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Una mirada al

cooperativismo

desde el Huila EDUARDO GUTIÉRREZ ARIAS

EDICIONES ECOANSURCO


EDUARDO GUTIERREZ ARIAS nació en Rivera (Huila) el 26 de Junio de 1948. Hizo su bachillerato en el Colegio Nacional Simón Bolívar de Garzón. Inició estudios de sociología en la Universidad Nacional de Colombia que no concluyó. Es licenciado en Lingüística y Literatura de la Universidad Surcolombiana y especialista en Gerencia Social de la Escuela Superior de Administración Pública. Realizó estudios de economía, filosofía e historia en la Escuela Política Superior de Praga (República Checa) y de Gestión del Desarrollo Regional en la Universidad Surcolombiana. Ha sido profesor de economía solidaria y cooperativismo en las universidades Surcolombiana y Cooperativa de Neiva, del Tolima en Ibagué, de la Pedagógica y Tecnológica de Tunja, de La Central y Los Andes de Bogotá.


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

EDUARDO GUTIÉRREZ ARIAS

EDICIONES ECOANSURCO


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Una mirada al cooperativismo desde el Huila EDUARDO GUTIÉRREZ ARIAS © de esta edición Ecoansurco Primera Edición: Abril de 2013 ISBN 000-000-0000-00-0

Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio sin permiso del autor. CARATULA “La libertad guiando al pueblo” Pintura de Eugenio Delacroix -1830. Corrector de Estilo: Julio César Medina Diseño Estilo de portada: Litocentral S.A.S Diagramación Electrónica: Litocentral S.A.S. Impresión y Encuadernación: Litocentral S.A.S Impreso y hecho en Colombia


A mi madre Diva Arias de Gutiérrez, el mejor estímulo a todas mis aventuras intelectuales. A mi esposa María Nelcy Flórez, cómplice ideológica y respaldo incondicional en los momentos buenos y en los malos. A mis hijos, Alejandra, Carol y Oscar, quienes están prolongando algunos de mis sueños. A mi nieta Nawal Sofía, cuyas travesuras infantiles y sueños mágicos son el mejor descanso a mis ocupaciones.


AGRADECIMIENTOS A las siete cooperativas que hicieron posible este proyecto de divulgación cultural, generando recursos para su edición y aportando con un equipo de profesionales expertos que contribuyeron a perfilar los contenidos y estilos de la obra. Estas empresas solidarias fueron COOMOTOR, COOLAC, CADEFIHUILA, COOTRANSHUILA, CONFIE, ASOCOPH Y UTRAHUILCA. A los líderes expertos en cooperativismo que desde el Consejo Editorial, creado un año antes de la edición, dieron sus recomendaciones y oportunos consejos para mejorar la estructura, los contenidos y la forma del texto que hoy se publica. Esos colaboradores fueron Ananías Osorio, miembro de la Academia Huilense de Historia, Manuel Salvador Gómez, consejero de Coomotor, Antonio Núñez, consejero de Coolac, Wilson Gómez, funcionario ejecutivo de Cadefihuila, Claudia Patricia Quiroga, Secretaria General de Cootranshuila, Héctor Ramón Ángel, directivo de Confie, Israel Silva, director ejecutivo de Asocoph y José Hover Parra, gerente general de Utrahuilca. A María Consuelo Castañeda, quien como directora de Fundecoop, me apoyo y estimuló en la formulación de los primeros módulos elaborados sobre esta materia, que sirvieron de base a este texto.


PRESENTACIÓN PRÓLOGO 1.

CONTENIDO

PRIMERA PARTE: BREVE HISTORIA DEL COOPERATIVISMO UNIVERSAL

9 11 13

1.1 Cooperación y competencia en los orígenes del Homo sapiens 15 1.2 La solidaridad en las sociedades preindustriales 18 1.3 Las utopías libertarias del renacimiento 21 1.4 La revolución industrial y el moderno Estado burgués 23 1.5 El cooperativismo como respuesta a la frustración que trajo el capitalismo 25 1.6 Precursores del cooperativismo 27 1.7 Los pioneros de Rochdale 42 1.8 La búsqueda de la modernidad y del “hombre nuevo” 46 1.9 Los modelos de desarrollo del capitalismo y el crecimiento cooperativo 49 1.10 El cooperativismo en las naciones del llamado “socialismo real” 56

2.

SEGUNDA PARTE: VALORES, PRINCIPIOS Y DOCTRINA COOPERATIVA

61

2.1 2.2 2.3 2.4 2.5 2.6 2.7

63 65 70 72 74 76 80

3.

TERCERA PARTE: HISTORIA DEL COOPERATIVISMO EN COLOMBIA

3.1 3.2 3.3 3.4 3.5 3.6 3.7

Los valores tradicionales del cooperativismo y los valores globales Los principios de la ACI Crecimiento económico, equidad social y desarrollo humano El concepto de “desarrollo sostenible” para el cooperativismo Integración en el siglo XXI Equidad de género en los proyectos solidarios Un enfoque constructivista para la educación cooperativa

83

Formas solidarias en las épocas precolombina, colonial y comienzos de la república 85 La tardía aparición del cooperativismo, su lento crecimiento inicial y su auge en la segunda mitad del siglo XX 87 La crisis de final de milenio 98 Déficit administrativo y gerencial del sector cooperativo en el país 105 Los problemas de la integración 108 El papel de la educación en la superación de la actual problemática 111 Presente del cooperativismo colombiano 114


4. CUARTA PARTE: HISTORIA DEL COOPERATIVISMO HUILENSE 119 4.1 4.2 4.3 4.4 4.5 4.6

Experiencias solidarias en el Alto Magdalena desde el periodo prehispánico hasta comienzos del siglo XX El cooperativismo durante la primera mitad del siglo XX Auge y consolidación de la economía solidaria en la segunda mitad del siglo XX Desarrollo e integración en las últimas dos décadas del siglo XX La crisis de finales del milenio en el Huila Perspectivas y retos en el siglo XXI

5. QUINTA PARTE: ESTUDIOS DE CASOS COOPERATIVOS REGIONALES 5.1 COOLAC y su apoyo al desarrollo empresarial opita 5.2 COOMOTOR ha revolucionado el transporte regional y nacional 5.3 CADEFIHUILA enseña a hacer cooperativismo agrario 5.4 COOTRANSHUILA y el mérito de ser pionera en el cooperativismo huilense 5.5 CONFIE: Cómo los educadores construyen su empresa financiera 5.6 ASOCOPH: La fuerza de la unidad gremial 5.7 UTRAHUILCA: Orgullo del cooperativismo financiero en el sur colombiano

121 129 131 139 146 149

155 157 163 174 179 185 196 209


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PRESENTACIÓN El 24 de Octubre de 2014 se cumplirán 170 años de la fecha en que se registró, en la pequeña población de Rochdale, cerca de Manchester, en Inglaterra, la Sociedad de los Justos Pioneros de Rochdale, que la historia reconoce como la primera cooperativa en el sentido moderno del término. En estos ciento setenta años el cooperativismo se extendió por todos los países del mundo y abarcó las más diversas actividades económicas logrando agrupar a más de 800 millones de personas que han encontrado en él un instrumento para su mejoramiento económico, social y cultural. Un buen indicador de su fortaleza está en el hecho de que fue el único movimiento económico y social que durante los 45 años de la guerra fría, se mantuvo unido en torno a la ACI1 agrupando organizaciones de países capitalistas y socialistas. Hoy, cuando las corrientes filosóficas de carácter neoliberal, en su afán por liberar al individuo de la opresión del Estado, exaltan hasta el delirio su sentido de independencia y competitividad, es bueno recordar los orígenes y las fuentes filosóficas de las que se nutrió la doctrina cooperativa, en la seguridad de que allí encontraremos buenas luces y orientaciones para la solución de los problemas del presente, evitando una peligrosa pérdida de identidad. Es posible que estas reflexiones disuenen en una época de frio pragmatismo, pero, sin ellas, el destino del hombre carecería de una buena brújula para llevarlo a puerto seguro. El presente texto nació muy ligado a la práctica cooperativa, en las labores que el autor desarrolló en los últimos veinte años como educador, consultor y asesor de empresas de economía solidaria, primero cuando se desempeñó como Coordinador Nacional del Departamento de Desarrollo Cooperativo de Fundecoop, luego como Subdirector de Educación de la misma Fundación y posteriormente como Director de Asocoph. Estas funciones fueron complementadas paralelamente con actividades de cátedra docente en universidades como la UPTC con sede en Tunja, las Universidades Central y Andes de Bogotá, la Universidad del Tolima con sede en Ibagué, las universidades Cooperativa y Surcolombiana de Neiva, en diplomados, especializaciones y cursos complementarios relacionados con temas cooperativos en los que se fueron elaborando módulos y cartillas que sirvieron de base para el libro que hoy entregamos a estudiosos y lectores del tema cooperativo. Siete de las más importantes cooperativas de la región contribuyeron muy significativamente en la edición del texto, primero contribuyendo a la financiación de su edición y segundo aportando ideas comentarios y sugerencias para enriquecer sus contenidos, enviando delegados a un Consejo Editorial que operó durante los últimos ocho meses en que se le dieron los toques finales a la obra. Las cooperativas aportantes son las mismas sobre las que se realizó un estudio monográfico para la quinta parte de 1 ACI: Alianza Cooperativa Internacional

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este trabajo. Los miembros del consejo editorial son las personas a quienes se les hace una nota de reconocimiento en las páginas iniciales de la obra. Los últimos años han sido de poca divulgación bibliográfica del tema cooperativo en Colombia, muy a pesar de la importancia del sector en la economía nacional y del nuevo auge que ha vivido, después de superada la crisis que vivió en los años del cambio de milenio. Por tanto esperamos que este esfuerzo contribuya a enriquecer el conocimiento y el debate sobre el quehacer cooperativo en estos tiempos de tantos cambios económicos, políticos, sociales y culturales.

Eduardo Gutiérrez Arias


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PRÓLOGO

l problema que ocupa a la historia no es el pasado, sino el presente. Es la necesidad de actuar la que impulsa al hombre a la búsqueda de la comprensión de los fenómenos sociales. Comprender es un acto que sólo es posible si logramos establecer el sentido de las modificaciones en el tiempo dentro de un orden más amplio. En este sentido, la obra que nos presenta Eduardo Gutiérrez Arias se constituye en el primer intento por develar la trama del cooperativismo en el Huila. Para este propósito, el autor nos conduce por diferentes contextos. Primero, desarrolla los orígenes del movimiento cooperativo en el orden mundial. Luego, ubica al lector en el espacio local. Es decir, deja ver la construcción que tuvo éste desde las civilizaciones prehispánicas hasta nuestros días. Mención aparte merecen los capítulos 4 y 5. El relato de siete casos exitosos, que bien podrían ser más, reafirma la importancia y seriedad de la organización en nuestro querido departamento. Estamos próximos a conmemorar 80 años de fundación del primer intento cooperativo con la creación de la Cooperativa de Transportadores del Huila – Cootranshuila -. Hace 6 décadas, con los cooperados del magisterio y años después con los trabajadores del municipio de Neiva, se propició la incursión al sector de los servicios financieros con Coomagisterio –más tarde Coonfíey Utrahuilca. Desde hace 5 décadas el sector campesino y caficultor cuenta con un ente que apoya su crecimiento a través de la comercialización de café y venta de fertilizantes como lo es Cadefihuila. También es meritorio resaltar en esta actividad a Coagrohuila. Con la creación de Coomotor, desde hace 5 décadas, se impulsó el desarrollo del transporte terrestre en el Huila. De manera más reciente, pero con una reconocida tradición, se gestaron organizaciones cooperativas en el campo de la educación. No es gratuita la ubicación de nuestras cooperativas en el ranking de las empresas cooperativas más grandes del país tal como lo expone el autor. Este es un indicador que el proyecto cooperativo en el Huila es una apuesta real. A esta altura, es válido hacer el reconocimiento a hombres y mujeres que con gran inteligencia, pero sobretodo, con dignidad y honradez, han dado cuenta de la pujanza de nuestra raza. El reto que nos plantea una historia del cooperativismo en el Huila, a juicio del autor, es el de la integración, el fortalecimiento de la educación cooperativa y la inserción en actividades agropecuarias y de turismo. Pues bien, un sector que evidencia crecimiento en activos, ingresos, excedentes y asociados, como el sector cooperativo, es un agente convidado a generar las transformaciones económicos y sociales en nuestro país y en particular en el Huila. La dinámica observada nos indica que como organizaciones cooperativas nacimos y crecimos en ambientes protegidos y tradicionales. En el mundo se imponen hoy otras consideraciones. El reto del siglo XXI para las organizaciones empresariales de toda índole es la innovación. Para que la historia continúe, los actuales directivos y las nuevas generaciones tenemos el reto de reinvertir y reinventar nuestros productos y servicios. ARMANDO CUÉLLAR ARTEAGA Eduardo Gutiérrez Arias


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Eduardo GutiĂŠrrez Arias


1. PRIMERA PARTE: BREVE HISTORIA DEL COOPERATIVISMO UNIVERSAL


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1.1 COOPERACIÓN Y COMPETENCIA EN LOS ORÍGENES DEL HOMO SAPIENS Los estudios modernos sobre la evolución de las especies nos muestran la formación del hombre como un proceso lento y complejo, con avances y retrocesos signados no solo por su lucha con la naturaleza para someterla a su dominio sino por la confrontación entre individuos, clanes, razas, clases y naciones, en la dura brega por la supervivencia y el bienestar individual y colectivo. Sin embargo, junto a esta competencia, a menudo encarnizada y violenta, ha coexistido el principio de la cooperación motivado por intereses y aspiraciones comunes y basado en la necesidad de unir esfuerzos entre seres de la misma especie para alcanzar metas superiores de progreso. Aunque cooperación y competencia son fuerzas presentes en el desarrollo de todos los seres vivos, a medida que se asciende en la escala evolutiva la acción de estos elementos adquiere nuevas dimensiones y diferentes niveles de interrelación. En los vegetales, su alcance se limita a lo sensitivo; en los animales llega a lo perceptivo e instintivo, y en los seres humanos adquiere las dimensiones racional y social. El hombre, forma superior de organización de la materia, es el único ser de la naturaleza que es consciente del resultado de sus actos y, por tanto, capaz de orientar y reorientar las relaciones entre él y su entorno y entre los individuos de la misma especie. Como resultado de la nueva esfera de la conciencia que adquiere la materia en el homo sapiens, el polo dinámico de la contradicción deja de ser la competencia y pasa a ser la cooperación. Incluso la competencia entre humanos se va transformando en una forma de cooperación al perder su sentido inicial de enfrentamiento destructivo y transformarse en emulación. Algunas escuelas filosóficas, que niegan el sentido positivo de la historia, creen que el hombre fue una especie de error de la naturaleza, condenado eternamente a su autodestrucción e incapaz de generar un auténtico sentido de la solidaridad. Lo primero que tenemos que reconocer es que el millón de años de existencia de la especie humana es un tiempo demasiado corto si lo medimos por épocas geológicas y si recordamos que la vida en la tierra ya tiene 4.000 millones de años. En este sentido, está muy reciente el tiempo en que andábamos en manadas disputándonos a dentelladas la existencia en feroz enfrentamiento con un medio aún no domesticado. Hace decenas de miles de años nuestros lejanos antepasados se percataron de que los conocimientos, y las habilidades y destrezas para su manejo, eran fuente de bienestar. Estas cualidades se convirtieron en garantía de vida y los individuos que las poseyeron, así se tratara de seres físicamente débiles, pudieron dominar a los más fuertes. Desde ese momento se atenúa la lucha física por la supervivencia en el seno de la especie y se abre paso el principio de “No matarás” como fundamento de la moral en los albores de la civilización.


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Hombres del paleolítico caminando

Muchos investigadores han explicado cómo este proceso de formación de los primeros conocimientos fue más social que individual y cómo en ellos cumplió un papel preponderante el trabajo solidario de nuestros primeros antepasados. Así, la cooperación se convirtió en el factor determinante para transformar a los antiguos antropoides en seres humanos. Sin embargo, esto no significa que el hombre haya alcanzado una superación total de su reciente pasado animal. De hecho, todavía muchas de sus conductas y comportamientos tienen un origen meramente instintivo y animal. Es el caso de la relación sexual, aunque la hemos humanizado bastante con el concepto del amor, que implica valoraciones estéticas, morales e intelectuales, todavía conserva una gran fuerza la simple atracción física. No debemos olvidar que la actual estructura psíquica del hombre se formó a comienzos del neolítico, durante el periodo post glaciar, conservando muchos elementos atávicos de carácter neandertálico2. Para poder sobrevivir en aquellas épocas, nuestros antepasados debieron enfrentarse a un mundo poblado de animales agresivos, tremendamente fuertes, y a una naturaleza hostil. Eso los hizo igualmente fuertes, agresivos y de temperamento violento. Sin estas cualidades no hubieran podido vencer los peligros de la caza de mamuts, defenderse de los ataques del tigre dientes de sable, ni sobrevivir a las bruscas mutaciones climáticas.

2 Neandertálico: referido al hombre de Neandertal

Eduardo Gutiérrez Arias


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Erradicar estos elementos atávicos en la psiquis humana para alcanzar un trato más respetuoso en las relaciones con la naturaleza y con sus congéneres, implica elevar el papel de la ética en las relaciones sociales llevándola al nivel de ciencia aplicada para que contribuya decisivamente a la reorganización de los procesos evolutivos. Eso significa espiritualizar conscientemente la evolución para asegurar de este modo el futuro de la humanidad. En conclusión, el sentido de la competencia agresiva y destructiva en la relación con sus semejantes y con la naturaleza, de origen instintivo e irracional, debe dar paso a un nuevo tipo de relación de cooperación que se constituya en el verdadero sentido racional y humano de la evolución. Para su afirmación se ha desarrollado la moral, que desde finales del mesolítico ha tenido dos principios básicos universales: “No matarás” y “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, sobre los cuales se han erigido las religiones y otras formas de expresión cultural del hombre. El predominio de estos dos principios es lo que en realidad separa la civilización de la barbarie. Siendo la cooperación la tendencia de afirmación del sentido humano del desarrollo y por tanto la base del verdadero humanismo, sus formas de expresión no han permanecido estáticas; ellas han evolucionado con la cultura, se han vuelto más complejas y diversificadas hasta alcanzar las formas modernas de cooperación con el surgimiento de la sociedad industrial. Antes de examinar las condiciones que dieron origen al cooperativismo y cómo en él la cooperación adquiere su forma moderna, vamos a hacer un esbozo rápido de su evolución en el período preindustrial.

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1.2 LA SOLIDARIDAD EN LAS SOCIEDADES PREINDUSTRIALES El hombre cazador y recolector del paleolítico no podía tener una concepción sobre la propiedad por cuanto nunca generó excedentes económicos. Las manadas de salvajes de hace cien mil años a duras penas podían sobrevivir recolectando los frutos que la naturaleza les daba, cazando animales y defendiéndose de las fieras (como el tigre dientes de sable) con garrotes y piedras sin tallar. Esto hizo que muchas tribus, ubicadas en zonas de escasez de animales, se cazaran entre ellas permitiéndoles, mediante el canibalismo, proveerse de las proteínas necesarias para la subsistencia. El descubrimiento del fuego, que constituyó la primera gran revolución tecnológica para el hombre, le posibilitó la cocción de los alimentos, con lo que se facilitó la asimilación de las proteínas, minerales y vitaminas, contribuyendo al desarrollo de su cerebro hasta alcanzar la complejidad y capacidad actuales.

Hombre del paleolítico en el proceso de producción de fuego

Esta incipiente labor de sometimiento y transformación de la naturaleza solo fue posible por la cooperación que se fue generado entre individuos del grupo. Ni la recolección, ni la cacería, ni la conservación del fuego, ni la vida misma eran posibles aisladamente y solo podían supervivir los grupos que solidariamente se enfrentaban a la naturaleza. De esta manera, el trabajo en el hombre siempre tuvo un carácter social, fue el fruto de su sentido de cooperación y progresó en la medida en que su experiencia y conocimientos fueron creciendo transmitiéndose de generación en generación.


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El descubrimiento de la agricultura y la ganadería, como primera gran división social del trabajo, originó el tránsito del nomadismo al sedentarismo y el surgimiento de las primeras civilizaciones. El hombre pudo producir sus alimentos, vestidos, etc., más allá de sus necesidades inmediatas, preservando parte de la producción para las épocas en que no podía cultivar o para el intercambio con otras tribus. Cabe registrar aquí que, en los comienzos de la agricultura y la ganadería, cuando el hombre aún se proveía de sus principales medios de vida a través de la caza, la pesca y la recolección de frutos, la mujer, dedicada al cuidado de los hijos, también se encargó de los primeros cultivos y animales domesticados. Con su esfuerzo y trabajo, la ganadería y la agricultura crecieron y fueron más importantes para la vida de la tribu que la caza y la recolección y, como resultado de su preeminencia económica, la mujer ocupó un puesto de mando al frente de su comunidad tribal. Esto dio origen al periodo que la historia de la humanidad ha conocido como matriarcado, y prueba que no en todas las épocas anteriores ha operado el dominio del hombre sobre la mujer y cómo el fenómeno del machismo es más de carácter económico y cultural que biológico. De esta manera se fue generando un creciente excedente económico que dio como resultado la estratificación de la sociedad en diferentes castas. En un principio la división estamentaria fue positiva, pues facilitó la organización del trabajo para la realización de grandes obras de ingeniería, para la preservación de los conocimientos y la cultura del grupo y para la defensa de sus bienes sociales. Se podría afirmar que, en sus comienzos, todos los estamentos cumplían una función social progresiva: unos labraban la tierra o cumplían otras faenas agropecuarias o construían obras de ingeniería (caminos, canales de irrigación, templos, viviendas, fortificaciones para la defensa), otros dirigían la realización de estas obras, otros se entrenaban para la defensa y por último estaban quienes ejercían el gobierno general. Cuando el excedente social de la producción se hizo más grande fueron surgiendo estamentos gobernantes que, progresivamente, se desligaron del trabajo social útil convirtiéndose en castas parasitarias que, por su control y dominio sobre el conocimiento y la cultura adquiridos por el grupo, se apropiaron del excedente económico y se convirtieron en clases explotadoras del trabajo de otros, acaparando todos los privilegios de la sociedad. Se inicio así una etapa en el desarrollo humano caracterizada por las lucha de clases. Los lazos de la solidaridad y ayuda mutua entre todos los miembros de la comunidad se perdieron cuando una parte minoritaria acaparó el poder, las riquezas y los privilegios, condenando a la mayoría de la población a trabajar para su servicio y bienestar. En sus comienzos, esta división de clases se sustentó en un orden necesario impuesto por poderes y fuerzas superiores al hombre. Era el orden divino creado para hacer posible en la tierra un reino similar al de los dioses. La aceptación de este orden por las clases oprimidas comenzó a romperse cuando aparecieron entre ellas sectores más ilustrados que emprendieron la reclamación de sus reivindicaciones gremiales Eduardo Gutiérrez Arias


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(comerciantes, artesanos), o cuando la opresión llegó a comunidades con cierto desarrollo económico, social y cultural (caso del dominio de los egipcios sobre los hebreos), generándose intensas luchas por su liberación. A pesar de que estas luchas de clases hicieron perder el inicial sentido de la solidaridad de la comunidad primitiva, dando origen a los odios entre clases, estamentos, razas y nacionalidades, no pudieron romper el sentido de la cooperación entre la población trabajadora que siempre procuró servirse de ella para acometer sus mejores empresas de progreso. Merecen destacarse entre las formas solidarias creadas por comunidades laboriosas en las sociedades PREINDUSTRIALES a las Colonias Comunales gestadas por los Esenios a orillas del Mar Muerto, los Ágapes de los cristianos de los primeros tiempos, las Queserías Comunales de los Armenios, el Calpulli de los Aztecas, el Ayllú comunal de los Incas, que les permitió construir sus extensos caminos y su complejo sistema de comunicaciones; la Minga y el Convite de los Chibchas y las Cajas de la Comunidad para la Asistencia Social nacidas durante la colonia en nuestra América bajo el influjo de los jesuitas.

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1.3

LAS UTOPÍAS LIBERTARIAS DEL RENACIMIENTO

Una de las fuentes filosóficas más importantes para el cooperativismo la podemos encontrar en las grandes utopías del renacimiento. Este periodo significó para la historia de la humanidad algo así como la adolescencia en el desarrollo de la persona: una época de tránsito entre la niñez y la edad adulta, en la que el cuerpo va adquiriendo los rasgos propios de la mayoría de edad, simultáneo con un desarrollo de la personalidad y de las funciones psíquicas que progresivamente le permiten un pleno uso de su capacidad racional y de su inteligencia. En el caso del renacimiento, este fue el periodo de los grandes descubrimientos que le hizo entender al hombre la verdadera dimensión de nuestro planeta. Se rompió con la concepción geocéntrica de los Ptolomeos para adoptar la visión heliocéntrica de Copérnico y Galileo. La invención de la brújula facilitó la navegación marítima, las grandes exploraciones y el descubrimiento de América. La invención de la imprenta por Gutenberg favoreció la divulgación cultural y la recuperación de la cultura grecorromana. Se desarrolló el comercio como nunca antes, crecieron las ciudades, los Médicis le dieron nacimiento a la banca moderna, los alquimistas generaron un gran desarrollo de la química. Aparece también la reforma protestante liderada por Martín Lutero y Juan Calvino que adaptan el cristianismo a las nuevas realidades del capitalismo naciente. Es un periodo de gran inestabilidad en el que el modo de producción feudal aún pervive, a la par que el naciente capitalismo crece con ímpetu amenazando todo el ordenamiento anterior. Desde aquella época comienzan a soltarse las amarras del férreo control ideológico de la iglesia católica romana y en la mente de los más sensibles representantes de la intelectualidad (muchos de ellos sacerdotes) florecieron profundas reflexiones y sueños sobre el futuro de la humanidad y sobre un ordenamiento social más justo, que produjeron un gran impacto en el desarrollo de la civilización occidental. Algunas de estas reflexiones fueron vertidas en obras magistrales que se convirtieron en guías espirituales para los soñadores de un mundo mejor. Nos referimos a la Utopía, de Tomás Moro, publicada en 1516; la Ciudad del sol, de Tomás de Campanella, y la Nueva Atlántida, de Francis Bacón, obras que vieron la luz a comienzos del siglo XVII. Estos textos tuvieron una primera fuente de inspiración teórica en La República de Platón, en la que el filósofo griego visiona una sociedad ideal, totalmente reglada, regida por los más sabios, sin propiedad privada, justa y equitativa para que la gente viviera feliz. Una segunda fuente de inspiración práctica fue el descubrimiento de América, con civilizaciones donde no existía propiedad privada sobre la tierra con formas comunitarias de vida y con altos niveles de equidad social que, para algunos intelectuales europeos de la época, se convirtieron en ideales a imitar dado que, en sus


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Una mirada al cooperativismo desde el Huila conceptos, superaban la codicia, el odio, la envidia y demás flaquezas humanas que hacían infeliz al hombre. Las tres utopías, redactadas como narraciones literarias, tenían un espacio geográfico imaginario: islas ubicadas en lugares inexistentes donde se habían creado sociedades felices en las cuales no existía la propiedad privada y donde reinaba la justicia y la equidad. Aunque carecían de grandes riquezas, los medios fundamentales de vida llegaban al conjunto de la comunidad y el respeto a la norma era la base misma de la felicidad.

En estas sociedades todos trabajaban, esencialmente en la agricultura, aunque también en los oficios y las artes, y se preparaban para la guerra ante la eventualidad de tener que defender su comunidad. En la Utopía, de Tomás Moro, hay un gobierno democrático elegido por las familias, y en la Ciudad del sol, de Campanella, hay una dictadura de sacerdotes que gobierna. Estas utopías se convirtieron en fuentes de inspiración de políticos, filósofos y literatos, especialmente de los socialistas utópicos que en el siglo XIX sentaron las bases filosóficas, económicas y sociales del cooperativismo.

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1.4 LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y EL MODERNO ESTADO BURGUÉS. El desarrollo de la manufactura y del comercio, durante los siglos XV, XVI y XVII, creó en la sociedad nuevos actores sociales, a medida que un nuevo modo de producción se abría camino en la historia. Las relaciones de producción capitalista, basadas en el trabajo asalariado y el capital, comienzan a invadir las diferentes esferas de la economía. Burgueses y proletariados pugnan por destruir las ataduras feudales y permitir el libre flujo de mercancías, capitales y fuerza de trabajo. En estas circunstancias surgen pensadores que rompen con la concepción clerical y teocrática del poder, construyendo una filosofía, una ética y una política de carácter laica, en donde el hombre aparecía como la medida de todas las cosas. “El Príncipe”3, de Nicolás Maquiavelo, es el primer esfuerzo por analizar con una óptica civil la compleja trama del poder, y en reflexionar sobre el papel del Estado que emergía con el desarrollo del capitalismo. El pensador alemán Immanuel Kant sentó, en su texto “La crítica de la razón pura”, las bases filosóficas del pensamiento burgués. Después vino la Ilustración francesa: Rousseau, con “El contrato social”4, y Montesquieu, con “El espíritu de las leyes”5 . Todos ellos forjaron las bases teóricas para el surgimiento del Estado moderno, cimentándolo en tres poderes independientes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial, como garantía de control y democracia. El legislativo, encargado de emitir las leyes que rigen la sociedad; el ejecutivo, responsable de hacerlas cumplir y de dirigir el Estado, y el judicial, responsable de sancionar a los transgresores de la ley. La Ilustración forjó el programa para la revolución democrático–burguesa, condensándolo en los tres conocidos apotegmas: Libertad, Igualdad y fraternidad.

Imagen de una hilandería de los primeros tiempos de la revolución industrial 3 MAQUIAVELO, Nicolás. El Príncipe, Fondo de Cultura Económica, México, 1980. 4 ROUSSEAU, Juan Jacobo, El Contrato Social. Fondo de Cultura Económica, México, 1980. 5 MONTESQUIEU, Carlos de Secondat. El Espíritu de las Leyes, Ed. Grijalbo, México, 1982.


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La nueva sociedad basada en el mercado necesitaba hombres doblemente libres: libres en materia de conciencia y opinión y libres de ataduras frente a la propiedad, que los obligara a tener que vender su fuerza de trabajo para subsistir. La libertad de conciencia era una necesidad para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, pues la naciente industria exigía conocimientos profundos de las leyes de la química, la biología y la física, que debían ser aplicados en los nuevos procesos productivos. La separación entre el productor y lo producido, al despojar al primero de su propiedad, creaba la premisa necesaria para la generalización del comercio de mercancías, pues solo en el mercado se establecería el contacto entre el productor y el consumidor. La nobleza feudal fue despojada del poder en algunos casos de forma radical y violenta, como en la revolución francesa, en donde el monarca y la reina fueron decapitados, y los insurrectos de París comenzaron la construcción de un Estado burgués. En otros países, el movimiento revolucionario terminó transando con la nobleza y compartiendo el poder con ella como en Ia revolución industrial inglesa y en las guerras campesinas de Alemania.

Eduardo Gutiérrez Arias


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1.5

EL COPERATIVISMO COMO RESPUESTA A LA FRUSTRACIÓN QUE DEJÓ EL CAPITALISMO

La república liberal laica impuso la igualdad de los hombres ante la ley, pero mantuvo la desigualdad económica y, como consecuencia de ésta, la inequidad en el ejercicio de los derechos. Después de la inicial euforia revolucionaria, el pueblo encontró que la nueva sociedad capitalista dejaba a mitad de camino el programa revolucionario de los comuneros de París. El remplazo de la rueca por la máquina de vapor dejó a miles de obreros desempleados; los campesinos emigraron por un puesto de trabajo, los desocupados hacían reducir los salarios dada la alta competencia laboral, las condiciones de vida en las fábricas eran verdaderamente miserables; la igualdad y la libertad consagradas en la ley se volvían letra muerta cuando enfrentaban en el mercado a hombres desiguales, donde los poseedores del capital imponían las condiciones y los desposeídos eran sometidos a una nueva esclavitud. Las desigualdades sociales, antes que desaparecer, se hicieron más notorias con la presencia de un reducido grupo de acaudalados industriales, banqueros y comerciantes frente a millones de obreros, artesanos, campesinos, pequeños comerciantes y desempleados pobres y arruinados. Los desempleados quisieron remediar la situación lanzándose a destruir las máquinas en un movimiento al que se le llamó el Ludismo. Los obreros organizaron asociaciones y sindicatos para negociar con los patronos y el Estado reformas que mejoraran su situación. A este primer movimiento de los trabajadores por sus reivindicaciones se le denominó el Cartismo. Sin embargo, ni los ludistas pudieron impedir los avances del maquinismo, ni los cartistas hicieron avanzar grandes planes de reforma social. Dentro de la intelectualidad surgió una corriente de pensadores que quisieron interpretar esta dura realidad y dar alternativas de solución. La gran frustración que dejaron las revoluciones en Francia, Inglaterra y Alemania, al no alcanzar los ideales humanistas que iluminaron estas gestas, fue un terreno fértil para el surgimiento de nuevas utopías y sueños de redención social y humana en el núcleo más sensible de los intelectuales. En la literatura y el arte aparece el romanticismo fustigando con sus denuncias las injusticias sociales. Basta recordar aquí a Víctor Hugo, a Friedrich Schiller y a Lord Byron. No obstante, fue en las ciencias sociales donde se dio el gran debate por encontrar explicaciones a la gran frustración, y por buscar alternativas de desarrollo a la humanidad que permitieran alcanzar la modernidad tal como la soñaron los teóricos de la Ilustración. El movimiento socialista les dio cauce a todas estas corrientes reformadoras y revolucionarias. Desde muy temprano, aquel se escindió en dos grandes vertientes: la marxista, que se propuso organizar a los obreros para una revolución anticapitalista, y la reformista, que buscó mejorar la situación de los trabajadores organizándolos para auto gestionar su desarrollo con empresas que actuaran en la sociedad de mercado con una visión humana del servicio y proponiendo desde el Estado planes de reforma social. A ésta última vertiente pertenecen todos los pensadores que le dieron bases y cimientos al cooperativismo.


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La libertad guiando al pueblo. Pintura de Eugenio Delacroix -1830.

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1.6 PRECURSORES DEL COOPERATIVISMO Mencionemos como precursores destacados de esta empresa reformadora a Robert Owen (1771-1858) quien creó las primeras asociaciones de tipo cooperativo con los trabajadores de sus empresas; Charles Fourier (1772-1837) propulsor, en Francia, de un tipo de asociaciones de trabajo comunitario a las que llamó Falansterios; William King (1786-1865) médico inglés creador de asociaciones de ayuda mutua de tipo cooperativo; Friedrich Wilhelm Raiffeisen (1812-1882), quien dio origen en Alemania a las primeras cooperativas de ahorro y crédito; al franco-belga Philippe Buchez, al hispano-francés Louis Blanc y al francés Charles Gide.

Robert Owen Robert Owen nació el 14 de Mayo de 1771 en el país de Gales (Inglaterra) y murió el 17 de Noviembre de 1858 en la misma patria. Fue uno de los principales socialistas utópicos del siglo XIX y es considerado como el padre del cooperativismo. De familia de artesanos, inició su vida laboral a los 10 años, y a los 20 llegó a la dirección de una fábrica de tejidos en Manchester. El primero de enero de 1800, Robert Owen se hizo cargo de una empresa en New Lanark. A partir de su experiencia en ese lugar escribió algunas de sus obras más importantes como “La formación del carácter humano” (1814) y “Una nueva visión de la sociedad” (1823), que trata sobre las reformas del régimen industrial y sus consecuencias para el carácter humano. En 1825 fundó la Comunidad de New Harmony en Indiana (Estados Unidos de América), pero el experimento fracasó y tuvo que vender el terreno en 1828, perdiendo con ello una buena parte de su fortuna. Vuelve al Reino Unido y lidera actividades sindicales intentando convencer a los industriales que el principal factor de una mejor productividad son los trabajadores y que así como ellos cuidaban con esmero y atención sus máquinas y le hacían un riguroso mantenimiento, así también debían prestar igual o más atención a sus trabajadores dado que de sus esfuerzos, habilidades y conocimientos dependía el rendimiento de su empresa. Robert Owen defendía la posibilidad de desarrollar un sistema económico alternativo basado en el cooperativismo. Su planteamiento era utópico -mas no irreal- porque pretendía sustituir el sistema capitalista por otro más justo que evitara la explotación de los trabajadores y los problemas de la industria en Gran Bretaña y el resto de Europa. Desde su perspectiva, los obreros debían unirse para crear una nueva realidad europea basada en cooperativas que fuesen más rentables que las industrias. Para lograr lo anterior proponía una gran red de cooperativas de producción y de distribución. Estos


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planteamientos dieron sus frutos y en 1832 ya existían unas 500 cooperativas en el viejo continente que agrupaban a cerca de 20.000 trabajadores. Owen centró todas sus energías en defender los intereses de los trabajadores, y estuvo permanentemente vinculado con el Movimiento Obrero de Gran Bretaña. Crea la Gran Unión Consolidada de Oficios, con el objetivo de controlar todo el movimiento obrero británico. A los pocos meses de su fundación debe afrontar la primera crisis, motivada por una serie de huelgas que los obreros no cualificados no pueden soportar. Esto provocó un problema interno agravado por la presión externa. A pesar de ese gran fracaso esta experiencia sindical demostraba: • •

Que el sindicato de masas y de ámbito estatal era posible y Que se podían plantear alternativas al sistema capitalista (como cooperativas de producción).

Owen se dedicará a escribir y a defender su visión de cooperativismo. Atacará instituciones como la familia, la religión, la herencia, etc., porque pensaba que limitaban la libertad del ser humano, y confiaba en que la solución vendría de la propia sociedad. “Numerosas cooperativas de consumo británicas surgieron influidas por sus ideas”. Desde su punto de vista -y en oposición a los filósofos del individualismo-, Owen veía al hombre como un producto social, manufacturado. Este pasaría a ser un libro en blanco que la sociedad, mediante sus agentes socializadores, procedía a escribir. El carácter del individuo sería creado por el medio social y el azar de las circunstancias, y no como consecuencia de una naturaleza metafísica predestinada. Creyó en la omnipotencia de la razón -por lo que su ideología se afianzó en la educación-, motivo por el cual se lo puede considerar como uno de los padres del pensamiento pedagógico y fue el primero en proponer la conversión de la educación en el principal factor del desarrollo cooperativo y en uno de sus principios básicos. Owen partía de la idea de que las condiciones de vida determinaban la suerte del individuo y, para mejorarlas, se debía reconstruir el ambiente en que vivía el ser humano. Para este pensador, el hombre dependía de sus entornos natural y social y, aunque era bueno por naturaleza, las circunstancias le impedían seguir siéndolo -idea original de Rousseau y que, quizá, él adaptó-. Quiso mejorar el entorno del hombre para que éste fuera bueno, para que emergiera su bondad, porque el hombre bueno trabajaría mejor voluntariamente. Su pensamiento evoluciona partiendo de la filantropía empresarial, pasando por un socialismo de carácter utópico, denominado owenismo, y culminaría en el mesianismo social. Los aspectos más influyentes de la concepción oweniana de la reforma social son: •

La idea de que la calidad del trabajo de un obrero mantenía una relación directamente proporcional con la calidad de vida del mismo, por lo que las medidas a aplicar consistían en cualificar y cuantificar la producción de cada obrero; brindar mejoras en las áreas de vivienda, higiene, educación, prohibición del trabajo infantil, salarios, y determinar una cantidad máxima de horas de trabajo Eduardo Gutiérrez Arias


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(estableció diez horas y media, en una época en que las jornadas laborales diarias oscilaban entre 14 y 16 horas). La recurrencia al Estado -del cual recibió poco o ningún apoyo-, como legislador y emancipador de los cambios producidos en la comunidad ideal. La convicción de que una comunidad ejemplar podía servir de sustento de un cambio social profundo y que la reforma social era independiente de la acción política y la toma del poder. El establecimiento de comunidades agrícolas en donde no existiera la propiedad privada. Al igual que Fourier, y en oposición a Saint-Simon, Owen supeditaba la industria a la agricultura. La idea de que el trabajo era -o debería ser- la medida del valor. El establecimiento de Bazares Obreros, establecimientos de intercambio de productos por medio de bonos, cuya unidad era la hora de trabajo rendido; idea que anticipa a los Bancos de Intercambio de Proudhon.

Charles Fourier François María Charles Fourier. Nació en Besanzón (Francia) el 7 de abril de 1772 y murió en París el 10 de octubre de 1837. Hijo de un modesto hombre de negocios, Fourier estaba más interesado en la arquitectura que en los asuntos de su padre. De hecho, quería convertirse en ingeniero, pero la Escuela de Ingeniería Militar solo aceptaba hijos de la nobleza. Fourier, más tarde, se alegró de no haber elegido ingeniería porque, según él, le hubiera consumido mucho tiempo y lo hubiera distraído de su verdadero deseo: ayudar a la Humanidad. En julio de 1781, luego de la muerte de su padre, Fourier recibe dos quintas partes de su fortuna avaluada en más de 200.000 francos. Esta repentina riqueza le permitió la libertad de viajar por Europa a placer. En 1791 se muda de Besanzón a Lyon donde trabaja para el mercader M. Busquets. Los viajes de Fourier lo llevan también a París, en donde trabaja como jefe de la Oficina de Estadísticas, por unos meses. Fourier no estaba conforme con viajar para beneficio de otros. Con el deseo de obtener conocimientos en todo lo que pudiese, Fourier, a menudo cambia, de empleo y de residencia para poder experimentar nuevas cosas. Entre 1791 y 1816 trabajó por París, Ruan, Lyon, Marsella y Burdeos. Como viajante de negocios y agente de correos, no disponía de tiempo para sus investigaciones. Se quejaba de “servir a la picardía de los mercaderes” y de la estupefacción de las tareas “engañosas y degradantes”. Su modesta herencia lo convirtió en escritor. Para sus pensamientos tendría tres sujetos principales: la gente que conoció como viajante de negocios, los periódicos y la introspección. Su primer libro se publicó en 1808. En abril de 1834 Fourier se muda al apartamento de París donde muere después, en octubre de 1837.

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Fue un socialista francés de principios del siglo XIX y uno de los padres del cooperativismo. Se caracterizó por ser un crítico radical de la economía burguesa, del capitalismo, de los procesos de industrialización que se vivían en su época, de la familia monogámica y del matrimonio. Sin embargo, la jovialidad y el buen sentido del humor con que adornaba sus críticas lo convirtieron en uno de los grandes satíricos de su tiempo. Propuso la creación de unas unidades de producción y consumo a las que llamó falansterios, basadas en un cooperativismo integral y autosuficiente así como en la libre persecución de lo que llamaba pasiones individuales y de su desarrollo; lo cual construiría un estado que llamaba armonía. De esta forma, anticipa la corriente del socialismo libertario, dentro del movimiento socialista, así como la crítica a la moral burguesa y patriarcal basada en la familia nuclear y la moralidad cristiana restrictiva del deseo y el placer, anticipándose a los posteriores descubrimientos del psicoanálisis. De esta manera, el siglo XX encontró interés en sus perspectivas libertarias cuasihedonistas siendo retomado por autores como Herbert Marcuse con su marxismo freudiano y André Bretón, líder del movimiento surrealista. Así mismo usó en 1837 la palabra feminisme y ya en 1808 argumentaba abiertamente en favor de la igualdad de género entre hombres y mujeres. Seguidores de sus ideas establecieron comunidades del tipo falansterio como La Reunión, en Texas, y La Falange Norteamericana, en Nueva Jersey, EE.UU., a mediados del siglo XIX. Fourier parte de una crítica radical a las posiciones que justifican y perpetúan el sufrimiento humano como es el caso del cristianismo, del conservatismo o del nihilismo. Así, en el cristianismo está la imagen del pecado original que lleva a sus seguidores a sentirse culpables y merecedores de castigo, por una supuesta falta que está en los orígenes mismos del género humano. Fourier encarna un singular momento del pensamiento occidental; lleva la crítica de la religión -elaborada por el movimiento filosófico- hasta sus consecuencias últimas y lógicas; hasta el rechazo de la moral familiar y de la jerarquía social tradicional, y todo ello en un momento en que la reacción post-revolucionaria estaba en todo su apogeo e iba a frenar por mucho tiempo buena parte de las conquistas intelectuales del siglo XVIII. En esta línea argumentativa ubicaba la palabra civilización, la cual siempre usaba en forma peyorativa. Denunciaba a la civilización como la forma social contemporánea que había que superar. En esta forma Fourier trascendía el economicismo de gran parte del pensamiento socialista de ese entonces y posterior. De esta manera, no solo criticaba las estructuras económicas del capitalismo sino también la moral y las costumbres de la sociedad contemporánea. Frente al rechazo de esta moral pesimista y enfocada en el dolor, proponía otra, sustentada en la felicidad; entendida ésta como la satisfacción de los sentidos, y como placer. Todo esto iba en contra de lo que Fourier llamaba masoquismo “mental”. Un blanco fundamental de su crítica fue la estructura de la familia nuclear promocionada por el cristianismo, las comunidades campesinas y el capitalismo de la época. Decía que esa estructura era, al mismo tiempo, absurda económica y pasionalmente. Lo primero, porque la unidad económica de la familia no puede por sí sola proveer para la sustentación de todos sus miembros y se necesita de una mayor cooperación entre un número más amplio de personas. (así como el trabajo cooperativo de un mayor número de personas que se desperdicia a veces en el trabajo familiar de parcelas pequeñas). Eduardo Gutiérrez Arias


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Lo segundo, porque, para Fourier, convivir con la misma gente toda la vida, todo el tiempo y, peor en el caso de la pareja, el mantener una relación amorosa y sexual con la misma persona toda la vida, condenaba a los involucrados en ella a la monotonía y al aburrimiento, así como al conformismo, y evitaba un mayor desarrollo de la personalidad que hubiera sido posible en relaciones múltiples y de diversa duración. De esta forma, la sociedad actual tendría una muy clara base de hipocresía o lo que es lo mismo: una estructura básicamente hipócrita, debido a la constante contradicción entre las palabras y las acciones, así como entre los deberes y las aspiraciones. Así pues, en realidad los individuos desean la realización de los deseos, pero se inhiben y recurren a la moral para auto justificarse y reprimir a los que sí quieren perseguir sus deseos o, como los denomina Fourier: pasiones. En contra de esta moral, la cual atraviesa tanto el ámbito doméstico como el del trabajo, y el de la economía y la política; Fourier, abiertamente, afirma que las pasiones no son nocivas sino que en realidad forman parte fundamental de la naturaleza humana y de los ámbitos necesarios para la expansión de la personalidad. Fourier también denunció la explotación de la que eran objeto los obreros, las mujeres y los niños. Fue el primero que llegó a afirmar por ejemplo que “el grado de emancipación de la mujer en una sociedad es el barómetro general por el que se mide la emancipación general”. Hakim Bey, en la siguiente cita, resume la crítica de Fourier a lo que llamó despectivamente “civilización”: “Las miserias de la Civilización han desviado a la Tierra y a la humanidad de su propio destino en un sentido literalmente cósmico. La Pasión, la cual hemos aprendido a ver como “el mal” es, de hecho, virtualmente, el principio divino. Los seres humanos son estrellas microscópicas, y todas las pasiones y deseos (incluyendo los “fetiches” y las “perversiones”) son por naturaleza no solamente buenas sino necesarias para la realización del destino de los humanos. En el sistema de Armonía de Fourier todas las actividades creativas incluyendo a la industria, la artesanía, la agricultura, etc. surgirán de la liberación de la pasión -ésta es la famosa teoría de la “labor atractiva”. Fourier sexualiza el mismo trabajo –- la vida del Falansterio es una continua orgía del sentimiento intenso, del pensamiento y de la actividad, una sociedad de amantes y salvajes entusiastas. Cuando la vida social de la Tierra es armonizada, nuestro planeta volverá a incorporarse al universo de Pasión y se experimentarán vastas transformaciones en la forma del cuerpo humano, en el tiempo atmosférico, en los animales y plantas, incluso en los océanos”. Fourier afirmaba que las pasiones son impulsos y necesidades que pueden ser desarrolladas. Contra los críticos que afirmaban que un desenfreno irracional de las pasiones podía ser algo potencialmente suicida, Fourier advertía que un completo abandono a estas sólo podía realizarse en armonía y el hacerlo en civilización es peligroso. Así mismo, contra los críticos que decían que las pasiones pueden ser también destructivas de los otros o malignas, él decidió hacer una tendencia de pasiones o instancias pasionales armónicas y otras subversivas. Las primeras, cuando Eduardo Gutiérrez Arias


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se realizan, no hieren a otros o hasta les puede ayudar a realizarse, las segundas pueden herir a otros o limitarlos. Fourier afirmaba que en la restricción actual que crea envidia y escasez de oportunidades, de autorrealización, se tiende irremediablemente hacia el conflicto. En un estado de libre expresión de la personalidad y de superación de esta escasez, el conflicto inevitablemente se reduce, si no se elimina. Por otro lado, también propone un esquema en el cual habrían unas pasiones “distributivas” que eliminan el conflicto y contribuyen a evitar el “aburrimiento.” Fourier lo planteaba así: “No sacrifiquen la felicidad de hoy a la felicidad futura. Disfruten del momento, eviten toda unión de matrimonio o de interés que no satisfaga vuestras pasiones desde el mismo instante. ¿Por qué van a luchar por la felicidad futura, si ella sobrepasará vuestros deseos, y no tendrán en el orden combinado más que un solo displacer, el de no poder doblar la longitud de los días, a fin de dar abasto al inmenso círculo de goces que deberán recorrer?”. Ante este panorama, Fourier planteaba una alternativa cooperativista. Si se permitiera a los individuos realizar libremente sus inclinaciones o pasiones se produciría un estado de equilibrio entre todos o, como lo llamó, armonía. Fourier aseguraba, con base en esta tesis, que era posible establecer una sociedad justa, para lo cual propuso la fundación de falansterios (comunidades). Los beneficios obtenidos serían repartidos entre los miembros de la falange y los capitalistas que hubieran aportado dinero para su construcción. Quizás la cooperativa más famosa que impulsó fue la Coopérative des bijoutiers en Doré. Fourier pretendía convencer a los capitalistas para que proporcionaran los recursos necesarios para la construcción de Falansterios, pero ninguno de ellos aceptó su propuesta. La Falange y el falansterio tendrían las siguientes características: «En lugar de los vastos centros que absorben las poblaciones, las aldeas, los caseríos, arrojados al azar en el mapa, mal catastrados, mal trazados sus límites, tan incoherentes en su distribución general como en su organización particular, la humanidad debe estar agrupada por comunidades, regulares por el número de sus habitantes, por su orden interior y por las condiciones de equilibrio en relación con otras comunidades, obedeciendo todas a leyes análogas. En el orden combinado o societario estas comunidades reciben el nombre de falange, palabra que significa una idea de conjunto, de unidad, de voluntad y de objeto. La falange debe estar compuesta de 400 familias (1.600 o 1.800 individuos, con arreglo a la densidad de las familias de 4,5). Las bases de esta asociación son: 1º Todos los habitantes de la comunidad, ricos y pobres, formarán parte de la asociación; el capital social lo constituirán los inmuebles de todos y los muebles y capitales aportados por cada uno a la sociedad. 2º Cada asociado a cambio de lo que aporte, recibirá acciones que representen el valor exacto de lo que haya entregado. 3º Toda acción tendrá hipoteca sobre la parte de los inmuebles que represente y sobre la propiedad general de la sociedad. 4º Todo asociado (se es asociado aun cuando no se posean acciones ni capital alguno) debe concurrir a la explotación del bien común, con su trabajo y con su talento. 5º Las mujeres y los niños entran en la sociedad con el mismo título que los hombres. 6º El beneficio anual, después de satisfechos los gastos comunes, será repartido proporcionalmente según las tres facultades productivas: capital, trabajo y talento. Los fourieristas suponen que esta organización producirá importantísimas y fecundas consecuencias, pues, por ejemplo, las Eduardo Gutiérrez Arias


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400 familias reunidas hallarían una gran ventaja en sustituir sus 400 hogares, que emplean a 400 mujeres, por una buena cocina dirigida por unas cuantas personas hábiles en el arte de cocinar; sus 400 graneros por uno bueno; sus 400 bodegas por una amplia y magnífica, &c., &c. La falange, o sea la reunión de 400 casitas, vendría con el tiempo a reunirse en un solo edificio; con 400 departamentos con dependencias comunes y particulares, y este gran edificio unitario recibirá el nombre de falansterio»6. De esta forma, Fourier anticipa las propuestas del socialismo libertario al edificar comunas de asociación voluntaria como base del sistema político que remplazaría al Estado y al capitalismo. Así pues, la propuesta del falansterio anticipa a otros modelos como los consejos obreros, la comuna autónoma o el principio federativo. usados por corrientes políticas posteriores. A Fourier no le fue posible poner en funcionamiento su propuesta teórica. Entre las obras de Fourier se destacan el “Tratado de la asociación doméstica y agrícola” (1822), “El nuevo mundo industrial” (1829) y “La falsa industria” (1835).

William King William King (1786-1865) Médico inglés de profunda vocación católica, discípulo y seguidor de las teorías de Robert Owen en materia de cooperativismo. El papel de William King, como precursor del actual movimiento cooperativo, puede apreciarse con relación a diversos aspectos:

• •

• Realzó la importancia del esfuerzo propio de los asociados para proporcionarse los capitales necesarios y solucionar sus problemas comunes. • Señaló la trascendencia de las cooperativas de consumo como posible base de transformación de la sociedad y destacó su proyección hacia actividades productivas. Advirtió la influencia no sólo económica sino espiritual del cooperativismo, pues confió en que los intereses comunes habrían de determinar relaciones humanas más cordiales y aconsejó la creación de escuelas cooperativas que, además de impartir las necesarias nociones económicas, promovieran la transformación moral de los futuros cooperadores. Destacó el carácter voluntario del cooperativismo y, aunque sustentaba profundas convicciones cristianas, reconoció la conveniencia de que las cooperativas consagraran en su seno la neutralidad frente a todas las ideas políticas o religiosas.

El Dr. William King, en concepto de algunos pensadores de la economía solidaria, fue el pionero de las ideas de la Educación Cooperativa. A él se le conoce por la promoción de las tiendas cooperativas de consumo. Fue así como convenció a los estudiantes del 6 Diccionario Enciclopédico Hispanoamericano. Ver «Fourierismo»,P. 86.

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Instituto Mecánico para impulsarlas y en 1827, con la ayuda de William Bryan, estableció la “Brighton Cooperative Benevolent Fund Associatión”. La sociedad disponía que, mediante una pequeña cuota semanal, los miembros crearan un fondo que permitiría a los pobres organizar comunidades cooperativas y difundir el conocimiento del sistema cooperativo. King sostenía que la cooperación debía trabajar por la transformación moral del hombre. Ella tomaría a su cargo la educación de los cooperadores. La escuela se ocuparía de cultivar la inteligencia de los niños, pero no su alma: “por medio de la cooperación se organizará la escuela para formar no solo hombres buenos, sino también hombres de carácter”. King preconizó la creación de escuelas cooperativas para la enseñanza económica y la organización cooperativa. En síntesis, la teoría del doctor William King la podemos expresar con esta frase: el fundamento social y económico de la cooperación consiste en la organización del trabajo en interés de los que proporcionan el trabajo. La cooperativa proporciona la oportunidad al factor trabajo de liberarse del estado de dependencia en que se encuentra frente al factor capital. Pero no solo se quedó en la teoría sino que llevó sus ideas a hechos concretos, por esta razón, creó el periódico mensual “El Cooperador”, publicación en forma de ensayos, en el cual hizo una exposición sistemática de los principios cooperativos y expuso los medios para que los obreros lograran su emancipación. El primero de mayo de 1828 apareció el primer número, y el último en 1830. En total se editaron 28 números que se convirtieron en un instrumento útil de comunicación y en el órgano de difusión de unas 300 cooperativas de producción y consumo.

Friedrich Wilhelm Raiffeisen Friedrich Wilhelm Raiffeisen Nació en Hamm (Alemania) el 30 de marzo de 1818 y murió en Heddesdorf, actual Neuwied (Alemania) el 11 de marzo de 1888. Líder cooperativista alemán e impulsor de las cooperativas agrícolas y de ahorro y crédito, Raiffeisen desarrolló su sistema cooperativo de ahorro y crédito, basado en los principios de auto ayuda, auto responsabilidad y auto administración. Fundó varias cooperativas en Alemania, y sus principios e ideas aun continúan vigentes en más de 100 países del mundo, con alrededor de 300 millones de socios, en más de 700.000 cooperativas. Fue alcalde de varias ciudades alemanas: Weyerbusch/Westerwald, de 1845 a 1848; Flammersfeld/Westerwald, de 1848 a 1852, y finalmente de Heddesdorf, de 1852 a 1865. El inicio de la industrialización en el siglo XIX dio lugar a una economía libre e independiente apareciendo, en los sectores pobres, prestamistas inescrupulosos que agudizaban la miseria. Ante esta situación Raiffeisen fundó, en 1846, la asociación para la obtención de pan y frutas. Después de que consideró que solamente la autoayuda sería el medio más eficiente, fundó, en 1864, la asociación de crédito de Heddesdorf. Eduardo Gutiérrez Arias


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Posteriormente, en 1866, Raiffeisen escribió sus experiencias en su libro: “Las asociaciones de cajas de crédito como medida para evitar la miseria de la población rural, artesanal y obreros urbanos”, éste libro tuvo 8 ediciones y se difundió por todo el mundo. Para la compensación de liquidez entre las pequeñas cooperativas de ahorro y crédito se creó, en 1872, el Banco Cooperativo Agrario Renano en Neuwiend, como primera caja central rural. También intentó crear un seguro cooperativo que, después de varios esfuerzos fallidos, al final fue instituido en Berlín, en 1922, y hoy lleva su nombre. El mes de marzo constituye para el sistema cooperativo de ahorro y crédito un mes de mucha recordación, ya que en marzo se produjo el nacimiento y la muerte de uno de los principales gestores del cooperativismo de ahorro y crédito. Actualmente el sistema cooperativo de ahorro y crédito ha demostrado una evolución continua y sostenida, con organizaciones de primer y segundo nivel en casi todos los países del orbe; de tercer nivel por continentes, como en Latinoamérica la Confederación Latinoamericana de Cooperativas de Ahorro y Crédito (COLAC), y de cuarto nivel en todo el planeta como la Organización Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito (WOCCU).

Philippe Buchez Philippe Joseph Benjamín Buchez, nació el 31 de marzo de 1796 en Matagne-la-Petite y falleció el 11 de agosto de 1865 en Rodez; fue político, historiador y sociólogo francés, sansimoniano, impulsor de las cooperativas y fundador del diario L’Atelier. Buchez nació en 1796 en Matagne-la-Petite, entonces Departamento de Ardennes -actualmente pertenece a Bélgica-, en la provincia de Namur, pero su familia vivía en París. Su padre, que se distinguía por sus ideas avanzadas, tenía un puesto de control y tasación de mercaderías, que pierde con el regreso de los Borbones en 1815. Su hijo toma cursos de historia natural en el Jardín des Plantes y estudia medicina, alternando las disecciones en el anfiteatro con las discusiones políticas. Durante la Restauración milita en los círculos de la extrema izquierda y, en 1820, junto a Saint-Amand Bazard, Pierre Dugied y Nicolás Joubert, funda la logia masónica “Los amigos de la verdad”. En 1821 intenta sublevar los departamentos del este francés para tirar abajo a los Borbones, pero es arrestado en Metz y conducido a Colmar, donde es juzgado. Pero el juez Goldberg, a quien le gusta conversar de historia y arqueología con el detenido se muestra comprensivo y se libra del juicio sin dificultades.

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Nuevamente, con Bazard, Dugied y Joubert, a quienes se agregan Flottard y otros, figura entre los fundadores de la Carbonería francesa, que llega a contar hasta 80.000 miembros en 1822, y Buchez es uno de los principales líderes. Retoma sus estudios de medicina y se recibe de doctor en 1824, poco después de publicar Précis élémentaire d’hygiène. Al mismo tiempo, llega a ser el principal redactor del Journal du progrès des sciences et institutions médicales, donde incluye artículos sobre la organización de la medicina. Después de leer el Nuevo cristianismo, de Saint-Simon, en 1825, Buchez se declara sansimoniano, ingresando a este grupo casi al mismo tiempo que Bazard. Colabora con artículos en Le Producteur, periódico sansimoniano, pero se aleja del movimiento cuando Bazard y Enfantin son nombrados “Padres Supremos”. El 25 de septiembre de 1830 funda el “Club de amigos del pueblo”, junto a Flocon, Thierry y León Pilet. Poco después, ya abandonada la religión sansimoniana, rechaza el panteísmo que la caracteriza y vuelve a la fe católica, defendiendo un neocatolicismo que ubica en la base de sus teorías políticas. Publica el Journal des sciences morales et politiques (1831), que se transforma pronto en L’Européen, y trata de conciliar la doctrina católica ortodoxa con las teorías más democráticas. A pesar de su desconfianza con respecto a la Iglesia, es un iniciador del movimiento socialcristiano. Intenta lograr la asociación de los obreros en la producción, dando origen a las primeras cooperativas de trabajo, que se oponen a las tentativas comunistas de Robert Owen y a la organización industrial sansimoniana. Pero los grupos que logra fundar tienen una duración muy corta, a excepción de los joyeros, que sobrevive hasta 1873 sin haber conocido una gran extensión. Bajo la Monarquía de Julio adquiere una gran notoriedad, tanto en el mundo católico como entre los demócratas y republicanos, con su Introduction à la science de l’histoire, ou science du développement de l’humanité (Introducción a la ciencia de la historia, o ciencia del desarrollo de la humanidad), publicada en 1833, donde declara que el fundamento de la moral es un dato teológico, es decir, un dogma, y donde ataca el egoísmo de los gobiernos que no buscan otra cosa que su interés particular. También publica Essai d’un traité complet de philosophie du point de vue du catholicisme et du progrès social (Ensayo de tratado completo de filosofía desde el punto de vista del catolicismo y del progreso social), en 1830 y, sobre todo, L’histoire parlementaire de la révolution (Historia parlamentaria de la revolución), entre 1834 y 1840, en 40 volúmenes, compilación de debates de las asambleas, artículos de diarios y mociones de clubes, con comentarios propios intercalados, donde Buchez expone ampliamente sus ideas. En septiembre de 1840, Buchez funda el diario L’Atelier (El taller), “órgano de los intereses morales y materiales de los obreros”, que continúa apareciendo hasta julio de 1850. Allí desarrolla un plan de reforma de la sociedad basado en la asociación obrera. Estas asociaciones, cooperativas obreras de producción formadas sobre la base de un capital inalienable e indisoluble, al propagarse, deberán reunir un “capital obrero” global sobre el cual la clase obrera podrá apoyarse. Su generalización debería arrojar las bases para Eduardo Gutiérrez Arias


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una renovación de la sociedad a través del asociacionismo. Pero este plan conoció una aplicación muy limitada, como la asociación de obreros joyeros de 1834. Se debe destacar que el sansimonismo, que estalló tras el cisma de 1832, encuentra en Buchez a uno de sus continuadores más vinculados al asociacionismo obrero. En este sentido, sus propuestas conformaron una de las bases del cooperativismo, que tuvo un gran desarrollo en Francia. Después de la Revolución de 1848 -en la que no participa-, y la instauración de la República, Garnier-Pagès lo elige como adjunto en la municipalidad de París. Buchez se ocupa entonces de la guardia nacional y de la conformación de los talleres nacionales, ideados por otro ex sansimoniano, Louis Blanc. Es electo representante del Departamento del Sena (número 17 sobre 34) el 23 de abril de 1848 para la Asamblea Nacional, de la que será elegido presidente. Su discurso inaugural es ambicioso, pero su presidencia efectiva dura sólo ocho días, tras diversas críticas partidarias. Durante las jornadas de junio de 1848, desgarrado por las luchas fratricidas entre el ejército y la guardia nacional comandada por el general Cavaignac, ministro de guerra, y los obreros, se rehúsa a tomar las armas y sólo va a las barricadas para atender a los heridos. Su fracaso en las elecciones legislativas de mayo de 1849 señala el fin de su corta carrera política. Opositor a Luis Napoleón Bonaparte, es arrestado por poco tiempo el 2 de diciembre de 1851, con ocasión del golpe de Estado. Durante el imperio de Napoleón III retorna a sus estudios, consagrándose particularmente a la redacción de Traité de politique et science sociale (Tratado de política y ciencia social). Solo y olvidado, muere en Rodez el 11 de agosto de 1865, a los 69 años. Su cuerpo es llevado a París y enterrado en el cementerio de Père-Lachaise. Su última obra, que había quedado manuscrita, fue publicada por sus amigos un año después de su muerte.

