Revista de la Semana Santa de Albendin - Miserere 2021
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Portada Indice Editorial Saluda nuestro Párroco Saluda del Presidente de la Diputación de Córdoba Saluda de la Alcaldesa de Baena Saluda del Alcalde de Albendín Saluda Presidenta de la Agrupación de Hermandades Cofradía de N.P. Jesús Nazareno Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores Hermandad de Mª Santísima de Albendín Hermandad del Santo Sepulcro Hermandad del Huerto Hermandad de la Virgen de la Esperanza Hermandad del Silencio Hermandad del Resucitado Hermandad de la Borriquita Happening Centuria Judio - Romana Semana Santa 2020
Miserere [12] febrero 2021 Revista de Semana Santa Albendín (Córdoba) Edita: Agrupación de Hermandes de Albendín. Maquetación, diseño y montaje: José Andrés García Malagón. Fotografía: Inmaculada Castro, J. Francisco Moreno, Juan Manuel Márquez Colabora y Patrocina: Excmo. Ayuntamiento de Baena Alcaldía de Albendín Impresión: Excma. Diputación de Córddoba.
NOTA: Ni la Agrupación de Hermandades, ni el Excmo. Ayuntamiento de Baena, ni la Alcaldía de Albendín, ni la Excma. Diputación de Córdoba ni el diseñador se hacen responsables de cualquier opinión escrita por los colaboradores en esta revista.
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Editorial
Agrupación de Hermandades de Albendin
El 2020 fue un año muy difícil para todos. Desde el punto de vista cofrade también. La mayoría de las personas que viven intensamente la Semana Santa, el año pasado también la vivieron, pero interiormente, en el recogimiento de sus casas, con sones, tambores, cornetas y aplausos desde sus balcones. Aún así fue muy doloroso por muchas razones, pues, aunque todos vivimos intensamente estos momentos religiosos tan importantes, en redes sociales o desde ventanas, balcones y terrazas, para muchos fue extremadamente triste no poder vivir la Semana Santa en la calle, en la iglesia, preparando los pasos, compartiendo momentos con nuestros hermanos cofrades, emocionándonos con el pregón, disfrutando de ver nuestras bellas Imágenes en procesión, en definitiva, viviendo esta sagrada fiesta como siempre lo hemos hecho. Creíamos que este 2021 sería el año de la esperanza, además este año le tocaba a la hermandad de la Esperanza como tema de cartel anunciador de nuestra fiesta mayor. Lamentablemente y por motivos obvios el concurso de cartel ha tenido que ser aplazado.Y tristemente, este año será, desde el punto de vista cofrade, tan complicado como el anterior.
En la editorial de la revista Miserere del año 2018 exponíamos: “Es una celebración donde todos tenemos cabida, mayores y pequeños, albendinenses y forasteros, cofrades y espectadores, cirios y tambores, flores e incienso, … cada persona, cada cosa, cada acto, todo tiene su sitio, su función, su cometido, todo es valioso y necesario”. Todo esto fue desafortunadamente confirmado la pasada primavera, donde todos los cofrades echamos de menos cada acto, cada persona, cada objeto que no se pudo utilizar para su anhelado fin, cada familiar que desde su lejano o cercano hogar no pudo reunirse con sus seres queridos, cada abrazo, cada marcha, cada sonido, cada olor… Un recuerdo doloroso que se une al pesar que nos provoca que esta Semana Santa sea algo similar. Pero hemos de seguir trabajando, con ilusión y fe, para que, de ahora en adelante, cada vez que veamos una de nuestras adoradas imágenes por nuestras calles lo vivamos más intensamente que nunca. Debe ser nuestro impulso para dignificar nuestra fiesta mayor, para engrandecerla, para recuperar la fe que se haya podido perder con los años, para volver a dar el significado que se merece a cada acto, y redescubrir su importancia, para valorar la grandeza de la celebración cristiana más importante de todas. Este año, más que nunca, FELIZ SEMANA SANTA Y PASCUA DE RESURRECCIÓN.
Saludas
Autoridades eclesiásticas y civiles
Saluda nuestro Párroco Ronaldo Laurenci Queridos hermanos: El Papa Francisco el 27 de Marzo de 2020 ha presidido un momento extraordinario de oración en tiempo de pandemia, en el Atrio de la Basílica de San Pedro, con la plaza vacía. Todos tenemos la imagen del Papa caminando solo por la plaza. Después de la proclamación del Evangelio sobre la tempestad calmada(Mc 4,35-41), ha pronunciado estas palabras: “«Al atardecer» (Mc 4,35). Desde hace algunas semanas parece que todo se ha oscurecido. Densas tinieblas han cubierto nuestras plazas, calles y ciudades; se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso: se palpita en el aire, se siente en los gestos, lo dicen las miradas. Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. En nuestro mundo, que Tú amas más que nosotros, hemos avanzado rápidamente, sintiéndonos fuertes y capaces de todo. Codiciosos de ganancias, nos hemos dejado absorber por lo material y trastornar por la prisa. No nos hemos detenido ante tus llamadas, no nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo. Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: “Despierta, Señor”. «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti. En esta Cuaresma resuena tu llamada urgente: “Convertíos”, «volved a mí de todo corazón» (Jl 2,12).” Hoy resulta muy actual e iluminadora la Palabra de Jesucristo en el Evangelio de Lucas: “A vosotros os digo, amigos míos: No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más. Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la gehenna. A ese tenéis que temer, os lo digo yo.
¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios. Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros… Y dijo a sus discípulos: «Por eso os digo: No os inquietéis por la vida, qué vais a comer; ni por el cuerpo, con qué os vais a vestir, pues la vida es más que el alimento y el cuerpo más que el vestido… Y vosotros no andéis buscando qué vais a comer o qué vais a beber, ni estéis preocupados. La gente del mundo se afana por todas esas cosas, pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de ellas. Buscad más bien su reino, y lo demás se os dará por añadidura. No temas, pequeño rebaño,porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.” (Lc 12, 4-7.22-23. 29-32) Hermanos, muchas veces nos encontramos con miedo, inseguros y nuestro corazón se llena de dudas. Este es el momento en el que realmente se hace necesario mirar a Cristo, que viene de la casa del Padre para rescatarnos. Hoy, más que nunca, nuestro corazón se debe volver al Señor, digamos como San Pedro: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.” (Jn 6, 68-69) San Cipriano, al dirigirse a los cristianos de Cartago, golpeados por la pandemia de la peste, que en el año 253 d.C. estalla en Cartago, pone a prueba a las comunidades cristianas (que acaban de salir de una tremenda persecución). Son palabras bellas que nos pueden iluminar también a nosotros en este tiempo: “18. Debemos recordar cumplir no nuestra voluntad, sino la voluntad de Dios, según lo que el Señor nos ha mandado rezar cotidianamente. ¡Y aún rezamos siempre que se cumpla su voluntad!… Entonces ¿por qué rezamos y suplicamos que “venga el Reino de los Cielos”, si nos gusta tanto estar prisioneros en esta tierra? ¿Por qué rezamos con oraciones incesantes e invocamos en voz alta que se apresure el día del Reino, si nuestros deseos auténticos y nuestros votos más fervorosos acaban en servir aquí, sobre la tierra, al diablo más bien que reinar en los cielos con Cristo?
¿Por qué rezamos y suplicamos que “venga el reino de los cielos ?”, si nos gusta tanto estar prisioneros en esta tierra?
