Mi Amigo La Luna Escrito e ilustrado por: Saori Encalada Claudia Rebaza Dayana Villanueva Curso: Diseño Editorial Profesora: Rocio Zuta
Personajes Nombres
Luna
Imagen
Personalidad
Había una vez, una roca espacial llamada Luna, a él le gustaba iluminar el pequeño pueblo de Lightville, pues le gustaba ayudar a los ciudadanos a guiar su camino y animar las veladas con su luz.
Curioso, amistoso e inteligente
Tommy
Juguetón, atento y considerado
Madre de Tommy
Comprensiva, paciente y amigable
Pero, a Luna algo no le gustaba, y era que no tenía amigos, aún con estrellas y cometas rodeándolo, se sentía muy muy muy solo.
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Una de esas noches Tommy, un niño de 8 años, sacó su telescopio y observó las estrellas, tan pequeñas y resplandecientes que parecían escarcha en una hoja negra. Y Luna al ver a Tommy con este extraño aparato, se acerca con cuidado y pregunta: — ¿Qué haces pequeño niño, a quién miras tan atentamente? —
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— A las estrellas — Dijo Tommy con un poco de miedo, pues no sabía que la luna hablaba y eso lo asustaba — Me encanta verlas en las noches, siempre se ven hermosas.
— ¿Podemos observar las estrellas juntos? Si quieres te hablo de ellas y de lo que hacen también — Le dijo Luna con una sonrisa en su rostro, pensando que el niño iba a ser su amigo y hablar por largas horas con él.
— Perdón señor, mis padres me dijeron que no hable con extraños — En eso, Tommy tomó su telescopio y se fue con sus padres como si lo llevara el viento, pues se sentía temeroso Luna frente a él, y se dijo que ya no iba a ver las estrellas si Luna estaba ahí.
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La luz estaba tan apagada, que casi no se veía por donde se caminaba y las personas chocaban entre si en la ciudad de Lightville.
La noche siguiente, a Luna le tocaba iluminar los cielos con su brillo lunar, pero esta vez lo hacía sin ánimos y mucha tristeza.
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Esa misma noche, la familia de Tommy se preguntaba porque la noche se sentía extraña, tan sombría; y a Tommy le pesaban los hombros y no se sentía bien, así que le preguntó a su madre con desánimo en su voz:
- Mamá, ¿por qué me pesan los hombros? - No lo sé hijito - Le dijo su mamá con una dulce voz - ¿Pasó algo ayer? - Bueno… Hable con la luna ayer mientras miraba las estrellas, pero me sentía tan asustado que huí y me siento mal por eso, pienso que al señor Luna también y por eso no brilla tanto. - Hijo mío - dijo la madre, agachándose a la altura de su hijo y poniendo una de sus manos en los hombros del pequeño - eso que sientes se llama culpa, y se debe a que huiste ante alguien que quería ser tu amigo.
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Tommy bajo la mirada y le dijo a su madre: - ¿Y cómo puedo arreglar el error que cometí mamá? - No te preocupes hijo mío - le dijo su mamá con una cálida sonrisa - Todo tiene solución en esta vida
Así, ella cargó a Tommy y ambos fueron al lugar donde el señor Luna se encontró con el niño el día anterior; y ella lo llamó: - Señor Luna, señor Luna, ¿puede oír mi llamado? - Sí dulce dama, ¿ha pasado algo? - Dijo la luna con desánimo - Mi hijo quiere decirle algo importante
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De ahí, Tommy baja de los brazos de su madre y le dice a la luna: - Señor Luna, le pido disculpas por mi huida ayer, me siento muy mal por eso y no quise hacerlo
- No te preocupes pequeño, disculpa también por interrumpir tu vista a las estrellas ayer A partir de ahí, Luna y Tommy hablaron de las estrellas cada noche y se hicieron grandes amigos.
FIN 10