Louis Blanc Louis Jean Joseph Charles Blanc nació el 29 de octubre de 1811 en Madrid, España, donde su padre era inspector general de hacienda en el gobierno de José Bonaparte, y murió 6 de diciembre de 1882 en Cannes, Alpes Marítimos, (Francia). Fue político e historiador francés. Su madre, Estella Pozzo di Borgo, era hermana del conde corso Carlo Andrea Pozzo di Borgo, un renombrado diplomático francés. Cuando el hermano de Napoleón tuvo que abandonar el trono de España, la familia regresó a Francia, donde Louis y su hermano Charles cursaron brillantes estudios en el instituto de Rodez. Después de que su padre se arruinara y falleciera su madre, los dos hermanos Eduardo Gutiérrez Arias


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se trasladaron a París donde Louis Blanc siguió estudiando, dando clases particulares y trabajando de pasante en el gabinete de un abogado. Educado en el odio de la Revolución Francesa y alejado de las tesis socialistas, Louis Blanc descubrió la condición obrera en Arras donde, de 1830 a 1832, fue el preceptor del hijo de un industrial propietario de una importante fundición. Impactado por las desastrosas consecuencias sociales de la revolución industrial, decidió volver a París para dedicarse al periodismo. Se vinculó a las ideas de Saint-Simon después de la escisión del grupo en 1832. A partir de 1834 colaboró con un periódico de oposición a la Monarquía de Julio, Le Bon Sens (El Sentido Común), del que llegó a ser codirector. Colaboró también con el periódico republicano Le National. En 1838, fundó el periódico la Revue du progrés (Revista del Progreso). En esa época publica el ensayo “Historia de 10 años”, en la que hace un balance muy negativo de la primera década del reinado de Luis Felipe I. En la Revue du progrés publicó, en 1839, su estudió La organización del trabajo. Los principios expuestos en su famoso ensayo formaron la base para toda su carrera política. Él atribuye todo los males que afligen a la sociedad a la presión de la competencia, por la cual los débiles son conducidos a la pobreza. Demandaba la igualdad de salarios y la unión de los intereses personales para lograr el bien común: “à chacun selon ses besoins, de chacun selon ses facultés,” lo que se podría traducir como “a cada uno según sus necesidades, de cada uno según sus facultades”, expresión tomada directamente de Saint-Simon. Esto, decía, sería llevado a cabo con el establecimiento de “Talleres sociales de trabajo”, una especie de combinación entre una sociedad cooperativa y un sindicato, donde los trabajadores en cada jornada unirían sus esfuerzos para el beneficio común. En 1841 publicó su Histoire de dix ans, 1830-1840, un ataque directo a la monarquía instaurada con la revolución de julio. Se realizaron cuatro ediciones de la obra en cuatro años. En 1847 publicó los primeros dos volúmenes de la Histoire de la Revolution Française. Su publicación fue interrumpida por la Revolución de 1848, en la cual Louis Blanc formó parte del gobierno provisional. Fue a causa de su moción que, en el 25 de febrero, el gobierno emprendió la llamada “garantía de la existencia a los trabajadores por medio del trabajo”; y aunque su petición de establecer un ministerio de trabajo fue rechazada –porque supuestamente se excedía de la competencia de un gobierno provisional- él fue destinado a presidir la comisión gubernamental para los trabajadores (Commission du Gouvernement pour les travailleurs) establecida en el Palacio de Luxemburgo para indagar y reportar todo lo relacionado con la cuestión laboral. El 10 de mayo, en la Asamblea Nacional, volvió a proponer un ministerio de trabajo, pero como la mayoría era hostil al socialismo, la propuesta fue nuevamente rechazada. Su responsabilidad por el desastroso experimento de los talleres de trabajo nacionales fue negada en su ensayo Appel aux hommes gens (París, 1849), escrito durante su exilio en Londres, pero, para el movimiento insurgente del 15 de mayo y para los moderados que resultaron victoriosos, sí era responsable. Entre los sans-culottes, que intentaron forzarlo para ser su dirigente, y la guardia nacional, que lo rechazaba, casi es asesinado. Eduardo Gutiérrez Arias


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Rescatado con dificultad, escapó con un falso pasaporte a Bélgica, y luego a Londres Durante su ausencia fue condenado por un tribunal creado ex profeso en Bourges, in contumaciam a la deportación. Blanc protestó en contra del juicio y de la sentencia en una serie de artículos publicados en el Nouveau Monde. Estos artículos fueron recolectados y publicados como Pages de l’histoire de la révolution de 1848 (Bruselas, 1850). Durante su estadía en Gran Bretaña hizo uso de la única colección de materiales sobre el período revolucionario preservados en el Museo Británico para completar su Histoire de la Revolution Française, de 12 volúmenes. (1847-1862). En 1858 publicó una respuesta al escrito de Lord Normanby llamado A Year of Revolution in Paris (1858), el cual fue desarrollado posteriormente en su Histoire de la révolution de 1848 (2 volúmenes, 1870-1880). También tomó parte activa en la irregular organización masónica del Rito de Memphis y Mizraím. Cuando regresó en 1859, Louis Blanc se opuso vehementemente a la idea napoleónica de la restauración, prediciendo que sería “despotismo sin gloria,” “el imperio sin emperador”. Por tanto, permaneció en el exilio hasta la caída del Segundo Imperio ocurrida en septiembre de 1870, después de la cual regresó a París y sirvió como particular en la guardia nacional. El 8 de febrero de 1871 fue electo miembro de la Asamblea Nacional, en la cual sostuvo que la república era “la fórmula necesaria para la soberanía nacional” y votó por la continuación de la guerra aunque, considerado como un izquierdista, no simpatizó con la Comuna de París, y utilizó su influencia -en vanopara lograr la moderación del movimiento. En 1878 abogó por la abolición del Senado. En septiembre de 1871 introdujo en la cámara una propuesta para la amnistía de los comuneros, la cual fue atendida en enero de 1879. Éste fue su último acto importante, pero no renunció a su actividad parlamentaria. A pesar de su avanzada edad y su delicado estado de salud, trabajó en otros proyectos de ley que defendían en la Asamblea Léon Gambetta y Georges Clémenceau, con los que compartía posturas políticas. Sus últimos años estuvieron marcados por la enfermedad y por la muerte, en 1876, de su esposa Christina Groh, con la cual se había casado en 1865. Murió en Cannes, y el 12 de diciembre recibió funerales de Estado en el cementerio de Père-Lachaise. Louis Blanc poseía un estilo vívido y pintoresco, así como un considerable poder de investigación, pero el fervor con el cual expresaba sus convicciones, que lo situaba entre los mejores oradores, convertían sus primeros escritos históricos en panfletos políticos. Sus ideas sociales y políticas tuvieron una gran influencia en el desarrollo del Socialismo francés. Sus Discours politiques (1847-1881) fueron publicados en 1882. Otros trabajos importantes, aparte de los ya mencionados, son Lettres sur l’Angleterre (1866-1867), Dix années de l’Histoire de l’Angleterre (1879-1881), and Questions d’aujourd’hui et de demain (1873-1884). Una estación del Metro de París y otra del tranvía de Montpellier llevan su nombre. Una veintena de ciudades francesas tienen una calle, avenida o plaza dedicada a su memoria. Eduardo Gutiérrez Arias


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Charles Gide CHARLES GIDE7 (1847-1932), Nació en Uzés, Francia, en 1847 y murió en París, en 1932. Aunque no pertenece a los precursores, dado que cuando nació ya el cooperativismo daba sus primeros pasos en Europa, muchos autores lo incluyen entre ellos por los inmensos aportes teóricos y prácticos que este economista y catedrático universitario le dio al movimiento cooperativo mundial. Fue profesor de 1874 a 1880 en la Universidad de Burdeos, de 1880 a 1898 en la de Montpellier y por último en el Collège de France. No se limitó a la reflexión teórica sobre el papel y las formas empresariales solidarias como herramientas para el progreso económico y social, sino que estuvo presto para pasar a la práctica para la realización de reformas sociales. No se limitó a calificar el cooperativismo como sistema del porvenir sino que tomó parte activa en su movimiento organizador y fue presidente de las cooperativas de consumo. Se desempeñó como profesor de economía política en diversas universidades de Francia y representante del cooperativismo francés en varios congresos internacionales. Aunque no perteneció a la época de los precursores como quedó dicho, sí alcanzó una posición destacada en el cooperativismo moderno. Fue un destacado líder del cooperativismo de consumo, influyó poderosamente en los conceptos que moldearon el cooperativismo mundial, y fue uno de los principales promotores que, con sus escritos y posiciones, elevó a Rochdale a la categoría de origen del cooperativismo moderno. Además, sistematizó las reglas de las cooperativas inglesas (incluyendo Rochdale) creando un contenido doctrinario y las elevó a la categoría de principios. Así mismo, formuló un programa de acción en función de crear un sistema económico social o republica cooperativa. En esta, los consumidores, asociados a cooperativas, organizarían la producción y las demás actividades económicas con el fin de satisfacer sus propias necesidades de consumo y sin fines de lucro. En su programa cooperativista sugirió el desarrollo del cooperativismo por etapas: en la primera habría que establecer almacenes de consumo para operar las ventas en gran escala (conquistar la industria comercial); en la segunda etapa, producir todo lo que fuera necesario para la sociedad (conquistar la industria fabril) y en la tercera, dominar la producción agrícola (conquistar la industria agrícola). Hasta la Primera Guerra Mundial, su posición fue más bien negativa con respecto a los sistemas colectivistas; sin embargo, a partir de la culminación de la guerra, aún sin dejarse llevar a extremismos, pareció orientarse un tanto hacia la izquierda y se interesó, en efecto, por las relaciones franco-soviéticas. El credo moral que le guió 7 http//en.wikipedia.org/wiki/charles_gide

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siempre se encuentra resumido en la máxima tolstoiana que antecede a la séptima edición de los Principios: “Todo el mal nace de considerar que existen relaciones entre los hombres de las cuales pueda ser extirpado el amor. No existen tales relaciones”. Sus ideas en torno a la estructura cooperativa y a la solidaridad son respetadas hasta hoy y se le sigue nombrando como una referencia común. Tras el socialismo utópico y los experimentos de las comunas, desde una perspectiva más amplia, social, y menos estatista que la comunista, Gide analizó cómo debía formarse una economía social. Esta visión mantenía caracteres como la voluntariedad, la solidaridad y el servicio público, una economía de trabajo de tipo sindical, unos servicios organizados de forma asociativa, una organización de la previsión social de carácter mutual y una economía autogestionada de tipo cooperativo. Entre sus obras más destacadas debemos mencionar: “Principios de economía política” (1883), que alcanzó un éxito extraordinario y constituye la base para otro texto con mayor amplitud, publicado en 1909 con el título de “Curso de Economía Política”. También merecen mencionarse “La Cooperación”, que vio la luz en 1900; “Economía Social”, en 1905; “Historia de las Doctrinas Económicas” (1909), “Las instituciones del Progreso Social” (1920) y “Primeras Nociones de Economía Política” (1921). Gide fundó la “Escuela de Nimes” para difundir su pensamiento. También sugirió la bandera multicolor del arco iris que fue adoptada por el movimiento cooperativista mundial.

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1.7

LOS PIONEROS DE ROCHDALE

La primera cooperativa, en el sentido moderno del término, se creó en el pueblo de Rochdale, condado de Lancashire, en Inglaterra; cerca de la ciudad de Manchester que fue la cuna de la industria textil hasta el punto que el capitalismo de esa época fue llamado “capitalismo manchesteriano” para simbolizar el espíritu de la libre concurrencia en el mercado y la no intervención del Estado en la economía. Fue aquí donde, en 1844, un grupo de 28 trabajadores de la industria textil que vivían en este pueblo, trataron de controlar su destino económico formando una cooperativa llamada la “Rochdale Equitable Pioneers Society” (la Sociedad de los Equitativos Pioneros de Rochdale, otros la han traducido como Sociedad de los Probos Pioneros de Rochdale). La idea tuvo su origen a fines del año 1843. En esa época la industria textil se encontraba en su apogeo y proporcionaba una gran actividad en las más importantes manufacturas de Rochdale. Sin embargo, la situación de los trabajadores no era la mejor, por los bajos salarios, las prolongadas jornadas de trabajo, que en muchos casos pasaban de 14 horas diarias, la falta de seguridad social y la periódica presencia del desempleo, generado por las crisis de superproducción y por la permanente emigración de campesinos a la ciudad. Frente al desamparo de la clase trabajadora, algunos tejedores recordaron las ideas de Robert Owen. A modo de referencia podemos agregar que el sueldo promedio era de 23 centavos por un día de trabajo de catorce horas (los niños recibían 6 centavos por día). Después de varios intentos, la Sociedad no contaba aún con suficientes recursos para comprar una bolsa de harina. Entre algunos iniciadores comenzó a cundir cierto desaliento que fue conjurado con permanentes reuniones secretas donde se daba motivación, se discutían los principios de la organización y se elaboraban planes para abrir un almacén cooperativo de consumo. Los tejedores, cuyo número subió a 28 en 1844 (27 hombres y una mujer), cifra que llegó a ser famosa en la historia de esta cooperativa, establecieron las bases de la entidad. La siguiente es la lista de los fundadores de la entidad: Miles Ashworth, Benjamin Jordan, Samuel Ashworth, John Kershaw, James Branford, James Manioc, John Bent, Benjamin Rudman, David Brooks, John Scowcroft, John Collier, Joseph Smith, William Cooper, James Smithies, James Daley, James Standing, John Garside, Robert Taylor, George Healey, William Taylor, John Hill, James Tweedale, John Holt, James Wilkinson, Charles Howarth, Samuel Tweedale, Ana Tweedale y James Maiden. Una de las primeras pautas que resolvieron adoptar fue que todas las operaciones se realizarían de acuerdo a lo que denominaban: “El principio del dinero al contado” para evitar una descapitalización de la empresa. Copiaron de una institución de Manchester, “Sociedad de Socorros para Casos de Enfermedades y de Sepelios”, las disposiciones que más se amoldaban a sus propósitos, introduciendo las modificaciones y agregados


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convenientes. Lejos de tratar de rehuir responsabilidades, comunistas, teetotalers, cartistas y cooperadores dieron constitución legal a su sociedad. La entidad fue registrada el 24 de octubre de 1844 bajo el título: “Rochdale Society of Equitable Pioneers” (Sociedad de los Equitativos Pioneros de Rochdale), pero solamente el 21 de diciembre del mismo año pudieron iniciar operaciones, abriendo una tienda de consumo en una callecita secundaria de la localidad, llamada “calle del Sapo”. Los 28 trabajadores de Rochdale pudieron acumular 28 libras esterlinas en un año. La mitad del dinero fue para arrendar la pequeña tienda en la calle 31 Toad Lane (calle del Sapo). El resto del dinero se usó para surtirse de artículos y construir estantes. La tienda de la Rochdale Society Cooperative vendía productos de alimentación básicos como azúcar, harina, sal y mantequilla. La sociedad compraba al por mayor y vendía a cada uno a precios bajos. Los asociados a la cooperativa se plantearon, mediante el ahorro sistemático de recursos, lograr el desarrollo de diferentes actividades las cuales estaban establecidas de la siguiente manera: 1. Abrir un almacén para la venta de aprovisionamientos y vestimentas, en la mencionada Calle del sapo. 2. Adquirir o edificar cierto número de casas para destinarlas a los miembros que deseen ayudarse mutuamente para mejorar su condición doméstica y social. 3. Iniciar la manufactura de productos. Para dar mayor protección y bienestar a los miembros de la sociedad, se estableció la adquisición o arrendamientos de tierras, con el objeto de darle trabajo a los que estuvieran desempleados o mal remunerados. Asimismo, se plantearon la organización de una colonia, en la cual se garantizara la educación, producción y distribución de bienes. Además se propusieron buscar la ayuda de otras cooperativas para la formación de diferentes colonias. Los Pioneros de Rochdale tuvieron la capacidad de evaluar experiencias anteriores y tomar lo positivo, crearon normas y confirmaron experiencias en su accionar con la realidad. La validez de las mismas sirvió como fundamento para la formulación de los principios cooperativos rochdaliamos, los cuales, al inicio, fueron los siguientes:

1. 2. 3. 4. 5. 6. 7.

Libre ingreso y libre retiro Control democrático Neutralidad política, racial y religiosa Ventas al contado Devolución de excedentes en proporción a las compras Interés limitado sobre el capital Educación continúa.

Las normas de Organización y Administración de la Cooperativa de Rochdale en 1844, según Mladenatz, citado por Pineda y otros (1994)8, fueron las siguientes: 8 Pineda Suárez, Carlos Julio y otros. Cooperativismo Mundial, 150 años l844 – 1994. Consultamérica Grupo Asesor, Bogotá 1994.

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Una mirada al cooperativismo desde el Huila - Cualquier persona que quiera ingresar como miembro de la sociedad deberá ser propuesta por dos responsables. El nombre, la profesión y el domicilio se deben establecer con absoluta claridad. - El día anterior al de la realización de la asamblea que deberá pronunciarse sobre el nuevo ingresante, éste será introducido en la sala de reuniones. Una vez allí, expresará su voluntad de suscribir las normas de la sociedad y de abonar un depósito no inferior a un chelín. También adquirirá un ejemplar de los estatutos. - La asamblea general resolverá, acto seguido y por mayoría, su aceptación o rechazo. A todo candidato no aceptado le será devuelto su derecho de entrada. - La persona que haya sido propuesta y que en el término de dos meses no se haya hecho presente, perderá su derecho de entrada. Esta no podrá ser admitida sino sobre la base de una nueva presentación. Cada miembro deberá ingresar por lo menos tres peniques semanales o tres chelines y tres peniques trimestrales, hasta que posea cinco acciones. - El socio que deje de aportar sus cuotas, deberá abonar una multa de tres peniques alvo caso de enfermedad, necesidad o falta de trabajo. - Los intereses y beneficios que pudieran corresponder al nuevo miembro, quedarán en caja, hasta que posea cinco acciones de una libra cada una. De las cinco acciones aportadas por cada miembro, dos pasarán a formar parte de un capital fijo e inamovible. Las tres restantes pueden ser retiradas con autorización de las directivas. Ningún socio puede poseer menos de cinco acciones ni más de doscientas cuarenta. - La distribución de beneficios se hace trimestralmente, previo descuento para lo siguiente: 1. Gastos de administración, 2. Interés a los capitales tomados en préstamo, 3. Reducción del valor de las mercancías en depósito, 4. Dividendos al capital suscrito por los miembros, 5. Acrecentamiento del capital para la expansión de actividades y 6. El dos y medio por ciento de lo que resta será empleado para la educación general.

El resto de los beneficios se dividirá entre los miembros en proporción al monto de las compras respectivas de cada uno. Dos años después de creada, la cooperativa llegó a 300 asociados, y 10 años después esta cifra pasaba de 3.000 y su capital superaba las 180.000 libras esterlinas. Mientras los pensadores y teóricos del cooperativismo no tuvieron mucho éxito con sus experimentos prácticos, estos tejedores, entre quienes sólo unos pocos habían leído los textos de Owen y de King, aplicando una alta dosis de pragmatismo, lograron crear una estructura organizativa que perduró en el tiempo y que sirvió de modelo para que, tanto en Inglaterra como en otros países, se creará una vasta red de cooperativas Eduardo Gutiérrez Arias


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siguiendo el modelo de Rochdale. Aunque tres décadas después la entidad entró en crisis por conflictos internos, su ejemplo había trascendido fronteras y había dado un valioso aporte a la creación del cooperativismo en el mundo. El propósito de los precursores y pioneros no fue librar una lucha política para ganar el poder y desde allí generar cambios en la sociedad, como lo pregonaba el marxismo, sino gestar, desde la base y con los trabajadores, organizaciones de carácter económicosocial que les permitiera solucionar sus más sentidas necesidades como empleo, la adquisición sin especulaciones de artículos de primera necesidad, el mercadeo de su producción, la adquisición de materias primas, el ahorro y el crédito, etc.; empresas que deberían dirigirse con un profundo sentido democrático, donde el centro de atención estaba en la persona humana y no en el capital, donde primara el sentido de la solidaridad y donde los asociados pudieran enriquecerse cultural y espiritualmente para lo cual se proponía la educación permanente, tanto en técnicas de trabajo como en cultura general. Cabe destacar algunas características que, desde un comienzo, adoptó el cooperativismo para propugnar por una sociedad más justa, democrática y libre y que le ha permitido ser un bastión importante de los pueblos del mundo en su lucha por alcanzar el desarrollo con equidad. Veamos: a) El cooperativismo no pretendió acabar con la propiedad privada sobre los medios de producción, remplazándola por la propiedad social, sino que buscó un justo equilibrio entre ellas para que el progreso alcanzara a todos los ciudadanos. b) Tampoco se propuso reemplazar las formas empresariales privadas del capitalismo, como las sociedades anónimas, limitadas, en comandita, o las empresas individuales. Encontró que su campo de acción estaba en controlar y prevenir los abusos de la propiedad privada contra el ciudadano indefenso, haciendo de la unión solidaria la fuerza para defender sus intereses. c) Entendió que el mercado era un buen instrumento para la distribución y asignación de bienes y servicios, siempre que las personas con menores recursos se dotaran de formas organizativas adecuadas de carácter empresarial para enfrentar la oferta y la demanda de esos bienes y servicios, con el estimulo y apoyo del Estado que debía controlar las deficiencias y fallas del mercado. De esta forma, el cooperativismo constituye un buen apoyo para el Estado, a fin de controlar las imperfecciones del mercado, como las prácticas monopólicas y oligopólicas. d) En la relación entre individuo y colectividad supo preservar el respecto por las diferencias individuales y por los derechos de la persona, sin afectar el interés colectivo, en el entendido de que sólo a través del colectivo puede el individuo alcanzar la plena realización de sus potencialidades humanas. e) Aunque no ha sido un movimiento político ni una congregación moral, ha incidido en el Estado y presionado a los gobiernos por una legislación que favorezca el desarrollo de sus valores y principios, y se ha cimentado en una diáfana ética humanística que hace parte de su acervo doctrinario.

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1.8

LA BÚSQUEDA DE LA MODERNIDAD Y DEL HOMBRE NUEVO

La revolución democrática-burguesa, al destruir la sociedad estamentaria feudal, pretendió alcanzar para la humanidad un estadio de progreso en que la persona humana tuviera plena libertad para el desarrollo de sus potencialidades y posibilidades y los hombres pudieran disfrutar en armonía de los bienes y servicios obtenidos de la naturaleza con procedimientos científicos y tecnológicos cada vez más avanzados. La sociedad burguesa implicó un gran avance de la humanidad en los órdenes económico y político. Los derechos del individuo, la libertad de mercado y la democracia política, le permitieron al hombre las más portentosas conquistas sobre la naturaleza, y la afirmación de un nuevo concepto de humanidad. Sin embargo, el capitalismo mostró en el transcurso del tiempo su incapacidad para realizar el magnífico programa de los insurrectos de “La Bastilla”. La libertad de propiedad se fue reduciendo cada vez más a la libertad de unos cuantos burgueses para explotar a millones de obreros desposeídos. La producción, en el capitalismo, se hizo cada vez más social mientras la apropiación de lo producido se hacía cada vez más privada, profundizando las abismales diferencias de clases. La tendencia a la concentración del capital llevó a la formación de monopolios que impedían el libre funcionamiento de la ley de la oferta y la demanda. La lucha por los mercados internacionales, entre los grandes consorcios nacionales, condujo a dos guerras mundiales e infinidad de conflictos bélicos locales y regionales. El derecho ilimitado a la propiedad avasalló el resto de los derechos individuales y limitó el horizonte de la democracia. Se descubrió que en el mercado no se enfrentaban individuos iguales y que “el pez grande se comía al chico”. Que existían áreas económicas que eran monopolios naturales donde no operaba la libre oferta y demanda (caso de algunos servicios públicos). En últimas, que los mercados eran imperfectos y que la ausencia de regulación estatal generaba las más graves crisis económicas y catastróficos desajuste sociales. La igualdad de los individuos ante la ley se volvía meramente formal cuando en la base económica imperaba la desigualdad. Ejercer derechos, como el de opinión, implicaba tener acceso a los medios de comunicación que estaban en pocas manos y que restringían su uso a sus conveniencias. La libertad de reunión exigía disponer de lugares adecuados y de tiempo de ocio para practicarla; la libre movilización de personas y mercancías estaba sujeta a la utilización de costosos medios de transporte en proporción a la distancia; formarse en una profesión demandaba una alta inversión de capital. En síntesis, el ejercicio de las libertades dependía de las posibilidades económicas para poder disfrutarlas y allí los desposeídos de la fortuna estaban en una grave desventaja. Los derechos políticos, como el de elegir y ser elegido, también estaban sujetos a condiciones económicas para su ejercicio y, por este medio, la burguesía garantizaba su predominio en el poder.


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Contra esta situación y procurando la plena realización de un ideal humanista se erigieron los regímenes del llamado “socialismo real”. En teoría, se buscó que la clase obrera, como clase productora, moderna, culta y libre de ataduras con la propiedad, se convirtiera, a través de su partido político, en la clase gobernante de la sociedad; dando paso a un nuevo régimen económico, social y político, con la socialización de todos los medios de producción, buscando superar la contradicción entre la producción social y la apropiación privada de lo producido, y remplazando el mercado por la planificación centralizada, dando paso a una nueva forma de distribución del producto social según el principio “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según su trabajo”. Aunque Marx previó que este proyecto revolucionario solo se daría cuando el capitalismo -después de haber derrotado plenamente los modos de producción pre-capitalistas y haber permitido un gran avance en el desarrollo de las fuerzas productivas-, se convirtiera en el freno para el progreso de las mismas; muchos de sus seguidores pensaron que podían saltarse etapas y que sociedades atrasadas podrían llegar al socialismo si la clase obrera actuaba como dirigente del proceso El resultado de este experimento fue que el nuevo poder, nacido de la lucha de los trabajadores, fuera recayendo cada vez más en una casta burocrática que, bajo el pretexto de la defensa de la revolución obrera, centralizó para sí todo el poder y se apropió del excedente económico mediante el manejo arbitrario del Estado, que se convirtió en el propietario de todos los medios de producción. Fue esto más un capitalismo de Estado, de carácter despótico, que un régimen socialista donde los trabajadores auto gestionaran las empresas y dirigieran el gobierno. En el intento por ganar la igualdad económica se destruyó la libertad política. El marxismo caricaturizado de los dirigentes soviéticos quiso explicar esto con la vulgar idea de que los principios liberales nacidos con el capitalismo solo servían a la burguesía y debían ser aplastados por el nuevo régimen. Se pretendió anular la individualidad en aras del colectivo que aparecería como expresión autentica del ideal proletario. El marxismo adocenado se convirtió en un recetario de fórmulas con cuyo conjuro mágico podían solucionarse todos los problemas. Aunque en un primer momento se avanzó significativamente en la conquista de los derechos sociales para los trabajadores y hubo un importante crecimiento económico que permitió la industrialización de estos países, cuando fue necesario saltar a la revolución científico-técnica, a la era de la informática, la telemática, la robótica, la microelectrónica y la ingeniería genética, el régimen autoritario y burocrático se convirtió en freno para el desarrollo continuado de la sociedad, presentándose el estancamiento y la crisis que concluyó con la caída de los gobiernos comunistas. Se demostró que sin mercado y sin libertad política no era posible continuar por la senda del progreso. La creatividad, la innovación, los cambios rápidos en materia tecnológica, exigen un Estado que permita el libré desarrollo de la individualidad y determinado nivel de competencia en el mercado. Sin estos requisitos el progreso tecnológico se frena. En su afán por recuperar el crecimiento económico, las sociedades que experimentaron un capitalismo burocrático de Estado han caído en brazos del neoliberalismo, perdiendo las conquistas que habían ganado en el terreno social. Eduardo Gutiérrez Arias


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El reto para ellas, como para el resto de la humanidad, sigue siendo gestar un régimen político que garantice las libertades individuales pregonadas en la revolución burguesa, que gane la igualdad (no el igualitarismo) económica que ha predicado el socialismo y que cimente la fraternidad humana tal como la vivió el cristianismo primitivo. Todo esto en los marcos de un desarrollo sostenido en armonía con la naturaleza. Durante la lucha de los dos regímenes por su predominio económico y político, el cooperativismo cumplió, a ambos lados del muro de Berlín, un destacado papel en la defensa y protección del pueblo trabajador. Hacia el lado capitalista, creando empresas para solucionar necesidades de las comunidades e introduciendo el sentido de la solidaridad y la democracia en el aparato productivo burgués. En el lado socialista, reivindicando el valor de la propiedad privada democrática, cierto sentido de competencia que procura la eficacia y la eficiencia del aparato productivo y una defensa de los derechos individuales. Esto lo ubica en la actual crisis de paradigmas como un modelo económico social capaz de dar una importante contribución a la solución de los problemas del hombre contemporáneo y la conquista plena de la modernidad donde igualdad, libertad y fraternidad dejen de ser palabras vacías para convertirse en normas de convivencia humana. Pero, veamos que ha pasado con el capitalismo en su búsqueda del desarrollo.  

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1.9 LOS MODELOS DE DESARROLLO DEL CAPITALISMO Y EL CRECIMIENTO COOPERATIVO Las diferentes escuelas del pensamiento económico y social contemporáneo aceptan que el capitalismo ha tenido, desde su nacimiento, tres grandes momentos de desarrollo o tres periodos diferentes de acumulación, en cada uno de los cuales se han modificado substancialmente los procesos de producción, el tipo de Estado, las industrias de punta, las relaciones internacionales, las relaciones laborales, las características de las organizaciones solidarias, etc. Esos tres momentos corresponden al periodo de acumulación clásica que va desde los orígenes del capitalismo hasta los años 20 del siglo pasado. El segundo periodo, de economía regulada, va desde la gran crisis de los años 30 hasta mediados de la década de los 70s. El tercer periodo, de economía neoliberal o capitalismo salvaje, va desde los años 80s hasta nuestros días. El cambio de una fase a otra ha significado crisis profunda en los órdenes económico, político y social; también ha generado transformaciones significativas en el proceso de desarrollo del cooperativismo a nivel mundial. Veamos brevemente cómo se ha dado este proceso.

1.9.1 Periodo de acumulación clásica.

Durante el periodo de acumulación clásica predominaron las teorías del liberalismo clásico, también llamado liberalismo manchesteriano, cuyos presupuestos fundamentales son los siguientes:

Adam Smith, Padre de la economía clásica inglesa

El mercado es el mejor asignador de recursos, por tanto debe darse libre juego a la ley de la oferta y la demanda.

El crecimiento de la oferta, jalona la demanda

El Estado no debe intervenir en la economía y solamente debe ser garante de las reglas del juego y de la supervivencia del régimen. Es el llamado Estado gendarme.

Prima, en la relación capital / trabajo, la negociación individual del obrero con el patrono. Esto hace que los salarios crezcan por debajo del incremento en la productividad del trabajo. • Se generan las crisis de superproducción nacidas de la sobre-explotación de la fuerza de trabajo.


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• La industria de punta es la siderurgia. • El rol de la familia tradicional es muy importante. • La seguridad social es dada por la familia y la caridad pública. • En el campo internacional, predomina la relación entre países productores de materias primas y países productores de manufacturas (son las relaciones colonialistas e imperialistas entre centro y periferia). Esta fase coincide con el nacimiento y desarrollo inicial del cooperativismo. Su centro fundamental de crecimiento es el continente europeo, aunque aparecen las primeras cooperativas en Asia y América. La forma económica más extendida es la de la cooperativa de consumo que procura contrarrestar las tendencias especulativas del capitalismo manchesteriano. Aunque en 1895 nace la Alianza Cooperativa Internacional, las formas de integración son aún muy débiles y el centro de atención e interés social de las organizaciones está muy limitado al círculo de sus asociados.

1.9.2 Periodo de la economía regulada. La revolución socialista triunfante en la Unión Soviética, las insurrecciones obreras frustradas de algunos países europeos como Alemania y Hungría, y la gran crisis de 1929, que dejó sin empleo a las 2/3 partes del mundo desarrollado, demostró que el mercado no era el mejor asignador de recursos y que el Estado debía intervenir en la economía si quería salvar el régimen de su bancarrota. Se erige, entonces, el paradigma Keynesiano con nuevos supuestos y un nuevo modelo de desarrollo para salvar de la crisis al capitalismo. Veamos sus bases esenciales:

John Maynard Keynes, economista inglés

• Como el mercado es insuficiente, debe existir un elemento externo que lo regule. Esa función debe cumplirla el Estado. • Aparece así el Estado interventor en la economía. • El problema no está en la oferta sino en la demanda. La demanda jalona la oferta. • Se generan nuevos procesos productivos e innovaciones en la administración de las empresas. Eduardo Gutiérrez Arias


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• Aparece el fordismo con la producción en masa para un consumo de masas. • La relación capital/trabajo está signada por la negociación colectiva. • Surge una legislación laboral que permite la organización sindical, el derecho de huelga y la negociación colectiva de salarios. • Los incrementos salariales se aproximan a los incrementos en la productividad del trabajo. • Aparece la figura del salario socializado a través de las presentaciones sociales. El trabajador, aunque deje de trabajar, sigue siendo consumidor. • Se generaliza el crédito de consumo. • La familia sufre transformaciones. • La mujer se vincula a la actividad laboral ampliando la producción, el mercado y el consumo de mercancías. • La industria del automóvil se convierte en el sector de punta para el periodo. • El Estado participa en la producción directa y en la generación de empleo y de consumo. • El Estado hace intervenciones anti recesivas, especialmente a través de los programas de inversión pública. • El Estado se convierte en benefactor, garantizando la reproducción y seguridad sociales. Actúa en la educación, la salud, la vivienda y el empleo. • Se pasa de la incertidumbre de lo caritativo a la certidumbre de la protección estatal. • Aparece una ideología estatista junto con el gigantismo estatal. • Se da una nueva división internacional del trabajo a través del control financiero de los países del primer mundo sobre el tercer mundo. • Se crea una esfera de países socialistas gobernados por partidos comunistas. Las concepciones proteccionistas de la economía que predominaron durante el periodo keynesiano, permitieron que, en la mayoría de los Estados, se creara una legislación favorable al cooperativismo como forma de ampliar el mercado interno y mejorar la capacidad de consumo de los estratos pobres de la población. Así, el cooperativismo se fue extendiendo por los otros continentes ganando una importante presencia en Asia y América. Sin embargo, esta actitud favorable hacia la economía solidaria por parte del Estado, estuvo condicionada a un mayor control e injerencia en sus procesos internos, debilitando su autonomía y afectando la aplicación de los principios de Rochdale. Eduardo Gutiérrez Arias


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En las bases de asociados se generó un sentido paternal que limitó el desarrollo de sus potencialidades internas. En esa época se gestó un importante cooperativismo de producción en las áreas industrial, minera y agropecuaria. Algunas de las nuevas cooperativas nacieron de conflictos laborales prolongados, en los que el Estado intervino para facilitar la adquisición de la empresa por parte de los trabajadores. En los países del campo socialista se creó una muy desarrolladora base de economía solidaria, especialmente en el sector agropecuario, pero, con una gran dependencia y control del Estado.

1.9.3 Periodo Neoliberal

John Milton Friedman, padre del Neoliberalismo

El modelo anterior entra en crisis cuando la intervención del Estado es tan grande que frena e impide la iniciativa privada. El gigantismo y paternalismo estatal vuelve a la economía ineficaz e ineficiente. El Estado necesita cada vez más recursos para atender sus crecientes demandas y los obtiene con aumento de impuestos y con déficit fiscal que es una forma disimulada de impuesto general que se cobra con la inflación. Esto desestimula la inversión y conduce al estancamiento. Algunos dicen que el año de quiebre de este proceso se dio en 1973 con el crack petrolero y la creación de la OPEP (Organización de países exportadores de petróleo)

De estas circunstancias surge el nuevo paradigma neoliberal buscando salvar el régimen de su estancamiento con las siguientes premisas: • El mercado es el principal regulador del crecimiento económico. • Se regresa a las teorías ofertista (la oferta jalona la demanda). • La eficiencia adquiere un gran valor. • Las industrias de punta pasan a ser la informática, la telemática, la robótica y la ingeniería genética. • El periodo de obsolescencia tecnológica es cada vez más rápido. • Comienzan a ser poco funcionales los grandes complejos industriales, presentándose un periodo de acumulación flexible. Eduardo Gutiérrez Arias


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• Los procesos productivos están marcados por la búsqueda de la flexibilidad que facilite los cambios tecnológicos. • Se buscan relaciones laborales flexibles. Lo que antes eran conquistas laborales aparecen ahora como sobrecargas al proceso productivo. • La relación capital/trabajo varía, masificándose el trabajo a destajo o a domicilio. • Se producen cambios en la legislación laboral que facilitan los nuevos esquemas de contratación (es el caso de la Ley 50 en Colombia). • Entra en crisis el sindicalismo tradicional. • Aparece en la literatura la tesis de la muerte de la clase obrera. • Se reduce el costo de la mano de obra. Algunos plantean que lo que se pide a la clase obrera es contribuir a la acumulación capitalista cediendo parte de su salario. • Las relaciones internacionales están signadas por la globalización del capital. Hoy es difícil encontrarle paternidad y nacionalidad al capital. • Aparece un mundo multipolar en lo económico, con tres grandes ejes: El acuerdo norteamericano de NAFTA, el Mercado Común Europeo, y los tigres del Asia con Japón y China a la cabeza. • En lo político-militar se da un mundo unipolar bajo la égida de los Estados Unidos de Norteamérica. •

Hay un tránsito del Estado interventor a otro de tipo neo regulador, para aplicar políticas de ajuste económico que faciliten la libertad de mercado, según las orientaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, que efectué control al déficit fiscal; que mantenga un equilibrio entre importaciones y exportaciones y que haga eficiente el gasto público.

• Se plantea la necesidad de reducir el tamaño del Estado, achicando el tamaño de las entidades y privatizando empresas y servicios que no se vean como esenciales para su nueva función reguladora. • De esta forma emergen las políticas de modernización. • El eje del crecimiento no es el mercado interno sino el mercado internacional. Hacia allí se reorientan las economías con políticas de apertura. • Se estimulan las políticas de reconversión y reestructuración industrial. • Se cree en la virtud de la competencia.

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• Los procesos de reforma del Estado buscan las reinstitucionalización de los conflictos y la revalorización de la democracia liberal. Hay un relanzamiento del crecimiento económico y de la acumulación. •

Un elemento estratégico es la descentralización. Según este criterio, el Estado centralista presta servicios ineficientes que podrían mejorarse al ser administrados por los entes territoriales locales. En este sentido, el nivel central solo conservará para sí el manejo de la planeación macroeconómica y el presupuesto Nacional, las relaciones exteriores, la política macroeconómica, la seguridad y el orden público.

• Este también es el periodo del derrumbe de los regímenes del socialismo estatista europeo. La actual fase neoliberal, contrario a lo que podría pensarse, no ha debilitado la presencia del cooperativismo en la economía mundial y, por el contrario, ha acicateado su expansión, pues los sectores trabajadores expuestos a una mayor inestabilidad laboral y con crecientes necesidades básicas insatisfechas, han recurrido a la forma empresarial solidaria para resolver sus crecientes problemas económicos. En correspondencia con el alto desarrollo del sector terciario de la economía, durante esta fase, se ha dado un gran crecimiento del cooperativismo en el área de servicios, especialmente en servicios financieros, de salud, educación, recreación y servicios públicos. Ha entrado en decadencia el cooperativismo de consumo, afectado por el surgimiento de grandes cadenas de hipermercados que logran reducir costos con sus altísimas economías de escala. El fin del paternalismo estatal le ha permitido ganar autonomía y generar procesos de modernización empresarial para alcanzar competitividad ante la empresa privada.

Imagen del cooperativismo como solución a la pobreza Eduardo Gutiérrez Arias


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En procura de mejores economías de escala, avanzan procesos de integración vertical y horizontal, alianzas estratégicas y fusiones de entidades solidarias a nivel nacional e internacional. Esto nos indica que el cooperativismo ha dado una respuesta proactiva a la nueva fase de desarrollo del capitalismo. Es significativo que a medida que crece la importancia del continente asiático en la economía mundial, también ese continente pasa a ser el líder en el desarrollo del cooperativismo mundial. Según el cuadro estadístico de la ACI, que a continuación presentamos, allí se encontraba cerca del 56% de afiliados a Cooperativas en el mundo en el año de 19869.

COOPERATIVAS Y CONTINENTES (%de la membrecía de la ACI) Continentes Europa Asia África América Oceanía

1935 1960 1970 89 54 46 10 32 36 0 0 0.6 1 13 17 0 0 0.5 Fuente: Ahnlund 1990, Estadísticas de la ACI.

9 Alianza Cooperativa Internacional – ACI. Estadísticas Cooperativas. Ahnlund, 1990

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1986 28 56 2 12 0.5


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1.10 EL COOPERATIVISMO EN LAS NACIONES DEL LLAMADO “SOCIALISMO REAL” Para entender el papel que ha cumplido el cooperativismo en los países del llamado “Socialismo Real” debemos, previamente, conocer su teoría económica y la forma como se organizaron las relaciones de producción, distribución, cambio y consumo en estas sociedades. Según la teoría marxista, las revoluciones proletarias debían atravesar por dos etapas: la primera era la del socialismo en la cual los obreros, aliados con los campesinos y las capas medias de la población se tomaban el poder organizando un nuevo Estado que, en esencia, sería la “dictadura del proletariado” cuya misión era arrebatarle a la burguesía los medios de producción para convertirlos en propiedad social mediante su estatización. En esta etapa regiría, como principio de distribución de los bienes y servicios que la sociedad demanda para su vida, el siguiente: “De cada cual según sus capacidades, a cada Vladimir Ilich Lenin, líder de la Revolución cual según su trabajo”. La segunda etapa sería Socialista en la URSS la del comunismo, en la cual, una vez vencida toda resistencia de la burguesía y socializados todos los medios de producción, la sociedad alcanzaría un enorme desarrollo pues desaparecería la contradicción entre el trabajo social y la apropiación privada de lo producido. Al desaparecer las clases sociales desaparecerían también sus contradicciones y en general la mayoría de conflictos en la sociedad. En estas condiciones, el Estado perdería progresivamente su razón de ser y se extinguiría. La ley de distribución en esta última etapa cambiaría y sería la siguiente: “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. En esta etapa, al decir de Marx, las riquezas sociales fluirían por doquier desapareciendo las penurias humanas y se podría dar a cada individuo todo lo que necesitara para su vida. Si en la primera fase -la socialista- todos los medios de producción debían ser socializados, el cooperativismo no tendría posibilidad de desarrollo, dado que él nace de una asociación voluntaria de personas para crear una empresa que les satisfaga una o varias de sus necesidades y en la cual se forma un capital por los propios asociados que es privado, pues les pertenece a ellos, hasta el punto de que, como hay libertad, no sólo de ingreso sino también de retiro, cuando decidan abandonar la cooperativa podrán retirar el monto de los aportes sociales que tengan ahorrados. En los Estados socialistas, socialización ha significado estatización de los medios de producción. De hecho, en todos los países que hicieron revoluciones de este tipo, comenzando por la Unión Soviética y siguiendo con la Europa Oriental (Alemania del Este, Checoeslovaquia, Polonia, Hungría, Bulgaria, Yugoeslavia, Albania), los países


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asiáticos como China, Mongolia, Corea y Vietnam, algunos países africanos como Yemen, Etiopia y Angola, hasta llegar a Cuba en América; lo primero que hicieron esas revoluciones fue estatizar la industria, el sistema financiero, los servicios públicos (incluidos educación y salud) y el comercio. El proceso de estatización se complicó en aquellos países de muy bajo desarrollo capitalista como los africanos y en ellos no se dio un “Socialismo Real” como el de Europa, Asia o América (Cuba). Sin embargo, en estos países, la estatización del sector agropecuario fue más complicada y allí permanecieron por largo tiempo las formas privadas de propiedad sobre la tierra y los aperos de labranza. En la Unión Soviética, hasta el año de 1.928, se mantuvieron formas privadas de propiedad sobre la tierra y demás medios de producción en el campo. En ese año el Partido Comunista, bajo la dirección de José Stalin, decidió impulsar la colectivización forzada de la agricultura a través de dos formas esenciales de propiedad. La primera, la estatización de las haciendas modernas a las que se llamó sovjoses. Este proceso de estatización de haciendas capitalistas había comenzado desde los inicios de la revolución en 1917, pero, desde 1928, se les dio un marco económico y jurídico más claro como propiedad socialista. La otra forma de propiedad fue la cooperativa a través de la figura de los koljoses. Allí, la propiedad de la tierra y demás medios de producción (instalaciones, maquinaria, aperos, etc.) pertenecían a la cooperativa, aunque ella no tenía la libertad de comerciar con los mismos, estando obligada a venderle al Estado la totalidad de la cosecha. La única prerrogativa de los koljosianos es que ellos podían disponer de un área de cerca de 4.000 metros cuadrados donde se les permitían tener su huerta y animales caseros para el consumo de la familia. Lenin, quien tenía la misma visión de Marx, consideraba a las cooperativas como elementos no capitalistas en el seno del capitalismo, que ayudaban a la clase trabajadora a crear una conciencia de clase pero que no era suficientes como para originar la revolución e implantar la dictadura del proletariado y posteriormente el socialismo. Después de 1917, Lenin defendió a las cooperativas de la confiscación y requisa y declaró, en 1918, que las cooperativas eran el único organismo del régimen capitalista que era necesario conservar. Había 47.000 cooperativas, más de la mitad eran de consumo. Pero, el partido comunista en el poder introdujo una reforma en el sistema de administración para que siete delegados de los Soviets, es decir, la mayoría, entre 13 miembros del Consejo de Administración del Centrosoiuz, hicieran parte de este organismo rector de las cooperativas, haciéndolas depender de las decisiones del Estado y rompiendo con el principio de autonomía. Posteriormente Stalin, en 1928, terminó de hundir la independencia del sistema cooperativo ruso al poner a depender a los koljoses de los planes y decisiones del gobierno. Hasta la aprobación de la Ley de Cooperativas en la URSS, en 1988, con la “perestroika”, el mundo cooperativo soviético funcionó sin cumplir los principios cooperativos y sumido en una profunda crisis de identidad, aunque en Centrosoiuz estaban agrupados cerca de 60 millones de socios, divididos en 8.000 cooperativas de consumo rurales y urbanas y cerca del 45% de toda la producción agropecuaria provenía de este sector.

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En el resto de países de Europa Oriental donde se dieron regímenes socialistas, el cooperativismo se vio circunscrito en buena medida al de tipo agrario, pero con una gran dependencia del Estado, que le imponía subordinarse a sus planes de desarrollo económico, que le regulaba precios, compraba las cosechas, los proveía de bienes y servicios y hacía parte de la administración de las empresas. En estas condiciones no operaban a plenitud los principios cooperativos aprobados por los pioneros de Rochdale, ni tampoco aquellos aprobados en los congresos de Alianza Cooperativa Internacional. Sin embargo, estas cooperativas enviaban sus delegaciones a los congresos de la ACI10 y hacían parte del movimiento cooperativo internacional. Aunque el cooperativismo agrario fue la parte más importante de la economía solidaria en estos países (que para ellos se debía llamar “cooperativismo socialista”) y representó cerca del 50% de la economía agraria en los mismos, en algunos de ellos hubo otras formas solidarias como el cooperativismo de vivienda en Checoslovaquia y Polonia, que le permitía al asociado disfrutar de su casa o apartamento por un módico valor de arrendamiento (representaba entre el 5% y el 7% de su salario). El bien se podía ceder a alguno de sus hijos, pero no podía enajenarlo a terceros. Fue también destacado el cooperativismo de consumo. En la República Popular China, la Constitución reconoce expresamente que “el Estado alienta activamente a los campesinos a que organicen voluntariamente cooperativas de productores, de abastecimiento y venta, y de crédito”, puntualizándose en el artículo 29 del Programa Común: “la economía cooperativa es de naturaleza semisocialista y es parte importante de la economía general del pueblo”, “el Gobierno Popular fomentará su desarrollo y le otorgará tratamiento preferente” La República Popular China, en sus distintos planes quinquenales, ha estimulado la formación de cooperativas tanto en los medios rurales como en los urbanos. Esta política oficial se ha traducido en un auge extraordinario del cooperativismo en China, al cual pertenecían, en 1952, 95 millones de socios; milagro orientado por la Reforma Agraria que estimuló decididamente esta forma empresarial11. Tomando en conjunto las cooperativas de abastecimiento y venta, y las cooperativas de consumo, la cifra de asociados alcanzaba, en 1954, los 170 millones, con lo cual se convirtió en el país con el movimiento cooperativo más grande de ese momento. Aunque las reformas económicas orientadas por Deng XiaoPing e iniciadas en 1978 para crear lo que llamaron un “socialismo de mercado” en la China, le permitieron al cooperativismo de esta nación una mayor autonomía, aún la dependencia del Estado y de sus planes es bastante alta. En Vietnam, el fenómeno cooperativo ha seguido un camino muy parecido al de China. Fue estimulado como “cooperativismo Socialista” en los primeros años de la revolución, tanto en el norte como en el sur, y después del triunfo de la guerra de liberación Nacional contra los intervencionismos francés y norteamericano, muy especialmente en el área del cooperativismo agrario. En el año 2004 el sector cooperativo contribuyó 10 ACI: Alianza Cooperativa Internacional. 11 Erico E. Panzoni. Funciones del Estado en sus Relaciones con el Cooperativismo. www.econo.unlp.edu.ar/---/ cooperativas_funciones_delestado.pdf

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con el 6.6% del PIB y empleó a 10.500.000 trabajadores12. En el 2005 había 16.500 cooperativas de diferentes tipos y formas. También aquí las reformas liberalizadoras de los últimos años le han otorgado una mayor autonomía a las cooperativas, facilitando su fortalecimiento económico y social. En Cuba, el cooperativismo era casi inexistente antes del triunfo de la revolución en 1959. La alta concentración de la propiedad de la tierra (el 9% de las fincas concentraban el 73% de la tierras cultivables) y la economía monopolística con características de enclaves coloniales de las principales industrias azucareras y turísticas en manos de empresarios norteamericanos, no era un factor propicio para el surgimiento y desarrollo cooperativo. Al triunfar la revolución y expedirse la primera ley de reforma agraria se dio origen a las primeras cooperativas en el sector rural que fueron llamadas Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) surgidas en la década de los 60s y que esencialmente ofrecían crédito, consumo y mercadeo a los productores del campo. En 1976 fueron creadas las Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) como empresas solidarias que ofrecían unos servicios más integrales de apoyo al productor y en 1993, a raíz de los graves problemas en el abastecimiento de equipos, repuestos e insumos para la producción agropecuaria, que eran importados de los países del CAME, especialmente la URSS, y que dejaron de llegar con la caída de los gobierno comunistas, se crearon las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) dándole forma solidaria a ingenios azucareros y otras empresas agrícolas y pecuarias en crisis productiva13. Según la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), la introducción de las UBPC cambió radicalmente la distribución de la propiedad de la tierra en Cuba: si en 1989 el 82% de la superficie total y el 73% de la superficie agrícola pertenecían a 385 empresas estatales, en el año 2000 las cooperativas agropecuarias de diferente tipo ocupan el 43% de la superficie total y el 61,3% de la agrícola. De ellas, las UBPC ocupan el 28,7% de la superficie total y el 40,6% de la agrícola. De este modo, la tierra pasó a nuevos actores sociales, entre ellos, antiguos obreros agrícolas y otras personas que no estaban vinculadas al sector agrario14. Hasta el primer semestre de 2005, la cantidad de cooperativas agrícolas pertenecientes al Ministerio de la Agricultura (MINAGRI) se comportaba de la siguiente manera: CCS 1911, CPA 701 y UBPC 1 651, por otra parte, el Ministerio del Azúcar (MINAZ) tenía CCS 328, CPA 371 y UBPC 830. (MINAGRI (2005), Información Estadística, MINAZ (2005). Entre las reformas liberales que se han introducido en la economía cubana después de la renuncia de Fidel a la presidencia y de la llegada de su hermano Raúl a la misma, existe un claro propósito de fortalecer la economía cooperativa como una forma de estimular la iniciativa privada en el ofrecimiento de bienes y servicios. 12 Tuan Dao Minh. El Cooperativismo en Vietnam. Evolución y Experiencias. www.monogrfías.com>Economía 13 Reinaldo Jiménez Guethón. El Desarrollo del Cooperativismo en Cuba. www.flacso.uh.cu/sitio_revista/num1/ articulos/art.RJimenez3.pdf 14 Reinaldo Jiménez Guethón. Op. Cit.

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Eduardo GutiĂŠrrez Arias


2.

SEGUNDA PARTE: VALORES, PRINCIPIOS Y DOCTRINA COOPERATIVA


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2.1

LOS VALORES TRADICIONALES DEL COOPERATIVISMO Y LOS VALORES GLOBALES

Los últimos años han traído grandes y rápidos cambios en la economía y la sociedad que conforman el entorno cooperativo. Paralelo a esto, las cooperativas han modificado tanto sus estructuras básicas, como sus ideas fundamentales. En los países industrializados éstas se han ido especializando e introduciendo modificaciones en el enfoque de los valores tradicionales. Esto es particularmente notorio en la forma de capitalización y en la adopción del modelo de sociedad anónima. En el mundo subdesarrollado, algunos de los países independizados en la segunda mitad del siglo XX han adoptado la vía cooperativa, que se encuentran en una fase muy temprana de desarrollo, para evaluar sus resultados. Allí se han presentado dificultades en las relaciones del estado con las cooperativas. En los antiguos países socialistas, el movimiento enfrenta la tarea de adoptar una nueva identidad logrando una verdadera independencia frente al Estado y al manejo de la economía de mercado. A pesar de los grandes cambios que implica el fin del modelo del socialismo estatista y el ingreso de los países desarrollados a la era postindustrial, aún las dos terceras partes de la humanidad viven en la miseria, padecen hambre, insalubridad y analfabetismo. El abismo entre naciones ricas y pobres se hace cada vez más grande. Esto es especialmente ofensivo en una época en que se globalizan las relaciones económicas y políticas y en que los avances de la informática y la telemática hacen del mundo la aldea universal. Es en estas circunstancias en las que la solidaridad global se vuelve más decisiva, como denominador común de los demás valores. El congreso de la ACI, celebrando en Estocolmo en 1988, encomendó al Comité Ejecutivo, la creación de una comisión encargada de analizar y evaluar la vigencia de los valores y principios del cooperativismo en los tiempos actuales. Esta ha sido la última gran discusión y análisis sobre los valores y principios del cooperativismo mundial.

Imagen del cooperativismo mundial


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Sobre la base del informe rendido por la comisión, el congreso de 1992 en Tokio pudo comprobar que las cooperativas desean conservar los valores tradicionales, buscando para ellos una adaptación pragmática a un entorno problemático. El informe identifica tres especies de valores básicos: a) Ideas básicas ( valores eternos del concepto de cooperación)

• • •

Igualdad (democracia y equidad) Autoayuda voluntaria y mutua Emancipación económica y social

b) Ética básica (cualidades personales que hacen parte de la “cultura cooperativa”).

• • • •

Honestidad Constructividad (confianza en la vía cooperativa) Ayuda mutua (solidaridad) Pluralismo (enfoque democrático)

c) Principios básicos (valores orientados hacia la práctica, son los mismos valores globales básicos).

• • • • • • •

Asociación de personas Promoción eficiente de los miembros Autonomía e independencia Identidad y unidad Educación Distribución justa de los beneficios Cooperación Nacional e internacional

Eduardo Gutiérrez Arias


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2.2

LOS PRINCIPIOS DE LA ACI

Antes de examinar las importantes actualizaciones y redefiniciones que en materia de valores y principios se cumplieron en el congreso de la Alianza Cooperativa Internacional realizado en Manchester, en 1995, conviene examinar los cambios sucedidos en los principios cooperativos en algunos congresos anteriores. Aunque, en general, los valores y principios son la base fundamental y más sólida del cooperativismo y como tal no ha variado sustancialmente desde su creación, a mediados del siglo XIX, algunos principios que hacen referencia al sistema operativo empresarial han cambiado, en la misma medida en que los modelos económicos se transforman y ajustan de acuerdo al desarrollo de las fuerzas productivas y de su propio proceso de distribución, cambio y consumo de los bienes generados por el trabajo social del hombre. Podríamos decir que, mientras los valores permanecen como muestra de la adhesión del cooperativismo mundial a los ideales universales de una sociedad humana más justa, igualitaria, fraterna y solidaria, los principios, que son la forma práctica como esta fuerza económica y social aspira a realizar sus grandes ideales, sí sufren transformaciones que, en buena medida, consisten en la adecuación de su organización y sistema operativo a los nuevos tiempos y nuevas realidades económicas. El cuadro que presentamos a continuación muestra las variaciones efectuadas en esta materia. Cuando se creó la Alianza Cooperativa Internacional, en su primer congreso celebrado en la ciudad de Londres (Inglaterra) en agosto de 1995, no hubo discusión sobre principios cooperativos y se adoptaron, sin modificación, los heredados por los pioneros de Rochdale. Fue en el congreso de París, de 1937, donde se dio la primera gran discusión para modificar los principios. Allí desapareció el principio de “pureza y calidad de los productos” porque se consideró que la economía capitalista ya había integrado este principio, dado que sin calidad no se podía competir y se desaparecía del mercado; aspecto especialmente resaltado en esos años por el fordismo con sus postulados de una producción en masa para un mercado de masas.


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DESARROLLO DE LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS PIONEROS DE ROCHDALE

ACI—1937— PARÍS

ACI—1966-VIENA

ACI—1995-MANCHESTER

Libre adhesión

Libre adhesión

Adhesión libre y voluntaria

Apertura y libertad de asociados

Administración democrática

Administración democrática

Administración democrática

Gestión democrática de los asociados

Interés limitado sobre Interés limitado sobre Interés limitado sobre el capital el capital el capital Retorno de Distribución de excedentes en excedente a prorrata proporción a compras de operaciones Compras y ventas al contado

Distribución de excedente a prorrata de operaciones

Participación económica de los asociados

Promoción de la educación de los asociados

Educación, capacitación e información

Cooperación entre cooperativas

Cooperación entre cooperativas

Ventas al contado

Pureza y calidad de los productos Educación de los asociados

Desarrollo de la educación

Neutralidad política y Neutralidad política y religiosa religiosa

Autonomía e independencia Interés por la comunidad

La segunda gran discusión se efectuó en el congreso celebrado en Viena en el año de 1966. Allí desaparece “Ventas de contado”, dado que en esos años, con el auge de las teorías keynesianas, se había generalizado el sistema del crédito comercial en la economía y el cooperativismo no podía perder competitividad con un principio que se había vuelto obsoleto. También desparece la “neutralidad política y religiosa” al considerar que este principio ya está implícito en el primero de “libre ingreso y retiro” dado que si el ingreso y retiro de las cooperativas es libre no puede haber ningún condicionamiento político, religioso o ideológico. Aparece en ese congreso como nuevo el principio de “cooperación entre cooperativas” buscando mejores y más amplios y diversos servicios a los asociados y procurando consolidar un sistema económico solidario a nivel nacional e internacional. El congreso de Mánchester de 1995 suprimió el principio de “interés limitado al capital”, dado que la inestabilidad financiera surgida con el modelo neoliberal y la recurrente presencia de fenómenos de hiperinflación en muchos países, terminó caricaturizando este principio y volviéndolo poco práctico. En cambio, aparecen dos nuevos principios: “autonomía e independencia”, que ya habían sido discutidos en Viena, pero que Eduardo Gutiérrez Arias


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no fueron aprobados por la presión de las cooperativas de los países comunistas fuertemente influenciadas por el Estado, bajo el pretexto de que los trabajadores eran quienes tenían el poder. Con el regreso de todos los países del Pacto de Varsovia a una economía de mercado y la caída del muro de Berlín, este impedimento desapareció y el principio fue aprobado con facilidad, defendiendo la autonomía del cooperativismo frente al Estado y las empresas del capital. El otro principio aprobado fue el de “interés por la comunidad” en el entendido que la solidaridad no puede limitarse a los socios de la cooperativa sino que debe extenderse a todo su entorno. De esta manera, en el curso de estos 166 años de vida del cooperativismo, cuatro principios han permanecido incólumes por ser considerados esencia del movimiento. Ellos son: Libre ingreso y retiro, gestión democrática por los asociados, distribución de excedentes en proporción a las operaciones con la cooperativa y educación permanente. También han aparecido tres nuevos principios: cooperación entre cooperativas, autonomía e independencia, e interés por la comunidad. El informe presentado en Tokio en 1992 plantea que los valores básicos sean colocados en un contexto orientado a la acción. En tal sentido se recomienda que las cooperativas se consideren organizaciones orientadas a: • • • • •

Actividades económicas para satisfacer necesidades. La democracia participativa. El desarrollo de los recursos humanos. La responsabilidad social. La cooperación Nacional e internacional.

Frente a los principios de la ACI quedó, como labor preparatoria para el congreso en 1995, su revisión con dos enfoques: El más modesto, plantea una modificación de los principios existentes en el siguiente sentido: • Flexibilizar el principio del interés limitado al capital. • El nuevo principio de formación de capitales debería resaltar la necesidad de fiarse al máximo en el capital de los miembros y buscar un grado adecuado de independencia. • El control democrático debería incluir la participación de los empleados en la gestión. • Un principio que debería combinarse con el de formación de capitales es el de la adecuada autonomía. Una revisión más ambiciosa partiría de dos tipos de principios: • Principios cooperativos básicos, redactados en forma de valores básicos. • Prácticas cooperativas básicas (o estatutos) que deberían relacionarse con las diferentes ramas cooperativas. Después de una larga y provechosa discusión sobre los anteriores aspectos, orientada por la comisión preparatoria, el congreso de Manchester, realizado entre el 20 y 23 de Septiembre de 1995, produjo decisiones en torno a los siguientes aspectos: Eduardo Gutiérrez Arias


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a) El cooperativismo no tenía una definición que identificara en forma unívoca su esencia organizativa. En tal razón, el congreso adoptó la siguiente declaración sobre identidad cooperativa: “Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido de forma voluntaria para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas sociales y culturales en común mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática”

Escudo del cooperativismo

Bandera del cooperativismo

b) En lo referente a los valores universales que nutren el ideario cooperativo y la ética que deben practicar sus asociados se concluyó: “Las cooperativas están basadas en valores de auto ayuda, responsabilidad propia, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. Dentro de la tradición de sus fundadores, los asociados de las cooperativas creen en los valores éticos de honestidad, apertura, responsabilidad y cuidado de los demás”. c) Como principios organizacionales a través de los cuales las cooperativas practican los valores universales, se adoptaron los siguientes: “Los principios cooperativos son la guía por medio de la cual las cooperativas ponen en práctica sus propios valores. Primer principio: Membrecía abierta y voluntaria Las cooperativas son organizaciones voluntarias, abiertas a todas las personas capaces de utilizar sus servicios y deseosas de aceptar las responsabilidad de ser asociados, sin discriminación de género, clase social, política, racial o religiosa. Segundo principio: Gestión democrática de los asociados Las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus asociados, quienes participan activamente en la determinación de sus políticas y en la toma de decisiones. Hombres y mujeres elegidos como representantes de los asociados son responsables ante Eduardo Gutiérrez Arias


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ellos. En principio, los cooperados tienen iguales derechos de voto (un asociado, un voto); las cooperativas de otros niveles también son organizadas de manera democrática. Tercer principio: Participación Económica de los asociados Los asociados contribuyen de manera equitativa al patrimonio de su cooperativa y lo administran democráticamente. Por lo menos una parte del patrimonio es usualmente propiedad común de la cooperativa. Los asociados por lo general reciben compensación limitada, si la hay, sobre el aporte entregado como requisito de afiliación. Los asociados deben destinar los excedentes a cualquiera de los propósitos siguientes: desarrollo de su cooperativa, constitución de reservas, parte de las cuales por lo menos deben ser irrepartibles, beneficiar a los cooperados proporcionalmente a sus transacciones con la cooperativa y mantener otras actividades aprobadas por los asociados. Cuarto principio: Autonomía e independencia Las cooperativas son autónomas, organizaciones de autoayuda, controladas por sus asociados. Si llegan a tener acuerdos con otras organizaciones, incluidos gobiernos o aumentos de recursos de fuentes externas, deben hacerlo dentro de términos que se asegure control democrático por parte de sus asociados y preservación de la autonomía. Quinto Principio: Educación, entrenamiento e información Las cooperativas proveen educación y capacitación a sus asociados, representantes elegidos, gerente y empleados, de tal forma que ellos puedan contribuir efectivamente al desarrollo de sus cooperativas .e informan al público en general, particularmente a los jóvenes y a los líderes de opinión, sobre la naturaleza y los beneficios de la cooperación. Sexto principio: Cooperación entre cooperativas Las cooperativas sirven más efectivamente a sus asociados y fortalecen el movimiento cooperativo trabajando unidas a través de estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales. Séptimo principio: Compromiso con la comunidad Las cooperativas trabajan por un desarrollo sostenible de sus comunidades a través de políticas aprobadas por los asociados”.

Eduardo Gutiérrez Arias


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2.3 CRECIMIENTO ECONÓMICO, DESARROLLO HUMANO.

EQUIDAD

SOCIAL

Y

Tanto en Colombia como en América Latina, el crecimiento económico no ha traído, a la par, un avance en la equidad social. En tal sentido, han fallado las teorías desarrollistas que plantean que la equidad es una secuencia del crecimiento. Todo parece indicar que, contrario a esta creencia, la equidad es una condición permanente para que haya sustentabilidad en el proceso de desarrollo. En efecto, el progreso alcanzado por pueblos con muy escasos recursos naturales y con limitaciones de espacio y energía, nos demuestra que son las capacidades de las personas el factor esencial para el crecimiento económico. Son la educación, la salud, la experiencia y las habilidades del pueblo, lo que permite alcanzar el verdadero desarrollo. De aquí se deduce una relación directa entre productividad económica y bienestar humano, que obliga a considerar la inversión en la gente y en el conocimiento como elementos estratégicos para el desarrollo económico. Los estudios de la CEPAL indican que la alta inequidad social de los países latinoamericanos tiene su origen estructural en la gran heterogeneidad de los aparatos productivos nacionales, que cuentan con un sector moderno, tecnológicamente desarrollado y muy productivo, al que se encuentra vinculado un pequeño grupo de la población, y un sector donde se concentran la economía informal urbana y la economía campesina, al que se vincula la mayoría de la población, cuya capacidad productiva se encuentra subutilizada. Esto plantea a nuestros países la necesidad no solo de ampliar y hacer más competitivo el sector moderno, sino también de diseñar estrategias para incrementar la productividad de los sectores populares a fin de insertarlos dentro de la dinámica económica general. Estas estrategias incluirían programas de capacitación técnica, administrativa y de gestión de la microempresa y la pequeña empresa, programas de comercialización que amplíen y consoliden sus mercados y la oferta de servicios financieros y crediticios adecuados. En la búsqueda del crecimiento con equidad es necesario orientar los programas sociales hacia el incremento de la capacidad productiva de los recursos humanos con el criterio de incorporar también la reciprocidad, la ayuda mutua y la participación activa de las comunidades organizadas, labor en la cual el cooperativismo debe prestar un aporte fundamental. El PNUD ha demostrado cómo este crecimiento con equidad es posible si se adoptaran criterios de desarrollo humano, mediante los cuales, el índice de desarrollo no puede medirse únicamente por el ingreso per cápita de las personas, si no que deben involucrarse otras variables como esperanza de vida, alfabetismo, salud, libertad política, seguridad personal, igualdad de oportunidades, libertad de expresión y derecho a la justicia. Estas variables conforman el índice de desarrollo humano (IDH), mediante el cual se mide el progreso socioeconómico de un país.


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Los países subdesarrollados pueden mejorar sus indicadores de desarrollo humano si optan por reestructurar sus presupuestos reduciendo el gasto militar, evitando la fuga de capitales, haciendo más eficientes el sector público y combatiendo la corrupción. Adicionalmente, tendrían que vigilar estos cuatro indicadores: a) El gasto público como porcentaje del PIB. b) El gasto en inversión social como porcentaje del gasto público. c) La inversión en prioridades de desarrollo humano como porcentaje de la inversión social. d) La inversión en prioridades del desarrollo humano como porcentaje del PIB. Según el PNUD, los requerimientos para alcanzar buenos indicadores de desarrollo humano serian los siguientes: a) El gasto público debe estar alrededor del 25% del PIB. b) El gasto social debe de oscilar alrededor del 40% del gasto público y el 10% del PIB. c) La inversión en prioridades de desarrollo humano debe ser mayor del 50% del gasto social o el 5% del PIB.