“Prestad mucha atención, mis hijitos: el tesoro del cristiano no está sobre la tierra, sino en el cielo. Nuestro pensamiento por eso, debe dirigirse hacia nuestro tesoro. Ésta es la tarea del hombre: rezar y amar. Si vosotros rezáis y amáis, ésta es la felicidad del hombre sobre la tierra.
22. En cuanto al hecho de que llegado el momento, también nosotros moriremos, nosotros en realidad no morimos, sino que pasamos de la muerte a la inmortalidad, ni se puede llegar a la vida eterna si no se verifica la circunstancia de alejarnos de este mundo terreno. Éste no es el fin, sino un paso y un transferirse hacia lugares eternos, después de haber recorrido un viaje que dura en el tiempo. ¿Quién no se daría prisa hacia metas mejores? ¿Quién no desearía cambiarse y transformarse más rápidamente, siguiendo la imagen de Cristo y la dignidad de la gracia celeste? Ya que el apóstol Pablo predica y afirma: “Nuestra morada está en los cielos, de donde esperamos al Señor Jesucristo que transformará nuestro humilde cuerpo en su cuerpo glorioso”. También Cristo, el Señor, nos promete que gozaremos de esa manera, gozando de la visión del Padre y estando con Él, y junto a Él en las moradas eternas y en el Reino celeste, cuando reza por nosotros diciendo: “¡Oh, Padre! Quiero que estén conmigo aquellos que Tú me has dado, cuando yo esté allí y quiero que vean la gloria que me has dado antes de la creación del mundo” (cf. Jn 17,24). Destinado a llegar a la morada de Cristo, a la gloria del Reino celeste, no debe llorar o lamentarse, al contrario debe estar feliz por esta partida y esta transferencia que ocurre según la promesa del Señor, según la verdad de fe. ”
La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Cuando alguno tiene el corazón puro y unido a Dios, está cogido… ¡Qué bella es esta unión de Dios con su pequeña criatura! Es una felicidad ésta que no se puede comprender. Nosotros éramos indignos de rezar, pero Dios en su bondad, nos ha permitido hablar con Él. Nuestra oración es incienso que Él acepta gustosamente.
El tesoro del cristiano no está sobre la tierra, sino en el cielo. Nuestro pensamiento por eso, debe dirigirse hacia nuestro tesoro Tenemos la gracia de celebrar este año la pasión y muerte de Señor Jesús, pero, Él no se ha quedado en el sepulcro, CRISTO HA VENCIDO LA MUERTE, la muerte ya no tiene la última palabra. En Cristo nosotros también vencemos la muerte. Demos gracias a Dios que en Jesucristo nos da la victoria. El Santo Cura d´Ars al escribir sobre la oración nos anima a mirar hacia nuestra meta, a lo que estamos todos llamados:
Esperamos al Señor Jesucristo que transformará nuestro humilde cuerpo en su cuerpo glorioso Hijitos míos, vuestro corazón es pequeño, pero la oración lo dilata y lo hace capaz de amar a Dios. La oración nos hace pregustar el cielo, como algo que desciende a nosotros del Paraíso. No nos deja nunca sin dulzura, es más, es miel que destila en el alma y hace que todo sea dulce” . Hermanos el Señor nos da un año de gracia, un año maravilloso; “distinto y devastado” dirían algunos, pero NO, porque no podíamos seguir viviendo como estábamos viviendo, sin reflexionarnos sobre nuestra vida: en quien o en que ponemos nuestra seguridad. Es un tiempo de bendición donde “vamos hacia el Señor” (cf PP. Francisco), donde ponemos nuestra vida en seguir a Cristo por “las calles de Jerusalén con la cruz a cuestas”, esta cruz somos nosotros: nuestras indiferencias, egoísmos, codicia, nuestra supremacía. Un tiempo maravilloso para volver nuestro corazón hacia Aquel que ha dado su vida por todos, nos ha comprado con un precio muy alto: toda su sangre. Dios nos tiene a todos como lo más precioso que hay en el universo, por esto no ha dudado en pagar el valor más alto: todo su ser, su propia vida. Que la Gloriosisima y Milagrosisima Virgen Santa María Ntra. Señora de Albendín nos proteja a todos y nos guía a la vida eterna. Un saludo fraternal a todos.
Presidente de la Diputación de Córdoba Antonio Ruiz Cruz Adentrados ya en la cuaresma, una cuaresma atípica, y cumpliéndose un año desde que se desatara en el mundo una pandemia sin precedentes, volvemos la vista atrás y vemos con otra perspectiva lo sucedido en este último año, afrontando el presente y el futuro más cercano con un horizonte mucho más esperanzador.
Desde la Diputación de Córdoba, en coordinación con la Alcaldía de Albendín, pusimos a su disposición todo lo que se estaba en nuestra mano: cerca de 900 litros de hipoclorito, 800 guantes de nitrilo, gel hidroalcoholico, más de 2000 mascarillas, 20 equipos de protección individual, entre otras cuestiones, todo con el objetivo de minimizar los efectos del COVID-19, y también poder ayudar a quienes siguieron con su actividad para que pudiéramos seguir con nuestras vidas: comerciantes, sanitarios, trabajadoras de ayuda a domicilio y tantas y tantas personas que se esforzaron porque nada nos faltase en esos días de confinamiento. A todos ellos y ellas nuestro agradecimiento y admiración.
La cuaresma del 2020, se inicio con cierta normalidad, y así fue en Albendin, donde llegastéis a celebrar los primeros misereres. Después estuvo marcada por el miedo y la incertidumbre que causaba algo tan desconocido. Pero pronto esa situación se torno en un ejercicio de superación colectiva, de cohesión, de ejemplo de sociedad, que nos permitió enfrentarnos al COVID-19 con todas nuestras fuerzas y con todos los recursos a nuestro alcance. Desde luego podemos decir que el sentimiento de hermandad que protagoniza la Semana Santa, se puso de manifiesto en su Pero dejemos el pasado y hablemos de presente y de máxima expresión en un ejercicio de solidaridad. futuro, el cual decíamos es esperanzador. Ya el año pasado tuve la oportunidad de dirigiros algunas palabras Desde la Diputación de Córdoba siempre hemos tenido desde esta ya consolidada publicación, que anualmente durante todos estos meses, y tenemos muy presentes, a edita la Agrupación de Hermandades y la Alcaldía de todos y cada uno de los pueblos de la provincia de Córdoba, Albendín, y recordaba las enormes potencialidades con y hemos venido haciendo un gran esfuerzo por apoyarlos las que cuenta nuestra provincia, y también Albendín, y os en los difíciles momentos que hemos vivido, situando a decía que era necesario ponerlas en valor para afrontar la institución provincial, ahora más que nunca, junto a los los retos que teníamos por delante. Pues hoy más que Alcaldes y Alcaldesas, a sabiendas de que ellos se pusieron nunca, se hace necesario que sigamos caminando en ese desde el primero momento en la primera línea de batalla objetivo, para lo cual, desde la Diputación de Córdoba contra esta crisis sanitaria. seguiremos trabajando junto a los municipios cordobeses, para que la reactivación de la actividad, de la economía Recuerdo las primeras conversaciones con los Alcaldes y del empleo, sea lo más rápida posible, y además nos y Alcaldesas, también con los Alcaldes Pedáneos, como permita salir fortalecidos de esta crisis. vuestro Alcalde José Antonio, en quienes su voluntad y afán por proteger a sus vecinos y vecinas contrastaba con la Volver a la normalidad lo antes posible es nuestro objetivo, escasez de medios y materiales que hubo en las primeras y por eso este año, como es normal y habitual, se vuelve a semanas, y la dificultad que tenían, de poder acceder a un editar esta revista con motivo de vuestra Semana Santa, mercado que en ese momento era caótico. Por eso, pusimos porque el COVID-19 ya nos ha arrebatado demasiadas toda la maquinaria de la Diputación en marcha y pudimos dar cosas, y no debemos ceder por tanto en que sean más, una respuesta inmediata a las necesidades del momento. por eso, espero y deseo que celebréis vuestra Semana Pronto pudimos empezar a desinfectar las zonas más Santa, como también me costa que hicisteis el pasado concurridas de cada pueblo, mientras se organizaban para año, adaptándola desde la responsabilidad y ajustándose poder acometer estas tareas los propios Ayuntamientos. Y a la normativa y recomendaciones sanitarias, pero quiero destacar el ejemplo de solidaridad que se mostró también con la pasión que os caracteriza, manteniendo en Albendín, con la creación de ese grupo de voluntarios y viva la llama de esa Semana Santa pansiverde cada vez voluntarias, muy ligados a la Semana Santa que nos ocupa, más conocida y reconocida fuera de Albendín, y que se y también a los agricultores, los cuales, todos y todas, convierte en una de esas potencialidades que hacen de merecen nuestro más sincero reconocimiento y aplauso. vuestro pueblo un lugar único.
