedan vestigios del pasado. Y mientras la mirabas por última vez aquella tarde del siete de noviembre, pasaron por delante de ti todos los meses de muchos calendarios y entonces su imagen pasó a ser la desvaída memoria de una infancia lejana. El cuerpo inmóvil que te dio la vida se iba apagando; era solo el reflejo de una sombra. Y ya ni Dios podía responder a tus preguntas. 101


Nuestra torre de Babel

NAUFRAGIO MUCHOS días recorro con mi pluma la distancia que hay entre el cielo y el infierno y otros solo salgo de la página en blanco para adentrarme en la región de donde brotan los recuerdos. Y siempre voy detrás de tus pisadas, persiguiendo lo que nos queda, apenas los residuos del banquete. Y trato de encontrar la explicación de cada enigma. Solo pretendo despejar poco a poco las incógnitas que la vida coloca arteramente a nuestro paso. Y es que hay días en que solo llego a conjugar tiempos verbales imperfectos y apenas logro desasirme de las recias maromas del silencio. Y entonces tropiezo, me caigo y vuelvo a alzarme y me vence el esfuerzo, porque hay días en que mi nave no arriba a ningún puerto pero también hay noches en que incluso parece que te tengo y te absorbo el ADN gota a gota para cumplir los plazos del deseo. Y en esas noches de embriaguez sin límites quiero beber el néctar de tus labios y naufragar de nuevo en tu mar y dejar varado mi navío entre los arrecifes de tu cuerpo.

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Santiago García-Castañón

HAY DÍAS TAN GÉLIDOS COMO ALGUNOS CORAZONES HAY días en que se abren los ojos del invierno, tardos, agonizantes, y a través de ellos pueden verse las huellas que deja tras de sí la soledad. Hay días malheridos de angustia, días desapacibles en que quiero perderme por la negra maleza de su vello, donde se han librado combates memorables. Hay días en que, de modo irracional, me adentro en la región de la que nadie sale indemne y con mi carne impura satisfago la deuda que tengo contraída, el mismo precio que reclamó Shylock. En vano trato de restañar las llagas; vedlas aquí, apenas el vestigio de una contienda en que acabé perdiendo la batalla. Y es que hay días tan gélidos como algunos corazones.

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Nuestra torre de Babel

SÍSIFO (La piedra cuesta arriba) ES la pesada carga que has de llevar sobre tus hombros como si fuera el castigo de algún dios despiadado, como si aún siguiera viva su memoria y el eco de su voz habitara en las grietas del recuerdo. Es tu condena interminable, la sentencia que cumples cada día dócilmente fingiendo que la vida es tu aliada y mintiendo siempre que una sonrisa florece desganada en tu semblante. Es la roca con la que asciendes, el mineral forjado con el fuego del dolor, la sólida materia que llevas junto al pecho incrustada en la piel, piedra fundida en ti, fiel compañía de un corazón endurecido como ella. Y subes resignado con tu carga por el sendero que la moira te indicó, haciendo como si nada te importara, aceptando el veredicto cruel, consumiendo en silencio el salitre que mana de tus ojos, mientras tu ovillo se adelgaza y vas muriendo lentamente en la vulgar tarea de vivir. 104


Santiago García-Castañón

LAS FRONTERAS DEL AMOR Primer Premio en el XIII Concurso de Poesía Lincoln-Martí de Miami, 2015

AMOR es un corcel que libre trota, un torrente bajando una ladera, un sueño inalcanzable, una quimera, un arpegio encerrado en una nota; una búsqueda ciega, una derrota, una eterna y radiante primavera, una desesperante y dulce espera, un mar que siempre cabe en una gota. Es amor o un camino misterioso o una senda mil veces transitada que te quita la vida o da reposo; el punto de partida y la llegada, el placer más esquivo y doloroso… Y fuera de sus límites no hay nada.

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Epílogo

POEMA EN EL “HABLA DE VILLACIDAYO” cuando la lengua se convierte en “habla”

toda esta “memoria” caliente se esconde en la “cernada”. “taba” la “lumbre” “a mediao prendida” en la [“horneja”; “taba” la “güela” escarbando el “humero escarduz”, y “atizando” los “palos de palera” y las “tozas” de roble. y “fute, fute”, decíale al “misinno”. “taba” el “agüelo” “prendiendo” el cigarro, con aquel “chisquero” de plata “furruñosa”... - “de la que caga la gata” -, ... y no le “furrulaba”. 107


“agarró” del “hogar” un “tizón encarnado”, “soplolu”, y de sopetón se le “entisnaron” los “morros” y las “napias”... toda esta “memoria” caliente se esconde en la “cernada”.

© agf

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Índice

Prólogo ������������������������������������������������������������������ 7 Poemas de Abel Aparicio �������������������������������������� 11 Poemas de Mercedes García Amado ��������������������� 29 Poemas de Margalit Matiatiahu ��������������������������� 47 Poemas de Charo Martínez Domínguez ��������������� 69 Poemas de Santiago García-Castañón ������������������ 89 Epílogo ��������������������������������������������������������������� 107

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SE TERMINÓ DE IMPRIMIR ESTE LIBRO A FINALES DE JUNIO DE 2018, CON MOTIVO DEL NOVENO ENCUENTRO POÉTICO CELEBRADO EN EL MONASTERIO DE SAN MIGUEL DE ESCALADA EL DÍA 30 DE JUNIO


Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. © De los textos: sus autores Depósito legal: LE-176-2018 Edición no venal. Imprime: Sorles S.L. Impreso en España.


2010 Primer Encuentro “Poesía en la Piedra y en el Silencio” 2011 Segundo Encuentro “El Silencio es de mármol cuando hablan las Piedras” 2012 Tercer Encuentro “... donde cabe la fantasía” 2013 Cuarto Encuentro “AlgArabías” 2014 Quinto Encuentro “Marcas de Cantores” 2015 Sexto Encuentro “Animula, vagula, blandula” 2016 Séptimo encuentro “Cuentas para un collar Mozárabe...y otras perlas” 2017 Octavo Encuentro “Resonet Vox Poetae”


CÁSTOR


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NUESTRA TORRE DE BABEL, IX Noveno Encuentro Poético by Alfredo García Fernández - Issuu