Eduardo Gutiérrez Arias


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2.4 EL CONCEPTO DE DESARROLLO SOSTENIBLE PARA EL COOPERATIVISMO Desde la reunión del comité de la ACI, celebrada en Madrid, en 1990, el tema del deterioro del medio ambiente comenzó a ser parte de la agenda de discusión de este organismo. Sin embargo, desde mucho antes, el movimiento cooperativo se ha preocupado por este delicado asunto. El movimiento cooperativo participo en la conferencia de las Naciones Unidas en Brasil en junio de 1992, y en el congreso de Tokio de la ACI se discutió un amplio informe sobre la materia, adoptando una resolución que llama a todas las organizaciones miembros a participar en los esfuerzos locales, nacionales e internacionales, para poner fin al empeoramiento del entorno humano y natural.

Desembocadura de la quebrada La Toma en el Rio Magdalena, frente a la ciudad de Neiva, totalmente contaminada. (foto de Bernardo Monje).

El tema del desarrollo ha recorrido un largo camino desde que se convirtió en preocupación fundamental de la humanidad, después de la segunda guerra mundial. En un principio, la preocupación se centró en el crecimiento económico y en la industrialización de los países pobres. Sin embargo, a pesar de que el crecimiento económico se tornaba más veloz, no había una correspondencia con la situación social de las clases populares en campos como la educación, la salud, la vivienda, los servicios públicos y la seguridad social, que seguían mostrando altos índices de insatisfacción de estas necesidades básicas del ser humano. El crecimiento estaba excluyendo una parte importante de la población, la que permanecía en el desempleo, la pobreza y la miseria.


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Esta situación obligó a examinar los modelos de desarrollo que seguían los países pobres y sus relaciones con los países ricos llevando a muchos de ellos a ensayar estilos de desarrollo alternativos que procuraban romper con la tradicional relación centroperiferia en las relaciones internacionales e involucrando la dimensión ambiental en las estrategias para el progreso. Estas nuevas opciones democráticas entienden el desarrollo como un proceso de transformación de la sociedad, caracterizado por una expansión de su capacidad productiva, la elevación de los promedios de productividad por trabajador y de ingreso por persona, cambios en la estructura de clases y grupos y en la organización social, transformaciones culturales y de valores, y modificaciones en las estructuras políticas y de poder , todo lo cual conduce a una elevación de los niveles medios de vida. A este concepto del desarrollo es necesario vincular la interacción sociedad-naturaleza. La reproducción de la fuerza de trabajo solo es posible en la medida que se extraiga de la naturaleza los elementos necesarios para la vida humana. El hombre, para poder vivir. recurre a la energía solar, el aire, el agua y la tierra (fauna, flora, minerales y espacio), entendida como superficie disponible para sus actividades. En este sentido, la naturaleza condiciona las posibilidades del desarrollo (disponibilidad, tipo y forma de los recursos naturales). El otro condicionante lo dan las características socioeconómicas de la organización social que permiten o dificultan la explotación de estos recursos, la forma como se apropia la sociedad de ellos y cómo devuelve a la naturaleza los desechos o desperdicios de los bienes servidos. Así, la sociedad humana conforma su medio ambiente, pero su supervivencia y desarrollo exigen la explotación de ese medio ambiente, sin agotar o extinguir aquellos recursos esenciales para la vida, so pena de detener la reproducción no solo de la especie sino de la misma vida en el planeta. Esto obliga a manejar con gran cuidado los aspectos donde se producen las superposiciones, duplicaciones e interacciones entre la sociedad y la naturaleza: a) La extracción de materia y energía y su transformación, acumulación y consumo .b) La generación de desperdicios y desechos que retornan a la biosfera .c) La ordenación territorial de ambos tipos de actividad. Uno de los procesos formativos culturales más importantes es precisamente la adquisición de una sabiduría ecológica con relación a las formas permisibles y tolerables de explotación de la naturaleza circundante, de cuya reproducción depende la supervivencia de la población. Por ello, las diferentes formas de organización social que aparecen en comunidad incluyen, no solo la relación entre individuo, grupos y clases, sino el modo como ellos llevan a cabo la apropiación de la naturaleza. El cooperativismo, que predica y defiende valores humanos universales como la solidaridad, la cooperación y el progreso social, tiene que mostrar esquemas de gestión económica y manejo de tecnologías que garanticen una sana relación con la naturaleza y un decidido apoyo a la gestión de entidades privadas y estatales para que los diferentes agentes económicos no contravengan elementales normas para un desarrollo sostenible de la sociedad. Eduardo Gutiérrez Arias


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2.5

INTEGRACIÓN PARA EL SIGLO XXI

Ochocientos millones de cooperativistas en el mundo entero celebraron en 1995 el centenario de la creación de la Alianza Cooperativa Internacional. Como quedó dicho en un capitulo anterior, el congreso conmemorativo se realizó entre el 20 y el 23 de septiembre en la ciudad de Manchester (Inglaterra), y tuvo como tema central, el examen y análisis de los principios y valores del cooperativismo para ponerlos a tono con la compleja y cambiante realidad económica, política y social del presente. Desde hace 100 años los cooperativistas han hecho de la integración un principio y un pilar esencial para su desarrollo y su consolidación y como tal quedó consignado desde ese primer congreso de la organización mundial del cooperativismo. Para los cooperativistas, la integración y la cooperación son sinónimos. La integración nace del profundo sentido de la solidaridad del movimiento que lo llevó a unir esfuerzos por ramas de actividad económica, para alcanzar más altas economías de escala, disminuir costos y mejorar los servicios para los asociados; surge de la compresión de que los trabajadores en diversas aéreas de la producción o los servicios, que han creado empresas autogestionarias y de apoyo mutuo para la solución de sus necesidades, deben hacer primar en sus relaciones económicas y sociales, el espíritu de la cooperación antes que el de la competencia. También se origina en la conciencia de que los cooperativistas trabajan en una sociedad escindida en clases y grupos sociales que presionan y actúan desde el Estado a favor de su interés particulares, haciendo necesario que quienes creen en la equidad y la justicia social, conformen un gran bloque de presión que abra espacios jurídicos y normativos favorables al desarrollo de las economías solidarias. Aunque son muchas las aristas desde las que se puede mirar la integración, es necesario llamar la atención en dos elementos esenciales que deben ser tenidos en cuenta para el impulso de la misma. Nos referimos a la integración gremial y a la integración económica. La primera es esencial para que los cooperativistas de un sector económico, un departamento, una nación, una región o a nivel internacional, hagan valer ante los estados y gobiernos, sus intereses, su visión del desarrollo, sus concepciones de la vida, y encuentre espacios jurídicos adecuados para su accionar. La segunda es esencial para alcanzar mejores economías de escala, para potenciar recursos financieros, físicos, y humanos, logrando mejores resultados y más alto beneficio para los asociados. La integración así concebida le permitió a los cooperativistas sobreponerse a las barreras del nacionalismo ciego que imperó en el mundo en la primera mitad del siglo pasado; pudo superar la dura confrontación este/oeste de la época de la guerra fría manteniendo una sola organización, la ACI, a ambos lados del muro de Berlín y podrá, en la actual fase del desbordamiento de los fanatismos raciales y religiosos, ser un factor de cohesión y fraternidad del hombre en la búsqueda de su felicidad.


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El mundo vive hoy un proceso de globalización creciente de sus relaciones económicas y políticas. Se han creado grandes ejes de desarrollo económico-social que avanzan en la gestación de un mercado único de capitales, de fuerza de trabajo y de circulación de mercancías, rompiendo las barreras nacionales en materia de aranceles y aduanas. Me refiero al acuerdo de Nafta entre los Estados Unidos, Canadá y México, al mercado común europeo y al pacto de los llamados tigres del Asia, con Japón a la cabeza. En América Latina, Asia y África, los países en vías de desarrollo, marginados de estos grandes bloques procuran, con grandes dificultades, llegar a pactos similares y así han surgido Mercosur, el pacto Andino, Unasur, el Alba, el Mercado Común Centroamericano, el Pacto de los Países Asiáticos, etc. Estos grandes bloques económicos responden a las necesidades del capital transnacional, cuyas industrias de punta solo pueden crearse y desarrollarse sobre mercados muy grandes conformados por cientos de millones de personas con buena capacidad de consumo. Y el único país en la tierra que podría darse el lujo de tener un mercado de este tipo es la China Popular. De ahí que los tres bloques mencionados hagan esfuerzos por granjearse la amistad de este gigante. A la par con esto, la mayoría de naciones de la tierra avanzan en la concreción de tratados de libre comercio bilaterales con otros países con las cuales buscan complementarse económicamente mejorando sus relaciones comerciales mediante la eliminación de barreras arancelarias y requisitos aduaneros. Este proceso de globalización de las relaciones económicas encierra un gran reto para las cooperativas en el mundo entero. Éstas ya no pueden seguir manteniendo esquemas cerrados de trabajo y limitando sus preocupaciones al círculo estrecho de sus asociados. Si queremos brindar a nuestros afiliados los productos y servicios de la mejor calidad, ser un sector influyente en la sociedad y convertirnos en contrapeso frente a los desequilibrios que genera el actual desarrollo, debemos responder a la globalización económica con la solidaridad global, como lo ha propuesto la ACI. La necesidad de la integración hoy es más imperiosa que en cualquier época anterior de la historia. El movimiento ha crecido y cuenta con más de 800 millones de miembros en el mundo, que se puede convertir en el gran mercado de la economía solidaria siempre que sepamos romper las barreras nacionales, raciales, idiomáticas y culturales, y avancemos en la constitución de pactos y alianzas estratégicas pasando de la cooperación enunciativa y especulativa a la real cooperación económica entre las diferentes organizaciones a nivel mundial. Esto nos exige aprender y conocer mucho más sobre el comercio internacional, sobre las tecnologías de punta en cada una de nuestras actividades. Debemos prestar la máxima atención para el desarrollo del talento humano en las cooperativas creando equipos de expertos que faciliten esta tarea de integración a nivel internacional. Pero, para que esa integración internacional pueda ser posible, es indispensable también avanzar en los procesos de integración a nivel Nacional tanto en el orden gremial como económico. Eduardo Gutiérrez Arias


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2.6

EQUIDAD DE GÉNERO EN LOS PROYECTOS SOLIDARIOS

En el segundo capítulo de este libro, que trata de la solidaridad en las sociedades preindustriales, manifestamos que en los comienzos del neolítico, muchos pueblos atravesaron por un periodo de matriarcado en donde el poder político y económico estuvo en manos de la mujer mientras el hombre se vio relegado a un papel subordinado. Fue precisamente el periodo de tránsito de la sociedad de cazadores y recolectores a la sociedad de agricultores, ganaderos y artesanos. En esa época, mientras el hombre continuaba con sus labores de caza, pesca y recolección de frutos, la mujer se dedicaba no solo al cuidado de los hijos sino también a las incipientes labores agrícolas, ganaderas y artesanales en las proximidades de la vivienda, labores estas que progresivamente fueron más productivas, rentables y seguras que las del hombre y, por esta vía, ellas se convirtieron paulatinamente en las gobernantes de sus tribus y aldeas. Por eso decimos que “el fenómeno del machismo es más de carácter económico y cultural que biológico”15. Con excepción de este periodo, todos los demás estadios y formaciones sociales de la historia humana se han caracterizado por el patriarcado, con un claro predominio político, económico y cultural del hombre sobre la mujer. También es cierto que en toda la historia ha habido mujeres valerosas que se han rebelado contra esta subordinación y sometimiento. Sin embargo, sólo con la Ilustración y la proclamación de los derechos del hombre, comienza también la lucha por la conquista de la equidad de género que aquí debemos entenderla como la igualdad de derechos y oportunidades entre el hombre y la mujer en la vida económica, social, política y cultural. Es necesario mencionar en este contexto la obra “Vindicación de los derechos de la mujer” de la escritora inglesa Mary Wollstonecraft que critica la exclusión de la mujer de la vida económica y política, así como el texto “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana”, redactado por Olimpia de Gauges, donde denuncia cómo la revolución francesa había olvidado a las mujeres en su proyecto igualitario y liberador. A pesar de estas tempranas luchas por la igualdad de género -las obras anteriormente mencionadas fueron escritas, en 1792 la primera, y en 1791 la segunda- debieron pasar más de 120 años para que las mujeres conquistaran el derecho al voto que, en la mayoría de países democráticos, sólo se logró después de la Primera Guerra Mundial y en algunos casos después de la segunda guerra. Otros derechos siguen siendo una aspiración. Todas las grandes religiones del mundo están inspiradas en un marcado machismo y en casi todas ellas las mujeres están marginadas del sacerdocio y del acceso a las altas jerarquías eclesiásticas. En la mayoría de países árabes, cuya religión oficial es el Islam, las mujeres deben aceptar que su marido tenga tantas mujeres cuantas pueda comprar y sostener y en varios de ellos aún es obligatorio para la mujer llevar la estorbosa y antiestética “burka”. Incluso en las democracias occidentales, en donde justo es reconocer los avances en una legislación partidaria de la equidad de género, aún existe discriminación para el ingreso de la mujer a cierto tipo de cargos y profesiones, los salarios para ellas se mantienen más bajos y aún son las víctimas de prácticas delictivas como violaciones y maltrato. 15 GUTIERREZ, Eduardo. Texto actual P. 9


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El cooperativismo ha sido sensible a los asuntos de equidad de género, especialmente en la segunda mitad del siglo XX cuando el tema se volvió importante en las reuniones y foros de la Naciones Unidas.

Encuentro de mujeres cooperativistas de Neiva el 8 de marzo de 1990, día internacional de la mujer.

El primer congreso de la Alianza Cooperativa Internacional donde hubo un pronunciamiento claro sobre la equidad de género, fue el de Manchester, en 1995. Allí se adoptó la resolución “La equidad de género en las cooperativas”, la cual estableció este principio como una prioridad mundial para la ACI y se convocaron a los miembros para crear un plan de acción con este propósito. En la reunión del Board de la ACI, celebrado en Quebec en 1998, que aprobó el plan “ACI 2005” se incluyó desarrollar una estrategia de género para la organización. Allí se adopta una definición del tema de género igual a la que maneja la ONU y que su Secretario General precisó en los siguientes términos: “Género se define como el significado social otorgado a las diferencias biológicas y sexuales. Es un concepto ideológico y cultural que, a su vez, es reproducido en el ámbito de prácticas materiales, lo cual también repercute en los resultados de dichas prácticas. Afecta la distribución de los recursos, la salud, el trabajo, la toma de decisiones, el poder político y el disfrute de los derechos no solo dentro del núcleo familiar sino también en la vida pública. A pesar de las variaciones que se han presentado entre las culturas y en el tiempo, las relaciones de género alrededor del mundo se convierten en una asimetría de poder entre el hombre y la mujer como una característica dominante. Asimismo, género se considera una estratificación social, y en este sentido es similar a otras estratificaciones tales como la raza, la clase social, la etnia, la sexualidad y la edad. Nos ayuda a entender la estructura social de las identidades de género y la desigualdad en la estructura de poder, que subyace bajo la relación entre sexos”16. 16 Informe del Secretario General de las Naciones Unidas. UN Report of the Secretary – General 1999 World Survey on the Role of women in Development: Globalization, Gender and Work (A/54/227).

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El documento de la ACI reconoce crítica y autocríticamente la gran inequidad de género existente en el movimiento cooperativo internacional así como la necesidad de trazarse metas para mejorar esta debilidad en aras de una mayor aplicación de los propios principios cooperativos y de coherencia con sus valores universales. En cumplimiento de una de sus metas, la ACI ha venido luchando porque la mujer tenga como mínimo un 30% de las posiciones de poder y toma de decisiones en las empresas y demás organizaciones del sector. En la II Cumbre Cooperativa de las Américas, celebrada en Panamá entre el 30 de mayo y el 2 de junio del 2012, planteó en su declaración final, lo siguiente sobre el tema de la equidad de género:17 “8.- GÉNERO Y JUVENTUD. Concientizar a los/as cooperativistas en la importancia de fortalecer y aplicar políticas de equidad de género así como de juventud. RECOMENDAMOS A ACI-AMÉRICAS: • Fomentar y difundir la práctica de la Equidad de Género en las cooperativas y la inclusión de los jóvenes, desarrollando instrumentos y herramientas con ese fin. • Promover la práctica de los valores y principios cooperativos para fomentar la Equidad de Género y la participación juvenil al interior de nuestras organizaciones. • Diseñar y promover modelos educativos que impulsen a las nuevas generaciones de cooperativistas. COMO MOVIMIENTO COOPERATIVO NOS COMPROMETEMOS A: • Promover el ingreso y la participación de las mujeres y los jóvenes a través del empoderamiento para que participen en la toma de decisiones. • Lograr un proceso participativo en función del desarrollo sostenible y la equidad de género, a través de planes estratégicos. • Establecer indicadores para cuantificar y demostrar la participación de la mujer y la juventud en los órganos de gobierno, así como, en los puestos de toma de decisiones en los diferentes estamentos de la cooperativa. • Crear comités u otras instancias, de equidad de género y de juventud, para trabajar sobre estos temas, instrumentando políticas y planes de trabajo inclusivos, con las asignaciones presupuestarias pertinentes. • Incluir en los estatutos y demás normas internas de las cooperativas, la equidad de género y participación de la juventud.” Don Roberto Rodríguez, expresidente de la ACI- Mundial, en su libro “La Segunda Ola”, referido a las oportunidades del cooperativismo en un mundo tan cambiante, escribió lo siguiente: “Los nuevos tiempos del cooperativismo apuntan a la cada vez mayor participación de las mujeres en los puestos de dirección: es nuestro orgullo. La equidad, digamos, es un trabajo maravilloso que avanza en todo el mundo. La sumisión, la 17 http://www.aciamericas.coop/Declaración-final

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disparidad, la injusticia, están cambiando gracias a la determinación y espíritu combativo de innumerables líderes femeninas. Los hombres van a la zaga de estos cambios, debemos hacer esfuerzos no sólo por llevar el ritmo de estos cambios, sino facilitar su completa realización. Un ambiente favorable al desarrollo de las mujeres, el estímulo y la promoción de su participación partidaria en concordancia con su contribución al trabajo, su dedicación y su inteligencia son un reforzamiento invaluable al movimiento cooperativo mundial. Si las mujeres no participan en los órganos de dirección, la participación no es real.”18

18 RODRIGUEZ, Roberto. La Segunda Ola. Ediciones ACI, 2003

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2.7 UN ENFOQUE CONSTRUCTIVISTA PARA LA EDUCACIÓN COOPERATIVA Los más importantes organismos internacionales como la ONU, el PNUD, la AID y el Banco Mundial, reconocen que el principal factor de desarrollo de los pueblos es el talento humano, los conocimientos, las habilidades, destrezas, aptitudes y valores de su gente para transformar la realidad circundante en beneficio de la actual y las futuras generaciones. De esta forma se han superado estrechas concepciones desarrollistas que veían en la posesión de los recursos naturales o la disponibilidad de recursos financieros, los elementos centrales del progreso. Como la educación es el principal instrumento de formación del talento humano, esto realza su papel en los diferentes planes y programas de desarrollo. El cooperativismo, nacido de la más avanzada filosofía humanista del siglo XIX, siempre reconoció en la educación un instrumento esencial para la superación individual y colectiva de los trabajadores y la erigió en uno de sus principios básicos. Eso no quiere decir que el cooperativismo haya sido capaz de llegar al ideal de una educación integral y humanista para sus asociados que eleve su calidad de vida y potencie el crecimiento de sus organizaciones. De hecho, en varias etapas históricas, pero especialmente en los últimos años de auge de las concepciones neoliberales, se ha tendido a debilitar la aplicación de este principio. Por eso, en los estudios y debates realizados en torno a los valores cooperativos, con motivo del congreso de la Alianza Cooperativa Internacional celebrando en Manchester, este fue uno de los temas más importantes de discusión, dando como resultado una reformulación del principio en los siguientes términos: “5º. Principio: Educación, entrenamiento e información. Las cooperativas brindan educación y entrenamiento a sus miembros, a sus dirigentes electos, gerentes y empleados de tal forma que contribuyan eficazmente al desarrollo de sus cooperativas. Las cooperativas informan al público en general y particularmente a jóvenes y a creadores de opinión acerca de la naturaleza y beneficios del cooperativismo” 19. Cuando los pioneros de Rochdale establecieron como uno de sus principios básicos la educación de los asociados, la pedagogía y la didáctica eran ramas del conocimiento incipientes, ligadas a la ciencia de la psicología, que por entonces daba sus primeros pasos. Pero, desde estos albores del cooperativismo, los padres y gestores del movimiento intuyeron que el tipo de educación que ellos querían, debía ser de nuevo tipo, para sentar las bases de una sociedad más humana, sostenible y sustentable. En su visión inicial, la educación debía actuar sobre las personas, las comunidades y la sociedad en general. A nivel de la persona humana, debía buscar transformarla ideológicamente formando hombres y mujeres nuevos, menos individualistas y más solidarios, menos aislados y más integrados, menos subordinados y más participantes, convirtiéndolos de objeto del desarrollo, en gestores del mismo. 19 Declaración de Principios. Congreso de la ACI en Mánchester. 1995


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Las comunidades tenían que ser también sujetos y actores del proceso educativo a través del cual recibirían el influjo generador de progreso al aprender a resolver algunas de sus necesidades más sentidas a través de empresas autogestionarias (educación, salud, vivienda, comercialización de sus productos, consumo, ahorro y crédito, empleo, etc.). En el proceso de creación y desarrollo de estas empresas colectivas se incorporarían nuevos recursos al proceso productivo que antes estaban desaprovechados o subutilizados. Entre estos recursos desperdiciados que debían ser incorporados al torrente económico por las empresas solidarias debemos mencionar a personas desempleadas y subempleadas que, a través de ellas, podrían cumplir una función social útil; a ahorros y capitales sin invertir o mal invertidos; a recursos físicos mal explotados (terrenos, edificios, casas, maquinaria), a tecnologías productivas modernas que no se hallen aprovechados o incorporados al torrente económico. La educación debía llegar también a la sociedad en general, para saber convertir el cooperativismo en uno de los mejores instrumentos de regulación económica, contribuyendo a estabilizar precios en el mercado, generando equidad al elevar el nivel y calidad de vida de las comunidades pobres, afirmando principios democráticos en el ejercicio del poder económico y político. Un tipo de educación como la que aquí se perfila sólo puede ser posible en los marcos de una concepción pedagógica nueva como la que se formuló en los trabajos de Jean Piaget y Vigotsky, y que hoy es conocida como la escuela constructivista. Para los teóricos de esta corriente, la educación debe tener fundamentos como los que a continuación se exponen. El constructivismo es una corriente pedagógica que plantea que una persona, tanto en los aspectos cognitivos, sociales y afectivos del comportamiento no es un mero producto del ambiente, ni un simple resultado de sus disposiciones internas, sino una construcción propia que se va produciendo día a día como resultado de la interacción de estos dos factores. En consecuencia, según la posición constructivista, el conocimiento no es una copia de la realidad, sino una construcción del ser humano, esta construcción se realiza con los esquemas que la persona ya posee (conocimientos previos), o sea con lo que ya construyó en su relación con el medio que lo rodea. Esta construcción que se realiza todos los días y en casi todos los contextos de la vida, depende sobre todo de dos aspectos:

1. 2.

- -

De la representación inicial que se tiene de la nueva información y, De la actividad externa o interna que se desarrolla al respecto.

En definitiva, todo aprendizaje constructivo supone una construcción que se realiza a través de un proceso mental que conlleva a la adquisición de un conocimiento nuevo. Pero en este proceso no es solo el nuevo conocimiento que se ha adquirido, sino, sobre todo la posibilidad de construirlo y adquirir una nueva competencia que le permitirá generalizar, es decir, aplicar lo ya conocido a una situación nueva.

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El Modelo Constructivista está centrado en la persona, en sus experiencias previas de las que realiza nuevas construcciones mentales, considera que la construcción se produce:

a. b. c.

Cuando el sujeto interactúa con el objeto del conocimiento (Piaget). Cuando esto lo realiza en interacción con otros (Vigotsky). Cuando es significativo para el sujeto (Ausubel).

En este modelo el rol del docente cambia. Deja de ser el poseedor de la verdad y el transmisor de conocimientos para transformarse en el moderador, coordinador, facilitador, mediador y también en un participante más y por tanto también en un sujeto de aprendizaje. El constructivismo supone también un clima afectivo, armónico, de mutua confianza, ayudando a que los alumnos y alumnas se vinculen positivamente con el conocimiento y por sobre todo con su proceso de adquisición. El gran aporte de Vogotsky al constructivismo fue su descubrimiento de que la educación, más que un proceso individual es un proceso social. La interacción social es la base fundamental sobre la cual se dan los principales proceso de aprendizaje y conocimiento. Se ha comprobado que el estudiante aprende más eficazmente cuando lo hace en forma cooperativa. Si bien la enseñanza se individualiza permitiéndole a cada estudiante manejar con independencia, autonomía y a su propio ritmo los procesos de aprendizaje, es necesario promover la colaboración y el trabajo grupal para de esta manera establecer mejores relaciones con los demás, aprender más, ganar en motivación, mejorar la autoestima y lograr habilidades sociales más efectivas. En la práctica esta concepción social del constructivismo, se aplica en el trabajo cooperativo, pero es necesario tener muy claro los siguientes pasos que permiten al docente estructurar el proceso de Enseñanza/Aprendizaje cooperativo como definir bien los objetivos de enseñanza, acondicionar el aula, planear los materiales de enseñanza, especificar los roles en el proceso, explicar las tareas académicas, establecer la meta grupal, estructurar la cooperación inter grupo, establecer la valoración individual, especificar la conductas deseadas, monitorear la conducta de los estudiantes, dar asistencia para la realización de la tarea, proporcionar un cierre de lección y valorar el funcionamiento del grupo. Adicionalmente el docente constructivista debe estimular la iniciativa e independencia del alumno, investiga acerca de la comprensión que sus estudiantes tienen de conceptos y términos usados en clases, antes de compartir con ellos su propia comprensión de los mimos, usa terminología como clasificar, crear, predecir, inferir, deducir, inducir, estimar, pensar, elaborar20.

20 http://www.monografías.com/trabajo7/perde/perde.shtml

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3. TERCERA PARTE: HISTORIA DEL COOPERATIVISMO EN COLOMBIA


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3.1 FORMAS SOLIDARIAS EN LAS ÉPOCAS PRECOLOMBINA, COLONIAL Y COMIENZOS DE LA REPÚBLICA El cooperativismo colombiano tiene sus más remotos orígenes en las comunidades primitivas que poblaban la geografía de este país antes de la llegada de los españoles. En ellas, la propiedad de la tierra y los medios de producción fundamentales pertenecían a la tribu. No había propiedad privada. Todos debían aportar su trabajo para el sustento de la comunidad, para las obras públicas y para su defensa, de acuerdo con una división del trabajo bajo la autoridad de los clanes dominantes y el cacique. Para realizar las obras sociales de interés general desarrollaron instituciones como la minga, que consistía en la convocatoria periódica de toda la comunidad a participar en trabajos asociativos para la apertura y preservación de sus caminos, construcciones religiosas, civiles y militares, depósitos para sus cosechas, etc. El convite fue otro tipo de actividad común mediante el cual todas las familias aportaban bienes y mercancías para sus principales celebraciones religiosas, civiles o militares, a las que concurría toda la comunidad. Estas dos instituciones fueron conservados por nuestros campesinos hasta nuestros días. Este tipo de colectivismo primitivo sorprendió a los conquistadores y fue uno de los orígenes de las utopías del renacimiento como quedó dicho en un capítulo anterior. Cabe aclarar que, algunos cronistas de indias registraron, para el caso de los Chibchas, algún tipo de propiedad privada, como Fray Pedro Simón a quien el historiador Vicente Restrepo cita como fuente cuando afirma: “La propiedad individual de las tierras existía entre los chibchas y los bienes raíces se transmitían por herencia a las mujeres y a los hijos del difunto, como los objetos de lujo, esmeraldas, tunjos, y joyas de oro y cobre eran propios de la persona, las enterraban con ellos y así esta parte de la riqueza, a la vez particular y pública, dejaba de acumularse y cada generación se veía precisada a renovarla. Las poblaciones tenían bosques y lugares de pesca comunes”21. Por su parte, Jaime Sierra, citado por Aldo A. Cardona A. en el texto “Formas de Cooperación en Comunidades Indígenas de Colombia” Bogotá 1974, plantea: “No debió existir propiedad inmueble, pues todas las culturas precolombinas carecían de ella. Ahora bien, aplicado el principio de la comunicabilidad de las instituciones, es más probable el desconocimiento de la propiedad inmueble que su presencia”. Más adelante agrega: “Las instituciones coloniales modeladas sobre los clanes Chibchas, ignoraron la propiedad individual de las tierras (encomiendas, resguardos, ejidos) y seguramente lo hicieron aprovechando el colectivismo que sobre ellas tenían los indígenas”. Y finalmente, afirma:“El pago de los tributos coloniales en la alborada de la conquista se hizo colectivamente; dichos bienes comunales tuvieron que ser precolombinos”. En la época de la Colonia, encontramos formas solidarias como las Cajas de Comunidad, los Pósitos y también los Montepíos y Montes de Piedad del siglo XVIII, fomentados especialmente por comunidades religiosas como los jesuitas, siguiendo el ejemplo de instituciones similares en Europa, pero adaptadas a las nuevas realidades de América y muy especialmente a la rica experiencia comunitaria de los pueblos aborígenes. Estas 21 http://www.copcafam.com.co/BancoConocimiento/C/cooperativismo_en_colombia/cooperativismo_en_colombia. asp


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figuras fueron una especie de anticipo a formas modernas de cooperación como las cooperativas de ahorro y crédito, los fondos de empleados y las asociaciones mutuales. Una vez lograda la independencia de España, surgen instituciones de caridad pública y de ayuda mutua, algunas promovidas por la iglesia católica y otras por filántropos y humanistas, encargadas de la asistencia social a la niñez desamparada, los ancianos, los minusválidos y las familias más pobres e indigentes. Hacia mediados del siglo XIX surgen las Sociedades de Artesanos que procuran atender las necesidades económicas y sociales del gremio y que posteriormente dieron origen a la Sociedades Democráticas, forjadas esencialmente como organizaciones políticas para propugnar por las ideas difundidas por la ilustración europea que comenzaban a ser pregonadas en el continente americano por intelectuales librepensadores que encontraban un mejor eco entre comerciantes y artesanos. Como ejemplo de sociedades antecesoras de la moderna economía solidaria podemos mencionar la Sociedad de Caridad creada en Santafé de Bogotá en 1864 y la Sociedad de Auxilio Mutuo del Señor del Despojo, establecida en esa misma ciudad en 1899 y que obtuvo su personería jurídica en 1910.

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3.2 LA TARDÍA APARICIÓN DEL COOPERATIVISMO, SU LENTO CRECIMIENTO INICIAL Y SU AUGE EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX Un importante precursor del cooperativismo colombiano fue el general Rafael Uribe Uribe, nacido en Valparaíso (Antioquia) en 1859 y muerto en Bogotá en las escalinatas del capitolio el 15 de octubre de 1914, en un atentado con hacha ejecutado por dos fanáticos del partido conservador. Estudió en el Colegio del Estado (actual Universidad de Antioquia), institución de carácter militar donde aprendió los fundamentos esenciales del arte de la guerra que le sirvieron cuando participó en las guerras de 1876, 1895 y la de los Mil Días, sucedida entre los años de 1899 y 1902, la más prolongada y sangrienta de todas las que se dieron en el siglo XIX entre liberales y conservadores. Sin embargo, algunos historiadores ponen en duda su experticia militar y adjudican a errores de estrategia y táctica suyos algunas de las más notorias derrotas sufridas en esta última guerra del siglo XIX colombiano. De lo que no cabe duda es de su arrojo, audacia y valentía, como quedó demostrado en la batalla de Peralonso en 1899 donde, al frente de un pequeño regimiento, asaltó las fuerzas conservadoras muy superiores en número y bien atrincheradas, logrando tomarse la posición y ponerlas en fuga, siendo en adelante considerado un héroe para el partido liberal. Después de la Guerra de los Mil Días, en la que los ejércitos liberales fueron derrotados, pero lograron firmar una paz honrosa, el general Uribe se convirtió en el principal líder de la oposición liberal, dedicándose al ejercicio de su profesión como abogado -título que obtuvo en el año 1880 en la Universidad del Rosario-, y a la labor parlamentaria, diplomática, y al ejercicio intelectual, colaborando en periódicos y revistas, donde publicó la mayoría de sus textos y artículos que lo definen como el primer propulsor de las ideas del socialismo democrático en Colombia. Como parte de su pensamiento sobre el socialismo democrático de corte humanístico, propuso impulsar en el país la organización de cooperativas, tal como se venía haciendo en Europa y Norteamérica, en una conferencia pronunciada en el Teatro Municipal de Bogotá en octubre de 1904. En un discurso publicado en el primer número del diario “El Liberal” en el mes de abril de 1911 volvió a referirse al tema y allí expresó su pensamiento en los siguientes términos: “ ...Creemos que la intangibilidad de la propiedad es uno de los principios tutelares de la civilización, pues constituye el amparo de la vida de familia y es como la coraza de la libertad personal, garantía, independencia y fuente de energía humana; pero creemos también que si el salario moderno señala un evidente progreso sobre la esclavitud antigua, quizás no es el último peldaño de la evolución, porque en lugar de la producción de tipo monárquico y paternalista, vendrá un día la de tipo cooperativo, más eficaz y justa por cuanto entrega a los obreros mismos, esto es a los que ejecutan el trabajo y crean el producto, la parte proporcional que les corresponde”. Según relata Carlos Mario Londoño en su libro “El Estado y la Acción Política del Cooperativismo”22, en el año de 1916, durante la administración del presidente José Vicente Concha, Benjamín Herrera, Ministro de Agricultura y Comercio en representación 22 www.portalcooperativo.coop


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del partido liberal, presentó a consideración del Congreso de la República el primer proyecto de ley sobre cooperativismo del que se tenga noticia, respaldándolo con razones que aún tienen vigencia para el fomento de las cooperativas agrícolas en el país. Sin embargo, el proyecto no fue aprobado, dado que la mayoría conservadora se opuso. Hacia 1920, el Presbítero Adán Puerto, después de un viaje a Europa donde pudo apreciar directamente los adelantos del sistema, se dedicó a difundir el pensamiento cooperativo y a indicar la necesidad de unir la actividad sindical con las de las cooperativas. Las tesis del sacerdote boyacense fueron expuestas de diversas maneras y en varias oportunidades: a partir de 1921, en el Boletín Diocesano de la ciudad de Tunja; en los años de 1922 y 1923, durante las jornadas de estudios sociales y desde el semanario El Vigía que se editaba también en Tunja. Las ideas de los precursores, el interés de otros líderes y estadistas, pero muy especialmente el viraje político que significó la caída de la larga hegemonía conservadora y el triunfo del partido liberal que llevó a la presidencia a Enrique Olaya Herrera en 1930, abrió un espacio para reformas de carácter económico y social que estaban represadas, entre ellas el reconocimiento jurídico a las formas solidarias de propiedad que tuvo su culminación cuando el Congreso de la República, en 1931, aprobó la primera ley cooperativa -la número 134 de ese año- en cuya preparación participaron juristas conocedores del sistema. A partir de la década de los treintas, el desarrollo del cooperativismo se fue incrementando satisfactoriamente. De acuerdo con datos estadísticos de la Superintendencia de Cooperativas de Colombia23, en 1933 existían 4 cooperativas con 1.087 asociados. Diez años después, en 1943, el número de cooperativas llegaba a 240 y los asociados a 51.965. En 1955 las cooperativas ya sumaban 447 y los asociados 135.047 y para 1962 el número de estas entidades ascendía a 759 con cerca de 450.000 socios.

DESARROLLO DEL MOVIMIENTO COOPERATIVO – 1937 A 1950 AÑOS

No. COOPS.

No. ASOCID.

1937 1938 1939 1940 1941 1942 1943 1944 1945 1946 1947

84 120 165 165 165 203 240 240 248 266 296

19.886 27.498 37.011 43.760 43.885 48.561 51.965 53.820 63.229 68.245 68.741

CAPITAL SOCIAL(en $) 1.158.333 1.751.249 2.538.262 5.289.762 6.000.659 7.823.527 11.013.040 11.568.025 8.124.201 11.918.903 15.228.240

VALOR (EN $) OPERACIONES 5.143.349 5.962.059 8.332.769 10.845.452 14.891.771 21.104.386 31.578.797 34.704.075 41.159.346 48.485.401 64.953.878

23 Superintendencia de Cooperativas de Colombia. Anuario General de Estadísticas. Años 1938, l950 y 1955. Documentos en poder del autor.

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Una mirada al cooperativismo desde el Huila 1948 1949 1950

363 437 472

114.719 134.482 145.943

22.740.682 26.027.650 28.597.846

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114.574.179 136.138.254 188.440.409

El proceso de crecimiento del cooperativismo colombiano en los primeros años se observa mejor en el anterior cuadro estadístico tomado de la misma Superintendencia Nacional de Cooperativas24 en donde no sólo se registra el número de cooperativas y asociados, sino también el capital social y el monto de operaciones transadas cada año. Este crecimiento se dio de la mano del Estado que lo favoreció con auxilios nacionales, departamentales y municipales especialmente en subsectores como el consumo, el ahorro y crédito, el transporte, el agropecuario y la vivienda. Es bueno precisar que los años de violencia bipartidista, agudizada con el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, frenó en los años 50s, el sorprendente desarrollo cooperativo de las dos décadas anteriores, y esto se refleja en la información que tenemos del año 1955 donde el número de cooperativas bajo a 472 y los asociados a 135.047. Sin embargo, en 1962, ya se registra una recuperación del movimiento con 759 entidades y 450.000 asociados. Esto muestra cómo, en el curso de 30 años, el cooperativismo colombiano logró consolidarse como fuerza económica y social. Con relación a la integración del cooperativismo colombiano es bueno tener como referente y autoridad lo dicho por el maestro cooperólogo Carlos Uribe Garzón en el acto conmemorativo de los 30 años de CONFECOOP –y en el que al mencionado investigador y catedrático le fue otorgada la “Orden de los Pioneros de Rochdale”-. Sobre los primeros pasos de la integración, el maestro dijo: “Efectivamente, con anterioridad al año de 1959, hubo en el país varios intentos de integración cooperativa, principalmente en lo relativo a las entidades de promoción y representación. Desde la década de los años 40 se fundaron la Unión de Cooperativas de Colombia (UNICOOP 1948), la Liga Nacional de Cooperativas (LINALCO 1951), la Asociación Colombiana de Cooperativas (1953). En 1954 como iniciativa del V Congreso Nacional de Cooperativas se constituyó la Alianza Cooperativa Colombiana. En todos estos proyectos que tuvieron una duración muy limitada…” 25 Pero la verdadera integración de las cooperativas colombianas en organismos de grado superior se inicia en 1959 con la fundación de la Unión Cooperativa Nacional de Crédito UCONAL, la que más tarde se convertiría en Banco Uconal. Después, en 1960, se funda la Asociación Colombiana de Cooperativas ASCOOP. Posteriormente estas y otras entidades, promovieron la constitución y el desarrollo de instituciones financieras también de segundo grado como la Central de Cooperativas de Crédito y Desarrollo Social COOPDESARROLLO, el Instituto de Financiamiento y Desarrollo Cooperativo FINANCIACOOP ( años más tarde sería el Banco Cooperativo de Colombia), Seguros La Equidad y Seguros Uconal, entre otros.

24 Superintendencia Nacional de Cooperativas. Anuario General de estadísticas – 1950. 25 ttp://www.confecoop.coop/images/stories/confecomunica/2011/1234/Documento_Carlos_Uribe.pdf

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Primera página del periódico Pregón Cooperativo, de Uconal, a principios de 1965

Con apoyo estatal y de entidades como la Federación Nacional de Cafeteros y sus Comités Departamentales y de organismos de desarrollo regional, se promovieron diversas entidades de integración cooperativa como las federaciones regionales de las cooperativas de caficultores, COOPCENTRAL, en Santander, la Central de Cooperativas de Reforma Agraria CECORA, la Federación Colombiana de Productores de Leche, FEDECOLECHE y otras federaciones de cooperativas de transporte y federaciones o asociaciones regionales que integraron cooperativas de diversas clases. Así nacen, la Asociación Antioqueña de Cooperativas- ASACOOP (hoy Confecoop Antioquia) y VITAL en Medellín, UNICOOP en Manizales, CORDESU en Urabá, La Federación de Cooperativas de Ahorro y Crédito FECOFIN, UCOLLANOS en el Meta, ACOVALLE en el Valle del Cauca, FEDECAUCA en Cauca y la Escuela de Educación Cooperativa – EDICOOP en el Huila, entre otras.. Eduardo Gutiérrez Arias


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Como máximo organismo de integración del cooperativismo colombiano, las más importantes entidades de segundo grado crearon la Confederación de Cooperativas de Colombia, CONFECOOP, en un congreso celebrado en Bogotá el 14 de diciembre de 1981 y en cuya preparación fue muy activo el Consejo Nacional de Integración Cooperativa (CONIC) que había nacido en 1975. El propósito de Confecoop fue unificar la acción del cooperativismo en materia económica, social y política y en sus relaciones con el Estado. Con la creación del organismo gremial cooperativo de tercer nivel desaparece el Consejo Nacional de Integración Cooperativa. En 1963, con los avances del cooperativismo en el país y la creación del Frente Nacional. pactado en 1957 para dar fin a la violencia bipartidista, más las recomendaciones de la Alianza para el Progreso impulsada en América Latina por el gobierno de Estados Unidos para detener la propagación de las ideas socialistas a raíz de la revolución Cubana, surgió la necesidad de actualizar la legislación cooperativa que facilitara su desarrollo. Se expidió con este propósito el Decreto 1598, el cual introduce el concepto de la especialización y particularmente a las cooperativas de ahorro y crédito les permite la captación de ahorros a través de depósitos por parte de socios o terceros en forma ilimitada. Durante más de 20 años, y apoyándose en las facultades otorgadas por la Ley, el cooperativismo mantuvo un crecimiento sostenido, destacándose especialmente el subsector de ahorro y crédito, que ha sido el más importante del país. Fue sumando organizaciones y asociados, especialmente cooperativas cerradas que nacían entre los trabajadores de empresas públicas y privadas de un capitalismo en crecimiento. Sin una estrategia empresarial de crecimiento bien definida, se mantuvo en una tímida actividad de ahorro y crédito por el sistema de libranza con sus asociados con el apoyo de las empresas matrices que con el funcionamiento de la cooperativa se libraban del molesto trámite de anticipo de sueldos y préstamos para sus empleados. En ese tiempo sólo surgieron unas pocas cooperativas de tipo abierto, sin estrategias ni planes de captación y colocación audaces. Dos hechos acaecidos en la década de los años 80 condujeron al despertar del cooperativismo financiero y a un crecimiento de tipo geométrico del mismo. El primero fue la crisis financiera que vivió el país en 1982, y el segundo, la aprobación por el Congreso de la República de la Ley 79 de 1988, que se convirtió en nueva ley marco del cooperativismo colombiano y que fue concertada con el sector. La crisis financiera de 1982 se inició con los escándalos en el Grupo Gran Colombiano, presidido por Jaime Michelsen, y de otros conglomerados financieros que se dieron a la tarea de comprar empresas del sector real y de la competencia en el sector financiero, apalancados en sus operaciones pasivas, para lo cual elevaron el interés de captación hasta valores reales superiores al 17% disponiendo de recursos suficientes para adquirir nuevas compañías, formar grandes monopolios y convertirse en dueños de verdaderos imperios económicos. Todo esto, prevalidos de la ausencia de una normatividad eficaz en materia financiera, de un mal funcionamiento de los órganos de control y de una etapa de rápido crecimiento de la economía. La burbuja financiera creada con estos procedimientos no duró mucho tiempo y pronto condujo a la iliquidez de los bancos Eduardo Gutiérrez Arias


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y entidades financieras comprometidos en estas operaciones y a la cesación de pagos. Esto forzó al gobierno a intervenir 6 bancos y 8 compañías de financiamiento comercial. De ellos, un banco fue liquidado y los demás, nacionalizados, medida que duró hasta 1987, cuando fueron vendidas las acciones del Estado. Se estima que en esta crisis, en la que muchos colombianos perdieron sus ahorros, se esfumaron 6.8 billones de pesos. El cooperativismo, que carecía de grandes entidades financieras y cuya participación en el mercado de captaciones y colocaciones estaba por debajo del 1%, no fue afectado. Por el contrario, salió fortalecido, pues tanto el Estado como el público, lo miró como una alternativa frente a la inmoralidad de los grandes banqueros. Si a lo anterior le sumamos la nueva normatividad financiera que se creó para mejorar la regulación del Estado sobre el sector, que en el caso cooperativo, facilitó su ingreso al negocio de captaciones y colocaciones; pero muy especialmente la aprobación, en 1988, de la Ley 79, que le dio un marco regulatorio moderno, haciendo posible su ingreso definitivo al negocio financiero pudiendo realizar operaciones activas y pasivas con terceros y crear sus propios bancos, entenderemos cómo fue posible que en el transcurso de 15 años, de 1982 a 1987, el cooperativismo pasara de tener menos del 1% del mercado financiero, a representar cerca del 8% del mismo. Pero, antes de examinar con mayor detalle este fenómeno, veamos lo sucedido en otros subsectores cooperativos en años anteriores. En 1971, como una forma de ampliar la educación secundaria que presentaba una muy baja cobertura en el país, se expidió la Ley 9º, facilitando y estimulando la creación de cooperativas de educación, creadas por padres de familia con el apoyo del Estado que las proveía de profesores, instalaciones físicas, laboratorios y equipos didácticos. Así surgieron en el país los Colegios Cooperativos llegando a existir a finales de la década de los 80s alrededor de 280 colegios con 120.000 alumnos y un poco más de 1.500 profesores26. Este proceso fue reversado por el propio Ministerio de Educación Nacional cuando comenzó a quitarles el apoyo financiero y de docentes y recibió un golpe mortal con la expedición de la Ley 115 de 1993 que prohibió nombrar profesores en comisión en instituciones privadas, entre ellas, los colegios cooperativos. Con esta presión, muchos colegios cooperativos fueron transformados en instituciones públicas de carácter Municipal, Departamental o Nacional. Por eso hoy quedan muy pocos colegios cooperativos en el país. El reformismo agrario impulsado en el gobierno del presidente Carlos Lleras Restrepo y condensado en la Ley 1ª de 1968, no sólo generó una reforma en el Estado impulsando las instituciones que darían apoyo a la reforma agraria como el Incora, el Idema, el Inderena y el Ica, sino que también quiso apoyarse en dos tipos de organizaciones campesinas: una de carácter gremial, la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) y otra de carácter económico: las Cooperativas de la Reforma Agraria, cuyo papel principal sería la comercialización de las cosechas y la adquisición de insumos de carácter agropecuario. Así nacieron en casi todos los departamentos del país las cooperativas de parceleros de la reforma agraria que muy pronto crearon a CECORA, 26 Castañeda Rocha, María Consuelo y otros. Los Colegios Cooperativos en Colombia. Fundecoop, Santafé de Bogotá, 1991. P. 88

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la Central de Cooperativas de la Reforma Agraria, como organismo de segundo grado encargado de generar mejores economías de escala para sus asociadas de primer nivel. Estas organizaciones tuvieron su relumbrón en los años 70 del siglo pasado, especialmente por el fuerte respaldo del gobierno, pero, a medida que el reformismo agrario comenzó a declinar por la fuerte oposición de los latifundistas y las corrientes políticas más conservadoras del país, los apoyos y subsidios del Estado a este cooperativismo agrario también fueron desapareciendo y las organizaciones solidarias se marchitaron y muchas desaparecieron. Hoy sólo quedan dos de importancia a nivel Nacional: Coagronorte, en Norte de Santander y Coagrohuila, en el Huila. En general, los intentos del Estado por crear un sólido cooperativismo agrario en el país han estado acompañados de altas dosis de paternalismo y ésta ha sido una de las principales razones para que los esfuerzos hayan terminado en el fracaso. En cambio, en aquellos sectores productivos del campo, donde la iniciativa de cooperativizarse ha surgido de los propios productores ante los graves problemas para la comercialización de sus cosechas, como en el caso de los cafeteros y de los ganaderos productores de leche, estos han sido los pocos ejemplos de cooperativismo agrario exitoso en Colombia. Otro subsector que ha tenido relevancia en el país, que nació muy temprano, y que creció en forma significativa en los años 60 y 70, fue el de transporte. Este auge se explica por dos razones fundamentales: Los treinta años que van de 1950 a 1980 fueron de un rápido crecimiento de la red nacional de carreteras y del surgimiento de las ciudades, por tanto de la malla vial urbana. Fueron años de consolidación del capitalismo nacional. La necesidad del transporte urbano e intermunicipal fue cubierta en buena medida por pequeños y medianos empresarios, que sólo poseían uno o dos vehículos y que vieron en la forma cooperativa un buen sistema empresarial para que el gobierno les diera rutas en concesión para prestar el servicio. Por eso, en muchas zonas y regiones del país surgieron cooperativas de transportadores que han perdurado y hoy se mantienen activas y consolidadas. Durante un largo tiempo, la función de estas cooperativas fue la de licitar rutas, mientras las otras funciones económicas del proceso productivo como la administraciones de conductores, el mantenimiento de los vehículos y la reposición de los mismos, eran asumidas por los propietarios mismos. Con el tiempo, y como una forma de garantizar un mejor servicio y manejar en forma efectiva los riesgos del negocio, estas labores se han delegado en la cooperativa. A pesar de su tardío surgimiento, en los comienzos del cooperativismo colombiano, igual que en los albores del cooperativismo europeo, surgió un buen número de cooperativas de consumo. Pero, la mayoría de ellas nacieron ligadas a grandes empresas y a organizaciones sindicales con trabajadores y empleados afectados por la especulación en los productos de la canasta familiar y los electrodomésticos. Se trató, en la mayoría de los casos, de pequeñas tiendas que generalmente operaban en locales cedidos por los patrones y que no trascendieron como verdaderas empresas. Una buena parte de ellas operó como cooperativas cerradas, limitando sus posibilidades de crecimiento y de alcanzar economías de escala. Sólo unas pocas lograron un buen nivel de desarrollo y, entre ellas, debemos mencionar la Cooperativa Consumo de Medellín y Febor en Bogotá. Eduardo Gutiérrez Arias


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Con la idea de darle más preponderancia al cooperativismo, en 1981 se discute y aprueba en el Congreso la Ley 24 que suprime la Superintendencia de Cooperativas y crea el Dancoop con el doble propósito de que sirviera como órgano de vigilancia y control, pero también de promoción y fomento de las cooperativas. El tiempo se encargó de demostrar que esta amalgama de ser juez y parte del cooperativismo no le sirvió al Estado y el Dancoop, finalmente, no logró cumplir bien ninguna de sus dos funciones, por lo que fue suprimido en 1998 con la Ley 454, dando origen en su reemplazo a la Superintendencia de Economía Solidaria y el Dansocial, como se verá más adelante. Es bueno precisar que no fue únicamente la contradictoria doble responsabilidad asignada a este departamento, de fomento y supervisión, la que generó sus dificultades. Al igual que muchas otras instituciones del Estado colombiano durante el Frente Nacional, el clientelismo reinante en la política oficial lo convirtió en coto de caza de la politiquería y lo corrompió profundamente, siendo también responsable de muchos de los problemas del cooperativismo en los últimos años del milenio. Después de la crisis financiera en Colombia, en 1982, las cooperativas incorporaron estratégicamente la captación de depósitos y, liderados por los tres entidades financieras de segundo nivel que después se convirtieron en bancos cooperativos (UCONAL, FINANCIACOOP Y COOPDESARROLLO), comenzaron a captar recursos del público, coincidente con una serie de medidas del Gobierno Nacional, orientadas a fortalecer la estructura técnica y legal de las instituciones financieras, como quedó dicho anteriormente. En 1985, se expidió el Decreto 1659, modificado posteriormente por el Decreto 1658 de 1986, que reconoció la existencia de organismos cooperativos de grado superior de carácter financiero y su control concurrente por parte de las Superintendencia Bancaria y el entonces organismo especializado de vigilancia y control para el sector cooperativo, el Departamento Administrativo Nacional de Cooperativas (DANCOOP). Con la expedición de la Ley 79 de 1988 se moderniza la legislación cooperativa del país, se pone a tono con su creciente influencia en la economía nacional y se autoriza al ejecutivo para que expida normas reglamentarias sobre los más importantes subsectores cooperativos. De esta manera, son expedidos los siguientes decretos: • • • •

Decreto Ley 1480/89 por el cual se reglamentan las Asociaciones Mutuales. Decreto Ley 1481/89, reglamentario de los Fondos de Empleados. Decreto Ley 1333/89, marco legal para las Precooperativas. Decreto Ley 468/90, reglamentario de las Cooperativas de Trabajo Asociado

También la Ley 79 de 1988 reconoció la condición de organismos financieros a las cooperativas de ahorro y crédito, así como a los organismos de integración que desarrollaban tal actividad. Se destaca en esta Ley que, por primera vez, se permitió la organización de instituciones financieras en sus diversas modalidades, bajo la naturaleza jurídica cooperativa. De aquí surge la posibilidad y la razón por la cual nacieron los bancos cooperativos en Colombia. Bajo este esquema y con el transcurso del tiempo, fue surgiendo con mucha fuerza el cooperativismo financiero, como una estrategia de utilizar los recursos propios de los trabajadores o usuarios de servicios en beneficio del propio sector, hasta llegar Eduardo Gutiérrez Arias


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a manejar cerca del 10% del ahorro interno y convertirse, las cooperativas y demás instituciones bajo esta naturaleza, en una verdadera competencia para el sector financiero tradicional.

SECTOR COOPERATIVO COLOMBIANO AÑO 1995(*)27 ACTIVIDAD ECONÓMICA Ahorro y crédito Comercialización Consumo Educación Multiactiva Producción Trabajo y servicios Transporte Vivienda Cooperativas Fondos de Empleados Org. Coop. Gra. Superior Bancos Cooperativos Precooperativas Asoc. Mutualista TOTALES

NÚMERO DE ENTIDADES ENTIDADES CON CON E.F/95(**) PJV795 2.347 1.174 1.028 514 288 144 316 158 556 277 260 130 1.099 550 819 410 236 118 6.946 3.475 2.327 149 3 705 484 10.614

1.164 75 N/D 353 242 5.309

NÚMERO APORTES ACTIVOS DE SOCIALES TOTALES SOCIADOS (millones) (millones) (miles) 1.626 180 51 78 544 9 40 70 29 2.627

411.588 50.237 10.112 1.685 173.644 13.044 10.852 21.644 4.921 697.727

1.533.771 235.059 70.364 14.364 1.022.904 226.620 137.192 150.630 71.845 3.463.043

377 N/D N/D 19 117

116.978 75.847 130.587 8.721 3.214

587.084 159.925 1.239.000 47.712 15.740

3.140

1.033.074 5.512.714

NOTAS: (*) Estimaciones de Dancoop a 31 de Diciembre de 1995. (**) Número esperado de balance de 1995. P.J.V: Personería Jurídica Vigente. E.F.: Estados Financieros. El cuadro estadístico anterior, que fue tomado de los estudios realizados por la sección de planeación y estadística del Dancoop, refleja el crecimiento, en especial, del cooperativismo financiero. Es necesario precisar que en el cuadro, el cooperativismo financiero se halla disperso en cuatro subsectores: el de las cooperativas de ahorro y crédito, el de las cooperativas multiactivas, en la mayoría de las cuales la sección más importante es la de ahorro y crédito; la de los organismos cooperativos de grado superior, en donde los de mayor desarrollo son financieros; los fondos de empleados y los bancos cooperativos. Por eso, de los 3.140.000 asociados, más de 2.000.000 son de actividad financiera y en los activos, de los $5 billones 5l2.724 millones de pesos, cerca de $4 billones pertenecen al mismo sector financiero. 27 Dancoop, sección de planeación y estadísticas. 1986

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Aunque el cooperativismo colombiano creció ininterrumpidamente en número de asociados, en activos y patrimonio y en participación en el PIB, este crecimiento no tuvo la velocidad propuesta en los planes de desarrollo, o deseado por la dirigencia, y no generó un salto de calidad que permitiera considerarlo como un sector decisivo en el funcionamiento de la economía colombiana. Tal como lo plantea el documento Conpes 2823 de Noviembre 15 de 199528, no se compadece el número de asociados de aquellos años, estimado en 3.000.000 de personas, con el monto de los aportes sociales invertidos en sus empresas, estimado en $1.033.000 millones de pesos, lo que daría una inversión promedio por asociado de solo $344.000. Esta baja capitalización podría explicarse en la baja capacidad de ahorro de los asociados. Sin embargo, es muy probable que la causa fundamental estuviera en el débil sentido de pertenencia de los mismos, que no veían en las cooperativas a sus verdaderas empresas. Consecuente con la débil capitalización está la baja capacidad de generación de empleos, que el mismo documento Conpes señala en 52.538 para el año de 1992, aunque sorprende la disminución que se registra frente a otro documento oficial. El Plan de Desarrollo Cooperativo29, impulsado bajo los auspicios del DANCOOP, el PNUD y la OIT, en el año de 1982, señalaba en el diagnóstico que para 1979 las cooperativas estaban generando 92.000 empleos. Aunque las muy débiles estadísticas oficiales nos hacen desconfiar de las cifras que manejan, es cierto que los empleos generados no se corresponden con el número de personas vinculadas al sector. El mismo diagnóstico de 1979, le señalaba a la economía solidaria una participación en el PIB del 0.8% tomando en consideración el volumen de la producción generada, pues en el sistema de cuentas nacionales no estaba (y no está aún) desagregado el sector cooperativo. Hoy se estima que esta participación pueda estar cercana al 4%. Los últimos años del siglo pasado (antes de la crisis de fin de milenio que comenzó en 1997) fueron testigos de un rápido crecimiento del subsector de ahorro y crédito, y del descenso de los subsectores de consumo, de educación y del agropecuario, afectado este último por la profunda crisis del sector rural colombiano que llevó a la desaparición de importantes entidades solidarias en los Llanos Orientales, Costa Atlántica y otras regiones. Quizás las únicas cooperativas agropecuarias que lograron mantenerse y avanzan en medio de estas crisis, fueron las de lácteos y las cafeteras. Las cooperativas de consumo recibieron el impacto de los grandes hipermercados que, manejando altas economías de escalas, redujeron precios y cautivaron clientes. Las cooperativas de educación fueron abandonadas por el Estado, cuando la Ley 115 del 1994 cercenó las prerrogativas que al sector le había dado la Ley 9º de 1971. Al 28 Departamento Nacional de Planeación. Documento Conpes 2823 de noviembre 15 de 1995 29 Plan de Desarrollo Cooperativo. Dancoop. 1983

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desconocer las cooperativas de educación como un sector con filosofía e intereses diferentes al del sector privado con ánimo de lucro. Por eso, muchos colegios cooperativos desaparecieron o se nacionalizaron, reduciéndose este sector a la mitad de lo que representaba en los comienzos de los años noventas. Los subsectores de vivienda y producción han sufrido de un crónico estancamiento. Tal vez uno de los pocos subsectores que, junto con el financiero, creció en estos años, fue el de las cooperativas de salud. A raíz de la Ley 100 de 1993, los trabajadores de la salud se vieron forzados a crear empresas para ofrecer sus servicios profesionales y muchos optaron por la figura cooperativa. También algunas cooperativas decidieron integrase para crear entidades de segundo grado que les ofrecieran el servicio de salud a sus asociados como fue el caso de Saludcoop. Otra, como la financiera Coomeva, decidió crear para sus asociados la cooperativa Coomeva Salud. Es bueno recordar aquí que Coomeva nació inicialmente como la Cooperativa Médica del Valle, de tipo multiactiva, facilitándose crear la sección de salud, que después especializó sus servicios acabando con la multiactividad y convirtiendo cada sección en una entidad independiente con su propia personería jurídica, pero, todas unidas a través del holding Coomeva. Por esos años el movimiento cooperativo creyó que, al introducir en el nuevo sistema de salud un adecuado componente axiológico y filosófico como el que defiende el sector cooperativo, esto significaría un importe avance para la salud del pueblo colombiano. Pero lo sucedido en la actualidad con Saludcoop nos muestra que las propias debilidades del sector no permitieron realizar este sueño y que el sistema tenía en su interior tal tipo de falencias que hoy lo colocan al bordo del colapso. Sobre este tema profundizaremos un poco en el capítulo final de esta parte. En 1997, cuando la economía nacional empezó a mostrar síntomas de crisis, como la recesión en la construcción, la reducción en el crecimiento del PIB, el incremento de la cartera vencida de los bancos y del sector cooperativo de ahorro y crédito y la iliquidez que empezó a afectar a algunas de las cooperativas más grandes, el gobierno comenzó a incorporar a la regulación algunos principios del Acuerdo de Basilea, entre otros, los capitales mínimos y la relación de solvencia, aplicables a las cooperativas de ahorro y crédito, que captaban recursos de asociados y de terceros. En 1998 fue expedida la Ley 454, que definió el concepto de cooperativas financieras para las que captaban depósitos de terceros, encargando su vigilancia de la Superintendencia Bancaria, y las cooperativas de ahorro y crédito que captaban recursos únicamente de sus asociados con la vigilancia especializada de la Superintendencia de la Economía Solidaria. Las cooperativas tercamente continuaron con el ánimo de competencia con el sector financiero de mercado abierto y, enfrentadas a circunstancias comunes de riesgo en el ejercicio de la actividad financiera, empezaron a mostrar síntomas de debilidad, entre otras, alta morosidad en la cartera, iliquidez, etc., y aquellas que no estuvieron en capacidad de resistir entraron en crisis a partir de 1997, ocasionando la intervención del Estado para liquidar alrededor de 50 cooperativas, asunto que será examinado con mayor detalle en el siguiente capítulo. Eduardo Gutiérrez Arias


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3.3 LA CRISIS DE FINAL DE MILENIO En Colombia se registraron, en 1998, alrededor de 1.500 cooperativas de ahorro y crédito con actividad financiera, de las cuales hoy solo muy pocas captan ahorros de terceros, después de existir alrededor de 150 ejerciendo esta actividad en aquel año. Las cooperativas fueron obligadas a aplicar normas de regulación prudencial muy similares a las establecidas por el Acuerdo de Basilea30, a partir de 1997 y, en 1998, con la Ley 454, las cooperativas que captaban de terceros pasaron a vigilancia de la Superintendencia Bancaria, hoy Superintendencia Financiera, coincidiendo esta medida con la desaparición de la mayoría de ellas. Como quedó dicho, en 1997 se inició la crisis del sector cooperativo colombiano que obligó a la liquidación de dos bancos cooperativos, UCONAL y BANCOOP, y a la indirecta conversión de COOPDESARROLLO en sociedad anónima. Luego de las fusiones forzosas de CUPOCREDITO y COOPSIBATE y de recibir los activos y pasivos de BANCOOP, COOPDESARROLLO se transformó en el Banco MEGABANCO S.A., con control del Estado. COOPDESARROLLO continuó siendo un accionista del Banco, manteniendo su presencia en el mismo hasta que el estado decidió venderlo al grupo Aval . De esta forma, no quedó ningún banco de naturaleza cooperativa. Además, alrededor de 50 cooperativas, denominadas financieras, entraron en proceso de liquidación con el consiguiente perjuicio causado a más de 1.000.000 de asociados que perdieron sus ahorros, situación que se constituyó en una de las causas para la emergencia económica decretada por el Gobierno Nacional. En los marcos de la emergencia económica y con el propósito de disponer de recursos para apoyar al sistema financiero amenazado, el gobierno estableció el impuesto del 2Xmil a las transacciones financieras, que después paso al 4Xmil y que una vez superada la crisis se volvió permanente, siendo destinado a los programas de seguridad por el presidente Álvaro Uribe. Los recursos del Estado fueron orientados a salvar la banca comercial y no al sistema cooperativo. Mientras los bancos fueron intervenidos para su recuperación, las cooperativas fueron intervenidas para su liquidación. Esta política pública fue acompañada de un proceso de reducción del número de entidades del sistema financiero tradicional, cuando varios bancos fueron intervenidos y sometidos a un fenómeno de marchitamiento y otras instituciones obligadas a fusionarse o liquidarse. La crisis del sector financiero fue una parte de la recesión que sufrió el país a partir del año 1999, con un decrecimiento del PIB de -4.9% en ese año. En el 2000 la economía creció 2,9%, apenas, 1,4% en 2001, y 1,7% durante 2002. El proceso de recesión de la economía abrió el camino para la crisis del sector financiero tradicional y una crisis sistémica del sector cooperativo financiero, donde sobrevivieron algunas instituciones 30 http//es.wikipedia.org/wiki/Basilea_II. El Acuerdo de Basilea reúne un conjunto de normas de regulación prudencial para la actividad financiera establecidas por los gobernadores de los bancos centrales de países líderes en esta actividad. Basilea I es de 1988 y Basilea II de 2004.


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que, estando sometidas al mismo riesgo de las que fueron liquidadas, lograron soportar el pánico generado a su alrededor y sobrevivir la crisis31. Para el cooperativismo financiero y de ahorro y crédito, la situación fue aún más complicada que para el sector financiero tradicional. A la crisis coyuntural de la economía nacional y del sector financiero se sumó una crisis estructural del sector cooperativo que comenzó en el año 1997, como se anotó anteriormente. Aunque no es propósito del presente trabajo elaborar un examen sistemático de los orígenes y causas de esta crisis, quisiéramos mencionar en forma esquemática y breve algunas de ellas que consideramos más influyentes, dado que sobre estos aspectos poco se ha informado y es necesario el examen crítico y autocritico del fenómeno para poder sortear con éxito situaciones similares en el futuro y recuperar los niveles de crecimiento y desarrollo de antes de la crisis. Como se planteó antes, hasta mediados de la década de los años 80 el cooperativismo de ahorro y crédito era esencialmente cerrado, circunscrito a los empleados y trabajadores de las empresas grandes y medianas y representaba menos del 1% del mercado financiero del país. Por eso, las crisis de 1982 no lo tocó y el Estado no se preocupó por una adecuada regulación y supervisión del mismo. La banca comercial nunca se interesó por brindar servicios financieros a los sectores bajos de la población (estratos 1, 2, 3) que siempre fueron víctimas del agio. Sólo parcialmente fueron atendidos por algunos programas de la banca oficial. Cuando esta banca comenzó a privatizarse, fruto del viraje neoliberal, quedó abandonado un mercado financiero que ya se había formalizado con la banca oficial, dado que el sector privado tradicional siempre lo consideró muy riesgoso, de altos costos y poco rentable. Ese mercado financiero empezó a ser atendido por el sector solidario, que progresivamente fue abriendo su vínculo para el ingreso a las cooperativas de personas no vinculadas a las empresas de origen. Así llegaron microempresarios, campesinos, pequeños y medianos comerciantes, artesanos, trabajadores independientes, profesionales, etc., que le permitieron a estas entidades un rápido crecimiento y expansión muy superior al de la banca comercial. En el año 1996 ésta creció en un 43% mientras el sector solidario lo hizo en el 76%32. El cuadro que a continuación presentamos, elaborado con base en información de la Superintendencia Bancaria y de un estudio de Confecoop33 sobre 95 cooperativas financieras más los tres bancos cooperativos, con corte a diciembre 31 de 1997, indica que el sector solidario representaba el 7.5 % de los activos de todo el sector financiero, el 6.9% de sus pasivos, el 7.5 % de los depósitos, el 7.5% de su cartera y el 10.9% del patrimonio. Esto significa que su participación global en el mercado se aproximaba al 8%. 31 Uribe Garzón, Carlos. Historia del Movimiento Cooperativo. Documento policopiado en poder del autor. 32 Informes de la Superintendencia Bancaria y del Dancoop a Dic. 31 de 1996. 33 Cuadro elaborado por el autor con base en los informes a 31 de diciembre de 1997 de la Superintendencia Bancaria y de un estudio de Confecoop sobre la actividad financiera cooperativa.