Alcaldesa de Baena Cristina Piernagorda Albañil
Es un honor para mí volver a colaborar en esta publicación tan esperada cada año por albendinenses, cofrades y apasionados de la Semana Santa de Albendín que disfrutan del contenido de la revista Miserere. Aprovecho la oportunidad que se me brinda en estas páginas para mostrar mi admiración hacia las hermosas tradiciones de la localidad, estas costumbres arraigadas en nuestra forma de ser, debemos ir inculcándolas a las nuevas generaciones que serán las encargadas de llevarlas a cabo en un futuro. Nuestra fiesta mayor, como no podía ser de otra manera, también está cargada de estos ritos y hábitos que conforman nuestro acervo cultural y forman parte de nosotros. Por ello me emociona tanto ver a pequeños cofrades seguir las tradiciones de sus padres y abuelos que, orgullosos, ven como sus descendientes continúan lo que ellos, a su vez, asimilaron de sus antepasados. Debemos aprovechar esta difícil situación para escuchar a nuestros mayores, y recordar a los que ya no están con nosotros para aprender de lo que ellos hicieron por nuestra Semana Santa, aplicarlo a nuestra vida e inculcárselo a nuestros familiares más jóvenes para que ellos también sepan apreciar y respetar tanto esfuerzo y sacrificio y sean capaces de recoger el testigo.
Estas festividades que deben vivirse principalmente desde la fe, son el culmen de nuestra religión, nuestra fiesta más sagrada, por su importancia. Debemos escuchar y abrir nuestros sentidos y nuestro corazón a la Palabra de Dios, que desde el púlpito se nos regala, alimentando nuestra fe, dando testimonio de como Jesucristo venció a la muerte y nos ofrece la Vida eterna. El año pasado os anunciaba que era la primera vez que me dirigía a todos vosotros desde estas páginas, y lo hacía totalmente ilusionada. Nunca pensé,mientras lo escribía,que no podría tener la oportunidad de acompañaros en actos y procesiones que no se llegaron a producir en ese trágico año, trágico en todos los sentidos, que desafortunadamente nos ha marcado a todos. Por desgracia todo apunta a que este año tampoco vamos a poder disfrutar de nuestros desfiles procesionales por las calles de Albendín, otro año más que no podremos disfrutar de nuestras imágenes en la calle. Pero quiero que sepáis que mi corazón ha estado y estará siempre con todos los vecinos y cofrades. Sin más, os envío todo mi apoyo y os deseo una feliz Semana Santa.
Alcalde de Albendin José Antonio García Álvarez
Fue difícil admitir, cuando aún no se había decretado el estado de alarma, que la Semana Santa de Albendin no se celebraría. La decisión no fue fácil de tomar, pero sin duda, con el tiempo nos hemos dado cuenta que actuamos con responsabilidad y con la mayor premura posible, lo que nos permitió aguantar los peores momentos de la pandemia, la primera ola, sin un solo contagio en Albendín. Cuando celebramos aquella reunión con la Agrupación de Hermandades, y se decidió suspender el miserere del Huerto, algo que no teníamos ni tenemos constancia histórica de que hubiese sucedido nunca, no éramos capaces aún de saber lo que iba a suceder. Quizá, y os hablo desde mi opinión personal, y lo que me ha tocado vivir como Alcalde durante estos meses, no fue hasta aquel Viernes de Dolores, en el que asumimos definitivamente que este virus había venido para quedarse durante mucho tiempo, aquel Viernes de Dolores en el que el único sonido que había en nuestras calles era el de los tractores y los voluntarios desinfectando nuestro pueblo, y en el que la Semana Santa empezaba a adaptarse desde los balcones de cada casa. Quiero aprovechar estas páginas en este año tan diferente, no para hablar de Semana Santa en sí, pero si de hermandad. Pues Albendín ha sacado lo mejor de si mismo durante estos tiempos que nos han tocado vivir, y no puedo más que dar las gracias a todas y cada una de las personas que han arrimado el hombro para ayudar al prójimo, y que nos han hecho sentirnos tan orgullosos de nuestro pueblo y de nuestra gente.
Las hermandades, con la coordinación de la Agrupación, y todos los cofrades que las componen, han dado un gran ejemplo de lo que es ‘hermandad’, según el diccionario ‘hermandad’ es la ‘relación de afecto y solidaridad que existe entre un grupo de personas o pueblos’, y eso es lo que se vivió durante aquellos meses de marzo, de abril, de mayo… en nuestro pueblo, una solidaridad sin límites que nos permitió desde desinfectar las calles, como decía antes, hasta dotar a muchos colectivos de mascarillas, de alimentos a nuestros mayores, de batas para los hospitales, de volcarnos más adelante con quienes han tenido que padecer la enfermedad por el COVID-19. Sin duda Albendin se convirtió en una gran hermandad. Y ese es el espíritu que quiero revindicar desde estas páginas, el espíritu de unión y cohesión de un pueblo que unido ha sido capaz de hacer frente a uno de los peores momentos de la historia del mundo, desde la solidaridad, el apoyo mutuo y la fraternidad. Y aunque este año tampoco habrá procesiones, no olvidemos que si habrá Semana Santa, porque la Semana Santa de Albendin esta en el interior de cada pansiverde, se encuentre en Albendín o no, y la celebremos como se merece, aunque extremando la precaución para superar lo que a buen seguro es la recta final de esta pesadilla. Os deseo a todos una Feliz Semana Santa, y reiterar mi agradecimiento a todos y todas y manifestaros el orgullo que siendo de poder ser el Alcalde de este gran pueblo que es Albendin.
