La democratización de la educación técnica durante el peronismo: educación, trabajo e inclusión social
San Antonio Oeste - Río Negro
La escuela del Centenario: el aula como espacio para forjar “patriotas“
Cuando la educación se convirtió en una herramienta para el desarrollo
Cuatro momentos clave en la historia de la educación argentina y latinoamericana.
Aldana
Alejandra Cordero - Larreguy Soledad - Morales
Editorial Editorial
Laescuelaenelcentrodeldebate
Esta publicación reune cuatro hechos que consideramos centrales para pensar la historia de la educación en Argentina y América Latina entre fines del siglo XIX y la década de 1960. La selección no fue casual: en todos los casos,la escuela aparece ligada a proyectos políticos, sociales y económicos más amplios. Por eso, mirar la historia educativa implica observar también el papel del Estado, las disputas por la formación de ciudadanía, la relación entre educación y trabajo, y el lugar que ocuparon la ciencia y la técnica en distintos períodos.
En este recorrido retomamos, por un lado, a Cecilia Braslavsky, quien permite comprender que durante el desarrollismo, la educación comenzó a pensarse como una inversión a largo plazo en capital humano, asociada a la productividad y eficiencia. Por otro lado, recuperamos a Fabiana Bekerman, cuyos aportes ayudan a entender cómo, desde fines de los años cincuenta y durante los sesenta, se fortalecieron instituciones científicas y universitarias que promovieron la investigación, la profesionalización académica y la articulación entre universidad y producción científica.
A partir de estas perspectivas, las notas que siguen recorrren la consolidación de la escuela pública, la pedagogía patríotica, la expansión de la educación técnica durante el peronismo y el impulso a la educación, la ciencia y la técnica en los años 60.
Dos países, una misma matríz pedagógica matríz pedagógica
A finales del siglo XIX, las orillas del Plata se convirtieron en el epicentro de una revolución silenciosa. Desde la Reforma Vareliana de 1877 en Uruguay hasta la sanción de la Ley 1420 en 1884 en Argentina, la educación dejó de ser un privilegio para transformarse en un aparato de Estado. Estas reformas, bajo la influencia de la matriz sarmientina, buscaron no solo alfabetizar, sino "disciplinar las pasiones" y consolidar la identidad de los nuevos EstadosNación a través de un sistema escolar rígido y centralizado.
Tanto en la reforma uruguaya como en la argentina, la profesionalización docente tuvo rostro femenino. Varela, en una visión compartida en la Ley 1420, promovió la carrera docente como una prolongación de las funciones maternales, justificando la incorporación masiva de mujeres bajo un criterio utilitarista: su supuesta "aptitud natural" para la niñez y, fundamentalmente, el menor costo salarial que representaban para el ajuste fiscal de los gobiernos de turno.
Siguiendo la lógica que Sarmiento impulsó en Argentina (y que luego se reflejaría en la Ley 1420), Varela defendió la incorporación masiva de mujeres a la enseñanza primaria. Al igual que el prócer argentino, Varela confiaba en que Uruguay debía alcanzar la situación de Estados Unidos, donde las escuelas primarias estaban confiadas casi en su totalidad a maestras, basándose en la idea de que la mujer posee "disposiciones naturales" más aptas para la dirección de la niñez.
La escuela del La escuela del Centenario: el aula Centenario: el aula como espacio para como espacio para forjar “patriotas” forjar “patriotas”
Escuela argentina de comienzos del siglo XX. La imagen refleja el papel central que fue adquiriendo la escuela en la formación de la ciudadaníaydeunaidentidadnacionalcomún
A comienzos del siglo XX, y especialmente en la época del Centenario, las élites políticas e intelectuales comenzaron a ver con preocupación el impacto de la inmigración masiva y del cosmopolitismo sobre la identidad nacional. En ese contexto, la escuela primaria fue pensada como el instrumento central para integrar a la población y construir un sentimiento de pertenencia común
El punto de inflexión se produjo en 1908, cuando José María Ramos Mejía asumió la presidencia del Consejo Nacional de Educación. A partir de allí se impulsó una fuerte pedagogía de la patria, basada en rituales patrióticos, el canto del himno, la exaltación de los próceres y la presencia de los símbolos nacionales dentro del aula. La escuela pasó así a ocupar un lugar central en la transmisión de una identidad nacional homogénea.
Escuela al servicio de Escuela al servicio de la Nación
la Nación
Este proyecto no fue solo una decisión administrativa, sino que también estuvo respaldado por intelectuales como Ricardo Rojas y Leopoldo Lugones. Rojas insistió en la necesidad de fortalecer las humanidades modernas tanto en Historia, Geografía, Idioma y Moral para formar ciudadanos argentinos, mientras que Lugones sostuvo una mirada más disciplinadora, subordinando la enseñanza a la construcción de la patria.
Con la llegada de José María Ramos
Mejía al Consejo Nacional de Educación en 1908, la escuela pasó a ocupar un lugar central en la formación del sentimiento nacional. En un contexto atravesado por la inmigración masiva, se impulsó un programa que buscó fortalecer la argentinidad y formar generaciones identificadas con la patria, sus símbolos y sus héroes.