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INDICADORES DEL COOPERATIVISMO FINANCIERO COMPARADOS CON EL SECTOR BANCARIO (año 1997) (En millones de $) SECTOR SECTOR * INDICADORES COOPERATIVO

ACTIVOS PASIVOS DEPÓSITOS CARTERA PATRIMONIO INGRESOS GASTOS EXCEDENTES ASOCIADOS EMPLEADO OFICINA

5.536.000 4.414.000 2.970.000 3.541.000 1.120.000 1.471.000 1.452.000 19.000 2.087.997 17.057 1.318

BANCOS

40.105.000 34.177.000 21.450.000 25.185.000 5.928.000 8.033.000 7.537.000 496.000

% SECTOR SECTOR %SECTOR COOPERATIVO FINANCIERO COOPERATIVO

13.8 12.9 13.8 14 18.8 18.3 19.2 3.8

73.882.000 63.652.000 39.575.000 48.321.000 10.229.000 15.201.000 14.378.000 823.000

7.5 6.9 7.5 7.3 10 9 9.6 0.7 2.3

*BANCOS + 95 COOPERATIVAS FUENTES: Informe Superintendencia Bancaria dic. 31/97 e informe Confecoop de la misma fecha.

La anterior situación comenzó a generar escozor en el sector financiero tradicional. El cooperativismo financiero no solo aumento su participación en el mercado, desplazando a otros sectores, sino que su deficiente regulación y supervisión lo convertían en un importante factor de riesgo para el funcionamiento de todo el sistema. A finales de 1996 y comienzos de 1997 hubo pronunciamiento de la Asobancaria y la Anif en este sentido. En revistas y periódicos (controlados por grupos financieros), comenzaron a aparecer artículos pidiendo más control del Estado sobre las cooperativas, que limitaran el accionar de esta “peligrosa multibanca” como la llamó Santiago Montenegro, por esos años presidente de la Anif. La respuesta del gobierno del presidente Ernesto Samper a la presión fue un calvario de normas contradictorias que generaron desconfianza en el cooperativismo de ahorro y crédito y crearon el ambiente propicio para el pánico financiero. A principios de 1996 se presentó al Congreso de la República el Proyecto de Ley 078 que buscaba suprimir el Dancoop, crear la Superintendencia de Economía Solidaria y dictar normas para la labor de ahorro y crédito de las cooperativas. El proyecto nunca fue priorizado por el gobierno y permaneció durante dos años en la Cámara de Representantes al borde de su hundimiento. El 20 de Marzo de 1997 se expidió el Decreto 798 que prohibió a las entidades oficiales del orden Nacional hacer depósitos en empresas financieras no vigiladas por la Superintendencia Bancaria. A raíz de esta norma se generó un retiro masivo de depósitos en las cooperativas por parte de entidades oficiales nacionales, departamentales, y municipales, y por personas naturales que entendieron este decreto como una voz de alarma sobre las cooperativas financieras. Eduardo Gutiérrez Arias


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El 27 De Junio de 1997 se produjo el Decreto 1688 que introdujo una inocua reforma al Dancoop (intentando quizás salvarlo) y pasó las cooperativas financieras al control de la Superintendencia Bancaria, a partir de 1998, en abierta contradicción con el proyecto de ley que cursaba en la Cámara de Representantes y que pretendía suprimir el Dancoop y crear la Superintendencia de Economía Solidaria. El 21 de Julio de 1997 se expidió el Decreto 1840 que estableció normas de regulación prudencial para las cooperativas dedicadas al ahorro y crédito, muy similar a las de la Superentendía Bancaria, pero que, manejadas por el Dancoop, perdían toda su efectividad, dada su incapacidad técnica y de recursos humanos para hacerlo. El 3 de Septiembre de 1997, mediante Decreto 2188, se autorizó nuevamente a las entidades oficiales para hacer depósitos en las cooperativas, siempre que certificaran a través de su revisoría fiscal una aplicación adecuada de las normas de regulación prudencial. Sin embargo, los depósitos no regresaron a las cooperativas porque se había creado la desconfianza. En el trasfondo de la crisis cooperativa estuvo la reestructuración del sector financiero colombiano que buscaba una más alta competitividad, mediante procesos de fusiones e incorporaciones que le facilitaron a los grandes conglomerados ganar nuevos mercados, mejorar la tecnología y disminuir los costos. Con el avance de la tecnología digital, la red de cajeros electrónicos y la consecuente masificación del dinero plástico, se volvió altamente favorable manejar cuentas de ahorro de los sectores populares a través de las tarjetas débito, cuyas operaciones no demandaban recurso humano y sí generaban una alta rentabilidad. En tal sentido, fue explicable el interés del sector financiero comercial por ingresar en la banca personal y ganar segmentos de mercado en los estratos populares. Es bueno precisar que la labor que cumplió el cooperativismo en apoyo de programas sociales a favor de la salud, la educación, la vivienda, la microempresa y obras de desarrollo comunitario en las provincias, jamás fue ni serán cubiertos por la banca comercial, cuya visión y misión empresarial son sustancialmente diferentes. Por otra parte, el modelo de desarrollo del cooperativismo financiero en Colombia presentaba debilidades muy grandes que contribuyeron a la crisis y quiebra de algunas de sus más importantes organizaciones. La política de expansión de algunas entidades las llevó a realizar altas inversiones en corto tiempo que condujo al congelamiento de una buena parte del capital de trabajo. Adicionalmente, esto debilitó el sentido de pertenecía al romper el principio de territorialidad que ha caracterizado al cooperativismo en el mundo, semejando las cooperativas a los bancos comerciales. Esa expansión territorial estuvo acompañada de un alto sentido de competencia y rivalidad entre las empresas solidarias, llevando a varias entidades a crear oficinas en pequeñas localidades, en un lamentable derroche de recursos y considerables pérdidas para el sector.

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102 Una mirada al cooperativismo desde el Huila La integración económica y gremial reprodujo el mismo esquema de competitividad interna, apareciendo tres bancos cooperativos, dos aseguradoras y dos entidades de representación gremial nacionales. En el caso de los bancos, no solo se hacían competencia entre sí sino que hacían competencia a las cooperativas que los crearon pues, al afiliar personas naturales, terminaron orientándose hacia la banca personal, que debía ser atendida por las organizaciones de primer grado. Una demostración de la ineficacia de este modelo se reflejó en la incapacidad de los bancos cooperativos para apoyar a sus entidades asociadas en la crisis. La ausencia de la supervisión estatal y el muy débil autocontrol interno permitieron que en algunas cooperativas se dieran casos aberrantes de corrupción que, con motivo de la crisis, comenzaron a ser denunciados y publicados por los medios de comunicación, afectando la confianza y credibilidad en el sector. En algunas entidades la inexperiencia administrativa y la baja formación en gestión financiera las condujo a cometer errores en el otorgamiento de créditos sin el estudio y las garantías adecuadas; a una baja provisión sobre la cartera vencida, a un mal manejo del fondo de liquidez, a la concentración del riesgo tanto en las operaciones activas como en las pasivas, a altas inversiones en activos fijos y de otro tipo, que afectaron el capital de trabajo. Es indudable que el cooperativismo cometió serios errores que coadyuvaron a su crisis. Hubo casos de inmoralidad y corrupción, como las alianzas no santas con grupos de narcotraficantes en el Valle, a quienes se les facilitó el lavado de activos. Algunas entidades perdieron contactos con sus asociados y comenzaron a privilegiar operaciones grandes con el Estado y con empresarios. Muchas cooperativas cayeron en el pecado de captar recursos financieros pagando altos intereses en las operaciones pasivas y se generó concentración de riesgos tanto en las operaciones activas (altos créditos a pocas personas) como en las operaciones pasivas (grandes depósitos captados a pocas personas naturales o jurídicas). A pesar de lo anterior, la mayoría de entidades intervenidas y liquidadas pudieron ser salvadas de la quiebra si el Estado hubiera tenido una mejor política de defensa del cooperativismo. Todo parece indicar que el mayor interés era frenar su crecimiento. Una prueba de que muchas de las entidades liquidadas pudieron ser salvadas es que, después de seis años de complejos procesos de liquidación, con altos sueldos del equipo liquidador, sin realizar operaciones activas y vendiendo activos deteriorados y a menor precio, lograron pagar todos sus pasivos e incluso quedar un remanente para devolver aportes a los asociados, como sucedió con Cupocrédito, Cooperamos y Cofiandina. En el caso de Coopdesarrollo, después de su liquidación, quedó un remanente de $120.000 millones de pesos para devolver a las cooperativas socias, dinero que ellas orientaron hacia el ente financiero de segundo grado de Santander, Coopcentral, en un esfuerzo por volver a crear un banco cooperativo. Es el momento de decir que aquellas cooperativas financieras y de ahorro y crédito que se mantuvieron fieles a los valores y principios cooperativos y que venían manejando con mayor prudencia sus operaciones activas y pasivas, lograron superar la crisis y Eduardo Gutiérrez Arias


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comenzaron un lento proceso de recuperación a partir del año 2002. Entre las grandes entidades financieras solidarias que lograron sortear exitosamente esta dura etapa vale destacar a Coomeva y Coopcentral, la primera, fundada en el Valle por profesionales de la salud y que luego se extendió a todo tipo de profesionales y, la segunda, creada en Santander por cooperativas de primer nivel para tener una entidad de segundo grado que les diera apalancamiento financiero y otros servicios. En ambas, la fidelidad de los asociados, quienes no retiraron ni sus depósitos ni sus aportes, les permitió mantenerse y salir airosas. Las cooperativas de vínculo cerrado y que sólo tenían como asociados los empleados de una empresa o un conglomerado económico, como también los fondos de empleados, no tuvieron dificultades y siguieron prestando sus servicios. Incluso muchas cooperativas de vínculo abierto como Utrahuilca, en el Huila, que no se aventuraron a abrir oficinas en otros departamentos y que tenían una sólida relación de servicios con sus asociados, y programas sociales bien definidos en campos como la educación, el deporte y la labor cultural, también salieron airosas. Desde el Estado, también es justo reconocer, que la puesta en operación de la Ley 454 de 1998, contribuyó a conjurar la gran desconfianza que se creó en la crisis frente al sector cooperativo. La nueva Superintendencia de la Economía Solidaria, en cuyas manos quedó la supervisión del sector real y del cooperativismo de ahorro y crédito de vínculo cerrado así como el de vínculo abierto que sólo realiza operaciones con sus asociados, mejoró sustancialmente la labor de vigilancia y control (incluso con excesos de pretender en ciertos casos realizar cogestión con las entidades bajo su supervisión) infundiendo confianza en los asociados. Las entidades cooperativas financieras, que realizan operaciones con terceros no asociados, quedaron bajo el control de la actual Superintendencia Financiera y deben cumplir los mismos procedimientos de vigilancia que se sigue con la banca comercial. Para dar más seguridad a los ahorradores, se puso en funcionamiento el Fondo de Garantías para la Cooperativas (FOGACOOP), también creado por la Ley 454, en condiciones muy similares a como opera el FOGAFÍN en la entidades bancarias y que garantiza a los ahorradores la devolución de sus depósitos en caso de quiebra de la entidad y bajo determinada reglamentación. Aunque la crisis fue superada y el cooperativismo financiero y de ahorro y crédito ha recuperado en Colombia su anterior dinámica y crecimiento, algunos de los problemas que contribuyeron a la quiebra de muchas entidades aún se mantienen y son una amenaza permanente para su desarrollo y consolidación. Para superar esa absurda competencia entre cooperativas se requiere que el cooperativismo de ahorro y crédito establezca y ponga en práctica un principio de territorialidad, tal como opera en Alemania y otros países de gran desarrollo del cooperativismo financiero, para que en una comunidad o una localidad determinada, sólo pueda existir una cooperativa de este tipo. Para que un principio como este tenga posibilidad de aplicación, es conveniente convertirlo en norma legal. Así evitamos la competencia entre entidades solidarias, el despilfarro de recursos y la pérdida de sentido de pertenencia.

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104 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Con el propósito de mejorar los servicios a los asociados y fortalecer el sentido de pertenencia, las cooperativas financieras de ahorro y crédito, integrales, y multiactivas con sección de ahorro y crédito, deben apoyar la constitución de una red nacional para que bajo una misma imagen corporativa, con tecnología informática compatible y sistemas administrativos semejantes, el asociado de una entidad pueda recibir servicios financieros en cualquier agencia cooperativa del país. Todas las cooperativas deben establecer códigos de ética que permitan controlar la labor de asociados, empleados y directivos, estimulando la fidelidad a los principios y valores cooperativos y sancionando la violación de los mismos. Las juntas de vigilancia deben garantizar el cumplimiento de dicho código. A fin de que exista un adecuado equilibrio entre la labor económica y social de las cooperativas, se necesita que ellas, a la par del presupuesto y del plan de trabajo anual, elaboren cada año un plan de acción social, con metas precisas en los campos de la cultura, la educación, la salud, la recreación, la vivienda, el empleo y, en general, el bienestar de asociados y empleados. Al final de año, junto al balance económico, debe existir un balance social que mida el cumplimiento de estas metas. Ante la ausencia actual de una entidad financiera Nacional que apalanque la labor de las empresas del sector, los organismos de segundo grado, las cooperativas de todo tipo y los fondos de empleados, deberían impulsar la gestación de un solo banco corporativo para las entidades solidarias. Este banco no podrá desarrollar la banca personal ni afiliar como asociados a personas naturales, para que no entre en competencia y conflicto con el sector financiero cooperativo de primer grado.

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3.4

DÉFICIT ADMINISTRATIVO Y GERENCIAL DEL SECTOR

Para abordar el tema de la administración y la gerencia de las cooperativas en Colombia es necesario una reflexion previa sobre la identidad de este tipo de estructura económicosocial que tiene un doble carácter: el de organización social y el de empresa productiva. La mejor definición sobre ella, que al respecto debemos recordar, es la declaración de identidad adoptada por el congreso de la ACI en Mánchester en 1995. Sobre el tema planteó lo siguiente: “Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido de forma voluntaria para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales en común mediante una empresa de propiedad conjunta y de gestión democrática” 34 Siendo la cooperativa una asociación de personas cuyo propósito es la satisfacción de una o varias necesidades de los asociados, su sistema administrativo no puede ser igual al de una empresa de capital cuyo propósito es la generación de ganancias para los inversionistas. En las cooperativas, el asociado tiene un doble carácter: es a la vez dueño de la empresa y cliente de la misma, dado que los bienes o servicios que produce van a satisfacer sus necesidades. Si es una cooperativa de trabajo asociado en la que la necesidad que el cooperativista quiere satisfacer es la del empleo, su condición sigue siendo doble: dueño de la empresa, pues con sus aportes sociales ella forma su patrimonio, y trabajador de la misma, dada su vinculación laboral con la misma. Incluso puede darse el caso en que el asociado sea al mismo tiempo, dueño, trabajador y cliente, si en este último caso el cooperativista consume los bienes de su cooperativa. De esta forma, la misma persona estaría en los tres vértices del triángulo empresarial. Como dueño, al cooperativista le interesa la permanencia y desarrollo de la empresa; como cliente, tiene interés en que el servicio o producto que presta sea de calidad, y como trabajador, buscará una remuneración justa y adecuada por su esfuerzo laboral. Esto lo conduce a una armonización de los intereses empresariales y debería generar empresas de excelencia. Aunque las cooperativas carecen de ánimo de lucro, dado que los asociados pretenden esencialmente satisfacer necesidades, esto no sólo no está en contradicción con la generación de un excedente económico sino que lo presupone, pues sólo con ese excedente la cooperativa puede crecer y desarrollarse para prestar un mejor servicio al asociado, crear los fondos suficientes para poder apalancarse y defenderse en momentos de crisis económica, generar volúmenes adecuados de operaciones para lograr óptimos rendimientos, enfrentar el necesario desafío de la capitalización que toda empresa requiere, mejorar la rentabilidad de los activos y no terminar la gestión con pérdidas que amenacen la permanencia de la organización. El doble interés del asociado como dueño y cliente o trabajador, lo compromete especialmente en contribuir a gestar una estructura empresarial profundamente democrática contribuyendo en la administración de la misma. En las sociedades comerciales es el capital el que determina el poder, allí una acción equivale a un voto. En las cooperativas es la persona humana la que tiene el poder y en ella un asociado 34 Declaración de identidad de la ACI. Congreso de Mánchester en 1995.


106 Una mirada al cooperativismo desde el Huila representa un voto, sin importar el volumen de aportes de capital que tenga en la empresa. Este es un modelo de democracia participativa viable, en el cual se busca remplazar las prácticas jerarquizadas y burocráticas por prácticas democráticas y participativas en las que se ejerza el poder de una manera diferente, puesto que no es una empresa de capital y el principio que convoca es la propuesta del ser “humano por encima del dinero” pudiéndose, entonces, afirmar que la cooperativa es una empresa de carácter humanista. Muchas cooperativas en Colombia y en el mundo, al alejarse de los principios que las rigen, presentan múltiples dificultades administrativas y muchas de ellas entran en crisis, se extinguen y desaparecen cuando no son capaces de corregir a tiempo sus errores. El cooperativismo en Colombia se ha nutrido de trabajadores, empleados, artesanos, microempresarios y campesinos, estratos sociales en los que no se ha formado una cultura empresarial moderna y en los cuales se desarrolló una concepción organizativa de carácter paternalista durante el periodo en el cual tuvieron vigencias las concepciones del Estado benefactor. Adicional a esto, la fuerte presencia del Estado en apoyo del cooperativismo durante sus comienzos, contribuyó a difundir en las mismas una cultura paternalista que las afectó profundamente durante largo tiempo. Estos elementos de herencia histórica, han lastrado a muchas cooperativas con prácticas administrativas de carácter patriarcal, en donde no ha operado la racionalidad económica, la moderna planeación, ni se ha vinculado a su gestión los valores y principios solidarios. En un alto porcentaje de entidades solidarias, el recurso humano es seleccionado sin criterios técnicos y ateniéndose exclusivamente a lazos familiares y clientelistas con la dirigencia. El desarrollo se da espontáneo, sin la adecuada planeación. Esto origina que muchas cooperativas mueran en los dos primeros años de existencia, acarreando grandes frustraciones en su base social y un enorme despilfarro de recursos financieros, físicos y humanos. Un estudio hecho por FUNDECOOP en la costa Atlántica, en el año 1994, cuando el autor de estas líneas se desempeñaba como subdirector Nacional de educación de esa entidad, mostró cómo la cuarta parte de las cooperativas existentes en el año de 1991 desaparecieron en 199235. La información estadística del DANCOOP para el año de 1994, indicaba cómo, de un total de 6.763 cooperativas con personería jurídica, había 1.013 inactivas, representando el 15% del total. El 80% de las empresas de economía solidaria, en 1994, se encontraban ubicadas en el rango de microempresas, dado que sus activos no sobrepasaban los $120.000.000 millones de pesos y tenían menos de 10 trabajadores permanentes, según la clasificación que para esa época tenía el Departamento Nacional de Planeación. 35 FUNDECOOP. Estudio sobre permanencia de las cooperativas en la costa Atlántica. 1994. (Documento policopiado en poder del autor

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Quince años después, la situación no había mejorado y para el año 2009 el número de cooperativas inactivas sigue siendo cercano al 15% del total, y más del 50% tienen el carácter de microempresas, según las informaciones estadísticas del Dansocial de hoy36. En un estudio de Juan Fernando Álvarez y Rymel Serrano del año 2005, se plantea que, de acuerdo a información estadística de Confecoop para el año 2005, el 56% de las cooperativas eran microempresas, el 33% pequeñas empresas, el 8% medianas empresas y el 3% grandes empresas37 Esto hace que sus estructuras organizativas sean muy poco diversificadas, con escasa división del trabajo y con procedimientos gerenciales rudimentarios. Aún en aquellas cooperativas clasificadas como medianas o grandes, son contadas las que tienen planes de desarrollo, una contabilidad adecuada, mecanismos de control interno y normas de funcionamiento apropiadas. Los mismos mecanismos de la democracia participativa que están contemplados en los principios cooperativos, con frecuencia son violados, generándose prácticas clientelistas y caudillistas que afectan la integración y el sentido de pertenencia de la base social. A pesar de que todas ellas tienen establecido en sus estatutos como objetivo esencial la solución de una o varias de las necesidades básicas de los asociados, no existen instrumentos de planeación, registro, control y evaluación de la actividad social. La ausencia de un sistema de planeación social, contabilidad social y balance social, dificulta el cumplimiento de las metas sociales y contribuye a alejar a las organizaciones de su misión. Aunque no existe una investigación que cuantifique las pérdidas que a nivel económico y social generan los débiles instrumentos administrativos y gerenciales que tiene el sector, podríamos decir que la conclusión registrada por el doctor Julio Silva Colmenares 38 en su artículo “La Gerencia Social” en el sentido en el que el 25% de los recursos de las organizaciones sociales se despilfarran a través del hueco negro de la ineficiencia, son plenamente aplicables al sector solidario. Y, dado el volumen creciente de recursos que maneja, esto significa una pérdida apreciable para la economía nacional, que debe procurar superarse mediante el esfuerzo del sector solidario con el apoyo de una supervisión adecuada de parte del Estado. Es justo reconocer que, después de la crisis vivida por el sector durante los años de cambio de milenio, el cooperativismo colombiano inicio un proceso de rectificación de errores y debilidades que le ha permitido mejorar sus procesos administrativos y que hoy existe un significativo número de entidades que aplican con ortodoxia los principios cooperativos y practican sistemas de gestión democráticas y humanas como corresponde a su esencia solidaria. 36 DANSOCIAL. Información estadística de entidades activas e inactivas al año 2009, presentada en el año 2010. 37 Alvarez, Juan Fernando y Serrano Rymel. Integración y Estructura del Cooperativismo y la Economía Solidaria en Colombia. http//www.tau.org.ar/upload/89f0c2b656ca02ff45ef61a4f2e5bf24/estructura_del_cooperativismo_y_la_ economia_solidaria_en_colombia.pdf 38 SILVA COLMENARES, Julio. La Gerencia Social. Artículo mimeografiado en poder del autor, 1995

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3.5 LOS PROBLEMAS DE LA INTEGRACIÓN Aunque el cooperativismo, desde su surgimiento, ha fomentado la integración como uno de sus pilares axiológicos, ella sólo se convirtió en fuerza real con la creación de la Alianza Cooperativa Internacional en 1895. Sin embargo, sólo se elevó a principio del cooperativismo desde el congreso celebrado por la ACI en Viena, en el año de 1966. Para ese momento el cooperativismo se había convertido en una fuerza económica mundial y era necesario establecer que el sentido de cooperación y solidaridad no se limitaba a las personas en los marcos de una organización sino que debía expresarse también entre las organizaciones que compartían unos mismos valores y una misma doctrina, a nivel nacional e internacional. De esta manera, las empresas podían mejorar sus servicios, manejar economías de escala de mayor eficiencia, relacionarse con el Estado en mejores términos de respeto y autonomía y contribuir más eficazmente a la solución de los problemas de la pobreza y el subdesarrollo en el mundo. Sin embargo, la aplicación de este, como de otros principios, no ha sido fácil, y en muchas ocasiones el sentido de competencia y rivalidad entre organizaciones que brindan los mismos servicios en los mismos espacios geográficos, termina siendo la norma. Esto, desde luego, desdibuja la esencia cooperativa y la lleva a asimilarse a las empresas comerciales. En Colombia, en donde no existe un principio de territorialidad que prohíba la existencia de más de una cooperativa del mismo tipo en una misma localidad -como sí opera en otras naciones-, ha sido muy común ver a cooperativas de la misma naturaleza enfrentándose en un municipio por el mercado que comparten. Esto ha sido especialmente notorio en cooperativas financieras y de ahorro y crédito, abiertas; de transporte, de comercialización y de salud. Es claro que la rivalidad generada entre ellas por el mercado afecta y limita los procesos de integración y, en algunos casos, conduce a que se distorsione el mismo proceso de creación de organismos de segundo nivel, como aconteció cuando aparecieron tres bancos cooperativos (Uconal, Bancoop y Coopdesarrollo) o cuando, en un mismo Departamento, se crearon dos federaciones gremiales cooperativas. El título de este capítulo obedece a estas y otras dificultades que ha enfrentado la integración del cooperativismo colombiano. El documento de Juan Fernando Álvarez y Rymel Serrano, mencionado antes, indica que “En Colombia existen 59 organismos de integración. Cerca del 60% de estos organismos son de integración gremial y el 40% de integración económica. Su estructura se configura desde los organismos de tercer grado, de índole nacional, regional y sectorial, a los organismos de segundo grado de índole nacional y regional que agrupan a cooperativas de base. El organismo de integración gremial de grado superior del cooperativismo es Confecoop, quien cumple la función de unificar la representación y defensa del sector cooperativo colombiano, tanto en el ámbito nacional como internacional, y promover la integración entre las cooperativas. Confecoop agrupa a 16 asociaciones regionales como eje de integración gremial y a 8 organismos económicos, que se posicionan entre las principales cooperativas del país en número de asociados, generación de empleos, patrimonios, ingresos y excedentes. En


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suma, Confecoop agrupa al 30% de las empresas cooperativas y sus organismos afiliados representan el 77% del patrimonio, el 82% de los activos, el 83% de los excedentes y el 75% de los asociados de las cooperativas del país (Dupont, 2005). Como organismos de integración gremial cooperativa a nivel regional, se destacan Confecoop Antioquia, Huila, Risaralda, Norte, Caribe, Cauca, Casanare, Boyacá, Oriente, Tolima, Caldas, Quindío, Llanos, Guaviare, Cauca y Valle del Cauca.” 39 Es necesario comentar el dato que trae el último párrafo de esta cita, cuya fuente los autores ubican en Clemencia Dupont, presidenta de Confecoop en los últimos años, lo que le da un alto margen de confiabilidad a la información. Allí se sostiene que Confecoop representa al 30% de las cooperativas existentes en el país. Eso significa que un 70% de las mismas están por fuera de los procesos de integración gremial y muy seguramente también de los procesos de integración económica. Aunque ese 30% de cooperativas representan el 75% de asociados al sector cooperativo en el país, el 77% del patrimonio, el 82% de los activos y el 83% de los excedentes, lo que significa que las entidades más grandes económica y socialmente se hallan integradas en Confecoop, no deja de ser preocupante que un 70% de las organizaciones del sector, seguramente pequeñas y poco desarrolladas, se encuentren por fuera. Desde los años 40 del siglo pasado, cuando comenzó el proceso integrador del cooperativismo colombiano, se han dado dos tipos de organismos de integración: los de carácter gremial y los de carácter económico. La integración gremial, como se planteó anteriormente en este texto, busca darle unidad al sector para sus relaciones con el Estado, con la sociedad civil, y con otras entidades solidarias nacionales e internacionales. Procura un marco jurídico y normativo que facilite su funcionamiento, desarrollo e identidad. Las entidades de integración de 2º nivel son federaciones o asociaciones de carácter departamental o nacional. Pueden ser sectoriales si agremian a un sector determinado del cooperativismo (ahorro y crédito, transporte, trabajo asociado, etc.) o generales, si agrupan a todo tipo de entidades como las federación departamentales cooperativas. La integración económica agrupa a cooperativas de base para prestar un determinado servicio a los asociados de todas ellas como las funerarias de la red Los Olivos, las entidades financieras como Coopcentral, las de integración para salud como Emcosalud. Buscan crear más altas economías de escala a los asociados de las cooperativas de base, mejorando los servicios y reduciendo costos. Cuando un movimiento no ha adquirido su mayoría de edad y sus normas y principios son violados en forma generalizada, es recomendable la acción reguladora del Estado para que, mediante la ley, contribuya a transformar la situación anómala. Por esto, estimamos necesario gestionar una reforma de las leyes 79 de 1988 y 454 de 1998, conducente a una adecuada aplicación de los principios cooperativos y en especial el de la integración. En este campo de la integración, se deben fortalecer las asociaciones y federaciones departamentales, estableciendo la obligatoriedad a las entidades solidarias de pertenecer a ellas y de contribuir a su desarrollo con un aporte de acuerdo a su 39 Álvarez, Juan Fernando y Serrano Rymel. Integración y estructura del cooperativismo y la economía solidaria en Colombia. Op. Cit. P. 6 y 7.

Eduardo Gutiérrez Arias


110 Una mirada al cooperativismo desde el Huila nivel patrimonial. Contra esto se ha dicho que violaría el principio constitucional de libertad de asociación y el principio cooperativo de libre ingreso y retiro. Frente a este argumento debemos decir que quien ingresa a una cooperativa asume a plenitud sus principios y doctrina, por tanto la libertad es para las personas naturales, pero las personas jurídicas deben atenerse al ordenamiento normativo de las mismas. Se debe prohibir la existencia de más de un organismo de integración gremial o económica, por sector o región, evitando la duplicidad de funciones, el despilfarro de recursos y la competencia entre entidades afines. A nivel nacional deberá existir un solo organismo gremial de tercer grado, al que pertenezcan, obligatoriamente, los organismos de segundo grado, contribuyendo a su desarrollo con un aporte de acuerdo a su nivel patrimonial. De esta manera evitamos la actual distorsión de Confecoop que, esencialmente, responde al interés de las grandes cooperativas que financian su funcionamiento. Aunque en las últimas décadas han surgidos en el país cerca de 170 organizaciones de segundo grado y se ha creado la Confederación de Cooperativas de Colombia como organismo de tercer nivel, no podemos declararnos satisfechos con lo alcanzado hasta ahora. La Confederación aún no es reconocida y apoyada por muchas de nuestras organizaciones, restándole poder de negociación frente al Estado y de gestión frente al movimiento. Las federaciones departamentales, con contadas excepciones, agrupan a una minoría de entidades de su región, adolecen de escaso poder de convocatoria y limitan su accionar a algunas labores de capacitación y promoción del sector. Las federaciones por sectores económicos como transporte, ahorro y crédito, comercialización, agropecuarias etc., aún no logran el adecuado papel de representación gremial y ejercen un cierto dualismo de funciones con el organismo de tercer nivel. En el campo de la integración económica han comenzado a surgir alianzas y fusiones entre cooperativas de similar actividad, para potenciar su desarrollo empresarial, dar solidez financiera a estas entidades y ampliar y mejorar la línea de servicios. Es el caso de los acercamientos entre cooperativas financieras y de ahorro y crédito con miras a gestar entidades de mayor cubrimiento y más amplia red de servicios, evitando el desgastador y pésimo procedimiento de la competencia entre organizaciones solidarias en un mismo mercado. Si este proceso logra generalizarse, tendríamos el mejor instrumento para el verdadero crecimiento y expansión del cooperativismo sobre la base de la integración, evitando la proliferación de pequeñas organizaciones cuyos limitados recursos financieros, físicos, tecnológicos y humanos, no les permite un adecuado punto de equilibrio en sus operaciones económicas, generando servicios deficientes y terminando generalmente en la quiebra, ocasionando desmoralización y desprestigio para el sector. Por esto, el principio de la integración cooperativa tiene hoy una especial significación e importancia y debe ser promovido con audacia y decisión por nuestra dirigencia, para estar a tono con los requerimientos de una economía internacionalizada y altamente competitiva. Eduardo Gutiérrez Arias


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3.6 EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN EN LA SUPERACIÓN DE LA ACTUAL PROBLEMÁTICA. El sistema de educación cooperativa que se imparte en Colombia sufre de profundas fallas que le impiden cumplir un mejor papel en el desarrollo del movimiento y dar su aporte para solucionar la grave inequidad social que existe en el país. La mayoría de las cooperativas limitan el volumen de recursos financieros destinados a educación a lo establecido en la Ley 79 de 1988 (20% de los excedentes). Como en muchas ocasiones el ejercicio económico no permite la generación de importantes excedentes, la labor educativa se ve reducida a una actividad marginal en la organización. En general, no existe una planeación ni programación en las labores de capacitación que parta de un diagnóstico sobre las debilidades en la formación del recurso humano en los niveles directivos, asociados y empleados. En estas condiciones, la educación se limita a un sistema de cursos dispersos e inconexos que no pueden transformar la realidad interior de las cooperativas ni ligarse a sus políticas de crecimiento. No hay una visión de educación continuada que desarrolle el sentido de pertenencia de la base social, que la forme en los valores de la solidaridad, la democracia y la equidad, que asimile críticamente las técnicas administrativas que hoy se utilizan en las empresas capitalistas, adaptándolas y reinventándolas para las condiciones de la empresa de carácter social; educación continuada que genere los conocimientos y destrezas necesarios para un buen desempeño de la labor de los empleados, pero que también les permita formar aptitudes y hábitos en los terrenos de la solidaridad, la ayuda mutua y el sentido de la equidad. Un buen diseño educativo implica combinar adecuadamente educación formal, no formal e informal y, para ello, el sector solidario necesita instituciones de apoyo que le brinde productos educativos adecuados a sus necesidades. Si al interior del sector no hay un uso adecuado de los fondos de educación ni un buen manejo de programas educativos, tampoco hacia el exterior, el aparato escolar colombiano (oficial o privado) brinda a la economía solidaria programas de formación adecuados en primaria, secundaria o universidad. En primaria y bachillerato ocasionalmente se incluye en el currículo la materia de cooperativismo, desligada de la vida de los alumnos, que terminan viéndola como una costura. Solo en muy excepcionales casos se liga esta materia con la actividad práctica en una cooperativa escolar; casi nunca con organizaciones del entorno. Los colegios cooperativos reglamentados y estimulados mediante la Ley 9 de 1971, terminaron convertidos en un instrumento más del Ministerio de Educación para ampliar la cobertura escolar en secundaria, especialmente en comunidades marginadas, sin ninguna política para que estas instituciones tuvieran una filosofía, una concepción pedagógica y un diseño curricular acordes con el sector solidario, y terminaron convertidos en unos colegios más, sin una modalidad definida, acosados por grandes necesidades financieras y académicas, al punto que muchos de ellos buscaron como salida su conversión a colegios oficiales.


112 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Con la expedición de la ley general de la educación (Ley 115 de 1994) que significó un importante paso en la modernización y democratización de la educación Básica y Media en Colombia, pero que en el caso de los colegios cooperativos los asimiló plenamente al resto de instituciones educativas del sector privado y, por tanto, los cobijó con la prohibición de brindarle apoyo financiero, humano o tecnológico por parte del Estado, se dio la estocada final a las cooperativas de educación nacidas en la década de los años 70 y 80 en estratos populares, dado que todas ellas, para poder supervivir como instituciones educativas, se transformaron en colegios oficiales, bien de carácter nacional, departamental o municipal, frustrando en el país el desarrollo de un muy interesante proceso empresarial educativo y solidario con apoyo del Estado, para ampliar el servicio educativo en el bachillerato hasta su total universalización, y generando bachilleres con mejores competencia laborales, con vocación empresarial y con espíritu solidario. La universidad colombiana ha vivido de espaldas a la economía solidaria. Las carreras de ciencias sociales, económicas y administrativas no introducen en sus planes de estudio la cátedra de economía solidaria y solo se le menciona como una corriente más del pensamiento económico, generalmente ligada a visiones utópicas. Algunas instituciones, percibiendo el amplio mercado para especialización en el sector, han creado postgrados en economía solidaria, más con el espíritu de explotar un mercado nuevo, que con el de ligarse en un proceso de docencia, investigación y extensión a este sector de la economía para consolidarlo, orientarlo y transformarlo. Si esto fuera así, la universidad debería producir ajustes a su interior para cumplir en forma efectiva esta labor. Esto significaría una redefinición de su misión, sus objetivos, su estructura académica, incluida su planta docente y administrativa, sus programas de extensión, etc. El diseño de especializaciones y su respectivo currículo ha obedecido más a percepciones voluntarias de catedráticos con nexos en el sector cooperativo, quienes han promovido la iniciativa, que a un verdadero estudio de mercado que permitiera detectar las necesidades de profesionalización y especialización en el sector, así como un perfil de conocimientos, destrezas y valores necesarios para un adecuado ejercicio profesional. FUNDECOOP solicitó, en 1995, los estudios adelantados para la creación de especializaciones hacia el sector solidario en las universidades que los habían implementado y todas ellas respondieron enviando los folletos publicitarios para los mismos. Al averiguar sobre la razón de esta respuesta pudimos establecer que carecían de un verdadero estudio de factibilidad. En general, la universidad colombiana, en buena medida hija del modelo de desarrollo hacia adentro, creada durante la etapa en que predominaron las concepciones del Estado benefactor cuando logró masificarse la educación superior en nuestro país, ha tenido dificultades para adaptarse a las nuevas realidades económicas, políticas y sociales. El diseño de su planta física, de sus recursos didácticos, de sus laboratorios y bibliotecas, no son los más adecuados para la realidad presente y no son fáciles de transformar, como tampoco lo son sus sistemas de contratación laboral, su diseño académico, su currículum, su forma de relacionarse con el entorno. Eso produce una universidad costosa (así el costo excesivo lo asuman los subsidios del Estado) y de muy limitada Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

113

calidad; existen en su interior fuerzas económicas y sociales muertas que le dificultan los cambios y la arrastran al pasado. Los debates en torno a la calidad de nuestros profesionales (caso de los abogados y los ingenieros) son una prueba de la crisis de nuestra universidad y de las dificultades para adaptarse a los cambios de la sociedad postindustrial. La utilización de tecnologías de punta en los campos de la informática y la telemática, y de nuevas metodología de estudio, podría abaratar costos y mejorar calidad. En el caso cooperativo, casi todas las especializaciones creadas para el año de 1998 tenían un costo superior al millón y medio de pesos ($1.500.000) por semestre, y esto les dificultó llegar al sector, operando con un cupo inferior al esperado que no les permitió alcanzar el punto de equilibrio (caso de la Universidad Javeriana y la Universidad del Valle), por lo que desaparecieron. Esto ha procurado resolverse mediante convenios con el sector para incrementar la demanda, mediante el subsidio de las cooperativas a los funcionarios que ingresen a la especialización, pero aún no han obtenido una respuesta positiva, por cuanto el sector quiere incidir en los procesos académicos y las universidades tienen limitaciones estatutarias al respecto. La Universidad Cooperativa de Colombia, que estuvo muy cercana al sector solidario mientras funcionó como Instituto de Economía Social y Cooperativismo (INDESCO), cumpliendo las labores de investigación y extensión en el sector, terminó alejándose del mismo y perdiendo su misión, cuando empezó a recibir importantes auxilios parlamentarios que, si bien contribuyeron a su expansión a nivel nacional, le quitaron independencia y autonomía, transformándose en una universidad privada más, bastante alejada del sector, aunque en honor a la verdad, es la única que tiene integrado en su plan de estudios para todas las carreras, la formación en valores, principios y prácticas solidarias. Justo es reconocer aquí el aporte hecho en el campo de la investigación sobre el cooperativismo colombiano por la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales y el Instituto de Estudios Rurales de la Universidad Javeriana, que ha sido un importante apoyo académico para el sector. Con el propósito de que el principio de educación tenga una mejor aplicación en el cooperativismo colombiano y se superen algunas de sus debilidades, se deberían adoptar disposiciones como las que proponemos a continuación. Las organizaciones solidarias de primero, segundo y tercer nivel, deben desarrollar un plan integrado nacional de educación cooperativa, que busque formar a un hombre nuevo para una Colombia nueva, más productivo en lo económico, más democrático y tolerante en el manejo del poder, más solidario en lo social, con mayor capacidad de afecto en sus relaciones interpersonales y con alta capacidad de complacencia estética para una vida integra y armoniosa. Cada entidad manejará un proyecto educativo cooperativo, que consultara el plan nacional y con un sistema de créditos para los usuarios del plan. El Estado, a su vez, deberá garantizar la formación cooperativa básica de los colombianos, introduciendo al área de economía solidaria en los ciclos de educación Básica. Eduardo Gutiérrez Arias


114

3.7

PRESENTE DEL COOPERATIVISMO COLOMBIANO

Para analizar el estado del cooperativismo colombiano vamos a examinar primero unos cuadros comparativos de los dos últimos años, tomados de las informaciones estadísticas que maneja la Confederación de Cooperativas de Colombia sobre su distribución en los tres grandes subsectores como son: las cooperativas, los fondos de empleados y las asociaciones mutuales que, desde la Ley 79 de 1988, fueron definidos como los tres componentes del sector y que la Ley 454 de 1998 ratificó. Veamos primero el número de organizaciones de los tres subsectores en los dos últimos años40: Distribución del número de organizaciones de economía solidaria en Colombia, 2010 y 2011 (número y % del total) 2010

2011 Fondo de Empleados 2.060 19,0%

Cooperativas 8.533 78,5%

Fondo de Empleados 2.102 20,5%

Cooperativas 7.848 76,6%

Asociaciones Mutuales 273 2,5%

Asociaciones Mutuales 292 2,9%

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Ecoopsos, Sistema de información Confecoop SIGCOOP, Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, Sistema Único de información de Servicios Públicos, Superintendencia Financiera de Colombia y Supe Superintendencia Nacional de Salud.

Lo primero que observamos de esta torta informativa es la reducción del número de organizaciones solidariasdel entre los años y 2011. Mientras en el primero, Distribución número de2010 asociados a organizaciones deel número de organizaciones era de 10.866, en el segundo fue de 10.242, una reducción de 624 economía solidaria en Colombia, 2010 y 2011 (número y % del total) organizaciones. Esta situación se dio por cuenta del subsector cooperativo que se 2010 2011 redujo en 685 organizaciones (de 8.533 en 2.010 pasó a 7.848 en 2011), mientras que los fondos de empleados y las asociaciones mutuales tuvieron un pequeño incremento. Fondo de Fondo de Cooperativas Cooperativas Empleados 862.398

5.131.780 82,8%

Empleados 922.239

5.384.133 82,6%

La reducción en el número de cooperativas se debió en buena medida a las políticas 13,9% 14,1% del gobierno para frenar la proliferación de cooperativas de trabajo asociado creadas por empresarios no sólo del sector privado sino también del público como intermediarias laborales para que una parte de los empleados de la empresa matriz fueran subcontratados con estas supuestas cooperativas reduciendo carga laboral por el no Asociaciones Asociaciones pago de prestaciones, parafiscalesMutuales e incluso impuestos. Es claro que estas supuestas Mutuales 213.134 cooperativas no fueron creadas de206.742 acuerdo a los principios y valores cooperativos 3,3% 3,3% e incluso eran violatorias de la propia ley cooperativa, por lo que los órganos de control Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Ecoopsos, Sistema de información Confecoop SIGCOOP, Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, Sistema Único de a información de Servicios Superintendencia Financiera de Colombiaen y Supe del Estado comenzaron requerirlas e Públicos, intervenirlas y eso conllevó el Superintendencia año 2011 a de Salud. la Nacional desaparición de muchas de ellas. Las verdaderas cooperativas de trabajo asociado no tuvieron ninguna dificultad y sólo se vieron en problemas aquellas dedicadas a la intermediación laboral. Distribución del número de empleados de organizaciones de economía solidaria en Colombia, 2010 y 2011 (número y % del total)

40 CONFECCOP. Desempeño del Sector Cooperativo Colombiano en el año 2011. P. 35

2010

Cooperativas 139.703 93,2%

Fondo de Empleados 5.449 3,6%

Cooperativas 138.549 93,0%

2011 Fondo de Empleados 5.532 3,7%


2010

2011 Fondo de Empleados 2.060 19,0%

Cooperativas 8.533 78,5%

Fondo de

Cooperativas 7.848 76,6%

Empleados Una mirada al cooperativismo desde el Huila 2.102 115 20,5%

También influyó en los resultados del sector la conversión de la Cooperativa Financiera Coomeva en Banco Coomeva, pues este nació como una sociedad anónima a pesar de que la cooperativa Coomeva es su principal accionista y, en general, de que sus socios Asociaciones Asociaciones provienen de la economía solidaria. Sin embargo este banco, como sociedad anónima, Mutuales Mutuales 292 es registrado dentro de las empresas273comerciales. 2,5%

2,9%

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Ecoopsos, Sistema de información Confecoop SIGCOOP, Superintendencia de Vigilancia Veamos cómo sedecomportó el número asociados en los mismos dos, años en y Seguridadahora Privada, Sistema Único información de Servicios Públicos, de Superintendencia Financiera de Colombia y Supe Superintendencia Salud. losNacional tresdesubsectores cooperativos.41

Distribución del número de asociados a organizaciones de economía solidaria en Colombia, 2010 y 2011 (número y % del total) 2010 Cooperativas 5.131.780 82,8%

2011 Fondo de Empleados 862.398 13,9%

Asociaciones Mutuales 206.742 3,3%

Cooperativas 5.384.133 82,6%

Fondo de Empleados 922.239 14,1%

Asociaciones Mutuales 213.134 3,3%

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Ecoopsos, Sistema de información Confecoop SIGCOOP, Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, Sistema Único de información de Servicios Públicos, Superintendencia Financiera de Colombia y Supe Superintendencia Nacional de Salud.

A diferencia del cuadro de organizaciones, en este otro sobre el número de asociados, Distribución del número de organizaciones deformas de se registra un notorio incremento dede lasempleados personas vinculadas a las distintas economía solidaria en Colombia, 2010 y 2011 (número y % del total) economía solidaria. El aumento es del 5.1%, siendo mayor en los fondos de empleados con 6.9%, seguido2010 por el de las cooperativas con el 4.9% y por último las mutuales 2011 con el 3.1%. Esto significa que los asociados que se perdieron por la liquidación de Fondo de Fondo de Cooperativas Cooperativas las intermediarias laborales que aparecían como cooperativas de trabajo asociado, fue Empleados Empleados 138.549 139.703 5.532 93,0% 93,2% ampliamente compensado por el 5.449 crecimiento en los otros subsectores cooperativos y 3,6% 3,7% solidarios. También es cierto que, en el caso de Coomeva, al mantenerse la cooperativa base de la organización (y dueña mayoritaria del Banco Coomeva) con más de 300.000 asociados, la creación del banco como sociedad anónima, no afectó este indicador. De esta manera el sector cooperativo alcanzó en el año 2011 un total de 6.519.506 Asociaciones Asociaciones asociados, de los cuales 5.384.133 Mutuales estaban vinculados a cooperativas (82,6% delMutuales total); 4.758 4.890 3,2% 3,3% 922.239 a fondos de empleados (14,1% del total) y 213.134 a asociaciones mutuales (3,3% total). Tomando ende cuenta que de lainformación población económicamente activa del país Fuente:del Elaboración propia a partir de datos Ecoopsos, Sistema Confecoop SIGCOOP, Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, Sistema Único de información de Servicios Públicos, Superintendencia Financiera de Colombia y Supe Superintendencia asciende aproximadamente a 22.640.000 personas, eso significa que el 28.8% de esta Nacional de Salud. población se encuentra vinculada a organizaciones de economía solidaria, siendo un registro significativo si lo comparamos con otros países del mundo y muy bueno para un país en vías de desarrollo. Comparado con la población total del país, hoy estimada en 46.000.000 de personas, nos muestra que de cada 100 colombianos, 14 se hallan asociados a organizaciones solidarias. 41 CONFECCOP. Op. Cit. P.35

Eduardo Gutiérrez Arias


Asociaciones Mutuales 206.742 3,3%

Asociaciones Mutuales 213.134 3,3%

116 Una mirada al cooperativismo desde el Huila

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Ecoopsos, Sistema de información Confecoop SIGCOOP, Superintendencia de Vigilancia

y Seguridad Privada,también Sistema Único de de Serviciossobre Públicos, el Superintendencia de Colombiagenerados y Supe Superintendencia Presentamos lainformación información número Financiera de empleos por el Nacional de Salud. sector cooperativo en cada uno de sus subsectores, como se registra a continuación.

Distribución del número de empleados de organizaciones de economía solidaria en Colombia, 2010 y 2011 (número y % del total) 2010 Cooperativas 139.703 93,2%

2011 Fondo de Empleados 5.449 3,6%

Asociaciones Mutuales 4.758 3,2%

Cooperativas 138.549 93,0%

Fondo de Empleados 5.532 3,7%

Asociaciones Mutuales 4.890 3,3%

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de Ecoopsos, Sistema de información Confecoop SIGCOOP, Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, Sistema Único de información de Servicios Públicos, Superintendencia Financiera de Colombia y Supe Superintendencia Nacional de Salud.

Tal y como lo muestra la torta, el número de empleados vinculados al sector solidario disminuyó en el año 2011, frente al registrado en el 2010, en un (-0.6%) al pasar de 149.910 a 148.971. Esta disminución tuvo su origen en la misma causa anotada anteriormente para el número de organizaciones (la liquidación de cooperativas de trabajo asociado que, con prácticas anticooperativas se habían dedicado a la intermediación laboral). Pero examinemos la información social y financiera únicamente de las cooperativas para ver cuál ha sido su evolución en los últimos seis años, desde el 2006 hasta el 2011, tal como se presenta en el siguiente cuadro tomado del último informe de CONFECCOP.

Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

117

COMPORTAMIENTO DEL SECTOR COOPERATIVO EN LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS42 No. de

año

No. de

DATOS EN MILLONES DE $

No. de

entidades asociados empleados

Activos

Pasivos

Patrimonio Ingresos Excedentes

Millones de pesos

2006

6.877

3.682.496 114.924 13.857.713

8.080.137 5.777.576 17.205.682 349.919

2007

7.349

4.020.334 111.951 16.871.647 10.255.902 6.615.896 20.230.356 373.914

2008

7.833

4.473.514 123.643 19.372.178 11.722.624 7.649.554 22.583.734 393.217

2009

8.124

4.821.763 137.888 21.200.500 12.856.786 8.343.715 24.529.649

2010

8.533

5.131.780 139.703 24.162.013 14.915.496 9.246.645 27.963.580 404.133

2011

7.848

5.384.133 138.549 24.186.004 14.330.148 9.855.400 27.901.478 370.925

El número de cooperativas creció en un 14% entre 2006 y 2011, al pasar de 6.877 a 7.848. Los asociados aumentaron en 46% pasando de 3.682.496 a 5.384.133, los activos, en un 74.5% subiendo de 13 billones857.713 millones de pesos a 24 billones 186.004 millones de pesos; el patrimonio, en un 70.6% elevándose de 5 billones 777.576 millones de pesos a 9 billones 855.400 millones de pesos y los ingresos tuvieron un incremento del 62.2% elevándose de 17 billones 205.682 millones de pesos a 27 billones 901.478 millones de pesos. El indicador de menor crecimiento fue el de los excedentes, que pasaron de 349.919 millones de pesos a 370.925 millones con un incremento de solamente el 6%. Esto no debe ser factor de preocupación porque el fin último de las cooperativas no es generar excedentes sino resolver necesidades de sus asociados y los excedentes se convierten, como quedó dicho anteriormente, en un puntal de apoyo para contribuir al desarrollo de la cooperativa, a prestar otros servicios sociales a los asociados y a garantizar estabilidad financiera. El alto crecimiento en los activos y en el patrimonio, superior al 70% en ambos casos, es un estimulante signo de salud financiera y de fortalecimiento del sector. Demuestra que el fantasma de la crisis que se vivió en los años de cambio de milenio fue totalmente conjurado y que la economía solidaria ha retomado el vigor y la pujanza que se observaron en los comienzos de los años 90 del siglo pasado, con la diferencia que una buena parte de los problemas y debilidades de aquel tiempo han sido superados en la actualidad, especialmente las normas y procedimientos de supervisión, muy especialmente del subsector financiero y de ahorro y crédito, como también de una gestión ateniéndose a indicadores y normas prudenciales que permiten prevenir y atenuar riesgos económicos, políticos, sociales y ecológicos. Aunque en la cooperativas no todo el patrimonio puede ser repartido entre los asociados, pues las donaciones y algunos fondos de destinación específica, al presentarse un caso de liquidación, irían a fortalecer programas sociales del Estado, conviene decir que en las cooperativas del país cada asociado tiene un patrimonio equivalente a un millón ochocientos treinta mil cuatrocientos cincuenta y dos pesos. 42 CONFECOOP. Desempeño Sector Cooperativo Colombiano, año 2011. P. 56

Eduardo Gutiérrez Arias


118 Una mirada al cooperativismo desde el Huila

Eduardo GutiĂŠrrez Arias


4.

CUARTA PARTE: HISTORIA DEL COOPERATIVISMO HUILENSE


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4.1

EXPERIENCIAS SOLIDARIAS EN EL ALTO MAGDALENA DESDE EL PERIODO PREHISPÁNICO HASTA COMIENZOS DEL SIGLO XX

Hemos querido, con este capítulo, mostrar cómo el cooperativismo en el Huila, si bien tuvo una aparición tardía, encontró en la prehistoria y la historia de los pueblos y naciones que poblaron estas tierras, formas culturales de cooperación y solidaridad que sirvieron de base cuando apareció y se gestó la cooperativa moderna. Hasta donde llega la investigación antropológica y arqueológica sobre los habitantes que poblaron el Alto Magdalena antes del arribo de los españoles,43 ninguna de las naciones que lo habitaron alcanzó un nivel de desarrollo que hubiera permitido el surgimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción fundamentales. La tierra fue siempre propiedad colectiva de toda la tribu, así como las instalaciones y equipos construidos para el disfrute colectivo, como la maloca y talleres para procesamiento de granos y tubérculos (maíz, frijol, yuca, etc.). La cultura prehispánica más estudiada de la región ha sido la agustiniana, cuya influencia se extendía hasta la zona del actual Municipio de Gigante, según los estudios de Luis Duque Gómez, Carlos Cuervo, K. Th. Preuss, Héctor Llanos y otros.44 Luis Duque Gómez caracteriza cuatro grandes periodos de esta cultura45: el arcaico, desde el año 3.300 hasta el 1.000 a. de C., el formativo, desde el 1.000 a. de C. hasta el 200 a. de C., el clásico regional, desde el 200 a. de C. hasta el 800 d. de C. y el reciente, desde el año 800 d. hasta el 1.600 de nuestra era. El periodo de esplendor de la escultura megalítica de San Agustín fue el clásico. No está plenamente establecido las razones por la cuales ésta cultura desapareció, unos 700 años antes de la llegada de los españoles, pero lo que sí se sabe es que en ninguno de los periodos se avanzó hacia formas de propiedad privada del principal medio de producción de la época, que era la tierra.

Megalito de la cultura agustiniana en el parque arqueológico de San Agustín 43 Véase “Historia General del Huila” volumen I, los artículos de Luis Duque Gómez, Héctor Llanos, Cesar Augusto Velandia, José Vicente Rodríguez, Bernardo Tovar y Hernán Clavijo. 44 Historia General del Huila. Academia Huilense de Historia. Director Bernardo Tovar. Tomo I 45 Duque Gómez, Luis. San Agustín. Historia General del Huila. Tomo 1, pag. 146.


122 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Otra cultura que ha llamado la atención de la arqueología nacional es la de Tierradentro, en el Municipio de Belalcázar, en el Cauca, pero con mucha influencia en la zona de La Plata y con grandes nexos y similitudes con la agustiniana. Últimamente ha despertado el interés de los investigadores la llamada cultura Santana, ubicada en el corregimiento del mismo nombre en el Municipio de Colombia. Es bueno decir que el estudio de todas estas culturas prehispánicas es aún muy incipiente y falta mucha investigación para tener mejores certezas sobre la vida económica, social, cultural y política de esos pueblos. Esto no obsta para adelantar hipótesis y comentarios en correspondencia con el estado actual de las investigaciones. El arqueólogo español José Pérez de Barradas, invitado por el gobierno de Eduardo Santos durante los años 1936 y 1937 afirmó sobre la cultura de los hombres del periodo clásico agustiniano46: “El Hombre de la cultura de San Agustín no pensaba en sí mismo sino en los poderes sobrenaturales y en la vida de ultratumba. Para el vivir diario se contentaba con chozas de paja, pero, para sus dioses, construía templos de pesadas piedras, que laboraba y acarreaba de su primitiva cantera con titánico esfuerzo.” Después del hallazgo y excavación de la fuente ceremonial de Lavapatas, escribió sobre esta misma civilización47: “Debemos comenzar considerando al pueblo creador de esta antigua civilización megalítica andina, como una sociedad que tenía en un momento dado su propia vida y movimientos, que había desarrollado un pensamiento conformado en función de ciertos factores, que a su vez debieron influir sobre otros pueblos y otras sociedades”. Lo que éste y otros autores proponen es el carácter autónomo e independiente de esta civilización y su capacidad de influencia sobre pueblos vecinos en una cosmovisión panteísta, pero solidaria, que aquí podríamos llamarla panteísmo solidario. La comunión del hombre con la naturaleza y su integración con las fuerzas más poderosas de la misma a las que les rendía tributo y admiración como seres superiores: el sol, la luna, el agua, las montañas, los animales como el jaguar, la serpiente, la rana, y las plantas de las que se nutría y con las que se curaba, como la coca, hacían parte de un universo armonioso que se debía respetar para no desatar la ira y el castigo de los dioses. Como arquitectos, alfareros, agricultores y cazadores, su vida dependía de la solidaridad. Solidaridad en la producción agrícola que los proveía todo el año de su esencial dieta alimenticia y cuyo proceso de siembra, cuidado, recolección, depósito y consumo se hacía comunitariamente bajo la dirección de los caciques y chamanes. Solidaridad en el transporte de las grandes rocas para la construcción de las tumbas, estatuas y monumentos a los dioses, cuyo diseño y elaboración seguramente estaba a cargo de artistas destacados. Solidaridad en la defensa de su territorio y bienes colectivos. Solidaridad en la distribución del producido de la caza. Solidaridad en la construcción de caminos y sistemas de comunicación, de las viviendas y de sitios públicos como las malocas. En el ejercicio de esta solidaridad aparecieron instituciones como la minga, que seguramente tenía su reglamentación como hoy la tienen los campesinos y cabildos 46 Llanos Vargas Héctor. El Huila Prehispánico. Historia General del Huila. Tomo 1, pag. 96. 47 Op. Cit. Pag. 97

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indígenas de la región, herederos de esta tradición y por medio de la cual realizan una buena parte de sus asuntos públicos como el arreglo de caminos, la construcción de bodegas para depositar las cosechas e incluso como medio para realizar sus protestas frente al Estado. La participación en la minga tenía, como hoy, un carácter obligatorio, pero la comunidad lo hacía de forma voluntaria y entusiasta en la misma forma como los católicos van hoy a la misa dominical. Permítanme aquí una pequeña digresión. Es posible que la Gaitana, cuando convocó a su tribu (los Yalcones) y a las naciones vecinas para enfrentar y castigar a Pedro de Añasco por la incineración de su hijo Timanco y, además, para expulsar a los españoles de sus territorios, les propuso hacerlo a través de una gran minga. Los cronistas españoles que mencionan el caso hablan de un ejército indígena de 12.000 guerreros, algo que incluso hoy no es fácil de convocar. Claro que, en el Cauca, las mingas de protesta convocadas por el CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca) en los últimos años, han logrado convocar cerca de 60.000 personas, como en el caso de la marcha del año 2008 dirigida por el pueblo Nasa que recorrió 120 kilómetros desde Santander de Quilichao hasta Santiago de Cali, reclamando, como hace mucho tiempo, las tierras ancestrales de sus cabildos y protestando por la muerte de algunos de sus miembros a manos de miembros de las Fuerzas Armadas estatales. La solidaridad se practicaba entre los miembros del clan, que para el caso de estas naciones con alguna influencia de la cultura incaica, se llamaba el Ayllú y que reunía a las personas con vínculos de sangre, con un pasado común y origen geográfico común. Estas familias se daban una forma de gobierno encabezada por los caciques, entre los cuales existía el cacique mayor, quienes eran los jefes políticos y militares; los chamanes, que eran los jefes religiosos y los portadores de los conocimientos médicos, culturales y, en general, de sus tradiciones. Ejemplos de caciques mayores entre los Yalcones fueron Pigoanza, Abirama, Meco, Añiolongo, Inando y la Gaitana. Es bueno recordar aquí que algunos investigadores como Luis Duque Gómez, plantean la existencia de una estratificación social en la nación que creó la cultura agustiniana. Al respecto, dice:48 “La estatuaria, los grandes aterrazamientos para la localización de las necrópolis, los muros de contención en los bordes de las mismas, las tumbas revestidas de grandes lajas, algunas pintadas, cubiertas con montículos artificiales de tierra, coronados con templetes funerarios, las fuentes ceremoniales labradas en la roca viva, indican que en el periodo Mesitas Medio (del siglo V al siglo IX d. de C.) de nuestro cuadro cronológico y secuencia cultural, se refleja una adelantada organización del trabajo y la existencia de una estratificación social que dé una secuencia cultural, puesto que la cerámica y otros elementos del ajuar funerario atestiguan la contemporaneidad entre unas y otras. Tal estratificación social estaría basada, quizás, en grupos ocupacionales y en una jerarquía política y religiosa.” Siguiendo estas reflexiones de Luis Duque Gómez podríamos pensar que los grupos ocupacionales podrían ser los agricultores, los alfareros, los ingenieros (para darle un nombre a los encargados del transporte y tallado de los grandes monumentos megalíticos) y los gobernantes y sacerdotes, con algunos privilegios como la poligamia 48 Duque Gómez, Luis. Op. Cit. P. 141

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124 Una mirada al cooperativismo desde el Huila y el disfrute de viviendas y alimentación mejores. Sin embargo, nada hace pensar que esta élite de sacerdotes (chamanes) y gobernantes (caciques) hubiera adquirido la connotación de clase parasitaria y nobiliaria, explotadora de las otras clases sociales. Hasta donde llegan los actuales estudios, esos estamentos, aunque con algunos privilegios, ocupaban una función económica y social útil, organizando el trabajo colectivo, promoviendo la salud pública, planificando la defensa del territorio, etc. A la llegada de los españoles, las tierras que hoy conforman el Departamento del Huila estaban pobladas por 4 grandes naciones: Yalcones, Paeces, Timanaes y Pijaos49 tal como lo plantea el antropólogo José Vicente Rodríguez, profesor de la Universidad Nacional de Colombia y uno de los investigadores que trabajaron en la Historia General del Huila. Quizá deberíamos agregar a estos, la nación Andaqui, pues aunque no está claro si fue un pueblo autónomo o hizo parte de las confederaciones Pijao o Paéz, su influencia fue notoria en la época de la conquista y la colonia. Todos eran pueblos guerreros que defendieron con coraje y valor su territorio contra el invasor español, tal como lo prueban los continuos ataques y los incendios de las primeras poblaciones como Timaná, Neiva y La Plata. A pesar de su cohesión social y su unidad para enfrentar al invasor, la superioridad tecnológica y en estrategia y táctica militares de los españoles, sumado a las enfermedades con que contagiaron a los nativos que carecían de defensas orgánicas para las mismas (viruela, sarampión, rubeola, dengue, malaria, influenza etc.) diezmaron la población y permitieron que con la espada y la cruz, terminaran dominándola. El profesor José Vicente Rodríguez, en el artículo ya citado50, dice que a la llegada de los españoles el Alto Magdalena tenía una población cercana a los 150.000 habitantes. Ciento cincuenta años después, esa población se había reducido a 20.000. Una parte de estas naciones emigró a la selva y otra parte se sometió, adoptando el método de la resistencia pasiva frente al dominador. Esto permitió el surgimiento del sincretismo cultural, presente en todas las manifestaciones sociales y espirituales de esta región. Las mingas y los convites se convirtieron en expresiones permanentes de nuestra vida rural, así como las leyendas y mitos del Mohán, la Madremonte, La Candileja y los Duendes que fueron una herencia de esa cosmovisión panteísta de nuestros antepasados nativos. Incluso la religión católica, y a pesar del esfuerzo de Roma por defender la ortodoxia, se vio matizada con prácticas y ritos nacidos en la cultura indígena. La comunidad religiosa, que con una visión más humanista quiso integrar la cultura de los dominadores con la de los dominados, fue la Compañía de Jesús. Son muy conocidas las misiones jesuíticas guaraníes en el Paraguay, llamadas Reducciones, en las que enseñaban a los indígenas técnicas agrícolas, artesanales y de construcción, en un modelo organizacional de tipo comunista, casi como lo propuso Tomás Moro en su “Utopía”. Las Misiones eran pequeñas comunidades autosuficientes en las cuales se producía casi todo lo necesario para una vida digna con un excedente que entregaban a la Comunidad Jesuita. Los comuneros se ocupaban del trabajo, la educación y la actividad religiosa. Se practicó la democracia, y las relaciones de los misioneros colonizadores y los indios guaraníes eran de respeto y cooperación. Las decisiones se 49 Rodríguez C., José Vicente. El Hombre de Tesalia. Historia General del Huila. Tomo 1, P. 201. 50 Rodriguez C., José Vicente. Op. Cit. P.208

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tomaban más por consenso que por coerción. Las misiones duraron desde 1.609 hasta 1.768, cuando fueron expulsados los jesuitas por conflictos con la corona española. Hemos hecho está mención a las Reducciones Guaraníes porque también en el Alto Magdalena hicieron presencia los jesuitas y fundaron la más importante hacienda ganadera de la colonia en el sur de Colombia, la hacienda Aposentos, ubicada básicamente en el actual Municipio de Villavieja, de unas 20.000 hectáreas y con un hato ganadero de 10.000 cabezas de ganado vacuno, que proveía en buena medida las necesidades de carne de la capital del virreinato, Santafé de Bogotá. Aunque el sistema de organización económico-social fue muy diferente al de las reducciones guaraníes, sin la solidaridad y el comunitarismo de aquellas, sí representa un modelo de producción moderna (el primero en la región) casi de tipo capitalista, en el cual sobresale la racionalidad burguesa, con un ritmo permanente de inversiones, rigurosidad contable, supervisión administrativa jerarquizada, homogeneidad en los procesos productivos y una infraestructura que manejaba las mejores tecnologías agropecuarias de la época (buenos corrales, división de potreros de acuerdo al tipo de ganado, áreas de cultivos, talleres de carpintería y herrería, etc.), con una relación de mayor sensibilidad hacia los trabajadores que la ofrecida por los encomenderos. Había dos categorías de peones: los concertados, que eran campesinos e indígenas que trabajaban en la hacienda en condiciones de servidumbre, a quienes se les otorgaba permiso para construir su propia vivienda y se les entregaba un pequeño terreno para cultivos de pan coger y ganadería de especies menores (cerdos, aves, cabras), y los esclavos, también de dos orígenes: Los negros traídos del África y los indígenas capturados en combate, que la corona vendía como esclavos. Tanto en sus relaciones con los concertados como con los esclavos, los jesuitas preferían la persuasión a la represión. Permitían que ellos conservaran sus costumbres y tradiciones. La labor de evangelización en la religión católica estaba acompañada de un proceso educativo y de humanización que facilitaba una administración racional del trabajo. Fomentaban las relaciones conyugales, lo que facilitaba el incremento de los esclavos y las peonadas de concertados, aumentando la mano de obra como principal recurso productivo de la hacienda. Las grandes celebraciones estaban reglamentadas para su realización durante varios días de jolgorio, al que la Compañía contribuía con la entrega de licor y comida. La hacienda operó desde el año 1631, en que fue fundada por la Compañía de Jesús, hasta el año de 1767 en que la comunidad religiosa fue expulsada por la corona. El hecho conllevó a un enfrentamiento de las autoridades coloniales con los esclavos y concertados, inconformes con la expulsión, algunos de los cuales huyeron o compraron su libertad con ahorros que habían logrado con las canonjías que les daban sus anteriores amos. Eso se refleja en los inventarios de la confiscación, pues de 89 esclavos que tenía la misma solo 37 fueron reportados en Santafé de Bogotá al momento de la liquidación. También se rebelaron los concertados, pues conocían el trato despótico y expoliador dado por los encomenderos y quisieron impedir este cambio. En definitiva, después de la expulsión, la hacienda entró en crisis y terminó siendo disuelta en pequeños hatos, pero dejó una estela de enseñanzas culturales productivas para la región, que hoy el cooperativismo huilense debería asimilar para su proyecto de desarrollo empresarial regional. Eduardo Gutiérrez Arias


126 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Los pueblos indígenas del Alto Magdalena, una vez sometidos a la corona española, fueron asignados a las diferentes encomiendas creadas en la región bajo la dirección del encomendero al que tenían que pagar los tributos en especie y trabajo, tasados en las leyes de indias para este tipo de institución. Pero, a mediados del siglo XVII y como una forma de suavizar el trato hacia los aborígenes, se instituyeron los resguardos, zonas geográficas generalmente de baja productividad, que se entregaban a las distintas comunidades para que en ellas vivieran, trabajaran y disfrutaran de sus recursos, debiendo siempre pagar tributos a la corona. En lo que hoy es el Huila, funcionaron en la colonia varios resguardos, siendo los más conocidos el del Caguán, el de Teruel, el de Íquira, el de Otás, el de Hobo, el del El Alto, el de San Miguel del Paso, el de Nátaga, el del Pital, el de La Jagua, el de Naranjal y el de Acevedo. En estos cabildos, las tribus conservaron buena parte de sus costumbres, actividades económicas, relaciones de producción y formas de gobierno. El idioma y la religión fueron progresivamente sustituidas por las del colonizador. Sólo algunas naciones, como los Paeces, lograron conservar su idioma. También se mantuvieron los lazos de solidaridad comunitaria, esenciales para su supervivencia como pueblo. Al producirse la independencia, la lucha por las tierras de los cabildos que habían iniciado en la colonia los encomenderos así como colonos blancos y mestizos, se incrementó y facilitó por haber perdido vigencia las leyes de indias que protegían a los aborígenes, especialmente promovidas en el Virreinato de la Nueva Granada por Fray Bartolomé de las Casas. De esta manera, buena parte de los cabildos del Alto Magdalena desaparecieron, aunque los indígenas siempre reclamaron su derecho a los mismos. Incluso esas luchas han llegado hasta nuestros días como la de los Tamas, que habitaron el actual corregimiento del El Caguán, hasta conformar los cabildos La Gabriela y Paniquita en años recientes, después que el Estado colombiano, especialmente a partir de la constitución de 1991, desarrollo una legislación favorable a los pueblos nativos. Entre las formas próximas a la economía solidaria, que se desarrollaron con la consolidación de la República en el siglo XIX, es necesario mencionar las sociedades democráticas gestadas por artesanos, comerciantes e intelectuales. Aunque tuvieron un carácter bastante gremial por el interés de los artesanos en defender a través de ellas su oficio y por tanto su radical oposición al librecambismo, divulgaron las ideas más avanzadas y democráticas de Europa y Norteamérica en el mencionado siglo. José María Rojas Garrido51 fundó en Neiva, en 1848, la “Sociedad Democrática”, uno de cuyos propósitos fue divulgar las ideas y programas de la revolución que había tenido lugar en Paris en ese año y que después sería objeto de estudio en los textos de Carlos Marx especialmente en “El dieciocho brumario de Luis Bonaparte”. Esta Sociedad Democrática nació sólo un año después que se creara la Sociedad de Artesanos y Labradores de Bogotá en 1847 bajo el liderazgo de Ambrosio López, José María Vega y Miguel León, una de las primeras organizaciones de este tipo nacidas en el país. Esto demuestra lo conectada que estaba la región del Huila en esos años, con las ideas más avanzadas y democráticas de la época. 51 http//es.wikipedia.org/wiki/Literatura_huilense.