Presidenta de la Agrupación Inmaculada Colomo González
De nuevo me dirigió a todos ustedes lectores de la revista Miserere, este año mis palabras van para todos los cofrades que ha pesar de que está pandemia del covid19 nos robó un año de espera para poder celebrar nuestra semana más grande ,supieron estar a la altura de la circunstancia y dieron un gran ejemplo de unidad cada viernes de cuaresma para que siguiera viva está nuestra Semana Santa. Gracias a cada hermandad por esos vídeos que nos emocionaron tanto , gracias a la iniciativa de ese canal de Albendin en casa que nos recordó tantas semanas santas pasadas y gracias a las personas que hicieron posible que yo estuviera al frente de esta agrupación como presidenta estos cuatro años ,ha sido un verdadero orgullo haber representado a mis hermandades y a mí Semana Santa. Sin más me despido de todos ustedes y espero que no se vuelva a vivir una Semana Santa como la pasada y aunque esta no será como las vividas ,pues aún nos queda un tiempo para la normalidad, deseo que la viváis intensamente y como siempre unidos por una misma pasión , y por supuesto manteneros todos sanos para celebrar La Pasión ,Muerte y Resurrección de nuestro Señor.
Hermandades
Nuestro Padre Jesús Nazareno José Marín González Una vez más la revista Miserere nos ofrece la oportunidad de compartir nuestras vivencias acerca de nuestra Semana Una saeta que se escuchaba en altavoces en varios Santa. puntos de nuestro pueblo y los que no estaban en el pueblo lo hacían desde donde vivían. Así nos conformábamos Este año como todos hemos podido apreciar y compartir matando el gusanillo y recordando lo que pudo ser y no estos momentos que se nos han presentado, unos fue. acontecimientos que jamás habíamos conocido. El Viernes Santo desde el amanecer ya se oían los tambores. Era aún de noche y se escuchaban por varias partes del pueblo. Esa pasada de lista que cada uno desde su casa respondía “presente”. Todo parecía tan real, pero en el fondo no lo era, porque todos sabíamos que lo más importante no iba a pasar, que era ver por nuestras calles a Nuestro Padre Jesús Nazareno y la deseada salida de nuestra imagen de la parroquia que nos ponía el bello de punta y alguna lagrima solía caer por nuestras mejillas. Poco a poco se apagaban nuestras Pasaban los días y se seguían suspendiendo todos los ilusiones y entrabamos en el conformismo de esperar a actos de la Semana Santa hasta llegar al confinamiento y ver si terminaba esta pandemia y se pudiese celebrar el tener que estar en casa encerrados. año que viene. Empezábamos la Cuaresma con toda ilusión; los dos primeros misereres fenomenal calentando motores para lo que se aproximaba, pero para nuestra sorpresa aparece un dichoso virus que no sabíamos ni cómo ni donde; todo era un poco raro y tras una reunión de la Agrupación de Cofradías decidimos suspender todos los actos que procedían. Poco a poco íbamos conociendo más sobre este virus. Ya tenía nombre; se llamaba Covid 19.
Después de todo esto nuestras ilusiones se venían abajo, todo preparado tambores, colas, ganas de tocar y compartir con nuestros amigos esos días inolvidables de Semana Santa. Pero no obstante no nos detuvimos, nos reinventamos la forma de seguir recordando nuestra cuaresma y nuestra Semana Santa con el lema de “la Semana Santa no se suspende, se adapta” y así lo hicimos Misereres uno tras otro cada hermandad lo preparaba a su manera y todos cada uno desde su casa y balcón hacía sonar su tambor desde Albendín como de cualquier punto de España donde se encontrara alguno de nuestros hermanos. Se hacían pequeños y se mandaban todos a un mismo sitio donde en pocos momentos ese miserere ya estaba colgado en la red para que pudiéramos compartir y vernos, aunque en la distancia disfrutáramos esos momentos.
Pero visto la transcendencia del año como ha ido y todo lo que ha pasado y la virulencia de este virus se vaticina que este año 2021 tampoco habrá Semana Santa. Desde aquí solo quiero mandarle a todos mis hermanos mucho ánimo y que todos juntos venceremos estos momentos tan difíciles con la ayuda de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Un abrazo a todos y a cuidaros mucho. A mi Junta directiva darle gracias por su apoyo y aguantar el tirón de estos momentos y todo juntos superaremos todo esto que se ha presentado. También quiero mandar un saludo a todos los herman@s mayores de las distintas hermandades. Mucho ánimo compañeros y a seguir luchando por lo que nos gusta que entre todos lo conseguiremos.
El miserere de Nuestro Padre Jesús Nazareno era para “Creíamos que ser privilegiado era tener todo lo caro, escucharlo. Numerosos tambores sonaban igual que si lo exclusivo, lo inalcanzable y ahora nos damos cuenta estuviésemos celebrando el miserere. que ser privilegiado es lo que no valorábamos, como estar sanos, no ir al hospital, salir a la calle y respirar sin Cada uno desde su casa o de su balcón, por todas las calles mascarilla… Privilegio es reunirse con la familia, amigos, se oía el sonido tan característico nuestro y de fondo una los abrazos, los besos y sobre todo estar vivos, todo esto bonita saeta que Cori escribió para Nuestro Padre Jesús es un privilegio y no lo sabíamos.” Nazareno. Cuidaros mucho, un abrazo.
Ntra Sra de los Dolores Juan Francisco Moreno Márquez
Tras la tempestad, llegó la calma. Con la tristeza aún presente, pero que poco a poco se nos antoja ya lejana, de nuestra Semana Santa no vivida como de costumbre, y con el difuso espejismo de la añoranza de unos momentos sólo imaginados de reencuentros, procesiones y emociones, llega el momento de reflexionar. Un “bichito” microscópico nos da de bruces con la realidad, nos baja de nuestro pedestal egocéntrico y nos obliga a decir “hágase tu voluntad y no la mía”, toda una cura de humildad para el ser humano. Se dice que Dios aprieta pero no ahoga, o que cuando una puerta se cierra se abre una ventana, el ser humano siempre intenta buscar el lado positivo de la vida, y precisamente esta anómala situación nos proporciona a los cofrades una oportunidad única, que durante generaciones muy pocos pueden vivir, de encontrarnos cara a cara y en soledad con nuestra identidad cofrade. Al igual que Jesucristo, una vez lejos los sones de las alabanzas y las palmas de su entrada triunfal en Jerusalén, y despojado de sus vestiduras, se presenta casi desnudo ante Pilato para ser juzgado, nosotros los cofrades, despojados de nuestras vestiduras, nuestros tambores, nuestras procesiones y nuestra diversión nos presentamos, ligeros de equipaje como diría Machado, ante Jesucristo, o ante nosotros mismos, que cada cual elija, para nuestro propio juicio. Pilato le preguntó a Jesús, diciendo: “¿Eres tú el Rey de los Judíos?” Y Jesús le dijo: “Tú lo dices” (¿Se puede ser más humilde siendo el más grande?). A nosotros, cofrades, qué nos podrían preguntar, ¿eres creyente?, ¿eres cristiano? y finalmente, ¿eres cofrade?, y entonces ¿qué responderíamos? Por eso, ahora que el esplendor de nuestra Semana Santa y el ruido de nuestros tambores no nos distrae, tenemos como cofrades una oportunidad única para hacernos esas preguntas, y en la soledad de nuestro interior intentar encontrar las respuestas que nos hagan ser más, y mejores cofrades. ¿Soy creyente, o para mí todo esto es un rollo y sólo vengo por la diversión? Nuestra respuesta debería ser que sí somos creyentes, aún asumiendo la incertidumbre, las dudas, las contradicciones y nuestra debilidad humana, de no ser así mal empezamos. Si soy creyente, ¿soy cristiano, o todo esto es cosa de los curas o la Iglesia?