Ritual patriótico y Ritual patriótico y formación de la identidad formación de la identidad nacional nacional
Formación escolar en Formosa, 1911. La imagen refleja el lugar que fue adquiriendo la escuela como espaciodedisciplina,socializaciónyformacióndela ciudadanía
En este contexto, el rol del docente adquirió una gran importancia. El maestro debía transmitir el amor a la patria, vigilar el respeto por los símbolos nacionales. De este modo, durante el Centenario la escuela se consolidó como un espacio de nacionalización cultural, donde el aula, los próceres y los rituales escolares funcionaron como pilares de una verdadera religión cívica.
La pedagogía patriótica se expresó en la vida cotidiana de la escuela a través de actos, efemérides, himnos, retratos de próceres y otras prácticas escolares. De este modo, la escuela no solo enseñaba contenidos, sino que también funcionaba como un espacio de disciplina, socialización y transmisión de valores nacionales.
Jura a la bandera en una escuela argentina, 1911. La escena muestra el lugar central que ocupaban los rituales patrióticos en la formación escolar y en la construcción de la identidadnacional
La democratización de la La democratización de la educación técnica durante educación técnica durante el peronismo: educación, el peronismo: educación, trabajo e inclusión social trabajo e inclusión social
Entre 1945 y 1955, la educación argentina experimentó transformaciones significativas impulsadas por el proyecto político peronista. En este contexto, la educación técnica adquirió un lugar central dentro de las políticas públicas, dejando de ser una modalidad secundaria para convertirse en una herramienta estratégica para el desarrollo económico y la inclusión social.
La expansión industrial que atravesaba el país demandaba trabajadores capacitados y, al mismo tiempo, generaba la necesidad de ampliar las oportunidades educativas para sectores que históricamente habían permanecido alejados de los niveles más especializados de formación. La educación técnica comenzó entonces a ser concebida como un derecho y como una vía de ascenso social para miles de jóvenes provenientes de familias trabajadoras.
La creación de escuelas técnicas, la ampliación de la oferta educativa y el fortalecimiento de organismos dedicados a la formación profesional permitieron que numerosos jóvenes accedieran a trayectorias educativas antes reservadas a sectores más privilegiados.
La educación técnica promovida por el peronismo buscó establecer una relación más estrecha entre el sistema educativo y las necesidades del desarrollo nacional. La formación de técnicos, obreros especializados y profesionales vinculados a la producción industrial era considerada una condición indispensable para el crecimiento económico del país. En este sentido, la escuela fue concebida como un espacio capaz de articular conocimientos, formación ciudadana y preparación para el mundo laboral. Su principal aporte fue ampliar las oportunidades de formación para los sectores populares y reconocer el valor educativo y social del trabajo. Este proceso permite comprender que la democratización de la educación sigue siendo un desafío vigente y que las discusiones sobre igualdad de oportunidades, formación para el trabajo y justicia social continúan ocupando un lugar central en los debates educativos contemporáneos.
Cuando la educación se convirtió en Cuando la educación se convirtió en una
herramienta para el desarrollo una herramienta para el desarrollo
¿Qué relación existe entre la escuela y el desarrollo de un país? Aunque esta pregunta, sigue generando debates en la actualidad, durante las décadas de 1950 y 1960 muchos gobiernos latinoamericanos parecían tener una respuesta clara: La escuela, debía cumplir una función social específica, formando mano de obra especializada para las industrias pesadas. En este sentido, la educación fue concebida como un factor clave para el crecimiento económico.
Desde esta perspectiva, el desarrollismo se consolidó como una corriente política y económica que proponía superar el subdesarrollo a través de la industrialización y la modernización productiva.
En Argentina, estas ideas tuvieron su mayor expresión durante la presidencia de Arturo Frondizi (1958-1962), quien impulsó políticas destinadas a fortalecer la industria nacional y reducir la dependencia económica del exterior. La educación, no quedó al margen de estas transformaciones, por el contrario, el sistema educativo fue incorporado como una pieza fundamental del proyecto desarrollista. La formación técnica, la planificación educativa y la preparación de recursos humanos especializados, adquirieron un lugar fundamental dentro de las políticas impulsadas por el Estado.
Una escuela para la modernización Una escuela para la modernización
Las políticas educativas desarrollistas promovieron una mayor vinculación entre educación y trabajo. La formación técnica adquirió mayor relevancia y se crearon organismos como el Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET) a fin de preparar recursos para el desarrollo, impulsando la capacitación de jóvenes en áreas consideradas fundamentales para el desarrollo productivo. Junto con estas transformaciones, comenzó a consolidarse un modelo de escuela tecnocrático, caracterizado por la planificación, la organización racional y la búsqueda de eficiencia en el sistema educativo.
Los planes de estudio y las prácticas escolares se orientaron cada vez más al cumplimiento de objetivos vinculados con las necesidades económicas del país, fortaleciendo una visión de la educación ligada al proyecto de desarrollo nacional.
Un legado que continúa... Un legado que continúa...
El desarrollismo dejó una marca significativa en la historia de la educación Argentina y latinoamericana. La expansión de la educación técnica y la preocupación por vincular la formación escolar con las necesidades del desarrollo económico, transformaron la manera de pensar la escuela en la sociedad.
Lejos de construir un debate cerrado, estas discusiones continúan vigentes en la actualidad. La relación entre educación, trabajo y desarrollo, sigue ocupando un lugar central en las políticas educativas, teniendo en cuenta que muchos de los interrogantes planteados durante aquellos años, aún forman parte de los desafíos del presente.