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Rojas Garrido fue líder del liberalismo radical, nació en Agrado (Huila), fue uno de los mejores oradores que ha tenido el país, ocupo altos cargos de Estado como gobernador del Estado Soberano del Tolima, senador de la República, ministro de Estado en varias oportunidades y en diferentes carteras, constituyente muy activo de la Convención de Río Negro, de 1863, de la que el padre del romanticismo francés, Víctor Hugo, dijo que parecía una constitución para ángeles. También fue Presidente de la Republica durante dos meses en 1866 y uno de los hombres públicos más destacados en el periodo de gobiernos radicales y predominio del federalismo, entre 1850 y 1887. Junto a este caudillo liberal, es necesario mencionar otros personajes que también contribuyeron a afirmar una concepción liberal del Estado con ideas como la separación de poderes entre la Iglesia y el Estado y, por tanto, la afirmación de un estado laico, la universalización de la educación bajo la dirección del Estado, la autonomía de las regiones bajo la figura de estados soberanos, la protección y fomento de la industria y la artesanía y el desarrollo de la agricultura. Entre esos otros personajes debemos mencionar a José Hilario López, soldado de la guerra de independencia, senador, embajador y ministro en diferentes periodos, Presidente de la República entre 1849 y 1853, quien concedió la libertad a los esclavos durante su gobierno. Aunque nacido en Popayán, fue uno de los más activos políticos y militares en el tiempo en que existió el Estado Soberano del Tolima, habiendo sido su gobernador entre los años 1862 y 1864. Murió en Neiva en 1883 y fue enterrado en Campoalegre. También debemos destacar al general Tomás Cipriano de Mosquera, que aunque también era oriundo de Popayán, contribuyó en su segunda presidencia a la separación de las provincias de Neiva y Mariquita del estado de Cundinamarca en el año 1861 y a la creación con ellas del Estado Soberano del Tolima, de la que fue su primer gobernante. En la antigua provincia de Neiva (lo que hoy es el Departamento del Huila), en la segunda mitad del siglo XIX, no sólo existió la Sociedad Democrática creada por Rojas Garrido sino que aparecieron otras en las que se organizaron artesanos, comerciantes, profesionales e intelectuales de pensamiento liberal e incluso hacendados vinculados a los más importantes renglones productivos como la ganadería, el tabaco, el cacao, el añil y la quina. Tal como lo sostiene Delimiro Moreno Calderón en su estudió “Entre la Federación y el Centralismo”52, Neiva fue la capital del Estado Soberano del Tolima, la mayor parte del tiempo, desde 1861 hasta 1887, porque era una región influyente en los campos económico, político, social, cultural e intelectual. Sus políticos y militares, tanto liberales como conservadores, siempre estaban presentes en los altos cargos de casi todos los gobiernos nacionales de la época. Las exportaciones de tabaco, quina y cacao, provenían en buena proporción de esta región y las ideas avanzadas del liberalismo y el socialismo, tenían eco tanto en los debates y foros políticos como en los periódicos y publicaciones que circulaban con profusión en la región por esos años. Pero la derrota de los liberales en las guerras civiles de 1876, 1885, 1895 y la llamada “Guerra de los Mil Días”, de 1899 a 1901, el triunfo de la regeneración conservadora, con Rafael Núñez a la cabeza, (como otros personajes de la historia nacional, este expresidente comenzó siendo un liberal y terminó como uno de los conservadores más tradicionalistas), la consolidación de la constitución de 1886 que acabó con el 52 Moreno, Delimiro. Entre la Federación y el Centralismo. Historia General del Huila. Volumen 2, Pp. 113 – 165.

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128 Una mirada al cooperativismo desde el Huila federalismo, regresó al concepto teocrático de la hegemonía de la religión católica en el Estado colombiano, le entregó la educación a la jerarquía católica, centralizó el poder en la Presidencia de la República, fortaleció el latifundio y, en el caso del Estado del Tolima, que la reforma constitucional de Núñez transformó en el Departamento del Tolima, se llevó su capital a Ibagué, más cercana de Antioquia y a la naciente zona cafetera, porque el sur, para este presidente, poco contaba, tal como lo sostiene Delimiro Moreno en el texto ya citado53. Sumado a los graves conflictos religiosos que en esta zona se crearon con el cambio de régimen y el predominio y fundamentalismo religioso que adquirió por estos años monseñor Esteban Rojas, excomulgando y proscribiendo toda idea de progreso bajo la sospecha de herejía, masonería y satanismo, condujo al declive político, cultural y económico de la región que, en 1905, se transformó en el Departamento del Huila. Es verdad que en el movimiento desplegado a nivel regional para separar la parte sur del Tolima y crear el Departamento del Huila, estuvieron todos los partidos políticos, la iglesia (incluido monseñor Esteban Rojas) y en general la fuerzas vivas de la región. Tal era el repudio y rechazo que estaban generando las autoridades departamentales en su inmensa mayoría oriundas del norte del Tolima y que poca o ninguna atención le prestaban a los problemas y necesidades del sur. Comienza así un periodo de la historia regional signado por el predominio absoluto del partido conservador y especialmente por el clero que, bajo la égida de monseñor Estaba Rojas, obispo de Garzón, no se limitaba al liderazgo espiritual y moral sino que hacia presencia muy activa y decisiva en la mayoría de actividades políticas, como las elecciones, la selección de candidatos, el nombramiento de gobernadores y alcaldes, etc. Esta situación se mantiene hasta el año de 1930, cuando hay un viraje en la política nacional y gana las elecciones el candidato liberal Enrique Olaya Herrera. Es claro que en un ambiente cultural y espiritual dominado por el tradicionalismo, en un época en que el cooperativismo se veía como una corriente de pensamiento próxima al socialismo y al comunismo que la iglesia combatía con todas sus fuerzas, sumado al estancamiento en el desarrollo económico que se vivió en estos años, no hubo un ambiente propicio para el nacimiento y despegue del movimiento cooperativo en las primeras décadas del siglo XX.

53 Moreno, Delimiro. Op. Cit. P.162

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4.2 EL COOPERATIVISMO REGIONAL DURANTE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX El Huila no aparece como una región de importante crecimiento cooperativo en las décadas de los años 30, 40 y 50 del siglo pasado. Una revisión de la información registrada en el Anuario General de Estadísticas de la Superintendencia de Cooperativas de los años de 1937 a 1955 que reposa en los archivos del autor54, muestra cómo para el año de 1937 en el Huila sólo figuraban registradas dos cooperativas con 103 asociados, mientras en el país aparecían 34 con 19.886 socios. Para el año siguiente (1938) en la misma fuente estadística aparecen constituidas 3 cooperativas en el Huila con 145 socios y un valor de operaciones por $9.398.25, mientras en el país el dato es de 120 cooperativas con 27.498 socios y operaciones por $2.301.324.61. Doce años después, en 1950, la información de la Superintendencia de Cooperativas da cuenta de la existencia en el Huila de 5 cooperativas con 495 socios mientras en el país la cifra es de 473 entidades solidarias con 145.943 socios. La misma información para el año de 1955 trae el dato de 7 cooperativas con 434 socios en este departamento contra 447 en todo el país, con 135.047 socios. Dentro de las cinco entidades cooperativas que la Superintendencia ubica en el Huila en 1950, figuran las dos más antiguas cooperativas creadas en la ciudad de Neiva y que se han mantenido y desarrollado hasta nuestros días. Nos referimos a Cootranshuila, y Coomagisterio. Una información más completa sobre el desarrollo de estas cooperativas hasta nuestros días se podrá encontrar en los capítulo 5.4 y 5.5 de este libro, bajo los títulos: “COOTRANSHUILA: el mérito de ser la pionera en el cooperativismo huilense.” y “CONFIE: cómo los educadores construyen su empresa financiera”.

Funcionarios de Coomagisterio en 1989 54 Anuario General de Estadísticas de la Superintendencia de Cooperativas de los años 1937 a 1955. Documento mimeografiado en poder del autor. .


130 Una mirada al cooperativismo desde el Huila La razón para este lento proceso de surgimiento del cooperativismo en la región está en la tardía penetración del capitalismo en la región. Aunque desde la colonia la zona del Alto Magdalena fue un importante productor de ganado para el virreinato de la Nueva Granada, el método de explotación fue la gran hacienda encomendera, con relaciones de servidumbre feudal que frenaban el desarrollo del comercio, la industria y la banca. Al llegar la República, se mantuvo el latifundio ganadero con sus relaciones de servidumbre, aparcería y colonato. Neiva permaneció por 300 años como un pueblo cabeza de región agropecuaria de carácter patriarcal con menos de 10.000 habitantes. Un censo del año 1779 le daba 3.085 habitantes, para 1810 había disminuido a 1.600 personas y 100 años después, en 1912 se censaron 9.600 moradores. En 1950 las estadísticas oficiales contabilizaban 50.954 neivanos, en 1970 116.681, en 1980 152.926, en 1990 el dato era de 235.141 y en 2010 de 356.000 residentes.55 Esto demuestra que el gran crecimiento urbano de la ciudad se presentó en los últimos 50 años, acompañando el desarrollo del comercio, el transporte, la banca, la industria y los servicios. La agricultura comercial, que aparece en los años 20 y 30 del siglo pasado con el arroz, el café, el cacao y el algodón, registra un especial crecimiento en los años 60 y 70 con el mejoramiento de los sistemas de riego, los avances en la maquinización agrícola y algunos programas de reforma agraria. Las dos cooperativas que sobrevivieron, de las creadas antes de 1960, fueron aquellas que lo hicieron sobre sectores gremiales que demandaban con urgencia una solución a sus problemas. En el caso de los transportadores, se trataba de pequeños empresarios dueños de uno o parte de un vehículo, que requerían la organización del servicio para tener rutas estables y la unidad frente a la competencia de empresarios grandes y medianos. En el caso de los maestros, el ahorro y el crédito eran una necesidad vital y el muy débil sistema financiero del momento no tenía la capacidad ni el interés para absolver su demanda. Para la década siguiente, con el fortalecimiento empresarial de la ciudad, comienzan a aparecer, al lado de los sindicatos, las cooperativas cerradas de empresa como lo veremos en el siguiente capítulo.

55 Información tomada del estudio realizado por la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales, dirigido por el profesor Jaime Hernán Quintero Quiroga, con el título “Formulación y evaluación de posible modelos de crecimiento del tránsito de Neiva en función de variables indirectas medibles” elaborado con destino a la Alcaldía Municipal y que se encuentra tanto en los archivos del Municipio como en su página web.

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4.3 AUGE Y CONSOLIDACIÓN DE LA ECONOMÍA SOLIDARIA OPITA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX Entre los años 50 y 70, la ciudad despertó de su largo letargo, dejó de ser un pueblo grande y se transformó en una ciudad tercermundista saturada de problemas, muchos de ellos originados en su implanificado y rápido crecimiento y también en la indolencia e impericia de sus gobernantes. Su población se triplicó en 30 años, su área urbana56 que en 1960 era de 503 hectáreas pasa a 790 en 1967 y a 1794 en 1985. Se organizó el sistema de transporte urbano, nació la universidad pública, se desarrolló el comercio y el sistema bancario y aparecieron las primeras empresas industriales. El desarrollo de la radio y la aparición de la televisión permitieron conocer los logros del cooperativismo en el mundo y los avances de este movimiento en los departamentos de mayor desarrollo del país. En 1959 nació Uconal57 como organismo cooperativo de segundo grado, apoyado por la central obrera UTC y por la iglesia católica que por este medio proyectaba su labor social y procuraba frenar la influencia de la izquierda marxista. En su primera etapa, Uconal se dedicó al fomento cooperativo, especialmente el de ahorro y crédito, dada la influencia y el apoyo que recibía del cooperativismo norteamericano organizado en torno al Consejo Mundial de Cooperativas de Ahorro y Crédito (WOCCU). En 1963 el gobierno actualiza y mejora la legislación cooperativa con la expedición del Decreto Ley 1598 que facilitó el crecimiento del cooperativismo. En Neiva, por los años 60, ya existían sindicatos de empresa, la mayoría afiliados a la UTC. Fue precisamente al lado de estos sindicatos que comenzaron a surgir las cooperativas de ahorros y crédito, de tipo cerrado, que sólo recibían asociados pertenecientes a la empresa. La idea era que mientras el sindicato protegía los intereses laborales y gremiales del trabajador, la cooperativa lo hacía en el terreno económico resolviendo necesidades como el ahorro, el crédito, el consumo de artículos de primera necesidad, especialmente electrodomésticos, y el mercado de granos. Mencionemos algunas de las cooperativas de ahorro y crédito de mayores reconocimientos surgidas por esos años. Utrahuilca, fue creada el 8 de diciembre de 1966, día de la Inmaculada Concepción, en una asamblea de 30 trabajadores de obras públicas del Municipio de Neiva, el Departamento y la Nación, celebrada en el Templo Colonial, habiéndosele dado el nombre de Cooperativa de Ahorro y Crédito de Neiva.58 El promotor de la iniciativa fue Francisco A. Gordillo quien, por la época, ostentaba el cargo de secretario ejecutivo de la Unión de Trabajadores del Huila y Caquetá (UTRAHUILCA), federación afiliada a la UTC. Se contó para ello con la asesoría de UCONAL y se financió parcialmente con las cuotas de inscripción y aportes otorgados por el SENA. Su capital inicial fue de QUINIENTOS TREINTA PESOS ($530). El 9 de enero de 1967, la Superintendencia Nacional de Cooperativas le concedió personería jurídica mediante Resolución No. 0007. Su Consejo de Administración provisional estuvo conformado por Francisco A. Gordillo, Gilberto Vargas Motta y Humberto Endo López con suplencia de Néstor Trujillo, Libardo Bravo y Jesús M. Villegas. 56 Monografía de Neiva en enciclopedia Wikipendia, página web. 57 Francisco Luis Jiménez Arcila, Op. Cit. P. 63 58 Acta de constitución de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Neiva, hoy Utrahuilca, que reposa en los archivos de la entidad.


132 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Tres (3) años después, en la Asamblea realizada el 12 de abril de 1970, se aprobó la reforma estatutaria que incluyó el cambio de razón social por el de COOPERATIVA DE AHORRO Y CREDITO UTRAHUILCA LTDA., para dar cumplimiento al mandato del XI Congreso Nacional de la U.T.C. celebrado en Pereira en el mes de febrero, en el cual se hizo hincapié en la integración sindical y cooperativa y se aprobó que: “los servicios que establezcan las Federaciones Regionales de la U.T.C. deben llevar la sigla de cada una de estas, como reconocimiento al esfuerzo del movimiento sindical, el cual ha sido combatido por el gobierno y patronos”. (Acta No. 03), tal como nos lo cuenta José Vicente Vargas, uno de los ideólogos de esta entidad, quien escribió una reseña histórica de la organización, que reposa en los archivos de la misma, al igual que las actas de sus asambleas que sirvieron de fuente para este artículo59. Una monografía más amplia de la organización se encuentra en el capítulo 5.7 dedicado a la misma.

Valla publicitaria de Utrahuilca en Neiva

El 22 de septiembre de 1972, 35 empleados de la electrificadora del Huila se reunieron en el Municipio de Neiva para declarar constituida la sociedad denominada como Cooperativa de Ahorro y Crédito de Trabajadores de la Electrificadora del Huila Ltda. (COOPELECTROHUILA) con un patrimonio suscrito de $35.000. El 17 de abril de 1973, la Superintendencia Nacional de Cooperativas reconoció la personería jurídica a la entidad y el 23 de abril del mismo año se protocolizó la constitución de la cooperativa. Se establecieron como fines de la sociedad: ofrecer a sus asociados servicios de préstamo a una mínima tasa de interés, fomentar el ahorro, recibir depósitos de dinero, realizar cualquier otra operación complementaria a las anteriores dentro de las leyes vigentes y los principios cooperativos, y otras correspondientes a capacitación, contratación de seguros, ayuda mutua en casos de calamidad y otras formas de solidaridad. En varias oportunidades la cooperativa ha reformado sus estatutos y con ellos su razón social. En Agosto de 1.993 COOPELECTROHUILA, cooperativa especializada en ahorro y crédito, se convirtió en multiactiva, de vínculo abierto y recibió el nombre de COOFUTURO LTDA. Posteriormente, en Octubre de 1.994, cambia de nuevo su razón social por Cooperativa de Ahorro y Crédito del Futuro (CREDIFUTURO) abandonando la multiactividad y regresando a la especialización. 59 Reseña histórica de la Cooperativa Utrahuilca escrita por José Vicente Vargas, sin publicación, que reposa en los archivos de la misma.

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También surgió por ese tiempo, promovida por los empleados de Salud Pública Departamental, la Cooperativa de trabajadores de la Salud (COPSALUD) que años más tarde, al abrir su vínculo para recibir como asociados a cualquier persona natural, cambió también de nombre llamándose Cooperativa Financiera Andina (COFIANDINA). Esta cooperativa se convirtió en pocos años en la cooperativa financiera más grande del Huila y una de las principales del país, abriendo sucursales en otros departamentos como Caquetá, Putumayo, Tolima y en el Distrito Capital, pero fue una de las primeras en sufrir los efectos de la crisis financiera de 1999 siendo intervenida y liquidada por la Superintendencia Financiera. Otra cooperativa pionera en el ahorro y crédito en la ciudad fue Coptelepostal, creada inicialmente en Medellín por los empleados del servicio Postal Nacional, en el año 1939, bajo el impulso de don Lázaro Restrepo y con la sigla de Cooptelepostal, la que sirvió de modelo para que en Neiva, en 1967, un grupo de trabajadores del servicio postal Nacional y de Telecom, liderados por Tito León Salazar y Mario Osorio, constituyeran la Cooperativa del Servicio Postal (COPTELEPOSTAL) que, en 1992, cuando abrió su vínculo, modificó su nombre por el de COFICREDITO. Al igual que Cofiandina, tuvo un desarrollo extraordinario después de su apertura de vínculo lo que la llevó a abrir oficinas en otras regiones, como Antioquia y Bogotá, pero también sufrió los efectos de la crisis de finales de milenio y se liquidó por decisión de sus propios asociados en asamblea general en el año de 1999.

Mesa directiva de la asamblea de Cooptelepostal en julio de 1993. Aparecen de izquierda a derecha el gerente, Tito León Salazar, el parlamentario Jorge Eduardo Géchem, el gerente de Bancoop Ismael Cabrera y el directivo Eduardo Motta.

También surgieron en esta época y lograron cierto desarrollo, pero debieron ser liquidadas en los años de la crisis, la Cooperativa de Profesores de la Universidad Surcolombiana (COFIUSCO), la Cooperativa Multiactiactiva de Trabajadores de Obras Públicas del Departamento que, en 1992, se especializó en ahorro y crédito y pasó a llamarse CREDIACTIVA y la cooperativa de trabajadores del Inem (COOTRAINEM) que abrió su vínculo en los años 90 cambiando de nombre por el de Cooperativa Financiera de Colombia (COFICOL). En el año de 1999, la entidad, profundamente afectada en sus estados financieros, decidió incorporarse a Utrahuilca, decisión que fue apoyada por la Superintendencia de Economía Solidaria, que había sido creada en 1998 con la Ley 454, como una forma de mejorar la labor de inspección y vigilancia en el sector cooperativo, especialmente el de ahorro y crédito. Eduardo Gutiérrez Arias


134 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Como vemos, de las cooperativas de ahorro y crédito surgidas en los años 60 y 70 con vinculo cerrado y que a finales de los años 80 y comienzos de los 90 lo abrieron para recibir todo tipo de asociados, algunas fueron liquidadas al no poder resistir los efectos de la crisis en los años 1998, 1999 y 2000, y otras que manejaron con mayor prudencia sus operaciones de ahorro y crédito y sus gastos, pudieron resistir y hoy permanecen activas incrementando permanentemente sus asociados, sus activos y su patrimonio. Entre estas últimas podemos mencionar a Utrahuilca, Confíe, Credifuturo y Cofaceneiva, nacida, esta última, en los años 90 como producto de la transformación del Fondo de Empleados del Municipio de Neiva en Cooperativa. Si bien, el sector de ahorro y crédito fue el de mayor esplendor en las dos décadas que venimos examinando, no fue el único que surgió en la ciudad. Otros, como el de transporte, el de educación y el agropecuario también tuvieron un destacado florecimiento. Los primeros esfuerzos del Estado por crear un cooperativismo agropecuario antes de la década del 60 se vieron frustrados en Neiva y el Huila. El predominio de relaciones patriarcales en la ganadería y de una producción de subsistencia con pocos excedentes en la agricultura, no favorecieron la cooperativización de los productores del campo. Sólo en la segunda mitad del siglo XX, con el desarrollo de la agricultura comercial, aparecen las primeras cooperativas. Mención especial merece la Cooperativa de Caficultores del Huila, creada en asamblea general realizada en Neiva el 20 de Abril de 196360 a la que asistieron 91 socios, quedando protocolizada mediante escritura públicas No. 519 de junio 10 de 1963 otorgada en la Notaria Segunda de la ciudad. La Federación Nacional de Cafeteros, a través de la División de Cooperativas, y el Comité Departamental de Cafeteros del Huila, fueron los promotores de la iniciativa. La entidad tuvo un rápido crecimiento hasta el año 1970 en que contaba con 900 socios en los 35 municipios cafeteros del Huila. En 1973 se crea en Pitalito Cafisur, en 1975 nace en Garzón Coocentral y en 1979 se crea en La Plata Cooccidente. Esto hace que CafiHuila circunscriba su influencia a los cafeteros de la zona norte del Departamento. Desde el año 1999 hasta el 2003, la cooperativa sufrió una gran crisis económica, social y administrativa, a raíz de los bajos precios internacionales del café como resultado de la finalización del pacto internacional del café, el fin de las cuotas cafeteras que se fijaban a las naciones productoras y el ingreso a un mercado libre. También incidieron en la crisis de la cooperativa la recesión economica que sufrió el país en esos años y la crisis vivida por el cooperativismo, especialmente el de ahorro y crédito, que se propagó como epidemia hacia otros sectores. En estas circunstancias, la Federeación de Cafeteros, a través de la División de Cooperativas, como una forma de prevenir una eventual quiebra, orientó la fusión de las cooperativas cafeteras del Huila en una sóla. Sin embargo, la dirección y bases de Coocentral, entidad que mantenía una cierta estabilidad financiera y quería que el nuevo ente tuviera por sede la ciudad de Garzón y elegir el gerente, decidió manterse autónoma cuando no fueron aceptadas sus aspiraciones en la fusión. 60 Ver Acta de Constitución y escritura en los archivos de la cooperativa.

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De esta manera, solamente las asambleas extraordinarias de Cafisur y Cooccidente deciden incorporarse a Cafihuila y la asamblea de esta última aceptó las incorporaciones, conservando su personería jurídica y su NIT. El día 30 de Noviembre de 2001 se formalizó, mediante asamblea a la que asistieron delegados de las tres entidades (la receptora y las dos incorporadas), el proceso de fusión por incorporación de las cooperativas antes mencionadas. En esta asamblea se hace una reforma de estatutos de Cafihuila y allí se aprueba el cambio de nombre de la entidad por Cadefihuila, siendo el acto protocolizado en la Notaría Primera de Neiva, mediante escritura pública número 2131. Con esta incorporación, los empleados pasaron de 24 a 31. A partir de esa fecha también comienzan a impulsarse los laboratorios de calidad para apoyar los grupos asociativos que buscaban cafés de alta calidad y para los cuales el proceso de certificación de los mismos era muy importante. El paso es significativo porque contribuyó a hacer de este Departamento el primer productor de cafés especiales en Colombia. Cadefihuila es hoy la cooperativa más grande del Huila por ingresos como también la más grande del sector cafetero en el país por: ingresos, número de asociados, activos y patrimonio. Un estudio más amplio de la cooperativa aparece en el capítulo 5.3 con el título “CADEFIHUILA: enseña a hacer cooperativismo agrario”. Otra cooperativa agropecuaria que merece mención es Coagrohuila. Nació en el año 196761, con el impulso dado por el gobierno de Carlos Lleras Restrepo a la organización de cooperativas de parceleros beneficiarios de la reforma agraria, para que contaran con una organanización solidaria que hiciera la comercialización de sus cosechas y a la vez los proveyera de los insumos agropecuarios. Coagrohuila fue una de las pocas que logró consolidarse y proyectar un desarrollo sostenido hasta nuestros días, dado que la inmensa mayoría, cuando cambió la politica agropecuaria del Estado, en el siguiente gobierno de Misael Pastrana con el Acuerdo de Chicoral y la ley 4ª. de 1973 y los procesos de reforma agraria se vinieron a menos, ellas se extingueron y desaparecieron. La otra cooperativa agraria de amplia trayectoria y constante crecimiento nacida en la ciudad de Neiva es la Central de Cooperativa de Caficultores del Huila (CENTRACAFE) creada en el año de 1990 como organismo de segundo grado, promovido por las cuatro cooperativas cafeteras del Departamento y cuyo objeto fue el impulso, para los cafeteros asociados a las cooperativas de base, de programas de educación, salud, revisoría fiscal, asesorías jurídica y de sistemas, divulgación y comunicación gremial, provisión agrícola, programa de maquinaria y vías del Comité de Cafeteros del Huila y proyectos de los programas PNR, DRI y PLANTE. En el área del transporte, además de la mencionada Cootranshuila, debe destacarse a Coomotor, creada en 1961, pero cuya historia se remonta al año de 1956 cuando un grupo de choferes de taxis urbanos de Neiva62, decidieron iniciar gestiones para la creación de un sindicato. Hasta ese momento todos los taxistas de la ciudad estaban afiliados a la empresa Flotahuila gerenciada por Ignacio Artunduaga quien adolecía de un trato discriminatorio contra los choferes de plaza a los que intentaba sacar del gremio. Por esos maltratos y presiones, un grupo de conductores liderados por Juan Esteban Piza, Manuel Sabogal y Francisco González decidieron retirarse de la empresa y 61 Acta de constitución en archivos de la cooperativa. 62 Revista “Coomotor 30 años – 1961 – 1991” Pp. 51 a 53. Archivo de la cooperativa.

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136 Una mirada al cooperativismo desde el Huila crear un sindicato que los amparara en la prestación del servicio. Para reunir el número mínimo de 25 socios que exigía la ley laboral debieron recibir algunas personas que no tenían un vehículo de servicio público. Cuatro fueron los proyectos que el naciente sindicato se propuso gestionar: construir un mausoleo en el Cementerio Central para conductores, crear una cárcel de choferes, organizar un almacén de repuestos e insumos para el transporte y crear una cooperativa. Obtenida la personería jurídica del sindicato, los choferes propietarios de taxis se dieron a la tarea de crear la cooperativa que les permitiera competir con empresas rivales de la ciudad. Esto se logró en una asamblea realizada el 26 de septiembre de 1960 donde nació la Cooperativa de Motoristas del Huila y Caquetá (COOMOTOR), con 50 socios fundadores. Sin embargo, los estatutos sólo fueron aprobados en otra asamblea celebrada el 7 de marzo de 1961, y el 24 del mismo mes el Ministerio del Trabajo dio aprobación a los estatutos y les concedió la personería jurídica. El Director de Transporte de la ciudad les había otorgado una licencia provisional de 120 días para operar hasta que se les legalizara la personería jurídica. Cuando ya estaba en el límite para vencerse la licencia provisional, Juan Piza viaja a Bogotá y con el apoyo del senador Alberto Galindo logró, en menos de 24 horas, obtener el reconocimiento legal, lo que causó gran sorpresa y alegría entre los socios, pues les permitía seguir laborando con sus vehículos y utilizando el costado sur del hoy llamado Parque Santander, frente a la Catedral, como parqueadero, pero también generando gran disgusto entre la competencia, esto es, los afiliados a Flotahuila. El impacto de su creación y rápida expansión fue tan grande que meses después otras empresas pequeñas de transporte de la ciudad e intermunicipales se incorporaron a Coomotor.63 Entre esas debemos mencionar a Sidautos, Corautos, Transmixtos, Cideltra, Nepalvila y Transnorte. Con estas incorporaciones, en muy poco tiempo, la cooperativa se convirtió en la empresa de transporte más grande de la ciudad y del Departamento, calidad que aún ostenta en nuestros días. A finales de los noventa, al igual que muchas otras cooperativas, Coomotor atravesó por una grave crisis financiera originada en causas externas e internas. Entre las primeras, debemos citar la recesión que sacudió al país por esos años, la crisis sistémica del sector cooperativo y la libertad de tarifas en el servicio intermunicipal decretado por el Estado y, entre las segundas, están: el alto endeudamiento de la entidad, el desbordamiento burocrático, la contratación de créditos en moneda extranjera a la que siguió una aguda devaluación que elevó el valor de la deuda, y otros problemas administrativos como la importación de tractomulas sin estudios de factibilidad para el proyecto y la repotenciación subsidiada de vehículos, que colocaron a la empresa al borde de la liquidación. Al llegar a la gerencia el ingeniero Armando Cuellar Arteaga en el año de 1999, se da un viraje administrativo que saco a la entidad de su postración y la llevó a un nuevo esplendor, pero esto se analizará en le capítulo 5.2 de este texto. Otro subsector cooperativo que por estos años tuvo un importante auge fue el 63 “Coomotor, Medio Siglo Impulsando el Desarrollo de Colombia. 1961 – 2011” Texto editado por la cooperativa al conmemorarse sus 50 años de vida y dirigido por los investigadores Álvaro Trilleras y Alexander Quintero-. Pp.65 y 66.

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de educación. Al finalizar los años 60 los estudios sobre la situación social del país, realizados por organismos internacionales, por la academia colombiana y por el propio gobierno, mostraban el grave problema que para el desarrollo de la nación significaba la bajísima cobertura educativa especialmente en secundaria. “Al comenzar el decenio de 1960 los planteles oficiales de secundaria presentaban 132.000 matrículas para un millón cuatrocientos mil estudiantes matriculados en primaria oficial.”64 El gobierno no disponía de los recursos para ampliar significativamente el número de colegios oficiales y, como una de las alternativas, decidió estimular la creación de colegios cooperativos, para lo cual tramitó en el Congreso la expedición de la Ley 9ª de 1971, conocida como “Ley de colegios cooperativos”, dándoles un gran apoyo dado su carácter de organizaciones sin ánimo de lucro y dirigidas por los propios padres de familia para garantizar la educación de sus hijos. A estos colegios se les asignaban profesores en comisión por el gobierno nacional, se les destinaban auxilios para dotación e infraestructura, se les podía ceder en comodato instalaciones de colegios oficiales para utilizar la doble jornada, etc. El Huila fue uno de los departamentos que más aprovechó las posibilidades que daba esta ley. Para el año 1989 había en el Departamento 22 colegios cooperativos con 12.109 padres de familia asociados.65 Seis de estos colegios se encontraban ubicados en el Municipio de Neiva: el Colegio Cooperativo Campestre, creado el 31 de octubre de 1974 en una asamblea realizada en el Club Campestre de la ciudad; el Colegio Cooperativo Salesiano que, aunque nació en enero de 1945 como colegio privado de la comunidad salesiana, fue transformado en cooperativo en 1974 mediante una alianza de la comunidad religiosa con los padres de familia que crearon la cooperativa de educación; el Colegio Cooperativo del Huila. creado en 1983; el Colegio Cooperativo del Caguán, nacido en 1977 en el corregimiento del mismo nombre, el Colegio Cooperativo de San Luis, creado en ese corregimiento en 1972 y el Colegio Cooperativo de San Antonio de Anaconia, fundado en 1976 en el poblado del mismo nombre.66 De estos colegios, los dos primeros (Campestre y Salesiano) fueron creados por padres de familia de estratos cuatro y cinco y desde un comienzo se definieron valores de matriculas que permitía a los establecimientos dotarse de laboratorios, biblioteca e infraestructura educativa de buena calidad que, sumado a una buena administración se tradujo en excelencia académica. Es bueno aclarar que el Campestre, cuya sede está en la vereda Rio Frío del Municipio de Rivera, ha recibido desde su fundación, estudiantes campesinos de la zona con subsidio para facilitar su ingreso. Ambos colegios han estado en los últimos años en el nivel alto superior en pruebas Icfes y el Salesiano ha registrado por varios años el más alto puntaje promedio del Departamento. Los otros cuatro colegios nacieron impulsados por padres de familia en comunidades pobres y a pesar del apoyo oficial siempre sufrieron penurias económicas y grandes limitaciones en recursos físicos, tecnológicos y humanos. En el año de 1994 se aprobó la Ley 115 como ley general y reglamentaria de la educación en el país, en cumplimiento de los artículos 67 y 68 de la Constitución Política de 1991. Esa norma acabó con los 64 Los Colegios Cooperativos en Colombia. Fundecoop, Santafé de Bogotá D.C., 1991. Pp. 81 65 Op. Cit. , Pp. 163 66 Op. Cit. Pp. 197

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138 Una mirada al cooperativismo desde el Huila auxilios y apoyos del Estado a la educación privada e incluyó a los colegios cooperativos como parte de ella. De esta manera les fueron retirados los maestros en comisión, las partidas para dotación y los convenios para utilizar instalaciones estatales en comodato. Los padres de familia no podían pagar matrículas altas que les permitiera sufragar el mantenimiento de esas instituciones, razón por la cual se gestó en cada una de ellas un movimiento social para lograr convertirlas en colegios oficiales y, para facilitar este trámite, las asambleas de las cooperativas cedieron al Estado todos los bienes que poseían en estas instituciones. Por la anterior razón, de los seis colegios cooperativos creados con base en la Ley 9ª. de 1971 sólo persistieron el Campestre y el Salesiano en donde, como quedó dicho, los padres de familia podían pagar el valor de matrículas y pensiones que les permitía a estos establecimientos sostenerse y garantizar una educación de calidad a sus hijos. De hecho, hasta el día de hoy están incluidos entre las instituciones de más alto rendimiento académico en la ciudad. En el año de 1993 y como una respuesta a la demanda de sus asociados, Utrahuilca, por intermedio de su fundación, decidió crear el Colegio Cooperativo Utrahuilca, que fue reconocido legalmente el 27 de diciembre de este año mediante Resolución 1022. Desde su fundación ha actuado como rector e inspirador el licenciado Yael Garaviño. El colegio recibe estudiantes de los estratos 2 y 3, especialmente padres de familia vinculados a la cooperativa, manejando costos moderados de pensión y matrícula que son complementados con apoyos que recibe del fondo de educación de la entidad promotora. El colegio se destaca en la ciudad por el impulso a las actividades deportivas, artísticas y culturales, como parte de su propósito de dar una formación integral a sus estudiantes. En el mes de agosto de 1993 se crea en la ciudad una sede de la Universidad Cooperativa de Colombia, que hoy fulge como la segunda universidad regional por número de estudiantes y carreras aprobadas, después de la Universidad Surcolombiana. La Universidad Cooperativa nació en Bogotá en el año de 1983 mediante una transformación del Instituto de Economía Social y Cooperativismo (INDESCO), que a su vez fue creado en la década del 50 y había sido reorganizado en 1961 con este nombre, recibiendo reconocimiento legal del Ministerio de Educación mediante Resolución 4156 del 7 de noviembre de 1964. Como entidades fundadoras aparecen Uconal, Coopdesarrollo, Ascoop, Cecora, Financiacoop, Cencoa y Ucopan. La apertura de la sucursal de esta universidad significo para el cooperativismo regional un importante apoyo académico para la formación de profesionales con conocimientos y visión sobre la economía solidaria y para el impulso de procesos de investigación sobre la misma, además de contribuir al progreso de la ciudad formando sus cuadros dirigentes y líderes.

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4.4 DESARROLLO E INTEGRACIÓN EN LAS ÚLTIMAS DOS DÉCADAS DEL SIGLO XX Entre los años 1980 y 1997 el cooperativismo neivano experimentó un gran crecimiento. Siguieron apareciendo cooperativas en casi todos los campos de la actividad económica. Surge un buen sector de cooperativas de trabajo asociado en áreas como la vigilancia y celaduría, entre las que se destaca Coovipore, iniciada el 01 de marzo de 1985 por 23 pensionados de la policía nacional y reconocida legalmente por el Dancoop con Resolución 2794 del 27 de diciembre de 1987.67 Otro subsector fértil para el cooperativismo de trabajo asociado fue el de la prestación de servicios, como la Cooperativa de Recicladores Nuevo Horizonte, y de producción y comercialización, como la Cooperativa de Apicultores (COAPI). En el transporte, se crea Cootransneiva y Cootransganadera. En salud, surge un buen grupo de cooperativas de trabajo asociado de médicos, enfermeras y personal paramédico. Con la expedición de la Ley 79 de 198868 que actualizó la normatividad cooperativa y le dio vida jurídica a los Fondos de Empleados, que habían nacido como organizaciones de hecho en muchas entidades con el apoyo de los dueños como una forma de estimular el ahorro y facilitar el crédito; en Neiva surgieron en muchas empresas los fondos de empleados especialmente en el sector bancario y el sector oficial, contribuyendo a aumentar el número de organizaciones y afiliados al cooperativismo. Entre los fondos más importantes están: el Fondo de Empleados del Departamento (FONEDH) y el Fondo de Empleados de la Salud del Huila (Fonsaludh). Otro factor de fortalecimiento de la economía solidaria en la ciudad fue la creación de agencias de los organismos financieros de segundo grado como Uconal, Financiacoop y Coopdesarrollo que, con la expedición de la mencionada Ley 79 de 198869 pudieron transformarse en bancos cooperativos como: Uconal, Bancoop y Coopdesarrrollo. También se crearon oficinas de las dos aseguradoras cooperativas: Seguros La Equidad y Aseguradora La Solidaria. Incluso algunas cooperativas de ahorro y crédito grandes como Cupocrédito y la Caja Popular Cooperativa, abrieron sucursales en Neiva.

Acto de inauguración de la oficina de Bancoop en Neiva el 29 de mayo de 1992. 67 Resolución de reconocimiento. Archivo de Coovipore. 68 Compilación de Normas para el Sector Cooperativo. Confecoop. 2006. Pp. 37 69 Op. Cit.


140 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Sin embargo, el elemento más dinamizador del sector solidario de la economía en la ciudad fue la aparición, por estos años, de un proceso de integración que llegó a ser considerado como modelo en el país. El 23 de julio de 198370, en las instalaciones del Club del Comercio, se llevó a cabo la asamblea que legalizó la Escuela de Educación e Integración Cooperativa (EDICOOPH), organismo encargado, como su nombre lo indica, de dar educación cooperativa, promover los procesos de integración en el sector y generar programas y proyectos culturales, deportivos y recreativos para las empresas de economía solidaria. Aunque en la última parte de este texto, en el capítulo 5.6 donde aparece la monografía de Asocoph, se presenta el registro histórico de Edicooph, es conveniente, en esta parte, hacer algunos comentarios sobre los orígenes del proceso integrador del cooperativismo regional. Este proceso tiene su comienzo en el año de 1977 cuando varias cooperativas como Coomagisterio, Utrahuilca, Cooptelepostal, Coopsalud, y otras más, deciden crear un órgano de divulgación y promoción del cooperativismo al que se llamó “Despertar Cooperativo” que se emitía por radio y también como periódico escrito. Para dirigir las labores de este medio de comunicación, pero también para coordinar labores de educación, recreación y cultura se creó un Comité de Integración Cooperativo con delegados de cerca de 10 cooperativas de la ciudad de Neiva que inicio un interesante proceso de análisis y reflexión sobre lo que era y debería ser el cooperativismo en el Departamento. En este proceso y a través de reuniones, cursillos, encuentros y asambleas se fue formando un núcleo de dirigentes empresariales solidarios que comenzó a proyectar el futuro de la economía cooperativa huilense con visión integradora, así sus integrantes comulgaran con diferentes creencias religiosas y estuvieran afiliados a diversos partidos y agrupamientos políticos tanto tradicionales como de la izquierda que, por esos años estaba en proceso de expansión, muy ligada al movimiento sindical, magisterial y estudiantil. Así nació la idea de consolidar la integración cooperativa mediante empresa de segundo nivel que resolviera necesidades y problemas de los asociados a las diferentes cooperativas. La primera de estas entidades integradoras fue la Escuela de Educación e Integración Cooperativa que se creó oficialmente en 1981 y reemplazó al comité de integración. Como esta entidad recibía el 50%, de los fondos de educación de las cooperativas y se trataba de una organización de hecho que no se había legalizado ante el Dancoop, esta entidad se negó a aprobar los estados financieros anuales de las cooperativas asociadas que le habían entregado una parte de su fondo de educación. Por eso el 23 de julio de 1983 se realizó una asamblea en el Club del Comercio que legalizó la entidad, habiendo obtenido la personería jurídica del ente de control.

70 Acta de Constitución de Edicooph. Reposa en los archivos de Asocoph.

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Miembros del Consejo Directivo de Asocoph en el acto de lanzamiento de la revista Solidaridad en 2002

Edicooph siguió cumpliendo las labores artísticas, culturales y educativas que llevaba a cabo el Comité de Integración, como también realizó los estudios técnicos para la apertura de vínculo de las cooperativas cerradas y los estudios de factibilidad para los entes de integración contribuyendo, de este modo, a la creación de Emcofun, Emcoven, Emcosalud y Cercoop. Pero los conflictos políticos internos, así como la necesidad de tener un ente solidario de carácter gremial en el Departamento, llevaron a que en enero de 1992, en una asamblea de dos días, el primero de los cuales sesionó en el auditorio de Utrahuilca y el segundo en la terraza del Hotel Plaza, se diera nacimiento a la Asociación de Cooperativas del Huila (ASOCOPH), que reemplazó a Edicooph. Al evento concurrieron 81 delegados de 36 cooperativas del Huila y a él asistieron el gobernador del Departamento y el alcalde de Neiva y, a través de delegados, los gerentes nacionales de Bancoop y Coopdesarrollo y el presidente de Confecoop. Asocoph cumplió un gran papel en el proceso de rápido crecimiento de la economía solidaria del Huila en los años siguientes a su creación. La formación de dirigentes, empleados y asociados contribuyó a dar solidez a las organizaciones de base, las ferias cooperativas ampliaron el horizonte comercial de las empresas y las labores culturales, artísticas y deportivas afirmaron el sentido de pertenencia de los asociados. En los años de la crisis de finales de milenio apoyó decisivamente a sus entidades asociadas para encontrar estrategias de supervivencia y de recuperación. La reducción de costos, la intensificación de los procesos educativos y la divulgación y agitación permanente de logros y propósitos, ayudó a generar el sentido de pertenencias para que muchos asociados no se retiraran de sus empresas. Hoy tiene 52 cooperativas asociadas, es uno de los gremios más activos de la región y con la dirección de Israel Silva Guarnizo, que lleva en el cargo 9 años, muestra una gran estabilidad y confianza para las empresas asociadas. Eduardo Gutiérrez Arias


142 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Emcofun fue creada el 9 de septiembre de 1983 procurando resolver para los asociados a las cooperativas y sus familias la necesidad de garantizar unos servicios funerarios decorosos a precios razonables. Por esa época no se había establecido en el país, y por tanto tampoco en el Huila, el sistema del seguro funerario y las empresas que prestaban el servicio abusaban de los deudos quienes, angustiados con la pérdida de su ser querido, no escatimaban esfuerzo económico y se sometían a leoninas condiciones por los costos que acarreaban la compra del ataúd, los derechos en el camposanto, la sala de velación y demás servicios de las honras fúnebres. Una vez constituida Emcofun, ésta promovió, con entes similares en otras partes del país, la creación de la Red Los Olivos, con el fin de manejar el seguro funerario en condiciones de confiabilidad, y economías de escala para abaratar algunos insumos como los cofres funerarios. Posteriormente construyó una moderna sede propia adecuada para oficina, salas de velación y demás quehaceres de su actividad. Años después adquirió el parque cementerio Jardines El Paraíso. Con el seguro funerario, las salas de velación, su propio parque cementerio y sus hornos crematorios, Emcofun – Los Olivos ha revolucionado este tipo de servicio en Neiva.

Primera sede de Emcofun en la Carrera 15 con Calle 8 en Neiva

En diciembre de 1983 se creó la Empresa Cooperativa de Ventas (Emcoven) como un esfuerzo de 11 entidades solidarias por facilitar a sus asociados la adquisición de electrodomésticos y demás artículos para el hogar por el sistema de crédito, para lo cual abrió un almacén en la esquina de la calle 12 con carrera sexta. La empresa tuvo una buena acogida por los socios de las cooperativas fundadoras y pronto sus operaciones superaron el punto de equilibrio generando excedentes económicos. Algunos conflictos de intereses presentados entre cooperativas fundadoras, condujo a que algunas de ellas se desafiliaran de la empresa, lo que le restó base social y fuerza comercial, iniciando un proceso de declive que terminó con la decisión de las entidades asociadas de liquidar la organización. Trece años después de creada, ante el creciente nivel de pérdidas acumuladas, la asamblea realizada en 1986 decidió liquidarla. Entre los factores de su quiebra se Eduardo Gutiérrez Arias


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mencionan problemas de tipo administrativo como las dificultades con los proveedores, la disminución de las ventas, el mal sistema de postventa, problemas con el recaudo de cartera y la agresiva competencia de los grandes almacenes de cadena que abrieron sucursales en la ciudad con precios muy competitivos, aprovechando las altas economías de escala que lograban con sus negocios en todo el país. El cooperativismo pudo realizar operaciones similares en Colombia creando una vasta red de almacenes en todo el país, pero aún los procesos de integración eran incipientes y no se estaba preparado para este tipo de gestión económica.

Sede de Emcoven en Neiva en la Carrera 6ª con Calle 12ª

Otra empresa cooperativa de integración que tuvo importancia en su momento fue CERCOOP, la Asociación Cooperativa de Recreación Social. La idea de crear un centro social cooperativo nació en una reunión gerencial cumplida el 11 de noviembre de 198371. Estas reuniones gerenciales eran promovidas por Edicooph y a las mismas concurrían los gerentes de las cooperativas afiliadas para analizar y discutir las diferentes propuestas e iniciativas de integración. La propuesta del Centro Social Cooperativo debía resolver las necesidades de infraestructura que facilitara las labores de educación, deportes y recreación. En septiembre de 1984 el grupo gerencial recibió una propuesta de arrendamiento del sitio campestre La Ondina en el Municipio de Rivera. Esta iniciativa fue examinada en otra reunión del mes de diciembre y aprobada, considerándose en ese momento como cómodo el arrendamiento de $25.000 mensuales al que se adicionaba una inversión en adecuaciones de $3.000.000. En enero de 1985 esta decisión es vuelta a analizar y termina siendo rechazada y reemplazada por la compra en forma integrada de un sitio para recreación. Con el propósito de conseguir el lugar se nombra una comisión integrada por Ramiro Becerra, Salvador Gómez, Diosidencio Chávarro y Arnulfo Méndez, la que recomienda la compra de la finca Villa Esperanza, ubicada a 300 metros del casco urbano de Rivera en la carretera hacia Riverita y distante 22 kilómetros de la ciudad de Neiva. 71 Informe del Consejo Directivo a la asamblea de Cercoop en 1987. Archivo de Asocoph.

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144 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Una reunión de representantes de 14 cooperativas aprueba la iniciativa que es ratificada por los consejos de administración de siete entidades: Emcofun, Emcoven, Utrahuilca, Cooptelepostal, Coomagisterio, Multiactiva del Departamento, Cootrainem y Coopsalud. Cada una de estas entidades se comprometió en aportar $1.000.000. De esta manera, el 15 de mayo de 1985 se finiquitó el negocio con el propietario por $7.000.000. Cumplida esta etapa, se inicia el proceso de constitución de la Central para la Recreación Cooperativa (CERCOOP), con la coordinación y asesoría de Edicooph. El 15 de agosto de 1985 se realiza la asamblea de constitución de la entidad y se nombra su primer Consejo de Administración integrado por: Salvador Gómez, Alirio Flor, Nacianceno González, Hernando Ardila, Mario Osorio, Luis Felipe Celis y Ramiro Zúñiga72. El proceso de legalización de la organización tardó un año y solamente el 29 de agosto de 1986 es aprobada la personería jurídica con el número 1666, y el 4 de octubre del mismo año se lleva a cabo la primera asamblea estatutaria. Villa esperanza se constituyó en un importante lugar para muchas actividades de educación, recreación e integración cooperativa. Allí se hacían las asambleas de las empresas de la integración, se dictaban cursillos, se efectuaban eventos culturales (música, danza, teatro) y era sitio de visita y congregación de familias de asociados a las cooperativas durante los fines de semana. Pero, después del primer año de funcionamiento, y ante los limitados servicios recreacionales y deportivos y la baja capacidad instalada en el cupo hotelero, la demanda se redujo y poco a poco el establecimiento se fue quedando solo. Poseía una piscina para 20 ó 30 personas, una cancha de basquetbol que también se usaba para voleibol, otra de voliplaya, de tejo, juego de rana y ping pon. Tenía un cupo hotelero para 20 personas en camarotes y un salón para actos, asambleas y cursillo con capacidad máxima de cien personas. En ningún momento la empresa llegó al punto de equilibrio. En el primer año (1985) generó unas pérdidas de $169.328 y al siguiente (1986) estas se incrementaron a $371.257. En los años siguientes siguieron subiendo, tornando insostenible su situación financiera. Los órganos administrativos intentaron justificar estas pérdidas bajo la hipótesis que se trataba de una entidad de servicios sociales cuyos productos debían ser subsidiados por las cooperativas, pero ninguna estaba en ánimo de asumir estos costos. En estas circunstancias, optaron por la liquidación. Las cooperativas asociadas en ese momento no se preocuparon o no tuvieron la visión para generar un proyecto turístico de mejor proyección. No crearon, por ejemplo, una operadora de turismo con su respectiva agencia de viajes que hubiera dinamizado el proyecto. Su labor se centró esencialmente en Villa Esperanza a la manera de un club y cuando entró en crisis, todo el proyecto Cercoop se vino a menos y terminó siendo liquidado. Mientras tanto, los asociados seguían usando servicios recreacionales y de turismo de empresas privadas, en muchas ocasiones con crédito de las cooperativas.

72 Ver acta de creación de Cercoop. Archivo de Asocoph.

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Una mirada al cooperativismo desde el Huila

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El nueve de mayo de 198673 en cumplimiento de los planes de integración orientados por Edicooph, se realizó la asamblea constitutiva de la Empresa Cooperativa de Servicios de Salud “Emcosalud Ltda.”, con el aporte de las siguientes organizaciones: Emcofun, Utrahuilca, Fondo de Empleados del Departamento del Huila, Emcoven, Cootrainem, Cooptelepostal, Cooperhuila, Coopelectrohuila, Coomagisterio y Cootrapal. La entidad nació como una institución de economía solidaria de segundo grado, autónoma, con el objetivo primordial de ofrecer una alternativa en la prestación de servicios de salud a la población asociada y vinculada al sector cooperativo. Inició prestando los servicios de consulta externa, medicina general, odontología, laboratorio clínico básico, urgencias de baja complejidad, pequeñas cirugías y farmacia, en un local ubicado en la carrera sexta con calle once. A comienzos de la década del noventa, cuando el gobierno nacional decidió asumir la responsabilidad directa de la seguridad social de los docentes del país con el régimen de excepción del magisterio (Ley 91 del 89), Emcosalud participó y ganó la licitación para adjudicar el contrato de prestación de servicios médico asistenciales al magisterio huilense. Esta se convirtió en la actividad principal de la empresa, que se mantiene hasta la fecha. La asamblea de 1994 autorizó el ingreso, como asociados, a personas naturales, con el propósito de que los profesionales de la salud que laboraban en ella fueran al mismo tiempo propietarios de la cooperativa. La Ley 79 de 1988, mencionada anteriormente, permitió que los organismos de segundo grado pudieran excepcionalmente recibir a personas naturales como asociados de las mismas. Aunque no todas la cooperativa socias compartieron esta iniciativa, ella fue aprobada. Ante el crecimiento de la población beneficiaria a raíz del contrato para atender al magisterio en la década de los 90, Emcosalud abrió sedes en los municipios de Pitalito, Garzón y La Plata y, simultáneamente con la ampliación de su radio de acción y cobertura, decidió implementar la sistematización que agilizó los procesos de información. La expedición de la Ley 100 de 1993 le permitió convertirse en una EPS. En 1999 se alcanzó el propósito de tener hospital propio, construyendo una moderna clínica en un lote ubicado en la calle 5 No. 6 – 73, en la ciudad de Neiva. El establecimiento fue dotado con equipos de tecnología de punta que lo constituyeron en una de los mejores del sur colombiano. En esta conquista como en la consolidación de la cooperativa es justo reconocer la gestión del gerente, médico Abel Fernely Sepúlveda Ramos, quien ha estado en la dirección de la empresa desde 1997 hasta la fecha.

73 Página web de Emcosalud en Google.

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4.5

LA CRISIS DE FINALES DEL MILENIO EN EL HUILA

Si examinamos los informes de gestión que las gerencias y los consejos de administración de las cooperativas huilenses rindieron en sus asambleas ordinarias en los años 1995 a 1997, encontraremos que todo era optimismo y espíritu triunfalista. Y había razones para ese entusiasmo. Casi todas las entidades atravesaban un periodo de expansión y crecimiento en la mayoría de sus indicadores especialmente el número de asociados, los activos, el patrimonio y los excedentes. Aparentemente no había signos de la crisis que se gestaba en su interior. Pero el propio crecimiento del sector implicaba unos inmensos riesgos que muy pocos avizoraron. La economía colombiana vivía una burbuja expansiva con la penetración de capitales golondrina y de dineros del narcotráfico, interesados en la especulación en negocios de corto plazo de carácter financiero o comercial. Esos dineros comenzaron a emigrar cuando aparecieron los primeros problemas en sectores como la construcción, que ya en 1996 tuvo un importante decrecimiento. El gran avance del cooperativismo se dio en un marco regulatorio altamente ineficaz, con un ente de vigilancia (el Dancoop) que carecía del personal, los recursos técnicos y las herramientas jurídicas para una adecuada supervisión. En Neiva, ocho cooperativas de ahorro y crédito (Cofiandina, Coficredito, Coficol, Crediactiva, Credifuturo, Cofaceneiva, Confie y Utrahuilca) que dejaron de ser cooperativas de empresa y se convirtieron en cooperativas de vínculo abierto, comenzaron una dura competencia por los asociados, el ahorro y el crédito. Para ello, algunas desbordaron cualquier norma prudencial y comenzaron a captar dineros a alto costo no sólo entre asociados sino también en el público y, en general, en el mercado financiero incluidas las entidades oficiales. También colocaron altos volúmenes de crédito en pocas personas naturales y jurídicas incrementando su riesgo. La apertura de nuevas oficinas, sin los adecuados estudios de factibilidad los llevó a congelar fondos de su capital de trabajo. En las anteriores condiciones, la cartera vencida comenzó a subir y lo que antes había sido exceso de liquidez se transformó en una progresiva cesación de pagos, hacia finales del año 1997 y comienzos de 1998. El cooperativismo huilense vivió por esos días momentos de gran agitación y temor por la iliquidez y el retiro de asociados, especialmente en las cooperativas de ahorro y crédito de vinculo abierto, las amenazas que se cernían sobre los tres bancos cooperativos, cuya cartera vencida se había disparado y por dificultades en otros subsectores como el de transporte y el agropecuario, también amenazados por los problemas económicos del país que veía avanzar una recesión económica sin que el gobierno tomara medidas adecuadas para conjurarla. Al Presidente de la República, enredado en el proceso 8.000, apenas le alcanzaba el tiempo para defenderse de quienes buscaban revocarle el mandato. Además, su actitud frente al cooperativismo quedó demostrada con el Decreto 798 de 1997 que, como se analizó en un capitulo anterior, fue uno de los detonantes de la crisis en el cooperativismo financiero. La recesión económica del país se sintió con especial gravedad en el Huila donde, según un estudio del Sena en el año de 1999, el desempleo sobrepasó el 24% de la población económicamente activa del Departamento, el déficit de vivienda llegó al 25% de las familias, la producción en agricultura comercial disminuyó en 45% y la inversión por efecto de la ley Páez sólo alcanzó la sexta parte de la efectuada en el vecino Departamento del Cauca.


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

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En estas condiciones, fue intervenida para liquidar Cofiandina, la cooperativa financiera más grande del Huila. Es bueno decir que el propio gerente de esta entidad, señor Jairo Castillo, ante las grandes dificultades de la entidad por la iliquidez y el retiro de asociados, solicitó a los órganos de control esta liquidación. Ocho años después, cuando terminó su liquidación con un gran tren burocrático y de altísimos sueldos, con unos activos en donde el mayor volumen era su cartera que se deterioró seriamente por la liquidación, la entidad alcanzó a pagar todos sus pasivos, lo que demuestra que ella pudo haber sido intervenida para salvarla y no para liquidarla, como lo decidió el gobierno. También fueron intervenidas para liquidar, Surandina, entidad traída de Bogotá por una comunidad religiosa, que después se escindió regionalmente convirtiéndose en entidad independiente y autónoma; la Caja Popular Cooperativa y Cupocrédito con oficinas en Neiva. Adicionalmente tomaron la decisión de autoliquidarse Crediactiva y Cofiusco. Coficredito, en un procedimiento similar al de Cofiandina y por iguales razones, solicitó su intervención para liquidación en 1999, pero los órganos de control, abrumados por las cerca de 50 cooperativas de ahorro y crédito importantes que habían sido liquidadas, se abstuvo de tomar esta determinación y en una asamblea extraordinaria la entidad decidió autoliquidarse. Los tres bancos cooperativos con sedes en la ciudad de Neiva (Bancoop, Uconal y Coopdesarrollo), en los cuales muchas cooperativas huilenses tenían importantes aportes, también desaparecieron por procesos de incorporación, forzada desde los entes de control, a otras entidades bancarias. Lograron sortear la crisis con éxito Confie, Utrahuilca, Credifuturo y Cofaceneiva con sede principal en la ciudad de Neiva, Coofisam, con origen en el Municipio de Garzón, y Coolac, nacida en el Municipio de Pitalito. Coficol se incorporó a Utrahuilca, con pérdida de una parte de su patrimonio, en el año de 1999. Es necesario recordar que Coficrédito, antes de entrar en autoliquidación, intentó un proceso de fusión con Cofiandina en el año de 1998. El Banco Coopdesarrollo, que para ese año aún mostraba buenos indicadores financieros, estuvo dispuesto a apoyar este procedimiento. El gerente general, Eduardo Yunda, viajó a Neiva y se reunió con Jairo Castillo y Tito León Salazar para indagar sobre la real voluntad de las dos entidades para fusionarse y sobre eventuales definiciones en materia de quién sería el representante legal de la nueva entidad. Salazar expresó que apoyaría el nombre de Jairo Castillo para la gerencia, por ser el representante de la entidad más grande por activos, patrimonio y número de asociados. A su vez Jairo Castillo manifestó que una eventual gerencia suya estaría condicionada a que Tito estuviera a su lado como Gerente Social de la nueva entidad. En estas condiciones, Yunda regresó a Bogotá con la convicción de que este proceso sería una realidad. Sin embargo, días después, y cuando el Consejo de Administración de Coficrédito ya había aprobado la fusión, Cofiandina declinó el proceso. En opinión de su gerente y de algunos consejeros de esa entidad, los riesgos eran muy altos y no había garantía de apoyo del Estado para este proceso. En realidad, el gobierno y las entidades de control miraron con indiferencia una iniciativa que hubiera podido fortalecer y salvar las dos entidades. Eduardo Gutiérrez Arias


148 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Al frustrarse el proceso de fusión con Cofiandina se intentó, por parte de Coficrédito, una nueva opción con Utrahuilca. Hubo intercambio de comunicaciones y de información entre las dos entidades, pero, al final, Utrahuilca no aprobó el trámite, especialmente por las dudas que se generaron en torno a unos convenios que Coficrédito tenía con la Red de Solidaridad Social. En el caso de Coomotor, los virajes que en materia administrativa y financiera se produjeron a partir de 1999 con la nueva gerencia que inició ese año, esencialmente orientados a reestructurar la deuda de la empresa convirtiéndola de dólares a pesos, reduciendo intereses, disminuyendo el tren burocrático, vendiendo activos improductivos y, en general, aplicando una política de gran austeridad, condujo a que en el curso de tres años la empresa iniciará un proceso de recuperación, tal como se analiza en el estudio monográfico de la misma en la última parte de este libro. Cootranshuila también sufrió en esos años una crisis económica, social y administrativa, originada en causas internas y externas. En el nivel externo, sufrió el impacto de la recesión económica del país y, a nivel interno, el exceso de burocratización, un exagerado endeudamiento y altísimos subsidios para los procesos de reposición de los automotores de los asociados. Para recuperarse, la gerencia de Salomón Serrato debió adoptar medidas similares a las de Coomotor como: reducir la carga laboral, reestructurar las obligaciones alargando plazos y logrando mejores intereses y eliminar los subsidios para la reposición de los vehículos viejos, cuyo costo total debieron asumir en adelante los propietarios asociados. Cafihuila, la cooperativa emblema del sector agropecuario en el Huila, junto a Cafisur, Coocentral y Cooccidente, cuya principal actividad fue la comercialización de café, también fueron bastante afectadas en esos mismos años, por problemas económicos y financieros atribuibles no sólo a la crisis general del país sino también a los bajos precios del café con motivo del fin del Pacto Internacional del Café. Entre las medidas para resistir las dificultades se decidió la fusión de Cafihuila, Cafisur y Cooccidente en una sola que pasó a llamarse Cadefihuila. Coocentral, que mostraba mejores indicadores financieros, se mantuvo sola y también se recuperó pronto de sus dificultades. Es justo reconocer que, con la aprobación en el Congreso de la Ley 454 de 1998, conocida hoy como ley de economía solidaria y que creó la Superintendencia de Economía Solidaria como ente técnico moderno de vigilancia, control y supervisión de las entidades del sector, junto con el Fondo de Garantías Cooperativas (FOGACOOP) que debía cumplir en la cooperativas de ahorro crédito una función similar a la del Fogafín para los bancos y demás entidades financieras, protegiendo los ahorros del público, y la transformación del Dancoop en Dansocial dedicado exclusivamente a la actividad de fomento y apoyo del sector solidario; así como las nuevas medidas de regulación del sector financiero cooperativo adoptadas en la misma norma, contribuyeron muy positivamente en la superación de la crisis tanto en el país como en el Huila. Poco a poco la confianza de los asociados y del público fue regresando para que el cooperativismo colombiano y específicamente el huilense volvieran a tener el empuje y la fuerza de antes, tal como se observa en estos momentos, pero este es tema del siguiente capítulo.