Nuestra respuesta no sólo debería ser que sí somos cristianos a pesar de nuestros errores, sino que además intentamos ser testimonios vivos de sus enseñanzas de paz, amor y bondad entre los hombres, de no ser esta nuestra respuesta mal seguimos. Y finalmente, ¿soy un cofrade, o sólo vengo a tocar el tambor, echar un rato con los amigos y dar una vuelta por los bares?, dependiendo de nuestras respuestas anteriores esta última no tendría mucho sentido, pero si hemos respondido que somos creyentes y cristianos, tenemos que gritar a los cuatro vientos que también somos cofrades, pero no cofrades de cuaresma y de bar, sino cofrades que sienten, viven, ayudan y respetan a su hermandad todos los días del año, si esta no fuese nuestra respuesta, mejor nos dedicamos a otra cosa. Seguro que más pronto que tarde toda esta pesadilla pasará, quedando sólo el recuerdo de un mal sueño, y volveremos a celebrar nuestra Semana Santa, a ponernos bien nuestra túnica, a ceñirnos bien el gorro, a colocarnos bien la capa y colgarnos nuestro ronco tambor, que no sonará muy fuerte, pero que a sentimiento no hay quien le gane, volverán los reencuentros, sentiremos otra vez el peso del paso en nuestro hombros, y volverán los abrazos y las lágrimas de emoción y felicidad delante de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, pero hasta que llegue ese día, aprovechemos esta impuesta soledad para mirar a nuestros adentros, para hacernos preguntas de difícil respuesta, para dejar hablar a nuestro corazón, y finalmente salir siendo más y mejores cofrades. Que la Virgen de los Dolores siempre os acompañe, proteja y consuele. Un abrazo.
Mª Santísima de Albendín Manuel Porcuna Roldán
¿Cuantos días?, ¿cuántas noches?, ¿cuantas veces desde nuestra ventana, desde nuestro encierro, hemos dirigido la mirada al cielo y le hemos pedido a Nuestra Madre, María Santísima de Albendin, para que nos cubra con su manto en estos difíciles momentos?
Por eso, nuestras miradas ya están puestas en el próximo 15 de Agosto, que como hace siglos ya ocurrió, pudiera ser que María Santísima de Albendín saliese a la calle para acabar con esta ‘peste’ en forma de virus, Dios así lo quiera.
Nuestra patrona nos ha acompañado en cada momento, en cada casa, en cada hospital, ha estado con cada enfermo, con cada confinado que se ha puesto en sus manos, y hoy tenemos que darle gracias por su protección, porque a pesar de todo, en Albendín hemos capoteado el temporal de la mejor manera que se podía, y nuestra Madre tiene mucho que ver en ello.
Desde estas líneas os pido que no abandonéis la fe en nuestra Madre, que sigamos poniendo en sus manos nuestros anhelos, nuestros problemas y nuestras suplicas, porque ella nos escucha y nos cuida, como viene haciendo desde siempre, y pronto la podremos ver con júbilo pasear por nuestras calles, lo que será motivo de que esta pesadilla ha terminado.
Fue nuestra patrona la última que procesionó por Albendín Mandaros a todos un afectuoso abrazo y pedir a María antes de que esta pandemia llegara a nuestras vidas, con Santísima de Albendin que bendiga este que es su pueblo. motivo de la Candelaria, y nuestras esperanzas hoy están puestas en que las vacunas nos permitan que también sea la primera que vuelva a salir a nuestras calles, pues la Semana Santa esta muy cerca y difícilmente se podrá celebrar procesión alguna por precaución.
Santo Sepulcro
Rafael Jesús Jiménez Espartero Queridos hermanos en Cristo, Como todos sabemos hemos pasado y seguimos pasando por momentos muy duros. Aun recuerdo aquel jueves 12 de Marzo de 2020, esa reunión de última hora en la cual nadie imaginaba que iba a pasar con el próximo miserere, el de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto. Todo se empezó a desmoronar; muchas preguntas, dudas de qué pasaría y mucha incertidumbre en un pequeño salón parroquial en el que por momentos, a muchos de los que estábamos allí, nos parecía inmenso, sin terminar de entender muy bien la gravedad de la situación a la que nos íbamos a enfrentar en los siguientes meses. Con el paso de las horas y los días entendíamos que se trataba de una difícil decisión, pero no podíamos hacer más que compartirla y respaldarla con el fin de buscar una estabilidad y la salud que todos deseábamos en tan duros momentos. Eran muchas cosas las que ya había preparadas para aquel miserere, mucho trabajo que, sin imaginarnos, quedaría en el aire pero, como bien he dicho, entendíamos todo lo que se nos estaba avecinando. Pasaron los días pero no perdíamos la ilusión y ganas de trabajar por nuestras hermandades. Días de muchos rezos y peticiones sin olvidarnos de dar gracias y de que, a pesar de la crisis sanitaria que padecíamos en nuestro país, lo veíamos como algo lejos que parecía que no llegaría nunca, pero meses después llegó y por eso no debemos confiarnos. Aún quedaba algo de esperanza entre todos nosotros por tener una de las semanas más bonitas del año, ¡qué ilusos! La situación sólo acababa de empezar, y semanas después fuimos concienciándonos del riesgo que podíamos sufrir si no hacíamos las cosas bien. Quedaba lo más duro, lo que jamás pensábamos que pasaría… ¡quedarnos sin Semana Santa! Sin poder seguir preparando nuestros titulares para verlos por las calles de nuestro pueblo, sin escuchar esos tambores, los chillones, que nos anuncian la cuaresma con sus redobles, y los roncos, que nos recuerdan la pasión que vivimos esos días, sin ese olor a incienso, sin abrazos ni reencuentros, nada…nos quedamos sin nada. No imaginábamos algo así pero nos llegó y tuvimos que aceptarlo y afrontarlo por el bien de todos, la situación que estábamos comenzando a vivir nos había dejado como si nos echaran un jarro de agua fría.
Una Semana Santa atípica pero igual de especial que las vividas otros años, llena de emociones y sensaciones que jamás hubiéramos imaginado sentir. Supimos adaptarnos y vivirla a través de los cultos retransmitidos por redes sociales, llamadas y videollamadas de ánimo, y sobre todo, de unión. Que el Señor y nuestra Madre estén con nosotros y nos protejan para no tener que vivir algo así otra vez, estoy seguro de que nos pusieron a prueba pero han podido contemplar gozosos que, a pesar de las adversidades, nuestra fe sigue en pie y que aunque no podamos desfilar por las calles, nuestra Semana Santa la sentimos desde nuestras casas, desde nuestros balcones y desde nuestros altares. Esto también pasará queridos vecinos, y juntos podemos rezar mucho, que ellos cogerán nuestras oraciones y plegarias para que pronto salgamos de todo. Muchos se cierran a Dios porque consideran que es una proyección de nuestros deseos y anhelos de sentido, pero no es la esperanza o el deseo el que “crea” a Dios, sino que es Dios quien modula nuestros deseos y suscita nuestra esperanza. Agradecer a toda la hermandad por su apoyo, por colaborar de una manera u otra en aportar su granito de arena a estos momentos difíciles. Por supuesto, agradecer a nuestra hermana Cori por sus saetas dedicadas a nuestra hermandad y nuestro titular y también al hermano mayor de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores, Juan Francisco Moreno Márquez, por su plena colaboración y ayuda en el montaje del video que preparamos ambas hermandades para el Viernes Santo. Y, por último, comunicar a todos que desde la Hermandad del Santo Sepulcro seguimos trabajando para que sigamos creciendo en fe y amor. Os hablo de un proyecto que hace años acordó la antigua directiva y que pronto podremos informar de qué se trata. Sin más, es un honor estar un año más brindando mi ayuda a todo aquel o aquella que necesite de esta, nuestra hermandad.