Eduardo Gutiérrez Arias


149

4.6

PERSPECTIVAS Y RETOS EN EL SIGLO XXI

El Huila, cuyo territorio de 19.890 kilómetros cuadrados es el 1.7% del total nacional y cuya población de 1.097.584 habitantes, para el año 2011, representa el 2.4% del total nacional, es muy importante cuando de desarrollo cooperativo se trata. El Departamento cuenta con 294 cooperativas que, frente a 8.533 que tiene el país, representa el 3.5% del total. Estas entidades tienen 259.387 asociados que son el 5.1% del total nacional y significa que el 23.6% de los habitantes del Huila están afiliados a una cooperativa y que el 51.4% de su población económicamente activa (estimada en 504.888 personas para el 2011) pertenece a una cooperativa. La Confederación de Cooperativas de Colombia (CONFECOOP) ha elaborado un indicador para medir el nivel de penetración del cooperativismo por departamentos que lo llama “Indicador de Aceptación y Difusión del Movimiento Cooperativo” y resulta de dividir el número de asociados por el número de habitantes por Departamento y, el resultado, multiplicado por 1.000. El Huila ocupa el segundo lugar en el país con este indicador, después de Santander y por encima de regiones como Bogotá, Antioquia y el Valle. Los empleos directos y permanentes generados por el sector (sumadas cooperativas y fondos de empleados) en el Huila en 2010 fueron de 2.665 con un ingreso promedio mensual por empleado de $1.100.000. Los activos del sector llegaron en el mismo año a $603.619 millones, los ingresos brutos ascendieron a $1.260.009 millones y los excedentes generados fueron de $19.619 millones. Dado que el fondo de educación es el 20% de los mismos, este llegó a $3.923 millones. Es bueno recordar que hoy en Colombia este Fondo de Educación debe destinarse a educación formal. Por eso las cooperativas, algunas directamente y otras a través de su organización gremial Asocoph, realizan convenios con entidades como la Secretaria de Educación del Departamento o del Municipio de Neiva, y con otras entidades como el Icetex, para ejecutar esta inversión. En los últimos 7 años, desde el 2004 hasta el 2010, las cooperativas huilenses invirtieron en educación formal un monto de $21.854 millones destinándose la mayoría de estos recursos en construcción, mejoramiento y dotación de la planta física, los laboratorios y las bibliotecas de las instituciones educativas de carácter público. El cooperativismo huilense también ha realizado convenios para el desarrollo microempresarial como el que se viene ejecutando con el Infihuila para potenciar los recursos del Fondo de Apoyo Microempresarial y poder mejorar el crédito de fomento para las mipymes. En el pasado operó un convenio para el impulso de un proyecto que se llamó “Jóvenes Empresarios” que operó con algunos colegios públicos de Neiva y permitió formar en emprendimiento y cultura empresarial, en jornadas extraescolares a estudiantes de la Media que terminaron creando sus propias empresas. El cuadro que a continuación presentamos, elaborado por Asocoph en convenio con Confecoop para el año 2010 muestra la significativa presencia del cooperativismo huilense comparado con el del país74. 74 CONFECOOP. Estadísticas cooperativas para el año 2010. www.confecoop.coop. Información estadística 2010.


150 Una mirada al cooperativismo desde el Huila

HUILA 2010 TIPO DE ENTIDAD COOPERATIVA FONDO DE EMP.

# ENTIDAD 294 25

ACTIVOS

PATRIMONIO

INGRESOS

EXCEDENTES

583.999.853.046 245.598.621.240 1.256.915.089.905 18.691.625.345 19.619.795.259

12.820.602.625

3.094.709.583

928.064.824

ASOCIADOS

EMPLEADOS

259.387

2.621

5.338

44

264.725

2.665

ASOC. MUTUAL TOTAL

319

603.619.648.305 258.419.223.865 1.260.009.799.488

19.619.690.169

A continuación mostramos un registro de la presencia de cooperativas huilenses entre las más importantes del país para el mismo año 2010, que denota claramente cómo el Huila es un Departamento líder de la economía solidaria en Colombia. Entre las 50 cooperativas más grandes del país por nivel de ingresos figuran las siguientes empresas huilenses: Puesto 12 40 49

Entidad Cadefihuila Coocentral Trisander

Ingresos 2010 $323.383 millones $95.193 millones $72.409 millones

Entre las 50 cooperativas más grandes del país por nivel de patrimonio aparecen las siguientes: Puesto 21 49

Entidad Utrahuilca Coonfíe

Patrimonio 2010 $70.896 millones $33.921 millones

Entre las 50 cooperativas más grandes por nivel de activos están las siguientes: Puesto 27 45

Entidad Utrahuilca Coonfíe

Activos 2010 $163.666 millones $90.556 millones

Entre las 50 cooperativas más grandes por nivel de excedentes figura la siguiente del Huila: Puesto 9

Entidad Utrahuilca

Excedentes 2010 $8.088 millones

Entre las 50 cooperativas con actividad de ahorro y crédito más grandes en activos se registran las siguientes: Puesto Entidad 15 Utrahuilca 24 Coonfíe 44 Coofisam

Activos $163.666 millones $90.556 millones $45.549 millones

Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

151

Entre las 50 cooperativas agropecuarias más grandes por activos aparecen las siguientes huilenses: Puesto Entidad 7 Cadefihuila 18 Coagrohuila 20 Coocentral

Activos $43.694 millones $21.628 millones $19.748 millones

Entre las cooperativas funerarias más grandes por nivel de activos figura la siguiente del Huila: Puesto Entidad 4 Emcofun

Activos $7.819 millones

Entre las cooperativas de transporte más grandes del país por nivel de activos sobresalen las siguientes: Puesto Entidad 3 Coomotor 6 Cootranshuila

Activos $25.066 millones $20.161 millones

Entre las 50 cooperativas de vigilancia más grandes por nivel de activos se registra la siguiente del Huila: Puesto Entidad 27 Coovipore

Activos $862 millones

A continuación presentamos la información estadística del cooperativismo huilense para el año 201175 tomada de la misma fuente de las estadísticas elaboradas por Confecoop, uno de cuyos destinos es la Superintendencia de la Economía Solidaria, a la que surte de información por convenio y que implica una interventoría del ente de control sobre la información divulgada, lo que incrementa el nivel de confiabilidad.

HUILA 2011 TIPO DE ENTIDAD COOPERATIVA FONDO DE EMP.

# ENTIDAD 294 25

ACTIVOS

PATRIMONIO

INGRESOS

EXCEDENTES

583.999.853.046 245.598.621.240 1.256.915.089.905 18.691.625.345 19.619.795.259

12.820.602.625

3.094.709.583

928.064.824

ASOCIADOS

EMPLEADOS

259.387

2.621

5.338

44

264.725

2.665

ASOC. MUTUAL TOTAL

319

603.619.648.305 258.419.223.865 1.260.009.799.488

19.619.690.169

Si comparamos este cuadro con el mostrado anteriormente para el año 2010 aparecen modificaciones que necesitan algunos comentarios explicativos. 75 CONFECOOP. Estadísticas cooperativas para el año 2011. www.confecoop.coop. Información estadística 2011

Eduardo Gutiérrez Arias


152 Una mirada al cooperativismo desde el Huila El número de entidades vinculadas al sector decreció de 319 a 242, esto ocurrió por la disminución en el número de cooperativas de 294 a 215 (los fondos de empleados aumentaron de 25 a 27). El bajón se explica de la misma manera como se sustentó el fenómeno a nivel nacional. Las disposiciones legales tomadas por el Estado para frenar la proliferación de cooperativas de trabajo asociado que se habían convertido en intermediarias laborales y que no cumplían a cabalidad la normatividad existente en el país en materia de cooperativismo y economía solidaria, condujo a que muchas de estas entidades fueran liquidadas como cooperativas, transformándose la mayoría en otros tipo de sociedades. Es bueno tener en cuenta que, igual a lo sucedido a nivel nacional, a pesar de la disminución en el número de organizaciones, el número de asociados no sólo no disminuyó sino que se incrementó de 264.725 a 296.614 para un total de 29.889 nuevos asociados, lo que representa un aumento en el año del 11.3%, bastante significativo y superior al registrado a nivel nacional. Los activos pasaron de $603.619 millones a $690.151 millones de pesos con un incremento de $86.532 millones que representa el 14.3%. Los ingresos disminuyeron de $1.260.009 millones a $1.232.467 millones para una baja de $27.542 millones que representa el 2.2% y se explica por los problemas generados en el sector cafetero por la disminución en la producción y la caída de precios que afectó las operaciones de las cooperativas cafeteras que, en materia de ingresos, son las que más registran en el Departamento. El número de empleos directos generados, también decreció de 2.665 a 2.278, una disminución de 387 empleos que representa el 14.5%, en buen medida adjudicable a las cooperativas de trabajo asociado que se liquidaron, como se comentó anteriormente. Los excedentes se incrementaron de $19.610 millones a $22.162, un aumento de $2.552 millones que representa el 13% en el año. Con este valor, el fondo de educación de las cooperativas huilenses que se constituye con el 20% de los excedentes, llega en ese año a $4.432 millones. Aunque el cooperativismo huilense se encuentra plenamente recuperado de la crisis que sufrió por los años del cambio de milenio y hoy viene creciendo en casi todos sus indicadores a un buen ritmo, es necesario insistir aquí en algunas de las propuestas que fueron expresadas en capítulos anteriores, pero que en este caso se refieren específicamente al Huila, y que conducirían a potenciar el desarrollo del sector en la región, a consolidar la vigencia de sus principios y valores y a convertirse en el más importante factor para erradicar la pobreza y la miseria y hacer del Huila un Departamento próspero y pacífico como lo plantea su visión de futuro. Un primer reto del cooperativismo huilense es el fortalecimiento de todos sus procesos de integración. No hay justificación para que, existiendo en el Departamento 242 entidades solidarias entre cooperativas y fondos de empleados, sólo 54 se encuentren afiliadas al organismo gremial regional (ASOCOPH). Algo debe estar pasando para que solamente el 22.3% de las empresas solidarias cumplan con el principio de integrarse gremialmente, mientras el 77.7% de las restantes no lo hace. Seguramente la gran mayoría de las entidades más sobresalientes por su desarrollo empresarial y social se encuentran integradas a Asocoph, y la mayoría de las que no se han afiliado son entidades pequeñas, posiblemente un buen número se encuentre en condiciones Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

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de informalidad y otras, de reciente conformación, con una situación económica aún bastante precaria, que procuran reducir al máximo sus gastos y en ellos incluyen los costos de una eventual afiliación y permanencia en el gremio. El tema, tanto para la organización integradora como para las afiliadas, es que este proceso de unidad gremial debe definirse de acuerdo al principio del “gana – gana”. La afiliación no puede ser una pesada carga sino un gran beneficio para sus asociados. Esto no sólo tiene que ser válido para una persona natural que se afilie a una cooperativa sino también para una cooperativa que se integre a su gremio. El tema merece una atención especial de Asocoph y del conjunto de empresas solidarias huilenses. Es fácil imaginar el inmenso poder que adquiriría el gremio si todas o casi todas las entidades pertenecieran a él y si los 296.000 afiliados la convirtieran en una guía para sus acciones sociales, culturales e incluso políticas. El fortalecimiento de la integración no se limita al terreno de lo vertical en el campo gremial. Algunos subsectores como el de transporte, que en las décadas de los años 70 y 80 vivieron una etapa de altísima competitividad entre entidades del mismo género, resultando todas afectadas por el irracional enfrentamiento comercial pasaron, a finales de los 90 y en la primera década del siglo XXI, a una fase de cooperación, llegando a acuerdos con el Estado para la construcción de modernos terminales, manejando rutas con una adecuada planificación entre todas, incluso integrando oficinas para el manejo de pasajes. Este proceso, que les ha permitido ahorrar recursos, debe continuar y fortalecerse para bien tanto de los asociados empresarios del transporte como del mismo servicio público que prestan. La integración de servicios en el subsector de ahorro y crédito ha sido menor que en el de transporte. No se ha avanzado, por ejemplo, en el manejo de una sola imagen corporativa, en sistemas de información contable y financiera ni en tipos de productos compatibles, para que los asociados de una cooperativa de ahorro y crédito puedan ser atendidos en otra para operaciones activas o pasivas, tal como se ha propuesto desde hace algún tiempo. La reconstrucción de un solo banco cooperativo nacional, avanza a paso de tortuga en la transformación de Coopcentral en Banco Cooperativo. Aunque esta es una tarea de todo el cooperativismo colombiano y no sólo del huilense, el indudable liderazgo del Departamento en esta materia, le otorga una alta cuota de responsabilidad en este compromiso. No debemos olvidar que desde comienzos de los años 80, Edicooph propuso la creación de una cooperativa única de ahorro y crédito en el Huila. Quizá con el tiempo esta idea se haya vuelto poco realizable, pero es indudable que con un sector financiero nacional dominado por grandes conglomerados, la integración, así sea de servicios y productos, es una imperiosa necesidad para que el cooperativismo de ahorro y crédito pueda manejar tecnologías de punta y sea competitivo en el mercado financiero. La educación cooperativa es otra área que debe ser revisada y mejorada en el cooperativismo huilense. A medida que los fondos de educación aumentaron con el crecimiento de los excedentes de las cooperativas, el Estado colombiano incrementó la reglamentación de su uso, en buena medida afectando la autonomía e independencia de las organizaciones solidarias. En el año 2003, la Ley 863 que introdujo cambios en la normatividad tributaria del país, soterradamente modificó la Ley 79 de 1988 al establecer que sólo serían exentas del impuesto de renta las cooperativas que destinaran el 20% de sus excedentes, tomados de los fondos de educación y solidaridad, a la educación formal. La mencionada ley había establecido que el 20% debía ir a “educación cooperativa” que, en la normatividad colombiana es educación no formal. Eduardo Gutiérrez Arias


154 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Después el Decreto 2880 de 2004, reglamentó el uso de estos dineros posibilitando convenios para el manejo del recurso con el Icetex o con las secretarias de educación. En el Huila, tal y como ya se dijo, buena parte de los recursos se han manejado en convenios con las secretarias de educación del Departamento y del Municipio de Neiva. La cifra de $21.854 millones invertidos en los siete años entre 2005 y 2011 en educación formal, y orientados a mejorar colegios oficiales para estratos populares, con inversiones en aulas, laboratorios, equipos informáticos, baterías sanitarias, etc., es un significativo aporte a la educación del pueblo huilense. Sin embargo, al destinar el 20% de los excedentes a educación formal, se ha descuidado el proceso de educación cooperativa y de formación empresarial solidaria. Aunque Asocoph ha pedido como compensación y reciprocidad de las instituciones educativas que reciben los apoyos del sector, la inclusión en sus planes de estudio de la materia de economía solidaria y el impulso con los alumnos de cooperativas escolares, como la cooperativa de consumo también llamada tienda escolar, la cooperativa de producción de uniformes, la cooperativa de recreación, etc., esto no se aplica en le mayoría de entidades beneficiadas. Mientras tanto, algunos proyectos estratégicos de desarrollo del sector cooperativo permanecen como simples proyectos, en alguna medida por la carencia de recursos financieros para su desarrollo. Uno de ellos es el impulso a un sistema educativo solidario que comience con el preescolar, siga con la primaria, continúe con el bachillerato y termine, en la educación superior, con una Escuela Tecnológica Solidaria, para formar los profesionales que el sector requiere para su funcionamiento y desarrollo. Esta Escuela debe, a su vez, crear los centros de estudio e investigación para la innovación, la creatividad y la transformación productiva de las empresas del sector. Así lo ha hecho el complejo cooperativo Mondragón en España, los Kibutz en Israel y así intenta hacerlo el complejo Cruz Azul en México y, en general, de esta manera lo conciben las mejores organizaciones cooperativas con una visión integral de su misión, como miembros de un tercer sector económico llamado a cumplir un papel fundamental en la solución de los problemas de la pobreza, la desigualdad y el atraso en el mundo. Las cooperativas huilenses, con unos excedentes anuales que en la actualidad superan los $20.000 millones, y cuyos fondos de educación y solidaridad ascienden a más de $6.000 millones, podrían destinar una tercera parte de ellos ($2.000 millones anuales) al impulso de un proyecto educativo integrador e integral, que se constituya en un modelo educativo solidario para el país y el mundo. Otro proyecto que es necesario recuperar e impulsar es el de la Empresa Cooperativa de Turismo, que desarrolle tanto el turismo receptivo como el egresivo. De los 5.400.000 afiliados a cooperativas en el país, por lo menos un 20% de los mismos (1.100.000) visitan otras regiones cada año en viajes de recreación y cultura. Con los maravillosos destinos que posee el Huila, una parte de ellos podrían venir guiados por una empresa solidaria especializada que ofreciera productos de calidad. También los huilenses cooperativizados, cuyo número se aproxima a los 300.000, viajan por otras partes del país y también para ellos la empresa turística, fruto de la integración, podría ser una buena opción para encontrar servicios de calidad a precios racionales. En el sector agropecuario, que ha sido tan poco sensible al tema cooperativo, existen áreas como la comercialización, en las que el cooperativismo puede ofrecer soluciones adecuadas como se ha demostrado reiteradamente en el mundo y en Colombia. Pero, esto demanda una acción más dinámica de las propias empresas solidarias para su impulso y fomento. Eduardo Gutiérrez Arias


5.

QUINTA PARTE: ESTUDIOS DE CASOS COOPERATIVOS REGIONALES


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5.1

COOLAC Y SU APOYO AL DESARROLLO EMPRESARIAL OPITA

Los orígenes de Coolac se remontan al año de 1977 cuando un grupo de loteros del municipio de Pitalito se reunieron para crear una cooperativa que les facilitara sus relaciones con las empresas oficiales responsables de los juegos de azar en el país, que los proveían de los billetes de lotería que ellos comercializaban y para prestarles servicios de ahorro, crédito, consumo y satisfacer otras necesidades a los asociados. Así nació la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Loteros del Sur Limitada (COACREL LTDA.)76. En el año de 1978 ésta cooperativa enfrentó un conflicto comercial con la Lotería del Quindío por el pago de billetes de lotería y eso condujo a la parálisis de la organización durante un tiempo. En el año de 1979 Rodrigo Claros dirigió la reactivación de la entidad, hizo una asamblea de loteros en la que se reorganizaron los cuerpos directivos, habiendo sido designado como gerente, y en calidad de auditor se escogió a Daniel Balbuena. Una vez cumplido este proceso, el gerente viajó a Neiva a reunirse con la doctora Rosalba Sastoque, delegada de la Superintendencia de Cooperativas en el departamento, para informarla de lo sucedido y entregar la documentación referente a la reestructuración. De esta manera se le dio un nuevo aire a la cooperativa poniendo en funcionamiento especialmente la sección de consumo, abriendo una tienda en el barrio San Antonio. Con el tiempo comenzaron las críticas hacia la gerencia por la forma como estaba administrando el almacén de consumo y esto generó una nueva crisis en la cooperativa. Un día del año 1981, el señor Teodomiro Parra, quien había ostentado el cargo de presidente del Consejo de Administración de Coacrel, visitó a Daniel Balbuena para proponerle la reactivación de la cooperativa, pero ya no como de ahorro, crédito y consumo sino como de vivienda, para resolverle esta necesidad tanto a quienes habían sido socios de la entidad como a nuevas personas. A fin de tener más claridad sobre esta iniciativa decidieron trasladarse a la capital del Departamento y reunirse con la delegada de la Superintendencia de Cooperativas, Rosalba Sastoque. Ella les ofreció su apoyo para la propuesta y muy entusiasmados regresaron a Pitalito a organizar la asamblea de reestructuración. En ella, se produjo la transformación de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Loteros del Sur Ltda. en la Cooperativa de Ahorro, Crédito y Vivienda del Sur del Huila Ltda. (COACREVI). Teodomiro Parra fue desinado presidente del Consejo de Administración y Daniel Balbuena, Gerente. El acto de legalización de la nueva entidad se produjo mediante la resolución No. 2337 de noviembre 27 de 1981 expedida por el Dancoop, tal y como reposa en los archivos de Coolac77. Todos los esfuerzos de esta entidad se centraron en la organización de un plan de vivienda. Primero se compró un lote de 5 hectáreas a Adán Pabón por la suma de $5.000.000, valor que fue cancelado en el trascurso de un año, habiéndose recibido para ello un auxilio de $200.000 de la Alcaldía Municipal. Luego se compró otro lote 76 Ante la debilidad de fuentes documentales la reconstrucción de la historia inicial de la cooperativa se hizo mediante entrevistas personales a los señores Daniel Balbuena, Alba Julia Aguirre y Aura Rosa Jiménez quienes lideraron la entidad en esa época. 77 DANCOOP. Resolución 2337 de noviembre 27 de 1981, reconociendo la reforma de estatutos y cambio de nombre de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Loteros del Sur Limitada, que se convierte en la Cooperativa de Ahorro, Crédito y Vivienda Limitada, COACREVI LTDA. Esta resolución reposa en los archivos de COOLAC.


158 Una mirada al cooperativismo desde el Huila de una (1) hectárea a la señora Bertilda Torres por la suma de $1.600.000. De esta manera se organizó un plan para 320 viviendas y se iniciaron los trabajos del barrio Las Américas. Los comienzos fueron los de una urbanización pirata, como nacían la mayoría de proyectos urbanos populares en esa época, entregando los lotes a los compradores que iniciaban la construcción de su vivienda cuando aún el barrio carecía de servicios públicos. El primer esfuerzo fue la dotación de alcantarillado y luz eléctrica, para lo cual se organizaron bazares, para conseguir recursos económicos, y mingas de trabajo para abrir brechas, colocar la tubería y poner los postes de la luz. La dotación del alcantarillado y la red eléctrica, en su totalidad, se logró mediante el esfuerzo comunitario de los asociados a la cooperativa y en eso transcurrieron varios años. En esta etapa de construcción de servicios públicos se nombró como secretaria tesorera a Yolanda Zúñiga quien cumplió, con responsabilidad y buena organización, esta labor. Como presidente del Consejo de Administración se mantuvo por un tiempo Teodomiro Parra, quien al entrar en conflicto con otros miembros del organismo, presentó renuncia al cargo y el vicepresidente, señor Gerardo Sánchez, pasó a ocupar la vacante. En el año de 1987 Daniel Balbuena, quien era empleado del hospital de Pitalito y desempeñaba la gerencia de Coacrevi ad honorem, decidió retirarse de la organización y en su reemplazo fue nombrado Gerardo Sánchez, sin abandonar su posición como presidente del consejo. En esa época era posible que un directivo ocupara la gerencia de una cooperativa y pudiera desempeñar simultáneamente otro cargo. Luego de Gerardo Sánchez, ocupó la gerencia William Zuleta y después Rodrigo Buriticá. Estos últimos se dedicaron a buscar la legalización del barrio Las Américas, habiendo tramitado auxilios para instalar el servicio de acueducto y para el mejoramiento de calles. Otros dirigentes que aunque no ocuparon la gerencia sí fueron muy activos y ejercieron un notorio liderazgo en la entidad fueron Miguel Gómez, Aura Rosa Jiménez y Germán Atahualpa. Por el año 1988 ya se encontraba en Pitalito el señor Gabriel Quesada Laiseca, quien lideraba algunos proyectos cooperativos en la región y dado su interés por la comunidad se integró a COACREVI conformando un comité pro electrificación del barrio Las Américas y gestionó subsidios de vivienda por 70 millones a través del Inurbe. En la mayoría de lotes seguía el proyecto de autoconstrucción de viviendas y el interés de los asociados a la cooperativa decreció a tal punto que su situación financiera y administrativa se deterioró y el fantasma de la quiebra se hizo presente en la entidad. En estas circunstancias se nombró como gerente ad honorem al señor Gabriel Quesada Laiseca quién permaneció hasta mediados del año 1991 cuando fue designado ya mediante contrato, según consta en actas de este año78. El nuevo gerente tenía como visión el saneamiento de la entidad. Inicialmente buscó un acercamiento con el Banco Popular para el rediseño de las obligaciones financieras contraídas años atrás con la entidad y que por incumplimiento de pagos, mantenía 78 Ver actas del Consejo de Administración del año 1991 en archivo de Coolac.

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Una mirada al cooperativismo desde el Huila

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embargado el lote adquirido para el plan de vivienda. Así mismo tramitó un empréstito por 13 millones de pesos con Financiacoop, recursos destinados a la dotación de servicios públicos, de los cuales seguía careciendo el barrio. Otra propuesta que impulsó, fue transformar a COACREVI de cooperativa de vivienda en una cooperativa especializada de ahorro y crédito, y con este propósito inició una serie de reuniones de sensibilización y promoción entre los 318 asociados a la entidad. Pero la mayoría de ellos, que ya habían perdido su sentido de pertenencia por la cooperativa y a quienes los conflictos generados en sus 10 años de funcionamiento los había alejado de los principios y doctrina cooperativa, le dieron la espalda a la propuesta y solamente 48 de ellos respondieron positivamente a la iniciativa desarrollada por el nuevo gerente. El resto de asociados, que se mantenían inactivos, se marginaron del nuevo proyecto. El proceso de transformación de la organización duró cerca de tres años. En el primer semestre de 1994 se realizó una asamblea general ordinaria y en ella se aprobó la reforma de estatutos y el cambio de nombre de la organización. Este acto fue legalizado mediante Resolución del Dancoop No. 2421 del 22 de agosto de 1994,79 por medio de la cual se aprobó la reforma de estatutos y el cambio de nombre de la Cooperativa de Ahorro, Crédito y Vivienda del Sur del Huila Ltda. (COACREVI LTDA) por el de Cooperativa Laboyana de Ahorro y Crédito Limitada (COOLAC LTDA.) con sede principal en Pitalito e incidencia en el ámbito nacional.

El Gerente de Coolac, Gabriel Quesada, de camisa guayabera blanca, acompañado de cooperativistas de la región.

Al transformarse Coacrevi en Coolac, ya existían en Pitalito sucursales de las cooperativas Utrahuilca y Confie, pero la ciudad vivía una etapa de rápido crecimiento económico, social y cultural, y los laboyanos aspiraban tener una cooperativa de ahorro y crédito con origen y raigambre en el municipio. Por eso la nueva entidad financiera solidaria fue vista con simpatía, y al terminar este primer año de 1994 ya contaba con 1.500 asociados. 80 La buena acogida de la entidad en Pitalito, así como la demanda de sus servicios en otros municipios y localidades de la región, propició que la gerencia y el Consejo de Administración, previos estudios de factibilidad, abrieran oficinas en Florencia, 79 DANCOOP. Resolución No. 2421 de Agosto 22 de 1994. Reposa en los archivos de COOLAC en su sede de Pitalito. 80 Informe de Gerencia a la IX Asamblea General Ordinaria de Delegados, cumplida el 29 de marzo de 2003 .

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160 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Neiva, Palermo, Oporapa, Maito (corregimiento de Tarqui), San Adolfo (Corregimiento de Acevedo), Palestina, Oporapa, Bruselas (Corregimiento de Pitalito) e Isnos, convirtiéndose, en muy poco tiempo, en una entidad de carácter regional. Este crecimiento se dio en zonas donde la economía campesina y la microempresa son predominantes y eso muestra el interés de la cooperativa por contribuir en la solución de las necesidades de capital de trabajo de estos sectores productivos. En el momento de su mayor crecimiento económico, social y administrativo, el auge de la cooperativa fue frenado por la recesión que sacudió la economía del país y por la crisis sistémica que afectó al cooperativismo y en forma muy especial al de ahorro y crédito entre los años 1998 y 2001. Aunque fue necesario para sus líderes modificar los planes de crecimiento en que venían comprometidos, el mismo auge de sus primeros años y la confianza generada entre sus asociados, impidió que Coolac sufriera mayores traumas en estos años en que quebraron las más importantes cooperativas financieras del país, como lo muestra el siguiente cuadro de indicadores financieros.

INDICADORES FINANCIEROS DE COOLAC DURANTE LOS AÑOS 1998, 1999, 2000, 2001 y 2002 AÑO INDICADOR ACTIVOS PASIVOS

1998 1999 2000 2001 2002 (EN MILLONES (EN MILLONES (EN MILLONES (EN MILLONES (EN MILLONES DE $) DE $) DE $) DE $) DE $) $1.669 $ 1.683 $2.186 $2.963 $3.000 $1.170

$881

$1.191

$1.688

$1.804

PATRIMONIO

$505

$802

$994

$1.275

$1.195

EXCEDENTES

-($44)

+$13

+$24

+$30

-($43)

El cuadro muestra un crecimiento sostenido de los activos durante estos cinco años, aunque ese crecimiento fue casi insignificante y por debajo de la inflación causada entre los años1.999 y 2.002. Pero es estimulante para la empresa que en un periodo de crisis, los activos casi se duplican entre 1998 y 2002 al pasar de mil seiscientos sesenta y nueve millones a tres mil millones. Los pasivos tuvieron un crecimiento más moderado en el periodo y es el resultado de una etapa de alto nerviosismo en el mercado financiero en el que los depósitos de todas las entidades financieras y particularmente las cuentas de ahorro en las cooperativas, se vieron disminuidas radicalmente por la desconfianza que se había generado en el sector. El patrimonio, apoyado esencialmente en los aportes de los asociados como capital social, tuvo un crecimiento permanente desde 1998 hasta el 2001 habiendo incrementado su valor en un 252%, que demuestra cómo la confianza en la cooperativa se mantuvo por parte de los asociados en esos años de incertidumbre y cómo ellos incrementaron sus aportes sociales en la misma. El único año en que se redujo el patrimonio fue en el 2002, como consecuencia del cierre de las oficinas en San Adolfo y Maito, medida que adoptó la administración después que fueron tomadas, saqueadas y quemadas por la guerrilla. La mayoría de asociados en esas localidades renunciaron a la entidad y retiraron sus aportes, por las dificultades que les representaba ir a hacer transacciones a otro municipio. Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

161

Los excedentes no son el indicador más fuerte para medir la salud de una empresa sin ánimo de lucro. Es preciso reiterar aquí que las cooperativas tienen como propósito satisfacer necesidades de los asociados y no generar lucro económico en sus operaciones. Como ellas tampoco tienen ánimo de pérdida o quiebra económica, utilizan los excedentes para fortalecerse patrimonialmente y para distribuir entre sus asociados algunos servicios sociales. Esto ya lo explicamos en el capítulo referido al déficit administrativo y gerencial del sector81. Aclarado este aspecto, podemos examinar con mayor objetividad el indicador de excedentes durante los 5 años de la crisis. En el primero y en el último se presentan pérdidas. Cuarenta y cuatro millones en 1998 y cuarenta y tres millones en 2002. En los otros tres años (1999, 2000 y 2001) se generan utilidades que suman sesenta y siete millones de pesos. Es claro que fueron tiempos en los cuales no se podían pedir grandes excedentes, y es casi que normal que en algunos de ellos existieran pérdidas. El caso del 2002 es especialmente explicable por los asaltos guerrilleros en Maito y San Adolfo y el saqueo de que fueron víctimas las oficinas de Coolac. Es verdad que la cooperativa contaba con seguros que la protegían de los diferentes riesgos inherentes a su actividad, pero las compañías aseguradoras en lugar de proceder a reconocer el siniestro, objetaron la reclamación aduciendo debilidades de la entidad en cuanto a normas de seguridad. De tal manera que este tema terminó en un pleito judicial entre la entidad y las aseguradoras que a la fecha aún no ha sido resuelto por la justicia. Pasados los años de la crisis, la cooperativa recuperó su ritmo de crecimiento y desarrollo como puede verse en los indicadores de los últimos cuatro años en el cuadro que a continuación presentamos:

INDICADORES FINANCIEROS DE COOLAC DURANTE LOS AÑOS 209, 2010, 2011 y 201282 AÑO INDICADOR ACTIVOS

2009 2010 2011 2012 (EN MILLONES (EN MILLONES (EN MILLONES (EN MILLONES DE $) DE $) DE $) DE $) $6.946 $10.054 $15.059 $17.929

PASIVOS

$3.373

$6.023

$10.111

$11.437

PATRIMONIO

$3.572

$4.030

$4.947

$6.492

EXCEDENTES

$217

$84

$355

$880

El cuadro refleja una situación financiera sólida para la cooperativa. Los activos se incrementaron en los últimos cuatro años en 258% pasando de seis mil novecientos cuarenta y seis millones a diecisiete mil novecientos veintinueve millones. El incremento de los pasivos fue de 339% al pasar de tres mil trescientos setenta y tres millones a once mil cuatrocientos treinta y siete millones. Como en las entidades financieras las operaciones activas son apalancadas en las operaciones pasivas y en el caso presente ese aumento en los pasivos se dio esencialmente por el incremento de los ahorros de los asociados y el convenio con Infihuila para crédito microempresarial, este exitoso esfuerzo en captaciones ha tenido como consecuencia el aumento de su cartera de 81 Ver capítulo 3.4 “Déficit Administrativo y Gerencial del Sector”, páginas 115 a 119 de este texto . 82 Tomado de los informes de la gerencia y el consejo de administración a las asambleas ordinarias de delegados de los años 2010, 2011, 2012 y 2013 que reposa en los archivos de la cooperativa.

Eduardo Gutiérrez Arias


162 Una mirada al cooperativismo desde el Huila crédito que se elevó en 2011 a trece mil quinientos millones de pesos ($13.500 millones) y en 2012 a quince mil veintinueve millones ($15.029 millones). El Patrimonio, soportado especialmente en los aportes sociales de los asociados, equivale al 36% de los activos totales en el último año. Si tenemos en cuenta que las normas de Basilea recomiendan unos fondos propios mayores al 8% de los activos de riesgo, podremos ver que Coolac tiene un apalancamiento muy sólido. Esto sin tener en cuenta el adecuado aprovisionamiento de su cartera vencida, un buen fondo de liquidez y, en general, el cumplimiento de las normas que hoy aplica con rigurosidad la Supersolidaria y el propio Fogacoop. Los excedentes de los cuatro últimos años, sin ser sorprendentes, sí reflejan un manejo financiero equilibrado por parte de los órganos directivos y de la administración de la empresa. En estos cuatro años siempre se generaron excedentes que le han permitido a la cooperativa disponer de adecuados recursos para los fondos institucionales definidos por Ley 79 de 1988 (fondos de educación, solidaridad y protección de aportes) así como de recursos para que las asambleas ordinarias anuales dispongan del otro 50% de remanentes en otros programas de beneficio para los asociados.

Eduardo Gutiérrez Arias


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5.2 COOMOTOR HA REVOLUCIONADO REGIONAL Y NACIONAL

EL

TRANSPORTE

El proceso de gestación de Coomotor hay que buscarlo en el Sindicato Nacional de Choferes, cuya Seccional Huila fue creada en el año de 195683, por un grupo de taxistas de la ciudad de Neiva, la mayoría de ellos con vehículos afiliados a la empresa Flota Huila, por esa época la más importante del transporte urbano de taxis en la ciudad. El gerente de la entidad era el señor Ignacio Artunduaga, propietario de varios taxis, quien tenía por política hostigar, maltratar verbalmente y castigar económicamente a los afiliados pobres, con el propósito de aburrirlos y obligarlos a renunciar a la empresa para quedarse progresivamente con la mayoría del servicio. El gerente atendía el teléfono de la empresa y para fastidiar a sus malquerientes, con alguna frecuencia los enviaba a direcciones erradas para hacerles perder la carrera, les cobraba más cara la gasolina y los repuestos y su trato con ellos se caracterizaba por el despotismo y la prepotencia. Cuatro fueron los proyectos que el naciente sindicato se propuso gestionar: Construir un mausoleo para conductores en el cementerio Central, crear una cárcel de choferes, organizar un almacén de repuestos e insumos para automotores y gestar una cooperativa que, en principio, la pensaron multiactiva con secciones de consumo, comercialización y transporte. Esta última sección les podría permitir afiliar vehículos y participar en la adjudicación de rutas de servicio urbano e intermunicipal, y la de comercialización les permitiría el funcionamiento del almacén de repuestos e insumos para el transporte, así como tener una bomba de gasolina propia. La construcción del mausoleo se facilitó cuando monseñor Rómulo Trujillo les cedió a perpetuidad un lote en el Cementerio Central para tal fin. Una delegación de directivos viajó a Cali a la inauguración del mausoleo de conductores de esa ciudad, invitados por el sindicato de transportadores de la misma, regresando muy bien impresionados por la obra y dispuestos a organizar una similar en el lote cedido, la que fue construida en muy poco tiempo. El primer muerto que fue depositado en el mausoleo, se llamaba Antonio Iriarte, popularmente conocido como “Cosa fea”, quien durante mucho tiempo fue ayudante de monseñor Trujillo Polanco y, sin ser afiliado al sindicato, tuvo el privilegio de inaugurar la obra como un reconocimiento muy especial al apoyo y colaboración del sacerdote con la organización. El propósito de crear la cooperativa que les permitiera competir con empresas rivales de la ciudad fue presionado por el conflicto que se generó entre algunos choferes afiliados al sindicato y el gerente de Flota Huila, que se resume a continuación: Una noche, a mediados del año de 1960, un grupo de taxistas, inconformes con los maltratos del gerente, decidió hacerle una mala broma a Artunduaga y colgaron, en el teléfono de la caseta de la empresa, una culebra muerta. Cuando Artunduaga acudió a contestar una llamada y descolgó el aparato, se encontró con la culebra pegada al mismo. Dio un brinco, estrelló el teléfono contra el piso y lanzó un grito de espanto. 83 REVISTA “COOMOTOR 30 AÑOS 1961 – 1991”. 1991. Archivo de Coomotor.


164 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Repuesto del susto, dijo: “yo sé que hijueputas fueron y me las van a pagar”84. Al día siguiente comunicó por escrito a Juan Esteban Piza Cataño, Rosendo Valenzuela, Manuel José Sabogal, Carlos Barrios, Julio Medina, Ricardo Cerquera, Octavio Cortés, Rufino Luna, Rogelio Perdomo, Julio Pascuas y Luis Medina, que habían sido desvinculados de la empresa. Algunos de los afectados eran amigos del Director de Transportes y Tránsito de Neiva, el capitán Carlos Mosquera, y otros, además de devotos católicos, tenían una gran afinidad con Monseñor Rómulo Trujillo Polanco, párroco de la Catedral de la Inmaculada Concepción. A ambos personajes les pidieron apoyo para ubicarse con sus taxis frente a la catedral, en el costado sur del Parque Santander, opuesto a la gobernación donde operaba Flota Huila. El director de tránsito les dio un permiso provisional de 120 días para ocupar con sus vehículos el mencionado lugar, plazo en el cual debían constituir y legalizar una empresa de transporte, que tenían previsto organizar bajo la figura de cooperativa. La legislación de la época, exigía un número mínimo de 25 personas para la creación de una cooperativa. Las personas comprometidas con la tarea y cuyos nombres merecen mención especial por su carácter de pioneros de la empresa, fueron: Juan Esteban Piza, Manuel José Sabogal, Francisco Javier González, Jesús Escobar, Rosendo Valenzuela, Jaime Zúñiga, Ángel María González, Julio Medina, Luis Medina, Jesús Polanía y Octavio Cortés. Como era necesario llegar al mínimo de socios requeridos para la constitución del ente solidario, se dieron a la tarea de promover la iniciativa entre conductores amigos y familiares hasta completar el mínimo legal. Una vez logrado el número requerido, se realizó la asamblea de constitución de la Cooperativa de Motoristas del Huila, COOMOTOR, -como se denominó la organizacióne iniciaron los trámites para obtener del Ministerio competente, la personería jurídica. Pero los engorrosos procesos burocráticos, sumado a la oposición radical de las empresas de transporte regional como Flota Huila, Auto Vázquez, Transfederal y otras, algunos de cuyos dirigentes viajaron a Bogotá para oponerse a la naciente entidad, retrasaron la expedición del reconocimiento jurídico. La víspera de cumplirse los 120 días de la licencia provisional otorgada al sindicato para operar en el costado sur del parque Santander, y cuando la competencia veía con alborozo la finalización del permiso sin que se hubiera legalizado la nueva organización, lo que significaba su fin, Juan Piza viajó a Bogotá y se dirigió a la emisora “Horizonte” en donde su copartidario Alberto Galindo, a la sazón Representante a la Cámara por el partido Liberal, dirigía el radio periódico La Opinión, para que auxiliara a sus amigos del sindicato, en riesgo de perder su oficio de taxistas por no haber legalizado la empresa necesaria para prestar el servicio. Galindo llamó al Ministro del Trabajo, le solicitó una cita que le fue otorgada el mismo día y acompañó a Piza a la entrevista, habiendo obtenido el otorgamiento inmediato de la personería jurídica. Muy contento, el dirigente transportador regresó a Neiva al día siguiente, realizó una asamblea de la organización y en medio del alborozo de todos los asociados, le 84 Trilleras Roa, Álvaro y otro. Coomotor: Medio Sigo Impulsando el Desarrollo de Colombia 1961 -2011. Editora Surcolombiana S.A. Marzo de 2011, P. 45.

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entregaron el documento de su legalización a la Secretaria de Transporte y Tránsito Municipal, la que, a su vez, les otorgó el permiso permanente para operar en el costado sur del parque donde siguieron funcionando por muchos años. La asamblea de constitución de Coomotor fue realizada el 26 de septiembre de 1960.85 En la misma participaron 50 socios fundadores, algunos de los cuales no tenían vehículos, pero fueron incluidos para alcanzar el número mínimo requerido por la ley para la creación de una cooperativa. La Junta Directiva Provisional quedó integrada por Salvador Cuéllar como Gerente, con la suplencia de Juan Piza; Ananías Sastoque como auditor, con la suplencia de Manuel Castañeda, Luis Felipe Medina de Tesorero con la suplencia de Hernán García. La elección de tesorero se hizo de común acuerdo con el alcalde de la ciudad, señor Julio César García Vargas, de conformidad con la norma que en esta materia se encontraba vigente. Los estatutos fueron aprobados definitivamente en la asamblea celebrada el 11 de febrero de 1961. Estos fueron reformados en otra asamblea realizada el 7 de marzo del mismo año, y el 24 del mismo mes el Ministerio del Trabajo le dio aprobación a los estatutos y le concedió la personería jurídica mediante Resolución No.0349 del 24 de marzo de 1961. 86 Tal y como lo sostienen los autores del texto “Coomotor: Medio Siglo Impulsando el Desarrollo de Colombia”, la creación de la empresa “despertó un sentimiento de pertenencia, solidaridad e identidad entre los huilenses, quienes a partir de ese momento la consideraron como suya, en reconocimiento al esfuerzo grande de un grupo de taxistas que se rebelaron contra los monopolios del sector del transporte en la capital del departamento y se convirtieron en una abierta competencia, por el mejoramiento del servicio, la atención al usuario y de paso como factor para regular las tarifas.” 87 El impacto de su creación y rápida expansión fue tan grande que en los meses y años siguientes, otras empresas pequeñas de transporte en la ciudad e intermunicipales se incorporaron a Coomotor, por lo que en muy poco tiempo la cooperativa se convirtió en la empresa de transporte más grande de la ciudad y del Departamento, calidad que aún ostenta en nuestros días. La primera que decidió su fusión fue Sidautos, que había sido creada en 1958, tenía 10 microbuses Volkswagen en el servicio y se incorporó el mismo año de 1961. La segunda fue Corautos, en 1962. Ésta también era una empresa de microbuses urbanos que había sido fundada en 1946 por Carlos Falla, un destacado dirigente del transporte que veía con simpatía el cooperativismo. En 1963 se incorporó Transmixtos, de propiedad de Emiliano Madrid, quien la creó también en el año de 1946. En 1964 ingresa a Coomotor la empresa Cideltra, de propiedad de los señores Álvaro Escallón y Abelardo Vega, reforzando el servicio urbano de la primera. En 1965 las autoridades de tránsito le cancelaron la licencia de funcionamiento a Nepalvila, empresa de buses mixtos que cubría las rutas intermunicipales del noroccidente del Departamento, teniendo como destino las localidades de Palermo, San Luis, Teruel e Íquira. Al quedarse sin licencia, los directivos de la entidad deciden anexarla a Coomotor, hecho que quedó registrado 85 Trilleras Roa, Álvaro y otro. Op. Cit. P.53 86 Ver resolución No. 0349, que reposa en los archivos de COOMOTOR. 87 Trilleras Roa, Álvaro y otro. Op. Cit. P. 57

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166 Una mirada al cooperativismo desde el Huila el primero de septiembre del citado año de 1965. Esta fue la primera empresa de transporte intermunicipal que se incorporó a Coomotor. El primero de enero de 1966 se da la fusión de Transnoreste que cubría las rutas de Villavieja, Tello, Baraya y Colombia y había sido fundada en 1942. Con esto se consolida la presencia de Coomotor en las carreteras del Huila. Coomotor inició sus operaciones en Neiva con 12 taxis, teniendo como competencia a Flota Huila, Autovásquez, Cideltra y Transneivana. Esta última empresa entró en crisis a finales de los años sesentas y también decidió incorporarse a Coomotor en 1971. En sus comienzos, el transporte urbano en la ciudad no estaba reglamentado y era informal. Se practicaba el llamado “muchileo” consistente en que, sin ruta ni horario definido, los vehículos salían a los pocos barrios que tenía Neiva en ese tiempo (Quebraditas, Los Mártires, El Altico, Caracolí, Campo Núñez, Ventilador y Chapinero, así como las nuevas urbanizaciones de Las Granjas, Cándido y Calixto Leiva). Los mejores días para el servicio eran los viernes, sábados y domingos, cuando los neivanos iban a la galería central a hacer su mercado. También había una gran demanda de transporte en la Estación del Ferrocarril, en el barrio Altico, a la hora de llegada y partida de los trenes. El transporte urbano comenzó a reglamentarse en 1962 cuando las empresas prestadoras decidieron, por sí mismas, distribuirse rutas y horarios, buscando acabar la anarquía en el servicio público colectivo que los estaba arruinando. Solamente en 1965, la alcaldía municipal comenzó a regular el transporte público colectivo a través del Instituto de Tránsito de Neiva. Coomotor tenía adjudicadas 10 rutas urbanas a comienzos de los años 70s. Con un gran dominio en el transporte urbano de Neiva, en buena medida fortalecido a través de las incorporaciones de otras empresas, el siguiente objetivo estratégico de Coomotor fue obtener licencias para el transporte intermunicipal hacia el occidente y sur del Huila, lo mismo que hacia Florencia y Bogotá. En 1968, y después de varios intentos fallidos por lograr la licencia de una ruta a Florencia, el gerente Ananías Sastoque, quien ostentaba un reconocido liderazgo en el partido liberal del Departamento, al tener información que el presidente Carlos Lleras Restrepo visitaría la ciudad de Florencia en el mes de julio, le propuso a los socios de la cooperativa propietarios de buses, realizar una gran caravana de vehículos para apoyar al presidente y solicitarle la licencia de la ruta hasta la capital del Caquetá. La caravana recorrió las calles centrales de Florencia y llegó repleta de manifestantes hasta el sitio de la concentración, lo que impresionó muy positivamente al presidente Carlos Lleras, quien invitó al gerente de la empresa a intervenir desde la tribuna. En su intervención, Ananías Sastoque aprovechó para pedir el otorgamiento de la licencia de la ruta a Florencia, la que fue concedida poco tiempo después, habiéndoles asignado la ruta con tres horarios: uno a las seis de la mañana, otro a las doce del día y el último a las seis de la tarde. Coomotor llegó con buses nuevos, decidió transportar en forma gratuita a los escolares desde Resinas hasta Florencia y hacer un estricto cumplimiento de horarios, lo que le hizo ganar el aprecio de los caqueteños que muy pronto también consideraron a la cooperativa como una empresa propia.

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Obtener la ruta a Bogotá fue más difícil, especialmente por la enconada oposición de empresas rivales como Taxis Verdes, Rápido Tolima, Flota Magdalena, Expreso Bolivariano y Las Águilas. Una anécdota muy conocida sobre el trámite para obtener la licencia fue la que protagonizó el socio y líder de la cooperativa, don Manuel José Sabogal, un sábado del año 1972 en que conducía su bus de Florencia a Neiva en horas de la mañana. El ascenso a Resinas se hacía por una carretera destapada de una sola vía, por lo que pasar un vehículo grande era imposible. A los pocos kilómetros de haber iniciado el recorrido los alcanzó una camioneta de la Electrificadora del Huila. Don Manuel buscó un sitio adecuado y orilló el bus para permitir el paso de la camioneta. Al llegar a Resinas, alcanzaron la camioneta que estaba parqueada a la vera de la carretera. El conductor de la misma, don Demetrio Silva, persona bastante conocida por los empresarios de Coomotor, le hizo señas que se detuviera, se acercó al vehículo y le dijo a don Manuel que él viajaba con el doctor Rafael Azuero Manchola, en ese tiempo Designado Presidencial en el gobierno de Misael Pastrana Borrero, que él quería saludarlo y agradecerle por haberles cedido la vía. Sabogal fue hasta donde se encontraba y aprovechó para pedirle que intercediera a favor de la empresa para lograr la Ruta Neiva-Bogotá. El doctor Azuero le dijo que se encontraran el lunes siguiente en Neiva con el Gerente. A la sazón ocupaba este cargo el señor Julio César García, quien quedó sorprendido y un poco incrédulo con la historia de Sabogal, pero aceptó concurrir a la cita. Durante la misma, el Designado llamó al presidente Pastrana para pedirle que atendiera una comisión de la cooperativa. El presidente decidió atenderlos al día siguiente. Después de escuchar la solicitud, llamó a Rubiel Valencia Cossío, quien era el director de la División de Transporte del Ministerio de Obras Públicas y Transportes, para pedirle tramitar la solicitud de sus paisanos huilenses. Este último los autorizó de inmediato para operar en la ruta, incluso antes de tener en sus manos la respectiva licencia. Con el paso de los años le fueron concedidas las rutas a Pereira, Cali, Popayán, Manizales, Medellín y Mocoa, con lo que Coomotor se convirtió en una de las empresas de transporte más importantes del suroccidente colombiano. En el año de 1987, Rodrigo Villalba Mosquera, último alcalde de Neiva nombrado por Decreto, ,sacó a licitación la adjudicación de rutas urbanas de servicio público colectivo, lo que fue aprovechado por algunas empresas que estaban en receso y otras que no prestaban el servicio urbano, para participar en el proceso y lograr la adjudicación de algunas rutas como Autobuses (que antes se llamó Transfederal), Flota Huila, que había desaparecido por algún tiempo, y Cootranshuila, que por primera vez incursionaba en el transporte urbano colectivo. Años más tarde fue reactivada la Cooperativa de Volqueteros de Neiva y recobró su personería jurídica como Cootransneiva, para dedicarse al transporte urbano de pasajeros. De esta manera el servicio público colectivo de transporte en la ciudad, donde Coomotor había tenido una innegable primacía, se volvió más competitivo y diversificado en cuanto a empresas prestadoras y el interés de la cooperativa viró hacia el transporte intermunicipal de pasajeros y de carga. Parte del mérito de esta expansión de Coomotor hacia otras zonas del país se debió al esfuerzo de los señores Miguel Collazos y Martín Pujana, quienes ocuparon la gerencia de la empresa a finales de los años 80s y comienzos de los 90s. Eduardo Gutiérrez Arias


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Bus Navette de Coomotor, con el que se ha liderado el transporte interdepartamental

Es justo decir que esta expansión no sólo implicó un gran esfuerzo económico de la empresa sino que generó una enorme tensión con los transportadores de las nuevas regiones a donde llegaba, temerosos de que la calidad y efectividad del servicio de Coomotor les arrebatara la mayoría de su clientela. Así por ejemplo, el día que el primer bus de la empresa llegó a Popayán, el primero de enero de 1983, los dueños de buses de la localidad, bloquearon el acceso en el sitio denominado “Alto Cauca” y cuando llegó el vehículo de Coomotor hicieron bajar los pasajeros, lo apedrearon y balearon, por lo que intervino la policía y puso presos a los líderes de la asonada. El gerente de la empresa, Julio César García, los demandó penalmente por el hecho, pero, ante la solicitud insistente de líderes y funcionarios públicos de la ciudad, la demanda fue retirada y los revoltosos puestos en libertad, no sin antes hacer un compromiso de no agresión contra los intereses de la nueva empresa en la capital del Cauca. La llegada de Coomotor a Mocoa en 1993, una vez concluida la carretera Pitalito-Mocoa, también ocasionó un enfrentamiento con las compañías de la región Cootransmayo y Transipiales, las que bloquearon la carretera durante tres días, unos kilómetros antes de Mocoa, para impedir la entrada del bus despachado por Coomotor en junio del citado año. Aquí nuevamente debió intervenir la fuerza pública para restablecer el orden y el Estado de Derecho. A finales del año 1996, el gerente Hernando Gutiérrez, respaldado por el Consejo de Administración y el equipo administrativo de la empresa, en el que se destacaba Armando Cuéllar como subgerente, tramitó ante el presidente Ernesto Samper Pizano, con el apoyo del senador Jorge Eduardo Géchem, el otorgamiento de nuevas rutas, las que fueron concedidas mediante Resolución 8543, siendo otorgadas las de La Plata – Bogotá, La Hormiga – Bogotá, Puerto Asís – Pereira, Mocoa – Medellín y Florencia – Cali. Esta importante concesión del Estado fue justificada como una compensación ante los graves problemas de orden público que estaba soportando la empresa y que le generaban un gran perjuicio económico por los paros armados de la guerrilla, la quema de buses por parte de la misma, las protestas sociales como el paro cocalero que duró más de un mes y que paralizó el transporte intermunicipal en la región. Eduardo Gutiérrez Arias


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Durante los últimos años de la década de los noventas y comienzo del nuevo milenio, al igual que muchas otras cooperativas, Coomotor atravesó por una grave crisis económica y financiera originada por causas tanto externas como internas. Entre las primeras, debemos citar la recesión que sacudió al país por estos años, la crisis sistémica del sector cooperativo, los serios problemas de orden público generados por un incremento en las acciones guerrilleras que afectó en forma muy intensa el transporte intermunicipal, especialmente en la región sur del país, el incremento del desempleo, la sobreoferta en el transporte y la falta de control estatal sobre el mismo, la libertad de tarifas en el servicio intermunicipal decretado por el gobierno y las altas tasas de interés, todo lo cual golpeó de manera especial a la industria del transporte. La recesión económica de aquellos años, que fue el principal factor externo de crisis en muchas empresas como Coomotor, merece al menos un breve comentario. Mirada en el largo plazo, la economía colombiana tuvo un buen desempeño en el siglo XX con un crecimiento del PIB anual promedio del 5.5%. En la década de los ochentas, que fue la década perdida para América Latina, su crecimiento promedio fue del 3.5% anual, bastante superior al del resto de países del continente. Entre 1992 y 1997 el crecimiento volvió a ser del 5% anual. En este crecimiento incidieron factores como el hallazgo de los ricos yacimientos petroleros de Cusiana y Cupiagua en los Llanos Orientales, la entrada masiva de “capitales golondrina”, generada especialmente por la apertura económica y el desbordado gasto público de esos años. Estos factores, sumados, generaron profundos desequilibrios macroeconómicos, originando una burbuja especulativa en los mercados de finca raíz y accionario. Cuando la economía mundial entró en fase recesiva, que estalló con motivo de la declaratoria de moratoria rusa, en agosto de 1998, encontró a Colombia con un alto endeudamiento público y privado y con una economía desequilibrada que rápidamente sucumbió ante el contagio externo y pasó a una fase recesiva. En 1999 la economía decreció en el -4.9% del PIB, en el 2000 creció al 2.9%, en el 2001 el 1.4% y en el 2002 el 1.7%. De manera que una verdadera recuperación sólo llegó en el 2003 cuando creció al 3.74%88 Entre las segundas causas están: el alto endeudamiento de la entidad, el desbordamiento burocrático, la contratación de créditos en moneda extranjera, a la que siguió una aguda devaluación que elevó el valor de la deuda, y otros problemas administrativos como la importación de tractomulas sin estudios de factibilidad para el proyecto y la repotenciación subsidiada de vehículos, que colocaron a la empresa al borde de la liquidación. En medio de estas enormes dificultades asumió la gerencia en 1999 el ingeniero Armando Cuéllar Arteaga, quien lideró una serie de cambios que salvaron la empresa. Se vendieron bienes inmuebles de alto costo y baja productividad, se convirtió la deuda de dólares a pesos, se reestructuraron todas las obligaciones ampliando plazos y disminuyendo intereses, se redujo la planta de personal y se adoptó una severa austeridad económica. Así se logró su recuperación que permitió en los últimos años renovar y modernizar el parque automotor y los servicios de la empresa, convirtiéndola en una de las mejores del país.

88 Banco de la República.www.banrep.gov.co/documentos…

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170 Una mirada al cooperativismo desde el Huila El cuadro económico que presentamos a continuación, tomado de un informe de la gerencia en el año 2012, y en el cual se registran los activos, pasivos y patrimonio del lapso comprendido entre 1999 y 2011, sirve para ilustrar el proceso de crisis en los años de cambio del milenio y la admirable recuperación que se vivió en los años siguientes, merced al riguroso plan de contingencia trazado por el Concejo de Administración, presidido durante esos años por Manuel Salvador Gómez, y por la gerencia, en manos de Armando Cuéllar, como quedó dicho anteriormente.

BALANCE ECONÓMICO AÑOS 1999 A 2003 Y 2011 1999

2000

2001

2002

ACTIVO

AÑO

$ 8.670.433.685

$ 7.708.563.129

$ 5.304.418.951

$ 6.113.240.337

$ 7.549.480.239 $ 31.733.019.320

2003

2011

PASIVO

$ 9.382.448.011

$ 7.797.498.480

$ 5.272.799.332

$ 5.378.397.153

$ 5.291.752.366 $ 16.441.035.649

PATRIMONIO

($ 712.014.326)

($ 88.935.351)

$ 31.619.619

$ 734.843.183

$ 2.257.727.873 $ 15.291.983.670

En este balance, los activos, que en el año 1999 eran de $8.670 millones, se redujeron en el año 2001 a $5.304 millones, comenzando en el 2002 un proceso de recuperación hasta ascender a $31.733 millones en el año anterior. Los pasivos, que en 1999 eran de $9.670 millones, bastante superiores a los activos, empezaron a disminuir hasta $5.291 millones en el año 2003, y vuelven a ascender a $16.441 el año pasado, pero esto sólo representa cerca del 50% de los activos. El patrimonio, que en los dos primeros años del cuadro fue negativo, con valores de $712 millones y $88 millones, respectivamente, inició su recuperación en el 2001 con $31 millones y llegó el año pasado a $15.291 millones. Quizá la forma más elocuente de presentar el proceso de recuperación de la cooperativa sea mostrando el estado de pérdidas acumuladas en los años de la crisis y comparándolo con el último ejercicio financiero, como aparece en el cuadro siguiente.

PÉRDIDAS ACUMULADAS DE EJERCICIOS ECONÓMICOS EN LOS AÑOS DE LA CRISIS DE COOMOTOR

AÑO 1999

-$ 8.272.325.219.88

2000

-$ 9.008.908.343.76

2001

- $ 8.766.269.489.01

2002

-$ 8.683.745.568.06

2003

-$ 6.534.492.002.01

2011

+$2.500.000.000.00 Eduardo Gutiérrez Arias


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Si comparamos esta información con la registrada en la página anterior, referida al balance de los años 1999 al 2003 y el del 2011, podremos observar que las pérdidas acumuladas por la empresa fueron superiores al total de los activos en los años 1999, 2000, 2001 y 2002, encontrándose en franca bancarrota y dentro de las causales de liquidación. Solamente en el 2003 la tendencia comienza a revertirse y ya para este año los activos fueron superiores a las pérdidas y la empresa comenzó a alejarse del fantasma de la quiebra. El ejercicio del año 2011 muestra una realidad totalmente diferente, una empresa plenamente recuperada con unos activos que ascienden a $31.733 millones de pesos, con unos pasivos de $16.441 millones y un patrimonio de $15.291 millones. A su vez, los excedentes líquidos alcanzaron la suma de $2.500 millones, al sumar las utilidades que al grupo empresarial Coomotor le aportaron todas las empresas de su propiedad más las acciones en otras sociedades. El plan diseñado por la gerencia y el Consejo de Administración dio resultados y la empresa, a paso lento, pero seguro, fue saliendo de sus afugias económicas y recuperando su estabilidad financiera.

El gerente de Coomotor, Armando Cuéllar, interviene en una reunión social, acompañado de directivos de la entidad.

Hoy, Coomotor es no sólo una cooperativa sino un grupo empresarial con inversiones en empresas todas ligadas a la actividad del transporte. De ella hace parte Inversiones Coomotor, una sociedad anónima dedicada a la comercialización de combustibles, lubricantes, llantas y demás insumos del transporte. La entidad nació antes de la actual gerencia como Sociedad Anónima Limitada a sus fundadores y en la cual la cooperativa sólo tenía el 33% de las acciones, pero era el gran cliente consumidor. Con el tiempo se presentaron fricciones y conflictos entre la cooperativa y sus socios particulares por la definición de políticas comerciales y administrativas. Después de una Eduardo Gutiérrez Arias


172 Una mirada al cooperativismo desde el Huila difícil etapa de negociaciones adelantada por la actual administración, los particulares aceptaron reformar los estatutos de la sociedad y aceptaron transformarla en Sociedad Anónima Abierta, lo que facilitó que la cooperativa adquiriera nuevas acciones hasta convertirse en socia mayoritaria con el 85% del capital. En estas nuevas circunstancias, la cooperativa es la que define el rumbo y orientación de la sociedad y garantiza la salvaguarda de los intereses solidarios, impidiendo que terceros se aprovechen en forma inequitativa de sus operaciones económicas. Inversiones Coomotor tiene su almacén de insumos y tres estaciones de servicio para la venta de gasolina en la ciudad de Neiva ubicadas, una, en la parte norte de la ciudad llamada Estación Galindo; otra, en el sur llamada La Primavera y la tercera en las proximidades del Terminal de Transportes. De esta manera facilita a sus asociados el tanqueo de sus vehículos. Coomotor es también socio de muchos terminales de transporte del país a donde llega con sus vehículos de pasajeros y en los cuales el Estado ha sido un importante socio, pero que, una vez consolidado el servicio, está en proceso de retiro y venta de sus acciones para que sean los particulares, especialmente las compañías del transporte, las que se vuelvan propietarias de los mismos. En los terminales del Huila y otras ciudades de departamentos aledaños, la cooperativa es un importante socio, lo que le da derecho a elegir miembros suyos en la junta directiva de estas empresas, tal como lo muestra el siguiente cuadro.

ACCIONES DE COOMOTOR EN TERMINALES DEL TRANSPORTE NOMBRE DE LOS TERMINALES

% DE ACCIONES

Terminal de Neiva Terminal de La Plata Terminal de Pitalito Terminal de Garzón Terminal de El Espinal Terminal de Florencia Otros terminales (Bogotá, Ibagué, Perira, etc.)

33% 25% 32% 30% 30% 13% Menos del 10%

Coomotor proyecta crear una fundación social para orientar a través de ella todas sus políticas e inversiones en materia de desarrollo social y muy especialmente los fondos de educación y solidaridad que, con el avance de la empresa y el mejoramiento de sus excedentes, son cada día más significativos. Hoy la cooperativa tiene presencia y presta servicios de transporte en 12 departamentos, tiene 80 oficinas distribuidas en todo el país, especialmente en la región suroccidente; posee 800 vehículos para pasajeros y carga de encomiendas, y genera 1.500 empleos directos. El patrimonio del grupo empresarial asciende a $21.000 millones de pesos y las utilidades líquidas que le generan las empresas del grupo ascienden a $2.700 millones de pesos89. 89 Datos tomados de un informe del gerente Armando Cuéllar al Consejo de Administración en el primer semestre del 2012 y elaborado en un power point para divulgación en conferencias universidades y congresos empresariales.

Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

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La alta dirección de la cooperativa no sólo elaboró el plan de contingencia para superar la crisis sino que también inicio un proceso de planeación estratégica a mediano y largo plazo para proyectar la empresa en el mercado nacional del transporte terrestre de pasajeros y encomiendas. En la actualidad la cooperativa ha definido su misión en los siguientes términos: “Coomotor es una empresa de transporte terrestre nacional de pasajeros y encomiendas, que crece continuamente para contribuir al desarrollo sostenible del país, a mejorar el nivel de vida de nuestros clientes, colaboradores, proveedores y sus familias. Apoyados en un moderno parque automotor para ofrecer servicios de alta calidad, con efectividad, seguridad y puntualidad”. Con respecto a la visión ésta se halla formulada en los siguientes términos: “Seremos en el 2015 la empresa colombiana más confiable en el transporte terrestre de pasajeros y encomiendas”. La empresa logró, desde el año 2009, obtener una certificación en normas de calidad de Icontec para los servicios de transporte intermunicipal a través de la línea Navette y los servicios de encomiendas y giros. Todos los esfuerzos de la empresa están dirigidos a garantizar una muy alta calidad del servicio al cliente. Esta política es la que permitirá que Coomotor continúe siendo reconocida en toda la región surcolombiana (no sólo en el Huila) como la empresa regional que sus habitantes reconocen como propia y prefieren para sus viajes, Para garantizar su permanencia y competitividad en el mercado, se han definido los siguientes (seis) valores corporativos: a) Satisfacción al cliente: todo el equipo humano de la cooperativa busca satisfacer al cliente para que él disfrute a plenitud el servicio que se le presta. b) Lealtad: los colaboradores de la empresa deben respetarla dentro y fuera de ella, ejecutando actos que conlleven a la efectividad y mejoramiento de su imagen institucional. c) Compromiso: en Coomotor el cliente es lo primero para el logro de los objetivos y el cumplimiento de estos valores. La capacidad de entrega en el servicio de los empleados es el requisito para mantener el liderazgo empresarial. d) Respeto: en Coomotor, los clientes, proveedores y colaboradores merecen la admiración y aprecio de todos sus trabajadores, por ser su principal fuente de dinamismo y desarrollo. e) Competitividad: la empresa es consciente de la existencia de otras que buscan desplazarla del mercado, por ello todos los días debe trabajar por permanecer en él y convertirse en la más importante del transporte terrestre del país. f ) Honestidad: los trabajadores en Coomotor laboran con honradez y rectitud en todas sus acciones, siendo coherentes en lo que piensan, dicen y hacen. Eduardo Gutiérrez Arias


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5.3

CADEFIHUILA ENSEÑA A HACER COOPERATIVISMO AGRARIO

Imagen corporativa de la cooperativa Cadefihuila

Cadefihuila es un verdadero modelo de cooperativismo agropecuario. La entidad nació el 20 de abril de 196390 en una asamblea de constitución a la que asistieron 91 socios, siendo en ese momento denominada como Cooperativa de Caficultores del Huila LTDA. (CAFIHUILA LTDA), quedando protocolizada mediante escritura pública No. 519 de junio 10 de 1963 en la Notaría Segunda de la ciudad. La Federación Nacional de Cafeteros, a través de la División de Cooperativas, y el Comité Departamental de Cafeteros, fueron los promotores de la iniciativa. Los estatutos aprobados en la asamblea de constitución crearon las siguientes secciones para su funcionamiento y atención de las necesidades de los cafeteros socios: consumo, crédito, compras y ventas, beneficio, producción, vivienda, servicios y solidaridad, reforma agraria. El Consejo de Administración provisional quedó conformado por Luis Augusto Borrero como gerente, Julio P. Rojas T. como auditor y Marcos Conde como tesorero. Aparecen en el acta 139 socios fundadores. El capital inicial fue de $25.050. También se definió que los aportes sociales serían el 3% del valor de la cosecha de café que los socios debían comercializar a través de la cooperativa. El 60% de este valor debía ir como aporte de capital, el 20% para solidaridad y el otro 20% para gastos de administración. La Superintendencia de Cooperativas le dio reconocimiento legal mediante Resolución número 0774 del 21 de mayo de 1963. Una vez legalizada la entidad se realizó la primera asamblea ordinaria en la que se nombró un Consejo de Administración integrado por cinco principales y cinco suplentes, una junta de vigilancia de dos personas con sus respectivos suplentes y un auditor por un periodo de un año. 90 Acta de constitución y Escritura de registro del acta de constitución No. 519 de 1963 de la Notaria Segunda de Neiva. Estos documentos reposan en los archivos de la cooperativa.


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La entidad tuvo un rápido crecimiento hasta el año 1970 en que contaba con 747 socios en los 35 municipios cafeteros del Huila. Para ver mejor la dinámica de la cooperativa en sus primeros 8 años de existencia presentamos a continuación dos cuadros estadísticos. El primero, referido a los socios ingresados y retirados cada año y, el segundo, sobre utilidades en cada uno de esos mismos 8 años.

RELACIÓN DE SOCIOS INGRESADOS Y RETIRADOS DE 1963 A 197091 AÑO

SOCIOS INGRESADOS

SOCIOS RETIRADOS

1963 (FUNDADORES) 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 TOTALES

91 190 381 126 61 28 7 7 9 900

0 0 4 7 11 21 37 41 32 153

Como se puede observar (en el cuadro), después de los primeros cuatro años de un gran auge y acogida por los cafeteros, sobrevienen cuatro años de estancamiento, que se refleja en los pocos ingresos de asociados y el alto número de retiros de la entidad. A diciembre 31 de 1970 de los 747 asociados, 631 se mantenían inactivos y solamente 116 eran activos.

UTILIDADES DE CAFIHUILA EN LOS PRIMEROS 8 AÑOS92 AÑO

UTILIDADES

1963 1964 1065 1966 1967 1968 1069 1970 TOTAL

$12.371 $98.063 $157.418 $164.162 $101.438 $308.526 $363.905 $339.865 $1.521.009

Si bien, en el indicador de asociados la cooperativa registró un estancamiento después de los primeros cuatro años, la información sobre utilidades, que es uno de los mejores indicadores en materia económico/financiera, la cooperativa registra un avance sostenido. Los excedentes se incrementaron progresivamente en estos 8 años, y ningún ejercicio contable registró pérdidas, lo que demuestra una buena administración de la entidad durante ese tiempo, práctica administrativa que siguió siendo una constante en la vida de la entidad hasta la fecha, a pesar de la pérdidas económicas que presentó en algunos años, especialmente en los de cambio de milenio, fruto de la crisis económica que vivió, esencialmente por factores externos como se mirará más adelante. 91 Informe del gerente Fidel Borrero a la Asamblea General Ordinaria de 1971. Reposa en el archivo de la cooperativa. 92 Informe del gerente Fidel Borrero a la Asamblea General Ordinaria de 1971. Reposa en el archivo de la cooperativa.

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176 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Una de las mayores dificultades para la entidad por esos años fue la organización de las compras de café, por carecer aún de una estructura administrativa y física para esta labor. Esta debilidad hacía que una parte significativa de las compras se hicieran en la ciudad de Neiva, afectando a los socios de municipios lejanos y permitiendo que algunos intermediarios se beneficiaran de esta labor de la cooperativa. También tuvo dificultades el funcionamiento de la sección de crédito. La falta de experiencia en operaciones financieras, sumado al interés por apoyar al asociado, hizo que el reglamento de crédito fuera bastante laxo, que se otorgaran préstamos sin las garantías adecuadas y sin los mejores estudios de capacidad de pago del usuario, sumado a las fallas en el proceso de cobranza que condujo a una elevada cartera vencida que afectó el estado de pérdidas y ganancias de la cooperativa conllevando a generar pérdidas en algunos años. Esto, por ejemplo, se reflejó en el ejercicio contable de 1974, año en el que hubo una pérdida de $316.076. Este revés fue cubierto con las buenas utilidades presentadas en el año siguiente (1975) que ascendieron a la suma de $1.299.088 permitiendo, en ese año, después de amortizar la pérdida del ejercicio anterior, dejar un remanente de utilidad liquida a distribuir de $983.011. En 1975, los socios de la cooperativa ascendían a 897 y la cartera fue de $340.429, de la cual la cartera al día era de $208.530 que representaba el 61.3% de la misma mientras la cartera vencida fue de $131.899, representando el 38.7% del total. A pesar de la elevada cartera vencida -una buena parte de la cual debió ser provisionada afectando el estado de pérdidas y ganancias de la entidad-, los buenos resultados de la sección de compras cubrieron esta debilidad y arrojaron un buen excedente. Pero no todos los años se presentó esta situación de altas ganancias comerciales, como se vio en el caso de 1974. En 1973 se crea en Pitalito Cafisur, en 1975 nace en Garzón Coocentral y en 1979 se crea en La Plata Cooccidente. Esto hace que CafiHuila circunscriba su influencia a los cafeteros de la zona norte del departamento. En el balance del año 1975, que tomamos del informe de gerencia a la asamblea del 12 de marzo de 197693, a pesar de la creación de Cafisur dos años atrás, que implicó la separación de los asociados de los 10 municipios del sur del Huila, y de Coocentral en este mismo año, con la segregación de los asociados de los 8 municipios del centro del Huila, la situación financiera de la entidad se muestra muy sólida, tal como se refleja en el cuadro que presentamos a continuación.

BALANCE DE CAFIHUILA A DICIEMBRE 31 DE 1975 INDICADOR

CANTIDAD

ACTIVOS PASIVOS PATRIMONIO UTILIDADES TOTAL SOCIOS TOTAL SOCIOS HÁBILES TOTAL SOCIOS INHÁBILES

$11.959.906 $3.296.288 $8.663.618 $ 897 515 382

Uno de los mejores factores de éxito de la cooperativa, ha sido la estabilidad administrativa de la misma, presente no sólo en la permanencia en la gerencia de 93 Informe de gerencia a la Asamblea General Ordinaria del 12 de marzo de 1976. Reposa en los archivos de la cooperativa.

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una misma persona por largos años, como se puede comprobar en el cuadro que presentamos a continuación, sino también en la alta estabilidad laboral en todos los empleos de la entidad. En esta estabilidad ha influido la asesoría y orientación que a la cooperativa le brinda la Federación Nacional de Cafeteros a través de la División de Cooperativismo y el Comité Departamental de Cafeteros del Huila.

CUADRO DE GERENTES DE LA COOPERATIVA DESDE SUS COMIENZOS HASTA LA ACTUALIDAD94 No.

NOMBRE DEL GERENTE

1 2 3 4 5 6 7

LUIS AUGUSTO BORRERO FIDEL BORRERO OLIVER GARCÍA BAHAMÓN RIGOBERTO CICERI ARRIGUÍ OLIVER GARCÍA BAHAMÓN FABIO SÁNCHEZ BENAVIDES SAÚL SAN MIGUEL

AÑO DE INGRESO 1963 1963 1978 1987 1995 1996 1997

AÑO DE RETIRO 1963 1978 1987 1995 1996 1997 2012

Desde el año 1999 hasta el 2003, la cooperativa sufrió una gran crisis económica, social y administrativa, a raíz de los bajos precios internacionales del café como resultado de la finalización del pacto internacional del café, el fin de las cuotas cafeteras que se fijaban a las naciones productoras y el ingreso a un mercado libre. El fin del pacto internacional del café en la década de los años 90s del siglo pasado estuvo relacionado con el auge del modelo neoliberal a nivel mundial que, por esos años, parecía como única salida a los problemas del mundo y que, al decir del pensador Francis Fukuyama, significaba el fin de la historia. Para el neoliberalismo, toda acción proveniente del Estado que establezca límites al libre accionar de la fuerzas del mercado, como el pacto del café para estabilizar oferta y demanda, significaba un freno al libre desarrollo de las fuerzas del mercado y por tanto una limitación al progreso. También incidieron en la crisis de la cooperativa la recesión economica que sufrió el país en esos años y la crisis vivida por el cooperativismo especialmente el de ahorro y crédito que se propagó como epidemia hacia otros sectores. En estas circunstancias, la Federación de Cafeteros a través de la División de Cooperativas, como una forma de prevenir una eventual quiebra, orientó la fusión de las cooperativas cafeteras del Huila en una sola. Sin embargo, la dirección y bases de Coocentral, entidad que mantenía una cierta estabilidad financiera y quería que el nuevo ente tuviera por sede la ciudad de Garzón y elegir el gerente, decidió manterse autónoma cuando no fueron aceptadas sus aspiraciones para la fusión. De esta manera, sólamente las asambleas extraordinarias de Cafisur y Cooccidente decidieron incorporarse a Cafihuila y la asamblea de esta última aceptó estas incorporaciones conservando su personería jurídica y su NIT. El día 30 de Noviembre de 2001 se formalizó mediante asamblea a la que asistieron delegados de las tres 94 Cuadro estadístico elaborado por el autor de este texto, tomado de los informes a las asambleas generales de la cooperativa y que reposan en sus archivos.

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178 Una mirada al cooperativismo desde el Huila entidades (la receptora y las dos incorporadas), el proceso de fusión por incorporación de las tres entidades anteriormente mencionadas. En esta asamblea se hace una reforma de estatutos de Cafihuila y allí se aprueba el cambio de nombre de la entidad por Cadefihuila, siendo el acto protocolizado en la Notaría Primera de Neiva mediante escritura pública No.2131 de 2001. Con la incorporación, los empleados pasaron de 24 a 31. A partir de esa fecha también comienzan a impulsarse los laboratorios de calidad para apoyar los grupos asociativos que buscaban cafés de alta calidad y para los cuales el proceso de certificación de los mismos era muy importante. El paso es significativo porque contribuyó a hacer de este Departamento el primer productor de cafés especiales en Colombia. Cadefihuila es hoy la cooperativa más grande del Huila y una de las más grandes del sector cafetero en el país por sus ingresos, número de asociados, activos y patrimonio, como se refleja en los cuadros estadísticos elaborados por CONFECOOP para el año 2011.95

Saúl Sanmiguel, quien lleva en la gerencia 15 años y ha sido factor importante para su consolidación empresarial

En el año 2006 se elabora y aprueba por el Consejo de Administración el Plan de Desarrollo 2007-2011 “Pensando en el futuro y cómo construirlo”, el que define la siguiente misión para la entidad: “Nuestra misión es contribuir al desarrollo social, cultural y económico de los asociados, su familia y la comunidad en general, siendo competitivos en la comercialización de café e insumos agropecuarios, fomentando la ayuda mutua, los principios solidarios y el desarrollo sostenible de la región, apoyada en un sistema de gestión de calidad”. A su vez, la visión quedó establecida en los siguientes términos “En el año 2011 seremos la empresa cooperativa más representativa en la comercialización de café y venta de fertilizantes a nivel nacional, incursionando y consolidándose como exportadores de café y destacándose como líderes en la prestación de servicios sociales a la comunidad cafetera, apoyándose en el sistema de gestión de la calidad”. También fueron formulados los siguientes principios organizacionales: “Honestidad, democracia, equidad, responsabilidad, compromiso, respeto, calidad, servicio, comunicación y competitividad”. 95 Información estadística 2011 Confecoop. www.confecoop.coop/index.php?option=com...

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5.4 COOTRANSHUILA HACE MÉRITO EN SER LA MÁS ANTIGUA COOPERATIVA HUILENSE. Cootranshuila tiene el mérito de haber sido la primera cooperativa creada en la ciudad de Neiva y de mantenerse en constante desarrollo hasta nuestros días. El 4 de septiembre de 1937 un grupo de empresarios del transporte en Neiva liderados por Urbano Cabrera y Emiliano Madrid, enviaron sendas cartas al Superintendente de Cooperativas pidiéndole apoyo para crear una cooperativa de transporte que les ayudara a organizar el servicio y racionalizara esta actividad económica afectada por la altísima competencia entre quienes brindaban el servicio público de transporte de pasajeros y transporte de carga. Es bueno precisar que en ese año Neiva y el Huila contaban con muy pocas vías para el transporte automotor y apenas estaban en construcción las carreteras a Garzón, Florencia, Pitalito y la Plata. El método consistía en llevar los pasajeros hasta los campamentos donde llegaba la vía. La Superintendencia les envió la información requerida que permitió crear la Cooperativa de Transportadores del Huila, COOTRANSHUILA, quedando registrada la escritura de constitución en la Notaria Primera de Neiva el 18 de Marzo de 193896. Sin embargo, a mediados de 1939, ante el incumplimiento de sus socios con las obligaciones sociales y financieras y el hecho de no haberse podido realizar la asamblea ordinaria, el señor Cabera solicitó al Ministerio del Trabajo, Higiene y Previsión Social, la liquidación de la entidad. El Ministerio aceptó la solicitud y procedió a la liquidación. En el año de 194297, 22 transportadores decidieron reorganizar la empresa, dando una cuota de afiliación de $5.oo y $200.00 de aporte de capital. La cooperativa quedó registrada mediante Resolución 287 del 29 de mayo de 1942, siendo su primer gerente el doctor Manuel Mejía. En sus primeros años de actividad, la entidad debió enfrentar los altos costos de los insumos, especialmente los repuestos, dado que la única empresa que los traía a Neiva era la firma Leonidas Lara e Hijos, como también la dura competencia generada por la empresa Sociedad Anónima Transfederal. El Huila aún no había construido la red de carreteras que comunicarían sus municipios con la capital del Departamento y mucho menos sus zonas rurales. Poco a poco fueron surgiendo, con el pasar de los años, las vías carreteables y la primera empresa en prestar el servicio fue Cootranshuila con sus buses escalera que, venciendo todos los obstáculos, (muchas de esas vías, más que carreteras eran caminos de herradura sin puentes ni obras de arte, ante los cuales los choferes debían realizar verdaderas proezas de conducción) llevaban los pasajeros y la carga entre Neiva y los otros municipios del Departamento. La empresa no sólo debió construirse en una época de falta de vías y mala calidad de las mismas sino también de ausencia de una cultura gerencial y administrativa, por lo que la inestabilidad administrativa fue el signo de los primeros años. Los consejos de administración y la propios gerencia eran ocupados por transportadores de una gran habilidad comercial y con sentido de servicio, pero sin formación académica, que 96 Ver escritura en archivos de la cooperativa o en la Notaria Primera. 97 Información tomada de la intervención del señor Víctor Manuel Beltrán Molina en el acto de conmemoración de los 50 años de existencia del Cootranshuila en 1992. Revista conmemorativa del 50 aniversario en los archivos de la cooperativa.


180 Una mirada al cooperativismo desde el Huila significaba para ellos una gran limitación al asumir cargos de dirección empresarial, en un sector económico que desde sus comienzos tuvo un carácter altamente competitivo. Adicionalmente, el papel de la cooperativa era ofrecer a sus asociados transportadores, las rutas para que sus vehículos prestaran el servicio, pero ellos no delegaron en la entidad la administración de los mismos. La mayoría de socios eran pequeños empresarios que manejaban sus vehículos, les hacían el mantenimiento en la forma que mejor consideraban y cuando tenían conductor era contratado por ellos mismos. En estas circunstancias, el papel de la cooperativa era casi que exclusivamente el de hacer licitaciones para obtener del Estado rutas en concesión para que por ellas circularan los vehículos de la empresa, prestando el servicio de transporte tanto de pasajeros como de carga. En estas circunstancias los ingresos de la empresa eran débiles, mientras algunos de sus asociados, que poseían más de dos vehículos, podían recibir buenos beneficios económicos de su actividad. Adicionalmente, los débiles sistemas de información y la ausencia de controles hacía que fuera relativamente fácil defraudar los intereses empresariales. La verdad es que si los casos de corrupción no fueron mayores en esa época, esto se debió más al alto sentido de responsabilidad ética de quienes la administraban que a la existencia de mecanismo que dificultaran el delito. En el año de 1968, estando en la gerencia el señor Miguel Silva, la Superintendencia Nacional de Cooperativas le impuso a la cooperativa una multa de $2.000, que para esa época era un buen dinero, por no tener al día los libros Diario, Mayor, Balances y Caja, y con asientos fragmentados y corregidos. En la misma forma estaban los libros auxiliares. Posteriormente el 6 de octubre de 1969 llegó una nueva visita de la misma superintendencia que nuevamente encontró graves fallas económicas, administrativas y contables por lo que la empresa fue amonestada mediante Resolución 392 de noviembre 4 de dicho año. Luego, mediante Resolución 0775 de enero de 1970 fue sancionada de nuevo con una multa de $500 que fue consignada en el Fondo Rotatorio de Educación Cooperativa. A mediados de 1971, una nueva visita de la Superintendencia de Cooperativas sigue encontrando numerosas anomalías y una situación financiera con grave deterioro patrimonial, por lo que mediante Resolución 2408 del 9 de noviembre, se decreta la disolución y liquidación de la Cooperativa de Transportadores del Huila, habiendo nombrado los respectivos liquidadores98. Este hecho despertó el sentido de pertenencia tanto de los asociados como de la comunidad opita que se pronunció mediante comunicados y delegaciones que visitaron al doctor Mario Ortiz de la Rocha, por entonces superintendente de cooperativas, pidiéndole que revocara la medida y le diera a la entidad una oportunidad para su recuperación. El superintendente atendió los reclamos que se le hacían y mediante Resolución 0520 del 12 de abril de 1972, revocó la anterior resolución en todas sus partes y convoca a Asamblea General de Asociados para el 25 de abril de ese mismo año, en la que debía producirse una reestructuración económica, financiera y administrativa de la entidad para garantizar su recuperación. La asamblea tomó las decisiones recomendadas por la Superintendencia y el Consejo de Administración encargó al señor Juan Castro Ríos de la gerencia, para dirigir los cambios aprobados. 98 Tomado de la intervención del don Víctor Manuel Beltrán Molina al celebrarse los 50 años de la cooperativa, mencionada anteriormente.

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Pero era necesario un mejor liderazgo de la entidad y en 1973 fue nombrado en la gerencia el señor Víctor Manuel Beltrán, quien había tenido una muy destacada actuación en el momento de la crisis y había contribuido muy positivamente para impedir la liquidación. Bajo la dirección de Víctor Manuel Beltrán, nombrado primero como gerente encargado y luego en propiedad, la cooperativa inició su proceso de recuperación, lento pero seguro, hasta el punto que se mantuvo en el cargo por 15 años, hasta 1998, cuando se retiró del mismo afectado por problemas de salud. La enfermedad que lo aquejó en los últimos años de su administración, le impidió a este gerente atender con la suficiente diligencia la difícil situación económica por la que atravesó la empresa en esos dos últimos años de su labor (1997 y 1998). Estas dificultades tenían causas internas y externas, muy similares a las expuestas en el caso de Coomotor. De un lado, la empresa comenzó a resentirse por un proceso de burocratización creciente y, por el otro, padeció un alto nivel de endeudamiento. Adicionalmente. el exagerado subsidio a los asociados en la repotenciación de sus vehículos afectó con mucha fuerza su estado de pérdidas y ganancias.

Bus preferencial de Cootranshuila, línea VIP.

Si tenemos en cuenta que estos problemas se presentaron cuando la economía colombiana inició un ciclo recesivo que en el año 1999 implicó que el producto interno bruto retrocediera en el -4.9% y, sumado a ello, la crisis sistémica que afectó al cooperativismo, golpeando especialmente al cooperativismo de ahorro y crédito, que implicó la liquidación de cerca de 50 de sus entidades financieras más importantes, podremos imaginarnos el muy difícil cuadro económico y administrativo para la cooperativa en el año de 1998, cuando don Víctor Manuel Beltrán renunció, por enfermedad, a la gerencia. Eduardo Gutiérrez Arias


182 Una mirada al cooperativismo desde el Huila En el cargo fue nombrado por el Consejo de Administración el contador público Salomón Serrato, quien ya venía vinculado a la dirección de la entidad desde hacía algunos años como consejero y ocupaba en ese momento el cargo de presidente del Consejo de Administración. Serrato fue el encargado de dirigir la recuperación de la entidad en esa nueva fase de su desarrollo. Redujo la planta de personal para hacer menos onerosa la carga laboral y más eficiente la tarea administrativa, reestructuró los pasivos de la entidad alargando los plazos y disminuyendo los intereses de las obligaciones financieras y aplicó una estricta política de austeridad. De esa manera, la cooperativa logró su recuperación como puede verse reflejado hoy en sus estados financieros, tal como los muestra el siguiente cuadro:

PRINCIPALES INDICADORES DEL BALANCE DE COOTRANSHUILA AL AÑO 201199 INDICADOR

VALOR EN MILLOENS DE $

ACTIVOS PASIVOS PATRIMONIO EXCEDENTES

$21.536 $10.457 $11.079 $132

Estos indicadores muestran una organización sólida que ocupa un lugar destacado en el transporte Nacional y por volumen de operaciones es la segunda empresa de transporte en el Huila.

Salomón Serrato, Gerente Cootranshuila

La empresa está haciendo realidad la misión y la visión consignadas en el último ejercicio de planeación estratégica, y que las consignó en los siguientes términos: 99 Tomado del informe del Consejo de Administración y gerencia a la 78 Asamblea General Ordinaria informativa de asociados, de Marzo 28 de 2012.

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MISIÓN DE COOTRANSHUILA “Somos una empresa del sector cooperativo líder en el servicio del transporte terrestre nacional, trabajamos con mística y en equipo para satisfacer las necesidades y expectativas de los clientes, prestando servicios con seguridad, cumplimiento y calidad para beneficio de los asociados, funcionarios, proveedores y sociedad en general”.

VISIÓN DE COOTRANSHUILA “Proyectar internacionalmente al área andina nuestros servicios, sin descuidar nuestro liderazgo nacional en el sector transportador, destacándonos por la excelencia en el servicio y a la vez entregando resultados positivos a nuestros asociados. De esta manera conseguiremos esta meta con la mejor gestión humana, siendo modelo de eficiencia y solidez”.

POLÍTICA DE CALIDAD “En Cootranshuila Ltda., trabajamos con sentido de pertenencia, contamos con un recurso humano altamente capacitado, nuestro parque automotor está ajustado a las normas vigentes de contratación, lo que nos permite prestar un servicio de transporte de pasajeros por carretera con calidad y seguridad, cumpliendo con los requisitos de gestión de la calidad para satisfacer las expectativas y requisitos de los clientes, a través del mejoramiento continuo de nuestros procesos”. Estos avances de la cooperativa más antigua del Departamento del Huila, se han logrado con el liderazgo de muchos transportadores, pero muy especialmente de aquellos que han ocupado su gerencia, por lo que en el cuadro siguiente presentamos el nombre de las personas que han ocupado el cargo en su ya larga historia de 70 años atendiendo el transporte terrestre del pueblo huilense.

CUADRO DE HONOR DE LOS GERENTES DE COOTRANSHUILA EN SUS 70 AÑOS DE VIDA NOMBRES URBANO CABRERA MISAEL MEJIA GERARDO ÁNGEL MANUEL ANTONIO ANDRADE CARLOS J. FARFÁN MANUEL ANTONIO ANDRADE MARTÍN CARVAJAL JORGE FAJARDO ISMAEL ROJAS JAIME SILVA RAMÍREZ ISAAC LEGUÍZAMO GUEVARA ORLANDO DE LA ESPRIELLA JAIME SILVA RAMÍREZ JUAN CASTRO RÍOS VICTOR MANUEL BELTRAN MOLINA SALOMÓN SERRATO SUÁREZ

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AÑOS EN LA GERENCIA 1937 Y 1938 1942 A 1944 1945 Y 1946 1947 1948 1949 Y 1950 1951 1951 A 1953 1954 A 1958 1959 A 1963 1963 A 1967 1967 A 1968 1968 A 1971 1972 1973 A 1998 1998 A LA FECHA (2012)


184 Una mirada al cooperativismo desde el Huila El cuadro anterior de los líderes transportadores que han ocupado la gerencia en los 70 años de vida de la cooperativa, muestra la inestabilidad administrativa que vivió la empresa en los primeros treinta años de existencia así como la estabilidad generada en los últimos 40 años, con sólo dos gerentes en ese lapso. Esta estabilidad no sólo se presenta en la gerencia sino también en la mayoría de cargos administrativos, que muestran una gran permanencia del recurso humano, con notorios casos de movilidad y ascenso laboral para empleados que, habiendo iniciado carrera en las posiciones más humildes, hoy han llegado a importantes cargos ejecutivos.

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5.5 CONFIE: CÓMO LOS EDUCADORES CONSTRUYEN SU EMPRESA FINANCIERA Los orígenes de la actual cooperativa Confie los encontramos en el año de 1944 cuando un grupo de maestros del Departamento, positivamente impresionados por la reciente creación de la cooperativa de maestros de Cundinamarca, decidieron conformar un grupo gestor de una cooperativa de profesores en el Huila, con la idea principal de que ella les prestara servicios de crédito y ahorro, con lo cual podrían evitar los préstamos con agiotistas a los que casi todos los maestros recurrían por los bajos salarios, las demoras en el pago de los mismos y el hecho que, en algunas ocasiones, el Departamento del Huila, ante el deficiente manejo financiero de sus rentas y la falta de liquidez de su tesorería, terminaba pagando los salarios en especie, con cajas de aguardiente. La idea del grupo gestor era crear, en muy corto tiempo, su organización cooperativa, pero las dificultades para reunirse y lograr el número mínimo de socios retrasó el proceso de conformación legal de la cooperativa. A principios de 1948100 se realizó en Baraya un cursillo pedagógico al que concurrieron un buen número de educadores de los municipios de Aipe, Villavieja, Tello, Colombia y Baraya y en el que participó Santiago Marroquín, quien había sido un líder destacado en el grupo gestor de la cooperativa. Santiago aprovechó la circunstancia para incluir en el cursillo unas clases de cooperativismo que él mismo dictó y con esto se motivó a un grupo de cerca de 50 maestros en el proyecto de crear la empresa solidaria de los educadores. El grupo gestor fue reestructurado y ampliado haciendo parte del mismo personas como Nicasio Almario, Fruto Santos Paredes, Darío Cerquera, Manuel Díaz, Andrés Abelino Peña, Francisco Perdomo, Alicia Luna y Esther Bonilla. Así se inició un trabajo de promoción y divulgación en las bases magisteriales con frecuentes reuniones en Neiva. Cuando estaban dadas la condiciones para convocar una asamblea de constitución de la cooperativa, ocurrió el infortunado asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948 en la ciudad de Bogotá. Todo el país, incluida Neiva y el Huila, entraron en un crítico estado de agitación y confrontación política que frustró la iniciativa de convocar la asamblea de creación de la cooperativa. De hecho, la división entre maestros liberales y conservadores, caldeada con el crimen de Gaitán, hacía muy poco recomendable una asamblea del gremio, así fuera para crear una empresa cooperativa, entre cuyos principios aún tenía vigencia el de “neutralidad política y religiosa” que fuera adoptado por la Alianza Cooperativa Internacional desde su creación. En efecto, los odios y el sectarismo alcanzó a los educadores y las discordias y desconfianzas entre militantes de uno y otro partido contaminó a todo el gremio. Los organizadores de la cooperativa debieron cumplir una ardua labor entre los profesores para que el morbo político no destruyera la idea de la cooperativa, y poco a poco fueron reconstruyendo el proyecto. De esta manera el grupo gestor liderado por Marroquín, habiendo logrado la simpatía de muchos maestros, decidió convocar a la realización de la asamblea de fundación para el 30 de octubre de 1948101. Como se habían levantado 100 DUSSAN VARGAS, Diógenes. Estudio Socio-Económico de la Cooperativa del Magisterio del Huila Ltda. Tesis presentada para obtener el título de especialista en cooperativismo del Instituto Superior de Educación Rural de Pamplona, Norte de Santander, Octubre de 1963. Ver texto en los archivos de Confie. Pp. 24 y 25 101 DUSSAN VARGAS, Diógenes. Estudio Socio-Económico de la Cooperativa del Magisterio del Huila Ltda. Tesis


186 Una mirada al cooperativismo desde el Huila listados de las personas interesadas en la iniciativa, ese día se llamó a lista, y se pudo comprobar que la mayoría de aspirantes a socios se habían hecho presentes. La asamblea eligió a Santiago Marroquín como presidente de la misma. Siguiendo con el orden del día se decidió aprobar la creación de la Cooperativa del Magisterio del Huila Ltda. “Coomagisterio”. Se aprobaron los estatutos, cuyos borradores habían sido analizados y discutidos en reuniones previas y se eligió a los miembros de Consejo de Administración Provisional de la siguiente manera: Gerente, Darío Cerquera; Auditor, Francisco I. Perdomo; Tesorero, Andrés A. Peña; Secretaria, Alicia Luna Rodríguez y suplentes Manuel Díaz M. y Esther Bonilla. Cumpliendo normas vigentes de la época, la elección del tesorero se hizo de común acuerdo con el alcalde de la ciudad, Ángel María Tovar. La Superintendencia Nacional de Cooperativas, organismo dependiente del Ministerio de Comercio e Industrias, una vez recibida y estudiada la documentación enviada por el gerente provisional, procedió a darle aprobación a los estatutos y concederle la personería jurídica a la Cooperativa del Magisterio del Huila Ltda., mediante Resolución 200 del 17 de marzo de 1949. La resolución con los estatutos y el reconocimiento de la personería jurídica fueron protocolizados en la Notaría Primera del Circuito de Neiva, el 10 de mayo de 1949, mediante escritura pública No. 407 que reposa en los archivos de la entidad. 102 Una vez cumplidos todos los trámites legales de reconocimiento y con el fin de poner a funcionar la entidad, el Consejo de Administración Provisional, convocó a la primera asamblea general de asociados, que se cumplió en la ciudad de Neiva, el 5 de julio de 1949. El informe del tesorero da cuenta que los 40 socios fundadores de la entidad pagaron por cuotas de admisión la suma de $80, dinero que fue gastado en los trámites de legalización de la entidad. También se recaudaron $3.000 pesos por concepto de la compra de 300 acciones que hicieron los socios y que este dinero estaba a disposición de la cooperativa en un banco de la ciudad. En cumplimiento de lo ordenado por los estatutos, la asamblea eligió un Consejo de Administración conformado por cinco principales: Feliz María Claros, elegido presidente del organismo, Nicasio Almario, Eliecer Charry, Alicia Luna Rodríguez, designada como secretaria y Francisco I. Perdomo, como vicepresidente. En la suplencia fueron elegidos: los siguientes cinco miembros: Miguel Ángel Díaz T., Lola Cabrera Lara, Pedro Sánchez, Margarita Cerón y Reinaldo Torres. Como principales de la Junta de Vigilancia fueron elegidas Concha Manrique y Elvira Salas. Como suplentes Leonila V. de Perdomo y Esther Bonilla. En la auditoría fue elegido Manuel Díaz M. con la suplencia de Agustín Cuéllar. La cooperativa quedó autorizada por la Superintendencia Nacional de Cooperativas para abrir operaciones desde Julio de 1949 con las siguientes secciones: sección de presentada para obtener el título de especialista en cooperativismo del Instituto Superior de Educación Rural de Pamplona, Norte de Santander, Octubre de 1963. Pp. 27 102 Escritura No. 407 de la Notaria Primera de Neiva, de mayo 10 de 1949, que contiene la Resolución No. 200 de marzo 17 de 1949 emanada de la Superintendencia de Cooperativas, dando reconocimiento legal a la Cooperativa del Magisterio del Huila Ltda. y dando aprobación a sus estatutos. Copia de esta escritura reposa en los archivos de la cooperativa.

Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

187

crédito, sección de consumo, sección de habitaciones, sección de ahorros, sección de previsión y servicios especiales. Sin embargo, la sección que en la práctica entró a funcionar fue la de crédito. Como sede inicial, la Secretaría de Educación le cedió un local en la Escuela Central de Niñas “Rosalía Charry de Leiva”. En agosto de 1950 se llevó a cabo la segunda asamblea general ordinaria. Allí, un grupo de asociados solicitó la liquidación de la cooperativa, entre otras razones, por la extraña ausencia del gerente, Santiago Marroquín. El presidente del Consejo de Administración y quien había sido elegido presidente de la asamblea se opuso, con sobrados argumentos, a esta petición y cuando se sometió a votación, la propuesta recibió 15 votos a favor y 23 en contra, por lo que la asamblea continuó con el orden del día renovando los cuerpos de dirección y vigilancia y aprobando los estados financieros. El nuevo consejo eligió como gerente al señor Darío Cerquera y como tesorero a Luis Alberto Sterling quien, a su vez, ostentaba el cargo de Tesorero de la Caja de Ahorros del Magisterio, facilitándose de esta manera el control de los créditos de la cooperativa y los descuentos de nómina para el pago de los mismos. En el año de 1951 no se realizó la asamblea estatutaria. La tercera asamblea general sólo se cumplió en julio de 1952. Allí se abordó una reforma de estatutos orientada especialmente a mejorar los recaudos mensuales por cuotas ordinarias, elevando el valor de las mismas a un peso ($1.oo) distribuido de la siguiente manera: para amortizar acciones cincuenta centavos ($0.50), para gastos de administración veinticinco centavos ($0.25) y para el fondo de solidaridad veinticinco centavos ($0.25). La cuarta asamblea general ordinaria sólo se pudo cumplir en mayo de 1955, siendo realizada en el Teatro Bolívar de la ciudad. En ella se hizo presente como delegado del gobierno departamental el educador Arturo Espinoza quien ocupaba el cargo de Subsecretario de Educación y quien en su intervención hizo un alto elogio del cooperativismo. Como en los tres años siguientes no se pudieron realizar asambleas generales y en 1958 el gerente de la Caja de Ahorros del Magisterio produjo un desfalco a la entidad y, cuando el delito fue descubierto, huyó de la ciudad, los socios de la cooperativa creyeron que ella también había perdido con este robo, por lo que presionaron al Consejo de Administración a convocar una asamblea extraordinaria, la que se cumplió el 19 de abril de ese año. Allí el gerente Jorge H. Osorio, quien había reemplazado a Darío Cerquera, y el tesorero Miguel Ángel Díaz, dieron un alentador informe financiero demostrando cómo la entidad no había sufrido con el desfalco y antes por el contrario, había terminado el ejercicio de 1957 con una ganancia de tres mil trescientos cincuenta y ocho pesos ($3.358) los que fueron distribuidos de la siguiente manera: 10% para reserva legal, 36.6% para fondo de solidaridad, 17.8% para pago de un incremento del 6% anual sobre 991 acciones de los socios, 5.6% como reserva para gastos varios y 30% como beneficio cooperativo capitalizable. También se renovaron los órganos de dirección y vigilancia habiendo quedado como presidente del Consejo de Administración el señor Francisco I. Perdomo, pero el resto de integrantes fueron todas mujeres así: Alicia Carrillo de Galindo, Ruth Losada de Cortés, Ester Arias y Oliva Cortés Durán. Como suplentes Lila Tovar de Penagos, Ana Elisa Perdomo, Rosa Tamayo Eduardo Gutiérrez Arias


188 Una mirada al cooperativismo desde el Huila de Urquina, Ernestina Romero de Jara y Carmen Tulia Pinzón de P. Esta circunstancia de una absoluta mayoría femenina en la dirección generó un malestar de los socios, especialmente hombres. Otro hecho, un poco extraño, de esta asamblea fue la proposición del presidente de la misma, Miguel Díaz, de realizar una asamblea ordinaria en junio de ese mismo año y autorizar a la Junta de vigilancia, de la que él hacia parte, para iniciar trámites de liquidación de la entidad, a raíz de la desaparición de la Caja del Magisterio que hacia los descuentos por nómina para la cooperativa. Aunque la propuesta de asamblea ordinaria en junio fue aprobada, al parecer no se realizó. Puesto que que no existe en los archivos ninguna constancia sobre la misma. La cooperativa siguió operando con irregularidades dado que incumplió con sus asambleas ordinarias anuales y sólo hasta cuatro años después de varios intentos fallidos, pudo realizar la quinta asamblea general, en agosto de 1962. El nuevo consejo allí elegido nombró como su presidente a Ezequiel Perdomo R. y renovó la confianza para que siguiera en la gerencia el señor Francisco I. Perdomo, quien venía desempeñándose en el cargo desde el 28 de julio de 1.959. En la junta de vigilancia fueron elegidas personas que previamente habían sido designadas para el Consejo de Administración por lo que el órgano rector de las cooperativas en el país no los autorizó para ejercer el cargo, quedando la cooperativa sin junta de vigilancia. Trece años después de creada, con corte a 31 de diciembre de 1962, la cooperativa tenía 110 asociados activos con un capital pagado de trece mil trescientos veinte pesos ($13.320) que corresponde a 1.332 acciones de diez pesos ($10) tomadas por los 110 socios. El siguiente cuadro muestra el flujo de créditos concedidos entre los años 1960 y 1962:

CRÉDITOS CONCEDIDOS EN LOS AÑOS 1960, 1961 Y 1962 AÑO 1960 1961 1962 TOTALES

No. DE PRÉSTAMOS 45 93 54 192

MONTO DE LOS CRÉDITOS $27.519 $56.300 $41.137 $124.956

Es bueno precisar que mientras el capital pagado permaneció inalterable en estos tres años, el flujo de créditos mejoró y fue bastante superior al capital pagado, debido al uso de operaciones pasivas (esencialmente préstamos a entidades bancarias) para apalancar las operaciones activas. En abril de 1963 el inspector de la Superintendencia de Cooperativas, Luis Alberto Rojas Guerrero, practicó una visita a la entidad, habiendo levantado un balance general, cuyos principales indicadores presentamos a continuación, dado que refleja la situación económica de Coomagisterio en ese momento.

Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

189

PRINCIPALES INDICADORES DEL BALANCE GENERAL DE COOMAGISTERIO A 18 DE ABRIL DE 1963 VARIABLE ACTIVOS PASIVOS CAPITAL GANANCIAS EN EL EJERCICIO

VALOR $38.937 $9.456 $17.510 $11.971

Como puede observarse por estos indicadores financieros, la cooperativa, en sus primeros 14 años, había logrado un crecimiento vegetativo y se mantenía con un bajo nivel de asociados (110, como se dijo anteriormente), unos activos representados esencialmente en la cartera de crédito y un capital nutrido casi que exclusivamente con los aportes sociales de los asociados. Los pasivos los generaban los créditos bancarios a los que se recurría para prestarlos a los afiliados y algunas captaciones de ahorros que por esta época eran poco significativas. La anterior situación se mantuvo por cerca de 12 años en los que la cooperativa, además de ser cerrada limitando sus asociados a personas vinculados al magisterio departamental, también se mantenía cerrada a un pequeño círculo de profesores, muy celosos de su organización y poco dispuestos a correr riesgos con masivos ingresos a la entidad. Por eso su crecimiento siguió siendo vegetativo hasta mediados de la década de los 70s, cuando llegaron nuevos líderes con otra visión empresarial y social y le dieron impulso, ampliando sustancialmente su base social y permitiendo el despegue de Coomagisterio. Entre las personas que estuvieron liderando este viraje es necesario mencionar a Jaime Dussán, quien después llegó a ser presidente de la Asociación de Institutores Huilenses, presidente de la Federación Colombiana de Educadores y más tarde senador de la República, Alirio Flor, destacado en el impulso de organismos de integración cooperativa junto con Humberto Polanía, Gilberto Saavedra, Hernando Ardila, Elías Caviedes, Florentino Torres, Héctor Ramón Ángel, Judith Tovar, Dioselina Pantoja, Nury Galindo, Roberto Pérez, Héctor Tovar y Gustavo Rivas. La mayoría de ellos, además de su liderazgo cooperativo, eran dirigentes sindicales del magisterio y eso facilitó un acercamiento entre la actividad cooperativa y la organización sindical en un momento de grandes luchas sociales y de un auge de los partidos políticos de izquierda a los que pertenecían muchos de los nuevos impulsores de Coomagisterio. En el año de 1980 la cooperativa abre sucursales en Pitalito, Garzón y La Plata. Esto fue posible por el grado de desarrollo alcanzado por la cooperativa y el crecimiento acelerado de sus principales indicadores económicos, especialmente sus asociados, sus activos y su patrimonio, que la llevó a incursionar con mucha fuerza en las otras tres subregiones del Huila, además de la zona norte, en donde nació y se desarrollo inicialmente la organización. Estas subregiones son: la sur, con cabecera en Pitalito; la centro. con sede principal en Garzón y la de occidente, con epicentro en La Plata. En cada una de estas zonas hubo dirigentes destacados en la organización y promoción de la empresa como Helio Hernán Bravo en Pitalito, María Elena Tovar en Garzón y Alejandro Atehortua en La Plata. Eduardo Gutiérrez Arias


190 Una mirada al cooperativismo desde el Huila En el año de 1989, siendo gerente de la entidad el licenciado Héctor Ramón Ángel, la cooperativa se dota de sede propia construyendo un edificio en la calle 10 No. 6-74/76, que aún hoy le sirve como sede principal y que en su momento fue importante factor de progreso y crecimiento por la seguridad y confianza empresarial que generó en los asociados y en todo el magisterio huilense. En 1991 el DANCOOP, mediante Resolución No. 1066103, reconoce el cambio de razón social, que había sido aprobado mediante reforma de estatutos en la asamblea ordinaria de delegados de ese año, pasando a llamarse Cooperativa Nacional Financiera Educativa de Ahorro y Crédito “COONFIE”. El periodo comprendido entre 1991 y 1997 fue de gran crecimiento del cooperativismo de ahorro y crédito en Colombia y en el Huila. CONFIE no fue ajeno a este fenómeno y también vivió una época de auge y expansión en todas sus actividades económicas, sociales y culturales. Creció en activos, en aportes sociales, en patrimonio, en número de asociados, en cartera colocada y en número de empleados. A la par con el crecimiento económico se dinamizó su labor de educación y capacitación de empleados, directivos y asociados. También mejoró sustancialmente su labor cultural y deportiva impulsando grupos de danzas y de música, equipos deportivos y campeonatos. Pero, en el año 1998, con los comienzos de la recesión económica que sacudió al país y que afectó muy especialmente al cooperativismo de ahorro y crédito, la cooperativa sintió el remezón que se expresó en la disminución de sus captaciones en cuentas de ahorros, en el retiro de algunos asociados y en una gran incertidumbre para el conjunto de la organización. Ante esta situación, los directivos reaccionaron con prontitud, desarrollaron asambleas informativas de asociados en la mayoría de municipios, explicando la situación de la cooperativa, las causas de la crisis y las medidas adoptadas para conjurar los riesgos para la entidad. Se redujeron los gastos, y se incrementaron las labores de educación. Los asociados reaccionaron positivamente y la entidad logró salir airosa. El cuadro histórico comparativo de indicadores de los años 1991 al 1999, refleja la situación de la entidad en ese periodo104. Los depósitos crecieron de 1991 a 1997 en 3.762% al pasar de $116 millones a $4.364 millones, pero vuelve a decrecer casi en un 50% en el año 1998, quedando en $2.205 millones, producto de la crisis generada con el Decreto Presidencial 798 de ese año que, como se dijo anteriormente, prohibió a las entidades nacionales del Estado hacer depósitos en las cooperativas, provocando pánico financiero y el retiro no sólo de los depósitos oficiales en estas entidades sino también de los ahorros de los asociados.

103 Ver Resolución en archivo de la cooperativa. 104 Este cuadro estadístico es tomado del informe de gerencia a la Asamblea de Delegados del año 2000, que reposa en los archivos de la cooperativa.

Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

191

COOPERATIVA NACIONAL FINANCIERA EDUCATIVA “COONFIE” LTDA. CUADRO COMPARATIVO HISTÓRICO. (MILES DE PESOS) AÑO INDICADOR

1991

Obligaciones de asociados 790.652

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998

1999

1.136.607 2.127.416 3.438.226 5.258.477 7.763.255 9.830.818 9.259.443 10.118.760

Depósitos

116.687

217-282

Aportes

662.3018

675.015

60.264

90.771

93.382

126.961

170.827

278.819

410.673

426.163

199.404

7.147

7.870

9.584

11.313

16.536

15.761

17.000

18.762

Excedentes Asociados Créditos otorgados Activos

6.180 959.009

683.848

1.146.567 2.008.128 3.312.559 4.364.270 2.205.687 2.869.672

1.187.064 1.706.835 2.571.952 3.458.216 4.970.635 5.545.605 5.758.634

1.470.676 2.653.642 4.094.348 5.895.797 8.691.618 9.745.142 8.100.459 9.258-535

1.002.968 1.458.557 2.673.410 4.566.482 6.993.871 10.180.547 13.293.110 11.902.480 13.370.439

Pasivos

219.027

400.863

1.224.753 2.468.517 3.684.694 5.423.949 6.851.444 4.400.876 5.185.912

Patrimonio

783.941

Ingresos

201.153

301.081

571.075

Gastos Generales

46.122

88.148

141.009

179.648

306.503

487.216

641.434

737.344

750.201

Gastos financieros

7.961

18.212

87.438

243.552

480.209

485.216

711.890

676.679

488.559

Costos por servicios

10.101

17.036

65.449

189.293

347.631

651.318

827.839

820.918

479.307

Gastos de personal

57.801

83.271

143.954

236.689

362.518

513.305

718.782

788.893

815.897

13.92

13.73

13.45

15

47.63

26.63

(5.81)

9.28

1.057.694 1.448.657 2.097.965 3.239.176 4.756.598 6.441.666 7.501.604 8.184.527 1.081.370 1.885.413 2.977.964 4.124.133 4.543.514 3.713.812

Morosidad

Obligaciones asociados

43.76

87.17

61.62

52.94

Depósitos

86.21

214.73

67.66

75.14

64.96

31.75

(49.46)

30.10

Aportes

1.92

75.86

43.79

50.69

34-46

43.73

11.57

3.84

Excedentes

50.62

2.88

35.96

34.55

63.22

47.29

3.77

(53.21)

Asociados

15.65

10.12

21.78

18.04

46.17

1.36

1.43

10.36

Créditos otorgados

53.35

80.44

54.29

44.00

47.42

12.12

(16.88)

14.30

Activos

45.92

83.29

70.81

51.62

47.04

30.57

(10.46)

12.33

Pasivos

83.02

205.53

101.55

49.27

47.20

26.32

(35.77)

17.84

Patrimonio

34.92

36.96

44.82

54.40

46.85

35.43

16.45

9.10

Ingresos

49.68

89.67

89.36

74.35

57.95

38.49

10.17

(18.26)

Gastos generales

91.12

59.97

27.40

70.61

58.96

31.65

14.95

1-74

Gastos financieros

128.77

380.11

178.74

97.17

1.04

46.72

(4.95)

(27.80)

Costos por servicios

68.66

284.18

189.22

83.65

87.36

27.10

(0.84)

(40.61)

Gastos de personal

44.06

72.87

64.42

53.16

41.59

Morosidad

Eduardo Gutiérrez Arias

40.03

9.75

3.42

(1.36)

27.09

(11.92)


192 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Los aportes sociales pasaron de $606 millones en el 91 a $4.970 millones en el 97 y siguieron subiendo a $5.545 millones en el 98 y $5.758 en el 99, lo que demuestra la eficacia de la campaña que emprendieron los directivos y administradores con las asambleas explicativas ante los asociados y la intensificación de las labores de capacitación. Los activos crecieron entre 1991 y 1997 en el 1.326% al pasar de $1.002 millones a $13.293 millones. En el 98, como resultado de la crisis cayeron a $$11.902 millones y en 1999 volvieron a subir a $13.370 millones. Los pasivos, entre el 91 y el 97 pasaron de $219 millones a $$6.851 millones, lo que muestra un incremento del 3.128%, cercano al crecimiento de los depósitos, reflejando así que en este tiempo los asociados utilizaron con mayor intensidad los servicios de ahorro de la cooperativa. En el año 1998, también bajan los pasivos hasta un valor de $4.400 millones, por el retiro de depósitos ya explicado, y en 1999 vuelven a subir a $5.185 millones. Dos indicadores financieros que muestran la solidez y fortaleza de la cooperativa durante el periodo analizado son los excedentes y el patrimonio. En todos estos años se generaron excedentes, incluidos los años 98 y 99 de la crisis y el patrimonio tuvo un crecimiento sostenido pasando de $783 millones en 1991 a $8.184 millones en 1999 lo que representa un crecimiento del 1.045% en esos nueve años. El número de asociados, en permanente ascenso durante el periodo, es también una demostración de estabilidad y consolidación de CONFIE. En 1991 la organización tenía 6.180 asociados y para el año 1999 estos se habían elevado a 18.762 con un incremento del 304% en menos de una década. Aunque el cuadro sólo registra la morosidad de los últimos cuatro años de este periodo (1996 a 1999), ellos muestran el alto volumen de la cartera vencida en todos los años (13.92%, 13.73%, 17.45% y 15%) que, en últimas, refleja la situación de crisis económica del país y especialmente del cooperativismo, a pesar de tratarse de una entidad conformada esencialmente por maestros en donde la mayoría de los créditos se pagaban por el sistema de libranza que da a la entidad mayor seguridad en el recaudo de los mismos.

XXXII Asamblea General Extemporánea de Delegados de COONFÍE en 2012, realizada en el Centro de Convenciones José Eustasio Rivera, con 110 delegados Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

193

Por decisión del Consejo de Administración, la cooperativa decidió crear una ONG bajo la figura jurídica de fundación, que llamó FUNDACONFIE y que fue registrada en la cámara de comercio de Neiva el 13 de diciembre del año 2003. El único gestor y promotor de la fundación fue Coonfie. El propósito era crear un ente autónomo que se encargara de desarrollar los programas de educación, gestión cultural y deporte de la cooperativa, en forma similar a como lo venían haciendo otras entidades solidarias en el país y la región. Para ello, la junta directiva asigna cada año una parte de los recursos de los fondos de educación y solidaridad con el interés de cumplir en forma más efectiva la labor social de la entidad solidaria. Con el ánimo de procurar una mejor coordinación entre las labores de la Fundación y Coonfíe, recientemente el Consejo de Administración decidió que los cuatro miembros principales y los tres suplentes de la Junta Directiva de FUNDACONFIE pertenecieran al órgano directivo de la cooperativa. FUNDACONFIE administra el programa de becas que COONFIE otorga a los asociados para financiar los estudios de sus hijos en colegios y universidades, como una forma de contribuir a mejorar los niveles educativos de las familias. También organiza los cursos de capacitación de los asociados en cooperativismo y de los directivos y empleados en formación empresarial y liderazgo. Igualmente cuenta con el programa de “Jóvenes Semilleros” mediante el cual educa y capacita en cooperativismo a los becarios así como a los menores de 18 años, quienes manejan la cuenta de ahorros “Futuritos” creada para estimular el ahorro entre jóvenes estudiantes del Departamento y que deben hacerlo con la firma y apoyo de uno de los padres o de un acudiente. En la sola ciudad de Neiva se cuenta con 5.000 niños y jóvenes afiliados al programa “Futuritos”.

Desfile inaugural de las V Olimpiadas de COONFÍE Eduardo Gutiérrez Arias


194 Una mirada al cooperativismo desde el Huila La Fundación también ha organizado las escuelas de formación tanto deportivas como artísticas. Estas escuelas dan cursos continuados de fútbol, natación, danzas, música, etc., en dos niveles: primíparos y avanzado. En el campo deportivo, la cooperativa, por intermedio de la Fundación, organiza cada dos años las olimpiadas deportivas para asociados en las que se compite en diversas disciplinas como fútbol de salón, baloncesto, voleibol, tejo, ajedrez, etc., con una preselección de equipos en los municipios donde salen los que participarán en la ronda final en la ciudad sede previamente definida por los organizadores. Hasta la fecha se han cumplido cinco olimpiadas. La entidad también organiza anualmente algunas actividades culturales y recreativas para conmemorar fechas de alto significado como el San Pedrito Coonfie, en los días próximos al 29 de junio; el Día de la Mujer (9 de marzo), con conferencias y actividades artísticas; Navidad, el 25 de diciembre, y las vacaciones recreativas para estudiantes, a finales de noviembre. En el cuadro estadístico de indicadores financieros de los años 2009 a 2011, que presentamos a continuación, podemos observar la situación económica actual de la cooperativa.

PRINCIPALES INDICADORES FINANCIEROS DE COONFÍE PARA LOS AÑOS 2009, 2010 Y 2011 EN MILLONES DE PESOS105 AÑOS

2009

2010

2011

ACTIVOS

$76.650

$90.556

$109.206

PASIVOS

$46.471

$56.634

$71.378

PATRIMONIO

$30.178

$33.921

$37.827

DEPÓSITOS

$35.527

$45.618

$59.885

CARTERA DE CRÉDITO

$64.808

$74.824

$93.976

$876

$1.430

$2.087

INDICADORES

EXCEDENTES

Los anteriores indicadores muestran una cooperativa de ahorro y crédito dinámica, de rápido crecimiento y de una gran solidez solides económica. Todas las estadísticas muestran un permanente crecimiento, muy superior a la inflación del país. Los activos crecieron en estos tres años en el 42%, los pasivos en el 53%, el patrimonio en el 25%, los depósitos en el 68%, la cartera en el 45% y los excedentes en el 138%. Sobresale en esta información el alto crecimiento de los excedentes que refleja el buen manejo administrativo de la entidad y el interés de la gerencia y el organismo directivo por contar con un buen remanente después del ejercicio para alimentar los fondos que establece la Ley 79 de 1988 y para dejar a disposición de la asamblea recursos significativos para que ella los asigne a los programas que más convengan a la entidad como la revalorización de aportes, el fortalecimiento de otros fondos sociales, como el exequial, que cubre el 60% del valor de la póliza anual de protección para los asociados y el fondo de recreación y bienestar, que se transfiere a la fundación de Coonfie para el desarrollo de su actividad cultural y deportiva. 105 Cuadro elaborado por el autor del texto con información tomada de los informes de gerencia y del Consejo de Administración a las asambleas ordinarias de los años 2010, 2011 y 2012.

Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

195

También es bastante representativo el crecimiento de los depósitos que a su vez jalona el crecimiento de los pasivos, pues se trata del rubro más significativo de los mismos. Este gran crecimiento de depósitos (68%), que en su totalidad son cuentas de ahorro de los asociados, muestran la alta confianza de los mismos en su organización.

Consejo de Administración 2012

Hoy, la cooperativa tiene alrededor de 50.000 asociados que son atendidos en diez oficinas ubicadas así: tres en Neiva (centro, sur y norte) y una en las siguientes ciudades: Florencia, Pitalito, Garzón, La Plata, Gigante, Algeciras y Popayán. También tiene abiertos cinco puntos de información que, sin tener el carácter de oficina, prestan algunos servicios a los usuarios como recibir la documentación para el otorgamiento de créditos. Estos se hallan ubicados en: Tesalia, Belalcázar, Guadalupe, San Agustín y Campoalegre. CONFIE cumple su labor administrativa con 141 empleados de planta y un número variable de supernumerarios que se contratan de acuerdo a los requerimientos del servicio. De los empleados de planta, 40 son profesionales en ramas del conocimiento afines al oficio que desarrollan en la cooperativa y 55 se encuentran cursando carreras profesionales, en disciplinas que contribuyen a mejorar su desempeño laboral en la entidad. A la cabeza de la estructura administrativa se encuentra la Gerencia General que, desde el 22 de agosto de 2009, es ejercida por el administrador de empresas Néstor Bonilla, quien desarrolla su labor con el apoyo de cinco subgerencias de directores en cada una de las 10 oficinas. Esta estructura y ha demostrado su eficacia en el proceso de crecimiento y desarrollo de la entidad durante el periodo precedente, tal como se refleja en los resultados obtenidos y en la forma como ha salido airosa de momentos de crisis como la de finales del milenio. Néstor Bonilla, Como en todas las empresas solidarias del país, el control Gerente General de Coonfie y vigilancia internos es ejercido por un Revisor Fiscal, y el

control social lo ejerce la Junta de Vigilancia. Para mejorar la labor administrativa y posibilitar una mayor participación a los asociados que tienen liderazgo en la entidad, funcionan varios comités, como el de educación, encargado de orientar la destinación del fondo de educación; el comité de crédito, encargado de aprobar préstamos, de acuerdo a las facultades establecidas en el reglamento de crédito. Eduardo Gutiérrez Arias


196

5.6

ASOCOPH: LA FUERZA DE LA UNIDAD GREMIAL

El 23 de julio de 1983106, en las instalaciones del Club del Comercio, se llevó a cabo la asamblea que legalizó la Escuela de Educación e Integración Cooperativa (EDICOOPH), órgano encargado de la educación cooperativa y de la promoción de procesos de integración en el sector. La entidad fue creada en 1981 y venía operando como organización de hecho. Su fuente de financiamiento era el 50% del fondo de educación de las cooperativas que era transferido al ente integrador, pero, debido a que el Dancoop se negó a aceptar que parte de los fondos de educación de las cooperativas fuera administrada por una entidad que carecía de personería jurídica, se hizo necesaria la legalización de Edicooph.

Asistentes al cursillo de formación cooperativa dictado por Edicooph en Neiva en el año de 1983

Como presidente del grupo gestor, el profesor Yael Garaviño participó en la asamblea de 1983, y como invitados especiales asistieron Gerardo Mera, Secretario General del Dancoop; Francisco Stevens, subgerente de Cuna Mutual y Alfonso Andrade, director encargado del Dancoop - Huila. Al llamado a lista respondieron 27 personas en representación de doce cooperativas: La Tatacoa, Utrahuilca, San Miguel, Codihuila, Coomagisterio, del Inem, de la Electrificadora del Huila, del Sena, Coomulventas, de Salud Pública, de la USCO y Cooptelepostal. Como presidente de la asamblea fue designado Tito León Salazar y como secretaria, Adela de Suaza. La mayoría de entidades corroboró la decisión de aportar el 50% de su fondo de educación a Edicooph. Se nombró en la junta directiva a Benjamín Alarcón, Nelson Flórez, Mariela Cadena, Rafael Cuadrado y Álvaro Santos, y como director ejecutivo a Ramiro Becerra Sterling. En el informe rendido por el director se habla de 14 entidades como promotoras del nuevo ente (aunque sólo 12 hicieron presencia en la asamblea) con 8.000 afiliados.107

106 Acta de Constitución de Edicooph. Reposa en los archivos de Asocoph 107 BECERRA STERLING, Ramiro. Informe a la asamblea de Edicooph del 23 de julio de 1983. Archivo de Asocoph.


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

197

En el plan de actividades del nuevo organismo quedaron consignadas las siguientes: continuar la emisión del periódico y radio periódico “Despertar Cooperativo”; dos jornadas culturales, deportivas y artísticas, conformación del grupo gerencial con todas las cooperativas, reuniones de trabajo con los consejos de administración de la entidades asociadas, convenio Sena -Uconal para la formación técnica, administrativa, de planeación, de control y de proyectos para directivos y ejecutivos; cursos de relaciones humanas, secretariado y archivo, para secretarias; cursos básicos para socios, y estudios socioeconómicos para proyectos de integración y apertura de vínculo en cooperativas. Este listado da una idea de las prioridades que se le asignaban al ente integrador. La segunda asamblea de Edicooph, cumplida en el hotel Los Dujos el 5 de mayo de 1984108, a la que asistieron 11 cooperativas activas y 4 fraternales -por encontrarse inactivas-, dejó constancia que las cooperativas afiliadas a este ente de segundo grado tenían 10.312 socios. Allí se elaboró una plataforma de necesidades en torno a las cuales debían construirse procesos de integración, resumida en seis proyectos: servicio de salud centralizado, centro de recreación social, centro de cómputo, cuenta centralizada para las cooperativas, centro de publicaciones y colegio cooperativo. Edicooph, con el apoyo de una ONG y de Cuna Mutual, elaboró los estudios y promovió la constitución de las siguientes entidades cooperativas de segundo grado: Emcofun, Emcoven, Cercoop y Emcosalud. Los diez años de vida de Edicooph fueron de constante y permanente lucha ideológica entre las distintas vertientes políticas que hacían presencia en la región y el país, pero muy especialmente entre la derecha, representada en líderes provenientes de los partidos liberal y conservador, y la izquierda, representada por una alta diversidad de grupos con presencia en el movimiento sindical que, por su cercanía al cooperativismo, trasladaron a éste las polémicas en torno a la caracterización de la sociedad colombiana, el análisis de las clases en ella, el programa y tipo de revolución y las formas de lucha para acceder al poder. Dentro de esos grupos de izquierda se podían indentificar: el Partido Comunista de tendencias soviética, el Partido Comunista de orientación maoísta y los grupos socialistas, algunos de orientación castrista y otros trotskistas. Es justo reconocer que, en el surgimiento de Edicooph y en los procesos de integración que con ella se gestaron, tuvo una alta influencia la izquierda. Pero, a finales de la década de los 80s, los enfrentamientos ideológicos afectaron el funcionamiento del ente integrador, lo que llevó a su dirigencia a tomar la decisión de liquidarlo y, en su reemplazo, crear un ente más de carácter gremial. Esto se cumplió en el año de 1992, cuando fue creada la Asociación de Cooperativas del Huila, que años más tarde pasó a llamarse Asociación de Cooperativas y Empresas Solidarias –ASOCOPH-. Esta entidad ocupó un lugar destacado en la lucha por recuperar la presencia y el prestigio del cooperativismo en los años de su gran crisis. Hoy, ASOCOPH, afiliada al ente de tercer grado, Confecoop, y dirigida desde hace cinco años por Israel Silva Guarnizo, cuenta con 52 entidades afiliadas y es uno de los gremios más activos de la región. En relación con el proceso de creación de ASOCOPH, su actual Director, magíster 108 Acta de la segunda asamblea de Edicooph. Archivo de Asocoph.

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198 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Israel Silva Guarnizo, elaboró un texto que fue publicado en el Diario del Huila, y que reproducimos aquí, parcialmente, porque allí se describe, con mucha precisión, las circunstancias en que se dio el nacimiento de este ente gremial del cooperativismo huilense. Esto plantea el autor del texto109: “En enero de 1992 en la Asamblea General, desarrollada en dos días de sesiones, una en el auditorio de la cooperativa Utrahuilca y la otra en el Hotel Plaza de Neiva se constituye esta organización. En esa misma Asamblea se aprueba la incorporación de la Escuela de Educación e Integración Cooperativa (Edicooph), que hasta ese momento jugó un papel protagónico en el fortalecimiento y la promoción cooperativa, entidad que merece un artículo especial por la coyuntura que se vivía en ese momento. Entre los hechos que debemos resaltar durante la constitución de Asocoph, fue la permanente presencia de las diversas tendencias ideológicas y políticas desde la izquierda, en todas sus vertientes hasta de liberales y conservadores que le daban un tinte de pluralidad y amplitud a la hora de tomar decisiones y conformar los organismos de dirección, control y vigilancia. Ese es un aspecto que vale la pena rescatar de esa historia donde lo ideológico, lo político y lo programático se convertía en una línea de conducta y de trabajo en las organizaciones solidarias. El cooperativismo y la economía solidaria desde sus inicios siempre estuvieron vinculados a la práctica social, al movimiento sindical y a la participación en la política. Siempre se concibió que la economía solidaria fuera un instrumento que va más allá de la dinámica empresarial, hoy todavía algunos y algunas entidades se quedaron con ese paradigma, tratando de competir con la empresa capitalista, error que desdibuja la filosófica de los fundadores del cooperativismo. En la Asamblea de Constitución de Asocoph, participaron 81 personas, de 36 cooperativas acreditadas para participar. Entre quienes tomaron la palabra en el evento figuran Tito León Salazar por parte del Comité Coordinador; Eduardo Yunda, gerente general de Coopdesarrollo; Ismael Cabrera Dussán, gerente general de Financiacoop; Eduardo Gutiérrez Arias, en representación del Alcalde de Neiva; Armando Tovar Parada, presidente de la Confederación de Cooperativas de Colombia (Confecoop); Hugo Tovar Marroquín, en representación del Gobernador del Huila y como maestro de ceremonia estuvo Hernando Gutiérrez. La Asamblea General eligió en la Mesa Directiva, por mayoría de votos, la plancha integrada por los señores Tito León Salazar como Presidente, José Ramiro Becerra S. como Vicepresidente y Édgar Emilio Meneses como Secretario. Además escogió por unanimidad, para la conformación del Consejo Directivo, la plancha integrada por los señores, en calidad de principales, a: Tito León Salazar, Hernando Gutiérrez, Mariela Cadena, Javier Ramírez, Diego Leonidas Cruz, Jesús Éver Martínez, Albeiro Balbuena, Víctor Beltrán y Camilo Torres Macías. Como suplentes fueron elegidos los señores: Clara Inés Palomares, Alberto López, José A. Cohetato, Óscar Atehortua, Armando Cuéllar, Jorge Lara, María Teresa Sánchez, Santiago Sánchez, Floresmiro Gómez. En la junta de Vigilancia se eligió como principales a Édgar Emilio Meneses, Carlos Sánchez y Fernando Gasca. Como suplentes a Pedro Arias, Libardo Trujillo y Gilma Falla de Hembuz. El primer Revisor Fiscal fue Fidernando Antruy con la suplencia de Fabio Martínez 109 Diario del Huila, edición del 16 de enero del 2012. Columna de Opinión titulada “Asocoph, 20 años de liderazgo regional y Nacional (1ª, parte).