N.P. Jesús Orando en el Huerto Francisco Rosales González
El año 2020, es y será un año para olvidar, nos ha hecho cambiar nuestras rutinas, nos ha dejado sin nuestra Semana Santa, o eso se creía él, hemos sido capaces de reinventarnos, de hacer una Semana Santa en nuestras casas, en nuestros balcones y procesionar con nuestra imagen en nuestros corazones. Vestidos con nuestra túnica, disfrutamos de esa saeta que nos regaló Cori, a la cual se lo agradezco de corazón. Solo deciros que vendrán otros años, en los que veremos a nuestra Imagen procesionar, sobre los hombros de sus costaleros, con esas filas de nazarenos con sus velas alzadas, con los judíos abriendo esa procesión que tanto nos hace sentir el Miércoles Santo, con esa Agrupación Musical que nos ha acompañado y esperamos que nos siga acompañando. Ya solamente queda daros las gracias, a todos aquellos que nos ayudan, ya sea vendiendo lotería, ayudando o estando cuando se os necesita.
Virgen de la Esperanza David Morales Ariza
ESTA LLAMA NUNCA SE APAGARÁ... Todavía queda en mi recuerdo, los sones de los tambores que no pudieron salir… El humo de esas velas que nunca llegaron a encenderse…. El aroma a incienso por la Calle Baena, que no llegó a consumir…. El dulce movimiento de ese paso, que quedó huérfano en el templo ….. Los abrazos, los reencuentros, las emociones, las pasiones…. De una Semana Santa que no llegó a Procesionar…. Estamos pasando años de contrastes, si la del 2019, para mí personalmente, fue especial, ya que tuve el gran honor y privilegio de ser el Pregonero, la del 2020, quedó marcada por esta pandemia que impidió que nuestros titulares desfilasen por las calles de nuestro pueblo como venían haciéndolo año tras año, solamente quedando desierto, aquellos que las condiciones meteorológicas lo impedían. El 2020, fue duro, muy duro, pasar los días grandes, metidos en nuestras casas, y solo aprovechar el tiempo que a las 8 de la tarde, acordes de corneta, toques de tambor, hacían que como resortes, nos levantásemos de nuestros asientos, y encaramados a los balcones, con lagrimas en los ojos, resignarnos a una Semana Santa muy distinta, más íntima y personal que ninguna otra, con el único consuelo que nos quedaba que como dice el dicho, “No hay mal que cien años dure…”.
La Semana Santa, está muy por encima de esta pandemia, y sin lugar a dudas, la venció en esta lucha. Los sentimientos, la fe, la pasión, sin lugar a dudas desmedida en cada uno de los cofrades de Albendín, hicieron que a través de sus fotos, videos, publicados en Redes, tuviésemos otra visión, de nuestra Semana Mayor. Todo hace presagiar que la de este año 2021, tampoco verá la luz, pero, siempre nos quedará el consuelo, de que ya queda menos en esta travesía, que ya se está viendo la luz al final del túnel, y que volveremos a pasar estos días en forma de recogimiento, viviendo la Semana Santa de forma interior. Ni de pensar quiero, como la volveremos a vivir el año que todo vuelva a la normalidad. Si de por si la Semana Santa Pansiverde es extraordinaria, la próxima que veamos a nuestras Imágenes en las calles, a de ser apoteósica. Que la Virgen de la Esperanza, vele y cuide por cada uno de los vecinos del pueblo, también de aquellos que por diversos motivos tuvieron que salir fuera pero que regresan año tras año, fieles a su cita, y aquellos que su deambular por esta vida terminó, los acoja en su seno en la Vida Eterna. Viva nuestra Semana Santa, y seguro que esta llama nunca se apagará…. No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo; de generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella. Isaías 34:10
El Silencio Sergio Morales Alba
Vecinos y vecinas de nuestro querido pueblo de Albendín, desde la hermandad del silencio queremos orar por todos nuestros hermanos en estos años tan difíciles de pandemia que llevamos. Feliz Semana Santa 2021. Año tras año Señor A tus plantas adoradas Se inclina con gran fervor Mi alma atormentada. Aquí me tienes Señor Viviendo de mi esperanza. Como un pájaro sin nido Soñándote en la nostalgia Subiste al Carmelo Dios mío Con el peso de mis culpas, Y fue dolor en el cielo De mi vida triste y oscura. Para que yo me salvara Había amor en tu mirada Te vi sufriendo en la cruz, Y el mundo se llenó de luz. Siento piedad de los que te olvidan Pues no se puede vivir sin esperanza, Tu espíritu está en todas las almas Llenándote de paz y de templaza. Albendin cada Jueves Santo Te rinde amor y pleitesía, Tus hijos te hablan en silencio En una oración andada.
Resucitado Rocio Herenas Leiva
Así me despedía en la revista del año pasado 2020. “No permitas que nadie apague la llama de la Resurrección” Y quien nos iba a decir que por un momento fue así. Cuantos preparativos, proyectos e ilusiones se quedaron encerradas y nunca mejor dicho, encerradas. Ni por asomo nos olíamos lo que nos iba a suceder. Días antes de esto, gracias a Dios pudimos presentar nuestro Titular al pueblo de Albendín. Fue el 26 de Enero 2020 cuando la Hermandad daba a conocer la intervención que tuvo nuestra imagen después de varios meses en el taller de D. Sebastián Montes Carpio que fue el encargado de intervenir, restaurar y darle color a nuestro Titular. Como todos sabéis, porque ya lo había expresado en varias ocasiones, se encontraba en mal estado. Y gracias al esfuerzo de los hermanos y hermanas de la hermandad junto con muchas manos amigas, que se unieron y esto fue hecho realidad. En la cual estaré eternamente agradecida por ello. Recibí muchas enhorabuenas y felicitaciones por parte de los asistentes que pudieron ver y comprobar cómo se había quedado terminada dicha obra en nuestra imagen, a la cual gusto mucho por todos los parroquianos. Y quien nos iba a decir que después de aquella alegría y gozo, de tenerlo arreglado y en casa de nuevo, y con muchas cosas por hacer, todo se truncara. Recuerdo aquella noche, 12 de marzo que de urgencias nos reuníamos la Agrupación de Hermandades y Cofradías en el salón parroquial. Después de un largo debate y sin saber lo que se nos venía encima. Suspendimos todos los actos cuaresmales. Recuerdo que al salir de allí con el comunicado hecho solo para mandar a las hermandades a la alcaldía y redes sociales.si sería cosa de unos días o de unos meses.