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Una mirada al cooperativismo desde el Huila

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Álvarez. Quien clausuró esta memorable Asamblea fue la señora Elvira Álvarez de Triviño en representación de Coofisam. Posteriormente en reunión del Consejo Directivo se nombró como Director Ejecutivo al señor Galo Montealegre Cárdenas (q.e.p.d), quien comienza el arduo trabajo de darle vida al que veinte años después se ha convertido en un organismo que pese a la crisis de los años noventa ha jugado un papel importante en llevar la vocería, la defensa, el fortalecimiento y el posicionamiento de la economía solidaria. A los fundadores y a sus empresas, varias de ellas todavía presentes en el ámbito regional y nacional, en nombre de las actuales directivas, les damos las gracias por este gesto de grandeza que tuvieron con la economía solidaria en la región y el país. Aspiramos a celebrar con un gran evento en julio, en el marco del Día del Cooperativismo y la declaración del 2012 como el año Internacional de las Cooperativas, proclamado por la ONU”. El primer director de Asocoph fue Galo Montealegre, quien centró sus esfuerzos en mejorar la base social de la entidad, buscando la afiliación de nuevas cooperativas. Esos primeros años del ente gremial fueron de un rápido crecimiento del cooperativismo huilense, El cooperativismo de ahorro y crédito, cuyas principales organizaciones habían abierto su vínculo, multiplicaban sus asociados, sus activos, sus patrimonios y generaban buenos excedentes. Ellas fueron el principal sostén de Asocoph en estos años. Las más destacadas eran Cofiandina, Coficrédito, Utrahuilca, Coficol, que reemplazó a Cootrainem, y Cofisam. Pero también eran asociados Coomotor y los bancos cooperativos Uconal, Bancoop y Coopdesarrollo. Al renunciar Galo Montealegre a la dirección, se nombró a Fidernando Antury, quien persistió en el esfuerzo de ampliar la base social y organizó un programa de educación y capacitación de asociados y directivos de entidades solidarias. El tercer director del gremio fue Ariel Rincón, una de cuyas más importantes realizaciones fue haber organizado la Primera Feria Cooperativa del Huila, que se llevó a cabo en la Concha Acústica de la ciudad de Neiva en el año 1996. También promovió diversas actividades culturales, folclóricas y recreativas como el Reinado Cooperativo, durante las festividades del San Juan y San Pedro. En 1997 al director de Asocoph le fue ofrecida la presidencia de la Cámara de Comercio del Huila, motivo por el cual renunció a su cargo para asumir la nueva responsabilidad. Durante el periodo en que permaneció vacante la dirección gremial, asumió el cargo en provisionalidad y ad honorem, el gerente de Coficrédito Tito León Salazar, confiado en que pronto se designaría el remplazo, para lo cual el Consejo Directivo realizó dos convocatorias abiertas, las cuales debieron ser declaradas desiertas al no encontrar el perfil que los directivos tenían establecido para esta responsabilidad. Una buena razón para la poca acogida de profesionales con experticia para presentarse a estas convocatorias era el hecho de las continuas pérdidas económicas que registraba la entidad, casi desde su creación, y que para el año de 1997 ya sobrepasaba los 20 millones de pesos poniéndola peligrosamente en riesgo de intervención por parte del ente oficial de vigilancia y control. En estas circunstancias, la gerencia provisional se prolongó por más de seis meses, orientando las labores esenciales del gremio Eduardo Gutiérrez Arias


200 Una mirada al cooperativismo desde el Huila como capacitaciones, pronunciamientos por los medios de comunicación, algunas actividades artísticas y culturales. En marzo de 1998 se surtió una tercera convocatoria para la provisión del cargo y en la misma se presentó el autor de este texto, quien hasta esos días se había desempeñado como Subdirector Nacional de Educación de Fundecoop, fundación adscrita al Banco Cooperativo, pero que había entrado en proceso de liquidación con motivo de las dificultades financieras del banco patrocinador. En esta convocatoria, en la que participaron otros aspirantes, fui seleccionado por el Consejo Directivo y me posesioné el primero de abril de ese año. El nuevo director asumió el reto de dirigir un gremio que atravesaba por la más grande crisis de toda su historia, en momentos en que el Estado intervenía a las cooperativas de ahorro y crédito más emblemáticas del sector, en que sus tres bancos también eran intervenidos y en que todo el cooperativismo sufría de una gran iliquidez. Adicional a esto, la propia organización gremial venía sufriendo de una crónica inestabilidad financiera como se refleja en las pérdidas acumuladas al año 2007, de $22.435.232, cifra que resulta de sumar las pérdidas de ejercicios anteriores por $11.733.232 y las de ese año por $10.702.311, tal como se muestra en el Balance General Comparativo a 31 de diciembre 1997 y 1998 y también en el balance del año 1998 en las cuentas del patrimonio.110 Tal y como se registra en el informe de gestión del Consejo Directivo y la Dirección Ejecutiva a la IX Asamblea General Ordinaria de Delegados cumplida el 22 de abril de 1999,111 en el año de 1998 fueron intervenidas en el Huila: la cooperativa Cofiandina -la de mayores activos y número de asociados en la región-, Surandina -traída de Bogotá por una comunidad religiosa-, Crediactiva y Cofiusco, que tomaron la decisión de autoliquidarse, y las entidades nacionales con oficinas en Neiva: Caja Popular Cooperativa y Cupocrédito, ésta última debió incorporarse al Banco Coopdesarrollo, al igual que debió hacerlo el Banco Cooperativo cediéndole al mismo todos sus activos y pasivos; el Banco Uconal fue nacionalizado a través del UCN. Coopdesarrollo, que en 1998 mostraba aceptables indicadores financieros, se vio seriamente afectado en el año 1999 tanto por la crisis del sector como por el ingreso, forzado por el Estado, de CupoCrédito y Bancoop, que también debió ser intervenido por el gobierno, pasando sus activos y pasivos al Megabanco, entidad estatal creada para reemplazarlo. Las mejores cooperativas huilenses perdieron en los tres bancos casi todo el capital de riesgo que habían invertido en los mismos como socias de ellos -y que no era poco-, pues el monto de los aportes era uno de los criterios que las entidades manejaban para el otorgamiento de créditos. Sólo se salvaron algunos aportes depositados en Coopdesarrollo y eso muchos años después, en el 2009, cuando Megabanco fue vendido. En el año 1999, Coficrédito también fue intervenida, y Coficol, con grandes problemas económicos, fue incorporada a Utrahuilca por decisión de sus respectivas asambleas 110 Memorias de las asambleas ordinarias de delegados de los años 1998 y 1999. Ver los balances comparativos de los años 1997 y 1998 y el balance comparativo de los años 1998 y 1999 en el archivo general de Asocoph. 111 Memorias de la IX Asamblea General Ordinaria de Delegados de Asocoph, cumplida el 22 de abril de 1999. P. 7. Tomado del archivo general de Asocoph.

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y con el apoyo de la recientemente creada Superintendencia de Economía Solidaria. Otras cooperativas del sector real de la economía también sufrieron serios problemas económicos como se vio en los casos de Coomotor, Cootranshuila y Cadefihuila. A estos problemas reales es necesario sumarle la exagerada y en muchos casos, poco objetiva difusión por los medios masivos de comunicación -radio, televisión y prensa escrita-, sobre la problemática del cooperativismo financiero, que generó en la población una actitud negativa frente al sector. En estas adversas circunstancias, el Consejo Directivo de Asocoph se reunió con el nuevo Director ejecutivo y se aprobó un plan de emergencia con ocho estrategias fundamentales que orientaron la labor del gremio no sólo en 1998, sino también en los años siguientes. Estas estrategias podemos resumirlas de la siguiente manera. La primera fue intensificar las labores de capacitación orientadas a los asociados para afirmar en ellos los valores y principios cooperativos, fortalecer el sentido de pertenencia, para mostrar los logros universales, nacionales y regionales de la economía solidaria y para explicar los orígenes, causas y resultados de la crisis. De igual manera, fomentar la educación de directivos, gerentes y ejecutivos para mejorar en ellos el dominio de herramientas administrativas, de planeación y de auditoría de la gestión empresarial; y capacitación de empleados en cultura de servicio al cliente, manejo de técnicas en los diferentes cargos, especialmente en cooperativas de ahorro y crédito. En el solo año de 1998 se realizaron 22 eventos educativos en los que participaron 895 personas con 248 horas de capacitación.112 La segunda fue desplegar un gran esfuerzo informativo y divulgativo por los medios masivos de comunicación, de la situación real del cooperativismo, de análisis de la crisis, de exigencia al estado de cumplir con el compromiso constitucional y legal de apoyo al cooperativismo, tal como lo hacía con los otros sectores económicos, y como lo proyectaba cumplir a través del impuesto del dos por mil a transacciones financieras para apoyar el sector de la banca comercial. La tercera fue adelantar una labor de presión al gobierno y al Congreso para una pronta aprobación de la ley de economía solidaria que cursaba desde hacía tres años y que estaba en peligro de hundirse. Para este efecto, el gremio regional, con la estrecha colaboración de los parlamentarios del departamento y muy especialmente de los senadores Jaime Dussán Calderón y José Antonio Gómez Hermida, promovió y participó en un debate en la comisión tercera del senado al que asistieron el Ministro de Hacienda, la Superintendente Bancaria y la Directora del Dansocial sobre los orígenes, causas y consecuencias de las crisis en el cooperativismo financiero y de ahorro y crédito y sobre las mejores vías para conjurarla. A nivel regional se promovió un gran foro sobre el proyecto de ley que cursaba en el congreso en búsqueda de su agilización y de algunos ajustes al mismo en el que participaron los senadores ponentes Carlos Corsi Otálora y Antonio José Puentes y la directora del Dansocial Miriam Cristina Yuri Montes. 112 Memorias de la IX Asamblea Ordinaria de Delegados. P. 11. Archivo de Asocoph.

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202 Una mirada al cooperativismo desde el Huila La cuarta fue la propuesta formulada al gobierno departamental dirigido por Jaime Bravo Motta y a la Asamblea Departamental de crear un programa de fortalecimiento de la economía solidaria en el Huila, que quedó consignado en el Plan de Desarrollo Departamental “Por un Huila en Marcha, Concertemos el Futuro: 1998 – 2000” con un presupuesto de $250.000.000 que fue ejecutado entre 1999 y 2000 y en donde los ejecutores fueron Asocoph y otras organizaciones del sector solidario. La quinta fue la realización de eventos masivos que contribuyeran a devolver la fe y la confianza en la vía cooperativa y que mostraran al sector en acción. En tal sentido en el mismo año de 1998 se cumplieron dos eventos de este tipo. Se efectuó el Primer Congreso Cooperativo Surcolombiano durante dos días en el que participaron 150 delegados de 42 empresas entre cuyas conclusiones está la de buscar empresas más sólidas y modernas en las diferentes actividades; no competir entre las entidades solidarias en los mismos mercados, procurando acuerdos comerciales y de integración; realizar alianzas estratégicas para disminuir costos, mejorar servicios y concertar el manejo de mercados; crear códigos de ética en cada una de las organizaciones; propender por un solo banco cooperativo; Impulsar la red financiera para un mejor servicio a los asociados y fortalecer al ente gremial del cooperativismo huilense. También se realizó la Segunda Feria Cooperativa del Surcolombiano con 18 cooperativas expositoras y alrededor de 3.000 asistentes a la misma. La sexta se oriento al mejoramiento de los sistemas de información del sector mediante la creación del Observatorio de la Economía Solidaria. Con este mecanismo, el sector solidario pudo contar con un medio para tener fuentes confiables de información económica, financiera y social para orientar sus decisiones de tipo empresarial. Esta misma idea se le propuso al gobierno departamental quien la acogió y presentó a la duma departamental un proyecto de ordenanza que fue aprobado, mediante la cual se creó el Observatorio de la Economía Huilense. A partir de ese momento el Observatorio de la Economía Solidaria se integro al del departamento quedando garantizado su financiamiento, operatividad y eficacia. Conviene precisar que a este instrumento de planeación, las administraciones departamentales siguientes no le han dado la suficiente importancia y que las propias empresas (privadas, públicas y solidarias) han sido renuentes en suministrar oportunamente la información, funcionando muy irregularmente. A nivel cooperativo, cuando Confecoop inició el convenio con la Supersolidaria para consolidar la información económico/financiera del sector, se pudo disponer en mejor forma de un observatorio tanto nacional como por departamentos. La séptima fue la integración del cooperativismo a los otros gremios económicos y sociales del departamento, vinculándose al Comité Intergremial del Huila, que durante 1998 trabajó muy activamente impulsando la Agenda por Colombia y la Opción Colombia en un ejercicio de planeación prospectiva por escenarios en búsqueda de abrir espacios en el país para la paz, el desarrollo económico y la justicia social. La octava estrategia se refería a la propia subsistencia del ente gremial. Este se había mantenido esencialmente de las cuotas de sostenimiento que le daban los bancos cooperativos y las entidades asociadas, una buena parte de las cuales había entrado Eduardo Gutiérrez Arias


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en proceso de liquidación o de incorporación forzada a otra organización y las que permanecían atravesaban por una precaria situación financiera, por lo que una parte significativa de los ingresos de la organización desaparecieron. En estas circunstancias Asocoph debía buscar otras fuentes de ingreso y lo que la dirección y el consejo administrativo proyectaron en ese momento fue intensificar la venta de servicios en el campo solidario y social tanto al estado como a las propias organizaciones del sector. La estrategia mostro su eficacia en los años siguientes, pues permitió no sólo la sobrevivencia de la organización sino también generar excedentes para recuperarse de las pérdidas en años anteriores como se observará más adelante. Aunque Asocoph se vio afectado por la desvinculación de importantes entidades aportantes que lesionó su ejercicio financiero y presupuestal, pudo cumplir en ese año 1998, de grandes dificultades, una labor de cohesión del movimiento solidario, de defensa de sus intereses, de difusión de sus logros y posibilidades, de reflexión y análisis de sus problemas, de búsqueda de alternativas a los mismos, de educación y capacitación en procura de su fortalecimiento empresarial y social, de asesoría y apoyo a las empresas para buscar medidas que permitieran enfrentar exitosamente las dificultades. En el mes de marzo de 1999 se llevó a la cabo un debate en la comisión séptima del senado, promovido por el senador huilense Jorge Eduardo Héchem Turbay y que fue coordinado con Asocoph, para continuar el examen de la problemática cooperativa, criticar la lentitud con que marchaba la puesta en marcha de las nuevas entidades creadas por la ley 454/98 como la Supersolidaria, el Fogacoop y el Dansocial y proponer diversas medidas de apoyo al sector. En ese debate se decidió crear una comisión del Senado para hacerle seguimiento a las medidas de emergencia tomadas hacia el sector solidario. En ese mismo año se firmó un convenio con la Universidad Surcolombiana para la realización de Diplomados en Gerencia Financiera, Gerencia del Transporte, Gerencia Agropecuaria y Gerencia de Economía Solidaria, con una duración de alrededor de 200 horas cada diplomado y orientados a fortalecer la formación técnica y administrativa de los ejecutivos y de líderes de los sectores más dinámicos del cooperativismo regional: cooperativas de ahorro y crédito, de transportes, agropecuarias y de otros subsectores como fondos de empleados, de trabajo asociados, de comercialización y servicios. La mejor respuesta se obtuvo en el subsector financiero habiéndose realizado tres diplomados en los años subsiguientes con un promedio de 25 estudiantes en cada uno de ellos. Asocoph por esos años también hizo parte del Consejo Departamental de Planeación y del la Comisión Departamental de Paz. En cumplimiento de funciones orientadas por esta última, el gremio coordinó un foro en San Vicente del Caguán (Caquetá) sobre el papel de la Economía Solidaria en la construcción de un proceso de paz en Colombia, en el que estuvo presente la Comisión Política de las FARC así como delegados del gobierno y al que asistieron delegaciones cooperativas de varios departamentos del país como Bogotá, Antioquia, Valle, Risaralda, Santander y Tolima y en que también presentó una ponencia la Confederación de Cooperativas de Colombia. Este evento se cumplió en el sitio Los Pozos durante los días 15, 16 y 17 de enero de 1999. Eduardo Gutiérrez Arias


204 Una mirada al cooperativismo desde el Huila En Octubre del mismo año se realizó el II Congreso Cooperativo Surcolombiano que se convirtió en un evento institucional que en la actualidad se realiza cada dos años y al que se invitan conferencistas con experticia en cooperativismo de diferentes países del mundo, para presentar experiencias internacionales y evaluar los logros y las debilidades del sector no sólo en la región y el país sino también a nivel internacional. Se impulso también a partir de este año un proceso de asesoría integral a las cooperativas que incluía las áreas financiera, de mercados, administrativa, operativa, de planeación y de auditoría que infortunadamente sólo fue acogida por un reducido número de entidades. Otro programa que se inició en 1999 fue la creación de entidades solidarias en sectores estratégicos para el desarrollo regional, habiéndose alcanzado durante ese año la creación de 15 cooperativas con un total de 262 asociados. De ellas 9 fueron de trabajo asociado para el mantenimiento de vías, las que establecieron convenios con el departamento, los municipios y la Federación de Cafeteros, dos fueron agropecuarias para comercialización de su producción y dos multiactivas para servicios turísticos. Para observar mejor el desarrollo económico de la organización gremial durante los años de la crisis presentamos a continuación indicadores financieros de los años 1997, 1998, 1999, 2000, 2001, 2002 y 2003.

INDICADORES ECONÓMICOS DE ASOCOPH EN LOS AÑOS DE LA CRISIS (EN MILES DE PESOS)113 INDICADOR

ACTIVO

PASIVO

PATRIM

CUOTAS COOPER

VENTA SERVIC

EXCED.

1997

27.218

21.319

5.899

54.728

22.567

-(5.802)

1998

30.344

23.297

7.046

54.987

20.585

-(5.476)

1999

64.060

49.988

14.071

21.737

136.109

+5.176

2000

67.337

65.727

1.609

23.102

129.634

-(16.398)

2001

96.298

88.628

7.669

30.938

167.686

+6.230

AÑO

2002

2003

69.453

50.582

18.871

17.550

729.408

+13.137

75.335

25.583

49.752

19.734

326.269

+30.066

En este cuadro se ha incluido como indicador, los ingresos por cuotas de sostenimiento que durante cada uno de esos años recibió Asocoph, así como los ingresos por venta de servicios, a fin de establecer en que porcentaje la organización se sostuvo por aportes de sus organizaciones afiliadas y en cual por esfuerzo de sus directivos y funcionarios, advirtiendo que una parte importante de la venta de servicios se hizo y se sigue haciendo con empresas solidarias asociadas al gremio. Mientras en 1997 las cuotas de sostenimiento representaron el 71% de los ingresos, en 1998 se redujeron al 57%, en 1999 al 13%, en el 2000 fueron del 15%, en el 2001 del 15%, en el 2002 del 2% y en 2003 del 6%. Ya se dijo que una de las estrategias adoptadas en 1998 para la sobrevivencia de la organización fue depender más de la venta de servicios educativos, de consultoría y de 113 Estos indicadores han sido tomados de los informes rendidos por la Dirección Ejecutiva y el Consejo Directivo de las asambleas ordinarias de los años 1998, 1999, 2000, 2001, 2002 y 2003 que reposan en el archivo de Asocoph.

Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

205

asistencia técnica a entidades del estado, a empresas solidarias, a ONG y a organismos de cooperación técnica nacional e internacional en las áreas de la economía solidaria, el bienestar comunitario y el desarrollo social. El cumplimiento de esta estrategia fue lo que permitió que Asocoph dependiera cada vez menos de las cuotas de sostenimiento de las cooperativas afiliadas y mucho más de la venta de servicios sociales y educativos. Es bueno precisar que la mayor parte de los servicios contratados con entidades públicas y privadas fueron orientados al fortalecimiento de la economía solidaria como la creación de nuevas entidades en el sector, la capacitación y educación de ejecutivos, directivos, empleados y asociados, la consultoría y asistencia técnica de organizaciones del sector en áreas administrativas, de planeación de manejo de mercados y de desarrollo del talento humano. Incluso otras un poco más alejadas del objeto social como la investigación sobre el problema de vivienda para Emvineiva y la construcción del Colector de Aguas Negras del barrio las Palmas, respondieron a demandas que las organizaciones comunitarias del sector le hicieron a la administración municipal para que fuera el gremio solidario el que las ejecutara con valores agregados para las mismas como la generación de empleo local con la obra contratada y el fortalecimiento de sus propias organizaciones. Es bueno precisar que en todas las consultorías realizadas por Asocoph hubo pleno cumplimiento del objeto contratado y cumplimiento de las metas establecidas por el contratista. Con este esfuerzo comercial de la entidad para ampliar la venta de servicios, se logró al 31 de diciembre de 2002, sanear la organización de pérdidas acumuladas en años anteriores y dejar un remanente para ser repartido por la asamblea general ordinaria del año 2003 de dos millones trescientos cuarenta y siete mil pesos ($2.347.000). Aunque se trató de una cifra pequeña es significativo que por primera vez en sus 10 años de existencia, la entidad dispuso de un excedente libre a disposición de la asamblea de conformidad con los estipulado en la ley 79 de 1988. Un año después, en el 2003 los excedentes totales de la entidad fueron de $30.066.000, quedando como remanente para distribuir por la asamblea, la suma de $15.033.000. En relación con este tema del financiamiento del gremio entre los aportes para funcionamiento y la venta de servicios, es justo recordar la reflexión consignada en el informe de gestión a la asamblea del año 1999 que plantea lo siguiente; “Frente a este fenómeno debemos decir que es positivo que Asocoph logre su sostenimiento con venta de servicios, pero que esto le exige un gran esfuerzo en el diseño, promoción y venta de sus productos, afectando la labor de representación gremial y de defensa del sector. Consideramos que un buen esquema de funcionamiento se logrará cuando las entidades asociadas le generen ingresos por cuotas de sostenimiento de alrededor de un 40% de sus gastos y el otro 60% esté representado en ingresos por venta de servicios.” 114 Continuando con el examen de los indicadores que muestra el cuadro de los años de la crisis, hasta el año 2000 el gremio padeció de una gran insolvencia, grandes pérdidas acumuladas y una reducción de su patrimonio que lo colocaba al borde de la quiebra. Pero a partir del 2001 inició un proceso de recuperación, logrando en el 2002 alcanzar su punto de equilibrio y en el 2003 iniciar su despegue económico y financiero. En ese año el pasivo se redujo a la tercera parte de los activos y el patrimonio llegó a ser las 2/3 del activo mostrando ya una solidez financiera. 114 Memorias de la X asamblea general ordinaria de delegados, de abril 14 del 2000. P.21

Eduardo Gutiérrez Arias


206 Una mirada al cooperativismo desde el Huila El 31 de diciembre del 2003 presenté renuncia al cargo de director de la Asociación, considerando que ya había cumplido la misión como representante legal del gremio en los peores momentos de la crisis y que una vez superada esta, era justo dejar que nuevas personas con nuevas ideas llegaran a la dirección de la misma. Así, ante el llamado que me hiciera el nuevo gobernador, doctor Rodrigo Villalba Mosquera, para ocupar la Secretaría de Agricultura del Departamento, presenté renuncia irrevocable a la dirección del organismo de segundo nivel. El Consejo Directivo organizo un concurso de méritos para seleccionar al sucesor que fue ganado por el magister Israel Silva Guarnizo, quien desde ese momento ocupa el cargo, siendo el que más durado en el mismo con 9 años al frente de la organización.

Israel Silva Guarnizo, Director Ejecutivo de Asocoph desde el 2004.

El nuevo director, quien había sido asesor y consultor de la organización y ´por tanto conocía muy bien los planes y las políticas de la entidad, continúo liderando en los años subsiguientes y hasta la fecha los programas y proyectos de la entidad en los campos gremial, educativo, de asesoría empresarial, de divulgación del pensamiento solidario y de desarrollo social. A nivel gremial, además de las tareas administrativas, políticas y de representación de la entidad, se continuó participando en la Junta de Vigilancia de Confecoop, entidad gremial de tercer nivel del cooperativismo colombiano al que Asocoph se afilió en el año 2002. También se hizo parte de los consejos de planeación del departamento y del municipio de Neiva. Se tuvo una participación muy activa en la construcción de la Agenda Interna de Competitividad del Huila, lo mismo que en la Junta Directiva del Banco Diocesano de Alimentos, en la Comisión de Paz Departamental, en el Consejo Superior de la Universidad Surcolombiana en representación de los gremios empresariales de la región y en el Comité Intergremial del Huila. Dentro del programa de promoción y fortalecimiento de la economía solidaria, se le dio una gran relevancia a los Encuentros de Economía Solidaria que pasaron de ser Encuentros Surcolombianos para transformarse en Encuentros Internacionales de Economía Solidaria, habiéndose realizado diez de estos encuentros en los que Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

207

participan delegaciones de todo el país y tiene como conferencistas algunos de los mejores expertos sobre cooperativismo en el mundo. En el último evento realizado los días 16 y 17 de septiembre del 2011, participaron 249 delegados de 68 organización de 11 departamentos del país y tuvo 17 conferencistas de los cuales cuatro (4) procedentes de Italia, Estados Unidos, Argentina y Costa Rica. También se ha institucionalizado cada dos años las ferias cooperativas llamadas Muestras de Economía Solidaria habiéndose realizado en el 2012 la X Muestra con 25 empresas solidarias expositoras. Estas ferias mesclan la actividad comercial con la labor académica y de promoción social de las empresas. Cada año se celebran fechas especiales para el sector como el cumpleaños de Asocoph en el mes de enero, el día internacional del cooperativismo el 4 de julio y el día del ahorro el 31 de octubre. En algunos años se ha participado con el movimiento sindical en la celebración del día del trabajo el primero de mayo. Otra actividad gremial que sin mucha regularidad se ha desarrollado son las tertulias gerenciales con los representantes legales de las empresas asociados y que permiten hacer análisis de coyuntura económica, financiera, política y social y examinar ideas y proyectos de conveniencia para la economía solidaria. En materia de capacitación y educación cooperativa, se ha seguido con los cursos básicos de cooperativismo, cursos de actualización en diferentes áreas empresariales (legal, contable, de mercados, laboral etc.) y los programas de educación continuada a través de diplomados especialmente para directivos y ejecutivos con el fin de afirmar conocimientos específicos en cada subsector solidario. En el año 2011 se realizaron 20 cursos básicos para 20 empresas con 616 participantes, 14 cursos grupales de actualización con 448 participantes y dos diplomados en dirección de empresas solidarias con 42 participantes. También se le ha dado continuidad al proyecto de asesoría integral a cooperativas, cumpliéndose en 2001 tres de estas asesorías a igual número de entidades. Desde el año 2010 Asocoph firmó un convenio con algunas cooperativas y el municipio de Neiva, para invertir recursos de los fondos de educación de estas entidades, a través de un fondo fiduciario en el banco Bogotá, en educación formal que se ha destinado al mejoramiento de infraestructura y recursos pedagógico de instituciones educativas oficiales de la ciudad. Esas inversión en el 2010, proveniente de los fondos de educación del año 2009, fueron de $350 millones, y en el 2012 con recursos del 2011, llegó a $676 millones. Esto ha permitido que varias cooperativas unifiquen recursos para realizar obras de impactos en las instituciones oficiales de la ciudad que atienden a los estratos 1, 2 y 3, mejorando calidad y cobertura en las mismas. Durante los procesos electorales Asocoph promueve foros y encuentros con los candidatos de los diferentes partidos y movimientos para que expongan sus iniciativas y proyectos en materia de desarrollo de la economía solidaria y de solución a la problemática económica, social y política de la región. Para poder apreciar la actual situación de la organización en materia económica y financiera, se ha construido un cuadro de indicadores de los últimos tres años (2009, 2010 y 2011) que refleja el grado de estabilidad del gremio y que ha sido tomado de los informes de contabilidad a las asambleas ordinarias de los años 2010, 2011 y 2012. Eduardo Gutiérrez Arias


208 Una mirada al cooperativismo desde el Huila

PRINCIPALES INDICADORES FINANCIEROS DE ASOCOPH DURANTE LOS AÑOS 2009, 2010 Y 2011(EN MILES DE $)115 AÑOS

2009

2010

2011

ACTIVOS

464.000

653.363

676.637

PASIVOS

433.950

624.353

634.909

PATRIMONIO

30.049

29.009

41.728

EXCEDENTES

1.190

718

10.055

INDICADORES

CUOTAS DE SOSTENIMIENTO

75.309

85.080

98.686

VENTA DE SERVICIOS

410.214

322.733

398.045

De este cuadro queremos resaltar los siguientes elementos. Los ingresos del año 2009 correspondieron en un 16% a cuotas de sostenimiento y en un 84% a venta de servicios. En el año 2010, las cuotas de sostenimiento fueron el 21% de los ingresos y la venta de servicios el 79%, y en el año 2011 las cuotas de sostenimiento llegaron al 20% y la venta de servicios al 80% de los ingresos. Esto nos indica que los aportes de las entidades asociadas se ha estabilizado en el 20% de los ingresos y el restante 80% corresponden al esfuerzo comercial de la entidad para vender servicios. Como una parte sustancial de los mismos se hace con entidades asociadas, sus precios son muy competitivos y sólo dejan un pequeño margen de rentabilidad. Como resultado los excedentes del ejercicio en cada uno de estos años, aunque positivo, fue muy pequeño. Sólo en el último se presentó una utilidad del ejercicio un poco más holgada. Como consecuencia la situación patrimonial, no ha variado mucho en estos años y el capital empresarial no ha crecido como sería deseable si se tratara de una empresa comercial. Esta debilidad patrimonial es muy similar a la de los otros gremios empresariales del departamento como Fenalco, Camacol, Acopi, Andi y Analdex y en general bastante similar a la de los mismos a nivel nacional. El esfuerzo de estas entidades se centra en la defensa de los intereses del sector al que representa frente al Estado, en la realización de investigaciones que contribuyan a su permanencia y desarrollo y en la capacitación, educación y asesoría de las entidades afiliadas y como todas son entidades sin ánimo de lucro, el capital debe corresponder al objeto social que han querido darle sus creadores y propietarios. Quizá la excepción en Colombia sean algunos gremios del sector agropecuario que manejan en convenio con el Estado, recursos parafiscales como Fedecafé y Fedegán que en desarrollo de su misión han logrado crear patrimonios significativos. A pesar de esta debilidad patrimonial, Asocoph es uno de los gremios más destacados, activos y respetados del Huila, como puede concluirse de la gran diversidad de actividades que realiza, en su liderazgo en materia de desarrollo regional, en su presencia en muchos organismo de integración, por el interés de los gobiernos departamental y municipales por utilizar sus servicios y coordinar proyectos solidarios con el mismo y por el respeto y aprecio que se ha ganado en la llamada sociedad civil. 115 Cuadro elaborado por el autor, tomado de los informes financieros rendidos a las asambleas ordinaria de delegados de los años 2010, 2011 y 2012.

Eduardo Gutiérrez Arias


209

5.7

UTRAHUILCA: ORGULLO DEL COOPERATIVISMO FINANCIERO EN EL SURCOLOMBIANO.

La idea de crear una cooperativa de ahorro y crédito con los trabajadores oficiales de la ciudad de Neiva nació del presidente de la Unión de Trabajadores del Huila y Caquetá (Utrahuilca, federación sindical afiliada a la UTC), señor Francisco Antonio Gordillo Cruz, líder sindical muy destacado del departamento del Huila, quien contó con el apoyo y la asesoría del señor Ismael Quevedo, quien era por esa época el gerente de la Cooperativa San Miguel de Garzón (Cofisam) y a su vez representante de la Unión de Cooperativas de Colombia (UCONAL) en la región. Desde finales de 1965 y durante todo el año de 1966 ellos promovieron en las asambleas de los sindicatos de empresas oficiales de la ciudad la iniciativa de crear una cooperativa que resolviera para ellos las necesidades de crédito y a su vez les facilitara manejar sus ahorros. Por estos tiempos las empresas y entidades del estado acostumbraban demorar hasta tres meses el pago de los salarios de sus empleados, forzándolos a recurrir a los agiotistas que les compraban la nómina por intereses exorbitantes (no inferiores al 10% mensual). Por eso crear su propia empresa financiera para resolver la necesidad de crédito en los retrasos en los pagos salariales era atractiva para los trabajadores. Pero contra este estímulo se conjuraban varias amenazas que llenaban de temor y dudas a los empleados. Varias cooperativas habían ya quebrado en la ciudad por malos manejos o incapacidad de sus administradores y en otros proyectos los promotores habían hurtado los dineros depositados en las mismas como en los casos de los trabajadores de la Industria Licorera del Huila y la Cooperativa de Inquilinos de la Galería de Neiva. En estas circunstancias no era fácil la tarea promocional que adelantaban Gordillo y Quevedo. En noviembre de 1966 decidieron promover un curso de cooperativismo que fue financiado y organizado por el SENA y que tuvo como profesores a los señores Saúl Camacho y Heriberto Muñoz, enviados desde Bogotá por Uconal, y que inició el 21 de Noviembre y terminó el 7 de diciembre de ese año, tal como nos lo cuenta el actual gerente de la cooperativa José Hover Parra en su tesis de grado para optar el título de magister en administración.116 Ocho días después de iniciado el curso, el Gobernador del Huila, Jaime Afanador Tovar y el Alcalde de Neiva Max Duque Palma, quienes venían promoviendo la creación de una Cooperativa Integral del Huila con secciones de consumo, sección de ahorro y crédito, trabajo asociado, etc., los invitaron a una reunión para pedirles que se sumaran a esta iniciativa que tenía el apoyo de los gobiernos departamental y municipal y que de entrada estas entidades aportarían a la iniciativa un millón de pesos. Los asistentes a la reunión llevaron esta propuesta y la discutieron con todos los participantes del cursillo cooperativo, pero estos decidieron desechar la oferta por considerar que esto podría ir en contra del principio de independencia y autonomía que deben tener las empresas autogestionarias de economía solidaria. Así, sin su participación, el 30 de noviembre se creó la Cooperativa Integral del Huila, la que poco tiempo después se desintegro por diversos conflictos pero muy espacialmente por la falta de sentido de pertenencia de quienes la conformaron. 116 PARRA PEÑA, José Hover y SILVA CUELLAR, Humberto. Análisis de la Cultura Organizacional de Utrahuilca y su Incidencia en las Estrategias de Desarrollo Empresarial en los Últimos Dos Lustros. Tesis para optar al título de Maestría en la Universidad del Valle. Pp. 45


210 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Como quedó dicho, el curso de cooperativismo agenciado por el SENA y UCONAL, se terminó el 7 de diciembre y el día siguiente, 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, patrona de Neiva, se realizó la asamblea de constitución de la Cooperativa de Ahorro y Crédito de Neiva, en un local contiguo a la iglesia colonial cedido por monseñor Rómulo Trujillo a los organizadores y al que asistieron 30 fundadores de la nueva entidad con origen en las siguientes empresas: nueve de las Empresas Públicas de Neiva, ocho del Distrito de Carreteras No. 11, cinco trabajadores del municipio de Neiva, dos del Hospital San Miguel de Neiva, dos del Colegio Ciudad de Neiva, uno del Sindicato de Loteros y tres independientes. De ellos 29 pertenecían a sindicatos afiliados a Utrahuilca – UTC y sólo 1 no era sindicalizado. En tal sentido la cooperativa constituida fue de vínculo cerrado para empleados oficiales de la ciudad. La asamblea creó la cooperativa, aprobó sus estatutos y eligió a sus dignatarios de la siguiente manera: gerente Francisco A. Gordillo con la suplencia de Néstor Trujillo, tesorero Humberto Endo López con la suplencia de Jesús María Villegas, auditor Gilberto Vargas Motta, único miembro letrado no perteneciente al sindicalismo como que era historiador y educador, propietario del Colegio Ciudad de Neiva. Su suplente fue Libardo Bravo. El capital inicial con el que se creó la entidad fue de quinientos treinta pesos ($530.oo). La Superintendencia Nacional de Cooperativas le otorgó personería jurídica mediante resolución No. 0007 del 9 de enero de 1967, la que fue protocolizada mediante escritura pública en la Notaria Primera de Neiva. La primera asamblea general ordinaria de la empresa se cumplió el primero de mayo de 1967 y para esa fecha la cooperativa contaba con 36 afiliados, sólo había crecido en seis personas desde su creación. Los directivos explicaron este lento crecimiento en el sismo que sacudió al Huila el 9 de febrero de ese año y que averió seriamente la iglesia colonial y el local donde operaba la entidad, lo que los obligó a cambiar de sede. En esas circunstancias el nuevo ente solidario sólo pudo abrir operaciones formales en su nuevo local el primero de julio de 1967. El 13 de enero de 1968 se llevó a cabo la segunda asamblea general ordinaria cumplida en la Escuela Central Ricardo Borrero Álvarez. Allí se comprobó que a la fecha existían 55 asociados a la entidad con un capital de $9.761 pesos. Durante el año anterior se habían otorgado 36 créditos por un valor $8.540 pesos y la entidad registraba dineros depositados en bancos de $11.954 pesos y los excedentes ascendieron a $114 pesos que la asamblea decidió destinar a muebles y enseres por proposición presentada por el socio fundador José Gabriel Ortiz, quien 45 años después sigue siendo miembro activo de la entidad. Tres (3) años después de su creación, en la Asamblea realizada el 12 de abril de 1970, se aprobó una reforma estatutaria que incluyó el cambio de razón social de COOPERATIVA DE AHORRO Y CREDITO DE NEIVA por el de COOPERATIVA DE AHORRO Y CREDITO UTRAHUILCA LTDA., para dar cumplimiento al mandato del XI Congreso Nacional de la U.T.C. celebrado en Pereira en el mes de febrero, en el cual se hizo hincapié en la integración sindical y cooperativa y se aprobó que “los servicios que establezcan las Federaciones Regionales de la U.T.C. deben llevar la sigla de cada una de estas, como reconocimiento al esfuerzo del movimiento sindical, el cual ha sido combatido por el gobierno y patronos” (Acta No. 04)117, tal como nos lo cuenta José Vicente Vargas, uno de los ideólogos de esta entidad, quien escribió una reseña histórica de la organización 117 Ver Acta 04 de la asamblea general ordinaria de Utrahuilca del 12 de abril de 1970 en archivo de la cooperativa.

Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

211

que reposa en los archivos de la misma, al igual que las actas de sus asambleas que sirvieron de fuente para este artículo.118 El líder más destacado de la organización durante estos primeros años de su existencia fue Francisco A. Gordillo, quien a la vez se desempeñaba como presidente de la federación sindical de la UTC en el departamento. Por eso ocupo la gerencia mientras se logró legalizar la cooperativa, cediendo luego el cargo que fue ocupado por Helí Aramburu. Posteriormente ocuparon la gerencia: Cecilia Quesada, Enith Pérez, Margot Álvarez de Ochoa y Juvenal Patiño. En el año 1971 volvió a la gerencia Francisco Antonio Gordillo y la ejerció hasta el año de 1975, cuando se retiró de la misma por enfermedad y fue reemplazado por Margot Álvarez. Ella ejerció la gerencia hasta 1976 y la reemplazo Darío Valderrama, quien había realizado estudios superiores en Cooperativismo y Administración de Empresas y permaneció en el cargo hasta el año de 1979. En esos tiempos, tal como nos lo cuenta José Hover Parra en la tesis comentada después de realizar entrevistas con los más antiguos afiliados119, el nivel educativo de socios y directivos era muy limitado. Escasamente tenían el nivel de primaria y unos pocos, unos años de bachillerato. Pero varios eran líderes sindicales con visión empresarial, sentido de la solidaridad y espíritu democrático. Eso les permitió dirigir con sabiduría la empresa así como ir creando una cultura de la honestidad y el trabajo en equipo que se fue consolidando en la organización con el paso de los años. Para Gordillo y el equipo directivo, la cooperativa era el banco de los trabajadores huilenses y así lo llamaban en algunas de sus intervenciones. Aunque el grupo de fundadores pertenecían unos al partido liberal y otros al partido conservador, su liderazgo sindical los inclinaba a una actitud política opositora y a la búsqueda de independencia de su organización. También era común en ellos su religiosidad. Todos pertenecían a la iglesia católica y eran amigos del obispo y el párroco de la catedral. Por eso siempre las celebraciones del aniversario de la creación el 8 de diciembre se iniciaba con la ceremonia de la Santa Misa, rito que se ha conservado hasta nuestros días. Esta alta influencia de la iglesia católica en los comienzos de Utrahuilca, es propio de un departamento y una época en la cual el sentimiento religioso era muy alto y la injerencia del clero en los asuntos culturales, educativos y de la vida civil de los ciudadanos se hacía sentir con mucha fuerza, pues por entonces el estado colombiano estaba atado por un concordato a la Santa Sede, que hacía de la religión católica la religión oficial del país, no dando margen para otras creencia religiosas o espirituales. Incluso por constitución nacional el país estaba consagrado al Sagrado Corazón de Jesús120. Esta situación fue modificada por la constitución de 1991 que declaró al estado colombiano como laico, y puso en igualdad de condiciones a las diferentes iglesias y creencias religiosas y filosóficas, facilitando la difusión de otros credos y pensamientos y contribuyendo a la pluralidad religiosa.121 A pesar de esta alta religiosidad, el tema religioso nunca fue tema de discusión en la cooperativa y siempre se fue fiel al principio de “neutralidad política, racial y religiosa” que por esos años aún estaba vigente en el cooperativismo mundial dirigido por la 118 Reseña Histórica de la Cooperativa Utrahuilca, escrita por José Vicente Vargas, sin publicación, que reposa en los archivos de la misma. 119 PARRA PEÑA, José Hover y otro. Análisis de la Cultura Organizacional de Utrahuilca. Op. Cit. P. 89 120 Ver preámbulo de la Constitución Nacional de Colombia de 1886. 121 Ver artículos 18 y 19 de la nueva constitución nacional de 1991.

Eduardo Gutiérrez Arias


212 Una mirada al cooperativismo desde el Huila Alianza Cooperativa Internacional. Los siete principios de la ACI fueron la guía filosófica y de valores que orientaron el accionar de la entidad tanto en sus primeros pasos como empresa, como en su proceso de consolidación y desarrollo, manteniéndose hasta nuestros días un gran apego tanto a los principios que rigen la economía solidaria como a las leyes y normas que la regulan desde el estado y de carácter interno. Para las labores de divulgación y propaganda se utilizó en esto comienzos un boletín periodístico que se denominaba “Cooperativo”, en el cual se informaba sobre las decisiones de la asamblea, los productos que ofrecía, la difusión de valores y principios solidarios, así como otras informaciones relacionadas con los directivos y asociados. Cuando la cooperativa trasladó sus oficinas al Pasaje San Francisco ubicado en el Centro de Neiva, amplió sus servicios a los asociados, que se habían limitado al ahorro y el crédito, creando una sección comercial, mediante la cual les vendía (a crédito o de contado) artículos electrodomésticos y máquinas de escribir. Esta actividad se mantuvo hasta cuando se decidió dejar esta labor a la Cooperativa Hogar de Bogotá que había sido promovida por la UTC, con la cual se hizo un convenio. En el año 1983 al crearse la empresa cooperativa de segundo grado EMCOVEN de la cual Utrahuilca fue socia fundadora, toda la labor de comercialización de electrodomésticos pasó a esta nueva entidad y se mantuvo durante los 10 años de vigencia de la misma. Darío Valderrama fue reemplazado en la gerencia por Guillermo Cuenca en el año de 1979. Por esa época Cuenca era funcionario de las Empresas Públicas de Neiva y ocupaba la presidencia del sindicato de trabajadores de la entidad. Ejerció la dirección y representación legal de la cooperativa hasta el año de 1981, cuando el consejo de administración decidió reemplazarlo por Ramiro Becerra Sterling, quien ejerció el cargo durante dos años porque luego decidió aceptar la dirección de la Escuela de Educación Cooperativa del Huila (EDICOOPH), entidad que precisamente se legalizó ese año de 1982 como organismo de apoyo del cooperativismo (antes venía funcionando como entidad de hecho). En reemplazo de Becerra fue nombrado José Númar Ramírez quien ejerció el cargo durante un año y en 1983 fue reemplazado por Manuel Salvador Gómez, un empresario del transporte y cooperativista, quien tenía titulo de administrador de empresas y era consejero en Coomotor. Antes de anotar los principales avances que se registraron durante su gerencia, es buena una digresión sobre los cambios que por estos años se dieron en el equipo directivo de la cooperativa. A la entidad empezaron a ingresar personas con un mejor nivel educativo, algunas de ellas profesionales que comenzaron a ejercer liderazgo sobre la misma. Entre esas personas con título profesional y vocación de dirigentes, con un alto sentido de la responsabilidad social, merecen destacarse tres directivos que ejercieron una alta influencia para proyectar a Utrahuilca al nivel en que se encuentra hoy. Esas personas son Manuel Salvador Gómez, José Ramiro Becerra y Yael Garaviño. Los tres habían culminado sus carreras profesionales, Manuel Salvador como administrador de empresas, José Ramiro como contador y Yael como licenciado en lingüística y literatura. Los tres tenían un pensamiento político de izquierda. Los tres venían de ejercer cargos directivos en otras organizaciones. Manuel Salvador en Coomotor, Yael en Coomagisterio y Ramiro en el sindicato del magisterio. Los tres encontraron el respaldo de socios fundadores con gran influencia en la entidad como Reinaldo Victoria y Gabriel Ortiz, quienes fueron durante un largo tiempo miembros del consejo de administración. En general, sus propuestas fueron bien recibidas en Eduardo Gutiérrez Arias


Una mirada al cooperativismo desde el Huila

213

el núcleo más activo de la cooperativa, y eso les permitió generar un nuevo liderazgo para la entidad basado en la preeminencia de los principios y valores sociales del cooperativismo, en la planeación estratégica empresarial, en una alta gerencia financiera con un manejo prudencial del riesgo crediticio, en la aplicación de un marketing y una publicidad modernas para llegar a los sectores sociales de interés, en una permanente comunicación entre directivos y bases de asociados. En la asamblea ordinaria del año de 1983 se decidIó abrir el vínculo dejando de ser una cooperativa cerrada y aceptando como asociados a todo tipo de personas. Eso le permitió crecer rápidamente, pues con la crisis financiera de 1982 que llevó a la quiebra a varios bancos, compañías de financiamiento comercial, compañías de leasing, etc., muchas personas de los estratos populares vieron en el sector cooperativo la mejor opción para manejar sus ahorros y créditos. El cuadro estadístico que a continuación presentamos muestra los rápidos cambios generados en los principales indicadores económicos durante los años que siguieron a estos cambios en la dirección de la entidad, especialmente en los 8 años que duró en la gerencia Manuel Salvador Gómez, desde 1983 hasta 1990, así como los 22 años siguientes en los cuales ocupó la gerencia Ramiro Becerra nuevamente y quien permaneció en el mismo hasta el 2012 cuando se pensionó y fue reemplazado por José Hover Parra. Pero esta etapa se analizará más adelante. Veamos ahora la situación durante la gerencia de Manuel Salvador Gómez.

CAMBIOS ECONÓMICOS DE UTRAHUILCA DURANTE LA GERENCIA DE MANUEL SALVADOR GÓMEZ122 AÑOS INDICADORES ASOCIADOS CAPITAL

1982

1983

1988

1989

1.882

3.276

15.169

14.583

$30.150.559

$49.782.048

$429.983.000

$550.846.000

Merece resaltarse que mientras el crecimiento en asociados desde 1966 en que se creó con 30 personas hasta 1981 (16 años después) en que tenía 1.882 afiliados, fue de 1.852 asociados, el crecimiento en los primeros siete años de la administración de Manuel Salvador (de 1983 a 1989) fue de 12.701 asociados. El crecimiento en capital durante el mismo periodo también fue sorprendente, pues se pasó de 30 millones de pesos a 550 millones de pesos. Este rápido desarrollo se observa desde el primer año con los significativos incrementos en asociados (75%) y capital (63%) entre 1982 y 1983. Durante la gerencia de Gómez también se proyecto y construyó la sede principal de la empresa en la ciudad de Neiva, en un lote ubicado en la carrera 6ª entre calles 5ª y 6ª. El edificio de seis pisos fue diseñado y su construcción dirigida por el arquitecto Luis Ernesto Cabrera Caicedo y fue terminado en el año de 1986. Como consecuencia, desde diciembre de 1987, todas las oficinas se trasladaron a su propia sede, siendo esta el primer bien inmueble que adquirió la entidad. También en el año de 1986 la dirección decidió ampliar la cobertura geográfica de la cooperativa y abrió su primera sucursal en la ciudad de Pitalito, donde había crecido 122 PARRA PEÑA, José Hover y otro. Análisis de la cultura organizacional de Utrahuilca. Op. Cit. P. 94

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214 Una mirada al cooperativismo desde el Huila significativamente el número de asociados y había una alta demanda de una entidad de ahorro y crédito solidario como lo demostraron los estudios de factibilidad elaborados. Como ya quedó dicho, en el año de 1990 es nuevamente nombrado en la gerencia Ramiro Becerra Sterling, quien en compañía del consejo de administración se propuso transformar la cooperativa de especializada en multiactiva, marchando en contravía de la tendencia que seguían en esos años la mayoría de cooperativas en el país que se especializaban en una sola actividad y de manera preferente las de ahorro y crédito. En ese momento los directivos creían que la multiactividad expresaba en mejor forma los principios y valores cooperativos dado que los asociados tenían múltiples necesidades sociales y una sola empresa podía brindarle solución a las mismas mediante diversas secciones, manteniendo la unidad orgánica, administrativa, financiera y contable de la entidad. La transformación se produjo en la XXV asamblea ordinaria de delegados cumplida el 17 de marzo de 1991123 en la que se aprobó la reforma de estatutos que la convirtió en cooperativa multiactiactiva. Como consecuencia de esta multiactividad, la cooperativa abrió secciones diferentes a la de ahorro y crédito para prestar otros servicios a los asociados. Así en el año de 1992 inició un proceso de comercialización de panela en el municipio de San José de Isnos. Isnos es el municipio panelero por excelencia del departamento del Huila. En el departamento existen 12.000 hectáreas de caña panelera que producen un promedio de 40.000 toneladas año y de ellas 4.100 hectáreas están sembradas en el municipio de Isnos y producen un promedio anual de 20.000 toneladas124. De hecho, la mayoría de habitantes del municipio viven de la producción y comercialización de panela. Pero tanto el proceso productivo como el de comercialización son anárquicos. No existen buenas prácticas agrícolas ni buenas prácticas de manufactura del producto y el precio de la panela oscila permanentemente dependiendo tanto de la oferta nacional como de las manipulaciones y acaparamiento que los grandes comercializadores realizan, afectando a los productores que en su mayoría son minifundistas con menos de 2 hectáreas sembradas. Este fue el problema que quiso resolver la cooperativa, en razón a la solicitud que en ese sentido le formularon un buen número de asociados de esa localidad. Después de tres años en esa labor, que le venía generando pedidas a la empresa, y sin haber encontrado el apoyo adecuado por parte de Fedepanela con la que se había asociado para la actividad, ni de los asociados que terminaron vendiendo su producción a los comerciantes particulares porque ellos no les hacían los descuentos de retefuente ni otros impuestos de ley, que una organización legal está obligada a realizar, la cooperativa cerro tanto la sección de comercialización de panela como la oficina de Isnos y siguió prestando el servicio de ahorro y crédito en Pitalito o San Agustín a los asociados que no se retiraron y permanecieron en ella. 123 Ver memoria de la XXV asamblea ordinaria de delegados en los archivos de la cooperativa. 124 Tomado de las Evaluaciones Agropecuarias del Huila, en los años 2009, 2010 y 2011 en la Secretaria de Agricultura del departamento.

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En 1993 se organizó en la ciudad de Neiva una sección de televisión por cable que comenzó a ser ofrecida por la empresa a los asociados que se afiliaron al servicio, para lo cual compró los equipos necesarios. Con el transcurrir de los meses los directivos descubrieron que esta actividad, ligada a la televisión satelital, manejadas por grandes consorcios transnacionales y con tecnologías de punta en materia de telemática, no era una buena actividad para la cooperativa y después de año y medio de labores, cerraron el servicio y vendieron los equipos. En el mismo año de 1993 se organizó y tramitó el funcionamiento del Colegio Cooperativo Utrahuilca como otro servicio a los asociados para ofrecerles una educación básica y media de calidad a sus hijos. La institución educativa fue reconocida legalmente mediante resolución 1022 del 27 de diciembre de 1993, emanada de la Secretaria de Educación del Departamento del Huila125. Su principal inspirador fue el profesor Yael Garaviño, miembro del consejo de administración de la cooperativa, quien recibió el encargo de la rectoría de la institución en el que se ha desempeñado hasta la actualidad. En el año 1994 inició labores con 33 estudiantes, 26 en el grado 6º y 7 en el grado 7º, la gran mayoría de los cuales eran repitentes. En el año de 1998 se graduó la primera promoción de bachilleres. La institución educativa tiene modalidad de bachillerato académico con énfasis en administración de empresas de economía solidaria y se caracteriza por la alta promoción a las actividades artísticas y deportivas que impulsa en estrecha nexo con la Fundautrahuilca habiendo obtenido importantes reconocimientos y premios y ganado campeonatos y concursos dentro y fuera del departamento. Para el año 2011 el colegio tenía 423 estudiantes, 242 hombre y 181 mujeres y en el mismo se habían graduado 598 bachilleres en 13 promociones. El 9 de julio de 1996 el consejo de administración de la cooperativa estudia y aprueba los estatutos que crean la Fundación Social Utrahuilca (FUNDAUTRAHUILCA), organismo cuyo único creador y gestor es Utrahuilca y al que se le encomienda la difusión, promoción y fomento de los programas sociales de la entidad. El 14 de enero de 1997 es registrada en la Cámara de comercio de Neiva, bajo el número 312 del libro de fundaciones. Creada la Fundación a ella se adscribe el Colegio, el Club Deportivo y el Instituto de Educación no Formal.

125 Resolución de la Secretaria de Educación del Huila No 1022 de diciembre 27 de 1993. Reposa en los archivos del colegio Utrahuilca y en los archivos de la gobernación del Huila.

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Funcionarios de FUNDAUTRAHUILCA. Foto tomada de la Videoteca de la cooperativa.

La Fundación tiene como propósito el fomento de la cooperación, la solidaridad, la ayuda mutua, la autoayuda, la integración, la autogestión y la participación empresarial democrática, a través de las formas solidarias y sociales de propiedad que contribuyan al desarrollo de las comunidades pobres, estimulando un cultura basada en la igualdad y la dignidad de la persona humana en una economía puesta al servicio del hombre. La entidad tiene 28 escuelas deportivas, 16 de futbol, 6 de patinaje, 3 de taekwondo, 1 de ajedrez, 1 de gimnasia olímpica y 1 de pesas, con un total de 2.573 deportistas. Cuenta también con 19 escuelas artísticas de las cuales 13 son de danzas y 6 son de música con un total de 859 estudiantes de artes. Adicionalmente ha organizado la escuela del adulto mayor “Remembranzas” integrada por 56 abuelas y abuelos en Neiva y 68 abuelas y abuelos en Santa María. Otras áreas de actividad de Fundautrahuilca son: la Escuelas de Artes y Oficios en la que estudiaron en el año 2011 un total de 820 personas en 15 oficios diferentes. El Grupo Scout YAGARO compuesto por 45 personas y los concursos anuales de fonomímica infantil, de música andina y de cometas que en fechas diferentes y con delegaciones de todas las oficinas de la cooperativa, tienen una gran acogida y atractivo para los asociados y sus familias. Como la cooperativa ha mejorado sustancialmente sus excedentes financieros durante los últimos años, esto ha significado que el 20% de los mismos, que obligatoriamente deben destinarse a educación formal de acuerdo a los establecido por la ley 663 del 2003 que reformó el estatuto tributario colombiano, hayan sido cada vez mas significativos. Estos fondos en convenios con Asocoph y la Secretarias de Educación del Municipio de Neiva y del Departamento del Huila, se ha orientado a mejorar la infraestructura de Eduardo Gutiérrez Arias


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instituciones oficiales de primaria y secundaria y a una mejor dotación pedagógica de las mismas. De los excedentes del año 2012, algo más de dos mil quinientos millones de pesos ($2.500.000.000) se invertirán en el 2013 en beneficio de colegios y escuelas públicas del departamento donde reciben educación los estratos 1, 2 y 3 del Huila.

Inauguración de las baterías sanitarias de la institución educativa La Unión, en Baraya, financiada con recursos del Fondo de Educación de Utrahuilca. En el extremo izquierdo Yael Garaviño, presidente del Consejo de Administración, en el Centro, la directora de la oficina en Baraya, un niño corta la cinta, custodiado por el gerente general Ramiro Becerra Sterling.

UTRAHUILCA, al igual que el resto de cooperativas del departamento, sufrió un tremendo remezón económico durante los años de las crisis que comenzó en 1998, pero supo resistir y salir airosa de la prueba. En las memorias de la XXVI asamblea general ordinaria de delegados cumplida en marzo de 1999, el informe de la gerencia refiere en los siguiente términos la situación sufrida por la entidad “Durante los 32 años de funcionamiento de la Cooperativa UTRAHUILCA, podemos catalogar a 1998, sin lugar a equivocarnos, como el año más difícil para nuestra institución; pero a la vez ha sido el periodo en que mayormente se puso a prueba la capacidad de los organismos de Dirección, Vigilancia, Control, Administración y Operación de la Cooperativa; lo mismo que la capacidad de respuesta de nuestros asociados; especialmente en la solidaridad, fidelidad y lealtad a la institución” .126 Aunque la cooperativa siempre mostro solidez económica, una alta solvencia con una buena razón de autonomía y buenos apalancamientos interno y externo, a principios de 1998 su cartera vencido se creció a niveles de riesgos y la iliquidez fue dramática por el retiro de ahorros de asociados e incluso retiro de asociados con sus aportes. En esas circunstancias la gerencia, los ejecutivos de la empresa y el propio consejo de administración emprendieron una gira para realizar asambleas con empleados y asociados en todas las oficina de la entidad. En la reunión del Consejo de Administración del 28 de febrero, el gerente José Ramiro Becerra informó en los siguientes términos sobre esta actividad “Dentro de los propósitos de mejoramiento continuo de la Cooperativa hemos emprendido una gira por todas las agencias, haciendo reuniones con empleados 126 Memorias de la XXVI Asamblea General Ordinaria de Delegados cumplida en marzo de 1999. Reposa en los archivos de Utrahuilca.

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218 Una mirada al cooperativismo desde el Huila y asociados, con el propósito de dar información sobre la situación económica de la cooperativa al mes de febrero de 1998 y hacer un análisis con relación a la concepción de lo que es una empresa cooperativa, las causas de la crisis actual de muchas cooperativas financieras, lo mismo que planteamientos de cómo concebimos el verdadero papel de las cooperativa populares, haciendo énfasis en la filosofía institucional de UTRAHUILCA” .127 Estas reuniones y asambleas contribuyeron a frenar el retiro de socios así como de aportes y ahorros. También se contribuyó a su fortalecimiento patrimonial con un bono de solidaridad de $20.000 que muchos asociados compraron y que en alguna medida compensó el retiro de aportes por parte de quienes temerosos se marginaron de la organización. Al final del año la cooperativa arrojó un pequeño excedente que mostraba el inició de su recuperación. Esto le permitió en 1999 darle su apoyo solidario a COFICOL, entidad que estaba al borde de la quiebra con una cartera vencida muy alta y una iliquidez absoluta. La asamblea de UTRAHUILCA aceptó la incorporación de COFICOL, después de una depuración del balance de esta con una auditoria de la Supersolidaria, permitiendo a los asociados de esta última integrarse activamente y con plenos derechos a UTRAHUILCA, así como salvar una parte sustancial de sus aportes y ahorros en COFICOL. Para conocer en mejor forma la recuperación de la entidad después de la crisis presentamos a continuación los principales indicadores financieros desde el año 2001 hasta el 2010.

TABLA DE INDICADORES FINANCIEROS DE UTRAHUILCA DEL 2001 AL 2010 (EN MILLONES DE PESOS)128 CARTERA

CREDITOS ACTIVOS DESEMBOLSADOS PASIVOS

15.938 20.893 24.701 33.522 45.691 63.517 79.852 88.565 117.159 137.473

16.625 26.390 33.060 45.214 59.146 78.434 97.109 107.753 132.213 163.665

16.638 21.168 24.198 32.395 47.110 66.873 74.887 73.301 101.581 104.393

8.455 10.844 13.818 20.172 27.241 38.853 49.044 52.858 70.319 92.769

APORTES RESULTADOS SOCIALES PATRIMONIO DEPÓSITOS DE EJERCICIO 7.407 9.393 11.932 16.568 20.560 26.797 34.026 39.167 43.481 48.191

13.038 15.545 19.242 25.042 31.905 39.581 48.065 54.894 61.893 70.896

7.003 8.298 10.804 14.581 19.530 29.377 38.732 42.333 57.455 79.507

1.804 2.173 2.267 2.625 4.080 4.923 6.154 6.259 7.362 8.087

Años 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010

El cuadro muestra el crecimiento continuo en todos los indicadores de la empresa, que refleja una situación económico/financiera muy sólida. Resalta la gran fortaleza patrimonial. Los primeros años del nuevo milenio, recién pasada la crisis, el patrimonio representaba el 78.5% de los activos, tal como se observa en el año 2001. Las 127 Acta No. 4 del 28 de febrero de 1998 del Consejo de Administración de Utrahuilca. Ver archivo de la cooperativa. 128 Memorias de las asambleas ordinarias de UTRAHUILCA del 2001 al 2010. Archivo de la cooperativa.

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operaciones activas de la entidad estaban apalancadas fundamentalmente en los aportes de los asociados. Las captaciones de ahorros se habían reducido radicalmente. En el siguiente año el patrimonio fue del 59% de los activos, en el 2003, bajo al 58%, y en el 2004 al 55%, para terminar ubicándose en el año 2010 en el 43%. El sistema bancario colombiano registró su relación de solvencia a junio 30 de 2011 en el l5.2%, que en correspondencia con recomendaciones del Acuerdo de Basilea II se consideró como excelente y muy superior a las disposiciones de la Superintendencia Financiera que ubican la relación de solvencia mínima en el 9%. Al comparar estas cifras con las de Utrahuilca podemos observar la gran solvencia de la cooperativa y su amplia capacidad para crecer en captaciones que en el 2010 estaban en $79.507 millones. Otro hecho a destacar en los diez años registrados en el cuadro es el crecimiento permanente de los excedentes (en ningún año hubo perdidas) pasando de $1.804 millones en el 2001 a $8.087 millones en el 2010. La relación de activos y pasivos ha sido en todos estos años altamente favorable y al ejercicio de 2010 los pasivos eran el 57.7% de los activos. La excelente situación financiera de Utrahuilca le ha permitido en los últimos años su crecimiento social, administrativo y geográfico. Al 31 de diciembre del 2012 contaba con 164.000 asociados activos, a quienes se atendía en 15 oficinas repartidas en los departamentos del Huila, Caquetá y Cauca. Al finalizar 2013 ese número de oficinas habrá crecido a 17 con dos nuevas proyectadas en San José de Isnos en el Huila y San Vicente del Caguán en el Caquetá. Ante la renuncia presentada por José Ramiro Becerra a la gerencia de la entidad en el año 2012 para entrar a disfrutar de su pensión de jubilación, el Consejo de Administración nombró en su reemplazo a José Hover Parra Peña, administrador de empresas de la Universidad Surcolombiana y MBA de la Universidad del Valle, vinculado a la cooperativa desde el año de 1986 y quien en los últimos años venía desempeñando el cargo de subgerente de la entidad. El nuevo gerente tomó posesión del cargo el 31 de agosto del 2012 e inició su gestión con el compromiso de continuar el impulso del Plan de Desarrollo de la entidad 2006 – 2015. En ese plan se incluye ampliar el radio de operaciones de la cooperativa a los departamentos del Putumayo y el Tolima, crecer en número de asociados, mejorar los servicios financieros a los asociados, fortalecer el área social a través José Hover Parra Peña de la Fundación Utrahuilca, desarrollar los servicios Actual Gerente de informáticos de la empresa mediante un nuevo programa Utrahuilca en ese campo llamado “Utr@web” para poder estar en línea con todas la oficinas y dependencias, con los órganos de control, con los asociados y con los entes de integración a los que se halla vinculada la cooperativa. También se iniciará desde este año 2013 la labor de organización y preparación de un nuevo plan prospectivo para la empresa que tendrá un horizonte de 15 años desde el 2016 hasta el 2030. Eduardo Gutiérrez Arias


Su actividad laboral ha transcurrido entre la docencia, el ser vicio público y la actividad cooperativa. Fue profesor del Colegio Misael Pastrana Borrero de Rivera, Inspector Agropecuario de la C a j a A g r a r i a , Pe r s o n e r o Municipal en Algeciras, Concejal en Rivera, Tello y Neiva, Diputado a la Asamblea Departamental del Huila, Asesor del Alcalde de Neiva, Luis Alberto Díaz Méndez, Secretario de Agricultura en el gobierno departamental de Rodrigo Villalba, Subdirector de Educación de Fundecoop y Director Ejecutivo de la Asociación de Cooperativas del Huila. También ha ejercido el periodismo de opinión habiendo escrito para los periódicos El Manifiesto, La Voz, Diario del Huila y La Nación. Fue miembro del Consejo de Redacción de la Revista Internacional con sede en Praga (República Checa). En los últimos años se ha dedicado a la consultoría en el sector público y en el cooperativismo y escribe una columna semanal para el diario La Nación. Es autor del libro “Encuentro de Dos Mundos” editado en1991.


“El cooperativismo –dígase lo que se quieraes una de las ramas del socialismo, desde luego la más moderada, la más humana y la más cristiana, pero en el país había alergia a toda tesis de intervención, especialmente si estaba relacionada con la economía y con el sentido comunitario de la producción” (Memorias del doctor Francisco Luis Jiménez Arcila. 1990)

ISBN: 978-958-46-2295-2


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