Una anécdota de aquella noche fue cuando se le dio el comunicado al pregonero, nos preguntaba que si seria unos días, o seria para largo… cosa que nos costó un poco explicarlo y a la vez entenderlo como he dicho antes no sabíamos a que nos enfrentábamos, si sería cosa de unos días o de unos meses. Y fue cuando se lio del todo. En las redes sociales solo se veía SUSPENDIDO comunicados de Hermandades, Asociaciones, Bandas, Centurias, el deporte, los colegios cerrados vamos una cosa para volverse locos porque no entendíamos que es los que realmente estaba pasando. De golpe mascarillas, guantes, desinfectantes pero nadie sabía nada. Las noticias se caían con la palabra COVID-19. Se hablaba de la feria de Sevilla, de la Romería de la Virgen de la Cabeza, del Rocío, todo cancelado. Por un momento el mundo se paralizo. Entrando en un estado de alarma. Encerrados en casa sin poder salir y con la esperanzas de que todo pasara lo más pronto posible. En nuestras esperanzas decíamos, bueno no tendremos cuaresma pero si Semana Santa. Sacaremos nuestros titulares. ESO ERA NUESTRAS GANAS Pero conforme pasaban los días aun se empeoraba más la situación. La cifra de personas fallecidas eran espeluznantes y la de contagios sobrepasaba todo. Fueron días muy duros los que vivimos. Lejos de los nuestros: padres, hermanos, hijos, abuelos, nietos, tíos, primos… sin vernos, sin abrazos ni besos. Miles de llamadas, de video llamadas, todos buscábamos lo mismo, lo que un virus llamado Covid-19 nos ha arrebatado. Y los días seguían pasando y seguíamos igual que al principio que no sabíamos por donde venia esto. A las 20:00 aplaudíamos en nuestros balcones apoyando a nuestros sanitarios. Pero cuando llegaba el viernes se escuchaban tambores lejanos anunciando que era día de miserere. Y así viernes tras viernes toda una cuaresma. Cada hermandad intentaba organizar algo para que el día de su miserere no pasara desapercibido. Desde aquí agradecer la labor desinteresada que tuvieron nuestros amigos que con su buen hacer, le dieron color y vida a nuestros días grandes.
David Luque Triguero, el día de nuestro Miserere, Lunes santo. Y José Miguel García Cruz al Domingo de Resurrección. Con la colaboración de los hermanos y hermanas de la hermandad, con fotos videos de apoyo de ilusión y con un mensaje “ QUEDATE EN CASA” el cual de divulgo por las redes sociales. Improvisando pequeños rincones cofrades en casa para hacernos los videos y las fotos. Fueron momentos duros los que vivimos todos porque ponerte la túnica, sonreír, hablar y dar ánimos a los demás fue difícil y os aseguro que se derramaron muchas lágrimas en todos los videos que se hicieron.
Aquello todo eran recuerdos. Lo único cierto que fue, fue aquel sonido de muchos pansiverdes que con el amor a la música supieron anunciar a toque de tambor que Jesús Resucito. El 2020 ha pasado por nuestras vidas arrasando, como si de un sunamit fuese. Se ha llevado muchos seres queridos y nos ha privado de muchas cosas. Han sido días muy duros donde la desesperación ha sido muy grande. Nuestra fe y nuestras creencias se han deteriorado, nos ha faltado alientos espirituales y nos hemos alejado. Ojala pase pronto todo esto y volvamos a acércanos de donde no debimos alejarnos.
Estábamos viviendo cosas que no se habían vivido antes.
Os deseo y esperamos poder celebrar la Pascua de Resurrección y como empecé este escrito y ya es una frase que tiene nuestra hermandad,
Y aun lo peor no había llegado.
“ que nadie apague la llama de la Resurrección”
No vimos a una madre dolorosa, ni borriquita, ni palma ni olivos, ni los niños hebreos. Y llego nuestro miserere, el Lunes Santo, y paso con pena y sin gloria. Llego el Miércoles Santo sin huerto. Y el Jueves Santo, sin Monumento, ni Estaciones ni Esperanza ni Silencio. Y el Viernes Santo, sin recogida, ni paraíso, ni prendido en el huerto ni coronado de espina, ni despedida de una madre, ni el Santo Entierro, ni flores, ni mantillas, ni evangelistas escribiendo. Y llego el Sábado Gloria con todo el trabajo que tenenemos. Ni había andas, ni flores, ni quitar un Monumento, ni preparar la misa, ni velas, ni fuego. Desde mi balcón espere escuchar las campanas esas que anunciaban la Resurrección, esas que tanto deseaba escuchar pero el viento no soplo y no llegaba el sonido, ni la luz de su resplandor. Pero os digo una cosa que Jesús resucito! Porque escuche tambores, y cornetas rompiendo el silencio de la muerte por que el resucito. Y desde aquí agradezco a todas las personas que hicieron ese bonito gesto de salir a las 12 de la noche y rompiera el silencio. En mi recuerdo afloraron, el alfa y el omega (principio y fin). Una candela encendida un cirio preparado y el agua bendecida. En esa noche tan especial para todos. Resonaba ese pregón de Pascua.
La Borriquita Mª Angeles Rosales Quesada
Que lejos parece queda ese último Domingo de Ramos, tan lejos en el tiempo pero a la vez tan cerca en el espíritu, pues aún resuena el martillo de la última ‘levantá’ al ritmo que marcaba la Centuria Romana de Pedro Abad con la marcha ‘La Pasión’. Una Pasión por la vida, por las tradiciones, por la gente, por el pueblo que acoge a un corazón cofrade que hoy llora desconsolado por la situación que nos ha tocado vivir, pero que sigue lleno de tantos y tantos momentos inolvidables y que se refugia en ese cristo guapo, en ese cristo cuyas pupilas brillantes transmiten serenidad, ilusión, alegría e inocencia. Aprovecho estas líneas para abrir ese corazón que late con un sentimiento cofrade, y que hoy más que nunca quiere seguir dedicando su vida al compromiso por los demás, una vida vinculada a la ayuda y al prójimo, a través también del transcurrir de su hermandad. Porque estoy orgullosa de mis hermanos y hermanas, y por eso, siendo la cuaresma y la Semana Santa momento para reflexionar y meditar sobre lo vivido, recordar lo que hemos logrado y a quien hemos ayudado, quiero pensar en un futuro a vuestro lado y al pie de esta hermandad donde siempre he contado con vuestro apoyo incondicional. Quiero vivir otros cuatro años de sacrificio, emociones y sentimientos, aunque todo eso que esta Hermanad me ha dado solo podré devolverlo con trabajo y dedicación, nada comparado con lo que me ha dado.
Nada puede pagar esos momentos vividos, cuando tu casa, tu refugio, tu intimidad, se abre de par en par para recibir a hebreos, a costaleros, a Romanos, que inundan tu casa de sentimientos que te vuelven a convertir en una niña que acompaña a Jesús entre redobles de tambor y música de cornetas, y ahora, ahora que no lo tenemos, nos damos cuenta lo valioso que es y cuanto lo echamos de menos. ¡Padre, déjame volver a ser esa niña!. Y aunque ahora es tiempo de mirar al futuro, no podemos dejar de agradecer a Dios todo lo que nos ha dado, a nosotros y a nuestras familias Y también es tiempo de pedirle para que pronto, vuelvas a sentir el aliento de tus hermanos, para que la voz compungida que ahora se quiebra se convierta en sonrisa, para que tus hermanos aparezcan de nuevo por la puerta de tu casa en la mañana del Domingo de Ramos, para que las lagrimas que ahora derraman los costaleros por no poderte llevar se conviertan en sudor bajo tus pies, para que en marzo vuelva la lluvia de azahar y las calles se llenen de vida, y que Jesús vuelva a hacer su entrada triunfal. Todo es parte de la vida, todo es parte de ese aprendizaje vital, hemos aprendido que nada esta perdido si tenemos fe y esperanza, y tal vez dentro de unos meses nos olvidemos de tanto como hemos sufrido, pero aunque lo olvidemos, en el interior de ese corazón que ahora llora nada volverá a ser igual, porque si algo hemos aprendido, es que debemos valorar más lo que tenemos y dejar a un lado lo que nos hace daño. Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11
Happening Esther García Martín
Era una tarde alegre, el cielo azul se reflejaba en el suelo. Bajé a la plaza del pueblo. Era un lugar acogedor, agradable y especialmente familiar. Había niños y niñas alrededor de las palmeras. Algunos estaban sentados en los bancos y otros llegaban corriendo porque era tarde. Los ensayos se habían retomado. Sin embargo, los problemas con la música permanecían. Los pañuelos no aparecían y el tiempo había pasado. Los niños habían crecido y ahora no querían sujetar una simple palma o antorcha sino que, deseaban darle vida a otro personaje que para ellos significaba ser mayor. Un manojo de nervios recorría mi cuerpo ante semejante caos. Al final, terminamos comentando y organizando el rol de cada uno, pero con eso era suficiente para comenzar. La alegría del corazón humano se reponía en cada uno de nosotros. Solo éste sabía que algo grande iba a suceder. Al día siguiente, volví a bajar. Los niños formaban filas al ritmo de la música. Otros, bailaban en círculo simulando que llevaban una antorcha en la mano. Los más pequeños jugaban. Doce jóvenes se unían para recrear escenas maravillosas. Los pañuelos querían tocar el cielo. Un ángel parecía sostener y ofrecer el cáliz al que más tarde iba a ser entregado. Era una sensación mágica. El vínculo de esta representación plasmaba el significado de la misma: solidaridad, entrega, sufrimiento y pasión.
De repente, desperté. Mi ilusión se había envuelto en un sueño que deseaba hacerse realidad. Sin embargo, la realidad era otra. Un ser que habitaba en la Tierra quería apagar esa luz que se encendía en nuestra alma. Imposible. La fortaleza del hombre era mayor, porque ama. Y el que ama es invencible. Por eso, a pesar de la diferencia, la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo se festejó en nuestros corazones, en nuestros hogares. Desde el balcón o el salón; con chaqueta y tambor o con túnica y capirotes. Sin ser conscientes, seguimos juntos, luchando por un objetivo común: volver a la plaza. Solo queda esperar un poco más y mi sueño, finalmente, se hará realidad. El resto quedará atrás y entonces, probablemente, disfrutaremos y valoraremos la plaza más que nunca. Feliz Semana Santa y Feliz Pascua de Resurrección.
Los Romanos Antonio Colomo Montes
Y ahora echas la vista atrás, y leyendo lo que escribíamos el año pasado te preguntas ¿quién lo diría?. Hablábamos en esta revista sobre la ilusión con la que afrontábamos la Semana Santa: nuevos trajes, nueva marcha, ilusiones renovadas… y cuando menos se esperaba, todo se para, ¡y cómo se paró!. Miércoles 12 de marzo, terminamos el ensayo, un ensayo duro en el que la nueva marcha incorporada al repertorio, la marcha ‘Cachorro’, quedaba totalmente montada. Para celebrarlo decidimos compartir un ‘refresco’ en la casa de hermandad que aquel día estaba abierta, poca gente, la que había en la barra, y muy separados entre sí, como si algo se augurara. Y ya un clima extraño flotaba en el ambiente, entre risas y preocupación se hablaba de aquel extraño virus que venía de China, aquel extraño virus que ahora es tan conocido y que esta entre nosotros. Y las bromas se acabaron en el momento que llega la noticia de que la Agrupación de Hermandades había tomado la decisión, junto al párroco y al ayuntamiento, de suspender el miserere de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto, la cosa iba en serio. Lo que sucedió después no hace falta contarlo, ya todos lo sabemos. Pero aunque todo se detuvo, aunque este virus nos robo la Semana Santa, nuestra Semana Santa, aunque nos robo muchas noches de ensayo, muchos esfuerzos, muchas ilusiones, y nos quitó lo que tanto amamos cuando ya lo acariciábamos, hoy podemos decir alto y fuerte que la Semana Santa del año pasado fue una de las mejores Semanas Santas que hemos podido vivir. No, no estamos locos, ni decimos ‘fartusacadas’, hay mil y un motivo para afirmarlo, porque como siempre, en nuestra Centuria, ante las dificultades, aflora lo mejor, y el año pasado, aún perdiendo mucho, aprendimos más.
El año pasado nos dimos cuenta de tantas y tantas cosas: nos dimos cuenta que ese roce y compañía que a veces tanto nos molesta nos hace felices, nos dimos cuenta que poder tocar una marcha cara a cara a nuestras imágenes no tiene precio, nos dimos cuenta que ponernos la ropa de nuestra hermandad o de nuestra banda es un acto único que nos reconforta, nos dimos cuenta que el dolor de pies de una procesión es agradable, nos dimos cuenta que cuando asoma un paso por el dintel de la puerta de la iglesia se produce un momento de conexión con su mirada que nada lo puede igualar, nos dimos cuenta que el estruendo de los tambores en la casa de hermandad es una melodía que se escucha con el corazón, nos dimos cuenta que un Nazareno que porta una vela es un ángel que alumbra nuestro camino, nos dimos cuenta que desde un balcón en la lejanía de la noche se puede sentir a un hermano cofrade como si estuviese a tu lado, nos dimos cuenta que la lluvia tras un cristal es más amarga que tras un trono, nos dimos cuenta que un aplauso en la tarde puede ser el mejor pregón jamás contado, nos dimos cuenta que una corneta sola desde una ventana no toca, solo llora. Al fin y al cabo nos dimos cuenta que tenemos que disfrutar y vivir con pasión lo que tenemos, porque lo tenemos, lo hemos tenido y seguro que lo tendremos, lástima que nos hemos tenido que dar cuenta cuando nos lo han robado. Y ante esa lección cofrade que recibimos el año pasado, no hubo ni un solo viernes, ni un solo día de Semana Santa, que una corneta romana, que un tambor o un bombo de la centuria, no sonora en un rincón de Albendin, porque la música cofrade no es más que el rezo que se alza al cielo pidiendo por los que están en la tierra, y el año pasado, más que nunca, la tierra necesitaba de esa intersección del cielo, y aunque no lo creamos, intercedió, hoy podemos dar gracias a Dios porque aquí estamos todos y todas, esperando una Semana Santa que llegará. Y seguiremos rezando para que todos los que se han ido, por esta maldita pandemia, nos cuiden desde el cielo, por todos ellos, por todos los que nos cuidaron, por todos lo que voluntariamente pusieron su granito de arena para luchar contra la adversidad irá nuestra marcha que como siempre empieza así: dos golpes de tambor y ahí van mis romanos.
Semana Santa 2020 No se suspendió... se adaptó.